Thursday 24 April 2014 | Actualizada : 2014-04-18
 
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Tendencias musulmanas: sunitas, chiítas, ibadis, ismaelitas, jaafaris y las tradiciones salafita y sufí, marcarían también un acontecimiento histórico en cuanto a una posible unidad islámica.

 

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Dos herejías de los primeros siglos, que negaban la carnalidad del Misterio y la libertad del hombre, y de cuya síntesis nació la religión musulmana.

 

 

Fascista islámico’ o islamofascista’ o ‘ fascista-islamista’:  la etiqueta no se aplica a todos los musulmanes, sino a facciones bien precisas, reducidas o magnificadas, como Al Qaida.

Sin embargo, encuéntrase engaños con la palabra fascista en este contexto. Hay pocos vínculos históricos o filosóficos entre el fascismo y el islam radical. El fascismo glorifica al estado, enfatiza la «pureza» racial, promueve el darwinismo social, denigra el raciocinio, exalta la voluntad y rechaza la religión organizada, todos puntos anatema de los islamistas.
El uso de fascistas islámicos debería verse como parte de una larga búsqueda del término adecuado para bautizar una forma de Islam que es inconfundiblemente política, extrema y a menudo violenta, terrorista. Mientras que fascistas islámicos matiza más que terroristas, esperemos que emerja pronto un consenso mejor. Acaso deberíamos llamarles ‘islamistas’… el tiempo colará la etiqueta. MMVI.VIII

 

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No se trata de que cohabiten musulmanes y cristianos en un mismo territorio, sino si es posible una sociedad democrática con una numerosa población musulmana. Alfonso García Nuño. 2004.12.

 

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Los occidentales nos sentimos culpables de nuestro bienestar. Estamos tan poco convencidos de quiénes somos, que cuando nos atacan los terroristas islámicos nos consideramos culpables, justificándolos sobre la base de injusticias sociales. MMVI.

 

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El Islam es una religión cronológicamente post-cristiana, pero pneumatológica y espiritualmente pre-cristiana, pues está doctrinalmente cercana a concepciones veterotestamentarias. La diferencia fundamental entre Cristianismo e Islam está en la superación o no del “skandalon crucis”. El Islam no puede concebir un Dios que se hace hombre y que sin perder su transcendencia se ha revelado como más que clemente –atributo de Dios en el Islam-. Dios en la fe cristiana es compasivo porque no sólo se ha “apiadado” de su creación, sino que ha querido padecer-con ella y elevarla desde su mismo corazón. El “Dios Padre” misericordioso de los Evangelios es diferente del “Dios Señor” clemente del Corán. Creer en un solo Dios es nuestro punto de convergencia. Jesucristo como Hijo de Dios, encarnado, muerto en cruz y ascendido al seno de Dios Uno y Trino es el punto en que los caminos se distancian.

 

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Para algunos, sobre todo en el mundo musulmán, conversión es igual a agresión. Desconcertante manera de respetar la libertad religiosa de las personas. Osan predicar que seguir al caudillo Mahoma significa ser tolerante, sincero pacificador. La intolerancia del Islam con sus críticos se ha manifestado en la airada reacción del llamado "sector moderado" tras la conversión del periodista Magdi Cristiano Allam.2008.III.29

(Sepamos que, sobre Magdi Allam pesa una fatwa –condena a muerte– por renunciar al Islam y abrazar la fe en Cristo... así de pacientes y misericordiosos, los moderados del islam…).-

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Dice Magdi Cristiano Allam: …«su mente se ha liberado "del oscurantismo de una ideología que legitima la mentira y el disimulo, la muerte violenta que induce al homicidio y al suicidio, la sumisión ciega y la tiranía, permitiéndole unirse a la auténtica religión de la verdad, de la vida y de la libertad".

Allam escribe que más allá del fenómeno de los extremistas y del terrorismo islámico a nivel mundial, ‘la raíz del mal es innata en un islam que es fisiológicamente violento e históricamente conflictivo’».

 

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P: ¿Cree que es posible el dialogo interreligioso con el Islam?

 

R: Depende de lo que entienda por diálogo interreligioso. Comentar ciertas cosas con un musulmán significa –literalmente– jugarse la vida.

 

P: ¿Por qué muchos musulmanes jóvenes que viven entre nosotros hablan con tanta convicción sobre que el Corán es un libro de paz y su religión está llena de ética y de moral, etc? No entiendo muy bien esto. Leyendo sus citas del mencionado libro, nada más lejos de la realidad, es más, ese panfleto radical sólo inspira odio, envidia, y un sinfín número de maldades parecidas... ¿Qué se les puede contestar?

 

R: Sería ideal que leyeran el Corán para saber de qué hablan y también que pudieran leer la Biblia para comparar. Dr. César VIDAL - historiador, filósofo y escritor. 2004.11.

 

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No es posible pacto alguno que suponga la renuncia de valores fundamentales que estén en contradicción, como puedan ser determinados derechos humanos para unos, o algunas prescripciones coránicas para otros. Harían bien algunos presidentes en dejarse de entelequias y dedicarse a solucionar problemas ético morales que afectan a nuestras instituciones.

 

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¿Qué es una Universidad? - Institución de enseñanza superior que comprende diversas facultades, y que confiere los grados académicos correspondientes.

Eso es la que comprendemos como Universidad desde la Edad Media en que las fundara generalmente la Iglesia Católica. Se suele aceptar que, según las épocas y países, puede comprender colegios, institutos, departamentos, centros de investigación, escuelas profesionales, etc. En tal caso, no es propiamente ‘Universidad’ como lo entendemos hoy y desde las primeras fundadas por los científicos europeos medievales, ya que, cualquier colegio, sociedad científica, asociación cultural, grupo investigador o academia, podría etiquetarse de ‘universidad’ erradamente, al carecer de diversas facultades. La Universidad es, en su mismo origen, una de las expresiones más significativas de la solicitud pastoral de la Iglesia. Su nacimiento está vinculado al desarrollo de escuelas establecidas en el medioevo por obispos de grandes sedes episcopales. Si las vicisitudes de la historia condujeron a la «Universitas magistrorum et scholarium» a ser cada vez más autónoma, la Iglesia continúa igualmente manteniendo aquel celo que dio origen a la institución.

(¿O es acaso que cualquier agrupación de lectores, o corporación de músicos o colectividad de pintores, componen cada uno un ente etiquetado ‘universidad’?, No.). La Historia es testigo de lo dicho.-

 

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Ni el islam es una simple religión; ni las mezquitas equivalen a catedrales o iglesias; ni los imanes tienen mucho que ver con los sacerdotes. José RAGA. Esp.

 

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Los occidentales nos sentimos culpables de nuestro bienestar. Estamos tan poco convencidos de quiénes somos, que cuando nos atacan los terroristas islámicos nos consideramos culpables, justificándolos sobre la base de injusticias sociales. MMVI.

 

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Supongamos que el Islam es simplemente una religión más, que tiende al perfeccionamiento de la persona humana, que reconoce y defiende la dignidad que le es inalienable, los derechos que emanan de ella, y cuya persona está llamada a vivir en sociedad, fraternal y solidariamente.

 

Supongamos que las mezquitas son simplemente templos, como cualesquiera otros; lugares de oración y de culto a Dios, razón última de nuestra existencia y fin al que ésta se dirige.

 

Supongamos que los imanes son simplemente sacerdotes, como los de tantas otras iglesias, ministros del sagrado oficio y guías espirituales para orientación de los fieles en el camino de perfección voluntariamente elegido.

 

Supongamos, finalmente, que los profesores de Islam son simples profesores, como tantos otros docentes, que imparten sus enseñanzas para contribuir a mejorar el conocimiento, a enriquecer la dimensión espiritual de la comunidad de hombres y mujeres singulares a fin de comprender mejor su papel en la vida, en la sociedad, y para ordenar sus preferencias atendiendo a una escala de valores de grandeza de corazón y pureza de costumbres.

 

Por lo que, sobre la base de todas estas hipótesis, procede convocar plazas de profesores para atender las necesidades docentes en el saber del Islam.

 

El proceso, no puede ser más lógico y el resultado más natural. La única nota discrepante a destacar es que todas las hipótesis o supuestos enunciados son, sin excepción, falsos. Ni el Islam, tal como nos llega en nuestros días y a nuestras tierras, es una simple religión; ni las mezquitas equivalen a catedrales o iglesias; ni los imanes tienen mucho que ver con los sacerdotes, al menos con los católicos; ni los profesores que atenderán las necesidades islámicas estarán próximos a sus colegas de Historia, Química, Economía, Derecho o Filosofía. 2004.12.

 

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El oscurantismo y la ignorancia, la desinformación, la manipulación y el ocultamiento de la verdad generan inseguridad, sospecha, temor, indecisión, masificación e inmovilismo. La verdad, en cambio, señala el camino del ejercicio de la libertad de pensar, de conocer, de elegir y de participar.

 

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Islam y cristianismo - 1º


Por Urbano FERRER


Los acontecimientos mundiales recientes desde el último 11-S han dirigido la atención del público hacia las diferencias entre Islam y Cristianismo, que —según se dice— habrían hecho estallar un conflicto entre civilizaciones, larvado desde unas cosmovisiones irreductibles y enfrentadas. De aquí el interés de las voces autorizadas por resaltar en el sentido opuesto la no confusión de los musulmanes con los grupos terroristas ni siquiera con la jihad, no menos que el prevenir la identificación del terrorismo con los sectores deprimidos de la sociedad.

La creencia islámica se basa en su origen en el mensaje transmitido por Mahoma a sus fieles y que él habría tomado al dictado del Arcángel Gabriel en caracteres árabes. En él se mezclan enseñanzas judías y cristianas auténticas, como son el monoteísmo y la veneración y adoración de la criatura a su Dios, con interpretaciones defectuosas e incomprensiones del contenido bíblico. Centraré esta exposición en dos carencias que destacan especialmente: la ausencia de conocimiento de la filiación divina y la falta de fronteras entre lo temporal y lo sagrado.

El término “Islam” significa sometimiento al Dios único, y es esta actitud, en consonancia con la religiosidad natural y con la soberanía y majestad del Dios que se ha revelado, la que sirve de punto de encuentro con las demás disposiciones religiosas auténticas. Según el Concilio Vaticano II: «La Iglesia mira con aprecio a los musulmanes, que adoran al único Dios, viviente subsistente, misericordioso y todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma, como se sometió Abraham a Dios» (Declaración Nostra Aetate, 3). Junto a ello es de advertir que los anuncios de Dios al hombre a través de Mahoma permanecen externos a Dios e incapaces de comunicar al hombre la participación en la vida divina que profesa el Cristianismo. Que la Palabra de Dios (Segunda Persona de la Trindad) se haga hombre para salvar a éste y que le convierta en hijo de Dios «en el Hijo», más allá de sus capacidades naturales, es del todo extraño a la creencia islámica.

Un botón de muestra de lo anterior está en que, mientras para el creyente en Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, el cielo consiste en la visión beatífica de Dios, posible al hombre por la sobreelevación de su entendimiento mediante el lumen gloriae, para el musulmán los premios y castigos de Dios remunerador en la vida ultraterrena se equiparan respectivamente a los placeres sensuales y a los tormentos de esta vida, sin referencia a la comunión con Dios ni al apartamiento de El.

En relación con el poder temporal, era regentado en sus comienzos por la «umma» o comunidad árabe de creyentes, que tiene por inseparables el celo religioso y la expansión política. En el mismo sentido, la «sharía» o conjunto de prescripciones legales civiles proceden del Corán y de la «hadith» o conjunto de dichos del Profeta. Sin embargo, la aclimatación en los más diversos pueblos, particularmente en el Imperio otomano después de que Occidente perdiera Constantinopla en 1452, ha traído consigo posteriormente notables diferencias en el modo de islamización, que van desde las expresiones más intolerantes en Arabia Saudí, el Yemen o Sudán hasta concesiones a formas de gobierno occidentalizadas en Egipto o en Siria, aunque en ningún caso se ha renunciado a la impregnación arábiga original en los rituales y el modo de vivir.

También aquí es nítido el contraste con la fe y la moral cristianas, cuya unidad no va asociada a las prácticas culturales palestinas de origen, sino que ha adoptado en sus formulaciones dogmáticas categorías universales procedentes de la Filosofía griega, permaneciendo a la vez abierta en medida creciente a la pluralidad cultural de los cinco continentes. Esto sólo es posible si se diferencian con pulcritud los ámbitos de la autonomía temporal y del Reino de Dios, excluyendo, así, para el cristiano la uniformación cultural y la confusión de competencias en la acción apostólica que es inseparable de su vocación.  2003 - JUNIO 20. www.arvo.net 

 

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“Hoy no es aceptable para quien quiere participar verdaderamente en la sociedad de las Naciones en sentido pleno, y no sólo fingir que reconoce principios para después pensarse si éstos no son conformes al Corán.”

 

“También es preocupante el caso de la India, «donde se deben defender los derechos no sólo de la comunidad cristiana, una minoría, sino también los de la comunidad islámica»,  Cardenal Roberto Tucci” - 2004-02-27.

 

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S. S. Juan Pablo II: "Cualquiera que, conociendo el Antiguo y el Nuevo Testamento, lee el Corán, ve con claridad el proceso de reducción de la Divina Revelación que en él se lleva a cabo. Es imposible no advertir el alejamiento de lo que Dios ha dicho de Sí mismo, primero en el Antiguo Testamento por medio de los profetas y luego de un modo definitivo en el Nuevo Testamento por medio de su Hijo. Toda esa riqueza de la autorrevelación de Dios, que constituye el patrimonio del Antiguo y del Nuevo Testamento, en el islamismo ha sido de hecho abandonada.

 

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"Mientras el Evangelio nos obliga a los cristianos a amar y a perdonar. No nos obliga a ser ingenuos"

 

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Encuentros marcados por el miedo. Una pesadilla que anida en el ánimo y la mente de quienes nacieron bajo el signo de Alá y su profeta Mahoma pero han decidido seguir a Cristo. Son conscientes de que la apostasía en el Islam no es un simple sustantivo, sino la posibilidad de una condena a muerte, pero hay quien está decidido a desafiar al terror. Son fieles cristianos y ciudadanos europeos que se sienten discriminados y temen por su vida. Hasta hoy han sobrevivido huyendo de cualquier manifestación pública de su fe. Ahora reivindican su derecho a vivirla abiertamente. Magdi Allam /Mar Velasco - Roma.- 2003-10-29

 

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Como escribe el Papa Juan Pablo II a los obispos de Asia. “Aunque la Iglesia reconoce con gusto cuanto hay de verdadero y de santo en las tradiciones religiosas del Budismo, del Hinduismo y del Islam -reflejos de aquella verdad que ilumina a todos los hombres-, sigue en pie su deber y su determinación de proclamar sin titubeos a Jesucristo, que es “el camino, la verdad y la vida”... El hecho de que los seguidores de otras religiones puedan recibir la gracia de Dios y ser salvados por Cristo independientemente de los medios ordinarios que Él ha establecido, no quita la llamada a la fe y al bautismo que Dios quiere para todos los pueblos.”

La Virgen nos asista en esta misión a nosotros encomendada.

S. S. JUAN PABLO II – MAGNO  -  2003.

 

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El cristianismo, como es sabido, no nació en Europa, sino en Asia Menor, en la encrucijada de tres continentes, el asiático, el africano y el europeo. Por este motivo, la interculturalidad de las corrientes espirituales de estos tres continentes pertenece a la forma originaria del cristianismo. Solo la difusión del Islam sustrajo al cristianismo de Oriente próximo gran parte de su fuerza vital, mientras echaba a las comunidades cristianas de Asia; en cualquier caso, a partir de entonces el cristianismo se convirtió en una religión europea. 2003-07-18 Cardenal + Joseph RATZINGER

 

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El Islam: Una ideología religiosa

 

por Rubén Calderón Bouchet

La religión es un conocimiento rodeado de una serie de prácticas culturales que el hombre ha recibido del propio Dios, con las características de un contrato de adhesión, cuyas cláusulas debe respetar si quiere organizar su vida de acuerdo con los designios de la Divina Providencia.

 

¿Por qué una ideología?

El término ideología aplicado a la religión de Mujamad (Mahoma) no es una ocurrencia nuestra. En su oportunidad fue usado por Máxime Rodinson para dar cuenta y razón de la religión islámica cuando se ocupó del asunto en su libro sobre Mujamad (Mahoma).

No obstante, detrás del uso de una misma palabra, hay en Rodinson un trasfondo, llamémoslo filosófico, que difiere totalmente de éste que constituye el fundamento de nuestra personal posición. Para Rodinson la ideología nace de los cambios introducidos en el pueblo árabe por la fuerza de una economía comercial que impone, a la antigua organización tribal comunitaria, otra de tipo individualista sugerida por el auge de los nuevos criterios económicos. Indudablemente, para Rodinson no existe la religión como una realidad independiente de un estado particular de conciencia determinado por una relación específica entre el hombre y los medios de producción. La religión se convierte así en un ingrediente de la compleja respuesta que damos a las necesidades prácticas de la vida y que constituye algo así como la salsa poética en la dura prosa del proceso económico.

Menos racionalista que el Profesor Rodinson, creo que la religión es un conocimiento rodeado de una serie de prácticas culturales que el hombre ha recibido del propio Dios, con las características de un contrato de adhesión, cuyas cláusulas debe respetar si quiere organizar su vida de acuerdo con los designios de la Divina Providencia.

Se suele hablar también de religión natural con el propósito de señalar el conocimiento que el hombre adquiere de Dios a través del mundo físico y las experiencias de su realidad anímica. Pero así como no existe un estado de naturaleza absolutamente puro de todo compromiso sobrenatural con Dios, no existe tampoco una religión natural que no se encuentre efectivamente complicada con las revelaciones de la proto-tradición o de las tradiciones históricas conservadas por los distintos pueblos que componen el abigarrado mosaico de nuestro curso terrenal.

La religión no es, en mi perspectiva, un fenómeno de conciencia condicionado por todas las incidencias de nuestra trayectoria temporal y mucho menos la consecuencia inevitable de una situación social cualquiera, por mucho que se multipliquen los ingredientes de su composición. Así como la creación misma, la religión es un don de Dios, y se tiene que haber perdido todo contacto con el fundamento creador del universo para pensar de una manera distinta y buscar la fuente de un proceso en donde no hay ninguna realidad frontal sino los dones gratuitos de la creación y la revelación.

Hecha esta primera advertencia que consideramos fundamental, admitimos que, indudablemente, las ideologías son creaciones del espíritu humano con el deliberado propósito de dar una explicación justificativa del poder que asume un determinado grupo de hombres, para conducir a los otros en una dirección distinta de aquélla que la Providencia ha fijado.

Esta substitución de los designios divinos por otros de humana apariencia es lo que suele tener de común la ideología con la religión y lo que conduce a muchos hombres a confundirlas, pasando por alto sus claras diferencias.

Cualquiera sea el origen del libro que nosotros conocemos con el nombre reduplicativo de "El Corán", la intención de su autor fue, en un primer momento, la de enseñar a los árabes el contenido del Pentateuco. Hay a lo largo del Corán referencias muy claras a este respecto, y solamente un fuerte deseo de ver en él una manifestación religiosa original ha impedido advertirlo. La religión predicada por Mujamad (Mahoma) está íntimamente ligada al monoteísmo israelita según la forma que éste tomó cuando se produjo la escisión provocada por el advenimiento de Cristo. Es pues un judaísmo por su inspiración fundamental, pero un judaísmo ideológico, en tanto su decisión religiosa es de rechazo a la cuenca viva de la revelación para encerrarse en la clausura de un propósito humano.

No es faena fácil para los historiadores de oficio examinar el origen de este libro y poner alguna coherencia en la sucesión de los "suras" que constituyen su contenido. Si bien la tradición islámica es unánime en atribuir su autoría al profeta Mujamad (Mahoma), la forma en que fue recogido su mensaje y el ordenamiento del texto da lugar a tantas contradicciones y divergencias que resulta casi imposible aceptar todas las leyendas que circulan en torno a la manera en que fue escrito.

Lo que ha llegado hasta nosotros tiene, al parecer, su apoyo en la predicación de Mujamad (Mahoma), pero no se puede decir con rigor que sea la obra de un solo autor, sino más bien de una legión de copistas, intérpretes y compiladores, que tuvo por resultado la "vulgata" llamada de Osmán, unos sesenta años después de la muerte del Profeta. La clasificación realizada en el texto tradicional es, como afirma Gastón Wiet, de una singular arbitrariedad:

Los distintos capítulos (sura), ciento catorce en total, están ordenados según su longitud: los más largos a la cabeza y los más cortos al final, sin tomar en consideración la cronología de las revelaciones hechas al profeta. Ahora bien, como el libro santo tiene partes que se contradicen, los musulmanes se han visto en la necesidad de buscar una relación cronológica entre los suras para saber, en caso de prescripciones contrarias, cuál es la que abroga y cuál la que permanece" (WIET, G. L´Islam, Histoire Universelle de "La Pléiade", T. II, p. 54, Gallimard, Paris, 1957).

La faena historiográfica, si bien se piensa, conspira decididamente contra la atmósfera de seguridad y firmeza que los verdaderos fieles querían imponer al Corán. Para ellos, lo que Mujamad (Mahoma) escuchó del Ángel Gabriel y lo que contiene la vulgata de Osmán son una misma y única cosa, una copia fiel del libro que existe desde toda la eternidad en el cielo y que junto al trono de Allah, está custodiado por los Santos Angeles.

Esta versión paradigmática del libro no coincide para nada con lo que está a la vista y hace falta la fe rotunda de un auténtico musulmán para aceptarla sin atender los reclamos de la crítica histórica. Así como no hay seguridad en el origen de los textos, tampoco la hay acerca de la lengua en que fueron primitivamente escritos y aunque sus más apasionados defensores consideran que fue "el árabe elocuente y puro", los censores dictaminan que esa lengua todavía no existía y nace a la vida precisamente con el Corán propagado con la vulgata de Osmán.

Nada arredra a un verdadero creyente cuando se trata del libro sagrado: ni los datos filológicos sobre la evolución del idioma árabe, ni los conocimientos aportados por las ciencias en torno a las formas literarias y su difusión en el mundo antiguo. El Corán es un poema, un código legislativo, un libro religioso y una narración de los sucesos relacionados con la prédica de Mujamad (Mahoma). Es todas estas cosas y algunas otras que se pueden descubrir cuando se lo examina con el debido celo. Un lector desapasionado y objetivo, a la manera de nuestros hombres de ciencia, puede no descubrir ninguno de estos géneros. Renán, que titubeó mucho tiempo en clasificarlo con certeza, terminó diciendo que constituía una colección de discursos de índole diversa, sin que esta declaración lo dejara demasiado contento.

Para los verdaderos creyentes, y los musulmanes lo son por antonomasia, es el libro sagrado y punto de partida de una disciplina religiosa que se impuso a la anarquía de su temperamento y los lanzó a la conquista del mundo, con una fuerza, una fe y un fanatismo pocas veces igualado en el curso de la historia. Decir que es un libro religioso, sin añadir una serie de explicaciones que permitan distinguirlo de otros de la misma especie, es un abuso de confianza.

Sin dudas, hay en el Corán una serie de verdades que pertenecen al elenco tradicional de la religión revelada y, como es fácil de advertir, esas nociones son de procedencia bíblica, y ha sido con mucha posterioridad a la prédica de Mujamad (Mahoma) cuando surgió la idea de reclamar para el Corán una originalidad que la simple lectura de sus textos hacía completamente innecesaria y que el más simple cotejo dejaba ver sin ninguna dificultad.

Hay verdades religiosas pero no una nueva revelación; apenas un amaño discreto para poner esos principios al alcance de la imaginación árabe sin que se advierta, en lo más mínimo, un esfuerzo por elevar las mentes a un encuentro con Dios que permita hablar de un itinerario perfectivo. Todo lo contrario, el Corán parece destinado a despertar una afluencia pasional incontenible que lance el alma del creyente en una empresa de conquista político militar y de ninguna manera en la faena de la contemplación mística.

La disciplina impuesta a los fieles no tiene designios de enmienda ascética, a no ser los impuestos por la vida militar y la exaltación del valor frente a la muerte, sostenido por una visión del más allá en perfecta correspondencia con las inclinaciones más salaces del erotismo. La salvación no es la obra de una purificación espiritual, sino de la obediencia pasiva a los jefes religiosos y políticos de la comunidad islámica. La guerra santa es el sacramento único que abre para el creyente las puertas del cielo. Esto explica por qué razón la paz enmohece el espíritu del musulmán y termina lanzándolo a las querellas inútiles, a la pereza y el abandono.

El Corán inspira un acto de fe del que ha desaparecido todo movimiento de reflexión inteligente y por eso mismo no se conoce, entre los musulmanes, algo semejante a la teología cristiana. Se niega el trinitarismo cristiano con los argumentos más rudos y la ofuscación más absoluta; y aun cuando se dice por ahí que Jesús fue el Verbo de Dios, sólo se quiere afirmar que se trata de un profeta en nada diferente de los otros por cuya boca Dios ha hecho sentir su voluntad. El misterio de la Encarnación está negado por principio y cualquier discusión en torno al mismo despierta la cólera del musulmán que ve en peligro la consistencia de su monoteísmo.

Si se examinan los deberes religiosos proscriptos por el Corán y los actos del culto que los encuadran, se verá sin esfuerzos su perfecta simplicidad y la absoluta prescindencia de cualquier movimiento interior destinado a poner la conducción del alma en las facultades más nobles del espíritu.

Cinco son las obligaciones que el musulmán debe practicar para tener su alma en buenas relaciones con Dios: confesar que Allah es el único Dios y Mahoma su profeta. Esto cuantas veces fuese necesario y especialmente en las circunstancias solemnes de la vida y cuando se prevé la hora de la muerte. Cuatro plegarias son de observancia: al alba, al mediodía, a la oración y a la noche. El creyente tiene que colocarse orientado hacia la Meca para no olvidarse jamás del centro de donde partió su conquista. Las plegarias pueden hacerse solitariamente o en conjunto. Cuando son varios los que se congregan para orar, uno de ellos dirige la ceremonia con las prosternaciones y saludos correspondientes. La preparación previa a la plegaria exige un acto de purificación que consiste en lavarse el rostro, las manos, los antebrazos y los pies. Conviene que se haga con agua pura o en su defecto con arena. Respecto a la posibilidad de una purificación interior no se dice nada.

Existe entre los musulmanes una práctica del ayuno aparentemente muy riguroso. Durante los treinta días del mes de Ramadán, noveno del año lunar musulmán, el creyente no puede comer, ni beber, ni fumar, ni tener relaciones sexuales durante el día, entre la salida y la puesta del sol.

Todo buen musulmán debe dar a su comunidad religiosa el décimo de sus entradas y tiene la obligación de un viaje ritual a la Meca, cuya ejecución implica un repertorio bastante complicado de actos puramente externos pero que condicionan las predisposiciones de obediencia y sumisión a la ley del Profeta.

El Corán fija la constitución de la familia islámica sobre la poligamia. Se entiende que un buen musulmán no puede tener más de cuatro mujeres. La apología de esta forma matrimonial podemos leerla en la introducción al libro sagrado en su reciente edición argentina.

No es necesario estar dotado de un exagerado pudor para comprender el grado de sometimiento a los sentidos que semejante unión significa. Se entiende que el privilegio de tener un serrallo, por modesto que sea, supone, para los creyentes menos favorecidos por la fortuna, tener que resignarse a la poliandria o, en el mejor de los casos, a una monogamia aceptada sin entusiasmo.

En una organización social dominada por la presencia vigilante de los clanes el matrimonio es, ante todo, un acto político y tiene por propósito fundamental la unión de las familias. De aquí la importancia que tiene para los jefes contraer fructuosas alianzas con los grupos familiares más poderosos. Mujamad (Mahoma) no dejó de rendir cálido tributo a esta costumbre solidaria, pero fue ampliamente superado por sus sucesores en cuanto la extensión del Islam impuso numerosas alianzas.

Se ha exagerado un poco la actitud despectiva del árabe con respecto a la mujer. El Corán recomienda la dulzura y el buen trato para con las mujeres, los niños y los ancianos. No obstante, su ética es esencialmente masculina, y son los hombres válidos los que llevan sobre sus espaldas tanto el peso como el honor de la guerra que santifica y salva. La mujer pertenece al mundo secreto y privado del hombre, al "harem", cuyo significado apunta a esa situación de secreta privacidad.

Mujamad (Mahoma), luego de la muerte de su primera mujer, que tuvo el extraño privilegio de ser única, concertó trece matrimonios según los analistas más inclinados a dejar constancia de los hechos bien fundados. Otros anuncian que tuvo quince mujeres. De cualquier modo es un número que muchos imanes hubieran tenido como cantidad desdeñable y en absoluto indigna de un hombre de su alcurnia.

Por supuesto, los simples soldados podían practicar libremente el onanismo, la pederastía o la bestialidad, sin que ninguno de estos vicios fuera especialmente condenado o cerrara para siempre las puertas del Paraíso para quienes morían en combate. Mujamad (Mahoma) comprendió muchos de los inconvenientes que traía la poligamia y escribió, no sin mostrar un cierto desengaño: "que nunca llegaréis a hacer reinar la concordia entre vuestras mujeres, cualesquiera fuera vuestra buena voluntad´´. Añadió, a continuación, con el propósito de evitar algún intempestivo intento de subversión mujeril:

Los hombres son los pastores de las mujeres, porque Dios los prefirió a ellas y, además, porque las sustentan de su peculio. Las buenas esposas deben ser tímidas, conservar su pudor en ausencia del esposo, porque Dios las vigila. En cuanto aquellas de quienes sospecháis deslealtad, exhortadlas y dejadlas solas en sus lechos; si persisten castigadlas, pero si os obedecen no las provoquéis, porque Dios es excelso, grande" (Sura 4, aleya 34). (*)

Por supuesto, este régimen, lejos de aplacar, aumenta la lujuria del temperamento árabe y suele provocar algunos desmanes de la concupiscencia, eso que Mujamad (Mahoma), con gran amplitud de espíritu, llamó obscenidades: copular con la madre, con la hija, con las hermanas, con las nodrizas, hermanas de leche, nueras, suegras o hijastras bajo tutela. El consejo coránico es evitar tales atropellos, pero ante el hecho consumado se debe confiar en Dios que es indulgentísimo y misericordioso (S.4-A1.23).

La indulgencia de Allah para con las debilidades humanas es tan generosa que no hace falta ningún esfuerzo ascético para conquistar la plenitud paradisíaca. Diríamos, forzando un poco las líneas de una reflexión, que no pretende entrar en dificultades teológicas, que así como no existe una teología ascética, no hay en el Corán ni la sombra de un esfuerzo para alcanzar una cierta perfección espiritual.

Esto nos obliga a considerar con atención el carácter religioso de este libro, porque si bien se advierte en él una preocupación constante por confirmar el legalismo de la "Torah" judía, existen también otras dos intenciones que conviene destacar: en primer lugar, refutar los principios cristianos refundiendo la prédica de Cristo en el ámbito del legalismo talmúdico y, en segundo lugar, provocar una exaltación agresiva de la fe para servir un objetivo de conquista político militar.

El Antiguo Testamento es un libro religioso y aunque narra las peripecias del pueblo elegido en sus relaciones con Dios, el protagonista del drama es siempre Yavé, y hasta tal punto que el pueblo que recibe la revelación tiene valor en tanto muestra fidelidad a las verdades propuestas para su conservación y su difusión entre los hombres. El pueblo israelita es una comunidad sacrificial que Yavé ha tomado para sí, como vehículo de una finalidad esencialmente religiosa.

La relación del Corán con el pueblo árabe, aparentemente, obedece a una disposición semejante pero tiende a transformarse, a poco andar, en un instrumento de agresión conquistadora. Todo cuanto podía haber de negativo en la transformación del pueblo de Israel cuando rechazó al Cristo, aparece en el Islamismo sin ninguno de los atenuantes que hacen tan complicada la situación espiritual del judío moderno. En este último persiste siempre el sentimiento de su dependencia de un juicio divino que lo obliga a un examen cuidadoso en la justificación de sus actos. En una perspectiva histórica puramente humana, el advenimiento de Cristo decepcionó la expectativa mesiánica del judío. Esperaban que el enviado de Yavé los pusiera a la cabeza de todas las naciones como pueblo sacerdotal, pero Jesús puso de relieve la universalidad del mensaje religioso y colocó al primogénito a la misma altura de los gentiles.

Esto hirió profundamente el orgullo judío, se resintió y se cerró para siempre en la clausura de una esperanza carnal orientada con preferencia a la destrucción del cristianismo o a su corrupción en un mesianismo del aquende.

Los árabes admitieron del judaísmo un esquema de simplificación activista y violenta y rechazaron con desprecio todo cuanto en el cristianismo podía haber de profundo y misterioso. Consideraron blasfemo hablar de Trinidad, porque no existía para ellos ni el más leve interés en tomar la naturaleza de Dios como objeto de una meditación. Eso era griego para ellos. Lo esencial es conocer la voluntad divina, que se expresa en la ley, y poner en ejecución sus mandatos, que consisten en conquistar las naciones por Allah. Si los otros no "desisten de cuanto dicen, un severo castigo azotará a los blasfemos entre ellos". (Sura 5, Aleya 73).

Estos esquemas favorecen la acción y desconciertan a los preguntones que complican la fe con sus problemas. A lo largo del Sura 5, el autor del Corán se empeña en advertir que Cristo y María enseñaron la obediencia a la ley y en ningún momento se consideraron a sí mismos como divinidades, ni se compararon con Dios. Por esas razones la prédica de Jesús debe inscribirse en una línea de absoluta fidelidad a la "Torah" y no en la de esa falsa ruptura que alegan los cristianos.

No hay misterio trinitario, ni encarnación, ni gracia santificante, y por eso se puede decir con tranquilidad que el Islamismo rechaza formalmente la religión, pero acepta reemplazar la voluntad de Dios con los designios de su fiereza conquistadora. No existe el pecado original, ni la naturaleza caída; la mayor parte de las faltas se borran con una simple penitencia exterior, porque en el fondo no constituyen agravios a Dios, sino delitos disciplinarios que deben ser corregidos con la férula del gobernante. En sentido estricto y formal, el Islam no es una religión, ni constituye un brote privilegiado de la tradición primordial. Es una ideología, como afirma Ro-dinson, pero totalmente apoyada en el judaísmo y sin otra complicación mesiánica que la imposición del Islam por la fuerza de las armas.

Agradecemos al autor - Rubén Calderón Bouchet 2006-10-06

Nota de la Editorial
Todas
las citas del Corán que aparecen en esta obra han sido tomadas de: El Sagrado Corán, Traducción literal, íntegra y directa del arábigo al español, con comentarios y compendios de las suras por Ahmed Abboud y Rafael Castellanos, 3S edición, Editorial Arábigo Argentina "El Nilo", Buenos Aires, Argentina, 1980.
Cabe aclarar que la palabra "sura" es sustantivo masculino, a pesar del uso femenino que se le da en el texto antes citado, y por ese motivo el lector encontrará "el sura", etc. a lo largo de la obra.

http://www.arbil.org/107cald.htm    2006-10-05

 

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Las distintas religiones


Muchas veces oímos decir que todas las religiones son iguales; esto no es verdad: todas las religiones buscan a Dios, pero no todos por el mismo camino. Vamos a comentar hoy la diferencia entre religiones cristianas y no cristianas.

 

¿Quiénes son cristianos?

Toda religión que reconozca que Jesús es Dios, que ha resucitado y que con su muerte nos ha salvado, es cristiano.

El Judaísmo:

Los judíos no creen que Jesús sea Dios. Ellos lo ven como un profeta, pero nunca como Dios. Para los cristianos es el Mesías; para los judíos, el Mesías todavía no ha llegado. Los judíos tienen como libro sagrado La Biblia, pero sólo los libros del Antiguo Testamento, ya que el nuevo Testamento no lo aceptan como Palabra de Dios. El judaísmo aparece hace casi cuatro mil años. Jesús era de raza y religión judía. Nosotros los cristianos decimos de los judíos que son nuestros hermanos mayores en la fe.

El Islam:

Tampoco los islámicos son cristianos. No confundas árabes con islámicos: hay árabes que son cristianos y no todos las personas de raza árabe son islámicos. Los islámicos creen que Jesús fue un profeta, pero que no es Dios. Para ellos decir que Jesús es Dios es una auténtica blasfemia. En árabe la palabra Dios se dice: Alá. Cuando un musulmán te dice que cree en Alá, lo que te está diciendo es que cree en Dios. La palabra Islam significa sumisión. El Islam apareció hace 1.500 años y lo que creen es que Dios (Alá) sólo es uno y Mahoma, su profeta. Su libro sagrado es el Corán. La palabra Corán significa recitación; por extensión Corán quiere decir texto sagrado que se recita.

El Budismo:

En realidad el budismo no es una religión propiamente dicha; es, mas bien, una filosofía para aprender a vivir. El budismo tampoco es cristiano ya que no creen que Jesús es Dios. La palabra Buda significa en español iluminado. Los budistas no afirman la existencia de Dios sino que creen que cada persona puede llegar un día a ser un buda. Creen en la reencarnación, no en la resurrección.

Su creencia dice que la felicidad se alcanza quitando el deseo. Lo que hace sufrir a los seres humanos es lo que desea y no consigue. El budista aprenderá toda su vida a quitar el deseo y llegar así a superar el sufrimiento y la muerte hasta llegar a la liberación final o Nirvana. El budismo apareció hace 2.500 años.

Religiones Cristianas:

Son las que aceptan que Jesús es Dios, que ha resucitado y con su muerte nos ha salvado. Dentro del cristianismo y con el paso de los años y acontecimientos históricos han ido apareciendo distintas religiones. El cristianismo aparece hace 2001 años con Jesucristo. Todos los cristianos aceptamos la Biblia (Antiguo Testamento y Nuevo Testamento) como Palabra de Dios, lo que ocurre es que hay textos que interpretamos de manera distinta…

Iglesia Católica:

La palabra católico significa universal. Viene desde los apóstoles, el papa Juan Pablo II es el sucesor de san Pedro, por eso decimos también que es apostólica, porque viene de lo que vivieron los primeros que siguieron a Jesús. Los católicos creemos que Dios se nos da a conocer a través de la Biblia y de la Tradición

Son también Cristianos:

Los ortodoxos, los protestantes (hay miles de grupos protestantes distintos), los anglicanos, etc…

No son Cristianos:

Los Testigos de Jehová, los mormones, la fe Bahai; la conciencia Krisna, los gnósticos, la Iglesia de la Cienciología, etc… Si quieres saber si una persona o grupo son cristianos pregúntales: ¿Crees que Jesús es Dios y que resucitó y nos ha salvado con su muerte? Si lo creen son cristianos, si no lo creen, no.

©Mario Santana Bueno

 

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«La razón es que la libertad religiosa encarna los valores trascendentales, que son los fundamentos de la fe y de nuestra humanidad: el carácter sagrado de la vida y la dignidad de la persona». También son los valores de la democracia. Cuando se violan, sea por regímenes teocráticos, comunistas, o por Gobiernos formalmente democráticos, entonces se debilita la libertad política general».

 

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Cuando llegó el Mensajero de Alá, Aisha dijo: "Nunca he visto sufrir tanto a una mujer como a las mujeres creyentes. ¡Mira! ¡Su piel está más verde que su ropa!" [...] En la medida en que los hombres sigan creyendo firmemente en el Corán, las mujeres estarán en peligro. Robert Spencer – 2007.V. L.D.ESP. (o a porradas o a pedradas, ¡castigadas serán, evidentemente!). Lo dice el Corán: en la sura 4 se explica que hay que golpear a las mujeres tan sólo por la sospecha de que no se comporten bien. Las instrucciones sobre cómo hacerlo son un desarrollo posterior.

 

-El teólogo católico Henri de Lubac, dijo: “No es verdad, como se dice en ocasiones, que le hombre no puede organizar el mundo de espaldas a Dios. Lo que sí es verdad es que el hombre, si prescinde de Dios, lo único que puede organizar es un mundo contra el hombre”-. La modernidad creció entre los brazos de la tecnología y de las ideas del humanismo ateo y ha sido capaz de oscurecer el corazón de la humanidad con las grandes tiranías del siglo XX: el comunismo, el nazismo y el fascismo. Los monstruos de la razón no necesitan más lenitivo que el pensar el sentido de la razón. Nuevos e igualmente terribles asoman ya en el siglo XXI: ‘terrorismo’ sea islámico o no.

 

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En realidad no existe otro debate de mayor calado para la Iglesia en este cambio de siglo. No se discute su aportación humanitaria para aliviar las diversas penalidades de los hombres, ni la legitimidad de sus posibles consuelos, ni la utilidad social de su educación, sino su pretensión de dirigirse a la razón del hombre, de ponerse en juego en el ámbito de lo que el hombre puede reconocer como verdadero. Sin embargo la Iglesia no puede renunciar a esta pretensión, pues "la cuestión de la verdad es la cuestión esencial de la fe cristiana", como afirmó Ratzinger en Madrid. Ahí radica la incomprensión de una parte de la cultura moderna; ahí radica también la fundamental novedad del cristianismo y su capacidad para responder a la espera del hombre. 2000

 

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La Iglesia es experta en humanidad y conocedora y orientadora del “bien común” de las sociedades. El cardenal Renato R. Martino señaló, en un reciente Congreso en Roma [2005] sobre “La Iglesia y el orden internacional”, que la propuesta cristiana referente al nuevo orden de la humanidad refleja “una visión universal de la historia humana y de las vicisitudes individuales que el Evangelio de la paz propone. Esta visión se ha puesto y sigue poniéndose como un factor de agregación, como vínculo unitario para los pueblos de la tierra”. La Iglesia, como nos recuerda el reciente Compendio de Doctrina Social, es la primera realidad que contribuye a la creación de una auténtica comunidad internacional. Considera que la ONU ha contribuido a promover el respeto a la dignidad de la persona humana, la libertad de los pueblos y la exigencia del desarrollo. Pero no olvida que algunas de sus soluciones no afrontaban los problemas de forma correcta. Ahí están las Cartas de Juan Pablo II, por ejemplo, a la señora Nafis Sadik o a la señora Gertrude Mongella, sobre población, desarrollo y mujer.

La Iglesia si por algo se ha caracterizado es por hablar cuando corrían tiempos de silencios impuestos o sospechosos; y por callar cuando las palabras habían perdido su valor y su precio-aprecio. La Iglesia no dejará de proclamar, en éste y en otros aniversarios, que “la fuente última de los derechos humanos no se encuentra en la mera voluntad de los seres humanos, en la realidad del Estado o en los poderes públicos, sino en el hombre mismo y en Dios su Creador” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 153). 2005.-

 

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La razón política constructora de los fundamentos de la política de respuesta a la necesidad de la Historia, que está en la base de la creación y del funcionamiento de las Naciones Unidas, ha olvidado pronto las raíces de la Ilustración que tenía como horizonte la paz perpetua que no se perpetúa. Los nuevos ilustrados, como los viejos, padecen una amnesia generalizada para la memoria de Dios, y de la Revelación, en la historia. Olvidan, por ejemplo, como nos recuerda el canadiense David Warren, que se puede hablar de un humanismo cristiano y que es un error concebir la Ilustración como ruptura total con el cristianismo. Las pretensiones de la razón están más en deuda con Santo Tomás de Aquino que con Voltaire, y no digamos nada con San Agustín. Las ideas que movieron el París de 1789 ya estaban en el París de 1277.

 

Lo que la Iglesia propone a la ONU es el desafío de la calidad moral de todas y cada una de las civilizaciones. Sin una cultura moral, si una razón moral, las máquinas de la democracia y de la economía libre no pueden funcionar correctamente. La ONU necesita una cultura moral capaz de orientar las energías liberadas por la política. George Weigel nos recuerda, en un reciente libro, que la Primera Guerra Mundial fue producto de una crisis moral de la civilización, de una quiebra en la razón moral de una cultura que había dado a luz la misma “razón moral”. Una crisis moral que aún está presente en la ONU- 2005.

 

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"Mientras el Evangelio nos obliga a los cristianos a amar y a perdonar: no nos obliga a ser ingenuos"

 

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Lo que la Iglesia propone a la ONU es el desafío de la calidad moral de todas y cada una de las civilizaciones. Sin una cultura moral, si una razón moral, las máquinas de la democracia y de la economía libre no pueden funcionar correctamente. 2005-09-15 ONU.

 

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El sucesor de Pedro llamó a estos fenómenos «pecados sociales», que «ponen de manifiesto una profunda crisis debido a la pérdida del sentido de Dios y a la ausencia de los principios morales que deben regir la vida de todo hombre».

«Sin una referencia moral se cae en un afán ilimitado de riqueza y de poder, que ofusca toda visión evangélica de la realidad social», señaló.  2005-09-15 ZS05091502

 

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Muchos bautizados, influenciados por innumerables propuestas de pensamiento y de costumbres, son indiferentes a los valores del Evangelio e incluso se ven inducidos a comportamientos contrarios a la visión cristiana de la vida, lo que dificulta la pertenencia a una comunidad eclesial. Aun confesándose católicos, viven de hecho alejados de la fe, abandonando las prácticas religiosas y perdiendo progresivamente la propia identidad de creyentes, con consecuencias morales y espirituales de diversa índole. Este desafío pastoral os ha movido, queridos Hermanos, a buscar soluciones no sólo para señalar los errores que contienen tales propuestas y defender los contenidos de la fe, sino, sobre todo, para proponer la riqueza trascendental del cristianismo como acontecimiento que da un verdadero sentido a la vida y una capacidad de diálogo, escucha y colaboración con todos. S. S. Benedicto XVI - 2005-09-15

 

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En la práctica pastoral, la necesidad de revisar nuestras mentalidades, actitudes y conductas, y ampliar nuestros horizontes, comprometiéndonos a compartir y trabajar con entusiasmo para responder a los grandes interrogantes del hombre de hoy. Como Iglesia misionera, todos estamos llamados a comprender los desafíos que la cultura postmoderna plantea a la nueva evangelización del Continente. El diálogo de la Iglesia con la cultura de nuestro tiempo es vital para la Iglesia misma y para el mundo. S. S. Benedicto XVI - 2005-09-15

 

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En realidad no existe otro debate de mayor calado para la Iglesia en este cambio de siglo. No se discute su aportación humanitaria para aliviar las diversas penalidades de los hombres, ni la legitimidad de sus posibles consuelos, ni la utilidad social de su educación, sino su pretensión de dirigirse a la razón del hombre, de ponerse en juego en el ámbito de lo que el hombre puede reconocer como verdadero. Sin embargo la Iglesia no puede renunciar a esta pretensión, pues "la cuestión de la verdad es la cuestión esencial de la fe cristiana", como afirmó Ratzinger en Madrid. Ahí radica la incomprensión de una parte de la cultura moderna; ahí radica también la fundamental novedad del cristianismo y su capacidad para responder a la espera del hombre. 2000

 

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"Las herejías han consistido en la impotencia para esperar lo más. La metafísica bíblica es la metafísica del sí. La medida de Dios es la superabundancia."

[Ensayo sobre el pensamiento hebreo, Tresmontant, 1962]

 

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"Sólo un saber ´radical´ puede superar los problemas radicales -de radical desorientación- que afectan a la vida humana individual y colectiva." [Ortega y Gasset]

 

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P: ¿Cómo se explica que la "Granada de las 3 culturas" (árabe, judía y cristiana) no se repita en ninguna comunidad islámica? ¿O es que nunca existió tal tolerancia religiosa en Al-Andalus?

R: Jamás existió esa tolerancia. Para ser sinceros ni siquiera entre los musulmanes, porque la historia de Al-Andalus es prácticamente la de una guerra civil continuada entre los distintos grupos musulmanes. Imagínese la suerte de los judíos y no digamos ya la de los mozárabes.

 

P: No le parece hipócrita llamar "antisemita" a la izquierda cuando el Holocausto lo provocó la extrema derecha, y el actual gobierno está formado por los descendientes de los que temían "al sionismo y la masonería"?

 

R: No, es una realidad histórica como se vio, por ejemplo, durante el affaire Dreyfus en que había un antisemitismo de izquierdas y otro de extrema derecha. Al final, una y otra están más cerca de lo que parece y son antiamericanas, antisemitas, antiliberales, estatalistas...

2003-10-08 – LIBERTAD DIGITAL. Dr. César VIDAL- historiador, filósofo, teólogo, abogado, escritor de mas de 100 libros, comentarista, articulista.

 

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P: ¿Cree que no se valora suficientemente el papel de los mozárabes en la reconquista, que fueron determinantes en la superioridad de los reinos cristianos del norte, y también deja sin documentos a muchos musulmanofilos ensoñados con el Al-Andalus?

R: No tengo la menor duda de que los mozárabes fueron un fenómeno de una importancia verdaderamente excepcional. A dos siglos de la invasión islámica seguían conservando el romance y una cultura que los musulmanes se empeñaron en exterminar adoptando medidas verdaderamente genocidas. ¡Como para creer en la estupidez esa de la convivencia de las tres religiones! CÉSAR VIDAL. 2003-10-21 L.D.

 

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Desde el más escrupuloso respeto a las creencias de todos los hombres de buena voluntad, hay que concluir que diálogo, sí; mano tendida, siempre. Pero para entendernos, para colaborar, tenemos que empezar por tener claras nuestras diferencias. - Tomás Salas Fernández. 2003.06.27

 

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Suele suceder que los musulmanes se sientan despreciados en occidente lo que no es verdad. Simplemente tienen que vivir en una sociedad abierta y pluralista que no está dispuesta a dejarles ser ciudadanos de primera mientras que los demás son de segunda. ¿Conoce usted algún país islámico donde podría tener estos Diálogos en libertad? CÉSAR VIDAL - LIBERTAD DIGITAL. 2003-06-24

 

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P: Tras leerle semanalmente he deducido que no ve en la ocupación de España por los árabes los beneficios que afirmaban mis libros en EGB, ¿es así?, ¿se puede afirmar que nos habría ido mejor sin esa ocupación?

R: Sin ningún género de dudas. Nos cercenaron de la Europa a la que pertenecíamos durante siglos obligándonos a una lucha por la supervivencia verdaderamente salvaje. Va a ser el tema de mi próximo libro, Dios mediante.

 

P: ¿Por qué dicen que los musulmanes descienden de Ismael, hijo de Abraham, del mismo modo que los judíos lo hacen de Isaac?

R: No los musulmanes sino los árabes.
2003-07-17 DR. CÉSAR VIDAL. ESP. LIBERTAD DIGITAL

 

 

 

 

MAHOMA: Y Juro que hallarás que los peores enemigos de los creyentes son los judios.

 

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ISLAM (religión de carácter social). El Islam se considera religión de revelación equiparable al judaísmo y al cristianismo. Se consideran descendientes de Ismael (àrabes). Muhammad (Mohoma) nace el 570 dC. El año 605 se incendia la Kaaba (La Meca) que contiene la roca meteórica erigida por Adán y restaurada por Abraham, Ismael y Mahoma (al-Amin = el honesto). A los 40 años se le aparece el ángel Gabriel. Dios, por el ángel, comunica a Mahoma los designios divinos, la voluntad misteriosa, el anuncio del juicio y de la ley divina (sharia). Predica, es perseguido y huye a Medina (622 dC) que convierte en ciudad-estado, identificando religión y política. Al morir, el Islam domina Arabia y a los cien años todo el norte de África. La revelación coránica tiene como contenido los sueños, visiones y audiciones de Mahoma, recopilados por sus seguidores. Es inalterable y no tiene promesas divinas como la cristiana. Contiene sabiduría y orientaciones para la vida terrena, y severas advertencias sobre el juicio y el más allá. Establece que “el Corán es la voz de Dios, escrita en sus ejemplares impresos, conservada en la memoria de los creyentes, recitada oralmente, revelada al Profeta. Nuestro pronunciar, escribir o bien recitar el Corán es una cosa creada, pero el Corán mismo es increado”. Los musulmanes dicen: “Dice Dios…”. Pero venció la interpretación metafórica de Al Gazzali (1057-1111). El Corán no se venera ni es objeto de oración, pero ocupa un lugar parecido a Cristo. La palabra divina va dirigida a Mahoma y a sus seguidores (creyentes - musulmanes), y tiene vigencia universal. Los cinco pilares de los musulmanes son: 1) Profesión de fe en Alá y Mahoma su Profeta; 2) La oración cinco veces al día; 3) La limosna para el Islam; 4) El ayuno diario en el Ramadán; 5) La peregrinación a La Meca una vez en la vida. También son normas: a) El gobierno teocrático; b) Prohibición del alcohol y de la carne de cerdo; c) Hombres y mujeres son iguales, pero los hombres gozan de más derechos por mayor responsabilidad; d) Posibilidad de hasta cuatro esposas y derecho al repudio; e) Vestido que cubre el cuerpo de las mujeres; f) La ley del Talión; g) Promover la Jihad (no “guerra santa”) para reformar la tierra a favor del Islam; h) Recomienda tolerancia y no tener prejuicios raciales (negros americanos).

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islam – ‘ideología-religión’ peligrosa para la paz - El peligro que supone para Occidente la expansión de una ideología- religión completamente reñida con lo que son la paz, los derechos humanos y la democracia.

Don César VIDAL - Dr. en historia antigua, dr. en filosofía, dr. en teología, licenciado en derecho. Autor de más de 100 libros, articulista, comentarista, catedrático. 2004.

 

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La mezquitaPor IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA

NO existe acaso en España paisaje comparable al de la Alhambra recortándose sobre el fondo de Sierra Nevada y dominando el Albaicín. Hace poco más de cinco siglos, exactamente quinientos once años, España recuperaba para sí y para la Cristiandad el reino de Granada. Quedaba consumada, con perdón, la obra de la Reconquista y comenzaba, con perdón, la epopeya americana. Anteayer, por primera vez desde la derrota y la expulsión, se inauguraba en Granada, en el Albaicín, una mezquita, al parecer, la más grande de Europa. Más que «de» Europa, tal vez habría que decir «en» Europa.

Está bien. En España se garantiza la libertad religiosa, reconocida por la Constitución. Sólo cabe elogiar la coexistencia y tolerancia entre confesiones religiosas. Aquí el Estado es neutral. Allí, no. En esto, entre otras cosas, reside la superioridad de la civilización occidental. En la libertad. No en vano los países democráticos son, casi sin excepción, países de tradición y convicciones mayoritarias cristianas. Donde el cristianismo no germinó, impera la tiranía. Cristianismo y civilización liberal son casi indiscernibles. La tolerancia es hija de la fortaleza y de la generosidad. Es el derecho que la inquebrantable verdad concede al error. Por lo demás, una civilización superior, mientras lo sea, nada debe temer de otra inferior. Su fuerza expansiva atraerá hacia sí incluso a sus enemigos. El odio del fundamentalismo islámico a Occidente es hijo del resentimiento y de la inferioridad. Sin embargo, existe un límite. Una civilización no puede sobrevivir cuando degenera y pierde el sentido de la autoestima, cuando se enajena y renuncia a la defensa de sus valores. Una cosa es la generosa tolerancia y otra la anomia y la pérdida de las propias convicciones.

Está muy bien la mezquita granadina. No tanto quizá el torvo gesto de algunos rostros ni cierto exhibicionismo algo petulante. Pero está muy bien que haya una mezquita en Granada. Lo malo es la falta de reciprocidad. Los que aquí predican la convivencia y la tolerancia, allí imponen la hegemonía y la exclusión. Mientras no sea posible que se erija una catedral en Damasco o en Riad, más que de tolerancia habrá que hablar de impostura. Acaso se diga que allí no hay cristianos. Razón de más para la reflexión sobre la falta de atractivo de unas sociedades. Tal vez nos encontremos ante una tolerancia unidireccional y hemipléjica.

Cabe esperar una pronta y radical reacción del radicalismo laicista en contra de semejante exhibición pública de confesionalidad religiosa. No habrá progresista hispano que no se convierta en atento vigilante de las enseñanzas que se profesen en la mezquita granadina para comprobar su compatibilidad con los valores y principios constitucionales. Podemos estar seguros de que velarán sin descanso por la denuncia de la menor desviación de los principios laicistas o de la igualdad entre los sexos. Imanes y sultanes pondrán todo su cuidado para evitar las denuncias y los recursos de inconstitucionalidad que interpondrían a buen seguro los paladines laicos de la Ilustración. Mas, por si acaso decayeran en su celo progresista, desde aquí llamamos a nuestras autoridades a que exijan el cumplimiento de las leyes y el respeto a los valores y principios constitucionales. Y también a que, en su caso, exijan el respeto al principio de reciprocidad. Está muy bien que en la Granada cristiana y democrática se ejerza la tolerancia bajo la forma de mezquita. Pero la tolerancia no obliga a la renuncia de las propias convicciones ni al abandono del imperio de la ley. ABC. 2003-07-12 ESP.

 

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Libia, Marruecos y Malasia financian una mezquita en Granada, pero impiden el cristianismo en sus países

 

 

 

Estas naciones imponen la pena de muerte a todo musulmán que se convierta al catolicismo La predicación del Evangelio está castigada con largas penas de prisión

 

La inauguración de la gran mezquita del Albaicín culmina un periodo de la historia de España dominado por las complejas relaciones interreligiosas cristiano-musulmanas, que han atravesado diversas fases desde el enfrentamiento, la guerra, las razzias, la expulsión y el mutuo desconocimiento. El centro religioso musulmán ha sido objeto durante los 22 años que se ha demorado su construcción, de numerosos debates y polémicas. Su apertura es una señal inequívoca de la tolerancia cristiana de España, que no tiene equivalente en el mundo islámico.

 

Pedro Canales - Granada.-
El proyecto de la mezquita del Albaicín fue pilotado por el movimiento islámico «Al Murabitun», un grupo fundamentalista de oscuras intenciones organizado por un jeque escocés de nombre Ian Dallas y de adopción Abdelkader El Murabit e integrado por un grupo de españoles conversos algunos de los cuales se dejaron ver en Chiapas intentando «islamizar» a los indios rebeldes contra el poder central mexicano. Aun así, las autoridades españolas haciendo gala de una permisividad sin parangón permitieron a la Comunidad Islámica en España «Al Murabitun» finalizar el proyecto con los fondos provenientes de Marruecos, Malasia, Libia y sobre todo el emirato de Sharja, uno de los integrantes en la federación de los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Nula reciprocidad

En ninguno de los países que han aportado los cuatro millones de euros que ha costado el proyecto existe esta misma tolerancia. En Marruecos, como en los Emiratos, un converso al cristianismo puede ser condenado a muerte. El Islam no permite a sus fieles abrazar otras religiones. Hace años en la ciudad marroquí de Nador fueron sentenciados a muerte un grupo de marroquíes bahais, que sólo pretendían lograr un sincretismo entre cristianismo e Islam. Recientemente, han sido condenados a penas de cárcel y expulsión del país un sorprendido grupo de jóvenes cristianos norteamericanos que sólo pretendían distribuir Biblias en Casablanca. La susodicha tolerancia de la que hacen gala las autoridades marroquíes es sólo de culto para los extranjeros residentes, americanos, ingleses, españoles o franceses, pero en absoluto es algo que pudiéramos llamar libertad religiosa. En los países musulmanes las comunidades cristianas, a menudo órdenes religiosas, curas, hermanos y monjas, son bien recibidas para ocuparse de leprosos, enfermos de sida, pobres, desahuciados o bebés abandonados, pero incurrirán en las penas máximas del Código Penal si se les ocurre hacer proselitismo. A principios de los años 80, «Al Murabitun» compró un solar en lo alto del Albaicín, frente a la Alhambra. Su objetivo era construir una mezquita más alta que la iglesia que conmemoraba la toma de Granada por los Reyes Católicos y la derrota del reino nazarí. El desafío era evidente: se trataba de una reconquista espiritual de Al Andalus. En el barrio morisco hubo en esos tiempos 26 mezquitas; con la reconquista, doce de ellas fueron convertidas en iglesias, las otras destruidas. Veinte años después de iniciarse el proyecto, haciendo gala de una madurez sin igual en el entendimiento de la libertad religiosa, las autoridades españolas aceptarán la mezquita, aunque su minarete tuvo que ser recortado para no sobrepasar el campanario de San Nicolás. El movimiento «Al Murabitun» se estableció hace dos décadas en Granada y pidió ayuda al rey Hassan II de Marruecos y a los Emiratos Árabes. El monarca alauí concedió un discreto sostén, al comprender que no podía controlar como hubiese querido al grupo islamista. En Granada abundan las asociaciones islámicas, hay diez registradas legalmente en el Ministerio de Justicia. Algunas albergan en su seno cristianos conversos al Islam, pero la mayoría son de musulmanes afincados por estudios o trabajo. A mediados de los 90, cuando la crisis financiera para la construcción de la gran mezquita del Albaicín era más aguda, todas estas comunidades junto con asociaciones de estudiantes musulmanes y algunos movimientos del Islam político presentes entre los universitarios aceptaron sumarse al movimiento de «Al Murabitun» siempre que la gestión de la futura mezquita fuese colectiva. El movimiento del jeque escocés quería acaparar el proyecto, pero al final tuvo que aceptar la colaboración de los otros grupos, lo que permitió convencer al sultán de Saryaj, Ben Mohamed Al Qasimi, para que diera los tres millones de dólares que se necesitaban para finalizar el proyecto. La condición fue formar una Fundación Mezquita de Granada que preside el converso Malik Abderramán Ruiz.

LA RAZÓN. ESP. 2003-07-16

 

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Hay un capítulo que produce especial hipo: el dedicado al programa islámico de penetración en Occidente, que nos recuerda las palabras de monseñor Giuseppe Bernardini, arzobispo de Esmirna (Turquía), en el Sínodo del 99: «Durante un encuentro oficial sobre diálogo islámico-cristiano, un autorizado personaje musulmán, dirigiéndose a los participantes cristianos, dijo: Gracias a vuestras leyes democráticas os invadiremos; gracias a nuestras leyes religiosas os dominaremos». Título: Los nuevos perseguidos. Autor: Antonio Socci. Editorial: Ediciones Encuentro. 2003-07-11 Esp.

 

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Pedir aquí lo que se niega en Arabia - Pedro Fernández Barbadillo

MEZQUITA DE GRANA

Ya en el franquismo, a todo gobernante árabe-musulmán que visitaba España se le paseaba por Granada. La costumbre se mantuvo en la democracia. Y así el iraquí Sadam Husein, el saudí Faisal, el marroquí Hassán, el iraní Jamenei y otros muchos conocieron la ciudad y, dicen los españoles que les acompañaron, todos suspiraron por la pérdida de Al-Ándalus. Hace unos días, el islam ha puesto una pica en Granada. Tras 20 años de obras y papeleos se ha inaugurado una enorme mezquita en el barrio del Albaicín. El edificio está junto al Mirador de San Nicolás, separado una calle de la iglesia de San Nicolás, y tiene una vista privilegiada de la Alhambra, que contribuirá a ahondar la nostalgia de los fieles y a inspirar las citas históricas en los sermones.

Al acto asistieron cientos de mahometanos, tanto de nacionalidad española como extranjeros. Hubo representantes diplomáticos de numerosos países musulmanes, como el delegado de la Autoridad Nacional Palestina. Asistieron musulmanes de Marruecos, Malasia, Turquía, Arabia Saudí, Indonesia, Siria y otros lugares donde el islam impera. De Marruecos vino Abdelkrim Khatib, miembro del integrista Partido Justicia y Democracia. Tuvo un puesto central en el protocolo Sharjan, Jalid bin Sultán al-Qassimi, emir de Sharjah, reino integrado en los Emiratos Árabes Unidos, que es el financiador del proyecto. Gracias a él y al dinero que le procura el petróleo vendido a Occidente, los musulmanes que viven Granada y su comarca disponen de algo que ellos niegan a los cristianos y los judíos que viven en sus países de origen: un templo en el que rezar.

De acuerdo con la prensa local, todos los oradores elogiaron la tolerancia. Es una ruindad que quienes reclaman tolerancia y respeto donde son minoría se olviden de éstas donde son mayoría. Prácticamente en todos los países de origen de los musulmanes que se acogerán a la mezquita granadina, los cristianos y otras confesiones religiosas carecen de la plenitud de derechos reservada a los musulmanes. No deja de ser sarcástico que muchos cristianos árabes que han huido a Europa debido a la persecución de los musulmanes se encuentren aquí con sus martirizadores, obligados éstos a la emigración por la incapacidad de sus Gobiernos, y les oigan exigir los mismos derechos que les negaron.

Otros comportamientos entran ya en la categoría del cinismo. Por ejemplo, el príncipe Sultán, ministro de Defensa del reino saudí, declaró en marzo que en Arabia no se construirán nunca iglesias y calificó de “fanáticos” a quienes las solicitan. A la vez, su familia dota instituciones que levantan mezquitas por todo el mundo y pleitean contra Oriana Fallaci y Michel Houllebeq por denigrar el islam.

De gestionar la mezquita se encarga una fundación, formada por la Asociación Comunidad Islámica en España y por los Emiratos Árabes Unidos. Otra de las finalidades de esta entidad es la difusión del “verdadero” contenido del islam entre los españoles y su deseo de hermandad. Les sugiero varias maneras de convencernos a los demás españoles de lo que sostienen. Por un lado, que dejen de protestar contra la conmemoración de la Reconquista de Granada por los Reyes Católicos, enterrados en la catedral de la diócesis y fundadores del municipio, y, por otro, que muchos de los asistentes a la mezquita, sobre todo españoles conversos al islam, entierren la versión que propagan de que los “castellanos” cometieron un genocidio contra los andalusíes.
Se suele olvidar algo tan sencillo como que los musulmanes que llegaron a España, y que dejaron reliquias tan admiradas, invadieron el reino visigodo.

LIBERTA DIGITAL. 2003-07-14 ESP.

 

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Hoy en día se persigue y fustiga a los católicos con impunidad escandalosa. Y se les condena a tener que aceptar ‘en silencio y de manos atadas’ toda calumnia, injuria y sospecha. No sea que además de todas sus afrentas se les acuse de prepotentes por replicar conforme al derecho de toda persona a defender su honra.

 

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Evangelio según San Juan 6,60-69. - Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?". Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede". Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?". Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios".

 

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‘Pasarán las cosas, Oh Dios, pasarán las cosas y pasaré también yo; ¡Tú nunca pasarás, Tú -amor eterno- y contigo viviré sin extravíos, por siempre!’

 

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"No sigas a la muchedumbre para obrar mal, ni el juicio acomodes al parecer del mayor número, si con ello te desvías de la verdad" SAN ATANASIO + año 373

 

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Descubra a la Iglesia como la principal impulsora del progreso de Occidente

 

       Lo cierto es que sin la Iglesia, Europa no existiría como tal y por tanto tampoco la cultura occidental. Esta verdad, conocida por los estudiosos que no se acercan a los hechos con las anteojeras del anticlericalismo, no ha llegado al amplio público que sigue viviendo de los slogans que repiten los medios y cacarean los pedantes desde los púlpitos del resentimiento. Hacen falta obras divulgativas que den a conocer el papel decisivo del cristianismo. Estamos ante una de ellas.

        Thomas E. Woods aprovecha las investigaciones recientes que empiezan a hacer justicia al pasado y ponen en evidencia que, sin el catolicismo, Europa no habría pasado del estado de barbarie. Para ilustrarlo sigue un método bien simple. Toma en consideración algunos puntos importantes: la ciencia, la Universidad, el Arte, la economía, el Derecho… y muestra como la Iglesia fue la matriz decisiva para su progreso.

        Es cierto que la cultura occidental bebe también de otras fuentes, como Grecia o Roma, que fue una especie de cruce de caminos actuando de transmisora de los mejor de la cultura antigua, pero el cristianismo aporta un factor decisivo.

        Simplificando podríamos decir que libera a la razón y la conduce hacia lugares que pensaba imposibles. Es por ello que mientras la cultura china colapsa, a pesar de haber hecho algunos descubrimientos antes que Occidente, en Europa alcanza verdadera carta de naturaleza.

        Muy interesante el apunte sobre el papel de la Edad Media al respecto, que de oscuro no tiene más que las legañas con que la miran los orgullosos ilustrados.

        Pero, además, ¿por qué el papado protege y alienta las Universidades? ¿Sabe alguien hoy que muchos científicos fueron religiosos o sacerdotes? ¿Se reconoce el papel de los monjes y los monasterios en la educación de lo que después sería Europa y que gracias a ellos muchas tierras baldías se volvieron cultivables?

        ¿Por qué se ignora que el Derecho internacional, de gentes en la terminología de la época, nació en la Universidad de Salamanca de la mano de sesudos dominicos? Estas y muchas otras preguntas dejarán de hacerse después de la lectura de este ameno e informado libro.

        Lo recomendamos para el lector medio, pero especialmente para el estudiante que ha de soportar la vacuidad de programas, en algunos centros de enseñanza media. Una vez más la divulgación no significa pérdida de calidad en la exposición ni de rigor.

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La civilización occidental nos ha dado el milagro de la ciencia moderna, la riqueza de la economía libre, la seguridad del imperio de la ley, un sentido único de los derechos humanos y de la libertad, la caridad como virtud, un espléndido arte y música, una filosofía fundada en la razón y otros innumerables regalos que la hacen la civilización más rica y poderosa de la

Pero, ¿cuál es la fuente última de todos esos regalos? El autor de varios best-sellers y profesor universitario Thomas E. Woods, Jr. nos brinda la -por demasiado tiempo- pospuesta respuesta: La Iglesia católica.

En Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental usted aprenderá:

-Por qué la ciencia moderna surgió de la Iglesia católica.

-Cómo los sacerdotes católicos desarrollaron la idea de economía libre quinientos años antes que Adam Smith.

-Cómo la Iglesia católica inventó la universidad.

-Por qué todo lo que usted ha oído sobre el affaire Galileo es falso.

-Cómo la Iglesia católica humanizó Occidente insistiendo en la sacralidad de toda vida humana.

 

Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que los dos mil años de la Iglesia católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

 

La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado la misión de "labrar y cuidar" este "jardín" que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).

 

En el Magnificat María nos habla también de sí, de su glorificación ante todas las generaciones futuras: «Ha puesto sus ojos en la humildad de su sierva. Por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada. Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí». De esta glorificación de María nosotros mismos somos testigos «oculares». ¿Qué criatura humana ha sido más amada e invocada, en la alegría, en el dolor y en el llanto, qué nombre ha aflorado con más frecuencia que el suyo en labios de los hombres? ¿Y esto no es gloria? ¿A qué criatura, después de Cristo, han elevado los hombres más oraciones, más himnos, más catedrales? ¿Qué rostro, más que el suyo, han buscado reproducir en el arte? «Todas las generaciones me llamarán bienaventurada», dijo de sí María en el Magnificat (o mejor, había dicho de ella el Espíritu Santo); y ahí están veinte siglos para demostrar que no se ha equivocado.

 

Su fe indefectible que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen ¡Gracias!

 

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gracias por venir a visitarnos

 

Recomendamos un libro fundamental ‘Islam para adultos’ Autor: Antonio López Campillo. Prólogo del doctor César VIDAL -Editorial ‘Adhara publicaciones’

 

Vivir amando... para encontrar el Tesoro: ‘Cristo’.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).