Monday 27 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
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Para conocer una historia es necesario, pero no suficiente, conocer los hechos, pues es preciso también conocer el espíritu, o si se quiere la intención que animó esos hechos, dándoles su significación más profunda.

 

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HISTORIA Y COTEJAR IDEAS - Es un servicio útil a la Iglesia, un servicio útil a la verdad. Es justo discutir, profundizar, debatir, confrontarse. Pero hay que evitar el error más grave para un historiador, el anacronismo, juzgando la realidad de entonces con los ojos y la mentalidad de hoy.

 

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1429: el 6 de mayo  Juana de Arco es herida durante la campaña que llevaría a la liberación de Orleans, Francia

 

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“La hipocresía es un homenaje que el vicio rinde a la virtud”. 

Francois de la Rochefoucauld (1613-1680) 



 

Calixto III ha pasado a la Historia por revisar el proceso de Juana de Arco, a la que declaró inocente   

 

Javier Paredes. El protagonista del día Alfonso de Borja, nacido en Játiva (Valencia), que fue elegido Papa el 8 de abril de 1455, a la edad de setenta años, y tomó el nombre de Calixto III. Así pues es uno de los tres Papas españoles que ha habido junto con San Dámaso (366-384) y Alejandro VI (1492-1503).

 

Calixto III ha pasado a la Historia por revisar el proceso de Juana de Arco, a la que declaró inocente, y por beatificar a San Vicente Ferrer y a Santa Rosa de Vitervo. Él era un hombre austero y muy piadoso, pero su pontificado queda ensombrecido por la práctica del nepotismo. A diferencia de las familias reales que van construyendo una Corte, en la que se preparan los relevos de los diferentes ocupantes del trono, a los Papas les sorprende el nombramiento para gobernar no solo la Iglesia universal, sino también los Estados Pontificios hasta que se los arrebataron en el proceso de la unificación italiana en 1870. Y en aquellos Estados Pontificios había que administrar justicia, ordenar la economía, hacer leyes etc., como en cualquier otro Estado. Por eso es lógico que tras su elección se rodeen de sus hombres de confianza, lo que explica que el nepotismo fuera una práctica habitual entre los Papas. 

 

Pero la explicación anterior no justifica lo que en este punto hizo Calixto III, al que sin duda alguna se le fue la mano. Ni siquiera la animadversión de los romanos hacia un Papa extranjero podría justificar el excesivo número de valencianos, catalanes y aragoneses, que ocuparon los puestos claves de la curia romana durante el pontificado de Calixto III. 

 

Y la historia es tan antigua como actual, porque cuando alguien con vara de mando no digo yo en el Vaticano sino en una simple institución eclesiástica local, como una emisora de radio o un canal de televisión por ejemplo, repito cuando alguien con vara o varilla de mando malinterpreta la designación, se olvida que ha sido puesto ahí para servir y difundir la doctrina social de la Iglesia, y piensa que ha llegado el momento de ocupar una cuota de poder, su principal objetivo es repoblar su dominio con los suyos, es decir con valencianos, con catalanes y con aragoneses, en el caso del que el de la vara de mando sea de Valencia, de Cataluña o de Aragón… o de su cuerda, que es lo que quería yo decir.  08. IV. 2014

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El cristiano está advertido de que es necesario conocer la historia para distinguir los hechos. El cristiano a sus hermanos advierte que es imprescindible estudiar la historia para comprender el contexto histórico de los hechos. El cristiano nota que conociendo la historia, se percibe la riqueza de la Tradición, repara la grandeza del Magisterio y la magnanimidad de la salvación en la Escritura enseñada por la Iglesia.

 

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Dios no abandona a su Iglesia y se cumple la promesa de Nuestro Señor:

"Estaré con ustedes hasta el fin del mundo" (Mt. 28,20)

 

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La Iglesia Católica es SANTA en su doctrina, en su moral, en sus medios de santificación -los sacramentos- y en sus frutos. No quiere esto decir que todos los católicos sean santos. Esto es imposible dado la libertad humana.

 

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«La Iglesia no es santa por sí misma, sino que de hecho está formada por pecadores, lo sabemos y lo vemos todos», pero ésta «viene santificada de nuevo por el amor purificador de Cristo». «Dios no sólo ha hablado, nos ha querido (...) hasta la muerte de su propio hijo», S. S. Benedicto XVI – 29 Junio 2005 Festividad de San Pedro y Pablo; ambos mártires de la Iglesia católica, 64/7ca. en Roma. ITALIA.

 

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La Iglesia una, santa, católica y apostólica». «Catolicidad significa universalidad, multiplicidad que se convierte en unidad; unidad que sin embargo sigue siendo multiplicidad».Que Dios nos guíe hacia la plena unidad de modo que el esplendor de la verdad, que sólo puede crear la unidad, sea de nuevo visible en el mundo». S. S. BENEDICTO XVI - 2005-06-29.

 

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Aclarando falsas leyendas acerca de: 

SANTA JUANA DE ARCO  1431- FRANCIA

 

Herbert Thurston

 

En francés Jeanne d´Arc; comúnmente conocida por sus contemporáneos como la Pucelle (la "Doncella"). Nacida en Domremy, Champagne, probablemente el 6 de enero de 1412 y muerta en Rouen, el 30 de mayo de 1431.

 

El pueblo de Domremy estaba situado sobre los confines del territorio que reconocía el dominio del Duque de Burgundy, pero en el prolongado conflicto entre los Armagnacs (el partido de Carlos VII, Rey de Francia), por un lado, y los Burgundios aliados con los ingleses, por el otro, Domremy siempre se mantuvo leal a Carlos.

Jaime de Arco, el padre de Juana, era un pequeño campesino agricultor, pobre, pero no necesitado. Juana, al parecer, era la menor de una familia de cinco personas. Nunca aprendió a leer o escribir, pero tenía habilidad para trabajar cosiendo e hilando, y la tradicional idea de que ella pasaba los días de su infancia en las praderas, sola con sus ovejas y sus vacunos, parece ser infundada. Todos los testigos durante el proceso de rehabilitación, hablaron de ella como una niña singularmente piadosa, seria más allá de su edad, quien solía arrollidarse en la iglesia absorta en la oración, y amaba tiernamente a los pobres. Enormes intentos fueron hechos durante el juicio que se siguió a Juana para imputarle ciertas prácticas supersticiosas, supuestamente llevadas a cabo en torno a determinado árbol, popularmente conocido como "El Árbol de las Hadas" (l´Arbre des Dames), pero la sinceridad de sus respuestas dejaron perplejos a sus jueces.

 

Ciertamente, ella jugaba y bailaba allí junto con los demás niños, y hubo tejido coronas para la estatua de Nuestra Señora, pero desde que ella cumplió sus doce años se mantuvo distante de tales pasatiempos. Fue a la edad de trece años y medio, en el verano de 1425, cuando Juana tomó por primera vez conciencia de tal manifestación, cuyo carácter sobrenatural sería ahora cuestionado precipitadamente, y que posteriormente ella comenzó a llamar sus "voces" o su "consejero". Al principio fue simplemente una voz, como si alguien hubiera hablado muy cerca de ella, pero parece claro también, que dicha voz era acompañada por un resplandor; y más adelante ella descubrió claramente, de algún modo, la apariencia de aquellos que le hablaban, reconociéndolos individualmente como San Miguel (quien estaba acompañado por otros ángeles), Santa Margarita, Santa Catalina y otros.

 

Juana fue siempre reacia a hablar acerca de sus voces. No mencionó nada acerca de ellas a su confesor, y constantemente rechazó, en su juicio, ser embaucada en descripciones sobre la apariencia de dichos santos ni explicar cómo los hubo reconocido.. Pese a todo, ella les dijo a sus jueces: "Los he visto con estos mismos ojos, tan bien como los puedo ver a ustedes". Enormes esfuerzos fueron hechos por los historiadores racionalistas, tales como M. Anatole France, para explicar dichas voces como el resultado de condiciones de exaltaciones religiosas e histéricas fomentadas en Juana por la influencia sacerdotal, combinada con determinada profecía corriente en la campiña acerca de una doncella del bois chesnu (bosque de roble), cercano de donde el Árbol de las Hadas estaba situado, quien debía salvar a Francia por medio de un milagro.

 

Pero el poco fundamento de este análisis del fenómeno ha sido vastamente tratado por varios escritores no católicos. No existe ni siquiera una sombra de evidencia para sostener esta teoría de consejos sacerdotales preparando a Juana de esta parte, y en cambio mucha que la contradice. Es más, a menos que acusemos a la Doncella de deliberada falsedad, cosa que nadie es capaz de realizar, fueron las voces quienes crearon el estado de exaltación patriótica, y no la exaltación quien precedió a las voces. Su evidencia, en estos puntos es clara. Pese a que Juana nunca realizó ninguna declaración hasta la fecha en la cual las voces le revelaron su misión, parece cierto que la llamada de Dios le fue dada a conocer gradualmente. Pero, para el mes de mayo de 1428, ella no tenía ya dudas de que era conminada a ir en ayuda del rey, y las voces se tornaron insistentes, urgiéndole a presentarse ante Roberto Baudricourt, quien gobernaba para Carlos VII en la vecina ciudad de Vaucouleurs.

Ese viaje lo consumó un mes después, pero Baudricourt, un soldado grosero y disoluto, la trató a ella y a su misión con escaso respeto, diciéndole al primo que la acompañaba: "Llévala nuevamente a casa junto con su padre y propínale una buena paliza". Mientras tanto, la situación militar del Rey Carlos y sus seguidores iba tornándose desesperante. Orléans fue sitiada (12 de octubre de 1428), y para finales del año la derrota total parecía inminente. Las voces de Juana se convirtieron en urgentes, y hasta amenazantes.

 

Era en vano que ella se resistiese diciéndoles: "Yo soy una pobre chica; no sé montar ni pelear". Las voces sólo reiteraron: "Es Dios quien comanda esto". Rindiéndose finalmente, ella partió de Domremy en enero de 1429, y visitó nuevamente Vaucouleurs. Baudricourt permanecía aún escéptico, pero, dado que ella permanecía en la ciudad, su perseverancia gradualmente causó efecto sobre él. El 17 de febrero ella profetizó una gran derrota que padecerían las fuerzas francesas en las afueras de Orléans (la batalla de los Herrings).

 

Dado que dicha declaración fue oficialmente confirmada unos pocos días más tarde, su causa ganó terreno. Finalmente ella se vio afectada a buscar al rey en Chinon, y comenzó su camino hacia allí con una modesta escolta de tres hombres armados, estando vestida, por propia requisitoria, con vestuario masculino — indudablemente como una protección a su pudor en la áspera vida del campamento militar. Ella siempre durmió completamente vestida, y todos aquellos quienes estuvieron más íntimamente cerca de ella, declararon que había algo alrededor de ella que reprimía cualquier pensamiento impropio a su reputación.

 

Ella llegó a Chinon el 6 de marzo, y dos días después fue admitida en la presencia de Carlos VII. Para probarla, el rey se había disfrazado, pero ella inmediatamente lo saludó sin hesitar en medio de todo un grupo de espectadores. Desde el principio una importante porción de la corte — La Trémoille, la favorita de la realeza, la principal entre todas ellas — se opuso a ella como una visionaria loca, pero un signo secreto, comunicado a ella por medio de sus voces, que ella dio a conocer a Carlos, indujo al rey, sin demasiado entusiasmo, a creer en su misión. Juana nunca reveló en qué consistía dicho signo, pero actualmente la creencia principal indica que aquel "secreto del rey" era una duda concebida por Carlos acerca de la legitimidad de su nacimiento, y que Juana hubo sido autorizada sobrenaturalmente para aclararla. Aún así, antes de que Juana pudiera ser empleada en operaciones militares fue enviada a Poitiers para ser examinada por un numeroso comité de sabios obispos y doctores. El examen fue de un carácter profundo y formal.

 

Es lamentable al extremo que las actas de los procesos, a las cuales posteriormente Juana apeló con frecuencia durante su juicio, hayan desaparecido todas. Todo lo que sabemos es que su ardiente fe, simpleza, y honestidad causaron una impresión favorable. Los teólogos no encontraron nada herético en sus afirmaciones acerca de las orientaciones sobrenaturales, y, sin pronunciarse sobre la validez de su misión, ellos pensaron que ella podría ser empleada de un modo seguro y probada adicionalmente.

 

De vuelta en Chinon, Juana hizo sus preparativos para la campaña. En lugar de la espada ofrecida por el rey, ella rogó que se realizara la búsqueda de una antigua espada enterrada, según ella aseguró, detrás del altar en la capilla de Santa Catalina de Fierbois. Esta fue encontrada en el mismísimo punto indicado por sus voces. Fue hecha para ella en el mismo momento en que el abanderado pronunció las palabras Jesús, María, junto con un cuadro de Dios Padre y varios ángeles arrodillados presentando una flor de lis.

 

Pero tal vez el hecho más interesante relacionado con esta primera etapa de su misión es una carta de un Sire de Rotslaer escrita desde Lyons el 22 de abril de 1429, la cual fue transportada a Bruselas y debidamente registrada, tal como lo atestigua el manuscrito de dicho día, antes de que cualquiera de los hechos referidos en ella tuvieran su realización.

 

La Doncella, reporta él, dijo "que ella salvaría a Orléans y obligaría a los ingleses a levantar el sitio, que ella misma en una batalla previa a Orléans sería herida por una asta pero que no moriría de eso, y que el Rey, durante el transcurso del verano venidero, sería coronado en Reims, junto con otras cosas que el Rey conservaba en secreto." Antes de entrar en la campaña, Juana emplazó al Rey de Inglaterra a retirar sus tropas del suelo francés.

 

Los comandantes ingleses estaban furiosos por la audacia de la demanda, pero Juana a través de un movimiento rápido ingresó a Orléans el 30 de abril. Su presencia allí inmediatamente obró maravillas. Para el 8 de mayo las fuerzas inglesas que rodeaban la ciudad habían sido todas capturadas, y el estado de sitio levantado, pese a que el día 7 Juana fue herida en su pecho por una flecha. Ni bien la Doncella se marchó ella deseó hacer el seguimiento de todos esos éxitos con toda rapidez, por un lado debido a un sonoro instinto guerrero, y por otro lado porque sus voces le habían dicho que disponía sólo de un año para terminar.

 

 

Pero el Rey y sus consejeros, especialmente La Trémoille y el Arzobispo de Reims, fueron lentos para moverse. Sin embargo, cuando Juana elevó una súplica formal, una breve campaña fue comenzada sobre el Loira, la cual después de una serie de éxitos, finalizó el 18 de junio con una gran victoria en Patay, donde los refuerzos ingleses enviados desde París bajo el mando de John fueron completamente derrotados. El camino hacia Reims estaba ahora prácticamente abierto, pero la Doncella tuvo la mayor dificultad en persuadir a los comandantes de que no se retirasen antes de Troyes, el cual estaba al principio cerrado contra ellos.

 

Ellos capturaron la ciudad y luego, todavía a su pesar, la siguieron hacia Reims, donde, el domingo 17 de julio de 1429, Carlos VII fue solemnemente coronado, con la Doncella a su lado junto con su estandarte, porque – como ella explicó – "así como fue compartido el esfuerzo, es justo que debiera ser compartido en la victoria". El principal objetivo de la misión de Juana fue obtenido de este modo, y algunas autoridades aseveraron que era ahora su deseo el regresar a casa, pero ella fue detenida con el ejército contra su voluntad.

 

La evidencia es hasta cierto punto conflictiva, y es probable que Juana misma nunca haya hablado en igual tono. Probablemente ella vio claramente cuánto debió haber sido hecho para provocar la rápida expulsión de los ingleses del suelo francés, pero por otra parte ella fue constantemente oprimida por la apatía del rey y sus consejeros, y por la política suicida que abarcó todos los señuelos diplomáticos desperdigados por el Duque de Burgundy. Un intento fallido en París fue llevado a cabo a finales de agosto. A pesar de que St-Denis fue ocupada sin oposición, el asalto que fue realizado en la ciudad el 8 de septiembre no fue respaldado con seriedad y Juana, mientras alentaba heroicamente a sus hombres a cubrir el foso fue herida en el muslo con una ballesta.

 

El Duque de Alençon la retiró casi a la fuerza, y el asalto fue abandonado. Este traspié indudablemente debilitó el prestigio de Juana, y poco después, cuando, a través de los cancilleres políticos de Carlos, una tregua fue acordada con el Duque de Burgundy, ella bajó tristemente sus armas sobre el altar de St-Denis. La inactividad del siguiente invierno, mayoritariamente gastada entre el mundanismo y los celos de la Corte, debió haber sido una experiencia muy penosa para Juana. Debe haber sido con la idea de consolarla que Carlos, el 29 de diciembre de 1429, ennobleció a la Doncella y a toda su familia, quienes de allí en adelante, desde las azucenas de su escudo de armas, fueron conocidos por el nombre de Du Lis. Llegó abril antes de que Juana estuviera en condiciones de salir al campo nuevamente para la finalización de la tregua, y en Melun sus voces le hicieron saber que ella sería tomada prisionera antes del día de San Juan (24 de junio).

 

Tampoco esta vez el cumplimiento de las predicciones resultó demorado. Parecía que ella se hubiera lanzado a sí misma a la campaña el 24 de mayo al amanecer para defender la ciudad contra los ataques de los Burgundios. A la noche ella resolvió intentar una retirada, pero su pequeña tropa de unos quinientos hombres se encontró con una fuerza muy superior. Sus seguidores fueron repelidos y abandonaron la lucha de manera desesperada. Por algún error o pánico de Guillaume de Flavy, quien comandaba en Compiègne, el puente levadizo fue elevado mientras aún muchos de aquellos que habían emprendido la retirada permanecían afuera, con Juana entre ellos. Ella fue derribada de su caballo y fue hecha prisionera de un seguidor de Juan de Luxemburgo. Guillaume de Flavy había sido acusado de traición deliberada, pero entonces no parecía una adecuada razón para suponer eso.

El perseveró en mantener resueltamente Compiègne para su rey, mientras los pensamientos constantes de Juana durante los primeros meses de su cautiverio consistían en escaparse y acudir a asistirlo en esta tarea de defender la ciudad. No existen palabras que puedan describir adecuadamente la desgraciada ingratitud y apatía de Carlos y sus consejeros en dejar librada a la Doncella a su propio destino. Si las fuerzas militares no habían servido, ellos aún tenían prisioneros tales como el Conde de Suffolk en sus manos, por quien ella podría haber sido cambiada. Juana fue vendida por Juan de Luxemburgo a los ingleses por una suma que representaría unos cuantos cientos de miles de dólares en moneda actual. No puede dudarse de que los ingleses, por una parte debido a que temían a su prisionera con un terror supersticioso, y por otra parte porque estaban avergonzados del pavor que ella inspiraba, estaban determinados a tomar su vida a cualquier precio.

 

Ellos no podían condenarla a muerte por haberlos derrotado, pero podían sentenciarla como una bruja o una hereje. Por otra parte, ellos tenían entre sus manos una herramienta lista en Pierre Cauchon, el Obispo de Beauvais, un hombre inescrupuloso y ambicioso quien era la razón de ser del partido Burgundio. El pretexto para invocar su autoridad fue hallado en el hecho de que Compiègne, donde Juana fue capturada, estaba ubicada en la Diócesis de Beauvais. Aún así, dado que Beauvais estaba en manos de los franceses, el juicio tuvo lugar en Rouen - — sede que, para dicha época, se encontraba vacante.

 

Esto sacó a flote muchos aspectos de legalidad técnica los cuales fueron minuciosamente resueltos por los partidos interesados. El Vicario de la Inquisición, al principio, debido a algunos escrúpulos de jurisdicción, se negó a asistir, pero esta dificultad fue superada antes de que el juicio finalizara. A lo largo del juicio los asesores de Cauchon eran casi enteramente franceses, la mayoría de ellos teólogos y doctores de la Universidad de París. Las sesiones preliminares de la corte tuvieron lugar en enero, pero fue recién el 21 de febrero de 1431 cuando Juana apareció por primera vez ante sus jueces. A ella no le fue permitido contar con un abogado defensor, y, a pesar de haber sido acusada en una corte eclesiástica, ella fue, desde el principio hasta el fin, ilegalmente confinada en el Castillo de Rouen, una prisión secular, en donde era custodiada por soldados ingleses disolutos. Juana se quejó con amargura de esto.

 

Ella trató de que la alojaran en la cárcel de la iglesia, donde iría a tener asistentes femeninas. Ha sido indudablemente para mayor protección de su pudor, ante semejantes condiciones, que ella persistió en conservar su atuendo masculino. Antes de que hubiera sido entregada a manos inglesas, ella había intentado escapar tirándose desesperadamente por una ventana de la torre de Beaurevoir, un acto de aparente atrevimiento por el cual ella fue sumamente intimidada por sus jueces..

Esto también sirvió como pretexto para la aspereza exhibida durante su confinamiento en Rouen, donde ella fue al principio retenida en una jaula de hierro, encadenada por el cuello, manos y pies. Adicionalmente, no le fueron concedidos privilegios espirituales — por ejemplo, asistir a una Misa — en consideración de los cargos de herejía y los vestidos monstruosos (difformitate habitus) que ella lucía. Por lo que se refiere a la constancia oficial del juicio, la cual, hasta donde indica la versión en Latín, parece haber sido preservada completa, nosotros probablemente podamos confiar en su exactitud en lo que respecta a las preguntas realizadas y las respuestas proporcionadas por la prisionera. Dichas respuestas son bajo todo concepto favorables a Juana.

 

Su simplicidad, piedad y sentido común afloraron en todo momento, a pesar de los intentos de los jueces para confundirla. Ellos la presionaron en lo referente a sus visiones, pero sobre muchos puntos ella se negó a responder. Su actitud siempre fue carente de temor, y para el 1 de marzo, Juana anunció enfáticamente que "dentro del espacio de siete años, los ingleses deberán pagar un precio más alto que Orléans." En rigor de verdad París fue perdida a manos de Enrique VI el 12 de noviembre de 1437 – seis años y ocho meses después.

 

Probablemente haya sido porque las respuestas de la Doncella habían perceptiblemente ganado simpatizantes a su causa en una gran asamblea que Cauchon decidió conducir el final del proceso ante un pequeño comité de jueces dentro de la misma prisión. Es posible remarcar que el único aspecto del cual algún cargo de prevaricato puede ser razonablemente imputado en contra de los argumentos de Juana han ocurrido especialmente en esta etapa del proceso. Juana, presionada acerca del signo secreto proporcionado al rey, declaró que un ángel le trajo a él una corona de oro, pero en preguntas adicionales ella pareció haber ganado en confusión y haberse contradicho a sí misma.

 

La mayoría de las autoridades (como por ejemplo, M. Petit de Julleville y Mr. Andrew Lang) coinciden en que ella trataba de proteger el secreto del rey mediante una alegoría, según la cual ella misma era el ángel, pero otros – por ejemplo P. Ayroles y Canon Dunand — insinuaron que no podía confiarse en la exactitud del procès-verbal. En otro punto, ella fue prejuzgada por su carencia de educación. Los jueces le sugirieron que se entregase a ella misma a la "Milicia de la Iglesia". Juana claramente no entendió dicha frase y, a pesar de su voluntad y su ansiedad por apelar al Papa, se vio desconcertada y confundida. Más tarde fue aseverado que la renuencia de Juana a adherirse a la simple aceptación de las decisiones de la Iglesia fue debido a algunos insidiosos consejos traicioneramente impartidos a ella para conseguir su ruina. Pero las constancias de esta presunta perfidia son contradictorias e improbables. Los exámenes finalizaron el 17 de marzo.

 

Setenta proposiciones fueron entonces preparadas, formando una muy desordenada y desleal presentación de los "crímenes" de Juana, pero, después de que a ella le fue permitido oír y responder a tales acusaciones, otro conjunto de doce proposiciones fue preparada, mejor fundamentadas y con menor cantidad de palabras extravagantes. Con todo este sumario con sus fechorías delante de ellos, una amplia mayoría de los veintidós jueces que tomaron parte en las deliberaciones declararon que las visiones y las voces de Juana eran "falsas y diabólicas", y decidieron que si ella se negaba a retractarse sería entregada al brazo secular – que equivalía a afirmar que sería quemada viva.

 

Ciertas admoniciones formales, primeramente de índole privada, y luego públicas, fueron administradas a la pobre víctima (18 de abril y 2 de mayo), pero ella se negó a hacer ninguna presentación que los jueces pudieran haber considerado como satisfactoria. El 9 de mayo ella fue amenazada con tortura, pero aún se mantuvo firme. Mientras tanto, las doce proposiciones fueron remitidas a la Universidad de París, la cual, comportándose con una simpatía extravagante por los ingleses, denunció a la Doncella con violentos términos. Fortalecidos por esta aprobación, los jueces, que eran cuarenta y siete, tomaron una deliberación final, y cuarenta y dos de ellos reafirmaron que Juana debería ser declarada hereje y derivada al poder civil, en caso en que ella aún continuase negándose a retractarse. Una admonición adicional le fue realizada en la prisión el 22 de mayo, pero Juana se mantuvo inquebrantable. Al día siguiente fue colocada una estaca en el cementerio de St-Ouen, y ante la presencia de una gran multitud ella fue solemnemente amonestada por última vez. Después de una enérgica protesta contra las insultantes reflexiones del predicador acerca de su Rey, Carlos VII, las connotaciones de la escena parecieron finalmente haber hecho mella sobre su mente y su cuerpo agotados por tantas luchas. Su valor le falló por una vez. Ella consintió en firmar una especie de retractación, pero nunca se sabrán cuáles han sido los términos precisos de tal retractación.

 

En la versión oficial del proceso una fórmula de retractación figura incluida, la cual es muy humillante en cada apartado. Se trata de un extenso documento que hubiera llevado media hora para ser leído. Lo que fue leído en voz alta a Juana y fuera firmado por ella debe haber sido algo bien diferente, según cinco testigos en el juicio de rehabilitación, incluyendo a Jean Massieu, el oficial que personalmente tuvo a su cargo la lectura en voz alta de dicho documento quien declaró que se trató de sólo un tema de unas pocas líneas. Aún así, la pobre víctima no firmó incondicionalmente, sino que llanamente declaró que ella sólo se retractaría siempre y cuando fuera la Voluntad de Dios.

 

Empero, en virtud de tal concesión, Juana no fue quemada viva entonces, sino que fue conducida nuevamente a prisión. Los ingleses y los Burgundios estaban furiosos, pero Cauchon, al parecer, los aplacó diciéndoles "Ya la tendremos". Indudablemente la posición de Juana sería ahora, en caso de una reincidencia, peor que antes, dado que una segunda retractación ya no podría salvarla de las llamas. Por otra parte, dado que uno de los puntos acerca del cual ella había sido condenada era la utilización de indumentaria masculina, una reiteración de dichos atuendos constituirían por sí mismos una reincidencia en la herejía, y esto ocurrió a los pocos días siguientes, obedeciendo, según fuera alegado posteriormente, a una trampa tendida deliberadamente por sus guardias con la connivencia de Cauchon.

Juana, ya sea para defender su pudor del agravio y la indignación, o porque sus prendas femeninas fueron alejadas de ella, o, tal vez, simplemente porque ella estaba agotada de la lucha y estaba convencida de que sus enemigos se hallaban determinados a derramar su sangre bajo cualquier pretexto, una vez más se colocó las vestimentas de varón que habían sido dejadas adrede en su camino. El final llegó pronto..

 

El 29 de mayo una corte de treinta y siete jueces decidió unánimemente que la Doncella debía ser tratada como una hereje reincidente, y esta sentencia fue llevada a cabo al día siguiente (30 de mayo de 1431) bajo circunstancias de intenso patetismo. A Juana le dicen, cuando fue visitada por sus jueces temprano por la mañana, primero que hiciera cargo a Cauchon de la responsabilidad de su muerte, acusándolo solemnemente ante Dios, y posteriormente que debería declarar que "sus voces la habían engañado" Acerca de este último discurso, una duda quedará flotando para siempre.

 

No podemos estar seguros si semejantes palabras llegaron a ser mencionadas y aún si lo hubieran sido, su significado no es claro. A ella le fue permitido, sin embargo, hacer su confesión y recibir la Comunión. Su comportamiento en la estaca fue suficiente como para conmover hasta las lágrimas aún a sus más encarnizados enemigos. Ella pidió una cruz, la cual, luego de que fuera abrazada por ella, fue sostenida ante ella mientras continuamente recitaba el nombre de Jesús. "Hasta el fin," -dijo Manchon, el anotador del juicio-, "ella declaró que sus voces provenían de Dios y que no la habían engañado". Después de su muerte, sus cenizas fueron esparcidas en el Sena. Veinticuatro años más tarde, una revisión de su juicio, el llamado procès de réhabilitation, fue abierto en París con el consentimiento de la Santa Sede.

 

El sentimiento popular era entonces muy diferente, y, excluyendo algunas raras excepciones, todos los testigos estaban ansiosos de rendir su tributo a las virtudes y a los dones sobrenaturales de la Doncella. El primer juicio había sido llevado adelante sin referencias al Papa, más aún había sido realizado a despecho de la apelación de Santa Juana a la Cabeza de la Iglesia. Luego, una corte de apelación constituida por el Papa, después de largas investigaciones y exámenes de testigos, reversaron y anularon la sentencia pronunciada por el tribunal local que presidía Cauchon.

 

La ilegalidad de los procedimientos anteriores fue puesta de manifiesto, lo cual habló bien de la sinceridad de esta nueva investigación, la cual no ha podido ser hecha sin incluir algún grado de reproche tanto sobre el Rey de Francia y la Iglesia en general, al haberse comprobado que había sido plasmada tamaña injusticia y sufrida por demasiado tiempo como para continuar sin reparación. Aún antes del juicio de rehabilitación, observadores mordaces, como por ejemplo Eneas Sylvius Piccolomini (más adelante el Papa Pío II), pese a conservar dudas en lo referente a su misión, hubo discernido algo del celestial carácter de la Doncella.

 

En los tiempos de Shakespeare ella era aún recordada como una bruja, ligada con los espíritus impuros del infierno, pero una estimación más justa había empezado a prevalecer aún en las páginas de la "Historia de Gran Bretaña" de Speed’s (1611). Para los comienzos del siglo diecinueve, la simpatía por ella, aún en Inglaterra, era general.

 

Escritores tales como Southey, Hallam, Sharon Turner, Carlyle, Landor, y por encima de todos, De Quincey, saludó a la Doncella con un tributo de respeto que no ha sido superado ni siquiera en su propia tierra nativa. Entre sus compatriotas católicos, ella había sido recordada, aún en las épocas de su vida, como divinamente inspirada. Por último, la causa de su beatificación fue introducida ante la Santa Sede, en 1869, por Monseñor Dupanloup, Obispo de Orléans, y, después de atravesar por todas las instancias y siendo indudablemente confirmada con los requeridos milagros, el proceso finalizó con el decreto publicado por Pío X el 11 de abril de 1909. La Misa y el Oficio de Santa Juana, extraído del "Común de las Vírgenes", con sus "propias" oraciones, fue aprobado por la Santa Sede para ser utilizada en la Diócesis de Orléans [1]

Transcrito por Mark Dittman -- Traducido por Christian Longarini

[1] Nota del traductor: Santa Juana fue canonizada en 1920 por el Papa Benedicto XV.

 

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Restos de una momia y supuestos restos de Sta. Juana de Arco
Londres 2007.IV. -Las presuntas reliquias –ya que nunca fueron certificadas ni autentificadas por la Iglesia- de santa Juana de Arco, no son restos de la heroína francesa quemada en la hoguera en 1431, sino una falsificación realizada a partir de una momia egipcia, según publica la revista británica «Nature».

Para tratar de acabar con desaciertos, dudas y titubeos, la Iglesia católica en Francia, otorga a un equipo de científicos franceses en 2006, al mando del doctor Philippe Charlier, el permiso para investigar los restos de huesos y ropa que supuestamente pertenecieron a la Doncella de Orleans.

Tras someter las reliquias a complejos análisis biológicos, radiológicos, toxicológicos y de carbono 14 durante seis meses, los forenses concluyeron que los presuntos restos de la heroína francesa, provienen de una momia egipcia de entre los siglos tercero y sexto antes de Cristo. En la investigación también se utilizó el olfato de los perfumistas Sylvaine Delacourte y Jean Michel Duriez, de las perfumerías francesas Guerlain y Jean Patou, respectivamente, cuyas sensitivas narices revelaron que los restos olían a yeso quemado y a vainilla, lo que sugiere que se trató de una descomposición natural y no de un proceso de combustión. «Podrías encontrar el olor a vainilla en un momia, pero no en los restos de alguien que murió en la hoguera», sostiene Charlier, cuyos análisis microscópico y químico también indican que no se trataba de huesos carbonizados.

Tras un proceso legal manipulado por los ingleses, por tanto moralmente ilícito e injusto, a los que Juana de Arco combatió para expulsarlos de Francia, la guerrera de diecinueve años fue condenada a morir en la hoguera en Rouen (norte de Francia). Existe una leyenda diciendo que los restos de la santa fueron arrojados al río Sena para que no quedara nada que sus partidarios pudieran venerar; otra versión apunta a que se recuperaron de entre los leños quemados restos de su cuerpo y sus pertenencias, que se han conservado hasta ahora en el arzobispado de Tours. Bajo la descripción «Reliquias encontradas en la hoguera de Juana de Arco, doncella de Orleans», los supuestos restos de la heroína fueron descubiertos en 1867 en una jarra en una farmacia de París. El recipiente contenía una costilla humana aparentemente carbonizada, restos que parecen ser madera quemada, un trozo de lino y el fémur de un gato, ligado a la práctica medieval de lanzar gatos negros a la hoguera de las mujeres quemadas por brujería. Charlier, científico forense del hospital Raymond Poincaré de Garches, se mostró «atónito» con los resultados del análisis de las reliquias y explicó que nunca se le habría ocurrido pensar que perteneciesen a una momia. El investigador atribuye la relación entre las supuestas reliquias de Juana de Arco y los restos funerarios de la época faraónica a que en la Edad Media algunos remedios medicinales utilizaban restos de momias egipcias. Quemada el 29 de mayo de 1431, beatificada en 1909 y canonizada en 1920, Juana de Arco es una santa cuyas virtudes son de admirar e imitar.

 

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La interpretación de la historia

¿Cuáles son las condiciones de una correcta interpretación del pasado desde el punto de vista del conocimiento histórico? Para determinarlas hay que tener en cuenta la complejidad de la relación que existe entre el sujeto que interpreta y el pasado objeto de interpretación 65; en primer lugar se debe subrayar la recíproca extrañeza entre ambos. Eventos y palabras del pasado son ante todo «pasados»; en cuanto tales son irreductibles totalmente a las instancias actuales, pues poseen una densidad y una complejidad objetivas, que impiden su utilización únicamente en función de los intereses del presente. Hay que acercarse, por tanto, a ellos mediante una investigación histórico?crítica, orientada a la utilización de todas las informaciones accesibles de cara a la reconstrucción del ambiente, de los modos de pensar, de los condicionamientos y del proceso vital en que se sitúan aquellos eventos y palabras, para cerciorarse así de los contenidos y los desafíos que, precisamente en su diversidad, plantean a nuestro presente.

En segundo lugar, entre el sujeto que interpreta y el objeto interpretado se debe reconocer una cierta copertenencia, sin la cual no podría existir ninguna conexión y ninguna comunicación entre pasado y presente; esta conexión comunicativa está fundada en el hecho de que todo ser humano, de ayer y de hoy, se sitúa en un complejo de relaciones históricas y necesita, para vivirlas, de una mediación lingüística, que siempre está históricamente determinada. ¡Todos pertenecemos a la historia! Poner de manifiesto la copertenencia entre el intérprete y el objeto de la interpretación, que debe ser alcanzado a través de las múltiples formas en las que el pasado ha dejado su testimonio (textos, monumentos, tradiciones...), significa juzgar si son correctas las posibles correspondencias y las eventuales dificultades de comunicación con el presente, puestas de relieve por la propia comprensión de las palabras o de los acontecimientos pasados; ello requiere tener en cuenta las cuestiones que motivan la investigación y su incidencia sobre las respuestas obtenidas, el contexto vital en que se actúa y la comunidad interpretadora, cuyo lenguaje se habla y a la cual se pretenda hablar. Con tal objetivo es necesario hacer refleja y consciente en el mayor grado posible la precomprensión, que de hecho se encuentra siempre incluida en cualquier interpretación, para medir y atemperar su incidencia real en el proceso interpretativo.


Finalmente, entre quien interpreta y el pasado objeto de interpretación se realiza, a través del esfuerzo cognoscitivo y valorativo, una ósmosis («fusión de horizontes»), en la que consiste propiamente la comprensión. En ella se expresa la que se considera inteligencia correcta de los eventos y de las palabras del pasado; lo que equivale a captar el significado que pueden tener para el intérprete y para su mundo. Gracias a este encuentro de mundos vitales, la comprensión del pasado se traduce en su aplicación al presente: el pasado es aprehendido en las potencialidades que descubre, en el estímulo que ofrece para modificar el presente; la memoria se vuelve capaz de suscitar nuevo futuro.

A una ósmosis fecunda con el pasado se accede merced al entrelazamiento de algunas operaciones hermenéuticas fundamentales, correspondientes a los momentos ya indicados de la extrañeza, de la copertenencia y de la comprensión verdadera y propia. Con relación a un «texto» del pasado, entendido en general como testimonio escrito, oral, monumental o figurativo, estas operaciones pueden ser expresadas del siguiente modo: «1) comprender el texto, 2) juzgar la corrección de la propia inteligencia del texto y 3) expresar la que se considera inteligencia correcta del texto» 66. Captar el testimonio del pasado quiere decir alcanzarlo del mejor modo posible en su objetividad, a través de todas las fuentes de que se pueda disponer; juzgar la corrección de la propia interpretación significa verificar con honestidad y rigor en qué medida pueda haber sido orientada, o en cualquier caso condicionada, por la precomprensión o por los posibles prejuicios del intérprete; expresar la interpretación obtenida significa hacer a los otros partícipes del diálogo establecido con el pasado, sea para verificar su relevancia, sea para exponerse a la confrontación con otras posibles interpretaciones.

 

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En el contexto histórico de Juana de Arco:

REFORMA Y CULTURA

 

1.- Continuidad y novedad.

Además de las armas espirituales, la oración, el ascetismo, la observancia, hacían falta más luces, .hacer cultura. y trasmitirla. El primer instrumento para ello fue la Universidad, y el segundo fue la imprenta.

1.1.- La Universidad:

La Universidad en esta época dependía del sistema beneficial de la Iglesia, por medio del cual ésta tenía un gran poder.

Muchos príncipes y ciudades se empeñaron en fundar nuevas universidades. Dentro de la Universidad se crearon colegios para los alumnos y docentes célibes. Se empieza a cuestionar la división por naciones, realizándose por facultades, a la cabeza de cada una estaba el decano y un consejo académico. Por encima estaba el rector elegido cada seis meses. Para poder conferir los grados de teología la Universidad obtenía una bula papal. El porcentaje de los que terminaban los estudios no era muy alto, debido a las condiciones en que los estudiantes estaban obligados a vivir.

El tipo de enseñanza era todavía el medieval, basado sobre las artes (filosofía) como elemento común. La filosofía base era la aristotélica, pero según las tres vías: tomista, scotista, nominalista  (moderna).

Los estudiantes tras el curso base de las artes se dividían en la Facultad de Derecho, Medicina y Teología. Esta última era la disciplina príncipe, aunque en los siglos XV y XVI perdió el primado.

La crítica de los humanistas era: el sectarismo de las escuelas, con el abuso del argumento de autoridad; el lenguaje bárbaro y oscuro; la complacencia en la indagación sobre cuestiones inútiles y chinchorreras.

Los reformados insisten sobre la ausencia de inspiración bíblica de las obras teológicas de los humanistas, por lo que Lutero definirá la Universidad como .Burdel de Satanás..

Los mayores responsables de esta situación habrían sido los representantes de la escolástica tradicional (vía antigua), incapaces de renovarse, y los de la vía moderna, que han llevado a la filosofía y la Teología a un camino peligroso.

El nominalismo de Ockham negaba la correspondencia entre ideas y realidad. De aquí derivaba un pesimismo racional, que prohibía a la razón superar el dato fenomenológico. La Metafísica era vaciada de contenido, y considerada una ciencia de puros conceptos. A nivel de voluntad sostenía un voluntarismo absoluto. Las leyes morales no se fundaban sobre la Naturaleza de las cosas, sino sobre la voluntad: un acto es bueno porque ha sido decidido así. Dios, con su potencia absoluta, podría condenar a un justo al infierno y salvar a un pecador impenitente sin una renovación interior, pero sólo por medio de una aceptación extrínseca por su parte. Los nominalistas por otra parte en la exaltación de las posibilidades de la voluntad la consideraban capaz de una decisión tal, que la permitiese amar a Dios, sobre todas las cosas y resistir a las tentaciones, cayendo por tanto en un semipelagiansimo. El nominalismo, no obstante, no era toda la Teología.


El ambiente en el cual florece una teología más profunda y refinada fue España, con estas características:

?se eliminó la verborrea, las cuestiones sutiles, las discusiones que terminaban en sí mismas, para centrarse sobre problemas de fondo y responder a preguntas de actualidad. El espíritu sectario departido, cedió el lugar a un enfrentamiento serio. Cisneros inauguró en Alcalá el método .de las tres vías.. Se instituyeron tres cátedras paralelas (tomista, scotista y nominalista). Cada profesor impartía su curso, pero para los alumnos no había obligación de decantarse por un autor o escuela, con tal de que aceptasen el dato revelado y el dogma definido. Esto favoreció el enfrentamiento crítico y sofocó las polémicas, en cuanto que la adhesión a cada catedrático, derivaba de los argumentos que desarrollaba y no de lo que prometía.

?La escuela teológica de Salamanca sustituyó finalmente a Pedro Lombardo con la Summa de Sto. Tomás. En esta escuela se unió la cualidad formal y la exigencia crítica del humanismo a la agudeza de la escolástica. La investigación no fue un fin en sí mismo, sino que debía repercutir en la vida. Por esto prestó particular atención a cuestiones de actualidad. Francisco de Vitoria, hombre dotado de una óptima formación humanística y teológica, se aventuró en el estudio de cuestiones del momento, como el derecho de España al Nuevo Mundo. Procedió con método, con rigor y con fines pedagógicos, partiendo del concepto de justicia para llegar al de derecho, y no al revés.

?Siempre en Salamanca fue tratado con rigor el problema del método teológico con Melchor Cano. Rechazó la unilateralidad y el exclusivo recurso a la sola Biblia y a la sola razón, evitando de este modo tanto el fideismo como el racionalismo. Competencia del teólogo es: la búsqueda del dato revelado en la Sagrada Escritura y en la tradición; la deducción de las conclusiones; la defensa de las herejías; la ilustración y la divulgación del dato revelado con el auxilio de las ciencias humanas. Se alcanza por tanto el establecimiento de un equilibrio profundo entre la fe y la razón, las cuales no entran en conflicto. El teólogo formado de esta manera traduce la certeza de la fe en una evidencia racional. Todo esto lo realizó en su obra De Locis Theologicis: éstos son los diversos tipos de fuentes de los que se deducen las pruebas en Teología, con un valor descendente: Escritura, tradición, autoridad de la Iglesia, concilios, autoridad de la Iglesia romana, Santos Padres, Teología Escolástica, Razón Natural, Filosofía, Historia humana.


1.2.- El arte de la imprenta:

La invención de la imprenta fue un hecho de civilización de enorme repercusión. Se debe a muchos padres. Juan Gutenberg (+ 1468 ca.) es considerado el inventor de los caracteres móviles de imprenta. Era una invención que ya estaba madura. Concurrieron dos hechos:

?      los progresos de la metalurgia, que permitieron crear aleaciones adaptadas;

?      la sustitución del pergamino con el papel fabricado con los retales de los trajes de lino y cáñamo.

Para llegar a la impresión del libro, la técnica pone a disposición de los impresores tres recursos:

?      los caracteres móviles (góticos y más tarde redondos, según el modelo de la escritura Carolina);

?      la tinta grasa;

?      la prensa manual.

La imprenta permitía la difusión de todo tipo de obras a precios asequibles. Llega en un momento en el que nivel cultural medio se había elevado, y por tanto la búsqueda del libro escrito era viva, mientras no era muy alta la estima por el clero. Fue un arma de doble filo, porque si fue rápidamente entendida y utilizada por la Iglesia, después se volvió contra ella. La tipografía se difundió en toda Europa con gran rapidez. Fueron impresas todo tipo de obras, por lo que en 1475 se siente la necesidad de introducir una censura sobre los libros peligrosos. En 1515 León X prohibirá la publicación de los libros que no vayan acompañados de la autorización del obispo. La dominante religiosa era clarísima.

Naturalmente el primer puesto en la producción de libros lo ocupaba la Biblia, de la que además de la Vulgata, aparecieron rápidamente muchas traducciones. En 1470 aparece la primera Biblia ilustrada, de menor calidad que la de Wahlgemuth de 1483. El relato bíblico se divulgó a través de paráfrasis, descripciones de la Pasión y ediciones simples, pero ilustradas, llamadas Biblia de los pobres. De muy alto nivel fue la Biblia Poliglota de Alcalá. La Biblia Complutense se hizo en 6 volúmenes en folio comprendiendo el A.T. en hebreo griego y latín, el N.T., bilingüe, en griego y en latín con aparato crítico. El último volumen comprendía el aparato crítico del A.T., con un diccionario hebreo. El volumen V fue el primero en aparecer en 1514; después el VI y los demás. Se puso a la venta en 1520 con la autorización de León X.

La obra fue precedida por la edición del N.T. de Erasmo, que había estudiado con pasión el griego y había refinado el método crítico a través de las Adnotationes de Lorenzo Valla. En 1514 se trasladó a Basilea y en dos años publicó el N.T. que contiene la versión griega con una traducción latina autónoma de la Vulgata.

Además de la Biblia la imprenta se empeñó en la divulgación de otros libros religiosos. Todavía no había terminado el siglo XV y la Imitación de Cristo ya había tenido 60 ediciones. Eran numerosos los libros ofrecidos a los fieles como los diversos Espejos: Espejo del cristiano de D. Coelde, El Espejo de los pecadores, el Espejo áureo, el Espejo de la perfección...

Para los sacerdotes también se imprimieron muchos libros. Reflejo de la cultura de este tiempo fue también las obras que tenían como argumento la .realidad última., en modo particular la muerte. Fue un género que se expandió rápidamente, con mucha imaginación y prefiguración de la historia de la salvación humana.

Para la élite también se imprimieron textos importantes de derecho, los clásicos de la teología, los Padres de la Iglesia.


2.- El Renacimiento.

2.1.- El problema historiográfico:

El debate crítico sobre el renacimiento aún no ha terminado: la historia de la historiografía del Renacimiento presenta un movimiento en espiral que aún no ha terminado.

Antes del estudio del renacimiento debemos de nombrar algunas cuestiones:

1)  Si se debe distinguir Humanismo de Renacimiento.

2)  Si el renacimiento literario puede ser tomado del modelo de la época.

3)  Si en torno al tema de la belleza se puede reunir las obras de los políticos.

4)  Si existe un filosofía del Renacimiento o si es un recomposición de la filosofía antigua.

5)  Si se puede hablar de paganismo o de laicismo naciente o de espíritu religioso crítico.

2.1.1.- El humanista:

En el 400 fue llamado humanista aquel que se dedicaba al estudio de las humane litterae; esto es, a las disciplinas literarias en sus diversos niveles, comenzó a delinearse una idea diversa de los métodos y de los fines propios de las ciencias morales, en relación con una nueva dignidad y un nuevo valor atribuido a la llamada .humanas.. Los valores humanos, realzados en la antigüedad son ahora redescubiertos, sobre todo en las obras literarias de la época clásica, se afirman como fines, expresan esto que no ha sido corrompido por el tiempo y que realiza el propio mensaje por medio de la interpretación filológica y la obra poética.

Este modo de pensar que ya se advierte en el 300, llega a ser universal en la cultura del 400 y 500, de la que hoy somos herederos. La humanitas se funda no sólo en una oposición entre humano y divino, sino también, por un lado , entre la razón, donde está la virtud, y de otro lado lo salvaje, la irracionalidad.

La primera definición de Humanismo es de los propios humanistas, conscientes del clima de renovación artística y espiritual, en el cual desarrollan su actividad cultural, exaltando el renacimiento de las artes liberales. Había una fuerte autoconciencia de los intelectuales, que demuestra la conciencia ideológica de la cultura humanista, que se presenta como renovación de la palabra y por tanto del mundo.


2.1.2.- Interpretaciones:

Una de las cuestiones a debatir es la relación de la cultura humanista y renacentista con el medievo. ¿Es una ruptura o una continuación?.

Es importante observar que han sido los estudiosos y los literatos del 400 los que han formulado la definición de media tempestas o media aetas, como indicación del periodo que va entre la antigüedad clásica y el renacimiento del cual se sentían protagonistas. Tal definición presuponía una fase de decadencia comenzada con el final del mundo antiguo y podría llegar hasta los inicios del 200, cuando se sabría ocurridos los primeros indicios del cambio, por ejemplo en la pintura con Giotto. Esta noción viene después mantenido, con significado negativo, por los historiadores del siglo XVII, esto va a continuar en la edad de la ilustración.

2.1.2.1.- Voltaire en la mitad del 800:

Voltaire (1751) ha condenado la edad medieval como un periodo de oscurantismo, resaltando a su vez el Renacimiento, como descubrimiento del hombre y de la Naturaleza, en antítesis al visión final y escatológica del Cristianismo.

En esta edad romántica continua el concepto de ruptura pero rebelado a favor del Medievo, pero sin desarrollar del todo el Renacimiento, visto con una visión estoicista, como el seguirse de las diversas fases del desarrollo social, civil, cultural y considerado en el interior de la dinámica que preside el progreso de la humanidad, generalmente se critica el individualismo y el ateísmo renacentista.

En particular la cultura del 800 italiana, en relación al problema de la independencia y de la unidad nacional, ha privilegiado el Medievo y la edad comunal, como edad de la fe y de la fuerza colectiva, mientras la edad renacentista, también considerada como edad de un gran esplendor, coincidía con el periodo histórico en el cual Italia había obtenido la independencia política.

J. Michelet (1855) ha considerado de manera extremamente critica el Medievo subrayando la ruptura con el Renacimiento visto casi como un milagro.

G. Voigt (1859) ha tomado, pero de forma más documentada; esta teoría, viendo en el Renacimiento la exaltación del hombre en sentido inmanente y terrenal. Se trata de una recuperación de lo clásico en oposición al Medievo y al Cristianismo.

De Sanctis (1870-71) ha evidenciado como en Italia en el curso de la edad renacentista se ha sustituido el conformismo intelectual de las cortes por la vida civil.

2.1.2.2.- Burckhardt:

El verdadero debate crítico sobre la sociedad del Renacimiento llega con la publicación de la obra del suizo J. Burckhardt (1860) que se funda en estas ideas:

1)  En el 200 y 300 en Italia se desarrolló una civilización urbana extremamente vital. La parcelación política de la península provocó el nacimiento de estructuras políticas muy limitadas territorialmente, en las cuales se desarrolló la tendencia a crear una organización estatal ideal, para moderar el estado como .obra de arte., que fue modelo para las otras naciones europeas en su proceso de modernización.

2)  A partir del 300 se puede asistir a la progresiva conquista individual del hombre, puesto en el centro de un mundo que mira de forma objetiva para poder autoafirmarse.

3)  El Humanismo y el redescubrimiento de los clásicos fueron considerados como efecto de las nuevas tendencias individualistas.

4)  El Humanismo viene considerado como un fenómeno típicamente italiano difundido después en Europa.

5)  Se subrayó el descubrimiento del mundo exterior y del hombre a través de la literatura, la pintura los estudios naturales.

6)  Se observa la fisonomía laica de la cultura renacentista, como voluntad de valorar los aspectos individuales de la existencia, que se concretizan en una nueva visión estética y en la valoración de los aspectos mundanos de la existencia.

La interpretación de Burckhardt triunfó en la cultura de finales del 800. Por ejemplo Juan Gentile (1923), veía en esta época el momento en el cual la civilización occidental toma conciencia de si misma.

Tampoco han faltado interpretaciones, que partiendo de Burckhardt son añadidas con pensamientos particulares. Por ejemplo F. Nietzsche (1923) ha indicado el Renacimiento, como el momento en el cual la estirpe del Superhombre ha puesto de manifiesto su existencia, como afirmación de la fuerza del Espíritu humano contra el conformismo del Cristianismo.


2.1.2.3. Crítica a Burckhardt:

Con el paso del tiempo el debate crítico se ha alargado, poniéndose cada vez más objeciones a las ideas de Burckhardt; sobre todo en climas nacionalistas, es difícil por parte de los estudiosos aceptar la idea del Renacimiento como fenómeno italiano.

Con el progreso de los estudios, los límites del historiador se pueden individualizar en los siguientes: conocía poco el Medievo; no prestaba atención a la historia económica y política; se ocupaba exclusivamente de la cultura de las clases altas; ha descuidado el aspecto filosófico de la cultura del Renacimiento exagerando el paganismo.

Los aspectos filosóficos del Renacimiento son desarrollados con notable atención por Ernst Cassirer (1927), cuya obra se funda en la importancia de las ideas filosóficas renacentistas, como expresión de una Weltanschauung, que en esta época era totalmente renovada.

Radical es la crítica que hacen los estudiosos católicos y protestantes a Burckhardt, que refutaban la idea de un Renacimiento pagano y anticristiano, Thode indicaba que en San Francisco y en el movimiento franciscano, el origen de la concepción del hombre estaba en relación con la Naturaleza, que habría dado cuerpo a mucha parte de la cultura renacentista.

Tal tesis es retomada por K. Burdach (1918), que ha puesto en relieve la importancia de la reforma espiritual y religiosa, para el nacimiento de la civilización renacentista. Ha subrayado, en modo, particular la importancia, sea de las aspiraciones místico-religiosa del 200 italiano, sea en el espíritu evangélico de San Francisco y del movimiento franciscano. Habría sido un renacer ético-religioso, colegiado a la necesidad de una renovación medieval. Ha rebatido la continuidad entre el Medievo y el Renacimiento, focalizando el carácter colectivo, universal del Renacimiento, en el cual la individualidad y la universalidad resultan armonizadas y no en oposición.

A esta posición se ha unido J. Huizinga, que en su obra El otoño del Medievo (1919) ha escrito que la crisis del Medievo se identifica con el origen del Renacimiento, sacando a la luz la continuidad entre los dos periodos históricos.

También G. Toffani ha subrayado el carácter extremamente religioso del Renacimiento; por tanto el Humanismo sería una lucha por la ortodoxia contra el espíritu herético del siglo XIII, y la recuperación del latín significaría la recuperación de la Roma cristiana y católica. Para él, el Renacimiento sería por tanto herético, progresista, antireligioso, mientras el Humanismo representaría la tradición clásica y patrística y sería profundamente religioso.

Una profundización en esto fue hecho por F. Chabod, que ha sostenido la modernidad del Renacimiento, caracterizado por un nuevo individualismo y realismo de carácter especulativo, mientras el individualismo y el realismo medieval están aún en la práxis. Ha nacido por tanto una nueva civilización que ha manifestado un evidente carácter autónomo de valores. Ha nacido el arte por el arte, la política por la política, sin negarle la importancia al aspecto religioso.

2.1.2.4.- Eugenio Garin y la interpretación más reciente:

La obra de Eugenio Garin tiene en cuenta la moderna conciencia historiográfica, según la cual los cambios culturales y de civilización están relacionados con aspectos de la vida política, económica e intelectual.

1)  Los estudios sobre la cultura medieval han evidenciado, como del siglo XII al XIV son revisados las concepciones relativas al papel del hombre en el mundo y a la experiencia sobrenatural. Se focaliza la atención en los centros donde se desarrollaron las tendencias pre-humanísticas, Padua y Bolonia.

2)  El análisis de la crisis de la filosofía escolástica ha permitido observar como los últimos éxitos de la filosofía, preanunciaron muchos aspectos del pensamiento renacentista.

3)  No se debe hablar de neta ruptura entre el Renacimiento y Medievo, se puede observar a finales del 300 y los comienzos del 400, un profundo cambio de las perspectivas culturales, en la cual si todo no es nuevo, es fundamentalmente el reconocimiento del cambio de perspectiva, llevado a cabo tanto a nivel intelectual como cultural.

4)  Viene rebatida la importancia del Humanismo, no interpretable sólo como descubrimiento de la antigüedad o ejercicio de la retórica, sino como proyecto de educación total del hombre.

5)  Viene observado como ámbito humanístico-renacentista, una renovación de la sensibilidad religiosa como reivindicación de la autonomía espiritual y de la necesidad de regeneración de la Iglesia y del culto. Es posible por tanto encontrar los puntos de contacto entre los humanistas del 400 y los reformadores posteriores.

6)  Sobre el problema de si el Humanismo y el Renacimiento son fenómenos italianos, se observa que la nueva cultura tiene su primer desarrollo en algunos centros italianos, que después se trasladó a otros países europeos, y es innegable que fueron elaborados ejemplos autónomos italianos en Francia, España, Inglaterra, cada uno con su propia fisonomía.

7)  Se pone el acento sobre la imposibilidad de dar una definición unívoca del Renacimiento, en cuanto encontramos varias posiciones, tensiones y contradicciones internas.


3.- Características del renacimiento.

3.1.- Las concepciones artísticas:

Si el término renacimiento es aún debatido como definición de una época histórica y cultural, resulta menos controvertido si es aplicado a las artes: los siglos XV y XVI constituyen la edad renacentista, que ya Giorgo Vasari (1511-1574) definía como rinascenza.

El Renacimiento artístico tiene su origen en Florencia y de aquí se difundió hacia los otros centros humanísticos, en los artistas florentino hay un orgullo y conciencia de una cultura que no sólo está en grado de igualar, sino también de superar el modelo de la antigüedad.

En el periodo que va entre él 1380 y él 1430 Florencia, resistiendo la crisis del 300, ha obtenido una cierta estabilidad política, ya sea con el asentamiento de la oligarquía mercantil (1382), ya con la resistencia al expansionismo de Gian Galeazzo Visconti (entre 1390 y 1402) y la conquista de Pisa (1406); este nuevo entusiasmo cívico se tradujo en grandes obras públicas. Y en la vuelta al mundo clásico como elemento fundamental: no es pura erudición sino que tiene una fuerte carga de actualidad en su conexión con la vida política y como defensa ideológica de la libertad de Florencia. Los artista del primer 400 son consciente de participar en este proceso cultural; el clasicismo no es una reinvocación o símbolo, sino una renovación de las formas; instrumento de análisis, de conciencia y por tanto de cambio real.

Italia en el curso del 400 asume el papel de país guía en Europa; se asiste al influjo de los artistas extranjeros que vienen a aprender las nuevas soluciones técnicas, en la península; contemporáneamente los artista italianos son llamados hacia las cortes extranjeras, se tiene un encuentro de escuelas y de experiencias diferentes.

Se asiste a la redefinición de la figura y de la colocación del artista, que abandona no sólo idealmente la tienda artesanal, para llegar a ser el protagonista de la renovación, consciente de su propia dignidad cultural.


3.2.- La recuperación de lo antiguo:

El renovado interés por la antigüedad que está en la base del Humanismo, se caracteriza por ser una búsqueda de un modelo de vida. Esto lleva a la búsqueda y descubrimiento de los manuscritos. La atención hacia los clásicos se ha desarrollado ya hacia la mitad del XIII y los comienzos del XIV en Padua, en el cenáculo promovido por Lovato Lovati (1241-1309) y después animado por Albertino Mussato (1261-1339); también en la Biblioteca Capitular de Verona se organiza una corriente de estudios dirigida hacia la búsqueda erudita y filológica. Estos centros constituyen el modelo para el desarrollo de otros cenáculos culturales dirigidos al estudio de la antigüedad.

El impulso mayor para la corriente humanística viene de la amplia posibilidad de cambios culturales después de la mala experiencia avignonense. Fue de hecho Petrarca, que ha vivido en la esfera de la corte papal, el que inaugura el nuevo ánimo en el enfrentamiento con la época clásica; la obra antigua no sólo es leía con solicitud, sino que se crean una serie de relaciones entre los estudiosos, integrando el texto antiguo, en una visión global de la civilización clásica por la cual es estimulada la nueva civilización.

El ejemplo de Petrarca fue seguido por Bocaccio que llevó a Florencia la Metamorfosis de Apuleio, los Anales de Tácito y el De lingua latina de Varrone.

Durante el 400 esta tendencia se hace más sistemática. Un impulso notable viene del concilio de Costanza. Otro aspecto peculiar del Humanismo es el redescubrimiento del griego, nacido de la exigencia de leer en los originales a Platón y Aristóteles. Desde la segunda mitad del 300 hay infinidad de relaciones con el mundo bizantino gracias también al concilio de Ferrara y de Florencia (1438-39) y la caía de Constantinopla (1453), por lo cual llegaron a Italia datos del Asia Menor y de Grecia.


3.3.- La filología:

El estado de degradación de muchos manuscritos pone a los humanistas frente a la obligación moral de retornar a la forma original, por esto se desarrolló una verdadera ciencia gracias a Lorenzo Valla (1405-1457), Ermolao Barbaro (1453-1493), Agnolo Poliziano (1454-1494).

Ser filólogo no significaba para ellos sólo corregir textos, sino también interpretarlos en sus componentes estilísticos, culturales, históricos. La filología humanística llega a ser una metodología universal de conocimiento. El comentario humanístico interroga a los textos y a las obras para trasmitir su auténtico mensaje en la civilización que lo ha expresado. Los resultados han traspasado los límites de los estudios literarios, en cuanto que han favorecido el crecimiento de la conciencia histórica, la profundización de la conciencia lingüística y la evolución histórica de las lenguas, la renovación del concepto de estilo; una nueva interpretación de los textos sagrados.

En Florencia, Roma, Nápoles, la vida cultural se organizó bajo la forma de academias protegidas por señores y soberanos. En Florencia en la villa de Carreggi, donación del 1462 de Cosimo I de Medici, Marsilo Ficino organizó la Academia platónica donde se buscaba de conciliar la filosofía platónica con el pensamiento cristiano. En Roma Pomponio Leto fundó la  Academia pomponica de una marcada dirección arqueológica. En Nápoles se fundará la Academia pontoniana por Juan Pontano. A pesar de que en la segunda mitad del siglo la cultura humanística aparece integrada en la corte, ha perdido la incidencia civil y política, que había caracterizado al primer humanismo.

Fue importante la aplicación del método filológico a las Sagradas Escrituras; Lorenzo Valla se pone de frente a la Biblia como un texto de indudable sacralidad pero que, como colección de libros antiguos debe ser sometida a la valoración filológica. Se descubre así errores e inexactitudes en las traducciones del hebreo al griego y al latín en la Vulgata de San Jerónimo.

 

 

3.4.- El literato y la literatura:

En el 400 se pueden considerar cuatro áreas cronológicas correspondientes a un programa de producciones literarias, a su vez ligados a un modelo de ideología propuesta por las clases poderosas. Es clara la relación entre el intelectual y el poder político, que se disgregará en el 500 cuando el intelectual entra en relación con el público, en sentido moderno. Y la relación con la política adquiere un papel diverso, entendido en su sentido laxo y como un sector más vasto.

?      entre 1380-1430: construcción de la cultura humanista como reacción a la crisis del siglo pasado. El papel del intelectual es el de funcionario, en cuanto que elabora la cultura como ideología. Pertenecen a esta fase las dos primeras generaciones de humanistas: Salutati y Niccoli, Bruni, Traversari;

?      entre 1430-1454: el hecho fundamental para Italia es el Concilio de los Griegos (1439); surgen algunas figuras de príncipes como Felipe María Visconti, Cosimo de Medici, Eugenio IV, Alfonso de Aragón. Para los estados italianos son años de reforzamiento estatal interno y de manifestaciones expansionistas en el exterior. La literatura empieza a transformarse en un hecho de puro y simple prestigio, adquiere un espacio y un público más vasto. El intelectual asume el papel del transmisor de la cultura, ya sea en la variante laica del profesor universitario, ya en la religiosa del predicador. Pertenecen a esta fase la tercera y cuarta generación: Filelfo, Manetti, Valla, Piccolomini.

?      entre la paz de Lodi (1454) y 1480: es un periodo de equilibrio asistiéndose a la cristianización de las oligarquías, que transformaron los estados en principados. La literatura parece celebrar el fasto de las cortes, se destaca la ideología, se privilegia el componente hedonista, ya como indiferencia, ya como melancolía. El intelectual tiene el papel de cortesano; no hay ruptura entre intelectual y poder: es así la última realización del proyecto humanístico.

?      entre 1480 y el final del siglo: se observa el triunfo también artístico del poder señorial; hubo una decidida actividad de la clase política en el campo cultural, destacando Lorenzo el magnífico. La literatura laurenciana es una experiencia contemplativa en virtud del Neoplatonismo de Ficino, pero también un programa querido por el príncipe. No tiene contenido político, todavía no es libre: se recrea la convergencia entre la clase dominante y la intelectual característica del primer humanismo. El literato es sobre todo un mediador y un especialista, emblemático es el doble papel del Magnífico: príncipe y poeta.


3.5.- El individuo:

Al final del primer 400 Manetti que fue comerciante y humanista, escribe De Dignitate et excellencia hominis que exalta la cualidad del hombre y los valores de los sentidos y de la mente.

En la cultura humanístico-renacentista debemos hablar de cambio de perspectiva en la concepción del individuo; sería de suyo una simplificación negar valor o centralidad al hombre medieval y por otro lado erróneo atribuir al pensamiento humanístico una acrítica exaltación del hombre privado de la tensión a la trascendencia.

Ya en el XIV el pensamiento filosófico, tras la crisis de la escolástica, había puesto en evidencia la importancia de la voluntad en la acción humana, el primado de la dignidad humana como base para la libertad. Los humanistas retomaron profundizándola esta reflexión y subrayando las posibilidades de conocimiento y de acción en la vida de cada uno. Las letras humanas y los estudios de humanidades permitieron a los hombres elevarse hacia la propia perfección. El hombre que se habla tiene como finalidad la formación integral de la propia personalidad, en el esfuerzo de perfeccionamiento interior que mira a incidir sobre el mundo y sobre la realidad. La virtud, que caracteriza al hombre es virtud activa que se realizará también el vida civil; son ejemplares en este sentido las figuras de los cancilleres humanistas, Salutati, Bruni y Bracciolini.


3.6.- Sociedad:

Sobre todo en el primer humanismo, se subraya la importancia de la activa participación en la vida social. El primer núcleo es la familia, criticándose por tanto el celibato propugnado por algunos escritores medievales como Petrarca. El elogio del matrimonio es uno de los más queridos por los humanistas del primer 400. Es después importante participar activamente en la vida política y civil de la propia patria. Se desarrollan tratados sobre los deberes de los magistrados y sobre las leyes: templanza, justicia, empeño, vienen exaltadas en contraposición a egoísmo, prepotencia y espíritu sectario.

3.7.- La moral económica:

En la vida del 300-400 una de las cuestiones fundamentales era la de la conciliación entre ética cristiana y la actividad comercial, en particular era delicada la posición de la Iglesia con relación a la usura, condenada por ella; en una sociedad fundada sobre la economía de crédito, la Iglesia debía asumir posiciones más suaves que llevaran, por ejemplo a la absolución de los banqueros. Incluso algunas actividades permanecen prohibidas y los comerciantes crearon una praxis propia fundada en la moral laica y económica. Comienza a nacer una clase burguesa, con dinero y aliada con el poder.


3.8.- La educación:

Uno de los aspectos innovadores está en la importancia de la educación y de la mujer en la sociedad. La mujer puede regir los destinos de la familia en ausencia del marido. Es también interesante observar como en las representaciones artísticas del Renacimiento la Virgen por primera vez sonríe al Niño y lo sostiene en su seno, en un abrazo entre madre e hijo. Tiene también consecuencias en una modificación de la pedagogía que se funda sobre la conciencia de la autonomía de la infancia. No se desconfía de los niños y de los adolescentes, ni se consideran a los niños como adultos ante litteram. La praxis educativa se basa, por tanto, sobre la comprensión y la discusión, más bien que sobre la fuerza y la autoridad.

Además de una educación fundada sobre el conocimiento de los textos clásicos y de los religiosos, se descubre también una educación de la voluntad mediante la práctica del esfuerzo gracias a ejercicios físicos.


3.9.- El hombre y la Naturaleza:

El primer humanismo se presenta en polémica contra las ciencias naturales, que durante el 300 habían adquirido una especificidad dentro de la doctrina aristotélica. Hipócrates, Aristóteles, Euclides, Galeno, Ptolomeo, eran autores de los cuales no se ponían en discusión sus doctrinas.

En la mitad del XV con la afirmación de la doctrina neoplatónica, el hombre es visto como copula mundi, como microcosmos en la totalidad de la Naturaleza, que a su vez está comprendida en el hombre, que por tanto es el culmen de la jerarquía y del orden natural. De esta manera la idea negativa de la naturaleza viene al menos en parte modificada, no más como reino de la materia sino como lugar de la libre acción del hombre. Este componente, a pesar de la aparente incongruencia con el desarrollo del pensamiento moderno, presenta aspectos significativos para la revolución científica, como la relación entre humanidad y cosmos y el carácter racional de las leyes, que regulan tales relaciones; el cambio de atención de los fines a las causas de los fenómenos.


3.10.- El platonismo:

El platonismo renacentista, sobre todo de Pico y Ficino es una doctrina sincretista en la que se retoman elementos de pensamiento de Platón, de los neoplatónicos clásicos y cristianos, de la literatura órfica, hermética y pitagórica y también de la cábala hebrea. Nace de la convicción de que los elementos del pensamiento sean una sola doctrina a la revelación divina, que se manifiesta en la razón natural de los paganos. Este es el motivo de continuidad entre el platonismo medieval y el renacentista. Todavía en edad humanístico-renacentista se pone en evidencia el tema antropológico; por tanto, la investigación especulativa se orientó hacia problemas como la inmortalidad del alma, su interioridad y espiritualidad, el hombre como microcosmos, el amor. Como consecuencia, la atención a los temas morales y políticos.

Un importante impulso al platonismo viene del Concilio de Florencia y de los doctos bizantinos venidos a Italia como Gemisto Pletone. Los años de difusión del platonismo están unidos a la actividad de Ficino y a la Academia platónica en Florencia, entre 1462-92, año de la muerte del Magnífico. La academia estaba constituida por un círculo de amigos, en las lecciones de Ficino se realizaba una lectura que se llevaba a cabo, o en una estancia para un círculo restringido o en una Iglesia para un grupo más amplio.

El platonismo tiene una gran difusión en Italia y consigue notable importancia, tanto en la política como en la cultura. El reforzamiento de las señorías y el equilibrio que se creó con la paz de Lodi (1452), cambian el papel de los intelectuales que no se dedican tanto al gobierno y a su administración, cuanto a ser un hombre de corte compensados por el prestigio adquirido y por la protección del señor. Se produce la tendencia en el humanismo de la mitad del 400 a la contemplación, a la evasión. Además el arte del Renacimiento, de inspiración platónica, se realiza como voluntad de reproducir la belleza y la armonía de lo creado, emanación y revelación de Dios. En las obras de arte del periodo laurenciano triunfan los sujetos mitológicos, la alegoría, el simbolismo. El retorno a lo antiguo no es más un modelo de vida civil y moral, sino un mudo de sueño de felicidad perdida, de melancolía.


4.- El renacimiento en Italia.

4.1.- La breve estación:

La Italia del 400 aunque fragmentada, gozaba generalmente de una situación florida. La paz de Lodi (1454) aseguró 40 años de paz entre los estados italianos, empeñados en respetar los límites definitivos y no mirando el papel y la hegemonía en el interior de la península. Pero se rompió el equilibrio de esta paz e Italia llegó a ser un lugar de encuentro de las tendencias hegemónicas de los diversos países europeos. Y con esto terminó la paz.

A pesar de esto, la crisis política y la pérdida de la autonomía. Se observa una gran difusión de la cultura italiana, que se impone como un modelo con prestigio. La Europa del 400 favorecía la pintura flamenca, pero que en relación con los pintores italianos, resultaba demasiado medieval, por este motivo Albrecht Durer sentía la necesidad de un viaje de estudio a Italia para confrontar con la interpretación clásica y con las variadas escuelas.


4.2.- La civilización urbana:

Las condiciones de equilibrio entre las grandes potencias italianas permite el desarrollo de los centros menores, era un reto para las dinastías de los señores locales. Se avivó un policentrismo, que favoreció las diversas realizaciones artísticas. Se puede hablar entonces de .renacentista., por cuanto Florencia seguramente hacía escuela, pero todas las cortes tenían realizaciones particulares.

El Renacimiento italiano tiene una fisonomía urbana y la propia ciudad respira este nuevo espíritu. En el 200-300 la ciudad se proyectó de tal forma que ahora era considerada como capital de un territorio más vasto y expresión política del señor.

La racionalización del proyecto urbanístico se afirmó con De re aedificatoria (1452) de Leon Battista Alberti, en el cual se trata de la .ciudad ideal., proyectada según los cánones de racionalidad, simetría, proporción. Tal proyecto no se llevó a cabo, porque la ciudad era suficiente todavía para la población que existía, y además los proyectos arquitectónicos y artísticos estaban ligados a la suerte inestable de los señores, por lo que no se podía llevar a cabo la realización de un programa. En el interior del territorio urbanístico del 400 encontramos tipologías nuevas como el palacio principesco, las calles y las plazas llegan a ser el emblema del prestigio principesco.

El elemento cualificante de la ciudad es la corte. Se asiste al desarrollo del mecenazgo, no sólo en las grandes ciudades, sino también en los pequeños centros donde el señor, que ha adquirido un pequeño poder, con la fuerza, con el trámite del arte afirma y legitima su poder. Se observa como se llega a la organización de un consenso mediante la obra del artista de corte, que era pagado por los servicios y debía llevar a cabo prestaciones diversas.


4.3.- Centros principales:

4.3.1.- Florencia:

Después del tumulto de los Ciompi (1378), se consolidó el régimen republicano y se llevo a cabo el Humanismo civil, cuyos protagonistas fueron Salutati, Bruni y Braccioli. Viene exaltada la libertad florentina en relación a la libertas de la república romana. Los héroes eran Bruto, Marcello, Camillo en contraposición a Cesar.

Del 1382 al 1434 domina la burguesía de los Albrizzi, de los Capponi, de los Da Uzzano. Cuando en 1434 Cosimo de Medici, sirviéndose del prestigio de la familia, volvió a Florencia, después de un año de exilio, dio comienzo el señorío de los Medici. A nivel figurativo se expresa en la representación de los Magos, cuya imagen era asociada los propios Medici. La sabiduría garantizaba el dominio político, es como si la política fuese un elemento de la armonía universal.

Después del Concilio en Florencia se encontraron artistas como Bruni, Niccoli, Bracciolini, Alberti, Flavio Biondo. Durante el gobierno de Lorenzo de Medici (1469-1492), triunfaron el Humanismo platonizante del Magnífico, y artistas como Verrocchio, Botticelli, Benozzo Gozzoli, Filippino Lippi y Miguel Angel.

El siglo se cerrará con la restauración republicana (1494), preparada por la predicación de Jerónimo Savonarola (1452-1498).

4.3.2.- Roma:

Después del retorno (1443) de la curia querido por Eugenio IV, se hicieron una serie de trabajos destinados a embellecer la ciudad. Durante el tiempo de Martín V trabajaron en el Vaticano y en Laterano. Con Nicolás V se le restituye a la ciudad el papel de capital y se aumentan las exigencias de la producción artística. Trabajan en Roma arquitectos como Leon Battiata Alberti, Bernardo Rossellino, Giuliano de Maiano; se piensa en una ampliación de la basílica de San Pedro. La obra comenzada por Nicolás V, viene seguida por Sixto IV, recordado como el restaurator urbis por su empeño en renovar la ciudad.

Sobre todo Sixto IV tiene el mérito de llamar a Roma a los mejores pintores de Toscana y de Umbría para decorar la capilla hecha construir por él, y llamada por esto Sixtina.

En los inicios del 500, se tiene el primado cultural y artístico de Roma con Julio II (1503-13) y León X Medici (1513-21), que fueron dos grandes mecenas.

La Curia ostentaba un lujo y un fasto secular de corte principesca. Por esto cuando el saqueo de Roma (1527) se consideró como un castigo divino.

Se observa también el culto de la personalidad por parte de los pontífices, sólo basta recordar el proyecto de la tumba de Julio II que encargó a Miguel Angel y que no fue completado. Durante estos años se dio el nepotismo, que tuvo su máxima expresión con Martín IV, que favoreció en exceso a su propia familia, los Colonna, o Calixto III, que apoyó a los Borgia. O incluso papas con hijos como Alejandro VI. Los motivos del desarrollo de este fenómeno son la necesidad de reducir el poder de los cardenales, cercanos a las políticas de los soberanos y para obstaculizar la hostilidad de las grandes familias, en particular las romanas.

La consecuencias negativas fueron el mal gobierno del Estado pontificio (se concedían beneficios también a los niños, pensemos en Cesar Borgia) y el absentismo pastoral y espiritual.

4.3.3.- Venecia:

Es el estado italiano que gozaba de la mayor estabilidad política y económica, con un gobierno oligárquico que mantenía el poder de varios siglos. Ya en el 300 había tenido una política de expansión.

En la primera mitad del siglo se mudó Guarino Gaurini, rápidamente hace sentir la influencia filológica y filosófica Ermolao Barbaro. En la ciudad trabajaban ilustres artistas florentinos como Castagno, Verrocchino, Paolo Uccello. Se desarrolló también una escuela pictórica veneciana, síntesis de arte flamenco y renacentista con Vivarini, Carpaccio y Bellini. Es notorio también que Venecia llega a ser capital de la imprenta. En 1499 Lado Manuzio imprime la edición del Hypnerotomachia Poliphili de Francesco Colonna, corregida por 168 xilógrafos de la escuela mantegnesca

4.3.4.- Otros centros:

4.3.4.1- Padua:

Sede de una de las más p.restigiosas universidades de Europa, por las enseñanzas de Lovato Lovati, Albertino Mussato y Guarino Guarini. Trabajó entre 1443 y 1452 Donatello, que en el curso del 400 retomó los estudios de la escultura ecuestre romana.

4.3.4.2.- Milán:

La ciudad, en el curso del 400, ve el primer señorío de los Visconti hasta el 1450, cuando la ciudad es conquistada por Francisco Sforza.

En Pavía que era parte de los dominios de ducado enseñaron Valla y Gasparino Barzizza. El periodo de máximo esplendor se alcanza, por Milán, bajo Ludovico el Moro, cuando trabajaban Leornado da Vinci y el Bramante.

4.3.4.3.- Nápoles:

En 1443 Alfonso V de Aragón alcanza a apropiarse del reino, después de la muerte de Juana II. El rey inicio una obra de embellecimiento de la ciudad, estimulando la cultura humanista.

4.3.4.5.- Ferrara:

La ciudad llega ser un centro culturalmente muy vivaz durante el gobierno de Nicolás III, entre el 1343 y 1441.

4.3.4.6.- Mantua:

En 1435 los Gonzaga, obtienen el título de duques de Mantua, se emanciparon de Milán. La ciudad llegó a ser con Ludovico Gonzaga un importante polo cultural.

4.3.4.7.- Urbino:

El ducado de Urbino conoce un periodo de esplendor bajo Federico de Montefeltro, educado por Vittorino de Feltre. Entre 1466 y 1472 fue proyectado por Luciano Laurana el palacio ducal, donde se recogieron obras pictóricas de gran importancia y fue organizada una importante biblioteca de códices.

4.4.- Algunas figuras:

4.4.1.- Marsilio Ficino:

Nace en 1433 en Figline Valdarno, había estudiado en Pisa y Florencia, llegándose en un principio a los estudios aristotélicos. En 1459 entró en relación con Cosimo I, conoció a Cristóbal Landino y se dirigió al platonismo. En 1459 Cosimo le donó la villa de Carreggi, y también los Volumina Platonica, probablemente la Eneida, los diálogos platónicos. Esta fecha señala el inicio de la traducción del corpus. Entre 1463-64 comenzó a traducir los diálogos, que terminó en 1468, añadiéndole un comentario, entre los cuales destaca el famoso que hizo al Banquete en 1469. Traduce también a Plotino y otros neoplatónicos y el Pseudo-Dionisio. Entre 1469 y 1474 compuso los textos más famosos y significativos de su pensamiento: Theologia Platonica (impresa en 1482) y De Christiana religione (impresa en 1474).

El centro del pensamiento de Ficino es la metafísica de Plotino:

 Dios, perfección absoluta representa la unidad inmutable a la cual tienden todas las criaturas por Él originadas por emanación. El orden universal es escandido por un orden realizado en cinco grados concatenados: Dios, los ángeles, el alma del mundo, la cualidad, la materia.

El mundo sensible es el lugar de las tinieblas que encarcela en el cuerpo al alma humana.

El alma es el .medius gradus rerum. que puede ascender a lo divino y descender al mundo de la materia, puede realizar la reunión con Dios en un místico acto de amor, ligada por la experiencia personal. En la relación entre vida activa y contemplativa viene rebatida la superioridad de la contemplación, la cual asciende del alma a Dios con la profundización en la propia interioridad.

Otro elemento es que el Verbo o Logos divino es el complemento de un proceso iniciado en la edad antigua por Ermete Trismégisto, Orfeo, Pitágoras, Platón, según esta serie histórica él habla de pía filosofía que se identifica con la docta religión, compleja y misteriosa y que no puede ser divulgada a todos.

La teología de Ficino tiene gran influencia en el 500 y se presenta como expresión de numerosas instancias:

1)  Para el punto de vista religioso el pensamiento de Ficino, en su voluntad de conciliación, puede ser interpretado como signo de tolerancia religiosa.

2)  A pesar del fuerte misticismo, las ideas de Ficino permanecen ligadas al ideal humanístico del hombre, como centro del universo.

3)  Muy importante fue la teoría del amor platónico, en el cual se diferencian amor sensual y espiritual, como participación del Eros, que une todo el universo; en otras es el principio que mueve a todas las criaturas hacia Dios.

4)  Concepción del arte como expresión de la tensión de la idea hacia lo absoluto, subrayando de gran manera la figura del artista.

4.4.2.- León Battista Alberti:


Para entenderlo hay que tener en cuenta dos elementos: la posición de hijo ilegítimo y el nacimiento en el exilio; la formación padana. Nace en Génova en 1404, miembro de una familia de las más antiguas de Florencia y exiliada en 1400. De aquí se entiende su nostalgia por Florencia y por el Paraíso de los Alberti. Se establece en Padua donde estudia bajo la guía de Gasparino Barzizza. Después fue a Bolonia para estudiar derecho canónico. Por aquel tiempo la muerte de su padre, y la hostilidad de sus parientes, que trataban de privarlo de sus derechos, le inspiraron una visión pesimista de la vida, que puede explicar el nivel psicológico, la necesidad de integración como individuo y como literato.

En Bolonia entró en contacto con los círculos humanistas; conoce y aprecia a Luciano de Samosata. Se dedicó a los estudios de Matemáticas y física. En 1428 consigue el doctorado. Escribe una comedia Philodoxeos, que la hizo circular anónimamente (1424-26) después escribe De comodis litterarum atque incommodis (1430), en la que exalta la vida contemplativa en nombre de la virtud.

Viajó a Francia y Alemania con el séquito del cardenal Albergati. En 1432 forma parte de la curia pontificia en Roma donde nacerá los Libri familiae, que se presenta como la .Summa. de la moral del primer 400: donde afrontaba los problemas de la moral económica, resolviéndolos de manera extremadamente moderna. El beneficio comercial viene justificado como pago del trabajo del comerciante; explica la utilidad de la industria, afirma que la actividad de los obreros económicos son .honestas y laudables.. Evidencia que una de los motivos para vivir es la acumular riquezas. La riqueza viene alabada como libertad individual.

En moral reelaboró el concepto de .mediocritas., de justo medio, como elemento humano y fundamento de las buenas costumbres: modestia, moderación, afabilidad y humanidad. En esta época es revocado el bando contra los Alberti y va a Florencia, su gran ilusión.

En 1435 fue a Florencia con el séquito del papa Eugenio IV. Entró en contacto con el ambiente artístico y cultural: conoce a Masaccio y Brunelleschi. Compone De pictura, que daba inicio al estudio científico del arte; es la exaltación del hombre y de su conquista del mundo; pero es un modo también para sugerir la relatividad de las formas. Se subraya la relación entre el objeto representado y el ojo del observador; entre objetividad y subjetividad.

En 1444 fue a Roma, donde se dedicó al estudio de los restos de los edificios antiguos y a sus medidas, elaborando proyectos, haciendo diseños y plantas. Escribe De re aedificatoria (1452). En el noveno libro da la más completa definición de belleza en sentido humanístico: ella es medida, proporción, simetría en las partes, de la cual nace una armonía suprema. La arquitectura llega a ser el emblema de la ideología humanística como armonía totalizante.

Se alejó de Roma para sus mansiones de arquitecto. En 1460 proyectó S. Sebastian en Mantua y el Palacio Rucellai en Florencia; en 1470 San Andrés en Mantua y la fachada de Santa María Novella en Florencia. Muere en 1472.


4.4.3.- Leonardo da Vinci:

Nace en Vinci en 1452. Se proclamó .hombre sin letras., contraponiéndose a la cultura de su época, a las .ciencias mentales. que se fundan exclusivamente sobre la autoridad del libro.

Para él es esencial el lenguaje visual y material del pintor o del técnico: el diseño puede reproducir sin falsificación la naturaleza. Se dice .mediador entre la naturaleza y los hombres. y por esto su atención a la experiencia, por lo que se dedicó a las Matemáticas. Emerge siempre más del análisis de sus investigaciones una mentalidad universal, en el sentido enciclopédico y de investigación unitaria.

Leonardo volviendo el mito platónico, se presento a sí mismo de frente al misterio de la naturaleza: inclinado hacia la puerta de la caverna oscura para conocer el interior como si fuese una cosa milagrosa. En sus notas la naturaleza bien vista como fuerza inquietante y no como elemento tranquilizador o repertorio figurativo. La caverna de su iniciación viene retratada en las Vírgenes de las rocas. Pero la imagen de la naturaleza aparece como circularidad dramática de crecimiento y de destrucción de la materia, se encuentra esto también en una obra no terminada La Adoración de los Magos  (1481).

En 1481 fue a la corte de Ludovico el Moro donde permanece 17 años. Fue un periodo de gran producción artística y literaria. De este periodo es el primer libro del Tratado de la pintura; Leonardo exaltaba la pintura como arte superior, ella sola puede analizar los secretos de la naturaleza y recrearme en el milagro, por esto antes que disciplina es ciencia. Tiene una visión diferente que Alberti; mientras para este la perfección está en las dimensiones, para Leonardo son los colores, las gradaciones cromáticas y el claroscuro, gran importancia tiene el agua capaz de asumir infinitos aspectos y de tomar las cualidades de las cosas por las que atraviesa, este interés se manifiesta en los estudios de hidrografía y de fisiología y anatomía, en los cuales considera el cuerpo como un microcosmos, animado en el interior por el flujo sanguíneo. Así las máquinas (tema que le apasiona) para la guerra o para volar, son traducciones de la naturaleza, realizaciones de la .máquina del mundo..

También la reflexión sobre la naturaleza lleva a descubrir en ella elementos negativos: para ciertos aspectos madre y para otros madrastra. Se encuentra una reflexión sobre la pequeñez del hombre; en muchos se encuentran reflexiones melancólicas sobre el sentido del tiempo, sobre el olvido, sobre la caída de las esperanzas. Sobre todo es crítico su juicio de las costumbres del hombre; polemiza contra los .grandes hombres., condenando la crueldad, la violencia, la lujuria como vicio del intelecto.

Después de la llegada de los franceses a Italia fue a Venecia, Urbino y a Romagna con el séquito de Cesar Borgia. Entre 1503-07, está en Florencia. Hace los cuadros de Santa Ana y la Virgen con el Niño y la Gioconda.

Retorna a Milán, después Roma, protegido por Giuliano de Medici, hermano de León X, pero es un extraño en la corte, se dedicó a los estudios de anatomía, de mecánica, de astronomía. Finalmente aceptó la invitación de Francisco I, que lo nombra pintor de la corona. Muere en Amboise en 1519.


5.- El Renacimiento en Europa.

5.1.- Iter italicum:

El milagro italiano llamó la atención de los doctos europeos. De vuelta de Italia Guillaume Fichet, profesor de la Sorbona, implantó una tipografía.

John Colet, absorbió y llevó a Inglaterra el concepto de la docta religio, y de la devotio litterata, que llevaba una religiosidad menos ligada a la liturgia y a la religión popular. Erasmo que viajó a Italia entre 1506 y 1509 también vuelve muy admirado de lo que ha descubierto.

El aristotélico Lefevre d.Etaples se convirtió al humanismo después de haber visitado la península.

5.2.- Erasmo:

Erasmo (1496-1536) nacido en Rotterdam, era hijo ilegítimo de un sacerdote. Estudió junto a los Hermanos de la vida común, definiendo estos años como los perdidos. Después de la muerte de sus padres en 1487, sin vocación, entró en los canónigos regulares de s. Agustín en Steyn.

El monasterio le permite dedicarse al estudio, aunque para él es una cárcel. Obtiene la exclaustración y marcha a París a estudiar.

Fue a Inglaterra donde se encontró con Tomás Moro y Colet, que lo indujeron a aprender bien el hebreo y el griego y allí presentó el ideal de una religión simplificada. Hizo amistad con Tomás. El Elogio de la locura y la Utopía nacerán de la amistad entre ambos.

Obtenido el abandono de la orden se trasladó a Basilea donde realizó diversas ediciones críticas.

Erasmo, uno de los hombres más eruditos de su tiempo, deseaba armonizar pietas y eriditio. Para él era inconcebible poner como ideal evangélico la docta ignorantia. El único horizonte plausible era la docta pietas, una piedad que se hace búsqueda intelectual y una búsqueda intelectual que se hace piedad. Para esto sigue dos criterios:

?      valoración de la cultura clásica;

?      llevar al cristianismo a sus fuentes.

El estudio de la cultura clásica, para él debía servir para entender mejor el cristianismo. Este debía ser estudiado a la luz de las fuentes bíblicas y patrísticas. Sobre la base está la idea de hacer una reforma .Cultural de la Iglesia., una reforma a través del conocimiento.

Lo intentó con Enchiridion militis christiani (1503). También con la obra El elogio de la locura, con ambas hace una crítica contra los vicios de la época, en modo particular contra los sacerdotes y los religiosos.

Si la Iglesia había decaído era sobre todo, porque había dado demasiada importancia a las discusiones escolásticas. Había por tanto que volver a las fuentes genuinas, a través de una rigurosa aplicación del método histórico positivo.

Siguiendo a Colet ha buscado descubrir un cristianismo esencial, sin demasiados dogmas, sin demasiadas superestructuras. El cristianismo consiste en el misterio de Cristo, que revela el amor del Padre y se pone como salvador de los hombres. La respuesta del creyente debe ser, la práctica de una religión, iluminada por la Palabra de Dios, vivificada por la caridad y sujeta a la esperanza.

Peregrinaciones, mortificaciones, votos, ceremonias, eran todas referidas al beneficio de una religiosidad .interior. centrada sobre estos puntos fundamentales:

?      adoración de Dios .en espíritu t verdad.;

?      Evangelio;

?      observancia de los mandamientos;

?      imitación y seguimiento de Cristo en su misterio de muerte y resurrección.

Podemos observar que Erasmo fue más un teólogo que un maestro de vida espiritual.

Tiene intuiciones importantes, como el reconducir la vida espiritual al bautismo. En él recibe el cristiano el Espíritu Santo, que lo introduce en un horizonte de libertad y de amor. Este territorio está asediado constantemente por enemigos. El cristiano debe sostener una lucha dura que él llamó .militia.,. Ésta pone al bautizado en el interior de la ley y de la cruz, en un dinamismo de muerte y resurrección, que lo conduce a revestir al hombre nuevo, en el cual triunfa la ley de la caridad.

Por fuerza del .primero y único voto del bautismo., el cristiano es llamado a la santidad. Refuta la distinción entre consejos y preceptos. En el Evangelio todo es precepto y por eso el fiel debe conformar la vida hacia ello. Tiene un ideal común de vida para laicos y religiosos. La vida religiosa no añade nada, no representa un grado de vida superior. El monasterio no es lugar que cambia la vida del hombre. Se puede ser religioso también en el mundo, porque no se es del mundo. El bautismo separa del mundo.

Erasmo en su polémica contra la vida religiosa llega a crear una especie de herejía, casi como que Jesús no hubiese sido el Salvador de todos.

Su eclesiología no es de tipo piramidal. La Iglesia tiene su fundamento en Cristo-piedra. La dimensión cristocéntrica es absolutamente esencial. Sobre esto buscó en diferentes caminos:

?      para los sacerdotes, que deben estar cautivados por Cristo, para ser purificados por Él;

?      para los príncipes y magistrados, que los sacerdotes deben animar, porque ellos trabajan en vista de la paz y de sus razones;

?      para el pueblo cristiano, el cual debe ser ayudado a vivir su cristianismo.

Con estos valores, la propuesta de Erasmo no tenía mucho espacio. Era docta, desencarnada, aséptica. Destruía en vez de construir. Llevaba al abandono de los ritos en vez de llenarlos de interioridad.


[1] Los trabajos más recientes son: B. Bennasar, Storia dell.Inquisizione spagnola da XV al XVI secolo, Milano 1994 (ed. Orig. 1979); H. Kanen, Inquisition and Society in Spain en the sisteenth and seventeenth centuries, Indianapolis 1985; AA.VV.,The Inquisition in Early Modern Europe: Studies on Sources and Methos, Dekalb 1986; E. Peters, Inquisition, Berkeley 1989; B. VanHove, Oltre il mito dell.Inquisizione, in La Civiltá Cattololica (1992) 4  458-67; 578-588.

 

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Las persecuciones y los mártires.

Breve Noticia de la Historia Eclesiástica

 

 

Las persecuciones y los mártires

 

121. Pero la fe cristiana tenía que pasar por durísimas pruebas para que se viese manifiestamente que venía de Dios y que sólo Dios la sustentaba. En los tres primeros siglos de su existencia, a saber, en el transcurso de trescientos años, muchas y terribles persecuciones se levantaron contra los discípulos de Jesucristo por orden de los emperadores romanos. No era continua la guerra suscitada contra los cristianos, pero tras cortos intervalos recrudecía, y entonces los requerían para que diesen razón de su fe; constriñéndolos a ofrecer incienso a los ídolos, y si se negaban a ello, los sujetaban a todo linaje de infamias, penas y tormentos que la humana malicia podía inventar, y hasta a la misma muerte.

 

122. Ellos no daban motivo de enojo a sus enemigos; juntábanse para sus devociones y para asistir al divino Sacrificio comúnmente en lugares subterráneos; oscuros y solitarios que aun subsisten en Roma y en otras partes, y se llaman cementerios o catacumbas. Mas no por esto evitaban los peligros de muerte. Innumerable muchedumbre de ellos dieron testimonio, con el derramamiento de su sangre, de la fe de Jesucristo, por cuya confirmación habían muerto los Apóstoles y sus imitadores. Por esto se llaman mártires, que quiere decir testigos. La Iglesia reconocía estas preciosas víctimas de la fe, recogía sus cadáveres, dábales honrosa sepultura en los santos lugares de dormición o dormitorios, y los admitía al honor de los altares.

 

123. La Iglesia no gozó de sólida paz hasta el emperador Constantino, quien vencedor de sus enemigos y favorecido y alentado por una visión del cielo, publico edictos dando a todos libertad de abrazar la religión cristiana; los cristianos volvían a entrar en posesión de los bienes que les hablan confiscado; nadie podía inquietarlos por razón de su fe; no debían en adelante ser excluidos de los cargos y empleos del Estado; podían levantar iglesias; y el mismo emperador costeó a veces la fábrica de ellas.Los confesores de la fe que estaban en las cárceles salieron libres, los cristianos empezaron a celebrar sus reuniones con público esplendor y los mismos gentiles sentíanse atraídos a glorificar al verdadero Dios.

 

124. Constantino, vencido su postrer competidor, quedó dueño del mundo romano, y vióse la cruz de Jesucristo ondear resplandeciente en las banderas del imperio. Dividió después el imperio en oriental y occidental, haciendo de Bizancio, sobre el Bósforo, una nueva capital, que hermoseó y llamó Constantinopla (a. d. C. 330). Esta metrópoli vino a ser presto una nueva Roma, por la autoridad imperial que en ella residía. Entonces el espíritu de orgullo y novelería se apoderó de algunos eclesiásticos constituidos allí en alta dignidad, los cuales ambicionaban el primado del Papa y de toda la Iglesia de Jesucristo. De allí surgieron gravísimos conflictos durante muchos siglos, y finalmente el desastroso Cisma, con que el Oriente se separó del Occidente (siglo IX) sustrayéndose en gran parte de la divina autoridad del Pontífice Romano, que es el sucesor de San Pedro. Vicario de Jesucristo.

 

Las herejías y los concilios

125. Cuando salía victoriosa de la guerra exterior del paganismo y vencía la prueba de feroces persecuciones, la Iglesia de Jesucristo, salteada por enemigos interiores, entraba en la guerra intestina, mucho más terrible. Guerra prolija y dolorosa, que empeñada y atizada por malos cristianos, hijos suyos degenerados, no ha llegado aún a su termino, pero de la cual saldrá la Iglesia triunfadora, conforme a la palabra infalible de su divino Fundador a su primer Vicario en la tierra, el apóstol San Pedro: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. (Mateo XVI, 18.)

 

126. Ya en los tiempos apostólicos había habido hombres perversos que, por interés y ambición, turbaban y corrompían en el pueblo la pureza de la fe con abominables errores. Opusiéronse a ellos los Apóstoles con la predicación, con los escritos y con las infalibles sentencias del primer Concilio que celebraron en Jerusalén.

 

127. Desde entonces acá, no ha cesado el espíritu de las tinieblas en sus ponzoñosos ataques contra la Iglesia y las divinas verdades de que es depositaria indefectible; y suscitando constantemente nuevas herejías, ha ido atentando uno tras otro contra todos los dogmas de la cristiana religión.

 

128. Entre otras, han sido tristemente famosas las herejías de Sabelio, que impugnó el dogma de la Santísima Trinidad; de Manes, que negó la Unidad de Dios y admitió en el hombre dos almas; de Arrio, que no quiso reconocer la divinidad de nuestro Señor Jesucristo; de Nestorio, que rehusó a la Santísima Virgen la excelsa dignidad de Madre de Dios y distinguió en Jesucristo dos personas; de Eutiques, que en Jesucristo no admitió más que una naturaleza; de Macedonio, que combatió la divinidad del Espíritu Santo; de Pelagio que atacó el dogma del pecado original y de la necesidad de la gracia; de los Iconoclastas, que rechazaron el culto de las Sagradas Imágenes y de las Reliquias de los Santos; de Berengario, que se opuso a la presencia real de nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento; de Juan Hus, que negó el primado de San Pedro y del Romano Pontífice, y finalmente la gran herejía del Protestantismo (siglo XVI), forjada y propagada principalmente por Lutero y Calvino. Estos novadores, con rechazar la Tradición divina, reduciendo toda la revelación a la Sagrada Escritura, y con sustraer la misma Sagrada Escritura al legítimo magisterio de la Iglesia para entregarla insensatamente á la libre interpretación del espíritu privado, demolieron todos los fundamentos de la fe, expusieron los Libros Santos a las profanaciones de la presunción y de la ignorancia y abrieron la puerta a todos los errores.

 

129. El Protestantismo o religión reformada, como orgullosamente la llaman sus fundadores, es el compendio de todas las herejías que hubo antes de él, que ha habido después y que pueden aún nacer pira ruina de las almas.

 

130. Con una lucha que dura sin tregua hace veinte siglos, no ha cesado la Iglesia católica de defender el depósito sagrado de la verdad que, Dios le ha encomendado y de amparar a los fieles contra la ponzoña de las heréticas doctrinas.

 

131. A imitación de los Apóstoles, siempre que lo ha exigido la pública necesidad, la Iglesia, congregada en Concilio ecuménico o general, ha definido con toda claridad la verdad católica, la ha propuesto como dogma de fe a sus hijos, y ha arrojado de su seno a los herejes, lanzando contra ellos la excomunión y condenando sus errores. El Concilio ecuménico o general es una augusta asamblea a la cual llama el Romano Pontífice a todos los Obispos del universo y a otros Prelados de la Iglesia, presidida por el mismo Papa en persona o por sus legados. A esta asamblea que representa a toda la Iglesia docente, le está prometida la asistencia del Espíritu Santo, y sus decisiones en materia de fe y de costumbres, después de confirmadas por el Sumo Pontífice, son seguras e infalibles como la palabra de Dios.

 

 

Eran tiempos terribles, también la Inquisición protestante lo fue,

 a veces desmesuarada e increiblemente feroz y peor. También

hoy pasamos frente a los restos humanos de niño y no denunciamos...

finalmente porque ha sido legalmente asesinado con un aborto legal...  

 

132. El Concilio que condenó el protestantismo fue el Sacrosanto Concilio de Trento, denominado así por la ciudad donde se celebró.

 

133. Herido con esta condenación, el protestantismo vio desenvolverse los gérmenes de disolución que llevaba en su viciado organismo: las discusiones lo desgarraron, multiplicáronse las sectas, que, dividiéndose y subdividiéndose, lo redujeron a menudos fragmentos. Al presente, el nombre de protestantismo no significa ya una creencia uniforme y extendida, sino que encierra un amontonamiento, el más monstruoso, de errores privados e individuales, recoge todas las herejías y representa todas las, formas de rebelión contra la santa Iglesia católica.

 

134. Con todo, el espíritu protestante, que es espíritu de desaforada libertad y de oposición a toda autoridad, no dejó de difundirse, y se alzaron muchos hombres que, hinchados con una ciencia vana y orgullosa o enseñoreados de la ambición y del interés, no dudaron en forjar o dar aliento a teorías trastornadoras de la fe, de la moral y de toda autoridad divina y humana.

 

135. El Sumo Pontífice Pío IX, después de haber condenado en el Syllabus muchas de las proposiciones más capitales de esos temerarios cristianos, para aplicar la segur a la raíz del mal, había convocado en Roma un nuevo Concilio ecuménico. Comenzó felizmente su obra ilustre y benéfica en las primeras sesiones, que se celebraron en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano (de donde le vino el nombre de Concilio Vaticano I), cuando en 1870, por las vicisitudes de los tiempos, tuvo que suspenderlas.

 

136. Es de esperar que, sosegada la tempestad que agita momentáneamente a la Iglesia, podrá el Romano Pontífice anudar y llevar a cabo la obra providencial del Santo Concilio, y que, deshechos los errores que ahora combaten a la Iglesia y a la sociedad civil, podremos ver pronto la verdad católica brillar con nueva luz y alumbrar el mundo con sus eternos resplandores. Advertencias y orientaciones para el estudio de la religión en la Historia de la Iglesia.

 

137. Aquí termina este nuestro resumen, pues no es posible seguir paso a paso los varios sucesos de la Iglesia, complicados con los acontecimientos políticos, sin decir cosas menos acomodadas a la común inteligencia, y sin desviarnos del fin y blanco de estas páginas. El cristiano de buena voluntad provéase de un buen Compendio de Historia Eclesiástica de autor católico, y para elegirlo válgase del consejo de su párroco o de un docto confesor. - Lea con espíritu de sencillez y humildad cristiana, y verá resplandecer en su madre la Iglesia los caracteres con que nuestro Señor Jesucristo ha distinguido a la única verdadera Iglesia que El fundó, que son: Una, Santa, Católica v Apostólica.

 

138. UNA. - Verá resplandecer la unidad de la Iglesia en el ejercicio no interrumpido de la fe, de la esperanza y de la caridad. Verá en veinte siglos de vida, siempre joven y floreciente que cuenta la Iglesia, tantas generaciones, tanta muchedumbre de hombres, diversos en índole, nacionalidad y lenguas, unidos en una sociedad gobernada siempre por una misma y perpetua jerarquía, profesar unas mismas . creencias, confortarse con unas mismas esperanzas, participar de comunes plegarias y de unos mismos sacramentos, bajo la dirección de los legítimos pastores. Verá la jerarquía eclesiástica, formada de tantos miles de obispos y sacerdotes, conservarse estrechamente unida en la comunión y obediencia del Romano Pontífice, que es la cabeza divinamente establecida, y recibir de él las divinas enseñanzas para comunicarlas al pueblo con perfecta unidad de doctrina. ¿De dónde tan maravillosa unión? De la presencia y asistencia de Jesucristo, que dijo a sus Apóstoles: He aquí que Yo estoy con vosotros hasta la consumación de los siglos.

 

139. SANTA. - El fiel que lea con rectitud de corazón la Historia Eclesiástica, verá resplandecer la santidad de la Iglesia, no sólo en la santidad esencial de su cabeza invisible Jesucristo, en la santidad de los sacramentos, de la doctrina, de las Corporaciones religiosas, de muchísimos de sus miembros. sino también en la abundancia de los dones celestiales, de los sagrados carismas, de las profecías y milagros con que el Señor (negándolos a las demás sociedades religiosas) hace brillar a la faz del mundo la dote de la santidad, de que está exclusivamente ataviada su única Iglesia. Quien lee con ánimo desapasionado la Historia Eclesiástica, queda atónito al contemplar la acción visible de la divina Providencia, que ha comunicado a la Iglesia la santidad y la vida, y vela por su conservación. Ella fue la que, desde los primeros siglos, suscito aquellos grandes hombres, gloria inmortal del Cristianismo que, llenos de sabiduría y sobrehumana virtud, combatieron victoriosamente las herejías y errores al paso que iban apareciendo: Santos Padres y Doctores que brillarán como estrellas por perpetuas eternidades, en frase bíblica; de cuyo unánime consentimiento podemos deducir y reconocer la Tradición y el sentido de las Sagradas Escrituras. Y asombra no menos ver levantarse providencialmente, en tiempo y lugar oportuno, aquellas Ordenes regulares, aquellas religiosas familias, aprobadas y bendecidas por la Iglesia, en las cuales ya desde el siglo IV florecía la vida cristiana y se aspiraba a la perfección evangélica, practicando los divinos consejos pon los santos votos de castidad, pobreza y obediencia. Véase por la historia que estas religiosas familias, en el transcurso de los siglos, han ido constantemente y van ahora sucediéndose y renovándose con un fin siempre santo, sirviéndose de los medios acomodados a la época ; ora la oración, ora la enseñanza, ora el ejercicio del ministerio apostólico, ora el cumplimiento variado y múltiple de las obras de caridad. Como su santa madre la Iglesia, están sujetas a bravas persecuciones, que a menudo y por algún tiempo las oprimen. Pero como tales institutos pertenecen a la esencia de la Iglesia por, la actuación de los consejos evangélicos, por esto no pueden perecer del todo. Y es cosa averiguada por la experiencia, que la tribulación las purifica y rejuvenece„ y renaciendo en otra parte, se multiplican y producen más copiosos frutos, quedando siempre como una fuente inexhausta de la santidad de la Iglesia.

 

140. CATÓLICA. -Verá con amargura el fiel que hartas veces, en el curso de los siglos, muchedumbre inmensa de cristianos, acaso naciones enteras, se desasieron miserablemente de la unidad de la Iglesia, pero verá también que Dios enviaba sucesivamente a otras gentes y a otras naciones la luz del Evangelio por medio de hombres apostólicos, encargados por Él, como lo fueron los Apóstoles, de guiar las almas a la eterna salvación. Y se consolará al reconocer que el Señor se digna confiar en nuestro siglo este apostolado a centenares y miles de sacerdotes, de religiosos de todas las Ordenes, de vírgenes que le están consagradas, los cuales recorren las tierras y los mares del viejo y del nuevo mundo para dilatar el reino de Jesucristo. Por donde sería un error dar fe a las baladronadas de los incrédulos: que el Catolicismo va extinguiéndose en el mundo, como si ya los hombres no atendiesen a otra cosa que al progreso de las ciencias y .las artes. Por el contrario, resulta claramente de las estadísticas que el número total de los católicos en las cinco partes del mundo, no obstante las persecuciones y dificultades de todo género, crece cada año, y es de esperar que haciéndose cada día más fáciles los medios de comunicación, y con el favor divino, no habrá luego tierra accesible donde en una modesta iglesia y alrededor de un pobre misionero no haya un grupo de cristianos unidos de pensamiento y de corazón con sus hermanos de todo el mundo, y, por medio de los Obispos o Vicarios apostólicos legítimamente enviados por la Sede Romana, ligados a la misma en unidad de fe y de comunión. Y esto es lo que se llama catolicidad de la Iglesia. Ella sola puede llamarse católica o universal, esto es, de todo tiempo y de todo lugar.

 

141. APOSTÓLICA. - Al recorrer la historia eclesiástica, verá el fiel sucederse entre increíbles dificultades tantos Romanos Pontífices que, revestidos en la persona de Pedro de las mismas prerrogativas que a él le dio Jesucristo, van comunicando también la jurisdicción a los sucesores de los demás Apóstoles, de los cuales ninguno se separó jamás de Pedro, como ahora ninguno podrá separarse de la Sede Romana sin dejar de pertenecer a la Iglesia, que por esto se dice y es realmente apostólica.

 

142. En la Historia Eclesiástica aprenderá el fiel a conocer y evitar a los enemigos de la Iglesia y de su fe. En el transcurso de los siglos se hallará con asociaciones o sociedades tenebrosas y secretas, que con varios nombres se fueron organizando, no ya para glorificar a Dios eterno, omnipotente y bueno, sino para derribar su culto y sustituirlo (cosa increíble, pero verdadera) por el culto del demonio. No se maravillará de que los legítimos sucesores de San Pedro, sobre quien fundó Jesucristo su Iglesia, hayan sido y aun sean al presente, objeto de aborrecimiento, de escarnio y aversión por parte de los herejes e incrédulos, debiendo asemejarse más al divino Maestro que dijo: Si a Mí me han perseguido también a vosotros os perseguirán. Pero la verdad que verá deducirse de la historia, es ésta; que los primeros Papas por varios siglos fueron justamente ensalzados al honor de los altares, habiendo muchos entre ellos que derramaron su sangre por la fe, que casi todos los demás brillaron por sus egregias dotes de sabiduría y virtud, siempre atentos a enseñar, defender y santificar al pueblo cristiano, siempre pronto, como sus predecesores, a perder la vida por dar testimonio de la palabra de Dios. ¿Qué importa (desgraciadamente también entre los doce hubo un Apóstol malvado), qué importa que entre tantos haya habido muy pocos menos dignos de ascender a la Suprema Sede, donde toda mancilla parece gravísima? Dios lo permitió para dar a conocer su poderío en sostener a la Iglesia, conservando a un hombre infalible en la enseñanza, aunque falible en su conducta personal.

 

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En el contexto de época de Juan de Arco: 

LA REFORMA QUE FALTA

 

1.- El Papado del Renacimiento.

Sobre la necesidad de la Reforma estaban todos de acuerdo. Se trataba de ver, qué medios usar. En el siglo XV los medios eran tres:

?    El Concilio sin el papa.

?    El Concilio con el papa.

?    El papa.

En el conflicto entre el conciliarismo con el papa había prevalecido este último. Restablecido una vez más el justo equilibrio en los poderes de la Iglesia, la voluntad de Reforma se había adormecido dado que el papado se había dejado absorber por otros intereses.

Eugenio IV había sido un papa notable. Había conseguido vencer el conciliarismo en Basilea, había trabajado por la reforma de la Iglesia y por las misiones, al inicio de su pontificado atravesó enormes dificultades. Dejaba una positiva herencia. Sus sucesores fueron:

?      Nicolás V  (1447-55): Tomás Parentucelli.

?      Calixto III (1455-58): Alfonso Borgia.

?      Pío II (1458-64): Eneas Silvio Piccolomini.

?      Pablo II (1464-71): Pedro Barbo, sobrino de Eugenio IV.

?      Sixto IV (1471-84): Francisco de la Rovere OFM.

?      Inocencio VIII (1484-92): Juan Bautista Cibo.

?      Alejandro VI (1492-1503): Rodrigo Borgia, sobrino de Calixto III.

?      Pío III (1503): Francisco Todeschini-Piccolomini. Sobrino de Pío II.

?      Julio II (1503-13): Julian de la Rovere. Sobrino de Sixto IV.

?      León X (1513-21): Juan de Medici, hijo de Lorenzo el Magnífico y cuñado del hijo de Inocencio VIII.

2.- La lógica del estado.

Para el conflicto plurisecular entre reino y sacerdocio habían salido todos y los dos contendientes. Primero se había retirado de la escena el imperio, que para el 1438 estará en las manos de la casa de Austria. El papado acababa de sucumbir frente a los estados nacionales. Esto explica el nepotismo. Inocencio VI había elevado al cardenalato a Juan de Medici con 13 años, dado que era hermano de Magdalena, hija de Lorenzo de Medici, que se había casado con su hijo Francisco. Además Juan de Medici será León X. Calixto III fue pródigo con sus sobrinos. Dos de ellos, entre los cuales Rodrigo de Borgia, además de Alejandro VI, fueron cardenales. Sixto IV, franciscano, fue aún peor a la hora de favorecer. Los cardenales sobrinos fueron seis. El más notable fue Giuliano de la Rovere, obispo de Bolonia, Coutance y otras cuatro diócesis, además de Julio II. El más licencioso fue Pietro Riario, llamado el cardenal de s. Sixto, arzobispo de Florencia, Sevilla, Spalato, patriarca de Constantinopla, lucía un lujo principesco. Muere con 28 años de juergas. El mas turbulento fue Jerónimo, el cual da en feudo Imola y Forli. Este convence a su tío el papa para participar en la conjura de los Pazzi, contra Lorenzo el Magnífico. El papa consiente la conjura, en la cual participaron Jacobo y Francisco de Pazzi y Francisco Salviati, que por la oposición de lo Medici no había podido obtener el arzobispado de Pisa. La condición puesta por el papa era que no hubiera derramamiento  e sangre, pero el domingo 26 de Abril del 1478 Giuliano de Medici fue asesinado en la catedral de Florencia, mientras Lorenzo salía indemne. Su reacción fue terrible. El papa impone la horca, casi como vencedor.

Después de la reconciliación con Florencia el sobrino Jerónimo Riario trató de tener una alianza para apoderarse de Nápoles. Se alió con Venecia, prometiendo Ferrara. El papa participó en la guerra que concluyó pronto, pero no en el sentido deseado por el sobrino.

A la muerte de Sixto IV el sobrino Jerónimo estaba en el asedio de Paliano. Marchó hacia Roma pero tuvo que retirarse.

El cónclave del 1484, fue, a juicio de Pastor, uno de los más infaustos de la historia de la Iglesia. Los jefes de los dos partidos en lucha fueron Rodrigo Borgia y Giuliano Rovere. Estos hicieron elegir a un hombre que les debía todo, Juan Battista Cibo, que tomó el nombre de Inocencio VIII. Mientras estaba cercano a la corte aragonesa, el futuro papa tenía dos hijos, Francisco y Teodorina. Fue un papa dócil y débil. Asesinado por una conjura Jerónimo Riario, no fue capaz de reprender Forlí (1488). Ancona se mantuvo en las manos de los húngaros de Mattia Corvino. Perugia estaba dividida entre los Oddi y los Baglioni.

Con Alejandro VI el nepotismo superó todos los límites. Está probado la elección simoníaca. Por la figura de su hija Lucrecia se empeño por encontrarle sistematizaciones adecuadas a su rango. Hace a su hijo Cesar cardenal. Este renunció al estado eclesiástico y siguió su vocación de hombre de armas. Muerto su padre se encontró impreparado y se metió en la ama con una fiebre banal. El otro hijo Juan duque de Gandía fue asesinado y tirado al Tiber. El autor nunca fue descubierto.

Como papa hace discutir una carta, en la cual el sumo pontífice le comunicaba bajo pena de excomunión latae sententiae y maldición eterna si Giulia Farnese, se acostaba con su marido, capitán del ejercito pontificio. La relación con Giulia llevó a su hermano, Alejandro Farnese, el capelo cardenalicio, y después será Pablo III. Le nacieron dos hijos después de ser papa.

Después de un brevísimo pontificado de 26 días de Pío III, fue elegido Giuliano de la Rovere, que para recordar a Julio Cesar, tomo el nombre de Julio II. Tiene que recuperar Bolonia y Perugia. Para reconquistar Faenza, Rávena, Cervia e Rimini negoció con la liga de Cambrai contra Venecia (1508) que fue derrotada en Agnadello (1509).

Se vuelve además contra Francia (.fuera los bárbaros.), que como respuesta reunió la asamblea galicana de Tours (1510) y además hace convocar un concilio en Pisa (1511-12). La liga santa (papa, Venecia, Aragón, Inglaterra) fue derrotada en Rávena (1512). Pero por la muerte del jovencísimo comandante Gaston de Foix, sustituido por el general La Palisse, de hecho los aliados prevalecieron.

3.- Las elecciones culturales.

Con Nicolás V (1447) comenzó el periodo de mayor esplendor de Roma. Sobre el lecho de muerte hizo un discurso muy importante, defendiendo todos los tesoros de la Iglesia.

Nicolás V fundó la Biblioteca Vaticana, proyectó una renovación urbanística radical en Roma, pensó en hacer de nuevo la Basílica de San Pedro. Bajo él, Roma llega a ser la capital del Humanismo.

Entre sus sucesores recordamos a Sixto IV que construyó la capilla Sixtina y Julio II. Este pide a Bramante diseñarle una nueva Basílica de s. Pedro, le confió la apertura de la vía Giulia y llamó a Miguel Angel a Roma para la Sixtina y para el propio monumento sepulcral, mientras dejaba a Rafael las habitaciones.

¿Se puede hablar de paganismo de este papado?. No se puede concluir nada si nos referimos a los  desnudos del arte, para el momento el desnudo artístico invitaba a la superación de la realidad, según las coordenadas neoplatónicas. Los contenidos del arte de este periodo son ricos de influencias cristianas. Si pensamos en Ntra. Sra. de la Consolación de Todi (1508) de Bramante, vemos un programa de primera armonía. El neoplatonismo triunfaba en la Sixtina con el las Estancias de Rafael en la exaltación de los príncipes del Bien, Belleza y Verdad.


Puede ser significativo considerar como el ciclo pictórico de la capilla Sixtina se concluye con la embriaguez de Noé. La curia romana en la última mitad del 400 actúa como en un estado de semiconciencia. La recta doctrina, hasta Alejandro VI estuvo siempre salvada. Los comportamientos sexuales de Alejandro VI o belicosos de Julio II no fueron una mera consecuencia de una elección humanísitca. Es grave la ausencia de un grueso religioso. Estos pontífices no imaginaban la irritación del mundo germánico por un fiscalismo que después se gastaba en el lujo más que en el arte, que permitía conductas reprobables. El paganismo no estaba en el arte, sino en los comportamientos.

No está privado de interés considerar la idea del emperador Maximiliano, se quedó viudo, y se quería hacer elegir Papa para unir tiara y cetro. En 1511 pagó 300.000 ducados para comprar los votos en el cónclave. ¿Proyecto, sueño movido por el Espíritu?. Admitida también esta tercera hipótesis (pero los documentos son más favorables a la primera) queremos decir que la relevancia del papado había caído en lo más bajo.

4.- Intentos de reforma.

Después de Basilea el papado habría debido o podido tomar la iniciativa de la reforma. El pontificado de Nicolás V fue dominado por la preocupación humanística, que al menos intencionalmente miraba a actuar por un cambio benéfico a través del prestigio de la cultura.

Por encargo de Pío II, Domenico Domenich había preparado un importante tratado de reforma, el De reformationibus curiae romanae (1458), en él Domenich consignaba la abolición del cúmulo de los beneficios, del lujo y de los banquetes de la curia. En otra sugería la creación de una omisión de control de las obras de los oficiales de la cura para frenar la avidez y abolir la vanalidad de los oficiales. Sugería de imponer a los obispos la residencia.

Siempre por Pío II, Nicolás Cusano, había redactado un memorial de reforma; en él se aconsejaba la abolición de acumulaciones de beneficios, la cura de los hospitales, la vigilancia sobre los vendedores de indulgencias y reliquias, las represiones de las supersticiones y brujería la visita a los monasterios femeninos. Proponía actuar con una acción quirúrgica para alejar a los funcionarios corruptos de la curia demandando a los curiales la observancia de sus deberes eclesiásticos.


Los sucesores midieron por parte estos proyectos.

El intento supremo fue hecho por el concilio Lateranense V (1512-17). En el discurso inaugural Egidio de Viterbo hace observar que .los hombres deben venir a transformados por las cosas santas y no las cosas santas de los hombres..

En 1513 los dos camalduenses, Giustiniani y Querini, habían presentado un memorial de reforma que llevaba un proyecto de reforma muy amplia, el Libellus ad Leonem X. La obra de reforma debía renovar la Iglesia para que estuviese lista para evangelizar las nuevas tierras de América. Para realizarlo la Iglesia habría debido acogerse a las potencias europeas y procurar la formación de un clero indígena. Aconsejaban de formar el clero no sobre la escolástica, sino sobre la Sagrada Escritura, que habría debido ser traducida a la lengua viva, los Padres y Concilios. Sugerían un mayor control de los candidatos a las órdenes, la reforma de los religiosos, la unión de los Benedictinos, la introducción de la lengua nacional en la liturgia, la convocación de sínodos y de concilios ecuménicos cada cinco años, la visita a las diócesis por parte de los legados pontificios.

El concilio no fue a propósito, aprobó cualquier buen decreto sobre las tasas curiales, sobre la nómina de los obispos, sobre la instrucción religiosa, sobre montes de piedad, sobre la censura de los libros y de la predicación. 

Se curó con medicina muy blanda a un enfermo muy grave, pero no se quería amputar el tumor. No se hizo nada contra el cúmulo de los beneficios, contra la falta de residencia y el laxismo de tanto eclesiásticos.


5.- La cristiandad.

En el panorama internacional dos eran los problemas: la amenaza turca en Oriente, y los nuevos espacios en Occidente.

El papado se empeñó con celo por la cruzada. La caída de Constantinopla (1453) había afligido a Nicolás V que indica inútilmente una cruzada. Más determinado fue Calixto III, que ayudó a Juan Corvino en la batalla de Belgrado (1456) donde Mahoma II fue derrotado. La fiesta de la Transfiguración fue instituida como recuerdo de este hecho.

Pío II pensó en un modo más moderno, y convocó una conferencia de jefes de estado en Mantua (1459) para la cruzada. Muere en Ancona contemplando una flota que jamás partiría.

Bajo Pablo II se tiene la caída de Negroponte (1470) y la invasión de Albania. El sucesor, Sixto IV, ve llegar a los turcos sobre Isonzo

Aunque el papado fue activo y presente; fue el último bastión de la cristiandad, pero en el Occidente en vez de tomar la iniciativa de las misiones, como hicieron con los mogoles, recurre a la solución del patronato, delegando a los estados ibéricos esta espléndida oportunidad.

También en este sector prevalece la lógica política más que la religiosa. Se verifica que el error del papado del segundo 400 fue el haber descuidado la .cura de almas..

Para entender el cambio que se dio en pocos años, entre el 1517 y 1545, fecha de la apertura del Concilio de Trento, creo que el documento más impresionante sea el Juicio Universal de Miguel Angel (1536-41). En un espacio sin moldura, abierto al infinito, se abre la escena de la conclusión de la historia. En el centro Cristo que, de frente a una humanidad aterrorizada, se aleja de sí cuantos han obrado el mal. Una atmósfera nueva, cargada de remordimiento y de miedo, de implorar la salvación y también de esperanza sustituye a aquella irenea del renacimiento. Con el 1527, la armonía humanística ha terminado. Los hombres como Erasmo debían de quedarse a parte. Deben entrar en escena autores como Lutero e Ignacio, Calvino y Felipe Neri, Isabel de Inglaterra y Teresa de Ávila, Protagonista de una otra historia.

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

16. De Constanza. 1414-1418. (Alemania).

Papa Gregorio XII Contra el cisma de Martín V Occidente, Wiclef, Juan Huss y Jerónimo de Praga.

Fin del Cisma Occidental. Condénanse los errores de Wickleff sobre los Sacramentos y la constitución de la Iglesia, y también los errores de Juan Huss sobre la Iglesia invisible de los predestinados.

 

Magisterio del C.E de Constanza 

 

XVI ecuménico (contra Wicleff, Hus, etc)

SESION VII (4 de mayo de 1415)

Errores de Juan Wicleff

[Condenados en el Concilio y por las Bulas Inter cunctas e In eminentis de 22 de febrero de 1418

1. La sustancia del pan material e igualmente la sustancia del vino material permanecen en el sacramento del altar.

2. Los accidentes del pan no permanecen sin sujeto en el mismo sacramento.

3. Cristo no está en el mismo sacramento idéntica y realmente por su propia presencia corporal.

4. Si el obispo o el sacerdote está en pecado mortal, no ordena no consagra, no realiza, no bautiza.

5. No está fundado en el Evangelio que Cristo ordenara la misa.

6. Dios debe obedecer al diablo.

7. Si el hombre estuviere debidamente contrito, toda confesión exterior es para él superflua e inútil.

8. Si el Papa es un precito y malo y, por consiguiente, miembro del diablo, no tiene potestad sobre los fieles que le haya sido dada por nadie, sino es acaso por el César.

9. Después de Urbano VI, no ha de ser nadie recibido por Papa, sino que se ha de vivir, a modo de los griegos, bajo leyes propias.

10. Es contra la Sagrada Escritura que los hombres eclesiásticos tengan posesiones.

11. Ningún prelado puede excomulgar a nadie, si no sabe antes que está excomulgado por Dios. Y quien así excomulga, se hace por ello hereje o excomulgado.

12. El prelado que excomulga al clérigo que apeló al rey o al consejo del reino, es por eso mismo traidor al rey y al reino.

13. Aquellos que dejan de predicar o de oír la palabra de Dios por motivo de la excomunión de los hombres, están excomulgados y en el juicio de Dios serán tenidos por traidores a Cristo.

14. Lícito es a un diácono o presbítero predicar la palabra de Dios sin autorización de la Sede Apostólica o de un obispo católico.

15. Nadie es señor civil, nadie es prelado, nadie es obispo, mientras está en pecado mortal.

16. Los señores temporales pueden a su arbitrio quitar los bienes temporales de la Iglesia, cuando los que los poseen delinquen habitualmente, es decir, por hábito, no sólo por acto.

17. El pueblo puede a su arbitrio corregir a los señores que delinquen.

18. Los diezmos son meras limosnas, y los feligreses pueden a su arbitrio suprimirlas por los pecados de sus prelados.

19. Las oraciones especiales, aplicadas a una persona por los prelados o religiosos, no le aprovechan más que las generales, caeteris paribus (en igualdad de las demás circunstancias).

20. El que da limosna a los frailes está ipso facto excomulgado.

21. Si uno entra en una religión privada cualquiera, tanto de los que poseen, como de los mendicantes, se vuelve más inepto e inhábil para la observancia de los mandamientos de Dios.

22. Los santos, que instituyeron religiones privadas, pecaron instituyéndolas así.

23. Los religiosos que viven en las religiones privadas, no son de la religión cristiana.

24. Los frailes están obligados a procurarse el sustento por medio del trabajo de sus manos, y no por la mendicidad.

25. Son simoníacos todos los que se obligan a orar por quienes les socorren en lo temporal.

26. La oración del precito no aprovecha a nadie.

27. Todo sucede por necesidad absoluta.

28. La confirmación de los jóvenes, la ordenación de los clérigos, la consagración de los lugares, se reservan al Papa y a los obispos por codicia de lucro temporal y de honor.

29. Las universidades, estudios, colegios, graduaciones y magisterios en las mismas, han sido introducidas por vana gentilidad, y aprovechan a la Iglesia tanto como el diablo.

30. La excomunión del Papa o de cualquier otro prelado no ha de ser temida por ser censura del anticristo.

31. Pecan los que fundan claustros, y los que entran en ellos son hombres diabólicos.

32. Enriquecer al clero es contra la regla de Cristo.

33. El Papa Silvestre y Constantino erraron al dotar a la Iglesia.

34. Todos los de la orden de mendicantes son herejes, y los que les dan limosna están excomulgados.

35. Los que entran en religión o en alguna orden, son por eso mismo inhábiles para observar los divinos mandamientos y, por consiguiente, para llegar al reino de los cielos, si no se apartaren de las mismas.

36. El Papa con todos sus clérigos que poseen bienes, son herejes por el hecho de poseerlos, y asimismo quienes se lo consienten, es decir, todos los señores seculares y demás laicos.

37. La Iglesia de Roma es la sinagoga de Satanás, y el Papa no es el próximo e inmediato vicario de Cristo y de los Apóstoles.

38. Las Epístolas decretales son apócrifas y apartan de la fe de Cristo, y son necios los clérigos que las estudian.

39. El emperador y los señores seculares fueron seducidos por el diablo para que dotaran a la Iglesia de Cristo con bienes temporales.

40. La elección del Papa por los cardenales fue introducida por el diablo.

41. No es de necesidad de salvación creer que la Iglesia Romana es la suprema entre las otras iglesias.

42. Es fatuo creer en las indulgencias del Papa y de los obispos.

43. Son ilícitos los juramentos que se hacen para corroborar los contratos humanos y los comercios civiles.

44. Agustín, Benito y Bernardo están condenados, si es que no se arrepintieron de haber poseído bienes, de haber instituído religiones y entrado en ellas; y así, desde el Papa hasta el último religioso, todos son herejes.

45. Todas las religiones sin distinción han sido introducidas por el diablo

Las censuras teológicas de estos 45 artículos, v. entre las preguntas que han de proponerse a los wicleffitas y hussitas n. 11 [infra, 661].


SESION XIII (15 de junio de 1415)

Definición sobre la comunión bajo una sola especie

Como quiera que en algunas partes del mundo hay quienes temerariamente osan afirmar que el pueblo cristiano debe recibir el sacramento de la Eucaristía bajo las dos especies de pan v de vino, y comulgan corrientemente al pueblo laico no sólo bajo la especie de pan, sino también bajo la especie de vino, aun después de la cena o en otros casos que no se está en ayunas, y como pertinazmente pretenden que ha de comulgarse contra la laudable costumbre de la Iglesia, racionalmente aprobada, que se empeñan en reprobar como sacrílega; de ahí es que este presente Concilio declara, decreta y define que, si bien Cristo instituyó después de la cena y administró a sus discípulos bajo las dos especies de pan y vino este venerable sacramento; sin embargo, no obstante esto, la laudable autoridad de los sagrados cánones y la costumbre aprobada de la Iglesia observó y observa que este sacramento no debe consagrarse después de la cena ni recibirse por los fieles sin estar en ayunas, a no ser en caso de enfermedad o de otra necesidad, concedido o admitido por el derecho o por la Iglesia. Y como se introdujo razonablemente, para evitar algunos peligros y escándalos, la costumbre de que, si bien en la primitiva Iglesia este sacramento era recibido por los fieles bajo las dos especies; sin embargo, luego se recibió sólo por los consagrantes bajo las dos especies y por los laicos sólo bajo la especie de pan [v. 1.: E igualmente, aunque en la primitiva Iglesia este sacramento se recibía bajo las dos especies; sin embargo, para evitar algunos escándalos y peligros se introdujo razonablemente la costumbre de que por los consagrantes se recibiera bajo las dos especies, y por los laicos solamente bajo la especie de pan], como quiera que ha de creerse firmísimamente y en modo alguno ha de dudarse que lo mismo bajo la especie de pan que bajo la especie de vino se contiene verdaderamente el cuerpo entero y la sangre de Cristo... Por tanto, decir que guardar esta costumbre o ley es sacrílego o ilícito, debe tenerse por erróneo, y los que pertinazmente afirmen lo contrario de lo antedicho, han de ser rechazados como herejes y gravemente castigados por medio de los diocesanos u ordinarios de los lugares o por sus oficiales o por los inquisidores de la herética maldad.


SESION XV (6 de julio de 1415)

Errores de Juan Hus

[Condenados en el Concilio y en las Bulas antedichas, 1418]

1. Unica es la Santa Iglesia universal, que es la universidad de los predestinados.

2. Pablo no fue nunca miembro del diablo, aunque realizó algunos actos semejantes a la Iglesia de los malignos.

8. Los precitos no son partes de la Iglesia, como quiera que, al final, ninguna parte suya ha de caer de ella, pues la caridad de predestinación que la liga, nunca caerá.

4. Las dos naturalezas, la divinidad y la humanidad, son un soIo Cristo.

5. El precito, aun cuando alguna vez esté en gracia según la presente justicia, nunca, sin embargo, es parte de la Santa Iglesia, y el predestinado siempre permanece miembro de la Iglesia, aun cuando alguna vez caiga de la gracia adventicia, pero no de la gracia de predestinación.

6. Tomando a la Iglesia por la congregación de los predestinados, estuvieren o no en gracia, según la presente justicia, de este modo la Iglesia es artículo de fe.

7. Pedro no es ni fue cabeza de la Santa Iglesia Católica.

8. Los sacerdotes que de cualquier modo viven culpablemente, manchan la potestad del sacerdocio y, como hijos infieles, sienten infielmente sobre los siete sacramentos de la Iglesia, sobre las llaves, los oficios, las censuras, las costumbres, las ceremonias, y las cosas sagradas de la Iglesia, la veneración de las reliquias, las indulgencias y las órdenes.

9. La dignidad papal se derivó del César y la perfección e institución del Papa emanó del poder del César.

10. Nadie, sin una revelación, podría razonablemente afirmar de si o de otro que es cabeza de una Iglesia particular, ni el Romano Pontífice es cabeza de la Iglesia particular de Roma.

11. No es menester creer que éste, quienquiera sea el Romano Pontífice, es cabeza de cualquiera Iglesia Santa particular, si Dios no le hubiere predestinado.

12. Nadie hace las veces de Cristo o de Pedro, si no le sigue en las costumbres; como quiera que ninguna otra obediencia sea más oportuna y de otro modo no reciba de Dios la potestad de procurador, pues para el oficio de vicariato se requiere tanto la conformidad de costumbres, como la autoridad del instituyente.

13. El Papa no es verdadero y claro sucesor de Pedro, principe de los Apóstoles, si vive con costumbres contrarias a Pedro; y si busca la avaricia, entonces es vicario de Judas Iscariote. Y con igual evidencia, los cardenales no son verdaderos y claros sucesores del colegio de los otros Apóstoles de Cristo, si no vivieren al modo de los apóstoles, guardando los mandamientos y consejos de nuestro Señor Jesucristo.

14. Los doctores que asientan que quien ha de ser corregido por censura eclesiástica, si no quisiere corregirse, ha de ser entregado al juicio secular, en esto siguen ciertamente a los pontífices, escribas y fariseos, quienes al no quererlos Cristo obedecer en todo, lo entregaron al juicio secular, diciendo: A nosotros no nos es lícito matar a nadie [Ioh. 18, 81]; y los tales son más graves homicidas que Pilatos.

15. La obediencia eclesiástica es obediencia según invención de los sacerdotes de la Iglesia fuera de la expresada autoridad de la Escritura.

16. La división inmediata de las obras humanas es que son o virtuosas o viciosas; porque si el hombre es vicioso y hace algo, entonces obra viciosamente; y si es virtuoso y hace algo, entonces obra virtuosamente. Porque, al modo que el vicio que se llama culpa o pecado mortal inficiona de modo universal los actos de hombre, así la virtud vivifica todos los actos del hombre virtuoso.

17. Los sacerdotes de Cristo que viven según su ley y tienen conocimiento de la Escritura y afecto para edificar al pueblo, deben predicar, no obstante la pretendida excomunión; y si el Papa u otro prelado manda a un sacerdote, así dispuesto, no predicar, el súbdito no debe obedecer.

18. Quienquiera se acerca al sacerdocio, recibe de mandato el oficio de predicador; y ese mandato ha de cumplirlo, no obstante la pretendida excomunión.

19. Por medio de las censuras de excomunión, suspensión y entredicho, el clero se supedita, para su propia exaltación, al pueblo laico, multiplica la avaricia, protege la malicia, y prepara el camino al anticristo. Y es señal evidente que del anticristo proceden tales censuras que llaman en sus procesos fulminaciones, por las que el clero procede principalísimamente contra los que ponen al desnudo la malicia del anticristo, el cual ganará para sí sobre todo al clero.

20. Si el Papa es malo y, sobre todo, si es precito, entonces, como Judas, es apóstol del diablo, ladrón e hijo de perdición, y no es cabeza de la Santa Iglesia militante, como quiera que no es miembro suyo.

21. La gracia de la predestinación es el vinculo con que el cuerpo de la Iglesia y cualquiera de sus miembros se une indisolublemente con Cristo, su cabeza.

22. El Papa y el prelado malo y precito es equivocadamente pastor y realmente ladrón y salteador.

23. El Papa no debe llamarse "santísimo", ni aun según su oficio; pues en otro caso, también el rey había de llamarse santísimo según su oficio, y los verdugos y pregoneros se llamarían santos, y hasta al mismo diablo habría que llamarle santo, porque es oficial de Dios.

24. Si el Papa vive de modo contrario a Cristo, aun cuando subiera por la debida y legítima elección según la vulgar constitución humana; subiría, sin embargo, por otra parte que por Cristo, aun dado que entrara por una elección hecha principalmente por Dios. Porque Judas Iscariote, debida y legítimamente fue elegido para el episcopado por Cristo Jesús Dios, y sin embargo, subió por otra parte al redil de las ovejas.

25. La condenación de los 45 artículos de Juan Wicleff, hecha por los doctores, es irracional, inicua y mal hecha. La causa por ellos alegada es falsa, a saber, que "ninguno de aquéllos es católico, sino cualquiera de ellos herético o erróneo o escandaloso".

26. No por el mero hecho de que los electores o la mayor parte de ellos consintieren de viva voz según el rito de los hombres sobre una persona, ya por ello solo es persona legítimamente elegida, o por ello solo es verdadero y patente sucesor o vicario de Pedro Apóstol o de otro Apóstol en el oficio eclesiástico; de ahí que, eligieren bien o mal los electores, debemos remitirnos a las obras del elegido. Porque por el hecho mismo de que uno obra con más abundancia meritoriamente en provecho de la Iglesia, con más abundancia tiene de Dios facultad para ello.

27. No tiene una chispa de evidencia la necesidad de que haya una sola cabeza que rija a la Iglesia en lo espiritual, que haya de hallarse y conservarse siempre con la Iglesia militante.

28. Sin tales monstruosas cabezas, Cristo gobernaría mejor a su Iglesia por medio de sus verdaderos discípulos esparcidos por toda la redondez de la tierra.

29. Los Apóstoles y los fieles sacerdotes del Señor gobernaron valerosamente a la Iglesia en las cosas necesarias para la salvación, antes de que fuera introducido el oficio de Papa: así lo harían si, por caso sumamente posible, faltara el Papa, hasta el día del juicio.

30. Nadie es señor civil, nadie es prelado, nadie es obispo, mientras está en pecado mortal [v. 595].

Las censuras teológicas de estos 30 artículos, véanse entre las interrogaciones que han de proponerse a los wicleffitas y hussitas, n. 11 [Infra, 661].

 

 

Interrogaciones que han de proponerse a los wicleffitas y hussitas

[De la Bula antedicha Inter cunctas, de 22 de febrero de 1418]

[Los artículos 1-4, 9 y 10 tratan de la comunión con dichos herejes.]

5. Asimismo, si cree, mantiene y afirma que cualquier Concilio universal, y también el de Constanza representa la Iglesia universal.

6. Asimismo, si cree que lo que el sagrado Concilio de Constanza, que representa a la Iglesia universal, aprobó y aprueba en favor de la fe y para la salud de las almas, ha de ser aprobado y mantenido por todos los fieles de Cristo; y lo que condenó y condena como contrario a la fe o a las buenas costumbres, ha de ser tenido, creído y afirmado por los mismos fieles como condenado.

7. Asimismo, si cree que las condenaciones de Juan Wicleff, Juan Hus y Jerónimo de Praga, hechas sobre sus personas, libros y documentos por el sagrado Concilio general de Constanza, fueron debida y justamente hechas y como tales han de ser tenidas y firmemente afirmadas por cualquier católico.

8. Asimismo, si cree, mantiene y afirma que Juan Wicleff de lnglaterra, Juan Hus de Bohemia y Jerónimo de Praga fueron herejes y herejes han de ser llamados y considerados, y que sus libros y doctrinas fueron y son perversas, por los cuales y por las cuales y por sus pertinacias, como herejes fueron condenados por el sagrado Concilio de Constanza.

11. Asimismo, pregúntese especialmente al letrado, si cree que la sentencia del sagrado Concilio de Constanza, dada contra los cuarenta y cinco artículos de Juan Wicleff y los treinta de Juan Hus, arriba transcritos, fue verdadera y católica; es decir, que los sobredichos cuarenta y cinco artículos de Juan Wicleff y los treinta de Juan Hus, no son católicos, sino que algunos de ellos son notoriamente heréticos, algunos erróneos, otros temerarios y sediciosos, otros ofensivos de los piadosos oídos.

12. Asimismo, si cree y afirma que en ningún caso es lícito jurar.

13. Asimismo, si el juramento, por mandato del juez, de decir la verdad, o cualquier otro por causa oportuna, aun el que ha de hacerse para justificarse de una infamia, es lícito.

14. Asimismo, si cree que el perjurio cometido a sabiendas, por cualquier causa u ocasión, por la conservación de la vida, propia o ajena, y hasta en favor de la fe, es pecado mortal.

15. Asimismo, si cree que quien con ánimo deliberado desprecia un rito de la Iglesia, las ceremonias del exorcismo y del catecismo, del agua consagrada del bautismo, peca mortalmente.

16. Asimismo, si cree que después de la consagración por el sacerdote en el sacramento del altar, bajo el velo de pan y vino, no hay pan material y vino material, sino, por todo, el mismo Cristo, que padeció en la cruz y está sentado a la diestra del Padre.

17. Asimismo, si cree y afirma que, hecha por el sacerdote la consagración, bajo la sola especie de pan exclusivamente, y aparte la especie de vino, está la verdadera carne de Cristo, y su sangre, alma y divinidad y todo Cristo, y el mismo cuerpo absolutamente y bajo una cualquiera de aquellas especies en particular.

18. Asimismo, si cree que ha de ser conservada la costumbre de dar la comunión a los laicos bajo la sola especie de pan; costumbre observada por la Iglesia universal, y aprobada por el sagrado Concilio de Constanza, de tal modo que no es lícito reprobarla o cambiarla arbitrariamente sin autorización de la Iglesia. Y que los que pertinazmente dicen lo contrario, han de ser rechazados y castigados como herejes o que saben a herejía.

19. Asimismo, si cree que el cristiano que desprecia la recepción de los sacramentos de la confirmación, de la extremaunción, o la solemnización del matrimonio, peca mortalmente.

20. Asimismo, si cree que el cristiano, aparte la contrición del corazón, si tiene facilidad de sacerdote idóneo, está obligado por necesidad de salvación a confesarse con el solo sacerdote y no con un laico o laicos, por buenos y devotos que fueren.

21. Asimismo, si cree que el sacerdote, en los casos que le están permitidos, puede absolver de sus pecados al confesado y contrito y ponerle la penitencia.

22. Asimismo, si cree que un mal sacerdote, con la debida materia y forma, y con intención de hacer lo que hace la Iglesia, verdaderamente consagra, verdaderamente absuelve, verdaderamente bautiza, verdaderamente confiere los demás sacramentos.

28. Asimismo, si cree que el bienaventurado Pedro fue vicario de Cristo, que tenía poder de atar y desatar sobre la tierra.

24. Asimismo, si cree que el Papa, canónicamente elegido, que en cada tiempo fuere, expresado su propio nombre, es sucesor del bienaventurado Pedro y tiene autoridad suprema sobre la Iglesia de Dios.

25. Asimismo, si cree que la autoridad de jurisdicción del Papa, del arzobispo y del obispo en atar y desatar es mayor que la autoridad del simple sacerdote, aunque tenga cura de almas.

26. Asimismo, si cree que el Papa puede, por causa piadosa y justa, conceder indulgencias para la remisión de los pecados a todos los cristianos verdaderamente contritos y confesados, señaladamente a los que visitan los piadosos lugares y Ies tienden sus manos ayudadoras.

27. Asimismo, si cree que los que visitan las iglesias mismas y les tienden sus manos ayudadoras pueden, por tal concesión, ganar tales indulgencias.

28. Asimismo, si cree que cada obispo, dentro de los límites de los sagrados cánones, puede conceder a sus súbditos tales indulgencias.

29. Asimismo, si cree y afirma que es lícito que los fieles de Cristo veneren las reliquias y las imágenes de los Santos.

30. Asimismo, si cree que las religiones aprobadas por la Iglesia, fueron debida y razonablemente introducidas por los santos Padres.

31. Asimismo, si cree que el Papa u otro prelado, expresados los nombres propios del Papa según el tiempo, o sus vicarios, pueden excomulgar a su súbdito eclesiástico o seglar por desobediencia o contumacia, de suerte que ese tal ha de ser tenido por excomulgado.

32. Asimismo, si cree que, caso de crecer la desobediencia o contumacia de los excomulgados, los prelados o sus vicarios en lo espiritual, tienen potestad de agravar y reagravar las penas, de poner entredicho y de invocar el brazo secular; y que los inferiores han de obedecer a aquellas censuras.

33. Asimismo, si cree que el Papa y los otros prelados o sus vicarios en lo espiritual, tienen poder de excomulgar a los sacerdotes y laicos desobedientes y contumaces y de suspenderlos de su oficio, beneficio, entrada en la Iglesia y administración de los sacramentos.

34. Asimismo, si cree que pueden las personas eclesiásticas tener sin pecado posesiones de este mundo y bienes temporales.

35. Asimismo, si cree que no es lícito a los laicos quitárselos por propia autoridad; más aún, que al quitárselos así, llevárselos o invadir los mismos bienes eclesiásticos, han de ser castigados como sacrílegos, aun cuando las personas eclesiásticas que poseen tales bienes, llevaran mala vida.

36. Asimismo, si cree que tal robo e invasión, temeraria o violentamente hecha a cualquier sacerdote, aun cuando viviera mal, lleva consigo sacrilegio.

37. Asimismo, si cree que es licito a los laicos de uno y otro sexo, es decir, a hombres y mujeres, predicar libremente la palabra de Dios.

38. Asimismo, si cree que cada sacerdote puede lícitamente predicar la palabra de Dios, dondequiera, cuando quiera y a quienesquiera le pareciere bien, aun sin tener misión para ello.

39. Asimismo, si cree que todos los pecados mortales, y especialmente los manifiestos, han de ser públicamente corregidos y extirpados.

Es condenada la proposición sobre el tiranicidio

El sagrado Concilio, el 6 de julio de 1415, declaró y definió que la siguiente proposición: "Cualquier tirano puede y debe ser muerto licita y meritoriamente por cualquier vasallo o súbdito suyo, aun por medio de ocultas asechanzas y por sutiles halagos y adulaciones, no obstante cualquier juramento prestado o confederación hecha con él, sin esperar sentencia ni mandato de juez alguno"... es errónea en la fe y costumbres, y la reprueba y condena como herética, escandalosa y que abre el camino a fraudes, engaños, mentiras, traiciones y perjurios. Declara además, decreta y define que quienes pertinazmente afirmen esta doctrina perniciosísima son herejes.

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

 

 Miniatura alemana - Dresden 1480

 

EL DECRETO HAEC SANCTA DEL CONCILIO DE CONSTANZA’1

 

El Cisma de occidente no puede dejar de relacionarse con el destierro de Aviñon, la crisis de la autoridad pontificia y la teoría del "conciliarismo". El Concilio de Constanza, XVI ecuménico --cuyo principal fin fue el fin del cisma-- sesionó entre el 5 de noviembre de 1414 y el 22 de abril de 1418. El decreto "Haec Sancta" del concilio es considerado normalmente como una muestra de la corriente conciliarista. Los padres conciliares decidieron al inicio del concilio votar por países y el 6 de abril de 1414 aprobó los artículos redactados por el card. Zabarella que trascribimos más abajo. Hoy en día las opiniones de los historiadores y teólogos están divididas en cuanto al valor dogmático del mismo.(2)

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Decreto

En nombre de la santa e indivisa Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, amen. Este santo sínodo de Constanza que es un Concilio general, reunido legítimamente en el Espíritu Santo para alabanza de Dios omnipotente, para la eliminación del presente cisma, para la realización de la unión y de la reforma en la cabeza y en los miembros de la Iglesia de Dios, ordena, define, establece, decreta y declara lo que sigue con la finalidad de alcanzar más fácil, segura, amplia y libremente la unión y la reforma de la Iglesia de Dios.

En primer lugar declara que el mismo, legítimamente reunido en el Espíritu Santo, siendo un concilio general y expresión de la Iglesia Católica militante, recibe el propio poder directamente de Cristo y que quienquiera que sea, de cualquier condición y dignidad, comprendida la papal, esta obligado a obedecerle en aquello que respecta a la fe y a la eliminación del recordado cisma y a la reforma general en la cabeza y en los miembros de la misma Iglesia de Dios.

Además, declara que quienquiera que sea, de cualquier condición, estado y dignidad, comprendida la papal, que se negase pertinazmente a obedecer a las disposiciones, decisiones, órdenes o preceptos presentes o futuros de este sagrado sínodo o de cualquier otro concilio general legítimamente reunido, en las materias indicadas, o en aquello que toca a las mismas, si no se corrige, será sometido a una penitencia adecuada y será castigado, recurriendo incluso, si fuese necesario, a otros medios jurídicos.

Así también, este santo sínodo define y ordena que el Señor papa Juan XXIII no transfiera la curia Romana, las oficinas públicas y sus funcionarios de Constanza a un otro lugar, o no se obligue directa o indirectamente, a estos funcionarios a seguirlo, sin el consentimiento de este santo sínodo; si hubiese actuado en contrario o lo hiciese en el futuro, o hubiese tomado o tomase medidas contra tales funcionarios o contra cualquier otro miembro del concilio, o incluso fulminase censuras u otras penas para que lo sigan, todo eso sea considerado inútil y vano; y tales procedimientos, censuras y penas, justamente porque son inútiles y vanas, no obliguen de ningún modo. Antes bien, los mencionados funcionarios desarrollen sus oficios en la ciudad de Constanza y los ejerciten libremente como antes, mientras que el mismo santo sínodo se celebre en esta ciudad.

El concilio ordena también que todos los traslados de prelados y las privaciones de beneficios a ellos inferidos, la revocación de toda encomienda o donación, las admoniciones, censuras eclesiásticas, procesos, sentencias y los actos de cualquier naturaleza, hechos o por hacerse por el predicho señor papa Juan o por sus colaboradores, que puedan ocasionar daños o perjuicios al concilio o aquellos que han adherido al mismo desde el principio, o que ahora participan en él, deban considerarse por la autoridad de este santo concilio ipso facto como nulos, vanos, írritos, sin valor y de ninguna fuerza e importancia.

Así también declara que el señor papa Juan XXIII y todos los prelados y los otros convocados a este sagrado concilio y cuantos se encuentran en este, han gozado y gozan de plena libertad, como ha parecido al concilio, y no se tienen noticias en contrario. el concilio da testimonio de todo esto delante de Dios y de los hombres.

 

CONCILIO DE CONSTANZA, Ses. V, Decreto Haec Sancta, en Conciliorum Oecumenicorum Decreta, Boloña 1991, 409-410. 

Cf. B. Llorca, Historia de la Iglesia católica, III, 253; Jedin, Manual de historia de la Iglesia, IV, 700-733; A. Franzen, El Concilio de Constanza, en: Concilium 7 (1965) 31-77.

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

 

 

 

ESPAÑA – 1492 (1412 – 1414)

 

El Concilio de Constanza, reunido entre 1412 y 1414 para poner remedio a la primera de las grandes divisiones entre europeos, definió que éstos se encuentran distribuidos entre cinco naciones: Italia, Alemania, Francia, España e Inglaterra. Nación no era entonces un término político, sino que aludía al patrimonio cultural que cada una de ellas significaba. Y, desde luego, los padres conciliares no se equivocaban: basta con traer aquí cinco nombres: Dante, Goethe, Moliére, Cervantes y Shakespeare, para descubrir los signos de identidad. Pero se referían también a esa plataforma común, Cristiandad, que, en todos esos autores, se halla presente. No podemos prescindir de ella: el cristianismo, presentando a la persona humana racional y libre, como una criatura trascendente, ha sido capaz de establecer los rasgos esenciales de aquel que reconocemos como hombre europeo, el cual, en un pasado todavía reciente, llegó a convertirse en educador del mundo. Escribe el catedrático y académico de la Historia don Luis Suárez

 

Es fácil detectar el origen romano: Italia, Hispania, Galias, Britannia y Germania ya existían en los esquemas administrativos del final del Imperio. Sucede, sin embargo, que sólo dos de ellas conservaron su nombre sin someterse a la primacía de los ocupantes germánicos. España demostró de este modo su absoluta latinidad (no se encuentran inscripciones que no sean latinas en ningún lugar). La consecuencia fue que, desde el 589, alcanzada la unidad disciplinaria católica, España se convierte en el primer lugar de Occidente en que se logra la síntesis completa entre romanidad y cristianismo. Lo llamamos cultura isidoriana. Este movimiento cobraría enorme importancia en el llamado renacimiento carlovingio, en la creación de escuelas y en la formación de bibliotecas. Las divisiones políticas que, por necesidades de tiempos muy duros, llegarían a producirse, no alterarían la conciencia de unidad. España llegará a ser una suma de reinos dentro de una misma nación, y no, como ahora se pretende, una suma de naciones dentro del reino.
Sucedió que, en 711, la monarquía visigoda sucumbió a una invasión musulmana. Un anónimo cronista mozárabe, que continuaba a san Isidoro, la llamó
pérdida de España. Pues los árabes no se proponían conservar ese patrimonio, sino destruirlo, cambiando la lengua, olvidando el nombre que pasó a ser al-Andalus, y renunciando incluso a ocupar el espacio peninsular. Una tercera parte del mismo quedó más allá de la frontera. Sin embargo, ahí se organizaron núcleos de resistencia, envueltos en curiosas leyendas que apelaban a milagrosas intervenciones de la Virgen María o del apóstol Santiago, afirmando así la pervivencia cris-tiana. A principios del siglo X ya detectamos una conciencia de que Hispania no se había perdido del todo, y que, en breve tiempo, sería restaurada.
Las características esenciales de esta España que resucitaba eran una jurisprudencia emanada de Roma y que iba tomando forma en las versiones regionales, desde el Fuero de León a los Usatges; un cristianismo que buscaba raíces más profundas en el sepulcro de Santiago, y una forma lingüística neolatina, que adoptaba usos distintos según las regiones. Entre 1085 y 1140, se hizo el primer ensayo de unidad política, asumiendo los reyes Alfonso VI y Alfonso VII esa calidad de regir la
tota Hispania, aunque sobreviviesen Administraciones distintas. Las fuertes reacciones africanas, almorávide y almohade, inclinadas cada vez más rigurosamente al fundamentalismo musulmán, lo impidieron. La guerra imponía la división en cinco sectores que pudieran resistir la acometida, sin que pudiera librarse esa batalla resolutiva. Sin embargo, la conciencia hispana se mantuvo: el autor del Poema de Fernán González diría que, «de toda España, Castilla es lo mejor», mientras que la Crónica de Pedro el Ceremonioso insistiría en llamar a Cataluña la mejor tierra de España. Y los cinco reinos consideraban que su unidad de destino les empujaba a una recuperación de la España perdida, fijando sobre el mapa los límites del espacio que, a cada uno, debía corresponder.


Esta tarea se concluyó a mediados del siglo XIII. Y entonces se planteó a los monarcas peninsulares la ardua pregunta de cómo hacer compatible la unidad deseada con la conservación de estructuras de gobierno que afectaban a los intereses de muchas personas. Nunca han faltado, tampoco, minorías que, por egoísmo posesivo, preferían renunciar a las ventajas de la unidad que establece comunicación y mayores dosis de libertad. Tampoco faltaron respuestas equivocadas: Alfonso X pensó en adoptar el sistema europeo del Imperio, y un descendiente suyo, Pedro I, que no andaba muy bien de la cabeza, quiso recurrir a las armas para doblegar resistencias. Esto no podía conducir a libertad, sino a odio. Fue Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, antes mencionado, quien dio el primer paso decisivo, descubriendo la diferencia que existe entre soberanía y administración. La primera pertenece en exclusiva a la Corona, y en ella están la suprema justicia, la diplomacia, la economía y todas aquellas funciones que corresponden al bien común de la república. La segunda permite a cada reino conservar sus fueros, usos y costumbres, que en aquel tiempo eran llamadas
libertades. Cuando en 1410 se produjo una vacante difícil en la Corona de Aragón, los reinos dijeron que la unidad, superior, debía ser a toda costa conservada.
Después de 1368, los Trastámara, que utilizaron el Ordenamiento de Pedro IV para sus propias reformas, añadieron dos principios: cesar en cualquier apetencia territorial y establecer matrimonios recíprocos, de tal manera que los reinos se rigiesen todos por una sola dinastía. De este modo, y como una consecuencia natural, un día habría de llegar en que un castellano, Fernando el de Antequera, se sentase en el trono de Aragón, y en que otro aragonés del mismo nombre ciñera con su esposa la corona de Castilla, y luego la de Navarra.
Pero esta unidad política sin traumas no se presentaba como destrucción del pasado, sino como término de llegada de una comunidad que, por ser esencialmente cristiana, garantizaba a todos –leyes de Guadalupe– la libertad sin servidumbres, la comunicación económica interna y lo que los pensadores de la Escuela de Salamanca llamaron
derechos de gentes, aunque es preferible referirse a ellos como derechos naturales humanos. La clave fundamental, que hacía compatible esa pluralidad de base con la unidad esencial de la nación, estaba precisamente en el cristianismo, que reclamaba el sometimiento de las leyes a un orden moral objetivo y preexistente.
No debe extrañarnos que la pérdida de unidad, en la conciencia se vaya traduciendo, también, en las desgarraduras que algunos lamentamos. Aquella nación española que alcanzó madurez en el siglo XVI ha perdido, entre nosotros, una dimensión esencial. Y, naturalmente, los errores acaban pasando factura.
Luis Suárez Fernández - 2004-02-20 – ALFA Y OMEGA. ESP.

 

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De hombres, hechos, notas y acontecimientos de tal época para comprender, alumbrar e ilustrar el contexto:

 

LA IGLESIA EN CANARIAS-España en 1404

 

     La diócesis de Rubicón nació el 7 de julio de 1404, creada por el Papa Benedicto XIII, el Papa Luna, mediante la buila "Romanus Pontifex". Fray Alonso de Sanlúcar de Barrameda fue su primer obispo. La sede del obispado se construyó en el Castillo de Rubicón.

 

La Diócesis de Canarias y Rubicón celebrará, el próximo 7 de julio de 2004, el seiscientos aniversario de su creación, y el quinientos aniversario del comienzo de las obras de construcción de su catedral.
     
     El programa de actos previsto es amplio. Destacan varios ciclos de conferencias sobre el significado de la cristianización del Archipiélago Canario; una magna exposición de arte sacro denominada "La Huella y la Senda", que tendrá por sede la catedral de Santa Ana, en La Palma de Gran Canaria, y que también se mostrará, de manera itinerante, en las islas de Lanzarote, Fuerteventura y Tenerife.       
     Se publicarán, además, con ocasión del centenario, una tesis doctoral sobre la Escuela de Gramática de la Catedral, de María Jesús Vera Cazorla; otra tesis, "Orígenes de la Diócesis de Tenerife", del sacerdote Miguel Ángel Navarro Mederos; un libro sobre el obispo Alonso Ruiz de Virués, del hispanista Celso Bañenza; y una publicación sobe la historia de la Iglesia, de carácter divulgativo y especialmente dirigida a niños y jóvenes, del sacerdote Simón Pérez Reyes.
     
     También están previstos una serie de conciertos en la Capilla de Música de la Catedral de Santa Ana y la realización de las X Jornadas de Historia de la Iglesia.       
     La diócesis de Rubicón nació el 7 de julio de 1404, creada por el Papa Benedicto XIII, el Papa Luna, mediante la buila "Romanus Pontifex". Fray Alonso de Sanlúcar de Barrameda fue su primer obispo. La sede del obispado se construyó en el Castillo de Rubicón.

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

Beata Magdalena Albrizzi, Virgen + 1405 ITALIA

 

Beata Magdalena Albrizzi, Virgen 17 de Julio Pertenecía a la nobleza de Italia. Después de la muerte de sus padres, Magdalena decidió retirarse al convento de Santa Margarita de Como, donde se recibía a las hijas de los nobles. Estando en la puerta del convento, Magdalena escuchó una voz que le repitió tres veces: "Magdalena, dirígete a Brunate, ahí es donde debes retirarte." Entonces, la beata se dirigió sin vacilar al claustro en las montañas de Brunate. El convento estaba casi vacío; pero el número de religiosas aumentó considerablemente después del ingreso de Magdalena, quien fue elegida superiora y afilió el convento a la Orden de las Ermitañas de San Agustín. Magdalena fundó otro convento en la ciudad de Como, pero ella permaneció en Brunate. La beata curaba a los enfermos y tenía cualidades de visionaria. Su confianza en Dios era tan grande que el Señor obró muchos milagros por su intercesión. Magdalena exhortaba a sus religiosas a la comunión frecuente. Según parece murió el 15 de mayo de 1465, a edad muy avanzada, después de una larga y dolorosa enfermedad.

 

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De hombres, hechos, notas y acontecimientos de tal época para comprender, alumbrar e ilustrar el contexto:

 

 Hospital Toledo - España

 

LA IGLESIA CATÓLICA FUNDA PRIMER

HOSPITAL PSIQUIÁTRICO 1409

 

La primera institución hospitalaria psiquiátrica propiamente dicha fue creada en Valencia (España) en 1409 por el padre mercedario Fray Juan Gilabert Joffré quien desterró el tratamiento de tortura e impulsó la terapia ocupacional.Una excepcional obra visionaria de la Iglesia Católica al final del medioevo.-

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

San Vicente Ferrer 1419 ESPAÑA


San Vicente Ferrer, predicador. (año 1419). Nació en 1350 en Valencia, España. Se hizo religioso en la Comunidad de Padres Dominicos y, por su gran inteligencia, a los 21 años ya era profesor de filosofía en la universidad. Durante su juventud el demonio lo asaltó con violentas tentaciones.

Siendo un simple diácono lo mandaron a predicar a Barcelona. La ciudad estaba pasando por un período de hambre y los barcos portadores de alimentos no llegaban. Entonces Vicente en un sermón anunció una tarde que esa misma noche llegarían los barcos con los alimentos tan deseados.
Al volver a su convento, el superior lo regañó por dedicarse a hacer profecías de cosas que él no podía estar seguro de que iban a suceder. Pero esa noche llegaron los barcos, y al día siguiente el pueblo se dirigió hacia el convento a aclamar a Vicente, el predicador.

Una noche se le apareció Nuestro Señor Jesucristo, acompañado de San Francisco y Santo Domingo de Guzmán y le dio la orden de dedicarse a predicar por ciudades, pueblos, campos y países.
En adelante por 30 años, Vicente recorre el norte de España, y el sur de Francia, el norte de Italia, y el país de Suiza, predicando incansablemente, con enormes frutos espirituales. Los primeros convertidos fueron judíos y moros. Dicen que convirtió más de 10,000 judíos y otros tantos musulmanes o moros en España.

Su voz sonora, poderosa y llena de agradables matices y modulaciones y su pronunciación sumamente cuidadosa, permitían oírle y entenderle a más de una cuadra de distancia. Sus sermones duraban casi siempre más de dos horas (un sermón suyo de las Siete Palabras en un Viernes Santo duró seis horas).
En pleno sermón se oían gritos de pecadores pidiendo perdón a Dios, y a cada rato caían personas desmayadas de tanta emoción. Gentes que siempre habían odiado, hacían las paces y se abrazaban. Pecadores endurecidos en sus vicios pedían confesores. El santo tenía que llevar consigo una gran cantidad de sacerdotes para que confesaran a los penitentes arrepentidos.

Vicente fustigaba sin miedo las malas costumbres, que son la causa de tantos males. Invitaba incesantemente a recibir los santos sacramentos de la confesión y de la comunión. Hablaba de la sublimidad de la Santa Misa. Insistía en la grave obligación de cumplir el mandamiento de Santificar las fiestas. Insistía en la gravedad del pecado, en la proximidad de la muerte, en la severidad del Juicio de Dios, y del cielo y del infierno que nos esperan.
Los milagros acompañaron a San Vicente en toda su predicación. Y uno de ellos era el hacerse entender en otros idiomas, siendo que él solamente hablaba el español y el latín. Y sucedía frecuentemente que las gentes de otros países le entendían perfectamente como si les estuviera hablando en su propio idioma.

Decía: "Mi cuerpo y mi alma no son sino una pura llaga de pecados. Todo en mí tiene la fetidez de mis culpas". Los últimos años, ya lleno de enfermedades, lo tenían que ayudar a subir al sitio donde iba a predicar. Pero apenas empezaba la predicación se transformaba, se le olvidaban sus enfermedades y predicaba con el fervor y la emoción de sus primeros años.
Murió en plena actividad misionera, el Miércoles de Ceniza, 5 de abril del año 1419. Fueron tantos sus milagros y tan grande su fama, que el Papa lo declaró santo a los 36 años de haber muerto, en 1455.

El santo regalaba a las señoras que peleaban mucho con su marido, un frasquito con agua bendita y les recomendaba: "Cuando su esposo empiece a insultarle, échese un poco de esta agua a la boca y no se la pase mientras el otro no deje de ofenderla".
Y esta famosa "agua de Fray Vicente" producía efectos maravillosos porque como la mujer no le podía contestar al marido, no había peleas.
Porque lo que produce la pelea no es la palabra ofensiva que se oye, si no la palabra ofensiva que se responde.

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

San Bernardino de Siena 1444 ITALIA


San Bernardino de Siena, Predicador. Año 1444. Nació cerca de Siena en Italia en el año 1380. Su padre era gobernador. Quedó huérfano de padre y madre a los siete años.

Bernardino fue siempre un modelo de amabilidad y bondad. De joven se afilió a una asociación piadosa llamada "Devotos de Nuestra Señora" que se dedicaba a hacer obras de caridad con los más necesitados. En el año 1400 estalló en Siena la epidemia de tifo negro. Bernardino preparaba muy bien a los que ya se iban a morir, para que murieran en paz con Dios.
En el año 1402 entró de religioso franciscano. Nuestro santo nació el día de la fiesta del nacimiento de la Santísima Virgen, el 8 de septiembre. Y en esa misma fecha recibió el bautismo. Y también un 8 de septiembre recibió el hábito de franciscano y en ese gran día de la Natividad de Nuestra Señora recibió la ordenación sacerdotal (en 1404)

Estando rezando todos los religiosos por la mañana, de pronto un joven novicio, sin poder contenerse, interrumpió la oración y le dijo: "Hermano Bernardino: no ocultes más las cualidades que Dios te ha dado. Vete a Milán a predicar". Iguales palabras le fueron dichas cada uno de los tres días. Todos consideraron que esto era una manifestación de la voluntad de Dios y le aconsejaron que se fuera a la gran ciudad a predicar la Cuaresma.
Las multitudes empezaron a asistir en inmensas cantidades a sus sermones. Y desde 1418 hasta su muerte, por 26 años Bernardino recorre pueblos, ciudades y campos predicando. Se levantaba a las 4 de la mañana y durante horas y horas preparaba sus sermones. Cada predicación era un entusiasmarse todos por Jesucristo y gran conversión de pecadores.

Recorrió todo su país (Italia) a pie, predicando, a todos les recomendaba que se arrepintieran de sus pecados y que hicieran penitencia por su vida mala. Atacaba sin compasión los vicios y las malas costumbres e invitaba con gran vehemencia a tener un intenso amor a Jesucristo y la Virgen María.
Por todas partes llevaba y repartía un estandarte con estas tres letras: JHS (Jesús, Hombre, Salvador) e invitaba a sus oyentes a sentir un gran cariño por el nombre de Jesús. Donde quiera que San Bernardino predicaba, quedaban muchos estandartes en palacios y casas con sus tres letras: JHS.

En Polonia predicó contra los juegos de azar y las gentes quemaron todos los juegos de azar que tenían. Un fabricante de naipes se quejó con el santo diciéndole que lo había dejado en la ruina, y él aconsejó: "Ahora dedíquese a imprimir estampas de Jesús". Así lo hizo y consiguió más dinero que el que había logrado conseguir imprimiendo cartas de naipe. Los envidiosos lo acusaron ante el Papa diciendo que Bernardino recomendaba supersticiones.
El Papa lo invitó a Roma y lo examinó delante de los cardenales y quedó tan conmovido el Sumo Pontífice al oírle sus predicaciones, que le dio orden para que pudiera predicar por todas partes. Durante 80 días predicó en Roma e hizo allí 114 sermones con enorme éxito. El Papa quiso nombrarlo arzobispo, pero el santo no se atrevió a aceptar.

Lo nombraron superior de los franciscanos. Cuando Bernardino entró en la comunidad de franciscanos observantes, solamente había en Italia 300 de estos religiosos. Cuando él murió ya había más de 4.000. En su rostro se notaba que era un verdadero penitente, atraía más la admiración de las gentes.
Acompañaba sus predicaciones con admirables milagros y prodigios. En su ciudad natal, Siena, había muchas divisiones y peleas. Se fue allá y predicó 45 sermones que devolvieron la paz a toda esa región. Verdaderamente Bernardino era un gran maestro de oratoria. En 1444, mientras viajaba por los pueblos predicando, se sintió muy débil y al llegar al convento de los franciscanos en Aquila, murió santamente el 20 de mayo.
El Papa Nicolás V, lo declaró santo en 1450 a los 6 años de haber muerto.

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

Santa Catalina de Bolonia  1463


Etimológicamente significa “casta, pura”. Viene de la lengua griega.
He aquí otra chica con inquietudes espirituales a la que no le seducen los encantos y esplendores de los palacios reales.

Efectivamente, era hija de una familia ilustre de Italia. Vivía encantada con la princesa Margarita, hija de Nicolás de Est, marqués de Ferrara.
Desde que naciera en el año 1413, y se fue haciendo una joven muy guapa, notaba de día en día que su camino no era la corte ni las riquezas. A la temprana edad de los doce años buscaba con anhelo en dónde ser mejor y hallar más pronto la perfección a la que Dios nos llama a cada ser humano.
Una vez que la princesa Margarita contrajo matrimonio, ella pudo respirar a pleno pulmón. Se había quedado libre de toda atadura a la corte.

Llegó para ella el momento en el cual, aunque con muchas dificultades, se decidió por entrar en el convento de las Terciarias de san Francisco de Asís.
La dejaron entrar, y ella se sintió más feliz que nunca. Al comenzar su vida de relaciones humanas con las hermanas, todas se quedaban contentas por su trato, sus atenciones personalizadas y por su grado de santidad y de bondad que reflejaba su lindo rostro, imagen de su casta alma.
En el capítulo en el cual se elige a la madre abadesa, todas las hermanas pensaron casi unánimemente que la mejor sería Catalina.

En este convento estuvo toda su vida, hasta el año de su muerte que tuvo lugar en 1463.
Escribió muchos libros acerca de la piedad y de la vida religiosa. Todo el mundo, fino y atento a las cosas del alma, conoce su mejor libro titulado “Siete Armas Espirituales”. Ella, en su sencillez y con las mejores intenciones, se lo dedicó a todo aquel o aquella que sufra tentaciones.
El Papa Clemente VIII la inscribió en el martirologio incruento y Benedicto XIII la llevó a la gloria de los altares.

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

  

Santa Liduvina  1463 HOLANDA


Virgen (1380-1433) - La Divina Providencia a cada uno le señala el camino en el que mejor puede realizar su vida y mediante ello alcanzar la meta de la salvación. Repasando las vidas de los Santos encontramos que la mayor parte de los hombres han tenido una misión más bien hacia fuera: misioneros, fundadores, obispos y papas, escritores, mártires...

De las Santas no se puede afirmar lo mismo. La mayor parte de ellas han llevado una vida más bien escondida, entregada a la oración y penitencia y han alcanzado la meta de la perfección mediante el apostolado de la inmolación, ejercido de una o de otra forma. Un caso bien conocido y muy famoso es el de la Santa de hoy.
Nació por el 1380 en una villa no lejana de La Haya - Holanda - llamada Schiedam. Su padre era el sereno de la ciudad. Familia normal sin llamar la atención ni por su apellido, ni por su dinero, ni por otra cualidad.

La hora de Dios la esperaba en una fiesta de la Virgen María. Era el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor y Purificación de la Virgen María, cuando unas amigas la invitaron a ir a patinar con ellas sobre la nieve. Por darles gusto aceptó, se cayó y se hizo un mal terrible en el pecho que ya nunca le desapareció Más aún, fue origen de otros muchos males que la aquejaron durante toda su vida. Es casi imposible cómo el cuerpo humano puede resistir tantas y tan crueles enfermedades como desde esta fecha se cebaron sobre el cuerpo de Liduvina.

A los atroces tormentos físicos vinieron a añadirse los morales, ya que pasó por terribles tentaciones de falta de fe, de miedo a condenarse, de noches oscuras de su espíritu. Y así no sólo un año o dos, sino hasta cuarenta años entregada a los dolores de todo tipo, que todos comprendían era imposible soportarlos a no haber sido ayudada de la Divina gracia. A la humilde casita de la hija del sereno de Schiedam llegaban noticias nada halagüeñas sobre el estado de la Iglesia. Nunca sufrió tanto, ya que estuvo en su tiempo dividida en dos y tres obediencias, con dos y tres Papas a la vez. Por ella, por la Iglesia, por el Papa y por los Obispos y Príncipes cristianos ofrecía generosa sus muchos dolores.
Liduvina partió para unirse al Divino Crucificado el año 1432.

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

Beato Juan Soreth 1471 FRANCIA

 

Beato Juan Soreth, Presbítero 24 de Julio En 1440, fue nombrado provincial de la Orden del Carmelo en Francia y, en 1451, fue elegido unánimemente superior general. La Orden del Carmelo, como tantas otras órdenes medicantes, necesitaba urgentemente una reforma, debido a los estragos que habían producido la "peste negra" y el cisma de occidente. Esta crisis se manifestó, sobre todo, en la falta de pobreza personal, en la dispensa del coro y de la mesa común, concedida a quienes estaban dedicados a la enseñanza, y, en una serie de "privilegios" o dispensas de la observancia. El P. Soreth estableció en todas las provincias que visitó uno o dos conventos de estricta observancia de las constituciones y permitió que todos los frailes que lo desearan pudiesen trasladarse a dichos conventos. Para ayuda de sus súbditos publicó en 1462 una edición revisada de las constituciones. Fundó también varios conventos de religiosas carmelitas. Emprendió esa actividad en 1452, cuando varias comunidades de "beguinas" de los Países Bajos pidieron la anexión a la Orden del Carmelo. El primero de tales conventos fue el de Gueldre, en Holanda, al que siguieron los de Lieja, Dinant, Huy, Namur, Vilvorde y otros más. A fines de siglo, el movimiento se había extendido ya a Italia y España. El beato murió en Angers, el 25 de julio de 1471. El proceso de beatificación de la Beata Francisca de Ambroise renovó, en 1863, la memoria del P. Soreth, y la Santa Sede confirmó su culto en 1865.

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

  

Beato Tomás de Kempis 1471 Alemania

 

Beato Tomás de Kempis, Escritor. Año 1471

 La fama mundial de Tomás de Kempis se debe a que él escribió el libro que más ediciones ha tenido, después de la Biblia: La Imitación de Cristo Este precioso librito, llamado "el consentido de los libros: porque, es el que se ha sacado en ediciones más hermosas y lujosas, (de bolsillo) ha tenido ya más de 3,100 ediciones en los más diversos idiomas del mundo. Su primera edición salió 20 años antes del descubrimiento de América (un año después de la muerte del autor) en 1472, y durante más de 500 años ha tenido unas 6 ediciones cada año. Caso raro y excepcional.-

Tomás nació en Kempis, cerca de Colonia, en Alemania, en el año 1380. Era un hombre sumamente humilde, que pasó su larga vida (90 años) entre el estudio, la oración y las obras de caridad, dedicando gran parte de su tiempo a la dirección espiritual de personas que necesitaban de sus consejos.-
En ese tiempo muchísimas personas deseaban que la Iglesia Católica se reformara y se volviera más fervorosa y más santa, pero pocos se dedicaron a reformase ellos mismos y a volverse mejores. Tomás de Kempis se dio cuenta de que el primer paso que hay que dar para obtener que la Iglesia se vuelva más santa, es esforzarse uno mismo por volverse mejor. Y que si cada uno se reforma a sí mismo, toda la Iglesia se va reformando poco a poco.

Kempis se reunió con un grupo de amigos en una asociación piadosa llamada "Hermanos de la Vida Común", y allí se dedicaron a practicar un modo de vivir que llamaban "Devoción moderna" y que consistía en emplear largos ratos de oración, la meditación, la lectura de libros piadosos y en recibir y dar dirección espiritual, y dedicarse cada uno después con la mayor exactitud que le fuera posible a cumplir cada día los deberes de su propia profesión. Los que pertenecían a esta asociación hacían progresos muy notorios y rápidos en santidad y la gente los admiraba y los quería.-
Tomás tiene muchos deseos de ser sacerdote, pero en sus primeros 30 años no lo logra porque sus tentaciones son muy fuertes y frecuentes y teme que después no logre ser fiel a su voto de castidad. Pero al fin entra a una asociación de canónigos (en Windesheim) y allí en la paz de la vida retirada del mundo logra la paz de su espíritu y es ordenado de sacerdote en el año 1414. Desde entonces se dedica por completo a dar dirección espiritual, a leer libros piadosos y a consolar almas atribuladas y desconsoladas. Es muy incomprendido muchas veces y sufre la desilusión de constatar que muchas amistades fallan en la vida (menos la amistad de Cristo) y va ascendiendo poco a poco, aunque con mucha dificultad, a una gran santidad.-

Dos veces fue superior de la comunidad de canónigos en su ciudad. Bastante tiempo estuvo encargado de la formación de los novicios. Después lo nombraron ecónomo pero al poco tiempo lo destituyeron porque su inclinación a la vida espiritual muy elevada no lo hacía nada apto para dedicarse a comerciar y a administrar dineros y posesiones. Su alma va pasando por períodos de mucha paz y de angustias y tristezas espirituales, y todo esto lo irá narrando después en su libro portentoso.-
En sus ratos libres, Tomás de Kempis fue escribiendo un libro que lo iba a hacer célebre en todo el mundo: La Imitación de Cristo. De esta obra dijo un autor: "Es el más hermoso libro salido de la mano de un hombre" (Dicen que Kempis pidió a Dios permanecer ignorado y no conocido. Por eso la publicación de su libro sólo se hizo al año siguiente de su muerte). No lo escribió todo de una vez, sino poco a poco, durante muchos años, a medida que su espíritu se iba volviendo más sabio y su santidad y su experiencia iban aumentando. Lo distribuyó en cuatro pequeños libritos. Entre la redacción de un libro la siguiente pasaron bastantes años.-

El libro Primero de la Imitación de Cristo narra cómo es la lucha activa que hay que librar para convertirse y reformarse y los obstáculos que se le presentan a quien desea hacerse santo, entre los cuales está como principal "la sirena" de este mundo, o sea la atracción, el deseo de darle gustos al propio egoísmo y de obtener honores, famas, altos puestos, riquezas y gozos sensuales y vida fácil y cómoda. Este primer librito es como el retrato de lo que Tomás tuvo que sufrir hasta sus 30 años de las luchas y peligros que se le presentaron.-
El libro segundo. Fue escrito por Kempis después de haber sufrido muchas tribulaciones, contradicciones, humillaciones y desengaños, especialmente en el orden afectivo. Destituido del cargo de ecónomo, abandonado por amigos que se había imagina le iban a ser fieles; es entonces cuando descubre que hay una amistad que no defrauda nunca y es la amistad con Jesucristo, y que allí se encuentra la solución para todas las penas del alma. Este libro segundo de la Imitación enseña cómo hay que comportarse en las tribulaciones y sufrimientos. Emplea mucho el nombre de Jesús indicando el afecto muy vivo y profundo que siente hacia el Redentor y que desea sientan sus lectores también.-
Cuando redacta el Libro Tercero ya ha subido mas alto en espiritualidad. Aquí ya a Cristo lo llama El Señor. Se ha dado cuenta que la santidad no depende solamente de nuestros esfuerzos sino sobre todo de las ayudas de Dios. Ha crecido en humildad y exclama: "Cayeron los que eran como cedros del Líbano, y yo miserable ¿qué podré esperar de mis solas fuerzas?". Ahora ya no piensa en la muerte como algo miedoso, sino como una liberación del alma para ir a una Patria feliz.-

El libro cuarto de la Imitación está dedicado a la Eucaristía y es uno de los más bellos tratados que se han escrito acerca del Santísimo Sacramento. Millones de personas en todos los continentes han leído este librito para prepararse o dar gracias cuando comulgan.-
Muchos autores han pensado que probablemente Tomás de Kempis recibió del cielo luces muy especiales al escribir La Imitación de Cristo. De otra manera no se podría explicar el éxito mundial que este librito ha tenido por más de cinco siglos, en todas las clases sociales.-

Puede ser el que Kempis ha logrado comprender sumamente bien la persona humana con sus miserias y sus sublimes posibilidades, con sus inquietudes y su inmensa necesidad de tener un amor que llene totalmente sus aspiraciones.-
Este libro está echo para personas que quieran sostener una lucha diaria y sin contemplaciones contra el amor propio y el deseo de sensualidad que se opone diametralmente al amor de Dios y a la paz del alma. Está redactado para quienes quieran independizarse de lo temporal y pasajero y dedicarse a conseguir lo eterno e inmortal.-
San Ignacio, San Juan Bosco, Juan XXIII, el presidente mártir, García Moreno y muchísimos más, han leído una página de la Imitación cada día.
¿La leeremos también nosotros?.-

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

BEATA ANTONIA DE FLORENCIA, Viuda 1472

 

La beata se casó muy joven y perdió a su esposo a los pocos años. Deseando consagrarse enteramente a Dios, opuso resistencia decidida a los intentos de sus parientes de casarla de nuevo. En 1429, la Beata Angelina de Marsciano envió a dos de sus religiosas a fundar en Florencia el quinto convento de Terciarias Regulares de San Francisco y la beata fue una de las primeras en entrar en él. Un año más tarde, su superiora la nombró superiora del convento de Santa Ana de Foligno, y tras tres años, fue enviada a gobernar la nueva comunidad de Aquila.
Cuando San Juan Capistrano pasó por la ciudad, la beata Antonia le manifestó que deseaba una regla más estricta. El santo comprendió su anhelo y consiguió que se le cediese el monasterio de Corpus Christi, que otra orden acababa de construir. Ahí se retiró Antonia con once de sus religiosas, en 1447, para practicar la regla original de Santa Clara en todo su rigor.
La humildad y la paciencia eran las virtudes características de la Beata Antonia, quien durante 15 años tuvo que soportar una dolorosa enfermedad, además de una multitud de severas pruebas espirituales. Antonia era digna hija de San Francisco por su amor a la pobreza. Algunos testigos narraron que habían visto varias veces a la beata arrebatada en éxtasis a cierta altura del suelo, y que una vez un globo de fuego apareció sobre su cabeza e iluminó el sitio en que se hallaba orando.
La beata falleció en 1472. Su culto fue confirmado en 1847.

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

San Casimiro 1484 Polonia

J
San Casimiro (1458-1484)
Nació en el año 1458 y fue hijo del rey de Polonia y Gran Duque de Lituania.
Supo practicar de manera eminente las virtudes cristianas, destacando sobre todo en la castidad y en la caridad con los más pobres y necesitados.-
Fue un gran defensor de la fe y mostró espacialísima devoción a la Eucaristía y a la Virgen María.
Murió joven y tuberculoso el año 1484 en Grodno (antigua Polonia) y está enterrado en Vilna (Lituania).-

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

Santa Beatriz de Silva 1490 PORTUGAL


Virgen religiosa de la Segunda Orden (1424?1490).Fundadora de las Monjas Concepcionistas Franciscanas. Canonizada por Pablo VI el 3 de octubre de 1976.

Santa Beatriz, nació en Ceuta, en Marruecos, en 1424, hija de Ruy Gómez de Silva e Isabel Pérez de Meneses, de familia noble. Hermana del franciscano Beato Amadeo de Silva y emparentada con la familia real portuguesa, acompañó a la infanta Isabel de Portugal como dama de honor cuando ésta en 1447 se casó con Juan II de Castilla.
Su belleza y su virtud hicieron que su amor fuera deseado por los nobles de la corte castellana y esto provocó los celos de la reina, que la maltrató hasta el punto de recluirla por tres días en un calabozo, poniendo en peligro su vida. Liberada, hizo voto perpetuo de castidad y, partiendo secretamente a Tordesillas, se dirigió a Toledo, acompañada durante el viaje, según la tradición, por San Francisco de Asís y San Antonio de Padua.

Acogida en el monasterio cisterciense de Santo Domingo de Toledo vivió en él por unos treinta años. Durante este tiempo maduró su propósito de fundar una nueva Orden en honor de la Inmaculada concepción de María,
obtuvo el apoyo de Isabel la Católica, que le dio su palacio de Galiana en la misma ciudad de Toledo, con la iglesia anexa de Santa Fe. Se trasladó a la nueva casa con 12 compañeras en 1484 y la nueva Congregación, con la regla escrita por la fundadora, fue aprobada por Inocencio VIII con la bula del 30 de abril de 1489.

En 1484, mientras estaba absorta en la oración, se le apareció María Inmaculada, Reina del cielo, vestida de blanco con un manto azul, le dijo: «Hija mía, es voluntad de mi Hijo Jesús que en la Iglesia se funde una Orden religiosa que llevará el nombre de mi Inmaculada Concepción. Dios se sirve de ti para echar los fundamentos de esta nueva institución. Ponte a la obra de inmediato y con valor: yo te ayudaré siempre».
Se formó así el nuevo grupo de las Hermanas Concepcionistas, agregadas a la Segunda Orden Franciscana. Su divisa es la que había indicado nuestra Señora: Una túnica blanca con escapulario, y un manto azul. Se le añadió el blanco cordón franciscano en señal de perpetua unión con la familia del Seráfico Pobrecillo.
Santa Beatriz, atacada por fuertes fiebres esperaba en su lecho la hora suprema. La Virgen Inmaculada se le apareció por tercera vez y le anunció que pronto sería llamada al cielo. Gozosa con este anuncio se preparó para el día más bello de su vida. El 16 de agosto de 1490 a la edad de 66 años, expiró dulcemente mientras sobre su frente virginal brilló por algunos instantes una estrella de excepcional esplendor. Era el sello de su santidad.

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

Santiago de Savigliano 1495 Italia


Santiago Taparelli nació en Savigliano del Piamonte en 1395. Era un joven de gran encanto personal y ágil inteligencia.-

Hizo sus estudios en la Universidad de Turín de la que llegó a ser profesor. Predicó en todo el Piamonte con gran éxito; con sus sermones obtuvo la conversión de muchos herejes, la reforma de numerosos pecadores y la edificación de los buenos cristianos.-
Tal éxito llamó la atención del Beato Amadeo, duque de Saboya, quien lo nombró predicador de la corte. Santiago siguió alentando al santo en los años que sucedieron a su abdicación.-

En 1466 fue nombrado
como inquisidor, cargo que era fatigoso, peligroso y difícil; sin embargo, Santiago aceptó pese a que ya contaba con sesenta años, y lo desempeñó sin queja alguna por cerca de treinta años.-
En agosto de 1495, falleció Santiago, a los cien años de edad.
Todo el pueblo acudió a venerar sus restos. Su culto fue confirmado en 1856.

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

 

Solothurn - Suiza

 

San Nicolás 1497 SUIZA


Nicolás de Flüe, confesor (14171497)
Nació en el 1417, justo el año en que termina el Cisma de Occidente con la elección de Martín V como Papa por el concilio de Constanza. En familia de católicos campesinos, se ocupa de los trabajos del campo, pero es asiduo a la oración y practica el ayuno como cosa habituales cuatro días por semana.

Se casa cuando tiene treinta años con Dorotea Wyss. La unidad familiar dura veinte años, tienen 10 hijos, uno de ellos llega a frecuentar la universidad y el mayor consigue ser presidente de la Confederación. Siendo Nicolás un hombre de paz, tuvo que intervenir en tres guerra, en la de liberación de Nüremberg, en la vieja de Zurich y en la de Turgovia contra Segismundo.
En el año 1467 da comienzo la parte de su vida. Tiene cincuenta años y con el permiso de su esposa y de sus hijos se retira a vivir como eremita en la garganta de Ranft. Vive entregado a la meditación preferentemente de la Pasión del Señor que contempla siguiendo los distintos episodios, como hicieron Juan Ruysbroeck y Enrique Suso. Obtiene un alto y profundo conocimiento de la Santísima Trinidad.

Hace notable penitencia y practica riguroso ayuno. La celda que le han construido los paisanos solo dispone de una ventana para ver los oficios del sacerdote y otra para contemplar la naturaleza de Unterwald. El obispo de Constanza va a bendecir el lugar que se convierte en centro de peregrinación. El contenido será el culto a la Eucaristía y el motivo el hecho milagroso del ayuno absoluto y prolongado de Nicolás.
Se cierra su vida con una enfermedad cargada de dolor y de sufrimiento que lleva con paciencia tan grande como su pobreza. Después de recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, muere el 21 de marzo de 1497.
Los católicos comenzaron en el 1591 el proceso de canonización que no llega a promulgarse hasta el 1947 por el Papa Pío XII, el mismo día de la Ascensión.
Han pasado más de 350 años y es que la santidad, antes de ser oficialmente reconocida, está supeditada a las contingencias históricas.-

 

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En el contexto de época de Juan de Arco:

 

San Francisco de Paula 1507


San Francisco de Paula, fundador. (1508). Nació en Italia, en 1416. Le pusieron por nombre Francisco porque sus padres habían deseado por quince años tener un hijo, y al fin, al rezarle a San Francisco de Asís, obtuvieron que naciera este niño.

Cuando tenía unos pocos años se enfermó gravemente de los ojos. Se encomendó junto con sus padres a San Francisco y este Santo le obtuvo de Dios la curación. En acción de gracias se fue a los 14 años en peregrinación a Asís, y allá recibió la inspiración de irse de ermitaño solitario a rezar y a hacer penitencia en la soledad de un monte.
Pidió permiso a sus papás y por cinco años estuvo escondido en la montaña, rezando, meditando y alimentándose solamente de agua y de yerbas silvestres y durmiendo sobre el duro suelo, teniendo por almohada una piedra.
Varios hombres más se fueron a seguir su ejemplo y Francisco tuvo que fundar varias casas para sus religiosos. Y en todos sus conventos puso una consigna o ley que había que cumplir siempre: "Cuaresma perpetua".
Miles de hombres decidieron abandonar la vida pecaminosa del mundo e irse a la Comunidad religiosa fundada por San Francisco de Paula, les puso el nombre de "hermanos Mínimos".

El Sumo Pontífice envió un delegado para que averiguara qué tan segura y cierta era la santidad de Francisco. El delegado pontificio le preguntó si sus religiosos serían capaces de resistir toda la vida a ese reglamento tan severo que les prohibía comer carne, queso, leche y huevos y tomar licores.
El Papa Pablo VI dijo en 1977 que San Francisco de Paula es un verdadero modelo para los que tienen que llamarles la atención a los gobernantes que abusan de su poder y que malgastan en gastos innecesarios el dinero que deberían emplear en favor de los pobres.

San Francisco solía decirles que en el día del juicio le dirían aquellas palabras que Jesús, Dios nuestro Señor dijo en el Evangelio: "Dame cuenta de tu administración" (Lc. 16,2). Y les repetía lo que decía San Pablo: "Cada uno tendrá que presentarse ante el tribunal de Dios, para darle cuenta de los que ha hecho, de lo bueno y de lo malo".
Todo esto hacía pensar muy seriamente a muchos gobernantes y los llevaba a corregir los modos equivocados de proceder que habían tenido en el pasado. Al rey de Nápoles (Fernando el Bastardo) no le agradaba nada este modo tan franco de hablar que tenía el santo varón y dispuso mandarlo apresar.
Al rey y a sus empleados les sabía cantar las cuarenta, diciéndoles que no se pueden hacer gastos en lujos mientras el pueblo se muere de hambre. El rey le ofreció una bandeja llena de monedas de oro para que con ese dinero construyera un convento. El santo no aceptó el tal regalo, pero tomando en sus manos una moneda de esas, la partió en dos, y de ella empezó a brotar sangre que salpicó el vestido del mandatario.
El rey dobló la rodilla, y prometió que en adelante se preocuparía más por la suerte del pueblo pobre y necesitado. El rey Luis XI de Francia, que había sido bastante déspota y tirano y poco piadoso, tuvo un ataque de apoplejía (un derrame cerebral) y quedó con una enfermedad nerviosa que le hacía muy amarga su existencia y que lo puso de un mal genio tal que casi nadie se atrevía a acercársele.

Luis XI le escribió al Papa Sixto IV y el Pontífice le dio la orden al santo de ir a visitar al rey enfermo. Con tristeza se despidió de su amada patria porque sabía que ya nunca más iba a volver a su bella Italia.
Al llegar a Francia, las gentes se arrodillaban al verlo pasar, el hijo del rey, mandó construir una capilla en el sitio en el que por primera vez se encontró con este hombre de Dios. A los 67 años llega el santo a Francia. El rey lo recibe postrándose ante sus pies y le suplica: "Padre mío: obténgame de Dios que me devuelva la salud y que me conceda unos años más de vida".
Pero San Francisco le responde: "Cada uno, cuando le llega el tiempo prefijado por Dios, tiene que disponerse a partir hacia la eternidad, aunque sea un rey muy poderoso. Pero lo que el Señor quiere concederle ahora es la salud de su alma". Y siguieron varios días de charlas muy afectuosas e íntimas entre el enfermo agonizante y el Santo de Dios.
Y Luis XI no consiguió la salud de su cuerpo, pero sí su conversión y la salud de su alma, tuvo la suerte incomparable de ser asistido por un santo en su última enfermedad.

Y el rey quedó tan agradecido que nombró a Francisco de Paula como director espiritual de su hijo, el futuro Carlos VIII, rey de Francia. Nuestro santo tuvo que quedarse por el resto de su vida, sus último 24 años, misionando en Francia y allí consiguió muchísimas vocaciones para su comunidad de religiosos y convirtió multitud de pecadores.
El Viernes Santo, 2 de abril de 1507, después de hacer que le leyeran la Pasión de Jesucristo según el Evangelio de San Juan, se quedó plácidamente dormido con el sueño de la muerte, y pasó a la eternidad a recibir el premio de sus virtudes.
El pueblo empezó inmediatamente a proclamarlo como santo y los milagros empezaron a sucederse por montones. Doce años después de su muerte, fue proclamado santo por el Sumo Pontífice León X (en 1519). Y es un dato curioso, que un santo que jamás comía carne, ni huevos ni leche, ni tomaba licor alguno, llegó en plena robustez hasta los 91 años de edad.

 

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«Cada día nacen nuevas sectas y se cumple lo que dice San Pablo sobre el engaño de los seres humanos, sobre la astucia que tiende a llevar al error».

 

Al comentar la segunda lectura, de la carta a los Efesios, el Cardenal Ratzinger se ha referido a los ataques que ha recibido el cristianismo en los últimos años. «Cuántos vientos de doctrina hemos conocido en estas últimas décadas –dijo el cardenal alemán–, cuantas corrientes ideológicas, cuantas modas de pensamiento. La pequeña barca del pensamiento de muchos cristianos ha sido agitada con frecuencia por estas ondas, llevada de un extremo al otro, del marxismo al liberalismo, hasta el libertinaje; del colectivismo al individualismo radical; del ateísmo a un vago misticismo religioso; del agnosticismo al sincretismo. Cada día nacen nuevas sectas y se cumple lo que dice San Pablo sobre el engaño de los seres humanos, sobre la astucia que tiende a llevar al error. Tener una fe clara, según el Credo de la Iglesia, se etiqueta a menudo como fundamentalismo. Mientras el relativismo, es decir, el dejarse llevar» aquí y allá por cualquier viento de doctrina parece la única actitud a la altura de los tiempos que corren. Toma forma una dictadura del relativismo que no reconoce nada que sea definitivo y que deja como última medida solo al propio yo y a sus deseos. Nada más real que la descripción hecha por Ratzinger, y nada más acorde con lo que hubiera dicho Juan Pablo II.
El cardenal alemán se ha limitado a decirles a los electores del nuevo Papa lo que, posiblemente, les habría dicho Juan Pablo II Magno: que no caigan en la tentación de poner en la Sede de Pedro a alguien que no tenga la fortaleza suficiente para resistir a la «dictadura del relativismo»; que elijan a alguien –y éstas son las palabras con que concluyó la homilía– «que nos guíe al conocimiento de Cristo, a su amor, a la verdadera alegría». 2005-04-18 Inicio del Conclave – Vaticano, Roma, Italia.

 

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Monasterio de Batalha - Portugal 

 

Cristo es –piedra angular- origen y principio de donde dimana la luz y santidad que le sirve de base, alimento y razón, a su Iglesia Católica. La Iglesia, madre y maestra, respetuosa con la verdad que Cristo le depositara hace 2.000 años, expone con detalles y datos históricos su trayectoria evangélica. Ininterrumpidamente predica a Jesucristo y las virtudes cristianas. Estas sectas (adventistas, álamos, bautistas, jehovistas, etc.)  inexistiendo durante no menos de 1.600 años, y, sin dicha trayectoria histórica, no pasan de tener algunos aviesos parlanchines. Estos, podrán ser menos honrados y veraces, pero han resultado siempre más hábiles en la manipulación y la maniobra inescrupulosa. Ricos en lisonjear, motes y requiebros, como de dividirse inventando por arte de magia, sectas y más sectas día a día.  Porque tanto da para todos: sola gracia, sola fe, sola escritura, solo Cristo, solo gloria a Dios… solo secta; ¡mala combinación la protesta con el resentimiento! ¡extraña y agria hermandad vomita quien es más etéreo que hombre cabal! Lobos rapaces que hacen -cada día- nacer nuevas sectas y se cumple lo que dice San Pablo sobre el engaño de los seres humanos, sobre la astucia que tiende a llevar al error».

 

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«La Iglesia no es santa por sí misma, sino que de hecho está formada por pecadores, lo sabemos y lo vemos todos», pero ésta «viene santificada de nuevo por el amor purificador de Cristo». «Dios no sólo ha hablado, nos ha querido (...) hasta la muerte de su propio hijo». Además, Benedicto XVI dijo estar «contento» por la presentación ayer del «Compendio» del Catecismo de la Iglesia Católica, «una nueva guía para la transmisión de la fe, que nos ayude a conocer mejor e incluso a vivir mejor la fe que nos une». «No se puede leer este libro como se lee una novela», advirtió el Pontífice, subrayando que «requiere meditarlo con calma en sus partes y permitir que su contenido, mediante las imágenes, penetre en el alma». «Espero que sea acogido de este modo y pueda convertirse en una buena guía para la transmisión de la fe», aseveró. El volumen, presentado ayer, de doscientas páginas, recoge en 598 preguntas y respuestas la síntesis de ese «Catecismo» que fue promulgado en 1992 por el Papa Juan Pablo II. El «Compendio» no ofrece añadidos ni cambios al contenido de aquel volumen de unas 700 páginas. 2005-06-29.

 

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La misión de la Iglesia tiene como fin la salvación de los hombres, la cual hay que conseguir con la fe en Cristo y con su gracia. Por tanto, el apostolado de la Iglesia y de todos sus miembros se ordena en primer lugar a manifestar al mundo, con palabras y obras, el mensaje de Cristo y a comunicar su gracia. Todo esto se lleva a cabo principalmente por el ministerio de la palabra y de los sacramentos, encomendando de forma especial al clero, y en el que los seglares tienen que desempeñar también un papel de gran importancia. Son innumerables las ocasiones que tienen los seglares para ejercitar el apostolado de la evangelización y de la santificación. El mismo testimonio de la vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural tienen eficacia para atraer a los hombres hacia la fe y hacia Dios. Lo avisa el Señor: «Así ha de lucir vuestra luz ante los hombres, que, viendo vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos». Este apostolado, sin embargo, no consiste sólo en el testimonio de vida. El verdadero apóstol busca ocasiones para anunciar a Cristo con la palabra, ya a los no creyentes, para llevarlos a la fe; ya a los fieles, para instruirlos, confirmarlos y estimularlos a mayor fervor de vida: «Porque la caridad de Cristo nos constriñe». En el corazón de todos deben resonar aquellas palabra del Apóstol: «¡Ay de mí si no evangelizare!» Mas, como en nuestra época se plantean nuevos problemas y se multiplican errores gravísimos que pretenden destruir desde sus cimientos la religión, el orden moral e incluso la sociedad humana, este santo Concilio exhorta de corazón a los seglares a que cada uno, según las cualidades personales y la formación recibida, cumpla con suma diligencia la parte que le corresponde, según la mente de la Iglesia, en aclarar los principios cristianos, difundirlos y aplicarlos certeramente a los problemas de hoy.
Decreto Apostolicam actuositatem, 6 – VATICANO II

 

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 Cristo, al instituir a los doce, “formó una especie de colegio o grupo estable y eligiendo de entre ellos a Pedro lo puso al frente de él.” (LG 19) Así como, por disposición del Señor, San Pedro y los demás apóstoles forman un único colegio apostólico, por análogas razones están unidos entre sí el romano pontífice, sucesor de Pedro, y los obispos, sucesores de los apóstoles”. (LG 22; cf CIC can. 330).
       El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella (cf Mt 16,18-19); lo instituyó pastor de todo el rebaño. (cf Jn 21, 15-17) “Está claro que también el colegio de los apóstoles, unido a su cabeza, recibió la función de atar y desatar dada a Pedro.” (LG 22) Este oficio pastoral de Pedro y de los demás apóstoles pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa por los obispos bajo el primado del papa.

       El papa, obispo de Roma y sucesor de San Pedro, “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles.” (LG 23) “El pontífice romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de vicario de Cristo y pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad.” (LG 22; CD 2; 9).
      “El colegio o cuerpo episcopal no tiene ninguna autoridad si no se le considera junto con el romano pontífice, sucesor de Pedro, como cabeza del mismo.” Como tal, este colegio es “también sujeto de la potestad suprema y plena sobre toda la Iglesia” que “no se puede ejercer... a no ser con el consentimiento del romano pontífice.” (LG 22; cf CIC can. 336) La potestad del colegio de los obispos sobre toda la Iglesia se ejerce de modo solemne en el Concilio Ecuménico”. (CIC can. 337,1) “No existe concilio ecuménico si el sucesor de Pedro no lo ha aprobado o al menos aceptado como tal.” (LG 22) Este colegio, en cuanto compuesto de muchos, expresa la diversidad y la unida del pueblo de Dios; en cuanto reunido bajo una única cabeza, expresa la unidad del rebaño de Dios.” (LG 22).

 

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El crecimiento constante de la Iglesia naciente durante los primeros tres siglos hasta el Edicto de Milán a comienzos del cuarto siglo, se produjo por medio del testimonio y la influencia personal de miles de cristianos y sus familias. Al correr de más siglos, los ideales cristianos puestos en práctica por las personas y las familias, fue gradualmente transformando Occidente en una forma de cultura cristiana que conocemos como la Edad Media. En nuestros tiempos, luego de la disolución gradual de dicha cultura, en parte a través de eventos históricos tales como la Reforma, la era de la Ilustración y los conflictos titánicos de ideas e ideologías de los últimos dos siglos (Darwinismo, Marxismo, Freudianismo y otros), nos toca a nosotros hacer lo mismo. El éxito parcial de estas diversas herejías e ideologías en la escena mundial se ha debido en parte al hecho que un porcentaje grande de laicos católicos durante los últimos siglos, han estado ausentes del combate en el sentido apostólico, contentos en su ignorancia y dejando que el clero y los religiosos hicieran el trabajo pesado. Padre John McCloskey – 2005.

 

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Jesús llama a Pedro en el mar de Galilea y éste le sigue de inmediato

 

Cristo vive en su Iglesia 

"No hay duda, amadísimos hermanos, que el Hijo de Dios, habiendo tomado la naturaleza humana, se unió a ella tan íntimamente, que no sólo en aquel hombre que es el primogénito de toda creatura, sino también en todos sus santos, no hay más que un solo y único Cristo; y, del mismo modo que no puede separarse la cabeza de los miembros, así tampoco los miembros pueden separarse de la cabeza. 

Aunque no pertenece a la vida presente, sino a la eterna, el que Dios sea todo en todos, sin embargo, ya ahora, él habita de manera inseparable en su templo, que es la Iglesia, tal como prometió él mismo con estas palabras: Mirad, yo estaré siempre con vosotros hasta el fin del mundo. Por tanto, todo lo que el Hijo de Dios hizo y enseñó con miras a la reconciliación del mundo no sólo lo conocernos por el relato de sus hechos pretéritos, sino que también lo experimentamos por la eficacia de sus obras presentes. 

Él mismo, nacido de la Virgen Madre por obra del Espíritu Santo, es quien fecunda con el mismo Espíritu a su Iglesia incontaminada, para que, mediante la regeneración bautismal, una multitud innumerable de hijos sea engendrada para Dios, de los cuales se afirma que traen su origen no de la sangre, ni del deseo carnal, ni de la voluntad del hombre, sino del mismo Dios. Es en él mismo en quien es bendecida la posteridad de Abrahán por la adopción del mundo entero, y en quien el patriarca se convierte en padre de las naciones, cuando los hijos de la promesa nacen no de la carne, sino de la fe. Él mismo es quien, sin exceptuar pueblo alguno, constituye, de cuantas naciones hay bajo el cielo, un solo rebaño de ovejas santas, cumpliendo así día tras día lo que antes había prometido: Tengo otras ovejas que no son de este redil; es necesario que las recoja, y oirán mi voz, para que se forme un solo rebaño y un solo pastor. 

Aunque dijo a Pedro, en su calidad de jefe: Apacienta mis ovejas, en realidad es él solo, el Señor, quien dirige a todos los pastores en su ministerio; y a los que se acercan a la piedra espiritual él los alimenta con un pasto tan abundante y jugoso, que un número incontable de ovejas, fortalecidas por la abundancia de su amor, están dispuestas a morir por el nombre de su pastor, como él, el buen Pastor, se dignó dar la propia vida por sus ovejas. 

Y no sólo la gloriosa fortaleza de los mártires, sino también la fe de todos los que renacen en el bautismo, por el hecho mismo de su regeneración, participan en sus sufrimientos. Así es como celebramos de manera adecuada la Pascua del Señor, con ázimos de pureza y de verdad: cuando, rechazando la antigua levadura de maldad, la nueva creatura se embriaga y se alimenta del Señor en persona. La participación del cuerpo y de la sangre del Señor, en efecto, nos convierte en lo mismo que tomamos y hace que llevemos siempre en nosotros, en el espíritu y en la carne, a aquel junto con el cual hemos muerto, bajado al sepulcro y resucitado." 

De los Sermones de San León Magno, papa (Sermón 12, Sobre la pasión del Señor, 3, 6-7; PL 54, 355-357)  Se conservan 144 cartas escritas por San León Magno. Una frase suya de un sermón de Navidad se ha hecho famosa. Dice así: "Reconoce oh cristiano tu dignidad, El Hijo de Dios se vino del cielo por salvar tu alma". Murió el 10 de noviembre del año 461.

 

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En la homilía de San Juan de Letrán, S. S. Benedicto XVI - P. P. explicó de manera insuperable el ministerio del Papa y de los obispos como garantía de que esa red de testigos que es la Iglesia, extendida en el espacio y en el tiempo, permanece fiel a su origen y fuente que es Cristo. Ninguna comunidad (tampoco la Iglesia), ningún hombre (tampoco el Papa) “posee la Verdad”, ni puede imponerla a persona alguna. Y sin embargo los cristianos sabemos que la Verdad no es una idea, sino el Misterio de Dios que se ha revelado en la carne y ha montado su tienda entre nosotros, para ser accesible a todos los hombres. Para la Iglesia, Cristo no es una posesión que se defiende, sino la presencia viva de Dios que continuamente le da forma, le mueve a cambiar, le saca de la tentación de fosilizarse, le llama a una conversión muchas veces dolorosa, y le urge a comunicar su tesoro a los hombres de todo tiempo y lugar. 2005-04

 

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“El Papa no es un soberano absoluto que lo que piensa y quiere es ley. Al contrario, su ministerio es garantía de la obediencia hacia Cristo y a su Palabra. Él no debe proclamar sus propias ideas, mas debe vincularse constantemente él propio y la Iglesia a la obediencia hacia la Palabra de Dios, en frente a todos los tentativos de acomodamientos y diluentes, como así también afrontar cualquier oportunismo”. 

2005-05-07 – S. S. Benedicto XVI – San Juan de Letrán.

 

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¡La Iglesia fundada por Jesucristo, lleva 2.000 años siendo Madre y Maestra!“. Desde el Gólgota en Jerusalem y desde la crucifixión en cruz invertida de San Pedro en el gólgota vaticano, esa admirable colina romana, somos trayectoria evangélica y evangelizante.

 

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No dominio, sino servicio «gratuito» es la jerarquía en la santa Iglesia Católica, apostólica y con sede romana desde Pedro muerto mártir bajo Nerón, crucificado cabeza abajo y Pablo decapitado, ambos en Roma.

 

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El cristianismo, como es sabido, no nació en Europa, sino en Asia Menor, en la encrucijada de tres continentes, el asiático, el africano y el europeo. Por este motivo, la interculturalidad de las corrientes espirituales de estos tres continentes pertenece a la forma originaria del cristianismo. Solo la difusión del Islam sustrajo al cristianismo de Oriente próximo gran parte de su fuerza vital, mientras echaba a las comunidades cristianas de Asia; en cualquier caso, a partir de entonces el cristianismo se convirtió en una religión europea. 2003-07-18 Cardenal + Joseph RATZINGER - Al día: S. S. BENEDICTO XVI  - P.P. - 2005

 

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Catecismo de la Iglesia Católica, 858-860

“Creo en la Iglesia ....apostólica”
      Jesús es el enviado del Padre. Desde el comienzo de su ministerio, “llamó a los que él quiso, y vinieron donde él. Instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar.” (Mc 3,13-14). Desde entonces, serán sus “enviados” (es lo que significa la palabra griega ‘apostoloi’). En ellos continúa su propia misión: “Como el Padre me envió, también yo os envío.” (Jn 20,21; cf 13, 20; 17,18). Por tanto su ministerio es la continuación de la misión de Cristo: “Quien a vosotros recibe, a mí me recibe”, dice a los doce. (Mt 10,40).
       Jesús los asocia a su misión recibida del Padre: como “el Hijo no puede hacer nada por su cuenta” (Jn 5,19.30), sino que todo lo recibe del Padre que le ha enviado, así, aquellos a quienes Jesús envía no pueden hacer nada sin El (cf Jn 25,5) de quien reciben el encargo de la misión y el poder para cumplirla. Los apóstoles de Cristo saben por tanto que están calificados por Dios como “ministros de una nueva alianza” (2 Cor 3,5), “ministros de Dios” (2 Cor 6,4), “embajadores de Cristo” (2Cor 5,20), “servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios” (1 Cor 4,1).
       En el encargo dado a los apóstoles hay un aspecto intransmisible: ser los testigos elegidos de la resurrección del Señor y los fundamentos de la Iglesia. Pero hay también un aspecto permanente de su misión. Cristo les ha prometido permanecer con ellos hasta el fin de los tiempos (cf Mt 28,20). “Esta misión divina confiada por Cristo a los apóstoles tiene que durar hasta el fin del mundo, pues el evangelio que tienen que transmitir es el principio de toda la vida de la Iglesia. Por eso los apóstoles se preocuparon de instituir...sucesores” (LG 20).

 

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"Quien no obedezca a Cristo aquí en la tierra, el cual está en el lugar de Cristo en el Cielo, no participa del fruto de la sangre del Hijo de Dios... Para tantos momentos de la historia, que el Diablo se encarga de repetir, me parecía una consideración muy acertada aquella que me escribías sobre lealtad: -llevo todo el día en el corazón, en la cabeza y en los labios una jaculatoria: !Roma!..." [Catalina de Siena (+ 1380)]


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El termino "evangélico" es un termino que adoptaron algunas sectas protestantes [metodistas, bautistas, presbiterianos, etc.] al concluir una propia conferencia, en la ciudad de Panamá en el año de 1906, donde se dieron cuenta del escándalo que producía seguir llamándose cada uno por su nombre, [pentecostales, testigos, adventistas, episcopales, metodistas, bautistas, etc., etc., etc]; complicando con ello a los Latino-Americanos en su proyecto de proselitismo, que veían con sospecha la variedad y la diversidad de doctrinas y creencias entre los protestantes que invadían nuestras tierras desde los USA.

Es como decir "gillette" para denominar una navaja de rasurar; "shampoo" para denominar el liquido con el cual se lava el cabello. ¡Una secta para cada gusto!.

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"Las sectas protestantes dicen que solamente la Biblia es fuente de revelación. ¿Podrían ustedes con la sola Biblia dar el capítulo y versículo donde se afirma que S. Mateo, S. Marcos, S. Lucas y S. Juan son los autores de los Evangelios que llevan su nombre y certificarlo de forma apodíctica, sin tener que recurrir a la Tradición de la Iglesia Católica?. Esto es sumamente importante, ya que más del 90 % de lo que sabemos acerca de Jesús, está en estos cuatro (4) sagrados documentos del origen del cristianismo y –siguiendo vuestra tesis-, no encontrando en la Biblia tal afirmación, no son dignos de considerarlos Palabra Divina con todas sus consecuencias." ¿Hay algún protestante que pueda responder a esta pregunta?

 

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LA IGLESIA FUNDADA POR CRISTO ES UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA - "Existe una única Iglesia de Cristo, que subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el Sucesor de Pedro...

El Concilio había escogido la palabra "subsistit" precisamente para aclarar que existe una sola "subsistencia" de la verdadera Iglesia, mientras que fuera de su estructura visible existen sólo "elementa Ecclesiae", los cuales —siendo elementos de la misma Iglesia— tienden y conducen a la Iglesia católica...

Por el contrario, las Comunidades eclesiales que no han conservado el Episcopado válido [1] y la genuina e íntegra sustancia del misterio eucarístico [2], no son Iglesia en sentido propio..." Declaración Dominus Iesus

 

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A los católicos nos asiste la convicción de que los Cardenales no atribuyen ningún poder al Papa. Es Dios mismo quien se sirve de la mediación de un procedimiento electoral y comunica la gracia y la potestad del pontificado romano al nuevo sucesor de San Pedro, éste, enterrado en la colina vaticana, mártir crucificado año 64/67.

 

Iglesia de Cristo: “norma, normans non normanda” norma que impone norma y no sufre norma.

 

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El Papa, obispo de Roma y sucesor de San Pedro, “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles”. LUMEN GENTIUM, 23

En el ejercicio supremo, pleno e inmediato de su poder sobre toda la Iglesia, el Romano Pontífice se sirve de los dicasterios de la Curia Romana, que, en consecuencia, realizan su labor en su nombre y bajo su autoridad, para bien de las Iglesias y servicio de los sagrados pastores.
CHRISTUS DOMINUS, 9

 

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La historia de la Iglesia es una historia de muchos y diversos movimientos de reforma. Ver el libro de san Cipriano, De lapsis, escrito poco después de la persecución de Decio del 250-251

 

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«Conocer y profundizar el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad. ¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo». S. S. Juan Pablo II – Madrid. 2003.05

 

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“La misericordia de Dios no supone la banalidad del mal” S.S. Benedicto XVI

 

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Lo que tiene lejos a ciertas personas de la Iglesia institucional son, en la mayoría de las ocasiones, los defectos, las incoherencias, los errores de los líderes: inquisición, procesos, mal uso del poder y del dinero, escándalos. Todas cosas, lamentablemente, ciertas, si bien frecuentemente exageradas y contempladas fuera de todo contexto histórico. Los sacerdotes somos los primeros en darnos cuenta de nuestra miseria e incoherencia y en sufrirla.
Los ministros de la Iglesia son «elegidos entre los hombres» y están sujetos a las tentaciones y a las debilidades de todos. Jesús no intentó fundar una sociedad de perfectos. ¡El Hijo de Dios –decía el escritor escocés Bruce Marshall-- vino a este mundo y, como buen carpintero que se había hecho en la escuela de José, recogió los pedacitos de tablas más descoyuntados y nudosos que encontró y con ellos construyó una barca –la Iglesia-- que, a pesar de todo, resiste el mar desde hace dos mil años!
Hay una ventaja en los sacerdotes «revestidos de debilidad»: están más preparados para compadecer a los demás, para no sorprenderse de ningún pecado ni miseria, para ser, en resumen, misericordiosos, que es tal vez la cualidad más bella en un sacerdote. A lo mejor precisamente por esto Jesús puso al frente de los apóstoles a Simón Pedro, quien le había negado tres veces: para que aprendiera a perdonar «setenta veces siete».

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«Apelar a la tolerancia para desacreditar la posibilidad de convicciones fuertes es un error de bulto, pues la tolerancia se apoya y alimenta de una convicción. La tolerancia no implica relativismo, más bien al contrario.» 2005

 

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El problema de la convivencia cívica, y el de la convivencia entre personas de diferentes creencias religiosas, tradiciones culturales, etc., es un problema real, en todo tiempo y de modo especial en la época contemporánea. Pretender resolverlo postulando la separación programática entre política y religión es condenarse a hacerlo insoluble, ya que es .precisamente el reconocimiento de la dimensión religiosa del hombre lo que lleva a fundamentar radicalmente la trascendencia de la persona y, por tanto, a poner de relieve la necesidad del respeto a la intimidad de las conciencias y los consiguientes límites de toda autoridad estatal (cfr. Conc. Vaticano II, Declaración Dignitatis humanae, 1-3).´

 

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Descartemos cualquier tentación de pura autodefensa, porque la comunicación de la fe se dirige “no sólo a los que escuchan al mensajero, sino también a los que lo ignoran o rechazan”.

 

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Un cristiano que vive y se alimenta del anuncio evangélico dentro de la Iglesia fundada por Cristo, debe saber siempre que el otro, aunque sea un adversario temible, lo es sólo coyunturalmente, porque es destinatario del mismo tesoro de vida que él ya ha encontrado. Y por eso Benedicto XVI subraya la profunda unidad entre la fe y el amor, porque sin éste, cualquier apostolado se vuelve estéril y vacío. 2005.

 

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La Iglesia vive por y para la misión, y en nuestro caso, la debe llevar a cabo consciente de que la sociedad a la que se dirige sufre profundas divisiones y fracturas, pero también está sedienta de auténticos valores. Y aquí el Papa introduce otra carga de profundidad, al afirmar que “la caridad es ante todo la comunicación de la verdad”. No bastan (aunque sean necesarias) la movilización social y la batalla política, es necesario comunicar la verdad sobre el hombre, en un proceso que llegue a sanar el desvarío de la razón y de la libertad que tantas veces podemos observar. La tarea educativa, en el sentido más hondo y extenso del término, es la que debe consumir nuestras mayores energías, porque sin ella el desierto moral y cultural no cesará de ganar kilómetros en nuestra sociedad: sin la luz del mensaje de Cristo, no conseguiremos comunicar el sentido de la vida, de la familia y de la convivencia civil.

 

Creo que el Papa se ha colocado ya en el punto exacto y desnudo en que nos encontramos, querámoslo o no: el de una sociedad profundamente secularizada, en buena medida indiferente, cuando no hostil al anuncio cristiano, pero que al mismo tiempo manifiesta un cansancio profundo y una sed a las que debemos aprender a responder. Porque si nuestro pueblo continúa alejándose de la raíz cristiana que alimentó a tantas generaciones, tendremos que contemplar el derrumbe social de muchos valores hasta ahora socialmente compartidos. Por eso el punto radical del discurso de Benedicto XVI es la pasión misionera de la Iglesia, que se conmueve por el extravío de un mundo al que ama incondicionalmente, y que no desdeña salir a los caminos (por ásperos y oscuros que sean) para ofrecer a todos el regalo de la vida de Cristo. Eso es lo único que puede cambiar la mente y el corazón de los hombres y mujeres de nuestra época, lo único que a la larga puede sanar el tejido social y recuperar los valores que ahora se difuminan ante nuestros ojos. 2005-07-LD.Esp.

 

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Nuestra reflexión es con una oración de alabanza y de acción de gracias por la redención que Cristo ha obrado en nosotros. Lo hacemos con las palabras de un texto de la Iglesia católica, conservado en un antiguo papiro del siglo IV.
"Nosotros te invocamos, Señor Dios. Tú lo sabes todo, nada se te escapa, Maestro de verdad. Has creado el universo y velas sobre cada ser. Tú guías por el camino de la verdad a aquellos que estaban en tinieblas y en sombras de muerte. Tú quieres salvar a todos los hombres y darles a conocer la verdad. Todos juntos te ofrecemos alabanzas e himnos de acción de gracias". El orante prosigue:  "Nos has redimido, con la sangre preciosa e inmaculada de tu único Hijo, de todo extravío y de la esclavitud. Nos has liberado del demonio y nos has concedido gloria y libertad.
Estábamos muertos y nos has hecho renacer, alma y cuerpo, en el Espíritu. Estábamos manchados y nos has purificado. Te pedimos, pues, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo: confírmanos en nuestra vocación, en la adoración y en la fidelidad". La oración concluye con la invocación: ”Oh Señor benévolo, fortalécenos, con tu fuerza. Ilumina nuestra alma con tu consuelo... Concédenos mirar, buscar y contemplar los bienes del cielo y no los de la tierra. Así, por la fuerza de tu gracia, se dará gloria a la potestad omnipotente, santísima y digna de toda alabanza, en Cristo Jesús, el Hijo predilecto, con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén" (A. Hamman,
Preghiere dei primi cristiani, Milán 1955, pp. 92-94).

 

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"El cristianismo no teme a la cultura sino a la media cultura. Teme la superficialidad, los eslóganes, las críticas de oídas; pero quien puede hacer la ‘crítica de la cultura puede volverlo a descubrir o seguir siendo fiel" JEAN GUITTON –filósofo fr. 2000.

 

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“Muchos escuchan más a gusto a los que dan testimonio, que a los que enseñan, y si escuchan a los que enseñan es porque dan testimonio.” [Pablo VI]

 

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"El sufrimiento no me es desconocido. En él encuentro mi alegría, pues en la cruz se encuentra Jesús y Él es amor. Y ¿qué importa sufrir cuando se ama?" . (Teresa de Los Andes, carta 14)

 

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«La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad». (VIS, 8.I.2004)) S.S. Juan Pablo II.

 

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Glorificación de Dios, Señor y Creador

También nosotros somos invitados a unirnos a este inmenso coro, convirtiéndonos en portavoces explícitos de toda criatura y alabando a Dios en las dos dimensiones fundamentales de su misterio. Por una parte, debemos adorar su grandeza trascendente, "porque sólo su nombre es sublime, su majestad está sobre el cielo y la tierra" (v. 13), como dice nuestro salmo. Por otra, reconocemos su bondad condescendiente, puesto que Dios está cercano a sus criaturas y viene especialmente en ayuda de su pueblo:  "Él acrece el vigor de su pueblo, (...) su pueblo escogido" (v. 14), como afirma también el salmista.
Frente al Creador omnipotente y misericordioso aceptamos, entonces, la invitación de san Agustín a alabarlo, ensalzarlo y celebrarlo a través de sus obras:  "Cuando tú observas estas criaturas y disfrutas con ellas y te elevas al Artífice de todo, y de las cosas creadas, gracias a la inteligencia, contemplas sus atributos invisibles, entonces se eleva su confesión sobre la tierra y en el cielo... Si las criaturas son hermosas, ¡cuánto más hermoso será el Creador!" (Exposiciones sobre los Salmos, IV, Roma 1977, pp. 887-889).

 

 

 

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“CDV” intenta presentar la fe cristiana para la gente más sencilla (catequistas, etc.), en especial para los estratos aparentemente más bajos. ¿La razón? Simple: «Son ellos quienes más necesitan conocer la alegría de Cristo».-

 

La Iglesia testimonia el Evangelio por los caminos del mundo, ¡por eso es católica!; desde que Cristo la fundara, hace dos milenios.

El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).

Si la presencia de Cristo es la que hace sentirse de veras en casa, es precisamente porque impulsa la libertad del cristiano más allá de los muros de la casa, pues es consciente de que el horizonte de su casa es el mundo-global-universalidad-catolicidad.

Recomendamos vivamente, al autor Fernando Pascual, pbro.

"Educación y comunicación en Platón" (Barcelona –España 1996);

"Manual de historia de la filosofía antigua" (Roma 1999);

"Abrir ventanas al amor" (México 2000);

"La vida como don" (México 2002);

"Notas de metodología" (Roma, 2005);

"Modelos de bioética" (Roma 2005, 2007);

"El amor como aventura" (Roma 2007).

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).