Saturday 1 November 2014 | Actualizada : 2014-10-13
 
Inicio > Islam > Dios - 1º Allãh - Jesús e imagen de Dios en Islam; origen árabe sumisión

Mientras el islam anuncia sumisión a Alá, y el islamismo el terror, el cristiano anuncia la libertad y que “la Verdad es Dios Amor”.

 

 

+++

 

«Es significativo que lo que produce el temor, una actitud de respeto mezclado con amor, no es el castigo sino el perdón. Más que la ira de Dios, debe provocar en nosotros un santo temor su magnanimidad generosa y desarmante. En efecto, Dios no es un soberano inexorable que condena al culpable, sino un padre amoroso, al que debemos amar no por miedo a un castigo, sino por su bondad dispuesta a perdonar». Miércoles 19 de octubre de 2005- Benedicto PP. XVI, Obispo de Roma.


+++

 

El discurso del Papa en la basílica de Santa María de los Ángeles – 27. X. MMXI

 

 

El verdadero Dios es accesible a todos

 

Dios no es «propiedad» de los creyentes y nadie en su nombre puede «sentirse autorizados a la violencia respecto a los demás». Este es el llamamiento lanzado por el Papa en Asís con ocasión de la Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo, que se inauguró el jueves 27 por la mañana  con el encuentro de los líderes religiosos en la basílica de Santa María de los Ángeles.

Queridos hermanos y hermanas,

Distinguidos Jefes y representantes de las Iglesias y Comunidades eclesiales y de las Religiones del mundo,

queridos amigos

Han pasado veinticinco años desde que el beato Papa Juan Pablo II invitó por vez primera a los representantes de las religiones del mundo a Asís para una oración por la paz. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? ¿A qué punto está hoy la causa de la paz? En aquel entonces, la gran amenaza para la paz en el mundo provenía de la división del planeta en dos

 

bloques contrastantes entre sí. El símbolo llamativo de esta división era el muro de Berlín que, pasando por el medio de la ciudad, trazaba la frontera entre dos mundos. En 1989, tres años después de Asís, el muro cayó sin derramamiento de sangre. De repente, los enormes arsenales que había tras el muro dejaron de tener sentido alguno. Perdieron su capacidad de aterrorizar. El deseo de los pueblos de ser libres era más fuerte que los armamentos de la violencia. La cuestión sobre las causas de este derrumbe es compleja y no puede encontrar una respuesta con fórmulas simples. Pero, junto a los factores económicos y políticos, la causa más profunda de dicho acontecimiento es de carácter espiritual: detrás del poder material ya no había ninguna convicción espiritual. Al final, la voluntad de ser libres fue más fuerte que el miedo ante la violencia, que ya no contaba con ningún respaldo espiritual. Apreciamos esta victoria de la libertad, que fue sobre todo también una victoria de la paz. Y es preciso añadir en este contexto que, aunque no se tratara sólo, y quizás ni siquiera en primer lugar, de la libertad de creer, también se trataba de ella. Por eso podemos relacionar también todo esto en cierto modo con la oración por la paz.

 

Pero, ¿qué ha sucedido después? Desgraciadamente, no podemos decir que desde entonces la situación se haya caracterizado por la libertad y la paz. Aunque no haya a la vista amenazas de una gran guerra, el mundo está desafortunadamente lleno de discordia. No se trata sólo de que haya guerras frecuentemente aquí o allá; es que la violencia en cuanto tal siempre está potencialmente presente, y caracteriza la condición de nuestro mundo. La libertad es un gran bien. Pero el mundo de la libertad se ha mostrado en buena parte carente de orientación, y muchos tergiversan la libertad entendiéndola como libertad también para la violencia. La discordia asume formas nuevas y espantosas, y la lucha por la paz nos debe estimular a todos nosotros de modo nuevo.

 

Tratemos de identificar más de cerca los nuevos rostros de la violencia y la discordia. A grandes líneas – según mi parecer – se pueden identificar dos tipologías diferentes de nuevas formas de violencia, diametralmente opuestas por su motivación, y que manifiestan luego muchas variantes en sus particularidades. Tenemos ante todo el terrorismo, en el cual, en lugar de una gran guerra, se emplean ataques muy precisos, que deben golpear destructivamente en puntos importantes al adversario, sin ningún respeto por las vidas humanas inocentes que de este modo resultan cruelmente heridas o muertas. A los ojos de los responsables, la gran causa de perjudicar al enemigo justifica toda forma de crueldad. Se deja de lado todo lo que en el derecho internacional ha sido comúnmente reconocido y sancionado como límite a la violencia. Sabemos que el terrorismo es a menudo motivado  religiosamente y que, precisamente el carácter religioso de los ataques sirve como justificación para una crueldad despiadada, que cree poder relegar las normas del derecho en razón del «bien» pretendido. Aquí, la religión no está al servicio de la paz, sino de la justificación de la violencia.

 

A partir de la Ilustración, la crítica de la religión ha sostenido reiteradamente que la religión era causa de violencia, y con eso ha fomentado la hostilidad contra las religiones. En este punto, que la religión motive de hecho la violencia es algo que, como personas religiosas, nos debe preocupar profundamente. De una forma más sutil, pero siempre cruel, vemos

 

la religión como causa de violencia también allí donde se practica la violencia por parte de defensores de una religión contra los otros. Los representantes de las religiones reunidos en Asís en 1986 quisieron decir – y nosotros lo repetimos con vigor y gran firmeza – que esta no es la verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación y contribuye a su destrucción. Contra eso, se objeta: Pero, ¿cómo sabéis cuál es la verdadera naturaleza de la religión? Vuestra pretensión, ¿no se deriva quizás de que la fuerza de la religión se ha apagado entre vosotros? Y otros dirán: ¿Acaso existe realmente una naturaleza común de la religión, que se manifiesta en todas las religiones y que, por tanto, es válida para todas? Debemos afrontar estas preguntas si queremos contrastar de manera realista y creíble el recurso a la violencia por motivos religiosos. Aquí se coloca una tarea fundamental del diálogo interreligioso, una tarea que se ha de subrayar de nuevo en este encuentro. A este punto, quisiera decir como cristiano: Sí, también en nombre de la fe cristiana se ha recurrido a la violencia en la historia. Lo reconocemos llenos de vergüenza. Pero es absolutamente claro que éste ha sido un uso abusivo de la fe cristiana, en claro contraste con su verdadera naturaleza. El Dios en que nosotros los cristianos creemos es el Creador y Padre de todos los hombres, por el cual todos son entre sí hermanos y hermanas y forman una única familia. La Cruz de Cristo es para nosotros el signo del Dios que, en el puesto de la violencia, pone el sufrir con el otro y el amar con el otro. Su nombre es «Dios del amor y de la paz» (2 Co 13,11). Es tarea de todos los que tienen alguna responsabilidad de la fe cristiana el purificar constantemente la religión de los cristianos partiendo de su centro interior, para que – no obstante la debilidad del hombre – sea realmente instrumento de la paz de Dios en el mundo.

 

Si bien una tipología fundamental de la violencia se funda hoy religiosamente, poniendo con ello a las religiones frente a la cuestión sobre su naturaleza, y obligándonos todos a una purificación, una segunda tipología de violencia de aspecto multiforme tiene una motivación exactamente opuesta: es la consecuencia de la ausencia de Dios, de su negación, que va a la par con la pérdida de humanidad. Los enemigos de la religión – como hemos dicho – ven en ella una fuente primaria de violencia en la historia de la humanidad, y pretenden por tanto la desaparición de la religión. Pero el «no» a Dios ha producido una crueldad y una violencia sin medida, que ha sido posible sólo porque el hombre ya no reconocía norma alguna ni juez alguno por encima de sí, sino que tomaba como norma solamente a sí mismo. Los horrores de los campos de concentración muestran con toda claridad las consecuencias de la ausencia de Dios.

 

Pero no quisiera detenerme aquí sobre el ateísmo impuesto por el Estado; quisiera hablar más bien de la «decadencia» del hombre, como consecuencia de la cual se produce de manera silenciosa, y por tanto más peligrosa, un cambio del clima espiritual. La adoración de Mamón, del tener y del poder, se revela una anti-religión, en la cual ya no cuenta el hombre, sino únicamente el beneficio personal. El deseo de felicidad degenera, por ejemplo, en un afán desenfrenado e inhumano, como se manifiesta en el sometimiento a la droga en sus diversas formas. Hay algunos poderosos que hacen con ella sus negocios, y después muchos otros seducidos y arruinados por ella, tanto en el  cuerpo como en el ánimo. La violencia se convierte en algo normal y amenaza con destruir nuestra juventud en algunas partes del mundo. Puesto que la violencia llega a hacerse normal, se destruye la paz y, en esta falta de paz, el hombre se destruye a sí mismo la ausencia de Dios lleva al decaimiento del hombre y del humanismo. Pero, ¿dónde está Dios? ¿Lo conocemos y lo podemos mostrar de nuevo a la humanidad para fundar una verdadera paz?

 

Resumamos ante todo brevemente las reflexiones que hemos hecho hasta ahora. He dicho que hay una concepción y un uso de la religión por la que esta se convierte en fuente de violencia, mientras que la orientación del hombre hacia Dios, vivido rectamente, es una fuerza de paz. En este contexto me he referido a la necesidad del diálogo, y he hablado de la purificación, siempre necesaria, de la religión vivida. Por otro lado, he afirmado que la negación de Dios corrompe al hombre, le priva de medidas y le lleva a la violencia. Junto a estas dos formas de religión y anti-religión, existe también en el mundo en expansión del agnosticismo otra orientación de fondo: personas a las que no les ha sido dado el don de poder creer y que, sin embargo, buscan la verdad, están en la búsqueda de Dios. Personas como éstas no afirman simplemente: «No existe ningún Dios». Sufren a causa de su ausencia y, buscando lo auténtico y lo bueno, están interiormente en camino hacia Él. Son «peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz». Plantean preguntas tanto a una como a la otra parte. Despojan a los ateos combativos de su falsa certeza, con la cual pretenden saber que no hay un Dios, y los invitan a que, en vez de polémicos, se conviertan en personas en búsqueda, que no pierden la esperanza de que la verdad exista y que nosotros podemos y debemos vivir en función de ella.

 

Pero también llaman en causa a los seguidores de las religiones, para que no consideren a Dios como una propiedad que les pertenece a ellos hasta el punto de sentirse autorizados a la violencia respecto a los demás. Estas personas buscan la verdad, buscan al verdadero Dios, cuya imagen en las religiones, por el modo en que muchas veces se practican, queda frecuentemente oculta. Que ellos no logren encontrar a Dios, depende también de los creyentes, con su imagen reducida o deformada de Dios. Así, su lucha interior y su interrogarse es también una llamada a los creyentes a purificar su propia fe, para que Dios – el verdadero Dios – se haga accesible. Por eso he invitado de propósito a representantes de este tercer grupo a nuestro encuentro en Asís, que no sólo reúne representantes de instituciones religiosas. Se trata más bien del estar juntos en camino hacia la verdad, del compromiso decidido por la dignidad del hombre y de hacerse cargo en común de la causa de la paz, contra toda especie de violencia destructora del derecho. Para concluir, quisiera aseguraros que la Iglesia católica no cejará en la lucha contra la violencia, en su compromiso por la paz en el mundo. Estamos animados por el deseo común de ser «peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz».

 

Benedicto PP XVI. Asís. It. 27 de octubre de 2011

 

+++

Benedicto PP XVI. Asís. It. 27 de octubre de 2011

 

Dios en la historia

 

Con una reflexión no descontada sobre la presencia de Dios en la historia y sobre el importante papel de quien lo busca, Benedicto xvi ha ofrecido en Asís una contribución importante para allanar, según la imagen bíblica, el camino de la paz. Un camino accidentado y lleno de dificultades con demasiada frecuencia sangrientas  —indignas del hombre y que ultrajan a Dios—, pero que gran parte de la humanidad sueña y quiere recorrer. Como lo mostraron con sencillez muchísimas personas que en las estaciones de Terni, Espoleto y Foligno saludaron al Papa y las delegaciones que lo acompañaban.

 

El Pontífice pronunció palabras importantes, no de circunstancia, para la construcción de la paz. Desde el encuentro querido por Juan Pablo ii y que tuvo lugar en la ciudad de san Francisco, alter Christus, ha pasado un cuarto de siglo. ¿Qué ha sucedido desde entonces? ¿A qué punto ha llegado la causa de la paz?, se preguntó el Papa. Tres años más tarde, la paz pareció estar cercana con la caída del muro de Berlín: entonces, en efecto, se superó, sin derramamiento de sangre, la división del mundo en dos bloques contrapuestos, borrando las pesadillas de la guerra nuclear de las que había hablado Pablo vi ante las Naciones Unidas.

 

Una victoria de la libertad y de la paz, en parte también de la libertad de creer, una victoria debida —señaló con lucidez Benedicto xvi— a muchas causas, pero realizada sobre todo porque «detrás del poder material ya no había ninguna convicción espiritual». La mirada profunda del Papa sobre la historia se extendió luego a la actualidad, a la libertad privada de orientación y a los nuevos rostros de la discordia y de la violencia. De allí la denuncia del terrorismo, con frecuencia motivado y justificado religiosamente. Pero «esta no es la verdadera naturaleza de la religión», subrayó con fuerza serena el Pontífice, repitiendo palabras pronunciadas varias veces en estos años.

 

Y si es verdad que en la historia se ha recurrido a la violencia  también en nombre de la fe cristiana, esto fue un abuso, reconoció Benedicto xvi siguiendo los pasos de sus predecesores, confirmando la voluntad de purificación incesante de la que da una vez más ejemplo, en nombre de la Iglesia católica y con la humildad que lo caracteriza,  repitiendo la antigua convicción: Ecclesia semper reformanda. Con la confianza de que este proceso pueda extenderse a las demás religiones y ser comprendido, mediante  la razón, por todos. Como quedó claro en Asís por la presencia —y es  la gran novedad de este encuentro— de algunos exponentes que no se reconocen en ninguna religión.

 

La purificación es también la respuesta más clara que se puede dar a la crítica —nacida de la Ilustración y que hoy repiten continuamente los  «enemigos de la religión»— según la cual de las religiones no podría proceder sino violencia. Al contrario, Lo que origina la violencia es precisamente la ausencia y la negación de Dios, como lo demuestran los horrores de los campos de concentración y la adoración del dinero y del poder: por ejemplo, con la difusión global de la droga, flagelo espantoso que destruye la paz y que en diversas ocasiones ha denunciado Benedicto XVI.

 

Desmintiendo una vez más tópicos infundados, el Papa sigue adelante y vuelve a proponer con fuerza la causa de la paz, que se construye buscando al único Dios. Por eso, Benedicto xvi quiso que en Asís hubiera también representantes de quienes buscan la verdad, quitando argumentos a los  «ateos combativos» y exigiendo a los creyentes que purifiquen su fe y no den escándalo, ofuscando así la transparencia de Dios. Cuyo nombre, según las palabras del apóstol san Pablo, es «Dios del amor y de la paz», el Señor de la historia que en ella se encarnó para salvar al mundo.

  g.m.v.

28 de octubre de 2011

 

+++


 

¿Quien es Allah? 

 

Recientemente en un encuentro con un grupo de amigos cristianos tradicionales muy agradables y muy amables, dando una charla sobre el Islam. 

 

Me llamo la atención de su ignorancia y el desconocimiento total del Islam y el mundo árabe musulmán, a pesar de que la mayoría de ellos son universitarios, preparados y buenos lectores. Entre las preguntas que me plantearon 

 

¿Es Allah otro nombre para el Dios de la Biblia? 

 

O ¿Es Allah el mismo Dios cristiano?

  

Nuestro Dios. Pensando en la importancia de las preguntas y la desinformación general, decidí compartirlas y contestarlas abiertamente. Primero debemos saber el significado de la palabra Allah. Digo la palabra porque no es un nombre propio, es una palabra árabe compuesta, "al-ilah", "al" es el artículo, significa "el", "ilah" (sustantivo), palabra árabe significa "dios". Si combinamos las dos palabras juntas tenemos la palabra "Allah", literalmente "el dios". 

 

¿Debemos los cristianos en los países árabes usar la palabra Allah? Digo de otra forma ¿Porque la Biblia en idioma árabe usa Allah en lugar de Dios o Jehová? 

 

Para evitar el asesinato de los cristianos en los países árabes musulmanes, los misioneros británicos, predicaron que Allah era la palabra genérica para Dios. En realidad no hicieron ningún favor a los convertidos, hasta el día de hoy.

 

Los cristianos en los países árabes usamos el nombre de Allah, equivocadamente, en las oraciones; incluso cuando queremos decir "Jesús es Dios", decimos "Jesús es Allah". En realidad, la Biblia fue traducida por primera vez al árabe, en el siglo XIX, exactamente en el año 1853. Allí pusieron Allah en todos los lugares donde debió decir Dios, Señor o Al Rab en árabe.

 

En la época de Muhammad, en el siglo XII, ningún cristiano o judío conocía a Dios con el nombre de Allah. Para ellos usar el nombre Allah como sustituto del nombre de Dios era como sustituir el nombre de Dios con un nombre de un dios pagano.

 

¿Por qué? Porque sabían muy bien de donde venía Allah, del panteón de dioses paganos. Para ellos era como si en el día de hoy nosotros dijéramos, bendito sea Zeus, o Júpiter, o Krishna.

 

El hecho de que Muhammad nunca tuvo que explicar en el Corán quien es Allah, demuestra claramente que los oyentes o los seguidores de Muhammad ya conocían Allah mucho tiempo antes de que Muhammad hubiera nacido.

  

El nombre Allah no fue inventado o revelado por Muhammad en el Corán por primera vez en la historia. En la península arábica, en la época pre-islámica o Arabia antes del nacimiento del Islam la gente profesaba un tipo de religión politeísta supersticiosa, poco evolucionado. Adoraban las imágenes; se decía que tenían 360 imágenes para todo un año, un imagen al día. Como ejemplo, Al Manat diosa de la felicidad, Al `Uzza estrella, el sol, los astros, el destino, espíritus, ángeles, entidades relacionadas con la muerte, etc.

 

Por encima de todos ellas estaba Al- lat el dios de la Luna y del cielo o Allah. Todas estas imágenes las tenían guardadas en el templo de la Meca (Ka`aba), un edificio rectangular de piedra, diez por doce y por quince metros de altura. En este templo pagano se guardaban todos lo ídolos de las diferentes familias o tribus. Según la tradición musulmana, el primer hombre Adán, construyo el Ka´aba, Ibrahim y su hijo Ismael le reconstruirán. Muhammad cuando conquistó la Meca en el año 630, encontró en la Ka´aba 360 ídolos. Además, la gente de aquel tiempo, creía en "genios" (jinns), en embrujamientos, en maldiciones y en piedras mágicas. Muhammad se crío, creció y integró en este ambiente.

 

El Animismo es la creencia en la existencia de espíritus que viven dentro de las rocas, árboles, ríos, cuevas y otras cosas, era prevalente en esa época. Como demostración de ello lo podemos encontrar en el Corán (Sura 55:1-7) "El Compasivo ha enseñado el Corán. Ha creado al hombre, le ha enseñado a explicar. El sol y la luna, para cómputo. Las hierbas y los árboles se prosternan. Ha elevado el cielo. Ha establecido la balanza". (Sura 72:1-5) "Di: Se me ha revelado que un grupo de genios estaba escuchando y decía: Hemos oído una Recitación maravillosa, que conduce a la vía recta. Hemos creído en ella y no asociaremos nadie a nuestro Señor. Y: Nuestro Señor -¡exaltada sea Su grandeza!- no ha tomado compañera ni hijo. Y: Nuestro loco decía contra Alá una solemne mentira. Y: Nosotros creíamos que ni los humanos ni los genios iban a proferir mentira contra Alá". (Sura 113:1-5) "Di: Me refugio en el Señor del alba del mal que hacen sus criaturas, del mal de la oscuridad cuando se extiende, del mal de las que soplan en los nudos, del mal envidioso cuando envidia". Y (Sura 114:1-6) "Di: Me refugio en el Señor de los hombres, el Rey de los hombres, el Dios de los hombres, del mal de la insinuación, del que se escabulle, que insinúa en el ánimo de los hombres, sea genio, sea hombre". Algunas de estas rocas o piedras eran veneradas y eran usadas como centro de adoración de diferentes dioses para diferentes tribus. Quraysh es la tribu de la familia de Muhammad tenía su propia piedra "la piedra negra que estaba guardada en al Ka´aba".

 

Allí, la tribu de Muhammad adoraba alrededor del Ka´aba la piedra negra, al dios de la luna, cuyo nombre era Allah. Los ritos paganos de postrarse en dirección a la Meca, el peregrinaje anual hacia la Ka´aba, correr siete veces alrededor del templo, besar las paredes y la piedra negra, y luego correr hacia el río cercano para arrojarle piedras al diablo, son cosas que ya se practicaban y que gracias a Muhammad fueron incorporadas en el Islam hasta el día de hoy.

 

Del dios de la luna los musulmanes heredaron el calendario lunar. Sus ritos religiosos eran organizados en torno a este calendario. Uno de estos ritos era el de ayunar de luna llena a luna llena, lo que se conoce como Ramadán, esto fue adoptado por Muhammad.

 

Comparando esas creencias paganas con los rituales del Islam hoy día, notemos que no hay ninguna diferencia, mejor dicho sólo hay una diferencia, que Muhammad declaró que el dios pagano de la luna, de nombre Allah, era el único y el verdadero Dios. Muhammad decretó que solo había un dios, Allah, y prohibió la adoración de todos los demás ídolos de la Meca. El Islam, en realidad, es una forma de paganismo monoteísta.

 

Lo que Muhammad hizo fue tomar al ídolo principal de la Ka´aba, el dios principal del templo de los dioses de Arabia, y lo convirtió en el único dios, pero conservó al mismo tiempo las prácticas paganas de aquella época. Concebimos ahora el

 

¿Por qué Muhammad nunca tuvo que explicar quién es Allah en el Corán? O ¿Por qué Muhammad nunca tuvo que explicar el significado de los ritos asociados con su nueva Fe?

 

Investigando bien la época de Muhammad, la respuesta es sencilla: los contemporáneos de Muhammad ya conocían todas estas cosas. El nombre de la deidad pagana "Allah" ya era conocido antes del Islam. De hecho, el nombre del padre de Muhammad era "Abd-Allah" (siervo de Allah). Era un nombre muy común en aquel tiempo, además muestra la devoción que tenía la familia pagana de Muhammad con el dios de la luna. Era la costumbre nombrar a los hijos con nombre sujetando el nombre de Allah y hasta hoy día en los países árabes islámicos. Ese es el origen del nombre y la persona de Allah, una deidad pagana. 

 

Claro, decir que hoy en día los musulmanes adoran al dios de la luna no sería decente, ya que Allah fue retocado en el Corán. 

 

Pero la pregunta es ¿Allah es el mismo Dios de los cristianos? No, Allah no es el mismo Dios de los cristianos. Yo sé que esto puede ser una sorpresa para muchos cristianos que pensaban erróneamente que Allah era simplemente otro nombre para el Dios de la Biblia. Esto se debe a que Muhammad, inteligentemente, dijo que Allah era el Dios de los judíos y de los cristianos. 

 

Claro que como las creencias de Muhammad contradecían con la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento), tuvo que decir que los judíos y los cristianos falsearon las Escrituras, y por lo tanto Allah los rechazó y los maldijo, y envió a Muhammad para sustituir la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento) con el Corán y el judaísmo y el cristianismo con el Islam. Los cristianos cuando mencionamos el nombre de Dios o la persona de Dios, siempre lo hacemos junto con el Padre, porque nadie rechaza la idea de que Dios es un Padre. 

 

Veamos lo que dicen los musulmanes o el Corán (Sura 5:17) "No creen, en realidad, quienes dicen: Alá es el Ungido, hijo de María. Di: ¿Quién podría impedir a Alá que, si Él quisiera, hiciera morir al Ungido, hijo de María, a su madre y a todos los de la tierra? De Alá es el dominio de los cielos, de la tierra y de lo que entre ellos está. Crea lo que Él quiere. Alá es omnipotente".

  

(Sura 4:171) "¡Gente de la Escritura! ¡No exageréis en vuestra religión! ¡No digáis de Alá sino la verdad: que el Ungido, Jesús, hijo de María, es solamente el enviado de Alá y Su Palabra, que Él ha comunicado a María, y un espíritu que procede de Él! ¡Creed, pues, en Alá y en Sus enviados! ¡No digáis ´Tres´! ¡Basta ya, será mejor para vosotros! Alá es sólo un Dios Uno. ¡Gloria a Él! Tener un hijo... Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra... ¡Alá basta como protector!". (Sura 17:111) "di: ¡Alabado sea Alá, Que no ha adoptado un hijo, ni tiene asociado en el dominio, ni amigo frente a la humillación! ¡Y ensalza Su grandeza!"

 

El apóstol Juan explicó bien claro que es imposible adorar al Padre y negar al Hijo al mismo tiempo. (1 Juan 2:23) "Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre". De acuerdo con el apóstol Juan, el Dios adorado por los musulmanes NO es el Padre. Muhammad tenía la idea equivocada que los cristianos adoramos tres dioses (Sura 5:73) "No creen, en realidad, quienes dicen: Alá es el tercero de tres. No hay ningún otro dios que Dios Uno y, si no paran de decir eso, un castigo doloroso alcanzará a quienes de ellos no crean", creía que se trataba del Padre, la Madre, y el Hijo.

  

Muhammad pensaba que cuando los cristianos llamamos a Dios con el nombre de Padre, nos estamos refiriendo a una deidad masculina exaltada que tiene una esposa divina (Miriam o María). Los dos tuvieron relaciones sexuales y concibieron un hijo llamado Jesús.

 

El error de Muhammad puede trazarse a su extracción pagana, Allah, el dios de la Meca en los tiempos pre-islámicos tenía su hembra, la diosa de la luna Manat. Las relaciones sexuales de estos dos produjeron las estrellas, las hijas de Allah `Uzza. Cuando Muhammad escuchó a los cristianos hablar del Hijo de Dios, automáticamente hizo el paralelismo. Un diálogo entre Jesús y Dios - Subtítulo dentro de la (Sura 5:116) "Y cuando dijo Alá: ¡Jesús, hijo de María! ¿Eres tú quien ha dicho a los hombres: ¡Tomadnos a mí y a mi madre como a dioses, además de tomar a Alá!?. Dijo: ¡Gloria a Ti! ¿Cómo voy a decir algo que no tengo por verdad? Si lo hubiera dicho, Tú lo habrías sabido. Tú sabes lo que hay en mí, pero yo no sé lo que hay en Ti. Tú eres Quien conoce a fondo las cosas ocultas".

  

El Islam niega que Jesús es el Hijo de Dios y que Dios es un Padre, por lo tanto niega al "Padre y al Hijo". De modo que el Islam es una religión anti-Cristo. No puede ser una religión bíblica y una religión anti-Cristo al mismo tiempo. Los atributos de Allah son radicalmente diferentes del Dios de la Biblia. Por ejemplo: Allah No se encarnó, no tomó un cuerpo de carne y hueso para lograr la salvación del hombre. Solo porque alguien crea en un solo dios, eso no implica que cree en el verdadero Dios. Muhammad proclamó que Allah es el verdadero Dios. El hecho evidente que los musulmanes han perseguido incansablemente a los cristianos como "infieles".

 

Los musulmanes en realidad saben que Allah NO es el mismo Dios que los cristianos adoramos. De lo contrario nunca nos mirarían como infieles. Los musulmanes saben esto y por eso nos persiguen. Algunos musulmanes dicen, que Allah es el mismo Dios de los cristianos, y lo hacen de una forma evangélica engañosa para convencer y convertir el cristiano ignorante o simplemente a la persona que no conoce el Islam. Y esto lo hacen sabiendo que están engañando. Porque su dios o Allah permite el engaño o la mentira. ¿Qué dios es este Allah que permite el engaño, la mentira? El Corán lo describe como el dios de la intriga, le llama el mejor de los intrigares. (Sura 8:30) "Y cuando los infieles intrigaban contra ti para capturarte, matarte o expulsarte. Intrigaban ellos e intrigaba Alá, pero Alá es el Mejor de los que intrigan". (Sura 1342) "Sus antecesores intrigaron, pero el éxito de toda intriga depende de Alá. Sabe lo que cada uno merece y los infieles verán para quién es la Morada Postrera".

 

En Malasia, recientemente, los clérigos musulmanes, prohibieron a los cristianos usar el nombre de Allah: los clérigos dicen que Allah es el nombre del Dios del Islam, no el de la Biblia. 

 

Allah no es un nombre genérico para Dios. 

 

De esta forma podemos descartar la idea de que los musulmanes adoran el mismo Dios Padre de la Biblia o del Evangelio de los cristianos. 

 

Raad Salam Naaman Cristiano católico caldeo de origen iraquí.  

Más información:  

Raad Salam Naaman, Desvelando el Islam, Monte Riego, León España, 2012.

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=32809 

16. XII. MMXIII

 

+++

 

 

Dar al-Harb (la casa de la guerra) es el mundo no musulmán, impío. En dar al-Islam, el infiel monoteísta (dhimmi) es tolerado, aunque no puede optar a ninguna función político-administrativa; su único derecho es el de someterse a la ley islámica para ser protegido política y militarmente, a cambio de un impuesto. Esta es la razón de la supervivencia de minorías dhimmis en los países musulmanes. No existe la posibilidad de matrimonio mixto si el varón es dhimmi (el Corán prohíbe incluso la mera amistad con el infiel), ni se pueden levantar templos nuevos, ni se admite en un juicio el testimonio de un dhimmi. El proselitismo no musulmán también está prohibido, mientras que el Islam debe ser predicado en iglesias y sinagogas. Lo dice el Corán: en la sura 4 se explica que hay que golpear a las mujeres tan sólo por la sospecha de que no se comporten bien. Las instrucciones sobre cómo hacerlo son un desarrollo posterior.

 

 

¿Entienden los musulmanes por «Dios» lo mismo que los cristianos? Tenemos que comparar siquiera brevemente la imagen de Dios en ambas religiones.

 

 

Otra religión monoteísta (un solo Dios) es el Islam, fundada por Mahoma, tampoco cree que Jesucristo es Dios, sino un profeta inferior a Mahoma. Sin embargo, el dios del Islam no es el Dios Amor del Cristianismo, origen de todo amor, que ama a los seres humanos independientemente de si le aman o no (1 Jn. 4, 9-10 y 16). Según el Corán, el dios del Islam ama condicionalmente: ama a quien lo ama y lo siga, y no ama a quien no lo ame. “En verdad Alá es enemigo de los incrédulos... Alá ama a los benefacientes” (Corán, II-92 y 191).

+++

 

El Islam es una religión cronológicamente post-cristiana, pero pneumatológica y espiritualmente pre-cristiana, pues está doctrinalmente cercana a concepciones veterotestamentarias. La diferencia fundamental entre Cristianismo e Islam está en la superación o no del “skandalon crucis”. El Islam no puede concebir un Dios que se hace hombre y que sin perder su transcendencia se ha revelado como más que clemente –atributo de Dios en el Islam-. Dios en la fe cristiana es com-pasivo porque no sólo se ha “apiadado” de su creación, sino que ha querido padecer-con ella y elevarla desde su mismo corazón. El “Dios Padre” misericordioso de los Evangelios es diferente del “Dios Señor” clemente del Corán. Creer en un solo Dios es nuestro punto de convergencia. Jesucristo como Hijo de Dios, encarnado, muerto en cruz y ascendido al seno de Dios Uno y Trino es el punto en que los caminos se distancian.

 

+++

 

 

El término “Islam” es de origen árabe y significa “sumisión”. Según la fe islámica, Dios ha transmitido a la humanidad una serie de revelaciones a través de diversos profetas a lo largo de los siglos, de Adán a Jesús, pasando por Noé, Abraham y Moisés, entre otros. De hecho, los musulmanes se consideran a sí mismos, junto con cristianos y judíos, como descendientes de Abraham, en una pretensión absolutamente mítica e infundada. Creen que estas revelaciones anteriores fueron imperfectas, y que, además, fueron deformadas por los hombres con el devenir del tiempo. Mahoma es el último de los profetas, el más importante, el que cierra el ciclo de la revelación divina con el libro sagrado, el Corán. Así pues, allí donde la Torah o el Evangelio entren en contradicción con los preceptos coránicos, veremos una huella de la corrupción humana o una revelación incompleta. Se trataría de la obra de Satanás, que aleja a los hombres y a las naciones del servicio de Dios.

 

+++

 

“No somos el producto casual y sin sentido de la evolución: cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios” S.S. Benedicto XVI - 2008

 

+++

 

--En su último libro «Dios y el mundo», usted sostiene que cristianos y musulmanes tienen un modo diverso de afrontar el destino del hombre decidido por Dios. ¿Por qué?


--Al silgo: Cardenal Ratzinger) S.S. Benedictus PP XVI): Sí, sobre el destino divino hay una divergencia real, o digamos una diferencia, entre el Islam y el cristianismo. Para los musulmanes, el destino está predeterminado por Dios y el hombre vive en una especie de red que limita en gran manera sus movimientos. La fe cristiana, por el contrario, cuenta con el factor dela libertad. Esto significa que, para el cristiano, Dios, por una parte abraza todo, sabe todo, guía el curso de la historia, pero ha predispuesto las cosas de tal modo que la libertad encuentra su lugar. En síntesis, para mí, cristiano, Dios tiene la historia en sus manos, pero me da la libertad de entregarme completamente a su amor o de rechazarlo. MM.

 

+++

 

 

 

Curiosa representación de la Trinidad
(breviario franciscano, siglo XV).
Biblioteca Nacional, París

 

Muéstranos al Padre, y nos basta

Todo el Evangelio tiene como centro a Jesucristo, que nos revela a Dios como Padre, y en consecuencia a todos los hombres como hermanos. No se trata de una ideología elaborada por la mente humana, sino de una vida vivida por Jesús durante su existencia terrena, durante la cual nos ha enseñado que Dios es su Padre y nuestro Padre.
Jesús se sabe hijo, el Hijo único de Dios, el Hijo amado, y por eso se dirige a Dios llamándole ¡Abbá! «Yo estoy en el Padre y el Padre en mí». Y Jesús está continuamente hablando del Padre, de su Padre: nos invita a vivir colgados de la divina providencia del Padre, a ser perfectos como el Padre es perfecto. El mensaje central del Nuevo Testamento es que Dios es Padre, rico en misericordia, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la parábola del hijo pródigo. El Dios que Jesucristo nos ha revelado es un Dios con rostro amable, amigo del hombre.


Por eso, Tomás le dice a Jesús: «Muéstranos al Padre, y nos basta». Tomás ha entendido que el punto clave de la enseñanza de Jesús es el Padre. Jesús le responde: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces…? Quien me ha visto a mi ha visto al Padre». Conocer a Jesús es conocer al Padre. Conocer al Padre es conocer a Jesús. El uno y el otro son una misma cosa, aunque distintas personas. De esta manera, Jesús se autorrevela como Dios, igual al Padre.
La religión cristiana no es la religión de un Dios solitario y lejano. Es la religión de una comunión de personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que quieren introducirnos a nosotros en esa relación familiar desde ahora y para todala eternidad. Jesús se ha presentado en el escenario de este mundo, en la historia de los hombres, diciéndonos: Dios es mi Padre. Yo soy su Hijo. Os enviaré el Espíritu Santo. Jesucristo nos ha precedido y nos ha señalado el camino: «Yo soy el Camino, la Verdad yla Vida. Nadie va al Padre sino por mi». En Jesucristo, Dios Padre ha llevado a plenitud su revelación, y nos ha señalado el camino para llegar hasta Él. El camino es Jesucristo, en Él está la verdad de Dios y la verdad del hombre. Sólo Él tiene palabras de vida eterna. + Demetrio Fernández - Obispo de Tarazo 2008-04-21

 

+++

 

 

«Me gustaría pensar que la teología de Abd Allah hubiera evolucionado en los mil años transcurridos, pero me temo que no. El gran problema para convivir con los musulmanes es que ellos no respetan a la persona por ser persona con independencia de su religión. En todos los países en los que el Islam ha conseguido imponerse, los cristianos han ido desapareciendo, muchos convirtiéndose al Islam para no ser sufrir la discriminación o emigrando a otros lugares. Pensemos, por ejemplo, en las iglesias cristianas del Norte de África, absolutamente desaparecidas o las que han quedado reducidas a una exigua minoría que sobrevive entre dificultades en Turquía, en Egipto o en Irak». 2007 Francisco Rodríguez Barragán Nació en Granada el año 1938, está casado y tiene cinco hijos.

Es Licenciado en Geografía e Historia y Derecho. Ha pertenecido al Cuerpo Técnico dela Seguridad Socialhasta su jubilación.

 

+++

 

San Gregorio Nacianceno en un hermoso texto explica el hilo conductor de la acción progresiva de Dios en la historia de la salvación, en relación con el misterio de la Trinidad de las divinas Personas en la unidad de la divina sustancia. “En efecto ?dice aquel gran Padre de la Iglesia?, el Antiguo Testamento predicaba manifiestamente al Padre y más oscuramente al Hijo. El Nuevo Testamento manifestó al Hijo y sugirió la divinidad del Espíritu Santo. En la actualidad, el Espíritu habita en nosotros y se manifiesta más claramente. Pues, cuando la divinidad del Padre no se confesaba claramente, no era prudente predicar de forma abierta al Hijo, y tampoco era prudente, antes de que la divinidad del Hijo fuese reconocida, imponernos además ?y lo digo con demasiada audacia? al Espíritu Santo” (Orat XXXI, Theol. V, 26: PG 36, 161). Por ello, según el Nacianceno, al hombre le resultaba difícil aceptar la revelación de Dios como uno en la naturaleza y trino en las personas, porque se trataba de algo demasiado elevado para los conceptos del entendimiento humano, tomados en su significado común; y, en efecto, ha resultado siempre difícil para muchísimos hombres, incluso sinceramente religiosos, como lo atestigua la historia del Judaísmo y del Islam.

El Espíritu Santo con su gracia es el "primero" que nos despierta en la fe y nos inicia en la vida nueva que es: "que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo" (Jn 17, 3). No obstante, es el "último" en la revelación de las personas de la Santísima Trinidad . San Gregorio Nacianceno, "el Teólogo", explica esta progresión por medio de la pedagogía de la "condescendencia" divina:

El Antiguo Testamento proclamaba muy claramente al Padre, y más obscuramente al Hijo. El Nuevo Testamento revela al Hijo y hace entrever la divinidad del Espíritu. Ahora el Espíritu tiene derecho de ciudadanía entre nosotros y nos da una visión más clara de sí mismo. En efecto, no era prudente, cuando todavía no se confesaba la divinidad del Padre, proclamar abiertamente la del Hijo y, cuando la divinidad del Hijo no era aún admitida, añadir el Espíritu Santo como un fardo suplementario si empleamos una expresión un poco atrevida ... Así por avances y progresos "de gloria en gloria", es como la luz de la Trinidad estalla en resplandores cada vez más espléndidos (San Gregorio Nacianceno, or. theol. 5, 26).

 

+++

 

A la luz de la contemplación como comunión de amor con Dios, la pureza del corazón tiene su máxima expresión en la virginidad del espíritu, porque exige la integridad de un corazón no sólo purificado del pecado, sino unificado en la tensión hacia Dios y que, por consiguiente, ama totalmente y sin división, a imagen del amor purísimo de la Santísima Trinidad, que ha sido llamada por los Padres « la primera Virgen ». S. Gregorio Nacianceno, Poemas, I, 2, 1, v. 20: PG 37, 523.

 

+++ 

 

DIOS - ALLÃH, EL DIOS ÚNICO

 

Dios en español, Dieu en francés, God en inglés, Allãh en árabe - no lo inventó Mahoma y era ya usada por los cristianos, pero según el concepto evangélico.

 

Los cristianos y los judíos coinciden en la fe en un Dios único, Allãh.  ¿Hay que deducir de aquí, por tanto, que Allãh no es un dios específico de los musulmanes, como muchos se ven inducidos a pensar en Occidente?

 

Desgraciadamente, esta convicción está muy difundida en Europa. Allãh no es, en modo alguno, una «invención» de Mahoma o de la religión islámica. La raíz de la palabra es común a todas las lenguas semíticas y a todas las lenguas de los pueblos del Mediterráneo meridional, y la encontramos en la palabra hebrea ‘Elôhim del Antiguo Testamento, así como en siríaco y en arameo. La lengua árabe ofrece la posibilidad de distinguir entre ilãh, dios con minúscula, y Allãh, el Dios absoluto, donde el artículo árabe al- se ha fusionado con el sustantivo ilãh. Por consiguiente, Allãh era simplemente el nombre con el que los árabes se referían al Dios por excelencia, y el islam no ha hecho otra cosa más que adoptar una palabra preexistente ya antes de su nacimiento y atestiguada en la poesía preislámica precisamente por autores cristianos.

 

De todos modos, es significativo el hecho de que los musulmanes cuando traducen el Corán a las lenguas occidentales, se niegan en nuestro días a traducir Allãh por Dios o bien por Dieu o bien por God. Se ha convertido casi en un dogma el uso de mantener la palabra Allãh en árabe. Me parece que es una actitud fanática la pretensión de que éste nombre sea el nombre del «Dios de los musulmanes» y que nadie más tenga derecho a emplearlo. Esta pretensión absurda ha llevado, efectivamente, en Malaysia, a la promulgación de una ley que prohíbe a los cristianos el empleo de la palabra Allãh para referirse a Dios, pues consideran monopolio de los musulmanes. Y sorprende ver que hasta los occidentales sigan esta regla para hablar mal de Allãh cuando se trata de criticar a los musulmanes, como si se tratara de una divinidad que «pertence» al islam.

 

Allãh formaba parte, por consiguiente, del panteón árabe, y muchos árabes de la época preislámica –entre ellos el mismo padre de Mahoma- se llamaban Abd Allãh, siervo de Allãh. Es probable que los árabes paganos utilizaran la palabra Allãh para referirse a una divinidad particularmente poderosa, a veces con el atributo al-Rahmãn, el Clemente. Los judíos y los cristianos árabes usaban la palabra al-Rahmãn para referirse al Dios único, como revelan algunas inscripciones de época preislámica descubiertas en Arabia. Una inscripción muy significativa que se remonta al siglo VI, y contiene una afirmación trinitaria, presenta al-Rahmãn como el atributo de Dios Padre para los cristianos, dado que habla de al-Rahmãn, de su hijo Christos y del Espíritu Santo. Rahmãn es, por consiguiente, el atributo paterno en la tradición cristiana y el atributo esencial de dios para los judíos, mientras que era considerado como uno de los dioses más poderosos por los árabes paganos.   

 

Vemos nuevamente la presencia de los cristianos en la península arábiga siglos antes del nacimiento del caudillo Mahoma.

 

+++ 

 

 

Texto de + Joseph Cardenal Ratzinger (después BENEDICTO PP XVI), comentando:
El Dios de Jesucristo*

 

“Vosotros, pues, orad así: "Padre Nuestro" -      Sin Jesús no sabemos, verdaderamente, qué es un “Padre”. Es en su oración que se nos ha sido dado comprenderlo claramente, y esta oración le pertenece intrínsecamente. Un Jesús que no fuera perpetuamente sumergido en el Padre, o que no estuviera en una permanente comunicación íntima con él, sería un ser totalmente diferente al Jesús de la Biblia y al verdadero Jesús de la historia. Suvida surge del núcleo de su oración; es a partir de ella que ha comprendido a Dios, al mundo y a los hombres…
     Surge entonces una nueva pregunta: ¿esta comunicación… es igualmente esencial al Padre que él invoca hasta el punto de que también él sería diferente si no fuera invocado con este nombre? ¿O bien sólo le roza sin penetrar en él? La respuesta es la siguiente: al Padre le corresponde decir “Hijo” de la misma manera que a Jesús le corresponde decir “Padre”. Sin esta invocación tampoco Jesús sería él mismo. Jesús no tiene tan sólo un contacto exterior con el Padre; es parte consistente del ser divino de Dios en tanto que Hijo. Incluso antes de crear el mundo, Dios era ya el Amor del Padre y del Hijo. Si puede ser nuestro Padre y la medida de toda paternidad, es porque él mismo es Padre desde toda la eternidad. Así, pues, en la oración de Jesús la misma interioridad de Dios se hace visible; vemos cómo es Dios. La fe en el Dios trinitario es la explicación de lo que es la oración de Jesús. En esta oración la Trinidad se nos muestra con toda claridad…
     Ser cristiano, pues, significa: participar en la oración de Jesús, hacer que él, es decir, en su modelo de oración, sea nuestro modelo de vida. Ser cristiano significa: decir con él “Padre” y así ser hijo, hijo de Dios –Dios- en la unidad del Espíritu que hace que seamos nosotros mismos, y a través de esta realidad nos agrega a la unidad de Dios. Ser cristiano significa: mirar al mundo a partir de su núcleo, y a través de ello llegar a ser libres, llenos de esperanza, decididos y confiados.

* En el siguiente texto –tan breve- puede verse la radical diferencia entre el Dios cristiano y la deidad (o esencia divina) mahometana-[nota nuestra CDV. 2007-06-21]).-

 

+++

 

 

La imagen de Dios en el Islam

 

¿Entienden los musulmanes por «Dios» lo mismo que los cristianos? Tenemos que comparar siquiera brevemente la imagen de Dios en ambas religiones.

 

Por Paul Josef Cordes
En El eclipse del padre,
Ed. Palabra, Madrid 2003, pp. 181-185.


No hace mucho tuvo lugar un encuentro multitudinario en Roma entre biblistas, cuyo tema era el encuentro entre cristianos e islámicos, pues también en Italia son cada vez más frecuentes los encuentros entre las personas de ambos mundos y religiones. Al ponente se le había asignado la tarea de despertar entre los oyentes cristianos un sentimiento de comprensión y de apertura respecto de las otras religiones. Era una intención más bien pastoral, aunque quizá también se buscaba una cierta paz social; y, desde luego, de ningún modo se pretendía ganar, mediante el testimonio, al seguimiento de Cristo a alguno de los visitantes extranjeros.

A pesar de una perspectiva tan limitada, el ponente extrajo conclusiones erróneas. Experto en Biblia como lo es, utilizó un pasaje del Antiguo Testamento para ilustrar la vinculación entre el cristianismo y los seguidores de Mahoma. Lo que citó fue una página del bello libro de Rut, en donde están la propia Rut y su suegra, la viuda Noemí. La joven no quiere dejar sola a la mayor, la cual, después de la muerte de su marido y de su hijo, vuelve del país de Moab a Belén. Rut la ha acompañado con todo amor y solicitud. La israelita propone a la moabita que debería volver a su lugar de origen, a su pueblo y a su Dios. Entonces aparece en el Antiguo Testamento la frase que, en la opinión del ponente, debería servir como indicadora para el trato con los creyentes del islam: «Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios» (1, 16).

«Tu Dios será mi Dios». ¿Entienden los musulmanes por «Dios» lo mismo que los cristianos? La globalización de la vida y de las culturas, la paz entre pueblos que debería ser promovida por las distintas religiones, todo eso puede inducir al mal uso de citas bíblicas como la anterior. Para evitar este mal uso tenemos que comparar siquiera brevemente la imagen de Dios en ambas religiones. Para eso debemos interrogarnos por algunas de las verdades que son fundamentales para el islam, comunes a sus diferentes corrientes (ya Mahoma dijo que su religión se dividiría en 72 sectas).

El Corán, que según el Islam es el libro que Dios ha dictado al profeta [4], dice en la sura 4:

«¡Gente de la Escritura (es decir, judios y cristianos)! ¡No exageréis en vuestra religión! ¡No digáis de Dios más que la verdad: que el Ungido, Jesús, hijo de María, es el enviado de Dios y su Palabra, que Él ha comunicado a María un espíritu que procede de Él! ¡Creed, pues, en Dios y en Sus enviados! ¡No digáis "tres"! ¡Basta ya, será mejor para vosotros! Dios es solo un Dios Uno. ¡Gloria a Él! Suyo es lo que hay en los cielos y en la tierra... ¡Dios basta como protector!» (172).

En una breve sura (la 112), que es recitada por los islámicos una y otra vez como una confesión de fe, se lee:

« ¡En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso! Di: "Él es Dios, Uno. Dios es el eterno. No ha engendrado ni ha sido engendrado. No tiene par"».

Alá tiene en el Corán 90 nombres distintos que describen su grandeza y su esencia, pero nunca es denominado «Padre». La paternidad de Dios es rechazada tajantemente en el Islam, lo mismo que la encarnación, afirmando que rompe los límites entre Dios y las criaturas. También la sura 3, que en general trata del nacimiento de Jesús del seno de María, niega a Cristo cualquier comunidad ontológica con Dios. Según esa sura, Jesús sería igual a Adán, como él procedente de la tierra. La sura continúa luego diciendo: «No serviremos sino a Dios, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie de entre nosotros como Señor fuera de Dios» (65).

La divinidad de Alá crea una distancia insuperable respecto de los seres humanos. Desde luego, Alá es conceptuado como compasivo, pero sobre todo es inaccesible, y tiene su trono en la distancia invisible. Según el Islam, tampoco Jesús le conocería; en el Corán responde cuando Alá le pide que manifieste su grandeza: «Tú, Dios, sabes lo que hay en mí, pero yo no sé lo que hay en Ti. Tú eres quien conoce a fondo las cosas ocultas» (sura 5, 117). De este modo, según el Islam, Jesús manifestaría exactamente lo contrario de lo que realmente manifiesta jubilosamente respecto a la feliz unidad entre Padre e Hijo: «Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar» (Mt 11, 27). En lugar de la cercanía del Padre para los suyos, el Corán defiende una y otra vez la inaccesible voluntad de Alá. Él «hace lo que quiere» (2, 254; 3, 157; 5, 19; 5, 65; 42, 51, etc.) y, por lo tanto, no está libre de los rasgos de un arbitrio divino. Las numerosas referencias a la «guerra santa» y a la aniquilación de los infieles estremecen. Consecuentemente, la respuesta humana a Alá no puede ser el amor. «Islam» significa «sumisión». Y esta sumisión no se dirige a la persona de Alá, sino a su voluntad. Dios no tiene amor en el Islam, y menos aún es amor. Alá recibiría esta sumisión, pero de ninguna manera la llevaría a su plenitud. Aquí lo que se produce es, más bien como en el caso de la «dependencia» entre los mortales , que el amado tiene completamente en su mano al amante.

La extraordinaria importancia de la voluntad de Alá se refleja en un diferenciado catálogo de normas que ordenan toda la vida cotidiana: «La administración de justicia árabe («figh») ha desarrollado los aspectos legales de la vida de una forma increíble. Históricamente, la primera reflexión sobre el Islam tiene un carácter jurídico, no teológico» (Samir K. Samir, profesor de islamología en Beirut). El Islam es una religión de la ley, por eso predomina en ella la practicidad. El ser humano no encuentra allí el rostro de un Tú. Su amor a Dios no alcanza la paz mediante una unión bienaventurada.

En el islam, el amor hacia Alá no tiende a la unificación, sino a la dualización. Ciertamente los maestros islámicos de mística hablan de amor a Dios, pero ese amor es despersonalización, sumisión total. Desde luego, el islam ha producido algunos místicos, pero vivían aislados, totalmente fuera de su comunidad, y por eso sobrepasaron a su religión. «El islam es extraordinariamente preciso al definir quién es musulmán y quién no lo es. Sin embargo, lo que una multitud de orientalistas llama `mística musulmana" no tiene nada en común con

el islam»5. La fe de los cristianos en la encarnación de Dios y en un nuevo orden que se crea entre Dios y el ser humano es entendida por el islam como una blasfemia 6.

Por último también en lo que se refiere al misterio del Padre eternodebemos recordar aquí la alternativa cristiana: la felicidad en Dios que nos muestra el Hijo. El hecho de que Dios en su segunda persona es Hijo, Palabra e Imagen del Padre, significa que la primera persona continúa dando su vida, se manifiesta, se da a conocer. De este modo, Dios es viviente consigo y en sí, en la medida en que se da y recibe en el amor. Dios es amor no solo porque ama a las criaturas. Ya antes de la creación es Dios en sí, en relación consigo mismo, amor. La vida divina consiste en la relación personal de las personas divinas. Por ello así como sucede en la Trinidad , nadie puede vivir plenamente sin amor. Y las personas divinas viven continuamente la felicidad de aquel amor que se da al otro. Hermann Volk, que luego sería cardenal, se expresaba así al hablar humanamente de la alegría de Dios: «A Dios todo le va bien, a Dios todo le va muy bien, a Dios le va infinitamente bien, A Dios le va inevitablemente bien; Dios es total y absolutamente feliz».

-.-

Notas:

[4] Cfr. El Corán, München 1959; H. VOLR, Gott lebt und gibt Leben, Münster 1959; H. DE LUBAC, Théologies d"occasion, Paris 1984; H. KÜNG y otros, Christentum und Weltreligionen, München 1984; M. BORRMANS, Islam e Cristianesimo. Le vie del dialogo, Roma 1993; Il Nuovo Areopago. Le sfide dell"Islam (número especial), Forlí/Italia 18 (1999), número 3.

[5] Cit. en H. DE LUBAC (nota 80), pp. 44 ss.

[6] Interesante y contundente respecto a la forma de entender a Dios en el islam es la siguiente afirmación del cardenal inglés Henry Newman: «Suponiendo que algún obispo o sacerdote quisiera afirmar en estos días que el islam o el budismo son una revelación directa e inmediata de Dios, la Iglesia se vería obligada a decir con su autoridad dada por Dios que semejante opinión es incompatible con la identidad cristiana y que sus defensores no pertenecen a ella; y tendría que añadir que el grupo de personas que sostuviera esa opinión, si no se desdijera, estaría separada de la fe y de la communio» (A Grammar of Assent, London 1986, pp. 128 ss).

-.-


(*) Paul Josef CORDES es Arzobispo y desde 1995 Presidente del Consejo Portificio «Cor Unum».

 

2004-05-28

 

+++

 

  

 

¿Qué religión o religiones se profesaban en Arabia antes de la llegada del Islam? ¿Podríamos decir que es una religión de paz, teniendo en cuenta que incluso en sus inicios se expandió por la fuerza?

 

1. El animismo de manera superlativa, pero también había tribus de árabes convertidas al judaísmo -que Mahoma se ocupó de exterminar- y cristianos. 2. Nunca lo ha sido ni ha pretendido serlo. Esa es una bobada diseñada para consumo de los europeos.

 

¿Qué "porcentaje" de latín hay en español, italiano, francés o inglés? ¿Cuánta influencia del árabe ha quedado en el español (he leído que unas 200 palabras)?

 

El peso del latín es extraordinario, más incluso que en el francés. Del árabe la huella es pequeña más que nada porque las palabras han ido cayendo en desuso y al final nos quedan la aceituna, la almohada, la alcoba y poco más.

 

La objeción de conciencia solo está reconocida legalmente para la exención del servicio militar (hoy día ya no es necesario) y la doctrina del TC la aplica por analogía al caso del aborto...No puede operar para no casar parejas homosexuales, si aceptamos eso, ¿cómo no íbamos a permitir que un profesor musulmán se negara a impartir clases a niñas?

 

Porque la objeción de conciencia tiene límites establecidos por el TS. Por ejemplo, no se puede aplicar a los Testigos de Jehová que se niegan a que sus hijos reciban una transfusión de sangre. Creo que el principio sería semejante en el caso de los musulmanes.

 

¿Quién destruyó los escritos de Epicuro de la Biblioteca de Alejandría? Siempre había escuchado que fueron algunos cristianos, pero creo que usted no piensa lo mismo. ¿Quién los quemó?

 

La biblioteca de Alejandría sufrió dos incendios terribles. El primero fue casual y se produjo durante la guerra alejandrina que mantuvo César aliado con Cleopatra, el segundo fue absolutamente voluntario y se debió al califa Omar que alegaba que si lo que había en la biblioteca no estaba en el Corán era prescindible y si lo estaba, también resultaba prescindible.

 

César VIDAL-Dr.en historia antigua, filosofía, teología, licenciado en derecho – Esp. 2005.05.03 

 

+++

 

 

Glorificación de Dios, Señor y Creador

 

¿Por qué gran parte de la jerarquía mahometana casi nunca denuncia las posibles – y muchas veces tan evidentes - actividades de terrorismo en las mezquitas italianas, españolas, europeas y no solo?

 

 

 

¿Por qué hay tantos imanes al servicio del terrorismo islamista?

 

 

¿Qué tiene el islamismo tan atrayente al homicidio, terrorismo y crimen?

 

 

¿Qué hay en el trasfondo del islam tan fértil para atraer al desprecio de la propia vida y obsesionarse para matar la ajena en nombre de Dios?    

 

 

¿Qué nutre – detrás de las apariencias e intenciones – el islam para tener dificultades en condenar siempre y abiertamente el islamismo terrorista?

 

 

¿Por qué la clerecía islámica condena ‘a pena de muerte’ sin tapujos ni disfraces, a quien blasfema contra Dios o minimiza al señor Mahoma, o cuestiona al ambiguo Corán como libro iluminado, y no emana ‘fatwas’ contra quienes indiscriminada y bestialmente matan a seres humanos?

 

 

¡Buenos, caritativos y sinceros musulmanes – amantes de la vida, la paz y de la libertad – a menudo se muestran reticentes en denunciar y limpiar las mezquitas de las actividades terroríficas, tráficos no siempre lícitos y personas implicadas en obras impropias a un lugar de culto! 2004.

 

+++

cae la tarde y se eleva al cielo la plegaria cristiana en gratitud

 

P: ¿Cree que es posible el dialogo interreligioso con el Islam?

 

R: Depende de lo que entienda por diálogo interreligioso. Comentar ciertas cosas con un musulmán significa –literalmente– jugarse la vida.

 

P: ¿Por qué muchos musulmanes jóvenes que viven entre nosotros hablan con tanta convicción sobre que el Corán es un libro de paz y su religión está llena de ética y de moral, etc? No entiendo muy bien esto. Leyendo sus citas del mencionado libro, nada más lejos de la realidad, es más, ese panfleto radical sólo inspira odio, envidia, y un sinfín número de maldades parecidas... ¿Qué se les puede contestar?

 

R: Sería ideal que leyeran el Corán para saber de qué hablan y también que pudieran leer la Biblia para comparar. Dr. César VIDAL - historiador, filósofo y escritor. 2004.11.

 

+++

La barca es la Iglesia y Pedro es el Papa. Desde la barca del apóstol Pedro, Jesús predicó a la multitud congregada en la orilla del lago; desde ella también realizó, con los apóstoles, la pesca milagrosa. En la Iglesia es donde podemos encontrar a Cristo, ya que el Papa es el sucesor de Pedro, al cual Jesús encomendó su grey: “Apacienta mis ovejas”.  Estamos con el Magisterio en la voz del sabio Pontífice Benedicto XVI, bajo guía del Mestro, cuya Palabra de vida eterna resuena hoy y siempre en esta Barca que es su Iglesia, para iluminar con el Evangelio los diversos avatares que nos han tocado vivir a los hombres y mujeres del siglo XXI, embarcados con Cristo en la dura travesía de este mundo, mar tan inmenso como profundo, tan maravilloso como peligroso por sus tempestades, hacia el puerto seguro de la eternidad con Él.?La travesía en la Barca de Pedro es una aventura maravillosa en la que nunca nos falta el alimento diario de la Eucaristía y el amor maternal de María, estrella de los mares.?Contemplación, desde la Barca de Pedro, que es la Iglesia, e iluminados por el Evangelio que en ella resuena, del ancho mar que surcamos los navegantes del siglo XXI. Unicuique Suum Non Praevalebunt.

 

"Mientras el Evangelio nos obliga a los cristianos a amar y a perdonar. No nos obliga a ser ingenuos"

 

+++

 

1400 – 1500 - El Estado Pontificio, Italia, y toda Europa, resplandecientes desde el punto de vista universitario-cultural, literario y artístico, son en realidad una fortaleza asediada. Instigados por los turcos, los musulmanes atacan una vez más por todos los flancos.

En 1480, en Otranto, masacran horriblemente a los cristianos; incendian Iglesias, violaciones y robos de mujeres para tráficos de esclavos.

En 1522, conquistan Rodas, destruyen conventos, iglesias, bibliotecas, escuelas, monumentos históricos de la antigüedad.

En 1526, conquistan Hungría, roban tesoros artísticos, profanan Basílicas.

En 1529, asedian Viena, violaciones de mujeres, destrozan y saquean monasterios., etc.

 

+++

 

Desmantelar toda una civilización ‘la occidental’ en nombre de ideologías relativistas, tercermundistas, nacionalistas y, en definitiva, social-comunistas (fruto maduro, a su vez, del proceso comenzado en el Renacimiento y proseguido a través de la Reforma protestante, la Revolución francesa, el socialcomunismo y la Revolución cultural del 68, que la doctrina católica contra-revolucionaria denomina Revolución) frente a la agresión del terrorismo islámico y la amenaza que representa la presencia del islam, en todos sus componentes, no encauzada y limitada por un fuerte sentido de identidad cultural y religioso natural y cristiano del mundo occidental, constituye un elemento ulterior del suicidio/homicidio de lo que un tiempo fue la Cristiandad.

 

+++

 

“Hoy no es aceptable para quien quiere participar verdaderamente en la sociedad de las Naciones en sentido pleno, y no sólo fingir que reconoce principios para después pensarse si éstos no son conformes al Corán”.

 

“También es preocupante el caso de la India, «donde se deben defender los derechos no sólo de la comunidad cristiana, una minoría, sino también los de la comunidad islámica»,  Cardenal Roberto Tucci” - 2004-02-27.

 

+++

«Rechaza las fábulas profanas y los cuentos de viejas» (1 Tim. 4, 7). «Evita las palabrerías profanas, pues los que a ellas se dan crecerán cada vez más en impiedad, y su palabra irá cundiendo como gangrena» (2 Tim. 2, 15-17). A Tito por su parte, el Apóstol le avisa que a los «habladores y embaucadores» es menester «taparles la boca» y «reprenderles severamente», «a fin de que conserven sana la fe» (Tito 1, 11. 13). aparecen doctrinas corrosivas y engañosas, o sea: las sectas, un poco al gusto de todos


Encuentros marcados por el miedo. Una pesadilla que anida en el ánimo y la mente de quienes nacieron bajo el signo de Alá y su profeta Mahoma pero han decidido seguir a Cristo. Son conscientes de que la apostasía en el Islam no es un simple sustantivo, sino la posibilidad de una condena a muerte, pero hay quien está decidido a desafiar al terror. Son fieles cristianos y ciudadanos europeos que se sienten discriminados y temen por su vida. Hasta hoy han sobrevivido huyendo de cualquier manifestación pública de su fe. Ahora reivindican su derecho a vivirla abiertamente. Magdi Allam /Mar Velasco - Roma.- 2003-10-29

 

+++

 

Suele suceder que los musulmanes se sientan despreciados en occidente lo que no es verdad. Simplemente tienen que vivir en una sociedad abierta y pluralista que no está dispuesta a dejarles ser ciudadanos de primera mientras que los demás son de segunda. ¿Por qué no ha libertad de culto en países como Arabia Saudita, y en tantos otros islamistas hay apenas una tolerancia religiosa que ello no significa libertad?.

 

+++

 

« Y vio Dios que era bueno » -Respetar la creación, pero no endiosarla.

«Si empezamos a entender que el cosmos es la huella de Cristo, aprendemos nuestra relación recta con el cosmos, con todos los problemas de su conservación".

Así también "aprendemos a verlos con la razón, pero con una razón movida por el amor, y con la humildad y el respeto que permiten actuar de forma correcta. , añadió.  Por otro lado, "si pensamos que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, que Cristo se ha dado a sí mismo por ella, aprendemos cómo vivir con Cristo el amor recíproco, el amor que nos une a Dios y que nos hace ver al otro como imagen de Cristo, como Cristo mismo". Ante este "misterio de Cristo", afirmó el Papa, "las meras categorías intelectuales resultan insuficientes".  "Reconociendo que muchas cosas están más allá de nuestras capacidades racionales, debemos confiar en la contemplación humilde y gozosa no sólo de la mente sino también del corazón. Los Padres de la Iglesia, por otro lado, nos dicen que el amor comprende mucho más que la sola razón». S.S. Benedicto PP. XVI. Obispo de Roma 14.I.MMIX 

 

Si eres cristiano se tiene que ver tu fe.

 

Gracias por venir a visitarnos


¡Laudetur Iesus Christus!

 

No se trata de que cohabiten musulmanes y cristianos en un mismo territorio, sino si es posible una sociedad democrática con una numerosa población musulmana. 2004 Alfonso García Nuño.

 

 

"Obligaremos al hombre a ser feliz", grito bolchevique de octubre 1917

"Obligaremos al hombre a ser justo", repite el nacional- socialismo

Obligaremos al hombre a la igualdad”, chilla el ecologismo fracasado

Obligaremos al hombre a ser mahometano”, impone el islamofascismo

Obligaremos al hombre a ser puro, exento de maldad” braman las sectas

Obligaremos al hombre obedecer a nuestro orden” vocean los relativistas

 

+++

 

Recomendamos: ‘Guía políticamente incorrecta del islam (y de las Cruzadas)’ Por Robert Spencer

 

Dos ejemplos entre tantos:

– Las mujeres son inferiores a los hombres, y deben ser gobernadas por éstos: "Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres porque Alá los ha hecho superiores a ellas" (Corán, 4: 34).

 

– Indica a los maridos que golpeen a sus esposas desobedientes: "Las mujeres virtuosas son las verdaderamente devotas, que guardan la intimidad que Alá ha ordenado que se guarde. Pero a aquellas cuya animadversión temáis, amonestadlas, y luego dejadlas solas en el lecho; luego pegadles" (4: 34).

 

Puede ser que individualmente algunos los musulmanes respeten y honren a las mujeres, pero el islam no lo hace.

Imprimir   |   ^ Arriba

'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).