Tuesday 21 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
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Nadie tan implacable como los puritanos y jacobinos. Golpean nuestras mentes hasta que penetre en ellas su verdad. Confunden la ética con la legislación, y nos abruman con reglamentos y regulaciones cada vez más capilares. Más les valiera respetar la libertad, de la que toda moral surge y a la que toda moral retorna».

 

 

Jacobino y masón. Originariamente, los jacobinos (dirigidos por Robespierre) constituyeron un club, una especie de partido, en 1789, que iba a ser el núcleo más radical de la Revolución Francesa. Se llamaron así por ocupar los locales de un convento que llamaban de los “jacobinos”. Con el tiempo el jacobinismo fue un difuso movimiento que, en distintas épocas y naciones subrayaba la centralidad del Estado frente a las pretensiones de las autonomías regionales. No es una etiqueta muy precisa. Se utiliza más como invectiva. El término masón es todavía más difuso y también se utiliza como despectivo (“rojos y masones”). Los masones son una forma de sociedades secretas que se remonta idealmente a la Edad Media, con los gremios artesanales. De modo estricto es un tipo de asociación que surge en el siglo XVIII en Inglaterra y en Francia, con direcciones y estilos un tanto distintos. Lo fundamental es la organización secreta, el carácter ritual y el sentido de ayuda mutua entre sus miembros por lo general personas encumbradas. Sobre los masones la obra imprescindible es el libro de César Vidal (Los masones, Planeta. 2005.01)

 

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Con la llegada del guerrero Mahoma e irrupción del mahometismo (islamismo-musulmán) en el siglo VII, no ha cesado el ataque a la civilización, a los fundamentos judeo-cristianos de Europa (Atenas Jerusalén Roma). A una nueva concepción de libertad, deberes y derechos. Del cristianismo, el alzar y valorar la inalienable dignidad de todo ser humano ‘hombre como mujer’. Esos hechos nos brindan una posibilidad de interpretar las Cruzadas como lo que fueron: una lucha por la supervivencia de Occidente, con la Cristiandad a la cabeza, por sus valores y méritos que progresivamente vamos gozando.

 

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Este es un Gobierno masónico: la política ferozmente anticristiana y anticatólica en temas como las relaciones con la Iglesia, el matrimonio homosexual, la reforma educativa, está dirigida a erradicar la influencia de la Iglesia en la sociedad. Eso es la masonería", afirma Ricardo de la Cierva.

Asimismo, el cirujano francés Maurice Caillet, que fue miembro activo del Gran Oriente, la principal organización masónica francesa, no pierde la oportunidad de alertar sobre el peligro que representa la masonería al afirmar que "en el plano moral perdemos nuestra libertad de manera insidiosa, pues hemos jurado apoyar a nuestros hermanos, incluso poniendo su vida en peligro, podemos incurrir en compromisos espurios y en la corrupción."

Sin embargo, el catedrático Alberto de la Hera ratificó "que si bien la Iglesia Católica ha levantado la pena de excomunión para los católicos que se adscriban a la masonería, en el último Código de Derecho Canónico, queda reflejado que el católico que se asocie a una logia masónica, incurre en pecado
mortal."

Pike, que fue masón en Estados Unidos, dijo "que la cosmovisión masónica es eminentemente diabólica. Por ello en la recepción de los grados supremos de los masones, es obligada la apostasía, pisando y escupiendo sobre un crucifijo y la tiara papal, más el compromiso de la destrucción de la "sagrada potestad del Romano Pontífice".
Clemente Ferrer Roselló  2008.I.02 hispanidad.com

 

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Acabo de leer su libro sobre los masones. ¿Qué papel cree usted que ha jugado la masonería en los últimos sucesos acaecidos en España? Me refiero especialmente al cambio de Gobierno a raíz de los atentados del 11M - Madrid

 

¿Aparte de que la juez casada con una de las figuras de la masonería francesa telefoneara a Rubalcaba para darle información sobre los autores del 11-M? Pues creo que tardará años en saberse. 2005

 

¿Qué opinión le merece el libro El Enigma Sagrado, en el que mediante el estudio de documentos históricos, se dice que Jesús tuvo descendencia y que no murió el la cruz, además de todo lo relacionado con el Priorato de Sión?

 

Típica tomadura de pelo anticristiana surgida de la pluma de un autor perteneciente a la masonería... o sea, una chorrada.

Dr.en historia antigua César VIDAL,filósofo,teólogo,abogado,escritor:2005-03-31

 

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Le pregunto como gran experto en la masonería y aprovecho para felicitarle por su libro Los Masones. Tengo una duda: ¿Considera que Franco tenía algún fundamento sólido para referirse a la judeomasonería?

 

Franco no hablaba de la judeo-masonería sino de una conspiración judeo-masónica que es distinto. Sobre la masonería, tenía una opinión muy similar a la del general De Gaulle y otros militares que habían visto los abusos de la masonería en el ejército; sobre los judíos, tenía ideas complejas que iban de salvar a millares durante el Holocausto a conservar un cierto antisemitismo católico en la Península que no en el norte de África.

Dr. César VIDAL:historiador,filósofo,teólogo protestante,abogado:2005-11-08-Esp.

 

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P: ¿Es incompatible ejercer un cargo político y pertenecer a la masonería?

R: Desde la perspectiva de la masonería más bien todo lo contrario. A la Historia nos remitimos.

 

P: ¿Es cierto que a las sociedades masónicas no pueden acceder las mujeres? En caso afirmativo, ¿por qué las feministas se preocupan tanto de cosas como el Alarde y se callan ante los masones?

R: 1. Es cierto en la inmensa mayoría. 2. No será porque critiquen el islam, desde luego.

Este diálogo con César Vidal tuvo lugar entre las 17.00 y las 18.00 del martes 23 de enero 2007.Esp.

 

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El Escocismo como clave interpretativa

 de la Francmasonería moderna

 

por José María Ripoll Rodríguez

Cuando nos introducimos en el estudio de la Francmasonería moderna, habitualmente nos abrumamos ante la diversificación ritual; esto constituye un verdadero obstáculo intelectivo para la correcta comprensión de éste fenómeno dado que solemos tener la idea preconcebida de la Francmasonería de un todo compacto y ante tal diversidad nos encontramos ante una aparente atomización de este institución. Para ello nos hace falta comprender antes de donde proviene tal diversidad, lo cual nos permitirá entender que tal atomización no es más que aparente, pues procede de un origen común bien claro

 

Tal dificultad habitualmente conduce a los diversos autores a contentarse con una descripción genérica de la filosofía de la masonería y su origen histórico obviando este dificultad, cuando es precisamente esta dificultad, que tiene su origen en la diversificación ritual acaecida a mediados del XVIII, el camino para interpretar rectamente la mutación de la francmasonería operativa en la francmasonería moderna, que es lo que nos ocupa.

Y dentro de esta diversificación ritual, especial atención hemos de prestar al denominado “escocismo” pues supone la primera toma de conciencia por parte de los francmasones de que son algo distinto en relación a aquellos gremios de constructores que conoció la Europa del medievo y asimismo es el primer esfuerzo que realiza la Francmasonería por vincularse de manera directa e incluso histórica –con más convicción moral que hechos netos y auténticos- a los más diversos fenómenos iniciáticos de los que desde entonces – el Siglo XVIII- se considerará deudora.

¿Cuál es el origen de los ritos modernos de la francmasonería?¿De dónde proviene su diversificación ritual?

Sin pararnos a estudiar ese proceso histórico que lleva a la francmasonería operativa a convertirse en especulativa [1], cuyos primeros resultados se comienzan a vislumbrar entre 1717 y 1730 con la aparición primero de la Gran Logia de Inglaterra y más tarde la Fran Logia de Francia, precisamos que este proceso no se entenderá nunca sin la presencia de masones “aceptados” en las logias operativas de constructores; un hecho debido a la decadencia del afán constructor que percibiremos en Escocia de una manera temprana y que lleva a las diversas logias a aceptar personalidades bien situadas social y económicamente para mantener la existencia y prestigio de las mismas. Se trata de un proceso sin duda más complejo, que exigiría un mayor desarrollo que imposibilitaría dedicarnos al tema que nos ocupa. Sin embargo este dato es capital para cualquier acercamiento a la cuestión del paso de la Francmasonería operativa a la especulativa.

Llamamos “masonería simbólica” a los conocidos tres primeros grados de cualquier sistema ritual : aprendiz, compañero, maestro. Los lugares donde se trabajan esos tres primeros grados se denominan por eso “logias simbólicas”. También nos encontramos con la denominación de estos fundamentales tres primeros grados como “masonería azul”, por el color del techo de las logias simbólicas representando el firmamento.

Los grados presentes en la masonería especulativa de “aprendiz” y “compañero” son una sublimación simbólica de los grados profesionales en que se encuadran los constructores medievales. Precisamente, en las cofradías medievales, no existe un ritual específico para el grado de maestro, sino un ritual común para el compañero y el maestro, tanto en Escocia como en Inglaterra. Sin embargo, es en Escocia –y aquí es donde hemos de fijarnos con especial atención- donde los masones de oficio están encuadradso en los tres grados de aprendiz, compañero, maestro. ¿No existe acaso el grado de maestro en las logias operativas inglesas? En Inglaterra el maestro no es más que un compañero en posición de presidir las tareas de los demás profesionales de su logia.

Ya refiriéndonos a la masonería especulativa, la creación del tercer grado simbólico fue la consecuencia de proyectar la figura del maestro constructor escocés; en el Siglo XVIII son muy numerosos los masones aceptados en los talleres escoceses, de ahí su influencia en la francmasonería posterior.

Pronto, después de la creación del tercer grado, movió a algunos a reunirse para reflexionar juntos sobre las potencialidades virtualmente contenidas en el grado de maestro y que no parecía oportuno tratar en las tenidas ordinarias en la logia simbólica. Es aquí donde encontramos la génesis de la variedad de “escuelas” diferenciables por su sistemática. Dado el carácter gradual e iniciático, esto provoca que se vayan formando a través del tiempo sistemas rituales condensados en lo que llamamos “Ritos”, con distinto número de grados, siempre complementarios al tercer grado, aunque manteniendo la unidad básica en los tres primeros. La diversificación de los Ritos son el resultado de variados métodos de desarrollar el grado de maestro y se encuentran por tanto vinculados a este grado.

El primer Rito de la Francmasonería moderna.

El rito de la primera Gran Logia de Inglaterra sólo trabajaba los tres grados básicos. El primer método ritual de la masonería simbólica es el del manuscrito de Edimburgo (1696). La nueva Gran Logia de Inglaterra adoptaría más tarde muchos elementos rituales de la Gran Logia de Antiguos masones, más impregnados del Rito de York.

La masonería simbólica inglesa siempre se mostró (y se muestra) reacia a atribuir el carácter de grado a cualquier desarrollo filosófico posterior.

La Gran Logia Unida de Inglaterra, tras la unión de estas dos corrientes que acabamos de mencionar se consolidó en 1813, incluyó en su sistema la leyenda del “Arco Real” si bien subrayando que se trataba de un enriquecimiento del tercer grado. La leyenda trata de la búsqueda de la Palabra Perdida tras la muerte del maestro Hiram Abiff, encontrada bajo un arco por tres maestros que preparaban el terreno para la reconstrucción del templo de Jerusalén después de la destrucción babilónica. Esa palabra contendría también el principio trinitario pagano-gnóstico (Jahbulon; compuesto de Yahvé-Baal-Osiris) que la masonería anglosajona atribuye al gran arquitecto del universo. Este desarrollo del grado de maestro se perfecciona en los “Capítulos del Arco Real”, que no interpretan como un grado superior, sino, según la terminología de la masonería regular inglesa un “cuerpo masónico colateral”.

En 1823 se crea una logia de investigación llamada “Emulation Lodge of improvement” orientada a fijar los desarrollos rituales del método simbólico; método que recibe el nombre de “Emulation” y que consta de tres grados, pudiendo después integrarse los masones en un “capítulo del Arco Real” cuyo trabajo masónico no tiene lugar en las logias simbólicas que sólo trabajan los tres grados básicos, cuya administración controla un “Supremo Capítulo del Arco Real”, constituyendo un organismo masónico no dependiente de la Gran Logia. Así, el desarrollo del grado de maestro del que hablábamos antes de desarrolla en los maestro ingleses en el Capítulo del Arco Real, al que acceden por “cooptación” esto es por “invitación” del Capítulo.

La masonería regular, de tradición inglesa no acepta, basándose en las constituciones de Anderson y en los antiguos usos y costumbres el concepto de “grados superiores”, sino que este tipo de organismos que desarrollan el grado de maestro los conceptúan como hemos señalado más arriba como “cuerpos masónicos colaterales” [2] a los que un maestro masón accede por cooptación.

Los grados masónicos superiores del Rito Escocés Antiguo Aceptado (o “y aceptado”) que denominaremos en adelante como REAA, que comprenden los grados cuatro al treinta y tres son también practicados por algunas logias inglesas vinculadas a la Gran Logia Unida de Inglaterra (regular) pero en en sus logias básicas no trabajan los primeros tres grados del REAA cuya administración depende de un Supremo Consejo del Rito establecido para cada obediencia.

El Escocismo

La aparición de los sistemas denominados escocistas en el continente europeo, a lo largo del Siglo XVIII, tuvo una importancia capital en el desarrollo de la masonería simbólica. La existencia de tres niveles profesionales de la masonería escocesa del orficio y la cuantiosa presencia en sus logias de masones aceptados, no profesionales, dio al maestro masón escocés un carácter especial durante el Siglo XVII.

Los maestros escoceses residentes en Inglaterra y Francia se distinguían por practicar una masonería “a la antigua” más compleja en sus rituales que la “ordinaria” practicada por los maestros ingleses, sin que tales diferencias lleguen a constituir un método diferenciado. Podemos definir como “escocismo” a los sistemas graduales que desarrollan el conocimiento del tercer grado, entroncando a través de la simbología de sus grados posteriores con la tradición bíblica relacionada con el templo de Salomón, de la tradición gnóstica (crístico-gnóstica) y la tradición esotérico-templaria.

A pesar del nombre, hemos de puntualizar que los sistemas escocistas no se originan en Escocia, sino en Francia, donde la presencia de masones estuardistas esoceses refugiados fue notoria durante la segunda mitad del siglo XVII, que se vio incrementada al tomar allí asilo la dinastía exiliada con Jacobo II Estuardo.

En general se señala como punto de partida del escocismo el discurso del caballero Ramsay en 1736 ante una asamblea de la Gran Logia de Francia.

Andrew Michael Ramsay, caballero escocés, licenciado en Teología, doctor honoris causa por la universidad de Oxford y miembro de la Real Academia de ciencias de Londres ( la célebre Royal Society fundada por Elias Ashmode) se convirtió al catolicismo influido por el obispo Fénelon y estuvo al servicio de Carlos Estuardo, de cuyos hijos fue preceptor algún tiempo. Fue iniciado como masón en Francia en 1730. En su famoso discurso se realiza un análisis histórico vinculando el desarrollo de la Francmasonería medieval con la actividad de las órdenes de caballería, tomando como modelo los hospitalarios de San Juan, y presentando todo ello entroncado en una tradición más amplia, de carácter iniciático.

Aunque ni los sistemas escocistas surgidos y practicados a lo largo del siglo XVIII tuvieran vinculación directa con Ramsay, ni la masonería hubiese tenido una vinculación directa con las órdenes de caballería, lo importante del discurso es cómo Ramsay destaca los símbolos iniciáticos presentes en los mitos caballerescos, campliando el simbolismo más allá que el meramente constructivo. Es el primer intento sistematizado de la francmasonería moderna por presentarse como heredera de los fenómenos iniciáticos de la humanidad en una relación de identidad. Los “mojones” serían la antigua destrucción del Templo de Salomón, que llegarían secretamente al cristianismo gnóstico, más tarde a la orden del Temple –a la que Ramsay no alude- a través de la cual habría llegado hasta los masones escoceses, desembocando en la moderna francmasonería. Esto, aparte de carecer de fundamentación histórica alguna y una fabula bastante absurda, nos muestra de qué manera es a partir de la mitad del siglo XVIII cuando los francmasones a través de esta historia mítica se van retratando a sí mismos, en un proceso que culminará a fines del XVIII. Con la revolución francesa nos encontraremos una francmasonería completamente transfigurada, sin resto alguno de las viejas tradiciones operativas. ¿Cuál es el eje que unifica todos estos mitos ejemplares? Sin duda la vieja corriente gnóstica que rebrota de diversas maneras a través de la historia. Es desde el punto de vista gnóstico como la Francmasonería emplea la tradición bíblica, sus rituales y símbolos, los mitos caballerescos y ciertas imágenes crístico-gnósticas con una especial vinculación a los misterios iniciáticos del Antiguo Egipto al que la Francmasonería se siente cada vez más vinculada. La leyenda de Hiram Abiff cuya muerte y resurrección es el tema clave y central del grado de maestro, es desconocido por la vieja masonería operativa y solamente aparece a partir de 1725 como hace notar el primer masón disidente, Pritchard cuando, aparte de publicar las prácticas rituales de las logias critica duramente esas novedades, extrañas a la vieja tradición. Es el primer momento en que la Francmasonería asume esta identidad profunda tal como llega hasta nuestros días, insertándose en el orden de las tradiciones esotérico-iniciáticas de la humanidad.

Fueron numerosos los sistemas rituales escocistas que se configuraron entre 1742 y 1801 (los años del desarrollo y consolidación del escocismo) pero reseñaremos solamente algunos de ellos, por ser los que han perdurado y siguen practicándose.

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado [3]

Es el sistema de trabajo masónico más extendido por el mundo. Sus antecedentes remotos se encuentran en la ya mencionada calidad del Maestro escocés que dio origen en las ciudades inglesas de Londres y Bath hacia 1730 a sendas logias especiales de “maestros escoceses”. Sin embargo, su lenta configuración como método de trabajo masónico tiene lugar a lo largo del siglo XVIII en Francia completándose en América. Los maestros escoceses establecidos en Francia bajo la protección que Luis XIV diera a su pariente Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia, son mencionados por primera vez en las ordenanzas de la Gran Logia de Francia en 1743, negándoles la distinción que ellos reivindicaban como masones de mayor rango. Representa una corriente que consideraba que la iniciación no se dirige al individuo orientado a la mera ilustración –que era lo que las más de las veces se producía en la incipiente masonería especulativa- sino para su transformación. Así, el escocismo ponía de relieve que la tradición de los constructores medievales hundía sus raíces en un terreno mucho más profundo: la tradición iniciática de las antiguas culturas. [4]

En 1744 se mencionan en Francia frecuentemente los “grados escoceses” en publicaciones divulgativas, por lo que la existencia de los mismos viene a ser simultánea al tercer grado, establecido en la década que oscila entre 1730-1740 y aún no estabilizado en todas las logias. Por ello, y porque el grado iniciático de Maestro masón contiene el germen de todo el desarrollo gradual escociste, señalábamos anteriormente que constituye el primero de los grados superiores. Notemos la consecuencia necesaria de lo que acabamos de decir, a pesar de que ponemos el año 1717 como el año de aparición de la Francmasonería tal y como la conocemos en el siglo XX, en base a esto debiéramos subir algo más esa fecha, haciéndola coincidir con la generalización del grado de maestro, esto es, no antes de 1740 y quizá aún más adelante como veremos.

Por otra parte, la Gran Logia de Francia había visto aumentar su número de miembros a costa de un descenso cualitativo, que, a mediados del siglo XVIII alertaba a las autoridades masónicas. Este cambio en la composición social de la Francmasonería ya a partir de 1750, dejando de predominar como había sido la tónica general hasta entonces de la aristocracia, nos habla asimismo de una cada vez más definida orientación ideológica de la masonería de un mero club de ilustrados hacia aquello que hemos apuntado: una sociedad iniciática de fuerte componente gnóstico.

Ese cambio sociológico en la Orden decidió el Conde de Clermont, Gran Maestre de la Gran Logia de Francia desde 1743 a aprobar la creación de un “taller-modelo” en París: el de San Juan de Jerusalén, en cuyos estatutos (publicados en 1755) se atribuía a los maestros escoceses cierta responsabilidad en la custodia del legado de la Tradición masónica en las logias simbólicas.

La multiplicidad de temas propuestos a la reflexión masónica en las logias en forma de grado, hizo necesaria la creación de organismos coordinadores que facilitaran una estructuración coherente de los mismos. Éstos solían adoptar el nombre de Capítulos o Consejo. Así nacieron el Capítulo de Clermont (1754) y el Consejo de Emperadores de Oriente y Occidente (1758) cuyo referente escocista se hallaba en la logia de San Juan, antes mencionada.

La creación de la logia de San Juan se realizó al margen de la Gran Logia de Francia, aunque en estrecha vinculación con ella. Esta dicotomía formal inspirará después el desarrollo de los Supremos Consejos del grado 33, que aunque están formados por masones de una misma obediencia que practican el REAA, sin embargo el Supremo Consejo del rito es formalmente independiente de la obediencia, si bien cuando los masones pertenecientes al Supremo Consejo abandonasen la obediencia, también dejan por ese hecho de pertenecer al Supremo Consejo.

El Capítulo de Clermont tuvo corta vida. Sin embargo, extendió su sistema de grados a Alemania, donde los temas basados en la leyenda templaria darían lugar a importantes estructuras escocistas. El consejo de emperadores fue fundado en 1758 en París con el subtítulo de sublime logia escocesa. Lo importante del consejo de emperadores fue que armonizó el escocismo a través de un sistema de 25 grados, llamado Rito de Perfección que, tras su desaparición en 1782, serviría de base al REAA.

Señalemos que el Consejo de Emperadores habría creado un Consistorio en Burdeos, del que emanarían las constituciones del Rito de Perfección aunque no hay pruebas irrefutables al respecto.

Lo que sí es irrefutable es la autorización en 1761 de la logia de San Juan de Jerusalén a Etiénne Morian, caballero y príncipe de todas las logias de perfección, a establecer logias del Rito de Perfección en América y allí a donde fuere. En 1762 el Gran Maestre de la Gran Logia de Inglaterra, Conde de Ferrest, extendió tal autorización al nuevo mundo. Así lo Morin creando la logia de la perfecta armonía en Haití y pasando a Jamaica, donde nombró inspector adjunto a Harry H. Francken quien introduce el Rito en los Estados Unidos.

El primer texto completo del REAA conteniendo los veinticinco grados del Rito de Perfección más otros ocho se dio a conocer en 1802 por circular emitida por el Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales del Grado 33 y último del REAA. Este primer Supremo Consejo del Rito había sido creado en 1801 en Charleston por masones franceses procedentes de Haití y refugiados en los Estados Unidos, junto a masones americanos, todos ellos Inspectores Generales del Rito de Perfección.

El sistema de 33 grados de este Rito habría sido estudiado y aprobado por Federico II de Prusia, protector de la masonería, que lo sancionó en las Constituciones de Berlín en 1786.

 

La división del REAA

Llegados a este punto hemos de hacer unas aclaraciones acerca de la relación existente entre la obediencia masónica, el Supremo Consejo del grado 33, y el trabajo que desarrolla el masón. En primer lugar, como hemos señalado antes, una obediencia masónica en cuyas logias se practica el REAA y el Supremo Consejo son cuerpos masónicos formalmente distintos. El Supremo Consejo administra los grados del Rito desde el cuatro al treinta y tres. Los grados simbólicos (aprendiz, compañero, maestro) son competencia de la obediencia. Así pues, el masón que es exaltado al grado de Maestro puede ser invitado por el Supremo Consejo a participar del trabajo masónico que realiza allí, el maestro masón en cuestión pasaría a pertenecer al Supremo Consejo del Grado 33 en uno de sus cuerpos dependiendo del grado. El trabajo masónico realizado en los distintos cuerpos del Supremo Consejo no interrumpen el trabajo desarrollado en la logia simbólica en la que tiene grado de maestro. No interfiere su pertenencia al Supremo Consejo con las tenidas ordinarias en la logia simbólica. Así , un maestro secreto (grado cuarto del REAA) para nombrar su grado diría: tercero simbólico y cuarto filosófico. Si bien esta terminología es propio de obediencias “irregulares” no vinculadas a la tradición inglesa, nos sirve para entender que se diversifica y aumenta el grado de trabajo masónico para un masón que habiendo sido invitado por el Supremo Consejo acepta para aumentar su acervo masónico. Muchos otros masones declinan la invitación y no pasan del grado tercero y no suelen participar en otros trabajos masónicos que los desarrollados en su logia simbólica. A medida que se “aumenta el salario” (aumento de grado) se multiplican también las obligaciones y trabajos para un masón. De ahí asimismo que los masones que alcanzan el grado treinta y tres o se encuentran en otros cuerpos masónicos colaterales sea más bien escaso. En España por poner el caso no pasan de doscientos los que tienen el grado 33 del REAA.

Los cuerpos masónicos pertenecientes al Supremo Consejo se estructuran de la siguiente manera, si bien hay variaciones en algunas obediencias:

a)      Logias de Perfección: Grados 4-14

b)      Soberanos Capítulos: Grados 15-18, que a su vez confieren los grados 4-18

c)      Areópagos: Grados 19-30, que a su vez confieren los grados 19-30

d)      Consistorios: Grados 31-32

e)      Supremo Consejo del grado 33 y último del REAA que confiere el grado 33

En algunas obediencias hay que añadir soberanos capítulos, a partir del grado 30. Estos nombres que hemos mencionado constituyen el nombre de las logias en las que se reúnen –además de la simbólica- los masones que han alcanzado dichos grados en el REAA. A través de los diversos grados del REAA podemos constatar que recogen aspectos de la tradición iniciática universal, implícitos en tradiciones características de la historia europea y mediterránea, de forma que permite acceder a un fondo iniciático común de la cultura judeocristiana y a las culturas en las que ésta surgió. A través de un oficio que engloba otros muchos como es el de constructor se ectiende a profesiones ideales como la caballería o el sacerdocio. Cada Supremo Consejo está formado por un mínimo de nueve y un máximo de treinta y tres masones del grado treinta y tres y presidido por un Soberano Gran Comendador con jurisdicción sobre logias del grado cuatro al treinta y tres del REAA; la jurisdicción sobre logias simbólicas, como hemos apuntado ya, corresponde a las Grandes Logias presididas por sus respectivos Grandes Maestros.

El primero de los Supremos Consejos de Europa, fundado en 1804, tras haberse fundado el de Charleston, fue el de Francia. El primer Supremo Consejo de España fue fundado en Madrid en 1811.

Así nos encontramos con que el proceso que cristaliza con el desarrollo del REAA dura nada menos que unos cuarenta años. Son estos cuarenta años en que la Francmasonería va abandonando sus viejas tradiciones y las vinculaciones que pudiesen quedar con la Francmasonería primitiva para ir adquiriendo su moderna identidad. Es un proceso que podemos hacer coincidir con la promulgación del primer ritual del REAA en el año 1786, donde podemos hablar ya claramente de Francmasonería tal como la conocemos hoy.

 

El Rito o Régimen Escocés Rectificado [5]

El movimiento masónico escociste se extendió también a Alemania, produciendo ahí una síntesis entre el esoterismo cristiano y los ideales caballerescos templarios en el sistema que caracterizó a la estricta observancia templaria. Su promotor fue el barón Karl Gotthelf Von Hund quien, iniciado en la masonería en 1742 en Francfort recibió luego los grados superiores impartidos por el capítulo de Clermont, afirmando él mismo haber sido admitido poco después, en un capítulo de templarios londinenses. La gran tarea que se marcó Von Hund fue nada menos que la restauración de la Orden del Temple, tarea a la que dedicó gran parte de su vida, mezclando los ideales masónicos de su juventud con las leyendas templarias.

Hacia 1752, y tras su conversión al catolicismo, fundó la orden de la estricta observancia templaria, contando pronto con el apoyo de la burguesía y de la nobleza alemana. Tras treinta años de agitadas controversias internas, puestas de relieve en sucesivos conventos de la Orden, se produjo su definitiva transformación en el convento de Wilhemsbad (1782) con la aceptación de algunas de las reformas llevadas a cabo en Francia por el masón lugdunense Jean Baptiste Willermoz, quien, renunciando al ideal de la restauración del Temple recondujo la orden a la ortodoxia masónica dando lugar al rito llamado régimen escocés rectificado. La estricta observancia, reformada, se extinguió durante la primera parte del siglo XIX, si bien en Dinamarca sobrevivió hasta 1855.

El sistema escocés rectificado, puesto a punto por Willermoz en torno a 1784 comprende los siguientes grupos graduales:

a)      Logias de San Juan: Abarca los tres primeros grados básicos de la masonería, aprendiz, compañero, maestro.

b)      Logias de San Andrés: Maestro escocés o de San Andrés de Escocia.

c)      La Orden interior: formada por los grados de caballero novicio y Bienhechor de la Ciudad Santa.

Las logias de cada uno de estos tres grupos graduales son presididas por un hermano del grado superior inmediato. Así, una logia de San Juan estará presidida por un maestro escocés y una Logia de San Andrés lo estará por un Caballero Bienhechor. La administración de la Orden Interior está organizada en encomiendas (grupos de al menos tres caballeros bienhechores pertenecientes a una Logia de San Andrés) presididas por un Prefecto; Capítulos y Grandes Capítulos o Prioratos Provinciales. EL gobierno de la Orden lo ejerce un gran directorio escocés, compuesto por diez caballeros bienhechores. Las funcione de conservación del Rito y de los Reglamentos de la Orden está a cargo de un organismo denominado “regencia escocesa” (equivalente al Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado) integrado por el Gran Maestre Nacional, el ex Gran Maestre precedente, el Gran Prior, el Gran Canciller, y el Visitador General, todos ellos caballeros bienhechores y miembros, a su vez, del Gran Directorio escocés.

El Régimen Escocés Rectificado es un sistema masónico “crístico”[6] en el sentido de que las leyendas simbólicas que sirven de base al método iniciático en los diversos grados son substituidos por misterios de la fe cristiana, aunque buscando la concienciación personal del conocimiento contenido en ellos. Es el esoterismo cristiano (gnóstico) lo que se abre al iniciado que trabaja dentro de ese sistema. La leyenda de la muerte y resurrección de Hiram Abiff, tema central del tercer grado simbólico de la masonería es substituido por la narración de la muerte y resurrección de Jesucristo con idéntico fin, acceder al significado cósmico de ambos conceptos.

Otros sistemas graduales

Muchos fueron los otros sistemas graduales que el escocismo produjo en el siglo XVIII, hoy desaparecidos y cuya mención sólo tiene interés erudito, como el Rito llamado de Ramsay con seis grados, el Rito primitivo ( o de los filaletas de Carbona), el Rito de Lyon (con 25 grados), el Rito Escocés Filosófico que practica alguna logia belga y que fue el de la Logia Madre Escocesa de Francia, luego absorbida por el Grande Oriente, el Rito de Namours, el Rito Español que se practicó a fines del Siglo XIX y del que se ha perdido, por lo que parece toda referencia, más un etcétera que compondría una larguísima lista. Tenemos también el Rito Sueco , país en el cual los francmasones nunca siguieron la Tradición ritualística inglesa ni francesa sino que elaboraron un ritual crístico-templario en donde también podemos hacer sentir la influencia del escocismo.

Conclusiones que podemos extraer

La importancia capital de este movimiento procede del hecho de que el escocismo es la misma autoconciencia de la Francmasonería de mediados del XVIII francés; de que ha evolucionado, se ha transformado buscando una nueva identidad, que parece hallarla en los ritos esotérico-iniciáticos de la historia mediterránea. Quiere entroncar por ello, con el cristianismo gnóstico, con el templarismo,siempre reinterpretado por la masonería desde su época de aparición y desarrollo.

De ahí que la configuración de la Francmasonería tal como la conocemos hoy la podemos poner en paralelo con el desarrollo del escocismo. Tendremos una Francmasonería netamente especulativa sin rastro de las antiguas tradiciones de la masonería operativa cuando el sistema escicista se halla plenamente consolidado.

¿Cuándo se produce este momento? Se produce a lo largo de todo ese proceso que va consolidando los rituales del Sistema escocés; sin duda no antes del discurso del Caballero Ramsay, que recoge los tópicos escocistas de una manera sistemática y muestra la nueva conciencia de la Francmasonería. Por lo tanto un desarrollo que iría de 1740-1782. Descubrimos el eje de los nuevos elementos del escocismo en el rebrotar del viejo gnosticismo que parecía agotado desde los tiempos de la experiencia cátara, y que confluyó, por las vías de diversas y variadas corrientes renacentistas, como el rosacrucismo, la alquimia y el hermetismo en el nacimiento de la nueva masonería especulativa. Ahí está la importancia de este sistema; no en vano se fue imponiendo como el principal sistema-método de trabajo masónico. Quizá porque refleja y explicita mejor que cualquier otro aquellos principios por los que los francmasones especulativos se reconocen a sí mismos.

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José María Ripoll Rodríguez

Fuentes:

Daza, Juan Carlos, Diccionario de la Francmasonería, Ed. Akal

De La Cierva, Ricardo, El triple secreto de la Masonería, Editorial Fénix, 1994

La Masonería invisible, Editorial Fénix

Hurtado, Amando, Nosotros los Masones, Edaf. 2005

Knight, Christopher y Lomas, Robert, La clave masónica, Martínez Roca

Ridley ,Jasper, Los masones la sociedad secreta más poderosa de la tierra, Ed. Javier Vergara

Vidal, César, ‘Los masones la sociedad secreta más influyente de la historia’, Ed. Planeta, 2005


[1] Respecto a este asunto cabe mencionar el imprescindible libro El Triple Secreto de la Masonería, Ricardo de la Cierva, Ediciones Fénix,pp.38-69; Jasper Ridley, Los Masones, ed.Javier Vergara, pp.37-49; obra consultada entre otras para tratar el origen histórico de la Francmasonería moderna por Cesar Vidal en su obra Los masones, ed. Planeta, pp. 15-37; Hay obras masónicas que rozan la comicidad como La clave Masónica de Knight y Lomas,ed. Martínez Roca, obra realmente peculiar en la que los autores, afirman descubrir el cadáver de Hiram Abiff a quien identifican con el rey egipcio Seqenenra Tao II, encuentran la momia de uno de sus presuntos asesinos, descubren que la verdad del templarismo está en los secretos encontrados en las que excavaciones que presuntamente éstos habrían realizado en el templo de Jerusalén y que más tarde pasarían a la Francmasonería; finalmente disfrutando ,como no, una tarde primaveral –con documento gráfico y todo- en la inevitable capilla de Rosslyn:¿curioso paralelismo con la trama del Codigo Da Vinci?

[2] Para poner un ejemplo de esto, si acudimos a este apartado de la página web de la Gran Logia Española (masonería regular) en este lugar nos encontramos con que se nos dice que la GLE mantiene relaciones con una serie de cuerpos. Estos cuerpos en la masonería regular son los que en la irregular desarrolla el sistema de altos grados. Visto desde fuera es sólo una cuestión de matiz, sin embargo para los masones es uno de los indicios de que una obediencia sea regular o irregular. Un masón regular perteneciente a la GLE, por ejemplo, siendo maestro masón, puede ser invitado a participar de un Capítulo del Arco Real, y para formar parte después del Gran Priorato de Ordenes Unidas debe antes pertenecer al Capítulo del Arco Real y después ser invitado por el Gran Priorato. Estos cuerpos masónicos colaterales desarrollan trabajo masónico pero con distinto ritual. El Arco Real tiene un ritual propio y el Gran Priorato sigue el ritual templario. La vinculación por parte de un masón a uno u otro cuerpo masónico colateral está en estrecha vinculación del Rito en el que trabaje.

[3] Aquí no nos detendremos en explicar cada grado del REAA,simplemente nos limitaremos a consignar el tipo de logias en las que se reúnen los diversos grupos graduales del rito. Para una exposición pormenorizada podremos acudir a La Masonería Invisible, Ricardo de la Cierva, ed. Fénix, pp.284-328; asimismo la exposición que hace el masón estadounidense Albert Pike en su interesantísima obra Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Rite of the Freemasonry –con el hecho de haber sido publicado con la aquiescencia del Supremo Consejo del grado 33 para los Estados Unidos- que podemos leer en el siguiente sitio de internet: www.illuminati-news.com/e-books/morals-dogma/apike.htm

[4] Cfr. Nosotros los masones, Amando Hurtado:., Edaf, 2005, pp.152-167

[5] Al Régimen o Rito Escocés Rectificado en sus mismos orígenes de la orden de la estricta observancia pertenecieron un nutrido núcleo de católicos que pretendían con esta ramificación volver al ideal caballeresco medieval y utilizarlos como medio de explicación de los dogmas del catolicismo. Con la reforma llevada a cabo por Willermoz, la Estricta Observancia, más tarde Régimen Escocés Rectificado volvería al esoterismo gnóstico propio de la masonería. La mayoría de estos católicos abandonarían la institución sobre todo tras la Revolución Francesa.

[6] Nótese que aquí les llamamos a este tipo de grados “crísticos” en lugar de cristianos como hacen algunos tratadistas masones. La razón es que el término “cristiano” implica una confesión de fe y una relación a la persona y doctrina de Jesucristo que en este caso no aparece en ninguna parte. Crístico indica que hace referencia material a misterios del cristianismo, pero cuyo contenido carece de relación alguna con el hecho cristiano. También les damos el apelativo de crístico-gnósticos, debido a la extendida opinión entre algunos tratadistas masónicos –interpretando este dato de manera histórica o simbólica- que Jesucristo habría sido iniciado en los misterios del Antiguo Egipto cuando estuvo allí hasta la muerte del Rey Herodes, y tales conocimientos iniciáticos los habría transmitido en secreto a un grupo selecto de discípulos los cuales después serían marginados por el “cristianismo” oficial. Como vemos, rezuma gnosticismo por los cuatro costados.

2006-11-22

http://www.arbil.org/informacion108.htm

 

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¿Existe alguna relación entre la masonería

y el ocultismo? (I) Por César Vidal

 

 

La leyenda rosada de la masonería insiste en que se trata de una sociedad discreta (que no secreta) guiada por fines filantrópicos, formada por personas de buenas costumbres y cuya finalidad fundamental es la ayuda entre sus miembros y la difusión de sus valores iluministas. Por el contrario, los detractores de los “hijos de la viuda” han insistido, entre otras acusaciones, en que la masonería tiene un contenido espiritual que choca con religiones como la cristiana, al ser su cosmovisión ocultista. Pero, en realidad, ¿existe alguna relación entre la masonería y el ocultismo?

 

La leyenda rosada de la masonería ha insistido en que no pasa de ser una sociedad discreta (no secreta) guiada por principios filantrópicos y que la pertenencia a la misma no está reñida con la afiliación a cualquier confesión religiosa, desde el catolicismo al islam pasando por las diversas iglesias evangélicas. La realidad histórica es, desde luego, muy diferente. Es cierto que a lo largo de la Historia ha habido católicos, musulmanes e incluso protestantes masones, pero la incompatibilidad entre las creencias de las logias y las contenidas en la Biblia resulta evidente. En el presente artículo y en los siguientes nos ocuparemos de manera precisa de un aspecto a nuestro juicio esencial, el del papel representado por la masonería en el reverdecer del ocultismo contemporáneo.

 

La masonería ha contado desde su fundación con un contenido acentuadamente gnóstico. Es cierto que para no pocos masones resulta en la actualidad un tanto embarazosa esta circunstancia. Los hechos, sin embargo, no pueden negarse, desde las primeras obras de la masonería a los escritos de autores masones del siglo XX. Precisamente es ese carácter gnóstico, secreto, iniciático, ocultista el que explica, al menos en parte, la enorme importancia que la masonería ha tenido en el florecer del ocultismo durante los dos últimos siglos, hasta el punto de que no constituye en absoluto una afirmación exagerada el decir que éste nunca hubiera podido darse sin aquélla. Sin duda, uno de los casos más significativos al respecto es el de Albert Pike, una de las figuras más importantes de la masonería del siglo XIX.

 

 

 

Albert Pike nació el 29 de diciembre de 1809 en Boston. Estudió en Harvard y fue, durante la guerra de Secesión de Estados Unidos, general de brigada en el ejército confederado. Al concluir el conflicto Pike fue condenado por traición y encarcelado, pero el 22 de abril de 1866 fue indultado por el presidente Andrew Johnson, también masón. Al día siguiente ambos hermanos se encontraron en la Casa Blanca, y ciertamente no concluyó ahí la relación entre estos dos masones. El 20 de junio de 1867 Johnson fue ascendido al grado 32, y posteriormente dedicaría incluso un templo masónico en Boston, la ciudad natal de Pike. Éste recibiría más tarde el honor de ser el único militar confederado que cuenta con un monumento en la ciudad de Washington.

Pike fue un sujeto verdaderamente excepcional, con un talento extraordinario para el aprendizaje de lenguas y una cultura vastísima. Masón grado 33, formó parte también del Ku Klux Klan –la vinculación entre ambas sociedades secretas es una de las cuestiones históricamente más incómodas para la masonería de Estados Unidos–, y, sobre todo, fue el autor de un conjunto de obras que intentaban mostrar la cosmovisión de la masonería. Su libro más importante es Moral y Dogma del antiguo y aceptado rito escocés de la masonería, que fue publicado en 1871.

 

Moral y Dogma es una obra muy extensa que llega casi a las 900 páginas y en la cual se describen los 32 grados del rito masónico ya señalado. Con todo, lo más interesante es la forma en que Pike va desgranando una filosofía que, por definición, no puede encajar con el cristianismo y que además se nutre de unas raíces abiertamente paganas y mistéricas.

 

Para Pike, los relatos de la Biblia no se corresponden con la realidad histórica –una afirmación que choca directamente con lo contenido en las Escrituras–, sino que ocultan una realidad esotérica. Con todo, “unos pocos entre los hebreos (...) poseían un conocimiento de la naturaleza y los atributos verdaderos de Dios; igual que una clase similar de hombres en otras naciones –Zoroastro, Manu, Confucio, Sócrates y Platón”. “La comunicación de este conocimiento y otros secretos, algunos de los cuales quizá se han perdido, constituían, bajo otros nombres, lo que ahora llamamos Masonería o Francmasonería. Ese conocimiento era, en un sentido, la Palabra perdida, que fue dada a conocer a los Grandes elegidos, perfectos y sublimes masones” (op. cit., pág. 207).

 

Frente a esa enseñanza mistérica preservada por la masonería, cabe afirmar que “las doctrinas de la Biblia a menudo no se encuentran vestidas en el lenguaje de la verdad estricta” (pág. 224). El punto de partida resulta, pues, obvio, y en buena medida puede decirse que es el de la Gnosis, que ha coincidido en el tiempo y el espacio con el cristianismo, y el del ocultismo contemporáneo. La primera premisa es que la Biblia –la base esencial del cristianismo– no es fiable, y la segunda que la verdad se encuentra en manos de un grupo pequeño de iniciados, que la ha transmitido a lo largo de los siglos.

 

 

 

De hecho, por si quedara alguna duda sobre la adscripción filosófica de la masonería, Pike indica taxativamente que a “esta ciencia de los misterios le dieron el nombre de Gnosis” (pág. 248). Se trata de una ciencia sincrética en la que se combinan doctrinas orientales y occidentales (pág. 275), que “fueron adoptadas por los cabalistas y después por los gnósticos” (pág. 282).

 

De ahí que la clave de la masonería sean los misterios, cuyo origen es desconocido (pág. 353) pero que podemos encontrar en distintas religiones paganas y que, “a pesar de las descripciones que ciertos autores, especialmente los cristianos, hayan podido hacer de ellos, han continuado puros” (pág. 358). Esos misterios son los de Isis y Osiris en Egipto (págs. 369 y ss. y 379 y ss.) –cuyo “objetivo era político” (pág. 382)–, pero también “la ciencia oculta de los antiguos magos” (pág. 839). De hecho, incluyen de manera esencial “el significado oculto y profundo del Inefable Nombre de la Deidad” (pág. 649).

 

La masonería –Pike ni lo niega ni lo oculta, sino que lo afirma tajantemente– predica una religión, pero ésa es la “religión universal, enseñada por la Naturaleza y por la Razón” (pág. 718). Esta afirmación resulta bastante clarificadora, en la medida en que reconoce abiertamente el contenido religioso de la masonería –a pesar de su insistencia en que se puede mantener cualquier creencia religiosa en su seno– y, a la vez, explica el entronizamiento de deidades como la diosa Razón durante la Revolución francesa; diosa Razón que, supuestamente, debía desplazar al Dios cristiano.

 

Por otro lado, y a pesar de su insistencia en que las creencias masónicas no obstaculizan otras, Pike no duda en hacer afirmaciones que son absolutamente incompatibles con no pocas religiones, como la de que “el alma humana es ella misma un daimonios, un Dios dentro de la mente, capaz mediante su propio poder de rivalizar con la canonización del héroe, de hacerse a sí misma inmortal por la práctica de lo bueno, y de la contemplación de lo bello y lo verdadero” (pág. 393) –una afirmación autodeificadora de esencia netamente pagana–, o la “doctrina de la transmigración de las almas” (pág. 399).

 

Aún más peculiar resulta la afirmación de Pike de que “el Bafomet, el carnero hermafrodita de Mendes”, es el principio vital al que históricamente se ha rendido adoración, cuya simbología puede ser también “la Serpiente que devora su propia cola” (pág. 734). De hecho, Bafomet vuelve a ser mencionado poco más adelante como un símbolo adecuado de la “ley de la prudencia” (pág. 779).

 

 

Albert Pike –como no pocos ocultistas o teólogos cristianos de la actualidad– desechaba la existencia del Diablo, o ángel caído opuesto a Dios, y al respecto era muy tajante. Así, afirmaba: “El verdadero nombre de Satanás, según dicen los cabalistas, es el de Yahveh al revés; porque Satanás no es un dios negro (...) para los iniciados no es una Persona, sino una Fuerza, creada para el bien, pero que puede servir para el mal. Es el instrumento de la Libertad o Voluntad libre” (Albert Pike, Morals and Dogma, 32 grado, maestro masón, pág. 102). Y remachaba: “No existe un demonio rebelde del mal, o príncipe de las tinieblas coexistente y en eterna controversia con Dios, o el príncipe de la Luz” (A. Pike, Morals and Dogma, 32 grado, pág. 859).

 

Sin embargo, esa negación del principio del mal iba acompañada –y de nuevo el paralelo con el ocultismo o la gnosis salta a la vista– de un canto a Lucifer, como el que figura contenido en Moral y Dogma, al explicar el grado 19: “¡LUCIFER, el que Lleva-Luz! ¡Extraño y misterioso nombre para dárselo al Espíritu de la Oscuridad! ¡Lucifer, el Hijo de la Mañana! ¿Acaso es él quien lleva la Luz, y con sus esplendores intolerables ciega a las almas débiles, sensuales o egoístas? ¡No lo dudéis! Porque las tradiciones están llenas de Revelaciones e Inspiraciones Divinas: y la Inspiración no es de una Era o de un Credo” (pág. 321).

 

Partiendo de estos antecedentes, no resulta sorprendente que Pike evolucionara hacia el luciferinismo, entendido no en el sentido de la adoración de Satanás, como erróneamente se interpreta a veces, sino en el de culto a Lucifer como el ser personal que reveló la Luz de los misterios a los elegidos y que aparece históricamente representado en distintos mitos paganos y en los misterios de la Antigüedad. De nuevo, se trata de un hecho incómodo para no pocos masones de la actualidad, pero que ha sido reconocido por otros de manera abierta.

 

Moral y Dogma es uno de los libros de lectura obligada para entender la masonería, y sin embargo, de manera bien poco justificada, es pasado por alto en no pocos de los estudios que se le dedican. Todo ello a pesar de que, precisamente por su carácter didáctico, extenso y paradigmático fue hasta pocas décadas regalado a aquellas personas que se iniciaban en Estados Unidos en los grados superiores de la masonería.

 

Con todo, posiblemente lo más importante de la obra no sea sólo la manera en que expresa la cosmovisión masónica, sino también aquélla en que ésta se nos muestra como un paralelo claro de las enseñanzas del ocultismo contemporáneo y del movimiento de la Nueva Era. El sincretismo religioso, la reducción de Jesús a un mero maestro de moral o un simple conocedor de misterios, la apelación clara a la Gnosis, la creencia en la reencarnación o la insistencia en que el ser humano es un dios con posibilidades prácticamente infinitas son marcas características de ese ocultismo, y, como tendremos ocasión de ver en los apartados siguientes de esta serie, las similitudes no obedecen a la casualidad. 2005-02-07 L.D.ESP.

 

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¿Existe alguna relación entre la masonería y

el ocultismo? (II) Por César Vidal

 

la historia del ocultismo contemporáneo resulta imposible de escribir sin hacer referencia a las conexiones de prácticamente todos sus dirigentes con la masonería. En algunos casos, como Éliphas Lévi o Papus, se trató de ocultistas que se identificaban con la cosmovisión masónica, aunque no tanto con su organización formal; en otros, como Reuss, Westcott, Waite, Olcott o Mathers, de masones que crearon movimientos destinados a profundizar en el ocultismo. Finalmente, no faltaron los masones que, como Annie Besant o Aleister Crowley, pensaron que habían superado en sus conocimientos lo que se enseñaba en las logias.

 

Empecemos por Alphonse-Louis Constant, denominado "el último de los magos" y también "el renovador del ocultismo en Francia", y más conocido por su pseudónimo de Éliphas Lévi. Nacido el 11 de febrero de 1810, Constant fue ordenado sacerdote católico. Su interés por el ocultismo le llevó a redactar algunas obras de magia –Doctrina de la magia trascendente (1855), Ritual de la magia trascendente (1856) e Historia de la magia (1860)– ya antes de ser iniciado en la masonería.

 

La iniciación tuvo lugar el 14 de marzo de 1861 en la Logia Rosa del Perfecto Silencio de París, subordinada al Gran Oriente francés. De manera bien reveladora, la iniciación obedeció a la petición de sus amigos Fauvety y Caubet, que eran masones y que consideraban que los conocimientos mágicos de Constant podían resultar de interés para la logia. También lo creía Constant, que afirmó al ser iniciado que venía a "mostraros el objetivo para el cual fue constituida vuestra asociación" [1].

 

El 21 de agosto de 1861 la logia confirió a Constant el grado de maestro, y el mes siguiente pronunció en su seno un discurso sobre los Misterios de la iniciación. El tema despertó una enorme expectación, pero también provocó el sentimiento anticatólico de alguno de los masones, como un tal Ganeval. Constant acabó retirándose de la logia precisamente por ese comportamiento, que interpretó como una señal de anticatolicismo y que le parecía indigno.

 

 

Gérard Anaclet Vincent Encausse, alias Papus [2], fue otro ejemplo de ocultista estrechamente relacionado con la masonería. Nacido en La Coruña, España, el 13 de julio de 1865, hijo de un químico francés y una española, en su juventud se dedicó al estudio de la Cábala, el Tarot, la magia, la alquimia y los escritos de Éliphas Lévi. Se unió a la Sociedad teosófica –de la que luego hablaremos– al poco de ser fundada por madame Blavatsky, aunque no tardó en abandonarla, al contemplar su interés por Oriente.

 

Papus estaba muy influido por el marqués Joseph Alexandre Saint-Yves d´Alveydre, que había heredado los papeles de Antoine Fabre d´Olivet, uno de los padres del ocultismo francés. En 1888 Papus, Saint-Yves y el marqués Stanislas de Guaita fundaron la Orden cabalística de Rosacruz. Tres años después Papus estableció la Orden de los Superiores Desconocidos, comúnmente conocida como la Orden de los Martinistas.

 

La orden en cuestión se basaba en dos ritos masónicos extintos: el de los Elegidos Cohen, de Martínez Paschalis (o Pasqually), y el rectificado de Saint Martin, de Louis Claude de Saint-Martin, "el filosófo desconocido". La Orden Martinista sería la ocupación principal de Papus en los años siguientes, y ha perdurado como una parte central de su legado.

 

La ocupación principal, que no la única. En 1893 Papus fue consagrado obispo de la iglesia gnóstica de Francia, fundada por Jules Doinel en 1890 con la intención de resucitar la religión de los cátaros. Por si fuera poco, en 1895 Papus se unió al Ahathoor Temple de la Golden Dawn (Aurora Dorada) de París.

 

El interés de Papus por la masonería fue extraordinario. Le desagradaba el carácter ateo de algunos masones del Gran Oriente francés, pero a la vez organizó, para el 24 de junio de 1908, una conferencia masónica internacional. Fue precisamente en el curso de esta conferencia donde Papus recibió del masón Theodor Reuss la patente para establecer un Supremo Gran Consejo General de los ritos unificados de la masonería antigua y primitiva, y, muy posiblemente, el control de la OTO –a la que nos referiremos más adelante– en Francia.

 

 

 

Papel mucho mayor representó la masonería en la fundación del grupo ocultista más importante del siglo XIX. Nos estamos refiriendo a la Sociedad Teosófica. Fundada en 1875 por Helena Blavatsky [3], su primer presidente fue el coronel Henry Steel Olcott, un masón. El 24 de noviembre de 1877 la propia Blavatsky fue iniciada en la masonería. Sin embargo, más importante que ese episodio es la manera en que para sus puntos de vista se basó en la Royal Masonic Cyclopaedia, publicada ese mismo año y debida a Kenneth Mackenzie.

 

Madame Blavatsky desarrollaría su especial visión del ocultismo en La doctrina secreta e Isis sin velo, dos obras a las que se ha acusado no sin razón de contener abundante material plagiado. Sin embargo, lo más interesante no es su carácter no original –algo que compartiría, por ejemplo, con las visiones de la adventista Ellen White–, sino la existencia de no pocos paralelos con la visión gnóstico-masónica de Pike. En madame Blavatsky también existe una insistencia en el enorme valor de las religiones paganas –especialmente, de sus manifestaciones mistéricas–, en la minimización del cristianismo como Verdad, en creencias como la posibilidad de autodeificación del ser humano o la reencarnación, e incluso en un luciferinismo muy similar al de Albert Pike.

 

Dentro de una línea típica históricamente en la Gnosis, madame Blavatsky contraponía el positivo Lucifer al Jehová bíblico, que era, ni más ni menos, Caín, el protoasesino [4].

 

Madame Blavatsky fue un personaje enormemente comprometido al que se acusó, con razón, de perpetrar fraudes en sesiones de espiritismo y de aprovecharse de sus adeptos. En ese contexto, la asociación de la ocultista con la masonería resultaba un tanto delicada, y hubo quien se atrevió incluso a cuestionarla. Sería la propia Blavatsky la que defendería la realidad de su iniciación en una carta publicada por el Franklin Register del 8 de febrero de 1878.

 

 

 

También resulta significativo el hecho de que las dos continuadoras de la obra de madame Blavatsky, las ocultistas Annie Besant y Alice Bailey, tuvieran una vinculación muy estrecha con la masonería. Annie Besant, feminista, partidaria de la independencia de Irlanda y de la India y fundadora de distintas instituciones destinadas a la expansión del ocultismo, es un personaje esencial para comprender la entrada del orientalismo en Occidente décadas antes de la Segunda Guerra Mundial.

 

Presidenta de la Sociedad Teosófica desde 1907 hasta su muerte, en 1933, había sido ya iniciada en la masonería el 26 de septiembre de 1902. En 1911 se convirtió en vicepresidenta y Gran Maestra del Consejo Supremo de la orden internacional de la comasonería, una obediencia que permite la iniciación de mujeres y que había sido fundada en Francia en 1893. La comasonería se extendería precisamente a Gran Bretaña en 1902, gracias al empeño de la Sociedad Teosófica y, muy especialmente, de Annie Besant.

 

Por lo que se refiere a Alice Bailey, debe indicarse que su marido, Foster, era masón –llegó a colaborar en el Master Mason Magazine– y autor del libro El espíritu de la masonería. El libro de Foster Bailey sigue la línea de Pike y de otros autores masones anteriores y posteriores en el sentido de vincular las enseñanzas de la masonería con la Cábala, la Gnosis, los misterios de Isis o el culto de Krishna. Al igual que madame Blavatsky o Annie Besant, Alice Bailey compartía un claro luciferinismo y debe ser considerada como un claro precedente del movimiento actual de la Nueva Era.

 

La vinculación entre la Sociedad Teosófica y la masonería no ha disminuido con el paso de los años. Todavía en la actualidad son masones los principales difusores de esta secta, y no deja de ser significativo que Mario Roso de Luna [5] (1872-1931), el teósofo español más conocido, autor de una biografía de madame Blavatsky, fuera iniciado en la masonería en Sevilla, en enero de 1917. Pero la Sociedad Teosófica no fue una excepción.

[1]  Caubet, Souvenirs, París, 1893, página 4.

[2]  El pseudónimo Papus arranca del Nuctemeron de Apolonio de Tiana, donde denomina al genio asociado con los médicos.

[3]  Sobre madame Blavatsky (con bibliografía), véase: C. Vidal, Los incubadores de la serpiente, Madrid, 1997.

[4]  La Doctrina secreta, sección IV.

[5]  Esteban Cortijo es desde hace años el gran estudioso de la muy sugestiva biografía de Roso de Luna. Sobre el tema, véase: Esteban Cortijo, Mario Roso de Luna. Estudios y opiniones, 1989; Ídem, Mario Roso de Luna. Imágenes de una vida.  Cartas al hijo, Mérida, 1990.

2005-II-12 Esp. Agradecemos a la fuente: L.D. Esp. 2005.02.12

 

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ENIGMAS HISTÓRICOS-Por César Vidal

¿Existe alguna relación entre la masonería y

el ocultismo? (y III)

 

La Sociedad Teosófica no fue el único grupo ocultista nacido en el siglo XIX en conexión con personajes pertenecientes a la masonería. De hecho, un caso aún más acentuado es el de la Orden Hermética de la Aurora Dorada, o Golden Dawn, una denominación propia de la masonería y que incluso dio nombre a una de las primeras publicaciones de los testigos de Jehová. La Golden Dawn fue fundada en 1888 por los masones Samuel Liddell MacGregor Mathers y William Wynn Westcott, junto a William Robert Woodman. Westcott fue iniciado en la masonería el 24 de octubre de 1871, y ascendido a maestro seis años después. MacGregor Mathers, por su parte, fue iniciado el 4 de octubre de 1877.

La Golden Dawn tenía una cosmovisión totalmente ocultista que –no puede negarse– derivaba de la propia masonería. Como Pike, hacía referencia a la Cábala, a las religiones mistéricas del paganismo y al Antiguo Egipto. También, como Pike, sostenía la posibilidad de alcanzar un status divino. A todo esto añadía referencias al sistema mágico de Éliphas Lévi y un enorme interés por los grimorios medievales. Por la Golden Dawn pasaron personajes ilustres enormemente interesados en el ocultismo, como W. B. Yeats, Arthur Machen, A. E. Waite y Aleister Crowley, al que nos referiremos más adelante.

 

No menos importante que la Golden Dawn en la historia del ocultismo contemporáneo fue la Ordo Templi Orientis (OTO). Su fundación se debió también a un masón, en este caso de nacionalidad austriaca y de nombre Carl Kellner. En 1895 Kellner abordó el tema de la fundación de una Academia Masónica con su amigo Albert Karl Theodor Reuss, que había sido iniciado en la masonería el 9 de noviembre de 1876. Finalmente, ambos llegaron a la conclusión de que el nuevo colectivo debía ser denominado Orden Templaria Oriental, y que el círculo interior debía estar organizado en paralelo a los ritos masónicos de Menfis y Mizraim. Para entrar en ese círculo sería obligatorio el haber sido iniciado en la masonería, y las mujeres quedarían excluidas.

 

En 1902 la orden no sólo estaba funcionando, sino que incluso editaba una publicación masónica titulada La oriflama. En 1905 falleció Kellner, y Reuss asumió el control absoluto de la OTO. Cinco años después Reuss se encontró con Aleister Crowley y lo inició en la orden. Crowley es un personaje incómodo para muchos masones, dado que era un satanista confeso e incluso estuvo envuelto en la perpetración de sacrificios humanos. Sin embargo, lo cierto es que había sido iniciado en la masonería, y que sus credenciales debían de ser lo suficientemente sólidas como para que Reuss, en 1912, lo nombrara además Gran Maestre Nacional General X de OTO para Gran Bretaña e Irlanda.

 

 

Crowley comenzó a practicar los ritos de los grados inferiores con el nombre de Mysteria Mystica Máxima, o MMM, lo que no tardó en ocasionar protestas. Crowley no deseaba problemas legales y alegó que la OTO era una academia masónica pero no una orden masónica y, por lo tanto, no infringía "los justos privilegios de la Gran Logia Unida de Inglaterra". En 1913 Crowley introdujo la misa gnóstica en OTO, que debía corresponderse con la misa católica. No pocos interpretaron aquel acto como una misa negra, en la medida en que estaba destinada a maldecir a Dios más que a alabarlo.

 

La tensión iba a agudizarse en 1916, cuando Reuss, masón a fin de cuentas, revisó la constitución de OTO para enfatizar su carácter masónico. Al año siguiente la policía irrumpió en la logia de Crowley en Londres y la cerró, bajo el cargo de "predecir la fortuna", un delito que, muy sensatamente, figuraba en las leyes británicas.

 

Cuando concluyó la primera guerra mundial, Reuss siguió insistiendo en la autoridad masónica de OTO. En 1920 asistió al congreso de la Federación Mundial de la Masonería Universal, donde se planteó la posibilidad de que la misa gnóstica de Crowley se convirtiera en "la religión oficial de todos los miembros de la Federación Mundial de la Masonería Universal en posesión del grado 18". La propuesta fue rechazada, y al parecer Crowley intentó, en 1921, distanciar el grupo del control masónico; así se lo planteó a Reuss. Sea como fuere, lo cierto es que en 1922 Reuss se retiró y dejó el control de OTO en manos de Crowley como su sucesor oficial.

 

Crowley fue sucedido en 1942 por el alemán Karl Germer. La historia de Germer no deja de ser interesante, porque, al llegar los nacional-socialistas al poder en Alemania, fue detenido por hacer proselitismo masónico entre los estudiantes. Por suerte para Germer, sólo pasó recluido unos meses –meses en los que afirmó haberse encontrado con un ángel que le ayudó–, al cabo de los cuales fue puesto en libertad y pudo exiliarse a Estados Unidos. Sin embargo, el carácter político de OTO no debía de resultar muy claro, porque durante los años 1944 y 1945 sus logias fueron aniquiladas, pero por la Resistencia francesa. Dos años después Crowley fallecía.

 

 

La muerte de Crowley puso fin a una de las vidas dedicadas más intensamente a la causa del ocultismo; vida, dicho sea de paso, que no dejó de entrecruzarse con la masonería y los masones.

 

Icono de los Beatles en la portada del LP Sargeant Pepper, nacido el 12 de octubre de 1875 en Leamington Spa, Inglaterra, Edward Alexander (Aleister Crowley) era hijo de unos padres pertenecientes a los Hermanos de Plymouth, una denominación evangélica.

 

Crowley fue creciendo con un odio profundo al cristianismo, hasta el punto de que gustaba identificarse con el 666, el número de la Bestia del Apocalipsis. Estudió en Cambridge, y en 1898 fue iniciado en la Golden Dawn.

 

Crowley no tardó en desilusionarse con la Golden Dawn, y en 1900, estando en México, fue iniciado en la masonería, según él mismo relata en sus Confesiones.

 

En 1903 se casó con Rose Kelly y marchó a Egipto, para pasar la luna de miel. A inicios de 1904, encontrándose en El Cairo, Rose comenzó a entrar en trance y a decir a su marido que el dios Horus deseaba hablarle. Dado que Rose no había tenido previamente este tipo de experiencias, Crowley la llevó al museo Boulak y le pidió que le señalara al dios en cuestión. La mujer se detuvo ante una estela funeraria donde aparecía Horus y que estaba numerada con el 666.

 

Del 8 al 9 de abril de 1904 Crowley recibió una revelación, a la que daría el nombre de "Liber AL vel Legis", o Libro de la Ley, inicio de la era de Horus, que sería gobernada por la ley de Thelema (la palabra griega para voluntad). Esa ley podía resumirse en la fórmula: "Haz lo que quieras". Antes de que concluyera el año Crowley fue iniciado en la logia anglosajona n. 343, que desde 1964 se encuentra bajo la jurisdicción de la Gran Logia Nacional Francesa de París como n. 103. Se iba a producir entonces un acontecimiento, según Crowley, que tendría enorme importancia.

 

Dos años después Crowley se hallaba en Gran Bretaña, con la intención de crear una orden mágica que debía seguir los pasos de la Golden Dawn y que recibió el nombre de AA, por Astron Argon o Astrum Argentium. En 1910, como ya vimos, Crowley se integraba en OTO, la orden creada por masones, y, por tercera vez, entró en contacto con la masonería, esta vez en la persona de John Yarker, que le confirió los grados 33, 90 y 95 del antiguo y aceptable rito de Menfis y Mizraim [1].

 

En 1920 Crowley fundó la Abadía Thelema en Cefalú. Sin duda, es éste uno de los episodios más turbios de su vida, ya que los niños desaparecían de los alrededores y se pensó que perecían en misas negras celebradas por Crowley. Nunca pudo demostrarse, pero el episodio concluyó con su deportación de Italia. Durante los años siguientes Crowley se definiría claramente no como luciferino sino como satanista, circunstancia que, de manera un tanto llamativa, no implicó la ruptura de relaciones con OTO y sus dirigentes.

 

No sólo eso. Además, trabaría amistad con un personaje llamado a tener una importancia no pequeña en la historia de las sectas. Nos referimos a Ronald L. Hubbard, el fundador de la Iglesia de la Cienciología.

 

Hubbard estaba muy vinculado en 1945 con John W. Parsons, que presidía el capítulo de OTO en Los Ángeles [2]. Hubbard fue, de hecho, un miembro de la secta de Crowley, donde, por añadidura, conoció a su segunda esposa. La Iglesia de la Cienciología, comprensiblemente, ha intentado negar este hecho, insistiendo en que Hubbard sólo se estaba infiltrando en el grupo de Crowley. La verdad es que, en una serie de conferencias del curso de doctorado de Filadelfia, grabadas ya en 1952, Hubbard se explayó hablando del ocultismo en la Edad Media y recomendó un libro: The Master Therion, de Crowley. Según Hubbard, "es una fascinante obra en sí misma, y esa obra fue escrita por Aleister Crowley, el difunto Aleister Crowley, mi muy buen amigo" [3].

 

Realmente, hay episodios en la Historia –como el de la influencia de los masones en el desarrollo del ocultismo contemporáneo– cuyas raíces últimas y cuyas consecuencias postreras cuesta imaginar. Pero que, en cualquier caso, no es lícito ni eludir ni ocultar.


[1]  Un buen estudio sobre los repetidos contactos de Crowley con la masonería, en M. P. Starr, Aleister Crowley: Freemason!, Ars Quatuor Coronatorum, vol. 108, 1995.

[2]  R. Miller, Bare-faced Messiah, pp. 112-130.

[3] L. Ron Hubbard, Conditions of Space-Time-Energy, cassete 18 5212C05.

Agradecemos a la fuente: L.D.2005.02.19 ESP.

 

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Que la historia de los miembros de la Iglesia Católica tenga sus periodos negros, y que algunos cometieran crímenes en nombre de la fe, eso lo ha reconocido, y se ha arrepentido públicamente, la propia Iglesia Católica. Las referencias históricas están muy bien, pero a condición de que no se utilicen para ocultar la realidad, y la realidad es que aún hoy la Iglesia Católica sigue siendo insultada y agredida, se incendian o dinamitan iglesias, se asesinan a presbíteros [curas], sin que la Santa Sede exija venganza, ni siquiera recurra ante los tribunales; al contrario, la Iglesia clama por el perdón y la reconciliación. Todos los obispos lamentan incluso las caricaturas danesas sobre el señor Mahoma, en nombre del respeto a todas las religiones y recuerdan el deber de reciprocidad en la libertad de practicar la religión. Porque muchos están interesados en olvidar que, en todos los países musulmanes la práctica-apologética «en libertad total y sin aprehensión» de otra religión está prohibida, y en algunos, la libertad de religión existe solo como ‘etiqueta’ sobre el papel. De nada sirve hablar de libertad cuando el derecho de practicarla públicamente está condicionado por leyes político-mahomentanas que ‘incluso’ llaman a la pena de muerte a quien posee una Biblia (ej.:Arabia Saudita). La tolerancia sin verdad es hipocresía. Al islam lo que lo define es la conquista del poder mezclado con un elemento religioso. Falta coraje en el islam para decir que la raíz de la violencia está en unir política y religión La ideología marxista hacía lo mismo, sólo que ésta rechazaba a Dios. El comunismo causó más de cien millones de muertos y todavía es la causa de la opresión de centenares de millones de seres humanos. El islamismo es también opresor y lo malo es que el daño que puede hacer a Occidente no sólo está en el pasado sino también en el futuro. MMVI.II.

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 masón y protestante

 

Lo que la Iglesia dice sobre la masonería

 

Otra vez recogemos un envió de Noticias Globales. En España, la masonería se encuentra en alza, especialmente en el mundo económico y político próximo al PP (al parecer, el PSOE no merece su tiempo). Hablamos de masonería y hablamos de organizaciones próximas, como los Rosacruces y los Notarios. En la Argentina debe ocurrir lo mismo, dado que Noticias Globales se ve en la necesidad de recordar la doctrina pontificia. Léanlo, tiene todo el interés del mundo:

Nos han llegado numerosas consultas acerca de las actividades de ciertas organizaciones de la cultura de la muerte en conjunto con organismos de la Iglesia Católica; su publicidad en impresos religiosos; participación de sus funcionarios en eventos de instituciones educativas católicas, etc.

Es bien sabido que, por ejemplo, UNESCO, UNICEF, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) usan para limpiar su imagen abortista convenios con instituciones de la Iglesia.

En concreto, respondiendo a nuestros suscriptores que nos han preguntado sobre las actividades de conocidos masones en ámbitos educativos católicos, reproducimos un documento de la Santa Sede que sigue en vigencia y que se debe tener presente a la hora de juzgar esos acontecimientos.

DECLARACIÓN SOBRE LA MASONERÍA

Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe.

Se ha solicitado que se altere el juicio de la Iglesia sobre la masonería por el hecho de que en el nuevo Código de Derecho  Canónico no se hace mención explícita de ésta, tal como se hacía en el Código anterior.

Esta S. Congregación juzga a bien responder que tal circunstancia se ha debido a un criterio ´redaccional´ seguido también para las otras asociaciones igualmente no mencionadas por el hecho de estar incluidas en categorías más amplias.

Se mantiene, por tanto, inmutable el juicio negativo de la Iglesia respecto a las asociaciones masónicas, ya que sus principios han sido considerados siempre inconciliables con la doctrina de la Iglesia y por ello la adscripción a las mismas permanece prohibida. Los fieles que pertenecen a las asociaciones masónicas están en estado de pecado grave y no pueden acceder a la Santa Comunión.

No le compete a las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas, con un juicio que implique la derogación de cuanto ha sido arriba establecido, según el parecer de la declaración de esta Congregación dada el 17 de febrero de 1981.

El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en el curso de la audiencia concedida al infrascrito Cardenal Prefecto, ha aprobado la presente declaración, formulada en la reunión ordinaria de esta S. Congregación, y ha ordenado su publicación.

Roma, en la sede de la S. Congregación para la Doctrina de la Fe, 26 de noviembre de 1983. Joseph Card. Ratzinger, Prefecto; Fr. Jérôme Hamer, O.P., Secretario.

2004-01-08 – www.hispanidad.com

 

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La masonería y la Constitución Europea

 

La guillotina (por cierto, inventada por otro masón)

 

César VIDAL *
El referéndum de la mal denominada Constitución europea será una prueba con la que tendremos que enfrentarnos los ciudadanos españoles muy en breve. Creo que es público y notorio –no lo he ocultado– que voy a votar NO. Las razones para mi voto van desde la reducción del papel de España en el nuevo tratado (especialmente si se compara con el de Niza) a la falta de democracia que se percibe en el texto. Tampoco me parece desdeñable el argumento de que un triunfo del Sí sería utilizado por Zapatero como un respaldo plebiscitario a su gestión. Sin embargo, confieso que junto con esos factores, ciertamente nada desdeñables, se encuentra también el de la relación de la masonería con el presente texto constitucional. Me explico.
   Yo votaré NO a esta Constitución porque estoy convencido de que la masonería ha tenido un papel sustancial en la misma y acabará sirviendo para consagrar un gobierno en Europa que, sin asomo de democracia, pretenderá consumar la descristianización del continente. Nadie entregó mandato alguno a Giscard d’Estaing –conocido masón francés– para redactar la Constitución. Simplemente la presentó «motu proprio» y la impuso sin dar posibilidad de reforma.
   A mi juicio, ese peso de la masonería en el texto de la Constitución se trasluce, fundamentalmente, en tres consecuencias. La primera, el intento de dar una visión de Europa en la que el cristianismo no es considerado sino totalmente orillado. Se hace referencia a la herencia greco-romana (lógico), pero de ahí se salta al siglo de la Ilustración. Ahí es nada. Pasamos de los césares a la guillotina (por cierto, inventada por otro masón) como si tal cosa. No hubo ni patrística latina, ni escolástica medieval, ni Humanismo, ni Reforma protestante, ni Reforma católica, ni avivamientos del XVII, ni persecuciones religiosas a manos de los totalitarismos. No existió Pablo de Tarso, Pedro el pescador, Andrei Rubliov, Tomás de Aquino, Lutero, Calvino, Sergio de Radonezh, Juan de la Cruz, Teresa de Ávila, Cervantes, Milton, Dostoyevsky, Edith Stein... Nada de nada. Del paganismo a las logias y el que no se lo quiera creer que reviente.
   La segunda consecuencia es que la Constitución consagra una total falta de control sobre la masonería en contraste con las confesiones religiosas. El artículo I-51 del Título VI, que se ocupa del tema, indica que las denominadas «iglesias» estarán regidas por el derecho estatal –algo lógico porque el régimen de relaciones entre Iglesia y Estado es totalmente diferente en Grecia, Italia o Francia por citar algunos casos– pero las «sociedades filosóficas» no aparecen sometidas ni al derecho nacional ni al de la UE. A lo mejor resulta que las «sociedades filosóficas» son la resurrección de los discípulos de Sócrates y Platón, pero todo parece apuntar más bien a la masonería. Finalmente, y muy en la línea histórica de la masonería, el futuro europeo queda configurado de manera escasamente democrática.
   Resulta obvio que cada cual deberá responder ante su conciencia –por cierto, los del «No a la guerra» ¿cómo apoyan ahora un texto donde se recoge expresamente el principio de la guerra preventiva? ¿por disciplina de partido?– pero, personalmente, como, al fin y a la postre, ni tengo carnet de partido, ni ostento cargo político alguno, ni lo ambiciono y, sobre todo, mi primera lealtad es hacia Cristo, votaré NO.

* El Sr. Don César Vidal es doctor en Historia, Teología y Filosofía y licenciado en Derecho. Ha ejercido la docencia en distintas universidades de Europa y América, y es actualmente catedrático de Historia en la Logos University (EE. UU.). Es colaborador habitual en medios de comunicación como El Mundo, Diario 16 o la cadena COPE. Defensor infatigable de los derechos humanos, ha sido distinguido con el Premio Humanismo de la Fundación Hebraica (1996) y ha recibido el reconocimiento de organizaciones como Yad-Vashem, Supervivientes del Holocausto de Venezuela, ORT de México o Jóvenes Contra la Intolerancia, entre muchas otras.

2005-II-09

 

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La Iglesia es universal porque Cristo le ordenó ser global - católica – universal.

Siendo en el 64/67ca. crucificado S.Pedro en cruz invertida, primer obispo de Roma, somos historia ‘Italia-Roma-Vaticano’ bien documentados desde hace 2000 años:

«Pero yo puedo mostrar los trofeos de los apóstoles. Pues si deseas ir al Vaticano o al camino de Ostia, verás los trofeos de aquellos que fundaron esta iglesia».

Fuente: Historia Eclesiástica, de Eusebio de Cesarea, tomo I. Editorial CLIE

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(Palestina, c. 265- id., 340) Escritor y prelado cristiano griego. Favorito del emperador Constantino, fue elegido obispo de Cesarea en 313 e intervino en las luchas entre ortodoxos y arrianos. Llevado por su espíritu conciliador, se enfrentó varias veces con Atanasio. Fundó la historiografía eclesiástica, fijó las bases de la cronología hasta 323 en su Crónica y escribió una historia del cristianismo hasta esa fecha. Es autor también de dos obras apologéticas: Preparación evangélica y Demostración evangélica.

 

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... Toda indignación, toda impaciencia, toda grandeza contraria a la suavidad del Dios de la paciencia y de la consolación, es un rigor fariseo. No temáis al punto de caer en el relajamiento imitando a Dios, en quien “la misericordia se eleva por encima del juicio” (Jc3, 13). Fenelón (1651- 1715), arzobispo de Cambrai

 

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‘Una de las primeras y más nobles funciones de las cosas pocas serias es de tirar una sombra de desconfianza sobre las cosas muy serias’ Chesterton.

 

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Historia y pasado - «La dominante cultura cínica de la amnesia se mueve en la abstracción de prescindir sistemáticamente del pasado, de la realidad, de la Historia y de la tradición, lo que le confiere empero un falso carácter innovador. Es una cultura neutral en la que está ausente la imaginación creadora. Ésta se suple, justamente, con el olvido o el rechazo de la realidad y de la tradición, para que parezca nuevo todo lo que produce. Y eso explica los absurdos proyectos y programas educativos vigentes, que parten del supuesto de que toda la cultura anterior carece de valor y debe ser desechada. Trátase de una inane y pervertida reproducción de la eterna polémica entre los antiguos y los modernos en la que el Estado como tal no solía tomar parte y que, por ende, impulsaba la cultura».

 

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Historia - I.- Los contemporáneos no tenemos ninguna culpa de los males acaecidos en la Historia, por la sencilla razón de que no existíamos.

II.- ¿Por qué, pues, debemos tener y alimentar resentimientos unos contra otros si no tenemos ninguna responsabilidad de lo acontecido en la Historia?

III.- Eliminados estos absurdos resentimientos, ¿por qué no ser amigos y así poder trabajar juntos para construir globalmente un mundo más solidario y gratificante para nuestros hijos y nosotros mismos?

IV.- Es fructuoso conocer la Historia lo más posible. Pero vemos que no podemos volverla hacia atrás. Vemos, también, que si la Historia hubiera sido distinta -mejor o peor-, el devenir habría sido diferente. Se habrían producido a lo largo de los tiempos otros encuentros, otros enlaces; habrían nacido otras personas, nosotros no. Ninguno de los que hoy tenemos el tesoro de existir, existiríamos. Esto no quiere insinuar en absoluto que los males desencadenados por nuestros antepasados no fueran realmente males. Los censuramos, repudiamos y no hemos de querer repetirlos.

La sorpresa de existir facilitará que los presentes nos esforcemos con alegría para arreglar las consecuencias actuales de los males anteriores a nosotros.

V.- Los seres humanos, por el mero hecho de existir -pudiendo no haber existido-, tenemos una relación fundamental: ser hermanos en la existencia. Si no existiéramos, no podríamos siquiera ser hermanos consanguíneos de nadie. Percibir esta fraternidad primordial en la existencia, nos hará más fácilmente solidarios al abrirnos a la sociedad.

VI.- Al organizar en la actualidad las nuevas estructuras sociales que se consideran oportunas para construir una sociedad más firme y en paz, es peligroso, muchas veces, basarlas sobre otras estructuras antiguas, aunque en su momento las vieran convenientes. Es más sólido fundamentar las nuevas estructuras sobre unidades geográficas humanas. Sin embargo, evitando el riesgo de que éstas se encierren en sí mismas, ya que ello desemboca, casi siempre, en desavenencias de toda índole y hasta en guerras.

VII.- El ser humano es libre, inteligente y capaz de amar. El amor no se puede obligar ni imponer, tampoco puede existir a ciegas sino con lucidez. Surge libre y claramente o no es auténtico. Siempre que coartemos la libertad de alguien o le privemos de la sabiduría, estaremos impidiendo que esta persona pueda amarnos. Por consiguiente, defender, favorecer, desarrollar la genuina libertad de los individuos -que entraña en sí misma una dimensión social corresponsable- así como su sabiduría, es propiciar el aprecio cordial entre las personas y, por tanto, poder edificar mejor la paz.

 

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Vaticano - Situado cerca de la orilla derecha del Tíber, corresponde a la Colina Vaticana, el antiguo Ager Vaticanus, en el que se construyeron residencias veraniegas durante la era republicana. Calígula edificó aquí su circo privado, en el que, así como en lo jardines adyacentes, parecen haber sido martirizados los primeros cristianos.  Al norte del circo, en una carretera secundaria, se encontraba una necrópolis en la que estuvo enterrado San Pedro.  Entre los años 324 y 326, Constantino erigió sobre el lugar de la tumba del primer Papa una imponente basílica que fue reemplazada por la actual construida entre los siglos XVI y XVII.

 

El entero territorio del Estado de la Ciudad del Vaticano se encuentra bajo la protección del Tratado de La Haya, del 14 de marzo de 1954, relativo a la salvaguardia de los bienes culturales en caso de conflicto armado.  La Ciudad del Vaticano está reconocida por lo tanto – también en ámbito de la disciplina internacional – como patrimonio moral, artístico y cultural digno de ser respetado y protegido como un tesoro para toda la humanidad.  Desde 1984 el Estado de la Ciudad del Vaticano forma parte de la lista de lugares reconocidos como Patrimonio de la Humanidad.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Es necesario «reforzar la alianza entre el ser humano y el medio ambiente, que debe ser espejo del amor creador de Dios, del cual provenimos y hacia el cual estamos en camino». Benedicto PP. XVI – 2007.XII

 

Gracias de la visita

 

Recomendamos vivamente:

1º Título: ‘Biblia y ciencia de la fe’ La Palabra de Dios fecunda.

Autor: Carlos Granados-Agustín Jiménez (eds.)- Editorial: Ediciones Encuentro

2º Título: ‘Escatología en nuestro tiempo’ - La evolución, a examen

Autor: Hans Urs von Balthasar - Editorial: Ediciones Encuentro

Más allá de polémicas intrateológicas sobre algunos aspectos de la escatología de Von Balthasar, la editorial Encuentro ha tenido el acierto de publicar este ensayo, de riqueza profunda y de amplios horizontes, sobre la teología de las cosas últimas en el sentido de una teología de la finitud. Como afirma nuestro autor, las cosas últimas no son cosas que hay en nuestro mundo, sino que son ese mismo mundo. Imprescindible la lectura de las páginas 131 en adelante y el texto previo de Jan-Heiner Tück. 2008

3º ‘Europa y la Fe’. Editor: Ciudadela Libros. Autor: Hilaire Belloc.
Páginas: 237 - ISBN: 978-84-96836-23-5 -

En esta obra se trata con un realismo histórico apabullante el tema de Europa y su relación con la fe católica. No se debería desconocer este ensayo histórico admirable en que su autor explica cómo la Iglesia católica ayudó a salvar a Occidente, en las Edades oscuras, preservando lo mejor de la civilización griega y romana, y cómo los europeos, todavía hoy, nos beneficiamos de instituciones sociales y de forma políticas de indudable origen católico como los Parlamentos. Es muy posible que no se haya escrito una mejor visión de conjunto de la civilización occidental que este libro.

4º ‘Jesús de Nazaret’ – ‘Benedicto XVI’. 2007;al siglo: Joseph Cardenal Ratzinger

5º ‘El Libro negro de las nuevas persecuciones anticristianas’, Thomás Grimaux es el autor - Favre, 160 páginas. Valeurs Actuelles, 2008 -. Todo un acierto.

6º ‘LA LEYENDA NEGRA’, de PHILIP W. POWELL (1913-1987), publica la editorial Áltera en su colección ‘Los Grandes Engaños Históricos’. 2008 –

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).