Wednesday 29 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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Calificar a S. S. Benedicto XVI de «persona intransigente» es un insulto a la inteligencia. Ni por su carácter y educación, ni por su condición de creyente cristiano, ni por el rigor intelectual del profesor, ni por el oficio de pastor en la Iglesia, en los diversos puestos en que ha ejercido el ministerio, puede calificársele así.   – No se puede confundir la «intransigencia» con la seriedad en el tratamiento en los asuntos de la Iglesia y de la fe o con la acción de velar por la fidelidad a la Palabra de Dios recibida, a la Tradición y al Magisterio auténtico, compatibles siempre en la persona del ilustrísimo señor doctor y profesor Ratzinger con su conocimiento y valoración de otras corrientes, tradiciones y religiones. 2005-04-27

 

 

La barca de Pedro, para que pueda avanzar con seguridad, necesita numerosas tareas escondidas que, junto con otras más visibles, contribuyen al desarrollo regular de la navegación. Ahí se nos recuerda (9) que «El tiempo de la actividad misional discurre entre la primera y la segunda venida del Señor, en que la Iglesia, como la mies, será recogida de los cuatro vientos en el Reino de Dios». Por tanto, es ahora mismo cuando nos toca, a cada uno de nosotros, y cada cual en la medida de sus posibilidades, en su vida ordinaria, el hacer ese apostolado básico y transmisor de la Palabra de Dios. Sin embargo, no vaya a creerse que esto es labor, sólo, de la Iglesia en cuanto institución sino que la Esposa de Cristo, formada por todos los hijos de Dios, piedras vivas de la misma, ha de encontrar respuesta en todos esos mismos hijos. Así se nos recuerda, para aquellos que entiendan que su función en la Iglesia es de mero asistente sacramental, que «Los laicos cooperan a la obra de evangelización de la Iglesia y participan de su misión salvífica a la vez como testigos y como instrumentos vivos, sobre todo si, llamados por Dios, son destinados por los Obispos a esta obra» (41): Decreto Ad Gentes (Sobre la actividad misionera de la Iglesia) firmado por Pablo VI el 7 de diciembre de 1965 en el marco del Concilio Vaticano II.

 

El nuevo Papa no es un asteroide que ha caído del cielo en la plantación de una granja de Iowa, sino un jardinero que conoce de cerca la belleza de su jardín pero también sus plagas y pulgones.
   No quiere generalizar que el mundo ha caído en la trampa del mal, sino advertir los brotes de inhumanidad para aplicarles el remedio de la nueva humanidad traída por Jesucristo. Por ejemplo, S. S. Benedicto XVI odia los «ismos»: los marxismos, capitalismos salvajes, colectivismos, individualismos radicales, vagos misticismos, sincretismos, etc., todas esas ideologías de bajo presupuesto que adelgazan las inquietudes del alma y nos hacen vulnerables frente a la tentación de endiosar y llevar a los altares todo cuanto tocamos. De Hesse aprendió la capacidad de autodestrucción que tiene el hombre cuando evita dar cancha a Dios en su terruño. Ya vemos que el pez y el lobo se han colado en la vida de nuestros pontífices «novísimos» para dejar a Dios a tiro de piedra del corazón del hombre. 2005.04.

 

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El cristianismo, como es sabido, no nació en Europa, sino en Asia Menor, en la encrucijada de tres continentes, el asiático, el africano y el europeo. Por este motivo, la interculturalidad de las corrientes espirituales de estos tres continentes pertenece a la forma originaria del cristianismo. Solo la difusión del Islam sustrajo al cristianismo de Oriente próximo gran parte de su fuerza vital, mientras echaba a las comunidades cristianas de Asia; en cualquier caso, a partir de entonces el cristianismo se convirtió en una religión europea. 2003-07-18 Cardenal + Joseph RATZINGER - Al día: S. S. BENEDICTO XVI  - P.P. - 2005

 

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Doctorados a S. S. Benedicto PP XVI:

1984 Doctor Honoris Causa por el College of St. Thomas in St. Paul / Minnesota
1985 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Eichstätt
1986 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Lima
1986 Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima
1988 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Lublin
1998 Doctor Honoris Causa por la Universidad de Navarra en Pamplona.
1999 Doctor Honoris Causa por la Universidad Libre Maria SS Assunta (LUMSA) en Roma.
2000 Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de la Universidad de Wroclaw a de Ciencias, 13 de noviembre 2000.

 

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Joseph Ratzinger ha sido una de las mentes más lúcidas que ha dado el siglo XX.


Joseph Ratzinger ha sido una de las mentes más lúcidas que ha dado el siglo XX. Ha sido el 265 Papa de la Iglesia Católica bajo el nombre de Benedicto XVI, prefecto de la importante Congregación de la Doctrina de la Fe durante 24 años, decano del Colegio cardenalicio y anteriormente arzobispo de Múnich, cátedra a la que llegó siendo un simple sacerdote. Y ante todo ha sido y es un gran teólogo, uno de los grandes, lo que le ha permitido dejar una impresionante obra a sus espaldas, siendo además uno de los más jóvenes participantes en el Concilio Vaticano II.

Ahora que descansa tras los muros del convento del Mater Eclessiae en una vida de oración y de estudio y la perspectiva permite una visión más relajada, se van conociendo más datos de la vida del Papa emérito. Y éstos muestran el gran discernimiento que ha tenido para leer los signos de los tiempos y cómo afectarían a la sociedad actual en general y a la Iglesia Católica en particular.

 

Charlas radiofónicas en 1969

En 1969 un joven sacerdote y teólogo de apellido Ratzinger ya destacaba como profesor y en una radio alemana daba una serie de charlas que habrían pasado inadvertidas de no ser porque ese joven se convirtió años después en uno de los personajes más relevantes de la Iglesia. Estas conferencias radiofónicas fueron recogidas más tarde en un libro que en español se ha reeditado como Fe y futuro.

 

Precisamente en el quinto punto de este libro el joven teólogo alemán reflexionaba sobre con qué aspecto se presentará la Iglesia en el año 2000. Más de cuarenta años después, este pensamiento de Ratzinger se manifiesta como de gran actualidad y lo que eran unos pensamientos razonados con el tiempo se han convertido en una especie de profecías, pues detectó de manera casi exacta lo que ha ocurrido en la Iglesia hasta hoy.

Este certero análisis no estuvo exento de dificultad. Sus charlas radiofónicas se produjeron en uno de los momentos de mayor inestabilidad de la historia contemporánea. El mundo estaba inmerso en la Guerra Fría, acaba de pasar el Mayo del 68 en París y la invasión de Checoslovaquia tras la Primavera de Praga. En África se daba de manera fulgurante la descolonización y numerosos grupos terroristas y guerrillas surgían por todo el mundo. Mientras tanto, en la Iglesia se vivían los confusos años del postconcilio y los problemas que surgieron en todo el mundo en su interpretación.

"Un teólogo no es un adivino"

Por todo ello, estas reflexiones se convierten más que nunca en unas profecías que permiten entender de manera aún más clara a Benedicto XVI y su lucha contra el relativismo y apuesta fiel por el diálogo entre fe y razón.

Ratzinger, al que le faltaban aún varios años para ser obispo, aclaraba que "un teólogo no es un adivino" y tampoco "un futurólogo" y explicaba que su oficio "establece lo que es calculable, y tiene que dejar pendiente lo que no es calculable" y tras analizar el ayer y el hoy reflexionaba sobre ese mañana que aparecía en el horizonte con el tercer milenio.

"El futuro de la Iglesia puede venir y vendrá también hoy sólo de la fuerza de quienes tienen raíces profundas y viven de la plenitud pura de su fe. El futuro no vendrá de quienes sólo dan recetas. No vendrá de quienes sólo se adaptan al instante actual", afirmaba el joven sacerdote alemán.

"Ya no podrá llenar muchos edificios"

En ese contexto alertaba de lo que pasaría años más tarde y que acabó convirtiéndose en uno de los mayores problemas internos de la propia Iglesia. "El sacerdote que sólo sea un funcionario social puede ser reemplazado por psicoterapeutas y otros especialistas. Pero seguirá siendo aún necesario el sacerdote que no es especialista, que no se queda al margen cuando aconseja en el ejercicio de ministerio, sino que en nombre de Dios se pone a disposición de los demás y se entrega a ellos en sus tristezas, sus alegrías, su esperanza y su angustia", auguraba el años más tarde Papa.

Sobre la presencia de la institución en el mundo agregaba que "de la crisis de hoy surgirá mañana una Iglesia que habrá perdido mucho. Se hará pequeña, tendrá que empezar todo desde el principio. Ya no podrá llenar muchos de los edificios construidos en una coyuntura más favorable. Perderá adeptos, y con ellos muchos de sus privilegios en la sociedad".

Tal y como luego se ha demostrado años más tarde en Occidente, Ratzinger afirma que la Iglesia "se presentará, de un modo mucho más intenso que hasta ahora, como la comunidad de libre voluntad, a la que sólo se puede acceder a través de una decisión". Es decir, una Iglesia en la que los fieles lo serían por plena elección y donde en muchas ocasiones supusiese ir contracorriente.

"El proceso será largo y laborioso"

De este modo, añade que "la Iglesia reconocerá de nuevo en la fe y en la oración su verdadero centro y experimentará nuevamente los sacramentos como celebración y no como un problema de estructura litúrgica". Y este es justamente el camino que se está siguiendo tras años de gran confusión con ideas progresistas y marxistas que se infiltraron en la Iglesia y que provocaron la desvirtualización o manipulación de los sacramentos y de los que ahora sólo quedan algunos nostálgicos.

En su charla radiofónica de 1969 el eminente profesor de Teología indicaba que el "proceso de cristalización y la clarificación le costará también muchas fuerzas preciosas. La hará pobre, la convertirá en una Iglesia de los pequeños".

"El proceso será largo y laborioso, al igual que también fue muy largo el camino que llevó a los falsos progresismos, en vísperas de la revolución francesa -cuando también entre los obispos estaba de moda ridiculizar los dogmas y tal vez incluso dar a entender que ni siquiera la existencia de Dios era en modo alguno segura- hasta la renovación del siglo XIX", decía Ratzinger.

Sin embargo, a continuación resaltaba que "tras la prueba de estas divisiones surgirá, de una Iglesia interiorizada y simplificada, una gran fuerza, porque los seres humanos serán indeciblemente solitarios en un mundo plenamente planificado". En su opinión, "experimentarán, cuando Dios haya desaparecido totalmente para ellos, su absoluta y horrible pobreza. Y entonces descubrirán la pequeña comunidad de los creyentes como algo totalmente nuevo".

Y así, concluye el Joseph Ratzinger de 1969: "Ciertamente ya no será nunca más la fuerza dominante en la sociedad en la medida en que lo era hasta hace poco tiempo. Pero florecerá de nuevo y se hará visible a los seres humanos como la patria que les da la vida y esperanza más allá de la muerte".

Autor: Don Javier Lozano - http://www.libertaddigital.com/opinion/javier-lozano/

http://www.libertaddigital.com/internacional/europa/2014-01-09/las-profecias-del-joven-ratzinger-1276507836/

Febrero 2014-02-11

 

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Benedicto XVI, el Pontífice que quieren los judíos

 

El Papa condenó con severidad -nuevamente- el pasado de

 persecución sufrido por el pueblo hebreo, hermanos mayores

 

«Estamos estrechamente unidos al pueblo hebreo por un gran patrimonio espiritual» - Ángel Villarino – L.R. ESP. 2005-06-15

 

Roma- El mismo hombre que fue acusado de cargarse un «pasado nazi» a las espaldas poco después de ser elegido Papa, podría pasar a la Historia como el Pontífice más querido por el pueblo judío. Paradojas de la propaganda anti-católica, que con Benedicto XVI se ha estado ensañando, quizá porque este Pontífice ocupó durante años el cargo de la Curia Romana que más antipatías suscita entre muchos: el del guardián de la ortodoxia católica.
   El camino del diálogo interreligioso lo emprendió Pablo VI y lo asfaltó Juan Pablo II. Pero parece que el nuevo Papa está dispuesto a convertirlo en una autopista de seis carriles. Sus esfuerzos iniciales no tienen parangón en la Historia contemporánea de la Iglesia, especialmente en lo que respecta al acercamiento con el judaísmo. Hace menos de dos meses que Benedicto XVI accedió al Sillón de Pedro y ya le ha dedicado a la causa homilías, audiencias y otras notables atenciones. Para aquellos que conocían la trayectoria del cardenal Ratzinger no fue una sorpresa. En una entrevista publicada pocos días después del Cónclave, el célebre Rabino Rosen aseguraba sin rodeos que «Benedicto XVI es una gran esperanza para el diálogo judeocristiano».
   En una reciente audiencia con veinticinco exponentes del judaísmo, el Papa alemán volvió a condenar «el pasado de persecución y antisemitismo» sufrido por el pueblo hebreo y animó a sus interlocutores a no olvidarlo nunca y a gritarle al mundo lo que supuso aquel episodio. Tras la reunión, varios exponentes de la comunidad hebrea de Roma valoraron para este periódico la labor que está llevando a cabo el Santo Padre. «Es pronto, pero creo que vivimos tiempos fecundos en las relaciones hebreo-cristianas», aseguró el rabino Israel Singer. «En muchos ambientes, Benedicto XVI está incluso mejor considerado que Juan Pablo II», anotó un compañero del rabino, «a pesar de que fue el fallecido Pontífice quien puso las bases de esta larga amistad».
   
La «Pésaj». El papado de Benedicto XVI comenzó precisamente el día de la Pascua judía, la «Pésaj», algo que fue interpretado como un verdadero símbolo por muchos hebreos. Yossi Bar, corresponsal en Roma de la radio pública israelí y del diario «Yedioth Ahronoth», comentaba por aquellas fechas la «coincidencia», que desde su punto de vista «tenía un gran significado». Toda una premonición porque horas después el Papa dedicaba parte de su primera homilía al diálogo interreligioso. «Hermanos, estamos estrechamente unidos al pueblo hebreo por un gran patrimonio espiritual común, que hunde sus raíces en las irrevocables promesas Dios», aseguró entonces Benedicto XVI.
   Haciendo memoria, el rabino Rosen desvelaba otro episodio que dice mucho del afecto que le profesa Benedicto XVI a la comunidad hebrea: «Ratzinger me dijo que todo lo que tenía significado religioso para mí, lo tenía también para él, puesto que yo era su raíz. Es una afirmación importante que me hace recordar que incluso el polémico “Dominus Iesus” aclara que el judaísmo está en la raíz misma del cristianismo». No olvidemos que el cardenal Ratzinger fue durante décadas el «teólogo» de Juan Pablo II. Y que del Papa polaco fueron las palabras más importantes pronunciadas a favor del diálogo interreligioso en siglos: «Los judíos son hermanos muy amados, los hermanos mayores, amados por Dios que los llamó de un modo irrevocable». Una frase pronunciada en la histórica visita a la sinagoga de Roma.

 

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En el 5° aniversario del pontificado de Benedicto XVI:

¡CUÁNTO HA SIDO OÍDA AQUELLA SÚPLICA!

 

Por Jaime Antúnez Aldunate (Director de Revista Humanitas)

Humanitas 58

 

Abril 2005, en la atmósfera aún fuertemente latente de la partida de Juan Pablo II, es elegido y asume como nuevo sucesor de San Pedro el cardenal Joseph Ratzinger, quien toma el nombre de Benedicto XVI. Nadie que haya prestado atención a esos acontecimientos podrá olvidar aquella petición suya formulada en el memorable discurso inaugural del pontificado: “¡Rogad por mí, para que, por miedo, no huya de los lobos!” Oración que evidentemente no pasa desapercibida, que deja profunda huella y que asimismo nos lleva hoy a exclamar con profunda gratitud: ¡Cómo ha tenido esto cumplimiento! ¡Cuánto ha sido oída aquella súplica!

No tiene sentido resumir en el breve espacio de un artículo editorial la magnitud e importancia de la inmensa tarea magisterial que hemos contemplado en los pasados cinco años. La opinión pública razonablemente informada ha podido continuamente observar a un Papa que, con la mirada mansa, profunda y perceptiva hasta el detalle, avanza sin ceder un milímetro a esos lobos de los que pidió no tener miedo. No se ve en ello ni el más mínimo atisbo personal y sus pasos rápidos y suaves no hacen sino recordar, a cada momento, otra de las afirmaciones inolvidables que escuchamos en aquel discurso inaugural: “Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino es ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea Él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia. (…) Conocer lo que Dios quiere, conocer cuál es la vía de la vida, era la alegría de Israel, su gran privilegio. Ésta es también nuestra alegría”.

Alegría que, no obstante, como muchas veces ha pasado en la historia remota y reciente de los Sumos Pontífices —recuérdese a Pío XII, Pablo VI, Juan Pablo II—, se ha tornado en una renovada Pasión vivida por la persona del Dulce Cristo en la tierra. Pues, como rememoramos en el triduo pascual, Aquel que sufrió desde antiguo en Abel muerto, en Isaac atado, en Jacob peregrino, en José vendido, en Moisés incomprendido, en David perseguido, en los profetas vilipendiados, sufrió también en Pedro crucificado. Y vuelve a sufrir hoy en este su sucesor —si bien lo acompañan  las oraciones de toda la Iglesia— cuando un poder cultural, político y mediático aparentemente incontrarrestable pone en él su mira, con furor y armas más insidiosas que las hasta ahora conocidas, convirtiéndolo en el foco de una inmensa y desquiciada ola de odio. Hora ésta en que resuenan de nuevo en nuestros oídos las Lamentaciones por Jerusalén, figura de la Iglesia: “¿Es ésta la ciudad más hermosa, la alegría de toda la tierra? Se burlaron a carcajadas de ti todos tus enemigos, silbaron y rechinaron los dientes diciendo: La hemos arrasado; este es el día que esperábamos. Lo hemos conseguido y lo estamos viendo”.

Sin dar lugar a razones por las que hubiese de temer a dichos enemigos, ni a los externos ni a los internos, el piloto de la nave —podemos constatarlo a diario— mira el descomunal y agitado oleaje sin perder la confianza. A contrario sensu, llama por estos mismo días a su grey con fuerte voz “a agruparse en la cordada” y, haciendo memoria de uno de sus más queridos maestros, San Buenaventura, muestra que el gobierno en la Iglesia no es “sencillamente un hacer, sino sobre todo pensar y rezar”, recordándonos que la Esposa de Cristo dirige su andar “no sólo mediante mandatos y estructuras, sino guiando e iluminando las almas, orientando a Cristo”. Así es cómo, al tenor de sus palabras inaugurales, seráentonces“Él mismo [Cristo] quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia .

Para entender bien lo anterior, a la persona del Pontífice y su momento, pocas palabras tan justas y elocuentes como las que le dirigió su Secretario de Estado, Cardenal Tarcisio Bertone, el día de su onomástico: “Quien le conoce de cerca, Santidad, se ve impulsado a considerar que existe cierta semejanza entre usted y su patrono, san José (…).  El custodio del Redentor, en efecto, era un hombre dócil y humilde, amante del trabajo discreto y asiduo; era un ‘hombre justo’, siempre atento a comprender y a seguir la voluntad de Dios en su vida; vivía totalmente entregado al servicio de la Virgen María, su esposa, a la que amaba más que a sí mismo, y del Hijo Jesús, en quien reconocía y adoraba la presencia de Dios, que vino a visitar y salvar a su pueblo. Podemos reconocer cada uno de estos rasgos en la persona de vuestra Santidad, como si, al llevar el nombre de san José, hubiera sabido imitarlo, asimilando su estilo espiritual, hecho de actitudes interiores y que se reflejan también exteriormente. Y, en efecto, pensamos que es así, gracias a una familiaridad interior cultivada en la oración”.

Desde el último discurso que pronunció como cardenal de la Santa Iglesia en la montaña del Subiaco —“sólo a través de hombres que hayan sido tocados por Dios, Dios puede volver entre los hombres”—  hasta la recién pasada bendición pascual —“hoy la  humanidad necesita un ‘éxodo’ que consista no sólo en retoques superficiales, sino en una conversión espiritual y moral [que] pide cambios profundos, comenzando por las conciencias”—  hay una línea consistente en la voluntad de reforma eclesiástica de Joseph Ratzinger, discernible desde su lejana juventud como teólogo del Vaticano II, seguida como arzobispo y luego como prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. Sanar los corazones y alumbrar las conciencias no se consigue sólo con medidas disciplinarias; su propuesta actual de un camino de dolor, penitencia y arrepentimiento, en un trasfondo de luminosa claridad doctrinal, esperando de ello una cosecha abundante de gracia, revive así la vía maestra en la historia de la Iglesia.

El Papa Benedicto XVI tiene conciencia como nadie de que Cristo, según la expresión de Pascal, está en agonía hasta el fin del mundo. “La experiencia de nuestra época nos ayuda a profundizar en el Sábado Santo, ya que el ocultamiento de Dios en su propio mundo —que debería alabarlo con millares de voces—, la impotencia de Dios, a pesar de que es Todopoderoso, constituye la experiencia y la preocupación de nuestro tiempo”, escribía hace más de cuarenta años, en la Pascua de 1969, para una meditación sobre ese segundo día del triduo, que se tornó luego famosa. No arranca sin embargo de allí un espíritu de derrota, sino al contrario, de esperanza; una esperanza que debería penetrar de nuevo todo nuestro cristianismo, afirma. Pues no es ésta, la de la Iglesia, una mera religión del pasado sino también del futuro: “su fe es, al mismo tiempo, esperanza, pues Cristo no es solamente el muerto y resucitado, sino el que ha de venir”.

De ahí también la profunda paz de su plegaria que implora le sea concedida “la humilde sencillez de la fe que no se desconcierta cuando Tú nos llamas a la hora de las tinieblas y del abandono, cuando todo parece inconsistente” (Cf. Meditación sobre el Sábado Santo, en Humanitas n° 5).  MMX

 

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«Calificar al nuevo Papa Benedicto XVI de intransigente es un insulto a la inteligencia»

 

 

José Sánchez / Obispo de Sigüenza-Guadalajara, EX -ALUMNO DE S.S. Benedicto XVI

 

José Joaquín Iriarte

Madrid- Monseñor José Sánchez fue alumno del hoy Papa Benedicto XVI en Tubinga en los años 68-69. El prelado alcarreño tiene interés en matizar que asistía a las clases de Joseph Ratzinger «porque me interesaba la asignatura y el profesor», pero que no era alumno oficial. Ratzinger impartía entonces Teología Dogmática y el joven sacerdote español preparaba su doctorado.
   – Ocurre a veces que de los profesores nos queda el recuerdo de su actitud ante la vida más que de su ciencia y sabiduría.
   – En efecto, me queda del profesor Ratzinger más su estilo, su manera de ser y sus actitudes ante la vida y con respecto a la Iglesia y a la Teología que detalles minuciosos de su doctrina. Siempre he dicho que ha sido el mejor profesor que he tenido. Sus clases tenían contenido, rigor académico, fidelidad al método teológico y claridad en la exposición.
   – ¿Qué impresión le produjo el hoy Benedicto XVI?
   – La de encontrarme con un hombre nada arrogante ni engreído, sencillo, amable y jovial, con gran conocimiento de la Teología y un gran amor a la Iglesia. Con una extraordinaria claridad de ideas, pero que no daba la impresión en absoluto de creerse más que nadie. Me trató como a un «colega» por mi condición de sacerdote.
   – Ya sé que lo más parecido a un obispo es otro obispo, que las diferencias entre unos y otros son de matiz en la exposición de la doctrina. A usted le sitúan como «progresista»…
   – Las etiquetas son útiles para los productos, sobre todo si son de mala calidad. Como suele decirse «el buen vino no necesita bandera». Si soy como usted dice o no, son otros y no yo quienes tendrán que decirlo.
   – ¿Qué opina de las etiquetas que le han puesto al nuevo Papa?
   – Considero simplista encerrar tan rica personalidad en un esquema tan reducido e ideologizado, más propio del lenguaje de estereotipos que del rigor en el análisis y de la objetividad en el juicio.
   – Le han llamado intransigente.
   – Calificar a Benedicto XVI de «persona intransigente» es un insulto a la inteligencia. Ni por su carácter y educación, ni por su condición de creyente cristiano, ni por el rigor intelectual del profesor, ni por el oficio de pastor en la Iglesia, en los diversos puestos en que ha ejercido el ministerio, puede calificársele así.
   – Quizá falta información...
   – No se puede confundir la «intransigencia» con la seriedad en el tratamiento en los asuntos de la Iglesia y de la fe o con la acción de velar por la fidelidad a la Palabra de Dios recibida, a la Tradición y al Magisterio auténtico, compatibles siempre en la persona del profesor Ratzinger con su conocimiento y valoración de otras corrientes, tradiciones y religiones.
   – ¿Cómo se imagina que va a ser este pontificado que comienza su andadura?
   – Tengo la esperanza, fundada en las condiciones de la persona y en la seguridad de la ayuda divina, de que será un buen pontificado. Benedicto XVI nos irá diciendo, con sus palabra, con sus signos, con sus gestos y con su vida, por dónde en concreto va a caminar su servicio a la Iglesia en su nuevo ministerio. A nosotros nos corresponde ahora rezar para que se cumplan los planes de Dios sobre él y sobre su Iglesia. L.R.ESP. 2005.04.27

 

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Rabino Rosen: «Benedicto XVI es una gran esperanza para el diálogo judeocristiano»

 

Una de las voces más notables del judaísmo celebra la elección de su eminencia reverendísima monseñor doctor Joseph Raztinger como Papa.

Benedicto XVI comenzó su pontificado el día de la Pascua judía, la Pésaj. Todo un símbolo para quienes, como el rabino Rosen, consideran que Joseph Ratzinger podría ser el Papa del acercamiento entre las religiones

P. Giovanetti/M. Velasco
Roma/Madrid. En Jerusalén se siguen con atención los primeros pasos de Benedicto XVI al frente de la Iglesia. Así lo confirma el rabino David Rosen, uno de los protagonistas del diálogo entre la Santa Sede y los «hermanos mayores» judíos, fortalecido en estos años por Juan Pablo II: «La reacción del pueblo judío ha sido positiva; las actitudes de Benedicto XVI a favor del diálogo y su condena del antisemitismo han sido siempre clarísimas. Esperamos que este Papa siga la senda que comenzó Juan Pablo II», sostiene.
   El rabino Rosen mantiene grandes esperanzas en Benedicto XVI: «No creo que haya grandes cuestiones teológicas por afrontar. Creo que ni siquiera sobre el Holocausto tenemos que esperar los judíos mucho más después del documento de 1998 «Nosotros recordamos». Habrá también diversidad de opiniones sobre Pío XII, pero razonando en términos realistas, mi mayor esperanza está en que Benedicto XVI envíe a los católicos una instrucción en la que se diga que las enseñanzas de la “Nostra Aetate” y posteriores deben ser parte integrante de la educación de cada católico, en especial de la formación de los sacerdotes», afirma.
   El rabino Rosen tuvo la oportunidad de hablar en diversas ocasiones con Joseph Ratzinger, cuando este era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: «La primera vez que le vi fue hace quince años y la última en Asís en 2002, con ocasión de la Jornada de oración por la paz. En 1994 organizamos un congreso en Jerusalén con la presencia de 600 líderes cristianos y judíos de todo el mundo. El cardenal Raztinger fue el principal ponente. Recuerdo perfectamente sus primeras palabras: “La historia de las relaciones entre católicos y judíos ha estado llena de lágrimas y de sangre. Es más urgente que nunca la necesidad de reconciliación y reestablecimiento de las relaciones entre ambos”, dijo».

 

«Su condena al antisemitismo y su actitud de diálogo han sido siempre clarísimas»

   Rosen asegura que la situación actual le debe mucho a la labor ejercida en su momento por el cardenal Ratzinger: «Uno de los documentos más importantes fue publicado por la Pontificia Comisión Bíblica: “El pueblo hebreo y sus Sagradas Escrituras en la Biblia cristiana”, un documento que subraya la importancia del pueblo judío y de sus escrituras para el cristianismo. Raztinger dio el “imprimatur” a aquel texto e hizo una significativa introducción». Rosen también alude a la polémica declaración «Dominus Iesus» sobre la relación de la Iglesia con otras confesiones, que el cardenal Raztinger firmó en el año 2000: «Es cierto, hubo reacciones negativas. Pero fue precisamente Ratzinger el que publicó inmediatamente un artículo en el “Osservatore Romano” sobre la común heredad de Abraham nuestro padre. Decía que como el judaísmo está en la raíz misma de la fe cristiana, no entra en la misma categoría. Esta es una afirmación muy interesante. Cuando lo vi por vez primera, hace quince años, hablamos mucho sobre teología. Y de pronto me dijo: «Todo lo que tiene un significado religioso para ti, lo tiene para mí, porque tú eres mi raíz». Avvenire 2005.04.26

 

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El Pontífice y el lobo

 

Javier ALONSO SANDOICA –L.R. 2005-04-27-Esp.
Los juicios «a voz de pronto» (que no «a bote pronto») suelen ser, por lo general, los más desacertados. Por ejemplo, uno se cree que aquel que sale elegido Papa del cónclave, ha de ser necesariamente una persona tan adicta a la vida de curia que debió aprender a gatear desordenando, con sus torpes manitas, sobrepellices y roquetes; o que jamás escuchó otra cosa que «La Pasión según San Mateo» de J. S. Bach y sus múltiples versiones; o que sólo duermen en su biblioteca libros de Santos Padres o, a lo sumo, fábulas tradicionales con preclaras moralejas.
   El predecesor de Benedicto XVI, Juan Pablo II, ha sido el responsable de dinamitar ese prejuicio de hipertrofia clerical que pensamos tienen aquellos que el Espíritu Santo señala como sucesores de Pedro. Juan Pablo II aconsejaba a los sacerdotes que se fueran de excursión con los jóvenes y hablaran con ellos de todo, «películas, libros, el trabajo de cada uno, investigaciones científicas, grupos de jazz..», pero no como una estrategia barata de aproximación, sino como un deseo de apasionarse por el hombre, usando así la medida de Dios. De ahí que sus lecturas y proyectos literarios no fueran para él un divertimento de jubilado, sino la manera de hallarse presente en la vida de los demás. En su excelente biografía sobre Juan Pablo II, George Weigel comenta que el sacerdote Wojtyla sabía que las profundidades de la experiencia humana sólo pueden sondearse mediante gran cantidad de métodos: «la literatura, en su caso las obras dramáticas y la poesía, en ocasiones podía alcanzar ciertas verdades que no se captaban adecuadamente mediante la filosofía o la teología».
   Cuando Wojtila se entera de su nombramiento episcopal de labios del arzobispo Baziak, se encontraba en Lvov, y en el tren que le llevaba a Olsztybn lee de un tirón «El viejo y el mar» de Hemingway. Nos lo cuenta en «¡Levantaos!, ¡Vamos!», «Leí durante casi toda la noche y sólo conseguí adormecerme un rato. Me sentía más bien raro...»
Fuerza de Dios.

En la novela se muestra la imposibilidad del viejo frente al gran pez, tan enorme en tamaño como enorme es la debilidad del pescador. Y el lector, un joven sacerdote polaco, se sentía también así, inerme frente a la responsabilidad de una vocación que superaba con creces sus fuerzas. Al final de la novela, leyó los pensamientos del viejo: «es idiota no abrigar esperanzas, además, creo que es un pecado». Esta percepción de que la fuerza de Dios siempre le alcanza a uno para andárselas por la vida con serenidad, ha acompañado a Juan Pablo II hasta el final de su vida. Pues en Benedicto XVI también existe una obra literaria que le ha hecho un siete en el alma: «El lobo estepario» de Hermann Hesse. La historia de un hombre que desprecia el mundo conformista, burgués, monótono y adormilado que tiene delante de los ojos, pero que, al tiempo, se desprecia a sí mismo porque la razón condenada a sí misma no es la puerta que le regale todas las respuestas. «Este libro – comenta en 1996 el entonces cardenal Ratzinger al periodista Peter Seewald– fue un descubrimiento para mí. En esta obra se anunciaban casi todos los problemas que hemos vivido después, en los años sesenta y setenta. No hice su lectura identificándome con el personaje, sino para saber cómo un visionario entiende, en los tiempos modernos, la problemática de la soledad y la del hombre solitario». Es decir, el nuevo Papa no es un asteroide que ha caído del cielo en la plantación de una granja de Iowa, sino un jardinero que conoce de cerca la belleza de su jardín pero también sus plagas y pulgones.
   No quiere generalizar que el mundo ha caído en la trampa del mal, sino advertir los brotes de inhumanidad para aplicarles el remedio de la nueva humanidad traída por Jesucristo. Por ejemplo, Benedicto XVI odia los «ismos»: los marxismos, capitalismos salvajes, colectivismos, individualismos radicales, vagos misticismos, sincretismos, etc., todas esas ideologías de bajo presupuesto que adelgazan las inquietudes del alma y nos hacen vulnerables frente a la tentación de endiosar y llevar a los altares todo cuanto tocamos. De Hesse aprendió la capacidad de autodestrucción que tiene el hombre cuando evita dar cancha a Dios en su terruño. Ya vemos que el pez y el lobo se han colado en la vida de nuestros pontífices «novísimos» para dejar a Dios a tiro de piedra del corazón del hombre.

 

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Asociaciones judías defienden a S.S.

Benedicto XVI [J.Ratzinger] del insulto "nazi"

 

Pablo J. Ginés - 2005-04-29

"Él aporta entendimiento y memoria de la dolorosa historia de Europa y la experiencia de los judíos del s.XX", dice la Liga Antidifamación.

 

El nuevo Papa Benedicto XVI va normalizando su situación: este fin de semana deja la residencia de Santa Marta donde vivía hasta ahora y se traslada a las estancias papales que ocupara Juan Pablo II. El domingo se espera su primera aparición desde la famosa ventana del Papa para rezar el Ángelus y bendecir a los fieles.

 

Sin embargo, el rumor contra Ratzinger continúa en Internet y en otros foros. La acusación más rápida y más fácil para echar sobre el nuevo Papa Benedicto XVI es la de "nazi". Es cierto que esta palabra se usa hoy inmoderadamente como insulto (si el portero de la casa pierde tus llaves, es que es un nazi) pero en el caso de Joseph Ratzinger se insiste en hablar (mal) de su juventud durante el régimen nazi y la Segunda Guerra Mundial.

 

Si hay algún sector realmente interesado en distinguir quién es nazi son las asociaciones judías, y éstas han insistido en defender el buen nombre del nuevo Papa, con quien las relaciones son cordiales y abiertas.

 

La Liga Antidifamación, pro-Ratzinger

 

La famosa asociación judía Liga Antidifamación felicitó al nuevo Papa ya el pasado martes 19. "Desde la perspectiva judía, el hecho de que venga de Europa es importante porque aporta con él entendimiento y memoria de la dolorosa historia de Europa y la experiencia de los judíos del siglo XX", señala el director de la Liga Antidifamación, Abraham H. Foxman, asociación fundada en 1913 especializada en combatir el antisemitismo.  

 

"Habiendo vivido la Segunda Guerra Mundial, el cardenal Ratzinger tiene una gran sensibilidad por el Holocausto y la historia judía. Ha mostrado esta sensibilidad en incontables ocasiones con líderes judíos y en importantes declaraciones condenando el antisemitismo y expresando profundo pesar por el Holocausto. Recordamos con gran apreciación sus reflexiones del 29 de diciembre de 2000", continua Foxman.

 

Reconociendo un antijudaísmo heredado

 

En esa ocasión Ratzinger declaró:

"incluso si la más reciente y aborrecible experiencia de la Shoah fue perpetrada en nombre de una ideología anticristiana, que intentaba separar la fe cristiana de sus raíces abrahámicas en el pueblo de Israel, no puede negarse que una cierta resistencia insuficiente a esta atrocidad por parte de cristianos puede explicarse por un antijudaísmo heredado en los corazones de no pocos cristianos".

 

Al poco de la designación del pontífice, el rabino Marvin Hier del Centro Wiesenthal Center de Los Angeles recordaba en LOS ANGELES TIMES que el padre de Joseph Ratzinger era anti-Nazi y que la pertenencia del joven a las Juventudes Hitlerianas era obligatoria. El rabino Hier y su asociación están contentos con la elección de Ratzinger y esperan que continúe el trabajo interreligioso de Juan Pablo II.

 

Años de horror en Alemania

 

En sus memorias de 1998, Ratzinger escribió: "Nadie dudaba de que la iglesia era el lugar de todas nuestras esperanzas. Pese a muchos fallos humanos, la iglesia era la alternativa a la ideología destructiva de los gobernantes; en el infierno que había engullido a los poderosos, ella se había mantenido firme con una fuerza que le llegaba de la eternidad. Se había demostrado: las puertas del infierno no tendrían poder sobre ella."

Los horrores nazi estaban en la misma ciudad de Traunstein en la que el joven estudiante intentaba enfrascarse en sus libros. "Tras la llegada al poder de los nazis en 1933, un cartel en la entrada de la plaza central de Traunstein avisaba: no compres a los judíos; campesinos, ellos os expulsan de casa. En la noche del 9 de noviembre de 1938, la Kristallnacht, los camisas pardas y otros nazis atacaron las casas de los pocos judíos de Traunstein", explica el biógrafo de Ratzinger, John L. Allen.

 

Según este biógrafo, muchos de los ciudadanos judíos de la región abandonaron Alemania o fueron enviados a Dachau. Sus casas fueron confiscadas y subastadas. Algunos ciudadanos les ayudaban a escapar. En este ambiente, explica John L. Allen, era imposible resistir al nazismo pero el padre de Ratzinger y el sacerdote local criticaban al Reich cuando esto bastaba para ser detenido y eliminado.  

  

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?Qué nos invita a pensar el Santo Padre con el nombre de Benedicto XVI? Que para la Iglesia católica se acercan grandísimos retos: renovar la fe en medio de la indiferencia; enfrentar la guerra de la cultura que intenta recluir al ámbito privado la religión; tender lazos con la Iglesia católica del oriente, fomentar el ecumenismo, el humanismo, combatir el secularismo, el relativismo, la indiferencia, y reconstruir la dimensión teológica de la liturgia, la actitud misionera de la Iglesia, y enseñar al mundo a reconocer a Cristo como identidad del hombre. Nada de lo que han dicho los medios de comunicación que «debe» ser el papel del Papa. Nada de tonterías. Si algo no va a haber, con Benedicto XV1, será tibieza. Finalmente, es alemán. Y ama a san Benito, cuyo lema fue «ora y labora. 2005-04-29

 

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  Tiara episcopal con el símbolo petrino de la cruz invertida,

recuerdo de la muerte de San Pedro cabeza abajo en

la colina vaticana, bajo Nerón 64/67 ca. Roma. Italia. Desde

entonces, domicilio físico de la Iglesia fundada por Cristo 2000 años ha.

 

El Pastor de Hermas

Mandamiento segundo
La sencillez   

27, 1. "Me dice: «Sé sencillo e inocente, y serás como los niños, que no conocen la maldad que destruye la vida de los hombres. 2. Ante todo, no murmures de nadie ni escuches al que murmura. De lo contrario, tú, al escucharle, serás reo del pecado del murmurador si te crees la murmuración que oyes. Pues, al creerla, tú mismo to enfrentas a tu hermano. De esta manera serás reo del pecado del murmurador. 3. La murmuración es perversa; es un demonio inquieto que nunca vive en paz, sino que habita siempre entre discordias. Por tanto, apártate de ella y vivirás siempre en paz con todos. 4. Revístete de santidad, en la que no hay ningún obstáculo malo, sino que todo es llano y alegre. Obra el bien, y del fruto de los trabajos que Dios to ofrece, da con sencillez a todos los necesitados, sin dudar a quién darás o a quién no. Da a todos. Pues Dios quiere que se dé a todos de sus propios dones. 5. Por tanto, los que reciban darán cuenta a Dios de por qué y para qué recibieron. Pues los que recibieron porque estaban en apuros no serán juzgados, pero los que recibieron con engaño serán castigados.6. Así pues, el que da es inocente pues, tal como había aprendido del Señor a realizar ese servicio, lo realizó con sencillez, sin analizar a quién daba o a quién no. Así pues, ese servicio realizado con sencillez fue glorioso en la presencia de Dios. Por tanto, el que sirve con sencillez vivirá para Dios. 7. Así pues, guarda este mandamiento tal como te lo he expuesto, para que tu penitencia y la de tu casa sea hallada en sencillez, y tu corazón, puro y sin mancha»."  

Mandamiento tercero
La veracidad  

28, 1. "Me dice de nuevo: «Ama la verdad, y que de tu boca salga toda verdad para que el espíritu, que Dios hizo habitar en esa carne, sea hallado verdadero delante de todos los hombres, y de esa forma sea glorificado el Señor que habita en ti. Porque el Señor es verdadero en todas sus palabras, y en Él no hay engaño ninguno. 2. Así pues, los mentirosos reniegan del Señor y defraudan al Señor pues no le devuelven el depósito que recibieron. Pues de Él recibieron un espíritu que no engaña. Si le devuelven uno embustero, violaron el mandamiento del Señor y se hicieron estafadores». 3. Cuando escuché esto, rompí a llorar con fuerza. Al ver que lloraba, me dice: «¿Por qué lloras?». Contesto: «Señor, porque no sé si podré salvarme». Dice: «¿Por qué?». Respondo: «Señor, porque en mi vida todavía no he dicho una palabra verdadera, sino que siempre conviví con todos de una manera astuta y a todos les presenté mi mentira como verdad. Y nadie me contradijo jamás, sino que se dio fe a mi palabra. Así pues, señor, ¿cómo podré vivir después de haberme comportado así?».4. Dice: «Piensas bien y con verdad. Convenía que, como siervo de Dios, hubieses caminado en la verdad, y que una conciencia mala no habitase con el espíritu de la verdad, y que no hubieses llevado la tristeza al espíritu santo y verdadero».Digo: «Señor, nunca escuché palabras tan acertadas».5. Me dice: «Así pues, ahora las escuchas. Guárdalas para que las mentiras, que dijiste antes en tus negocios, sean dignas de fe al ver que estas palabras de ahora son verdaderas. Si las guardas y desde este momento hablas toda verdad, podrás procurarte la vida. También el que escuche este mandamiento y se aparte de la perversísima mentira, vivirá para Dios".   El Pastor de Hermas, Mand.II, 27 – Mand. III, 28.   

 

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«El amor a Dios genera mártires, no violencia».

«Una gota de santidad —decía Gounod— vale más que un océano de genio. Al santo no le añade ni le quita nada ser guapo o feo, docto o iletrado. Su grandeza es de un orden distinto».

 

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Bajo el influjo de la tradición litúrgica y profética, el tema de la sabiduría se enriquece con una profundización singular, llegando a empapar toda la Revelación. De hecho, tras el exilio se comprende con mayor claridad que la sabiduría humana es un reflejo de la Sabiduría divina, que Dios “derramó sobre todas sus obras, y sobre toda carne, según su liberalidad” (Eclo 1, 9-10). El momento más alto de la donación de la Sabiduría tiene lugar con la revelación al pueblo elegido, al que el Señor hace conocer su palabra (Dt 30, 14). Es más, la Sabiduría divina, conocida en la forma más plena de que el hombre es capaz, es la Revelación misma, la “Tora”, “el libro de la alianza de Dios altísimo” (Eclo 24, 32).

 

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Rogad, pues, al Dueño  de la mies que envíe obreros a su mies" (Mt 9, 37-38)

 

Jesucristo, Mesías, y la Sabiduría divina  - La Sabiduría divina aparece en este contexto como el designio misterioso de Dios que está en el origen de la creación y de la salvación. Es la luz que lo ilumina todo, la palabra que revela, la fuerza del amor que une a Dios con su creación y con su pueblo. La Sabiduría divina no se considera una doctrina abstracta, sino una persona que procede de Dios: está cerca de Él “desde el principio” (Prov 8, 23), es su delicia en el momento de la creación del mundo y del hombre, durante la cual se deleita ante él (Prov 8, 22-31).

El texto de Ben Sira recoge este motivo y lo desarrolla, describiendo la Sabiduría divina que encuentra su lugar de “descanso” en Israel y se establece en Sión (Eclo 24, 3-12), indicando de ese modo que la fe del pueblo elegido constituye la vía más sublime para entrar en comunión con el pensamiento y el designio de Dios. El último fruto de esta profundización en el Antiguo Testamento es el libro de la Sabiduría, redactado poco antes del nacimiento de Jesús. En él se define a la Sabiduría divina como “hálito del poder de Dios, resplandor de la luz eterna, espejo sin mancha del actuar de Dios, imagen de su bondad”, fuente de la amistad divina y de la misma profecía” (Sab 7, 25-27).

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“Y dijo Dios: ‘Hagamos al ser humano a nuestra imagen y como semejanza nuestra’… Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó: macho y hembra los creó”(Gen 1,26-27).

“El día en que hizo Yahveh Dios la tierra y los cielos, no había aún en la tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo había germinado todavía, pues Yahveh Dios no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre que labrara el suelo. Pero un manantial brotaba de la tierra, y regaba toda la superficie del suelo. Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente”(Gen 2,4-7).

 

 

Por venir a visitarnos, nuestro agradecimiento.

Anno Domini 2007 - "In Te, Domine, speravi; non confundar in aeternum!".

Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!

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El mundo, visto a través de Dios, es fraterno y hermoso, hasta en la hermana muerte, se disfruta en su voluntaria privación. Es el arte de la posesión en Dios, el arte de poseer la tierra con esa extraña lógica de los santos que es su tener y no tener: no teniendo nada, no deseando nada, se posee de verdad todo, siendo libre de las cosas se señorea alegremente el universo.-
¡¡¡ paz y bien !!! Paix et bien!!! frieden und guten! Pace e bene! Peace and godness! “El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).

"Marana tha, ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20).

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In Obsequio Jesu Christi.

Recomendamos vivamente: ‘Fe, verdad y tolerancia’, Ed. Sígueme, Salamanca-pp. 170 ss. Autor al siglo Joseph Ratzinger: Benedicto PP. XVI.

 

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).