Tuesday 21 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
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La Iglesia es la obra de Dios a través de los hombres.

Y recordemos que una de las artimañas del enemigo consiste en utilizar «tontos útiles». Allanan el camino y los sucesos posteriores los devoran. Dan la vida por una fidelidad al progreso y éste les devora a través de una supuesta libertad para el aborto que termina por no parecerse en nada a la que ellos contribuyeron a implantar. Mientras los inocentes son asesinados en mataderos legales, y de «tontos útiles» es la gran culpa.

 

 

…como que los nazis “rechazaron muchos elementos del cristianismo pero conservaron otros”. Difícil papeleta la de delimitar las influencias. Imaginemos el hijo de un hombre de fuertes convicciones políticas que es asesinado por su hijo que ha abrazado la postura ideológica contraria. Es lícito considerar que el acto del hijo es culpa del padre porque ha tomado algunos elementos que le enseñó éste, como por ejemplo acercarse al lugar del crimen andando (se lo enseñó su padre) hablando con su misma lengua, y usando pantalones como él en lugar de vestir un Sari, por ejemplo. ¿Convierte al cristianismo culpable de los crímenes de Hitler el hecho que Hitler hablase bien de la persona de Jesús?

Una vez más nos encontramos frente al uso de la Historia como una arma para la guerra, en este caso, para la guerra contra el cristianismo una vez más. En todo caso, puede haber dolor pero no sorpresa.

 

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Primero el mal se presenta como menor y tolerable, luego como algo normal, luego como algo deseable y finalmente como algo obligatorio... Veamos si no, fenómenos como el aborto, el activismo gay, asociaciones pro-pedofilía, comunismo nazismo, islamo-fascismo…

 

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Exhortación de León XIII contra el peligro socialista

 

 

 

Contra estos tiempos de pobreza por un capitalismo injusto y un estado opresor, el socialismo constituye una vía perversa y errónea de escape.

 

“La realidad clama y clama con vehemencia diciendo que es necesario valor y unión, puesto que se vislumbra un cúmulo inmenso de desventuras y amenazan pavorosas catástrofes, por efecto, principalmente, del incremento que toma la secta de los socialistas. Con astucia invaden el seno de la sociedad y en las tinieblas de ocultas reuniones como en público, por medio de conferencias y escritos, excitan las muchedumbres a la sedición; abandonada toda idea religiosa, rechazan los deberes, proclamando sólo el derecho, y así inflaman a las turbas más nutridas cada día de menesterosos, a quienes la propia miseria hace que caiga con facilidad en el engaño y sean arrastradas al error”

 

Papa León XIII. Año 1901.

 

 

 

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De S.S. Pío P.P. XII y el tiempo del

Régimen Nacionalsocialista Alemán

 

Nació el 16 de marzo de 1878 en el castillo de Dinklage, en Oldenburg (Alemania). Era el undécimo de trece hijos de los condes Ferdinand y Elisabetta von Spee; creció en el seno de una familia creyente. Comenzó sus primeros estudios en el colegio de los jesuitas de Feldberg y obtuvo el título de bachillerato en 1896, en Vechta. Continuó sus estudios en Friburgo (Suiza), Innsbruck y Münster. Recibió la ordenación sacerdotal el 28 de mayo de 1904. ??Durante un breve período ejerció el ministerio como vicario cooperador de la catedral de Münster; luego fue nombrado vicario cooperador de la iglesia de San Matías en Berlín. Comenzó así una actividad sacerdotal en la capital del antiguo imperio alemán, que duró 23 años. Trabajó durante algunos años como cooperador en la parroquia de San Clemente; luego fue nombrado párroco de San Matías en Berlín-Schöneberg. Allí vivió los años terribles de la primera guerra mundial, los disturbios de la posguerra y un largo período de la época de Weimar. La situación de la diáspora en Berlín le obligó a afrontar notables exigencias pastorales. En 1929 fue nombrado párroco de la iglesia de San Lamberto en Münster. ??A la muerte del obispo Johannes Poggenburg, fue nombrado obispo de Münster. Recibió la consagración episcopal el 28 de octubre de 1933. Eligió como lema:  "Nec laudibus, nec timore" (Ni por alabanzas ni por amenazas me desviaré de los caminos de Dios). ??En su primera carta pastoral, para la Cuaresma de 1934, desenmascaró la ideología neopagana del nacionalsocialismo. En los años siguientes defendió continuamente la libertad de la Iglesia y de las asociaciones católicas, así como la enseñanza de la religión. En un sermón en la catedral de Xanten, en la primavera de 1936, acusó abiertamente al régimen nacionalsocialista de discriminar a los cristianos, encarcelarlos y hasta matarlos. ??Mons. Clemens August von Galen fue uno de los obispos que Pío XI invitó a Roma en enero de 1937 para conversar con ellos sobre la situación en Alemania y para preparar la encíclica "Mit Brennender Sorge" (Con gran preocupación), en la que el Papa acusó al régimen nacionalsocialista ante la opinión mundial. Gran resonancia mundial tuvieron más tarde, como punto culminante de su resistencia abierta contra el nacionalsocialismo, los tres famosos sermones que pronunció en el verano de 1941 ?el 13 de julio y el 3 de agosto? en la iglesia de San Lamberto y ?el 20 de julio? en la parroquia de Nuestra Señora en Münster, llamada "Überwasserkirche"; en ellos condenó los abusos del Estado y reclamó el derecho a la vida, a la inviolabilidad y a la libertad de los ciudadanos. Fustigó duramente el asesinato de los discapacitados físicos y mentales por considerarlos "improductivos". Por su actitud valiente fue llamado "el León de Münster". La autoridad nacional se sintió fuertemente herida y quería detenerlo y asesinarlo, pero temió perder el apoyo de la población católica de la diócesis de Münster para el tiempo de la guerra. El obispo sufrió mucho porque en su lugar llevaron a campos de concentración a 24 miembros del clero secular y 18 del clero regular, de los cuales 10 perdieron la vida. ??En los difíciles meses de la posguerra, muchas personas recurrían a él. Se opuso abiertamente a las autoridades de ocupación cuando se quería cometer alguna injusticia. Contradijo enérgicamente a la opinión entonces dominante de la culpabilidad colectiva de todos los alemanes. ??Pío XII lo creó cardenal el 18 de febrero de 1946, como reconocimiento a su actitud intrépida durante el período del nacionalsocialismo. Los fieles que llenaban la basílica de San Pedro aplaudieron cuando recibió de manos del Papa la dignidad cardenalicia. Al regresar a la diócesis, el 16 de marzo de 1946, fue acogido con entusiasmo por una gran multitud. Ante las ruinas de la catedral destruida pronunció su último discurso. Al día siguiente, después de una operación quirúrgica, enfermó de gravedad. Murió el 22 de marzo de ese mismo año y fue sepultado en la capilla de San Ludgero de la catedral derruida. ??Fue un hombre de fe profunda y muy piadoso, como lo atestiguan sus cartas; uno de sus primeros actos pastorales fue la institución de la adoración perpetua en la iglesia de San Servacio de Münster. De su oración profunda sacaba fuerza para su inquebrantable resistencia a la injusticia e inhumanidad de los poderosos nacionalsocialistas y para su acción pastoral. Muchas veces, al alba, peregrinaba al santuario de la Virgen en Telgte para suplicar la protección de la Madre de Dios. Sigue siendo también hoy modelo para afrontar la "dictadura" de la moda o de la opinión pública, y enseña que se debe sacar la fuerza para ello de la fe personal y de una religiosidad auténtica.

 

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Iglesia - Alrededor del año 58 de nuestra era vivían en Jerusalén varios miles de judíos creyentes, miembros de la Iglesia Católica recién fundada por Jesucristo que le ordenó ser “Católica y catolizante”. Así lo afirmaban los responsables de la Iglesia a Pablo: "Ya ves, hermano, cuantos miles de judíos son ahora creyentes y todos son fieles observantes de la Ley" (Hch 21,20).

 

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Cristo, fundamento único de la Iglesia - (1 Cor 3, 1-23)

 

καθολικος [kazolikós (pronunciando th como en inglés, o como la z española), que significa universal]. La Iglesia es católica porque la Fe de Jesucristo es católica: universal. En los tres primeros siglos de la Iglesia, los cristianos decían "cristiano es mi nombre, católico mi sobrenombre". Posteriormente se usó el término "Católico", para distinguirse de quienes se hacían llamar cristianos, pero habían caído en herejías. Y así sellaban la universalidad de la salvación en Cristo Jesús Redentor.

Las cuatro notas de la Iglesia son las siguientes:

Unidad: Cristo Jesús fundó una sola Iglesia, que tiene un único fin, la salvación del hombre, y un único objetivo, dar gloria a Dios; por tanto, la Iglesia esta llamada a la unidad en la Fe, en el Culto y en el gobierno.

Santidad: la Iglesia, a pesar de los fallos y faltas de cada uno de los creyentes que aún peregrinan en la Tierra, es en sí misma santa pues Santo es su fundador y santos son sus fines y objetivos.

Catolicidad: con el significado de "universal" la Iglesia es Católica en cuanto busca anunciar la Buena Nueva y recibir en su seno a todos los seres humanos, de todo tiempo y en todo lugar; dondequiera que se encuentre uno de sus miembros, allí está presente la Iglesia.

Apostolicidad: la Iglesia fue fundada por Cristo-piedra angular-sobre el fundamento de Pedro- Cabeza de los Apóstoles, y constituyendo en autoridad y poder a todo el Colegio Apostólico; Pedro y los demás Apóstoles tienen en el Papa –Obispo de Roma- y los Obispos a sus sucesores, que ejercen la misma autoridad y el mismo poder que en su día ejercieron los primeros, proveniente directamente de Cristo.

Con el pontificado del Papa Dámaso (366-384) es cuando -por vez primera- se llama a la Iglesia de Roma, con sede sobre la tumba del apóstol Pedro en la colina vaticana, «Sede apostólica». Y hace 2000 años que la historia certifica la Iglesia.

 

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Medieval - El único momento histórico en que Europa tuvo su unidad fue con la cristiandad medieval. Era la Europa católica. La cristianitas de la Europa medieval era la patria común. La reforma luterana destruyó todo esto, separó a los países y creó los nacionalismos.

Vittorio Messori; escritor, periodista, comentarista e investigador histórico. MMV.

 

La síntesis del saber teológico, filosófico y de otras ciencias realizada por las Universidades en los siglos XIII y XIV, en que se forma el Humanismo, es impensable sin el cristianismo.

Quién, sino la Iglesia, a través de los monasterios, salvó la ciencia de los clásicos y la transmitió para el futuro; quién creó las universidades, sino la Iglesia; quién fue mecenas del arte y de la mejor cultura de Europa, sino la Iglesia; quién lo sigue siendo.

 

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Gracias a la Iglesia Católica, antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo Scholasticus.

 

La Universidad y, de modo más amplio, la cultura universitaria constituyen una realidad de importancia decisiva. En su ámbito se juegan cuestiones vitales, profundas transformaciones culturales, de consecuencias desconcertantes, suscitan nuevos desafíos. La Iglesia no puede dejar de considerarlos en su misión de anunciar el Evangelio.

La Universidad es, en su mismo origen, una de las expresiones más significativas de la solicitud pastoral de la Iglesia. Su nacimiento está vinculado al desarrollo de escuelas establecidas en el medioevo por obispos de grandes sedes episcopales. Si las vicisitudes de la historia condujeron a la « Universitas magistrorum et scholarium » a ser cada vez más autónoma, la Iglesia continúa igualmente manteniendo aquel celo que dio origen a la institución.3 Efectivamente, la presencia de la Iglesia en la Universidad no es en modo alguno una tarea ajena a la misión de anunciar la fe. « La síntesis entre cultura y fe no es sólo una exigencia de la cultura, sino también de la fe... Una fe que no se hace cultura es una fe que no es plenamente acogida, enteramente pensada o fielmente vivida ».4 La fe que la Iglesia anuncia es una fides quaerens intellectum, que debe necesariamente impregnar la inteligencia del hombre y su corazón, ser pensada para ser vivida. La presencia eclesial no puede, pues, limitarse a una intervención cultural y científica. Tiene que ofrecer la posibilidad efectiva de un encuentro con Jesucristo.

Concretamente, la presencia y la misión de la Iglesia en la cultura universitaria revisten formas diversas y complementarias. Primeramente está la tarea de apoyar a los católicos comprometidos en la vida de la Universidad como profesores, estudiantes, investigadores o colaboradores. La Iglesia se preocupa luego por el anuncio del Evangelio a todos los que en el interior de la Universidad no lo conocen todavía y están dispuestos a acogerlo libremente. Su acción se traduce también en diálogo y colaboración sincera con todos aquellos miembros de la comunidad universitaria que estén interesados por la promoción cultural del hombre y el desarrollo cultural de los pueblos.

 

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Mahometanos - Veo en los islamistas algo que veía en los bolcheviques: fanatismo, dogmatismo y disposición a usar la violencia contra los que no piensan como ellos. Rechazan la sociedad moderna y secular y exigen un status especial para ellos. Flemming Rose, - periodista danés - 2006

 

Islam - Y es la gran papeleta que le falta al Islam: denunciar a los radicales violentos, promover Estados donde se amparen las libertades (especialmente, la religiosa) y usar los canales jurídicos adecuados cuando los derechos se ven lesionados. Haber libertad de religión en contratos escritos es una teoría manipulable; tener libertad de religiosa –implica la práctica y manifestación- es lo que los musulmanes no toleran, sean sus gobiernos como dichas sociedades.

 

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La libertad es algo que brota de uno mismo, complace, produce placer, y a la vez cuesta trabajo, exige esfuerzo, lleva consigo responsabilidad.

El único remedio eficaz es la apelación a la libertad de cada uno de nosotros, recordar el inolvidable verso de Cervantes: "tú mismo te has forjado tu ventura".

 

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«El derecho a la libertad de pensamiento y de expresión, sancionado por la Declaración de los Derechos del Hombre, no puede implicar el derecho a ofender el sentimiento religioso de los creyentes. Este principio vale, obviamente, para cualquier religión».
«La convivencia exige, además, un clima de respeto mutuo para favorecer la paz entre los hombres y las naciones. Además, estas formas de crítica exasperada o de escarnio de los demás manifiestan una falta de sensibilidad humana y pueden constituir, en algunos casos, una provocación inadmisible. La lectura de la Historia enseña que, por este camino, no se curan las heridas que existen en la vida de los pueblos». «Las ofensas causadas por un individuo, o por un órgano de prensa, no pueden ser imputadas a las instituciones públicas del país correspondiente, cuyas autoridades podrán y deberán, eventualmente, intervenir según los principios de la legislación nacional. Por lo tanto, son igualmente deplorables las acciones violentas de protesta. La reacción ante una ofensa no puede faltar al verdadero espíritu de toda religión. La intolerancia real o verbal, venga de donde venga, como acción o como reacción, constituye siempre una seria amenaza a la paz». Nota de la Santa Sede Vaticana 2006-02-10

 

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"Europa tiene su base en la única fuerza que es capaz de aunar la herencia cultural helénica, el derecho romano y el avance de la Ciencia: el Cristianismo". Esta es la conclusión del historiador Luis Suárez, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid. Suárez recuerda que el progreso europeo fue posible gracias al Cristianismo. En efecto, la creación de bibliotecas en territorio europeo por Isidoro de Sevilla, fueron impulsadas gracias a los padres de la Iglesia como Benito o Alejandro Magno, quienes consideraron que el progreso se basaba en el conocimiento, no en el atesoramiento de riquezas.

 Además, Suárez recordó que los derechos humanos no nacieron con la revolución francesa de 1789, sino que fueron inicialmente formulados por el Papa Clemente VI, quien, en 1346, pronunció por vez primera los derechos humanos de la libertad, la vida y la propiedad. En este contexto, negar las raíces cristianas de Europa, como pretende Francia y Bélgica, en el tratado constitucional parece un intento de construir una Europa de mercaderes, en lugar de una comunidad humana. "El término Europa fue inicialmente pronunciado por San Beda el Venerable en el siglo VII para referirse al territorio en el que el Cristianismo había llegado a arraigarse", concluye Suárez.  2004-02-27 – Agradecemos a Hispanidad.com

 

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Medioevo - La gran figura histórica del emperador Carlomagno evoca las raíces cristianas de Europa, remitiendo a cuantos la estudian a una época que, a pesar de los límites humanos siempre presentes, se caracterizó por un imponente florecimiento cultural en casi todos los campos de la experiencia. Al buscar su identidad, Europa no puede prescindir de un esfuerzo enérgico de recuperación del patrimonio cultural legado por Carlomagno y conservado durante más de un milenio. La educación en el espíritu del humanismo cristiano garantiza la formación intelectual y moral que forma y ayuda a la juventud a afrontar los serios problemas planteados por el desarrollo científico-técnico. En este sentido, también el estudio de las lenguas clásicas en las escuelas puede ser una valiosa ayuda para introducir a las nuevas generaciones en el conocimiento de un patrimonio cultural de inestimable riqueza.

 

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Durante el luminoso medioevo - En términos cuantitativos, las catedrales góticas son tan asombrosas como las Pirámides egipcias. Sólo en Francia, durante noventa años, desde 1180 a 1270, se vio la construcción de 80 catedrales y casi 500 abadías.

 

UNIVERSIDADES - La síntesis del saber teológico, filosófico y de otras ciencias realizada por las Universidades en los siglos XIII y XIV, en que se forma el Humanismo, es impensable sin el cristianismo.

 

Iglesia - entre 1200 y 1400 se fundaron en Europa 52 universidades, 29 de ellas a carácter «pontificias». Según orden de antigüedad, no en importancia, puesto que la de París fue la más destacada, las fechas de fundación parecen ser las siguientes: Palencia (1208-12), Oxford (1214), París (1215), Padua (1222), Nápoles (1224), Salamanca (1228), Toulouse (1229), Bolonia (1230). Valladolid fue fundada a mediados del S. XIII (1250).

 

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500 años de cultura - Los Museos Vaticanos surgieron hace quinientos años en los jardines vaticanos, cuando el Papa Julio II colocó el grupo de mármol del Laocoonte, descubierto el 14 de enero de 1506, en un viñedo cerca al Coliseo. «Se trata de un aniversario que quiere recordar la historia de siglos de cultura y de arte que los pontífices romanos promovieron con constancia y competencia, recogiendo las obras del pasado para preservarlas del olvido y de la destrucción, destinándolas a las generaciones sucesivas».
«En momentos en que se habla de los museos como lugares de encuentro, de contacto y diálogo, de madurez y de reflexión entre religiones, culturas, experiencias y distintas concepciones del mundo, los Museos Vaticanos interpretan hoy, más que nunca y de manera ejemplar, este papel»

Por este motivo, recordó, S. S. Juan Pablo II los definía «una de las más significativas puertas de la Santa Sede abiertas al mundo». MMVI.II

 

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Moyen Age - Nos ancêtres n´étaient pas nécessairement meilleurs que nous au point de vue moral. Ils pouvaient même manifester des faiblesses qui nous laissent croire que nous serions meilleurs. Mais ils vivaient assurément le mystère du Christ avec plus de profondeur et d´intensité que nous ne le faisons. Surtout, leur univers intérieur était tout baigné de la lumière de la foi. Le monde de la foi, pour eux, était aussi réel que le monde matériel qui les entourait. D´où une joie et une espérance, nourries par la contemplation des vérités de la foi, qui se traduisaient naturellement dans l´expression de la beauté.

 

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Reforma protestante - Entre las religiones cristianas, originadas en la Reforma Protestante están: la Luterana (fundada por Lutero), la Reformada (por Calvino), la Presbiteriana (por John Knox). Luego fueron fundadas la Anglicana (por Enrique VIII), la Bautista (por John Smith), de donde se derivan las Evangélicas. Existen muchas, tantas más sectas y asociaciones, todas fundadas por hombres, y en gran parte de origen americano. Ninguna fundada por Cristo, siendo sólo la Iglesia Católica a la que Cristo le prometió –hace 2000 años- asistencia hasta el final de los tiempos.

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El lunes [2005-08-08] en EWTN en el programa de Marcus Grodi [USA.] se mencionó la cifra: 30.000 denominaciones protestantes y se dijo que surgen cinco nuevas denominaciones por semana. Pero la verdad es que nadie sabe ya cuantas hay... la estimación cauta de las Naciones Unidas hace ya un tiempo era de mas de 20.000 (hace ya casi veinte años). Los protestantes no se ponen de acuerdo o mejor dicho, no logran controlar las apariciones de nuevos sectas para saber exactamente cuántas  hay actualmente [2006], dando lugar a un panorama variadísimo de denominaciones y tendencias. ¿Es que existe algún registro protestante mundial indicando cuántas sectas aparecen y desaparecen anualmente?. Pero, por ahora, baste lo dicho para mostrar claramente por cuántos caminos el modernismo conduce al ateísmo y a suprimir toda religión. El primer paso lo dio el protestantismo; el segundo corresponde al modernismo; muy pronto hará su aparición el ateísmo… y lo tenemos ya bajo un relativismo y su parafernalia de sectas que impregna todas las capas de la sociedad.

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De acuerdo a los datos vistos 2006.01 al sitio protestante en Internet «sectas» www.christianitytoday.com; la lista “crece vertiginosamente” para incluir hoy a más de doce mil denominaciones distintas de grupos protestantes en los Estados Unidos, desde donde vienen todas ellas a granel.

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“Al fin y al cabo, desde que el hombre habitaba en cavernas, hasta que se asomó al espacio, los historiadores y antropólogos han censado más de de 100.000 religiones. Se afirma, incluso, que existe un gen que predispone a los humanos a buscar a Dios”
Carlos Alberto MONTANER. ‘ABC’ III.XII.MMV – ESP.

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Todas las religiones buscan a partir del hombre hacia Dios; en Cristo, es Dios quien se rebaja a la nturaleza humana y va al encuentro del hombre. Cristo acoge al hombre en su Iglesia.

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En pocas palabras: si Cristo fundó una Iglesia y el diablo la corrompió y luego tuvo que venir Lutero para "reformarla"; ¿Qué papel hace Cristo prometiendo una Iglesia invencible? Y si eso fuera posible; ¿Cuál de las miles de divisiones del protestantismo heredó el "Espíritu de Verdad" del que Cristo habla y que promete con tanta certeza.

 

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Las relaciones entre judíos y cristianos

 

La historia de las relaciones entre judíos y cristianos es una historia tormentosa. Lo ha reconocido el Santo Padre Juan Pablo II en sus repetidos llamamientos a los católicos a examinar nuestra actitud en lo que atañe a nuestras relaciones con el pueblo judío[6]. En efecto, el balance de estas relaciones durante dos milenios ha sido, más bien, negativo[7].

 

En los albores del cristianismo, después de la crucifixión de Jesús, surgieron disputas entre la Iglesia primitiva y los judíos, jefes y pueblo, los cuales, por su adhesión a la Ley, a veces se opusieron violentamente a los predicadores del Evangelio y a los primeros cristianos. En el Imperio romano, que era pagano, los judíos estaban legalmente protegidos por los privilegios otorgados por el Emperador, y las autoridades al principio no hicieron distinción entre comunidades judías y cristianas. Sin embargo, pronto los cristianos fueron perseguidos por el Estado. Cuando, más tarde, incluso los emperadores se convirtieron al cristianismo, primero siguieron garantizando los privilegios de los judíos. Pero grupos de cristianos exaltados que asaltaban los templos paganos, hicieron en algunos casos lo mismo con las sinagogas, por influjo de ciertas interpretaciones erróneas del Nuevo Testamento relativas al pueblo judío en su conjunto. «En el mundo cristiano —no digo de parte de la Iglesia en cuanto tal— algunas interpretaciones erróneas e injustas del Nuevo Testamento con respecto al pueblo judío y a su supuesta culpabilidad han circulado durante demasiado tiempo, dando lugar a sentimientos de hostilidad en relación con ese pueblo»[8]. Esas interpretaciones del Nuevo Testamento fueron rechazadas, de forma total y definitiva, por el concilio Vaticano II[9].

 

No obstante la predicación cristiana del amor hacia todos, incluidos los enemigos, la mentalidad dominante a lo largo de los siglos perjudicó a las minorías y a los que, de algún modo, eran «diferentes». Sentimientos de antijudaísmo en algunos ambientes cristianos y la brecha existente entre la Iglesia y el pueblo judío llevaron a una discriminación generalizada, que desembocó a veces en expulsiones o en intentos de conversiones forzadas. En gran parte del mundo «cristiano», hasta finales del siglo XVIII, los no cristianos no siempre gozaron de un status jurídico plenamente reconocido. A pesar de ello, los judíos, extendidos por todo el mundo cristiano, conservaron sus tradiciones religiosas y sus costumbres propias. Por eso, fueron objeto de sospecha y desconfianza. En tiempos de crisis, como carestías, guerras, epidemias o tensiones sociales, la minoría judía fue a veces tomada como chivo expiatorio, y se convirtió así en víctima de violencia, saqueos e incluso matanzas.

Entre el final del siglo XVIII y el inicio del XIX, los judíos habían logrado, por lo general, una posición de igualdad con respecto a los demás ciudadanos en la mayoría de los Estados, y un buen número de ellos llegó a desempeñar funciones importantes en la sociedad. Pero en este mismo contexto histórico, especialmente en el siglo XIX, se desarrolló un nacionalismo exasperado y falso. En un clima de rápidos cambios sociales, los judíos fueron a menudo acusados de ejercer un influjo excesivo en relación con su número. Entonces comenzó a difundirse, con grados diversos, en la mayor parte de Europa, un antijudaísmo esencialmente más sociopolítico que religioso.

 

Durante el mismo período, comenzaron a surgir teorías que negaban la unidad de la raza humana, afirmando la diferencia originaria de las razas. En el siglo XX, el nacionalsocialismo en Alemania usó esas ideas como base pseudocientífica para una distinción entre las así llamadas razas nórdico-arias y supuestas razas inferiores. Además, la derrota de Alemania en 1918 y las condiciones humillantes que le impusieron los vencedores, impulsaron en ella una forma extremista de nacionalismo, con la consecuencia de que muchos vieron en el nacionalsocialismo una solución a los problemas del país y, por ello, colaboraron políticamente con ese movimiento.

 

La Iglesia en Alemania respondió condenando el racismo. Dicha condena se realizó por primera vez en la predicación de algunos miembros del clero, en la enseñanza pública de los obispos católicos y en los escritos de periodistas católicos. Ya en febrero y marzo de 1931, el cardenal Bertram de Breslavia, el cardenal Faulhaber y los obispos de Baviera, los obispos de la provincia de Colonia y los de la provincia de Friburgo publicaron sendas cartas pastorales que condenaban el nacionalsocialismo, con su idolatría de la raza y del Estado[10]. El mismo año 1933, en que el nacionalsocialismo alcanzó el poder, los famosos sermones de Adviento del cardenal Faulhaber, a los que no sólo asistieron católicos, sino también protestantes y judíos, tuvieron expresiones de claro rechazo de la propaganda nazi antisemita[11]. A raíz de la Noche de los cristales, Bernhard Lichtenberg, preboste de la catedral de Berlín, elevó oraciones públicas por los judíos; él mismo murió luego en Dachau y fue declarado beato.

 

También el Papa Pío XI condenó, de modo solemne, el racismo nazi en la encíclica Mit brennender Sorge[12], que se leyó en las iglesias de Alemania el domingo de Pasión del año 1937, iniciativa que provocó ataques y sanciones contra miembros del clero. El 6 de septiembre de 1938, dirigiéndose a un grupo de peregrinos belgas, Pío XI afirmó: «El antisemitismo es inaceptable. Espiritualmente todos somos semitas »[13]. Pío XII, desde su primera encíclica, Summi pontificatus[14], del 20 de octubre de 1939, puso en guardia contra las teorías que negaban la unidad de la raza humana y contra la divinización del Estado, que, según su previsión, llevarían a una verdadera «hora de las tinieblas»[15].

 

IV. Antisemitismo nazi y la «Shoah»

No se puede ignorar la diferencia que existe entre el antisemitismo, basado en teorías contrarias a la enseñanza constante de la Iglesia sobre la unidad del género humano y la igual dignidad de todas las razas y de todos los pueblos, y los sentimientos de sospecha y de hostilidad existentes desde siglos, que llamamos antijudaísmo, de los cuales, por desgracia, también son culpables los cristianos.

La ideología nacionalsocialista fue mucho más allá, en el sentido de que se negó a reconocer cualquier realidad trascendente como fuente de la vida y criterio del bien moral. En consecuencia, un grupo humano, y el Estado con el que se había identificado, se arrogó un valor absoluto y decidió borrar la existencia misma del pueblo judío, llamado a dar testimonio del único Dios y de la Ley de la Alianza. Desde el punto de vista teológico, no podemos ignorar el hecho de que no pocos afiliados al partido nazi no sólo mostraron aversión a la idea de una divina Providencia que actúa en la historia humana, sino que dieron prueba de un odio específico hacia Dios mismo. Lógicamente, esa actitud llevó también al rechazo del cristianismo y al deseo de ver destruida la Iglesia o, por lo menos, sometida a los intereses del Estado nazi.

Fue esa ideología extrema la que se convirtió en fundamento de las medidas tomadas, primero para expulsar a los judíos de sus casas y, luego, para exterminarlos. La Shoah fue obra de un típico régimen neopagano moderno. Su antisemitismo hundía sus raíces fuera del cristianismo y, al tratar de conseguir sus propios fines, no dudó en oponerse a la Iglesia, incluso persiguiendo a sus miembros.

 

Pero conviene preguntarse si la persecución del nazismo con respecto a los judíos no fue facilitada por los prejuicios antijudíos presentes en la mente y en el corazón de algunos cristianos. El sentimiento antijudío ¿hizo a los cristianos menos sensibles, o incluso indiferentes, ante las persecuciones desencadenadas contra los judíos por el nacionalsocialismo, cuando alcanzó el poder?

 

Cualquier respuesta a esta pregunta debe tener en cuenta que estamos tratando de la historia de actitudes y modos de pensar de gente sujeta a múltiples influjos. Más aún, muchos desconocían totalmente la «solución final» que estaba a punto de aplicarse contra todo un pueblo; otros tuvieron miedo por sí mismos y por sus seres queridos; algunos se aprovecharon de la situación; otros, por último, actuaron por envidia. La respuesta se ha de dar caso por caso y, para hacerlo, es necesario conocer cuáles fueron las motivaciones precisas de las personas en su situación específica.

Al inicio, los jefes del Tercer Reich querían expulsar a los judíos. Por desgracia, los Gobiernos de varios países occidentales de tradición cristiana, incluidos algunos de América del norte y del sur, dudaron mucho en abrir sus fronteras a los judíos perseguidos. Aunque no podían prever cuán lejos iban a llegar los líderes nazis en sus intenciones criminales, las autoridades de esas naciones conocían bien las dificultades y los peligros a que se hallaban expuestos los judíos que vivían en los territorios del Tercer Reich. En esas circunstancias, el cierre de las fronteras a la inmigración judía, sea que se debiera a la hostilidad o sospecha antijudía, o a cobardía y falta de clarividencia política, o a egoísmo nacional, constituye un grave peso de conciencia para dichas autoridades.

En los territorios donde el nazismo practicó la deportación de masas, la brutalidad que acompañó esos movimientos forzados de gente inerme debería haber llevado a sospechar lo peor. ¿Ofrecieron los cristianos toda asistencia posible a los perseguidos, y en particular a los judíos?

Muchos lo hicieron, pero otros no. No se debe olvidar a los que ayudaron a salvar al mayor número de judíos que les fue posible, hasta el punto de poner en peligro su vida. Durante la guerra, y también después, comunidades y personalidades judías expresaron su gratitud por lo que habían hecho en favor de ellos, incluso por lo que había hecho el Papa Pío XII, personalmente o a través de sus representantes, para salvar la vida a cientos de miles de judíos[16]. Por esa razón, muchos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos fueron condecorados por el Estado de Israel.

A pesar de ello, como ha reconocido el Papa Juan Pablo II, al lado de esos valerosos hombres y mujeres, la resistencia espiritual y la acción concreta de otros cristianos no fueron las que se podía esperar de unos discípulos de Cristo. No podemos saber cuántos cristianos en países ocupados o gobernados por potencias nazis o por sus aliados constataron con horror la desaparición de sus vecinos judíos, pero no tuvieron la fuerza suficiente para elevar su voz de protesta. Para los cristianos este grave peso de conciencia de sus hermanos y hermanas durante la segunda guerra mundial debe ser una llamada al arrepentimiento[17].

Deploramos profundamente los errores y las culpas de esos hijos e hijas de la Iglesia. Hacemos nuestro lo que dijo el concilio Vaticano II en la declaración Nostra aetate, que afirma inequívocamente: «La Iglesia (...) recordando el patrimonio común con los judíos e impulsada no por razones políticas, sino por la religiosa caridad evangélica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de que han sido objeto los judíos de cualquier tiempo y por parte de cualquier persona»[18].

 

Recordamos y hacemos nuestro lo que afirmó el Papa Juan Pablo II, al dirigirse a los jefes de la comunidad judía de Estrasburgo en 1988: «Repito de nuevo, junto con vosotros, la más firme condena de todo antisemitismo y de todo racismo, opuestos a los principios del cristianismo»[19]. La Iglesia católica repudia, por consiguiente, toda persecución, en cualquier lugar y tiempo, perpetrada contra un pueblo o un grupo humano. Condena del modo más firme todas las formas de genocidio, así como las ideologías racistas que los han hecho posibles. Dirigiendo la mirada a este siglo, nos entristece profundamente la violencia que ha afectado a grupos enteros de pueblos y naciones. Recordamos, en particular, la matanza de los armenios, las innumerables víctimas en Ucrania durante la década de 1930, el genocidio de los gitanos, también fruto de ideas racistas, y tragedias semejantes ocurridas en América, en África y en los Balcanes. No olvidamos los millones de víctimas de la ideología totalitaria en la Unión Soviética, en China, en Camboya y en otros lugares. Y tampoco podemos olvidar el drama de Oriente Medio, cuyos aspectos son muy conocidos. Incluso mientras hacemos esta reflexión, «demasiados hombres son todavía víctimas de sus hermanos»[20].

16 de marzo de 1998 – Cardenal + Edward IDRIS CASSIDY
Presidente

+ Pierre DUPREY, m.afr. Obispo titular de Thibaris
Vicepresidente Remi HOECKMAN, o.p.
Secretario

 

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DE CLEMENS AUGUST VON GALEN - En nombre de Dios, denunció la ideología neopagana del nacionalsocialismo, defendiendo la libertad de la Iglesia y los derechos humanos gravemente violados, protegiendo a los judíos y a las personas más débiles, que el régimen consideraba desechos que convenía eliminar. Son conocidos los tres célebres sermones que el intrépido pastor pronunció en 1941. El Papa Pío XII lo creó cardenal en febrero de 1946 y, sólo un mes después, murió rodeado de la veneración de los fieles, que reconocieron en él un modelo de valentía cristiana.

 

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HOMILÍA DEL CARDENAL JOSÉ SARAIVA MARTINS
 EN LA MISA DE BEATIFICACIÓN
DE CLEMENS AUGUST VON GALEN

Basílica Vaticana - Domingo 9 de octubre de 2005

 

1. En la iglesia de Santa María del Alma, que aquí en Roma es la iglesia nacional alemana, se encuentra el sepulcro del Sumo Pontífice Adriano VI, conocido porque durante muchos siglos fue el último Papa no italiano. En su monumento sepulcral se encuentra el siguiente epitafio:  "Por desgracia, ¡cuánto influyen las condiciones de los tiempos en la eficacia de las virtudes, incluso del mejor de los hombres!". Este epitafio se refiere de modo negativo a las condiciones de los tiempos en que vivió Adriano VI, pero contiene también un juicio muy positivo a propósito de las virtudes eximias que practicó, precisamente en las condiciones adversas de su tiempo.

Pues bien, si hay una nota dominante en la célebre figura del cardenal Clemens August von Galen, obispo de Münster, cuya beatificación hoy llena de alegría nuestro corazón, es precisamente que practicó de modo eminente y heroico las virtudes del cristiano y del pastor en un tiempo muy difícil para la Iglesia y para la nación alemana. Alemania, entonces, estaba bajo el domino del nacionalsocialismo. La diócesis de Münster puede sentirse muy orgullosa de haber tenido como obispo, en la cátedra de san Ludgero, a un pastor que se opuso intrépidamente a esa ideología que despreciaba a la humanidad y a la máquina de muerte del Estado
nacionalsocialista, hasta el punto de merecer el apelativo de "León de Münster".

2. Clemens August von Galen nació el 16 de marzo de 1878 en el castillo de Dinklage, en la región de Oldenburg, cerca de Münster. Creció en un ambiente rural, en una gran familia comprometida en la vida eclesial y social de su tiempo. Después de terminar los estudios escolares y los sacerdotales, en 1904 fue ordenado sacerdote. Durante dos años fue capellán en la catedral de Münster y secretario de su tío, el obispo auxiliar Maximiliam Gereon von Galen. Uno de los mayores cambios de su vida fue su traslado a Berlín. Durante 23 años debió afrontar el difícil período de la primera guerra mundial y los desórdenes de la República de Weimar, con sus graves consecuencias sociales. En 1929 fue nombrado párroco de la iglesia parroquial de San Lamberto en Münster. El segundo cambio de su vida, aún más importante, fue su inesperado nombramiento como obispo de Münster, en el otoño de 1933.

3. El obispo Clemens August, conde de Galen, fue uno de los más conocidos representantes de la oposición de la Iglesia al injusto régimen nacionalsocialista. Si nos preguntamos de dónde le venía el atrevimiento de censurar públicamente a los nazis, con argumentos muy claros, por violar los derechos humanos fundamentales, y cómo logró perseverar en esa denuncia, debemos considerar tres grandes factores que contribuyeron a su fuerte personalidad de hombre, primero de creyente y después de obispo. Son la familia, la fe y la política, pero sin perder de vista jamás que la actitud del beato brotaba de sus profundas virtudes cristianas.

Clemens August provenía de una familia unida, gracias a una gran tradición, tanto a la Iglesia como a la vida pública. Su padre se interesaba por los asuntos públicos y su madre cuidaba de la cohesión de la familia:  estas realidades proporcionaron a Clemens August y a sus hermanos una seguridad y una base para la vida que, más tarde y de forma inesperada, le ayudó a superarse a sí mismo y a superar la tradición del ambiente en el que había nacido.

La vida de la familia von Galen estaba tradicionalmente muy orientada en el sentido de la responsabilidad pública con respecto a todos los hombres en la Iglesia y en la sociedad. En la mesa de familia, en el castillo de Dinklage, además del coloquio familiar y de la oración del rosario, se hablaba también de política, a propósito de la cual ofrecía constantemente ocasión la actividad del padre, que era diputado de la Dieta en Berlín.

Indudablemente, sólo gracias a una espiritualidad profunda y al mismo tiempo muy sencilla, claramente fundada en la Eucaristía y en la devoción a la Madre de Dios, pudo hacer lo que hizo.
En contraste con los ensordecedores sonidos de la música marcial y con las frases vacías de los altavoces, provenientes de las tribunas oratorias, contrapuso la veneración a la sagrada Eucaristía, la silenciosa adoración contemplativa del Señor convertido en pan. Ante el Señor presente sacramentalmente en el Pan eucarístico, aparentemente indefenso y tan poco reconocible, encontró la fuerza y el único alimento que podía saciar de modo duradero el deseo de vida de los hombres.
La fuerza unificadora de la vida espiritual del nuevo beato fue su fe profunda, viva, vivificada por una caridad operante con todos, especialmente con los que sufrían. Su espiritualidad, inspirada en el Evangelio, permitió a von Galen ser transparente en su papel público. Todas sus acciones y todas sus virtudes emanaban de su fe vivida.

4. Desde los comienzos de su actividad pastoral en Münster, el obispo von Galen ya había desenmascarado la ideología nazi y el desprecio que esta tenía por los hombres. En pleno tiempo de guerra, es decir, en el verano de 1941, la criticó aún más duramente en tres sermones predicados en los meses de julio y agosto de ese año, que se han hecho famosos. En ellos denunció el cierre forzado de los conventos y el arresto de los religiosos. Se pronunció con vigor contra la deportación y la destrucción de las personas acerca de las cuales el régimen afirmaba que no merecían vivir, es decir, los discapacitados mentales. Las ardientes palabras del Obispo golpearon a fondo la máquina de muerte del nacionalsocialismo.

Estas argumentaciones tan claras enfurecieron a los gobernantes nazis, que no sabían qué hacer, porque, a causa de la extraordinaria autoridad del obispo von Galen, no osaban arrestarlo o asesinarlo.

No se trataba ya de una valentía innata, y tampoco de una temeridad excesiva. Solamente un profundo sentido de responsabilidad y una visión clara de lo que era correcto y de lo que no lo era podían inducir al obispo Clemens August a pronunciar esas palabras, las cuales nos invitan a reflexionar sobre la luminosidad de su testimonio de fe; nos invitan a imitar su ejemplo a nosotros, que vivimos en tiempos quizá aparentemente menos amenazadores, pero no menos problemáticos con respecto a la vida humana.

Reflexionando sobre lo que había sucedido entonces, el cardenal von Galen repasó luego todo eso con el pensamiento en marzo de 1946, diciendo:  "Dios me puso en una situación que me obligaba a llamar negro a lo negro, y a llamar blanco a lo blanco, como se dice en la ordenación episcopal. Sabía que podía hablar en nombre de miles de personas que, como yo, estaban convencidas de que solamente apoyándose en el fundamento del cristianismo nuestro pueblo alemán puede estar verdaderamente unido y alcanzar un futuro bendito".

5. Queridos peregrinos y peregrinas alemanes, podemos contemplar llenos de gratitud a esta gran personalidad de vuestra patria. El beato obispo Clemens August comprendió quién es nuestro Dios,  y en él puso toda su esperanza (cf. Is 25, 9). Primero como párroco y después como obispo, no escatimó esfuerzos en su ministerio pastoral; supo soportar privaciones (cf. Flp 4, 12), y estuvo dispuesto a dar su vida por el servicio a los hombres. En efecto, era plenamente consciente de su responsabilidad ante Dios. Por eso el Señor lo hizo partícipe  de las riquezas de su gloria (cf. Flp 4, 19),  de  las  que nos habla san Pablo en el pasaje de la carta a los Filipenses que acabamos de escuchar. Por  la  fe estamos convencidos de que él  fue  llamado  y elegido para participar en el banquete nupcial, en la perfección de la gloria divina; banquete nupcial  en  el  que nos hace meditar la estupenda parábola de Jesús, propuesta por el Evangelio de la liturgia de hoy (cf. Mt 22, 1-14).

Deseo congratularme con la diócesis de Münster porque, precisamente en el año en que se recuerda su erección, que tuvo lugar hace doce siglos, puede celebrar con alegría y sano orgullo esta beatificación aquí, sobre la tumba del apóstol san Pedro, para fortalecer sus raíces apostólicas, hundiéndolas aún más en el magisterio del Vicario de Cristo, hoy, por gracia de Dios, Benedicto XVI. Quiera Dios que el nuevo beato sea un estímulo para que la diócesis de Münster mantenga siempre viva su rica herencia, siempre actual, haciéndola fecunda para los hombres de nuestro tiempo.

El Señor bendiga, por intercesión del nuevo beato, a la querida y venerada diócesis de Münster y a toda la Iglesia que está en Alemania.

 

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All the Secrets of the Vatican Secret Archives

 

It is the pope´s private archive: a thousand years of documents in eighty kilometers of shelves. In 2006, it will be opened up to 1939. Many papers relating to Pius XII´s can already be read. An interview with the prefect of the archive

by Sandro Magister

 

ROMA, January 18, 2005 – A stir has been created in Italy and other countries by a document dating from 1946, from the Vatican nunciature in Paris, headed at that time by Angelo Giuseppe Roncalli, the future John XXIII.

The document – anticipated in an incomplete and poorly interpreted version by historian Alberto Melloni in the December 28, 2004 edition of "Corriere della Sera," and then discovered and published in its entirety by Andrea Tornielli and Matteo Luigi Napolitano in the January 11 edition of "Il Giornale" – carries an instruction from the Vatican approved by Pius XII and transmitted by Roncalli to the French bishops. It warns the Church against returning the Jewish children it sheltered during the war to the Jewish institutions that in 1946 were working in Paris and throughout Europe to transfer these little ones to Palestine in view of the foundation of the new state of Israel. But "it would be another matter," the document clarifies, "if the parents were asking for their children."

The document provided the impetus for the umpteenth firestorm of accusations against Pius XII. Daniel Jonah Goldhagen, a professor at Harvard, accused him of "having given the order to take the [Jewish] children away from their parents," and called for an international jury to try and condemn him.

Other voices were raised in opposition to the beatification of Pius XII, which is now underway.

And others demanded of the Vatican the "courage" to make the "grand gesture" of opening its archives.

The prefect of the Vatican Secret Archives, Sergio Pagano, replied to the latter of these contentions in an exclusive interview with the newspaper of the Italian bishops´ conference, "Avvenire," on January 14.

The interview in its entirety follows. It was conducted by Gian Maria Vian, a Church historian and tenured professor of patristic philology at the "La Sapienza" university in Rome.


”Many clamor to enter this secret fortress, and then, when it´s open, they disappear”

An interview with Sergio Pagano, prefect of the Vatican Secret Archives


Q: Have you heard about the latest requests for opening the Vatican archives? What do you think?

A: "I have read in the papers the latest invocations in a long litany that has lasted for decades: the Vatican must open its archives, the truth about Pius XII (as if there had never been any other popes) and his position in the last war must be known. The scholars; indeed, all of Europe – it has been written – have a great ´thirst´ to understand this tragedy of the recent past, as if the pacification of the burning conscience of Europe´s peoples, at least in terms of the second world war, can take place in an historiographical setting by virtue of the mere opening of the Vatican archives, while so small a place is reserved for Christianity – I do not say for the papacy – in the European constitution. This is a rather strange phenomenon. And I ask myself whether the continual request to open the archives of the Holy See is really motivated by genuine and tranquil historiographical considerations, or by other causes."

Q: But what about the openings themselves?

A: "There is the problem of preparing the archive material, as the most serious scholars know, which in our case is aggravated by the fact that, because of habit and the need for scientific consistency, in carrying out an opening this is not done, as elsewhere, according to periods determined by law, but for the whole pontificate. And in the case of Pius XI and Pius XII – some are already asking for the opening of the pontificates of John XXIII and Paul VI – we are looking at pontificates lasting almost twenty years. To prepare, inventory, number, and label such a great quantity of papers to make them available for consultation involves, as everyone understands, years of work and a significant amount of serious and qualified human effort. Also, the rule of checking documents before releasing them applies to the Vatican archives. The documents´ position and classification are verified, the completeness or incompleteness of an envelope or series of writings is confirmed, and procedures are followed. As much as possible, the documentation is made available in its genuine and original nature and cohesion, partly to avoid the emergence of "whodunnits," disappearances, or mysterious withdrawals – mysterious, of course, only for someone who doesn´t know how to do serious archive research – of which one reads occasionally.

Q: And all the pressure for openings?

A: "It isn´t true that all the historians are pressing for ever more frequent openings of the archives. But some should nonetheless keep in mind what Jacques Freymond wrote in 1981: governments should evaluate the documents to be made available to historians, separating those which for various reasons will not be consultable, while pressing for rapid openings would risk undermining these delicate operations. And the reason for this was given by a great Italian archivist, Elio Lodolini: ´We are against overhasty releases, insofar as these provoke the willful destruction of documents, or their distortion. Where the most absolute and demanding guarantee of secrecy for a reasonable period of time is lacking, the papers´ veracity and impartiality are diminished."

Q: Who determines the progressive release of the archive´s documents?

A: "The Vatican Secret Archives are called that because they are the private archive of the pontiff. They belong and answer only to him. It follows that only the pope has command of the archives, establishing norms and regulations, and deciding also the progressive openings."

Q: In 1880, Leo XIII opened the archives to scholars. What did this accomplish?

A: "What Leo XIII did during the first months of 1881 (and announced in 1880) was certainly an act of political and scientific foresight; much has been written, and will be written, on this subject. Nevertheless, it must be remembered that this opening concerned only the records then present in the old archive of Paul V (1605-1621), that is, a limited number of ´catchalls´ and ´miscellanies,´ as valuable and important as these are. There were no updated research tools, only the indices of the 1600´s – the great card catalogues and inventories would come later – so many were disappointed. From Leo XIII to today, the Vatican Secret Archives have grown by leaps and bounds, to at least fourteen times their original size. To give an example, initially there were the archives of only four nunciatures (three in old Italian states and one in Warsaw), while today we have more than 75. From about 5 linear kilometers of documentation in 1881, we have passed to more than 80 currently. This is without considering that the archive is not dead, but alive, because we periodically receive documents from curial bodies and the pontifical representatives around the world. Leaving aside the card catalogues and indices, the archive has increased in the last six years by more than 10,000 archive units. And each unit contains 500 pages on average: a total of 5 million sheets; that is, 10 million pages to look through and put in order."

Q: And the other popes?

A: "The successors of Leo XIII – who opened the Vatican archive up to 1815, the year of the congress of Vienna – followed his path. In 1924, Pius XI opened the documents up until 1846 (the year of Gregory XVI´s death); Pius XII prepared the opening of Pius IX (1846-1878), carried out in 1966 under Paul VI. And John Paul II has surpassed all in opening the archive: in 1978, he opened the pontificate of Leo XIII (1878-1903) and in 1985, that of Pius X (1903-1914) and Benedict XV (1914-1922). And in the first months of 2006, the pontificate of Pius XI (1922-1939) will be opened."

Q: How do you see the Vatican Secret Archives in comparison with other archives?

A: "I would say they are at an excellent point, because according to various laws one proceeds by different periods of opening, according to the type of document. Generally, one begins from a minimum of 50 years, moving backward, up to a maximum of 100 years for the most delicate or reserved documents. Italy opens its archives relating to external or internal politics 50 years after their date, but those reserved relative to private or personal situations, or the documents from criminal trials, after 70 years. Within a year the Vatican archives will be open up to 1939. The next opening, that of the pontificate of Pius XII, will bring us to 1958. Limited personnel and the length of the work do not permit one to think Pius XII´s documents will be opened soon. There is no fear that these documents, nor any of the others already open, will bring about historiographical reversals, exonerations, or condemnations (the historians do not expect this either). I add that, in order to make possible the opening of the pontificate of Pius XI within one year, a group of twenty archivists and collaborators has been working for about four years, and the Holy See has for this reason added eleven positions to the archive´s staff. Once the pontificate of Pius XI has been opened, the next step will be to prepare that of Pius XII."

Q: Have there been partial openings for the pontificate of Pius XII?

A: "For several months, the records of the ´Vatican Information Office for prisoners of war,’ which included documents from 1939 to 1947, has been open. So it goes well beyond the limit of 1922. This is in fact a bank of records that is homogeneous and in a certain way disconnected from the others. Seven persons worked for three years to put in order the more than 2,500 boxes that contain the records, and to transfer the card catalogue (about 3 million entries) onto DVD. So these records have been open since May 2004, but up until today only ten researchers in all of Europe have taken advantage of it. Sometimes there is an impression that certain scholars, whose voices are perhaps amplified too much by the press, clamor for the opening of the Vatican archives almost as though to enter into a secret fortress by overcoming imaginary resistance; but when the door is open and the documents are available, those who seemed to be at the gates don´t show up, or make almost a touristic visit. Also, for more than a year the archives of the nunciatures of Monaco and Berlin have been opened up to 1939; after some initial traffic from a modest number of researchers, just a few of the most serious and methodical have remained. Most of the curiosity seekers have dispersed. This is strange. It is as if, unable to provide confirmation for preformulated but undocumentable theories, the archives could be forgotten. John Cornwell, for example, who has judged Pius XII very harshly, has never set foot in the Vatican Secret Archives (if for nothing else than to study the period of nuncio Pacelli); I could say the same about Italian historians as well."

Q: Why does it take so much time to move forward to the opening of a pope´s documents?

A: "To organize, verify, inventory, and number the papers. The Vatican archive, in fact, receives documents from the various dicasteries of the Roman curia, in the order and material organization they had originally. But in the archive, in view of the documents´ release, a comparison must be made between the documentation – contained in envelopes, folders, bundles, volumes, and other bindings – and the related card catalogues or contextually compiled indices. Thus the material must be prepared, sometimes cleaned, and divided into manageable bundles; in this phase, verification is obtained that procedures are being followed and that the titles correspond with the records. The next phase is the collation, or organization into envelopes, of the papers, and this entails numbering them. All these operations, carried out for thousands and thousands of items, explains why the work goes on for years. To this it must be added that some archives of pontifical representatives, because of historical vicissitudes, arrive in complete disorder. This is the case, for example, of the representatives in countries occupied during wartime (Poland, Latvia, Lithuania, Estonia) or of those areas of central and eastern Europe which certainly did not have an easy life during the cold war: the pope´s representatives were harried by the communist governments from one day to the next and forced to flee, carrying the papers from their archives heaped together as well as possible in their luggage (as in Bulgaria, Czechoslovakia, Yugoslavia, Romania, and other countries). All this material must be patiently reviewed, ordered, and inventoried. No scholar, in fact, could carry out studies on these documents without this preliminary work."

Q: But how big are the Vatican Secret Archives?

A: "We have more than 80 linear kilometers of documentation – just recently provisions were made for measuring the individual shelves – which goes from the 11th century (documents before this are rare) until the extremely brief pontificate of John Paul I in 1978. In all, there are about 40,000 parchments, noteworthy documentation from the 12th-14th century, more consistent records from the 15th-18th century, and then the immense heap of documentation from the 19th and 20th centuries. The total is over two million items."

Q: Which documents are studied most today?

A: "With no offense to contemporary historians, the majority of the scholars who visit the archive are concerned with medieval and modern history. And this is verified by important series of publications from various European countries (Germany, France, Austria, Italy, Spain, Poland, Belgium, Switzerland, Portugal, Holland, Norway, Finland, Sweden, Ireland, Denmark, Croatia, Hungary, the Czech Republic, Slovakia, and others). These scholars also have the right to enjoy instruments adapted to their research, which makes it necessary that a certain number of officials work for years on medieval and modern documents. Consider that some diplomatic records from the 14th-16th centuries still do not have an inventory."

Q: How many scholars frequent the archive?

A: "From the 27 scholars admitted in 1882, immediately after the opening Leo XIII had wanted, the number grew to 400-500 scholars yearly in the period 1958-1967; in the last three decades of the 1900´s this reached an average of 1300 scholars per year, with 40-50 daily visits and peaks of 60-80 during some months. The highest point came in 1999, when the number of researchers reached 1444."

Q: Is there privileged access?

A: "We must clarify this point again. I can attest in good conscience that since I have been prefect, that is, since 1997 – but this naturally held true even before – no privilege, regard, or favoritism has been reserved to any scholar, whether ecclesiastic or lay: all are subject to the same rules. No one can ever say he had any special permission from me (besides, this would have to come from the Secretariat of State). Only the postulators for the causes of saints, as is obvious, have permission to consult documents from the sealed period, having obtained permission from the Secretariat of State, and must maintain secrecy on the documents granted to them, both during the canonical process and after."

Q: What news will the opening of the pontificate of Pius XI bring?

A: "The entire pontificate of Pius XI (1922-1939) will be opened during the first months of 2006, and with it a vast field of historical inquiry. Among the ruins of the first world war and the threat of the second, pope Ratti had to witness the coming to power of four dictators (Mussolini, Hitler, Stalin, and Franco), the great crisis of 1929, the colonial wars, the wars of Mexico and Spain, the promulgation of terrible racial laws in Germany and Italy, and the harbingers of the second world war. Pius XI resolved the Roman question with the Lateran Pacts (1929), protected and expanded Catholic Action, celebrated the jubilee of 1925 and the extraordinary one of 1933-1934, designed a vast missionary project that reached all the way to China, turned his attention to the East (with special regard for Russia), looked at science from a new perspective, and established diplomatic relations between the Holy See and various countries of the world. All this, and much more, is reflected in the documents of his pontificate, which will be submitted openly to the scrutiny of scholars."

Q: And Pius XII?

A: "Already in 2002 it was officially communicated that after the opening of the pontificate of Pius XI work will begin to make available, as the first priority, the Vatican-German documentation sources relative to the pontificate of Pius XII (1939-1958), which were published in part at the behest of Pius VI in the 12 volumes (1965-1981) of the ´Actes et documents du Saint-Siège relatifs à la seconde guerre mondiale.´ But as I said before, all of the records of the ´Vatican Information Office for prisoners of war,´ which has documents from 1939 to 1947, are already open."
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A link to the newspaper of the Italian bishops´ conference (with an online dossier on "Pope Pacelli and the French affair"):
> Avvenire
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A link to the Secret Archives, on the home page of the Vatican Library:
> Vatican Secret Archives
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The "special" in "Corriere della Sera," with the latest polemics on Pius XII and the Jews, from December 28, 2004 and after:
> Pio XII, la Chiesa, la Shoah

2005-01-21

 

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¿Cómo es posible imaginar un consejo o una confederación mundial cristiana, en la que cada uno de sus miembros pueda, hasta en materia de fe, conservar su sentir y juicio propio aún estos contradigan al juicio y sentir de los demás?... Entre tan grande diversidad de opiniones, no sabemos cómo se podrá abrir camino para conseguir la unidad de la Iglesia, unidad que no puede nacer más que de un solo magisterio, de una sola ley de creer y de una sola fe de los cristianos... De esa diversidad de opiniones es fácil es fácil el paso al menosprecio de toda religión, o "indiferentismo", y al llamado "modernismo", con el cual los que están desdichadamente inficionados, sostienen que la verdad dogmática no es absoluta sino relativa, o sea, proporcionada a las diversas necesidades de lugares y tiempos, y a las varias tendencias de los espíritus, no hallándose contenida en una revelación inmutable, sino siendo de suyo acomodable al a vida de los hombres... Porque la unión de los cristianos no se puede fomentar de otro modo que procurando el retorno de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo, de la cual un día desdichadamente se alejaron; a aquella única y verdadera Iglesia que todos ciertamente conocen y que por la voluntad de su Fundador debe permanecer siempre tal cual EL mismo la fundó para la salvación de todos... No puede adulterar la Esposa de Cristo; es incorruptible y fiel. Conoce una sola casa y custodia con casto pudor la santidad de una sola estancia... Vuelvan los hijos disidentes, no ya con el deseo y al esperanza de que La Iglesia de Dios vivo, la columna y el sostén de la verdad, abdique de la integridad de su fe, y consienta los errores de ellos, sino para someterse al magisterio y al gobierno de ella...[“Mortalium Animos”, ¿cómo fomentar la verdadera unidad de los cristianos?, de S.S. Pió XI, 1928]

 

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Cuiden de sí mismos y de todo el rebaño en el que el Espíritu Santo les ha colocado como Obispos [“episkopos”]: pastoreen la Iglesia del Señor, que ÉL [Jesucristo] adquirió con su propia sangre. 29Sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos voraces que no perdonarán al rebaño [y querrán acabar con La Iglesia]. 30De entre ustedes mismos surgirán hombres que enseñarán doctrinas falsas [deformarán la sana doctrina cristiana] e intentarán arrastrar a los discípulos tras sí. 31Estén, pues, atentos, y recuerden que durante tres años no he dejado de aconsejar a cada uno de ustedes noche y día, incluso entre lágrimas.” [San Pablo - Hechos Cap. 20]

 

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«La historia no está en manos de potencias oscuras, del azar o de opciones humanas» S. S. Benedicto XVI P.P.


«Ante el desencadenamiento de energías malvadas, ante la irrupción vehemente de Satanás, ante tantos azotes y males, se eleva el Señor, árbitro supremo de las vicisitudes de la historia».

«Dios no es indiferente ante las vicisitudes humanas, sino que penetra en ellas realizando sus "caminos", es decir, sus proyectos y sus "obras" eficaces».


«Esta intervención divina tiene un fin preciso: ser un signo que invita a todos los pueblos de la tierra a la conversión. Las naciones deben aprender a "leer" en la historia un mensaje de Dios».

Para S. S. Benedicto XVI «la aventura de la humanidad no es confusa y carente de significado, ni está sometida a la prevaricación de los prepotentes y perversos» y, de hecho, «existe la posibilidad de reconocer la acción de Dios en la historia».

El Concilio Ecuménico Vaticano II, en la constitución pastoral «Gaudium et spes», invita al creyente «a escrutar, a la luz del Evangelio, los signos de los tiempos para ver en ellos la manifestación de la acción misma de Dios».

«Esta actitud de fe lleva al ser humano a reconocer la potencia de Dios que actúa en la historia, y a abrirse así al temor del nombre del Señor», «temor» que no es «miedo», sino «el reconocimiento del misterio de la trascendencia divina».

«Gracias al temor del Señor no se tiene miedo del mal que irrumpe en la historia y se retoma con vigor el camino de la vida», repitiendo las últimas palabras de Jesús sobre la tierra: «¡Ánimo! yo he vencido al mundo».

Papa Juan XXIII, solía repetir: «el que cree no tiembla, pues el que cree no debe tener miedo del mundo ni del futuro».

S. S. Benedicto XVI P.P. 2005-05-11 – Vat. Roma – Italia

 

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Cuando nació el cristianismo en la primera mitad del siglo I hubiera sido difícil imaginar qué pasaría de ser un reducido movimiento judío. Sin embargo, ofreció esperanza a sectores sociales como las mujeres, los esclavos, los desposeídos o los enfermos. Durante la Edad Media, creó la Universidad y sentó las bases de la revolución científica. En el siglo XVI la Reforma proporcionó el concepto de libertades políticas, la recuperación del papel del individuo o la necesidad de controlar públicamente al poder mediante resortes democráticos. Durante los siglos siguientes combatió la esclavitud, defendió a los indígenas y apuntó hacia los peligros de un capitalismo salvaje o de la utopía marxista. Así fue modelando un ámbito de justicia y libertad a lo largo de la Historia.

 

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“Las Escrituras no se pueden interpretar solo con los instrumentos de la ciencia de la exégesis –como hacen los protestantes-, mas va leída a la luz de la Tradición del Magisterio”. “En la Iglesia, las Sagradas Escrituras, cuya comprensión crece bajo la inspiración del Espíritu Santo, y el misterio de la interpretación auténtica, dado a los apóstoles, pertenecen el uno al otro en modo indisoluble. Y entonces, allí donde la Sagrada Escritura viene separada de la voz viviente de la Iglesia, vemos que esa cae prisionera a las disputas de los expertos”.

2005-05-07 – S. S. Benedicto XVI – San Juan de Letrán.

 

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Razón de la Encarnación: No dejar que el hombre fuese asediado por el pecado y entregado a la muerte 

"Ya que es claro que el Creador del universo es providente hacia sus criaturas, aparece indudable e impugnable la razón de la Encarnación del Salvador. Ya que convenía a quien había diseñado el universo y había dado el ser a las cosas que no eran no dejar perecer la raza de los hombres, por la que había preparado todas las cosas que se ven. La tierra de hecho es el lugar donde viven, y tienen el cielo como techo; el aire, y el mar, los ríos y las fuentes y los fragmentos de las nubes y los rocíos y las auras, y además las plantas – las fructíferas y las infructíferas - y los animales – terrestres y alados y acuáticos y anfibios - y la infinita especie de las hierbas y las minas de los metales están al servicio del género humano; y todavía, el sol y la luna y la multitud de los astros, dividiendo el tiempo, lo distribuyen en partes iguales, y uno ilumina el día y llama al trabajo, y el otro, junto con los astros, tiene en suerte el trabajo de iluminar la noche. El Señor del Universo no considera justo dejar que aquél, por el que todas las cosas han sido hechas, fuese acechado del pecado y entregado como prisionero a la muerte. Y por ello el vistió la forma humana y cubrió la naturaleza invisible con la visible, y la visible la custodió sin pecado y conservó intacta la escondida; de hecho ni ésta participó de las pasiones de la carne, ni la carne participó de las manchas del pecado. [...] Así, cuando quiso dar a todos los hombres un remedio saludable, no se sirvió, como sus ayudantes, de los Ángeles o Arcángeles, ni del cielo emanó una voz sonora e adecuada a todos los hombres, sino que del útero de una virgen se construyó un habitáculo humano y de allí salió fuera, visto como un hombre y adorado como Dios, generado de la sustancia del Padre, antes del principio de los siglos, y tomando de la virgen el elemento visible, siendo al mismo tiempo nuevo y eterno."

Teodoreto, Curación de las enfermedades de los paganos (cfr. VI, 74–78) 


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La Iglesia, desde el inicio, es católica,

esta es su esencia más profunda, dice Pablo.

 

El nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, es un pueblo que proviene de todos los pueblos. La Iglesia, desde el inicio, es católica, esta es su esencia más profunda. San Pablo explica y destaca esto en la segunda lectura, cuando dice:  "Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu" (1 Co 12, 13). La Iglesia debe llegar a ser siempre nuevamente lo que ya es: debe abrir las fronteras entre los pueblos y derribar las barreras entre las clases y las razas. En ella no puede haber ni olvidados ni despreciados. En la Iglesia hay sólo hermanos y hermanas de Jesucristo libres. S. S. Benedicto XVI – P.P. 2005

 

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Jesús decía: «Yo soy la luz del mundo, quien me sigue no camina en tinieblas». Si su luz nos ilumina, no sólo iluminará toda situación, aunque sea la más trágica, sino que además nosotros, como decía Él siempre, seremos luz. La luz tenue de una vela ilumina una casa, una lámpara apagada deja todo en la oscuridad. Que Él brille en nosotros con su palabra, con su Espíritu, con la savia de sus santos. Que nuestra vida sea la cera que se consuma con total disponibilidad.

 

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“En la verdad, la paz” S. S. Benedicto XVI - lema para el día de la paz: I.I.MMVI

 

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“Consuela, consuela, consuela a mi pueblo, dice Dios. Habla al corazón de Jerusalén.” (Is. 40, 1)

 

Abastecer de consuelo, esa es la misión de los profetas de todos los tiempos.

 

El mundo se encuentra hoy repleto de corazones afligidos, pero antes de que podamos ser útiles para participar de este sublime ministerio, hemos de sufrir y sobrepasar las mismas aflicciones que oprimen a innumerables corazones, con sangre, sudor y lágrimas.

 

De esa forma nuestra vida se convierte en una sala de emergencias y cuidados intensivos de un gran hospital, donde se nos enseña ‘el arte del divino consuelo’. Nos encontramos mal heridos, y al vendarnos ‘el Médico Divino’, Jesús de Nazaret, aprendemos por experiencia a ayudar a los demás en lo adelante, allí y en todas partes.

 

¿Todavía te preguntas por qué atraviesas por esta o aquella aflicción; una pena especial en este momento?

 

Espera que pasen cinco, diez o quince años, cuando te encuentres con muchos otros afligidos como tú, y estarás preparado para decirles como has sufrido y como has sido consolado; revelarles la historia de cómo Dios en una ocasión te aplicó la medicina que justo necesitabas, y te sacó de la desesperación en que se encontraba tu alma.

 

Además, y muy importante esto, podrás confirmar el porqué has estado afligido, y bendecirás a Dios por todas las enseñanzas recibidas y la magna disciplina que recibió tu vida para mejor provecho propio y mayor utilidad de todos alrededor tuyo.

 

Dios no nos consuela para que vivamos una vida cómoda, sino más bien para que seamos consuelo de nuestros hermanos.

 

Dios quiere que nos santifiquemos. Ésta es tu oportunidad.

 

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La cuestión geográfica
Turquía tiene en territorio europeo un 3% de su superficie y un 11% de su población. Es difícil afirmar que esta mínima presencia en suelo del Viejo Continente conviertan al país en europeo. Considerar esta opción sería como suponer que España es africana porque tiene Ceuta, Melilla y las Canarias en el continente africano. Geográficamente, Turquía no es Europa, aunque Europa tampoco es claramente un continente porque parece más bien una península de Asia, según explica la profesora doña Araceli Mangas, catedrática de Derecho Internacional en la Universidad de Salamanca. En su opinión, «el concepto de europeo que se maneja en el artículo I-58.1 del Tratado constitucional no se refiere a la pertenencia a una cultura ni a una estricta noción geográfica», y se plantea situaciones como la de Chipre que, por su emplazamiento, debería considerarse asiática. Sin embargo, la cultura chipriota, a diferencia de la turca, es la misma que la de Europa Occidental. Tradicionalmente se ha situado la frontera europea en los Urales y la línea que une el Mar Caspio y el Mar Negro con el mar Mediterráneo. Ucrania sí forma parte del continente europeo, así como un buen porcentaje de Rusia. Pero Turquía no.

 

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"Gloria a Dios por todo esto". San Juan Crisóstomo, sus últimas palabras. 

 

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Compendio del Catecismo de la Iglesia católica

La fe de los sencillos - Una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia. 2005. ¡No falte en la bolsa de mano de cada cristiano para aprenderlo!

Creer, celebrar, vivir y orar, esta y no más es la fe cristiana desde hace 2000 años, enseñada por la Iglesia Católica sin error porque Cristo la ilumina y sólo Él la guía.


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La unión de la familia humana se fortalece mucho y se completa con la unidad, fundada en Cristo, de la familia de los hijos de Dios. Ciertamente, la misión propia que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, económico o social, pues el fin que le asignó es de orden religioso. Pero precisamente de esta misma misión religiosa fluyen tareas, luz y fuerzas que pueden servir para constituir y fortalecer la comunidad de los hombres según la ley divina.
Además, en virtud de su misión y su naturaleza, no está ligada a ninguna forma particular de cultura humana o sistema político, económico o social. Por ello, la Iglesia, desde esta su universalidad, puede ser un vínculo muy estrecho entre las diferentes comunidades humanas y naciones, a condición de que éstas confíen en ella y reconozcan realmente su verdadera libertad para cumplir esta misión suya. Por esta razón, la Iglesia aconseja a sus hijos, pero también a todos los hombres, que, en este espíritu familiar de hijos de Dios, superen todas las desavenencias entre naciones y razas, y den firmeza interior a las asociaciones humanas justas. El Concilio considera con gran respeto todo lo verdadero, bueno y justo que se encuentra en las variadísimas instituciones que el género humano ha fundado para sí y continúa fundando sin cesar. Declara, además, que la Iglesia quiere ayudar y promover todas estas instituciones, en la medida que esto dependa de ella y pueda conciliarse con su misión. Nada desea más ardientemente que poder desarrollarse libremente al servicio del bien de todos bajo cualquier régimen que reconozca los derechos fundamentales de la persona y de la familia y los imperativos del bien común.

Constitución Gaudium et spes, 42 – VATICANO II

 

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Porque la verdadera catolicidad es pluriforme: ‘unidad en la multiplicidad y multiplicidad en la unidad’ S. S. Benedicto XVI – P. P.

 

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Un antiguo escritor cristiano, Eusebio de Cesarea, subraya la primacía del amor por encima de la necesaria justicia: «No juzgues primero y después ofreces misericordia; sino que primero ten misericordia y después juzgas; con clemencia y con misericordia emite sentencias».

 

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La fraternidad entre los cristianos no es simplemente un vago sentimiento y ni siquiera nace de una forma de indiferencia hacia la verdad. La fraternidad está fundada sobre la realidad sobrenatural del único bautismo, que nos incluye a todos en el único cuerpo de Cristo (cfr. 1 Cor 12,13; Gal 3, 28; Col 2,12).-

S. S. Benedicto XVI – P. P.

 

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Autenticidad. La palabra "autenticidad" es una palabra evidentemente de origen helénico – y en griego, otra palabra es estlom. Estlom es una palabra que ha quedado confinada a la lengua: es interesante porque actualmente la palabra está ocupada, diríamos, por la idea de etimología. La etimología es el origen verdadero de las palabras; es naturalmente lo que muestra de dónde proceden las palabras que se usan en una lengua determinada, en el presente. Pero originariamente no es solamente esto: hay textos remotísimos, incluso homéricos, en que aparece la palabra estlom como "lo verdadero". Hace ya muchísimos años, yo encontré unos textos en Hesíodo, en la Teogonía de Hesíodo, en la cual se hace una contraposición: las musas dicen: sabemos decir cosas falsas, pero también cuando queremos podemos decir cosas verdaderas. Y en Homero se habla de palabras falsas semejantes a las verdaderas. Y más: alguna vez he dicho que la ontología se podría llamar etimología; sería el logos, la ciencia, de lo auténtico, de lo verdaderamente auténtico. Pero, claro, la palabra ya está ocupada por la lingüística y no podemos usarla más que, diríamos un poco entre comillas y para explicar simplemente su origen.

 

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Cuando se encasquilla la razón, se disparan las sectas y todo ofrecen al gusto del cliente. Bien dice Tertuliano, “si la falsedad es una corrupción de la verdad, la verdad debe precederla”, por eso la Iglesia Católica precede a las sectas y la historia es testigo.

 

En pocas palabras: si Cristo fundó una Iglesia y el diablo la corrompió y luego tuvo que venir Lutero para "reformarla"; ¿Qué papel hace Cristo prometiendo una Iglesia invencible? Y si eso fuera posible; ¿Cuál de las miles de divisiones del protestantismo heredó el "Espíritu de Verdad" del que Cristo habla y que promete con tanta certeza.

 

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Unos jóvenes de una parroquia escribieron el siguiente manifiesto: «Nosotros que vamos a recibir el sacramento de la Confirmación, denunciamos:
   –Un mundo corrompido por el odio, el egoísmo, la violencia...
   –El racismo y la opresión ejercida por los más fuertes.
   –La melancolía, la tristeza y la apatía que restan calidad de vida.
   –La negatividad y la manipulación de medios de comunicación.
   –La falta de espíritu de sacrificio y de esperanza frente a la comodidad.
   –La carencia de fe, que si se posee puede «mover montañas».
   Por lo tanto, deseamos:
   –Encontrar la verdadera luz... que guíe nuestras vidas.
   –Defender la libertad y nuestros derechos para que lo sean también de otros.
   –Ser alegres y serviciales... para los que están a nuestro lado.
   –Una vida de manos tendidas, corazón abierto y deseos nobles.
   –Queremos una Iglesia amiga que nos dé a Jesús, que ayuda y salva.
   –Amar, compartir, sentirnos útiles... porque ello transmite vida y felicidad.
   –Que las personas vivan la Paz en su interior y que sepan manifestarla en su exterior.
   Para conseguir todo esto, nos comprometemos a:
   – Compartir la alegría, el gran secreto de los cristianos.
   –Escuchar, aceptar y ayudar a quienes nos topamos.
   –Defender la verdad y no dejar que nos laven el cerebro.
   –Aunque tropecemos y caigamos, nos levantaremos.
   –Transmitir el mensaje de Jesús que no es otro que nos amemos, el amor.

 

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El «boom» de Benedicto XVI. Especialmente significativo es el ascenso que han experimentado los libros escritos por el cardenal Ratzinger antes de ser nombrado Pontífice. Desde el momento de su elección, el pasado 19 de abril, las librerías de todo el mundo llenaron los estantes con los libros publicados por el purpurado. Nueve meses después, sus obras siguen siendo éxitos de venta en todo el mundo, también en nuestro país.
   Entre sus libros más destacados se encuentran «
Dios y el mundo» (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) y «La sal de la tierra» (Ediciones Palabra), ambos escritos en colaboración con el periodista Peter Seewald. El escritor va presentando distintas preguntas sobre un mundo alejado de la fe, a las que Benedicto XVI responde con meridiana claridad. El tercer libro del Papa que ha triunfado estas semanas en las librerías religiosas españolas es «Mi vida» (Ediciones Encuentro), una obra en la que el cardenal Ratzinger abre su corazón al lector para contarle sus distintas experiencias vitales…2006.I

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

 

Gracias de vuestra visita.

Recomendamos vivamente:

 

CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL’

Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que la Iglesia Católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Como la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad. De un modo senillo y muy atractivo. 2007.

Autor: Thomas E. WOODS Jr. -  Editorial: CIUDADELA. 

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In Obsequio Jesu Christi.

La Iglesia es la obra de Dios a través de los hombres.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).