De un supuesto evangelio apócrifo de Judas, habló en torno a 180 después de Cristo Ireneo de Lyón («Contra los Herejes» l, 31,1). Más tarde, también Epifanio y un pseudo Tertuliano hablaron de ello. Según estas fuentes, el evangelio apócrifo de Judas debía ser un texto griego de origen gnóstico, escrito por la secta de los cainitas, a mediados del siglo II.
La secta gnóstica de los cainitas daba un valor positivo a todas las figuras negativas de las escrituras judías y cristianas, como la serpiente tentadora, Caín (de ahí su nombre), Esaú y Judas. El descubrimiento de este manuscrito es de todos modos muy interesante, desde el punto de vista del conocimiento de la literatura paleocristiana.
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Distorsión. (Del lat. tardío distorsĭo, -ōnis).1. f. Torsión, torcedura.2. f. Deformación de imágenes, sonidos, señales, etc., producida en su transmisión o reproducción.3. f. Acción de torcer o desequilibrar la disposición de figuras en general o de elementos artísticos, o de presentar o interpretar hechos, intenciones, etc., deformándolos de modo intencionado.
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Apócrifo, fa.(Del lat. apocry̆phus, y este del gr. ἀπόκρυφος, oculto).1. adj. Fabuloso, supuesto o fingido.2. adj. Dicho de un libro atribuido a autor sagrado: Que no está, sin embargo, incluido en el canon de la Biblia.
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Supuesto. (Del part. irreg. de suponer; lat. supposĭtus).1. m. Objeto y materia que no se expresa en la proposición, pero es aquello de que depende, o en que consiste o se funda, la verdad de ella.2. m. Suposición, hipótesis.
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Alrededor del año 33- En Pentecostés la Iglesia se manifestó una, santa, católica y apostólica; se manifestó misionera, con el don de hablar todas las lenguas del mundo, porque a todos los pueblos está destinada la buena nueva del amor de Dios. "El Espíritu —enseña también el Concilio— conduce a la Iglesia a la verdad total, la une en la comunión y el servicio, la construye y dirige con diversos dones jerárquicos y carismáticos, y la adorna con sus frutos" (ib., 4).
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Años 40.ca. Iglesia Católica - ya «inmediatamente después de la muerte y la resurrección de Cristo, en torno a los años 40 d.C., la Iglesia Católica cantaba en el famoso himno contenido en Carta de San Pablo a los Filipenses»: «Cristo, siendo de condición divina, no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios» (Flp 2,6).
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Alrededor del año 58 de nuestra era vivían en Jerusalén varios miles de judíos creyentes, miembros de la Iglesia Católica recién fundada por Jesucristo que le ordenó ser “Católica y catolizante”. Así lo afirmaban los responsables de la Iglesia a Pablo: "Ya ves, hermano, cuantos miles de judíos son ahora creyentes y todos son fieles observantes de la Ley" (Hch 21,20).
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La Iglesia primitiva ‘católica porque era y es universal’, en el siglo II, tomó tres decisiones: ante todo establecer el canon, subrayando así la soberanía de la Palabra y explicando que no sólo el Antiguo Testamento es "hai grafai", sino que, juntamente con él, el Nuevo Testamento constituye una sola Escritura y de este modo es para nosotros nuestro verdadero soberano. Pero, al mismo tiempo, la Iglesia formuló la sucesión apostólica, el ministerio episcopal, consciente de que la Palabra y el testigo van juntos, es decir, que la Palabra está viva y presente sólo gracias al testigo y, por decirlo así, recibe de él su interpretación, y que recíprocamente el testigo sólo es tal si da testimonio de la Palabra. Y, por último, la Iglesia añadió un tercer elemento: la "regula fidei", como clave de interpretación.
La Tradición engendra la Escritura: “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”.
-II Tesalonicenses 2,15
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La Tradición apostólica va creciendo en la Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo; es decir, crece la comprensión de las palabras e instituciones transmitidas cuando los fieles las contemplan y estudian repasándolas en su corazón (cf. Lc 2,19-51), y cuando comprenden internamente los misterios que viven, cuando las proclaman los obispos, sucesores de los Apóstoles en el carisma de la verdad. La Iglesia camina a través de los siglos hacia la plenitud de la verdad, hasta que se cumplan en ella plenamente las palabras de Dios” (Dei Verbum 8). Estas palabras preparan la afirmación del número siguiente. “...Por eso la Iglesia no saca exclusivamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado. Y así se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción” (ibid. 9). Concilio Vaticano II
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-¿Qué pasa en el siglo II?
"Los cuatro evangelios eran leídos y comentados en las comunidades del siglo II. En el 140, Marción intentó excluir el Antiguo Testamento y los demás evangelios, para quedarse sólo con Lucas. Ante esta situación, las comunidades reaccionaron, clarificando la validez de los cuatro evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Según los papiros más antiguos, como el llamado "p75", los cuatro evangelios desde muy temprano circularon en un único códice. Por ejemplo, cuando Taciano en el 170 compuso una armonización de los evangelios, utilizó Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Los decretos oficiales serán posteriores y sólo confirmarán el uso ya consagrado por la vida de las primeras comunidades".
-Para terminar, ¿considera muy dañinas para la Iglesia todas estas polémicas?
"Creo que todo esto es un llamado a los cristianos para que conozcamos más a Jesús. Nada más apasionante que conocer más a su figura -que transforma nuestra vida- por medio de la lectura de los evangelios, por la participación en los sacramentos y el estudio serio. El que conoce a Jesús sabrá reconocer su verdadero rostro".
La sombra de los apócrifos
Existen más de un centenar de documentos apócrifos -de algunos se conoce sólo el nombre-,que fueron escritos entre los siglos II y IV. En este universo, Samuel Fernández distingue dos grupos importantes "Algunos escritos surgieron para satisfacer la curiosidad de los fieles y completar los vacíos narrativos del Nuevo Testamento con datos sobre la infancia de Jesús, su estadía en Egipto, etc. Tradiciones como la presencia de un buey y un burro en el pesebre, los nombres de los reyes magos y la vida de Santa Ana y san Joaquín han sido recogidas de los apócrifos".
Otro grupo "nace de motivaciones más teológicas, que buscan propagar una determinada imagen de Jesús". Entre ellos los manuscritos gnósticos, como los descubiertos en Nag Hammadi (1945). "Se percibe allí una antropología de corte dualista que rechazaba la carne, el mundo y al Dios creador".
El denominado "Evangelio de Judas (descubierto en Egipto en 1970, narrado en copto) habría sido escrito, según las dataciones, en el siglo IV D.C. El equipo que lo analizó estima que sería una traducción del texto griego mencionado por San Ireneo en el 180 DC, del que sólo se conocía su título.
La frase de Jesús a Judas en este apócrifo " tú vas a sacrificar al hombre que me reviste" grafica el pensamiento gnóstico, según Fernández. . "Supone la visión gnóstica de Cristo, en que el hombre visible es diferente al Cristo que lo inhabita. Los gnósticos de fines del siglo II propusieron este tipo de soluciones para evitar el escándalo de la cruz".
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Fabulosos y exagerados, pero con su encanto, podemos leer
estos imaginativos apócrifos redactados en la Antigüedad.
Editados por «BAC»
HECHOS APÓCRIFOS DE LOS APÓSTOLES
Vol I y II: hechos de Pablo y Tomás
Edición de Antonio Piñero y Gonzalo del Cerro
BAC - Col. Normal, 656 - Madrid 2005
EL EVANGELIO DE SAN PEDRO - Apócrifo
(Fragmento griego de Akhmin)
Endurecimiento de los judíos contra Jesús, después de haber protestado Pilatos de su inocencia ante ellos
I 1.Mas ninguno de los judíos se lavó las manos, ni Herodes, ni ninguno de los jueces de Jesús.
2. Y, como no querían lavárselas, Pilatos se levantó del tribunal.
3. Y entonces el rey Herodes ordenó a los judíos que aprehendieran al Señor, diciéndoles: Haced todo lo que os he mandado que hagáis.
Herodes entrega a Jesús al pueblo
II 1.Empero José, el amigo de Pilatos y del Señor, permaneció allí. Y, sabiendo que se le iba a crucificar, fue a Pilatos, y le pidió el cuerpo del Señor, para sepultarlo.
2. Y Pilatos envió a pedir a Herodes el cuerpo del Señor.
3. Mas Herodes dijo: Hermano Pilatos, aun cuando nadie lo pidiese, nosotros lo sepultaríamos, sin esperar a que despuntase el día del sábado, porque escrito está en la ley que no se ocultará el sol sobre un hombre puesto en suplicio mortal.
4. Y lo entregó al pueblo, la víspera de los Ázimos, su fiesta.
Pasión de Jesús
III 1. Y ellos, habiendo agarrado al Señor, lo empujaban a toda prisa, y decían: Arrastremos al Hijo de Dios, ahora que somos dueños de él.
2. Y lo revistieron con un manto de púrpura, y lo hicieron sentarse en el Tribunal, diciendo: Juzga equitativamente, rey de Israel.
3. Y uno de ellos, habiendo traído una corona de espinas, la colocó sobre la cabeza del Señor.
4. Y otros, puestos delante de él, le escupían en el rostro, y otros le pegaban en las mejillas, y otros lo golpeaban con una caña, y algunos lo azotaban con un látigo, diciendo: Tributemos estos honores al Hijo de Dios.
Crucifixión de Jesús
IV 1.Y tomaron dos malhechores, y crucificaron al Señor entre ellos. Mas él se callaba, como aquel que no siente sufrimiento alguno.
2. Y, cuando hubieron levantado la cruz, inscribieron en ella: Éste es el rey de Israel.
3. Y, habiendo depositado ante él sus vestidos, echaron suertes sobre ellos, y se los repartieron.
4. Empero uno de los malhechores les dirigió reproches, diciendo: Nosotros, por el mal que hemos hecho, sufrimos así. Mas éste, que se ha convertido en el Salvador de los hombres, ¿qué mal os ha hecho?
5. Y, habiéndose irritado contra él, ordenaron que se le rompiesen las piernas, a fin de que muriese entre tormentos espantosos.
Últimos momentos de Jesús
V 1.Y era mediodía, y las tinieblas se apoderaron de toda la Judea, y ellos estaban turbados, y se preguntaban con inquietud si el sol se habría ocultado ya, considerando que él vivía aún, y que está escrito para ellos que el sol no debe ocultarse sobre un hombre puesto en suplicio mortal.
2. Y uno de ellos dijo: Dadle a beber hiel con vinagre. Y, habiendo hecho la mezcla, se la dieron a beber.
3. Y consumaron todas las cosas, y acumularon sobre sus cabezas sus pecados.
4. Muchos circulaban con lámparas encendidas, pensando que era ya de noche, y se ponían a la mesa.
5. Y el Señor clamó, diciendo: Mi potencia, mi potencia, me has abandonado. Y pronunciadas estas palabras perdió la vida.
6. Y, en aquella misma hora, el velo del templo de Jerusalén se rompió en dos.
Sepultura de Jesús
VI 1.Entonces los judíos arrancaron los clavos de las manos del Señor y lo pusieron en tierra. Y la tierra entera tembló y un gran temor se esparció entre el pueblo.
2. Mas el sol volvió a brillar, y se encontró que era la hora de nona.
3. Los judíos se regocijaron de ello, y dieron a José el cuerpo del Señor, para que lo sepultase. Porque José había sido testigo de todo el bien que el Señor había hecho.
4. Habiendo, pues, tomado al Señor, lo lavó, y lo envolvió en un lienzo, y lo transportó a su propia tumba, llamada el huerto de José.
5. Y los judíos y los ancianos y los sacerdotes comprendieron el mal que se habían hecho a sí mismos, y comenzaron a lamentarse y a exclamar: ¡Malhayan nuestros pecados! El juicio y el fin de Jerusalén se aproximan.
Duelo de los discípulos
VII 1.Cuanto a mí, me afligía con mis compañeros y, con el espíritu herido, nos ocultábamos, porque sabíamos que los judíos nos buscaban, como malhechores y como acusados de querer incendiar el templo.
2. A causa de todo esto, ayunábamos, y permanecimos en triste duelo, y llorando, noche y día, hasta el sábado.
Pánico de los judíos
VIII 1.Pero los ancianos y los escribas y los fariseos se habían reunido en concilio, y, al saber que todo el pueblo murmuraba, y se golpeaba el pecho, diciendo: Si a su muerte se han producido tamaños signos, ello demuestra que era justo, cobraron gran pavor.
2. Y fueron a Pilatos, rogándole, y diciendo:
3. Procúranos soldados, a fin de que guardemos su tumba durante tres días. Así evitaremos que sus discípulos vayan a robar su cuerpo y que el pueblo, creyendo que ha resucitado de entre los muertos, nos cause algún mal.
El sepulcro de Jesús guardado y sellado
IX 1. Pilatos, pues, les dio al centurión Petronio con soldados, para guardar el sepulcro. Y a éste fueron con ellos los ancianos y los escribas y los fariseos.
2. Y habiendo arrastrado hasta aquel lugar una enorme piedra, en un esfuerzo común y con ayuda del centurión y de los soldados, todos los que estaban allí la colocaron a la puerta del sepulcro, de modo que obstruyese su entrada.
3. Y fijaron, para asegurarla, siete sellos y, plantando una tienda, montaron la guardia.
4. Y por la mañana, cuando el sábado comenzaba a despuntar, llegó una gran multitud de gentes de Jerusalén y de sus cercanías, para ver el sepulcro sellado.
Prodigios que en el sepulcro ocurrieron
X 1.Empero, en la noche tras la cual se abría el domingo, mientras los soldados en facción montaban dos a dos la guardia, una gran voz se hizo oír en las alturas.
2. Y vieron los cielos abiertos, y que dos hombres resplandecientes de luz se aproximaban al sepulcro.
3. Y la enorme piedra que se había colocado a su puerta se movió por sí misma, poniéndose a un lado, y el sepulcro se abrió. Y los dos hombres penetraron en él.
4. Y, no bien hubieron visto esto, los soldados despertaron al centurión y a los ancianos, porque ellos también hacían la guardia.
5. Y, apenas los soldados refirieron lo que habían presenciado, de nuevo vieron salir de la tumba a tres hombres, y a dos de ellos sostener a uno, y a una cruz seguirlos.
6. Y la cabeza de los sostenedores llegaba hasta el cielo, mas la cabeza de aquel que conducían pasaba más allá de todos los cielos.
7. Y oyeron una voz, que preguntaba en las alturas: ¿Has predicado a los que están dormidos?
8. Y se escuchó venir de la cruz esta respuesta: Sí.
9. Los circunstantes, pues, se preguntaban unos a otros si no sería necesario marchar de allí, y relatar a Pilatos aquellas cosas.
10. Y, en tanto que deliberaban todavía, otra vez aparecieron los cielos abiertos, y un hombre que de ellos descendió y que entró en el sepulcro.
Temor de los que hicieran la guardia en el sepulcro
XI 1.Visto lo cual, el centurión y sus compañeros de guardia se apresuraron a ir a visitar a Pilatos por la noche, abandonando el sepulcro que vigilaran. Y contaron todo lo que habían presenciado, vivamente inquietos y diciendo: Verdaderamente era Hijo de Dios.
2. Mas Pilatos, respondiendo, dijo: Yo estoy puro de la sangre del Hijo de Dios, y sois vosotros los que lo habéis decidido así.
3. Entonces todos le rogaron, sumisos, que ordenase al centurión y a los soldados no decir nada de lo que habían visto.
4. Porque (arguyeron), siendo culpable del mayor pecado ante Dios, nos importa no caer en manos del pueblo judío, y no ser lapidados.
5. Y Pilatos ordenó al centurión y a los soldados que nada dijesen.
Visita de varias mujeres al sepulcro
XII 1.Al rayar el alba, María Magdalena, discípula del Señor, tomando consigo a varias de sus amigas, fue con ellas al sepulcro en que aquél había sido depositado.
2. Y eligió esa hora, por temor a los judíos, los cuales estaban inflamados de cólera, y ella no había hecho, sobre el sepulcro del Señor, lo que las mujeres acostumbran a hacer con los muertos y con los seres queridos.
3. Y las visitantes temían que los judíos las viesen, y decían: Aunque el día en que se lo crucificó no hayamos podido llorar y lamentarnos, hagámoslo ahora, al menos sobre su sepulcro. ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro, a fin de que entremos, nos sentemos junto a él, y lo unjamos?
4. Porque la piedra es enorme, y tememos que alguien nos vea. Y, si no podemos revolverla, al menos depositaremos a la entrada lo que traemos en memoria suya. Y lloraremos, y nos lamentaremos, hasta que volvamos a nuestras casas.
Las mujeres encuentran el sepulcro abierto y un ángel les anuncia la resurrección de Jesús
XIII 1.Y, habiendo llegado al sepulcro, lo encontraron abierto. Y aproximándose, y bajándose a mirar, vieron, sentado en medio del sepulcro, un mancebo hermoso y vestido con una ropa muy brillante, que les dijo:
2. ¿Por qué habéis venido? ¿A quién buscáis? ¿Al crucificado? Resucitó, y se fue. Y, si no lo creéis, mirad, y ved que no está ya en el lugar en que se lo puso. Porque se ha levantado de entre los muertos, y se ha ido a la mansión de donde se lo había enviado.
3. Entonces las mujeres, espantadas, huyeron.
Los discípulos continúan afligidos
XIV 1.Y era el último día de los Ázimos, y muchos salían de la ciudad, y regresaban a sus hogares, por haber terminado la fiesta.
2. Nosotros, los doce discípulos del Señor, llorábamos y nos afligíamos. Y cada cual, apesadumbrado por lo que sucediera, se retiró a su casa.
3. Cuanto a mí, Simón Pedro, y a Andrés, mi hermano, tomamos nuestras redes y nos fuimos al mar. Y estaba con nosotros Levi, hijo de Alfeo, cuando el Señor...
Fuente: Los Evangelios Apócrifos, por Edmundo González Blanco
(Citas en la literatura cristiana primitiva)
Serapión (Ob. de Antioquía 190-211)
1. Nosotros, en efecto, hermanos, recibimos tanto a Pedro como a los demás apóstoles cual si se tratara de Cristo mismo, pero rechazamos con conocimiento de causa las obras falsificadas con sus nombres, sabiendo que semejantes escritos no los hemos recibido por tradición. Yo, cuando me encontraba en medio de vosotros, suponía que todos estabais adheridos a la verdadera fe, y por no hojear el evangelio atribuido a Pedro, que ellos mismos me presentaban, dije que, si era aquello lo único que les acongojaba, podían leerlo. Mas ahora, al enterarme de que su verdadero sentir estaba enmarañado en cierta herejía, a juzgar por lo que se me ha dicho, me apresuré a personarme de nuevo entre vosotros. Así, pues, hermanos, esperadme en breve. Por nuestra parte, hermanos, después de darnos perfecta cuenta de la herejía a que estaba adherido Marciano, quien llegaba a contradecirse a sí mismo, no entendiendo lo que decía (cosa que podréis saber por mi carta), nos ha sido, pues, posible por medio de los que manejaron este mismo evangelio; es decir, por los sucesores de los que le entronizaron (a los que llamaremos docetas, pues la mayor parte de sus doctrinas están impregnadas en las enseñanzas de estos herejes), hemos podido, digo, por medio de éstos manejar el libro en cuestión, hojearlo y comprobar que la mayor parte del contenido está conforme con la recta doctrina del Salvador, si bien se encuentran algunas recomendaciones nuevas que hemos sometido a vuestra consideración. Y esto es lo que escribía Serapión. (citado por Eusebio, Hist. Eccl. VI 12,2-6)
Orígenes (+ 253-254)
2. Algunos, haciendo caso a la tradición contenida en el evangelio titulado según Pedro o en el libro de Santiago, dicen que los hermanos de Jesús son hijos de José, habidos de una primera mujer que convivió con éste antes que María. (Comm. in Mt. 10,17)
Eusebio de Cesarea (+ 339)
3. Y por lo que se refiere a los llamados Hechos suyos [de Pedro], al Evangelio que lleva su nombre y a lo que llaman su Predicación y su Apocalipsis, sabemos que no han sido en manera alguna incluidos por la tradición entre los católicos [libros canónicos], pues ningún escritor eclesiástico antiguo o contemporáneo se sirvió de testimonios procedentes de tales obras. (Hist. Eccl. III 3,2)
4. Por otra parte, el estilo desdice de las maneras apostólicas; además, las sentencias y principios del contenido, en total desacuerdo con la verdadera ortodoxia, demuestran claramente que se trata, en efecto, de teorías inventadas por herejes. Por que tales obras no deben ser catalogadas siquiera entre las apócrifas, sino rechazadas por absurdas e irreverentes. (Hist. Eccl. III 25,6-7)
Teodoreto Cirense (+ h.460)
5. Los nazarenos son judíos que veneran a Cristo como hombre justo y que se sirven del evangelio llamado según Pedro. (Haeret. fabularum. comp. II 2)
Fuente: Los Evangelios Apócrifos, por Aurelio De Santos Otero, BAC
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Para conocer una historia es necesario, pero no suficiente, conocer los hechos, pues es preciso también conocer el espíritu, o si se quiere la intención que animó esos hechos, dándoles su significación más profunda.
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El cristiano está advertido de que es necesario conocer la historia para distinguir los hechos. El cristiano a sus hermanos advierte que es imprescindible estudiar la historia para comprender el contexto histórico de los hechos. El cristiano nota que conociendo la historia, se percibe la riqueza de la Tradición, repara la grandeza del Magisterio y la magnanimidad de la salvación en la Escritura enseñada por la Iglesia.
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FRAGMENTOS DEL EVANGELIO
SEGÚN LOS HEBREOS

(Citas en la literatura cristiana primitiva)
San Irineo (+ h.202)
1. [Los ebionitas] utilizan únicamente el evangelio que es según San Mateo y rechazan al apóstol Pablo, llamándole apóstata de la Ley. (Adv. haeres. I 26,2)
2. Pues los ebionitas, sirvíendose solamente del evangelio que es según San Mateo, se dejan persuadir por él y no piensan rectamente del Señor. (Adv. haeres. III 11,7)
Clemente Alejandrino (+ ant.215)
3. Y como también está escrito en el evangelio según los Hebreos: El que se admiró, reinará; y el que reinó, descansará. (Strom. II 9)
4. Pues aquello puede equivaler a ésto: El que pide, no cejará hasta que encuentre. Y en encontrando, se llenará de estupor; y en llenándose de estupor, reinará; y en reinando, descansará. (Strom. V 14)
Orígenes (+ 253-254)
5. Y si alguien acepta el Evangelio de los Hebreos, donde el Salvador en persona dice: Poco ha me tomó mi madre, el Espíritu Santo, por uno de mis cabellos y me llevó al monte sublime del Tabor, se quedará perplejo al considerar cómo puede ser madre de Cristo el Espíritu Santo, engendrado por el Verbo. Pero tampoco esto le es a éste difícil de explicar. (In Io. 2,6)
6. Si alguien admite el: Ha poco me tomó mi madre, el Espíritu Santo, y me llevó al monte sublime del Tabor y lo que sigue, puede, viendo en Él a su madre, decir... (Hom. in Ier. 15,4)
Eusebio de Cesarea (+ 339)
7. Ya algunos han querido incluir entre estos escritos [cuya canonicidad se discute] el Evanelio según los Hebreos, que es el mayor encanto de los judíos que han recibido a Cristo. (Hist. Eccl. III 25)
8. Éstos [los ebionitas] pensaban que debían ser rechazadas todas las cartas del Apóstol, llamándole a éste apóstata de la Ley; y utilizando solamente el llamado Evangelio según los Hebreos, hacían poco caso de todos los demás. (Hist. Eccl. III 27)
9. Narra también [Papías] otra historia contenida en el Evangelio según los Hebreos, referente a una mujer acusada ante el Señor de muchos pecados. (Hist. Eccl. III 39)
10. [Hegesipo] habla algo del Evangelio según los Hebreos y del siríaco, y particularmente del dialecto hebreo, dando a entender que él había llegado a la fe gracias a los hebreos. Recuerda asimismo otras cosas como si provinieran de la tradición judaica no escrita. (Hist. Eccl. IV 22)
11. Puesto que el evangelio que ha llegado hasta nosotros en caracteres hebreos no lanzaba la amenaza contra el que escondió (el talento), sino contra el que vivió disolutamente —pues distinguía tres siervos: uno que había consumido la hacienda de su señor con meretrices y flautistas; otro que había hecho rendir mucho su trabajo, y otro, finalmente,que había ocultado el talento. Y dijo que el primero fuera recibido; que el segundo, tan sólo amonestado, y que al tercero le metieran en la cárcel—, se me ocurre preguntar si por ventura en el Evangelio de San Mateo la amenaza que viene después de la reprimenda contra el indolente va dirigida, no ya contra éste, sino (por epanálepsis) contra el anterior, que había comido y bebido con los borrachos. (Theophania IV 22)
12. Él dio a conocer [ya] la causa de la escisión de las almas, cual ha de sobrevenir a los edificios, como hemos podido comprobarlo en un lugar del evangelio que está divulgado entre los judíos, en lengua hebrea, donde se dice: Yo he de escogerme los que me complazcan; [y éstos son] los que me da mi padre en el cielo. (Theoph. [siríaca] IV 12)
13. ... así es posible reconocer la fuerza de que se sirvió [y constatar] que no sólo predijo el futuro, sino que además vinculó los hechos a su palabra; sobre todo en lo que se refiere a aquello que está escrito: Yo me escojo los mejores, los que me da mi padre en el cielo. (Theoph., ibid.)
San Epifanio (+ 403)
14. Está en poder de [los nazarenos] el Evangelio según San Mateo, completísimo, y en hebreo. Pues entre ellos se conserva, sin duda, todavía éste tal como fue compuesto originariamente, en caracteres hebreos. Lo que no sé es si han suprimido las genealogías desde Abrahán hasta Cristo. (Haeres. l.I t.2 d.29,9)
San Jerónimo (+ 419 o 420)
15. Como podemos también leer en el Evangelio Hebreo, [donde] el Señor habla a los discípulos diciéndoles: Nunca estéis contentos sino cuando miréis a vuestro hermano con amor. (Comm. III in Eph. 5,4)
16. ... Pero quien leyere el Cantar de los Cantares y entendiere que el esposo del alma es el Verbo de Dios, y diere crédito al evangelio publicado [bajo el título] según los Hebreos, que recientemente hemos traducido —en el que, refiriéndose a la persona del Salvador, se dice: Hace poco me tomó mi madre, el Espíritu Santo, por uno de mis cabellos—, no tendrá reparo en decir que el Verbo de Dios procede del Espíritu, y que, por tanto, el alma, que es esposa del Verbo, tiene por suegra al Espíritu Santo, cuyo nombre entre los hebreos es de género femenino, RUAH. (Comm. II in Mich. 7,6)
17. También el evangelio llamado según los Hebreos, traducido recientemente por mí al griego y al latín, del que Orígenes se sirve con frecuencia, después de la resurrección refiere los siguiente: Mas el Señor, depués de haber dado la sábana al criado del sacerdote, se fue hacia Santiago y se le apareció. (Pues es de saber que éste había hecho voto de no comer pan desde aquella hora en que bebió el cáliz del Señor hasta tanto que le fuera dado verle resucitado de entre los muertos). Y poco después: Traed, dijo el Señor, la mesa y el pan. Y a continuación se añade: Tomó un poco de pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio a Santiago el Justo, diciéndole: hermano mío, come tu pan, porque el Hijo del hombre ha resucitado de entre los muertos. (De viris ill. 2)
18. Aun el texto mismo hebreo se conserva hasta hoy en la biblioteca de Cesarea, que el mártir Pánfilo formó con muchísimo empeño. También a mí, los nazarenos que viven en Berea (Alepo), ciudad de Siria, y que se sirven de este libro, me proporcionaron ocasión de copiarlo. En el cual es de notar que, siempre que el evangelista, ya por cuenta propia, ya poniéndolo en boca del Salvador, aduce testimonios del Antiguo Testamento, no sigue la interpretación de los 70, sino la antigua hebraica. Entre los cuales están aquellos dos: De Egipto llamé a mi Hijo y será llamado Nazareno. (De viris ill. 3)
19. Ignacio ... escribió ... a los de Esmirna y a Policarpo en particular. En esta carta se aduce un testimonio acerca de la persona de Cristo, sacado del evangelio recientemente traducido por mí, en estos términos: Yo a mi vez pude verle e su propia carne después de la resurrección, y estoy convencido de que vive. Y cuando se dirigió a Pedro y a los que con él estaban, les dijo: Palpad y ved que no soy un fantasma sin cuerpo. Y al momento le tocaron y creyeron. (De viris ill. 16)
20. En Belén de Judea: Es éste un error de los copistas, pues creemos que el evangelista dijo, como leemos en el texto hebreo, de Judá, y no de Judea. (Comm. I in Mt. 2,5)
21. En el evangelio llamado según los Hebreos se encuentra mahar, que quiere decir de mañana, en lugar de sobresustancial; de manera que el sentido resulta así: Danos hoy el pan de mañana, esto es, el del futuro. (Comm. I in Mt. 6,11)
22. En el evangelio hebreo según San Mateo se dice: Danos hoy el pan de mañana, esto es, danos hoy el pan que vas a darnos en tu reino. (Tract. in Ps. 135)
23. En el evangelio usado por nazarenos y ebionitas (que recientemente hemos traducido del hebreo al griego y que la mayoría llaman el auténtico de San Mateo), este hombre que tiene la mano seca, se dice ser un albañil, y se le describe pidiendo socorro con estas exclamaciones: Era albañil y me ganaba el sustento con mis manos; te ruego ¡oh Jesús!, que me devuelvas la salud para no verme obligado a mendigar vergonzosamente mi sustento. (Comm. I in Mt. 12,13)
24. En el evangelio que usan los nazarenos encontramos escrito, en lugar de hijo de Baraquías, hijo de Joyada. (Comm. IV in Mt. 23,35)
25. Éste (Barrabás), que había sido condenado por rebelión y homicidio, se interpreta hijo de su maestro en el evangelio llamado según los Hebreos. (Comm. IV in Mt. 27,16)
26. En (ese) evangelio, que repetidas veces hemos mencionado, leemos que el arquitrabe del templo, de tamaño extraordinario, se rompió y se partió. (Comm. IV in Mt. 27,51)
27. Y en el evangelio escrito con caracteres hebreos leemos, que no se rasgó el velo del templo, sinó que se vino abajo el arquitrabe del citado templo, cuya magnitud causaba admiración. (Ep. 120,8 ad Hedybiam)
28. Mas según el evangelio escrito en lengua hebrea, leído por los nazarenos, descenderá sobre él toda la fuente del Espíritu Santo. El Señor es espíritu; y donde el espíritu del Señor, allí está la libertad... Y a propósito, en el evangelio del que hace poco hicimos mención, encontramos escrito: Y sucedió que, cuando hubo subido el Señor del agua, descendió toda la fuente del Espíritu Santo, descansó sobre Él, y le dijo: Hijo mío, a través de todos los profetas te estaba esperando para que vinieras y pudiera descansar en ti. Pues tú eres mi descanso, mi Hijo primogénito, que reinas por siempre. (Comm. IV in Is. 11,2)
29. Pues como los apóstoles le tuvieran por un espíritu, o como dice el evangelio que entre los hebreos leen los nazarenos, por un fantasma sin cuerpo... (Comm. in Is. 18 praef.)
30. Y en el evangelio que acostumbraron a leer los los nazarenos, según los Hebreos, se cuenta entre los crímenes mayores el haber causado tristeza al alma de su hermano. (Comm. IV in Ez. 18,7)
31. En el Evangelio según los Hebreos, que fue escrito en lengua caldea y siríaca, mas con caracteres hebreos, del que se sirven hasta hoy los nazarenos, según los apóstoles, o, como prefiere la mayor parte, según San Mateo, conservado en la bibliotea de Cesárea, se cuenta esta historia: He aquí que la madre del Señor y sus hermanos le decían: Juan el bautista bautiza en remisión de los pecados; vayamos (también nosotros) y seamos bautizados por Él. Mas Él les dijo: ¿Qué pecados he cometido yo para que tenga que ir y ser bautizado? De no ser que esto que acabo de decir sea una ignorancia mía. (Contra Pelag. III 2)
32. Y en el mismo libro [Evangelio según los Hebreos]: Si pecare, dice, tu hermano de palabra y te diere satisfacción, recíbele siete veces al día. Díjole Simón, su discípulo: ¿Siete veces al día? Respondió el Señor y le dijo: Te digo que sí, y aun setenta veces siete. Puesto que aun en los mismos profetas, después de haber sido ungidos por el Espíritu Santo, se han encontrado faltas. (Contra Pelag. III 2)
Ps. Orígenes Latino
33. Está escrito en cierto evangelio, llamado según los Hebreos (si es que place admitirlo, no como autoridad, sino para esclarecimiento de la cuestión propuesta): Díjole el otro de los ricos: ¿Qué de bueno tengo que hacer para poder vivir? Díjole: Cumple la ley y los profetas. Respondióle: Ya lo vengo haciendo. Díjole: Ve, vende todo lo que es tuyo, distribúyeselo entre los pobres, y vente, sígueme. Mas el rico empezó a rascarse la cabeza, y no le agradó (el consejo). Díjole el Señor: ¿Cómo te atreves a decir: He observado la Ley y los Profetas? Puesto que está escrito en la Ley: Amarás a ru prójimo como a ti mismo. Y he aquí que muchos hermanos tuyos, hijos de Abrahán, están vestidos de basura y muriéndose de hambre, mientras que mi casa está llena de bienes abundantes, sin que salga nada de ella.
Y volviéndose, dijo a Simón, su discípulo, que estaba sentado a su lado: Simón, hijo de Juan, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico en el cielo. (Comm. in Mt. 15,14)
Ps. Cipriano
34. Y el inventor de este bautismo adulterino, o mejor, mortífero, si algún otro es, sobre todo ... aquel libro supositicio titulado Predicación de Pablo. En el cual podrás encontrar, contra el testimonio de todas las escrituras, a Cristo confesando su propio pecado (Él, que fue el único que no pecó lo más mínimo), e impelido, casi contra su voluntad, por María, su madre, a recibir el bautismo de Juan. Y que, mientras era bautizado, se vio fuego sobre el agua, cosa que no figura en evangelio alguno. Y que Pedro y Pablo, después de tanto tiempo, depués de consignar el evangelio en Jerusalén y de cambiar impresiones, y después de la discusión y disposición de lo que había de hacerse, por fin [vinieron a verse] en Roma, como si entonces precisamente se conocieran por vez primera. Y otras cosas parecidas, inventadas absurda y torpemente, encontrarás reunidas en aquel libro. (De rebaptism. c.17)
Teodoreto Cirense (+ h.460)
35. Los nazarenos admiten solamente el Evangelio de los Hebreos, y llaman apóstata al Apóstol. (Haeret. Fabul. Comp. II 1)
36. [Los nazarenos] han utilizado únicamente el Evangelio según San Mateo. (ibid.)
37. Los nazarenos son judíos que honran a Cristo como hombre justo y usan el evangelio llamado según San Pedro. (ibid.)
Felipe de Side (+ h.430)
38. [Los antuguos] rechazaban de plano el Evangelio según los Hebreos y el llamado de Pedro y el de Tomás, diciendo que eran escritos heréticos. (Extractos, cit. por Lagrange)
Stichometria (s.IV)
39. Cuarto Evangelio según los Hebreos: 2200 líneas. (Añadida a la Chronographia de Nicéforo h.850)
Haymon de Auxerre (+ h.850)
40. Como se dice en el Evangelio de los Nazarenos, que, al oír esta voz del Señor: [Padre, perdónalos], muchos miles de judíos que estaban en torno a la cruz, creyeron. (Comm. II in Is., 53)
Versión copta de San Cirilo de Jerusalén
41. Está escrito en [el evangelio] según los Hebreos que, deseando Cristo venir a la tierra para efectuar la redención, el Buen Padre llamó a una fuerza celestial por nombre Miguel, recomendándole el Ciudado de Cristo en esta empresa. Y vino la fuerza al mundo, y se llamaba María, y (Cristo) estuvo siete meses en su seno. Después le dio a luz, y creció en estatura y escogió a los apóstoles ... fue crucificado y asumido por el Padre. —Cirilo le dice: ¿En qué lugar de los cuatro Evangelios se dice que la santa Virgen María, madre de Dios, es una fuerza? —El monje responde: En el Evangelio de los Hebreos. —¿Entonces, dice Cirilo, son cinco los Evangelios? ¿Cuál es el quinto? —El monje responde: Es el Evangelio que fue escrito para los Hebreos.
...
Cuando ellos le pusieron en cruz, el padre le asumió hacia sí en los cielos. (fragmento copto publicado por V. Burch)
(Añadiduras a códices cursivos griegos de San Mateo)
Glosas que reproducen el IOUDAIKON
42. El Judaico no dice en la ciudad santa, sino en Jerusalén. (In Mt. 4,5: cod. 566 Tisch.)
43. Bariona]: El Judaico: hijo de Juan. (In Mt. 16,17: cod. 566; d 30; e 77)
44. El Judaico dice así después de setenta veces siete: Pues también en los profetas, después de haber sido ungidos con el espíritu Santo, se encuentra pecado. (cod 566; e 77 175; In Mt. 18,22)
45. El Judaico: y negó y juró y echó maldiciones. (In Mt. 27,65: cod. 566; d 30; e 77 175 370 371)
46. La palabra eikh no aparece en ciertos ejemplares (códices), ni en el Judaico. (In Mt. 5,22: cod. d 30)
47. El Judaico en este punto dice así: Si estáis en mi regazo y no hacéis la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, yo os arrojaré de mi seno. (In Mt. 7,5: cod. d 30)
48. El Judaico: más [prudentes] que las serpientes. (In Mt. 10,16)
49. El Judaico dice: es saqueado. (In Mt. 11,12: cod. d 30)
50. El Judaico: te doy gracias. (In Mt. 11,25: cod. d 30)
51. El Judaico no dice: tres [días y tres noches]. (In Mt. 12,40: cod. e 175)
52. El Judaico: el Korbán, en el que vosotros saldréis beneficiados por nosotros. (In Mt. 15,1: cod. d 30)
53. Lo señalado con asterisco no está en los otros, sinó en el Judaico. (In Mt. 16,2s.: cod. d 30)
54. El Judaico: Y les puso a su disposición gente armada que se pusiera al frente de la gruta y le hiciera guardia de día y de noche. (In Mt. 27,65: cod. d 30)
Fuente: Los Evangelios Apócrifos, por Aurelio De Santos Otero,
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LA BOLA EN LA PENDIENTE
El cristiano que se había «metido» en el evangelio de ayer, martes santo, y hoy se mete en el de miércoles santo, siente de entrada una cierta repugnancia. De nuevo se topa con el traidor, Judas...
MIÉRCOLES SANTO: LA TRAICIÓN
Por Antonio Orozco-Delclós
Arvo Net, 12.04.2006
Mateo 26, 14-25
En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
- «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
- «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
Él contestó:
- «ld a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos."»
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
- «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
- «¿Soy yo acaso, Señor?»
Él respondió:
- «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»
Entonces preguntó judas, el que lo iba a entregar:
- «¿Soy yo acaso, Maestro?»
Él respondió:
- «Tú lo has dicho.»
El cristiano que se había «metido» en el evangelio de ayer, martes santo, y hoy se mete en el de miércoles santo, siente de entrada una cierta repugnancia. De nuevo se topa con el traidor, Judas, que protagoniza aquel diabólico episodio en medio de la Santa Cena, la más entrañable de cuantas se han celebrado. Quizá la Iglesia, que sin duda nos está preparando para la celebración de todo el Misterio Pascual, que comprende desde la donación sacramental del Cuerpo y Sangre del Señor, anticipando así el Sacrificio del Calvario, hasta su Resurrección gloriosa, quiere que nos fijemos de nuevo en ese personaje siniestro, quizá de buena planta, o no peor que la de los demás, de buenas maneras y retórica superior a la media. De ser fiel, hubiera podido evangelizar con brillantez. Pero no quiso. ¿Por qué? La hipótesis que me parece más plausible es la de que el «genio» del grupo «esperaba más» de su Maestro. Había pensado en un mesías rey libertador de Israel al modo político y guerrero. Pero cada día que pasaba Jesús crispaba más a los poderosos de su propio pueblo y llegó a resucitar a Lázaro, en el colmo de la provocación. ¿Por qué no utilizaba ese poder colosal para fulminar a los imperialistas? ¿A qué viene tanto predicar un reino, sin contar con ejército ni espadas ni carros de combate? En fin, las cosas se enmarañaron más y más entre las neuronas de Judas y en lugar de pedir el milagro de la conversión consumó la barbaridad de la traición. Todo se hubiera aclarado, probablemente con una conversación humilde y confiada con el Maestro. Pero temió, más que los otros, preguntarle sobre semejantes asuntos.
No conviene olvidar la suerte de Judas. Es preciso escarmentar en cabeza ajena. Para algo ha de servir su inmenso error, merece la pena considerar sus orígenes y consecuencias. Judas es uno de los Doce, elegido expresa y directamente por el Señor para ser columna de su Iglesia. Tuvo a su disposición las mismas gracias que tuvieron los demás del Colegio Apostólico. No era mejor ni peor que los otros. «Mereció» la confianza de Jesús. Vio y quizá hizo milagros. Pero no se sintió cómodo con la radicalidad de los principios predicados por el Rabbí de Nazaret. La pobreza, por ejemplo, le resultó insoportable y por ello sustraía lo que podía de la bolsa común. Pequeñas traiciones, al comienzo, que la soberbia se encargaba de justificar a sus propios ojos, metiéndolo dentro de sí, forjando un corazón refractario al amor, aunque fuera un amor tan inmenso como el de Jesús. Las pequeñas traiciones, las pequeñas complicaciones mentales, las pequeñas desconfianzas, las pequeñas dudas sobre la conducta de Cristo se fueron enormizando en el corazón de Judas. En lugar de confesarlas, las alimentaba en sus adentros. Acabó vendiéndole por treinta monedas de plata, el precio de un esclavo. Menudo negocio el del Iscariote. Acabó colgándose de un árbol.
En Judas se cumplió «la ley de la bola en la pendiente», que podríamos formular así: «toda bola suelta en un plano inclinado, rueda sin remedio hacia abajo». Lo cual esclarece el aforismo clásico: «un error en el principio, al final resulta enorme». Escarmentar en cabeza ajena es muy conveniente. Se puede y se debe. Sobre todo cuando la experiencia propia es escasa o uno ya está rodando hacia abajo por la pendiente. Hay que fijarse en la desembocadura y echar el freno como sea, procurarse una fuerza opuesta superior. Cuando vemos que el curso del pensamiento ajeno se encuentra en la negación de la evidencia, como por ejemplo, declarando que el matrimonio no es tan de uno con una para siempre como parecía, hay que saber que pronto el adulterio perderá importancia, el divorcio se generalizará, la natalidad descenderá, el sentido de la paternidad y de la filiación entrará en crisis, el ejercicio de la homosexualidad se considerará una conducta normal; y en el ejercicio de la sexualidad se impondrá el todo vale. ¿Dónde está el error? En el principio absoluto relativizado por el falso principio del placer. ¿Por qué Dios creó al hombre varón y mujer? Para que ambos vinieran a ser un reflejo de la unidad de las Personas divinas y del divino poder creador, llenando la tierra, es decir, para que procreasen. Cuando se niega que uno de los fines esenciales del matrimonio es la procreación, cabe esperar toda la reata. La vida ya no tendrá valor sagrado. El embrión valdrá tanto como un grano o un quiste, una cosa y nada más. Los viejos y tullidos, a la eutanasia. Todo está concatenado. El bien tiene su lógica y el mal la suya. Todos los males vienen de la negación de un principio absoluto que parece remoto, desconectado de la realidad práctica. El principio se relativiza en la mente o en el corazón y cuando el Magisterio de la Iglesia menciona las consecuencias del desatino no se atiende al arranque del amplio argumento antecedente y entonces no se entiende nada. El gallinero se alborota y el gallo canta tres veces en la noche. Así no puede amanecer. Es preciso remontarse a los principios, de donde viene la luz.
«Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar». Judas. Escarmienta. Cuando veas que alguna de tus neuronas se cimbrea ante los principios claros y absolutos del Maestro, agárrate con todas las demás a los fundamentos; pide toda la fuerza de lo Alto y lo agradecerás. No sólo te sentirás feliz por cultivar tu dignidad personal y la de los demás, sino que, en lugar de bajar al fondo de la fosa –cultura de la muerte- , subirás, y volarás hacia las cumbres de la vida en Dios, con la razón y la fe, la Eucaristía y la Cruz, hacia la gloria de la Resurrección.
No te olvides de sumergirte en los Oficios litúrgicos de la Semana Santa. Es preciso adorar la Eucaristía y la Cruz, desagraviar por tanta locura mala, expiar, impetrar los dones del Cielo por una humanidad caída, y agradecer tantas misericordias y amor divinos.
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«Conocer y profundizar el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad. ¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo». S. S. Juan Pablo II – Madrid. 2003.05
Visión objetiva: Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria".
Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.
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Un antiguo escritor cristiano, Eusebio de Cesarea, subraya la primacía del amor por encima de la necesaria justicia: «No juzgues primero y después ofreces misericordia; sino que primero ten misericordia y después juzgas; con clemencia y con misericordia emite sentencias».
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BIBLIA: Admitimos que hubo algunos sacerdotes que sobrepasaron el límite de la prudencia al prohibir la lectura de la Biblia, no con intención de disminuir su importancia, sino para protegerla. Martín Lutero tuvo que admitir que sin la Iglesia católica él no hubiera tenido la Biblia (ver su Comentario sobre San Juan, 16).
Por siglos, el idioma universal de la Iglesia y del mundo occidental fue el latín. En todas las misas el sacerdote leía la Biblia en este idioma. Cuando el latín dejó de ser el idioma universal en el occidente, por tradición, las lecturas de la Biblia quedaron en latín pero los feligreses tenían los misales con la traducción en su propio idioma.
Los que piensan que antes de Martín Lutero no existían traducciones de la Biblia están equivocados. Antes de que él tradujera la Biblia al alemán, la Iglesia tenía ediciones completas o trozos de ella en 26 diferentes lenguas europeas, y en ruso. Por ejemplo, existía la Biblia Héxapla del año 240, la de Jerónimo, La Vulgata, del 390. Había además 30 ediciones de la Biblia completa en alemán antes de la
versión de Lutero en 1534(2), nueve antes de que él naciera. Había 62 ediciones de la Biblia, autorizadas por la Iglesia en Hebreo, 22 en griego, 20 en italiano, 26 en francés, 19 en flamenco, dos en español: la Biblia ALFONSINA (de "Alfonso el Sabio", año 1280) y la Biblia De la Casa de Alba (año 1430, AT)(3), seis en bohemio y una en eslavo, catalán y checo.(4)
La primera Biblia impresa, fue producida bajo los auspicios de la Iglesia católica- impresa por el inventor católico de la imprenta: Johannes (Juan) Gutenberg. La primera Biblia con capítulos y versículos numerados fue producida por la Iglesia católica, gracias al trabajo de Esteban Langton, Arzobispo de Canterbury, Inglaterra. A pesar de esto acusan a la Iglesia de haber intentando la destrucción de la Biblia; si hubiera deseado hacer esto, tuvo 1500 años para hacerlo.
"Las sectas protestantes dicen que solamente la Biblia es fuente de revelación. ¿Podrían ustedes con la sola Biblia dar el capítulo y versículo donde se afirma que S. Mateo, S. Marcos, S. Lucas y S. Juan son los autores de los Evangelios que llevan su nombre y certificarlo de forma apodíctica, sin tener que recurrir a la Tradición de la Iglesia Católica?. Esto es sumamente importante, ya que más del 90 % de lo que sabemos acerca de Jesús, está en estos cuatro (4) sagrados documentos del origen del cristianismo y –siguiendo vuestra tesis-, no encontrando en la Biblia tal afirmación, no son dignos de considerarlos Palabra Divina con todas sus consecuencias." ¿Hay algún protestante que pueda responder a esta pregunta?
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En todo el proceso de completar el canon la lista de libros del NT entendemos mejor que fue la Biblia la que salió de la Iglesia y no la Iglesia de la Biblia. Por eso, verdaderamente no hay separación entre "Biblia" y "Tradición". La Biblia forma parte de la Tradición de la Iglesia católica. No es cuestión de fe, de historia es materia.-
La Tradición engendra la Escritura: “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”.
-II Tesalonicenses 2,15
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BIBLIA E IGLESIA: La Iglesia es una comunidad que escucha y anuncia la Palabra de Dios. La Iglesia no vive de sí misma sino del Evangelio y encuentra siempre y de nuevo su orientación en él para su camino. Es algo que tiene que tener en cuenta cada cristiano y aplicarse a sí mismo: sólo quien escucha la Palabra puede convertirse después en su anunciador. No debe enseñar su propia sabiduría, sino la sabiduría de Dios, que con frecuencia parece necedad a los ojos del mundo (Cf. 1 Corintios 1, 23).
La Iglesia sabe bien que Cristo vive en las Sagradas Escrituras. Precisamente por este motivo, como subraya la Constitución dogmática «Dei Verbum»,, siempre ha tributado a las Escrituras divinas una veneración parecida a la dedicada al mismo Cuerpo del Señor (Cf. «Dei Verbum», 21). Por esta razón, san Jerónimo decía con razón algo que cita el documento conciliar: la ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo (Cf. «Dei Verbum», 25).
Iglesia y Palabra de Dios están inseparablemente unidas entre sí. La Iglesia vive de la Palabra de Dios y la Palabra de Dios resuena en la Iglesia, en su enseñanza y en toda su vida (Cf. «Dei Verbum», 8). Por este motivo, el apóstol Pedro nos recuerda que «ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios» (2 Pt 1, 20).
Damos gracias a Dios porque en estos últimos tiempos, gracias también al impulso dado por la constitución dogmática «Dei Verbum», se ha reevaluado más profundamente la importancia fundamental de la Palabra de Dios. De esto se ha derivado una renovación en la vida de la Iglesia, sobre todo en la predicación, en la catequesis, en la teología, en la espiritualidad y en el mismo camino ecuménico. La Iglesia debe renovarse siempre y rejuvenecer y la Palabra de Dios, que no envejece nunca ni se agota, es el medio privilegiado para este objetivo. De hecho, la Palabra de Dios, a través del Espíritu Santo, nos guía siempre de nuevo hacia la verdad plena (Cf. Juan 16, 13).
En este contexto, querría evocar particularmente y recomendar la antigua tradición de la «Lectio divina»: la lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón (Cf. «Dei Verbum», 25). Si se promueve esta práctica con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia. Como punto firme de la pastoral bíblica, la «Lectio divina» tiene que ser ulteriormente impulsada, incluso mediante nuevos métodos, atentamente ponderados, adaptados a los tiempos. No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino (Cf. Salmo 118/119, 105).
…«que la Palabra del Señor siga propagándose» (Cf. 2 Tesalonicenses 3, 1) hasta los confines de la tierra para que, a través del anuncio de la salvación, el mundo entero, oyendo, crea el anuncio de la salvación; creyendo, espere, y esperando, ame (Cf. «Dei Verbum»1). De todo corazón, ¡gracias! S. S. Benedicto XVI – P.M. 2005-09-16-
ZS05091620
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Los escritores africanos del siglo III
a) Características generales de la literatura y de la teología africana de este período
Copiamos algunos párrafos de Drobner (pp. 169 - 170.)
"Desde la conquista de Grecia por los romanos (consumada en el año 147 a.C con la de Corinto), el griego se había convertido en la lingua franca (de todo el imperio, por lo que al principio la liturgia y la literatura cristianas utilizaron el griego también en Occidente. Esto no significa que, además del griego, no se conservaran también las lenguas concretas de cada región. En el Occidente latino el latín siguió siendo la lengua oficial, la literaria y la utilizada por el vulgo. Sobre todo en el norte de África nunca llegó a grecizarse, y la población sencilla rural sin estudios rara vez aprendía una lengua que no fuera la materna del lugar. Puesto que los éxitos obtenidos por la acción misionera del siglo II alcanzaron también, y quizá de modo principal, a los pertenecientes a las clases bajas, llevaron a finales del siglo II al nacimiento de una literatura cristiana latina, comenzando por la traducción de textos fundamentales para la predicación y la praxis cristianas: liturgia y Biblia. A este respecto es significativo que los primeros testimonios de literatura cristiana conocidos provengan de la no grecizada África: las Acta Scillitanorum en el año 180 y Tertuliano a partir del año 197".
"Como les ocurrió a los cristianos de lengua griega, también los que hablaban latín cayeron en la cuenta de que el latín «clásico» (pagano) no podía cubrir del todo la necesidad del objeto cristiano. Por eso comenzó a desarrollarse desde un principio una «lengua especial» cristiano-latina en la que, debido al origen de los traductores y de los destinatarios, entraron muchas propiedades del lenguaje vulgar que siguieron siendo perceptibles en autores más tardíos de elevada cultura". Cfr. los tres fenómenos en la formación de este lenguaje en Drobner, p. 170.
b) Las primeras traducciones de la Biblia
Antes de cualquier otro escrito, se tradujo la Biblia del griego al latín. Ya se mencionan, en las Acta Scillitanorum, las cartas de San Pablo. También se puede demostrar que los escritos de Tertuliano hacen referencia a versiones latinas del Nuevo Testamento. Por lo tanto, se puede afirmar que en la segunda mitad del siglo II existían, al menos en el norte de África, versiones latinas del Nuevo Testamento.
Medio siglo después, las obras de Cipriano atestiguan versiones latinas del Antiguo Testamento, que se tradujeron no del hebreo sino de la Septuaginta. Los traductores eran de un estrato social no elevado. Por eso esas traducciones produjeron al principio en San Agustín un fuerte rechazo.
Tanto Jerónimo como Agustín hablan de un número plural de traducciones latinas, pero de ellas sólo se han conservado fragmentos, principalmente en las citas de los Padres. A finales del siglo IV la Vulgata de San Jerónimo desplazó todas las otras versiones latinas. Al parecer había versiones de origen africano (Afra), italiano (Itala) e hispano (Hispana), todas relacionadas entre sí.
c) Tertuliano
—Vida
Quinto Septimio Florencio Tertuliano nace en Cartago en el año 155. Sus padres eran paganos. Su padre era un centurión. En Roma recibe formación jurídica, practica la abogacía y adquiere renombre. Su producción como jurista aparece recogida en varias partes del Corpus Iuris Civilis. También tiene una amplia formación en letras latinas , griegas y en filosofía.
En el año 193 se produce su conversión, y se establece en Cartago. Fue ordenado sacerdote (cf Jerónimo) aunque él nunca lo menciona. De carácter apasionado y extremista, alimentó una pasión fanática por la verdad. Todos sus escritos son polémicos Es rigorista y cercano al montanismo. Sus escritos desde el año 207 (año en que pasó abiertamente al montanismo) al 212 tienen sabor montanista. En el año 213 se produce la ruptura formal con la gran Iglesia. Desde el 220 no se tienen noticias suyas.
Sus obras pueden dividirse en:
- apologéticas,
- polémicas, y
- morales.
Escribe en un latín sentencioso. Se ha dicho que es el creador del latín eclesiástico. Aunque esta apreciación es exagerada, Tertuliano tiene mucha importancia en este tema pues introduce muchas palabras latinas luego empleadas en la teología.
—Escritos apologéticos
- Ad nationes (197): dirigida a los paganos en general; es una obra más filosófica y retórica; consta de dos libros, el primero de carácter más bien defensivo y el segundo más agresivo; prueba que las divinidades paganas son pura invención huamana.
- Apologeticum (197): es su obra más importante; dirigida a los gobernantes de las provincias romanas, por eso se trata de una obra más de carácter jurídico; critica el procedimiento judicial contra los cristianos; reclama la libertad de culto; rechaza el crimen laesae divinitatis y laesae maiestatis; resalta la caridad cristiana.
- De testimonio animae (197): demuestra la existencia y los atributos de Dios a través del testimonio del alma que no ha sido aún pervertida por la "educación" pagana.
- Ad scapulam (211-213): dirigida al proconsul de Africa; defiende la libertad de culto.
- Adversus Iudaeos: la ocasión fue la disputa de un cristiano con un prosélito judío que duró todo un día.
—Obras polémicas
- De praescriptione haereticorum (200): por prescripción las leyes no tienen derecho a utilizar la SE pues no es suya, sino de la autoridad eclesiástica; la fuente de las herejías no está en la SE sino en la filosofía.
- Adversus Marcionem (207-212): es su obra más extensa.
- Adversus Hermogenem (200).
- Adversus Valentinianos.
- De baptismo (198-200): es de suma importancia para la historia de la liturgia y de los sacramentos del bautismo y la confirmación.
- De carne Christi (210-212).
- De resurrectione carnis.
- Adversus Praxeam (213): Praxeas negaba la Trinidad de Personas afirmando el modalismo.
- De anima (210-213): es su obra más extensta despues del Adversus Marcionem; rechaza la preexistencia y eternidad de las almas; cae en el error del traducionismo (pone el origen del alma en la transmisión que de ella hacen los padres) por su falta de conocimientos filosóficos.
—Obras morales y ascéticas
- Ad martyres (202): es muy b: en todas sus páginas se respira el espíritu de heroísmo de los primeros cristianos.reve (6 capítulos), pero se trata de una de sus obras más leídas.
- De fuga in persecutione (213): escrito montanista.
- De spectaculis (197): es una condenación absoluta de todos los juegos públicos..
- De cultu feminarum (sobre el vestido de las mujeres);
- De oratione (198-200);
- Ad uxorem (200-206): sobre el matrimonio: da consejos a su esposa para cuando él haya partido de este mundo.
- De patientia (200-203)
- De poenitentia (203).
- De exhortatione castitatis (204-212).
—Doctrina teológica
- se opone a la filosofía; dice que es fuente de errores y herejías; no hay posibilidad de unión entre fe y filosofía; toma muchos elementos del estoicismo;
- confianza en las pruebas jurídicas: usa mucho la terminología jurídica en su moral;
- utiliza por primera vez el término "Trinitas" (del griego trias y también "persona" referido a la Trinidad;
- señala en Cristo una Persona y dos Naturalezas;
- es el primer autor que describe el procedimiento y las formas que la práctica de la penitencia había adoptado con el tiempo; en cambio, habla sólo incidentalmente de la Eucaristía.
- al principio cree en la Iglesia como "Domina Mater Ecclesia"; es el primer autor en denominar a la Iglesia así; al final dice que hay dos Iglesias, la del Espíritu Santo, de los perfectos, y la otra de la asamblea de los obispos que es terrena y jerárquica.
- en su época montanista afirma la irremisibilidad de algunos pecados: la idolatría, la fornicación y el homicidio.
—Transmisión del texto
Hay cinco "Corpus" (Trecense, Masburense, Agobardinum, Cluniacense, Ottoboniense) formados en los siglos V y VI, que nos han llegado a través de copias de épocas posteriores (siglos XIV a XVI). Sin embargo, recientemente se ha descubierto en los Países Bajos un manuscrito del siglo IX que contiene un fragmento del "De spectaculis". Este manuscrito pertenecía a la biblioteca de la Catedral de Colonia.
—Bibliografía: Quasten I, 556-635.
d) Minucio Felix
De origen africano. Vive como abogado en Roma.
Escribió el Octavius en latín, a fines del siglo II. Es un diálogo de Minucio con Octavio (cristiano) y Cecilio (pagano), ambientada en Ostia. Cecilio habla del escepticismo y ataca el cristianismo. Octavio refuta amablemente todas las afirmaciones de Cecilio.
Se menciona la existencia de un Dios único, la inmortalidad del alma, la providencia divina.
—Bibliografía: Apuntes.
e) San Cipriano
—Vida (200-258)
Tenemos numerosas fuentes sobre su vida: tratados suyos, correspondencia, Actas proconsularia Cypriani, Vita Cypriani de su diácono Poncio (carece de valor histórico pues sólo buscaba la edificación).
Cecilio Cipriano Tascio nace en la primera década del siglo III en una familia pagana, rica, culta y bien relacionada. Estudia brillantemente y pronto logra fama en la retórica. Es maestro de elocuencia. Parece que también se dedicó a la administración pública
Se convierte al cristianismo gracias al apostolado del presbítero cartaginés Cecilio. Después de bautizarse da todo a los pobres. Al poco tiempo es ordenado sacerdote (246) y consagrado obispo de Cartago (248 o 49) por aclamación popular. Se le opone el presbítero Novato.
En 250 estalla la persecución de Decio. Cipriano huye y se refugia en un lugar seguro para poder ayudar a sus fieles. Fabián (236-250) muere en esa persecución y, los presbíteros de Roma escriben a los de Cartago alabando a Fabián y criticando a Cipriano. Cipriano decide escribir a los presbíteros de Roma para explicarles las razones que le han movido a actuar así. Se conserva esta carta con copia de otras trece escritas a los confesores, clero y comunidades de Cartago.
Durante su ausencia, en Cartago se levanta el cisma de Novato que ha ordenado de diácono a su satélite Felicísimo. Él y otros cinco presbíteros declaran a Cipriano fuera de la comunión y tratan de atraerse a los "lapsi" con una actitud de indulgencia y laxismo. Nombran a un obispo llamado Fortunato ("la fracción de Fortunato")
Surge entonces la disputa en torno a la penitencia en la que Cipriano (como también lo hará el papa Cornelio) se muestra más indulgente con la readmisión de los "lapsi", pero sin llegar al laxismo de Novato, Felicísimo, y otros cuatro presbíteros. Cipriano, por una parte reacciona contra el laxismo de Felicísimo y lo excomulga, y por otra escribe a Novaciano, que había sido cabeza del clero romano en sede vacante, el "De ecclesiae unitate", en el que defiende a Cornelio, el nuevo papa, contra el rigorismo de Novaciano. También escribe el "De lapsis". En 251 Cornelio escribe cartas a Cipriano y se reúne un sínodo en Cartago para confirmar la postura equilibrada de Cipriano y Cornelio frente a los "lapsi". Esta doctrina prevalece en Roma y en todas partes.
Una vez muerto Fabián le sucede Cornelio. Novaciano se nombra antipapa. La cuestión debatida era la reconciliación de los lapsi. Novaciano, rigorista, sostenía que no era lícito que se reconciliaran, ni siquiera en el momento de la muerte, y que no se podían remitir los pecados capitales. Se formó una secta de "cataros", rebautizados. A los novacianos los condenan un Sínodo en Italia (251), Cipriano de Cartago y Dionisio de Alejandría. Con muchos adeptos en Oriente (sobre todo, montanistas), siguen hasta el s. VII.
En los años siguientes se manifiesta el celo de Cipriano durante una gran peste que asoló el norte de Africa (253).
Más adelante surge la segunda gran disputa a la que se tiene que enfrentar Cipriano: la del bautismo recibido de manos de herejes. Siguiendo la tradición africana (Tertuliano, De baptismo; Concilio de Cartago del 220), Cipriano se inclina por negarle la validez (Concilios de Cartago del 255 y 256) y rebautizar a los herejes. Hay una disputa epistolar con el papa Esteban que afirmaba, con la tradición romana, la validez de esos bautismos. Hay relaciones tensas entre los dos, pero sin llegar a la ruptura.
Al final se cierra la disputa con la muerte de Esteban (257) y Cipriano durante la persecución de Valeriano (253-260). Cipriano es desterrado a Cuculis (30-VIII-257) y decapitado el 14-IX-258. Se conservan las actas de su martirio.
—Escritos
Como teólogo depende de Tertuliano, a quien consideraba como su maestro y leía diariamente. Tertuliano es superior como escritor. Tenía mayor talento literario, fogosidad apasionada y profundidad, pero Cipriano le supera en celo pastoral, sabiduría cristiana, espiritualidad y prudencia práctica. Sus obras están provocadas por las circunstancias particulares prácticas. Es un hombre de acción un Pastor. Tiene un lenguaje y un estilo claros. Fue muy popular en la Antigüedad y en la Edad Media.
Tenemos varios catálogos de sus obras, que son siempre de cuestiones prácticas y concretas: en el cap. 7 de la Vita Cypriani de Poncio se mencionan 12 tratados; en un manuscrito del siglo X que recoge un testimonio del año 359; en un sermón de San Agustín (De Natale Cypriani):
- Ad Donatum: escrita antes de su conversión; Donato es amigo suyo; menciona la corrupción de la sociedad y la necesidad de luchar contra las pasiones;
- Sobre el vestido de las vírgenes (249);
- De lapsis (251);
- De ecclesiae unitate (251);
- De dominica oratione;
- Ad Demetrianum;
- De mortalitate: sobre la peste;
- De opere et eleemosynis;
- De bono patientiae;
- Ad Fortunatum de exhortatione martyrii (257): dirigida formalmente a un amigo pero en realidad a su grey, es una exhortación al martirio;
- Ad Quirinum: testimoniorum libri III (248-49): colección de textos bíblicos;
- Quod idola dii non sunt;
- Cartas (81; se conservan 65): escritas en latín coloquial y vivo;
—De ecclesiae unitate
- Causa: los cismas de Novaciano (Roma) y Felicísimo (Cartago).
- Fecha: mayo de 251 a la vuelta del destierro, en el sínodo.
- Destinatario: confesores adictos a Novaciano que se oponía a Cornelio, recién elegido papa.
- Estructura
- Introducción: exhorta a estar alerta contra los cismas que son más peligrosos que las persecuciones porque atentan contra la unidad de la Iglesia.
- "A Pedro se le da el primado para que manifieste que es una la Iglesia de Cristo".
- Algunos autores dudan de la autenticidad de algunos pasajes del capítulo cuarto que parecen interpolaciones posteriores reafirmando con mucha fuerza el primado de Pedro.
- Doctrina teológica
- la Iglesia es el único camino de salvación; es necesario estar unidos al obispo; no es sólo cuerpo, sino también madre; es la "Domus Dei" con sentido escatológico y también eucarístico; es sacramentum unitatis;
- el primado de Pedro es la causa de la unidad; el obispo de Roma no es sólo un "primus inter pares": la actitud de Cipriano con los obispos de Roma demuestra lo contrario (consultas, informes, etc.); Cipriano es decididamente episcopalista, sin embargo, tanto en su "De unitate Ecclesiae" como en la "Epístola LIX" reconoce la principalidad de la Iglesia de Roma y se pregunta si puede considerarse dentro de la Iglesia quien se aparta de la Sede Romana sobre la cual está fundada la Iglesia;
- Pedro fue el primer obispo, luego el Señor confirió el mismo poder a los demás apóstoles; Pedro quedó, sin embargo, como signo vivo de la unidad originaria.
- el bautismo es necesario; defiende la costumbre del bautismo de los niños; comenta los efectos y la naturaleza del bautismo de sangre; en la doctrina sobre la Penitencia es equilibrado; en una carta "sobre el sacramento del cáliz del Señor" expone su fe en el carácter sacrificial de la Eucaristía y la presencia real de la carne y sangre de Cristo
—Bibliografía: Quasten I, 635-676; Fliché IV, 544-547; Fliche. IV-7, Trevijano, 125-134.
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Experta en humanidad, la Iglesia ha estado siempre interesada en todo lo que se refiere al hombre y a la mujer. En estos últimos tiempos se ha reflexionado mucho acerca de la dignidad de la mujer, sus derechos y deberes en los diversos sectores de la comunidad civil y eclesial. Habiendo contribuido a la profundización de esta temática fundamental, particularmente con la enseñanza de S. S. Juan Pablo II Pont.Max., la Iglesia se siente ahora interpelada por algunas corrientes de pensamiento, cuyas tesis frecuentemente no coinciden con la finalidad genuina de la promoción de la mujer. MM.
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Las palabras siempre actuales de Gen 1,26-27: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" han orientado desde el inicio a quienes buscan la verdad sobre el hombre. Entre los teólogos medievales que se ocuparon con más detenimiento de este tema destaca, Tomás de Aquino.
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La Iglesia, desde el inicio, es católica,
esta es su esencia más profunda, dice Pablo.
“El nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, es un pueblo que proviene de todos los pueblos. La Iglesia, desde el inicio, es católica, esta es su esencia más profunda. San Pablo explica y destaca esto en la segunda lectura, cuando dice: "Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu" (1 Co 12, 13). La Iglesia debe llegar a ser siempre nuevamente lo que ya es: debe abrir las fronteras entre los pueblos y derribar las barreras entre las clases y las razas. En ella no puede haber ni olvidados ni despreciados. En la Iglesia hay sólo hermanos y hermanas de Jesucristo libres”. S. S. Benedicto XVI – P.P. 2005
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“Estemos alerta, no renunciemos a nuestros derechos fundamentales y, en todo momento, demos con serenidad y confianza razones de nuestra esperanza en Cristo, sabiendo que todo lo podemos en Aquel que nos conforta".
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Para poder amar a alguien es necesario conocerlo y para poder conocerlo hay que amarlo.
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“La Biblia, el segundo libro de Dios, fue escrito para ayudarnos a descifrar el mundo, para devolvernos la mirada de la fe y de la contemplación y para transformar toda la realidad del hombre en una gran revelación de Dios.” [San Agustín]
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Cristo, pues, en cumplimiento de la voluntad del Padre, inauguró en la tierra el reino de los cielos, nos reveló su misterio, y efectuó la redención con su obediencia. La Iglesia, o reino de Cristo, presente ya en el misterio, crece visiblemente en el mundo por el poder de Dios. Comienzo y expansión manifestada de nuevo tanto por la sangre y el agua que manan del costado abierto de Cristo crucificado (cf. Jn., 19,34), cuanto por las palabras de Cristo alusivas a su muerte en la cruz: "Y yo, si fuere levantado de la tierra, atraeré todos a mí" (Jn., 12,32). Cuantas veces se renueva sobre el altar el sacrificio de la cruz, en que nuestra Pascua, Cristo, ha sido inmolado ( 1Cor., 5,7), se efectúa la obra de nuestra redención.
Constitución Lumen gentium, 3
La Iglesia, enriquecida con los dones de su Fundador, observando fielmente sus preceptos de caridad, de humildad y de abnegación, recibe la misión de anunciar el Reino de Cristo y de Dios, de establecerlo en medio de todas las gentes, y constituye en la tierra el germen y el principio de este Reino.
Constitución Lumen gentium, 5
El dispone constantemente en su cuerpo, es decir, en la Iglesia, los dones de los servicios por los que en su virtud nos ayudamos mutuamente en orden a la salvación, para que siguiendo la verdad en la caridad, crezcamos por todos los medios en El, que es nuestra Cabeza (cf. Ef., 4,11-16).
Constitución Lumen gentium, 7
Cristo, Mediador único, estableció su Iglesia santa, comunidad de fe, de esperanza y de caridad en este mundo como una trabazón visible, y la mantiene constantemente, por la cual comunica a todos la verdad y la gracia . . . Esta es la única Iglesia de Cristo, que en el Símbolo confesamos una, santa, católica y apostólica, la que nuestro Salvador entregó después de su resurrección a Pedro para que la apacentara (Jn., 21,17), confiándole a él y a los demás apóstoles su difusión y gobierno (cf. Mt., 28,18), y la erigió para siempre como "columna y fundamento de la verdad" (1Tim., 3,15). Esta Iglesia, constituida y ordenada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él, aunque pueden encontrarse fuera de ella muchos elementos de santificación y de verdad que, como dones propios de la Iglesia de Cristo, inducen hacia la unidad católica.
La Iglesia, "va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la cruz y la muerte del Señor, hasta que El venga (cf. 1 Cor., 11,26). Se vigoriza con la fuerza del Señor resucitado, para vencer con paciencia y con caridad sus propios sufrimientos y dificultades internas y externas, y descubre fielmente en el mundo el misterio de Cristo, aunque entre penumbras, hasta que al fin de los tiempos se descubra con todo esplendor.
Constitución Lumen gentium, 8
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Sutil farisaísmo: "Señor, yo te bendigo porque no soy como los demás..."
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San Benito decía que un monasterio debe tener su puerta siempre abierta a los transeúntes, sobre todo para los que venían a decir cosas desagradables.
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“A la valentía de la fe, debe corresponder la audacia de la razón” Juan Pablo Magno {Juan Pablo II} 2004
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Sobre los altares es suficiente con que brille la Hostia Sagrada. Sino, como dijo san Hilario + 367 ca., construiríamos iglesias para destruir la fe.
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«Una investigación histórica, libre de prejuicios y vinculada únicamente con la documentación científica es insustituible para derrumbar las barreras entre los pueblos» (Juan Pablo II)
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“Contemplando la creación, llegamos al conocimiento de la Trinidad como una sola sustancia. Captamos un solo Dios: Padre, de quien somos, Hijo, por quien somos, Espíritu Santo, en quien somos. Principio al cual recorremos; modelo que seguimos, gracia que nos reconcilia” San Antonio de Padua (hacia 1195 + 1231),
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Toda criatura posee su bondad y su perfección propias. Para cada una de las obras de los "seis días" se dice: "Y vio Dios que era bueno". "Por la condición misma de la creación, todas las cosas están dotadas de firmeza, verdad y bondad propias y de un orden" (GS 36, 2). Las distintas criaturas, queridas en su ser propio, reflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabiduría y de la bondad Infinitas de Dios. Por esto, el hombre debe respetar la bondad propia de cada criatura para evitar un uso desordenado de las cosas, que desprecie al Creador y acarree consecuencias nefastas para los hombres y para su ambiente.
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“Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad”(Ps. 8).
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El orden en el universo
1. La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.
2. El progreso científico y los adelantos técnicos enseñan claramente que en los seres vivos y en las fuerzas de la naturaleza impera un orden maravilloso y que, al mismo tiempo, el hombre posee una intrínseca dignidad, por virtud de la cual puede descubrir ese orden y forjar los instrumentos adecuados para adueñarse de esas mismas fuerzas y ponerlas a su servicio.
3. Pero el progreso científico y los adelantos técnicos lo primero que demuestran es la grandeza infinita de Dios, creador del universo y del propio hombre. Dios hizo de la nada el universo, y en él derramó los tesoros de su sabiduría y de su bondad, por lo cual el salmista alaba a Dios en un pasaje con estas palabras: ¡Oh Yahvé, Señor nuestro, cuán admirable es tu nombre en toda la tierra! Y en otro texto dice: ¡Cuántas son tus obras, oh Señor, cuán sabiamente ordenadas! De igual manera, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, dotándole de inteligencia y libertad, y le constituyó señor del universo, como el mismo salmista declara con esta sentencia: Has hecho al hombre poco menor que los ángeles, 1e has coronado de gloria y de honor. Le diste el señorío sobre las obras de tus manos. Todo lo has puesto debajo de sus pies.
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¡Gloria al Jesucristo, base y fundamento de su Iglesia!
¡Buenaventura eres Tú, Oh María, Madre de mi Maestro!
“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!
Gracias por venir a visitarnos
Compendio del Catecismo de la Iglesia católica: ¿por qué no lo sabemos?
La fe de los sencillos - Una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia. 2005. ¡No falte en el bolsillo de cada cristiano para aprenderlo!
Creer, celebrar, vivir y orar, esta y no más es la fe cristiana desde hace 2000 años, enseñada por la Iglesia Católica sin error porque Cristo la ilumina y sólo Él la guía.
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Recomendamos vivamente: Título: ¿Sabes leer la Biblia?
Una guía de lectura para descifrar el libro sagrado - Autor: Francisco Varo – MMVI. Marzo - Editorial: Planeta Testimonio
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Cristianos: ¡no nos dejemos engañar por algunos grupos, veamos este ejemplo!
Recomendamos: “ROMA, DULCE HOGAR”, Scott Hahn y su esposa Kimberly cuentan el largo viaje que les llevó de protestantes-evangélicos calvinistas, hasta la casa paterna en la Iglesia Católica. Un camino erizado de dificultades, pero recorrido con gran coherencia y docilidad a la gracia, y cuyo motor era el amor a Jesucristo y a su Palabra en la Sagrada Escritura.
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Recomendamos: “LO PRIMERO ES EL AMOR”, Scott Hahn muestra de nuevo una de sus mejores cualidades como autor: su gran capacidad para explicar las verdades esenciales de la Iglesia Católica fundada por Jesucristo, de un modo accesible y atrayente. En esta obra el incentivo es esta pregunta: ¿Qué clase de amor y qué clase de familia satisfacen nuestros más íntimos anhelos?. Con su clara prosa desarrolla una idea central de la fe cristiana: Dios, la Trinidad de Personas Divinas, es una familia que vive en una comunión de amor. Expone también Hahn la íntima conexión entre la familia divina, la familia de la fe, que es la Iglesia, y las familias de la tierra formadas por un hombre y una mujer. Ed. Patmos – Libros de espiritualidad-225.-
Recomendamos: “DIOS Y EL MUNDO” Joseph Ratzinger. Ed. Galaxia Gutemberg-