Monday 27 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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Año 1593 - La Iglesia católica funda la escuela, cuya seriedad y profundidad dio lugar a lo que luego será la universidad de Quito-Ecuador.


1580, 13 de junio, en Colombia se funda, favorecida por la Iglesia católica, la Universidad Santo Tomás en Bogotá bajo Bula papal, convirtiéndose en la primera del país.


Entonces, ¿Por qué la Iglesia lucha tanto por una educación excelente?


Porque. cuánto menos educada es una sociedad, mayores son las diferencias económicas entre los más desvalidos y los poderosos. †

 

 

Año 1597 – San José de Calasanz fue el gran impulsor de la educación sobre todo de los pobres, el fundador de la primera escuela pública ‘absolutamente gratuita’ de Europa; además escuela abierta a todos sin excepción, sin condiciones ni miramientos de sexo, edad, conducta civil, posición social, política o religiosa. En el 1597 nacían las escuelas Pías en la iglesia de Santa Dorotea, del Trastévere romano, y ochenta años más tarde los hijos espirituales de san José de Calasanz abrían las puertas de su primer colegio español en Barbastro.

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Todas las escuelas son públicas, están las estatales y las no estatales. Siempre y cuando las no estatales estén abiertas a todos los ciudadanos. En esta categoría no entran las ‘escuelas islámicas’ o ‘madrazas’ donde, por racismo religioso, son exclusivas a los mahometanos. Se entiende por escuela: establecimiento público donde se da a los niños la instrucción primaria y respetando los derechos humanos.


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En Egipto se llamaban las Bibliotecas: ‘el tesoro de los remedios del alma’. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás. Jacques Benigne Bossuet

 

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¿Qué es una Universidad? - Institución de enseñanza superior que comprende diversas facultades, y que confiere los grados académicos correspondientes.


Eso es la que comprendemos como Universidad desde la Edad Media en que las fundara generalmente la Iglesia Católica. Se suele aceptar que, según las épocas y países, puede comprender colegios, institutos, departamentos, centros de investigación, escuelas profesionales, etc. En tal caso, no es propiamente ‘Universidad’ como lo entendemos hoy y desde las primeras fundadas por los científicos europeos medievales, ya que, cualquier colegio, sociedad científica, asociación cultural, grupo investigador o academia, podría etiquetarse de ‘universidad’ erradamente, al carecer de diversas facultades. Para otros también es ‘universidad’: Instituto público de enseñanza donde se hacían los estudios mayores de ciencias y letras, y con autoridad para la colación de grados en las facultades correspondientes.).-

(¿O es acaso que cualquier agrupación de lectores, o corporación de músicos o colectividad de pintores, componen cada uno un ente etiquetado ‘universidad’?, No.).-

 

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Universidad - La Biblioteca es una institución que, con su existencia misma, testimonia el desarrollo de la cultura. En efecto, está constituida por un tesoro de obras escritas, en las que el hombre manifiesta su creatividad, su inteligencia, su conocimiento del mundo y de los hombres, así como su capacidad de autodominio, de sacrificio personal, de solidaridad y de trabajo en favor del desarrollo del bien común (cf. Centesimus annus, 51). Se trata de una colección de libros, organizada sistemáticamente, en la que a los antiguos manuscritos e incunables se han añadido libros nuevos y periódicos. En conjunto constituye un signo elocuente de la unidad de las generaciones que se han sucedido, formando, a través de la variedad de tiempos y cuestiones, un patrimonio común de cultura y ciencia.

Así, la biblioteca es un templo particular de la creatividad del espíritu humano, en el que se refleja el Espíritu divino, que acompañaba la obra de la creación del mundo y del hombre. Es necesario volver precisamente a aquel momento en el que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, y lo invitó a cooperar en la obra de la creación del bien y de la belleza. Todo esto pone de relieve el hecho de que el hombre responde a esa invitación. En cierto sentido, nos remite a Aquel que es la primera Causa de la existencia.

Este lugar, que recoge los frutos del trabajo creativo del hombre, es oportuna nuestra referencia a Dios, llena de gratitud; es oportuno nuestro deseo de que él bendiga toda noble e ilustre biblioteca, de que el soplo de su Espíritu esté aquí presente y se convierta en fuente de inspiración para las futuras generaciones de hombres de cultura y de ciencia.


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Quién, sino la Iglesia, a través de los monasterios, salvó la ciencia de los clásicos y la transmitió para el futuro; quién creó las universidades, sino la Iglesia; quién fue mecenas del arte y de la mejor cultura de Europa, sino la Iglesia; quién lo sigue siendo.

 

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Fray Juan Ramos de Lora, (Los Palacios y Villafranca (Sevilla), 23 de junio de 1722, días después fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa María la Blanca1 - † Mérida, 9 de noviembre de 1790), fue un misionero Franciscano, primer Obispo de Mérida y de Maracaibo y fundador de la Universidad de Los Andes, la segunda universidad del país después de la Universidad de Caracas, actual Universidad Central de Venezuela.

Sus padres, vecinos de Los Palacios, eran agricultores de clase acomodada, lo que les permitió procurar para su hijo una educación superior a la de la mayoría de los niños del pueblo. Con quince años de edad ingresó en el convento de San Antonio de Padua de Sevilla, donde estudió Gramática, Humanidades, Filosofía y Metafísica.

Se profesó como religioso de coro en la Orden de San Francisco en 1743, y continuó con sus estudios de Teología, Escolástica y Escrituras, siendo ordenado sacerdote en 1746, cuando contaba 24 años de edad.

Tres años más tarde marchó como misionero a tierras mexicanas al convento de San Fernando de la ciudad de México. Después de unos meses fue destinado, con otros misioneros, a Sierra Gorda, donde permaneció dieciséis años, presidiendo las misiones de Santiago de Jalpán y conviviendo con los indios panes.

Entre 1767 y 1772 estuvo ejerciendo su labor misionera en la Baja California. En ese último año fue llamado nuevamente al convento de San Fernando en la ciudad de México Posteriormente, a raíz de la creación de un nuevo Obispado en Venezuela, constituido por Mérida y Maracaibo, Ramos de Lora fue desingado para ser el primer titular de la sede. Y es que se había convertido en un destacado artífice de la evangelización mexicana y californiana, lo que le llevó a ser considerado la persona idónea para poner en marcha la nueva Diócesis Venezolana.

 

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Unknown - English, 1420–1430
Tempera colors, gold leaf, gold paint, and ink on parchment
 

1480 - Los Reyes Católicos promulgan la primera ley reguladora del libro impreso. Por ella queda libre del pago de todo tipo de tributos la introducción en España de libros extranjeros. Tales libros llevaron a su vez la cultura a las nuevas tierras descubiertas.


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fides quaerens intellectum  - La Universidad es, en su mismo origen, una de las expresiones más significativas de la solicitud pastoral de la Iglesia. Su nacimiento está vinculado al desarrollo de escuelas establecidas en el medioevo por obispos de grandes sedes episcopales. Si las vicisitudes de la historia condujeron a la « Universitas magistrorum et scholarium » a ser cada vez más autónoma, la Iglesia continúa igualmente manteniendo aquel celo que dió origen a la institución.3 Efectivamente, la presencia de la Iglesia en la Universidad no es en modo alguno una tarea ajena a la misión de anunciar la fe. « La síntesis entre cultura y fe no es sólo una exigencia de la cultura, sino también de la fe... Una fe que no se hace cultura es una fe que no es plenamente acogida, enteramente pensada o fielmente vivida ».4 La fe que la Iglesia anuncia es una fides quaerens intellectum, que debe necesariamente impregnar la inteligencia del hombre y su corazón, ser pensada para ser vivida. La presencia eclesial no puede, pues, limitarse a una intervención cultural y científica. Tiene que ofrecer la posibilidad efectiva de un encuentro con Jesucristo.

 

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Los cabildos, localizados en las catedrales, daban formación académica a los sacerdotes y a quien no tenía medios económicos, y enviaban al extranjero a estudiantes para ampliar conocimientos e idiomas. De los cabildos nacieron las universidades, entre las que destaca la de Bolonia, una de las primeras universidades del mundo, fundada hace más de 900 años por la Iglesia. Precisamente el Colegio de San Clemente, en la misma ciudad, fue fundado en 1364 por el cardenal Gil de Albornoz, para que jóvenes españoles se formasen allí. 2007.VII.

 

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La universidad, jamás debe perder de vista su vocación particular a ser una "universitas", en la que las diversas disciplinas, cada una a su modo, se vean como parte de un unum más grande. ¡Cuán urgente es la necesidad de redescubrir la unidad del saber y oponerse a la tendencia a la fragmentación y a la falta de comunicabilidad que se da con demasiada frecuencia en nuestros centros educativos! El esfuerzo por reconciliar el impulso a la especialización con la necesidad de preservar la unidad del saber puede estimular el crecimiento de la unidad europea y ayudar al continente a redescubrir su "vocación" cultural específica en el mundo de hoy. Sólo una Europa consciente de su propia identidad cultural puede dar una contribución específica a otras culturas, permaneciendo abierta a la contribución de otros pueblos. 2007

 

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«El cariño de Dios nos sostiene en el desierto de la historia». Juan Pablo II, Obispo de Roma.

 

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"Con sus más de 1500 centros, la Iglesia Católica es la primera potencia mundial en Universidades".  2012

De ahí la necesidad de que estos centros universitario rezumen catolicidad por todos sus poros. No sólo individual, sino también institucionalmente. Por eso, el ex secretario de la congregación para la Educación anunció que el dicasterio del que ya no forma parte está preparando un documento "sobre la especificidad de la escuela católica en la sociedad pluralista y secularizada". Una escuela abierta a todos, pero que proponga la cultura católica a todos sus alumnos católicos, ateos o creyentes de otras religiones.

dominico Jean-Louis Bruguès – 09. 2012

 

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Año 900 – Tempera, Suiza.


 El aporte de la Iglesia que hizo de nuestra civilización ‘grande y humanista’.

 

Lo cierto es que la Iglesia cultivó, preservó, estudió y enseñó las obras de los autores clásicos, que de otro modo habrían desaparecido.

 

El gran Alcuino – el teólogo y políglota que colaboró estrechamente con Carlomagno para restablecer el estudio y la erudición en la Europa central y occidental-, mencionaba entre los fondos de su biblioteca en York obras de Aristóteles, Cicerón, Lucano, Plinio, Estadio, Pompeyo Trogo y Virgilio. Alcuino cita en su correspondencia a otros autores clásicos como Ovidio, Horacio y Terencio,(Charles Montalembert, op.cit., p.45).

 

Sin embargo, Alcuino no era ni mucho menos el único que conocía y apreciaba a los antiguos maestros. Lupo (aprox.805-862), abad de Ferrières, cita también a Cicerón, Horacio, Marcial, Suetonio y Virgilio. Abbo de Fleury (aprox. 950-1004), abad del monasterio de Fleury, era un buen conocedor de Horacio, Salustio, Terencio y Virgilio. Desiderio, a quien se tiene por el principal de los abades de Montecassino tras el propio San Benito y quien en 1086 ocupó el trono papal con el nombre de Víctor III, supervisó personalmente la transcripción de Horacio y de Séneca, así como las de la obra de Cicerón ‘De Natura Deorum’, y los ‘Fastos’ de Ovidio,(Charles Montalembert, op.cit., p. 146; Raymund Webster, «Pope Blessed Victor III», Catholic enciclopedia, 2ª ed., 1913).-

 

Su amigo el arzobispo Alfano, que tambien fuera monje de Montecassino, poseía una fluidez similar con las obras de los escritores clásicos y citaba frecuentemente a Apuleyo, Aristóteles, Cicerón, Platón, Varro y Virgilio, además de imitar en sus propios versos a Ovidio y Horacio. Siendo Abad de Bec, San Anselmo recomendó a sus discípulos la lectura de Virgilio y otros autores clásicos, aunque instándolos a pasar por alto los pasajes moralmente reprobables,(Charles Montalembert, op.cit., p.146. Véase también, John Henry Cardinal Newman, op. Cit., pp.320-321).

 

El gran Gerberto de Aurillac, que escogió para su pontificado el nombre de Silvestre II, no se limitaba a la enseñanza de la lógica sino que animaba a sus alumnos a apreciar las obras de Horacio, Juvenal, Lucano, Persio, Terencio, Estadio y Virgilio. Sabemos que en lugares como Saint Alban’s y Paderborne se ofrecían conferencias sobre autores clásicos. Se conserva un ejercicio realizado por San Hildeberto, en el que se reúnen fragmentos de Cicerón, Horacio, Juvenal, Persio, Séneca, Terencio y otros; el gran historiador decimonónico John Henry Cardinal Newman, convertido del anglicanismo, sugiere que San Hildeberto se había aprendido a Horacio de memoria, (John Henry Cardinal Newman, op. Cit., pp.316-317).

Lo cierto es que la Iglesia cultivó, preservó, estudió y enseñó las obras de los autores clásicos, que de otro modo habrían desaparecido.

 

Algunos monasterios destacaron por sus conocimientos en determinadas ramas del saber. Así, los monjes de San Benigno de Dijon impartían conferencias de medicina, el monasterio de Saint-Gall* contaba con una escuela de pintura y grabado, y en ciertos monasterios alemanes se pronunciaban conferencias en griego, hebreo y árabe (John Henry Cardinal Newman, op.cit., pp. 316-317).

 

Era frecuente que los monjes ampliaran estudios en alguna de las escuelas monásticas que se crearon durante el Renacimiento carolingio y en épocas sucesivas. Una vez dominadas las disciplinas que se impartían en su propia casa. Abbo de Fleury marchó a estudiar filosofía y astronomía a París y Reims; historias similares se cuentan del arzobispo de Rabán de Maguncia, San Wolfgang, y del Papa Silvestre II)[John Henry Cardinal Newman, op.cit., pp. 319].

 

Montecassino, la casa madre de la Orden Benedictina, experimentó en el siglo XI un resurgimiento cultural calificado como el «acontecimiento más espectacular en la historia de la erudición latina del siglo XI» (John Henry Cardinal Newman, op.cit., pp. 317-319).

Además del gran alcance de su empresa artística e intelectual, Montecassino recuperó el interés por los textos de la antigüedad clásica:

 

   …Se recuperaron de un plumazo textos que de otro modo se habrían perdido para siempre; al esfuerzo de este monasterio le debemos la conservación de los últimos ‘Anales e Historias’ de Tácito (Lámina XIV), ‘El asno de oro’ De Apuleyo, los ‘Diálogos’ de Séneca, ‘De lengua latina’ de Varro, ‘De aquis’ de Frontino y treinta y tantos versos de la sexta sátira de Juvenal que no figuraban en ningún otro manuscrito.

(John Henry Cardinal Newman, op.cit., pp. 109-110).

 

La Iglesia, a través de sus monjes que ejercían la docencia, con mayor o menor grado de intensidad a lo largo de los siglos, fue cuna de la cultura en Europa. Una cultura progresiva que está la vanguardia de los derechos reconocidos hoy como universales.

* Uno de los documentos más importantes de toda la época medieval es el plano de Saint Gall que se conserva en la biblioteca de esta localidad suiza. Gracia a él podemos observar cómo los monjes realizaron el proyecto de un monasterio. El plano fue dibujado poco antes del año 829 en tinta roja sobre cinco hojas de pergamino, siendo encargado por el abad Gozberto. Con este plano podemos reconstruir idealmente el proyecto, que concebía el monasterio como una pequeña ciudad autosuficiente.
Las construcciones se organizaban alrededor de la gran iglesia abacial, diseñada con planta basilical, dos ábsides y dos torres a los pies. En el lado sur se ubicaría el claustro, centro de la vida religiosa. En la zona este se encuentran los dormitorios; el refectorio en el sur y en el oste la bodega.
La
zona este del monasterio está ocupada por el convento de los novicios, el cementerio, la huerta con su respectiva casa, los gallineros y la casa del palafrenero. Otra iglesia enlaza el convento novicial con el hospital, a cuyo alrededor se localizan la cocina, los baños, la enfermería, la casa del médico y el huerto con las plantas medicinales.
En el norte encontramos la biblioteca, la casa del abad, la escuela y la hospedería. En el ala oeste se ubican las caballerizas, la entrada principal, las viviendas de los siervos y los edificios de las granjas. En el sur se hallan la residencia de los peregrinos, un nuevo grupo de granjas, la cocina anexa a la panadería y la cervecería y tras estas estancias los molinos. Los dormitorios de los artesanos y otra granja completan el conjunto.
En estas pequeñas ciudades sagradas podemos apreciar normas de trazado urbanístico que habían sido abandonadas en las ciudades de la época. A causa de la ambición del proyecto nunca se levantó este monasterio, pero sirvió como referencia para los arquitectos cistercienses del siglo XII.

 

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Un archivo secreto con mucha historia - El moderno archivo de la Santa Sede nace por iniciativa de Pablo V Borghese aproximadamente en 1610, aunque las raíces de su historia se remontan a tiempos mucho más lejanos. Desde los tiempos de los Apóstoles, los Papas conservaban cuidadosamente los escritos relativos al ejercicio de su actividad, que se conservaban en el «Scrinium Sanctae Romanae Ecclesiae» que normalmente siguió a los Papas hasta sus distintas residencias; sin embargo, la fragilidad del papiro, utilizado habitualmente en la cancillería pontificia hasta el siglo XI, los traslados y los cambios políticos provocaron la pérdida de casi todo el material archivístico anterior a Inocencio III. El saqueo, robo, incendio y profanación por parte de los mahometanos en el año 846, causó una gran pérdida a los archivos vaticanos, la Basílica de San Pedro como al patrimonio histórico de la humanidad. Desde el siglo XVII el Archivo conoció considerables ampliaciones. En 1810 fueron desastrosamente trasladados por orden de Napoleón a París, ciudad de la que volvieron con numerosas pérdidas, a causa de los robos, inaptitud de los militares, confusión de los depredadores, osadías incendiarias de las autoridades napoleónicas e irreflexividad de las turbas. En el siglo XIX se abrió para que los estudiosos lo pudieran consultar libremente y convertirse así en uno de los centros de investigaciones históricas más importantes del mundo. Finalmente, en el año 2000 se derogó el límite establecido para la consulta de documentos del archivo. X.MMVI.

 

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Pero la Universidad y la tradición de la enseñanza de los libros sabios deben más al platonismo y a la filosofía que a Homero y a la literatura. Buena parte de la sabiduría de las grandes obras literarias puede ser formulada como tesis filosófica. No hay sabiduría sin (búsqueda de la) verdad.

 

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La Iglesia, que ha recibido de Jesús la misión de enseñar a todas las gentes, no ha dejado de difundir la fe en Jesucristo y ha actuado como uno de los fermentos civilizadores más activos de la historia. Ha contribuido así al nacimiento de culturas muy ricas y originales en tantas naciones. Porque, como dije ante la UNESCO hace dos años, el vínculo del Evangelio con el hombre es creador de cultura en su mismo fundamento, ya que enseña a amar al hombre en su humanidad y en su dignidad excepcional.

03.IX.1982 s.s. Juan Pablo II ‘Magno’

 

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Vuestros intelectuales (españoles), escritores, humanistas, teólogos y juristas han dejado huellas en la cultura universal y han servido a la Iglesia de manera eminente. ¿Cómo no evocar a este respecto la influencia excepcional de centros universitarios como Alcalá y Salamanca? Pienso sobre todo en esos grupos de investigadores que han contribuido admirablemente a la renovación de la teología y de los estudios bíblicos; que han fundado sobre bases duraderas los principios del derecho internacional; que han sabido cultivar con tanto esplendor el humanismo, las letras, las lenguas antiguas; que han podido producir sumas, tratados, monumentos literarios, uno de cuyos símbolos más prestigiosos es la Políglota Complutense.

A la luz de esta noble tradición hemos de pensar en las condiciones permanentes de la creatividad intelectual.

 

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El rápido establecimiento de universidades de alto prestigio calcadas en la de Salamanca, de las que llegarán a implantarse hasta treinta en las nacientes Américas, es otra prueba del universalismo que durante largo tiempo ha caracterizado a vuestra cultura, enriquecida por tantos descubrimientos y descubridores, y por la influencia profunda de tantos misioneros en el mundo entero.

El papel que vuestro país ha reconocido a la Iglesia, ha dado a vuestra cultura una dimensión especial. La Iglesia ha estado presente en todas las etapas de la gestación y del progreso de la civilización española.

Vuestra nación ha sido el crisol donde tradiciones muy ricas se han fundido en una síntesis cultural única. Los rasgos característicos de las colectividades hispánicas se han enriquecido con aportaciones históricas del mundo árabe —vuestra armoniosa lengua, arte y toponimia dan prueba de ello— fusionándose en una civilización cristiana ampliamente abierta a lo universal. Tanto dentro como fuera de sus fronteras, España se ha hecho a sí misma, acogiendo la universalidad del Evangelio y las grandes corrientes culturales de Europa y del mundo.

 

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Es difícil calificar una institución –como la Iglesia Católica que, en sus dos mil años- nos ofrece con sus bibliotecas, monasterios, universidades y archivos, nada menos que el ‘patrimonio intelectual de la humanidad’.

Ala Iglesia Católica es la comunidad religiosa más organizada del mundo; cuenta, además, con más de seiscientos [600] Universidades o Institutos superiores de investigación.


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--¿Por qué los benedictinos han tenido esta influencia tan fuerte en la arquitectura, el arte y la cultura europea?

--López-Tello: Los benedictinos, nacidos en el ocaso de la cultura romana (siglo VI), recibieron la herencia espiritual de ese mundo que sucumbía y supieron conservarla y recrearla para hacer de ella un vehículo de expresión de cómo el hombre puede hablar del Dios infinito a través de una variedad y pluralidad siempre limitada de lenguajes artísticos.

Dado que los monjes tuvieron un papel fundamental en la evangelización de Europa (por ello san Benito es el patrón principal de todo el continente), su presencia llevó a numerosas áreas del viejo mundo la posibilidad de usar las artes figurativas de un modo creativo para transmitir el Evangelio.


--Es fácil asociar benedictinos con abadías medievales, pero no con el arte moderno. ¿Es un prejuicio?
--López-Tello: Esa posibilidad expresiva no se encuentra limitada al medioevo, como muchos pueden creer, sino que, sobrepasando el barroco y los historicismos del siglo XIX, usa las posibilidades expresivas de la arquitectura, pintura, escultura o, incluso, fotografía, del siglo XX. Es un reflejo de cómo el hombre de todos los tiempos puede hablar de Dios con el lenguaje del arte. 09.I.2008

 

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CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ

LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL

 

Un mundo católico

Por Juan Ramón Rallo

Ciudadela acaba de publicar la traducción del magnífico libro del historiador liberal Thomas Woods Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental. Acostumbrados a oír que el catolicismo ha supuesto un freno para el desarrollo intelectual, científico, jurídico y artístico de Occidente, resulta gratificante recorrer las páginas de esta obra y dar con contribuciones esenciales de la Iglesia de Roma a nuestra sociedad.

 

Sin embargo, voy a empezar esta recensión con una discrepancia con el autor; en concreto, con el título que ha puesto a la obra. Woods afirma que la Iglesia construyó la civilización, lo cual me parece bastante erróneo, incluso ingenuo. Occidente no sólo no es el fruto de un diseño deliberado de Roma, es que ésta tampoco planeó las consecuencias que sus principios teológicos y sus acciones caritativas iban a tener sobre la sociedad. De hecho, la grandeza de este libro es que muestra cómo la Iglesia se convirtió en un pilar fundamental del desarrollo de Occidente sin que ella misma diseñara esa civilización ni impusiera su voluntad mediante la fuerza.


Esto no significa, claro está, que la historia de la Iglesia sea impoluta, o que nunca haya aprovechado su relación con el Estado para tratar de imponer su moral particular, sino, más bien, que sus grandes contribuciones tuvieron lugar sin que mediara el empleo de violencia alguna y sin que, repito, la propia Iglesia previera el enorme alcance de sus actuaciones, guiadas por sus dogmas de fe y no por oportunismos proselitistas.


El primer ejemplo que ofrece Woods es el de los monasterios, cuyo origen se encuentra tanto en el retiro espiritual que buscaban ciertos cristianos para alcanzar a Dios como en la consagración de algunas vírgenes (las futuras monjas) al cuidado de pobres y enfermos. Los monasterios, por tanto, surgieron del amor cristiano hacia Dios y el prójimo, pero su influencia sobre la civilización fue mucho más allá. Por hacer una enumeración no exhaustiva, los monjes iniciaron el cruce de ganados, descubrieron cómo fermentar la cerveza, cultivar frutas, elaborar quesos; crearon el champán, mejoraron los viñedos, perfeccionaron la metalurgia e inventaron los  relojes de ruedas dentadas (en concreto, el futuro papa Silvestre II).


Muchas de estas innovaciones las desarrollaron para su propio provecho. Por ejemplo, el vino lo necesitaban para la Eucaristía, y dieron en incrementar la productividad agrícola y ganadera porque habitaban las tierras menos fértiles, que nadie más quería.


Los monasterios fueron decisivos en la conservación de casi toda la literatura antigua que ha llegado a nuestros días. Autores como Aristóteles, Cicerón, Virgilio, Horacio, Marcial, Suetonio, Ovidio o Quintiliano probablemente habrían caído en el olvido si no hubieran acudido los monjes a su rescate.


De nuevo, esta tarea de conservación no fue casual. Los cristianos, como recordaba Ratzinger en su Introducción al cristianismo, pronto entendieron que la filosofía clásica podía compatibilizarse con la relevación cristiana, ya que ambas buscaban la verdad mediante la razón (como más tarde intentaron San Agustín con Platón y Santo Tomás con Aristóteles). De ahí que los monjes se dedicaran a estudiar con profundidad los textos antiguos.


El capítulo dedicado a la ciencia es una de los más interesantes. En el caso de la astronomía, para muchos la bestia negra de la Iglesia, el profesor Woods destaca algunos hechos contundentes.


Copérnico accedió al sacerdocio y fue requerido por el V Concilio de Letrán para que colaborara en la reforma del calendario. Los jesuitas inventaron los telescopios reflectores –de hecho, hay 35 cráteres lunares que llevan el nombre de otros tantos miembros de la Compañía–. El astrónomo Giovanni Cassini verificó la hipótesis de Kepler sobre la órbitas elípticas valiéndose del observatorio de la Basílica de San Petronio. Varias catedrales se construyeron para que hicieran también las veces de observatorios solares –para poder determinar la fecha exacta de la Pascua–, y sirvieron de base para múltiples observaciones (sólo en la de San Petronio se realizaron más de 4.500 en menos de cien años).


El caso Galileo, con ser uno de los episodios negros de la Iglesia, es sumamente matizado por Woods. Por ejemplo, cuando aquél publicó sus Cartas sobre las manchas solares, en las que defendía por primera vez la teoría heliocéntrica de Copérnico, recibió múltiples felicitaciones, incluso del futuro papa Urbano VIII, quien, ya como Sumo Pontífice, le obsequió con dos medallas y le describió como "un hombre cuya fama brilla en el cielo y se extiende por todo el mundo".


El problema vino de que Galileo estableciera el sistema copernicano como verdad irrefutable y no como hipótesis de trabajo, sin aportar, además, prueba alguna. La Iglesia demandó a Galileo que cesara de considerarla como tal, si bien le autorizó a seguir estudiándola y presentándola como hipótesis. Pero el científico se negó; la Iglesia, entonces, recurrió a la censura.


En otras palabras, el caso Galileo fue más un deseo de la Iglesia por mantener el método científico de contraste empírico que un desesperado intento por su parte de conservar el sistema de Ptolomeo. Varias autoridades eclesiásticas afirmaron que, si se probaba que el Sol era el centro del Universo (como postulaban Copérnico y Galileo), no tendrían inconveniente en releer las Escrituras a la luz de la verdad.


Otras contribuciones científicas relevantes fueron la anticipación de la idea de inercia, a cargo de Jean Buridan; el desarrollo de la estratigrafía, a cargo de Nicolaus Steno; la creación de microscopios, a cargo de los jesuitas. Éstos, además, teorizaron sobre la circulación sanguínea, dieron inicio a los estudios de sismología y a la teoría atómica y descubrieron la difracción de la luz.


La concepción trascendente de Dios sentó las bases para la investigación científica. Para los católicos, Dios no se encuentra en ningún espacio físico, por lo que no forma parte de la naturaleza; ésta queda, pues, despersonalizada y pasa a estar regida por la causalidad. Los cambios en el mundo no son atribuidos a un deseo expreso de Dios, sino a leyes regulares, discernibles mediante la razón.


La Iglesia, y especialmente la Escuela de Salamanca, tuvo una importancia decisiva en el desarrollo de la economía y del Derecho Internacional. El Padre Vitoria sentó las bases del Derecho Internacional al reflexionar sobre el trato que merecían los pueblos indígenas, mientras que Martín de Azpilcueta, Juan de Lugo, Luis de Molina, Domingo de Soto, Tomás de Mercado, Diego de Covarrubias y Juan de Mariana, entre otros, elaboraron teorías económicas muy avanzadas y que aún hoy son una fuente extraordinaria de conocimiento.


El Derecho Internacional se asienta en la idea de la dignidad de todos los seres humanos. El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, por lo cual es sujeto de derechos naturales frente a cualquier tipo de agresión. En cuanto a las contribuciones económicas, parten de una concepción subjetivista del valor –a diferencia de la de teóricos mucho más reputados, como Adam Smith– que entronca con los hallazgos científicos de la Escuela Austriaca. Los católicos no conferían tanta importancia como los protestantes al trabajo como fruto de toda prosperidad, de ahí que no incurrieran en teorías erróneas como la del valor trabajo, en la que sí creyeron economistas como David Ricardo y, sobre todo, Karl Marx.


Podríamos seguir enumerando ejemplos de aportaciones de la Iglesia Católica a la civilización occidental, como las universidades, los hospitales, el mecenazgo, la idea del derecho de restitución o la creación de una excelente red de caridad para enfermos, viudas y huérfanos de calidad muy superior a la tan cacareada como intervencionista Ley de Dependencia.


La Iglesia Católica transformó decisivamente a Occidente, pero no porque tuviera un plan para ello. Repito que el único fallo que encuentro en esta obra es que figure el verbo construir en el título; ahora bien, el propio autor me ha informado de que con ello sólo pretendía transmitir la enorme importancia que ha tenido el catolicismo en el desarrollo de nuestra civilización.


Ninguno de los progresos que hemos descrito fueron ideados con el propósito y la forma que finalmente adoptaron. Fueron los individuos quienes, haciendo uso de su libertad, los acogieron para mejorar sus vidas. Precisamente de ahí emana la grandeza de la Iglesia: cuando –y porque– ha sido autónoma del Estado y no ha tratado de imponer su moral, ha logrado convertirse en la base de la civilización más avanzada y libre que haya conocido la Humanidad. 2007-05-24

  

THOMAS E. WOODS JR.: CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL. Ciudadela (Madrid), 2007, 280 páginas. Prólogo del CARDENAL CAÑIZARES.

 

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LA IGLESIA CATÓLICA FUNDA LAS UNIVERSIDADES EN AMÉRICA


En el siglo XVI, mientras los colonos franceses e ingleses intentaban comprar pieles a los indios norteamericanos, en América Latina se edificaban universidades: Santo Domingo (1538), San Marcos de LIma (1551), México (1551), La Plata (1552), Santiago de la Paz (1558), Santa Fe de Bogotá (1580), San Fulgencio de Quito (1586-1593)... En el siglo XVII, una mexicana como sor Juana Inés de la Cruz o el obispo Palafox de Puebla tenían bibliotecas con más de 4.000 volúmenes. Gramáticas, evangelios y otros libros se editaban e imprimían en latín, español o lenguas indígenas y las órdenes religiosas se planteaban una y otra vez el aislar a los indígenas de los colonos, considerados un mal ejemplo que impedían la evangelización. Es la historia de un Nuevo Mundo que nace con imparable originalidad en el periodo llamado "del Imperio Hispánico" aunque las autoras prefieren la denominación, más exacta, de Monarquía Hispánica, de 1474 a 1700.


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Gracias a la Iglesia Católica, antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo Scholastic’s.

 

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“La Iglesia Católica, la Santa Iglesia de los pecadores. La magnifica obra de la mano del Señor, en su misericordioso trabajo por transformar a los pecadores en santos.” (Dr. Sánchez Rojas Prof. de Teología.)

Cuando uno va a un museo y contempla una obra maestra, admira la obra pero más admira al autor. Amo a la Iglesia como la obra magnifica que es, pero más amo al Artista… Dios mismo. Glorifiquemos al Señor con nuestras vidas.


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Historia - «Una investigación histórica, libre de prejuicios y vinculada únicamente con la documentación científica es insustituible para derrumbar las barreras entre los pueblos» (S. S. Juan Pablo II – P.P.)

 

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Historia - Al estudiar la historia, se suele hacer desde los prejuicios de la mentalidad actual, cosa que esteriliza la  labor principal del historiador. No podemos dar a conocer unos hechos del pasado sin antes reflejar el imaginario colectivo de la época donde tuvieron lugar.

 

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Historia - “La Iglesia es siempre joven y el futuro siempre pertenece a la Iglesia. Todos los otros regímenes que parecían muy fuertes han caído, ya no existen, sobrevive la Iglesia; siempre un nuevo nacimiento pertenece a las generaciones. Confianza, ésta es realmente la nave que lleva a puerto”. Cardenal Ratzinger 2001.

 

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«Frente a frecuentes e injustas acusaciones de insensibilidad dirigidas a la Iglesia, es constante el apoyo que ésta ha dado a lo largo de su bimilenaria historia a la investigación para la curación de enfermedades y para el bien de la humanidad». El Pontífice Benedicto XVI especificó que, «si ha habido resistencia -y aún la hay- era y es en razón de aquellas formas de investigación que prevén la programada supresión de seres humanos ya existentes, aunque no hayan nacido» . «La historia misma ha condenado en el pasado y condenará en el futuro una Ciencia de tal tipo, no solo en cuanto privada de la luz de Dios, sino también en cuanto privada de humanidad» 2006-09-

 

«Cuando la Ciencia se aplica al alivio del sufrimiento y cuando, en este camino, descubre nuevos recursos, se demuestra dos veces rica de humanidad: por el esfuerzo del ingenio invertido en la investigación y por el beneficio anunciado a cuantos son afligidos por la enfermedad»2006-09-

El Papa no perdió la oportunidad de advertir que «frente a la directa supresión del ser humano no pueden existir compromisos ni tergiversaciones; no se puede pensar que una sociedad pueda combatir eficazmente el crimen, cuando ella misma legaliza el delito en el ámbito de la vida naciente» 2006-09.

Por último, el Pontífice aprovechó para apoyar la investigación con células madre adultas, que con sus demostrados resultados terapéuticos son «una confirmación de la validez de la constante invitación de la Iglesia al pleno respeto del ser humano desde su concepción». 2006-09- S.S. Benedicto XVI.

 

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«La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999). S.S. JUAN PABLO II – MAGNO

 

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Historia - Iglesia y la libertad - ¿O de los mártires de la persecución religiosa en España de 1936 a 1939; o del totalitarismo nazi? No está de más recordar lo que de éste escribió el judío Albert Einstein, en el Time Magazine de diciembre de 1940: «Por ser un amante de la libertad, cuando tuvo lugar la revolución en Alemania (la llegada de Hitler) miré con confianza hacia las universidades, sabiendo que siempre se habían enorgullecido de su devoción a la causa de la verdad. Pero las universidades permanecieron en silencio. Entonces miré a los grandes editores de periódicos que en ardientes editoriales proclamaban su amor por la libertad. Pero también ellos, como las universidades, se redujeron al silencio, sofocados en el curso de pocas semanas. Solamente la Iglesia se opuso plenamente a la campaña de Hitler que pretendía suprimir la verdad. Nunca había tenido un interés especial por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran amor y admiración, porque solamente la Iglesia tuvo el coraje y la perseverancia de defender la libertad intelectual y la libertad moral. Debo confesar que aquello que antes había despreciado, ahora lo admiro incondicionalmente». Albert Einstein

 

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HISTORIA: -Según una definición no menos acertada que otras, la historia es el conjunto de todos los hechos ocurridos en tiempos pasados.

Según otra más prolija, puede considerarse la historia, y es también definición que muchos historiadores consideran válida, como la narración y el estudio de los hechos del pasado, públicos y privados, pero trascendentes, merecedores de recuerdo, y su relación con el hombre civilizado y las sociedades humanas.

Pero algunos historiadores prefieren el término investigación a narración. Recogen la opinión de Volney: «La palabra historia parece haber sido empleada por los antiguos en una acepción muy diferente de la de los modernos; los griegos, sus autores, entendían por ella una persquisición, una investigación hecha con cuidado. Y en ese sentido la emplea Herodoto».

Hay otras definiciones del término historia, supongo que muchas, mas para entendernos en la divagación con que hoy pienso perder el tiempo, creo que con estas dos tenemos bastante.

Recientemente ha surgido de manera todavía imprecisa este otro término: retrohistoria, que algunos utilizan humorísticamente y otros, que lo toman más en serio, lo entienden como opuesto a la historia, pero en realidad no es así, sino que significa un modo diferente de describir o investigar -o quizás simplemente de ordenar para su estudio- los acontecimientos históricos.

La retrohistoria es opuesta a la historia, tal como a la historia se la ha entendido hasta ahora, pero no la niega ni la rechaza sino que la complementa. Y pretende dotarla de mayor eficacia. Esta es su intención y lo que impulsa a los historiadores partidarios de esta tendencia.

En la historia destaca, y esta es la voluntad del historiador, la narración (o investigación) de la sucesión de los hechos, de su encadenamiento desde el remoto ayer hasta el presente, sin adentrarse vanamente en las incógnitas del insondable futuro.

Aun siendo opuestas, en algo se asemejan la historia y la retrohistoria: en ambas se trabaja con materiales inexistentes. Inexistentes en el momento en que alguien se dispone a trabajar sobre ellos. No se diferencian en la calidad de dichos materiales sino en el orden en que se narra su aparición y su fugaz existencia.

Puede aceptarse la idea, sostenida por algunos comentaristas actuales, de que el concepto de retrohistoria ha surgido de la necesidad de estudiar no sólo los acontecimientos históricos sino, casi podría afirmarse que muy primordialmente, las respectivas causas de esos acontecimientos.

Poco importa al hombre conocer lo que ha sucedido o lo que está sucediendo, para bien o para mal, si desconoce el porqué del suceso, su causa. Al no conocerse las causas de los acontecimientos la historia pierde lo que puede tener para el ser humano de enseñanza provechosa y quedarse en mero entretenimiento.

Esta causa siempre necesariamente fue anterior al acontecimiento. El investigador histórico debe, por consiguiente, retroceder en el tiempo en vez de avanzar o de quedarse quieto o de saltarse varios siglos de un golpe o de embarcarse con Herbert George Wells en viajes al futuro. Pero he aquí que la causa suele ser al mismo tiempo un acontecimiento y, por lo tanto, el investigador histórico, si es consciente y riguroso, deberá investigar también la causa de este acontecimiento, retrocediendo, por lo tanto, en el tiempo histórico; y al proceder así sucesivamente se hallará inmerso en plena retrohistoria. Y para ello habrá utilizado un cambio radical de perspectiva.

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Análisis histórico - Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria"

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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Historia - La conciencia renacentista e ilustrada era mucho menos cristiana que la conciencia medieval. La conciencia de aquellos cristianos toleró la esclavitud más o menos como la conciencia actual de muchos cristianos e ilustrados filántropos ha resistido que el comunismo haya matado más de cien millones de hombres, sin mayores aspavientos, o como tolera que la matanza de los niños inocentes, por el aborto, se haya hecho legal y subsidiada.

 

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Historia - La tolerancia que emanaba de Roma hacia los judíos no siempre era respetada por muchos obispos y predicadores, que consideraban que la presencia judía no acarreaba ningún bien, y lanzaron contra los judíos toda clase de invectivas. En 1199, Inocencio III publicó la Constitutio contra iudaeis, estableciendo las normas de obligado cumplimiento para los cristianos en relación con los judíos: estancia legal en tierra cristiana, protección de personas y bienes, conservación de la fe mosaica, inviolabilidad de sinagogas y cementerios. Para la Iglesia, el judaísmo se presentaba como el depósito de la revelación de la Verdad hasta la llegada de Jesucristo y, un día, acabarían por llegar al "nuevo" Israel.

 

Lutero, como padre espiritual de la Alemania moderna, tiene una responsabilidad muy grave en el proceso de odio que se desarrolló contra los judíos.

 

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Universidades Hispano-Americanas


La Universidad de San Marcos en Lima goza de la reputación de ser la más antigua en América; tiene la distinción de haber iniciado sus cursos por un decreto real. La Universidad de Santo Domingo en las Indias Occidentales fue la primera en ser establecida mediante una Bula papal. Otras instituciones similares surgieron pronto por toda América Hispana, floreciendo durante el periodo colonial bajo los auspicios conjuntos de la Iglesia y el Estado. Luego, cuando llegó la Revolución, pasaron del control directo de los primeros al de los últimos, con excepción de la Universidad de La Habana, la cual permaneció en posesión de una orden religiosa hasta finales del siglo XIX. Fue en 1538 que una Bula de Pablo III decretó la creación de la Pontificia Universidad de Santo Tomás en Santo Domingo, a solicitud de los Dominicos. Sin embargo, dicha institución no fue definitivamente establecida, sino hasta que Felipe II le dio existencia legal en 1558, siete años después de la fundación de la de San Marcos en Perú. La Universidad de Santo Domingo tenía facultades de teología, jurisprudencia, filosofía y medicina, se mantuvo en funciones durante todo el periodo colonial. La Universidad de Lima fue fundada por decreto de Carlos V en 1551 en el monasterio del Santo Rosario, permaneció bajo la dirección de los Dominicos hasta 1571, cuando, siendo confirmado por el Papa Pío V, pasó a manos de autoridades laicas. Sin embargo, los Dominicos continuaron ocupando puestos de honor. Durante siglos la universidad ejerció una influencia que se extendió por sobre todas las colonias españolas en Sudamérica, y muchos hombres prominentes salieron de sus aulas. El famoso Pedro Peralta y el erudito francés Godin, se contaron entre sus profesores durante el siglo XVIII, mientras hombres de la talla de los poetas Oña, Castellanos y Olmedo, y el primer bibliógrafo americano, León Pinelo, estuvieron entre sus estudiantes. Las facultades de la universidad incluían teología, jurisprudencia, filosofía, medicina, y, durante un tiempo, la lengua de los Incas.

La siguiente en importancia de las universidades peruanas fue la de Cuzco, fundada en 1598 como la Universidad de San Antonio Abad. En el siglo XVII, la Universidad de Guamanga en Perú fue establecida con las mismas facultades que la de Cuzco. Mientras tanto, los estudios universitarios se habían inaugurado en Quito con la creación, en 1586, de la Universidad de San Fulgencio bajo la dirección de los padres Agustinos, mediante una Bula de Sixto V. Una segunda universidad en Quito, la cual obtuvo gran prestigio durante el periodo colonial, fue la de San Gregorio Magno, fundada por los Jesuitas en 1620. A principios del siglo diecisiete se dio un periodo de considerable actividad literaria y educativa en Hispanoamérica, y varias universidades fueron creadas. En 1627 los Dominicos establecieron con éxito su Real y Pontificia Universidad de Santo Tomás, en Santa Fe de Bogotá, mientras los Jesuitas reestructuraron su antiguo Colegio de San Luis, fundado en 1592, como la Universidad Xavieriana. La Universidad de Santo Tomás obtuvo renombre gracias a eminentes juristas como Luis Brochero y lingüistas como el Dominico Bernardo de Lugo. El célebre historiador de Nueva Granada, Fernández de Piedrahita, Obispo de Panamá, fue doctor de esta universidad.


Los Jesuitas llegaron a Chile en 1593 y de inmediato inauguraron estudios superiores con cátedras de filosofía y teología. Sin embargo, el honor de fundar la primera universidad en Santiago corresponde a los Dominicos. Esta fue establecida en el Monasterio del Santo Rosario, bajo el título de Santo Tomás, en 1619 por una Bula de Paulo V que permitió su existencia durante diez años. En 1684 sus privilegios fueron renovados por Inocencio XI durante un lapso de tiempo hasta que la ciudad de Santiago pudiera poseer, al menos, una universidad pública. Las facultades incluían lógica, historia, filosofía, física, matemáticas, derecho canónico, y teología. Mientras tanto, en 1621 los Jesuitas obtuvieron del Papa Gregorio XV la Bula "In eminenti", la cual les concedió el privilegio de conferir títulos por diez años. Este privilegio fue renovado por Urbano VIII para otros diez años, hasta que finalmente les fue concedido sin ninguna limitación en 1634. Fue así que hubo dos universidades pontificias en Santiago. Finalmente, en la primera mitad del siglo dieciocho, Santiago contempló la fundación de su Real Universidad de San Felipe por un decreto de Felipe IV en 1738, con cátedras de teología, derecho civil y canónico, matemáticas, cosmografía, anatomía, medicina y lenguaje Indio. Por el mismo tiempo que las universidades de Dominicos y Jesuitas se establecían en Santiago, Caracas y el Alto Perú, en Bolivia se levantó la de San Francisco Javier, fundada en 1623. Esta se convirtió en una de las más famosas del Nuevo Mundo. Sin embargo, hacia finales del siglo XVIII el espíritu de esta universidad se volvió completamente anticlerical. Pero aún produjo una cantidad de hombres distinguidos, como Mariano Moreno, Bernardo Monteagudo, José Ignacio Gorriti y José Mariano Serrano. En 1622 el colegio Jesuita en Córdoba del Tucumán, fundado pocos años antes en lo que ahora es la República Argentina, fue elevado a la categoría de universidad por una Bula de Gregorio XV y un decreto de Felipe III. Luego de la expulsión de los Jesuitas pasó durante un breve periodo a los Franciscanos, hasta que a finales del siglo XVIII fue adquirida por seculares. Dos universidades se establecieron en el siglo XVIII, una en Venezuela y la otra en Cuba. En 1722 el antiguo seminario de Santa Rosa, fundado en Caracas por Don Diego de Baños y Sotomayor, fue elevada al rango de real y pontificia universidad por un decreto de Felipe V y una Bula de Inocencio XIII, incorporando las facultades de derecho civil y medicina a las ya existentes. El año anterior al otorgamiento de las facultades a la Universidad de Venezuela, los Dominicos de La Habana habían conseguido del Papa mismo el privilegio de establecer una universidad, la cual, debido a algún malentendido con el obispo, no inició sus cursos en el monasterio de los Dominicos sino hasta 1728. El título de Real y Pontificia Universidad le fue concedido en 1734.


Tal era el estado de la educación universitaria en las Indias Occidentales y Sudamérica hasta la época de la Revolución. La mayoría de las antiguas universidades siguieron, aunque no por mucho tiempo, bajo el control directo de la Iglesia, pasando este con el transcurso del tiempo al Departamento de Educación Pública. La de San Marcos en Lima aún existe, conservando su autonomía con el viejo título de pontificia y con una facultad de teología, aunque se decía que en sus departamentos seculares su influencia religiosa había terminado. La Universidad de Cuzco ocupa actualmente una parte del antiguo colegio Jesuita. La de San Cristóbal en Guamanga desapareció en 1878. La Universidad de San Agustín en Arequipa todavía existe, y Trujillo, donde se fundó un colegio en 1621, goza hoy en día de los beneficios de una universidad. La Universidad de Sucre (Caracas) aún es considerada como la mejor en Bolivia, en donde también se cuentan las universidades de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba. Las universidades Bolivianas poseen facultades de teología sujetas al control eclesiástico.


Actualmente, Colombia cuenta con una universidad nacional en Bogotá, constituida por facultades ubicadas en colegios separados. Están también las universidades de Cauca, Antioquía, Nariño y Cartagena. En Quito la educación superior es impartida en la Universidad Central de Ecuador, entre cuyos maestros sacerdotes hay Jesuitas a quienes se les ha permitido conservar sus cátedras. Actualmente Venezuela cuenta con dos universidades, la Universidad Central y la de Los Andes. La antigua Universidad Jesuita de Córdoba es, hoy en día, una de las tres universidades nacionales de Argentina. En Santiago de Chile, el convictorio de San Francisco Javier se ha convertido en el Instituto Nacional, el cual sirve como escuela preparatoria de la Universidad Nacional, la que, a su vez, es la secuela histórica de la de San Felipe. La Universidad de La Habana permaneció a cargo de los Dominicos hasta 1842, cuando fue secularizada. Aún está abierta y cuenta con facultades de literatura y ciencias, derecho y medicina. Al presente hay dos universidades Católicas en Sudamérica, la de Santiago de Chile, fundada por el Arzobispo Casanova en 1888, y la de Buenos Aires. La primera tiene facultades de derecho, matemáticas, agricultura e industria, e ingeniería. La Universidad Católica de Buenos Aires, aún en etapa de formación, cuenta con facultades de derecho y ciencias sociales. La tendencia de las universidades Sudamericanas hoy en día es mucho más práctica que teórica y clásica, poniendo más énfasis en estudios como ingeniería y otros de naturaleza práctica.

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MARKHAM, Una Historia de Perú (Chicago, 1892); IDEM, Perú (Londres, 1880); IDEM, Cuzco y Lima (Londres, 1856); GARLAND, El Perú en 1906 (Lima, 1907); CIRIACUS MORELLUS (DOMINGO MURIEL, S.J.), Fasti Novi Orbis et ordinationum apostolicarum ad Indias pertinentium cum annotationibus (Venecia, 1776); MENDIBURG, Apuntes históricos del Perú (Lima, 1902); ANGULO, La orden de Santo Domingo en el Perú (Lima, 1906); FUENTES, Lima (París, 1866); Anales de la Universidad Mayor de San Marcos (Lima, 1902-3); Memoria de justicia, instrucción y culto (Lima, 1902); FUENTES, Cuzco y sus ruinas (Lima, 1905); GIESECKE, Memoria del rector de la universidad de Cuzco (Cuzco, 1910); MENENDEZ Y PELAYO, Introducción a la Antología de poetas hispano-americanos (Madrid, 1895); GUINAZU, Los frailes en Chile a través de los siglos (Santiago, 1909); VICUÑA SUBERCASEAUX, Memoria sobre la producción intelectual en Chile (Santiago, 1909); HUNEEUS GANA, Cuadro histórico de la producción intelectual en Chile (Santiago, 1910); BARROS ARANA, Historia General de Chile (Santiago, 1885); IBAÑEZ, Las crónicas de Bogotá (Bogotá, 1891); VERGARA Y VERGARA, Historia de la literatura en Nueva Granada (Bogotá, 1867); QUIJANO OTERO, Compendio de historia patria (Bogotá, 1883); ROCHERAUX, La vie intellectuelle en Colombie (Santander, Colombia); VAN BRABANT, La Bolivie (París y Bruselas); GARCIA, Compendio de la historia de Santo Domingo (Santo Domingo, 1896); Universidad de La Habana. Memoria anuario (Habana, 1904); RODRIGUEZ, Vida del presbítero Don Félix Varela (Nueva York, 1878); Anales de la universidad central del Ecuador.

CHARLES WARREN CURRIER - Transcrito por Michael T. Barrett
Dedicado a la clase 111 de Español del Otoño de 1999 en el Chemeketa Community College - Traducido por Salvador Gómez Contreras


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Entre 1200 y 1400 se fundaron en Europa 52 universidades, 29 de ellas pontificias. Según orden de antigüedad, no en importancia, puesto que la de París fue la más destacada, las fechas de fundación parecen ser las siguientes: Palencia (1208-12), Oxford (1214), París (1215), Padua (1222), Nápoles (1224), Salamanca (1228), Toulouse (1229), Bolonia (1230). Valladolid fue fundada a mediados del S. XIII (1250).

 

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IGLESIA. 1312 – UNIVERSIDAD VALENCIA

 

Un sarcófago gótico de piedra, correspondiente a un obispo de Valencia del siglo XIV, ha sido descubierto "en perfecto estado de conservación" a dos metros de profundidad bajo la Catedral de Valencia, según ha indicado hoy a la agencia AVAN el canónigo conservador de la Seo, Jaime Sancho. El sepulcro, que ha sido extraído hoy de su ubicación, pesa 3 toneladas y está lleno de relieves en piedra "de extraordinario interés artístico", ha confirmado Sancho. Según el escudo heráldico tallado en él, corresponde a Raimundo Gastón, que fue obispo de Valencia desde 1312 hasta su muerte en 1348.
     
     El sarcófago, que mide 1,70 metros de largo y 1 metro de alto, ha sido descubierto por un equipo de arqueólogos contratado por el cabildo de la Catedral para la realización de unas excavaciones. El sepulcro de piedra se encontraba en un habitáculo hasta ahora desconocido bajo la capilla de San José en la Seo en la que permaneció desde el siglo XIV. Sin embargo la capilla, fundada por el propio Raimundo Gastón, fue derribada en la reforma neoclásica de la Catedral en el siglo XVIII, cuyos promotores determinaron también la colocación de los sarcófagos bajo el suelo, donde fueron "depositados cuidadosamente" en estancias subterráneas.       
     En el sepulcro, realizado todo él en piedra caliza, aparece sobre la tapa la estatua yacente del obispo Ramón de Gastón, vestido de pontifical con báculo, mitra y guantes. "El rostro de la imagen se conserva perfecto y es el mismo que aparece en su retrato pintado dos siglos después de la muerte del prelado por Juan de Juanes que se conserva en la sala capitular de la Seo, lo que hace suponer que la escultura del sarcófago sirvió de modelo para el retrato", asegura Sancho. La figura del obispo aparece de forma inclinada porque el sarcófago se diseñó para estar adosado a una pared. Presenta "innumerables coincidencias en el estilo de los relieves con el extraordinario sepulcro del cardenal Gil de Albornoz de la Catedral de Toledo, contemporáneo del prelado de Valencia, porque fueron obra muy posiblemente del mismo autor anónimo". El sarcófago encontrado ahora, al igual que el de Toledo, aparece repleto de relieves en piedra "de gran perfección hasta el punto que detrás de algunas columnas exentas talladas en las esquinas de la tumba, se puede introducir una mano".       
     La piedra del sarcófago "se conserva intacta, gracias a que en el habitáculo se mantenía una humedad estable, al no estar situado sobre corrientes de agua subterráneas". Aunque el hallazgo del sepulcro se produjo el pasado día 12, no ha sido hasta hoy, lunes, cuando, tras haber sido eliminadas la adherencias, ha podido ser extraído utilizando un camión grúa que ha entrado en la Catedral de Valencia por la puerta de la Almoina. Un forense ha autentificado hoy los restos que contiene. Ramón de Gastón nació en Milá (Lleida) y fue canónigo de la Catedral de Valencia, cuyo cabildo le propuso como obispo al Papa, como era costumbre entonces. Fundó el Estudio de Lectura Pública de Teología, origen de la Universitat de Valencia- Estudi General. Además, repobló con cristianos la localidad de Villar del Arzobispo. Coincidió en sus reinados con los monarcas Jaime II El Justo, fundador del mon asterio de la Valldigna, y Pedro IV el Ceremonioso.

2003-12-31 - España

 

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Francisco de Vitoria - 1500 - El descubrimiento de América acarreó una serie de problemas que, frente a las riquezas y poder que supuso, hubiera sido quizá más cómodo no plantear. Sin embargo, la Universidad de Salamanca supo tomar partido por la justicia en lo referente a las cuestiones morales que suscitaban los abusos de los conquistadores. Así, Francisco de Vitoria , al tener conocimiento en 1536 de las violencias cometidas durante la conquista de Perú, escribe su relección De indis, en la que declara que los indios no son seres inferiores a los que es legítimo esclavizar y explotar sino seres libres, con iguales derechos que los españoles y dueños de sus tierras y bienes. De este modo se inició el derecho de gentes. La primera reacción del poder, encarnado por Carlos V, es, según la leyenda, un grito airado: "¡Que callen esos frailes!". Sin embargo, la tesis de Vitoria acaba venciendo en la Corte, y en 1542 se promulgaron las Leyes Nuevas que ponen al indio bajo la protección de la Corona. 

Francisco de Vitoria, con maestros de la talla de Domingo de Soto, encabeza la renombrada Escuela de Salamanca, que teoriza sobre materia económica desde un punto de vista moral.

 

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La interpretación de la historia - ¿Cuáles son las condiciones de una correcta interpretación del pasado desde el punto de vista del conocimiento histórico? Para determinarlas hay que tener en cuenta la complejidad de la relación que existe entre el sujeto que interpreta y el pasado objeto de interpretación; en primer lugar se debe subrayar la recíproca extrañeza entre ambos. Eventos y palabras del pasado son ante todo «pasados»; en cuanto tales son irreductibles totalmente a las instancias actuales, pues poseen una densidad y una complejidad objetivas, que impiden su utilización únicamente en función de los intereses del presente. Hay que acercarse, por tanto, a ellos mediante una investigación histórico‑crítica, orientada a la utilización de todas las informaciones accesibles de cara a la reconstrucción del ambiente, de los modos de pensar, de los condicionamientos y del proceso vital en que se sitúan aquellos eventos y palabras, para cerciorarse así de los contenidos y los desafíos que, precisamente en su diversidad, plantean a nuestro presente.

 

En segundo lugar, entre el sujeto que interpreta y el objeto interpretado se debe reconocer una cierta copertenencia, sin la cual no podría existir ninguna conexión y ninguna comunicación entre pasado y presente; esta conexión comunicativa está fundada en el hecho de que todo ser humano, de ayer y de hoy, se sitúa en un complejo de relaciones históricas y necesita, para vivirlas, de una mediación lingüística, que siempre está históricamente determinada. ¡Todos pertenecemos a la historia! Poner de manifiesto la copertenencia entre el intérprete y el objeto de la interpretación, que debe ser alcanzado a través de las múltiples formas en las que el pasado ha dejado su testimonio (textos, monumentos, tradiciones...), significa juzgar si son correctas las posibles correspondencias y las eventuales dificultades de comunicación con el presente, puestas de relieve por la propia comprensión de las palabras o de los acontecimientos pasados; ello requiere tener en cuenta las cuestiones que motivan la investigación y su incidencia sobre las respuestas obtenidas, el contexto vital en que se actúa y la comunidad interpretadora, cuyo lenguaje se habla y a la cual se pretenda hablar. Con tal objetivo es necesario hacer refleja y consciente en el mayor grado posible la precomprensión, que de hecho se encuentra siempre incluida en cualquier interpretación, para medir y atemperar su incidencia real en el proceso interpretativo.

 

Finalmente, entre quien interpreta y el pasado objeto de interpretación se realiza, a través del esfuerzo cognoscitivo y valorativo, una ósmosis («fusión de horizontes»), en la que consiste propiamente la comprensión. En ella se expresa la que se considera inteligencia correcta de los eventos y de las palabras del pasado; lo que equivale a captar el significado que pueden tener para el intérprete y para su mundo. Gracias a este encuentro de mundos vitales, la comprensión del pasado se traduce en su aplicación al presente: el pasado es aprehendido en las potencialidades que descubre, en el estímulo que ofrece para modificar el presente; la memoria se vuelve capaz de suscitar nuevo futuro.

 

A una ósmosis fecunda con el pasado se accede merced al entrelazamiento de algunas operaciones hermenéuticas fundamentales, correspondientes a los momentos ya indicados de la extrañeza, de la copertenencia y de la comprensión verdadera y propia. Con relación a un «texto» del pasado, entendido en general como testimonio escrito, oral, monumental o figurativo, estas operaciones pueden ser expresadas del siguiente modo: «1) comprender el texto, 2) juzgar la corrección de la propia inteligencia del texto y 3) expresar la que se considera inteligencia correcta del texto» 66. Captar el testimonio del pasado quiere decir alcanzarlo del mejor modo posible en su objetividad, a través de todas las fuentes de que se pueda disponer; juzgar la corrección de la propia interpretación significa verificar con honestidad y rigor en qué medida pueda haber sido orientada, o en cualquier caso condicionada, por la precomprensión o por los posibles prejuicios del intérprete; expresar la interpretación obtenida significa hacer a los otros partícipes del diálogo establecido con el pasado, sea para verificar su relevancia, sea para exponerse a la confrontación con otras posibles interpretaciones.

 

Para que la Iglesia realice un adecuado examen de conciencia histórico delante de Dios, con vistas a la propia renovación interior y al crecimiento en la gracia y en la santidad, es necesario que sepa reconocer las «formas de antitestimonio y de escándalo» que se han presentado en su historia, en particular durante el último milenio. No es posible llevar a cabo una tarea semejante sin ser conscientes de su relevancia moral y espiritual. Ello exige la definición de algunos términos clave, además de la formulación de algunas precisiones necesarias en el plano ético. MM.

 

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La Inquisición española - EDICIONES RIALP, MADRID, Beatriz Comella, La Inquisición española, 1998. Con este libro la autora sintetiza la historia y el funcionamiento de la Inquisición española con rasgos esenciales del contexto religioso, social y económico.

 

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ESPAÑA 1492 - Comprendiendo la cultura en que se gestó, llegaremos a una visión más equilibrada para cualificar la gesta hispánica ¡el descubrimiento de América!   

 

Francisco de Vitoria, al tener conocimiento en 1536 de las violencias cometidas durante la conquista de Perú, escribe su relección De indis, en la que declara que los indios no son seres inferiores a los que es legítimo esclavizar y explotar sino seres libres, con iguales derechos que los españoles y dueños de sus tierras y bienes. De este modo se inició el derecho de gentes.

 

El religioso dominico, Fray Domingo de Santo Tomás, segundo Obispo de esta Diócesis de La Plata, en el antiguo Alto Perú, nombrado por Pío IV, fue uno de los primeros europeos que aprendió a la perfección el idioma keschwa (quechua), escribió la primera gramática y el primer vocabulario de esta lengua: "Gramática o arte de la lengua general de los ‘Reynos’ del Perú", publicada en Valladolid en 1560, y el "Vocabulario de la Lengua del Perú", y acabó de edificar la Iglesia Catedral de la ciudad y, sobre todo, "edificó la Catedral del alma de los Indios", como se lee en un escrito de su tiempo, dedicando a ellos la mayor parte de su vida. Asistió al Segundo Concilio Provincial de Lima, cuyo objetivo claro y fundamental fue "la evangelización de los Indígenas", para lo cual dos eran los presupuestos fundamentales que se acordaron y pusieron en práctica: aprender el idioma indígena y promover la formación del clero nativo. Bajo este imperativo, el 13 de enero de 1595, se fundó el actual Seminario Conciliar de San Cristóbal en La Plata (hoy Sucre), con el propósito de formar al clero nativo, propósito y edificio que siguen en pié.

 

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Europa e Iglesia - ¿Subsistirán la libertad, la igualdad, los derechos, la democracia, sin los supuestos cristianos en que descansan y a los que debe la civilización europea el ser la única liberal y universalista que ha existido?. El declive del cristianismo europeo, ¿forma parte de la crisis o decadencia intelectual, moral y política de Europa o se trata de fenómenos independientes? ¿Puede ser la crisis del cristianismo una causa principal de la descivilización europea o es la descivilización de Europa la causa del marasmo a aquel? ¿Qué influencia tiene el estatismo neutral y agnóstico y en buena medida nihilista, acosado por poderes indirectos de toda laya, en la situación del cristianismo? MMVI

 

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Francisco Ximénez de Cisneros

 

(Se puede escribir JIMÉNEZ)

Franciscano, cardenal, y Primado de España, nacido en Torrelaguna en Nueva Castilla, en 1436; murió en Roa, cerca de Valladolid, en 1517. Se educó en Alcalá y Salamanca, y después de graduarse en derecho canónico y civil, fue a Roma en 1459 donde ejerció algunos años como abogado consistorial. Habiendo atraído la atención de Sixto V, este Papa le prometió la primera vacante en su provincia natal. Esta resultó ser en Uceda, donde Carillo, Arzobispo de Toledo, deseaba asignar a uno de sus seguidores. Ximénez reclamó su derecho sobre ella, y por hacerlo así fue encarcelado por el arzobispo, primero en Uceda y después en la fortaleza de Santorcaz. Fue liberado en 1480, después de seis años de confinamiento, y, transferido a la Diócesis de Sigüenza, pasó a ser gran vicario del Cardenal González, obispo de esa diócesis. En 1484 renunció a ella para hacerse Franciscano de la Congregación Observante en la Hermandad de San Juan en Toledo. Desde entonces, hasta su profesión, fue enviado a Salceda, donde posteriormente fue elegido guardián.

En 1492, por recomendación del Cardenal Mendoza, Arzobispo de Toledo, fue nombrado confesor de la Reina Isabel, cargo que aceptó a condición de poder seguir viviendo en el monasterio y seguir la vida religiosa, asistiendo a la Corte únicamente cuando fuera convocado. Por el mismo tiempo fue elegido provincial de su orden en Castilla, cargo en el que permaneció durante tres años. En 1495 fue elegido para suceder a Mendoza como Arzobispo de Toledo, a cuyo cargo se agregó la cancillería de Castilla que le ofrecieron Fernando e Isabel. Ximénez rechazó la dignidad por humildad, y se mantuvo en su negativa durante seis meses, y sólo consintió finalmente aceptar el cargo obedeciendo el pedido expreso del Papa. Como arzobispo continuó viviendo como un simple franciscano, dedicando una gran parte de sus vastos recursos en beneficio de los pobres y a favor de la liberación de los cautivos. Este estilo de vida fue mal interpretado por muchos, y, a consecuencia de informes recibidos por él, el Papa Alejandro VI lo amonestó por descuidar el esplendor externo que correspondía a su rango; pero Ximénez sólo iba a consentir usar la vestidura episcopal dejando ver por debajo su hábito de fraile. Este celo se inscribía en un intento de reforma de los franciscanos y de los cánones de Toledo. Obligaba a sus hermanos religiosos a observar la regla que prohibía la posesión de propiedades, y como resultado muchos frailes se alejaron de España. Como canciller estaba obligado a tener una preponderante participación en los asuntos de Estado, donde su prudencia y sabiduría fueron de gran valor para su país.

Ganó prestigio también como patrocinador de la enseñanza, y hacia el año 1504 fundó la Universidad de Alcalá, para cuyas cátedras profesionales procuró algunos de los más distinguidos académicos de París, Bolonia, y Salamanca. Era tan alta la estima en que se tenía a esta nueva universidad que todas las órdenes religiosas de España, excepto los benedictinos y los jerónimos, establecieron casas en Alcalá vinculadas a ella. El rey Fernando visitó la universidad en 1514, y dio una eminente aprobación a lo realizado por Ximénez. En 1502 el arzobispo comenzó a trabajar en la publicación de la primera Biblia Políglota, llamada Complutense, por ser Complutum el nombre latino de Alcalá. Esta Biblia tuvo una gran influencia en los estudios bíblicos posteriores; fue dedicada a León X, y su compilación le llevó a Ximénez quince años; se terminó en 1517, sólo cuatro meses antes de su muerte, a un costo personal en torno a las £25.000 ($125.000). La restauración del antiguo Rito Mozárabe en Toledo fue otro de sus proyectos. Para su celebración agregó, en el año 1500, una capilla especial a su catedral y estableció un colegio de sacerdotes para su servicio. Posteriormente surgieron instituciones similares en Valladolid y Salamanca; en Toledo continúa en uso hasta nuestros días.

En el año 1499 Ximénez acompañó a Fernando e Isabel en su visita a la recién conquistada provincia de Granada, y sus labores allí en pro de la conversión de los Moros tuvieron un considerable éxito. A la muerte de Isabel (1504) tuvo que actuar nuevamente en política en relación con la disputada sucesión al trono de Castilla. Felipe de Borgoña murió en 1506, y, estando Fernando ausente en Italia, Ximénez fue designado virrey del reino y tutor de Juana, viuda de Felipe, que había perdido la razón. Al año siguiente Fernando pasó a ser regente de Castilla, y uno de sus primeros actos fue obtener del Papa Julio II el capelo cardenalicio para Ximénez, quien simultáneamente fue nombrado Gran Inquisidor de Castilla y León. Erróneamente se le ha adjudicado la instauración de la Inquisición en España, pero ya estaba totalmente establecida diez años antes de su entrada en la Corte. Como gran inquisidor inició varias reformas en su funcionamiento y constantemente se preocupó de reducir el número de casos reservado a este tribunal. Observaba cuidadosamente la actuación de los diversos funcionarios de la Inquisición, para que no abusaran de su poder con violencias u opresiones indebidas, y organizó y circunscribió los límites de su jurisdicción. Salvaguardó a los académicos y a los profesores del examen y de la supervisión de los inquisidores, y emitió beneficiosas reglas relativas a la instrucción y a la dirección de los nuevos conversos, para protegerlos contra la superstición y la blasfemia. La revisión de algunos de los diversos casos investigados y sentenciados por Ximénez ponen de manifiesto el cuidado y la diligencia con que cumplía los deberes de un cargo que ha sido tan calumniado y mal interpretado. Era ciertamente severo, pero siempre franco y justo en el ejercicio de su autoridad como gran inquisidor.

En 1509, ante su insistente pedido, Fernando equipó una expedición contra los Moros, y, añadiendo dos cañones de su catedral, Ximénez en persona encabezó el ejército. Inspirados en su ejemplo y exhortaciones, las fuerzas españolas tomaron por asalto la ciudad de Orán. En su incansable celo por la propagación de la Fe, Ximénez se preocupó de hacer que su victoria fuera religiosa; cantidad de cristianos cautivos fueron liberados, y varias mezquitas se convirtieron en iglesias cristianas. Al volver a España el cardenal fue recibido como un héroe conquistador tanto en Alcalá como en Toledo. Por esta época ocurrió una seria ruptura de relaciones entre Francia y la Santa Sede, debido al creciente poder de Luis XII, que Julio II temía que pudiera poner en peligro la autoridad de la Iglesia. Para contrarrestarla, el Papa tomó parte a favor de la República de Venecia en contra de Francia, a pesar de que poco tiempo antes los venecianos habían tomado posesión de una parte de los Estados Papales, que le fue restituida a la Iglesia con la ayuda de Luis. Por esta ingratitud de parte de Julio, Luis juró venganza y, en lo posible, la caída del Papa. Atacó a las espiritualidades de la Iglesia en relación con los beneficios, y el ejército francés tomó posesión de Bolonia, que pertenecía al Papa. Al mismo tiempo Luis y el Emperador Maximiliano, con el apoyo de siete cardenales, principalmente franceses, se encargaron de organizar un concilio en Pisa, convocando la asistencia de Julio. Lo acusaban de haber perturbado la paz de Europa, de haber llegado al papado por medios corruptos, y de no haber mantenido su promesa de convocar un concilio general de la Iglesia. Julio decidió librar a Italia de los franceses y llamó a Fernando en su ayuda contra Luis. Por consejo de Ximénez, Fernando resolvió suspender las operaciones en África y enviar sus fuerzas para ayudar al Papa, y a fines de 1512 los franceses habían sido expulsados de Italia. El Sínodo cismático de Pisa fue inaugurado el 1º de noviembre de 1511, con la presencia de siete cardenales y unos veinte obispos. El clero de Pisa se negó a involucrarse, puesto que Julio los había amenazado con la excomunión si lo hacían. Los prelados reunidos tomaron miedo y se trasladaron a Milán, para estar bajo la protección de Francia. Allí declararon depuesto al Papa. Entretanto, Julio, cuya mala salud lo había demorado, convocó el Quinto Concilio General Lateranense para la Pascua de 1512, declarando al mismo tiempo inválido el Sínodo de Pisa y Milán. Ximénez apoyó al Papa durante todo este asunto, y su actitud sin duda contribuyó mucho a preservar la unidad de la Iglesia en España. También trabajó activamente para obtener la publicación de la Bula de convocatoria del concilio.

Fernando murió en 1516, habiendo designado a Ximénez como regente hasta el arribo de Carlos V desde Flandes. Adrián, Deán de Lovaina, también reclamó el nombramiento sobre la autoridad de un documento previamente firmado por Carlos. Los juristas que fueron consultados decidieron a favor de Ximénez, quien magnánimamente propuso que él y Adrián actuaran juntos hasta recibir instrucciones adicionales de Carlos. Sospechando que el cardenal sería mejor aceptado por el pueblo español que un extranjero como Adrián, Carlos confirmó a Ximénez en la regencia, mientras a Adrián le dieron el Obispado de Tortona y el puesto de Gran Inquisidor de Aragón. El importante cargo de regente le brindó una amplia perspectiva a la capacidad administrativa del cardenal y a su solicitud por la paz y la seguridad del reino. Los celos y las intrigas entre los grandes, en detrimento del orden del Estado, lo hicieron trasladar la sede del gobierno de Guadalupe a Madrid, por su ubicación central, y esta elección de capital fue confirmada por los siguientes soberanos. Actuando como regente mejoró mucho la condición del ejército y de la marina, y forzó a varias ciudades y personas rebeldes a reconocer su autoridad como representante de Carlos. Inició un nuevo sistema de impuestos, y realizó varias otras reformas internas. Su diplomacia actuó exitosamente para evitar una pactada alianza entre Francia y Portugal que habría perjudicado a Castilla, y cuando Jean d´Albret, el exiliado rey de Navarra, intentó recuperar su perdido reino, Ximénez juntó fuerzas con Francisco I de Francia y lo venció. Tanto como regente durante la ausencia de Carlos y anteriormente como tutor de Juana, su sabiduría y rectitud así como su fortaleza de carácter ayudaron mucho a mantener la integridad del trono español. Participó preponderantemente en los esfuerzos realizados para el beneficio espiritual de las posesiones españolas en América, y organizó una hueste de misioneros para la evangelización del Nuevo Mundo. Colón se había demostrado inepto para gobernar el territorio recientemente adquirido, al tratar como esclavos a los indios conquistados, y su método de acción mereció la más severa condena de parte de Ximénez. En el período de su regencia, llegó a España mayor información acerca de la esclavitud, y tomó fuertes medidas para reprimirla. Elaboró un código de instrucciones para el bienestar de los nativos y utilizó todos sus esfuerzos para protegerlos de la opresión y convertirlos a la fe cristiana.

La salud quebrantada y la edad avanzada lo obligaron a retirarse de la vida pública, y se dice que su fin lo aceleró la ingratitud de Carlos V ante los muchos servicios que le prestó a España. Tenía ochenta y un años cuando murió, y fue enterrado con grandes honores en Alcalá. Se hicieron varios esfuerzos para su canonización, pero sin éxito, aunque ha sido honrado como santo en mucho lugares de España. La mayor parte de su fortuna la dejó a su querida Universidad de Alcalá. Su carácter, que fue muy mal interpretado, fue notable por su gran versatilidad. Era tanto soldado como sacerdote, como lo demuestra su actuación en la conquista de Orán. Fue estrictamente consciente en su vida pública, sin temor de las consecuencias que pudiera acarrearle la realización de lo que pensaba era su deber, mientras en lo privado llevaba sus austeridades y mortificaciones al extremo de poner en riesgo su salud. Moralmente estaba por encima de todo reproche, y cumplía con exactitud las observancias de su estado religioso.

(Ver también ALCALÁ, UNIVERSIDAD DE; BIBLIAS POLÍGLOTAS.)

Las primeras biografías de Ximénez, en las cuales casi todas las demás se han basado, son las de GOMEZ (Alcalá, 1569), ROBLES (Toledo, 1604), y QUINTANILLA (Palermo, 1633). De las posteriores, merecen mencionarse: FLECHIER, Hist. du Cardinal Ximénez (Paris, 1700); BARRETT, Life of Cardinal Ximénez (London, 1813); HEFELE, Der Cardinal Ximénez (Tubingen, 1844), tr. DALTON (London, 1885). Puede encontrarse información adicional en: WADDING, Annales minorum, XV (Rome, 1736); IDEM, Script. ord. min. (Rome, 1806); JAMES, Lives of Eminent Foreign Statesmen, I (London, 1832); ROBERTSON, Life of Charles V (London, 1856); PRESCOTT, History of the Reign of Ferdinand and Isabella (London, 1849), pero en la lectura de las dos últimas, hay que descontar los prejuicios protestantes.

CYPRIAN ALSTON - Transcrito por Michael T. Barrett
Dedicado a Matthew Bettger - Traducido por Amparo Cabal

 

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Ælio Antonio de Nebrija

Salamanca universidad – 1479/80

 

A mediados del siglo XV la situación del reino de Castilla era caótica, lo que tuvo su reflejo en la Universidad de Salamanca, que llegó a contar con tres rectores a un tiempo. En el curso 1479-1480, un bedel se burlaba así de una orden recibida: "... que a ellos les den un Rector en derecho para obedecer...". En 1480 los Reyes Católicos pusieron fin a esta situación ordenando que el arcediano de Toledo, don Tello de Buendía, visitara el Estudio. A partir de su actuación se inició la recuperación y la Universidad se incorporó a las corrientes renacentistas procedentes de Italia.

 

El humanista Antonio de Nebrija fue el máximo representante de estas corrientes en Salamanca. Preguntado por Isabel la Católica sobre el sentido que tenía componer una gramática castellana, Nebrija destacó la importancia política de la lengua, y añadió: "... que siempre fue la lengua compañera del Imperio...". Si bien la palabra "imperio" presenta hoy evidentes connotaciones negativas, también es hoy evidente la fuerza de una lengua como seña de identidad comunitaria.

 

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ESPAÑA 1483 - UNIVERSIDAD DE MALLORCA - EL 30 DE AGOSTO DE 1483 LOS REYES CATÓLICOS RECONOCEN Y AMPLÍAN LA UNIVERSIDAD DE MALLORCA.

 

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La antigua Universidad de Alcalá

 

La antigua Universidad de Alcalá, conocida también como Universidad Complutense, fue unos de los centros más importantes de la vida intelectual europea de la edad moderna y base de la expansión cultural española en todo el orbe. Su vida fue larga (1499-1836), brillando con esplendor durante el siglo XVI, con un brillo más apagado en el XVII y entrando a partir de ese momento en una crisis, de la que se intentó salir a finales del siglo XVIII.

Los orígenes de la Universidad son profundas y se remontan al Estudio General, fundado por el rey castellano Sancho IV en 1293, intento frustado de crear la universidad; testigo luego recogido por el arzobispo Alonso Carrillo de Acuña, quien con las cátedras de gramática fundadas a mediados del siglo XV, volvió tímidamente a desear una verdadera universidad.

 

Fue el Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros quien con renovados brios recogió los antecedentes, aportando una nueva forma de concebir la enseñanza universitaria. La fundación de la universidad de Alcalá coincide con los albores de una nueva época en la historia de la humanidad, el final de la edad media y el surgimiento de la edad moderna con su primera gran manifestación cultural el Renacimiento. Los años que van desde 1499 a 1517, año de la muerte del Cardenal, son claves para entender la historia de la Universidad de Alcalá y calibrar acertadamente todo lo que de novedoso se introdujo en este nuevo concepto de universidad. Los pilares sobre los que se sustenta tan magna obra son: la generosidad del fundador, la buena organización, la acertada elección de los primeros profesores, la construcción de espléndidos edificios universitarios, la protección que dispensaron papas y reyes a la universidad, lo acertado de los planes de estudios de las facultades y el continuo crecimiento en el número de colegios fundados; estos aspectos son las líneas maestras que marcan la época de esplendor.

Cisneros con la bula Inter Caetera (13 de abril de 1499) y las sucesivas bulas expedidas por los papas Alejandro VI, León X y Julio II consiguió dar forma legal a la universidad y dotarla de rentas; años después la reina Juana y el emperador Carlos V ratificaron con su protección la nueva fundación. En principio se crearon sólo tres facultades, la de Artes, Cánones y la de Teología, incluyéndose en 1514 la Facultad de Medicina. El armazón legal fueron las Constituciones de 1510 en las que se describían y regulaban hasta los mínimos aspectos tanto de la vida académica como de la vida diaria y cotidiana de los estudiantes y miembros de los colegios.

Hubo un deseo firme de que la nueva universidad tuviese unos rasgos propios que la diferenciasen del resto de universidades peninsulares; aunque bien es verdad que conserva elementos de alguna universidad fundada en la edad media como Salamanca o París, pero Cisneros intentó que se adecuase a la nueva época, participando activamente en la sociedad y en las estructuras de poder, sin ser sólo un centro exclusivo para el cultivo erudito del saber, como había estado recluído dentro de los muros de los conventos medievales.

La Universidad de Alcalá tenía en si misma tres grandes fines u objetivos. Primero un fin eminentemente religioso, así la universidad debía ser una institución de enseñanza para formar a eclesiásticos que recuperasen los valores de la espiritualidad antigua que se habían ido perdiendo en los siglos bajomedievales. Cisneros recogía uno de los retos más importantes de la época, la reforma de la Iglesia en España en sus dos grandes divisiones, las órdenes regulares y el clero secular; había que renovar no sólo la preparación intelectual del clero sino también los textos bíblicos, las fuentes escriturarias con los que se exponía la doctrina católica desde los pûlpitos, que se habían tergiversado. De ahí surgió la Biblia Políglota y el consiguiente desarrollo de las imprentas universitarias. Junto a este deseo de que la Universidad fuese un organismo de formación eclesiástica hay que situar un fin que podría llamarse político. La edad moderna española se caracterizó por una expansión militar en Europa, América y Africa; rasgo básico en la definición del Estado moderno fue la aportación de cualificados letrados y obispos a las estructuras de gobierno de la Monarquía Católica, capaces de dirigir los complejos asuntos de gobierno, personajes revestidos de una formación académica que únicamente se podía conseguir en las universidades. El tercer fin, un objetivo cultural, es la bûsqueda de adecuar la teología a los principios de la antigüedad clásica.

El nuevo modelo de universidad se basaba en lo que se conoce como Colegio-Universidad; modelo copiado por otras universidades españolas posteriormente fundadas. Para plasmar los objetivos señalados se creó una verdadera ciudad universitaria, dotada de un correcto sentido urbanístico y buenas infraestructuras. En ella se levantó la Universidad de Alcalá, formada en un principio por un único colegio mayor, el de San Ildefonso (en recuerdo del santo patrón de Toledo, sede de la diócesis eclesiástica) que era la cabeza que dirigía los destinos de la universidad; entre sus colegiales, en número de treinta y tres que en la primera época sólo podían estudiar teología, se elegiría anualmente al rector, personaje investido de un amplio poder académico, judicial y económico. Alrededor del colegio mayor, y bajo su tutela, se crearon diferentes colegios de artistas con becas para buenos estudiantes de origen humilde, capaces en el futuro de acceder a las facultades mayores. Cisneros creó cinco colegios menores: Santa Catalina para estudiantes que estudiasen la Física de Aristóteles, San Eugenio para gramáticos y estudiantes de lenguas, Santa Balbina para lógicos y summulistas y San Isidoro para gramáticos y estudiantes de griego. También en estrecha unión con el Colegio Mayor estaban dos colegios,uno para teólogos y médicos, el de la Madre de Dios, y otro para frailes de la orden de San Francisco, el de San Pedro y San Pablo.


A partir de este embrión creado desde 1500 a 1512, junto con un primitivo edificio de pobre mampostería, la Iglesia de San Ildefonso y el precioso Theatro Escolástico (hoy conocido como Paraninfo), se fue expandiendo la ciudad universitaria a lo largo del siglo XVI y XVII. Se fundaron distintos colegios menores, alrededor de treinta, por personas privadas, encabezadas por el rey Felipe II, como de las diferentes órdenes religiosas, creando una urdimbre de colegios que cubría los amplios terrenos de la ciudad universitaria. Para adecuar la ciudad a las nuevas necesidades se hicieron transformaciones urbanísticas que cambiaron la faz de la ciudad de Alcalá. De entre las muchas obras de arte que la cubren, ninguna como la espléndida fachada plateresca de la universidad finalizada en 1543, construída sobre la base de la antigua y que es la mejor representación de la grandeza de esta universidad en en el siglo XVI y de la protección de los reyes castellanos.

Más que nada fueron los profesores y estudiantes complutenses los que colaboraron a dar prestigio a la joven universidad, que pronto se convirtió en una de las tres grandes universidades de España, junto con Salamanca y Valladolid. Al menos hasta que murió el cardenal Cisneros el nivel de exigencia hacia el profesorado fue alto, imponiéndosele muchas horas de clase. Especialmente los primeros catedráticos de lenguas, medicina y teología se nos aparecen hoy como eruditos personajes, cumplidores con su trabajo, aún después de las preceptivas horas de clase. Para supervisar la calidad del profesorado, Cisneros ordenó que se realizaran visitas anuales a las cátedras para averiguar, interrogando al alumnado, el nivel de cumplimiento de las labores docentes. Personajes como Jorge Naveros, Jerónimo de Almonacid, Cipriano de Huerga, Gaspar Cardillo de Villalpando, Miguel Carrasco o el doctor Medina impulsaron la escuela teológica complutense en sus dos grandes corrientes, primero la nominalista, después la escolástica. Igualmente en Alcalá dieron clase y se formaron profundos pensadores, imbuidos de ideas renovadoras para la reforma de la Iglesia; son los erasmistas, un grupo encabezado por los hermanos Vergara, Agustín de Cazalla, Juan Valdés, Constantino de la Fuente o Mateo Pascual.

Durante el siglo XIX, y hasta 1836, fecha del traslado a Madrid, la Universidad estuvo condicionada por los avatares políticos y no pudo aguantar los empujes de los gobiernos liberales, deseosos de tener una universidad en la capital del Estado.

La Universidad de Alcalá es hoy una universidad que busca la conexión entre el presente y su esplendoroso pasado. Los avatares de la Historia, resumidos en que durante ciento cuarenta y un años Alcalá vivió sin universidad, siendo ocupados los espléndidos edificios de la edad moderna por el ejército e instituciones penitenciarias, hace necesario que se plantee una recreación del pasado para volver a impregnar a toda la ciudad y el área geográfica del espíritu universitario.

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La Universidad actual

  • En 1977, renace la Universidad de Alcalá, que hoy no sólo se presenta con total independencia y propuestas de futuro propias, sino que ha adquirido una posición clave dentro de la organización educativa de la enseñanza superior en la Comunidad Autónoma de Madrid, ofreciendo una clara respuesta a las crecientes y cambiantes demandas que presenta nuestro entorno, no sólo próximo, sino también a nivel nacional e internacional. La Universidad se ha estructurado en tres grandes unidades físicas.
  • El campus de Alcalá, para albergar a las facultades de Ciencias Experimentales (Medicina, Farmacia y Ciencias), a la Escuela Universitaria Politécnica, al Hospital Universitario y al Jardín Botánico.
  • El casco urbano, para las facultades de Letras en las sedes de la antigua Universidad Complutense. El proceso ha sido paulatino, pero ya están definitivamente instaladas la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, en el antiguo Convento de Mínimos, la de Filosofía y Letras en el Colegio de Málaga y la de Derecho en el en antiguo Colegio de los Jesuitas.

Dentro del proceso de expansión que la Universidad de Alcalá de Henares ha experimentando en los últimos años, requiere una mención especial, el desarrollo del Campus Universitario de Guadalajara, con la implantación de los estudios de Magisterio, Enfermería, Arquitectura Técnica, Ciencias Empresariales y Turismo. MM-

 

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UNIVERSIDAD EUROPA Y CRISTIANISMO-1º 

ÁNGELUS Meditación mariana del Santo Padre en Castelgandolfo, domingo 20 de julio - 2003

El cristianismo es un elemento central en la historia de Europa

 

Amadísimos hermanos y hermanas: 
1. En los últimos meses se ha trabajado intensamente en la redacción de la nueva Constitución europea, cuya versión definitiva será aprobada por la Conferencia intergubernativa a partir del próximo mes de octubre. A esta importante tarea, que interesa a todos los componentes de la sociedad europea, también la Iglesia siente el deber de dar su contribución.
La Iglesia recuerda, entre otras cosas, como afirmé en la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Europa, que "Europa ha sido impregnada amplia y profundamente por el cristianismo" (n. 24). Esto constituye, en la compleja historia del continente, un elemento central y relevante, que ha ido consolidándose sobre el fundamento de la herencia clásica y de las diversas contribuciones dadas por las corrientes étnico-culturales que se han sucedido a lo largo de los siglos.
2. Así pues, se puede decir con razón que la fe cristiana ha forjado la cultura de Europa, fundiéndose con su historia y, a pesar de la dolorosa división entre Oriente y Occidente, el cristianismo se ha convertido en "la religión de los europeos" (ib.). Su influencia ha seguido siendo notable también en la época moderna y contemporánea, a pesar del fuerte y extendido fenómeno de la secularización.
La Iglesia sabe que su interés por Europa brota de su misión misma. En cuanto depositaria del Evangelio, ha promovido los valores por los que ha sido apreciada universalmente la cultura europea. Este patrimonio no puede dilapidarse. Por el contrario, es preciso ayudar a la nueva Europa "a construirse a sí misma, revitalizando las raíces cristianas que le han dado origen" (ib., 25).
3. María, Madre de la esperanza, vele sobre la Iglesia en Europa para que se convierta cada vez más en "transparencia del Evangelio" y sea lugar donde crezcan la comunión y la unidad, de modo que el rostro de Cristo resplandezca en su plena luz para la paz y la alegría de todos los habitantes del continente europeo.
Después de rezar la plegaria mariana del Ángelus, el Santo Padre recordó el centenario de la muerte del Papa León XIII con las palabras que publicamos aparte en esta misma página. Asimismo, dirigió saludos particulares en francés, inglés, alemán, español, portugués, polaco e italiano. A los peregrinos de lengua hispana les dijo: 
Deseo saludar con todo afecto a los peregrinos y visitantes de lengua española, en especial a los "Jóvenes de Santa Vicenta María" aquí presentes. Imploro sobre todos vosotros y sobre vuestras familias la maternal protección de nuestra Señora. Buen domingo a todos.
Antes de concluir, saludó de forma especial a los participantes en el Curso internacional para formadores de seminarios, organizado por el Ateneo pontificio "Regina Apostolorum".

(©L´Osservatore Romano - 25 de julio de 2003)

A los participantes en el simposio sobre "Universidad e Iglesia en Europa", Castelgandolfo, 19 de julio

 

ilustración del 1151 - La memoria histórica es indispensable 

para fundar la perspectiva cultural de Europa

 

Del 17 al 20 de julio se celebró en Roma el simposio sobre "Universidad e Iglesia en Europa", con ocasión del VII centenario de fundación de la universidad romana "La Sapienza", organizado por el Consejo de las Conferencias episcopales de Europa y por la Comisión episcopal para la Universidad de la Conferencia episcopal italiana, en colaboración con el Ministerio para la Universidad de la República italiana. El sábado 19, por la mañana, Su Santidad Juan Pablo II los recibió en audiencia en el patio del palacio pontificio de Castelgandolfo. Además de los rectores, profesores y alumnos, participaron los capellanes y obispos responsables de la pastoral universitaria. Al comienzo del encuentro, monseñor Amédée Grab, o.s.b., obispo de Coira (Suiza) y presidente del Consejo de las Conferencias episcopales de Europa, dirigió unas palabras de introducción y de saludo a Juan Pablo II. Durante el acto, el Santo Padre encendió una antorcha, que los alumnos, por relevos, llevarían luego hasta la iglesia de San Ivo en "La Sapienza", pasando por las diversas sedes universitarias de Roma, simbolizando así la irradiación de la luz de Cristo en el ámbito universitario. Ofrecemos seguidamente el discurso del Papa.


Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; ilustres señores rectores y profesores; amadísimos jóvenes universitarios: 
1. Me alegra mucho acogeros con ocasión del simposio "Universidad e Iglesia en Europa", organizado por el Consejo de las Conferencias episcopales de Europa y por la Comisión episcopal italiana para la Universidad, en colaboración con el Ministerio para la Universidad. Agradezco cordialmente a monseñor Amédée Grab las palabras con que ha introducido este encuentro, y a las autoridades civiles y académicas su grata presencia. A todos, profesores, capellanes y alumnos, doy mi cordial bienvenida.
Os habéis dado cita en Roma con ocasión del VII centenario de la universidad más antigua de la ciudad, "La Sapienza". Desde Roma vuestro horizonte se ensancha en estos días a toda Europa, para reflexionar sobre la relación entre Universidad e Iglesia, al inicio del tercer milenio.


2. Esta relación nos conduce directamente al corazón de Europa, allí donde su civilización ha llegado a expresarse en una de sus instituciones más emblemáticas. Nos hallamos en los siglos XIII y XIV:  la época en la que toma forma el "humanismo", como acertada síntesis entre el saber teológico, el filosófico y las demás ciencias. Síntesis inimaginable sin el cristianismo y, por tanto, sin la obra secular de evangelización realizada por la Iglesia en el encuentro con las múltiples realidades étnicas y culturales del continente (cf. Discurso al V Simposio de los obispos de Europa, 19 de diciembre de 1978, n. 3).
Esta memoria histórica es indispensable para fundar la perspectiva cultural de la Europa de hoy y de mañana, en cuya construcción la Universidad está llamada a desempeñar una función insustituible.
Como la nueva Europa no puede proyectarse sin tomar de sus raíces, lo mismo puede decirse de la Universidad, pues es el lugar, por excelencia, de la búsqueda de la verdad, del análisis esmerado de los fenómenos en la constante aspiración a síntesis cada vez más perfectas y fecundas. Y, como Europa no puede reducirse a un mercado, del mismo modo la Universidad, aun debiendo insertarse bien en el entramado social y económico, no puede subordinarse a sus exigencias, so pena de perder su naturaleza, que sigue siendo principalmente cultural.


3. Así, la Iglesia en Europa mira a la Universidad con la estima y la confianza de siempre, comprometiéndose a dar su multiforme contribución. Ante todo, con la presencia de profesores y alumnos que sepan conjugar la competencia y el rigor científico con una intensa vida espiritual, de modo que animen con espíritu evangélico el ambiente universitario. En segundo lugar, mediante las universidades católicas, en las que se actualiza la herencia de las antiguas universidades, nacidas ex corde Ecclesiae. Además, deseo reafirmar la importancia de los llamados "laboratorios culturales", que oportunamente constituyen una opción prioritaria de la pastoral universitaria a nivel europeo. En ellos se mantiene un diálogo constructivo entre fe y cultura, entre ciencia, filosofía y teología, y la ética se considera exigencia intrínseca de la investigación con vistas a un auténtico servicio al hombre (cf. Discurso a los participantes en el encuentro mundial de profesores universitarios, 9 de septiembre de 2000, n. 5).
A vosotros, profesores, os aliento; a vosotros, alumnos, os exhorto a aprovechar con empeño vuestros talentos; a todos os deseo que colaboréis siempre en la promoción de la vida y la dignidad del hombre.
Dentro de poco encenderé la antorcha que con relevos será llevada a la iglesia de San Ivo en la Sapienza, pasando por las diversas sedes universitarias de Roma:  es un modo de destacar el significado y el valor del VII centenario de la universidad "La Sapienza".
María santísima, Sede de la sabiduría, vele siempre sobre vosotros. Os acompaño con mi oración y mi bendición.
Saludo a los profesores y a los alumnos de lengua francesa, expresándoles mis mejores deseos para sus investigaciones y para su participación en la animación cristiana del mundo universitario.
Saludo cordialmente a los participantes de lengua inglesa, y los animo a promover en sus universidades el estudio de las raíces cristianas de Europa.
Saludo a todos los participantes de lengua alemana. Que la comunión y el trabajo en común a la luz de Cristo realicen la nueva evangelización en el ámbito de las universidades.
A los profesores y estudiantes de lengua española les dirijo un cordial saludo, animándolos a trabajar siempre por la promoción integral de la persona humana.
Saludo cordialmente a los profesores y alumnos procedentes de Polonia, Ucrania, Rusia y Bielorrusia. Sed, en vuestras universidades, portadores del mensaje cristiano, que orienta al hombre en el camino de la auténtica libertad.
(©L´Osservatore Romano - 25 de julio de 2003)

 

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IRAQ - IRAK – UNIVERSIDAD CATÓLICA

 

 

Ishaq Jacques, rector de la Universidad Pontificia Babel de Bagdad,

recuerda que “en Irak no hay guerra de religiones”

 

Ishaq Jacques, arzobispo emérito de Arbil de los Caldeos y rector de la Universidad Pontificia Babel de Bagdad, es optimista de cara al futuro de la Iglesia en Irak y del diálogo interreligioso. El centro que dirige, actualmente con 280 alumnos, es un instituto ecuménico donde estudian todos los futuros sacerdotes de las diversas confesiones cristianas presentes en el país. En una entrevista concedida a la agencia FIDES (www.fides.org), el prelado recuerda que “no hay guerra de religiones”. En esta línea, destaca que “muchos están preocupados por las relaciones interreligiosas en Irak, pero no tienen en cuenta que, en el país, existe una larga tradición de convivencia pacífica entre las diversas creencias y bajo diferentes regímenes, desde la monarquía hasta la república”. También asegura que “los que invocan posiciones extremistas no son siempre representantes de la mayoría de los musulmanes”, y constata un hecho: “la Universidad Pontificia Babel tiene 6 docentes musulmanes, la mayoría chiítas. Están contentos de participar en la formación de futuros sacerdotes y de enseñar en nuestro instituto”.  2003.07-28

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San Gregorio de Nisa (hacia 335-395) monje y obispo
Contra Eunomio IV; PG 45, 633-638 


“Sabemos, en efecto, que la creación entera está gimiendo con dolores de parto hasta el presente.” (Rm 8,22) -      El apóstol Pablo...da testimonio del Hijo único que no sólo todo lo que fue hecho fue hecho por él y para él, sino que la antigua creación envejecida y caduca fue transformada por él en una nueva creación. Y así, Cristo es el primogénito de toda la creación (Co 1,15) por el evangelio anunciado a los hombres...
       ¿Cómo llega Cristo a ser “el primogénito de una multitud de hermanos” (Rm 8,29)?...Por nosotros se hizo uno de nosotros, participando en la condición humana para transformarnos de corruptibles en incorruptibles por el nacimiento de arriba y el agua del Espíritu Santo (Jn 3,5) Nos enseñó el camino de este nacimiento cuando bajó sobre él el Espíritu Santo en el momento del bautismo. Así es el primogénito de todos aquellos que espiritualmente han renacido por el agua y el Espíritu Santo y son llamados hermanos.
      Habiendo depositado en nuestra naturaleza el poder de la resurrección de los muertos, Cristo se convierte en primicia de aquellos que duermen el sueño de la muerte y en primogénito de entre los muertos. (Col 1,18). El nos ha abierto el primero el camino de la liberación de la muerte. Por su resurrección ha destruido los lazos de la muerte que nos tenían cautivos. Así, por esta doble regeneración, del santo bautismo y de la resurrección de entre los muertos, ha sido constituido el primogénito de la nueva creación.
       Este primogénito tiene hermanos. Lo dice a María Magdalena: “Ve y di a mis hermanos: subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.” (Jn 20,17) Por esto, el mediador entre Dios y los hombres (1Tim 2,5), abriendo el paso a toda la naturaleza humana, envía a sus hermanos este mensaje y les dice: “Por las primicias que he asumido, en mí todo lo que es humano vuelve a nuestro Dios y Padre.”

 

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Simón Pedro - Pescador y príncipe de los apóstoles, primer papa y piedra sobre la cual se edifica la Iglesia. Éste es Pedro. Pedro dijo: «Señor, en tu palabra, echaré la red»

 

La imagen del crucifijo

10. "Ya cambiado perfectamente en su corazón, a punto de cambiar también en su cuerpo, anda un día cerca de la iglesia de San Damián, que estaba casi derruida y abandonada de todos Entra en ella, guiándole el Espíritu, a orar, se postra suplicante y devoto ante el crucifijo, y, visitado con toques no acostumbrados en el alma, se reconoce luego distinto de cuando había entrado. Y en este trance, la imagen de Cristo crucificado —cosa nunca oída—, desplegando los labios, habla desde el cuadro a Francisco. Llamándolo por su nombre: "Francisco —le dice—, vete, repara mi casa, que, como ves, se viene del todo al suelo". Presa de temblor, Francisco se pasma y como que pierde el sentido por lo que ha oído. Se apronta a obedecer, se reconcentra todo él en la orden recibida.

Pero... nos es mejor callar, pues experimentó tan inefable cambio, que ni él mismo ha acertado a describirlo. Desde entonces se le clava en el alma santa la compasión por el Crucificado, y, como puede creerse piadosamente, se le imprimen profundamente en corazón, bien que no todavía en la carne, las venerandas llagas de la pasión.

11. ¡Cosa admirable e inaudita en nuestros tiempos! ¿Cómo no asombrarse ante esto? ¿Quién ha pensado algo semejante? ¿Quién duda de que Francisco, al volver a la ciudad, apareciera crucificado, si aun antes de haber abandonado del todo el mundo en lo exterior, Cristo le habla desde el leño de la cruz con milagro nuevo, nunca oído? Desde aquella hora desfalleció su alma al oír hablar del amado. Poco más tarde, el amor del corazón se puso de manifiesto en las llagas del cuerpo.

Por eso, no puede contener en adelante el llanto; gime lastimeramente la pasión de Cristo, llena de lamentos los caminos, no admite consuelo. Se encuentra con un amigo íntimo, que, al conocer la causa del dolor de Francisco, luego rompe a llorar también él amargamente.

Pero no descuida por olvido la santa imagen misma, ni deja, negligente, de cumplir el mandato recibido de ella. Da, desde luego, a cierto sacerdote una suma de dinero con que comprar lámpara y aceite para que ni por instante falte a la imagen sagrada el honor merecido de la luz. Después, ni corto ni perezoso, se apresura en poner en práctica lo demás, trabajando incansablemente en reparar la iglesia que había adquirido Cristo con su sangre, Francisco, que de pasar poco a poco de la carne al espíritu, no quiso verse de golpe encumbrado."

TOMÁS DE CELANO, Vida segunda, nn. 593-594
 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

 

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Debemos proclamar al mundo esta esperanza para ayudarnos a nosotros mismos y a los demás a vencer el horror que nos infunde la muerte y reaccionar ante el sombrío pesimismo que se cierne sobre nuestra sociedad. Se multiplican los diagnósticos desesperados sobre el estado de la tierra:  "un hormiguero que se resquebraja", "un planeta que agoniza"... La ciencia describe cada vez con más detalles el posible escenario de la disolución final del cosmos. Se enfriarán la tierra y los demás planetas; se enfriarán el sol y las demás estrellas; se enfriará todo... Disminuirá la luz y aumentarán en el universo los agujeros negros... Un día, la expansión se agotará y comenzará la contracción; al final se asistirá al colapso de toda la materia y de toda la energía existente en una estructura compacta de densidad infinita. Se producirá entonces el "Big Crunch", o gran implosión, y todo volverá al vacío y al silencio que precedió a la gran explosión, o "Big Bang", de hace quince mil millones de años.
Nadie sabe si las cosas sucederán realmente así o de otro modo. Pero la fe nos asegura que, aunque fuese así, ese no sería el final total. Dios no ha reconciliado consigo al mundo para luego abandonarlo a la nada; no ha prometido permanecer con nosotros hasta el fin del mundo para luego retirarse, él solo, a su cielo, en el momento en que llegue ese fin. "Te he amado con un amor eterno", dijo Dios al hombre en la Biblia (Jr 31, 3) y las promesas de "amor eterno" de Dios no son como las del hombre.

 

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Salmo 96,1-5.Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre, día tras día, proclamen su victoria.
Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos.
Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.
Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el Señor hizo el cielo…

 

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¡Gloria al Jesucristo, base y fundamento de su Iglesia!

¡Buenaventura eres Tú, Oh María, Madre de mi Maestro!

“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

 

Gracias por venir a visitarnos

Orígenes (hacia 185-253), presbítero y teólogo católico - Homilías sobre San Lucas, nº 4, 4-6  - «Estaba yo en las entrañas maternas y el Señor me llamó» -      El nacimiento de Juan Bautista está lleno de milagros. Un arcángel anunció la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo; igualmente un arcángel anunció el nacimiento de Juan (Lc, 1,13) y dijo: «Se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno.» El pueblo judío no supo ver que nuestro Señor hiciera «milagros y prodigios» y curara sus enfermedades, pero Juan exulta de gozo cuando todavía está en el seno materno. No lo pudieron impedir y, al llegar la madre de Jesús, el niño intentó salir ya del seno de Isabel: «En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, dijo Isabel, la criatura saltó de alegría en mi vientre» (Lc 1,44). Todavía en el seno de su madre Juan recibió ya el Espíritu Santo...       La Escritura dice seguidamente que «convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios» (Lc 1,16). Juan convirtió a «muchos»; el Señor, no a muchos, sino a todos. Esta es su obra: llevar todos los hombres a Dios Padre...        Yo pienso que el misterio de Juan se realiza todavía hoy en el mundo. Cualquiera que está destinado a creer en Jesucristo, es preciso que antes el espíritu y el poder de Juan vengan a su alma a «preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto» (Lc 1,17) y, «allanar los caminos, enderezar los senderos» (Lc 3,5) de las asperezas del corazón. No es solamente en aquel tiempo que «los caminos fueron allanados y enderezados los senderos» sino que todavía hoy el espíritu y la fuerza de Juan preceden la venida del Señor y Salvador. ¡Oh grandeza del misterio del Señor y de su designio sobre el mundo!

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).