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"La identificación de la conciencia con el conocimiento superficial y la reducción del hombre a la subjetividad no liberan, sino que esclavizan; nos hacen completamente dependientes de las opiniones dominantes y reducen día a día el nivel de las mismas opiniones dominantes." (Ratzinger, Verdad, 55) S.S. Benedicto XVI - P. P.
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Que Dios todopoderoso bendiga nuestros esfuerzos y conceda a toda la humanidad la valentía y la fuerza para abrazar la verdad, la justicia, el amor y la libertad como verdaderos pilares de paz. Para servir a la paz, respeta la libertad. Se respeta la libertad no permitiendo autoritarismos de peligrosa uniformidad.
La libertad es algo que brota de uno mismo, complace, produce placer, y a la vez cuesta trabajo, exige esfuerzo, lleva consigo responsabilidad.
El único remedio eficaz es la apelación a la libertad de cada uno de nosotros, recordar el inolvidable verso de Cervantes: "tú mismo te has forjado tu ventura".
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«El derecho a la libertad de pensamiento y de expresión, sancionado por la Declaración de los Derechos del Hombre, no puede implicar el derecho a ofender el sentimiento religioso de los creyentes. Este principio vale, obviamente, para cualquier religión». «La convivencia exige, además, un clima de respeto mutuo para favorecer la paz entre los hombres y las naciones. Además, estas formas de crítica exasperada o de escarnio de los demás manifiestan una falta de sensibilidad humana y pueden constituir, en algunos casos, una provocación inadmisible. La lectura de la Historia enseña que, por este camino, no se curan las heridas que existen en la vida de los pueblos». «Las ofensas causadas por un individuo, o por un órgano de prensa, no pueden ser imputadas a las instituciones públicas del país correspondiente, cuyas autoridades podrán y deberán, eventualmente, intervenir según los principios de la legislación nacional. Por lo tanto, son igualmente deplorables las acciones violentas de protesta. La reacción ante una ofensa no puede faltar al verdadero espíritu de toda religión. La intolerancia real o verbal, venga de donde venga, como acción o como reacción, constituye siempre una seria amenaza a la paz». Nota de la Santa Sede Vaticana 2006-02-10
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Sin embargo, son pocos –acaso ninguno– los que caen en la cuenta de que ideologías como el socialismo, que tanto en su vertiente nazi como comunista son radicalmente ateas, han generado hítleres y estálines que han asesinado a millones de personas, y en algunos sitios siguen produciendo muertos y privaciones de libertad de escándalo dados los tiempos que corren.
Ahora que tantos gobiernos están dispuestos a hacer del crimen del aborto y de la eutanasia una actividad pública prioritaria y permanente, lo más importante es no bajar la guardia ni un milímetro en la defensa de la verdad y de la vida. Los grandes exterminios del siglo XX fueron posibles no sólo por la perversión de gobernantes satánicos, sino también por la omisión de quienes no mantuvieron siempre la cabeza bien alta dispuestos a todo menos a transigir con el horror. Ahora más que nunca no podemos permitir que nadie, absolutamente nadie, en nuestras casas, en nuestras escuelas, en nuestros medios de comunicación, pueda lo más mínimo contemporizar con esta barbarie. Porque si lo permitimos, Dios puede que nos lo perdone, pero la historia venidera no nos lo perdonará. MMVIII
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Desierto de Atacama-Chile
La ruptura de las reglas del juego
La política es el territorio de la lucha por el poder, y por tanto de la violencia. Una de las grandes ventajas de la democracia es que permite la alternancia en el poder sin revoluciones o violencia, pero ésta sigue presente implícitamente. Podría formularse así: “Yo acepto que tú gobiernes, resignándome a una oposición pacífica, siempre que tú respetes las reglas del juego que garantizan la limpieza electoral y las libertades y derechos que a mí me permitirán, eventualmente, gobernar a mi vez”. Obviamente, si una de las partes rompe las normas, está imponiendo un despotismo, y la otra parte queda automáticamente liberada, a su vez, de respetarlas –en otro caso quedaría en desventaja y forzado a respetar la arbitrariedad–, con lo cual la violencia tiende a reaparecer en toda su crudeza.
Por lo tanto, la democracia no puede funcionar si sus principales partidos no aceptan las reglas, normalmente condensadas en las constituciones. Aquí surge un problema: ¿qué ocurre con los partidos antidemocráticos? Porque las libertades no lo serían si ellos no pudieran ejercerlas también. Así, los partidos comunistas y otros totalitarios han disfrutado y disfrutan de las libertades democráticas, pero está claro que ello resulta aceptable sólo en cuanto no alcancen el poder, pues si lo hicieran y aplicaran sus concepciones, la democracia naufragaría. En otras palabras, la democracia descansa en el supuesto de que la mayoría de los ciudadanos no votará a un partido contrario a las libertades; y por lo común así ha ocurrido. Pero no siempre. Hitler obtuvo el poder democráticamente, y afirmando que no iba a eliminar la Constitución, sino a interpretarla de manera más “profunda” (más “generosa”, quizá dirían otros ahora). Lo mismo ocurrió con Allende, también llegado al poder por medios democráticos, para enseguida comenzar el proceso de demolición del sistema de libertades. …[…]… 25 de Septiembre de 2007 - 10:41:26 - Pío Moa –L.D.ESP.
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Derechos - Señor del mundo, Padre de todos los hombres, por medio de tu Hijo nos has pedido amar a los enemigos, hacer bien a los que nos odian y orar por los que nos persiguen. Muchas veces, sin embargo, los cristianos han desmentido el Evangelio y, cediendo a la lógica de la fuerza, han violado los derechos de etnias y pueblos; despreciando sus culturas y tradiciones religiosas: muéstrate paciente y misericordioso con nosotros y perdónanos. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.
Cieza de León 1518?-1560 reconoce que en aquella empresa hubo crueldades, pero asegura que no todos actuaron así, «porque yo sé y vi muchas veces hacer a los indios, buenos tratamientos por hombres templados y temerosos de Dios, que curaban a los enfermos». Sus escritos denotan un hombre de religiosidad profunda, compadecido de los indios al verlos sujetos a los engaños y esclavitudes del demonio...
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Dos mil años de evangelización - En el monte de los Olivos, el día de la Ascensión, antes de subir al Padre, Jesús pronunció la profecía de la evangelización: «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura» (Mc 16, 15).
«En estas palabras está contenida la proclama solemne de la evangelización» Juan Pablo II. Los discípulos del divino Redentor acogieron esta consigna y desde entonces, a lo largo de la historia y en todos los meridianos del orbe, la Iglesia se torna católica catolizando, y no ha hecho otra cosa que ejecutar el mandato de su Señor: evangelizar. «Evangelizare Iesum Christum»: «Anunciar a Jesucristo» (cf. Ga 1, 16), como se expresa san Pablo con frase lapidaria y emblemática.
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Los pueblos serios avanzan examinando su propia experiencia y mejorando a partir de ella.
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Recomendamos: http://www.apologeticahistorica.blogspot.com/ (chilena).
MITOS DE LA IZQUIERDA
¿Quién era realmente Salvador Allende? (I)

Por Juan Carlos Girauta
Esta es, textualmente, la enigmática pregunta que un día le hizo Simon Wiesenthal, el célebre cazador de nazis, a Víctor Farías, filósofo, historiador, catedrático de la Freie Universitat de Berlín, académico en Estados Unidos y Argentina.
Víctor Farías está a punto de regresar a su Chile natal después de cuarenta fructíferos años en Alemania, donde fue alumno dilecto de Heidegger. Con el tiempo acabaría profundizando en las conexiones de la filosofía de su maestro –y del maestro mismo– con el nacionalsocialismo; Heidegger y el nazismo se convirtió en un acontecimiento editorial e intelectual tras permanecer cinco años inédito.
Temor editorial, algo a lo que el autor está acostumbrado: veinticinco años tuvo que esperar a la imprenta La izquierda chilena. Mucho menos ha tardado su última obra: Salvador Allende. Antisemitismo y Eutanasia, de inminente publicación en Chile, a pesar del rechazo de su editorial, Seix Barral, y también de Planeta, que lo consideraron "un libro estupendo, pero impublicable". Lo mismo que otras catorce editoriales.

Quien sienta algún afecto por la figura de Salvador Allende, es decir, toda la izquierda, está a punto de encontrarse con una desagradable sorpresa, por decirlo suavemente. Recordarán al ex presidente socialista de Chile como el revolucionario mártir que tantos jóvenes lloramos en los años 70, ante las estremecedoras escenas finales de La batalla de Chile, aquella película inacabable que había que ver por trozos.
En realidad fue un convencido antisemita, un defensor de la predeterminación genética de los delincuentes que extendió su racismo a árabes y gitanos, consideró que los revolucionarios eran psicópatas peligrosos que había que tratar como enfermos mentales, propugnó la penalización de la transmisión de enfermedades venéreas y defendió la esterilización de los alienados mentales. Ideas rechazadas por la opinión pública mundial en pleno, con una sola excepción: la Alemania nazi. Porque Allende defendía estas posturas, precisamente, en los años 30.
Lo tiene muy difícil quien intente negar estos extremos; el mismo Allende lo dejó todo escrito en dos piezas que se han mantenido ocultas hasta hoy y que Farías ha rescatado. Se trata de Higiene mental y delincuencia, la memoria o tesis que Allende presentó en la Universidad de Chile en 1933 para obtener el título de Médico Cirujano, y el Proyecto de Ley que elaboró siendo ministro de Salubridad del Gobierno del Frente Popular (1939-1941) de Pedro Aguirre Cerda. Proyecto que no llegó al Parlamento por el rechazo de la sociedad en general y de la clase médica en particular, destacando la oposición frontal de las primeras autoridades del momento en psiquiatría y genética, los doctores Vila y Cubillos.

En declaraciones al diario La Nación, Allende explicó su proyecto como "un trípode legislativo en defensa de la raza": tratamiento obligatorio de las toxicomanías, de las enfermedades venéreas ("transformando en delito su contagio") y "esterilización de los alienados mentales". Allende preveía la creación de un Tribunal de Esterilización, inaccesible a la familia del enfermo y competente para dictar sentencias inapelables. Leemos en el artículo 23 que "todas las resoluciones que dicten los tribunales de esterilización (...) se llevarán a efecto, en caso de resistencia, con el auxilio de la fuerza pública".
Farías subraya las "increíbles analogías entre el proyecto nazi y el de Salvador Allende", entre la Ley de Esterilización del chileno y la "Ley para precaver una descendencia con taras hereditarias" dictada por el Tercer Reich en 1933. El número y tipo de enfermedades que ambas normas recogen son idénticos; contienen capítulos casi iguales. En cuanto a las diferencias, es más duro Allende: la esterilización de los alcohólicos crónicos es obligatoria en el proyecto chileno, no en la ley alemana.
Pero dejemos hablar al Allende de Higiene mental y delincuencia: "Los hebreos se caracterizan por determinadas formas de delito: estafa, falsedad, calumnia y, sobre todo, la usura". Refiriéndose a los revolucionarios, destaca "la influencia perniciosa que sobre las masas pueda ejercer un individuo en apariencia normal y que, en realidad, al estudiarlo nos demostraría pertenecer a un grupo determinado de trastornos mentales (...) este tipo de trastornos colectivos tienen a veces caracteres epidemiológicos, y es por eso que cuando estallan movimientos revolucionarios en ciertos países, éstos se propagan con increíble rapidez a los estados vecinos". Curioso pensamiento para un declarado marxista.

En una reciente entrevista para el diario La Segunda, Farías señala: "En Chile hubo y hay una gran cantidad de antijudíos. Lo increíble es que mientras los líderes nazistas González von Marées, Carlos Séller y Tomás Allende, el padre de la escritora Isabel Allende, afirman que los judíos son un daño, pero reconocen la pluralidad de las razas, en su Memoria Allende se muestra como antisemita en el sentido biológico".
No es extraño que quien defendía las tesis del determinismo racial, la genética del delito para judíos, árabes y gitanos, quien comulgaba con la eugenesia negativa de los nazis, acabara protegiendo en los años 70, siendo ya presidente, al criminal de guerra nazi Walter Rauff, residente en Chile. La denuncia procede directamente de Wiesenthal. Él puso a Víctor Farías sobre la pista cuando lo abordó, tras recibir el Gran Collar de la RFA, con la pregunta que nos sirve de título: ¿Quién era realmente Salvador Allende? La respuesta la hemos ido viendo, y se completa contestando a otra pregunta: ¿quién era Walter Rauff, el protegido de la Unidad Popular?
Walter Rauff fue el inventor del sistema de exterminio con camiones de gas y, por tanto, el responsable de la muerte de medio millón de personas en Auschwitz, un criminal despiadado que asesinó "prácticamente con sus propias manos", explica Farías, a más de 100.000 personas.
Simon Wiesenthal deseaba para Rauff un final similar al de Adolf Eichmann. Por eso escribió al presidente socialista narrando las atrocidades del criminal de guerra que su país acogía. En respuesta, Wiesenthal recibió "una carta fría". Hubo más cartas inútiles. El cazador de nazis autorizó a Farías a publicarlas. Aparecieron en el epílogo de Nazis en Chile, desencadenando una agria polémica entre el filósofo y la hija de Allende, Isabel. - 2005-04-27-L.D.España
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Desde que Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago en 1541, ¡cuánto tiempo ha transcurrido y cuántos acontecimientos ha habido en la vida del país! ¡Cuánto tiempo ha pasado también en la vida de la Iglesia desde que, veinte años después, en 1561, el Papa Pío IV, Giovan Angelo Medici, creaba la diócesis de Santiago! En el entramado de los pueblos indígenas se insertaba así, poco a poco, el Evangelio de Cristo, que comenzó a unificar el país y formar la nación. Entre los aspectos de la fe de los chilenos es bien conocida su gran devoción mariana: a la santísima Virgen se encomendaron los grandes caudillos de la patria y a ella se consagró la nación. El grandioso santuario que se levanta en Maipú es un testimonio perenne. La celebración de la fiesta nacional de Chile debe, también, estimular a todos al culto a la memoria. De ello nos dio ejemplo María santísima. El evangelista san Lucas, después de narrar algunos episodios de la vida del Señor, escribió en su evangelio que ella "conservaba todo esto en su corazón" (Lc 2, 51).
¿Quién era realmente Salvador Allende? (y II)
Por Juan Carlos Girauta
Que decida el lector si hay relación entre esas dos sombras en la biografía de Salvador Allende: la que se cierne sobre el médico y ministro de los años 30, la que anubla al presidente de los 70, época en que se forjó el poderoso icono del progresismo. Entre el racista de Higiene mental y delincuencia, pronto ministro responsable de una Ley de Esterilización calcada de la legislación nazi que estaba siendo aplicada en Alemania, y el presidente de la Unidad Popular que entristece y decepciona a Simon Wiesenthal, sembrando la sospecha.

"¿Quién era realmente Salvador Allende?", le preguntó Wiesenthal a Víctor Farías, invitándole tácitamente a investigar, a dar el primer paso en el esclarecimiento de una verdad demoledora que dolía al propio instigador.
– ¿Quién era realmente Salvador Allende?
– Pero si es tan conocido...
– No, no. Déjeme contarle: Yo le escribí a Allende relatándole las atrocidades del criminal de guerra Walter Rauff, residente en Chile.
– ¿Y qué le respondió?
– Recibí una carta fría. Como Salvador era un icono en el mundo entero, una víctima, lo dejé ahí. Pero quizás usted me pueda ayudar.
– ¿Cómo?
– Me podría ayudar a buscar las cartas, porque las perdí.
Parece evidente que si Wiesenthal quería que Farías le ayudara es porque creía que la negativa de Allende a entregar al responsable de la muerte de medio millón de personas en Auschwitz debía acreditarse en el futuro. El filósofo chileno tardó varios años, pero encontró al fin la correspondencia. Una carta dormía en un archivo italiano, otra en Austria... Y entonces se puso en contacto con Wiesenthal:
– ¿Puedo publicarlas?
– Sí, aunque es triste.
Las cartas vieron la luz en el epílogo de Nazis en Chile. Y, efectivamente, fue muy triste, porque revelaban, en palabras de Farías, "la verdadera identidad histórica" de Allende, el líder que se hizo fuerte en el Palacio de la Moneda, que murió tras dejar grabado un mensaje cuya audición todavía nos estremece.

La publicación indignó a la hija del mártir, Isabel, quien, "muy alterada", le gritó a Farías por teléfono: "¡Mi papá no es nazi!". Él respondió que su padre, que se proclamó revolucionario, se había negado a entregar a un criminal de guerra, y de paso apuntó a "dos personalidades que (le) acompañaron muy de cerca en su itinerario político: Eduardo Novoa Monreal y Enrique Shepeler".
Sabemos que en 1972 Wiesenthal pidió por primera vez al presidente de Chile que iniciara los trámites oportunos para procesar a Walter Rauff o, más exactamente, para reabrir el proceso contra él. En 1963 la Corte chilena había zanjado el asunto invocando la prescripción de los delitos imputados. Según el tribunal, el paso de 30 años impedía cualquier actuación penal. Wiesenthal esgrimió ante Allende lo que todos sabemos, que los crímenes contra la Humanidad no prescriben. Pero no se limita a invocar el principio general, sino que se pone en la tesitura de recordar al presidente de Chile la legislación internacional firmada por su país, y cita hasta tres tratados: de 1948, de 1952 y de 1970.
Estas normas, que vinculan a Chile, recogen con claridad la no prescripción de los crímenes contra la Humanidad y la primacía, en estos asuntos, de la justicia internacional sobre la nacional. La conclusión es inevitable: Allende incumple a conciencia tratados vigentes.
A Wiesenthal le parece increíble que el socialista no acepte tan sólida argumentación, que mienta, que afirme que definitivamente no es posible actuar contra Rauff porque hay que acatar las resoluciones de la justicia chilena. Como afirma Farías, "Salvador Allende asume la doctrina anterior a Nüremberg, por lo tanto, de facto, defiende la posición de un criminal de guerra terrible"; o bien: "Se trata de un encubrimiento de uno de los peores criminales de guerra que conoce la humanidad".

No sólo cae un mito –otro– de la izquierda, también hay que enfrentarse a una monstruosa simetría: los argumentos que infructuosamente repite en sus cartas Wiesenthal son exactamente los mismos que se emplean en el juicio elevado por Baltasar Garzón y Joan Garcés, el abogado valenciano que se entrevistó con su correligionario Allende en la Moneda el 11 de septiembre de 1973, unas horas antes de la muerte del presidente, y que un cuarto de siglo después consiguió que el juez Evans dictara orden de detención contra Pinochet a petición de Garzón.
Si nos felicitamos por las actuaciones contra Pinochet no podemos justificar a un Allende que ignora la misma fundamentación para librar de castigo a Rauff, que había matado ciento cincuenta veces más que el dictador chileno. Si es que la contabilidad pinta algo en el asesinato masivo. Y si aceptamos las razones de Allende no podemos defender el procesamiento de Pinochet. Escojan.
Allende escribió en 1933 que "los hebreos se caracterizan por determinadas formas de delito: estafa, falsedad, calumnia y, sobre todo, la usura". Como observó Wiesenthal, es triste. Pero ahí está la obra tanto tiempo escondida (Higiene mental y delincuencia) apuntando a las conciencias.
La polémica reavivará más recuerdos incómodos. Apunta Farías, entrevistado en La Segunda el 18 de marzo de 2005:
"[Existen otros] elementos biográficos lamentables de Allende, como son los dineros que trata de obtener de forma subrepticia de la Alemania Democrática, o los grandes negocios con conocidos personajes del mundo económico, como los Urenda de Valparaíso (...) Existen en él desfases fundamentales, porque afirma que es uno de los fundadores del PS, junto con Grove y otros jerarcas, sobre la base del marxismo-leninismo, al mismo tiempo que escribe textos absolutamente antisemitas y señala a los revolucionarios como sicópatas (...) En la vida de Allende hay casi sólo incoherencias". 2005-05-04 L.D.ESP.
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Salvador Allende y su pasado racista
Ricardo Medina Macías
Menudo escándalo está causando en Chile el libro “Salvador Allende, antisemitismo y eutanasia” del historiador Víctor Farías, publicado por una editorial local ante la negativa de las grandes editoriales
Si fueron pecados de juventud, nunca se retractó de ellos. Lo que Salvador Allende siempre conservó, en todo caso, fue el desprecio a la democracia liberal de la que se sirvió para llegar al poder y destruirla. Murió en el intento.
Uno de los grandes mitos del santoral políticamente correcto es el endiosamiento de Allende como "un demócrata de izquierda". Su trágico fin un 11 de septiembre en el Palacio de la Moneda y la secuela de la dictadura de Augusto Pinochet contribuyeron a elevarlo a los altares de los mitos. Sin embargo, fue un furibundo médico antisemita (al menos en su juventud) y minó consistente y reiteradamente los fundamentos de la democracia chilena hasta el final de su vida.
Menudo escándalo está causando en Chile el libro “Salvador Allende, antisemitismo y eutanasia” del historiador Víctor Farías, publicado por una editorial local ante la negativa de las grandes editoriales temerosas de desafiar un gran mito políticamente correcto.
Farías es chileno pero ha desarrollado por décadas su carrera de historiador en la Universidad de Berlín. Antes ya había publicado Seix-Barral su obra “Los nazis en Chile”. Por cierto Farías también escribió hace tiempo el libro “Heiddeger y el nazismo”.
El escándalo no es para menos porque Farías rescató del olvido la tesis con la que se tituló de médico Salvador Allende en 1933, tesis que lleva el título de “Higiene mental y delincuencia”. En ella, el joven médico propone la esterilización de los enfermos mentales, fustiga a los homosexuales y se refiere así a los judíos: "Los hebreos se caracterizan por determinadas formas de delito: estafa, falsedad, calumnia y, sobre todo, la usura."
Más tarde, como ministro de Salud en el gobierno de Unidad Popular del presidente Aguirre-Cerda (1939-1941), Allende promovió una Ley de Esterilización para aplicarse a enfermos mentales, específicamente a quienes tuviesen taras mentales, esquizofrenia, psicosis maníaco-depresiva, alcoholismo crónico… Afortunadamente la iniciativa del feroz antisemita, que era Allende entonces, fue rechazada aún antes de llegar a discutirse en el Congreso.
Los defensores del mito, contra viento y marea, tildan a tales manifestaciones de "errores de juventud y sólo de carácter verbal", pero resulta significativo que fuese Allende como presidente de Chile quien rechazara deportar al nazi Walter Rauff, responsable directo de la muerte de más de diez mil judíos mediante el procedimiento de envenenamiento por gas en camiones, cuando se lo solicitó oficialmente Simon Wiesenthal, cazador de nazis prófugos.
En todo caso, el médico Allende jamás se retractó de esos "errorcillos juveniles".
Tal vez hay una estrecha pero oscura relación entre ese antisemitismo burdo y brutal en su juventud y la perorata demagógica de Allende en su madurez: "El mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza hacia la conquista de un mundo mejor". Sí, me imagino que se trata de un mañana "mejor" sin los "avariciosos" judíos, sin los "repugnantes" homosexuales, sin los "perturbados" esquizofrénicos y bipolares (antes, maníaco-depresivos), ni los "lamentables" retrasados mentales.
Pero ya veremos: ese mito seguirá en los altares. No hay peores ciegos que aquellos que no quieren ver. 2005.05.04 L.D. ESP.
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A propósito de Salvador Allende
Alberto Benegas Lynch
Cuando en los años 20 se tiroteaban entre sí distintas bandas de gángsteres en Chicago, todos percibían la calaña de esa gente, independientemente del lado en que estuvieran peleando. Lo mismo puede aplicarse a los distintos bandos de los totalitarismos. Todos tienen en común que pretenden colectivizar, despotrican contra lo individual, odian al liberalismo y a la sociedad abierta. Es esto lo que ocurre entre el comunismo y el nacional-socialismo. En un momento, el pacto Stalin-Hitler, en otro reyertas e insultos, pero en última instancia, siempre socios en la demolición de las libertades individuales.
Tanto uno como otro apuntan a la liquidación de la propiedad privada. El comunismo lo hace de jure y de facto: usa y dispone el gobierno. En el caso del nacional-socialismo, de jure se permite registrar la propiedad a nombre de particulares, pero de facto usa y dispone el gobierno.
Los dos bandos comparten la peregrina idea del polilogísmo: el marxismo sostiene que el burgués y el proletario tienen distintas estructuras lógicas y el hitlerismo mantiene que al ario y al semita les ocurre lo mismo, aunque ninguno de los dos explicaron nunca en qué se diferencian de la tradicional lógica aristotélica.
Ambos contendientes son antisemitas. Stalin enviaba los judíos a los Gulag y a la tortura y Hitler a las cámaras de gas. Marx había escrito en La cuestión judía: “Nosotros reconocemos, pues, en el judaísmo un elemento antisocial presente de carácter general”.
En definitiva, las botas y el abuso de poder trituran y engullen cualquier vestigio de libertad. Son enemigos acérrimos del periodismo independiente (en verdad una redundancia, puesto que lo otro no es periodismo sino alcahuetería) y de toda manifestación que se oponga a sus megalomanías, a su arrogancia infinita y a su prepotencia inmisericorde.
Por eso es que no debe sorprender el libro de reciente aparición en Chile de Víctor Farías, titulado “Salvador Allende: Antisemitismo y Eutanasia”. El autor es doctor en filosofía de la Universidad de Friburgo y enseñó en las universidades de Stanford, Berkley, Berlín y en Valparaíso. Asimismo, es autor de numerosas obras y trabajos de investigación.
Farías toma como eje central de su libro revisar la tesis presentada por Salvador Allende para optar al grado de médico cirujano, en 1933, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, titulada “Higiene mental y delincuencia”. Tras mucho hurgar, el texto fue encontrado en el archivo del Hospital Psiquiátrico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.
En esta tesis truculenta, Farías cita a Allende, quien afirma que “la raza influye en la delincuencia” y señala que el ex presidente “se suma con ello a las falanges antisemitas más extremas, porque afirma que es el pertenecer a su raza lo que explica la tendencia de los judíos a la delincuencia”, en cuyo contexto Allende atribuye a los hebreos “la estafa, la falsedad, la calumnia y sobre todo la usura”.
Nos informa Farías que “el creador del Partido Socialista de Chile, Marmaduke Grove, era regularmente pagado por el Ministerio de Asuntos Exteriores nazi y que los ministros socialistas del gobierno del Frente Popular de Pedro Aguirre Cerda (1938-1941) también eran sobornados directamente por la Embajada nazi en Santiago. La revelación de que Salvador Allende se negó a hacer uso, en el caso de [Walter] Rauff, de su atribución presidencial inobjetable para expulsar del país a todo extranjero cuya presencia afectara los intereses del país, para entregarlo a la justicia, fue motivo de una enorme sorpresa y, para muchos, de comprensible consternación y amargura”.
Ex marxistas de la talla de Eudocio Ravines, Arthur Koestler y Jean-Francois Revel, entre muchos otros, nos aleccionan en detalle del íntimo parentesco entre todas las bandas totalitarias y cómo sus monstruosos experimentos para crear “el hombre nuevo” terminan en las más espeluznantes carnicerías humanas.
© AIPE
Alberto Benegas-Lynch es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias en Argentina 2005-08-28
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¿Guerra fría en Chile?
Por Gonzalo Rojas
Cuanto más se estudia el tema, más fundadamente se puede llegar a la conclusión que en Chile, entre 1965 y 1990, no hubo guerra fría. Acá, lo que sucedió, fue simplemente un episodio más de las luchas calientes con que el marxismo asoló al mundo entero desde fines de la Segunda Guerra Mundial.
Guerra fría. El concepto evoca declaraciones y amenazas rimbombantes, instalación de misiles, levantamiento de muros (cuyo derribo hace 15 años acabamos de celebrar este martes 9) envío y captura de espías, retiro de embajadores, retención de aviones y barcos intrusos, ejercicios de la OTAN y del Pacto de Varsovia… Mucho Nikita golpeando la mesa, mucho Kennedy afirmando que todos somos berlineses y, pocas nueces.
Pero hubo algunas. Hot spots in the cold war, los llaman en el Departamento de Estado. Corea, Vietnam, Budapest, Nicaragua, El Salvador…
¿Y Chile? Frío será nuestro carácter; fría nuestra cordillera; frías las aguas del Pacífico, pero hasta ahí no más llegamos, porque en materias político-militares, aquí tuvo lugar uno de los más candentes conflictos del período. ¿O no Corvalán, o no Altamirano, o no Garretón o no Pascal Allende? Estos caballeros, ¿fueron espías o beligerantes?
Las Fuerzas Armadas lo han declarado repetidamente: ellas enfrentaron una guerra subversiva antes y después del Once de septiembre de 1973. Y en esa materia, las FFAA son las especialistas.
Por lo tanto, para que se puedan entender a cabalidad los hechos de esos 25 años, para que no queden benditos por el benigno esquema de la guerra fría, faltan estas declaraciones que hoy ofrecemos listas para la firma:
“Desde mediados de los 60 organizamos nuestros cuadros paramilitares, apoyamos la invasión armada de Checoeslovaquia el 68, fundamos brigadas de choque e hicimos acopio de armamento desde el 70, nos tomamos cientos de fábricas y fundos, mantuvimos diarios que predicaban el odio día a día, resistimos desde septiembre de 1973, organizamos el Frente Manuel Rodríguez, introdujimos decenas de miles de armas el 86, atentamos contra Pinochet y asesinamos numerosos militares y funcionarios de su régimen.” Partido Comunista de Chile.
“Desde 1965 en Linares y 1967 en Chillán optamos por la vía armada, organizamos nuestras milicias paramilitares y nuestras brigadas de choque, nos vinculamos con el MIR en el GAP, amparamos a miles de cubanos castristas, recibimos enormes ayudas de Fidel, nos tomamos cientos de fábricas y fundos, tratamos de infiltrar la Armada, resistimos desde septiembre de 1973, retornamos en masa para organizar la protesta urbana en los 80, asesinamos numerosos militares y funcionarios del régimen de Pinochet.” Partido Socialista de Chile.
“Desde 1965 optamos por la vía armada, asaltamos bancos y pusimos bombas, organizamos nuestros frentes campesinos, de trabajadores y estudiantiles, nos tomamos cientos de fábricas y fundos, nos juntamos con el PS en el GAP, admiramos como los socios de la VOP asesinaban a Pérez Zujovic, tratamos de infiltrar el Ejército, resistimos desde el 73 y especialmente el 74, nos rehicimos más adelante para asesinar a numerosos militares y funcionarios del régimen de Pinochet.” Movimiento de Izquierda Revolucionaria.
“Cuando nos asesinaron a Pérez Zujovic pedimos que el Ejército se hiciera cargo de la investigación, enfrentamos a la UP propiciando una ley de Control de Armas y pidiendo a través de la Cámara de Diputados que las Fuerzas Armadas intervinieran, nuestros líderes Eduardo Frei Montalva y Patricio Aylwin Azócar declararon que era imprescindible su actuación, una vez ya producida.” Partido Demócrata Cristiano
Si he olvidado algo, por favor firmantes, no duden en llamar ya, para que lo incorporemos al borrador. La verdad a escena, porque la Guerra Fría fue otra cosa.
Gonzalo Rojas – Arbil nº 92 – 2005.V.
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Cardenal Ratzinger: 1968 y 1989 explican
el actual «desprecio» de la ética
Constata la ausencia de voces que presenten el cristianismo como alternativa
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 19 febrero 2004- Tras la caída de las ideologías marxistas, no se ha dado un redescubrimiento de la ética, sino más bien su desprecio y el refugio en el pragmatismo, constata el cardenal Joseph Ratzinger.
El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe plantea la cuestión en la última edición, recién publicada en Italia, del libro «Introducción al cristianismo» (Editorial Queriniana, pp. 298), en el que se presentan algunas de las clases que ofreció cuando era profesor de Teología en Tubinga (Alemania) en 1967.
El libro, que ha llegado a su duodécima edición, presenta una nueva introducción en la que el purpurado bávaro hace un balance de los últimos treinta años que han marcado la vida de la Iglesia, tras el Concilio Vaticano II.
El cardenal considera que los años 1968 (el año la revolución estudiantil) y 1989 (en el que tuvo lugar la caída del régimen soviético) constituyen una clave de interpretación para comprender lo que sucedió en las últimas décadas del siglo que acaba de concluir.
«El año 1968 está ligado al surgimiento de una nueva generación, que no sólo consideró inadecuada, llena de injusticia, de egoísmo y afán de posesión, la obra de reconstrucción tras la segunda guerra mundial, sino que concibió toda la evolución de la historia, comenzando por la época del triunfo del cristianismo, como un error y un fracaso», recuerda.
«Queriendo mejorar la historia, crear un mundo de libertad, de igualdad y de justicia, estos jóvenes creyeron que habían encontrado el mejor camino en la gran corriente del pensamiento marxista», constata el cardenal.
«El año 1989 asistió al sorprendente derrumbe de los regímenes socialistas en Europa, que dejaron tras de sí una triste huella de tierras y almas destruidas», sigue diciendo.
«La doctrina de salvación marxista --explica Ratzinger--, en definitiva, había nacido en sus numerosas versiones articuladas de diferentes maneras, como una visión única y científica del mundo, acompañada por una motivación ética y capaz de acompañar a la humanidad en el futuro. Así se explica su difícil adiós, incluso después del trauma de 1989».
«Basta pensar en lo discreta que ha sido la discusión sobre los horrores de los "gulags" comunistas, y en lo poco que se ha escuchado la voz de Alexander Solzjenitsin: de todo esto no se habla», afirma.
«El silencio ha sido impuesto por una especie de pudor --denuncia--. Incluso se menciona sólo de vez en cuando al sanguinario régimen de Pol Pot, de pasada. Pero ha quedado el desengaño, junto a una profunda confusión. Ya nadie cree hoy en las grandes promesas morales».
«El marxismo se había concebido en estos términos: una corriente que auspiciaba justicia para todos, la llegada de la paz, la abolición de las injustificadas relaciones de predominio del hombre sobre el hombre, etc.», afirmó.
«Para alcanzar estos nobles objetivos se pensó en que había que renunciar a los principios éticos y que se podía utilizar el terror como instrumento del bien --señala--. En el momento en el que todos pudieron ver, aunque sólo fuera en su superficie, las ruinas provocadas en la humanidad por esta idea, la gente prefirió refugiarse en la vida pragmática y profesar públicamente el desprecio por la ética».
«¿Dónde ha quedado, en todos estos años, la voz de la fe cristiana?», se pregunta el cardenal Ratzinger considerando que la respuesta a la pregunta constituye el desafío cristiano del momento. ZS04021903
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Los obispos explican a una ministra boliviana
que no respaldaron la represión en Chile

LA PAZ, lunes, 24 julio 2006).- La Conferencia Episcopal Boliviana ha emitido un comunicado este lunes aclarar las declaraciones de una ministra de ese país que acusaba a la Iglesia católica en Chile de respaldar la represión que tuvo lugar en Chile en los años 70. Alicia Muñoz, ministra interina de Relaciones Exteriores, recordando sus años de estudiante en los años 70 en Santiago de Chile, declaró, según refiere el 21 de julio el matutino «La Prensa»: «Yo recuerdo cómo los obispos de la jerarquía de la Iglesia católica daban su respaldo a quienes mataban y hacían desaparecer a la gente». La Conferencia Episcopal ha consultado al presidente de la Conferencia Episcopal de Chile y obispo de Rancagua, monseñor Alejandro Goic, para ofrecer una información autorizada sobre la actitud de la Iglesia en Chile durante aquellos años. «Lamento mucho la profunda y grave equivocación de la señoraa Muñoz –respondió el obispo chileno--. El pueblo de Chile y la comunidad internacional son testigos de la sacrificada labor de defensa y promoción de los derechos humanos que llevó a cabo la Iglesia en nuestro país». «El comité de Refugiados, desde los días siguientes al 11 de Septiembre, la tarea del Comité pro Paz y luego, cuando este último hubo de cerrar a instancias del gobierno militar, por la Vicaría de la Solidaridad, permanecen en la memoria histórica como testimonios del compromiso de la Iglesia en Chile con la defensa de los perseguidos». «Son incontables los ejemplos de personas que, sin discriminación, recibieron ayuda de estos organismos que les permitieron salvar sus vidas, proteger su integridad física y psíquica, recuperar su libertad y encontrar un espacio para iniciar la incansable búsqueda de sus familiares desaparecidos», añade monseñor Goic. «Las expresiones de la señora Muñoz son totalmente ajenas a la verdad de lo ocurrido –concluye--. Los numerosos reconocimientos nacionales e internacionales de diversa índole y provenientes de amplios sectores recibidos por la Vicaría de la Solidaridad y otras instituciones de la Iglesia, avalan también lo que señalo». zenit
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A PROPÓSITO DEL SOCIALISMO
Armas de desinformación masiva

Por Richard W. Rahn
Si alguien promueve una ideología que muestra total desprecio por el individuo y ha causado miseria y la muerte de cientos de millones de personas de la mano de sus gobiernos, ¿qué pensaría usted de esa persona? La ideología es el socialismo y sus múltiples variaciones, incluido el socialismo utópico, el socialismo fabiano, el nacionalsocialismo y el comunismo.
El socialismo es un sistema económico bajo el cual el gobierno es dueño y controla los medios de producción. A lo largo de dos siglos, todos los experimentos socialistas han acabado con la libertad de la gente y han fracasado económicamente. ¿Cómo, entonces, es que hay tanta gente que se sigue proclamando socialista? Los partidos socialistas siguen siendo populares en Europa, África y América Latina. En España y Portugal han sido elegidos gobiernos socialistas en el último año. Muchos profesores universitarios se declaran socialistas.
Los nacionalsocialistas alemanes causaron la muerte de decenas de millones de personas. Los comunistas, en Rusia, China, Camboya, Corea del Norte y Cuba, han matado a más de 100 millones de personas y empobrecido a muchas más. Yo estaba en Moscú en agosto de 1992, cuando los demógrafos rusos anunciaron que habían comprobado que durante el Gobierno de Stalin, entre 1923 y 1953, se había matado a 63 millones de personas.
Los socialistas del Tercer Mundo han mantenido sus países en la miseria por más de medio siglo. Los socialdemócratas ganaron las elecciones en Gran Bretaña en 1945, y la prosperidad inglesa se hundió bajo Clement Attlee, recuperándose sólo con la privatización de la economía, bajo Margaret Thatcher, a partir de 1979.
Muchas otras economías socialistas sufrieron el mismo fracaso, y después de las privatizaciones de los años 80 y 90 muchos países han regresado al socialismo; sus líderes aseguran haber aprendido la lección, pero siguen fracasando porque la teoría es defectuosa.
En los años 20 el economista Ludwig von Mises demostró que el socialismo no puede funcionar porque no tiene manera de sustituir el sistema de precios para asignar la utilización de recursos. Y el economista y premio Nobel Friedrich A. Hayek aportó en su último libro, La fatal arrogancia, la prueba definitiva de por qué el socialismo no funciona.
La esencia de su argumento es que si el mundo entero fuera socialista no habría manera objetiva de determinar los precios, y por lo tanto sería imposible hacer un uso eficiente de los recursos.
Si la gente conociera la historia real del socialismo y los defectos de su teoría, pocos serían socialistas. Pero la mayoría de la gente desconoce los desastres del socialismo, porque los académicos y gran parte de los medios de comunicación se han dedicado a taparlos.
En todas partes del mundo la gran mayoría de los maestros son empleados gubernamentales o dependen de subvenciones estatales. Por lo tanto, casi todos ellos son hostiles a la realidad de que las empresas gubernamentales no operan eficientemente y no están dispuestos a enseñar que el modelo socialista no funciona ni en la teoría ni en la práctica. Todas las encuestas muestran que, entre los maestros de escuelas públicas, una avasallante mayoría es de izquierda, por lo que no nos puede sorprender que no enseñen los fracasos del socialismo a sus alumnos.
Alrededor del mundo, gran parte de la televisión y la radio es propiedad del Estado o es controlada por los gobiernos. En Estados Unidos, la National Public Radio transmite las noticias de la BBC de Londres, que difunde propaganda izquierdista.
Las agencias gubernamentales alimentan con propaganda estatal a los reporteros de la prensa, y no son muchos los que están dispuestos a hacer su propia investigación para reportar la verdad.
Quizá Internet sea nuestra salvación, porque permite a la gente encontrar, sin filtro alguno, los hechos sobre la miseria propiciada por los experimentos socialistas a lo largo de 200 años.
© AIPE
Richard W. Rahn, académico del Discovery Institute y académico asociado del Cato Institute. 2005-04-27-ESP.
“Conocereisdeverdad.org” no se identifica necesariamente con todas las opiniones y matices vertidos por los autores en los artículos aquí publicados, sin embargo, estima que son dignos de consideración en su conjunto.
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Poema 18 – Pablo Neruda-
Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.
Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.
O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma esta húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto.
Aquí te amo.
Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.
Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.
Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.
Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento,
quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.
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El valor de la democracia
Lo que diferencia a la democracia de otros regímenes es el carácter limitado y controlado del poder, tanto en sentido temporal como esencial, y ello sólo puede conseguirse mediante las libertades públicas y las instituciones derivadas de ellas
Pío Moa
Dice en algún sitio Gil-Robles que el prestigio de la democracia ha llegado a tal nivel que incluso sus enemigos se presentan como demócratas. Así se habla de democracia popular, democracia orgánica, democracia nacional-socialista, etc. El punto central de todas ellas consiste en su oposición a la democracia liberal, la basada en las libertades públicas y que funciona por medio de partidos (aunque no exclusivamente).
En realidad, la democracia, tomada literalmente, no existe, ni siquiera existió en la Atenas clásica, donde sólo una minoría de los ciudadanos libres asistía a las asambleas. El pueblo nunca opera como un todo conjuntado, salvo en ocasiones muy críticas, y ni siquiera. Tampoco tiene sentido que la mayoría mande sobre la minoría. En realidad en todos los regímenes manda una sola persona rodeada de un pequeño grupo, el gobierno. Ni siquiera los partidos caracterizan a la democracia de modo esencial. Los partidos existen siempre, aunque en otros regímenes aparecen como camarillas que intrigan o presionan oscuramente en torno al poder. Ni la caracterizan las votaciones, pues muchas dictaduras se han apoyado en votaciones de tipo plebiscitario. Lo que diferencia a la democracia de otros regímenes es el carácter limitado y controlado del poder, tanto en sentido temporal como esencial, y ello sólo puede conseguirse mediante las libertades públicas y las instituciones derivadas de ellas. Éstas son una aportación básica del liberalismo, y por tanto no parece posible una democracia no liberal. Cualquier pretendida democracia ajena a las libertades públicas constituye o degenera rápidamente en tiranía de alguna clase.
Se suele acusar a la democracia de poner al mismo nivel el voto de una persona de gran valía intelectual que de un semianalfabeto, de un arquitecto que de un barrendero. La experiencia ha demostrado, sin embargo, que en materia política la proporción de necios, de corruptos o de tiranuelos no es menor entre los ilustrados que entre los iletrados. Es más, los necios iletrados se guían generalmente por los necios ilustrados. Y nadie aceptaría hoy que los intereses generales fueran decididos, sin más, por una minoría de personas supuestamente sabias y clarividentes. La experiencia también prueba que esas minorías se vuelven pronto tiránicas y corrompidas en ausencia de control público y de competencia de otras minorías, es decir, de otros partidos. Además, la naturaleza humana está sometida de modo inevitable al riesgo, a un elemento de incertidumbre, y la democracia tiene sobre otros regímenes la posibilidad de la rectificación, mientras persistan las libertades y las reglas derivadas de ellas.
En fin, la democracia permite, como ha señalado Popper, la alternancia en el poder sin violencia. Otros regímenes, por su carácter cerrado y por la falta de control sobre la minoría rectora, excluyen la posibilidad de cambio sin recurrir al derrocamiento, por lo común violento. Una excepción en la historia reciente de España, y creo que del mundo, ha sido el franquismo, que por propia iniciativa y sin haber sido vencido, optó por la vía democrática para integrar al conjunto de los españoles y superar definitivamente las secuelas de la guerra civil, lo que no parece haber logrado del todo. Pero se trata de una excepción, insisto.
También se critica a la democracia liberal por poner en el mismo plano la verdad y la falsedad. Nada más erróneo. La democracia parte de la idea de que la verdad nunca es poseída completamente ni por tiempo indefinido por una persona o un grupo; de que intereses contrarios son, si se respetan ciertas normas, conciliables sin necesidad de llegar a la violencia; y de que quienes creen tener la verdad –es decir, prácticamente todo el mundo– necesitan demostrarlo y no simplemente erigirse dogmáticamente en poseedores de ella. Una de las grandes virtudes de la democracia consiste en esa tensión y esfuerzo por aproximarse a la verdad y sostenerla.
Como señaló Aristóteles, la democracia tiende a degenerar en demagogia. Esto sucede normalmente porque las personas y grupos más sensatos flaquean ante la lucha pacífica, pero necesariamente enérgica, contra la charlatanería utópica que siempre tienta al ser humano. Actualmente estamos en una situación así: la libertad conseguida penosamente después de un siglo de convulsiones corre peligro de degenerar en demagogia. Sepamos defender nuestra democracia. 2005.05.04
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Ave, Caesar, morituri te salutant (=“Dios te guarde, César, los que van a morir te saludan”).
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La humildad
XIII. 1. "Así pues, hermanos, tengamos sentimientos humildes, desprendiéndonos de toda jactancia, vanidad, insensatez e ira y hagamos lo que fue escrito (pues el Espíritu Santo dice: No se gloríe el sabio en su sabiduría, ni el fuerte en su fuerza, ni el rico en su riqueza, sino que el que se gloríe hágalo en el Señor al buscarle a Él y obrar la ley y la justicia [Cf. Jer 9, 22-23; 1 S 2, 10; 1 Co 1,31; 2 Co 10,17]) recordando sobre todo las palabras del Señor Jesús que habló para enseñar la benignidad y la paciencia. 2. Pues dijo así: Apiadaos para que vosotros halléis piedad; perdonad para que os perdonen. Como vosotros obréis, así se obrará con vosotros. Como deis, se os dará. Como juzguéis, así seréis juzgados. Con la bondad con que obréis, se obrará con vosotros. Con la medida que midáis se os medirá (Cf. Mt 5, 7; 6, 14-15; 7, 1-2; Lc 6, 31.36-38). 3. Con este mandamiento y estos preceptos fortalezcámonos para caminar en obediencia a sus santas palabras, con sentimientos de humildad. Pues la palabra santa dijo: ¿Sobre quién volveré la mirada sino sobre el manso, el pacífico y el que teme a mis palabras? (Is 66,2)"
La caridad
XLIX. 1. "El que tenga amor en Cristo, cumpla los mandamientos de Cristo. 2. ¿Quién puede explicar el vínculo del amor de Dios? 3. ¿Quién puede dar a conocer suficientemente lo magnífico de su hermosura? 4. La altura, a la que nos conduce el amor, es indescriptible. 5. El amor nos une a Dios; el amor cubre la muchedumbre de los pecados (1 P 4, 8); el amor todo lo soporta; tiene paciencia con todo. En el amor nada es vulgar, nada soberbio. El amor no ocasiona cisma, el amor no se subleva, el amor todo lo hace en armonía. En el amor alcanzaron la perfección todos los elegidos de Dios; sin amor nada es agradable a Dios. 6. En el amor nos acogió el Señor. Por el amor que nos tuvo, nuestro Señor Jesucristo dio su sangre en favor nuestro por voluntad de Dios, y su carne en favor de nuestra carne, y su alma en favor de nuestras almas.
L. 1. Amados, ved qué grande y admirable es el amor, y no hay explicación de su perfección. 2. ¿Quién es capaz de ser encontrado en él, sino aquéllos a los que Dios juzgue dignos? Por tanto, supliquemos e imploremos de su misericordia para que seamos encontrados inmaculados en el amor sin parcialidad humana. 3. Todas las generaciones desde Adán hasta el día de hoy pasaron, pero los que fueron perfectos en el amor poseen, por la gracia de Dios, el lugar de los piadosos, los cuales se manifestarán en la visita del Reino de Cristo. 4. Pues está escrito: Entrad un poco en los graneros hasta que haya pasado mi ira y cólera, y recordaré el día bueno y os resucitaré de vuestros sepulcros (Cf. Is 26, 20 ; Ez 37, 12). 5. Amados, somos bienaventurados si obramos los mandatos del Señor en la concordia del amor para que, por el amor, nos sean perdonados los pecados. 6. Pues está escrito: Bienaventurados aquéllos cuyas indignidades fueron perdonadas y cuyos pecados fueron cubiertos. Bienaventurado el hombre al que el Señor no tuvo en cuenta el pecado y en cuya boca no hay engaño (Sal 31, 1-2; Rm 4, 7-8). 7. Esta bendición sobrevino sobre los elegidos de Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. A Él la gloria por los siglos de los siglos. Amén".Clemente de Roma, Carta a los Corintos, XIII, 1; XLIX, 1 – L, 1.
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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-
“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).-
Preguntaba el monje: "Todas estas montañas y pájaros, y estos ríos y la tierra
y las estrellas… ¿de dónde vienen?".
Y preguntó el maestro: "Y de dónde viene tu pregunta?":¡Busca en tu interior!
La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado
la misión de "labrar y cuidar" este "jardín" que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).
En el ‘Magnificat’ María nos habla también de sí, de su glorificación ante todas las generaciones futuras: «Ha puesto sus ojos en la humildad de su sierva. Por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada. Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí». De esta glorificación de María nosotros mismos somos testigos «oculares». ¿Qué criatura humana ha sido más amada e invocada, en la alegría, en el dolor y en el llanto, qué nombre ha aflorado con más frecuencia que el suyo en labios de los hombres? ¿Y esto no es gloria? ¿A qué criatura, después de Cristo, han elevado los hombres más oraciones, más himnos, más catedrales? ¿Qué rostro, más que el suyo, han buscado reproducir en el arte? «Todas las generaciones me llamarán bienaventurada», dijo de sí María en el Magnificat (o mejor, había dicho de ella el Espíritu Santo); y ahí están veinte siglos para demostrar que no se ha equivocado.
Su fe indefectible que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen ¡Gracias!
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Gracias por venir a visitarnos
Las sectas y su invasión del mundo hispánico: una guía (2003) también por Manuel Guerra Gómez, editada por Eunsa. - Sinopsis. - Para visitar con provecho a una ciudad desconocida, aconsejan el uso de una Guía con su plano, la descripción de sus monumentos, etc. Esta obra pretende prestar un servicio similar con respecto a las sectas implantadas en el mundo hispano. Para no correr el riesgo de extraviarse entre las más de 20.000 sectas inventariadas hasta el momento, para poder recorrer sus nombres que cambian con frecuencia y para ni acumular más inseguridad e inquietud, se presenta esta Guía en el mercado. El autor trata de reflejar la realidad de cada secta con la mayor objetividad posible y de perfilar sus señales de identidad de acuerdo con los datos -no siempre completos- que facilitan su identificación
Recomendamos vivamente:
1º ‘CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL’. Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que la Iglesia Católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Como la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad. De un modo senillo y muy atractivo. 2007.
Autor: Thomas E. WOODS Jr. - Editorial: CIUDADELA.
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2º ‘LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA’. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.
In Obsequio Jesu Christi.
Las ilustraciones que adornan un expuesto, no son obligatoriamente alusivas al texto. Estando ya públicas en la red virtual, las miramos con todo respeto y sin menoscabo debido al ‘honor y buena reputación de las personas’. De allí, hayamos acatado el derecho a la intimidad, al honor, a la propia imagen y a la protección de datos. Tomadas de Internet, las estampas, grabados o dibujos que adornan o documentan este sitio web ‘CDV’, no corresponden ‘necesaria e ineludiblemente’ al tema presentado; sino que tienen por finalidad –a través del arte- hacer agradable la presentación. Tributamos homenaje de sumisión y respeto a todas las personas, particularmente cuyas imágenes aparecen publicadas, gracias.-
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“Conocereisdeverdad.org = CDV” no necesariamente se identifica con todas las opiniones y matices vertidos por autores y colaboradores en los artículos publicados; sin embargo, estima que son dignos de consideración en su conjunto. ‘CDV’ Gracias.-
“CDV” intenta presentar la fe cristiana para la gente más sencilla (catequistas, etc.), en especial para los estratos aparentemente más bajos. ¿La razón? Simple: «Son ellos quienes más necesitan conocer la alegría de Cristo».-
Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación, lo que se pretende desde ‘CDV’ es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz. ‘CDV’ Gracias.-
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