Friday 26 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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EN BUSCA DE UN CABEZA DE TURCO

 

 

 

…Se hace necesario analizar las claves de comprensión que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos entiende que son justas para limitar la libertad de expresión.

 

La primera consiste en distinguir las informaciones que proporcionan datos de hecho de los juicios de valor. Estos juicios –por fuerza subjetivos– pueden ser sancionables si se fundamentan en elementos de hecho falsos o inexistentes.

 

La segunda clave hace hincapié en la distinción entre expresiones gratuitamente ofensivas (animus iniurandi) y las que, pese a chocar o herir sensibilidades, contienen informaciones e ideas destinadas a promover el debate social. A diferencia de las anteriores, estas últimas no son sancionables ya que promueven –aunque no todos las compartan– un clima de pluralismo y tolerancia.

 

La tercera y definitiva clave, que condena siempre el Tribunal, se refiere a las expresiones que incitan al odio, la violencia y la discriminación religiosa (hate speech).

 

A la luz de estas claves de comprensión, y con independencia de cuál sea nuestra identidad religiosa, podemos los europeos dilucidar si determinadas afirmaciones, discursos o espectáculos se acomodan o no a las exigencias que dimanan del ejercicio de la libertad de expresión. Intentarlo vale la pena.  Àlex Seglers - 2006-10-16

 

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Juan Pablo II, SIDA y condones

 

Solemne funeral en plegaria y honor de S. S. JUAN PABLO II - P.P. 2005.04.08

 

Por Michael Cook

Sólo después de un mes de la muerte de su predecesor, el nuevo Papa, Benedicto XVI, anunció que había empezado el proceso que culmina en santidad católica. El Vaticano generalmente se mueve a paso glacial para estas cosas, así que esta velocidad sin precedentes confirma lo que la mayoría de la gente siente por Juan Pablo II: que era un tipo extraordinariamente bueno. Sin embargo, antes de que los creyentes se emocionen mucho, hay algo que necesita dilucidarse: la nimiedad sobre si Karol Wojtyla fue, en verdad, el asesino en masa más grande del siglo XX. Si lo fue, puede que la canonización no sea tan buena idea. 

 

Eso es lo que los abogados del diablo han tenido a bien decir.

 

Nicholas Kristof, del New York Times, dice que la prohibición del Vaticano sobre los condones ha costado cientos de miles de vidas siendo uno de “sus más trágicos errores en los dos primeros milenios de su historia”. El influyente New Statesman en Londres publicó un artículo en portada poco después de la muerte de Papa afirmando que “él probablemente contribuyó más a la propagación continental de la enfermedad que la industria del transporte terrestre por camión y la prostitución juntos”.

 

Rosemary Nelly, de The Australian en Sydney, opina que el intransigente Vaticano “finalmente será acusado de crímenes contra la humanidad”. Polly Toynbee, del periódico del Reino Unido The Guardian, quien seguramente comió algo asqueroso en el desayuno aquella mañana, comparó a Juan Pablo II con Lenin: “Ambos antepusieron la ideología extrema a la vida humana y la felicidad, a un coste humano inimaginable”. Hasta los médicos se unieron al coro. La principal revista médica especializada del mundo, The Lancet, acusó al Papa de ignorante y rígido por poner “obstáculos insalvables para la prevención de la enfermedad”.

 

No sé si alguno de estos escritores ha visitado alguna vez hospicios de SIDA y ha abrazado a enfermos de SIDA como hizo Juan Pablo II o si alguno ha trabajado tanto, como Juan Pablo II trabajó para conseguir aportaciones económicas internacionales para el tratamiento del SIDA. En su mayor parte, parecen ser los mismos que buscan ensuciar todo lo demás que hizo Juan Pablo II. Pero han hecho su acusación que merecen un examen. ¿Aguantará el escrutinio? 

 

Estadísticas aterradoras

 

No hay duda que el SIDA en África es aterrador. La última investigación sobre la proporción del SIDA en Suazilandia, un pequeñísimo reino de 2 millones de personas rodeado por Sudáfrica ha alcanzado el 42.6%, el más alto del mundo. Y está subiendo. Hace 3 años, en 2002, era el 38.6%. “Suazilandia será exterminada”, dijo desesperadamente un activista contra el SIDA. Las cifras de otros países en el sur de África son casi tan sombrías.

 

De acuerdo al Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), dos tercios de la gente con VIH/SIDA viven en el África subsahariana. Al final de 2004, 25.4 millones de personas estaban infectadas, con alrededor de 3 millones infectados durante el año. La expectativa de vida al nacer ha bajado a menos de 40 en 9 países: Botswana, la República Centroafricana, Lesoto, Malawi, Mozambique, Ruanda, Suazilandia, Zambia y Zimbabwe. En este último país, la expectativa de vida al nacer era de 52 años en 1990 y es de sólo 34 en 2003.

 

Horrendo. Increíble, desgarradoramente horrendo.

 

Pero hay algo absurdamente medieval en convertir al Papa en la cabeza de turco, como si las nubes fueran a desaparecer y el sol volviera a brillar si clavamos suficientes alfileres en el muñeco vudú de Juan Pablo II. Echándole la culpa de la tragedia del SIDA africano a un hombre es una de esas ideas que son, en palabras de George Orwell, “tan estúpidas que sólo los intelectuales podrían creérselas”.

 

El papel del catolicismo

 

Esas dos ideas existen como parte de todas esas críticas. La primera es básicamente esta: los católicos africanos son tan devotos que si tienen sexo fuera del matrimonio, coquetean con prostitutas o toman una tercera esposa, se abstendrán piadosamente de usar condones porque el Gran Padre Blanco les dijo que no lo hicieran. Toynbee invoca sombríamente “el poder profundo del Vaticano… su autoridad personal sobre 1.3 mil millones de fieles, que es de lo más poderosa sobre los más pobres y desamparados devotos”.

 

Pero es que no se puede estar en misa y repicando: esos ignorantes católicos de piel oscura no pueden ser tan santurrones para usar condones y demasiado aviesos para resistir la tentación. El periodista Brendan O’Neill –que se describe como ex católico que ha abandonado la enseñanza católica sobre sexualidad moral– resume este argumento paternalista en su periódico online Spiked: “La única razón que usted podría creer la idea increíblemente simplista de que el edicto del Vaticano = SIDA en África es que usted considera a los africanos como poco más que autómatas que hacen lo que les dicen”.

 

Superponer los mapas de proporción del SIDA y del catolicismo en el mundo es suficiente para ver cómo se hunde la relación entre la Iglesia Católica y el SIDA. En el hospicio que Suazilandia es hoy, sólo el 5% de la población es católica. En Botswana, donde el 37% de la población está infectada, sólo el 4% de la población es católica. En Sudáfrica, el 22% de la población está infectada y sólo el 6% es católico. Pero en Uganda, donde el 43% de la población es católica, el porcentaje de adultos infectados con el VIH es del 4%.

 

En realidad, sin la Iglesia Católica la situación sería mucho peor. El desastre del SIDA en África pesó mucho en el Papa. Hace 10 años pidió a “los científicos y líderes políticos del mundo, movidos por el amor y respeto debido a cada ser humano, que usaran todos los recursos a mano para poner fin a esa plaga”. Y los católicos respondieron.

 

Alrededor del 27% del cuidado sanitario de las víctimas del VIH/SIDA es cubierto por las organizaciones eclesiásticas y ONGs católicas, algo que hasta The Lancet ha reconocido. Forman una amplia red de clínicas que llegan a la gente más pobre, distante y olvidada de África.

 

Estas estadísticas sugieren que la verdadera historia puede ser bastante contraria al sonsonete que tocan los medios: que practicar el catolicismo puede, en realidad, ser el mejor preservativo.  

 

¿Son tan efectivos los condones en realidad?

El segundo supuesto es que los condones son esenciales para prevenir el SIDA en África. En palabras de los investigadores de la London School of Hygiene and Tropical Medicine: “El condón es un artilugio que salva vidas, altamente efectivo en la prevención de la transmisión del SIDA si es usado correcta y consistentemente, además de ser el mejor método actualmente para la prevención del VIH para los que son sexualmente activos y están en riesgo”.

 

Sin embargo, observe que este dogma está limitado por dos salvedades importantes: “si es usado correcta y consistentemente”. ¿Cuán a menudo podemos esperar esto en el sur de África? Si los expertos no han podido terminar con el SIDA en San Francisco y Sidney promocionando condones, ¿qué les hace pensar que lo lograrán en África?

 

Lo increíble es que a pesar de la insistencia dogmática de que distribuir condones es la única manera de detener el avance del SIDA, hay muy pocos estudios que lo demuestren. Un artículo en el Boletín de la OMS el año pasado admitía que hay muy poca investigación sobre el impacto de programas de promoción del condón en la incidencia real de la infección del VIH.

 

Además, aún si los condones fuesen “eficaces” –o sea que no se rompiesen o que no tuviesen fugas– la ley de Murphy dice que muy a menudo fallan. De acuerdo al grupo americano Family Health International que apoya iniciativas reproductivas sanitarias y que promueve condones con vigor, “los condones tienen que ser usados correcta y consistentemente para que funcionen”; “el uso correcto es más complicado de lo que parece porque hay muchas formas de hacerlo mal”; “algunas personas tienen problemas para hacerlo correctamente y experimentan más roturas de lo normal”.

 

En el caótico ambiente social de muchos países africanos –donde la pobreza es endémica, las mujeres son generalmente violadas y la poligamia es común– es muy poco probable que los hombres usen los condones con regularidad. Como observa el presidente Museveni de Uganda: “En países como los nuestros donde una madre tiene que caminar 32 kilómetros para conseguir una aspirina para su niño enfermo u ocho kilómetros para ver si consigue agua, el asunto de conseguir una fuente constante de condones quizá no se resuelva nunca”.

 

Un estudio reciente del uso del condón en países en desarrollo publicado en la revista “Estudios sobre la planificación familiar” resumió la situación con estas palabras irrefutables: “todavía no ha surgido ningún ejemplo claros de un país que haya hecho retroceder una epidemia generalizada mediante, principalmente, la promoción del uso del condón”. Esto se ve más claramente en el sur de África. Los altos niveles de transmisión de VIH han continuado aumentando a pesar de los altos niveles de uso del condón. En Botswana, dice el catedrático Norman Hearst de la Universidad de California en San Francisco, las ventas de condones aumentaron de 1 a 3 millones en 2001 mientras que el promedio del VIH entre mujeres urbanas embarazadas aumentó de 27% a 45%. En Camerún donde la venta de condones pasó de 6 a 15 millones, el promedio del VIH aumentó del 3% al 9%.

 

 El ejemplo de Uganda

 

En realidad, la historia del SIDA en Uganda respalda la creencia de la Iglesia que la abstinencia y la fidelidad dentro del matrimonio son en verdad la mejor manera de luchar contra el SIDA. En 1991, el nivel de infección en Uganda era el 21%. Ahora, después de años de un programa simple y de bajo coste llamado ABC ha caído al 6%.

 

ABC significa A por “Abstinencia, B por “Be faithful”, que quiere decir “Sea fiel”, y C por “use Condones si no practica A y B”. El presidente de Uganda Yoweri Museveni predica el ABC del SIDA con el fervor de un evangelista. “No estoy a favor del uso de condones para las escuelas primeras y ni siquiera para las secundarias... Dejemos que los condones sean el último recurso”, dijo recientemente en una conferencia internacional sobre el SIDA que se celebró en la capital, Kampala. “Tengo hijos ya mayores y mi política era asustarlos contra la práctica del sexo indisciplinado. Comencé a hablar con ellos a la edad de 13 años diciéndoles que se concentraran en sus estudios que para el sexo habría tiempo”.

 

Toynbee sostuvo en su diatriba en The Guardian que “la abstinencia y el celibato no están en la condición humana”. Pero Museveni –nada inocente sobre la condición humana– piensa que si lo están. “Hicimos nuestra más alta prioridad convencer a nuestra gente a que regresaran a los valores tradicionales de la castidad y la fidelidad y que si eso fallaba, que usaran condones” le dijo a ejecutivos de la industria farmacéutica americana hace un par de años. “La alternativa era ser diezmados”.

  

Detrás de la campaña

 

La campaña para ensuciar el nombre de Juan Pablo II con las muertes africanas es tan incendiaria y desconcertantemente descerebrada que equivale a la prueba concluyente de la máxima de Orwell. ¿Qué podría estar detrás de esto?

 

Hay una respuesta política. Una astuta campaña –hecha por católicos descontentos para desacreditar al Papa y las enseñanzas tradicionales de su Iglesia– ha estado en marcha desde hace varios años. Un grupo pro-aborto llamados Católicos por la libre elección (del aborto), o CFC en sus siglas en inglés, lanzó una campaña internacional de relaciones públicas en diciembre de 2001 para promover la idea que “los buenos católicos usan condón”. Campañas publicitarias en EE.UU., México, Filipinas, Sudáfrica, Kenia, Chile y Zimbabwe marcaron “la primera fase de un esfuerzo para cambiar la política del Vaticano y desafiar su lobby agresivo contra la disponibilidad y el acceso a los condones en áreas del mundo con mayor riesgo”. La posterior cobertura mediática, por lo menos en el Reino Unido, reflejaba los temas centrales de la ideología de la CFC.

 

Pero a nivel más profundo, las creencias católicas sobre la sexualidad chocan con lo que Juan Pablo II llamó la “patología del espíritu”. Como un ejemplo de ello, tomemos la afirmación de Polly Toynbee que dice “el anticonceptivo es el verdadero salvador de la mujer”. El Papa miraba a un salvador distinto. Él sabía que la tecnología no podía curar la herida condición humana. La tecnología no puede inyectar autocontrol, no puede infundir respeto por los demás, no puede fabricar un sentido de la responsabilidad. La única salvación final no viene de una píldora o de un tubo de látex sino de una conversión en el corazón. Un parche técnico dejará los graves problemas de África –como desigualdad de los sexos, pobreza, baja educación y ruptura social– sin resolver. Y sin arreglarlos, el problema del SIDA seguro que empeorará.

 

Pero está claro que disponer de un cabeza de turco al que culpar del SIDA en África llena la necesidad fundamental de tener una solución simple frente a la calamidad. Por eso, tengo una idea que lo solucionará todo.

Mientras que los periodistas británicos están ocupados denunciando la pésima sanidad en África, el gobierno británico está tramando para empeorarla más aún. De acuerdo a un número reciente de The Lancet el personal sanitario subsahariano está acudiendo en gran número al Reino Unido, dejando la sanidad de sus propios países en un estado catastrófico. Se estima que el 60% de los médicos formados en Ghana en los años 80, por ejemplo, se han ido del país. La iniciativas para luchar contra el SIDA, como la meta de la OMS para proveer de tratamiento antiretroviral de por vida, están siendo frustradas por la falta de médicos. A menos que los médicos y las enfermeras se queden en sus países en vez de buscar mejores sueldos en el Reino Unido, muchos, muchos más infectados de VIH morirán.

 

Una persona puede poner fin a este escándalo: el Primer Ministro británico. Quizá si Polly Toynbee le clavara alfileres al muñeco vudú de Tony Blair, todo el problema desaparecería... ¿Ridículo? Vale. Pero es mucho más lógico que clavárselos al Papa anterior.

 

Michael Cook es editor de MercatorNet.

© 2005. Traducción por Miryam Lindberg.

Fuente: http://iglesia.libertaddigital.com/articulo.php/1276230340

 

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Elegía rabínica para el Papa

 

 

 

Rabino Daniel Lapin - 2005-04-05

Él era el Papa y yo soy un rabino: pero ese no es el tema. El tema son las palabras del Deuteronomio: "elige la vida".

¿Qué elogio significativo puede añadir un rabino a los muchos tributos de corazón que se rinden al Santo Padre, el Papa Juan Pablo II?

 

La antigua sabiduría judía avisa que en este mundo a un hombre se le conoce por su padre. No sólo su apellido, sino que buena parte de su identidad viene de su padre. Sin embargo, después de que el proceso de la muerte lo convierte en espíritu, miramos a nuestros hijos y nietos buscando pistas de nuestra eternidad. En el mundo futuro del espíritu donde todo será luz y verdad, el judaísmo enseña que cada uno de nosotros será conocido por las acciones de sus hijos o hijas.

 

Los niños no son sólo piedras de construcción que dejamos al morir. En el mundo venidero seremos conocidos por todos nuestros logros duraderos, incluyendo los hijos valiosos y las ideas potentes.

 

Juan Pablo II está ahora siendo saludado con cariño en el cielo como padre de mil millones de hijos valiosos y el progenitor de una idea potente.

 

Podemos condensar el vasto repertorio de coraje y compasión, la deslumbrante virtud exhibida durante décadas por el Papa Juan Pablo II en una idea. La idea es tan poderosa que ostenta las muchas facetas de su vida en un destello brillante de claridad.

 

La coherencia singular del Papa era la santidad de la vida. Su destello de claridad fue el triunfo de la vida sobre la muerte. Terri Schiavo, aferrándose a la vida, alertó a todos los norteamericanos de la distinción real entre la cultura de la vida y la de la muerte. Quizá su papel final fue ser heraldo de la inminente llegada de Karol Wojtyla.

 

Durante un cuarto de siglo, me han inspirado tres aspectos de la santidad de la vida que jugaban una parte central en Juan Pablo II.

 

El primero fue su lucha contra el comunismo. Realmente su papel en su derrota fue enorme. ¿Por qué odiaba el comunismo? No sólo porque fue testigo de su mal, sino porque violaba su reverencia por la vida. El comunismo es por definición la doctrina del materialismo. Si hay alguna diferencia entre la materia y el espíritu, es que la materia es mortal mientras el espíritu es eternal. La innata mortalidad del comunismo mana de su énfasis exclusivo en la materia. La libertad es un tema del espíritu y es eternal. Luchando contra el comunismo toda su vida el Papa hacía un valiente compromiso con el cimiento espiritual de la libertad: la vida.

 

Otro ejemplo del compromiso de este papa con la vida fue su oposición al aborto y la eutanasia, toda su vida. Fervientemente creía que en modo alguno puede el hombre poner en peligro el don sagrado de la vida, ni en su principio ni en su final. Incluso la creación de vida transforma a un hombre y una mujer en colaboradores sagrados de Dios, así la contracepción es un asunto grave en lo moral.

 

El tercer ejemplo fue su oposición inequívoca a la homosexualidad, pese a los muchos ataques vulgares que eso le significó. Era evidente para cualquier persona de mente clara que su oposición a los actos homosexuales no implicaban odio hacia ningún ser humano. Más bien expresaba su amor comprometido con la vida.

 

Creo que Juan Pablo II reconoció que cuando un hombre y una mujer expresan su mutua pasión física están implicándose en un acto de afirmación de la vida. El Creador incluso remarcó esto al asegurarse que el órgano de relación no es otro que el canal de nacimiento. Por contraste, en la práctica que el Papa condenaba, el órgano involucrado es esencialmente un canal muerto. Es la parte de la anatomía humana designada expresamente para eliminar del cuerpo las células muertas y otros desperdicios que ya no tienen potencial dador de vida. Al contrario que el producto animal, las heces humanas tienen tan poca vida en ellas que son prácticamente inútiles como fertilizante agrícola. Oponerse a la homosexualidad es parte de la lucha contra la cultura de la muerte.

 

Sobre estos y otros temas, el Papa Juan Pablo II levantó controversias. Sin embargo, su postura nunca era caprichosa. Se unificaba siempre en torno al tema de la vida. Era completamente consistente con su defensa contundente de la cultura de la vida.

 

¿Estaba yo completamente de acuerdo con cada una de sus posiciones papales? Por supuesto que no: él era el Papa y yo soy un rabino. Teológicamente y en la práctica él no hablaba para mí. Pero ese no es el tema. El tema es que él hizo del mundo un lugar mejor para todos los que aman la vida, todos los que veneran las palabras del Deuteronomio: “por lo tanto, elige la vida”.

 

Sin Juan Pablo II, la cultura de la muerte habría hecho muchas más progresos. Un avión se mantiene en el aire sólo porque los motores convierten el combustible en empuje. En ausencia de esa energía, la mera gravedad hundirá el avión. De igual forma, en ausencia de una fuerza vital espiritual como la que el Papa Juan Pablo II ha inyectado en el mundo cada día de su vida, el empuje gravitacional de la muerte se habría extendido más ampliamente. Sea cual sea tu fe, esa es una razón suficiente para la gratitud.

 

El rabino Daniel Lapin preside en EE.UU. la organización Toward Tradition, en defensa de los valores judeocristianos. 2005-IV-05

 

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Omnipotencia de Dios - «Nada, pues, se encuentra sustraído al poder de Dios. De él dice la Escritura: «Toda cosa es sierva suya» (Sal 119,91). Toda la realidad es realmente su sierva, aunque en esta realidad no se cuentan su Hijo único ni su Espíritu Santo. Y todas aquellas criaturas que sí son siervos sirven al Señor por el Hijo único en el Espíritu Santo.

Dios, pues, domina sobre todas ellas y soporta a los homicidas, a los ladrones, a los libertinos por su paciencia, de modo que, una vez determinado el tiempo en que dará a cada uno según sus méritos tras la tregua de un tiempo duradero, sin haber vuelto su corazón a la conversión, sean condenados con mayor gravedad.

Reyes de los hombres son los que gobiernan en el mundo, aunque no sin haber recibido el poder de lo alto (cf. Jn 19,11). Esto lo experimentó en cierta ocasión Nabucodonosor cuando dijo «que su imperio es un imperio eterno y su poder dura de generación en generación» (Dan 4,31)».San Cirilo de Jerusalén, Catequesis bautismal, 8,5

 

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...del Santo Oficio, podemos hoy serenamente dialogar con la intención de huir del resentimiento, del morbo, los sectarismos, pero con fiel memoria –racional y sentimental- de las victimas de aquella institución, que fue muchas cosas al mismo tiempo: tribunal con jurisdicción especial, empresa paraestatal, instrumento aculturador, símbolo de representación y de identificación ideológica, arma en manos de otros poderes, poder en sí mismo.

 

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Es preciso defender la verdad, porque sin esa defensa jamás seremos libres. Y la libertad de expresión con la que quieren acabar los chorizos y demás chusma, es hoy la mejor arma contra el progresivo arruinamiento de nuestra democracia. Los liberticidas lo saben. 2007

 

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Sí, entregarse sin reservas a Dios, a Cristo, a la Madre de Cristo y a la Iglesia, al servicio del Redentor y de la redención del hombre. No reservarse nada; dejarse consumir totalmente por la llama de la fe. Ser capaces de cómo, siendo hombre de nuestro tiempo, se puede creer en Dios, en el Dios vivo que se hizo cercano a nosotros en Cristo. Al mundo mostrar que es posible una entrega definitiva y radical de toda la vida y que, precisamente al entregarse, la vida se hace grande, amplia y fecunda.

 

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Hacer realidad las palabras que el escriba Esdras dirigió al pueblo de Israel recién vuelto del destierro, en medio de la miseria del nuevo inicio:  "La alegría del Señor es vuestra fuerza" (Ne 8, 10).

 

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Oración tan profunda de Santa Gertrudis: «Oh Vos, fuente de eterna luz, recogedme en vuestra divina Esencia de donde brotó el acto que me ha creado» Amen.

 

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La verdad no es concepto, es una persona, Jesucristo – Verbo Palabra Divina. Él es el Señor de la Historia, luz de la humanidad, esperanza de todo hombre.

 

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Hay una parte en nuestra alma que, como decía Santa Catalina de Siena, «es sólo para nosotros y para el Señor». Pero también tiene una parte pública importante. La fe es pública, hoy más que nunca.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

¡Hoy la tierra y los cielos me sonríen
hoy llega hasta el fondo de mi alma el sol
hoy la he visto... la he visto y me ha mirado
Hoy creo en Dios!
Ad maiorem Dei gloriam.

 

 

Por venir a visitarnos, nuestro agradecimiento.

Anno Domini 2007 - "In Te, Domine, speravi; non confundar in aeternum!".

Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!

"Marana tha, ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20). - Ad maiorem Dei gloriam.

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«Cristo es, en todas las cosas, el Todo de todas las partes» Malebranche.

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«Dios es el Señor de todas las almas y, para cada uno, Señor de todos los días». Marta ROBIN. Châteauneuf-de-Galaure. 1930.

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¡¡¡ Paz y bien !!! Paix et bien!!! frieden und guten! Pace e bene! Peace and godness!

Recomendamos: ‘Desafíos cristianos de nuestro tiempo’, editado por Rialp. El autor, sacerdote, repasa algunos de los problemas más habituales a los que se enfrentan los cristianos hoy. Toca, por ejemplo, la cuestión del evolucionismo y el creacionismo para explicar de qué manera son complementarios, apoyándose en el magisterio de los distintos Papas. Otro tema de actualidad que no soslaya es la presencia del mal en el mundo. Y tampoco evita el cómo enfrentarse al dolor y a la muerte.  En opinión del autor, «la crisis del amor constituye el mar de fondo de las tormentas que agitan las aguas del Primer Mundo», y corresponde a los cristianos retomar el mandamiento nuevo del Señor. El laicismo intransigente en que vivimos anima a tomar ejemplo de los mártires y a hacernos presentes en la vida pública. 2007

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: ‘Inquisición’  historia crítica - Autores: Catedrático e historiador ‘Ricardo García Cárcel’ y la licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona-España ‘Doris Moreno Martínez’, investigadora. (Editado por Ediciones Temas de Hoy. Esp.). Cerca de doscientos años después de que Juan Antonio Llorente redactara su clásica ‘Historia crítica de la Inquisición’, los autores de este libro han querido escribir una nueva historia crítica del Santo Oficio, elaborada con la intención de huir del resentimiento, del morbo, los sectarismos, pero con fiel memoria –racional y sentimental- de las victimas de aquella institución, que fue muchas cosas al mismo tiempo: tribunal con jurisdicción especial, empresa paraestatal, instrumento aculturador, símbolo de representación y de identificación ideológica, arma en manos de otros poderes, poder en sí mismo. En este libro se examina la poliédrica identidad de la Inquisición y se responde a muchas preguntas que han inquietado a los historiadores: ¿por qué y para qué se creó el Santo Oficio?. ¿Por qué duro tanto? ¿Fueron los inquisidores hombres o demonios? Los procedimientos penales de la Inquisición ¿fueron normales o excepcionales?. ¿Cuántas víctimas hubo?. ¿Fue la Inquisición culpable del atraso cultural español respecto a Europa?. ¿Gozó de la complicidad o del rechazo de la sociedad?.

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5º: ‘LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA’. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

In Obsequio Jesu Christi.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).