Thursday 27 April 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
Inicio > Leyendas Negras > Judíos - 11º Lutero, Agustín y los judíos; suicidio de Lutero homicida suicida

JUDÍOS: Gregorio I P.P. (+ 604) recomendó el total respeto del derecho de los judíos y rechazó el principio del bautismo forzado. Otras eran las leyes que duramente coartaban la libertad de los judíos, desde el siglo III-IV.

En el periodo de las ‘cruzadas’ la persecución a los judíos fue de una perfidia particular, según al contexto histórico-antropológico de aquella época.

El IV Concilio del Laterano (1215) prohibió a los judíos poder ejercer funciones oficiales y obligó a llevar un signo de reconocimiento sobre las vestimentas. Habitaron en zonas cerradas, por decreto. A la fín del sc. XIII los judíos fueron expulsos de Inglaterra, a las fines del sc. XIV de la Francia, al inicio del sc. XV del Portugal y al final del mismo siglo, de la España; [en España, por ejemplo, las convivencias e intrigas con los moros, forzó la decisión de expulsión].

 

 

Lutero 1542/3: “En primer lugar, hay que quemar sus sinagogas o escuelas; y lo que no arda ha de ser cubierto con tierra y sepultado, de modo que nadie pueda ver jamás ni una piedra ni un resto”. En segundo lugar, “hay que destruir y desmantelar de la misma manera sus casas, porque en ellas hacen las mismas cosas que en sus sinagogas. Métaseles, pues, en un cobertizo o en un establo, como a los gitanos” En tercer lugar, “hay que quitarles todos sus libros de oraciones y los textos talmúdicos en los que se enseñan tales idolatrías, mentiras, maldiciones y blasfemias”. En cuarto lugar, “hay que prohibir a sus rabinos –so pena de muerte- que sigan enseñando”. En quinto lugar “no hay que concederles a los judíos el salvoconducto para los caminos, porque no tienen nada que hacer en el campo, visto que no son ni señores, ni funcionarios, ni mercaderes o semejantes. Deben quedarse en casa”. En sexto lugar “hay que prohibirles la usura, confiscarles todo lo que poseen en dinero y en joyas de plata y oro, y guardarlo”. En séptimo lugar “a los judíos y judías jóvenes y fuertes, se les ha de dar trillo, hacha, azada, pala, rueca, huso, para que se ganen el pan con el sudor de la frente”. Esto decía Lutero, el protestante.

En Concilio Vaticano II en la cuarta sección (1965) aprobó, al interno de la «Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas», una declaración altamente positiva hacia el pueblo judío del pasado y de los nuevos tiempos.

S. S. Pablo VI P.P. fundó en el año 1974 la «Comisión para las relaciones con el hebraísmo» al interno de la Secretaría para la unidad de los cristianos, instituido en el año 1960.

S. S. Juan Pablo II P.P. realizó pasos enormes e importantísimos, realmente de gigante, en dirección de una completa reconciliación entre la Iglesia Católica y los judíos. Fue en primer Pontífice [después de San Pedro] a visitar una sinagoga -aquella de Roma- donde definió a los hebreos «hermanos mayores» de los cristianos. Fue posteriormente en peregrinación a Tierra Santa, donde en Jerusalén se detuvo también en oración al ‘muro de las lamentaciones’, el lugar más sagrado del hebraísmo. A la sombra de la explanada del Templo (que algunos muy interesados hoy osan llamar explanada de las mezquitas), Juan Pablo II pide perdón por la culpa de los hombres de la Iglesia en el recorrido histórico de 2.000 años; Iglesia fundada por el Rey de los Judíos: Jesucristo el Mesías.

 

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La nueva judeofobia ha realizado otra sorprendente síntesis; y es que ha puesto de acuerdo a tres ideologías aparentemente dispares y opuestas: la izquierda, el islamismo y la extrema derecha. Pese a sus diferencias retóricas, lo cierto es que todas ellas comparten un profundo desprecio por la libertad y la democracia.

 

Israel es la quintaesencia de Occidente, la avanzadilla democrática en Oriente Medio: algo que, como a los judíos antaño, lo convierte inmediatamente en culpable, haga lo que haga, y en objetivo a destruir por parte de los enemigos de la libertad. A diferencia del viejo antisemitismo religioso, es de esas tres fuentes ideológicas, esencialmente antidemocráticas y totalitarias, de donde se nutre el nuevo antisemitismo.

 

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En la obra cumbre del antisemitismo, "El judío y sus mentiras", Martín Lutero explica que éstos "envenenan, son asesinos rituales, usureros, son parásitos de la sociedad cristiana; son peor que demonios. Sus sinagogas debieran ser destruidas y sus libros decomisados (...) más aun, debieran ser expulsados por los príncipes de sus territorios” ¿Se puede considerar que Hitler no hizo más que seguir a Lutero?

 

No, Hitler no seguía a Lutero, probablemente. Tenía su visión propia. El texto de Lutero fue no sólo objeto de reproches por parte de Melanchthon sino del propio príncipe de Sajonia y por eso nunca se tradujo en medidas prácticas a diferencia de lo que había sucedido en España, por ejemplo, en 1391 y 1492. Sin embargo, el odio sembrado se multiplicaba y cuyos resultados hemos visto.

 

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Inquisiciones - Los historiadores distinguen tres inquisiciones: la medieval, ejercida por los obispos locales, o por la Santa Sede con carácter puntual y esporádico (por ejemplo, la Cruzada contra los Albigenses); la española (y más tarde, por imitación, la portuguesa), creada a finales de 1400 por los Reyes Católicos con el beneplácito y bulas papales, con actuación restringida al territorio de la Corona española (y Portuguesa), o sea, también en América y en los territorios europeos (en particular italianos) dependientes de ella; y una tercera inquisición, la romana, la más moderna, fundada por el Papa Pablo III en 1542 e inspirada en el modelo centralista español, pero con ámbito teóricamente universal.

Y permanecen todas las otras ‘inquisiciones’ ejercidas por poderes – político, regio o  religioso - a ejemplo, la protestante, tan cruel en algunas zonas de Europa, el caso de Alemania., a ejemplo

 

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En tiempos pasados, se recurrió de modo ordinario a prácticas crueles por parte de autoridades legítimas para mantener la ley y el orden, con frecuencia sin protesta de los pastores de la Iglesia, que incluso adoptaron, en sus propios tribunales las prescripciones del derecho romano sobre la tortura. Junto a estos hechos lamentables, la Iglesia ha enseñado siempre el deber de clemencia y misericordia; prohibió a los clérigos derramar sangre. En tiempos recientes se ha hecho evidente que estas prácticas crueles no eran ni necesarias para el orden público ni conformes a los derechos legítimos de la persona humana. Al contrario, estas prácticas conducen a las peores degradaciones. Es preciso esforzarse por su abolición, y orar por las víctimas y sus verdugos.

 

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En la Sajonia protestante, la blasfemia tenía pena de muerte, la Inquisición española te sometía a una pequeña penitencia por el mismo delito. Calvino mandó quemar a Servet (médico eminente que descubrió la circulación de la sangre, y a quien eliminaron por “contradecir” a la Biblia con dicho descubrimiento) entre otros motivos.

Lutero también escribía: “Los herejes deben ser condenados sin oírlos”… fue el cuerpo y la disposición a la terrible e intolerante inquisición protestante.

 

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P: ¿Cuáles fueron las inquisiciones más duras y letales por países?

 

R: Si se refiere a instituciones de carácter religioso, posiblemente la inquisición en Francia no ha sido superada ni por la española en la época de hegemonía europea. Si utiliza el término en un sentido figurado, cualquier inquisición fue una excursión de jesuitinas comparada con los aparatos creados por Lenin y Hitler.

 

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Iglesia - Alrededor del año 58 de nuestra era vivían en Jerusalén varios miles de judíos creyentes, miembros de la Iglesia Católica recién fundada por Jesucristo que le ordenó ser “Católica y catolizante”. Así lo afirmaban los responsables de la Iglesia a Pablo: "Ya ves, hermano, cuantos miles de judíos son ahora creyentes y todos son fieles observantes de la Ley" (Hch 21,20).

 

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La Iglesia católica erige universidades para la cultura de los pueblos. 

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SANTO DOMINGO – UASD

Primada de América - Fundada el 28 de Octubre de 1538

La Universidad de Santo Tomás de Aquino, hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo, fue fundada bajo el reinado de Carlos I de España y V de Alemania por la Bula in Apostolatus Culmine. "Academia de Santo Tomás de Aquino en el Imperial Convento de la Isla Hispaniola".

 

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En Macao-CHINA, con la creación del prestigioso Colegio universitario San Pablo, se erigió la primera universidad de estudios del Extremo Oriente ya en 1594, es decir, apenas treinta y nueve años después de que los navegantes portugueses desembarcaran por primera vez en Macao.

[La primera universidad en la historia de la educación moderna de China

Fundada el 2 de octubre de 1895, la Universidad de Tianjin fue denominada originalmente "Escuela de Beiyang". En 1951, se renombró como la Universidad de Tianjin. Exactamente 300 años después que los católicos fundaran en Macao-China].

 

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Durante el luminoso medioevo - En términos cuantitativos, las catedrales góticas son tan asombrosas como las Pirámides egipcias. Sólo en Francia, durante noventa años, desde 1180 a 1270, se vio la construcción de 80 catedrales y casi 500 abadías.

 

UNIVERSIDADES - La síntesis del saber teológico, filosófico y de otras ciencias realizada por las Universidades en los siglos XIII y XIV, en que se forma el Humanismo, es impensable sin el cristianismo.

 

Iglesia - entre 1200 y 1400 se fundaron en Europa 52 universidades, 29 de ellas a carácter «pontificias». Según orden de antigüedad, no en importancia, puesto que la de París fue la más destacada, las fechas de fundación parecen ser las siguientes: Palencia (1208-12), Oxford (1214), París (1215), Padua (1222), Nápoles (1224), Salamanca (1228), Toulouse (1229), Bolonia (1230). Valladolid fue fundada a mediados del S. XIII (1250).

 

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“Las doctrinas centrales del cristianismo fueron capaces de inspirar y sostener relaciones sociales y organizaciones atractivas, liberadoras y eficientes”. Fueron las doctrinas de la Iglesia las que permitieron que el cristianismo se encontrara “entre los movimientos de revitalización más formidables y de mayor éxito en la historia”. Con los cristianos aparece un Dios que, de hecho —algo nunca visto hasta entonces—, se preocupa por todos los seres humanos, que los ama con locura y que pide y espera de sus seguidores un amor semejante entre ellos y fuera de ellos, incluso a sus enemigos y a quienes no les entienden. La Buena Nueva del cristiano,  era dos veces buena y nueva, pues al dar a la humanidad un Dios amoroso y misericordioso daba también a los hombres y a las mujeres su auténtica humanidad.

 

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500 años de cultura - Los Museos Vaticanos surgieron hace quinientos años en los jardines vaticanos, cuando el Papa Julio II colocó el grupo de mármol del Laocoonte, descubierto el 14 de enero de 1506, en un viñedo cerca al Coliseo. «Se trata de un aniversario que quiere recordar la historia de siglos de cultura y de arte que los pontífices romanos promovieron con constancia y competencia, recogiendo las obras del pasado para preservarlas del olvido y de la destrucción, destinándolas a las generaciones sucesivas».
«En momentos en que se habla de los museos como lugares de encuentro, de contacto y diálogo, de madurez y de reflexión entre religiones, culturas, experiencias y distintas concepciones del mundo, los Museos Vaticanos interpretan hoy, más que nunca y de manera ejemplar, este papel»

Por este motivo, recordó, S. S. Juan Pablo II los definía «una de las más significativas puertas de la Santa Sede abiertas al mundo». MMVI.II

 

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Moyen Age - Nos ancêtres n´étaient pas nécessairement meilleurs que nous au point de vue moral. Ils pouvaient même manifester des faiblesses qui nous laissent croire que nous serions meilleurs. Mais ils vivaient assurément le mystère du Christ avec plus de profondeur et d´intensité que nous ne le faisons. Surtout, leur univers intérieur était tout baigné de la lumière de la foi. Le monde de la foi, pour eux, était aussi réel que le monde matériel qui les entourait. D´où une joie et une espérance, nourries par la contemplation des vérités de la foi, qui se traduisaient naturellement dans l´expression de la beauté.

 

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Reforma protestante - Entre las religiones cristianas, originadas en la Reforma Protestante están: la Luterana (fundada por Lutero), la Reformada (por Calvino), la Presbiteriana (por John Knox). Luego fueron fundadas la Anglicana (por Enrique VIII), la Bautista (por John Smith), de donde se derivan las Evangélicas. Existen muchas, tantas más sectas y asociaciones, todas fundadas por hombres, y en gran parte de origen americano. Ninguna fundada por Cristo, siendo sólo la Iglesia Católica a la que Cristo le prometió –hace 2000 años- asistencia hasta el final de los tiempos.

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El lunes [2005-08-08] en EWTN en el programa de Marcus Grodi [USA.] se mencionó la cifra: 30.000 denominaciones protestantes y se dijo que surgen cinco nuevas denominaciones por semana. Pero la verdad es que nadie sabe ya cuantas hay... la estimación cauta de las Naciones Unidas hace ya un tiempo era de mas de 20.000 (hace ya casi veinte años). Los protestantes no se ponen de acuerdo o mejor dicho, no logran controlar las apariciones de nuevas sectas para saber exactamente cuántas  hay actualmente [2006], dando lugar a un panorama variadísimo de denominaciones y tendencias. ¿Es que existe algún registro protestante mundial indicando cuántas sectas aparecen y desaparecen anualmente?. Pero, por ahora, baste lo dicho para mostrar claramente por cuántos caminos, el modernismo conduce al ateísmo y a suprimir toda religión. El primer paso lo dio el protestantismo; el segundo corresponde al modernismo; muy pronto hará su aparición el ateísmo… y lo tenemos ya bajo un relativismo y su parafernalia de sectas [nueva era, etc.] que impregna todas las capas de la sociedad.

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De acuerdo a los datos vistos 2006.01 al sitio protestante en Internet «sectas» www.christianitytoday.com; la lista “crece vertiginosamente” para incluir hoy a más de doce mil denominaciones distintas de grupos protestantes en los Estados Unidos, desde donde vienen todas ellas a granel.

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“Al fin y al cabo, desde que el hombre habitaba en cavernas, hasta que se asomó al espacio, los historiadores y antropólogos han censado más de de 100.000 religiones. Se afirma, incluso, que existe un gen que predispone a los humanos a buscar a Dios”
Carlos Alberto MONTANER. ‘ABC’ III.XII.MMV – ESP.

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Todas las religiones buscan a partir del hombre hacia Dios; en Cristo, es Dios quien se rebaja a la nturaleza humana y va al encuentro del hombre. Cristo acoge al hombre en su Iglesia.

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En pocas palabras: si Cristo fundó una Iglesia y el diablo la corrompió y luego tuvo que venir Lutero para "reformarla"; ¿Qué papel hace Cristo prometiendo una Iglesia invencible? Y si eso fuera posible; ¿Cuál de las miles de divisiones del protestantismo heredó el "Espíritu de Verdad" del que Cristo habla y que promete con tanta certeza.

 

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El Renacimiento y la Reforma han configurado el individuo occidental moderno, que no se siente agobiado por cargas externas, como la autoridad meramente extrínseca y la tradición. Hay muchos que sienten cada vez menos la necesidad de «pertenecer» a las instituciones (pese a lo cual, la soledad sigue siendo en gran medida un azote de la vida moderna), y no se inclinan a dar a las opiniones «oficiales» mayor valor que a las suyas propias. Con este culto a la humanidad, la religión se interioriza, de manera que se va preparando el terreno para una celebración de la sacralidad del yo; en el plano del análisis histórico, se cultiva el caldo del relativismo atenuando las responsabilidades importantes. Lo que importa señalar aquí y ahora es que, en ciertas prácticas de algunos grupos protestantes y la masonería en general, gustan recurrir constantemente a la mentira, a la desfiguración de los hechos quitándoles del contexto, o insisten recurrir llana y repetitivamente «sin vergüenza alguna» a las conocidas ‘leyendas negras’.

 

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Lutero, Agustín y los judíos

 

Lutero 

 

Massimo Borghesi*

 

La autoridad del obispo de Hipona es un punto de referencia esencial para comprender el destino y la historia de los judíos en el seno de la cristiandad. Cuando es reconocida unánimemente, como sucedía en el primer milenio, permanece intacta la conciencia del misterio que significa el pueblo judío, conciencia que limita las tentaciones de marginación y las veleidades de conversiones forzadas. Dicho en términos del exégeta y teólogo catóico Heinrich Schlier “Israel no perecerá jamás ni por la impaciencia de los pueblos ni por la suya. Israel reposa sobre la paciencia de Dios”. Paciencia que al final conducirá a la salvación de “todo Israel”. Schlier, comentando a San Pablo, encuentra de nuevo idealmente la posición de San Agustín. Lo cual no carece de significado. La actualización de dicha postura, a la luz de la intolerancia moderna y de la tragedia de la Shoah, asume efectivamente un valor muy especial para la Iglesia católica y para las confesiones cristianas.

 

 

Reforma y antijudaísmo

En 1543, treinta años antes de morir, Lutero publica un ensayo, Von den Juden und ihren Lügen, publicado ahora en italiano con el título Degli ebrei e delle loro menzogne[1](De los judíos y sus mentiras). El libelo, de cuyos contenidos las comunidades protestantes actuales se han disociado resueltamente, es de una violencia incomparable: “Son estos judíos seres muy desesperados, malos, venenosos y diabólicos hasta la médula, y en estos mil cuatrocientos años han sido nuestra desgracia, peste y desventura, y siguen siéndolo... Son venenosas, duras, vengativas, pérfidas serpientes, asesinos e hijos del demonio, que muerden y envenenan en secreto, no pudiéndolo hacer abiertamente”.[2]

 

La única terapia posible es una “áspera misericordia” (scharfe Barmherzigkeit)[3], una dureza sin piedad que se traduce, al final del libelo, en “sin misericordia alguna”. Las medidas drásticas que el reformador solicita de las autoridades civiles y religiosas para limpiar Alemania de la “calamidad” judía prevén una serie de puntos. “En primer lugar, hay que quemar sus sinagogas o escuelas; y lo que no arda ha de ser cubierto con tierra y sepultado, de modo que nadie pueda ver jamás ni una piedra ni un resto”[4]. En segundo lugar, “hay que destruir y desmantelar de la misma manera sus casas, porque en ellas hacen las mismas cosas que en sus sinagogas. Métaseles, pues, en un cobertizo o en un establo, como a los gitanos”[5]

 

En tercer lugar, “hay que quitarles todos sus libros de oraciones y los textos talmúdicos en los que se enseñan tales idolatrías, mentiras, maldiciones y blasfemias”[6]. En cuarto lugar, “hay que prohibir a sus rabinos –so pena de muerte- que sigan enseñando”.[7] En quinto lugar “no hay que concederles a los judíos el salvoconducto para los caminos, porque no tienen nada que hacer en el campo, visto que no son ni señores, ni funcionarios, ni mercaderes o semejantes. Deben quedarse en casa”[8]. En sexto lugar “hay que prohibirles la usura, confiscarles todo lo que poseen en dinero y en joyas de plata y oro, y guardarlo”[9]. En séptimo lugar “a los judíos y judías jóvenes y fuertes, se les ha de dar trillo, hacha, azada, pala, rueca, huso, para que se ganen el pan con el sudor de la frente”.[10]

 

A estas medidas Lutero añade la prohibición de pronunciar el nombre de Dios en presencia de cristianos. Lutero insiste varias veces en el hecho de que no hay que ser misericordiosos con los judíos. El objetivo, evidente, es hacerles la vida imposible para que se vayan. “Yo”, escribe Lutero, “he hecho mi deber: ahora que otros hagan el suyo. Yo no tengo culpas”.[11]

 

Es una absolución cargada de desgraciados presagios. Lutero, como padre espiritual de la Alemania moderna, tiene una responsabilidad muy grave en el proceso de odio que se desarrolló contra los judíos. Las páginas siniestras de su panfleto, sus palabras indefendibles, justifican la llamada a capítulo que hizo en el proceso de Núremberg el nazi Julius Streicher, para el cual el doctor Martín Lutero “hoy estaría seguramente en mi lugar en el banquillo de los acusados”.[12] Una acusación confirmada por William Shirer, uno de los más ilustres historiadores del nazismo[13], así como, indirectamente, por el hecho de que “hoy los escritos polémicos de Lutero contra los judíos no aparecen en ninguna de las ediciones en alemán contemporáneo”.[14]En verdad –supuesto que fueran necesarios otros elementos para juzgar mal a Lutero- estas páginas son vergonzosas.

 

 

Más allá de Agustín y la pax cristiana del primer milenio

La postura de Lutero, que sólo parcialmente puede explicarse con los prejuicios antijudíos de su época, es aún más significativa porque se aleja de un escrito anterior del autor, Dass Jesus Christus ein geborener Jude sei (Jesucristo nació judío) de 1523, que ya en su título indica una actitud no hostil hacia los judíos. En este texto se explica la desconfianza judía ante el cristianismo a partir de los límites de la cristiandad que, cerrada y hostil con el pueblo hebreo, no ha manifestado el rostro compasivo de Jesucristo. Anteriormente, en febrero de 1514, durante la controversia sobre la destrucción de los libros judíos que atormentó al mundo alemán de la primera mitad del siglo XVI, Lutero declaró que era contrario a la prohibición del Talmud. La “tolerancia” del joven Lutero dependía de su fidelidad a la Escritura. Como se deduce de una carta que escribió a Georg Spaltin en febrero de 1524, los teólogos de Colonia no podían impedir, mediante la destrucción de sus libros, que los judíos ofendieran a Cristo y a los suyos, porque ya lo habían predicho los profetas y estaba contenido en la Escritura. La presencia de la sinagoga, incluso después de la Iglesia, aparece como un misterio que los cristianos deben tener presente sin pretender resolverlo a nivel político. Las motivaciones luteranas, como ha señalado Adriano Prosperi, tienen una clara orientación agustiniana. Prosperi, en la introducción a la traducción italiana de Von den Juden und ihren Lügen, muestra que el último Lutero, rompiendo con su postura inicial, se “distancia de la exégesis agustiniana”[15], exégesis que había permitido la convivencia de judíos y cristianos en el primer milenio. “Agustín”, dice Prosperi, “había justificado la permanencia histórica de la religión hebrea como función providencial de testimonio de la verdad frente a los que negaban –paganos, herejes- la continuidad de la tradición bíblica veterotestamentaria en la Iglesia cristiana. Pero había puesto dos condiciones a esta permanencia: la primera, que los judíos no debían ser maltratados o matados por su culpa originaria (el “deicidio”); la segunda, que los judíos serían los últimos en convertirse al final de los tiempos. Uniendo el pasaje del Salmo 58, 15 con el de Génesis 4, 15, había puesto en relación la supervivencia de los judíos como pueblo unido por una religión a la de Caín después del asesinato de Abel. La “marca” que Dios había puesto sobre Caín para que nadie lo matara había sido puesta también sobre los judíos: esa señal, según Agustín, era su religión. Al lado de esta función protectora de la “marca” colocada sobre los judíos, Agustín continuaba la interpretación paulina del Salmo 58, 15: convertentur ad vesperam: los judíos estaban destinados a ser los últimos que se convertirían al final de los tiempos, in fine mundi[16]. De este modo, “de la espera apocalíptica de la conversión final y del significado providencial atribuido a la presencia judía, se derivaba para los judíos la garantía del libre ejercicio de su religión”[17].

 

La opinión de Prosperi coincide aquí con la de León Poliakov para el cual, según “el más ilustre padre de la Iglesia, Agustín”, se debía “proteger la vida y el culto de los judíos, como “pueblo testigo de la crucifixión”, para dar testimonio así de la verdad del cristianismo y del error del hebraísmo. Después, en el transcurso de los siglos, la Iglesia romana trató de proteger a los judíos, que, por su parte, consideraron a los pontífices como su última posibilidad. Pero, es cierto que la situación de los judíos durante la Edad Media no fue ni uniformemente pacífica ni uniformemente trágica. No cabe duda de que fue oscurecida por acusaciones y graves matanzas, pero también es cierto que vivieron con relativa concordia con los cristianos y ejercieron (menos la agricultura) los mismos oficios que estos”.[18]

 

Esta tolerancia caracterizó, según Poliakov, el Occidente latino. “Por el contrario, la Iglesia griega ortodoxa, que no había canonizado a San Agustín, rechazó su doctrina. Debido a esto, los primeros zares se negaron a admitir judíos en sus tierras y cuando, en el siglo XVIII, la Rusia imperial se anexionó al oeste algunos territorios poblados por judíos, estos fueron sometidos a severas leyes excepcionales”.[19]

 

Tanto para Prosperi como para Poliakov, la autoridad de Agustín constituye un punto de referencia esencial para comprender el destino y la historia de los judíos en el seno de la cristiandad. Cuando dicha autoridad es reconocida unánimemente, como sucedía en el primer milenio, permanece la conciencia del misterio que significa el pueblo judío, conciencia que limita las tentaciones de marginación y las veleidades como conversiones forzadas. Como escribe Lucie Kaennel: “Hasta el siglo XI la integración de los judíos con la población cristiana occidental y con el mundo árabe español no presenta grandes dificultades. Las comunidades judías gozan de la protección de los soberanos. Mercaderes judíos aseguran las relaciones indispensables entre la cristiandad de occidente y el mundo islámico; entre las varias comunidades religiosas reina una relativa tolerancia”[20]. Entre los siglos XI y XIII el judaísmo se convierte en el punto ideal de encuentro entre la cristiandad latina y las grandes corrientes del pensamiento antiguo y árabe-islámico, dando su aportación decisiva a la cultura medieval. Son los tiempos de Judá Leví  (1075-1141) y de Moseh ben Maimón, conocido con el nombre de Maimónides (1135/38-1204), el más grande pensador judío de la Edad Media. En 1290 los judíos son expulsados de Inglaterra, en 1308 de Francia; es el comienzo de un proceso que culmina en 1492 con su expulsión de España. No es fácil explicar el porqué de este “cambio radical respecto al camino marcado por Agustín”[21]. Amos Funkenstein lo atribuye a la orientación racionalista de la nueva filosofía y al mayor conocimiento del Talmud que hacía que los judíos modernos parecieran “herejes” respecto al deposito veterotestamentario[22]. Con estos hechos caían los vínculos que había puesto Agustín para la tutela del colectivo judío.

 

La cristiandad, que cierra filas en torno a la “revolución pontificia” de los siglos XII y XIII, parece menos la Iglesia peregrina, la civitas Dei agustiniana, que el reino consumado. El ansia de purificación que la anima se traduce, en el externo, en una lucha continua con el imperio, los herejes, los no cristianos. En el transfondo está el presagio de que el tiempo del mundo se acerca a su fin. “La Iglesia renovada”, dice Joaquín de Fiore, “está entrando en la edad del Espíritu”, la época final de la historia. También Lutero comparte esta visión apocalíptica; también para él ha sonado la hora decisiva en la lucha por o contra el Evangelio. A partir de este concepto toma forma su concepción del adversario, judío, papista, turco, pagano, hereje.[23] Si esto es verdad, el antijudaísmo moderno, un aspecto que no ha sido suficientemente señalado, encontraría una clave explicativa en la tensión apocalíptica que, a partir de la Edad Media, invade los espíritus. De aquí la ruptura con la tradición agustiniana –Joaquín de Fiore contra Agustín de Hipona- para la cual la civitas Dei y la civitas hominis permanecen perplexae hasta el final. Dicha ruptura trae, por consiguiente, el ultimátum que se les da a los judíos: convertirse o irse del mundo “cristiano”.

  

Ecclesia spiritualis.  Marcionismo y antijudaísmo

El prejuicio antijudío en la modernidad sigue dos caminos. Uno es volver a lo antiguo contra lo moderno representado por la tradición judeo-cristiana. Es el camino del neoclasicismo alemán que adopta la forma de regreso al paganismo helenista en sus valores y divinidades, y que culmina en Friedrich Nietzsche. Esta corriente, cuya expresión radical es la mitología nacionalsocialista, es manifestada en el pensamiento de Walter Otto y de Martin Heidegger.

 

El otro camino que sigue el sentimiento antijudío es el que se desarrolla a partir de un “cristianismo espiritual” basado en la antítesis entre Nuevo y Antiguo Testamento, entre el amor y la ley. Una antítesis que recuerda la postura de Marción que Agustín había contrastado idealmente oponiéndose al maniqueísmo. En la época moderna, la posición marcionita es un aporte de la Reforma en la medida en que la nueva Ecclesia spiritualis ve en los judíos a los representantes de la ley entendida como autojustificación. “Lutero ve en ellos a la Iglesia carnal, espejo negativo para la Iglesia espiritual que imagina. El peligro que representan va mucho más allá del ámbito judío. Muchos cristianos se jactan de su propia justicia, practican una religión hecha de ceremonias y ritos exteriores”[24]. De este modo el judío se convierte en criterio de comparación, negativo, para establecer la verdadera religión. Para Lutero, el judío, al igual que el católico, persigue la autojustificación mediante las obras de la ley frente a la doctrina evangélica que requiere la justificación mediante la gracia de Dios. Con ello une el “legalismo” romano, “papista”, con el judío. El catolicismo es un “cristianismo judío”, mundano, que ha olvidado la justificación mediante la gracia. Frente a este cristianismo “carnal”, está el “espiritual” restaurado por la Reforma. Podemos ver que esta contraposición no se halla sólo en los reformadores, también está presente en los humanistas. Para Erasmo de Rótterdam, que demuestra en sus escritos una hostilidad antijudía profundamente arraigada hasta el punto de alegrarse por la expulsión de los judíos de Francia, la antítesis  entre judaísmo y cristianismo es antítesis entre la carne y el espíritu, entre una ritualidad exterior y una fe interior.

 

Es la misma contraposición que, con nuevas formas, hallamos en la Ilustración, para la cual al deísmo como verdadera religión (interior, racional, universal) se oponía la fe judía (exterior, legalista, particular) basada en la escandalosa pretensión de la elección divina y en la “esclavitud” de la ley. Desde este punto de vista no debe sorprender, aunque puede resultar difícil de aceptar, la hostilidad que una parte notable de ilustrados siente contra el judaísmo[25]. El resentimiento antijudío es una constante en el padre de la tolerancia, Voltaire[26], y en Gibbon, Reimarus, Kant. Como escribe Elena Loewnthal “todos han sido antisemitas: laicos y religiosos, reformadores y conservadores, reaccionarios y revolucionarios. Ilustrados, ateos. El antisemitismo debe mucho a estos “aportes transversales”, el exterminio nazi encontró también legitimación y apoyo en el hecho de que los Voltaire, los Lutero, los Kant, etc., no mostraron particular simpatía por el pueblo elegido y disperso”.[27]

 

Es interesante señalar que este carácter transversal no es casual, sino el resultado consecuente de la “religión pura” que ven en el judío al anti-tipo, el modelo de una fe exterior, política, particularista, carnal. Se trata de antisemitismo gnóstico que lee a la luz de Marción la dialéctica luterana entre Ley y Evangelio, Antigua y Nueva Alianza. Es lo que aflora en los escritos juveniles de Hegel, llenos de furor antijudío[28], y también en una parte considerable de la llamada teología liberal, cuyo objetivo era “liberar” al cristianismo de cualquier posible dependencia veterotestamentaria. Jacob Taubes en Die Politische Theologie des Paulus ha captado muy bien esta directriz de pensamiento en la obra del teólogo protestante Adolf von Harnack, cuya reflexión, y no por casualidad, se ocupó grandemente de la figura de Marción[29]. Fue el padre de Harnack, Theodosius, el que en un ensayo sobre Lutero releyó el binomio Ley-Evangelio en términos decididamente marcionitas.[30] Este planteamiento, seguido por su hijo, llevaba al rechazo del elemento veterotestamentario. Este rechazo era, según Taubes, “el secreto del protestantismo alemán liberal que, en 1933 no fue capaz de superar la prueba”.[31]

 

 

La Iglesia e Israel

El ideal apocalíptico de una Iglesia de puros que llegan a la época final de la historia, ideal que con formas heréticas y utopistas recorre la modernidad, no puede tolerar lo que el teólogo y exegeta católico Heinrich Schlier, en una estupenda conferencia de 1939, llama el misterio de Israel, misterio fundado en el hecho de que tampoco después de la Iglesia “Dios retira su promesa a este pueblo”[32]. Esto significa que “Israel no perecerá jamás ni por la impaciencia de los pueblos ni por la suya. Israel reposa sobre la paciencia de Dios”[33]. Paciencia que al final conducirá a la salvación de “todo Israel”.

 

Schlier, comentando a San Pablo, encuentra de nuevo idealmente la posición de San Agustín. Lo cual no carece de significado. La actualización de dicha postura, a la luz de la intolerancia moderna y de la tragedia de la Shoah, asume efectivamente un valor muy especial para la Iglesia católica y para las confesiones cristianas.

 

La existencia judía es, ante todo, una admonición para la Iglesia, que le recuerda que es peregrina, civitas Dei en el sentido agustiniano: todavía no es la plenitud del Reino. Como escribe Franz Rosenzweig a Eugen Rosenstock: “Nosotros somos el monumento que continuamente os hace ver vuestro todavía no[34].

 

La Iglesia, en segundo lugar, necesita de Israel, como pueblo auténtico que vive la Alianza con Dios en la historia, para no ceder a la tentación (gnóstica) de la Ecclesia spiritualis (Joaquín de Fiore, Lutero) contra la que combatieron Papas, obispos y fieles católicos. Según Alain Besançon esta es la lección que detecta Vladimir Soloviev en su Los judíos y la cuestión cristiana, escrito tras la promulgación en 1882 de las leyes antisemitas en Rusia. La reflexión sobre Israel le permite a Soloviev entrever que la religión no es un mensaje, sino una historia; y ni siquiera es “evolución”, o esquema historiosófico, sino que se lee en hechos no repetibles, que han sido vividos por un pueblo elegido en una región concreta, en un tiempo determinado, con sus idiosincrasias irreductibles”.[35]

 

Con esto Soloviev se desembaraza de la herejía marcionita presente en el sublime tolstoiano, así como en el patetismo de Los Hermanos Karamazov o de El Idiota. Análogamente a Soloviev, también el poeta católico Charles Péguy, según el teólogo católico Hans Urs von Balthasar, ha visto en Israel el modelo del point d´intersection entre el tiempo y lo eterno. “El hecho de que Jesús era judío, solidario con su pueblo, con el destino de los judíos, es para Péguy el punto de partida del justo equilibrio entre spirituel et charnel (temporel)[36].

 

La Iglesia, por último, como Iglesia peregrina y al mismo tiempo arraigada en la historia, no puede por menos que reflejarse en el destino peculiar de Israel, pueblo humillado y ofendido, al que no se le ha ahorrado ningún dolor del mundo. Todo esto asume un significado particular después de la experiencia indecible de la Shoah. Como ha escrito monseñor Luigi Giussani[37]: “El Holocausto se ha convertido en pedagogía para todos los cristianos; al ser un estigma doloroso e injusto, la cultura judía más ferviente propone la Shoah como un tema cardinal también para toda la humanidad, como debe ser”[38]. Para la Iglesia esto significa tener conciencia, dramática, de que “el esfuerzo de ser fiel en la espera de Dios se traduce también como cruz en la vida de los creyentes”.[39]

 

La conciencia de estos tres factores, por los cuales la Iglesia es itinerante en el mundo, arraigada en la historia, marcada por el madero de la cruz, aclaran la importancia de la figura y de la realidad de Israel para la Iglesia. “Nosotros”, afirmaba Pío XI oponiéndose a las leyes raciales de Hitler, “somos espiritualmente judíos”. La afirmación de este gran Pontífice atestigua la conciencia de “misterio” de Israel, conciencia que se ha perdido en los vericuetos de la modernidad, de sus utopías y sus aberraciones.

 

 

Fuente: Revista Internacional 30Días.

 


* Dr. en Filosofía. Catedrático de Filosofía de la Religión en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Perugia (Italia), Así mismo, imparte clases de Estética, Ética y Teología filosófica en la Pontificia Facultad Teológica “S. Buenaventura”, recientemente ha tomado la cátedra “filosofía y cristianismo” en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. Entre sus obras publicadas destacan: La figura di Cristo in Hegel, (1983), Romano Guardini. Dialettica e antropología (1990), L´etá dello Spirito in Hegel. Dal Vangelo “storico” al Vangelo “eterno” (1995), Posmodernidad y cristianismo. ¿Una radical mutación antropológica? (1997), y recientemente, Memoria, evento, educazione (2000). Colaborador de las revistas 30Días, Il Nuovo Areopago, COMMUNIO. Revista Católica Internacional de Teología.

[1] M. Lutero, Degli ebrei e delle loro menzogne, introducción de A. Prosperi, Turín, 2000.

[2] Op.cit, p. 200.

[3] Op.cit. p. 187

[4] Op.cit. p. 188-189.

[5] Op.cit. p. 190

[6] Ibidem.

[7] Op.cit. p. 192.

[8] Op.cit. p. 195.

[9] Op.cit. p. 214.

[10] Op.cit. p. 215.

[11] Op.cit. p. 222.

[12] L. Kaendel, Luther étail-il antisémite?, Ginebra, 1997, p. 21.

[13] W. L. Shirer, The Rise and Fall of the Third Reich: a History of Nazi Germany, New York, 1960, p. 236. En la traducción alemana (Colonia, 1961) el pasaje sobre Lutero ha sido omitido.

[14] D. Garrone, introducción a L. Kaendel, op.cit., p. 15.

[15] A. Prosperi, introducción a: M. Lutero, cit., p. XXXVII.

[16] Ibid.

[17] Op.cit., p. XIX.

[18] L. Poliakov, introducción a: AA. VV, Historie de l´antisémitisme 1945-1993, Paris, 1994, p. 7.

[19] Op.cit., 7-8

[20] L. Kaennel, cit., p. 29.

[21] A. Prosperi, introducción a: M. Lutero, cit., p. XXII.

[22] Cfr. A. Funkestein, “Basic Types of Christian Anti-Jewish Polemics in the Later Middle Ages”, en Viator, 2 (1971), pp. 373-382.

[23] Cfr. H. Oberman, Wurzeln des Antisemitismus. Christenangst und Judenplage im Zeitalter von Humanismus und Reformation, Berlín, 1981; A. Agnoletto, La tragedia dell´Europa cristiana nel XVI secolo. Dalla giudeofobia di Lutero agli umanisti Jonas e Melantore, Milán, 1996.

[24] A. Prosperi, cit., p. XXXII. Sobre el tema, es de utilidad Cfr. G. Kisch, Erasmus´Stellung zu Juden und Judentum, Tubingen, 1969.

[25] Cfr. AA.VV., Judentum im Zeitalter der Aufklärung, Bremen-Wolfenbütel, 1977.

[26] Voltaire, Juifs, Paris, 1997.

[27] E. Loewenthal, L´illuminismo rovesciato, Milán, 1997. p. 23.

[28] M. Borghesi, L´etá dello Spirito in Hegel. Dal Vangelo “storico” al Vangelo “eterno”, Roma, 1995, p. 169 ss.

[29] A. von Harnack, Marcion. Das Evangelim vom fremden Gott. Eine Monographie zur Geschichte der Grundlegung der katholischen Kirche, Leipzing, 1921.

[30] Th. Harnack, Luthers Theologie des Paulus, Munich, 1993, p. 116.

[31] Taubes, op.cit. p. 124

[32] H. Schlier, Die Zeit der Kirche, Friburgo-Basilea-Viena, 1962, p. 389.

[33] Op.cit., p. 390.

[34] F. Rosenzweig, Gesammelte Schristen, I, The Hague, 1979, p. 111.

[35] A. Besançon, La falsification du Bien. Soloviev et Orwell, Paris, 1985, p. 64.

[36] H. U. von Balthasar, Herrlichkeit. Eine theologische Ästhetik, vol. II/2, Laikale Stile, Einsiedeln, 1969, p. 381.

[37] Fundador del movimiento católico Comunión y Liberación, con reconocimiento pontificio.

[38] L. Giussani, Nosotros somos judíos, en Revista 30Días en la Iglesia y el mundo, no. 1, enero de 1999, págs. 76-77.

[39] Ibid.

Mercaba.com

 

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LUTERO -  Él no es un reformador, es un revolucionario dominado por el odio.

 

MARTIN LUTERO - homicida y suicida

 

LA MUERTE DE LUTERO  - ¿Cómo murió Lutero?  

La versión oficial protestante narra que el mayor artífice de la ruptura cristiana falleció de muerte natural, el 15 de febrero de 1546, luego de un viaje a Eisleben y padeciendo una angina en el pecho; ¿fue realmente así? 

 

Un estudioso alemán contemporáneo, Dietrich Emme, ofrece una versión muy diferente en una revisión de los hechos. En su “Martin Luther, Seine Jugend und Stu­dienzeit 1483-1505. Eine doku­mentarische Darstelleng”[1] (“Martín Lutero: La juventud y los años de estudio desde 1483 al 1505. Bonn 1983”) señala que Lutero se suicidó; pero no es el único en señalarlo.

 

Asimismo, un psicoanalista freudiano, M. Roland Dalbiez,en su estudio sobre “La angustia de Lutero”[2],le atribuye «…una neurosis de angustia gravísima, tan grave que uno puede preguntarse si no ha sido debida a un estado-límite en la frontera entre la neurosis, por una parte, y el “raptus suicida”, por otra, un automatismo teleológico anti-suicida»[3]. 

 

Sí; Lutero tuvo tendencias suicidas, como puede corroborarse en sus mismas “Tischreden” (“Charlas de sobremesa”) donde se reporta, entre otras, una de sus conversaciones con el pastor Güben, Leonhard Beyer, ocurrida en el año 1551:

 

«Nos dijo que, cuando estaba prisionero, el diablo lo había malvadamente atormentado y que había reído de todo corazón cuando él (Lutero) tomó en su mano un cuchillo, diciéndole: “¡Ve adelante! ¡Suicídate!” (…). Esto me ha ocurrido muy a menudo, tanto como para ponerme en la mano un cuchillo… y que pensamientos malvados me venían a la mente de tal modo, de manera de no poder ya rezar»[4].

 

Algo análogo narra en 1606 el franciscano Heinrich Sedulius, en su “Preaescriptiones adversus haereses” al traer a colación el valioso testimonio de Ambrosio Kudtfeld, un testigo y hombre de confianza del “reformador” quien, lejos de narrar una muerte a causa de una angina, dice:

 

«Martín Lutero, la noche antes de su muerte, se dejó vencer por su habitual intemperancia y en tal exceso que fuimos obligados a llevarlo, completamente alcoholizado, y colocarlo en su lecho. Luego, nos retiramos a nuestra cámara, ¡sin presentir nada desagradable! A la mañana siguiente, volvimos junto a nuestro señor para ayudarlo a vestirse, como de costumbre. Entonces – ¡oh, qué dolor! – ¡vimos a nuestro señor Martín colgando del lecho y estrangulado miserablemente! Tenía la boca torcida, la parte derecha del rostro negra, el cuello rojo y deforme»[5].

 

Efectivamente en aquella época se usaban camas elevadas, sostenidas por columnas.

 

«Frente a este horrendo espectáculo, ¡fuimos presos de un gran temor! ¡Corrimos, sin retardo, a los príncipes, sus convidados de la víspera, a anunciarles el execrable fin de Lutero! Ellos, llenos de terror como nosotros, nos comprometieron en seguida, con mil promesas y los más solemnes juramentos, a observar, respecto de aquel suceso, un silencio eterno, y que nada trascendiera. Luego, nos ordenaron quitar del cabezal el horrible cadáver de Lutero, ponerlo sobre su lecho y divulgar, después, entre el pueblo, que el “maestro Lutero” ¡había abandonado de improviso esta vida»[6]. 

 

El mismo Maritain señala que el doctor De Coster, quien examinó a Lutero, explica que la boca del difunto se encontraba torcida con el rostro negro y con su cuello rojo y deforme[7].

 

También el sacerdote oratoriano Bozio, en su libro “De Signis Ecclesiae”, publicado en 1592[8], señala que un doméstico del reformador indicó que su señor fue encontrado ahorcado de las columnas de su lecho; lo mismo dice el Dr. Géorges Claudin[9]. 

 

Como bien señala el P. Villa, al parecer “Lutero, entonces, no murió de muerte natural, como se ha escrito falsamente en todos los libros de historia del protestantismo, sino que murió suicida, en su mismo lecho, después de una esplendorosa cena en la cual, como de costumbre, ¡había bebido desmesuradamente y se había saciado de comida fuera de todo límite!”[10]. 

 

Él, quien había despotricado contra la Iglesia, el Papado y la doctrina católica, paradójicamente ese 15 de febrero de 1546, fiesta de la Cátedra de San Pedro, abandonaba voluntariamente su vida mortal a las tres de la mañana, la anti–hora de la redención que nos trajo Nuestro Señor Jesucristo en el calvario. 

Es triste: pero así acaban los que mal andan… 

Que no te la cuenten… 

P. Javier Olivera Ravasi 

http://www.quenotelacuenten.org/2016/11/21/la-muerte-de-lutero/ 

 

[1] Vale la pena decir que los dos historiadores más competentes en Alemania acerca de la vida de Lutero, el Dr. Theobald Beer y el Prof. Remigius Baumer, han corroborado tanto el material, como los documentos citados por Emme. 

[2] Roland Dalbiez, L’angoisse de Luther, Tequi, Paris 1974. 

[3] Luigi Villa, Martín Lutero. Homicida y suicida, Civiltà, Brescia s/f, 5 (http://www.chiesaviva.com/lutero%20omicida%20e%20suicida/lutero%20homicida%20y%20suicida.pdf), 8. 

[4] Luigi Villa, op. cit., 12-13. 

[5] Ibídem, 16. El texto en latín puede verse en Heinrici Seduli ex Ordine Minorum, Praescriptiones adversus haereses, Officina Plantiniana, Amberes 1606, 257 pp. (online, aquí:

http://bajarlibros.co/libro/f.-heinrici-seduli-ex-ordine-minorum-praescriptiones-adversus-haereses/bwjIJTfTtzjt2o2G/). 

[6] Ibídem. Es interesante coincidencia, Maritain cuenta en su libro Tres reformadores, que muchos amigos, compañeros y primeros discípulos de Lutero también acabaron suicidándose. 

[7] El dato que trae Maritain se encuentra en la edición francesa; no en la castellana. 

[8] Tomás Bozio, De signis Ecclesiae Dei, Pedro Landry, Lyon 1593-1594, 3 vols. 

[9] Géorges Claudin, La mort de Luther, Noisy-Le-Sec, Paris 1900, 99 (puede consultarse aquí: http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k9323938.r=). 

[10] Luigi Villa, op. cit., 17. 

 

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Reforma protestante - Entre las religiones cristianas, originadas en la Reforma Protestante están: la Luterana (fundada por Lutero), la Reformada (por Calvino), la Presbiteriana (por John Knox). Luego fueron fundadas la Anglicana (por Enrique VIII), la Bautista (por John Smith), de donde se derivan las Evangélicas. Existen muchas, tantas más sectas y asociaciones, todas fundadas por hombres, y en gran parte de origen americano. Ninguna fundada por Cristo, siendo sólo la Iglesia Católica a la que Cristo le prometió –hace 2000 años- asistencia hasta el final de los tiempos.

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El lunes [2005-08-08] en EWTN en el programa de Marcus Grodi [USA.] se mencionó la cifra: 30.000 denominaciones protestantes y se dijo que surgen cinco nuevas denominaciones por semana. Pero la verdad es que nadie sabe ya cuantas hay... la estimación cauta de las Naciones Unidas hace ya un tiempo era de mas de 20.000 (hace ya casi veinte años). Los protestantes no se ponen de acuerdo o mejor dicho, no logran controlar las apariciones de nuevas sectas para saber exactamente cuántas  hay actualmente [2006], dando lugar a un panorama variadísimo de denominaciones y tendencias. ¿Es que existe algún registro protestante mundial indicando cuántas sectas aparecen y desaparecen anualmente?. Pero, por ahora, baste lo dicho para mostrar claramente por cuántos caminos, el modernismo conduce al ateísmo y a suprimir toda religión. El primer paso lo dio el protestantismo; el segundo corresponde al modernismo; muy pronto hará su aparición el ateísmo… y lo tenemos ya bajo un relativismo y su parafernalia de sectas [nueva era, etc.] que impregna todas las capas de la sociedad.

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El termino "evangélico"es un termino que adoptaron algunas sectas protestantes [metodistas, bautistas, presbiterianos, etc.] al concluir una propia conferencia, en la ciudad de Panamá en el año de 1906, donde se dieron cuenta del escándalo que producía seguir llamándose cada uno por su nombre, [pentecostales, testigos, adventistas, episcopales, metodistas, bautistas, etc., etc., etc]; complicando con ello a los Latino-Americanos en su proyecto de proselitismo, que veían con sospecha la variedad y la diversidad de doctrinas y creencias entre los protestantes que invadían nuestras tierras desde los USA.

Es como decir "gillette" para denominar una navaja de rasurar; "shampoo" para denominar el liquido con el cual se lava el cabello. ¡Una secta para cada gusto!.

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"Las sectas protestantes dicen que solamente la Biblia es fuente de revelación. ¿Podrían ustedes con la sola Biblia dar el capítulo y versículo donde se afirma que S. Mateo, S. Marcos, S. Lucas y S. Juan son los autores de los Evangelios que llevan su nombre y certificarlo de forma apodíctica, sin tener que recurrir a la Tradición de la Iglesia Católica?. Esto es sumamente importante, ya que más del 90 % de lo que sabemos acerca de Jesús, está en estos cuatro (4) sagrados documentos del origen del cristianismo y –siguiendo vuestra tesis-, no encontrando en la Biblia tal afirmación, no son dignos de considerarlos Palabra Divina con todas sus consecuencias." ¿Hay algún protestante que pueda responder a esta pregunta?

 

Dice Tomás de Aquino que omnis error ex superbia causatur (todo error tiene por causa la soberbia)

 

Protestantismo - Desgraciadamente, lo que el ‘protestantismo’ ha hecho es exaltar y tratar como algo sagrado al rebelde y disidente juicio privado considerándolo como un dogma de fe, y las consecuencias de esto se han hecho manifiestas. ¡No funciona! La Enciclopedia Cristiana Mundial (Publicación de la Universidad de Oxford, 1983) estima que hay mas de 20,000 denominaciones en existencia, y la aplastante mayoría de ellas – todas excepto por un puñado de ellas – han sido creadas en los últimos 500 años y son denominaciones Protestantes. Ese es el fruto de la doctrina de juicio privado.

Podemos ver, desde nuestro punto de observación 500 años después de la Reforma, las consecuencias devastadoras de esta doctrina, como actúa como un martillo para machacar y hacer trizas a las iglesias haciéndolas más y más pequeñas con el pasar del tiempo. Sin embargo, las gentes de aquel tiempo debieron haber podido prever estas consecuencias, y de hecho así lo hicieron. Los Católicos de aquel periodo abiertamente predijeron el caos; mismo que ahora ha florecido en el mundo Cristiano, y los Reformistas mismos vieron lo que pasaría. Los Reformistas por eso tomaron medidas para mitigar esta situación y desacelerar el número de denominaciones que estaban siendo creadas.

 

¿Y las humanas doctrinas de los predicadores protestantes con esas sectas que se multiplican como hongos parasitarios? [sectas bautistas –norte y sur- tenemos no menos de 19].¡Que muchos viven a costa ajena y sin mayores escrúpulos! Sí, con mucha charlatanería... y Biblia bajo el brazo.

 

Protestantismo - Si vamos a la raíz de lo que origina estos desacuerdos [con evangélicos diversos protestantes y evangelistas], vemos que ocurren cuando cada persona al estar convencida de que su interpretación de la Biblia es la correcta, simplemente la del otro es una herejía. Para este tipo de Iglesias y personas que no aceptan que lo que la Biblia dice “puede” ser diferente a los que ellos interpretan, nunca será posible reconocer que la otra parte puede tener argumentos bíblicos para pensar lo que piensa, y nunca buscará conciliar diferencias como lo hacían los primeros cristianos en la Iglesia primitiva (Hechos 15) deliberando unidos en Concilio.

Mientras la Iglesia Católica siempre ha seguido el modelo bíblico y ha tomado sus decisiones en conjunto y dichas decisiones han sido acatadas por los fieles, para las iglesias protestantes las decisiones tomadas por la Iglesia en concilio son “palabras de hombre”, les importa “un pepino” y se ven obligadas a reinterpretar todas las Escrituras una y otra vez, generación tras generación, basándose en la interpretación humana de su fundador. Cosa que es mucho peor porque es la interpretación de un individuo versus la interpretación de la Iglesia entera.

Scoth Hann un Ex–pastor presbiteriano ahora convertido a la Iglesia Católica resume esto en una frase que dice: “Mientras los protestantes están discutiendo el menú, nosotros estamos disfrutando el banquete”.

Por eso dice la Escritura:

“Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios.” 2 Pedro 1,20-21

“Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»” Mateo 16,17-18

 

Una sociedad sin valores profundos es pasto para todo género de sectas y violencias.

 

Sectas - “El irracionalismo actual no es más que el desarrollo de la irracionalidad que lleva en sus entrañas todo racionalismo. El irracionalismo no es la simple irracionalidad, sino la tesis de que en el saber todo da lo mismo. He ahí el origen de tantas religiones, sectas y nuevos movimientos religiosos: La Nueva Era.”

 

Sectas – Evangélicos evangelistas - La más clara advertencia

La advertencia más clara y antigua contra las sectas y los sectarios la dio Jesucristo en el Evangelio según San Mateo: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis”. (Mt. 7: 15-20.)

 

De acuerdo a los datos vistos 2006.01 al sitio protestante en Internet «sectas» www.christianitytoday.com; la lista “crece vertiginosamente” para incluir hoy a más de doce mil denominaciones distintas de grupos protestantes en los Estados Unidos, desde donde vienen todas ellas a granel.

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“Al fin y al cabo, desde que el hombre habitaba en cavernas, hasta que se asomó al espacio, los historiadores y antropólogos han censado más de de 100.000 religiones. Se afirma, incluso, que existe un gen que predispone a los humanos a buscar a Dios”
Carlos Alberto MONTANER. ‘ABC’ III.XII.MMV – ESP.

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Todas las religiones buscan a partir del hombre hacia Dios; en Cristo, es Dios quien se rebaja a la nturaleza humana y va al encuentro del hombre. Cristo acoge al hombre en su Iglesia.

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En pocas palabras: si Cristo fundó una Iglesia y el diablo la corrompió y luego tuvo que venir Lutero para "reformarla"; ¿Qué papel hace Cristo prometiendo una Iglesia invencible? Y si eso fuera posible; ¿Cuál de las miles de divisiones del protestantismo heredó el "Espíritu de Verdad" del que Cristo habla y que promete con tanta certeza.

 

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Geografía de la fe, con motivo del viaje de S.S. Benedicto XVI a Alemania. 2005.08

 

En Alemania en el 2003:

Protestantes: 25.836.000

Católicos: 26.165.000

Hebreos: 102.000

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Los protestantes en Europa:

El 32% vive en Normandía

El 27% vive en Europa

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Las religiones en el mundo:

Total de cristianos: 2.076.629.000

Musulmanes: 1.266.230.000

Católicos: 1.097.928.000

Hindúes: 849.339.000

Sin religión: 786.731.000

Budistas: 418.345.000

Protestantes: 351.362.000

Religiones tribales: 237.285.000

Ortodoxos: 217.371.000

Ateos: 151.162.000

Nuevas religiones: 105.256.000

Anglicanos: 81.799.000

Sik: 24.569.000

Hebreos: 14.789.000

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Datos del C.d.S. 2005.08.20- SABATO, PÁG. Nº4 ´PRIMO PIANO´ - ITALIA

 

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Las tres etapas de rotura con la Iglesia por parte de Martín LUTERO:

31 DE Octubre de 1517: denuncia abuso y comercio de indulgencias con un escrito colocado en la puerta de la catedral de Wittenberg

En el año 1519, Lutero rompe el diálogo con la Iglesia y el Magisterio y rechaza la tradición de la Iglesia incluyendo la doctrina de los concilios asentada en 1.500 años.

En el año 1521, Lutero ya excomulgado, traduce del griego la Biblia y su traducción se torna el ‘manifiesto cultural y espiritual de la reforma protestante’.

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En Suiza la reforma fue promovida por Ulrico ZWINGLI (1484+1531) que acogió muchas ideas de Lutero. Predicó en Zürich e instaló aquí un gobierno teocrático, pero no logró extender la ‘reforma’ a todo el territorio que era de la Confederación Helvética.

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También en Suiza se formó otro grupo por obra de Juan Calvino (1509+1564). Aceptó muchas de las ideas de Lutero y Zwingli, pero a diferencia de aquellos, constituye una iglesia calvinista con una organización democrática, permitiendo que fueran los fieles a elegir los propios jefes de la iglesia  y dando así, sacralidad al relativismo de las verdades enseñadas por Cristo.

2005-08-20 C.D.S.-Primo piano-pag.4

 

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Las Cruzadas fueron expediciones emprendidas, en cumplimiento de un solemne voto, para liberar los Lugares Santos de la dominación mahometana. El origen de la palabra remonta a la cruz hecha de tela y usada como insignia en la ropa exterior de los que tomaron parte en esas iniciativas.

 

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Es sabido que quien manipula las palabras busca manipular el pensamiento.

 

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TOLERANCIA CERO.

 

La tolerancia consiste en permitir la discrepancia, no en castigar al discrepante.

 

Y es que no andan muy claras las ideas sobre lo que significa la tolerancia. Consiste en permitir y respetar las opiniones, ideas, creencias y formas de vida distintas de las nuestras. De hecho, surgió en el Occidente moderno para detener los desastrosos efectos de las luchas de religión, de manera que se permitiría que cada cual profesara la que tuviera por conveniente o propia, sin interferencias o imposiciones. Por ejemplo, cabe discutir si hay que tolerar o no la publicación de opiniones o ideas racistas, pero no cabe ni siquiera hablar de tolerancia sobre la práctica del descuartizamiento de semejantes o los asesinatos en serie. No tolerar la quema de bosques suena un poco ridículo, más que nada porque es imposible tolerarla.

Nadie atenta contra el derecho de los demás al discrepar. La tolerancia consiste en permitir la discrepancia, no en castigar al discrepante. Quizá haya que tener «tolerancia cero» con la intolerancia. 2004.

 

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Cristo Jesús, el Rey de los judíos.  

 

El que no ama no puede evangelizar; el que por imprudencia miente, no sabe amar.

 

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No puede haber un diálogo al precio de la verdad.

 

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Quien recorre el camino sembrando solo dudas no es capaz de hablar una certeza.

 

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La verdad no acepta de vivir concordemente con la mentira, su esencia es proclamar ante todos los hombres a quien es la Verdad: Cristo Jesús.

 

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Evangelio según San Mateo 17,22-27. - Mientras estaban reunidos en Galilea, Jesús les dijo: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres: lo matarán y al tercer día resucitará". Y ellos quedaron muy apenados. Al llegar a Cafarnaún, los cobradores del impuesto del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: "¿El Maestro de ustedes no paga el impuesto?". "Sí, lo paga", respondió. Cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?". Y como Pedro respondió: "De los extraños", Jesús le dijo: "Eso quiere decir que los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, ve al lago, echa el anzuelo, toma el primer pez que salga y ábrele la boca. Encontrarás en ella una moneda de plata: tómala, y paga por mí y por ti".
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
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San Ambrosio (hacia 340+397) obispo de la Iglesia Católica en Milán
Comentario del Salmo 48,14-15; CSEL 64, 368-370

 

Por su pasión, Cristo pagó nuestra deuda -       ¿Quién será tan poderoso hasta el punto de ofrecer por sí mismo una expiación que podría añadir algo a la que ofreció Cristo por nosotros, cuando reconcilió el mundo con Dios por su sangre? ¿Hay una víctima mayor, más generoso sacrificio, mejor abogado que Jesús que intercede por los pecadores y que ha dado la vida por nuestra redención?.
       Así, pues, ya no hay que ofrecer ninguna expiación o rescate por nosotros, ya que el rescate de todos es la sangre de Cristo, Nuestro Señor, la única que nos reconcilió con el Padre. Jesús consumió su obra hasta el final ya que tomó sobre si nuestros sufrimientos y dice: “Venid a mí, todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.” (Mt 11,28) ... El hombre no puede dar nada como rescate para su salvación porque ha sido purificado una vez por todas del pecado, gracias a la sangre de Cristo. Pero el hombre no está eximido de los esfuerzos para observar los preceptos de la vida y de la observancia de los mandamientos del Señor. Mientras vivimos estaremos sujetos a los padecimientos, perseveraremos en ellos para vivir eternamente, liberados ya de la muerte definitiva gracias a la redención del Señor.

 

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Fe, verdad y tolerancia - Está muy extendida la pretensión de que la convivencia entre culturas exige (al menos, de la europea) la asunción del relativismo, y que la paz entre las religiones requiere el abandono de su pretensión de expresar la verdad. Se va difundiendo cada vez más la convicción de que sólo renunciando la fe cristiana a sus pretensiones de ser la verdad puede el cristianismo reconciliarse con la modernidad. ¿Es posible o deseable seguir manteniendo hoy día la pretensión de ser la verdad absoluta? ¿Cómo puede compaginarse esta pretensión con la búsqueda de la paz entre las religiones y entre las culturas? El libro de Ratzinger, hoy Benedicto XVI, contiene un esclarecedor planteamiento de estas preguntas y una excelente respuesta. La libertad no puede consistir en la destrucción de la verdad, sino que, por el contrario, es la verdad la fuente y la condición de la libertad. Y también de la paz. La aparente paradoja se desvanece si comprendemos que la verdad y el amor son idénticos. Ésta es, según Ratzinger, la suprema garantía de la tolerancia. 2005-08-23 Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Crisis ecológica y crisis moral - La crisis ecológica contemporánea es un aspecto preocupante de una más profunda crisis moral y es efecto de una equivocada concepción de un desarrollo desmedido que no tiene en cuenta el ambiente natural, sus límites, sus leyes y su armonía, especialmente en cuanto se refiere al uso-abuso del progreso científico-tecnológico. La tierra sufre a causa del egoísmo del hombre.

 

 

 

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Iglesia de Cristo -fundada hace 2000 años, inmutable guardiana en la sucesión apostólica- de la Fe y la Tradición bíblica; anunciadora del Evangelio al orbe todo: por ello ‘Iglesia Católica’ y las puertas del infierno ni los ataques protestantes* podrán contra ella, porque Jesús de Nazareth así nos lo ha prometido. La Iglesia custodia la Palabra-que es manantial de bondad y gloria a todos los hombres de buena voluntad; domiciliada está en la colina vaticana–Roma, Italia, 2000 años ha.

*Protestantes: seguidores de Lutero, Calvino, o miles de nuevos silvestres blablá en alrededor de unas 30.000 sectas.

 

Autor: Joseph Ratzinger – S.S. BENEDICTO XVI

La fraternidad de los cristianos” Joseph Ratzinger Ediciones ‘sígueme’

“Verdad, valores, poder” Joseph Ratzinger. Editorial Rialp

“Principios de moral cristiana”         98 p.p.     6,00 € editorial EDICEP

“Evangelio, catequesis, catecismo”  80 p.p.     4,75 € “

“La eucaristía, centro de vida”        170 p.p.  10,00 € “

“En el principio creó Dios”              128 p.p.    7,25 € “

“La provocación del discurso sobre Dios”  - Editorial TROTTA

“Dios y el mundo” Editorial Galaxia Gutenberg

Recomendamos vivamente:

1ª) LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

 2ª) NUEVE SIGLOS DE CRUZADAS. Autor el argentino-español Luis María SANDOVAL PINILLOS – Editorial CRITERIO-LIBROS. Idóneo para denunciar o aclarar invenciones contra la Iglesia, como para hacer, junto a una necesaria crítica, una apología sin complejos del derecho que asistía a los cristianos de defenderse.

 3ª) AL-ANDALUS CONTRA ESPAÑA – LA FORJA DEL MITO. Autor Serafín FANJUL – Editorial SIGLO VEINTIUNO DE ESPAÑA EDITORES. Apto para deshacer los tópicos, falsedades y supercherías de diverso género sobre la herencia islámica y convivencia de cristianos en el suelo peninsular. MMII.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).