Tuesday 21 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
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"¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?" (Rm 8, 35). Es el apóstol san Pablo quien formula esta pregunta. Conocemos la respuesta:  el pecado aparta al hombre de Dios, pero el misterio de la encarnación, pasión, muerte y resurrección de Cristo ha restablecido la alianza perdida. Nada ni nadie podrá apartarnos jamás del amor de Dios Padre, revelado y actuado en Cristo Jesús, mediante el poder del Espíritu Santo. La muerte misma, privada del veneno del pecado, ya no atemoriza:  para quien cree, se ha transformado en un sueño que preludia el descanso eterno en la tierra prometida.

 

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EL VENENO EN LA HISTORIA

Envenenadores y envenenados

 

Por Fernando Díaz Villanueva

 

 

Corría el año 54 de nuestra era y el Imperio Romano se encontraba en el apogeo de su esplendor. El emperador Claudio, máximo pontífice y jefe de los ejércitos, se disponía, en la soledad de una de las cámaras de Palacio, a cenar un plato de setas, su manjar predilecto. La emperatriz Agripina le miraba de lejos, aguantando la respiración y esperando que los efectos de la letal amanita phalloides hiciesen efecto. Al terminar, Claudio se retiró a su alcoba con un fuerte dolor de estómago.

 

Pidió a un esclavo que le suministrase una pluma de ave para vomitar, pero Agripina lo tenía todo preparado: la pluma iba convenientemente emponzoñada, y así selló el fin de uno de los emperadores romanos que con más desigual fortuna han pasado a la historia.

La muerte de Claudio no sería ni la primera ni la última provocada por el veneno, una sutil arma política que ha sido utilizada desde los tiempos más remotos para eliminar rivales políticos, cambiar regímenes y resolver conflictos dinásticos. Y todo con una impunidad casi absoluta. La lista de los que han sucumbido ante la ponzoña es interminable: emperadores como Claudio o Napoleón, Papas como Clemente VII o Alejandro VI, faraones como Tutankamon, reyes como Ciro el grande o incómodos filósofos como Séneca forman parte de esa selecta nómina de grandes hombres que han descendido a la fosa tras probar un amargo sorbo de veneno.

 

El hecho es que hasta bien entrado el siglo XIX quien moría envenenado moría sin más, porque era imposible detectar sustancias tóxicas en los cadáveres. Si algún príncipe o un ministro caído en desgracia moría en extrañas circunstancias los rumores circulaban, pero poco podía hacerse, pues no había modo de demostrar el magnicidio y, mucho menos, de cargárselo a alguien. No en balde, una obsesión recurrente de los reyes de tiempos pasados era contar con un probador entre sus asistentes de cámara. El emperador Nerón lo llevó al extremo. Aparte de una legión de esclavos probadores de alimentos, disponía de un médico, Andrómaco, que le preparaba antídotos y de una experta en brebajes venenosos, la anciana Locusta, que, caprichosamente, había sido la responsable del envenenamiento de su padre adoptivo.

 

Locusta fue quizá la primera toxicóloga: experimentaba con sustancias, y se hizo tan famosa en la Roma del siglo I que el patriciado de la Ciudad Eterna se rifaba sus servicios. Otra italiana, Lucrecia Borgia, recogió el testigo de Locusta siglos más tarde. La influyente dama renacentista se especializó en eliminar a los contrincantes de su ilustre linaje, que eran muy numerosos. Para ello encargó a un orfebre un curioso anillo, que iba equipado una cápsula superior donde depositaba la ponzoña. Aprovechando su condición femenina y sus encantos vertía el veneno en copas de vino que fulminaban al desafortunado comensal en pocos minutos.

 

El Renacimiento fue, para el veneno, una era dorada en todas las cortes europeas. En Francia Catalina de Medici dio el pasaporte al delfín de Francisco I y a Juana de Navarra. Al final Catalina terminó, sin quererlo, envenenando a su propio hijo. La Medici envenenó las páginas de un libro destinado a su yerno, Enrique IV, pero que leyó primero su hijo Carlos. El infante falleció y Catalina recogió finalmente lo que durante largo tiempo había sembrado en sus intrigas parisinas.

 

 

 

Pero a envenenadora nadie gana a Marie Madeleine d’Aubray, marquesa de Brinvilliers, que se convirtió en la primera envenenadora en serie de la historia. Comenzó administrando un filtro tóxico a su propio padre por despecho, pero le cogió gusto. Pasaba horas ensayando bebedizos que testaba en sus criados, se desplazaba a los hospitales para dar el remate a los enfermos con curiosas pócimas que, las más de las veces, lo único que proporcionaban eran agonías sin fin antes de la inevitable muerte.

 

El florón a su carrera criminal lo puso al acabar con la vida, veneno mediante, de su hija y de sus dos hermanos. Las autoridades empezaron a sospechar y estrecharon el cerco, hasta que fue detenida en Lieja en 1676, pocas horas antes de que los tercios españoles entrasen en la ciudad, lo que la hubiese permitido confundirse entre la multitud y escapar impune. La marquesa de Brinvilliers se merece un lugar de privilegio en la historia del crimen, y acaso una película sobre sus correrías palaciegas.

 

El médico alemán Paracelso, el primer estudioso de la toxicología, dejó escrito en el siglo XVI: “Todo es veneno y nada es veneno, la dosis sola hace el veneno”. A eso se aplicaron los envenenadores contemporáneos. Según se desprende de un estudio reciente del ADN de Napoleón Bonaparte, el emperador no murió de cáncer sino envenenado lentamente.

 

Un siglo más tarde Rasputín, un monje tan maniobrero como influyente en la corte del zar Nicolás II, fue invitado al palacio del príncipe Yusupov para tener una cita amorosa con una joven dama de la corte, pero las intenciones del príncipe eran otras. Le ofreció una copa tras otra de vino envenenado mientras esperaba a la amante; el monje, sin embargo, mostraba una resistencia inhumana a la ponzoña. Los conjurados, al ver que Rasputín no terminaba de morir, recurrieron al siempre resolutivo revólver, un método más habitual entre los hombres. El cadáver de Rasputín fue después arrojado al Neva con una carga tal de veneno y de balas que hubiese liquidado a un regimiento entero.

 

Indudable heredero de los que trataron de envenenar en vano a Rasputín fue un curioso personaje de la Unión Soviética de Stalin, Grigori Mayranovski, también conocido como El profesor Veneno. Sembró el pánico en la corte del zar rojo innovando en la materia. Enviaba cartas a los disidentes del régimen; éstos, al abrirlas, se intoxicaban con el veneno que Mayranovski había impregnado en ellas.

 

 

Los nazis, que asesinaron a millones de personas gaseándolas con el mortal Zyklon- B, se rindieron al poder de la ponzoña, y dos de sus más distinguidos líderes: Hermann Göring y Heinrich Himmler, se administraron sendas cápsulas de veneno antes de que los aliados les diesen matarile.

 

Joseph Goebbels fue más lejos: asediado en el búnker berlinés junto a su führer, envenenó a sus seis hijos en una de las estancias. Para él reservó una muerte más convencional: se sacudió un certero balazo en la sien que, es de suponer, lo dejó en el sitio    

 

En nuestro mundo, envenenar a alguien se ha convertido en algo más complicado. Las autopsias lo desvelan casi todo, y los avances de la ciencia en la investigación policial han hecho del oficio de envenenador algo más arriesgado o, al menos, no tan abiertamente impune. Los magnicidios, antaño tan ligados a oscuras tramas palaciegas, hoy se despachan con un francotirador que tenga buena puntería o con métodos más ruidosos pero igualmente expeditivos, como los coches-bomba.

 

Quizá por eso el caso de Víctor Yuschenko, el presidente de Ucrania, nos ha llamado tanto la atención: agentes secretos de la antigua KGB envenenando la sopa del entonces líder opositor durante una cena, el aspecto deplorable en que quedó la cara del candidato y una revuelta popular, de color naranja, que mantuvo en vilo al país durante un mes. Una historia digna de James Bond a la que no le ha faltado ni el final feliz. 2005-02-07 L.D.ESP.

 

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Imagen de escáner del esqueleto de la momia

de Tutankamón. (Foto: EFE) 2007

 

POR PRIMERA VEZ SE VERÁ SU ROSTRO

Tutankamón ´da´ la cara en público

Actualizado miércoles 03/10/2007 11:52

 

REUTERS

EL CAIRO.- Egipto exhibirá el próximo mes (Noviembre 2007) la momia del joven faraón Tutankamón dentro de su tumba en el Valle de los Reyes de Luxor, lo que permitira que los visitantes vean su rostro por primera vez, según ha anunciado el director de arqueología del país.

Zahi Hawass, director del Alto Consejo para Antigüedades, ha explicado que la momia estará en un cajón de vidrio climatizado en la tumba y se cubrirá el cuerpo con lino. El rostro de Tutankamón será visible.

"Entrarán a la tumba y verán por primera vez el rostro de Tutankamón (...) Ésta es la primera vez en la Historia que alguien ve a la momia (en público). Esto prolongará la magia de Tutankamón", ha afirmado.

Tutankamón, que murió al comenzar su adultez, gobernó Egipto entre alrededor de 1361 y 1352 antes de Cristo. El descubrimiento de su tumba intacta en 1922, cuyos tesoros incluían una famosa máscara funeraria de oro, deslumbró a la comunidad arqueológica.

Aunque los artículos mortuorios de Tutankamón han recorrido el mundo, el cuerpo momificado del rey ha sido examinado en detalle sólo pocas veces desde que el recinto fue descubierto por el arqueólogo britanico, Howard Carter.

Hawass ha asegurado que la momia de Tutankamón estaba actualmente en un sarcófago de oro, pero que la humedad causada por el respiro de los miles de visitantes amenazaba con dañarlo.

"Creo que esto ayudara a los turistas y al mismo tiempo ayudara a preservar a la momia. Creo que una momia como ésta, el nicho de oro, es el momento que la gente realmente debe ver", dijo Hawass.

Tutankamón llegó al trono poco después de la muerte de Akenatón, el faraón que desarrolló un nuevo estilo de arte más expresivo y que abandonó a la mayoría de los dioses egipcios en favor de Aten, quien sería el único creador para él y que estaba representado en un disco solar.

El joven faraón fue enterrado junto a varios otros faraones del periodo en el Valle de los Reyes cerca del moderno poblado de Luxor.

Hawass aún no ha facilitado una fecha para la exhibición de la momia, pero ha asegurado que espera que sea poco antes de la exposición de Tutankamón en Londres a mediados de noviembre, que incluirá la corona real del faraón, pero no la mascara dorada, porque es demasiado delicada para su desplazamiento. 2007-10-04 -elmundo.es.

 

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Anti-papa:Clemente VII Ginebra 1378 1394 Roberto dei Conti di Savoia, no fué envenenado.

 

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Veneno.(Del lat. venēnum).1. m. Sustancia que, incorporada a un ser vivo en pequeñas cantidades, es capaz de producir graves alteraciones funcionales, e incluso la muerte.2. m. Cosa nociva a la salud.3. m. Cosa que puede causar un daño moral.4. m. Afecto de ira, rencor u otro mal sentimiento.5. m. Tecnol. Sustancia que frena un proceso físico o químico.

 

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CLEMENTE VII – Pontífice de la Iglesia (1523-1534) Nació en Florencia. Elegido el 26.XI.1523, murió el 25.IX.1534. No supo frenar las luchas entre los católicos y la reforma Luterana. Saqueos y pestes redujeron Roma a 30.000 habitantes. Enrique VIII excomulgado, abjuró el cristianismo. Celebró el 9º Jubileo (1525).

 

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Alejandro VI [Rodrigo Borja]

(Játiva, España, 1413-Roma, 1503) Papa (1492-1503). Sobrino del también papa Calixto III, viajó a Italia, donde cursó estudios religiosos, y en 1456 fue nombrado cardenal. Tras la muerte de Calixto III volvió a la península Ibérica y ostentó el cargo de obispo de Barcelona y, más tarde, el de arzobispo de Valencia. Su nombramiento como Papa en 1492 desencadenó una fuerte oposición en Roma, por considerar que había tenido hijos, y, además, por el hecho de ser extranjero. Esta hostilidad explicaría la leyenda negra que se creó alrededor de su figura, y que llegó a deformarla hasta hacer parecer a Alejandro VI y a su familia como unos seres monstruosos y abyectos. En el terreno político, consiguió mantener la independencia del Papado frente a Francia y España, en lucha por el control de Italia. Al mismo tiempo, se encargó de arbitrar el reparto de América entre España y Portugal, y fue un mecenas de las ciencias y las artes.

De Alejandro VI se ha dicho demasiado y se ha calumniado tanto su memoria como a la de su hija. Las calumnias, básicamente, se popularizaron cuando el hereje y apóstata Savonarola predicaba un miserabilismo pre-calvinista comenzó a gritar por las calles que todo quien siguiera al papa era enemigo de Cristo y profetizaba por doquier. "Yo os aseguro, in verbo Domine, que este Alejandro no es en absoluto Papa y no debe ser tratado como tal", sostenía. Llegó a sostener que había comprado el cargo y que ni siquiera creía en Dios. La gente sencilla se escandalizaba, pero la verdad es que pese a sus pecados personales, la doctrina que enseñó fue fidelísima a la Tradición y a la Revelación y aún manifestaba una gran y tierna devoción por la Santísima Virgen.

 

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En un beso el veneno de la traición.

Entre los olivos de Getsemaní, en medio de la tiniebla, avanza ahora una pequeña multitud: la guía Judas, «uno de los Doce», un discípulo de Jesús. En el relato de san Lucas, Judas no pronuncia ni siquiera una palabra; es sólo una presencia gélida. Casi parece que no logra acercarse totalmente al rostro de Jesús para besarlo, porque lo detiene la única voz que resuena, la de Cristo: «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?». Son palabras tristes, pero firmes, que revelan la maraña maligna que anida en el corazón agitado y endurecido del discípulo, tal vez iluso y desengañado, y dentro de poco desesperado.

Esa traición y ese beso, a lo largo de los siglos, se han transformado en el símbolo de todas las infidelidades, de todas las apostasías, de todos los engaños. Cristo, por tanto, afronta otra prueba, la de la traición que engendra abandono y aislamiento. No es la soledad que tanto amaba, cuando se retiraba a los montes a orar; no es la soledad interior, fuente de paz y de serenidad porque con ella nos asomamos al misterio del alma y de Dios. Es, por el contrario, la experiencia dolorosa de tantas personas que también en esta hora en que nos encontramos aquí reunidos, al igual que en otros momentos del día, están solas en una habitación, ante una pared desnuda o ante un teléfono mudo, olvidados por todos por ser viejos, enfermos, extranjeros o extraños. Jesús bebe con ellos también este cáliz que contiene el veneno del abandono, de la soledad, de la hostilidad.

 

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El 1º de Marzo de 1493 llega a Bayonna- al lado de Vigo- Galicia, España, la Pinta, embarcación en que con la Santa María y la Niña, habíase descubierto el ‘nuevo mundo’.

 

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1506 – colocación de la primera piedra de la Basílica de San Pedro, en Roma, por el Papa Julio II. Construida sobre la tumba del Apóstol San Pedro en la colina vaticana, Italia.

 

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De hombres, hechos, notas y acontecimientos de tal época para comprender, alumbrar e ilustrar el contexto:

 

 

Exposición da a conocer vida y obras del misionero jesuita Matteo Ricci

ROMA, 28 Jul. 2003 (ACI).- Con el fin de dar a conocer la figura y obra de Matteo Ricci, el misionero  jesuita que vivió en China a fines del año 1,500, el Instituto que lleva su nombre realiza una exposición abierta desde el 19 julio hasta el 5 de octubre en Macerata, ciudad natal del sacerdote.

La exposición, titulada “Padre Mateo Ricci en Pekín. Europa en la Corte de los Ming”, reconstruye la vida de Ricci, quien nació en 1552 y murió en Pekín en 1610, siendo el primer europeo que introdujo en China la filosofía, ciencia, teología y arte occidental y primer occidental que aprendió a hablar  y a escribir a la perfección la lengua china.

En declaraciones a la agencia Fides, el Profesor Filippo Mignini, director del Instituto Matteo! Ricci y creador del proyecto, señaló que “lo que Ricci puede dar a la Iglesia y a la sociedad de hoy es una lección de gran apertura y respeto de las cultura con las que se entra en contacto, como ha hecho la Iglesia después del Concilio hablando de ‘inculturación’”.

Luego, Mignini explicó que “Ricci consideraba a China como un mundo dotado de  plena dignidad, tradición y cultura. Dejó en herencia a la Iglesia y a todo hombre una sabiduría en la relación  con el otro”.

Al referirse a la exposición, Mignini indicó que está organizada en tres secciones principales: la primera ilustra todo el patrimonio cultural del que se nutrió Ricci, desde las cartas clásicas de ciencias humanas a los tratados científicos y a la teología; la segunda profundiza en algunos temas como la relación de la cultura occidental y de la fe cristiana con las religiones chinas (confucionismo, budismo, taoísmo)  y con el arte chino.

En la tercera parte –continuó– se encuentran las obras escritas del misionero jesuita en ch! ino, además de dibujos y objetos del literato chino.

Más adelante, el profesor sostuvo que entre los valiosos fragmentos de la muestra está la primera edición china del “Catecismo”, titulado “Verdadera explicación del Señor del Cielo”.

Asimismo, Mignini afirmó que tiene mucha importancia la “Enciclopedia de Historia natural considerada en relación con el arte de curar”, que consiste en un manuscrito con páginas ilustradas en acuarela, en 16 volúmenes de la época Ming.

Finalmente, el profesor informó que la muestra se trasladará a Roma en octubre próximo para formar parte del “Vittoriano”, espacio de exposiciones dedicado a las grandes figuras de personajes italianos.

 

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Una gota de santidad —decía Gounod— vale más que un océano de genio. Al santo no le añade ni le quita nada ser guapo o feo, docto o iletrado. Su grandeza es de un orden distinto.

 

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La primera bula «Inter coetera» de Alejandro VI

 

1492-1503- Pontífice Alejandro VI

 3 de mayo de 1493

 

El documento cuya traducción damos a continuación ha tenido un peso notabilísimo en la historia de la presencia de España en América. El mismo sirvió durante mucho tiempo como base jurídica del dominio español sobre las tierras descubiertas por Cristóbal Colón en 1492 e impropiamente llamadas "las Indias". El Sumo Pontífice, después de alabar el celo apostólico de los reyes Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, su deseo de extender la fe católica, deseo que había quedado patente con la entonces reciente recuperación del reino de Granada de manos de los árabes, reconoce finalmente el papel fundamental que les ha cabido en la empresa colombina; atendiendo pues a todos estos antecedentes y haciendo uso de la "plenitud de la autoridad apostólica" resuelve donar y conceder las tierras recientemente descubiertas y las que en el futuro se descubrieran a los reyes Isabel y Fernando y a sus legítimos sucesores en las coronas de Castilla y Aragón, imponiéndoles al mismo tiempo la obligación de evangelizar a los pobladores de dichas tierras.

Mucho se ha discutido sobre el fundamento jurídico en el que se apoyó el papa Borja para hacer semejante "donación", algunos autores quieren ver en este documento un exponente preclaro del monismo hierocrático, mientras que otros ven en él un simple mandato misionero. Lo que parece incontrovertible es que los reyes españoles solicitaron este documento a la Sede Apostólica con la finalidad de resguardar a los territorios recientemente descubiertos, de las posibles pretensiones de otros príncipes cristianos.

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Alejandro [obispo, siervo de los siervos de Dios]. Al queridísimo hijo en Cristo Fernando y a la queridísima hija en Cristo Isabel, ilustres reyes de Castilla, León, Aragón y Granada, salud [y bendición apostólica]. Entre las obras agradables a la divina Majestad y deseables para nuestro corazón existe ciertamente aquella importantísima, a saber, que, principalmente en nuestro tiempo, la fe católica y la religión cristiana sean exaltadas y que se amplíen y dilaten por todas partes y que se procure la salvación de las almas y que las naciones bárbaras sean abatidas y reducidas a dicha fe. Desde que fuimos llamados a esta sede de Pedro, no por nuestros méritos sino por la divina misericordia, hemos sabido que sois reyes y príncipes verdaderamente católicos, como siempre supimos que erais y como lo demuestran a casi todo el mundo vuestras obras conocidísimas, ya que no habéis antepuesto nada a ella, sino que la habéis buscado con toda aplicación, esfuerzo y diligencia, no ahorrando trabajos, gastos ni peligros; incluso derramando la propia sangre; y os habéis dedicado ya desde hace tiempo con todo vuestro ánimo a la misma, como lo atestigua en la actualidad la reconquista del reino de Granada de la tiranía de los sarracenos, hecha con tanta gloria para el Nombre de Dios; por ello, de un modo digno y no inmerecido, nos sentimos inclinados a concederos espontanea y favorablemente todo aquello que os permita seguir en el futuro con este propósito santo, laudable y acepto a Dios, con ánimo más ferviente, para honor del mismo Dios y propagación del Imperio cristiano. Nos hemos enterado en efecto que desde hace algún tiempo os habíais propuesto buscar y encontrar unas tierras e islas remotas y desconocidas y hasta ahora no descubiertas por otros, a fin de reducir a sus pobladores a la aceptación de nuestro Redentor y a la profesión de la fe católica, pero, grandemente ocupados como estabais en la recuperación del mismo reino de Granada, no habíais podido llevar a cabo tan santo y laudable propósito; pero como quiera que habiendo recuperado dicho reino por voluntad divina y queriendo cumplir vuestro deseo, habéis enviado al amado hijo Cristóbal Colón con navíos y con hombres convenientemente preparados, y no sin grandes trabajos, peligros y gastos, para que a través de un mar hasta ahora no navegado buscasen diligentemente unas tierras remotas y desconocidas. Estos, navegando por el mar océano con extrema diligencia y con el auxilio divino hacia occidente, o hacia los indios, como se suele decir, encontraron ciertas islas lejanísimas y también tierras firmes que hasta ahora no habían sido encontradas por ningún otro, en las cuales vive una inmensa cantidad de gente que según se afirma van desnudos y no comen carne y que -según pueden opinar vuestros enviados- creen que en los cielos existe un solo Dios creador, y parecen suficientemente aptos para abrazar la fe católica y para ser imbuidos en las buenas costumbres, y se tiene la esperanza de que si se los instruye se introduciría fácilmente en dichas islas y tierras el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo y el nombrado Cristóbal en una de las islas principales ya hizo construir y edificar una torre bastante pertrechada en la que dejó a algunos de los cristianos que iban con él para que la custodiasen, y buscasen otras tierras lejanas y desconocidas; en algunas de las islas y tierras ya descubiertas se encuentra oro, aromas y otras muchas materias preciosas de diverso género y calidad. Por todo ello pensáis someter a vuestro dominio dichas tierras e islas y también a sus pobladores y habitantes reduciéndolos -con la ayuda de la divina misericordia- a la fe católica, tal como conviene a unos reyes y príncipes católicos, y siguiendo el ejemplo de vuestros progenitores de gloriosa memoria. Nos pues encomendando grandemente en el Señor vuestro santo y laudable propósito, y deseando que el mismo alcance el fin debido y que en aquellas regiones sea introducido el nombre de nuestro Salvador, os exhortamos cuanto podemos en el Señor y por la recepción del sagrado bautismo por el cual estáis obligados a obedecer los mandatos apostólicos y con las entrañas de misericordia de nuestro Señor Jesucristo os requerimos atentamente a que prosigáis de este modo esta expedición y que con el animo embargado de celo por la fe ortodoxa queráis y debáis persuadir al pueblo que habita en dichas islas a abrazar la profesión cristiana sin que os espanten en ningún tiempo ni los trabajos ni los peligros, con la firme esperanza y con la confianza de que Dios omnipotente acompañará felizmente vuestro intento. Y para que -dotados con la liberalidad de la gracia apostólica- asumáis más libre y audazmente una actividad tan importante, por propia decisión no por instancia vuestra ni de ningún otro en favor vuestro, sino por nuestra mera liberalidad y con pleno conocimiento y haciendo uso de la plenitud de la potestad apostólica y con la autoridad de Dios omnipotente que detentamos en la tierra y que fue concedida al bienaventurado Pedro y como Vicario de Jesucristo, a tenor de las presentes, os donamos concedemos y asignamos perpetuamente, a vosotros y a vuestros herederos y sucesores en los reinos de Castilla y León, todas y cada una de las islas y tierras predichas y desconocidas que hasta el momento han sido halladas por vuestros enviados y las que se encontrasen en el futuro y que en la actualidad no se encuentren bajo el dominio de ningún otro señor cristiano, junto con todos sus dominios, ciudades, fortalezas, lugares y villas, con todos sus derechos, jurisdicciones correspondientes y con todas sus pertenencias; y a vosotros y a vuestros herederos y sucesores os investimos(4) con ellas y os hacemos, constituimos y deputamos señores de las mismas con plena, libre y omnímoda potestad, autoridad y jurisdicción. Declarando que por esta donación, concesión, asignación e investidura nuestra no debe considerarse extinguido o quitado de ningún modo ningún derecho adquirido por algún príncipe cristiano. Y además os mandamos en virtud de santa obediencia que haciendo todas las debidas diligencias del caso, destineis a dichas tierras e islas varones probos y temerosos de Dios, peritos y expertos para instruir en la fe católica e imbuir en las buenas costumbres a sus pobladores y habitantes, lo cual nos auguramos y no dudamos que haréis, a causa de vuestra máxima devoción y de vuestra regia magnanimidad. Y bajo pena de excomunión latae sententiae en la que incurrirá automáticamente quien atentare lo contrario, prohibimos severamente a toda persona de cualquier dignidad, estado, grado, clase o condición, que vaya a esas islas y tierras después que fueran encontradas y recibidas por vuestros embajadores o enviados con el fin de buscar mercaderías o con cualquier otra causa, sin especial licencia vuestra o de vuestros herederos y sucesores. Y como quiera que algunos reyes de Portugal descubrieron y adquirieron, también por concesión apostólica algunas islas en la zona de Africa, Guinea y Mina de Oro y les fueron concedidos por la Sede Apostólica diversos privilegios, gracias, libertades, inmunidades, exenciones e indultos; Nos, por una gracia especial, por propia decisión, con plena conciencia y usando de la plenitud apostólica, queremos extender y ampliar de modo semejante, a vosotros y a vuestros sucesores, respecto a la tierras e islas halladas por vosotros o las que se hallasen en el futuro, todas y cada una de aquellas gracias, privilegios, exenciones, libertades, facultades, inmunidades e indultos, con la misma eficacia que si se encontrasen insertos palabra por palabra en las presentes, y queremos que podáis y debáis usar, poseer y gozar de los mismos libre y lícitamente en todo caso y circunstancia tal como si hubiesen sido especialmente concedidos a vosotros o a vuestros sucesores. No obstando en contrario de lo concedido en las presentes letras ninguna constitución u ordenación apostólica. Confiando en Aquel de quien proceden todos los bienes, imperios y dominios, esperamos que si -con la ayuda del Señor- continuáis con este santo y laudable trabajo en breve tiempo se conseguirá el éxito de vuestros esfuerzos con felicidad y gloria de todo el pueblo cristiano. Pero como sería difícil llevar las presentes letras a todos aquellos lugares en los que podrían resultar necesarias, queremos y con similar determinación y conocimiento determinamos que todas las copias de las mismas que fueran suscritas por un notario público y munidas con un sello de alguna persona investida de una dignidad eclesiástica, o de una curia eclesiástica, gocen del mismo valor probatorio en un juicio o fuera de él que si fueran mostradas las presentes. Nadie pues se atreva [en modo alguno] a infringir [o a contrariar con ánimo temerario este documento] de nuestra exhortación, requerimiento, donación, concesión, asignación, investidura(5), acción, constitución, deputación, mandato, inhibición, indulto, extensión, ampliación, voluntad y decreto. Si alguien pues [se atreviese atentar esto sepa que incurre en la ira de Dios omnipotente y de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo](6). Dado en Roma junto a San Pedro, en el año [de la encarnación del Señor] mil cuatrocientos noventa y tres, el día quinto de las nonas de mayo [3 de mayo], primero de nuestro pontificado.

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Jesús revolucionó el sentido de la muerte. Lo hizo con su enseñanza, pero sobre todo afrontando él mismo la muerte. "Al morir, destruyó la muerte", repite la liturgia en el tiempo pascual. "Con el Espíritu que no podía morir ―escribe un Padre de la Iglesia―, Cristo mató la muerte que mataba al hombre" (Melitón de Sardes, Sobre la Pascua, 66). De este modo, el Hijo de Dios quiso compartir hasta sus últimas consecuencias nuestra condición humana, para reabrirla a la esperanza.
En resumidas cuentas, nació para poder morir y así liberarnos de la esclavitud de la muerte.

Dice la carta a los Hebreos: "Gustó la muerte para bien de todos" (Hb 2, 9). Desde entonces, la muerte ya no es la misma: por decirlo así, ha sido privada de su "veneno". En efecto, el amor de Dios, operante en Jesús, ha dado un sentido nuevo a toda la existencia del hombre, y así ha transformado también el morir. Si en Cristo la vida humana es "paso de este mundo al Padre" (Jn 13, 1), la hora de la muerte es el momento en el que este paso se realiza de modo concreto y definitivo.

Quien se compromete a vivir como él, es liberado del temor de la muerte, que ya no muestra la mueca sarcástica de una enemiga, sino ―como escribe san Francisco en el Cántico de las criaturas― el rostro amigo de una "hermana", por la cual se puede incluso bendecir al Señor: "Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana muerte corporal". La fe nos recuerda que no hay que tener miedo a la muerte del cuerpo, porque sea que vivamos, sea que muramos, somos del Señor. Y con san Pablo sabemos que, también liberados del cuerpo, estamos con Cristo, cuyo cuerpo resucitado, que recibimos en la Eucaristía, es nuestra morada eterna e indestructible. La verdadera muerte, a la que hay que temer, es la del alma, que el Apocalipsis llama "muerte segunda" (cf. Ap 20, 14-15; 21, 8). En efecto, quien muere en pecado mortal, sin arrepentimiento, encerrado en el rechazo orgulloso del amor de Dios, se excluye a sí mismo del reino de la vida.

 

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La segunda bula «Inter coetera» de Alejandro VI

04 de mayo de 1493


1. Encabezamiento. Alejandro Obispo, Siervo de los Siervos de Dios: A los ilustres carísimo hijo en Cristo Fernando Rey y carísima en Cristo hija Isabel Reina de Castilla, León, Aragón, Sicilia y Granada, salud y apostólica bendición.

2. Título doctrinal. Entre todas las obras agradables a la Divina Magestad y deseables a nuestro corazón, esto es ciertamente lo principal; que la Fe Católica y la Religión Cristiana sea exaltada sobre todo en nuestros tiempos, y por donde quiera se amplíe y dilate, y se procure la salvación de las almas, y las naciones bárbaras sean sometidas y reducidas a la fe cristiana. De donde habiendo sido llamados por favor de la divina clemencia a esta sagrada cátedra de Pedro, aunque inmerecidamente; reconociéndoos como verdaderos Reyes y Príncipes Católicos, según sabemos que siempre lo fuisteis, y lo demuestran vuestros preclaros hechos, conocidísimos ya en casi todo el orbe, y que no solamente lo deseáis, sino que lo practicais con todo empeño, reflexión y diligencia, sin perdonar ningún trabajo, ningún peligro, ni ningún gasto, hasta verter la propia sangre; y que a esto ha ya tiempo que habéis dedicado todo vuestro ánimo y todos los cuidados, como lo prueba la reconquista del Reino de Granada de la tiranía de los sarracenos, realizada por vosotros en estos días con tanta gloria del nombre de Dios; así digna y motivadamente juzgamos que os debemos conceder espontánea y favorablemente aquellas cosas por las cuales podáis proseguir semejante propósito, santo laudable y acepto al Dios inmortal, con ánimo cada día más fervoroso, para honor del mismo Dios y propagación del imperio cristiano.

3. La noticia del descubrimiento. Hemos sabido ciertamente, como vosotros, que desde hace tiempo os habíais propuesto buscar y descubrir algunas islas y tierras firmes remotas y desconocidas, no descubiertas hasta ahora por nadie, con el fin de reducir sus habitantes y moradores al culto de nuestro Redentor y a la profesión de la Fe Católica, ocupados hasta hoy en la Reconquista del Reino de Granada, no pudisteis llevar al deseado fin, tan santo y loable propósito vuestro. Mas, reconquistada por fin el predicho Reino por voluntad divina, y queriendo poner en ejecución vuestro propósito, designásteis al caro hijo Cristóbal Colón, hombre apto y muy conveniente a tan gran negocio y digno de ser tenido en mucho, no sin grandes trabajos, peligros y gastos para que nos navíos y hombres aptos y preparados a tal empresa, buscase las tierras firmes e islas remotas y desconocidas, por el mar donde hasta ahora no se había navegado: quiénes con el auxilio divino, navegando por el Mar Océano han descubierto ciertas islas remotísimas y además tierras firmes, jamás halladas hasta ahora por nadie; en las cuales habitan muchas gentes, que pacíficamente viven, y que según se dice andan desnudos y no comen carne; a lo que vuestros enviados antedichos pueden conjeturar, las tales gentes, habitantes de las antedichas islas y tierras, creen en un Dios Creador que está en los Cielos, y parecen bastante aptos para recibir la Fe Católica y serles enseñadas buenas costumbres, confiándose en que se instruyeran, fácilmente se introduciría en dichas islas y tierras el nombre de Nuestro Salvador y Señor Jesucristo; y el citado Cristóbal, hizo ya, en una de la principales islas referidas construir y edificar una torre bien fortificada en la que situó varios cristianos de los que había llevado consigo para su custodia, y para que desde ella buscasen otras tierras firmes remotas y desconocidas; en las cuales islas y tierras ya descubiertas se han encontrado oro, especies y otras muchísimas cosas preciosas, de distinto género y diversa calidad.

4. Fundamento evangelizador. Por donde, habiendo considerado diligentemente todas las cosas y capitalmente la exaltación y propagación de la fe católica como corresponde a Reyes y Príncipes Católicos, decidisteis según costumbre de nuestros progenitores, Reyes de ilustre memoria, someter a vosotros las tierras firmes e islas predichas y sus habitantes y moradores y convertirlos con el auxilio de la divina misericordia a la Fe Católica.


Nos alabando mucho en el Señor ese vuestro santo y loable propósito, y deseando que sea llevado a su debida finalidad, de que el nombre de nuestro Salvador sea introducido en aquella regiones, os rogamos insistentemente en el Señor y afectuosamente os requerimos, por el sacro Bautismo en que os obligasteis a los mandatos apostólicos, y por las entrañas de misericordia de Nuestro Señor Jesucristo, para que decidiéndoos a proseguir por completo semejante emprendida empresa, con ánimo y celo ferviente hacia la fe ortodoxa, queráis y debáis conducir a los pueblos que viven en tales islas y tierras a recibir la religión católica, sin que nunca os intimiden peligros ni trabajos, teniendo gran esperanza y confianza de que Dios omnipotente os auxiliará felizmente en vuestras empresas.

5. Concesión de privilegios. Y para que más libre y valerosamente aceptéis el encargo de tan fundamental empresa, concedido liberalmente por la Gracia Apostólica «motu propio», y no a instancia vuestra ni de otro que Nos lo haya sobre esto pedido por vosotros, sino por nuestra mera liberalidad, de ciencia cierta y con la plenitud de nuestra potestad apostólica, por la autoridad de Dios Omnipotente concedida a Nos en San Pedro, y del Vicario de Jesucristo que representamos en la tierra, a vosotros y a vuestros herederos y sucesores los Reyes de Castilla y León, para siempre según el tenor de las presentes, donamos, concedemos y asignamos, todas las islas y tierras firmes descubiertas y por descubrir, halladas y por hallar hacia el Occidente y Mediodía, fabricando y construyendo una línea del Polo Artico que es el Septentrión, hasta el polo Antártico que es el Mediodía, ora se hayan hallado islas y tierras firmes, ora se hayan de encontrar hacia la India o hacia otra cualquiera parte, la cual línea diste de las islas que vulgarmente llaman Azores Cabo Verde cien leguas hacia el Occidente y mediodía, así que todas sus islas y tierra firme halladas y que hallaren, descubiertas y que se descubrieren desde la dicha línea hacia el Occidente y mediodía que por otro Rey cristiano no fuesen actualmente poseídas hasta el día del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo próximo pasado del cual comienza el año presente de mil cuatrocientos y noventa y tres, cuando fueron por vuestros mensajeros y capitanes halladas algunas de las dichas islas con todos los dominios de las mismas, con ciudades, fortalezas, lugares y villas, derechos, jurisdicciones y todas sus pertenencias.

Y a vosotros y a vuestro dichos herederos y sucesores os hacemos, constituimos y deputamos señores de ellas con plena y libre y omnímoda potestad, autoridad y jurisdicción. Decretando no obstante que por semejante donación, concesión, asignación nuestra, a ningún Príncipe Cristiano que actualmente poseyere dichas islas o tierras firmes antes del dicho día de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo pueda entenderse que se quita o se deba quitar el derecho adquirido.

6. Obligación misionera. Y además os mandamos, en virtud de santa obediencia, que así como lo prometéis y mandamos, lo cumpliréis por vuestra gran devoción y regia magnanimidad, habréis de destinar a las tierras firmes e islas antedichas varones probos y temerosos de Dios, doctos instruidos y experimentados para adoctrinar a los indígenas y habitantes dichos en la fe católica e imponerlos en las buenas costumbres, poniendo toda la debida diligencia en todo lo antedicho.

7. Exclusividad de la donación. Y severamente prohibimos a cualquiera personas, sean de cualquier dignidad inclusas la imperial y la real, estado, grado, orden o condición, bajo pena de excomunión «latae sententiae», en la cual incurran por el mismo hecho si lo contrario hicieren, que no pretendan ir alas islas y tierras firmes, hallada y que se hallaren, descubiertas y por descubrir, hacia el Occidente y mediodía, fabricando y construyendo una línea desde el Polo Artico al Antártico, ya sean tierras firmes e islas halladas y que se hubieren de hallar hacia la India o hacia cualquiera otra parte, la cual línea diste de cualquiera de las islas que vulgarmente llaman las Azores y Cabo Verde cien leguas hacia el Occidente y Mediodía como queda dicho, para grangear mercaderías o por cualquier causa, sin especial licencia vuestra y de vuestros herederos y sucesores.

Y porque también algunos Reyes de Portugal descubrieron y adquirieron en las regiones de Africa, Guinea y Mina de Oro otras islas, igualmente por apostólica concesión hecha a ellos, y les fueron concedidas por la Sede Apostólica diversos privilegios, gracias, libertades, inmunidades exenciones e indultos, Nos os concedemos a vosotros y a vuestros herederos y sucesores mencionados, que en las islas y tierras descubiertas por vosotros y que se descubrieren del mismo modo podáis y debáis poseer y gozar libre y lícitamente de todas y cada una de las gracias, privilegios, exenciones, libertades, facultades inmunidades e indultos, pues queremos que se encuentre expresado e incluido suficientemente en las presentes, como si estuviese aquí transcrito palabra por palabra, para que sea como si a vosotros citados herederos y sucesores hubiesen sido especialmente concedidos. Así pues con igual motu, autoridad, ciencia y plenitud de Potestad Apostólica y como especial donación graciosa concedemos todo ellos en todo y por todo, a vosotros y a vuestros indicados herederos y sucesores, con la misma extensión y amplitud.

8. Revocación. No obstante Constituciones y Ordenaciones Apostólicas y todo lo que fuere concedido en Letras dadas después y cuales quiera otras en contrario, confiando en el Señor, de quien proceden todos los bienes, Imperios y Dominios, que dirigiendo El vuestros actos, si proseguís esa santa y laudable empresa en breve vuestros trabajos y solicitudes conseguirán feliz éxito con bienandanza y gloria del nombre cristiano.

9. Cláusula de validez para traslados. Y como sería difícil hacer llegar las presentes letras a cada uno de los lugares donde sería procedente llevarlas, queremos y ordenamos, libre y conscientemente, que a sus transcripciones, instrumentadas de manos de Notario público al efecto rogado, y legalizada con el sello de alguna persona constituida en dignidad eclesiástica o el de la Curia eclesiástica, se les tribute y atribuya en juicio o fuera de él, doquiera fuesen presentadas y exhibidas la misma fe que se dispensaría a las presentes.

10. Cláusula penal. Por consiguiente, ningún humano use infringir este documento de nuestra encomendación exhortación, requerimiento donación, constitución, deputación, mandamiento, inhibición, indulto, extensión, ampliación voluntad y decreto, o con temerario atrevimiento contravenir. Y si alguno presumiere intentarlo, sepa que ha incurrido en la indignación de Dios omnipotente y de sus apóstoles San Pedro y San Pablo.

11. Fecha. Dado en Roma, en San Pedro, en el año de la Encarnación del Señor mil cuatrocientos noventa y tres, el día cuatro de mayo, de nuestro Pontificado año primero.

 

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¿Existe alguna relación entre la

masonería y el ocultismo? (I)

 

Por César Vidal

La leyenda rosada de la masonería insiste en que se trata de una sociedad discreta (que no secreta) guiada por fines filantrópicos, formada por personas de buenas costumbres y cuya finalidad fundamental es la ayuda entre sus miembros y la difusión de sus valores iluministas. Por el contrario, los detractores de los “hijos de la viuda” han insistido, entre otras acusaciones, en que la masonería tiene un contenido espiritual que choca con religiones como la cristiana, al ser su cosmovisión ocultista. Pero, en realidad, ¿existe alguna relación entre la masonería y el ocultismo?

 

La leyenda rosada de la masonería ha insistido en que no pasa de ser una sociedad discreta (no secreta) guiada por principios filantrópicos y que la pertenencia a la misma no está reñida con la afiliación a cualquier confesión religiosa, desde el catolicismo al islam pasando por las diversas iglesias evangélicas. La realidad histórica es, desde luego, muy diferente. Es cierto que a lo largo de la Historia ha habido católicos, musulmanes e incluso protestantes masones, pero la incompatibilidad entre las creencias de las logias y las contenidas en la Biblia resulta evidente. En el presente artículo y en los siguientes nos ocuparemos de manera precisa de un aspecto a nuestro juicio esencial, el del papel representado por la masonería en el reverdecer del ocultismo contemporáneo.

 

La masonería ha contado desde su fundación con un contenido acentuadamente gnóstico. Es cierto que para no pocos masones resulta en la actualidad un tanto embarazosa esta circunstancia. Los hechos, sin embargo, no pueden negarse, desde las primeras obras de la masonería a los escritos de autores masones del siglo XX. Precisamente es ese carácter gnóstico, secreto, iniciático, ocultista el que explica, al menos en parte, la enorme importancia que la masonería ha tenido en el florecer del ocultismo durante los dos últimos siglos, hasta el punto de que no constituye en absoluto una afirmación exagerada el decir que éste nunca hubiera podido darse sin aquélla. Sin duda, uno de los casos más significativos al respecto es el de Albert Pike, una de las figuras más importantes de la masonería del siglo XIX.

 

Albert Pike nació el 29 de diciembre de 1809 en Boston. Estudió en Harvard y fue, durante la guerra de Secesión de Estados Unidos, general de brigada en el ejército confederado. Al concluir el conflicto Pike fue condenado por traición y encarcelado, pero el 22 de abril de 1866 fue indultado por el presidente Andrew Johnson, también masón. Al día siguiente ambos hermanos se encontraron en la Casa Blanca, y ciertamente no concluyó ahí la relación entre estos dos masones. El 20 de junio de 1867 Johnson fue ascendido al grado 32, y posteriormente dedicaría incluso un templo masónico en Boston, la ciudad natal de Pike. Éste recibiría más tarde el honor de ser el único militar confederado que cuenta con un monumento en la ciudad de Washington.

 

Pike fue un sujeto verdaderamente excepcional, con un talento extraordinario para el aprendizaje de lenguas y una cultura vastísima. Masón grado 33, formó parte también del Ku Klux Klan –la vinculación entre ambas sociedades secretas es una de las cuestiones históricamente más incómodas para la masonería de Estados Unidos–, y, sobre todo, fue el autor de un conjunto de obras que intentaban mostrar la cosmovisión de la masonería. Su libro más importante es Moral y Dogma del antiguo y aceptado rito escocés de la masonería, que fue publicado en 1871.

 

Moral y Dogma es una obra muy extensa que llega casi a las 900 páginas y en la cual se describen los 32 grados del rito masónico ya señalado. Con todo, lo más interesante es la forma en que Pike va desgranando una filosofía que, por definición, no puede encajar con el cristianismo y que además se nutre de unas raíces abiertamente paganas y mistéricas.

 

Para Pike, los relatos de la Biblia no se corresponden con la realidad histórica –una afirmación que choca directamente con lo contenido en las Escrituras–, sino que ocultan una realidad esotérica. Con todo, “unos pocos entre los hebreos (...) poseían un conocimiento de la naturaleza y los atributos verdaderos de Dios; igual que una clase similar de hombres en otras naciones –Zoroastro, Manu, Confucio, Sócrates y Platón”. “La comunicación de este conocimiento y otros secretos, algunos de los cuales quizá se han perdido, constituían, bajo otros nombres, lo que ahora llamamos Masonería o Francmasonería. Ese conocimiento era, en un sentido, la Palabra perdida, que fue dada a conocer a los Grandes elegidos, perfectos y sublimes masones” (op. cit., pág. 207).

 

Frente a esa enseñanza mistérica preservada por la masonería, cabe afirmar que “las doctrinas de la Biblia a menudo no se encuentran vestidas en el lenguaje de la verdad estricta” (pág. 224). El punto de partida resulta, pues, obvio, y en buena medida puede decirse que es el de la Gnosis, que ha coincidido en el tiempo y el espacio con el cristianismo, y el del ocultismo contemporáneo. La primera premisa es que la Biblia –la base esencial del cristianismo– no es fiable, y la segunda que la verdad se encuentra en manos de un grupo pequeño de iniciados, que la ha transmitido a lo largo de los siglos.

 

De hecho, por si quedara alguna duda sobre la adscripción filosófica de la masonería, Pike indica taxativamente que a “esta ciencia de los misterios le dieron el nombre de Gnosis” (pág. 248). Se trata de una ciencia sincrética en la que se combinan doctrinas orientales y occidentales (pág. 275), que “fueron adoptadas por los cabalistas y después por los gnósticos” (pág. 282).

 

 

De ahí que la clave de la masonería sean los misterios, cuyo origen es desconocido (pág. 353) pero que podemos encontrar en distintas religiones paganas y que, “a pesar de las descripciones que ciertos autores, especialmente los cristianos, hayan podido hacer de ellos, han continuado puros” (pág. 358). Esos misterios son los de Isis y Osiris en Egipto (págs. 369 y ss. y 379 y ss.) –cuyo “objetivo era político” (pág. 382)–, pero también “la ciencia oculta de los antiguos magos” (pág. 839). De hecho, incluyen de manera esencial “el significado oculto y profundo del Inefable Nombre de la Deidad” (pág. 649).

 

La masonería –Pike ni lo niega ni lo oculta, sino que lo afirma tajantemente– predica una religión, pero ésa es la “religión universal, enseñada por la Naturaleza y por la Razón” (pág. 718). Esta afirmación resulta bastante clarificadora, en la medida en que reconoce abiertamente el contenido religioso de la masonería –a pesar de su insistencia en que se puede mantener cualquier creencia religiosa en su seno– y, a la vez, explica el entronizamiento de deidades como la diosa Razón durante la Revolución francesa; diosa Razón que, supuestamente, debía desplazar al Dios cristiano.

 

Por otro lado, y a pesar de su insistencia en que las creencias masónicas no obstaculizan otras, Pike no duda en hacer afirmaciones que son absolutamente incompatibles con no pocas religiones, como la de que “el alma humana es ella misma un daimonios, un Dios dentro de la mente, capaz mediante su propio poder de rivalizar con la canonización del héroe, de hacerse a sí misma inmortal por la práctica de lo bueno, y de la contemplación de lo bello y lo verdadero” (pág. 393) –una afirmación autodeificadora de esencia netamente pagana–, o la “doctrina de la transmigración de las almas” (pág. 399).

 

Aún más peculiar resulta la afirmación de Pike de que “el Bafomet, el carnero hermafrodita de Mendes”, es el principio vital al que históricamente se ha rendido adoración, cuya simbología puede ser también “la Serpiente que devora su propia cola” (pág. 734). De hecho, Bafomet vuelve a ser mencionado poco más adelante como un símbolo adecuado de la “ley de la prudencia” (pág. 779).

 

Albert Pike –como no pocos ocultistas o teólogos cristianos de la actualidad– desechaba la existencia del Diablo, o ángel caído opuesto a Dios, y al respecto era muy tajante. Así, afirmaba: “El verdadero nombre de Satanás, según dicen los cabalistas, es el de Yahveh al revés; porque Satanás no es un dios negro (...) para los iniciados no es una Persona, sino una Fuerza, creada para el bien, pero que puede servir para el mal. Es el instrumento de la Libertad o Voluntad libre” (Albert Pike, Morals and Dogma, 32 grado, maestro masón, pág. 102). Y remachaba: “No existe un demonio rebelde del mal, o príncipe de las tinieblas coexistente y en eterna controversia con Dios, o el príncipe de la Luz” (A. Pike, Morals and Dogma, 32 grado, pág. 859).

 

Sin embargo, esa negación del principio del mal iba acompañada –y de nuevo el paralelo con el ocultismo o la gnosis salta a la vista– de un canto a Lucifer, como el que figura contenido en Moral y Dogma, al explicar el grado 19: “¡LUCIFER, el que Lleva-Luz! ¡Extraño y misterioso nombre para dárselo al Espíritu de la Oscuridad! ¡Lucifer, el Hijo de la Mañana! ¿Acaso es él quien lleva la Luz, y con sus esplendores intolerables ciega a las almas débiles, sensuales o egoístas? ¡No lo dudéis! Porque las tradiciones están llenas de Revelaciones e Inspiraciones Divinas: y la Inspiración no es de una Era o de un Credo” (pág. 321).

 

Partiendo de estos antecedentes, no resulta sorprendente que Pike evolucionara hacia el luciferinismo, entendido no en el sentido de la adoración de Satanás, como erróneamente se interpreta a veces, sino en el de culto a Lucifer como el ser personal que reveló la Luz de los misterios a los elegidos y que aparece históricamente representado en distintos mitos paganos y en los misterios de la Antigüedad. De nuevo, se trata de un hecho incómodo para no pocos masones de la actualidad, pero que ha sido reconocido por otros de manera abierta.

 

Moral y Dogma es uno de los libros de lectura obligada para entender la masonería, y sin embargo, de manera bien poco justificada, es pasado por alto en no pocos de los estudios que se le dedican. Todo ello a pesar de que, precisamente por su carácter didáctico, extenso y paradigmático fue hasta pocas décadas regalado a aquellas personas que se iniciaban en Estados Unidos en los grados superiores de la masonería.

 

Con todo, posiblemente lo más importante de la obra no sea sólo la manera en que expresa la cosmovisión masónica, sino también aquélla en que ésta se nos muestra como un paralelo claro de las enseñanzas del ocultismo contemporáneo y del movimiento de la Nueva Era. El sincretismo religioso, la reducción de Jesús a un mero maestro de moral o un simple conocedor de misterios, la apelación clara a la Gnosis, la creencia en la reencarnación o la insistencia en que el ser humano es un dios con posibilidades prácticamente infinitas son marcas características de ese ocultismo, y, como tendremos ocasión de ver en los apartados siguientes de esta serie, las similitudes no obedecen a la casualidad.

 

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Y dijo Dios: Que exista la luz. Y la luz existió” (Gn 1, 3). Una explosión de luz, que la palabra de Dios sacó de la nada, rompió la primera noche, la noche de la creación.

Como dice el apóstol Juan: “Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna” (1 Jn 1, 5). Dios no ha creado la oscuridad, sino la luz. Y el libro de la Sabiduría, revelando claramente que la obra de Dios tiene siempre una finalidad positiva, se expresa de la siguiente manera: “Él todo lo creó para que subsistiera, las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas veneno de muerte ni imperio del Hades sobre la tierra” (Sab 1, 14).

En aquella primera noche de la creación hunde sus raíces el misterio pascual que, tras el drama del pecado, representa la restauración y la culminación de aquel comienzo primero. La Palabra divina ha llamado a la existencia a todas las cosas y, en Jesús, se ha hecho carne para salvarnos. Y, si el destino del primer Adán fue volver a la tierra de la que había sido hecho (cf. Gn 3, 19), el último Adán ha bajado del cielo para volver a él victorioso, primicia de la nueva humanidad (cf. Jn 3, 13; 1 Co 15, 47). 

 

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Algunas definiciones

 

Para comenzar a hablar sobre el tema, se hace necesaria una definición explicativa de qué es un antipapa en el contexto de la Santa Iglesia, y de las vías por las que pueden existir uno o varios en determinados momentos de la historia.

Podríamos decir de forma resumida pero exacta, y sin temor a equivocarnos, que un antipapa es quien se opone al obispo legítimamente elegido, poniendo su empeño en afianzarse al trono papal (en Roma u otro lugar que el sujeto pueda suponer "mejor") y alcanzar su reconocimiento. Hasta cierto punto alcanza algún éxito material en su esfuerzo. Antipapa no es, pues, señal necesaria de mala doctrina, sino únicamente la pretensión o bien usurpadora o bien de dudosa legitimidad canónica, de la investidura de Vicario de Cristo.

A través de la historia, vemos aparecer una buena cantidad de casos que, en ocasiones, sembraron tal confusión en los fieles por la aparente corrección de los dos o varios elegidos, que se hacía difícil distinguir entre lo verdadero y lo falso, y en otras ocasiones obedecieron a intereses ajenos o personales más fácilmente discernibles.

Para poder comprender con cierta claridad el motivo por el que han surgido y pueden seguir surgiendo antipapas, se hace necesario conocer algunas de sus causantes:

1.      Discordancia doctrinal. Este es el caso que más rápidamente relacionamos con el antipapado por la base herética que lo sustenta, si bien es sólo - como veremos - una de las posibilidades desencadenantes de tal mal. Por este medio, por ejemplo, fue como nació el antipapado de Hipólito en el siglo III, elevado a su falsa categoría por el difusor del Monarquianismo, que fue una herejía Trinitaria de la época. Finalmente, Hipólito se reconcilió con el sucesor de su legítimo rival, el Papa Pontiano, y murió martirizado en el año 235.

2.      Deportación del Papa. Es el caso en que el poder temporal (real o popular) se ha enfrentado al papado por motivos de diversa índole, desterrándole y colocando en su lugar a alguien de su preferencia. Tal es el caso, para ejemplificar, del emperador Constantino II, quien despojó al Papa Liberio de sus derechos e impuso al archidiácono Félix (el luego conocido por antipapa Félix II) en el año 355, por su condición de arriano más acorde al ánimo imperial. Diez años más tarde se permitió al Santo Padre Liberio recuperar su posición, y Félix vivió retirado hasta su muerte.

3.      Dobles elecciones y recurso subsecuente - no obligatorio - a un tercer candidato. En el siglo séptimo se presenta uno de estos casos entre Pascual y Teodoro, ambos elegidos por diferentes facciones de la Iglesia de entonces, y ambos renuentes a renunciar a sus pretensiones. Finalmente, se optó por un tercer candidato, que se convirtió en el Papa Sergio I.
De forma similar, en el siglo XIV la residencia oficial del papado se movió a Aviñón, Francia. Esto llevó a un cisma (el Gran Cisma Occidental), que comenzó en el año 1378 y produjo un papado en Roma, uno en Aviñón y otro establecido por el Concilio de Pisa. Si bien los dos últimos fueron considerados antipapados, el Papa de Aviñón era el legítimo, y por ello fue apoyado y exhortado por Santa Catalina de Siena en su famosa correspondencia. Sin embargo, la unidad se logró recién cuando fue elegido Martín V, en noviembre de 1417.

4.      Cambio en la manera de elegir al Papa. Una muestra la tenemos en el año 1059, cuando se utilizó un procedimiento diferente al implementado hasta aquel momento. El nuevo sistema, proclamado por Su Santidad Nicolás II, privaba a los emperadores alemanes de la influencia que habían tenido hasta entonces en la decisión sobre los sucesores de San Pedro, y también limitaba en este aspecto a la nobleza romana. El resultado fue la elección del antipapa Honorio II, contra el Papa Alejandro II canónicamente elegido, quien finalmente fue también reconocido por el arrepentido emperador.

Estas son algunas de las variantes de un fenómeno que, en el sentido amplio, se expresa mediante la primera definición que mencionamos.

De mal en peor

Hemos contado algunos casos históricos, y nos basta por ahora con mencionar que, según el canonista e historiador Joseph Hergenröther, han existido alrededor de treinta antipapas durante un período comprendido entre los siglos III y XV. Vale decir, a modo estadístico, que habría surgido uno cada unos cuarenta años aproximadamente. ¿Por qué nos interesan tan inusuales estadísticas?

Bien sabida es por todo el mundo la existencia de estos personajes que de una u otra forma enturbiaron en su momento el orden y la unión de la cristiandad, pero poco o nada se sabe de lo que hoy ocurre.

¿Acaso hay quien mencione siquiera que en los últimos cincuenta años, el mundo ha presenciado la existencia de 16 antipapas declarados en el sentido lato del término, es decir, de personas que se adjudican la dignidad papal ilegítimamente y quieren ser reconocidos como tales? Este exorbitante número da que pensar, si a despecho del anterior listado terminamos determinando, atónitos, un término medio de un antipapa cada 3 años aproximadamente. Aunque, por supuesto, no deja de ser a efectos estadísticos comparativos que determinamos este número, ya que en realidad la cantidad se ha ido acrecentando con el correr de los años y el aumento de la confusión mundial en torno a las religiones, la fidelidad y el raciocinio.

Si bien la mayoría de ellos, gracias a Dios, no han alcanzado una relevancia muy significativa a nivel mundial, sí podemos observar que, en total, han conseguido desviar a varios millones de confusos creyentes, llevándoles por el camino del error y el cisma. Llama la atención, ante la primera profundización en este problema, el hincapié que todos ellos intentan subrayar con respecto a la Verdad de siempre. Es decir, que hasta el más ridículo e increíble de estos personajes excusa su existencia en base a una motivación aparentemente virtuosa: restaurar la "perdida" buena doctrina. Y es que, según nos explican incluso a través de encíclicas - obviamente apócrifas - el desvío nacido en determinados sectores que malinterpretaron el Concilio Vaticano II, dejó a la Iglesia sin guía y ellos vienen a ocupar el lugar vacante.

También es digno de mención el apego de la mayoría al milenarismo y a acusar de anticristo - con 666 y todo - a cada sujeto o institución que les resulta sospechoso. Se pierde aquí, de esta forma, toda la prudencia que une fe y razón en la Santa Iglesia, y nacen los desvaríos de que se sirve el demonio para dar comidilla a los desesperanzados.

Y aunque decíamos que la mayoría de ellos no ha alcanzado la posición que esperaban, ha habido algunos que han conseguido, por obra de la carencia de discernimiento de la feligresía, o por la propuesta de "sana doctrina" que quieren implementar, una adherencia envidiable para más de una secta de importancia reconocida.

Un recorrido por la actual demencia

Como hemos dicho, podemos contar hoy entre los reconocidos a dieciséis antipapas. Cada rumor sobre el deterioro de la salud del Santo Padre, hace florecer las figuras más bizarras. Curiosamente no existen "antipatriarcas" en el oriente, como no existen satanistas contrarios al protestantismo. Y es que la Verdad es la única perseguida.

Como características comunes podemos identificar una piedad "saint sulpiciana", dulzona, barroca, pretendidamente tradicionalista, sectaria e irracional.

La parodia del papado comienza con los antipapas que pretenden, según la profecía apócrifa atribuida a San Malaquías, ser el último Papa y restaurador máximo de la Iglesia. Ellos han tomado el nombre de Pedro II para gobernar. Entre los principales de esta "especie" contamos a:

 

Pedro II, Peter Athanasius II, Canadá.
Pedro II, Maurice Archieri, Paris, Francia.
Pedro II, Julius Tischler, Alemania.
Pedro II, Chester Olszewski, Pennsylvania, USA.
Pedro Romano II, William Kamm, Australia.
Pedro II, autodenominado prior en Dakota del Norte, Estados Unidos.

Mención aparte merece la osadía del antipapa Pedro II de Bruselas, entronizado en Roma el 10 de abril de 1984 ante la tumba de San Pedro por una facción disidente del Palmar de Troya. De tono falsamente conservador, es autor de una extensa encíclica (In Nomine Domini) en que se condena y excomulga a todo quien no le obedezca y siga.

Pero no queda aquí la demoníaca burla que, infiel a sus promesas, hace surgir más y más decadentes muestras del odio hacia el auténtico Vicariato. La lista es algo extensa, pero merece la pena conocerla:

 

Michel Collin, alias Clemente XV, 1950

Este antipapa francés se ha caracterizado por declaraciones altisonantes, rituales pseudotradicionales y, principalmente, por su declaración de ser un "iluminado" permanentemente visitado y aconsejado por pequeños extraterrestres en su pequeño Vaticano de Clémery.

Gastón Tremblay alias Gregorio XVII, 1968

Antipapa canadiense que mantiene una obra apostólica de gran popularidad: Ediciones Magníficat. Gracias a millones de folletos y reediciones de obras clásicas de sana doctrina, logra atraer a millones de personas directa o indirectamente a su anti-pontificado. Esta popularidad le ha valido graves persecuciones y descalificaciones por parte del resto de los antipapas.

Clemente Domínguez y Gómez, alias Gregorio XVII, 1978

Este antipapa fue declarado el último de la Iglesia por las apariciones de Garabandal y Palmar de Troya. Cabeza de una facción cismática, habla frecuentemente con una "aparición" de la Santísima Virgen y exhibe a diario "estigmas" y "sangramientos". Antes de ser nombrado Papa, este "vidente" y "salvador" de la Iglesia era un conocido homosexual apodado "La Voltio". Por desgracia, su acción ha sido tristemente retribuida con gran cantidad de adeptos que confían en sus erradas enseñanzas.

Chester Olszewski, alias Pedro II, 1980

Este obispo protestante (episcopaliano) dirige un pretendido "arzobispado católico de Bradford", con culto latino (misa tridentina) en la Iglesia de la Sagrada Familia. Se muestra reacio a difundir públicamente sus documentos de enseñanza pontificia.

Francis Konrad Schuckardt, alias Adrián VII, 1984

Se presenta como ardiente devoto de Nuestra Señora de Fátima. Desde sus inicios como predicador (1971) ha gustado del protagonismo y las polémicas. La prensa le ha denunciado como inmoral (homosexualidad, pederastia, etc.). Edita un semanario titulado "Nuestra Señora de Guadalupe" en que exhibe la tiara papal. A partir de 1984 su secta se desplaza a Comté de Plumas en California del Norte, donde cuenta con una capilla, un seminario y una escuela para chicos. Al momento de intervenir la policía con helicópteros, fueron bloqueadas sus 15 cuentas bancarias para "financiar operaciones durante el fin del mundo".

De identidad civil desconocida, Pedro Atanasio II de Bruselas, 1984

Ya mencionamos su historia al comienzo de este apartado.

David Bawden, alias Miguel I, 1990

El Papa Miguel raya en lo pintoresco. Estudió en 10 seminarios. Desde Écone hasta el último, siempre militó bajo la obediencia lefebvrista. Luego se desvincula y en una elección calificada como "payasada", es electo Papa. Anuncia al mundo que S.S. Pablo VI era el mismo Anticristo. Su secta se extiende por más de 24 países. Gusta de la aparición en portadas de revistas. Abdicó a favor del antipapa Lino II.

Fr. Valeriano Vestini, alias Valeriano I, 1990

Valeriano I fue nombrado como hijo predilecto del Padre Eterno en un cenáculo de oración que se congrega al este de Roma. En julio de 1991, Valeriano nombra 24 cardenales y crea una ´Orden misionera para la salvación de las almas´ que se destaca por su piedad y espíritu de sacrificio.

Blasio Jesheck Ahitila (o Ahitler), 1991

Este Papa africano establecido en Kenia fue curado "milagrosamente" gracias a las oraciones de millares de fieles. Desde el hospital fue trasladado por más de 20.000 feligreses en oración hasta la Iglesia de San Pedro en Mogari. Es autor de una historia de la "Legión de María" dirigida por el "mesías" Melkio Simeo Ondetto, conocido como el "Jesús africano". El antipapa africano es fiel al latín y salmodia en sus liturgias el Dominus Vobiscum, Etcun Printutuo (sic) y el Ave Ave Ave Maria en tono dulzón y alargado.

Víctor Von Pentz, alias Lino II, 1994

Antipapa sudafricano, dirige la Comunidad Católica Bizantina y la revista Einsight y lucha en unión con los sedevacantistas alemanes, quienes al parecer le financian con extrema generosidad. Nuestros colaboradores nos comentan que no es raro recibir kilos (hasta 50 en algún caso) de material informativo de parroquias y actividades. Lino II mantiene relaciones estrechas con Elisabeth Gerstner, conocida como "Sor Pascualina" y con el Abad Gunther Schöbel, de igualmente dudosa legitimidad religiosa.

Maurice Archieri, alias Pedro II, 1995

El antiguo mecánico de automóviles, hoy Pedro II, supo de su nominación por una "visión intelectual" durante una oración carismática el día de Pentecostés de 1995. Luego proclamó encíclicas y proscribió la libertad religiosa aún dentro del mismo catolicismo. Para tal efecto propuso la restauración de una peculiar Inquisición que se limita a perseguir a sus enemigos. En sus parodias de misa explícitamente menciona que no está en unión con el "herético" Juan Pablo II. Adicionalmente adoptó el Club Internet de Francia como tribuna pontificia. Está vinculado con la falsa sucesión de Antioquia y otros falsos primados.

Mons. Lucien Pulvermacher, alias Pío XIII, 1998

Este legítimo cardenal católico fue electo Papa en una parodia de Cónclave (3 asistentes) en una cabaña montañesa. Hubo hasta humo blanco para anunciar la elección salvadora. Ha dictado encíclicas. Es el más "legítimo" antipapa del momento y uno de los más populares. Sus enseñanzas no olvidan mencionar con asiduidad la cercanía del fin del mundo y la llegada del anticristo. Sin embargo, en una relativamente amplia concordancia doctrinaria con la sana tradición de la Iglesia, es bastante nefasto el resultado en las mentes de su numerosa feligresía.

Jules Tischler, alias Pedro II

Toda la información disponible en forma pública es que es alemán y nació en 1908.

De nombre civil desconocido, Benedicto XL

Este antipapa se considera a sí mismo sucesor legítimo de Pedro de Luna, antipapa de Aviñón. La idea de la supervivencia de la Iglesia de Aviñón ha permanecido a lo largo de los siglos, como un mito persistente ligado al esotérico Grial. Como se sabe, a la muerte de este antipapa (Benedicto XIII o Pedro de Luna) el cardenal Bernard Garnier se autoproclamó Papa (Benedicto XIV). Desde entonces (siglo XIV) y hasta hoy se ha mantenido una Iglesia paralela a su "antidoble" vaticana. Elección tras elección, la "línea" secreta de antipapas en la clandestinidad llega hasta Benedicto XL. Su esoterismo cristiano de corte masónico, mariólatra y falsamente tradicionalista atrae grandes apoyos "ocultos".

De nombre civil desconocido, León XIV

De este antipapa francés tenemos sólo una fuente: In Defense of a Future Papal Election de Ken Mock, fechado el 18 de febrero de 1993, página 1. Su perfil se confunde, por semejanza, con el típico antipapa de pequeñas comunidades, fuerte carisma y falso tradicionalismo.

De nombre civil desconocido, Emmanuel I

Nuestra información proviene de la misma fuente arriba mencionada. Mantiene las mismas características, salvo que es de origen italiano y goza de mayor popularidad.

A modo de explicación

San Juan Eudes dijo en una ocasión que el mayor castigo de Dios sobre los malos pueblos es dar malos pastores. Y todos coincidimos en que estos años se han visto empañados con graves errores de buena parte de los mismos, más interesados en la revolución social que en la salud del alma de sus feligreses, y negadores incluso de verdades eternas como son el Infierno, la Virginidad de Nuestra Señora, y los dogmas todos de la Santa Iglesia. Es a esta crisis a la que se refiere Su Santidad Pablo VI en la Alocución ´Resistite fortes in fide´, del 29 de junio de 1972, que citamos aquí en la versión de la Poliglotta Vaticana:

"Refiriéndose a la situación de la Iglesia de hoy, el Santo Padre afirma tener la sensación de que ´por alguna fisura haya entrado el humo de Satanás en el templo de Dios´. Hay la duda, la incertidumbre, lo complejo de los problemas, la inquietud, la insatisfacción, la confrontación. No se confía más en la Iglesia; se confía en el primer profeta profano [extraño a la Iglesia] que nos venga a hablar, por medio de algún diario o movimiento social, a fin de correr atrás de él y preguntarle si tiene la fórmula de la verdadera vida. Y no nos damos cuenta de que ya la poseemos y somos maestros de ella. Entró la duda en nuestras conciencias, y entró por ventanas que debían estar abiertas a la luz (...).

También en la Iglesia reina este estado de incertidumbre. Se creía que, después del Concilio, vendría un día asoleado para la Historia de la Iglesia. Vino, por el contrario, un día lleno de nubes, de tempestad, de obscuridad, de indagación, de incertidumbre. Predicamos el ecumenismo, y nos apartamos siempre más los unos de los otros. Procuramos cavar abismos en vez de llenarlos.

¿Cómo sucedió esto? El Papa confía a los presentes un pensamiento suyo: el de que haya habido la intervención de un poder adverso. Su nombre es el diablo, este misterioso ser al que también alude San Pedro en su Epístola. (Cfr. Insegnamenti di Paolo VI, Tipografía Poliglotta Vaticana, vol. X, pp. 707-709).

Y así como han surgido hasta repletar las ciudades gran cantidad de sectas, falsos mesías e ideologías espiritualistas, faltaba al mencionado demonio constituir dentro del perfil de su gran Enemiga, una ridiculización que a ojos vista deforma la fe de quienes se dejan obnubilar por el brillo de sus falsas joyas y degrada con su burla lo que sí es verdad de la Iglesia y que surge de sus manchadas bocas para mayor confusión de los creyentes.

Por eso, terminamos esta exposición con las palabras de Su Santidad Pío XII - en proceso de canonización - respecto a este enemigo de la Iglesia:

"El se encuentra en todo lugar y en medio de todos: sabe ser violento y astuto. En estos últimos siglos intentó realizar la disgregación intelectual, moral, social y de la unidad en el organismo misterioso de Cristo".

Artículos de este tema:

Luis Suárez reivindica la legitimidad del «Papa Luna» (Luis Suárez Fernández)

 www.cristiandad.org  

 

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La Iglesia es universal porque Cristo le ordenó ser global - católica – universal.

Siendo en el 64/67ca. crucificado S.Pedro en cruz invertida, primer obispo de Roma, somos historia ‘Italia-Roma-Vaticano’ bien documentados desde hace 2000 años: «Pero yo puedo mostrar los trofeos de los apóstoles. Pues si deseas ir al Vaticano o al camino de Ostia, verás los trofeos de aquellos que fundaron esta iglesia».

Fuente: Historia Eclesiástica, de Eusebio de Cesarea, tomo I. Editorial CLIE

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(Palestina, c. 265- id., 340) Escritor y prelado cristiano griego. Favorito del emperador Constantino, fue elegido obispo de Cesarea en 313 e intervino en las luchas entre ortodoxos y arrianos. Llevado por su espíritu conciliador, se enfrentó varias veces con Atanasio. Fundó la historiografía eclesiástica, fijó las bases de la cronología hasta 323 en su Crónica y escribió una historia del cristianismo hasta esa fecha. Es autor también de dos obras apologéticas: Preparación evangélica y Demostración evangélica.

 

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Vivir en consonancia con la propia verdad: siempre. Juan Pablo II – Magno

 

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Una hermosa indicación de Juan Pablo II hablando de la memoria histórica: La memoria se configura como un derecho que corresponde a cada grupo humano (sociedad, Iglesia, partidos y sindicatos) para profundizar en la propia identidad, pero es esencial que esa memoria no sea selectiva y sesgada, ni intente imponer a todos una visión uniforme, sino que se desarrolle a partir de una aproximación «abierta, objetiva y científica» a los hechos.

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…[…]… «¡Sí que reivindicó el derecho de cada colectivo!, ‘la Iglesia católica, una congregación religiosa, un partido político, un sindicato, una institución académica’, a rememorar su historia para profundizar «en su identidad». Monseñor Ricardo Blázquez, Obispo de Bilbao-Esp. 2007.XI.

 

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Historiadores serios, responsables investigadores, sanos intelectuales deben estudiar la historia. La Iglesia universal está muy por encima de circunstancias coyunturales, y debe ser capaz de transmitir un mensaje de fe y de esperanza. La historia tiene que quedar en manos de los historiadores porque nadie tiene derecho a imponer una «verdad oficial», propia de los sistemas totalitarios. En el marco de la razón y el sentido común, el recuerdo de los antecesores -en este caso, de quienes dieron la vida por la fe ‘mártires de la Iglesia Católica’- refuerza la propia identidad y ayuda a comprender el complejo mundo en que vivimos. 2007-XI

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

¡Gloria y alabanza a ti, Santísima Trinidad, único y eterno Dios!

San Juan Crisóstomo (†14 de septiembre de 407) meditando el libro del Génesis, guía a los fieles de la creación al Creador, que es el Dios de la condescendencia, y por eso llamado también «padre tierno», médico de las almas, madre y amigo afectuoso. Une a Dios Creador y Dios Salvador, ya que Dios deseó tanto la salvación del hombre que no se reservó a su único Hijo. Comentando los Hechos de los Apóstoles propone el modelo de la Iglesia primitiva, desarrollando una utopía social, casi una «ciudad ideal». Trataba de dar un rostro cristiano a la ciudad, afrontando los principales problemas, especialmente las relaciones entre ricos y pobres, a través de una inédita solidaridad.

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Por venir a visitarnos, nuestro agradecimiento.

Anno Domini 2007 - "In Te, Domine, speravi; non confundar in aeternum!".

Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!

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La belleza de ser cristiano y la alegría de comunicarlo - «Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicara los otros la amistad con Él» (Benedicto XVI,).

Dar razón de la belleza de Cristo en los escenarios del mundo contemporáneo.

2000 años en que la Iglesia-cuna de Cristo, muestra su belleza al mundo.

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 “El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).

"Marana tha, ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20).

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In Obsequio Jesu Christi.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).