Tuesday 21 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
Inicio > Leyendas Negras > Inquisición - 2º problema de hoy; feminismo, Jagellon; doctrina de la fe

 

 

Infamia e historia - apliquemos en efecto, el mismo rasero y tal vez convengamos en que la historia de la infamia es –como sugirió Borges- universal y de ella no se salva nadie. El hecho de que algunas veces a lo largo de la historia la verdad se haya alzado con aires o con hechos de intolerancia, e incluso que en su error haya llegado a llevar hombres a la hoguera, no es culpa de la verdad sino de quienes no supieron entenderla. Todo, hasta lo más grande, puede degradarse. Es cierto que el amor «malentendido» puede hacer que un insensato cometa un crimen, pero no por eso hay que abominar del amor, ni de la verdad, que nunca dejarán de ser raíces que sostienen la vida humana.

“El ideal o el proyecto más noble puede ser objeto de burla o de ridiculizaciones fáciles. Para eso no se necesita la menor inteligencia” (A. Kuprin).

 

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Precisamente por eso, a pesar de las dificultades y del ataque pisoteador de tantas sectas creando divisiones, los cristianos no pueden resignarse ni caer en el desaliento. El Señor nos pide perseverar en la oración para mantener viva la llama de la fe, de la caridad y de la esperanza, de las que se alimenta el anhelo de unidad plena. Ut unum sint!, dice el Señor.  Pero, desde Lutero, nacieron más 30.000 denominaciones protestantes y/o sectas que se auto-declaran la ‘verdadera iglesia de Cristo basada en la Biblia’. ¡Omitir voluntariamente la realidad, es peor que la ignorancia! A los ojos del mundo, esta prédica biblista parece provenir de mentes aldeanas, de poco recorrido intelectual y nimias aspiraciones culturales. Y así se cumple el dicho evangélico de: "Por sus frutos los conoceréis". "Como hubo falsos profetas en el pueblo, también entre vosotros habrá falsos maestros que promoverán sectas perniciosas. Negarán al Señor que los rescató y atraerán sobre sí una ruina inminente”... 2ª carta de S. Pedro, cap. 2

 

Los historiadores distinguen tres inquisiciones: la medieval, ejercida por los obispos locales, o por la Santa Sede con carácter puntual y esporádico (por ejemplo, la Cruzada contra los Albigenses); la española (y más tarde, por imitación, la portuguesa), creada a finales de 1400 por los Reyes Católicos con el beneplácito y bulas papales, con actuación restringida al territorio de la Corona española (y Portuguesa), o sea, también en América y en los territorios europeos (en particular italianos) dependientes de ella; y una tercera inquisición, la romana, la más moderna, fundada por el Papa Pablo III en 1542 e inspirada en el modelo centralista español, pero con ámbito teóricamente universal.

Y permanecen todas las otras ‘inquisiciones’ ejercidas por poderes - político como religioso - a ejemplo, la protestante. 

 

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El restaurado -2008- Colegio de los Bernardinos (Collège des Bernardins) Paris, tiene una gran historia. Se trata de un conjunto arquitectónico fundado en el año 1245 por un monje cisterciense por indicación del Papa Inocencio IV, convencido de que la renovación de la Iglesia debía pasar por el estudio. La preocupación por las ciencias queda evidente y, en el interés de la Iglesia para la educación popular, pues precisamente en tales años, se creaba la excelentísima Universidad católica de ‘La Sorbona’ de Paris- France-

 

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«La Iglesia busca la verdad histórica para pedir perdón por los pecados de sus hijos». -Juan Pablo PP II, 15 de Junio 2004, al presentarse las «Actas del Simposio Internacional "La Inquisición".

 

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En nuestro tiempo, el alacranazo y la conspiración de la Inquisición abortista-feminista, aquí están:

En 1936, se dijo que los judíos no eran ´personas´ en términos legales, y en 1973 se dijo que el término ´persona´ no incluía al niño por nacer.

En 1923 se dijo que los judíos no eran ´seres humanos´ , y en 1978 se dijo que el feto no era un ´ser humano´.

En 1925 se dijo que los judíos eran ´parásitos en el cuerpo de otros pueblos´, y en 1973 se dijo que el niño por nacer era ´un parásito en el cuerpo de la madre´.

 

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La Polonia Católica, ejemplo de tolerancia frente a la inquisición protestante alemana, sc. XVI…
La Polonia de los siglos XV y XVI era también un país abierto a las nuevas corrientes religiosas. Al contrario de las otras partes de

Europa, aquí no llegaron a estallar guerras religiosas, los disidentes encontraban en Polonia no sólo refugio sino incluso protección por parte de los monarcas y de los magnates. El resultado de esa actitud fue el enriquecimiento de la vida cultural y científica con nuevas ideas y obras literarias, además de crear la imagen de Polonia como un país tolerante. Un destacado ejemplo de esta actitud fue la llamada "Confederación Varsoviana", firmada en 1573, que concedía a los protestantes los mismos derechos que a los católicos. El último rey de la dinastía de los Jaguelones, Zygmunt August (Segismundo Augusto), pronunció en la Dieta la famosa declaración: "No soy rey de vuestras conciencias".
No sin razón, los contemporáneos, y también las generaciones posteriores, denominaron el "Siglo de Oro" a la época de los Jaguelones, y en particular al siglo XVI.

 

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S. S. Benedicto XVI nos ha recordado varias veces que, si la razón y la fe avanzan juntas de un modo nuevo; si superamos la limitación impuesta por la razón misma a lo que es empíricamente verificable, generaremos así nuevos horizontes.
La dignidad humana es un concepto que engloba no pocas de las características definitorias de lo humano. Pero la dignidad humana también es una pregunta que nos remite a un presupuesto anterior; la pregunta por la dignidad humana, y las consecuencias que se derivan de su respuesta, es hoy una exigencia cultural del catolicismo. Si la acción humana, como nos recordaba el profesor David L. Schindler, «sólo llega a ser dramática penetrando a fondo en la vida hasta llegar al encuentro de la Fuente divina del ser, el eco del fiat mariano y del canto del Magnificat que brota del centro de la criatura humana es un encuentro que debe desarrollarse como completo modo de vida». 2007

 

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Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales

 

(Siglos XVI y XVII) Estos católicos ingleses y galeses fueron canonizados por haber perseverado en su fe hasta el martirio durante las persecuciones decretadas por varios monarcas, sobre todo la reina Isabel I, desde que Enrique VIII se separó de la obediencia de Roma. Entre ellos hay madres de familia como Margaret Clitherow, viudas como Ann Line, nobles como Philip Howard, conde de Surrey, oscuros seglares como el maesto galés Richard Gwyn, y sacerdotes como Cuthbert Mayne, John Payne y John  Almond. Luego hay una larga lista de religiosos cartujos, agustinos, benedictinos, franciscanos y jesuitas, entre los que se encuentran:  Robert Southwell, Henry Walpole, Nicolas Owen, Thomas Garnet, Henry Morse y el más célebre de todos, Edmund Campion, cuya vida escribió Evelyn Waugh.

 

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P: ¿Asumen los protestantes todo el contenido de las cartas paulinas? ¿no le parece que su abierta misoginia está en profunda contradicción con las palabras de Jesús y se acercan más bien a algunos pasajes del A.T.?

 

R: 1. Sí. 2. No creo que sean misóginas. A menos que usted considere misoginia lo que dice en Gálatas 3, 28 de que en Cristo "no hay ni judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer".

 

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P: ¿Cuáles fueron las inquisiciones más duras y letales por países?

 

R: Si se refiere a instituciones de carácter religioso, posiblemente la inquisición en Francia no ha sido superada ni por la española en la época de hegemonía europea. Si utiliza el término en un sentido figurado, cualquier inquisición fue una excursión de jesuitinas comparada con los aparatos creados por Lenin y Hitler.

 

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¿Cree usted en la historicidad del Diluvio Universal narrado por la Biblia? Si la respuesta fuese afirmativa ¿Cómo se puede responder a los que dudan de tal evento con el argumento de que las genealogías de las primeras dinastías egipcias son anteriores a dicho acontecimiento y se prolongan sin interrupción durante las fechas del Diluvio? Personalmente yo si creo en su historicidad.

 

1. Sí, 2. De la misma manera que la Biblia señala que existían culturas antediluvianas.

 

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LA INQUISICIÓN Y LA BRUJERÍA.

 

(por Gustav Henningsen, Copenhague)


ANTES de entrar de lleno en el tema del Santo Oficio y la persecución de brujas en Europa, permitan mis honorables oyentes, que haga una breve introducción de la creencia en la brujería como un viejo fenómeno universal.
Porque la creencia en las brujas, no fue - como mucha gente cree, y como puede leerse por ejemplo en la Enciclopedia de la brujería y demonología de Robbins (1959, 1992) - invención de la Iglesia.
La creencia en las brujas rebosa de elementos animistas, que revelan su antigüedad: Cuando la bruja se "come" a un ser humano, no es, así pues, la carne sino el "espíritu" de la carne, lo que devora. Pero esto se cree suficiente para que la víctima se consuma y muera.
Parece que nos hallamos ante un único e idéntico complejo de tradiciones, difundido por todo el viejo mundo. Puede comprobarse lo mucho que tienen en común las creencias brujeriles europeas, asiáticas y africanas. Las ideas, por ejemplo, de juntas secretas de brujas, que en sus "aquelarres" nocturnos celebran banquetes a base de la carne de sus propios parientes; y la de que la brujería sea un poder innato para dañar a otros, transformarse en animales y volar por los aires, las comparten los tres continentes.
Incluso algo tan específico como es el dejar en la cama un cuerpo fingido, en lugar del propio, mientras la bruja acude al aquelarre, lo encontramos tanto en Asia, como en África y Europa. Son especialmente asombrosas las similitudes entre las creencias en brujas de Europa y la India, las cuales, en ambos casos, se remontan a la temprana Antigüedad (Henningsen 1997).

PARA una mente teológica, la brujería, tal como lo concebía el pueblo, resultaba absolutamente inaceptable. Por eso la Iglesia desechó desde un principio estas creencias como supersticiones paganas. De ello tenemos ejemplo en Dinamarca.
En el año 1080 escribió el papa Gregorio VII al rey Harald de Dinamarca quejándose de que los daneses tuviesen la costumbre de hacer a ciertas mujeres responsables de las tempestades, epidemias y toda clase de males, y de matarlas luego del modo más bárbaro.
El papa conminaba al rey dano para que enseñase a su pueblo, que aquellas desgracias eran voluntad de Dios, la cual deberían complacer con penitencias y no castigando a presuntas autoras.
La sabiduría de esta postura se refleja también en una crónica eclesiástica, al referir el caso de tres mujeres, quemadas por envenenadoras y perdedoras de personas y cosechas en 1090, cerca de Munic, diciendo de ellas, que murieron mártires.
DE ACUERDO con esta postura de la Iglesia no encontramos nada sobre las brujas en los más antiguos manuales del Santo Oficio. En el más antiguo, escrito por el inquisidor Bemard Gui sobre 1324, bajo el título "De sortilegis et divinis et invocatoribus demonorum" se citan diversas prácticas mágicas y de adivinación, junto con algunos conjuros al demonio. Lo más que se acerca a las brujas, es al comentar sobre "fatis mulieribus quas vocant ´bonos res´que, ut dicunt, vadunt de nocte"l (Hansen 48). Las hadas que la gente con un eufemismo llamaba "la cosa buena" parece referirse a lo que en otro lugar he denominado "el aquelarre blanco" (Henningsen 1991).
El manual de Eymeric de 1376 tampoco entra en el terreno de las brujas, pero reproduce la condena que el Canon episcopi (incluido en el Decreto de Graciano 1140) hace de aquellas mujeres que se creen capaces de volar por las noches en el cortejo de la diosa Diana. Por añadidura, dicho manual de Eymeric incluye el decreto del papa Juan XXII, de 1326, contra diversas formas de culto al demonio.
En la versión comentada que Francisco Peña publicó en 1578 del manual de Eymeric, se habla bastante sobre la conjuración al demonio y la relación que con éste tienen los magos; pero la mención del aquelarre sigue brillando por su ausencia. En todos esos manuales es notorio, que el sortilegio ocupa el último lugar en la jerarquía de las herejías (Bethencourt 1994:180 f.).

POR desgracia, la sabia postura de la Iglesia cambia alrededor de 1400, al ser reinterpretada la noción popular de la brujería, de modo que ésta resultaba también posible desde el punto de vista teológico. Los detalles sobre lo que se consideraba una nueva secta de brujos los encontramos por primera vez, en dos tratados escritos a mediados de la década de 1430. El uno: Ut magorum et maleficiorum errores, por Clode Tholosan, juez seglar en la provincia de Dauphine. El otro: Formicarius, por el domínico Juan Nider. Con ambos se inicia la interminable serie de tratados demonológicos de los siglos X-V, XVI y X-VII. No es mi intención dar un repaso a esta literatura ahora. En su lugar voy a hacer una breve comparación entre la creencia popular en las brujas y la teoría demonológica, fundada en los principios teológicos de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, los cuales se mantuvieron casi sin modificación durante todo el periodo.
El concepto popular de la brujería como poder natural innato de la persona, se seguía rechazando. Sin embargo se admitía la existencia de brujas. Mas dichas brujas, para poder obrar, tenían necesariamente que haber pactado con el demonio. Del mismo modo se redefinió el don brujeril de transformarse en animales. Que el alma humana pudiera meterse en un animal - desde un punto de vista teológico -era imposible. Si la bruja se creía capaz de algo así, se lo debía al arte ilusorio del demonio.
"A nadie le hagan creer, que un ser humano realmente pueda transformarse en animal", dice el Compendium maleficarum de Guazzo de 1608. A continuación siguen refinadas explicaciones de cómo el demonio puede inducir a una bruja a creerse transformada en lobo. Por ejemplo puede el demonio del simple aire crear una forma de lobo e introducirse él dentro de la misma, para hacer luego todo tipo de descalabros. Mientras tanto, yace la bruja en su cama y experimenta su apariencia de lobo como un hecho absolutamente real. En caso de que alguien consiguiese herir al ilusorio lobo, el demonio procuraría herir a la bruja del mismo modo y en la misma parte del cuerpo, de modo que la bruja, al despertar, crea firmemente que todo ha ocurrido en realidad (Guazzo 1929:51).
Un problema especial representaba para los teólogos el supuesto vuelo de las brujas. Según la noción popular, el alma humana abandona el cuerpo, dejando a este yacer como sin vida. Mas esta explicación era inaceptable para los teólogos. En tanto una persona no esté muerta, el alma y el cuerpo son inseparables. Si el demonio fuese capaz de extraer el alma del cuerpo de la bruja y devolverla luego a éste, sería un milagro - y no un milagro cualquiera - sería comparable al milagro de la Resurrección
La explicación ortodoxa demonológica surgió de la necesidad de resolver el problema: para ello hubo que admitir que la presencia de las brujas en el aquelarre, a veces era real (en cuyo caso era siempre también corporal), mas otras veces, sería irreal (cf Clark 1997:191).
I-a creencia de que las brujas se juntaban en asambleas nocturnas, como anteriormente se ha dicho, databa de muy antiguo. Pero la idea de que ocurriese bajo los auspicios del demonio, era innovación de los demonólogos.
Del mismo modo, la idea de que las brujas formasen parte de una secta, era totalmente ajena al concepto popular de la brujería. Probablemente debamos semejante sutilidad a la creatividad inquisitorial.

HORA es ya de que contemplemos la revisión cronológica que se ha hecho de la persecución de brujas en Europa. No hace aún mucho tiempo que los historiadores coincidían en culpar a la Inquisición del surgimiento de dicha persecución. Según Joseph Hansen la primera quema de una bruja habría tenido lugar en 1275, cuando la Inquisición de Toulouse condenara a una tal Angela de la Barthe por haber comido carne de niños y tenido relaciones con el demonio.
Alo largo del siglo siguiente, o sea, durante todo el siglo XIV, de acuerdo con dicha gran autoridad alemana, cientos de hombres y mujeres, acusados de brujería, habrían sido quemados por las Inquisiciones de Toulouse y Carcasonne.
A partir de Hansen se sugiere también la seductora idea de que la Inquisíión, tras haber exterminado a cataros y valdenses, se volcó sobre las brujas para no quedarse inactiva.
La investigación más reciente ha demostrado algo totalmente distinto. Todos los datos sobre la sangrienta caza de brujas en el sur de Francia se remontan a un libro de divulgación escrito por el novelista francés Lamothe-Langon (1829). A mediados de 1970 un historiador inglés y otro americano demostraron, independientemente uno de otro, que las fuentes medievales presentadas por Lamothe-Langon jamás existieron, sino que las había inventado él para sazonar su relato (Cohn 1975; Yieckhefer 1976).
A raíz de este descubrimiento, la cronología se ha retrasado con casi cien años. nueva imagen que se perfila se puede resumir como sigue: Los primeros aunque escasos informes datan de 1360. 0 sea, un siglo después de la supuesta quema en Toulouse. No fue la Inquisición quien inició la persecución sino la justicia civil en Suiza y Croacia. Resulta interesante ver cómo la Inquisición de Milán no sabía qué hacer con dos caminantes nocturnas, que en 1384 y 1390 confesaron haber participado en una especie de aquelarre blanco en el que el hada Madonna Oriente les instruía en la forma de ayudar a la gente a combatir la brujería.
Parece ser que la legalización de la caza de brujas tuvo su origen en las exigencias del pueblo, que presionaba a los tribunales civiles. Poco a poco, la Iglesia también hubo de adaptarse a esta corriente; pero la Inquisición no aparece involucrada en ese tipo de persecuciones con anterioridad al siglo X-V.
Con el fin de obtener una idea más exacta de la participación del Santo Oficio en la caza de brujas, he examinado la relación de procesos hecha por Richard Kieckhefer, y he podido comprobar que los procesos por brujería propiamente dicha -en tanto cuanto estos puedan diferenciarse de los procesos por magia-están repartidos entre tribunales civiles, episcopales y de Inquisición.
De un cálculo aproximado de 1000 causas, el 63% fue juzgado por las autoridades civiles; el 17% corresponde a tribunales episcopales, mientras que el 20% corresponde a la Inquisición. La mitad de las 200 causas de que se trata, se debieron al inquisidor Heinrich Institoris, cuya persecución de brujas en el año 1484 había sido autorizada por una bula del papa Inocencio VIII.
Teniendo en cuenta la gran inseguridad que mis cálculos nos ofrecen, a causa del material perdido y de la escasez de información sobre las cifras de las víctimas, todo parece indicar que la Inquisición no jugó tan importante papel, como invariablemente se le adjudica, en la persecución de brujos durante la Edad Media.
Bueno, eso en cuanto a la Edad Media. Pero ¿qué puede decirse de la Inquisición y la Edad Moderna?
Veamos: Para el año 1525 aproximadamente, los tribunales inquisitoriales de Europa se habían extinguido y la Era del Santo Oficio medieval había tocado su fin. Entre tanto, una nueva forma de Inquisición había visto la luz del día. Se trata de una Inquisición "moderna", instituida sobre bases nacionales. La primera de este tipo se estableció en España, en 1478, con bula papal. A la Inquisición española, le siguieron la portuguesa (1531), y la "romana" (1542)

 

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Procesado por la Inquisición Juan de Ávila -

 

Desde 1531 hasta 1533 Juan de Ávila estuvo procesado por la Inquisición. Las acusaciones eran muy graves en aquellos tiempos: llamaba mártires a los quemados por herejes, cerraba el cielo a los ricos, no explicaba correctamente el misterio de la Eucaristía, la Virgen había tenido pecado venial, tergiversaba en sentido de la Escritura, era mejor dar limosna que fundar capellanías, la oración mental era mejor que la oración vocal... Todo menos la verdadera acusación: aquel clérigo no les dejaba vivir tranquilos en su cristianismo o en su vida ‘clerical’. Y Juan fue a la cárcel donde pasó un año entero.

Juan de Ávila no quiso defenderse y la situación era tan grave que le advirtieron que estaba en las manos de Dios, lo que indicaba la imposibilidad de salvación; a lo que respondió: <>. San Juan fue respondiendo uno a uno todos los cargos, con la mayor sinceridad, claridad y humildad, y un profundo amor a la Iglesia y a su verdad. Y aquél que no quiso tachar a los cinco testigos acusadores, se encontró con que la Providencia le proporción 55 que declararon a su favor.

Este tiempo en la cárcel produjo sus frutos interiores, al igual que lo hiciera con san Juan de la Cruz. En ella escribió un proyecto del Audi, Filia, pero sobre todo, como él nos cuenta, allí aprendió, más que en sus estudios teológicos y vida anterior, el misterio de Cristo. Juan fue absuelto. Pero lo que más humillante fue la sentencia de absolución: “Haber proferido en sus sermones y fuera de ellos algunas proposiciones que no parecieron bien sonantes”, y le mandan, bajo excomunión, que las declare convenientemente, donde las haya predicado.

 

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Los católicos deben recordar al Papa Sixto IV que procuró detener la inquisición cuando se le informó de los desvíos hacia intereses personales.

Es verdad: Sixto PP IV emitió una bula en 1482 declarando que los inquisidores en Aragón- España, parecían estar más interesados en riquezas que defender la fe y les acusó de encarcelar, torturar y quemar a católicos fieles,  basados en falsas acusaciones de sus enemigos y esclavos. Decretó que un representante del obispo local debía siempre estar presente, que el acusado debía saber los nombres de los acusadores, y que debían permitirse las apelaciones de la "santa sede".

Sin embargo, la bula era sólo para Aragón, y cuando el rey Fernando la desafío, Sixto IV se retractó, y cinco meses después la suspendió."

Vemos claramente como los inquisidores eran los reyes no los Papas; muchos usando el poder político, otros el tráfico de influencias. El poder regio también erraba siendo engañado por causa de la manipulación, sobretodo la proveniente de los aduladores y cortesanos. Los falsos informes completaban el engaño. La verdad histórica es que no tenían los Papas el poder para acabar con la inquisición, no porque ella en sí misma sea mala, sino por el uso malvado que de ella se hacia. Las bulas y tanta documentación pontificia no eran consideradas –e incluso- desafiadas por los reyes. Era una cuestión política y no religiosa. En la inquisición estrictamente política –como siempre los aprovechadores de turno-, se escudaban de la religión para alcanzar sus ansias de poder político-monetario, para usurpar el dinero de los pequeños gobiernos, para gozar de posibles privilegios, junto a la soberbia era común esto, tanto del lado "católico como del lado protestante".

 

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Aplican la pena de muerte a un

enfermo mental en Texas

 

Monty Delk, un hombre de 35 años condenado a muerte en Texas por la muerte en 1986 de un automovilista y considerado enfermo mental, fue ejecutado la noche del jueves con una inyección letal en la prisión de Huntsville, en Texas, informaron fuentes próximas al gobernador.

ABC.  II.  III.  MMII

 

INQUISICIONES…  «Comentario relacionado a la noticia texana.»

 

La Inquisición -tribunal eclesiástico- fue en respuesta contra la utilización de ciertas disposiciones {o justicias} populares, generalmente cargadas de venganzas personales que, con mil excusas religiosas o no, se deslizaba a castigar cualquier adversario, triunfando la mentira ¡las mentiras en que la vida es sofocada! Al fin y al cabo, la justicia pública surgió como una superación de la venganza privada. Fue una justicia que no admitía contra ella ninguna otra justicia. La justicia es ciega o vidente, pero nunca tuerta ni hemipléjica, y, vemos que, no siempre trabajamos para que así sea.

 

   Hoy, la aplicación de la sentencia judicial, tal vez es igual. Con base legal y efectiva, ¿quién puede hacer valer sus razones frente a esa última sentencia y definitiva del Supremo? Como otrora, compete a ella la palabra ‘final’ frente a la víctima. Ya no es tiempo de justificaciones o atenuantes.

 

   El celo de la la Inquisición católica llegó a amancillar eminentes figuras del catolicismo como de la más alta cultura: Sta. Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, etc. que, en algunos casos, despues de años- meses en cárcel preventiva, fueron absueltos de toda culpa y sospecho.  

 

   Con la Inquisición protestante ocurrió el mismo fenómeno, solo que numéricamente, en cantidad de sentencias capitales, ésta superó ampliamente a la católica. Ambas Inquisiciones fueron diversas en zonas o reinos; obviamente, eran hombres contemporáneos unos de otros.

Fue el tiempo en que el Rey Sigismond Jagellon 1º de Polonia llamado el Viejo,  profundamente católico, allá por el 1500 decía: “Yo no soy el Rey de vuestras conciencias”. El reino, fuera de grandes traumas, mantiene su catolicismo ante el germanismo y su reforma, por un lado, o ante la religión ortodoxa dominante de los rusos, o ante la expansión del Islam otomano. La reforma luterana-calvinista no encuentra eco en la población polaco-lituana. Mientras en Francia se persigue a los hugonotes (1573), el parlamento de la Confederación se compromete a mantener relaciones pacíficas ante todos los cultos y a no derramar sangre por esa causa. Tampoco allí se había conocido la Inquisición.

   Momento era en que la crueldad de la inquisición protestante en la ciudad de Ginebra bajo CALVINO, el cual decía “no respondo a ningún Rey” quemaba entre otros, al sabio Miguel SERVETTE, y no por ser un brujo. Vemos como, ‘La frontera entre la exigencia de justicia y el explicable apetito de venganza es borrosa.’ Ignacio SÁNCHEZ-CÁMARA.

 

   Corrían los días en que Lutero afirmaba en referencia a los judios: "préndanle fuego a sus sinagogas y escuelas, que a sus rabinos se les prohíba enseñar bajo perdida de vida... Una época aquella en que un panfleto judío afirmaba textualmente que "Jesús es un hijo de una… y su madre María era una…, amante de un herrero pagano". Tan blasfematorio y vomitivo fue, que Lutero replica on un texto ‘Von den Juden und ihren Lügen’, el cual, nada más ser publicado, éste fue repudiado públicamente por Melanchthon (la mano derecha de Lutero) y por las iglesias evangélicas de Suiza que lo consideraron "más propio de un porquero que de un teólogo". Desde entonces, diversos sínodos luteranos han repudiado vez tras vez el escrito por ser de una violencia incomparable: «Son estos judíos seres muy desesperados, malos, venenosos y diabólicos hasta la médula, y en estos mil cuatrocientos años han sido nuestra desgracia, peste y desventura, y siguen siéndolo». Son «venenosas, duras, vengativas, pérfidas serpientes, asesinos e hijos del demonio, que muerden y envenenan en secreto, no pudiéndolo hacer abiertamente». {Continua con la única terapia posible es una «áspera misericordia» «scharfe Barmherzigkeit», una dureza sin piedad que se traduce, al final del libelo, en «sin misericordia alguna». Las medidas drásticas que el reformador solicita de las autoridades civiles y religiosas para limpiar Alemania de la «calamidad» judía prevén una serie de puntos. «En primer lugar, hay que quemar sus sinagogas o escuelas; y lo que no arda ha de ser cubierto con tierra y sepultado, de modo que nadie pueda ver jamás ni una piedra ni un resto». En segundo lugar, «hay que destruir y desmantelar de la misma manera sus casas, porque en ellas hacen las mismas cosas que en sus sinagogas. Métaseles, pues, en un cobertizo o en un establo, como a los gitanos». En tercer lugar, «hay que quitarles todos sus libros de oraciones y los textos talmúdicos en los que se enseñan tales idolatrías, mentiras, maldiciones y blasfemias». En cuarto lugar, «hay que prohibir a sus rabinos -so pena de muerte- que sigan enseñando». En quinto lugar «no hay que concederles a los judíos el salvoconducto para los caminos, porque no tienen nada que hacer en el campo, visto que no son ni señores, ni funcionarios, ni mercaderes o semejantes. Deben quedarse en casa». En sexto lugar «hay que prohibirles la usura, confiscarles todo lo que poseen en dinero y en joyas de plata y oro, y guardarlo». En séptimo lugar «a los judíos y judías jóvenes y fuertes, se les ha de dar trillo, hacha, azada, pala, rueca, huso, para que se ganen el pan con el sudor de la frente». A estas medidas Lutero añade la prohibición de pronunciar el nombre de Dios en presencia de cristianos: «Los cristianos no debemos considerar las bocazas de los judíos, dignas de pronunciar el nombre de Dios en nuestra presencia; todo el que lo oiga decir a un judío, que lo señale a la autoridad, o le tire estiércol de cerdo, si lo ve, y lo expulse. Y en este caso que nadie sea misericordioso ni benévolo». Lutero insiste varias veces en el hecho de que no hay que ser misericordiosos con los judíos. Estos seres «venenosos y diabólicos» han de ser evitados: «Haced de modo que no tengan ninguna protección ni defensa, ningún salvoconducto, ni vida en común con nosotros». El objetivo, evidente, es hacerles la vida imposible para que se vayan. Para Lutero el remedio efectivo es el que ha puesto en práctica la «sabiduría común de otras naciones, como Francia, España, Bohemia», es decir, su expulsión definitiva del país. «Yo pienso esto: si queremos seguir siendo inmunes a la impiedad de los judíos y no ser partícipes, entonces debemos separarnos y deben ser expulsados de nuestra tierra, que se acuerden de su patria». Deben ser expulsados como «perros rabiosos». «Yo», escribe Lutero, «he hecho mi deber: ahora que otros hagan el suyo. Yo no tengo culpas». Es una absolución cargada de infaustos presagios. Asi Lutero, como padre espiritual de la Alemania moderna, tiene una responsabilidad muy grave en el proceso de odio que se desarrolló contra los judíos. Las páginas «siniestras» de su panfleto, sus palabras «indefendibles», justifican la llamada a capítulo que hizo en el proceso de Núremberg el nazi Julius Streicher, para el cual Martín Lutero «hoy estaría seguramente en mi lugar en el banquillo de los acusados». Una denuncia confirmada por William Shirer, uno de los más ilustres historiadores del nazismo, así como, indirectamente, por el hecho de que «hoy los escritos polémicos de Lutero contra los judíos no aparecen en ninguna de las ediciones en alemán contemporáneo». En verdad -supuesto que fueran necesarios otros elementos para juzgar mal a Lutero- estas páginas son vergonzosas. M. Burghesi}

 

    En nuestro tiempo, el alacranazo y la conspiración de la Inquisición abortista-feminista, aquí están:

En 1936, se dijo que los judíos no eran ´personas´ en términos legales, y en 1973 se dijo que el término ´persona´ no incluía al niño por nacer.

En 1923 se dijo que los judíos no eran ´seres humanos´ , y en 1978 se dijo que el feto no era un ´ser humano´.

En 1925 se dijo que los judíos eran ´parásitos en el cuerpo de otros pueblos´, y en 1973 se dijo que el niño por nacer era ´un parásito en el cuerpo de la madre´.

   Los métodos inquisitoriales del feminisno arrastran e inician con exageraciones, desfiguraciones para continuar con navajazos decapitando a seres humanos ¡millones de desaparecidos en la hoguera anónima de un horno incinerador! Métodos hitlerianos para las inquisiciones actuales, con el agravante ¡estas victimas nunca serán identificables y carecen de voz! Cercenan cabezas y lenguas, corazones y conciencias con el aborto, el cual, es sin dudas la peor de las inquisiciones que la humanidad haya conocido. Y, si es que acrecimiento pueda existir, detrás del asesinato cobran dinero. Sin ir más allá, la clínica abortista «Isadora» en Madrid, propiedad de la militante solidaria y feminista Marisa CASTRO (del Partido Comunista español-IU), hace negocio a costa del drama de miles de mujeres, la mayoría adolescentes; jactándose que ‘no es un delito ni pecado ganar dinero en el capitalismo’º1. El afán de lucro con el aborto parece mover gran cantidad de dinero negro. Esta Inquisición cuenta con apoyo de la mentira oficial en tantos Estados, repitiendo la historia en lo más de execrable y con la más ruin aberración jurídica e inmoral. Inquisición ninguna a tales parámetros llegó: ¡sólo la Inquisición abortista-feminista! Transforma en corredor de la muerte al vientre materno que debe ser dulce cuna de vida; en patíbulo de muerte cruenta al hospital que debe ser esperanzada cama de vida saludable. Esto no es una leyenda negra, es roja por la sangre derramada, por la vergüenza al sentido común, por la desesperanción del bebé descuartizado. ¡Sí! los Clinton y demás cuadrilla, de naturaleza tan fervientemente despótica que aprobaron y aplaudieron el aborto por decapitación, disfrutando con la exhibición. A esta Inquisición, la jerarquía abortista le llama ‘progreso’, el hitlerismo feminista ‘libertad’.

   Con esperpento, generando tanto ruido mediático está la Inquisición de los lobbies ‘gays y lesbicas’ haciendo de sus atracciones homosexuales una razón de ser y orgullo, exigiendo e imponiendo a los demás la aceptación de la ideología gay-lésbica como medio para su reconocimiento personal. No les interesa que, para satisfacer sus despotismos inquisitoriales, como leño de sus hogueras escojan de victimas a los niños, privándoles -con las adopciones-, de los afectos naturales. Y quien condene tales aberraciones ¡a la hoguera que es guerra! Evidente que la unión entre homosexuales tiene una naturaleza distinta a la unión heterosexual; por eso, su regulación jurídica debe ser diferente. El matrimonio es la unión estable de varón y mujer, basada en la complementariedad sexual y abierta a la vida. Nada de esto se puede decir de los homosexuales. Sería una grave injusticia que se equiparase su unión al matrimonio. Los políticos, por tanto, están obligados a oponerse a la legalización de esas uniones para defender el bien común. La Inquisición ‘gay-lesbica’ y con sus payasos propagandistas de tal abyecta hoguera, injurian a quienes quieren ser personas y no acabar con las familias como referencia vital de los niños.

 

     En el tercer mileno «500 años después», en un país –USA- donde el protestantismo denuncia con empeño y diligencia solo la Inquisición católica (una memoria hemipléjica y selectiva no es una memoria),  condenan con la pena capital a un enfermo mental. Por simplificación o ecologismo, sin hoguera ya, aplícase la ley y se completa la burla.

 

   ¿Es que estos ejecutores de la justicia son buenos protestantes o eran buenos aquellos católicos? ¿Es esto el bien y aquello el mal? Lo que sea pero aplicase la ley político-jurídica en vigor que, frecuentemente, poco de justicia y menos de equidad posee. ‘El futuro pertenece a los pueblos que, sin dejar de hacer justicia, pero justicia completa y no sesgada, miran más hacia el futuro que hacia el pasado.’

  

   En fin, todo esto ¿qué tiene que ver con la religión? ¡Tanto como poco! Depende del lente y necesita un apodíctico análisis intelectual, mas nunca de la deshonestidad cerril o de apologistas creadores de leyendas negras, contaminadores de la historia, apetitosos de una justicia preferencial. Aunque ello implique quemar en la hoguera de la calumnia a inocentes o requiera aplicar la ley eficazmente a un enfermo mental ajeno a brujerías.

 

   De la Inquisición del silencio, la complicidad, el camuflaje, la cobardía y mismo de la omisión, de ésta sí, todos deberemos dar cuentas a Dios y a la humanidad. Las jeremiadas iracundas del lobby gay-lesbico, petulantes y monumentales estupideces y las bobadas gimoteantes del propagandista abortero, continúan a pasar factura mortal. En una sociedad donde el saber está siendo degradado, nos queda la Iglesia Católica como faro referencial por su doctrina lúcida y sensata, por su valentía bajo las amenazas, calumnias y censuras. El repaso de estas evidencias nos ayuda a comprobar que la Iglesia se mantiene fiel a su ley de trasparencia. Las debilidades y caídas de sus miembros hacen más diáfana la potencia divina presente y operante en sus vasijas de barro. Encubrir su desvalimiento equivaldría a obnubilar la gracia y la gloria de Dios, que escoge y enaltece a los humildes y continúa creando el mundo a partir de la nada, y al hombre a partir de la arcilla. Madre Teresa de Calcuta, hija de la Iglesia, es ejemplo rutilante como Santiago Taparelliº2. Séneca decía: "El hombre más grandioso es aquel que elige lo correcto, con la insuperable resolución, que resiste la más delicada tentación interna y externa; que lleva la carga más pesada alegremente; que está más calmado en la tormenta, y más valiente bajo las amenazas y censuras, cuya confianza en la verdad, en la virtud y en Dios, es la más decidida.’ A ese hombre, a esa Iglesia Católica por hacer uso del sentido común y la recta razón, por reclamar la posibilidad de educar en unos valores de libertad, de pluralidad, de derecho a la vida y la dignidad de las personas, las Inquisiciones de hoy nunca la tolerarán. Cuando la evidencia necesita explicaciones, tristes tiempos corren… es el momento propicio para encender «abracadabra» las hogueras asépticas.

 

   ¡Lo del Texas no es una leyenda negra, es un desprecio a la justicia, un burladero a la dignidad, una eslofriante fragilidad humana. Chesterton, el maestro del hombre moderno, decía: “Si hay algo peor que la debilitación moderna de la gran moral es la fortificación moderna de la pequeña moral. Así, suele considerarse más injurioso acusar a un hombre de mal gusto que acusarle de mala ética. La limpieza ya no se considera inmediata a la santidad, porque la limpieza se ha convertido en esencial, y la santidad como en una ofensa. Una comedia puede atacar a la institución del matrimonio en tanto en cuanto no reproduzca falsamente los modales de la sociedad. Y yo he  encontrado pesimistas ibsenianos que consideraban censurable tomar cerveza, pero plausible tomar ácido prúsico”.

 

¿Tenía ácido o envilecimiento la inyección letal que ejecutó a Monty Delk?

 

ELMO NERGAL ARES PARMA - III.MMII

 

1 - Época nº 964.

2 - Santiago Taparelli nació en Savigliano del Piamonte en 1395. Era un joven de gran encanto personal y ágil inteligencia.- Hizo sus estudios en la Universidad de Turín de la que llegó a ser profesor. Predicó en todo el Piamonte con gran éxito; con sus sermones obtuvo la conversión de muchos herejes, la reforma de numerosos pecadores y la edificación de los buenos cristianos.- Tal éxito llamó la atención del Beato Amadeo, duque de Saboya, quien lo nombró predicador de la corte. Santiago siguió alentando al santo en los años que sucedieron a su abdicación.- En 1466 fue nombrado como inquisidor, cargo que era fatigoso, peligroso y difícil; sin embargo, Santiago aceptó pese a que ya contaba con sesenta años, y lo desempeñó sin queja alguna por cerca de treinta años.- En agosto de 1495, falleció Santiago, a los cien años de edad. Todo el pueblo acudió a venerar sus restos. Había fallecido un hombre justo y santo.

 

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En el libro sobre ‘Los españoles y la religión’ no aparece el dato de que durante la guerra civil los republicanos intentaron suprimir la voz "adiós".

 

Imponer el tradicional "adiós". Como en tantas otras cosas, dos generaciones después se vuelve a registrar la decadencia del "adiós". La gente joven se inclina más por el "chao" o el "hasta luego". MMVI

 

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LAS HEREJÍAS MEDIEVALES Y LA INQUISICIÓN.

 

Entre los siglos XI-XV la cristiandad europea estuvo invadida por numerosos y diversos movimientos heréticos, los cuales han de ser considerados como una forma de interpretación y una actuación particular de la religiosidad del tiempo. Estos movimientos son considerados heréticos en cuanto que siguieron experiencias religiosas que no sólo hacían de menos a la Iglesia Católico sino que en muchas ocasiones se contraponían a ella constituyéndose una organización propia.

Las herejías presentan sugestiones interesantísimas para la comprensión de la mentalidad medieval. Más que la ortodoxia de estos movimientos interesa hoy el estudio de sus orígenes y de sus motivaciones. Son considerados en un visión más amplia que otros fenómenos paralelos como puede ser la afirmación de una sociedad comunal y la aversión contra ciertas evoluciones en la vida de la propia sociedad.

Los movimientos heréticos de la Edad Media eran substancialmente movimientos laicales. Sus herejías no son intelectuales, sus doctrinas son en general simples, muchas veces sin ninguna reflexión sistemática, no pudiendo ser parangonadas con Lutero o Calvino, por ejemplo. Son más bien una forma del despertar de los laicos medievales. Gregorio VII había instigado a los laicos a rebelarse contra los enemigos del papado reformado (recordemos por ejemplo la Pataría Milanesa). De suyo este .impetus religiosus. de los laicos no se pudo suprimir más por la jerarquía. La incomprensión de los deseos religiosos de los laicos por parte de la jerarquía condujo e el XII a la formación de movimientos religiosos que sólo en parte constituían una orden religiosa, aunque incluso ciertas herejías están próximas a las órdenes religiosas.

En parte se distinguen de la Iglesia sin estar al comienzo de la herejía. El momento histórico del fenómeno, el gran número de los movimientos o grupos, la complejidad misma de las corrientes y de las tendencias hacen difícil incluso una simple caracterización de las herejías medievales.

Un historiador italiano que se ha ocupado de este fenómeno, el P. Hilarino de Milán, ha distinguido dos tipos de herejías medievales

       El Evangelismo Ascético: Estos movimientos se dirigen a la imitación directa de Jesucristo y de los primeros discípulos. Forman parte de esta corriente los grupos evangélicos-pobres, que sostenían la necesidad de una vuelta a la pobreza de la vida evangélica y que se sustraían de la vigilancia de la Iglesia de la que contestaban el laicismo moral y la riqueza. En estos grupos se contestaba también la .Donación de Constantino. como símbolo de una Iglesia demasiado implicada en los asuntos políticos y feudales. En este grupo se sitúan los Valdenses.

       Los Movimientos Doctrinales: A la base de su experiencia religiosa estaría un complejo doctrinal o un principio teológico-filosófico. Representantes de este grupo serían los Cátaros.

Para el profesor esta división de las herejías es demasiado esquemática. El Evangelismo Ascético no era adogmático, y los Movimientos de tipo Doctrinal eran atrayentes propiamente por su vida ejemplar evangélica.

1. Las herejías del Imperio Bizantino.

Son fundamentalmente dos: los Pauliciani y los Bogomili.

Los Pauliciani aparecen por primera vez a mediados del VII en Armenia Con, una provincia del Imperio Bizantino de confín, la Anatolia central actual. El nombre de la secta deriva de Paulo el Armenio que guiaba el movimiento desde el 688-718, sin ser su fundador. Es más un movimiento bizantino que armenio, extendido entre la oblación rural del este del Imperio. Sólo podemos reconstruir su doctrina a través de tradiciones del IX, según las cuales los Pauliciani enseñaban un dualismo radical con dos fuerzas iguales: un dios malvado creador del mundo visible, material y un Dios bueno creador del mundo invisible, celeste. Estas dos fuerzas combaten sin fin. Partiendo de esta visión condenaron el poder político y social del estado bizantino, considerado obra del dios malvado. Esta manera de pensar explica también las acciones militares de esta secta contra el estado bizantino.

De manera particular luchaban contra la iglesia bizantina, obra de las fuerzas del mal, rechazaron los sacramentos, los días festivos y los ayunos, detestando de modo particular la veneración de la cruz y de las imágenes. El AT es obra del creador malvado. Con el culto rechazan también al clero, completamente inútil para una vida religiosa.

De manera positiva su religiosidad estaba determinada por su concepción cristológica. Para ellos Cristo es un ser bueno enviado por el Dios bueno con el fin de enseñar la verdad del Dios bueno escondida. Esta enseñanza será competencia de los discípulos de aquella doctrina, los Pauliciani. Según ellos Encarnación y Pasión de Cristo son interpretaciones erróneas del Evangelio. En el centro de su interés está el estudio del Evangelio.

Su culto era muy simple: oración, lectura del Evangelio y su interpretación. No sabemos en qué medida dependen de la Gnosis tardo antigua o del Maniqueismo. Fenómenos similares no tienen por qué depender el uno del otro, pueden ser incluso análogos.

Los Paulicianos encontraron partidarios sobre todo en la época Iconoclasta, aunque no compartían las posiciones de los que rechazaban las imágenes. En la lucha bizantina contra los Paulicianos el poder estatal bizantino, desde mediados del siglo VIII, ha tomado medidas radicales, una especie de policía ética, transfirió a gran parte de los Paulicianos a los Balcanes ya que se habían convertido en aliados de los árabes contra los bizantinos.

La historia de los Paulicianos termina en el IX, siendo su centro los Balcanes. Sus herederos serán los Bogomili. El sacerdote búlgaro Kosma escribe hacia el 970 un tratado contra la herejía de los Bogomili, derivando su nombre de un sacerdote búlgaro herético llamado Bogomil (=.uno que ama a Dios.), el cual desde mediados del X iba de pueblo en pueblo predicando su mensaje.

Bulgaria estaba cristianizada desde el bautismo del príncipe Boris (865). La Iglesia Búlgara era una metrópoli dependiente de Bizancio. Las tensiones entre el rico alto clero búlgaro y la pobreza de los simples sacerdotes ha favorecido la difusión de ideas críticas en relación con la Iglesia. Los Bogomili, que nacen a partir de este movimiento de descontento, sostenían un dualismo moderado. Afirmaban que Dios a creado el Universo con sus 4 elementos (fuego, aire, agua y tierra) y ha erigido su Reino de 7 cielos. Uno de los ángeles Satanás, se había revelado contra Dios siendo exiliado en la tierra, siendo el creador del mundo terrestre. En la creación de los seres vivientes Satanás rechazó incluir en los cuerpos materiales a los ángeles, de modo que el dualismo entre bien y mal se encuentra en el propio hombre. Cristo es un mensajero de Dios para informar a los hombres de su real condición. Cristo no consigue vencer a Satanás, el cual tiene el dominio sobre la tierra hasta el juicio final.

Los predicadores bogomiles no quieren por tanto enseñar doctrinas abstractas, sino que extraen las consecuencias. Toda la Iglesia oficial es para ellos obra de Satanás, la vida de los clérigos demuestra que siguen a Satanás, no son santos, puros y pobres sino borrachos, avaros lujuriosos, litigantes. El culto de la Iglesia es inútil, los sacramentos no valen nada, las reliquias son sólo huesos. Es particularmente rechazable para los bogomiles la cruz. De la Biblia sólo aceptan partes del NT, sobre todo el Evangelio de San Juan. El AT es para ellos obra de Satanás.

No se limitaban a atacar la Iglesia sino que consideraban en general el poder y la riqueza como obra y seducción de Satanás. Los que detentaban el poder (reyes, príncipes, alto clero), todos eran considerados servidores del diablo.

Entre los Bogomili existían dos grupos. El centro lo constituyen los predicadores, .perfectos. o simplemente cristianos, y el segundo grupo son los .fieles., la gran masa de los seguidores. Las fuentes ortodoxas hablan de un tercer grupo formado por los .simpatizantes.. A finales del XI aparecen también en Constantinopla donde son procesados. Su organización se consolida en diversas iglesias como Macedonia, Tracia, Asia Menor, Servia y Bosnia. Desde el XIII se aprecia un decaimiento del bogomilismo comenzando en Constantinopla.

Muy interesante es el desarrollo del movimiento en Bosnia en una zona de frontera entre la Iglesia Bizantina y la Latina en la que las estructuras de ambas iglesias no estaban muy desarrolladas. En este lugar entraran en el XII los bogomili difundiéndose su doctrina sin obstáculos, sobre todo entre los campesinos en zonas aisladas. En Bosnia central la mayoría de la población rural se adhiere a este movimiento. La Iglesia Ortodoxa se limitó al sur y sudeste del país, mientras que la Latina intentó entrar desde las ciudades marítimas del Adria y de Croacia sin grandes resultados. Los príncipes de Bosnia favorecieron el Bogomilismo ya que garantizaba mejor la independencia del país con relación a Hungría como a Venecia. De este modo se formó una Iglesia Bosniaco-Bogomila con una estructura jerárquica cuyos centros eran las comunidades de los .perfectos. comparables a los monjes. Al conquistar Bosnia los turcos en 1463 y en 1482 Herzegovina, gran parte de la población se convirtió al Islam y entre ellos todos los Bogomili.

2.- Comienzos de las herejías en Occidente.

Las primeras noticias sobre herejías aparecen hacia el año 1000 en Francia. Al comienzo son pocos casos, pero desde 1018-1028 los fenómenos se hacen más frecuentes según los testimonio que tenemos de Francia, Italia y de los Países Bajos. Son fenómenos bastante aislados y geográficamente distantes. No podemos hacernos en todos los casos una idea sobre el contenido de sus doctrinas, pero es obvio que provienen de las clases humildes de la población.

El primer caso documentando es la herejía de un campesino llamado Leutardo, del cual nos habla el cronista cluniacense Rodolfo el Glabro en su historia Crónica del año 1000, que afirma que Leutardo habría dejado a su mujer, destruido las cruces, rechazado pagar las décimas y criticado el AT.

Poco tiempo después parecieron en Europa Occidental fenómenos similares. El noreste de Francia se transformará en un centro de herético y las zonas de confín del Imperio. Estas documentados interrogadores y heréticos en Lieja y en Arras. Un proceso clamoroso contra los heréticos tendrá lugar en 1022 en Orleans. En Italia se encuentran grupos heréticos entre 1030-1048 en Rávena Venecia y Verona, aunque muchos grupos no llegaron a ser conocidos por las autoridades.

Es muy difícil hablar de su doctrina y mensaje, de los que más sabemos es del grupo de Orleans (1022) entre los que se encuentran nobles y clérigos. Su doctrina comprende estos puntos: Distinción entre un mundo invisible y otro material, el cual es del demonio, rechazo del matrimonio y de los cargos civiles, Jesucristo sólo tiene un cuerpo aparente, rechazo del Bautismo de agua, comunicación del Espíritu Santo mediante la imposición de las manos, rechazo de la creencia en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Todo ello sumado son doctrinas muy similares a las de los Bogomili, por lo que hace la pregunta de la derivación de las herejías occidentales de las bizantinas, cosa que defiende Félix Toco en su obra Herejías en la Edad Media (1884).

Rafael Morgen en su Medioevo cristiano afirma que históricamente no se puede aceptar una irradiación del bogomilismo en Occidente, sino que las herejías occidentales del XI serían una de las expresiones características de la nueva vitalidad del pueblo cristiano tras el 1000, expresión de su deseo de coherencia moral entendido de forma simple e inmediata de la aspiración del pueblo cristiano a una religiosidad menos formal, menos dominada por la opresora supremacía del clero, serían por tanto un producto autóctono, un retorno espontáneo del pueblo a la pureza del Evangelio.

El P. A. Dondaine OP se opone a las teorías de Morgen en 1952, afirmando que los heréticos del XI son dualistas influenciados por los Bogomili como los Cátaros occidentales son hijos de los Bogomili, los cuales a su vez son herederos del antiguo Maniqueismo. Hoy la mayor parte de los historiadores se decanta por este nexo entre las herejías del XI en Europa y los Bogomili. Se cree que la herejía se extendió desde Italia Meridional donde está documentado por peregrinos del XI la presencia de predicadores bogomilis. Más tarde a través de las vías de comercio hacia Italia del Norte, Francia Meridional y Champagne se iría extendiendo. No se sabe quienes fueron los propagadores, quizá comerciantes o predicadores itinerantes. La reacción, a veces violenta, contra estos primeros heréticos partía, en general, de los laicos no del clero.

Antes del año 1000 en Occidente se vivió un período sin herejías de no do que los que no aceptaban la predicación de la Iglesia se atenían a la religión pagana. La aparición de herejías es un indicio de una más profunda cristianización. Al alternativa a la Iglesia ya no será el paganismo sino otra forma de ser cristiano. La primera onda de herejías aparece en Occidente en la segunda mitad del XI, en el tiempo de la Reforma Gregoriana en la que el papado intenta adaptar la Iglesia Católica a las nuevas condiciones sociales, y constituir el papado como centro eclesiástico y político de Europa. En aquella época en que el propio papa es el más grande revolucionario, siendo sus más fieles aliados los que llevan una mayor carga de protesta, como por ejemplo la Pataría de Milán.

Tras la Reforma Gregoriana nacerá otro tipo de herejía, no de grupos retirados y silenciosos sino agresivos y fanáticos. Se instalan en las partes más desarrolladas de Europa hacia el 1100, en Italia septentrional, Sur de Francia y Flandes. Es la época de los .Predicadores Itinerantes. llamados Pauperes Christi, los cuales atacan a los sacerdotes simoníacos y la riqueza de la Iglesia, en predicaciones anticlericales que con facilidad se podían transformar en herejías.

Uno de estos predicadores heréticos del sur de Francia era un exsacerdote, Pedro de Bruys. Se presentó en hábito de peregrino, a pies desnudos y con larga barba al pueblo, predicando contra los edificios de las Iglesias, ya en una iglesia o en una taberna o sala: se deben quemar las cruces, nada de oraciones ni limosnas para los difuntos, ningún bautizo para los niños y ninguna Eucaristía. La única autoridad para él son los Evangelios. Su radical doctrina, sobre todo del rechazo del papel mediador de la Iglesia, y su pobreza encontraron mucha aceptación. Como consecuencia de sus predicaciones la multitud destruyó iglesias y altares y asedio monasterios. Un Viernes Santo comieron carne asada en un fuego de cruces de madera. Pedro será hecho prisionero en Saint Gilles por sus adversarios indignados por su herejía y comportamiento agresivo, siendo quemado en la hoguera (1132-33). Su herejía seguirá existiendo y sus seguidores serán llamados Pietrobrusianos contra los que escribirá sobre todo el abad Pedro el Venerable de Cluny.

Semejantes doctrinas sostenía el exmonje Enrique que en 1135 conoce a los Pietrobrusianos de los que compartía algunas opiniones. Será un predicador itinerante en el sur de Francia. Predicará contra la Iglesia como institución no admitiendo otra fuente para la vida religiosa que no fueran los Evangelios. Su pista se pierde hacia el 1145, pudiendo haberse asociado a los Cátaros.

La reforma de la Iglesia durante la lucha de las investiduras había conducido a una renovación múltiple con la formación de nuevas órdenes religiosas, pero al mismo tiempo la Iglesia no sólo se había transformado en más independiente, sino también más potente. Por ello todas las controversias entorno al ideal de una Iglesia pobre o de una Iglesia para los pobres, desde la primera mitad del XII, provocaba como consecuencia la herejía. En los primeros decenios del XII estas tendencias eran todavía esporádicas, pero mi pronto la Iglesia se enfrentará no sólo con una herejía de gran difusión sino también con una bien organizada.

3.- La iglesia de los Cátaros como .antiiglesia..

En 1143 aparecen en Colonia, Renania, unos heréticos llamados Pauperes Christi. Tenemos un testimonio del preboste premostratenses Evervino de Steinfeld en un carta a San Bernardo de Claraval, en la cual refiere un interrogatorio a un nuevo tipo de heréticos en Colonia en 1143. De su relación resulta que este grupo posee una doctrina muy similar a la Bogomila y también una jerarquía con creyentes, por un lado, y elegidos o perfectos, del otro. Proclamaban que su secta estaba difundida por todas partes hasta Bizancio. Con disposición se dejan quemar en el fuego en Colonia y a Bonn. Entre 1144-45 también el clero de Lieja percibe la presencia de esta secta y lo comunica al papa. En 1147 alcanzan el sudoeste de Francia, Perigord, llevando la vida de los apóstoles, despreciando las posesiones y orando 7 veces al día y de noche. Nobles, clérigos, monjes y monjas les siguen. Incluso en el sur de Francia Bernardo de Claraval llegará a conocerlos en 1144-47.

Hasta este momento la secta no tiene un nombre. El de .Cátaros. aparecerá en 1163 en Colonia: .Cátaros hic est mundus.. No se sabe por donde han importado este nombre griego, quizás de Constantinopla. Otro apelativo que usan con gusto es el de Cristianos o Verdaderos Cristianos, del cual se deriva el de .Buenos Hombres.. Encontramos estos apelativos en todos los países donde los Cátaros han estado presentes. En los años 60 hacen una campaña de propaganda en muchos lugares de Francia y de Italia superior. En 1162 unos 30 Cátaros alemanes, campesinos hombres y mujeres pasan a Inglaterra y empiezan a predicar su fe. El rey inglés Enrique II les hace arrestar y condenar a muerte.

Desde finales de los 60 los centros del catarismo se sitúan en Italia septentrional y en el sur de Francia, la Región de Langedoc. Los motivos que provocan la difusión en estas zonas serán por un lado la tradición de la lucha por las investiduras en Italia, de manera que los Cátaros lombardos son llamados .patarinos., y por otra parte el relativo olvido de las herejías por parte de las autoridades civiles.

Una referencia sobre la influencia de los Cátaros en el sur de Francia y su influencia nos lo presenta la descripción de una disputa entre católicos y Cátaros en 1165 en Lombers, a pocos kilómetros de Albi, al sur de Francia. En esta discusión toman parte 7 obispos católicos entre los que se encuentra el arzobispo de Narbone, en presencia de muchos nobles y laicos, entre los que está la Condesa de Tolosa, y de la población de Lombers y Albi. En esta reunión los Cátaros evitaron discusiones sobre cuestiones dogmáticas, pero criticaron la vida de los obispos a los que calificaron de hipócritas y seductores, contrarios al ideal sacerdotal del NT. Las críticas sobre la vida no evangélica del clero recibieron gran acogida entre el pueblo.

Hacia 1167 se presentó en Venecia un cierto Papas Nichetas, probablemente un obispo bogomili de Constantinopla, que trajo a occidente la doctrina de la iglesia Dragovítica, cuyo nombre deriva de un lugar de incierta localización en la actual Bulgaria, Dragowitsa (Drugonthia), que sostenía un dualismo radical. El título .Papas. ya creó confusión en la Edad Media, algunos llegaron a deducir un papado cátaro, pero el nombre sólo significa .pope., es decir la designación bizantina de los eclesiásticos. Nichetas tuvo gran influencia sobre los cátaros franceses. En el concilio cátaro de 1167 en Saint-Félix-de-Caraman consagró de nuevo a los .perfectos cátaros. según el ordinario Drugonthio, según el rito de la iglesia Dragovítica, y desde este momento los Cátaros franceses serán dualistas radicales, mientras que en Italia existirán las dos variantes del catarismo.

Más significativo que esto será que 25 años después de la primera aparición en Europa de los cátaros occidentales ya era posible reunir un concilio de los dirigentes cátaros, lo que demuestra una rápida difusión de aquella fe. Bajo la dirección de Nichetas se procedió a construir una organización. Junta a las dos diócesis cátaras que ya existían en Francia, una para el norte y otra para el sur en Albi, por lo que se les llama  Albigenses, se nombró un obispo para Lombardía y otros para las nuevas diócesis de Francia, sobre todo en Tolosa, Carcassone y Ayen. Geográficamente el centro cátaro del sur de Francia se extendía sobre bastos territorios del Condado de Tolosa a lo largo del río Verone hasta los Pirineos.

En Italia la diócesis Lombarda se dividió hacia el 1200 en 4 diócesis septentrionales: Concorezzo, Esenzano, Vicenza y Bagnolo, además una diócesis cátara en Florencia y otra en Spoleto. Los puntos de aceptación del catarismo italiano eran Milán, Piacenza, Cremona,Brescia, Bérgamo, Vicenza, Verona, Ferrara, Florencia y Orvieto. Así se formaron en Italia diversas iglesias cátaras que estaban en relación entre ellas, pero no tenían ninguna organización centralizada.

Menos difundido estaba el catarismo en otras partes de Europa. Intentaron penetrar en Champagne, en Borgoña y en Flandes, incluso estaban presentes en algunas ciudades alemanas, como Colonia, Maguncia, Bonn, Coblenza, Pasavia, Viena,... También hay rastros de grupos cátaros en Inglaterra y en el norte de Aquitania, pero el catarismo no consiguió convertirse en un fenómeno de masas fuera de sus centros de Francia meridional y de Italia septentrional.

4.- La doctrina cátara.

Hasta nuestros días conocemos sólo dos fuentes cátaras originales que han sido estudiadas por el P. A. Dondaine O.P., el cual al destinar sus esfuerzos investigadores a la obra de Santo Tomás ha pasado todas sus notas a la estudiosa francesa Christine Thouzellier la cual las ha publicado. La primera fuente son los extractos cátaros contenidos en el libro Contra Maniqueos del exvaldense Durando de Huesca (1220). La segunda es el Liber de duobus principiis, encontrado por el P. Dondaine en 1939 en un manuscrito de Florencia, que se puede datar tras la mitad del XIII. Resulta de estas fuentes y de otros testimonios que el cristianismo cátaro subraya y acentúa la importancia del problema del dolor, del sufrimiento, de la muerte, de la pureza y de la santidad. En esta acentuación del momento del mal, del negativo en la vida de los hombres, emerge Satanás, el Diablo, el Tentador que en las diversas articulaciones de las herejías se presenta con un doble rostro.

En los cátaros encontramos dos formas de dualismo:

       Un dualismo moderado que se remonta al bogomilismo y que afirma un único principio.

       Un dualismo radical, la doctrina de los dos principios de la iglesia cátara Dragovítica del Imperio Bizantino, que a lo largo del XII ha entrado en Occidente mediante Papas Nichetas.

La iglesia de Esenzano de la que proviene el Liber de duabus principibus enseñaba un dualismo radical semejante al de los albigenses del sur de Francia. Según el dualismo moderado Satanás es sólo un ángel que se ha revelado contra Dios, que por su culpa tienta y levanta a los demás a la rebelión y al castigo que se derivó. En el catarismo del dualismo radical Satanás asume el principio antitético al Dios bueno, por lo que se transforma en un principio malo, creador de la materia, retomando así antiguos principios maniqueos. Satanás conseguiría incluso engañar a los mismos ángeles presentándoles a ellos las seductoras bellezas de la Tierra y en particular la fascinante belleza de las mujeres y la ambición del poder. Muchos ángeles le siguieron y fueron hechos prisioneros de la materia, siendo esta prisión su infierno. Según estos cátaros no existe otro infierno tras la muerte, el mundo material en el que vivimos es el infierno, la incorporación a él es ya una condena. Los ángeles serían esclavos para siempre de este mundo si el Dios bueno en su infinita misericordia no hubiese encontrado una vía de salvación. Puso entonces en medio del Paraíso un libro con 7 sellos, del que habla el Apocalipsis invitando a todos a leerlo y a cooperar en consecuencia, pero cada ángel que habría este libro se desmayaba cuando aprendía lo que quería hacer. Al final uno de estos ángeles, Cristo tiene el coraje de aceptar el terrible encargo, descender sobre la tierra, aceptar la vida infeliz de los hombres, hasta la muerte en cruz, para poder revelar la vía de la salvación a los ángeles prisioneros en el infierno de los cuerpos. La vía era la de evitar todo contacto sexual, cualquier comida de origen sexual como huevos, leche, queso y sobre todo la carne. Según el comportamiento en el campo de la abstinencia y la renuncia cada ángel prisionero en la materia tiene la posibilidad de mejorar o empeorar su suerte. Quien hubiese obrado bien podría transmigrar de un cuerpo a otro mejor, es decir de animal a ser humano y de mujer a hombre. El que se hubiese comportado mal transmigraría de ser humano a animal.

Los cátaros radicales enseñaban la doctrina de la Metempsicosis, la transmigración de las almas, en el sentido que mi alma es un ángel caído el cual ya se ha transmigrado a través de muchos cuerpos. Tras la venida de Cristo a la Tierra se había revelado la vía de la Redención, que no es un don gratuito sino que se consigue a través de pena y sacrificio, es decir mediante la obediencia a los preceptos de la moral cátara. Además de esta observancia se tenía que recibir un sacramento especial, el Consolamiento, único sacramento cátaro consistente en el rito de la imposición de la mano derecha por parte de un perfecto considerado portador del Espíritu. Este sacramento permitía dejar el propio cuerpo terreno y unirse sin más pasos al dios bueno sin más transmigraciones. No obstante comportaba también una serie de pesadas responsabilidades, ya que quien transgrediera los preceptos de la moral y de la pureza perdía todos los efectos redentores del sacramento debiendo renovarlo.

Los que habían recibido la Consolación y vivían según las estrictas reglas de la Iglesia cátara eran llamados .perfectos.. La segunda clase era mucho más numerosa y la formaban los .creyentes.. En el ámbito de la fe cátara los .perfectos. constituían algo similar a un monje o un clérigo, le era posible también a las mujeres recibir la Consolación. La función principal de los .perfectos. y .perfectas. era la vida ascética, según las leyes cátaras, por tanto vida célibe, después predicación y la dirección de los .creyentes.. De suyo en el sur de Francia vivía muchas mujeres .perfectas. cátaras.

La mayor parte de los cátaros eran en general sólo .creyentes., que retrasaban la Consolación hasta el momento de la muerte para no deber de vivos soportar las difíciles reglas de vida que imponía la Consolación. En casos excepcionales la Consolación se podía acompañado de una especie de .suicidio ritual., que en Francia meridional se llamó .endura. (= penitencia), y que consistía en dejar morir de hambre con su consentimiento a quien hubiese recibido la Consolación.

5.- La estructura social del catarismo.

¿Qué sectores se sintieron de manera particular atraídos por el catarismo? En Francia meridional fue sobre todo la pequeña nobleza, que apoya sus deseos autonomistas sobre el carácter revolucionario de la nueva religión, con su crítica frente a los bienes temporales de la Iglesia Católica.

Otro factor, todavía no suficientemente aclarado, es la atracción del catarismo sobre las mujeres. La nueva religión penetra en los castillos de Provenza sobre todo a través de la mediación femenina. En las iglesias cátaras que admitían un único principio y profesaban un dualismo moderado, la mujer tenían muchas más posibilidades de acción que en la Iglesia Católica. No había diferencias entre .perfectos. y .perfectas., .boni ominis. y .boni mulieres. en el campo ritual. Más reservado era el catarismo radical, pero parece que también esta doctrina se haya ganado a las mujeres. La razón puede ser porque en una sociedad marcadamente masculina, como era la medieval, el catarismo ofrecía a las mujeres una interpretación del sufrimiento existencial vasta, difusa y profunda que podían superar mediante una vida ascética con la Consolación. Es sólo una interpretación.

Otro estrato propicio para el catarismo lo constituye la burguesía de Italia comunal, del norte de Francia y de Renania, por tanto el sector medio, mercantil, artesano y financiero. Por tanto no se unen sólo las clases más míseras a la nueva religión. Al revés de lo que ocurría en el valdismo, la religión cátara no se funda sobre el ideal de la pobreza voluntaria. Para ellos todo lo material es del diablo, sin distinciones.

El catarismo no llegó a los estratos cultos de la época. Tampoco encontramos en esta religión ningún teólogo o pensador de relieve. La gran difusión se debió a factores sociales y eclesiásticos, siendo sostenida por una estructura organizativa que de manera clara se contraponía a la de la Iglesia Católica. En el fondo no son una secta cristiana, sino una religión no cristiana, aunque se pueden considerar un movimiento de protesta contra algunas deficiencias de la Iglesia medieval.

La contraofensiva católica comenzará en los años 20 del XIII en tiempos de Inocencio III, el cual proclama la cruzada contra los Albigenses, y al mismo tiempo el trabajo de los predicadores con el fin de convertir a los cátaros entre los que destacará Santo Domingo de Guzmán y después los franciscanos. La cruzada durará hasta 1229 y no conseguirá eliminar completamente a los cátaros en el sur de Francia, naciendo así la Inquisición.

A partir de aquí el catarismo se convierte en un movimiento clandestino. Las formas organizativas de los obispos cátaros franceses desaparecerán hacia 1275. En esta situación cátaros franceses se van a Lombardía donde había todavía .buenos cristianos..

La última reordenación del catarismo la llevará a cabo un .Perfectus., el cual antes de su consagración era un notario y político del Conde de Foix, llamado Pedro Autier o Autieric, que accede a .Perfectus. en 1300. Bajo su influjo el catarismo de Langedoc se transforma en un movimiento clandestino que se basa en hospicios o casas privadas. La propia religión cátara se transforma en una religión de redención en cuyo centro está el Perfectus con su poder espiritual. De suyo el catarismo era una religión de redención, pero de enseñanza de un mensaje a través del cual cada uno tiene que redimirse o alcanzar la perfección.

El inquisidor dominico Bernardo Guidone busca a Pedro Autier con un mandato de captura. De suyo en 1309 es capturado, siendo condenado tras un proceso de inquisición y quemado vivo en Tolosa en 1310. Los últimos cátaros reconocidos como tales vivían en torno a 1380 en Piamonte estando en contacto con la Iglesia Bogomila de Bosnia, perdiendo así el rastro del catarismo.

6.- Los Valdenses.

Con relación al nombre se usa en italiano la forma .Valdo. para indicar el fundador del movimiento, pero parece probado que el nombre exacto fuese Valdés o Vaudés, latinizado Valdesius, de suyo las fuentes más antiguas citan el nombre de Valdesius o Valdeses. Se trata probablemente de un topónimo, pero no se sabe de qué lugar. El nombre de Pedro se le atribuyó a partir del siglo XIV por motivos apologéticos de los Valdenses, en contraposición a s. Pedro. El profesor prefiere hablar de Valdés.

La iniciativa de Valdés se inserta en un preciso contexto socioeconómico, que se coloca en una posición crítica de frente a la institución eclesiástica como se ha desarrollado tras la Reforma Gregoriana. Es un movimiento de protesta contra la aplicación de la Reforma Gregoriana.

Reforzada la centralización del poder en la Iglesia, los gregorianos habían reducido al mínimo la participación de los laicos en la vida eclesial, para aumentar la importancia de la jerarquía, del sacerdocio. El clero, que crece en número y en poder fue sometido a un rígido control para remediar su inmoralidad, es decir el concubinato, y la simonía. Pero termino con el vivir cada vez más separado del pueblo e incapaz de compadecerse de la miseria del hombre. Es una consecuencia de la Reforma Gregoriana la separación del clero con respecto al pueblo.

Las fuentes sobre la conversión de Valdés son muy pocas y de procedencia católica. El primer cronista fue un premostratense de la diócesis de Laon, el cual escribe en los años 20 del XIII Chronicon Laudunense o Anonimi Laudunensis. El segundo es el dominico Esteban de Borbone o de Bellavilla muerto hacia 1261 en Lyon, que escribe hacia 1250; su relación tiene la preferencia ya que está escrita por un inquisidor experto y bien informado que había conseguido tener conocimiento por un testigo ocular inmediato del propio evento, y se encuentra en su obra Tractatus de diversis materiis Predicabilibus, una obra típica para los mendicantes de los siglos XIII y XIV que recoge anécdotas y episodios que puedan ser útiles a los predicadores en sus predicaciones. En este tratado introduce, en un texto sobre los dones del Espíritu Santo muchas anécdotas y lo referente a la conversión de Valdés.

Esteban nos describe a Valdés como un rico mercader de Lyon que de improviso descubrió el Evangelio, para conocerlo mejor habría encargado a un sacerdote gramático traducir del latín a la lengua vulgar una selección del texto sagrado. Era una empresa costosa y Valdés la emprendió antes de deshacerse de sus bienes. Esta iniciativa se introduce en el proceso según el cual las lenguas europeas se desligan de la matriz bajo latina, inicio de las lenguas .provence..

Valdés y sus amigos comenzaron a leer el Evangelio y encontraron al Jesús del Evangelio en el contexto de una ciudad medieval, Lyon caracterizada por un régimen de tipo episcopal, es decir el señor de la ciudad era el obispo. Valdés pertenecía sin duda a la nueva clase burguesa constituida por mercaderes y artesanos, los cuales se estaban afirmando. En Lyon, como en otras ciudades de Europa, este movimiento de libertad, comunal, tendía a estructurarse de forma institucional, de suyo en un municipio con el esquema de los surgidos en el norte de Francia y en las ciudades septentrionales de Italia.

Las fuentes son unánimes en afirmar que Valdés experimentó una conversión, se deshizo de sus bienes y comenzó a predicar por las calles hacia finales de 1170-1180, quizá la fecha de conversión sea 1176-77. Los puntos fundamentales de su conversión serán: La pobreza voluntaria y la predicación. Según el cronista de Laon la ocasión para el cambio de Valdés fue la leyenda de san Alejo, el joven que dejaba la casa paterna y las riquezas para irse a oriente y que regresaba años después a su patria de Roma y vivió durante años, sin ser reconocido por los suyos, como mendicante a la puerta de su padre y bajo la escalera de la casa de su padre. Valdés abría oído por casualidad un domingo por la calle a un músico giróbago que cantaba la leyenda de san Alejo y poco después habría decidido imitarlo. Dejó a su mujer, a la que dejó sus bienes y muebles, mientras que parte de su dinero lo utilizó para instalar a sus dos hijas que confió a un monasterio. Así comienza su nueva vida.

7. Los Pobres de Lyon.

7.1.- En búsqueda de una aprobación eclesiástica (1176-1181).

Valdés no se limitaba a abrazar la pobreza añadiendo rápidamente la predicación itinerante penitencial. Esto no era nada nuevo ya que ambas cosas eran patrimonio común de muchos movimientos de pobres desde el XI. Aún el arzobispo de Lyon, que era un cistercienses, señor de la ciudad llamado Guichard presenta dificultades, no al propósito de la pobreza sino a la voluntad de Valdés de predicar. La predicación estaba reservada al clero, y el arzobispo temía que la predicación laica de Valdés pudiese favorecer o desviar la difusión de opiniones heréticas.

En 1179 se tenía en Roma el III Concilio Lateranense, es comprensible que Valdés y los suyos pensasen resolver sus dificultades con el arzobispo de Lyon acercándose a Roma y presentando al propio Concilio su proyecto de vida y acción para que fuese sancionado por el mismo. De suyo está documentada la presencia de dos .pobres. de Lyon en las sesiones del Concilio. No se puede excluir que uno e ellos fuese Valdés. Sabemos que estos dos .pobres. fueron convocados ante una comisión conciliar para tratar de cuestiones conciliares. Los Valdenses cayeron en la red de los razonamientos escolásticos, ellos no eran teólogos y no han sabido darse cuenta de la insidia contenida en las preguntas que les hicieron. Este asunto demuestra el desprecio y la superficialidad con la que es acogida la petición de los Valdenses por la Comisión conciliar.

De suyo los Valdenses no han olvidado nunca aquel momento en que vieron romperse su confianza en el concilio y quizá incluso en el clero y en toda la Iglesia. Sólo se podría encontrar una excusa para el comportamiento del concilio, todos los prelados de aquel momento estaban muy preocupados por las discusiones con el movimiento cátaro, que les parecía un peligro grave. Afortunadamente para los Valdenses, el catarismo en Francia meridional se reforzaba en concomitancia con la aparición del Valdismo. Los seguidores de Valdés no eran cátaros, quieren diferenciarse de los cátaros, pero irán siempre ayudados de su brazo en la posición a una sociedad deficiente y hostil. El cronista de Laon cuenta que el Papa Alejandro III en el Concilio habría abrazado a Valdés, aprobado su voto de pobreza, prohibido la predicación si no era con invitación de los sacerdotes.

Tras el Concilio Lateranense parece que el Arzobispo de Lyon había recobrado el pleno control del movimiento Valdense. En 1181 Valdés será convocado ante una asamblea compuesta por representantes del clero y de la nobleza de Lyon, presidida por el cisterciense junto al Arzobispo de Chartres que era el legado pontificio, Enrique de Marsi y el Abad de Altaconva. Esta comisión hace jurar a Valdés una profesión de fe. Suscribiendo esta profesión Valdés demuestra lo sustancial que era su fidelidad a la enseñanza católica, él quiere ser católico, era católico. El Valdismo no se contrapone a la Iglesia como una antiiglesia, Valdés y sus .Pobres de Lyon. quieren ser católicos e imitar la vida de los apóstoles.

En 1181 Valdés suscribe una larga profesión de fe propuesta por el arzobispo de Lyon, con lo que se demuestra claramente que Valdés no era cátaro, sino que quería ser miembro de la iglesia católica.

7.2.- Segunda fase 1182-83 hasta 1215.La Excomunión:

Muere el arzobispo Guichard en 1180, un años después es nombrado arzobispo de Lyon un inglés amigo de Tomás Becket, Jeans Bellesmains. El nuevo arzobispo tuvo rápidamente la sensación que a pesar de la profesión de fe del grupo de los pobres, éstos escapaban de su control. Surge de nuevo el conflicto entre los pobres de Lyon con la jerarquía, representada por el arzobispo. Frente a la prohibición de predicar en público, los pobres de Lyon, desobedecieron, por lo que fueron amonestados, prosiguieron y al final fueron excomulgados y expulsados de la ciudad de Lyon. Según la tradición Valdés tomo la palabra del apóstol Pedro .Es mejor obedecer a Dios que a los hombres.. Aquí se termina el testimonio histórico de Valdés, la fecha de su muerte se pone en torno al año 1206, pero el lugar de su muerte es desconocido, la tradición tardía que pone su muerte en Bohemia no tiene ningún fundamento histórico.

En 1184 en Verona el papa Lucio III condena a los Valdenses, junto con otros grupos heréticos como los humildes lombardos, por su predicación sin mandato, la bula fue Ad Abolendam . el IV concilio Lateranense ha confirmado la excomunión en 1205.

7.3.- Carácter del movimiento:

Las analogías entre la vocación de Valdés y Francisco de Asís son indudables. Como Valdés, Francisco fue conquistado por la idea de una vocación directa por parte de Dios, y por lo tanto debía evitar las comunidades ya existentes. Para ambos la pobreza debe autentificar la predicación itinerante, estos dos grandes cristianos de educación burguesa, se enfrentan al evangelio y reaccionan de una manera similar en su ambiente. No podemos saber ciertamente si el fundador de los hermanos menores se inspiró en un primer momento en la predicación de los primeros Valdenses. Entre Valdés y Francisco pasa una generación. Es probable que tuviera contacto con los Valdenses italianos, llamados .pobres lombardos..

Los primeros hermanos menores mandados por Francisco en 1218 en Alemania, encontraron algunos seguidores de los Valdenses italianos. A pesar de la analogía la originalidad de Francisco es indudable; para Valdés el centro de su vocación no es el ideal de la pobreza, sino la predicación; mientras que para Francisco el ideal de la pobreza es absoluto. Es significativo que Francisco y sus primeros hermanos llegaron a ser clérigos, aceptaron la tonsura, Francisco no expresó jamás ninguna duda sobre la autoridad del clero, sobre el carácter sacramental de los sacerdotes. Francisco de esta manera desarma la oposición de los prelados y de la curia y demuestra la lealtad hacia la institución de la Iglesia.

Francisco y Valdés entienden la obediencia al evangelio de forma diversa; para Valdés hace una distinción entre la autoridad de Cristo y la de la iglesia; mientras la obediencia de Francisco comporta la plena sumisión a la autoridad jerárquica.

A pesar de todo esto es cierto que Valdenses y los primeros franciscanos son una protesta evangélica contra la sociedad feudal y sobre todo contra la forma de la rica burguesía ciudadana.

7.4.- Tercera fase: Los Valdenses como evangelismo herético (1215-1532).

Los pobre de Lyon continuaron considerándose como católicos, su excomunión no les produjo impresión porque lo consideraron una medida injusta. Sobre la doctrina de los Valdenses en el primer decenio del siglo XIII, tenemos algunas fuentes: .Contra herejes. de Durando de Huesca, que era el jefe de un grupo de Valdenses, que se reconcilió con la iglesia con el papa Inocencio III, y que pasaron a llamarse .Pobres católicos..

También tenemos las noticias del inquisidor dominico Stefano de Borbone que ha interrogado a muchos Valdenses.

En general podemos decir que los Valdenses tienen un concepto espiritualístico de la Iglesia. Para ellos la iglesia romana visible es Babilonia, la donación de Constantino es el símbolo de una iglesia corrupta y mundanizada, y rechazan esta donación. Sacerdotes ricos son hijos del diablo y de la perdición, los decimos ofrecidos no son pagados al clero. Se rechazan todos los elementos de la iglesia católica que derivan de la institución jerárquica o tienen un relación directa con ella, por ejemplo: rechazan la confesión a los sacerdotes, la creencia en el purgatorio, las ofrendas por las ánimas del purgatorio, las indulgencias, los laicos pueden celebrar la Eucaristía si es necesario, algunos permiten a las mujeres consagrar la Eucaristía. Los buenos laicos tiene el poder de absolver como los sacerdotes. Rechazan las cruzadas a las que califican de homicidas. Los verdaderos sarracenos que hay que combatir son los demonios. Rechazan por obediencia al Sermón de la montaña, toda prestación de juramento. Entre las características que nos da Stefano está la veneración por los textos bíblicos, sobre todo los evangelios, muchos Valdenses se saben de memoria largos pasajes del Nuevo Testamento en lengua vulgar, y su método de evangelizar es recitar de memoria, en lengua vulgar, el Nuevo Testamento delante de aquellos que les quieran escuchar.

Después de la muerte de Valdés sus seguidores en Francia meridional tuvieron que vivir en la clandestinidad, sobre todo después de la cruzada contra los Albigenses que duró 15 años. Tuvieron durante estos años influencias del pensamiento cátaro. Su situación durante el siglo XIII en Lombardía fue menos precaria, pero en la segunda mitad del siglo fueron buscados y perseguidos en las ciudades Lombardas, encontrando refugio en el Piamonte donde se mantendrán en el medievo, en la zona llamada valle de los Valdenses.

Hasta el final del siglo XIII hay testimonio de ellos en el Alto Reno, en Suecia, en Baviera y Austria. En el siglo XIV están ciertamente presentes en Turingia y Sajonia. En el XV un centro importante de difusión de los Valdenses en Bohemia, en la cual se pueden insertar en el mundo religioso popular, preparando así el movimiento Husita. La ruptura con la iglesia y con su carácter minoritario y clandestino han conducido a una nueva estructura organizativa como entre los cátaros, que existían los .prefectos. y los .creyentes o adeptos., los Valdenses tiene .los hermanos., que ejercían de confesores y directores espirituales. Abandonan la predicación pública. Aparece para los .perfectos., un título reverencial .barba., del latín .barbanus., que significa .Tío., parece que es un título característico sólo de los Valdenses de los Alpes.

Se forma una organización con un jefe llamado .Mayor., una autoridad paralela a la episcopal. Pero en el fondo sea por la formulación de su fe, o por la estructuración de sus comunidades, tendrían durante todo el medievo siempre un carácter provisorio, porque se consideraron católicos, y si era posible participaban en la vida de la parroquia. Este carácter provisorio se rebeló cuando los Valdenses se encontraron con la reforma protestante del siglo XVI.

Dos barbas se acercaron hacia los reformadores suizos, para consultar sobre cuestiones de doctrina, disciplina y liturgia eclesiástica. Los contactos continúan a pesar de las diferencias existentes entre ambos grupos. En el sínodo de Chanforan en 1532 los Valdenses de los valles declararon su adhesión a la Reforma Suiza. Este es el fin del movimiento Valdense, y el nacimiento de algo nuevo, la Iglesia Evangélica. Hoy los Valdenses forman con 20.000 fieles adultos la más grande iglesia evangélica en Italia.

8.- La inquisición[1]:

Debemos distinguir la Inquisición como proceso y como institución eclesiástica.

Como proceso es el resultado de la maduración del pensamiento de la predicación occidental en el siglo XII, hasta entonces estaba en uso el proceso judicial de infamación. Este procedimiento que venía del derecho germánico arcaico requería primero una acusación de una persona que se sentía lesa en el propio derecho, sin acusador no había ningún proceso. Este proceso admitía una absolución si el imputado hacía un solemne juramento de purificación, el juramento era algo sacro-santo. En determinados casos el imputado debía acudir a otras personas honorables dispuestas a jurar sobre la inocencia del imputado. En casos excepcionales fue requerido la llamada .Ordalía., o el .juicio de Dios., que consistía en una prueba física, en la cual se decía que Dios expresaba su voluntad dando la victoria al inocente y permitiendo superar la prueba sin daño. La Ordalía podía asumir varias formas:

       En la de fuego el imputado debía caminar sobre hierro incandescente.

       O sacar de una caldera hirviendo, con agua o aceite, un objeto.

Si la herida curaba sin problemas, la prueba de Ordalía había sido superada y el juicio terminaba. Muy común también era el duelo como prueba, el que sobreviviera era el que decía la verdad. Objeciones de parte eclesiástica contra tales pruebas y practicas arcaicas en la justicia, son comunes en el siglo XII. El primer papa que buscó abolir esto fue Inocencio III, en el IV Concilio Lateranense en 1215. Pero de hecho continuaron durante todo el siglo XIII.

El nuevo proceso de inquisición fue un gran progreso en la búsqueda de la verdad en un proceso judicial, no más pruebas irracionales como las ordalías, sino interrogatorios, discusiones de los testimonios, procedimientos racionales y controlables, que daban al imputado la posibilidad de defenderse. Al comienzo los procesos de la inquisición eran para la disciplina del clero, este es el origen de la Inquisición, no contra los heréticos. Inocencio III pensó en disciplinar de este modo arzobispos, obispos y abades, que no estaban dispuestos a defenderse contra los procesos de infamia. No es verdad que los procesos de la Inquisición nacieran en la lucha contra las herejías, esto fue una segunda fase.

En el campo del derecho penal eclesiástico, por el derecho germánico, hasta el siglo XII, no había una institución como el .Procurador de la República., existía sólo el derecho germánico, sin acusador no podía haber ningún proceso. El juez competente intervenía sólo sobre la base de una acusación.

Con respecto a las herejía la Iglesia buscó defenderse con medios espirituales, disputas y si es necesario con la excomunión. En torno al año 1200 crece la convicción de que este forma de proceder no es suficiente, de hecho la primera etapa de la Inquisición como una institución, es la bula del papa Lucio III, Ad Abolendam, sobre el 1184 en Verona, con la presencia del emperador Federico Barbaroja; esta bula era directa contra el crecimiento de las herejías en las ciudades Lombardas (Valdenses, cátaros, etc.). En esta bula el papa Lucio, hace una disposición del papa Alejandro III dándole validez general a la actuación de los jueces. Entró en el C.I.C. de Gregorio IX, que fue válido hasta 1917. El contenido decía que el obispo en cuanto juez ordinario de todos los cristianos en su diócesis, con ocasión de la visita canónica, que debía hacer cada dos años, debe de buscar los heréticos sin esperar la acusación formal. Aquí está el comienzo de la Inquisición.

En 1199 Inocencio III con la bula Vergentis, confirmó la disposición de su predecesor de 1184, añadiendo severas sanciones y declaró la herejía como una culpa de Lesa Majestad. Concepto que se deriva del derecho romano, en el sentido de quien reniega a Cristo comete una culpa más grave del delito de Lesa Majestad, castigado con la muerte según el derecho romano[2].

Inocencio aplica las penas previstas sin olvidar que la Iglesia no debe olvidar el deber de la misericordia. Inocencio no habla de la pena de muerte en la bula Vergentis. El IV Concilio Lateranense transformó estas normas en leyes comunes de la Iglesia, en la Constitución III sobre los heréticos. El concilio confirmó la legitimidad de la investigación de parroquia en parroquia, el comenzar el proceso sin necesidad de esperar una acusación, habla de la confiscación de los bienes y la cesión de los condenados al brazo secular, que debía llevar a cabo el castigo. Queda así fijado en líneas esenciales los procesos de la Inquisición. El papa Honorio III sigue por este camino y en Abril del 1226, el rey francés Luis VIII, empeñado en la guerra contra los albingenses, con la propuesta del cardenal delegado, emanó una ley importante para el desarrollo de la Inquisición, en la cual todo herético, condenado por un tribunal episcopal, debía ser castigado con la muerte. Aquellos que ayudaran a los heréticos serán acusados de infamia. Esta ordenanza es el modelo de toda la legislación eclesiástica sucesiva. La ayuda principal en la lucha contra las herejía para la Iglesia debía ser el emperador.

Federico II en su coronación en Roma 1220, emanó algunas leyes que pueden considerarse como anticipo de la curia romana. Según estas los heréticos condenados por la Iglesia son enviados al exilio, y confiscados los bienes. Con este edicto recibe el carácter imperial. En 1124 Federico II decretó la pena de se quemado para aquellos heréticos Lombardos que fueran condenados por la Iglesia. Estas disposiciones pasan después a Sicilia y a Alemania. El papa Gregorio IX acoge en 1231 aquellas constituciones de Federico II, en la legislación pontificia, para los herejes impenitentes la pena de morir quemado. Pone la ley de Federico y otras leyes en el Registro Papal. Podemos ver la colaboración existente entre emperador y papa en estos hechos.

Hacia 1230 se verificaron algunos hechos que son el preludio de la constitución de una inquisición papal. En el siglo XIII la inquisición de los obispos no sólo era muy lenta y agobiante, sino que además era un peso añadido para los obispos, los cuales estaban ya muy ocupados. La inquisición papal fue concebida como suplementaria y complementaria a la de los obispos, la cual no fue tocada por la legislación pontificia. Pero está claro que en realidad el poder episcopal fue disminuido como consecuencia de la más eficiente inquisición papal.

El organizador de la inquisición papal será el Papa Inocencio IV con la Constitución Ad extirpanda (15.5.1252). Encargo el cargo de inquisidores en primer lugar a los Dominicos y después también a los Franciscanos, los cuales hasta este momento sólo se emplearon en la represión de la herejía sólo de un modo marginal. De este modo a la predicación antiherética se une también la represión de la herejía, lo que produjo un gran daño a la cura de almas de los Franciscanos, produciendo también un gran daño en la propia orden.

Para el uso de los inquisidores surgieron tratados y manuales, en los cuales las herejías venían explicadas de una manera detallada, aunque excesivamente polémica, siendo una fuente para conocer las doctrinas heréticas combatidas por los inquisidores. No faltan también las descripciones de los duros métodos utilizados para combatirlas. Uno de estos manuales, el más completos, era la Practica Inquisicionis ereticici brabitatis escrito por el dominico Bernardo Guidonis. Fue escrito en 1323-24.

El inquisidor, tras su llegada a un sito, hacía venir a todos los habitantes de esa zona. En un discurso público intimaron a aquellos que se sentían culpables de herejía de presentarse espontáneamente a los inquisidores dentro de 15 días o un mes, que era el .tempus gratiae. o .tempus indulgentiae., el .mes de respirto.. Todo el que se confesó culpable sin que otro supiese antes de su herejía se salvó con una penitencia muy ligera y secreta. El que ya era conocido como herético y se presentó en ese momento espontáneamente, recibió sólo penas eclesiásticas como la obligación de una peregrinación, ayuno,..., no la cárcel o la pena de muerte.

Tras el tempus gratiae venía la segunda fase llamada .edictum fidei., obligando a todos, bajo amenaza, de denunciar a todos los que eran conocidos como herejes o sospechoso de herejía, bastaba la mínima sospecha. Los acusados que no se presentaron espontáneamente fueron llamados delante del tribunal o arrestados. Al acusado se le presentaba la acusación, seguía un juramente de parte del acusado de decir la verdad y el interrogatorio. Del nombre .inquiesta. procede el apelativo de .inquisición..

Testigos y acusados n son enfrentados. El enemigo mortal de un acusado no era admitido como testigo. Si el acusado, a pesar de las acusaciones que le incriminaron, no se confesó culpable, se procedía primero a la pena de cárcel, para que venciera su resistencia. Si la cárcel no bastaba se unía la tortura. Inocencio IV permitió el uso de la tortura en el proceso de inquisición en su Constitución de 1252. Si el acusado no confesaba la culpa, ni siquiera bajo tortura, debía ser dejado libre. Por tanto no se podía emanar una sentencia sin pruebas claras o confesiones de la culpa, lo cual procede del hecho que el Derecho Medieval no conocía una sentencia o condena que se basase sólo en indicios. La tortura se podía sólo usar en vista a una confesión, no después como un castigo.

Los formularios de los Manuales para los inquisidores nos informan de que las penas impuestas eran normales actos de expiación como ayunos, obras de caridad, peregrinaciones a célebres santuarios, servicios en Tierra Santa, signos infamantes para endosar en los vestidos (las .cruces heréticas. para que todos supiesen que era un condenado por herejía, confiscación de los bienes, para los casos graves, sobre todo para los obstinados y los reincidentes, flagelaciones , encarcelamientos, consigna a la autoridad temporal para la .animadversio debita., la cual muchas veces significaba la muerte en la hoguera.

Sobre el número de los quemados en la hoguera y los ajusticiados no hay un cuadro preciso. Contra los Cátaros en el sur de Francia e Italia Septentrional se procedía con dureza. Con excepción de los casos de mayor dureza, como el inquisidor Corrado de Magburgo (1231), la pena de muerte por herético no era la regla. De las investigaciones de los últimos años se deriva que el número de las personas castigadas por la inquisición en el tardo Medioevo serían bastantes miles, aunque las sentencias de la mayor parte de estos casas estaba relativamente ligera. Por ejemplo Bernardo Guidonis OP ha pronunciado en Toulouse entre 1308-1323, 930 sentencias: 42 penas de hoguera, 132 cruces, 9 peregrinaciones, 143 servicios en Tierra Santa con los cruces, 307 encarcelamientos, 69 casos de exhumación de muertos, 22 destrucciones de casas de heréticos y 139 absoluciones.

Ningún católico piensa hoy en justificar la inquisición. Para entenderla debemos considerar algunos elementos fundamentales para la Edad Media, ya que en esta época la fe cristiana penetraba en todos los sectores de la vida pública o privada, ejerciendo un influjo determinante sobre todo y sobre todos. Al hombre medieval el herético religioso le aparecía igual que un revolucionario político o un terrorista político de hoy, que con su obra intentaba subvertir o destruir el orden público, o los principios básicos sobre los que la Iglesia o el Estado fundaban su existencia.

Es cierto que había estados y teólogos que condenaban el uso de violencia y la represión religiosa, pero si pensamos en la gran estima que se alimentaba en la Edad Media por la verdad en general y por la verdad religiosa en particular, que se identificaba perfectamente con la que enseñaba la Iglesia, el problema de los heréticos que rechazaban esa única verdad, se nos presenta bastante distinto de nuestro modo de pensar. ¿Era mejor seguir la verdad con dureza o con la caridad indulgente? El creyente medieval estaba convencido que la dureza era necesaria para el bien común de la sociedad. Incluso los reformadores como Lutero, Melantone o Calvino compartieron esta teoría y actuaron en consecuencia.

Los procesos contra los heréticos y la persecución de las brujas continuaron de suyo en la Edad Moderna, también en el campos protestante, y terminaron el siglo XVIII, gracias al concepto de tolerancia desarrollado por el Iluminismo, que había perdido la confianza de conocer la verdad.

La inquisición papal medieval fue reorganizada en 1542 por Pablo III con la institución de un tribunal de apelación en Roma llamado .Sacra Congregatio Romanae Universalis Inquisicionis seu Sancti Officii.. La historia de esta Congregación todavía no está escrita y no lo será en mucho tiempo, ya que su archivo está cerrado. En los últimos años la actual Congregación, con un nombre nuevo dado por Pablo VI en 1965, se llama Congregatio pro Doctrina Fidei, ha dado el permiso a algún estudioso para algunos temas concretos.

La llamada Inquisición Española fue mucho más conocida en el mundo. Se instituyó a finales del XV en España, teniendo un carácter diferente al estar estrechamente unida al Estado. Originariamente se dirigía contra los convertidos del judaísmo y del Islam, de los que se sospechaba de su conversión al cristianismo. Más adelante irá contra los protestantes en España. Su organización estaba muy centralizada, situándose en la cabeza un Gran Inquisidor. Esta Inquisición Española fue suprimida en 1820.

 

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¿Puede un católico ser juez en Estados Unidos?

Para los demócratas, no

 

Fuente: ACI – 31.07.2003.

WASHINGTON DC, 29 Jul. 03 (ACI).- La ferviente convicción católica del Fiscal general de Alabama se ha convertido en el obstáculo principal para que los demócratas del Congreso norteamericano aprueben su nominación como juez.

En efecto, la fe de William H. Pryor, convirtió la semana pasada una audiencia senatorial en un feroz altercado sobre derechos religiosos y prejuicios, cuando los miembros demócratas del Comité bloquearon en masa la nominación del jurista para la 11na. Corte de Apelaciones de los Estados Unidos.

Un reconocido católico que no ha temido calificar el aborto de “una aberración anticonstitucional”, Pryor fue sometido durante la Audiencia del senado a una feroz andanada de ataques por parte de los demócratas miembros del Comité que debe pronunciarse sobre su aceptación o no como juez en la influyente posición para la que ha sido nominado por el Presidente Bush.

Tras las presiones demócratas, que acusaban a Pryor de pretender “imponer sus propias creencias” en la aplicación de justicia, los republicanos decidieron imponer su mayoría para trasladar la decisión final al pleno del Senado.

Los demócratas han amenazado con bloquear la nominación del jurista católico mediante una técnica conocida como “filibuster”, que implica sucederse en el derecho al uso de la palabra de manera ininterrumpida para impedir la votación.
El Senador Jeff Sessions, que lideró la defensa de Pryor, criticó a los demócratas por utilizar como arma contra el jurista su oposición a toda forma de aborto, incluso en casos de violación e incesto.

“Déjenme decirles, la doctrina de que el aborto no es justificable ni en casos de violación o incesto es doctrina católica. Esa es la posición del Papa y es la posición de la Iglesia Católica”, dijo Sessions, que es de religión metodista. “¿Están diciendo los demócratas que si uno cree en esos principios no puede ser un juez federal?”.

Por su parte, el Senador Richard J. Durbin, un demócrata de Illinois que se confiesa “católico practicante” y abortista al mismo tiempo, señaló que la referencia al catolicismo de Pryor “es una nueva línea de ataque de la derecha”, y dijo que “muchos católicos que se oponen personalmente al aborto no creen que la ley debería prohibir el aborto en casos extremos”.

Por su parte, el Senador Orrin G. Hatch, un republicano de Utah que preside el comité, señaló que “me preocupa el hecho de que estamos llegando a un punto en el que un nominado judicial con profundas convicciones religiosas esté prohibido de servir como juez federal”. “Eso simplemente no está bien en este país”, agregó.

Esa misma semana, respondiendo a estos temores, un grupo de apoyo a la nominación de Pryor publicó un aviso impreso pagado en el que se ven las puertas de una corte selladas con un cartel que dice “prohibido para Católicos”.

El texto del anuncio acusa a los senadores demócratas de atacar a Pryor exclusivamente por sus profundas convicciones católicas.
En respuesta, la senadora demócrata Dianne Feinstein, una partidaria del aborto, dijo que el aviso era simplemente “diabólico”.

El debate en el comité adquirió dimensiones de combate abierto cuando los 9 demócratas decidieron recurrir a una antigua y raramente usada técnica de bloqueo del voto al interior del Comité, cosa que irritó aún más a los republicanos. Finalmente, los 10 republicanos decidieron imponer su mayoría y mandar la nominación al Senado.

Los nueve demócratas, por su parte, dejaron un voto de protesta a la votación, así como a la luz verde para que el caso de Pryor pase al pleno.

2003-09-03

 

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Proceso a la Inquisición

 

El Vaticano realiza el análisis más completo nunca realizado para decidir si pide perdón con ocasión del Jubileo del 2000
-Las mentiras de la leyenda negra contra España
-También se estudiará el Concilio Vaticano II para incluirlo junto a antijudaismo y tribunales inquisitoriales en la petición general de perdón

30/10/98
J.C.Deus
Corresponsal
Vaticano

El simposio internacional sobre la Inquisición que se clausura hoy en el Vaticano representa un esfuerzo inusual por establecer la verdad histórica sobre la actuación durante varios siglos de los tribunales católicos contra la herejía. Aunque sea sinónimo de intransigencia, dogmatismo y ferocidad, hoy nadie duda de que la Inquisición ha sufrido una enorme ‘leyenda negra’ que ha cargado las tintas sobre su actuación. Establecer sus términos justos es lo que se pretende.

La Iglesia católica prepara así concienzudamente su autocrítica en vísperas del Jubileo del Año 2000. Dirigidos por el cardenal Roger Etchegaray, 30 expertos internacionales discuten sobre los tribunales del Santo Oficio, guardianes de la pureza del dogma y culpables de una implacable y larga represión sobre toda herejía. El simposio, que empezó el jueves pasado, acabará hoy y será clausurado con un discurso de Etchegary. Sus palabras, y sobre todo las que al mediodía del sábado pronuncie el Papa Juan Pablo II en la audiencia concedida a los participantes en el simposio, servirán de indicio claro sobre los términos, amplitud y características de la petición pública de perdón sobre los excesos de la Inquisición que tendrá lugar dentro del Jubileo.

Entre los estudiosos, figuran los españoles Paulino Castañeda de la universidad de Sevilla, Ricardo García Cárcel, de la Autónoma de Barcelona, José Ignacio Tellechea Idígoras, de la Pontificia de Salamanca, y José Luis González Novalín, del Instituto Español de Estudios Eclesiásticos de Roma, así como el hisotoriador Henry Kamen, del CSIC de Barcelona España.

Las sesiones han tenido lugar a puerta cerrada, y conclusiones y ponencias no serán publicadas de momento, servirán de base documental sobre la que el Papa preparará la posición oficial de la Iglesia. Todo hace pensar que entonará un ‘mea culpa’ por los métodos empleados. Recientemente, el teólogo suizo Georges Cottier, que preside el comité científico de la comisión teológica-histórica organizadora, dependiente del Comité Central del Gran Jubíleo, declaraba: "No hay duda de que, al principio de la Inquisición los procedimientos previstos han sido aplicados con un rigor excesivo que, en ciertos casos, ha degenerado en auténticos abusos".

Pero hoy día existe una fuerte tendencia ‘revisionista’ empeñada en establecer la verdadera dimensión de unos hechos exagerados enormemente por la propaganda manipuladora anticatólica. Agostino Borromeo, presidente del Instituto Italiano de Estudios Ibéricos, y miembro del comité científico organizador, cree que mucho de lo escrito se ha basado ‘a menudo en datos erróneos y fuentes dudosas. Las investigaciones más recientes parecen indicar que la tortura y la pena capital no fueron aplicados con ese despiadado rigor que según algunos caracterizó la actividad del Tribunal hasta su desaparición’.

La Inquisición fue creada por los Papas en la primera mitad del siglo XIII. A partir de los años 1231-33, durante el pontificado de Gregorio IX, los tribunales inquisitoriales se multiplicaron en toda Europa, sobre todo en Francia, Italia, Alemania, Paises Bajos, Ungría y Bohemía. ‘Es indudable, dice Borromeo, que inicialmente aplicó un rigor excesivo que en algunos casos degeneró en verdaderos abusos. Con el tiempo sin embargo las normativas se atemperaron’.

Con la progresiva desaparición de los grandes movimientos heréticos, -cátaros, albigenses-, para la primera mitad del siglo XV, la Inquisición europea estaba en decadencia. Entonces comienza una segunda fase, la de su formación y actuación en la Península Ibérica, a partir de que los Reyes Católicos obtuvieran en 1478 el permiso del Papa Inocencio VIII.

LAS MENTIRAS DE ‘LA LEYENDA NEGRA’ CONTRA ESPAÑA

Todo hace indicar hoy, que la Inquisición española fue menos represiva y cruel que en otros países europeos aunque se haya difundido hasta ahora lo contrario. Comparado con las cazas de brujas y las matanzas de herejes centroeuropeas, la Inquisición española, que por cierto es la única que conserva datos completos de su actuación, entre 1540 y 1700 juzgó 44.674 casos, de los que únicamente fueron condenas a muerte un 1,8%, al que se sumaría otro 1,7% si se tienen en cuenta las penas de muerte en rebeldía.

Ya en noviembre de 1994 un importante documental de la BBC británica, el programa ‘Timewatch’ titulado ‘The Myth of the Spanish Inquisition’, estableció que la Inquisición española había sido menos cruel y más legalista que cualquier otro tribunal europeo de su tiempo. Sobre la base de la primera consulta completa a los archivos, los historiadores establecían que había ejecutado entre tres y cinco mil sentencias a muerte en 350 años de historia, frente a las 150.000 brujas que se calcula que fueron condenadas a la hoguera en toda Europa.

Según este programa televisivo, considerado de gran rigor, la Inquisición española pronunció únicamente cincuenta condenas a la hoguera en todo el siglo XVI mientras están perfectamente documentadas cientos y cientos en períodos de tiempo brevísimos en Alemania, Francia o Inglaterra. Otros sorprendentes datos que por sí solos reducirían a añicos la ‘leyenda negra’ eran: condiciones de vida en sus prisiones mejores que en las cárceles civiles, hasta el punto de que muchos delincuentes blasfemaban públicamente para obtener el traslado a ellas. Una actitud increiblemente civilizada hacia la brujería comparada con la que conviritió Europa entera en una demencial matanza. La tortura limitada a quince minutos y jamás más de dos veces por reo, algo sin precedentes en el resto de Europa: por ejemplo, en siete mil interrogatorios en Valencia, sólo un 2% sufrieron la cámara de torturas. Y juristas de extremado legalismo y a menudo laicos.

LA INCOGNITA DE LOS PECADOS DEL CONCILIO VATICANO II

El ‘examen de fin de milenio’ anunciado por Juan Pablo II en 1994 con su carta ‘Tertio Millenium adveniente’ someterá a examen tres grandes cuestiones: el antijudaismo, la Inquisición y la actuación del Concilio Vaticano II. Las culpas cristianas en el antijudaismo fueron examinadas el año pasado; ahora toca a la Inquisición, y el último concilio será examinado en febrero del año 2000.

Nada se ha adelantado hasta ahora de las razones y caraterísiticas de este en principio sorprendente repaso al último concilio, y su colocación en una tripleta de responsabilidades junto a los tribunales inquisitoriales y el antijudaismo. Pero podría tratarse de examinar las responsabilidades de la llamada ‘teología de la liberación’, que en la mentalidad del actual Papa podrían ser equivalentes a los otros dos pecados por los que pedirá perdón a Dios y al mundo

Y será finalmente el 18 de marzo del año 2000, miércoles de Ceniza, y en el marco del Jubileo Santo, cuando tendrá lugar el ‘acto penitencial’ general con petición de perdón por las responsabilidades pasadas en estos temas.

Para el ‘Comité Central para el Gran Jubileo’ al que el Papa ha encargado los preparativos, que está presidido por el cardenal Roger Etchegaray y cuyo secretario general es el también cardenall Crescencio Sepe, la celebración de "año jubilar" proviene del pueblo de Israel. Según el Levítico, cada cincuenta años, el año inmediatamente posterior a las "siete semanas de años" (Lv 25, 8) era una especie de gran año sabático: las tierras debían reposar, es decir, permanecían sin

cultivar; los propietarios recobraban sus campos y sus casas; los esclavos eran liberados y los deudores insolventes gozaban de la condonación de sus deudas. La institución del "año jubilar" se inspiraba en principios de justicia social y era una llamada a volver a los orígenes de Israel, cuando la Tierra prometida había sido dividida entre las doce tribus (cf. Js 13-21): la tierra, que pertenece a Dios, no podía ser cedida totalmente; la distribución inicial del país no podía ser abolida por la acumulación de la propiedad de tierras en manos de unos pocos; los israelitas, liberados por Dios de la esclavitud de Egipto, no podían ser esclavos de patronos terrenos.

Para las autoridades vaticanas, ‘el año 2000, caracterizado por el gran signo del aniversario bimilenario del nacimiento del Mesías Salvador, es ese "año de gracia" y ese "año de misericordia" que, de forma siempre actual, llama al hombre a acoger la buena nueva y a convertirse a Dios. Si no se acoge la Palabra y no   hay conversión, no habrá en verdad ni año de gracia, ni año de misericordia, ni año jubilar’.

El calendario oficial del Año Santo del 2000 se iniciará el 24 de diciembre de 1999, con la apertura de la Puerta Santa, y concluirá el 6 de enero del 2001 con la clausura de la misma. Entre ambas fechas un sinfín de actos a lo largo y ancho de Roma, acompañados también por celebraciones en Tierra Santa y por todoas y cada una de las miles y miles de iglesias locales del catolicismo en todo el mundo.

 

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Don Benito Arias Montano – 1527 + 1598 –

HUMANISTA ESPAÑOL - El personaje histórico

 

Don Benito Arias Montano es uno de los humanistas más insigne que dio España al siglo XVI. Nacido en Fregenal de la Sierra en el año de 1527, llegó a Alájar en 1559. Desde entonces, la Peña de Alájar ha quedado vinculada a su biografía como el lugar paradisíaco de estudio y descanso del hombre mas ilustre que pisó estas tierras.

La fama universal de Arias Montano ha llevado la voz de Alájar a miles de rincones del planeta, porque en ella se fraguó gran parte de la historia moderna de Europa.

Arias Montano estudió en Sevilla Gramática, Retórica y Filosofía, y llegó a dominar a la perfección varias lenguas orientales. Su inteligencia le permitió ampliar estudio en la Universidad de Alcalá, ordenándose sacerdote en León. Muy pronto ocupó altos cargos, y en 1562 acompañó al obispo de Segovia, don Martín Pérez de Ayala, al Concilio de Trento, donde intervino brillantemente, Felipe II lo nombró catedrático de lenguas Orientales en el Monasterio de El Escorial. Posteriormente fue consejero para los asuntos de Flandes y Portugal, influyendo decisivamente en los procesos políticos-sociales de estos territorios.

¿Cómo se explica la presencia de un hombre de semejante talla en un remoto poblado de la Sierra de Huelva¿ La historia al uso ha encontrado, de forma reiterada, una justificación espigada de la numerosa correspondencia que Arias Montano mantuvo con el rey y su secretario. Propone que el disfrute de la vida y el paisaje son las causas para que Arias Montano, desde sus 32 años, tenga estancias continuadas, aunque intermitente, en La Peña de Alájar: «Juntas todas las bellezas naturales que este lugar posee no creo que haya pieza en Europa que le lleve ventaja» (Moreno Alonso M., 1979; 116). Sin embargo, son raíces más profundas las que desvelan la estancia de Arias Montano en La Peña. Estas razones sólo se pueden desvelar siguiendo sus pasos por los rincones del reino.

A sus 43 años se le encomendó la misión más importante de su vida: en 1568 se le envió a los paises Bajos para supervisasr los trabajos filológico de la Biblia Políglota, que se publicó con el nombre de Biblia Regia, en 8 tomos en la ciudad de Amberes entre 1560 y 1573, en la imprena de Plantino, muy vinculado a círculos eramistas.

 

En estos años, el Duque de Alba había reprimido cruelmente a los flamencos. En 1572, Arias Montano, como consejero político, escribe su primer informe, recogiendo la tensa situación creada por el Duque. Ello fué el detonante para que Felipe II nombrara a Luis de Requesens como nuevo gobernador de los Países Bajos, al cual se le ordena que siguiera estrechamente los consejos de Arias Montano. Así, en 1574 se da una amnistía general por recomendación del humanista: «el gobierna al gobernador fácilmente y recibe del rey más cartas y paquetes que el Gobernador». (Bens Rekars, 1973).

En 1575, Arias Montano deja Amberes y marcha a Roma con la intención de persuadir a los cardenales para que acepten la Biblia políglota. En Roma encuentra una seria oposición por catalogarse de judaizante. En 1576, Montano asume su cargo de director de la biblioteca de el Escorial, hasta 1586.

En este último periodo, Arias Montano hubo de realizar otra delicada misión política. Don Sebastian, rey de Portugal y sobrino de Felipe II, proyectó una cruzada contra el infiel. En 1578, Montano es enviado para hacerle desistir de sus planes. Con ello, Felipe II se habia ganado a los nobles, que eran hostiles al proyecto del rey de Portugal. No convencido, el rey fanático inicia la cruzada y muere en combate en el desierto norte africano.

 

Sucede a Sebastián su tio-abuelo el cardenal Enrique. Este pensó obtener la dispensa papal para casarse y tener herederos. Sin embargo, Portugal iba a caer, como fruta madura, en manos de Felipe II con la ayuda de Arias Montano. Este argumentó que la dispensa papal constituiría una ofensa para el cristianismo, al mismo tiempo que elaboraba una lista de funcionarios portugueses adictos a la Unión ibérica.

Muerto Enrique en 1580, el Duque de Alba invadió portugal, sin apenas oposición. Nuevamente Arias Montano es llamado para «lavar la conciencia» de Felipe II, quien le encarga la elaboración de un documento en que justifique la toma y anexión de Portugal.

 

Con estos antecedentes, Arias Montano llegó a ser uno de los hombres más influyentes y doctos de Europa y movió, desde la sombra, a peones y caballeros de la intriga política. Sin embargo, las críticas de los grupos reaccionarios e intransigentes de España no se hicieron esperar. Como casi todo ser progresista, en aquella estrecha sociedad fué enviado y denunciado a la Santa Inquisición. León de Castro, catedrático de Lenguas en salamanca, le acusa de tendencia judaizante en la Biblia Regia de Amberes. Defendido por el padre Mariana (SACERDOTE CATÓLICO), logra salvar tan amargo trance, pero «el resto de su vida va a oscilar entre el miedo y la esperanza a medida que sus adversarios insistan en sus acusaciones ante el Tribunal de la Inquisición».(Bens Recars, 1973, pp.12).

Estas críticas y la cruda visión de la realidad llevaron a Arias a acercarse, en su estancia en Amberes, a los círculos de la secta «la familia del amor», que, liderado por el editor Plantino, proclamaba un rechazo a los cargos públicos, la intimidad personal, la libertad, la indiferencia ante todo rito exterior de cualquier religión organizada y el cultivo de la sabiduría superior. El familismo de montano explica su persistente afán de retiro a la Peña, su hastío de la vida en El Escorial y de la intriga política y su renuncia a un obispado y de otras dignidades que le ofrecieron.

Por estas razones en el santuario de Nuestra Señora la Reina de los Angeles, que acoge una imagen gótica del siglo XIII y es hoy símbolo de la Sierra y lugar de la romería del Poleo (Escalera Reyes, J., 1992), Arias Montano encontró la paz y el aislamiento necesario para proseguir sus estudio. En su retiro, Arias Montano llevaba una vida idílica, rodeado de libros, cuadros flamencos, instrumentos científicos y plantas exóticas que le enviaban sus amigos extrangeros. En la Peña mantenía una nutrida correspondencia, especialmente con la Corte y los Países Bajos, que alargaba la sombra de este habitante de Alájar por toda Europa.

 

El gran humanista contribuyó a modificar profundamente su lugar de reflexión y trabajo: Edificó con mayor solidez la ermita, construyó una casa, plantó vides y frutales. Además, su influencia se dejaba sentir en el entorno, porque poseía propiedades en Orullos, Fregenal y Galaroza y fundó una escuela en Aracena.

Arias Montano murió el 6 de julio de1598 en Sevilla, asistido por la viuda e hijas de su amigo Simon Tovar. Pero dejaba un inmenso legado, porque tras su muerte, el grupo que había formado en El Escorial continuó transcribiendo sus escritos. 8 años después de su muerte el Index español condenó todas sus obras y sólo volvieron a circular cuando, muerto el espíritu eramista, ya no eran dañina las ideas de Montano.

 

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«Cuando los vencidos escriben la historia

se alejan mucho más de la realidad»

 

TULIO DEMICHELI

García de Cortázar se ha propuesto romper tópicos. El primero, que no se puede hacer una historia global de España seria para grandes públicos. El segundo, que la historia no es literatura. El tercero, que la nuestra es el relato de un gran fracaso o una decepción. El cuarto, que España no viene de Hispania. Y el quinto, que el Estado Nación centralista limita las libertades periféricas.

MADRID. En esta «Historia de España. De Atapuerca al euro» (Planeta) se señala que el proyecto centralista (Reyes Católicos, Monarquía Hispánica) resulta ser el modernizador (o en argot contemporánea: progresista), mientras que el proyecto disgregador (o, si se prefiere: reaccionario) es el periférico, foralista.

-A mi me gustaría recordar que el Estado-Nación, el Estado liberal, procura las grandes conquistas de la libertad individual. La Historia de España no es sólo la historia de la construcción de un Estado nacional (lo que es muy importante), sino también el itinerario de la asunción de esos derechos individuales a través del Estado. Quizá hoy sorprenda esa identificación, cuando, por el contrario, se hace otra identificación, ahora entre Autonomía y Democracia o mayor liberalismo, frente a Estado y Centralización, como merma de libertades. Ese imaginario habría que corregirlo. Yo ciertamente creo que el Estado es un instrumento de liberación que en sí no lo tienen las Autonomías. Y me parece que el Estado bien gerenciado (y se trata ya de un Estado descentralizado, como el nacido en 1978) debe estar vigilante para afirmar la igualdad de todos los españoles y acabar con situaciones de privilegio cultural, económico, etc.

-La dicotomía entre «principio de igualdad» y «hecho diferencial» ¿no pone en dificultades el pacto de solidaridad en el que también, y sobre todo, se funda España como nación?

-A mí me parece (y alguno habrá que pueda impugnarlo) que hay un cierto antagonismo entre «hecho diferencial» y «principio de igualdad». Y me parece que el «hecho diferencial» debería nacer del «hecho común», porque si no hay «hecho común» ¿cómo podría haber «hecho diferencial»? Lo triste es que muchas veces se defienden los «hechos diferenciales» y se impugnan los «hechos comunes», cuando sólo tienen sentido en un «hecho común». como es la historia de España. Lo cierto es que cuanto se reduce el campo de aplicación de la leyes, muchas veces se aumenta la posibilidad del caciquismo. Un ejemplo: las relaciones paterno-filiales pueden ser todo lo buenas que sean, pero lo que no son es democráticas. Trasladando esa figura a microlocalidades, microinstituciones, Autonomías, etc., esto tiene algo de verdad ¿no?

-Acostumbrados a los rigores economicistas o a las tendencias sociologistas de los historiadores contemporáneos, usted apadrina, en cambio, una vuelta al «relato».

-La Historia ha sido considerada la reina de las Humanidades; y si es así, tiene que ser una reina hermosa, no zarrapastrosa, lo que tiene mucho que ver con el lenguaje y su capacidad para transmitirla. He hecho un gran esfuerzo por narrar la historia como una aventura; incluso acelerando mi pulso como escritor en los momentos en los que los acontecimientos se aceleraban. 1492, por ejemplo, es un momento en el que se acelera la historia de España, por eso, también acentúo la escritura, a veces el pulso se hace más épico, más lírico, más dramático. Los historiadores debemos ser escritores. En fin. Los poemas que se publican (y el último capítulo, que habla de España en la poesía) dan un paisaje de España, porque España también es geografía. Esa geografía que une, que admiras y que se canta en un poema., Es un fraude que un historiador no emplee la literatura y el arte. Quizá en mi caso eso responde a mi inclinación por la literatura; y también, quizás, ello sea una escapada de otras lecturas más economicistas: es más fácil comunicar con un poema que con una ecuación. Asimismo, el libro incluye 24 ilustraciones que son iconos artísticos de la historia de España, 24 muestras de lo que la configuran: desde la Dama de Elche a la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia, pasando por los fusilamientos del 3 de mayo, el templo de la Sagrada Familia, las Meninas, la mezquita de Córdoba, la catedral de León o la plaza mayor de Medina del Campo.

En cada capítulo se recrea una concreción de la idea de España.

-Nos hallamos ante momentos de encuentro entre diversos pueblos y puede apreciarse algo que recorre casi toda nuestra historia: el mestizaje. Así, en el primer lugar de la cronología ya nos enfrentamos a nuestra primera gran cultura, la ibérica, que asimismo da su primer nombre a la Península: Iberia. Como hecho capital, casi a caballo entre la historia y el mito, se sitúa el origen de Cádiz. Y luego, la de otras, y creo que es muy importante como expresión de la historia romana,, porque Roma va articular, así, el territorio español con nuevas y con esas otras ciudades, que han sido fenicias, griegas, y que después van a ser visigóticas, musulmanas, etc.

-Hemos hablado de los iberos, de los romanos, de los musulmanes. Parece que le toca el turno a los Reyes Católicos, mitificados por el franquismo y ahora un tanto oscurecidos. Sin embargo, Maquiavelo tenía a Don Fernando como modelo de Príncipe y la fusión de las Coronas de Castilla y Aragón puede considerarse un proyecto moderno.

-Probablemente Fernando de Aragón sea el rey más importante de la historia. Carlos V quizá sea otra cosa, pero el Rey Católico tenía una idea de España a hacer, a construir, y a la que afirmar y conseguir su hegemonía en el concierto europeo.

-Decía antes que Carlos V era otra cosa....

-El problema de Carlos V es el concepto familiar, patrimonialista, que tiene de sus Estados, y cierto sentido de fidelidad a sus ancestros. Sin embargo, su sucesor, Felipe II será el gran organizador del Estado; con su sentido de la burocracia va a introducir grandes transformaciones en la Administración, para hacer posible la permanencia de ese gran imperio (que incluye algunas posesiones europeas y las ultramarinas de España y Portugal). Sin embargo, nuestra historia hubiera sido distinta si la Monarquía Hispánica se hubiera centrado en América y hubiera abandonado sus veleidades europeas.

-A partir de Felipe II el papel que desempeña la Iglesia arrojará luces y sombras.

-En efecto. Una de las ideas de fuerza del libro es la de señalar el papel que desempeña la Iglesia y el hecho religioso. El reinado de Felipe II empieza muy mal, con dos grandes focos luteranos en Valladolid y Sevilla, que son reprimidos por la Inquisición, institución que acrecienta su poder. A partir de entonces se limita la libertad del pensamiento (religioso o no) durante varios siglos y eso va alimentar muchos aspectos de la Leyenda Negra.

-La Leyenda Negra no sólo se cebó en la Inquisición, sino también en la Conquista.

-Se han criticado bastante la actividad «agresora», «liquidadora», de los conquistadores, pero junto a ello hay que reconocer las Leyes de Indias, o las figuras de Bartolomé de las Casas, Suárez o de Vitoria (que es el fundador del derecho internacional). Hay una preocupación, ya desde el comienzo, por parte de la Corona hispánica para dotarse de una buena Administración, cosa que no existe en otras naciones. Volviendo a la Iglesia: su labor, desde el punto de vista cultural, ha sido ingente. Buena parte de la gran cultura española se debe a ella, como corresponde a un país muy religioso, donde el sentido de la laicidad es muy tardío (aparece con la Ilustración, a fines del siglo XVIII o ya en el XIX). Junto a eso, la Iglesia también se acomoda al puro poder y pierde su libertad.

-Los siglos XVIII y XIX son el fracaso del impulso modernizador del despotismo ilustrado de Carlos III, pero también el fracaso modernizador de la naciente burguesía ¿no es así?

-El siglo XVIII tiene dos fuerzas, que son la Iglesia y la Nobleza, que no quieren hacerse el harakiri. Hubo un cierto jugueteo y... mucho arbitrismo. Además hay algo claro: los sones de la Revolución Francesa también asustan, no sólo por lo que tienen de decapitar a un rey, sino porque se trataba de poner a la Iglesia en su sitio y quitarle tamaño poder público (ante un campesinado enfervorizado por la Iglesia). Se trataba de hacer de la Iglesia una cuestión más moderna y que entra en el ámbito privado. En cuanto al siglo XIX, tampoco fue un fracaso tan grande, aunque nos retrasamos un poco; pero España se modernizó. Sí es claro que la burguesía se hace revolucionaria frente al Antiguo Régimen, pero luego una parte de ella se hace conservadora, invirtiendo su dinero en el campo sin esperar grandes rendimientos. Eso fue una pena, porque si se hubiera insdustrializado pronto el campo, otro gallo hubiera cantado. Junto a eso, también hay que decir de la burguesía que se acomoda al viejo modelo: muchos burgueses se aristocratizan y quieren distinguirse del común de los mortales. Dicen: «Yo soy un burgués, me hecho a mí mismo y tengo más mérito que un aristócrata, porque basa su presitigio en el honor y en lo que ha recibido de la familia». Este modelo social fue auspiciado por la Monarquía, y nos encontramos que durante la Restauración se conceden numerosos títulos nobiliarios, por ejemplo, a los burgueses catalanes y vascos. Estos son los «condes siderúrgicos» de los que hablaba Unamuno.

- La España que pinta no se compadece con los tópicos de una nación siempre en decadencia.

- Con Isabel II (y no es un reinado para echar cohetes) España era la quinta potencia del mundo. La nuestra no es la historia de un fracaso, ni de una decepción, porque eso es algo que, además, no se corresponde con el carácter de los españoles. Cuando se acuña el eslógan: «España, pasión de vivir», en 1992, se rompe el tópico de la España negra, de la España llorosa y doliente, que tanto se utilizó en los siglos XIX y XX. Parece que hubiera dos leyendas negras, la de los enemigos del Imperio y la de los escritores románticos. Frente a todo eso, España es un país muy vital y vitalista, que  no tiene nada que ver con lo que retratan Zuloaga o Solana, Sorolla les contestaba: «Yo no veo tristeza ni dolor, al contrario: veo alegría y color, veo luz», que es lo que transparenta su pintura.

- Por último, también se enfrenta a los tópicos que rodean a la historiografía de la guerra civil.
 
- Siendo yo vasco, suelo decir que la historia la escriben los vencedores, sí, pero que, a veces, también la escriben los vencidos. Y cuando lo hacen,  su historia está mucho más alejada aún de la realidad. Pongo por caso la imagen que el nacionalismo vasco ha dado de la guerra civil: un ejemplo de historia mítica y llorosa, que parte de la visión de un enfrentamiento de España con los vascos, lo que no es cierto: pelean vascos contra vascos. Si atendemos a las fechas y a las estadísticas, veremos que Álava se subleva con Franco, que enseguida Guipúzcoa está con ellos, que Vizcaya resiste mal, que después los batallones nacionalistas traicionan a la República. Y que, en fin, muchísimos más vascos combatieron en el ejercito Nacional que en los de la República. ABC. X. III. MMII

 

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España podrá completar su archivo de la

Inquisición con los fondos del Vaticano

 

VIRGINIA RÓDENAS/

 

MADRID. Por fin una buena noticia para los investigadores: durante los primeros días de septiembre, según ha anunciado a ABC Rogelio Blanco, director general del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, tendrá lugar la reunión con monseñor Alejandro Cifres, director del archivo del Santo Oficio, «para completar -según explicó- los procesos más relevantes del Tribunal de la Inquisición en España, ya que éstos se iniciaban aquí, pero las apelaciones y recursos ante la Santa Sede se quedaban en el Vaticano y no volvían, por lo que hoy disponemos de una información incompleta sobre los mismos que pretende subsanarse con este intercambio de documentos microfilmados: nosotros facilitamos al Archivo de la Santa Sede los expedientes de la parte española de los que carece, y éste proporciona al Estado español la parte romana, con lo que se cierra un círculo de información sumamente interesante para el conocimiento de la Historia».

Blanco precisó a este periódico que «toda la información que podamos obtener en este intercambio pasará a engrosar la Sección de Inquisición del Archivo Histórico General de Salamanca. Además, tenemos la intención de incorporarla al Plan de Archivos Estatales en Red (AER), proyecto que necesita ser impulsado y mejorado, para que, a través de internet, esos fondos puedan ser consultados por los investigadores de cualquier parte del mundo, especialmente de Iberoamérica, en donde también actuó el Tribunal de la Inquisición española, y hay mucho interés por esta cuestión».

Catalogar todos los fondos

Cuando a finales del pasado mes de junio monseñor Alejandro Cifres, director del Archivo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, explicó la idea de la colaboración a través de estas páginas, relató su gestación como parte de un proyecto «que llevan adelante mi Archivo, la Dirección General de Archivos del Ministerio italiano para los Bienes Culturales y el Centro Internacional de Estudios sobre la Inquisición de Trieste y cuyo objetivo es catalogar todos los fondos inquisitoriales existentes en Italia y procedentes de cualquier Inquisición, esto es la medieval, la española o la romana. Ya que, como sabe -detalló Cifres-, los historiadores distinguen tres inquisiciones: la medieval, ejercida por los obispos locales, o por la Santa Sede con carácter puntual y esporádico (por ejemplo, la Cruzada contra los Albigenses); la española (y más tarde, por imitación, la portuguesa), creada a finales de 1400 por los Reyes Católicos con el beneplácito y bulas papales, con actuación restringida al territorio de la Corona española (y Portuguesa), o sea, también en América y en los territorios europeos (en particular italianos) dependientes de ella; y una tercera inquisición, la romana, la más moderna, fundada por el Papa Pablo III en 1542 e inspirada en el modelo centralista español, pero con ámbito teóricamente universal. Estudiar o completar los respectivos archivos, el de la española conservado en el Archivo Histórico Nacional, y el de la romana (mi archivo) significa poner en relación documental dos realidades más unidas de lo que a primera vista pudiera parecer».

A juicio de monseñor Cifres, «en la investigación histórica es fundamental el contexto. Los hechos y los textos no pueden separarse del ambiente, la época, las personas, en definitiva, del entorno que los ha visto nacer. Cuanto más ampliamos ese contexto, más se facilita una profundización objetiva, libre de prejuicios, de los hechos que estudiamos. En el caso de la Inquisición, tanto española como romana, disponer de la documentación más completa permitirá estudiarla con más objetividad. En concreto, si bien la Inquisición española es anterior a la romana e independiente de ésta, no es menos cierto que jerárquicamente le estaba sometida, de modo que la Inquisición papal era tribunal de segunda instancia del español. Viceversa, la Inquisición romana, habiendo sido constituida según el ejemplo español, no se entiende hasta el fondo sin conocer el precedente ibérico». De ahí que una parte del proyecto, como adelanta el archivero vaticano, se refiera exclusivamente a la recuperación de la información relativa a la inquisición española en Italia, sobre todo en Nápoles y Sicilia.

El hecho de que hasta el momento no se haya propiciado un acuerdo de esta envergadura se debe a que «el archivo que dirijo -precisó Alejandro Cifres- es muy joven en cuanto a archivo abierto a la consultación, ya que sólo desde 1998 es oficialmente accesible a los estudiosos».

De momento, el Departamento de Rogelio Blanco ya trabaja en un listado de los procesos que requieren completarse, y que serán todo un regalo para la investigación y para el conocimiento de la verdad histórica.

 

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EL PROBLEMA: AYER Y HOY

 

1. Antes del Vaticano II

El Jubileo se ha vivido siempre en la Iglesia como un tiempo de alegría por la salvación otorgada en Cristo y como una ocasión privilegiada de penitencia y de reconciliación por los pecados presentes en la vida del Pueblo de Dios. Desde su primera celebración bajo Bonifacio VIII en el año 1300, el peregrinaje penitencial a la tumba de los apóstoles Pedro y Pablo ha estado asociado a la concesión de una indulgencia excepcional para procurar, con el perdón sacramental, la remisión total o parcial de las penas temporales debidas por los pecados 4. En este contexto, tanto el perdón sacramental como la remisión de las penas revisten un carácter personal. A lo largo del «año de perdón y de gracia» 5, la Iglesia dispensa en modo particular el tesoro de gracias que Cristo ha constituido en su favor 6. En ninguno de los jubileos celebrados hasta ahora ha estado presente, sin embargo, una toma de conciencia de eventuales culpas del pasado de la Iglesia, ni tampoco de la necesidad de pedir perdón a Dios por los comportamientos del pasado próximo o remoto.

Más aún, en la historia entera de la Iglesia no se encuentran precedentes de peticiones de perdón relativas a culpas del pasado, que hayan sido formuladas por el Magisterio. Los concilios y las decretales papales sancionaban, ciertamente, los abusos de que se hubieran hecho culpables clérigos o laicos, y no pocos pastores se esforzaban sinceramente en corregirlos. Sin embargo, han sido muy raras las ocasiones en las que las autoridades eclesiales (Papa, obispos o concilios) han reconocido abiertamente las culpas o los abusos de los que ellas mismas se habían hecho culpables. Un ejemplo célebre lo proporciona el papa reformador Adriano VI, quien reconoció abiertamente, en un mensaje a la Dieta de Nurenberg del 25 de noviembre de 1522, «las abominaciones, los abusos [...] y las prevaricaciones» de las que se había hecho culpable «la corte romana» de su tiempo, «enfermedad [...] profundamente arraigada y desarrollada», extendida «desde la cabeza a los miembros» 7. Adriano VI deploraba culpas contemporáneas, precisamente las de su predecesor inmediato León X y las de su curia, sin asociar todavía a ello, no obstante, una petición de perdón.

Será necesario esperar hasta Pablo VI para ver cómo un Papa expresa una petición de perdón dirigida tanto a Dios como a un grupo de contemporáneos. En el discurso de apertura de la segunda sesión del Concilio, el Papa «pide perdón a Dios [...] y a los hermanos separados» de Oriente que se sientan ofendidos «por nosotros» (Iglesia católica) y se declara dispuesto, por parte suya, a perdonar las ofensas recibidas. En la óptica de Pablo VI, la petición y la oferta de perdón se referían únicamente al pecado de la división entre los cristianos y presuponían la reciprocidad.

2. La enseñanza del Concilio

El Vaticano II se pone en la misma perspectiva que Pablo VI. Por las culpas cometidas contra la unidad, afirman los Padres conciliares, «pedimos perdón a Dios y a los hermanos separados, así como nosotros perdonamos a quienes nos hayan ofendido» 8. Además de las culpas contra la unidad, el Concilio señala otros episodios negativos del pasado en los cuales los cristianos han tenido alguna responsabilidad. Así, «deplora ciertas actitudes mentales que no han faltado a veces entre los propios cristianos» y que han podido hacer pensar en una oposición entre la ciencia y la fe 9. De manera semejante, considera que «en la génesis del ateísmo» los cristianos han podido tener «una cierta responsabilidad», en la medida en que con su negligencia «han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión» 10. Además, el Concilio «deplora» las persecuciones y manifestaciones de antisemitismo llevadas a cabo «en cualquier tiempo y por cualquier persona» 11. El Concilio, sin embargo, no asocia a los hechos citados una petición de perdón.

Desde el punto de vista teológico, el Vaticano II distingue entre la fidelidad indefectible de la Iglesia y las debilidades de sus miembros, clérigos o laicos, ayer como hoy 12; por tanto, entre ella, esposa de Cristo «sin mancha ni arruga [...] santa e inmaculada» (cf. Ef 5,27), y sus hijos, pecadores perdonados, llamados a la metanoia permanente, a la renovación en el Espíritu Santo. «La Iglesia, recibiendo en su propio seno a los pecadores, santa al mismo tiempo que necesitada de purificación constante, busca sin cesar la penitencia y la renovación» 13.

El Concilio ha elaborado también algunos criterios de discernimiento respecto a la culpabilidad o a la responsabilidad de los vivos por las culpas pasadas. En efecto, en dos contextos diferentes, ha recordado la no imputabilidad a los contemporáneos de culpas cometidas en el pasado por miembros de sus comunidades religiosas:

          — «Lo que en su pasión (de Cristo) se perpetró no puede ser imputado ni indistintamente a todos los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy» 14.

          — «Comunidades no pequeñas se separaron de la plena comunión de la Iglesia católica, a veces no sin culpa de los hombres por una y otra parte. Sin embargo, quienes ahora nacen en esas comunidades y se nutren con la fe de Cristo no pueden ser acusados de pecado de separación, y la Iglesia católica los abraza con fraterno respeto y amor» 15.

En el primer Año Santo celebrado después del Concilio, en 1975, Pablo VI había dado como tema «renovación y reconciliación» 16, precisando, en la Exhortación apostólica paterna Cum benevolentia, que la reconciliación debía sobre todo llevarse a cabo entre los fieles de la Iglesia católica 17. Como en sus orígenes, el Año Santo seguía siendo una ocasión de conversión y de reconciliación de los pecadores con Dios, a través de la economía sacramental de la Iglesia.

3. Las peticiones de perdón de Juan Pablo II

Juan Pablo II no sólo renueva el lamento por las «dolorosas memorias» que han ido marcando la historia de las divisiones entre los cristianos, como habían hecho Pablo VI y el Concilio Vaticano II 18, sino que extiende la petición de perdón también a una multitud de hechos históricos, en los cuales la Iglesia o grupos particulares de cristianos han estado implicados por diversos motivos 19. En la Carta apostólica Tertio millennio adveniente 20, el Papa desea que el Jubileo del Año 2000 sea la ocasión para una purificación de la memoria de la Iglesia de «todas las formas de contratestimonio y de escándalo», que se han sucedido en el curso del milenio pasado 21.

La Iglesia es invitada a «asumir con conciencia más viva el pecado de sus hijos». Ella «reconoce como suyos a los hijos pecadores», y los anima a «purificarse, en el arrepentimiento, de los errores, infidelidades, incoherencias y lentitudes» 22. La responsabilidad de los cristianos en los males de nuestro tiempo es igualmente evocada 23, si bien el acento recae particularmente sobre la solidaridad de la Iglesia de hoy con las culpas pasadas, de las que algunas son explícitamente mencionadas, como la división entre los cristianos 24 o los «métodos de violencia y de intolerancia» utilizados en el pasado para evangelizar 25.

El mismo Juan Pablo II estimula a profundizar teológicamente la asunción de las culpas del pasado y la eventual petición de perdón a los contemporáneos 26, cuando, en la exhortación Reconciliatio et paenitentia, afirma que en el sacramento de la penitencia «el pecador se encuentra solo ante Dios con su culpa, su arrepentimiento y su confianza. Nadie puede arrepentirse en lugar suyo o pedir perdón en su nombre». El pecado es, por tanto, siempre personal, también cuando hiere a la Iglesia entera que, representada por el sacerdote ministro de la penitencia, es mediadora sacramental de la gracia que reconcilia con Dios 27. También las situaciones de «pecado social», que se verifican en el interior de las comunidades humanas cuando se lesionan la justicia, la libertad y la paz, «son siempre el fruto, la acumulación y la concentración de pecados personales». En el caso de que la responsabilidad moral quedara diluida en causas anónimas, entonces no se podría hablar de pecado social más que por analogía 28. De donde se deduce que la imputabilidad de una culpa no puede extenderse propiamente más allá del grupo de personas que han consentido en ella voluntariamente, mediante acciones o por omisiones o por negligencia. MEMORIA Y RECONCILIACIÓN
LA IGLESIA Y LAS CULPAS DEL PASADO – MM.

 

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Al rescate de la memoria de las ideas de la Europa moderna

 

Durante la conquista de Italia por Bonaparte, los archivos de la Inquisición fueron llevados a París por el emperador. Tras su caída, la Monarquía aceptó devolverlos al Vaticano, pero el transporte era muy caro y, de acuerdo con la Santa Sede, se decidió destruir dos terceras partes del mismo y sólo se repatriaron los documentos considerados más importantes. A esta merma contribuyeron posteriormente los saqueos de la República romana. ¿Podría este expolio impedir que se completaran los archivos españoles?

El archivero del Santo Oficio, Alejandro Cifres, aclara que «los archivos españoles son independientes de los romanos. Por lo que yo sé, los archivos españoles se conservan en su casi totalidad. En cuanto a nuestros archivos, es cierto que se perdieron unos dos tercios, correspondientes, casi exclusivamente, a los procesos criminales. Pero ello no significa en absoluto que se haya perdido la mayor parte de la información. En primero lugar, muchos de aquellos procesos eran duplicados de los celebrados en las inquisiciones locales italianas, que tenían obligación de mandar copias a Roma; en la medida que se vayan recuperando los archivos periféricos, se podrá ir reconstruyendo esa parte de los procesos; además, un discreto número se salvó y se conserva en la biblioteca del Trinity College de Dublín; otros procesos, considerados «célebres», como el de Carranza, Galileo, Cagliostro o el cardenal Morone, se recuperaron de París. Y además hay otro dato muy interesante: antes de que los procesos se llevaran a Francia y fueran posteriormente destruidos o perdidos, los archiveros romanos se habían ocupado de extraer de los fascículos todas las partes de contenido doctrinal, como las censuras de los libros requisados y demás. De manera que las series procesales, al parecer, conservaban sólo la información relativa al caso personal, importante, ciertamente, si se trata de hacer un estudio, por ejemplo, de un antepasado o de un determinado personaje más o menos marginal, pero relativamente irrelevante en términos de historiografía general. Los ejemplos que poseemos bastan y sobran para estudiar los procedimientos, los criterios y las ideas subyacentes a la actividad inquisitorial y, desde luego, para conocer la historia de las ideas en general en la Europa moderna». 2004-08-16 ‘ABC’

 

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Sin una considerable dosis de bondad se puede ser listo, pero no inteligente.
La bondad es una de las raíces morales de la inteligencia, que consiste en abrirse a la realidad y que la realidad penetre en nuestras mentes, y eso es bueno por definición.

 

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La capacidad para la bondad existe en cada una de nosotros sin excepción alguna. No importa el tipo de dolor que te haya tocado vivir en tu vida, esa capacidad nunca es destruida. Sheila Morataya-Fleishman

 

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La Caridad primera, la verdad

 

«El Santo Oficio», o lo que es lo mismo, la profesión más santa.

Vittorio MESSORI

Durante casi veinte años, Joaquín Navarro Valls, portavoz de la Santa Sede, se entrevistó cada mañana con el Papa Juan Pablo II para informarle sobre lo que ocurría en el mundo.
   Cuenta Navarro que, en los descansos de uno de aquellos largos viajes, osó preguntar al Pontífice: «Si Su Santidad se viese obligado a salvar una sola frase de los cuatro Evangelios, ¿cuál escogería?». «Me esperaba un versículo sobre el amor, del sublime discurso de la Última Cena según san Juan. Y sin embargo -cuenta Navarro- el Papa Wojtyla no dudó un instante y citó: “Conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres”».
   Es el «sensus fidei» de quien, como sucesor de Pedro, era garante de la fe y era, por tanto, consciente -a diferencia de lo que muchos creen hoy- de que la caridad no es lo más importante, porque el primer lugar corresponde a la Verdad. Si la Verdad no viene precedida por el amor, no sabemos ni siquiera cómo y con quién ejercerla.
   De la boca de Cristo, revelador de la ética según la voluntad divina, sale el soplo del Espíritu Santo, y no viceversa. Por eso la primera entre las Sagradas Congregaciones, que era llamada «la Suprema», era la que presidía la Doctrina de la Fe: precisarla y defenderla es el mayor deber, y se le llamaba significativamente «El Santo Oficio», o lo que es lo mismo, la profesión más santa.
   Benedicto XVI, que durante tantos años ha guardado con celo y ha sido responsable de ese sacro oficio, se mueve en la lógica de su amado predecesor Juan Pablo II. Por ejemplo, su primer mensaje para la Jornada Mundial de la Paz llevó por título «En la verdad, la paz». Ésta última no es alcanzable si antes no se hace la luz entre las diversas ideologías del mundo.
   Y la primera encíclica, «Deus Caritas Est», no es una exhortación al «amor» de cualquier manera, sino un texto que busca sobre todo recordar cuál es la verdad sobre tan manida palabra.
   ¿Por qué recordar aquí esto? Porque es una notabilísima confirmación de la importancia decisiva, en la perspectiva cristiana, de la labor que se intenta hacer en estas páginas.
   La búsqueda apologética no es otra cosa que la búsqueda de la Verdad: sobre Dios, sobre el Hombre, sobre la Historia. No, por tanto, un oficio más entre muchos, sino el primer trabajo que se le pide al creyente. No al de hoy, al de siempre: la primera entre todas las obras de caridad es proclamar la Verdad. 2006-03-29 – LR.ESP.

 

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El Alma:
1. ¡Oh mi Dios y mi todo! ¿Qué más quiero yo y qué mayor dicha puedo apetecer? ¡Oh sabrosa y dulce palabra! Pero para quien ama a Dios, y no al mundo ni a lo que en él está. Mi Dios y mi todo. Al que entiende, basta lo dicho: y repetirlo muchas veces, es deleitable al que ama. Porque estando Tú presente, todo es agradable; mas estando ausente, todo fastidioso. Tú haces el corazón tranquilo y das gran paz y alegría festiva. Tú haces sentir bien de todo y que te alaben todas las cosas. No puede cosa alguna deleitar mucho tiempo sin Ti; pero si ha de agradar y gustarse de veras, conviene que tu gracia la presencie y tu sabiduría la sazone.
2. A quien Tú eres sabroso, ¿qué no le sabrá bien? Y a quien de Ti no gusta, ¿qué le podrá agradar? Mas los sabios del mundo, y los que lo son según la carne, no tienen idea de tu sabiduría; en aquéllos se encuentra mucha vanidad, y en éstos la muerte. Pero los que te siguen, despreciando al mundo y mortificando su carne, estos son verdaderos sabios, porque pasan de la vanidad a la verdad, y de la carne al espíritu. A estos es Dios sabroso, y cuanto bien hallan en las criaturas, todo lo refieren a gloria de su Criador. Pero diferente y muy diferente es el sabor del Criador y de la criatura, de la eternidad y del tiempo, de la luz increada y de la luz creada.

3. ¡Oh luz perpetua, que estás sobre toda luz creada! Envía desde lo alto tal resplandor, que penetre todo lo secreto de mi corazón. Purifica, alegra, clarifica y vivifica mi espíritu y sus potencias, para que se una contigo con exceso de júbilo. ¡Oh, cuándo vendrá esta dichosa y deseada hora, para que Tú me hartes con tu presencia y me seas todo en todas las cosas! Entretanto que esto no se me concediere no tendré gozo cumplido. Mas ¡ay dolor! que vive aún el hombre viejo en mí; no está del todo crucificado, ni perfectamente muerto. Aún codicia vivamente contra el espíritu; mueve guerras interiores y no consiente que esté quieto el dominio del alma.

4. Mas Tú, que señoreas el poderío del mar y amansas el movimiento de sus ondas, levántate y ayúdame. Destruye las gentes que buscan guerras; quebrántalas con tu virtud. Ruégote que muestres tus maravillas, y que sea glorificada tu diestra, porque no tengo otra esperanza ni otro refugio sino a Ti, Señor Dios mío.

 

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Benedetto Croce, fechado en 1942, “Por qué no podemos no llamarnos ‘cristianos’”. Decía el filósofo italiano: “La revolución cristiana actuó en el centro del alma, en la conciencia moral y, al destacar lo íntimo y lo propio de dicha conciencia, casi pareció que le proporcionaba una nueva virtud, una nueva cualidad espiritual, de la que hasta entonces carecía la humanidad”.

 

La democracia no es algo reductible a la mera institucionalización del sufragio universal para la toma de decisiones de los asuntos colectivos. Lleva en su raíz, para ser auténtica democracia, un orden que se deduce de la centralidad de la dignidad humana. Para el ciudadano, en democracia, la creencia es una fuente de criterio tan legítima o más que cualquier otra de cara a que se incline hacia una determinada opción política. No se puede dejar la conciencia cristiana al socaire de las leyes de las mercancías políticas. La palabra de la Iglesia siempre ha sido significativa en la historia de Europa. En los momentos de gloria y de esplendor de nuestra historia ha sido decisivamente significativa.

 

Se da en estos momentos, en las conversaciones, en las tertulias, un fenómeno que caracteriza a nuestro tiempo: la desorientación del juicio sobre la realidad causada por la complejidad y por la ausencia de criterios explícitos dominantes. Esta desorientación afecta, incluso, a la conciencia cristiana. Por eso es más necesaria que nunca la palabra de la Iglesia. Una palabra acrisolada en la sabiduría de la tradición y en la fidelidad al Evangelio. Una palabra que plenifique y que sea capaz de crear una ilusión y un fervor nuevo para afrontar los retos sociales, políticos y culturales. 2005.

 

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Descubrir la belleza de la fe

 

P. Juan Linares, SDB – 2005.10.

El papa Benedicto XVI en la inauguración del Sínodo de los Obispos que se está celebrando en Roma, reflejando la tendencia de muchas personas ante un mundo cada vez más secularizado, ha dicho:

‘‘Queremos poseer el mundo y nuestra vida, de manera ilimitada. Dios es un obstáculo y, o bien se hace de él una simple frase devota, o se le niega todo, desterrándolo de la vida pública, perdiendo todo su significado. La tolerancia que sólo admite a Dios como opinión privada pero rechaza el dominio público, la realidad del mundo y de nuestra vida no es tolerancia, sino hipocresía’’.
El Papa dijo, también, que ‘‘donde el hombre es el único dueño del mundo y propietario de sí mismo no puede existir justicia’’ y que ‘‘se puede echar a Dios de la viña y asesinarlo para gozar en solitario de los frutos que da la tierra, pero esa tierra pronto será un terreno reseco’’.
Ciertamente, vivimos en un mundo donde un gran número de seres humanos trata de olvidar a Dios, cayendo en el más grave de los errores que se pueden cometer. La negación de Dios, o el prescindir de Dios nos trae la mayor de las pobrezas a la tierra. Las palabras del Papa son una tremenda advertencia a no dejarnos engañar por estas mentalidades.
Por el contrario, los seres humanos debemos descubrir la belleza de la fe.
Lo bello, generalmente nos atrae, nos llena de admiración y lo deseamos para nosotros. La fe nos ofrece una inmensa riqueza al hacer que nuestra vida esté unida a Dios y que participe de su misma dimensión divina. Como consecuencia descubrimos que es hermoso tener una orientación en nuestra vida que la encamina en el sentido de la trascendencia, es bello tener un Dios cercano que nos sabe decir, realmente, lo esencial en nuestro camino. De esta manera la fe se convierte en el elemento que le da la verdadera orientación a nuestra vida.
Pero la fe tiene, también, un carácter social. hemos de socializar la fe y por consiguiente hemos de ofrecer modos de una socialización de la fe para que construya comunidades, ofrezca lugares y experiencias de vida, cautive las formas de pensar y de amar en la vida de todos los pueblos, haga realidad la justicia.
Ante tantas miserias de los ambientes en que viven nuestros muchachos, cuando uno de ellos introduce en su vida el tesoro de la fe, el cambio que se produce es maravilloso y aparece en él, la alegría, la responsabilidad, el afecto y se convierte en una persona llena de esperanza, una persona nueva. Para nosotros la fe es un tesoro educativo.

 

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San Isaac de Siria (siglo VII) monje de Ninive, actual Mossoul (Iraq)
Discursos espirituales, primera serie, Nº 20

 

Herodes quería ver a Jesús

 

      ¿Cómo pueden los seres creados contemplar a Dios? La visión de Dios es tan terrible que el mismo Moisés dice que tiembla de temor. En efecto, cuando la gloria de Dios aparece en la tierra, en el monte Sinaí (Ex 20) la montaña echa humo y tiembla ante la inminente revelación. Los animales que se acercan a la falda de la montaña morían. Los hijos de Israel se habían preparado: se habían purificado durante tres días según la orden de Moisés, para ser dignos de oír la voz de Dios y de ver su manifestación. Cuando llegó el tiempo no pudieron ni asumir la visión de su luz ni soportar el trueno de su voz terrible.
         Pero ahora, cuando Dios ha derramado su gracia en su venida, ya no es a través de un terremoto, ni en el fuego, ni en la manifestación de una voz terrible y fuerte que ha bajado, sino como el rocío sobre el orvalle. (Jue 6,37), como un gota que cae suavemente sobre la tierra. Ha venido a nosotros de manera diferente. Ha cubierto su majestad con el velo de nuestra carne. Ha hecho de ella un tesoro. Ha vivido entre nosotros en esta carne que su voluntad se había formado en el seno de la Virgen María, Madre de Dios, para que, viéndolo de nuestra raza y viviendo entre nosotros, no nos quedáramos turbados contemplando su gloria. Por esto, los que se han revestido con el vestido con que el Creador apareció entre nosotros, se han revestido de Cristo mismo. (Gal 3,27) Han deseado llevar en su persona interior (Ef 3,16) la misma humildad con la que Cristo se manifestó a su creación y ha vivido en ella, como se manifiesta ahora a sus servidores. En lugar del vestido de honor y de gloria exteriores, éstos se han revestido de su humildad.

 

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Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cuál es Jesucristo"  (1° Corintios 3:11) Así siempre nos enseña la Iglesia.

 

“Por consiguiente, la fe proviene de la predicación, y la predicación es el mensaje de Cristo”. San Pablo en ‘Romanos 10:17’. “El que os escucha a vosotros me escucha a mí; y el que os rechaza a vosotros rechaza a mí; y el que rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado” Dice Jesús en el evangelio según San Lucas 10,16. La Iglesia –solo ella- en la sucesión apostólica predica a Jesucristo hace 2000 años.

 

Recomendamos: ROMA, DULCE HOGAR, Scott Hahn y su esposa Kimberly cuentan el largo viaje que les llevó de evangélicos calvinistas, hasta la casa paterna en la Iglesia Católica. Un camino erizado de dificultades, pero recorrido con gran coherencia y docilidad a la gracia, y cuyo motor era el amor a Jesucristo y a su Palabra en la Sagrada Escritura.

 

Recomendamos: LO PRIMERO ES EL AMOR”, Scott Hahn muestra de nuevo una de sus mejores cualidades como autor: su gran capacidad para explicar las verdades esenciales de la Iglesia Católica fundada por Jesucristo, de un modo accesible y atrayente. En esta obra el incentivo es esta pregunta: ¿Qué clase de amor y qué clase de familia satisfacen nuestros más íntimos anhelos?. Con su clara prosa desarrolla una idea central de la fe cristiana: Dios, la Trinidad de Personas Divinas, es una familia que vive en una comunión de amor. Expone también Hahn la íntima conexión entre la familia divina, la familia de la fe, que es la Iglesia, y las familias de la tierra formadas por un hombre y una mujer. Ed. Patmos – Libros de espiritualidad-225.-

 

Recomendamos: DIOS Y EL MUNDO Joseph Ratzinger. Ed. Galaxia Gutemberg-

 

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El Evangelio de Cristo del siglo I al XXI la Iglesia Católica fielmente proclama.

 

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“Alegraos en el Señor siempre; lo repito: alegraos. Que vuestra bondad sea notoria a todos los hombres. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna, sino más bien en toda oración y plegaria presentad al Señor vuestras necesidades con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, considerad lo que hay de verdadero, de noble, de buena fama, de virtuoso, de laudable; practicad lo que habéis aprendido y recibido, lo que habéis oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con vosotros.” San Pablo en su carta a los Filipenses 4, 4-9vs.

 

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¡Que tu conducta nunca de motivos de injustificada inquietud a la creación, de la que tú eres el rey!

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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A ti, Padre omnipotente,
origen del cosmos y del hombre,
por Cristo, el que vive,
Señor del tiempo y de la historia,
en el Espíritu que santifica el universo,
alabanza, honor y gloria
ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

 

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El respeto de la integridad de la creación

Catecismo de la Iglesia Católica

 

2415 El séptimo mandamiento exige el respeto de la integridad de la creación. Los animales, como las plantas y los seres inanimados, están naturalmente destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura (cf Gn 1, 28-31). El uso de los recursos minerales, vegetales y animales del universo no puede ser separado del respeto a las exigencias morales. El dominio concedido por el Creador al hombre sobre los seres inanimados y los seres vivos no es absoluto; está regulado por el cuidado de la calidad de la vida del prójimo incluyendo la de las generaciones venideras; exige un respeto religioso de la integridad de la creación (cf CA 37-38).

2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri.

2417 Dios confió los animales a la administración del que fue creado por él a su imagen (cf Gn 2, 19-20; 9, 1-4). Por tanto, es legítimo servirse de los animales para el alimento y la confección de vestidos. Se los puede domesticar para que ayuden al hombre en sus trabajos y en sus ocios. Los experimentos médicos y científicos en animales, si se mantienen en límites razonables, son prácticas moralmente aceptables, pues contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas.

2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

 

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Consecuencias ambientales

21. Las desigualdades en la distribución de la propiedad de las tierras desencadenan un proceso de degradación del medio ambiente difícilmente reversible,(15) a lo que se añade el deterioro del suelo, la disminución de su fertilidad, el riesgo de inundaciones, la disminución de la capa freática, el aterramiento de los ríos y de los lagos y otros problemas ecológicos.

A menudo se fomenta, con facilidades fiscales y de crédito, la deforestación de amplios territorios para dejar sitio a la cría extensiva del ganado, a las actividades mineras o el manufacturado de las maderas, pero sin prever planes de rehabilitación del medio ambiente y si están previstos no se aplican.

La pobreza también está vinculada al deterioro medio ambiental en un círculo vicioso cuando los pequeños agricultores, expropiados del latifundio, y los pobres sin tierra, en busca de nuevas tierras, se ven obligados a ocupar las tierras estructuralmente frágiles, como por ejemplo los terrenos pendientes y a erosionar el patrimonio forestal para poder cultivar.

 

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El mensaje biblico - El cuidado de la creación

22. La primera página de la Biblia relata la creación del mundo y de la persona humana: « Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya: a imagen de Dios le creó; macho y hembra los creó » (Gn 1, 27). Palabras solemnes expresan la tarea que Dios les confía: « Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra » (Gn 1, 28).

La primera tarea que Dios les encomienda —es evidente que se trata de una tarea fundamental— se refiere a la actitud que deben tener con la tierra y con todos los seres vivientes. « Henchir » y « dominar » son dos verbos que se pueden malentender con facilidad e incluso pueden parecer una justificación de ese dominio despótico y desenfrenado que no se preocupa por la tierra y por sus frutos y hace estragos con ella a su propio favor. En realidad « henchir » y « dominar » son verbos que, en el lenguaje bíblico, sirven para describir la dominación del rey sabio que se preocupa por el bienestar de todos sus súbditos.

 

El hombre y la mujer tienen que cuidar la creación, para que ésta les sirva y para que esté a disposición de todos y no sólo de algunos.

23. La naturaleza profunda de la creación es la de ser un don de Dios, un don para todos, y Dios quiere que se quede así. Por eso la primera orden que Dios da es la de conservar la tierra respetando su naturaleza de don y bendición, y de no transformarla en instrumento de poder o motivo de conflictos.

El derecho-deber de la persona humana de dominar la tierra nace del hecho de ser imagen de Dios: corresponde a todos y no sólo a algunos la responsabilidad de la creación. En Egipto y en Babilonia este privilegio era sólo de algunos. En la Biblia, en cambio, el dominio pertenece a la persona humana por ser tal y, por lo tanto a todos. Es más, es la humanidad conjuntamente la que se debe sentir responsable de la creación.

Dios deja al hombre en el jardín para que lo labre y lo cuide (cf. Gn 2, 15) y para que se alimente de sus frutos. En Egipto y en Babilonia el trabajo es una dura necesidad impuesta a los hombres en beneficio de los dioses: en realidad, en beneficio del rey, de los funcionarios, de los sacerdotes y de los terratenientes. En la narración bíblica, en cambio, el trabajo es algo para la realización de la persona humana.

 

La tierra es de Dios quien la ofrece a todos sus hijos

24. El israelita tiene el derecho de propiedad de la tierra, que la ley protege de muchas formas. El Decálogo prescribe: « no codiciarás la casa de tu prójimo, su campo, su siervo o su sierva, su buey o su asno: nada que sea de tu prójimo » (Dt 5, 21).

Se puede decir que el israelita se siente verdaderamente libre y plenamente israelita sólo cuando posee su parcela de tierra. Pero la tierra es de Dios, insiste el Antiguo Testamento, y Dios la ha dado en herencia a todos los hijos de Israel. Se debe por lo tanto repartir entre todas las tribus, clanes y familias. Y el hombre no es el verdadero dueño de su tierra sino que es más bien un administrador. El dueño es Dios. Se lee en el Levítico: « La tierra no puede venderse para siempre, porque la tierra es mía, ya que vosotros sois para mí como forasteros y huéspedes » (25, 23).

En Egipto la tierra pertenecía al faraón y los campesinos eran sus esclavos y de su propiedad. En Babilonia había una estructura feudal: el rey entregaba las tierras a cambio de servicios y de fidelidad. No hay nada parecido en Israel. La tierra es de Dios que la ofrece a todos sus hijos.

 

25. De ahí derivan varias consecuencias. Por un lado, nadie tiene el derecho de quitar la tierra a la persona que la cultiva, en caso contrario se viola un derecho divino; ni siquiera el rey puede hacerlo.(16) Por otro lado, se prohibe toda forma de posesión absoluta y arbitraria a propio favor: no se puede hacer lo que se quiere con los bienes que Dios ha dado para todos.

Sobre esta base la legislación ha ido añadiendo, impulsada siempre por situaciones concretas, muchas restricciones al derecho de propiedad. Algunos ejemplos: la prohibición de recoger los frutos de un árbol durante los cuatro primeros años (cf. Lv 19, 23-25), la invitación a no cosechar la miés hasta el borde del campo y la prohibición de recoger los frutos y las espigas olvidados o caídos, porque pertenecen a los pobres (cf. Lv 19, 9-10; 23, 22; Dt 24, 19-22).

A la luz de esta visión de la propiedad se entiende la severidad del juicio moral expresado por la Biblia sobre los abusos de los ricos, que obligan a los pobres y a los campesinos a ceder sus fundos familiares. Los Profetas son los que más condenan estos abusos. « ¡Ay, los que juntáis casa con casa, y campo con campo anexionáis! » grita Isaías (5, 8). Y su contemporáneo Miqueas añade: « Codician campos y los roban, casas, y las usurpan; hacen violencia al hombre y a su casa, al individuo y a su heredad » (2, 2).

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

 

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Anno Domini 2007 - "In Te, Domine, speravi; non confundar in aeternum!".

Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!

"Marana tha, ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20). - Ad maiorem Dei gloriam.

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«Cristo es, en todas las cosas, el Todo de todas las partes» Malebranche.

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«Dios es el Señor de todas las almas y, para cada uno, Señor de todos los días». Marta ROBIN. Châteauneuf-de-Galaure. 1930.

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¡¡¡ Paz y bien !!! Paix et bien!!! frieden und guten! Pace e bene! Peace and godness!

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In Obsequio Jesu Christi.

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Recomendamos vivamente:

1º Jesús de Nazaret – Al siglo Joseph Cardenal Ratzinger ‘Benedicto XVI’. 2007

2º ‘CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL’. Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que la Iglesia Católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Como la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad. De un modo senillo y muy atractivo. 2007.

Autor: Thomas E. WOODS Jr.-Editorial: CIUDADELA. 

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Recomendamos: ‘Desafíos cristianos de nuestro tiempo’, editado por Rialp. El autor, sacerdote, repasa algunos de los problemas más habituales a los que se enfrentan los cristianos hoy. Toca, por ejemplo, la cuestión del evolucionismo y el creacionismo para explicar de qué manera son complementarios, apoyándose en el magisterio de los distintos Papas. Otro tema de actualidad que no soslaya es la presencia del mal en el mundo. Y tampoco evita el cómo enfrentarse al dolor y a la muerte.  En opinión del autor, «la crisis del amor constituye el mar de fondo de las tormentas que agitan las aguas del Primer Mundo», y corresponde a los cristianos retomar el mandamiento nuevo del Señor. El laicismo intransigente en que vivimos anima a tomar ejemplo de los mártires y a hacernos presentes en la vida pública. 2007

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: ‘Inquisición’  historia crítica - Autores: Catedrático e historiador ‘Ricardo García Cárcel’ y la licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona-España ‘Doris Moreno Martínez’, investigadora. (Editado por Ediciones Temas de Hoy. Esp.). Cerca de doscientos años después de que Juan Antonio Llorente redactara su clásica ‘Historia crítica de la Inquisición’, los autores de este libro han querido escribir una nueva historia crítica del Santo Oficio, elaborada con la intención de huir del resentimiento, del morbo, los sectarismos, pero con fiel memoria –racional y sentimental- de las victimas de aquella institución, que fue muchas cosas al mismo tiempo: tribunal con jurisdicción especial, empresa paraestatal, instrumento aculturador, símbolo de representación y de identificación ideológica, arma en manos de otros poderes, poder en sí mismo. En este libro se examina la poliédrica identidad de la Inquisición y se responde a muchas preguntas que han inquietado a los historiadores: ¿por qué y para qué se creó el Santo Oficio?. ¿Por qué duro tanto? ¿Fueron los inquisidores hombres o demonios? Los procedimientos penales de la Inquisición ¿fueron normales o excepcionales?. ¿Cuántas víctimas hubo?. ¿Fue la Inquisición culpable del atraso cultural español respecto a Europa?. ¿Gozó de la complicidad o del rechazo de la sociedad?.

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5º: ‘LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA’. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

In Obsequio Jesu Christi.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).