Saturday 20 September 2014 | Actualizada : 2014-09-14
 
Inicio > Demonio > Espiritismo - 1º y la Santería; pacto con la serpiente; mistificación religiosa

Con la misma clave se puede explicar esta categoría especial de los milagros de Cristo que es “arrojar los demonios”. “Sal, espíritu inmundo, de ese hombre”, conmina Jesús, según el Evangelio de Marcos, cuando encontró a un endemoniado en la región de los gerasenos (Mc 5, 8). En esta ocasión asistimos a un coloquio insólito. Cuando aquel “espíritu inmundo” se siente amenazado por Cristo, grita contra Él: “¿Qué hay entre ti y mí, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Por Dios te conjuro que no me atormentes”. A su vez, Jesús “le preguntó: ‘¿Cuál es tu nombre?’. El le dijo: Legión es mi nombre, porque somos muchos” (cf. Mc 5, 7-9). Estamos, pues, a orillas de un mundo oscuro, donde entran en juego factores físicos y psíquicos que, sin duda, tienen su peso en causar condiciones patológicas en las que se inserta esta realidad demoníaca, representada y descrita de manera variada en el lenguaje humano, pero radicalmente hostil a Dios y, por consiguiente, al hombre y a Cristo que ha venido para librarlo de este poder maligno. Pero, muy a su pesar, también el “espíritu inmundo”, en el choque con la otra presencia, prorrumpe en esta admisión que proviene de una mente perversa, pero, al mismo tiempo, lúcida: “Hijo del Dios Altísimo”.

 

Jesús da a conocer claramente esta misión suya de librar al hombre del mal y, antes que nada del pecado, mal espiritual. Es una misión que comporta y explica su lucha con el espíritu maligno que es el primer autor del mal en la historia del hombre.


      “Si el Espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que resucitó a Jesús de entre los muertos hará revivir vuestros cuerpos mortales...” (Rm 8,11) Ahora es un cuerpo humano, natural; luego será un cuerpo espiritual. “Adán, el primer hombre, fue creado como un ser con vida. El nuevo Adán, en cambio, es espíritu que da vida.” (1Cor 15,45) Por esto “hará revivir vuestros cuerpos mortales por medio de ese Espíritu suyo que habita en vosotros.” (Rm 8,11)

      ¡Oh que aleluya tan glorioso cantaremos entonces, qué seguridad! Ya no más adversarios, ya no más enemigos, ya no perderemos a ningún amigo. Aquí abajo cantamos las alabanzas de Dios en medio de nuestras preocupaciones. En el cielo las cantaremos con total paz y tranquilidad. Aquí las cantamos destinados a morir; en el cielo en una vida sin fin. Aquí, en la esperanza, allá en la realidad. Aquí, somos viajeros, allá estaremos en nuestra patria. Cantemos pues, ya desde ahora, hermanos, no para saborear ya el reposo, sino para aligerar nuestras penas. Cantemos como lo hacen los viajeros. Canta, pero no dejes de caminar; canta para animarte en medio de las fatigas... ¡Canta y camina!

       ¿Qué quiere decir, camina? Ve adelante, haz progresos en el bien obrar...Camina hacia el bien, avanza en la fe y en la pureza de las costumbres. ¡Canta y camina! ¡No te desvíes, no te eches atrás, no te quedes parado! ¡Volvámonos hacia el Señor!

 

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Hechiceros, magos, charlatanes bíblicos y santones, procuran

impactar con extravagancias, excentricidades y bufonadas.

 

UNA AUTÉNTICA VIDA ESPIRITUAL CRISTIANA, NADA TIENE A QUE VER CON LA SANTERÍA, INCONGRUENCIA O RIDICULEZ. –

 

La consecuencia inmediata de la auténtica vida espiritual es la evangelización. Los fieles, pertrechados de las armas del espíritu (Hech. 2; 4, 8; Ef. 6, 10-20), se lanzan a la aventura misionera, para compartir con todos la insondable riqueza de Jesucristo (cf. Ef. 3, 8. 14-19). El Espíritu Santo les lleva a vivir para Cristo Jesús (cf. Rom. 8, 14-17), y a no descansar hasta ver al Señor formado en cada uno (cf. Cor. 9, 16. 22-23); extender el Evangelio a todos los confines (cf. Mt. 28. 18-20), confiando en Dios, que da el crecimiento (cf. 1 Cor. 3, 6-7).

Los tiempos difíciles, lejos de hacer palidecer la actividad apostólica, exigen por el contrario un mayor fervor evangelizador. El incansable Apóstol de los gentiles nos dejó en la persona de Timoteo aquella gran consigna: «Te conjuro en la presencia de Dios ... Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas. Tú en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio» (2 Tim. 4, 1-5).

La caridad y la paciencia serán en esta tarea apostólica la luz que mostrará la verdad y la sal que sazonará al mundo (cf. Mt. 5, 13.14). «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn. 13, 35). «Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt. 5, 16).

«¡Mirad cómo se aman!». La historia nos narra cómo llamaba la atención de los paganos el amor que se tenían los cristianos y su entereza ante las persecuciones. «La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma ... Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús. Y gozaban todos de gran simpatía» (Hech. 4, 32. 33). Las escenas y sentimientos de los Apóstoles seguían este tono «Ellos marcharon de la presencia del Sanedrín contentos por haber sido considerados dignos de sufrir ultrajes por el Nombre. Y no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Nueva de Cristo Jesús cada día en el Templo y por las casas» (Hech. 5, 41. 42). Las obras de misericordia volvían patentes las palabras del Señor, y los perseguidores quedaban atónitos al ver cómo los fieles afrontaban la muerte con la esperanza del Cielo y la resurrección.

 

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La Palabra de Dios lleva a la Eucaristía: el Verbo al Verbo que se hizo Carne por nosotros. El corazón de la espiritualidad bíblica radica en la Santísima Eucaristía, Sacrificio y Comunión del Cuerpo y Sangre de Cristo. Los Apóstoles lo habían aprendido del mismo Maestro (cf. Mt. 26, 26-28; Lc. 22, 19-20; Jn. 6, 53-58) y lo vivieron con notable fervor (cf. 1 Cor. 11, 23-25). La Eucaristía, Sacramento de la Fe y de la unidad —tal como nos describe los Hechos de los Apóstoles— constituía y edificaba la Comunidad de los creyentes (cf. Hech. 2, 42).

Inseparable de Jesucristo, la Madre por excelencia, que siempre intercede ante su divino Hijo (cf. Jn. 2) junto a su Iglesia (cf. Jn. 19. 25-27; Hech. 1. 14), la Virgen María, maestra de oración y de entrega a Dios (cf. Lc. I, 38; 1, 46-55; 2, 19. 51). Ella aplasta la serpiente y vence al dragón protegiendo a sus hijos del mal y del error (cf. Gén. 3, 15; Apoc. 12). La devoción mariana ocupa un puesto particular en la perseverancia de los fieles y en ministerio apostólico frente al florecimiento de las "hairesis" contrarias al Evangelio de Jesucristo.

 

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Espiritismo: entre el fraude y el peligro

 

A las 8:53 AM, por Luis Santamaría

Había dejado pendiente, desde tiempo atrás, un comentario en torno al espiritismo, después de hacer la crítica de los programas que se han emitido en España protagonizados por una médium y sus supuestos contactos con los difuntos cercanos a los invitados al plató (ver primera parte y segunda parte. Durante este tiempo han pasado dos cosas principales. La primera ha sido la gira de Anne Germain por España, haciendo su show esotérico en varias ciudades, donde las salas se han llenado de personas con un gran interés en saber algo de sus seres queridos que han muerto. Digo “gran interés” porque no creo que muchos hayan asistido por simple curiosidad, vistos los precios del espectáculo. Lo que sí es seguro es que no sólo se han llenado los lugares elegidos, sino también los bolsillos de algunos. El componente económico, como puede sospecharse, no deja de tener su importancia. Esta pequeña “inmigración” de la médium a España le ha reportado sus beneficios.

 

La segunda novedad a comentar –y que se ha entrecruzado en el tiempo con la primera– es la publicación por parte de un diario nacional de algunos documentos que se usaban en el programa, lo que ha provocado su cierre. ¿De qué documentos se trataba? De unos interesantes informes, redactados en inglés, en los que se le proporcionaba a Anne Germain detalles de la vida y la familia de los famosos invitados a “Más allá de la vida”. El Mundo publicó algunos de ellos el pasado mes de noviembre, y con esto se hizo patente lo que muchos sospechábamos, y lo que desgraciadamente es tan común en el mundo de la televisión: todo era un montaje. La inglesa obtenía los datos de los difuntos de lo que le habían escrito. ¿Y qué pasaba con la gente normal y corriente que acudía al plató? Pues que la recogida de datos y los micrófonos y cámaras repartidos por el plató hacían el resto del trabajo de “investigación”.

 

Descubierta la trama, se ha dejado de emitir el programa, y ya está. Es una pena que haya tenido que destaparse esto de forma escandalosa para poner fin a un espectáculo de tales características. Es una pena que se haya jugado con algo tan serio como la muerte para conseguir audiencia y dinero, que es de lo que se trata en el fondo. Es una pena que haya desfilado una serie de famosos por el espacio televisivo con más o menos responsabilidad en lo que ha constituido una difusión a gran escala de las prácticas espiritistas. Es una pena, en fin, que tanta gente haya depositado sus ilusiones y su esperanza, ya sea perdiendo su tiempo –en la pequeña pantalla– o su dinero –en los shows en directo– en lo que anunciaba esta señora y el entramado mediático montado a su alrededor.

 

Y como se ha visto que es un fraude, aunque nadie ha exigido mayores responsabilidades (¿se puede engañar a la gente así, a lo grande, y marcharse los culpables sin consecuencias?), parece que no ha pasado nada. Ella ha continuado con su gira espiritista por nuestro país, por lo que he visto en algunos medios locales, y asegura por activa y por pasiva que todo es real y que no ha engañado a nadie. En unas declaraciones recientes al diario levantino Información la inglesa decía, sobre los asistentes a su espectáculo: “algunos recibirán mensajes que les llenen de alegría y otros puede que queden decepcionados al no ser escogidos por los espíritus. Pero espero que incluso aquellos que no reciban un mensaje puedan sentir a sus seres queridos cerca”. Eso, creo yo, es seguir jugando con la credulidad de la gente.

 

Dice esta señora que son mejores las citas privadas (¿alguien sabe cuánto cobra por ellas?), ya que en un teatro, donde suele hacer estas convocatorias, “es más complicado”, pues “un número mayor de espíritus se comunican conmigo al mismo tiempo”. Lo mejor es cuando responde a las críticas con un cinismo pasmoso: “cada cual es libre de creer en lo que quiera y así es como deben ser las cosas. Pero la gente siempre puede venir al teatro y vivir la experiencia. Me encanta tener escépticos entre el público, siempre que vengan con la mente abierta”. Eso, que vengan, y así al menos habrán pagado una buena cantidad y les saldrá caro su escepticismo (la entrada más barata, ésa con la que te sientas atrás del todo, costaba 30 euros en la última sesión que he visto publicitada).

 

En fin, algunos se han echado las manos a la cabeza al reconocer que se trataba de un engaño, y así me lo han hecho saber. Yo, sin embargo, he respirado aliviado. ¿Por qué? Porque en todos estos fenómenos hay dos opciones: que sea mentira o que sea verdad eso de que la persona en cuestión oiga voces o visualice cosas. En este caso, parece que estamos ante una falsedad, aunque siempre queda la sombra de la duda, siempre puede haber algo que no encaje. ¿Y es que hay alguna posibilidad de que sea verdad? La hay, por supuesto. Y aquí viene el peligro de estas prácticas, un peligro que se da por partida doble.

 

En primer lugar, el peligro tiene un claro carácter psíquico. El espiritismo y todo lo que se mueve a su alrededor, con los estados de trance, alteración de la conciencia, percepción extrasensorial y contacto con supuestos seres de otras dimensiones, puede generar daños psicológicos. Lo han señalado muchos expertos en estos temas, y la experiencia lo demuestra. Uno se encuentra con personas que están desquiciadas en el sentido más literal: fuera de su quicio. Los familiares y amigos se quejan de que el sujeto, sin haber estado en una secta –cuando se da el caso–, se comporta como si hubiera estado en una, porque su personalidad se ha transformado radicalmente y parece que está fuera de sí.

 

Y en segundo lugar está el peligro de carácter sobrenatural. He estado a punto de escribir “para los que tienen fe”, pero me equivocaría al decirlo. Porque, para ser exactos, se trata de una situación objetiva y real, pero que sólo podemos “entender” desde una perspectiva creyente. Y es que cuando uno va conociendo casos de personas fuera del ámbito de la fe cristiana que se ven perturbados por fenómenos que no son capaces de comprender, pero que sí están convencidos de su carácter maligno, las cosas cuadran… ¿Habéis realizado alguna práctica espiritista o mágica?, es la pregunta que les hago, muy resumida aquí. La respuesta es positiva, siempre positiva, en alguna de las múltiples variantes del mundo del ocultismo.

 

Entonces, ¿de qué peligro sobrenatural se trata exactamente? De la acción del Diablo. Así de simple. Por eso la Sagrada Escritura ha alertado siempre sobre los intentos de contactar con los difuntos. No puede simplificarse la cuestión diciendo que se trata de una manía u obsesión del cristianismo o de la Iglesia católica. Nada de eso: el rechazo del espiritismo, vinculado a cualquier forma de adivinación o de magia, es algo común a las religiones monoteístas, porque a fin de cuentas significa buscar el sentido, el conocimiento o la verdad fuera de Dios, por otros “atajos”, perdiendo así la confianza radical que en el fondo es la fe y la relación con la Divinidad. Y cuando se abre esta puerta espiritual, el ser humano está expuesto a la acción sobrenatural negativa, a la del misterio del mal, que por la revelación sabemos que está personificado en unos seres concretos y reales: los ángeles caídos. Como una vez le leí a un experto en el espiritismo, no hay que ver demonios actuando por doquier –para ello harían falta pruebas–, pero sí hay que tener en cuenta la facilidad de que en estos casos el Diablo meta la cola.

 

Cuando los católicos celebramos el Año de la Fe (entre 2012 y 2013), no está de más recordar lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica, en su vigésimo aniversario, en sus números 2115-2117. Entre una serie de prácticas que son ajenas a la vivencia auténticamente religiosa y que atentan contra el primer mandamiento (“amarás a Dios sobre todas las cosas”) se habla directamente del recurso a médiums, de la evocación de los muertos y del espiritismo. La Iglesia, a lo largo de la historia, ha condenado estas conductas. Como suena mal lo de “condenar”, cabe la tentación de ser indulgentes con lo que cae bajo el peso de la crítica eclesial, de tener simpatía con la víctima de la condena. Sin embargo, aquí la comunidad cristiana actúa, una vez más, como experta en humanidad, por el bien del hombre, intentando alejarlo de aquello que lo separa de Dios y que lo daña. Con un daño que puede ir desde la estafa económica hasta la acción satánica, pasando por la mentira, la pérdida de la fe y las falsas esperanzas.

Luis Santamaría del Río

http://infocatolica.com/blog/infories.php/1302110552-espiritismo-entre-el-fraude-y#more19220

 

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El pacto con la serpiente:

 

Actualidad de la antigua gnosis
y sus perversiones modernas

 

Massimo Borghesi *

 

La Serpiente, el tentador, se presenta como libertador, como quien ensalza al hombre más allá del bien y del mal, más allá de la "ley", más allá del Dios antiguo, enemigo de la libertad. Los últimos doscientos años descubren de nuevo el principio liberador del mundo afirmado por la secta de los ofitas, principio entrevisto por la concepción sabbatista de su Mesías entregado a las serpientes: el Cristo-serpiente. Entregarse al demonio, en una singular transposición gnóstica de la idea según la cual perderse es encontrarse, es abrirse a Dios. En este "sagrado" connubio Satanás y Dios se unen en el hombre. Es "la identidad de De Sade y los místicos" deseada por Georges Bataille. El camino hacia abajo coincide con el camino hacia arriba. Ahora el Adversario es cómplice, "parte" de Dios. Es el camino para devenir dios. El escalofrío de la nada, de la bajada a los Infiernos, acompañada al descubrimiento del Ser, de Abraxas, el pleroma sin rostro que permanece, inmóvil, en el devenir del mundo.

 

 

Los ofitas: la serpiente como libertadora

 

Hace más de dos siglos que la cultura occidental acaricia el mal, lo adula, lo justifica. Lo negativo da vértigo, delirio de omnipotencia, emociones inconfesables; ilumina con resplandores rojizos las sendas prohibidas, los abismos de la noche, las cimas heladas. Da su color al peculiar titanismo moderno, el reto provocador que éste lanza al Eterno. Si el Fausto antiguo, el de Christopher Marlowe, se arrepiente en trance de muerte, el Fausto posterior vive del ultraje, anhela la disolución. El pacto con la serpiente como titula Mario Praz uno de sus últimos libros [1], se convierte en un pacto estable. La Serpiente, el tentador, se presenta como libertador; como aquel que ensalza al hombre más allá del bien y del mal, más allá de la "ley", más allá del Dios antiguo, enemigo de la libertad. Los últimos doscientos años descubren de nuevo "el principio liberador del mundo (afirmado) por la secta de los ofitas" [2], principio entrevisto, según Gershom Scholem, por la concepción sabbatista con su Mesías entregado a las "serpientes". [3] Principio reafirmado por Ernst Bloch en su libro Ateísmo en el cristianismo, donde el Cristo-Serpiente libra al mundo de la tiranía de Yahvé [4].

 

También Goethe, según Vittorio Mathieu, "había oído hablar de la secta de los ofitas" [5]. En Goethe y su diablo custodio Mathieu observa que en el Fausto Mefistófeles es la "fuerza que hace surgir de la tiniebla lo positivo del hombre" [6]. Como afirma Dios, dirigiéndose a Mefistófeles en el Prólogo en el Cielo, "sólo tienes que mostrarte, libremente, por lo que eres; no he odiado nunca a tus semejantes; de todos los espíritus que niegan, el burlón es el que menos me molesta. La actividad del hombre se relaja demasiado fácilmente y el hombre se abandonaría con placer en un descanso absoluto. Por eso me gusta poner a su lado un compañero que lo estimule, y actúe, y debe, como el Diablo, crear" [7]. Dios pone de buena gana ("gern") al Diablo como colaborador del hombre. Como señalaba Mircea Eliade, se podría hablar de una simpatía orgánica entre el Creador y Mefistófeles. [8] Goethe hace de Mefistófeles, del mal, el muelle que mueve hacia la acción ("Tat"), hacia lo que es positivo. Se trata de esa idea, que va a tener mucho éxito, según la cual el camino hacia el Cielo pasa por el infierno. El hombre se hace hombre, vivo, inteligente, libre, sólo saboreando a fondo lo amargo de la vida. La inocencia del "alma buena" es, por lo contrario, inercia, parálisis, muerte.

 

Con su dialéctica de lo negativo, Hegel le dará a esta idea una suntuosa envoltura teórica. El hombre debe pecar, debe salir de la inocencia natural para devenir Dios. Debe realizar la promesa de la Serpiente: debe conocer, como Dios, el bien y el mal. Este conocimiento "es el origen de la enfermedad, pero también la fuente de la salud, es la copa envenenada en la que el hombre bebe la muerte y la putrefacción, y al mismo tiempo el punto manantío de la reconciliación, porque mostrarse como malo es en sí la superación del mal". [9] Mediante esta perspectiva la figura del Ángel rebelde, de aquel que, provocando al hombre, lo eleva a su libertad, brilla con un esplendor nuevo. Mefistófeles se convierte poco a poco en el héroe, el Prometeo moderno, el libertador. "Sin buscar, por el momento, las causas profundas", escribìa Roger Caillois en 1937 "hay que constatar que uno de los fenómenos psicológicos de principios del siglo XIX más cargados de consecuencias es el nacimiento y la difusión del satanismo poético, el hecho de que el escritor adopte voluntariamente la parte del Ángel del mal y sienta con él afinidades concretas. Bajo esta luz el romanticismo se presenta en parte como una transmutación del valor" [10].

 

Desde Lord Byron a Vigny la "mitología satánica" elabora la figura de un "Ángel del mal", rebelde y vengador, cuyas premisas se remontan en el tiempo.

 

Satanás contra Dios

 

Justamente Mario Praz, en La carne, la muerte y el diablo en la literatura romántica, la obra hasta hoy más interesante sobre el encanto demoníaco en la literatura del siglo XIX, señala el comienzo de ese proceso en la peculiar caracterización de Satanás que John Milton nos da en su Paraíso perdido. "Fue Milton quien le dio a la figura de Satanás el encanto del rebelde indómito que pertenecía al Prometeo de Esquilo y al Capaneo dantesco" [11]. El adversario "se vuelve extrañamente hermoso" [12]. Como escribía Charles Baudelaire: « Le plus parfait type de Beauté virile est Satan –à la manière de Milton ». [13] Frente a él, observa Harold Bloom, "el Dios de Milton es una catástrofe", al igual que el Cristo, que "es un desastre poético en el Paraíso perdido" [14]. Para William Blake "Milton se sentía incómodo escribiendo de Dios y de los Ángeles, y a su gusto escribiendo de los Demonios y del infierno, porque era un verdadero poeta, estaba de la parte del Demonio sin saberlo" [15]. Comparte la misma opinión Shelley, según el cual "Nada puede superar la energía y el esplendor del carácter de Satanás como se expresa en el Paraíso perdido (…). El demonio de Milton como ser moral es muy superior a su Dios." [16]

 

Impávido, indómito, el príncipe de las tinieblas aparece como el denodado luchador contra la tiranía divina. Satanás es Prometeo, toma el puesto del mítico titán encadenado por Zeus a la roca, inmortalizado por Esquilo. El Prometeo moderno se opone al dios hostil, malvado. El diabólico Satanás aparece mejor que el Creador: "Milton da abiertamente a Satanás una actitud gnóstica, según la cual Dios y Cristo son solamente una versión del Demiurgo". [17] El verdadero afirmativo es el demonio. Es él, y no el ángel obediente, el que aparece, ética y estéticamente, dotado de un encanto mayor. Como afirma Hegel: "Cuando se presenta al Diablo hay que demostrar que existe en él un afirmativo; la fuerza de su carácter, su energía, su espíritu consecuente parece mucho mejor, más afirmativo que el de cualquier ángel… Cómo en Milton", añade Hegel, "donde el Diablo, con su energía plena de carácter, es mejor que algunos ángeles." [18]

 

Gracias a Milton, a su elaboración mítica, Satanás entra en el imaginario moderno. Con esto tenemos lo que Praz llama, en un capítulo de su libro la "metamorfosis de Satanás"; su evolución de figura negativa a héroe positivo: el rebelde triste, privado, como el hombre, de su felicidad paradisiaca por un dios tirano. En su estudio, Praz documenta con gran maestría autores y corrientes que hacen suya la mitología satánica. Si en el siglo XVIII "el Satanás de Milton transpasó su encanto siniestro al tipo tradicional del bandido generoso, del sublime delincuente" [19], en el siglo XIX, en el periodo romántico, es cuando se convierte en el rebelde, en la expresión de la rebelión metafísica, del "no" a la creación. Fue Byron "el que llevó a la perfección el tipo rebelde, lejano descendiente del Satanás de Milton". [20] Con él el rebelde se convierte en el "extranjero", el hombre impenetrable que transciende el modo común de sentir, que trasciende sus mismos delitos. Es el ultra-hombre que está por encima y al mismo tiempo por debajo de los demás hombres. Es el infeliz que se alimenta de resentimiento contra un dios cruel cuya crueldad imita. Le teología de Byron es, según Praz, la misma que la de el Marqués De Sade, cuya obra, según el autor, tiene una influencia fundamental en la literatura romántica. El núcleo de esta teología es el odio contra la creación y su autor, la exaltación del placer y del crimen como escarnio, profanación, ultraje. Según Praz, es un "satanismo cósmico" [21]. Su influjo es enorme. Si la naturaleza crea sólo para destruir, secundar a la naturaleza es repetir su ritmo, el placer de la destrucción, el gusto (sádico) que hace surgir el placer del dolor, el delirio de la aniquilación, lo divino de lo diabólico. Es la pintura de Delacroix. "Ese pintor "caníbal", con el gusto por el sacrificio humano y el dolor que fue Delacroix, incansablemente curioso de matanzas, incendios, rapiñas y pudrideros, ilustrador de las escenas más tenebrosas del Fausto y de los poemas más satánicos de su idolatrado Byron; ese enamorado de lo felino […] y de los países violentos y calurosos" [22]. Es la poesía de Baudelaire, llena de Edgar Allan Poe y de De Sade, cuyo pesimismo cósmico es más semejante a la herejía maniquea que a la religión cristiana: "Absolu! Résultante des contraríes! Ormuz et Arimane, vous êtes le même!" [23] Es la narrativa de Gustav Flaubert, para quien « Nerón vivra aussi longtemps que Vespasien, Satan que Jésus-Christ » [24]. De los Cantos de Maldoror de Lautréamont, que confiesa que ha "cantado el mal como lo hicieron Mickiewicz, Byron, Milton, Southey, A. de Musset, Baudelaire" [25]. De Swinburne, que embrujado por la teología gnóstica de De Sade, declama su hombre rebelde: " … si pudiéramos obstaculizar a la naturaleza, entonces sí que el delito sería perfecto y el pecado una realidad. Si el hombre pudiera hacerlo, si pudiera impedir el curso de las estrellas y alterar el tiempo de las mareas; si pudiera cambiar los movimientos del mundo y hallar la sede de la vida y destruirla; si puediera entrar en el cielo y contaminarlo, en el infierno y liberarlo de la sumisión; si pudiera bajar el sol y consumir la tierra, y ordenar a la luna que derrame veneno o fuego en el aire; si puediera matar el fruto de la semilla y corroer la boca del párvulo con la leche de su madre; entonces podríamos decir que hemos pecado y que hemos ido contra la naturaleza." [26]

 

Destrucción y profanación: es el mayor placer. Una corriente consistente de la literatura, a partir de la novela libertina del siglo XVIII, goza con la profanación. La violación apasionada como transgresión, ultraje. El cuerpo, el de la mujer, cuanto más inerme (niña, virgen, monja) más se convierte en el objeto de deseo. Profanarlo es quitarle trascendencia, devolverlo a la tierra, revelar el rostro oscuro de Eva, el eterno femenino desde siempre ligado al poder de Satanás. Lo demoníaco mezcla lo puro y lo impuro, necesita la inocencia para exitar las pasiones, para despertar la fuerza explosiva de lo negativo. Con De Sade lo erótico entra a formar parte de una teología gnóstica. Después de él la unión entre Eros y Tánatos, amor y muerte, se convierte en el elemento dominante de un nihilismo demoníaco que encuentra su plenitud primero en el Decandetismo y luego en el Surrealismo.

 

Satanás en Dios

 

Satanás no está sólo en Prometeo, doble del Ángel caído de Milton. Satanás está también en Dios. La teología gnóstica que representa el núcleo del ateísmo rebelde de los últimos dos siglos distingue entre Lucifer (el libertador) y Satanás (el opresor). Halla su forma ejemplar en el pensamiento de Ernst Bloch. Para Bloch está "por un lado, el Dios del mundo que se identifica cada vez más claramente con Satanás, el Enemigo, la parálisis: por el otro, el Dios de la futura ascensión al cielo, el Dios que nos empuja hacia delante con Jesús y con Lucifer". [27] El dios del mundo, creador, es el malvado demiurgo contra el que se levantó en el Edén la Serpiente, la verdadera amiga del hombre. Es Lucifer, con su deseo de ser como Dios, quien revela al hombre su destino. "Sólo en Lucifer, mantenido secreto en Jesús para ser manifestado más tarde, al final, en los tiempos en que este rostro podrá revelarse; sólo en Lucifer, que se ha vuelto inquieto desde que fue abandonado por segunda vez, desde que en la cruz se levantó el grito que no tuvo respuesta, desde que por segunda vez fue aplastada la cabeza de la serpiente del paraíso colgada en la cruz: sólo en Él, pues, en el que está Escondido en Cristo, en cuanto anti-demiúrgico absoluto, está comprendido también el auténtico elemento teúrgico de quien se rebela por ser hijo del hombre". [28]

 

La Serpiente, como para la secta de los ofitas recordada por Bloch en su libro Ateísmo en el cristianismo, es, por tanto, el libertador. Dos veces subyugada en el Edén y en el Cristo colgado de la cruz, como la Serpiente de bronce de Moisés espera su revancha, su victoria sobre el Demiurgo que abre la "edad del Espíritu". Uniendo a Marción con Joaquín de Fiore, Bloch es la encrucijada de toda gnosis moderna. Jesús, anticipación del dios que ha de venir, el dios "humano", es el redentor del dios "satánico", del dios del cosmos, del orden y de la ley. La revolución, como disolución del viejo orden, se convierte aquí en la obra de Lucifer por excelencia.

 

Como ilustre precedente de sus reflexiones, Bloch cita en Ateísmo en el cristianismo la figura de William Blake. El poeta inglés, fascinado por la revolución americana y por la francesa, tuvo, además de la Biblia, cuatro maestros: Milton, Shakespeare, Paracelso y Böhme. Al primero le dedicó un breve poema épico, Milton, compuesto probablemente entre 1800 y 1803. En dicho poema, Urizen, el Príncipe de la Luz, es idéntico a Satanás. Lo peculiar en Blake en su The Marriage of Heaven and Hell (El matrimonio del Cielo y el Infierno) escrito en 1790. Aquí la santificación de los impulsos y los deseos in primis el sexual, "for eveything that lives is Holy" (porque todo lo que vive es sagrado), recibe su consagración teórica. Ya no existe el mal que niega el bien: mal y bien son necesarios. "Sin Contrarios no hay progreso. Atracción y Rechazo, Razón y Energía, Amor y Odio son necesarios para la existencia humana. De estos contrarios nace lo que el hombre religioso llama Bien y Mal. Bien es la pasividad que obedece a la Razón. Mal es la actividad que nace de Energía. Bien es el Cielo, Mal es el infierno". [29]

 

El mal, como en el Fausto de Goethe, es lo que da energía, lo que despierta al bien dormido. El Diablo es la fuerza de Dios. En esta concepción, Blake es deudor de Jacob Böhme, el primero que, en el pensamiento moderno, se había atrevido a afirmar el mal en Dios. El philosophus teutonicus, que según Hegel "fue el primero que hizo surgir en Alemania una filosofía con características propias", [30] estimado por Leibniz, Hegel, Shelling, Von Baader y toda la corriente teosófica del pensamiento moderno, afirmaba que "según el primer principio Dios no se llama Dios, sino Cólera, Furia, fuente amarga, y de aquí viene el mal, el dolor, el temblor y el fuego devorador". [31] La ira de Dios se supera en el amor, pese a ello sigue siendo el Urgrund, el principio original del que nace el todo. Böhme, según Hegel, "ha luchado para entender en Dios y desde Dios lo negativo, el mal, el Diablo". [32]

 

 

Dios es la unidad de los contrarios, de la ira y del amor, del mal y del bien, del Diablo y de su contrario, el Hijo. En esta posición Cristo y Satanás son, de alguna manera, hermanos, hijos de un único Padre, partes de Él, momentos de su naturaleza polar. Es lo que afirma Carl Gustav Jung en su esotérico Septem Sermones ad Mortuos escrito en 1916, que circuló como opúsculo para los amigos y nunca fue distribuido en librerías. El texto, que idealmente se remonta al gnóstico Basílides, afirma la naturaleza de "pleroma" de Dios compuesta por parejas de opuestos de las que "Dios y demonio son las primeras manifestaciones". [33] Estos se distinguen como generación y corrupción, vida y muerte. Y, sin embargo, "la efectividad es común a ambos. La efectividad los une. Por tanto, la efectividad está por encima de ellos, y es un Dios por encima de Dios, ya que en efecto une plenitud y vacío". Jung llama Abraxas a este Dios que une a Dios y al Diablo. Es la fuerza original que está antes de cualquier distinción. "Abraxas genera verdad y mentira, bien y mal, luz y tiniebla, en la misma palabra y en el mismo acto. Por eso Abraxas es terrible". Es el "amor y su asesino", "el santo y su traidor", es "el mundo, su devenir y su pasar. El demonio lanza su maldición contra todos los dones del Dios sol". El mensaje esotérico de los Siete sermones llevaba, como en Blake, a la santificación de la naturaleza, a la inocencia del devenir. Comportaba, por sí mismo, la justificación del mal, del Diablo, y al igual que en Böhme, entraba a formar parte de un sistema polar. Por eso Martin Buber, que llegó a conocer el opúsculo, habló de gnosis. "Ésta –y no el ateísmo, que anula a Dios porque debe rechazar las imágenes que se han hecho de él hasta ahora- es la verdadera antagonista de la realidad de la fe". [34]

 

Para Buber, la psicología de Jung no era más que "la continuación del motivo carpocraciano, enseñado ahora como psicoterapia, el cual diviniza místicamente los instintos en vez de santificarlos en la fe".

 

La crítica de Buber no era puramente conjetural. El mismo Jung había hablado, en Psicología y religión, de la actualidad del gnóstico Carpócrates, que sostenía que bien y mal son solamente opiniones humanas y que, al contrario, las almas, antes de su partida, tenían que vivir hasta lo último toda la experiencia humana si querían evitar volver a la prisión del cuerpo. Solamente la realización total de todas las exigencias de la vida puede rescatar al alma prisionera en el mundo somático del Demiurgo. La vida, afirmaba en el Ensayo de interpretación psicológica del dogma de la Trinidad, como proceso energético necesita los contrastes, sin estos la energía es notoriamente imposible. Bien y mal no son más que aspectos éticos de estas antítesis naturales. Por eso a Dios le hace falta Lucifer. Sin éste no habría creación, y mucho menos una historia de la Redención. La sombra y el contraste son las condiciones necesarias de toda realización. Esta sombra está ante todo en Dios, en el Dios primigenio, en el Inconsciente que, para Jung, es la verdadera potencia que dirige la vida que debe ser "humanizada" por el yo consciente. Solamente en el Dios humano, Cristo, el juicio separa lo que en el pleroma (el inconsciente) está unido: la luz y su sombra. Ahora los "dos hijos de Dios, Satanás el mayor y Cristo el menor", la mano izquierda y la mano derecha de Dios, se separan. "Esta antítesis representa un conflicto llevado al extremo, y con ello también una tarea secular para la humanidad hasta ese momento o cambio del tiempo en que bien y mal empiezan a relativizarse, a ponerse en entredicho, y se levanta el grito hacia un más allá del bien y del mal. Pero en la edad cristiana, es decir, en el reino del pensamiento trinitario, semejante reflexión queda excluida; porque el conflicto es demasiado violento para que se le pueda conceder al mal otra relación lógica con la Trinidad que no sea la contraposición absoluta". [35]

 

Es necesario que la Trinidad divina, espiritual, se concilie con un "cuarto" principio: materia, el cuerpo, lo femenino, el eros, el mal, para que el idealismo cristiano, conciliado con el mundo, alcance una unidad superior. "Por eso, incluso en el tiempo de la fe absoluta en la Trinidad, hubo siempre una búsqueda del cuarto perdido, desde los neopitagóricos hasta el Fausto de Goethe. Si bien quienes buscaban se consideraban cristianos, eran, sin embargo, una especie de cristianos a latere, ya que consagraban su vida a un opus, que tenía por meta la redención del serpens quadricornutus, del anima mundi enredada en la materia, del Lucifer caído…Nuestra fórmula de la cuaternidad explica su pretensión, porque el Espíritu Santo, como síntesis de aquel que originalmente fue Uno y luego se dividió, fluye de una fuente luminosa y de otra oscura". [36] La "edad del Espíritu", en la peculiar interpretación que Jung hace de Joaquín de Fiore, es la era que sigue al eón cristiano, el tiempo de Abraxas en el que pasiones y razón, subconsciente y consciente, mal y bien, Lucifer y Cristo, se convierte en uno.

 

En 1919 Hermann Hese, que en 1920 se sometió a análisis con Jung, publicó su novela Demian, con el pseudónimo de Emil Sinclair. El protagonista, un joven inexperto, es instruido sobre el sentido de la vida por un "espíritu libre" que lleva en sí la marca de Caín: Demian. Para Demian "el Dios del Antiguo y del Nuevo Testamento es una figura excelente, pero no es la que debería ser. Es el bien, la nobleza, el padre, lo alto, lo bello, lo sentimental, pero el mundo está hecho también de otras cosas. Y estas cosas se atribuyen simplemente al Diablo, y toda esta parte del mundo, esta mitad es suprimida y muerta con el silencio". [37]

 

A esta pertenece, según Demian, la esfera sexual. Por eso no se puede venerar solamente a Dios, "hemos de venerar todo y considerar sacro el mundo entero, no solamente a esa mitad oficial, separada a propósito. Al lado del servicio para Dios deberíamos tener también un servicio para el Diablo. Me parecería justo. O tendríamos que conseguir un Dios que englobe también al demonio" [38]. Como en Jung este "Dios se llama Abraxas y es Dios y Satanás y engloba en sí al mundo luminoso y al mundo oscuro". Es el amor sagrado y el amor profano, "la imagen angélica y Satanás, hombre y mujer juntos, hombre y bestia, supremo bien y mal extremo".

 

La visión de lo divino como coincidencia oppositorum, versión que cierra de forma indisoluble el "pacto con la Serpiente", atraviesa, de ese modo, una parte notable del mundo cultural del siglo XX. Recordemos, además, la reflexión de Mircea Eliade que en dos escritos, Il mito della reintegrazione (1942) y Mefistófeles y el Andrógino (1962), expone, bajo las sugestiones de Jung, su visión de la "polaridad divina". Según esta visión, toda divinidad es polar, benéfica y maléfica al mismo tiempo. La Serpiente es hermana del Sol, así como, según un mito gnóstico, Cristo y Satanás son hermanos. Esta bi-unidad divina prepara en el hombre la reintegración de sagrado y profano, de bien y de mal en una unidad superior que encuentra, para Eliade, su meta simbólica en la figura del andrógino.

 

Conclusión

 

La moderna teosofía de los contrarios, fundada en la doctrina hermética de la coincidencia oppositurum, lleva a un connubio, inquietante, entre divino y diabólico, lleva a la idea del Diablo en Dios. "En todas partes –escribía Romano Guardini en 1964- es vigente la idea fundamental gnóstica de que las contradicciones son polaridades: Goethe, Gide, C.G. Jung, Thomas Mann, H. Hesse… Todos ven el mal, lo negativo […] como elementos dialécticos en la totalidad de la vida, de la naturaleza". [39]

 

Para Guardini, esta actitud se "manifiesta ya en todo lo que se llama gnosis, en la alquimia, en la teosofía. Se presenta de forma programática con Goethe, para quien lo satánico entra incluso en Dios, el mal es la fuerza originaria del universo tan necesaria como el bien; la muerte es sólo otro elemento de este todo, cuyo polo opuesto se llama vida. Esta opinión ha sido proclamada en todas sus formas y fue concretada en el campo terapéutico por C.G. Jung". [40]

 

La idea de fondo es que la redención pasa a través de la degradación, la gracia mediante el pecado, la vida a través de la muerte, el placer mediante el dolor, el éxtasis por obra de la perversión, lo divino mediante lo diabólico. El encanto que lo negativo –metáfora de lo demoníaco- ejerce sobre la cultura contemporánea depende de esta singular idea: que los caminos del paraíso pasen por el infierno, que "Bajada al Hades y resurrección" son uno (Ellémire Zolla) [41]

 

Entregarse al demonio, en una singular transposición gnóstica de la idea según la cual perderse es encontrarse, es abrirse a Dios. En este "sagrado" connubio Satanás y Dios se unen en el hombre. Es "la identidad de De Sade y los místicos" [42] deseada por Georges Bataille. El camino hacia abajo coincide con el camino hacia arriba. Fausto, ahora, ya no puede arrepentirse, ni siquiera en trance de muerte. Ahora el Adversario es cómplice, "parte" de Dios. Es el camino para devenir dios. El escalofrío de la nada, de la bajada a los Infiernos, acompañada al descubrimiento del Ser, de Abraxas, el pleroma sin rostro que permanece, inmóvil, en el devenir del mundo.

 

* Dr. en Filosofía. Catedrático de Filosofía de la Religión en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Perugia (Italia), Así mismo, imparte clases de Estética, Ética y Teología filosófica en la Pontificia Facultad Teológica “S. Buenaventura”, recientemente ha tomado la cátedra “filosofía y cristianismo” en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. Entre sus obras publicadas destacan: La figura di Cristo in Hegel, (1983), Romano Guardini. Dialettica e antropología (1990), L´etá dello Spirito in Hegel. Dal Vangelo “storico” al Vangelo “eterno” (1995), Posmodernidad y cristianismo. ¿Una radical mutación antropológica? (1997), y recientemente, Memoria, evento, educazione (2000). Colaborador de las revistas 30Días, Il Nuovo Areopago, COMMUNIO. Revista Católica Internacional de Teología

 

Notas

[1] M. Praz, Il patto col serpente, Milán, 1972 (ed. 1995)

[2] Op.cit., p.12

[3] G. Scholem, Major Trends in Jewish Mysticism, Jerusalén, 1941, p. 307 (Trad. esp., Las grandes tendencias de la mística judía, Fondo de Cultura Económica, México, 1996.)

[4] Ateísmo en el cristianismo

[5] V. Mathieu, Goethe e il suo diavolo custode, Milán, 2002, p.4

[6] Op. cit, p. 65.

[7] W.Goethe, Faust e Urfaust, tr. it, 2 vols., Milán, 1976, vol. I, vv. 340-343, p. 19.

[8] M. Eliade, Il mito della reintegrazione, tr.it., Milán, 2002, p.4.

[9] G.W.F. Hegel, Lezioni sulla filosofia della religione, tr. It., 2 vols., Milán, 1974, vol. II, p. 317.

[10] R. Caillois, Nasita di Lucifero, tr. it., Milán, 2002, p. 31.

[11] M. Praz, La carne, la morte e il diavolo nella letteratura romantica, Florencia, 1999, p. 58.

[12] Ibid.

[13] C. Baudelaire, Journaux intimes, cit., en M. Praz, La carne, la morte e il diavolo nella letteratura romantica, p. 55.

[14] H. Bloom, Rovinare le sacre veritá. Poesia e fede dalla Biblia a oggi, tr., it., Milán, 1992, p. 106.

[15] W. Blake, Il matrimonio del Cielo e dell´Inferno, tr.,it., en Selected Poems of William Blake, Turín, 1999, pp. 24-25.

[16] P. B. Shelley, Difensa della Poesia, cit., en M. Praz, La carne, la morte e il diavolo nella letteratura romantica, p. 59.

[17] H. Bloom, Rovinare le sacre veritá. Poesia e fede dalla Biblia a oggi, op.cit, p. 105.

[18] G.W.F. Hegel, Lezioni sulla filosofia della religione, op.cit., vol. II, pp. 315-316 y 324, nota.

[19] M. Praz, La carne, la morte e il diavolo nella letteratura romantica, op.cit., pp. 59-60.

[20] Op.cit., p. 64.

[21] Op.cit., p. 95.

[22] Op.cit., p. 135.

[23] Citado en op.cit., p. 147.

[24] Citado en op.cit., p. 161.

[25] Lautréamont, Lettere, tr. it, en: Lautréamont, I canti di Maldoror, Turín, 1989, p.531.

[26] Citado en: M. Praz, la carne, la morte e il diavolo nella letteratura romantica, op.cit., p. 199.

[27] E. Bloch, Spirito dell´utopia, tr.it.,, Florencia, 1980, p. 314.

[28] Op.cit, p. 252.

[29] W. Blake, Il matrimonio del Cielo e dell´Inferno, op.cit., pp. 19-20.

30] G.W.F. Hegel, Lezioni sulla storia della filosofia, op.cit., vol. III(2), p. 35.

[31] Citado en: F. Cuniberto, Jacob Böhme, Brescia, 2000, p.119.

[32] G.W.F. Hegel, Lezioni sulla storia della filosofia, op.cit., vol. III(2), p. 42.

[33] C.G.Jung, Septem Sermones ad Mortuos, tr. It., en: Ricordi, sogni, riflessioni di C. G. Jung, Milán, 1990, p. 454.

[34] M. Buber, L´eclissi di Dio, tr. it., Milán, 1983, p.139.

[35] C.G. Jung, Saggio d´ interpretazione psicologica del dogma della Trinitá, op.cit., p. 171.

[36] Op.cit., p. 174.

[37] H. Hesse, Demian. Storia della giovinezza di Emil Sinclair, tr. it, en: H. Hesse, Peter Camenzind-Demian. Due romanza della giovinezza, Roma, 1993, p. 185.

[38] Op.cit., p. 185, Subrayado nuestro.

[39] R. Guardini, Diario. Appunti e testi dal 1942 al 1964, tr.it., Milán, 1979, p. 63.

[40] R. Guardini, Lettere teologiche ad un amico, tr.it., Brescia, 1983, p. 245.

[41] E.Zolla, Discesa all´Ade e resurrezione, Milán, 1979, p.63.

[42] G. Bataille, Frammenti su William Blake, tr. It., en: Select poems of William Blake, op.cit., p. 163

Fuente: Revista Internacional 30Días en la Iglesia y en el mundo, Año XXI, No. 2, 2003. pp. 52-58.

 

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¿Puedo asistir a un médium para poder comunicarme con mi abuelita que murió hace un año?

 

Responde el P. Miguel Ángel Fuentes, IVE

Pregunta:

Otra inquietud que tengo (y le pido que me orientae) es respecto a las personas que se hacen llamar Medium, que supuestamente se comunican con las personas fallecidas. Yo tengo ganas de ir a uno que me han recomendado, pues hace un año murió mi abuelita, a quien extraño mucho, y me gustaría probar si puedo volver a verla o escucharla. Mi consulta es: ¿dicen la verdad estas personas? Si voy a alguna de ellas ¿estoy en contra de la Iglesia católica?.

 

Respuesta:

Estimado:
Respecto de los mediums, la Iglesia reprueba el recurso a los mismos, pues está ligado a la práctica del espiritismo, la cual representa la máxima superstición de los tiempos actuales, que procura hacer adeptos adivinando el porvenir y curando las enfermedades.
Pretende descubrir lo referente a otra vida, interrogando a los espíritus de los difuntos por medio de un intermediario (medium) en trance. Es adivinación, es la pretensión de querer conocer lo que Dios conoce pero al margen del mismo Dios, que fue el pecado de Adán y Eva. Representa, por tanto, una culpa grave de idolatría y superstición y una falta contra la verdadera virtud de la religión (cf. Dt 18,9-12; Lev 20,6; 27).

El espiritismo es la práctica de invocar a los espíritus, principalmente de los muertos conocidos, con el fin principal de averiguar por medio de ellos cosas ocultas.

Iniciado a medidados del siglo xix por las hermanas Fox en los Estados Unidos de América, alcanzó rápidamente enorme difusión en todo el mundo. En 1900 había en los Estados Unidos unos 10.000 mediums, 350 oradores propagandistas y 82 templos (pues el espiritismo evolucionó en verdadera secta religiosa). Hoy en día está muy extendido, en particular por medio de la New Age. Hay varias prácticas que se relacionan directamente con el espíritismo y la mediumnidad; por ejemplo, lo que llaman ´Channeling´ y que no es otra cosa que espíritismo simple y corriente; tambien el llamado ´Tablero Ouija´ o ´Juego de la copa´, muy peligroso espiritual y psicológicamente.

He aquí el juicio moral que debe merecernos el espiritismo, según el P. Antonio Royo Marín:

1.° Algunos fenómenos sorprendentes producidos en las sesiones espiritistas podrían explicarse por causas puramente naturales.

2º. La inmensa mayoría de ellos se deben al fraude más burdo y a la más indigna superchería, como se ha comprobado millares de veces y han confesado multitud de mediums, tales como una de las mismas hermanas Fox, Slade, Coock, Rothe, Palladino, Home, Guzik, etc., etc.

3.° Algunos fenómenos, muy pocos, si fueran ciertos, habría que atribuirlos a intervención expresa del demonio (por ejemplo, el conocimiento de cosas que trascienden las fuerzas humanas, aprender instantáneamente una lengua desconocida, etc.), ya que de ningún modo pueden atribuirse a Dios o a los ángeles, puesto que no pueden prestar su colaboración a las sesiones espiritistas, expresamente prohibidas por la Iglesia.

4.° La asistencia activa o pasiva a las sesiones espiritistas está gravemente prohibida por la Iglesia. El Santo Oficio, con fecha 24 de abril de 1917, contestó negativamente en todas sus partes a la siguiente pregunta: ´Si es lícito por el que llaman medium, o sin el medium, empleado o no el hipnotismo, asistir a cualesquiera conversaciones o manifestaciones espiritistas, siquiera a las que presentan apariencia de honestidad o de piedad, ora interrogando a las almas o espíritus, ora oyendo sus respuestas, ora sólo mirando, aun con protesta tácita o expresa de no querer tener parte alguna con los espíritus malignos´ (D 2182). Se comprende que sea así por la cooperación material a una cosa de suyo ilícita, por el escándalo de los demás y por los graves peligros para la propia fe y costumbres que presentan esas sesiones.

El R. P. Carlos María de Heredia, S. I., ha puesto de manifiesto el carácter fraudulento del espiritismo en su interesante y sugestivo libro Los fraudes espiritistas y los fenómenos metapsíquicos (Buenos Aires 1946).

Añadamos que, según reconocidos exorcistas, como el P. Gabriel Amorth, exorcista de la diócesis de Roma, el espiritismo y el juego con las cosas ocultas, es una de las principales causas de posesión diabólica o de otros influjos demoníacos. 2008.VI.

 

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El Espiritismo y la Santería:

 

Testimonio de la vida real

Por Pedro T.

 

Voy a tratar de relatarles de una manera sencilla, algunos aspectos de mi vida; en todo caso los más relacionados con mi vida religiosa y haciendo énfasis en la mistificación religiosa en que yo caí, buscando a Dios por un camino equivocado. Pero gracias a la misericordia Divina encontré el camino recto, el camino de la verdad, y se obró en mí una conversión; conversión que ha ido creciendo y madurando a través de los años y fortaleciéndome espiritualmente. Ha llenado mi pobre mente del verdadero significado de ser católico - de ser hijo de Dios y templo vivo del Espíritu Santo, de sentir que la gracia de Dios me llena y reboza mi corazón, al saberme amado por un Dios que se nos entrega en la Eucaristía en la más sublime de las experiencias.

 

Hace 35 años había dejado mi patria obligado por la represión. Un mes después que yo llegué a EE.UU., todos mis compañeros cayeron bajo las balas de la tiranía. Yo me sentí desconsolado no solo por la pérdida de gente querida sino por haberlos dejado. Pensé, "qué cobarde soy"; y me preguntaba, "¿porqué ellos y no yo?" La amargura llenaba mi alma y el odio tan profundo que sentía llenaba mis días. Mis nervios explotaban por cualquier cosa, tenía deseos de pelear, de desahogar mi furia con alguien. Así fue pasando el tiempo y un compañero de trabajo me invitó en varias ocasiones a reuniones que se celebraban en su casa y lo que hacían era rezar. Y yo me preguntaba, ¿rezar, si ya se me había olvidado cómo hacerlo, y además Dios tiene un mundo entero de gente, porqué se va a fijar en mí?

 

Pero tanto dio ese amigo que fui a su casa, y allí conocí a su señora, una gran persona y a varias más; y después de las presentaciones empezó la reunión. Había un vaso de agua en una mesita que tenía un mantel blanco y dentro del vaso un crucifijo. En un rincón de la sala estaba otra mesa, muchos vasos y velas. A eso se le llamaba la "Bóveda Espiritual." Que conste mis queridos amigos, que no me estoy burlando ni estoy atacando a nadie, respeto mucho la manera de sentir y actuar de los demás.

 

Y esa fue mí primera experiencia de una Reunión Espiritual. Hubieron muchas más, y dentro de ese ambiente nuevo para mí, fui conociendo a más y más personas y me sentí un poco mejor. De todos modos, no hacíamos nada malo ya que rezábamos, aunque algo me inquietaba. ¿Estaba bien que llamáramos a los muertos? ¿No dice la Biblia que el alma viene de Dios y debe regresar a Dios? ¿Quiénes éramos nosotros para romper esa ley divina? Eso me inquietaba, pero me lo quitaba de la mente y trataba de pensar en otra cosa. Sin embargo, volvía a mi mente esa inquietud y en todo este proceso, yo no había conocido a nadie que fuera a la Iglesia o que practicara una religión, que se me acercara y me dijera si yo estaba bien o mal.

 

Empezaron a ir a nuestras reuniones personas que practicaban la Santería. Aquí voy a hacer un alto en mi relato y les voy a explicar un poco sobre lo que es la Santería. El nombre verdadero es Religión Somba Lucumí. (Lucumí quiere decir "yo soy tu amigo", que es lo que les decían a esos pobres negros los que los esclavizaban durante la colonización de América.) Ellos hablaban tres lenguas: el Somba, el Ejito y el Fon. Las dos primeras eran de Nigeria y la última de Dohomey. La Santería no es Brujería o Magia Negra, esta encierra en sí un sentido activo del mal que no aparece en la Santería. La Santería del Caribe por lo general no practica el mal. Por el contrario, busca la protección del Santo contra todo lo malo que hay en el mundo. La Santería no es Vudú, que es una de las tantas religiones que llegaron del Africa, ésta se quedó en Haití y tiene bastante relación con la Magia Negra. La Santería no es Espiritismo, pues el que lo practica trata de comunicarse con un espíritu por medio de un médium, aunque en la Santería también se observa el fenómeno de la posesión. No es extraño ver en casa de un santero un crucifijo en un vaso de agua; como tampoco es extraño ver a un espiritista usar yerbas para hacer un despojo. La Santería tampoco es ñañiguismo; el termino ñáñigo se aplica solamente a la sociedad secreta Abakuá.

 

Muchas de las personas que conocí en las reuniones Espiritistas me simpatizaron y me invitaron a sus casas a ver su "cuarto de Santo" o "sopera". En realidad no puedo precisar cuándo y en qué momento fue que yo me involucré completamente en los ritos, consultas con cocos y toque de Santo. Pero sí puedo decirles que recibí collares de mi Padrino, un santero, (el que te pone collares es tu Padrino), y participé en el sacrificio de animales junto a un Babalao. (Las mujeres o los homosexuales no pueden ser Babalaos, solo Santeros.) Así pasaron años, entre espiritistas y Santeros que trataron de hacerme Santo sin costarme nada pero yo siempre me negué. Habían cosas que no me acababan de gustar y una de éstas era que los Santeros se criticaban unos a otros y la falta de amor que se veía entre ellos. Creo que Dios estaba empezando a obrar en mí, pues mi señora muchas veces me pedía ir a Misa y yo la complacía y allí en la tranquilidad del Templo, sentía yo una paz, una tranquilidad tan grande. Era como si el tiempo se detuviera, como si retrocediera y cerrara los ojos y me veía en aquella iglesita del barrio donde yo vivía, recibiendo mi Primera Comunión. Volvía a sentir la alegría de aquel gran día. Cuando terminaba la Misa, me quedaba hablando con personas de esa parroquia, en realidad me sentía bien.

 

Habían pasado años (creo que 10) y había creado una gran reputación como espiritista y conocía tanto de la regla de Ocha como cualquiera que llevara la vida en eso. Y Dios seguía trabajando lentamente en mi mente y en mi corazón y me ponía personas en mi camino, que me daban mucho para meditar. También había algo que me inquietaba. Soñaba con mucha regularidad con un sacerdote que me miraba fijamente y se sonreía. Tenía una cara simpática y me decía: "deja en lo que estás, ¿no te das cuenta de que estás buscando en el camino equivocado? Me despertaba y me parecía que lo estaba viendo. Era tan real que a veces dudaba si era sueño o realidad, pero nunca sentí miedo y que conste, que yo no soy muy valiente que digamos.

 

Tengo una prima en Miami muy activa en la Iglesia y que siempre mantuvo una comunicación muy estrecha conmigo y venía a cada rato a mi casa y aunque respetaba mis creencias, me dejaba caer alguna crítica y de manera muy sutil algo de religión. Yo no discutía, solo la oía, porque en mi interior sabía que tenía razón. Ya yo estaba convencido de que tenía que dejar todo aquello. Pero el problema de todo el que tiene collares o prendas es el miedo y yo lo sentía; no por mí, sino por, mi esposa y mi hijo. Yo tenía que tener la seguridad de algo o alguien que me protegiera de la ira de lo que yo iba a dejar. Pobre de mí, que no me daba cuenta de que si ponía mi confianza en Jesús, el Espíritu Santo tendería un manto de protección sobre mí y mi familia y ninguna fuerza podría contra el Gran Poder de Dios. Todo consistía en abandonarme en sus brazos. A mi prima un día le dije, "todos mis hermanos están en mi país, esos que sufren, por ellos daría la vida". Y mi prima me dijo, "todos somos hermanos, si es que de verdad crees que Jesús es el hijo de Dios." Casi que me ofendí y le dije, "siempre lo he creído, lo que sí creo es que Él me ha olvidado." Ella se sonrió y me dijo, "¿nunca has pensado el porqué tú estás aquí y tus amigos murieron? Y un sacerdote me preguntó: "¿No crees acaso que Dios tiene planes contigo? Acuérdate de que los misterios de Dios nadie los sabe."

 

Fue pasando el tiempo y yo fui poco a poco abandonando las reuniones. Aquellos años de mi vida habían sido muy duros. Primero el odio y la amargura que sembró dentro de un pueblo un régimen ateo, después un exilio involuntario y más tarde la búsqueda de un Dios por caminos equivocados, teniéndole tan cerca y yo tan ciego. Un día mi hermana me dijo por teléfono: "Pedro, los caminos del Señor son misteriosos, yo estoy segura de que tu experiencia puede ser beneficiosa para otros que quizás estén cometiendo el mismo error involuntario."

 

Me involucré en todo lo que nuestra Iglesia nos pedía, más que nada, apostolado activo en mi parroquia hasta que la compañera que Dios me dio cayó en cama y se mantiene inválida. No es fácil, créanme, pero yo estoy acostumbrado a luchar y ahora no puedo temer ni fallar, pues tengo el Espíritu Santo que me fortalece y además tengo una familia que me ama y buenos amigos a los que puedo acudir y que también me quieren. Tengo mis días en que caigo en depresión pero me recupero, no puedo fallarle al Señor que tanto me da.

 

Aunque a muchos nos incomode reconocerlo, por lo general los que caen en estas prácticas primitivas son personas religiosas y de fe. Pero algunos cristianos con sus prejuicios y su ignorancia provocan una reacción contraproducente, cuando se encuentran con devotos de la Santería. Primero la burla, la risa de las costumbres de los que la practican por considerarlos incivilizados e inferiores. Los que se burlan de estos creyentes manifiestan su ignorancia frente a la búsqueda de Dios en los demás.

 

Hoy, después del Concilio Vaticano, estamos obligados y comprometidos a ser evangelizadores. No estamos en el tiempo de las Cruzadas. No es la fuerza de las armas, sino la fuerza del amor la que tenemos que emplear. Jesús nos llama a que busquemos las ovejas perdidas. Frente a cultos como la Santería tenemos una sola arma: el Evangelio y recordarles a los hermanos confundidos, que Cristo es El Camino, La Verdad y La Vida y sólo a través de Él, llegaremos al Padre.

Nota: Pedro ha sido llamado a dar este testimonio en muchas iglesias y especialmente a personas que han estado involucradas en la Santería y el Espiritismo.

http://www.vidahumana.org/vidafam/nuevaera/santeria_nam.html 

2004.

 

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María virgen - escuela cuzqueña


En pocas palabras: si Cristo fundó una Iglesia y el diablo la corrompió y luego tuvo que venir Lutero para "reformarla": ¿Qué papel hace Cristo prometiendo una Iglesia invencible? Y si eso fuera posible: ¿Cuál de las miles de divisiones del protestantismo heredó el "Espíritu de Verdad" del que Cristo habla y que promete con tanta certeza?.

 

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"El relativismo es una auténtica dictadura que no conoce nada como definitivo, y deja como última medida ´el falso yo´ y sus pasiones"

 

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Carta de San Pablo a los Romanos 12,9-16. - “Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración. Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad. Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca. Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes. No presuman de sabios.”

 

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Frente a las sectas, San Pablo nos dice en la Carta a los Hebreos: «Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo y lo será siempre. No os dejéis seducir por doctrinas varias y extrañas. Mejor es fortalecer el corazón con la gracia que con alimentos que nada aprovecharon a los que siguieron ese camino (Hb 13, 8-9)». Nosotros los cristianos creemos que la adoración de Dios, tal como la inició y anunció Jesucristo, es condición para el descubrimiento y la realización en plenitud de la humanidad del hombre. La fe cristiana nos ayuda a ver en qué consiste la justicia y nos mueve a realizarla con fortaleza en todas las circunstancias de la vida. Por eso la profesamos y nos sentimos movidos a anunciarla, aunque a veces no lo hagamos con el acierto, la coherencia y la diligencia que corresponde a un fiel seguidor de Jesucristo. Pero eso ya es otra cuestión. Dos mil años desde que Cristo fundara su Iglesia: ‘Cuando se encasquilla la razón se disparan las sectas’.


Los grados del conocimiento de Dios - "Quien intente hablar de lo referente a Dios, exponga en primer lugar los límites de la tierra. Habitas la tierra, pero desconoces los límites de esta tierra que es tu domicilio: ¿cómo podrás entender a su autor debidamente en tu interior? Ves las estrellas, pero no a su autor. Enumera primeramente aquellas que puedes ver y entonces conocerás al invisible, al que «cuenta el número de las estrellas, y llama a cada una por su nombre» (Sal 147,4). El agua recientemente caída en unas fuertes lluvias nos puso perdidos; cuenta ahora las gotas caídas en esta ciudad. Pero no digo ya en esta ciudad: cuenta, si puedes, las que cayeron en tu tejado durante una hora. No, no puedes: reconoce tu impotencia. De ahí aprenderás el poder de Dios: «El atrae las gotas de agua» (Job 36,27), las que se derraman en todo el orbe y no sólo en este sino en todo tiempo. Obra de Dios es el sol, realmente algo grande, pero mínimo si se le compara con todo el cielo. Pues mira en primer lugar hacia el sol y busca después, con más curiosidad, al Señor. «No busques lo que es más profundo ni investigues lo que es más fuerte que tú: limítate a conocer lo que se te ha mandado» (Ecl 3,22 LXX).

[...]

Alguno dirá: ¿Acaso no está escrito: «Los ángeles (de los niños) ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos» (cf. Mt 18,10). Pero los ángeles ven a Dios, no como él es, sino en cuanto pueden captarlo6. Pues el mismo Jesús es quien dice: «No que nadie haya visto al Padre, excepto el que ha venido de Dios; éste ve al Padre» (Jn 6,46). Lo ven los ángeles en cuanto son capaces y, en cuanto pueden, los arcángeles y, de un modo más excelente que los primeros, también los tronos y las dominaciones, a quienes son aquellos inferiores en dignidad. En realidad, sólo el Espíritu Santo puede, juntamente con el Hijo, ver a Dios como es. Pues «él lo escruta todo y lo conoce todo, hasta las profundidades de Dios» (1 Cor 2,10); de manera que es cierto que incluso el Hijo unigénito, en cuanto conviene, también conoció al Padre a una con el Espíritu Santo, pues dice: «tampoco al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar» (Mt 11,27). Ve él a Dios, como es debido, y lo revela, con el Espíritu Santo y por el Espíritu Santo, a cada uno segun su capacidad. Por otra parte, de la divina eternidad participa también, juntamente con el Espíritu Santo, el Hijo, el cual «desde toda la eternidad» (2 Tim 1,9) fue engendrado sin esfuerzo y conoció al Padre, conociendo el engendrador al engendrado. Pero, en cuanto a los ángeles, siendo limitado su conocimiento —pues como dijimos, es el Unigénito el que según su capacidad les revela (a Dios) juntamente con y por medio del Espíritu Santo, que ningún hombre se avergüence de confesar su ignorancia.

Ahora estoy yo hablando y cualquier otro lo hará en su momento, pero no podemos expresar con palabras cómo sucede todo esto: ¿cómo podría yo explicar a aquel que nos dio el poder hablar? Tengo yo un alma, pero no puedo aclarar sus características. A quien me concedió el alma, ¿cómo podré yo explicarlo?

Para nuestra piedad nos basta una sola cosa, saber que tenemos a Dios: el Dios único, el Dios que existe desde la eternidad, sin variación alguna en sí mismo, ingénito, más fuerte que ningún otro y a quien nadie expulsa de su reino. Se le designa con múltiples nombres, todo lo puede y permanece invariable en su sustancia. Y no porque se le llame bueno, justo, omnipotente, «Dios de los ejércitos», es por ello variable y diverso, sino que, siendo uno y el mismo, realiza innumerables operaciones divinas. Y no tiene más de alguna parte y menos de otra, sino que en todas las cosas es semejante a sí mismo. No es grande sólo en la bondad, pero inferior en la sabiduría, sino que es semejante en sabiduría y bondad. Tampoco es que en parte vea y en parte esté privado de visión, sino que todo lo ve, todo lo oye y todo lo entiende. No es que, como nosotros, comprenda en parte las cosas y en parte las ignore: este modo de hablar es blasfemo e indigno de la personalidad divina. Conoce previamente lo que existe, es santo y ejerce su poder sobre todo; es mejor, mayor y más sabio que todas las cosas. No se le puede señalar principio ni forma ni figura. Pues «no habéis oído nunca su voz, ni habéis visto nunca su rostro», dice la Escritura (Jn 5,37). Por lo cual también Moisés dice a los israelitas: «Tened mucho cuidado de vosotros mismos: puesto que no visteis figura alguna» (Dt 4,15). Pues si la mente no puede imaginar algo que se le parezca, ¿podrá acaso penetrar en lo propio de su persona?"

Cirilo de Jersualén, Catequesis bautismal, 6,4-7

 

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“Alegraos en el Señor siempre; lo repito: alegraos. Que vuestra bondad sea notoria a todos los hombres. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna, sino más bien en toda oración y plegaria presentad al Señor vuestras necesidades con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, considerad lo que hay de verdadero, de noble, de buena fama, de virtuoso, de laudable; practicad lo que habéis aprendido y recibido, lo que habéis oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con vosotros.” San Pablo en su carta a los Filipenses 4, 4-9vs.

 

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¡Que tu conducta nunca de motivos de injustificada inquietud a la creación, de la que tú eres el rey!

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

 

Gracias por venir a visitarnos

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

Quepa claro: "hablamos no solo para comunicarnos, sino para distinguirnos". Por lo mismo, nos vestimos no solo para evitar el frío, sino para reafirmar nuestra personalidad. Publicamos porque creemos en la verdad y solo ella nos hace libres.

Pedimos disculpas por los errores que tantas veces cometemos. No son por mala voluntad, ni por ignorancia, sino por no saber. No está mal recordar que una cosa es la ignorancia (= no saber lo que a uno no se le alcanza) y la nescencia (= no saber lo que uno debería saber).

 ‘Apud Dominum misericordia et copiosa apud Eum redemptio’

Jesús misericordia : Kyrie eleison. Christe eleison. Kyrie eleison.

¿Por qué repetimos y recomendamos algunos libros? - No responde esta habitual insistencia a ningún imperativo ni legal, ni moral, ni de compromiso alguno. El único compromiso es el del servicio a la conformación de una cultura católica que hoy es más necesaria que nunca.

Recomendamos vivamente:

1º Título: LA BIBLIA COMENTADA POR LOS PADRES DE LA IGLESIA
Antiguo Testamento
10:Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los cantares
J. Robert Wright (encargado del volumen)Ciudad Nueva Madrid 2008-533 páginas

2º Título: Europa y la Fe’. Editor: Ciudadela Libros. Autor: Hilaire Belloc.
Páginas: 237 - ISBN: 978-84-96836-23-5 -

En esta obra se trata con un realismo histórico apabullante el tema de Europa y su relación con la fe católica. No se debería desconocer este ensayo histórico admirable en que su autor explica cómo la Iglesia católica ayudó a salvar a Occidente, en las Edades oscuras, preservando lo mejor de la civilización griega y romana, y cómo los europeos, todavía hoy, nos beneficiamos de instituciones sociales y de forma políticas de indudable origen católico como los Parlamentos. Es muy posible que no se haya escrito una mejor visión de conjunto de la civilización occidental que este libro.

3º Título: Cristo y el tiempo’ - La Historia, como historia de la salvación -
Autor: Oscar Cullmann - Editorial: Cristiandad -

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).