Thursday 23 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
Inicio > Leyendas Negras > 1 - Leyendas: Biblia mitos protestantes, medioevo brujas en Alemania, etc.

 

Muchos errores se cometen por ignorancia de la historia y esa ignorancia sirve también de arma tanto defensiva como ofensiva de quienes no están interesados en el conocimiento de la verdad sino en la confusión entre verdad y error, entre el bien y el mal.

 

+++

 

Durante el luminoso medioevo - En términos cuantitativos, las catedrales góticas son tan asombrosas como las Pirámides egipcias. Sólo en Francia, durante noventa años, desde 1180 a 1270, se vio la construcción de 80 catedrales y casi 500 abadías.

 

UNIVERSIDADES - La síntesis del saber teológico, filosófico y de otras ciencias realizada por las Universidades en los siglos XIII y XIV, en que se forma el Humanismo, es impensable sin el cristianismo.

 

Iglesia - entre 1200 y 1400 se fundaron en Europa 52 universidades, 29 de ellas a carácter «pontificias». Según orden de antigüedad, no en importancia, puesto que la de París fue la más destacada, las fechas de fundación parecen ser las siguientes: Palencia (1208-12), Oxford (1214), París (1215), Padua (1222), Nápoles (1224), Salamanca (1228), Toulouse (1229), Bolonia (1230). Valladolid fue fundada a mediados del S. XIII (1250).

 

+++

 

18 Biblias traducidas al español del hebreo y el griego, pertenecientes al periodo comprendido entre los siglos XIII y XV y halladas, fundamentalmente, en el archivo de El Escorial.

 

Desde el siglo XIII - Los expertos han optado por abarcar todos estos textos desde el siglo XIII hasta la actualidad para completar el estudio y el conocimiento del idioma ‘español’. Al no centrarse sólo en la Edad Media han decidido ampliar la denominación del proyecto a «Biblias Hispánicas» y no utilizar el de romanceamientos bíblicos o biblias romanceadas, que es como se conoce a las Biblias circunscritas en la época medieval. Con todo ello, se pretende continuar con el espíritu que emana de los monasterios riojanos de San Millán de la Cogolla, antiguos centros de poder político y cultural donde se cultivó la filología. 2006.

-.-

Las Glosas Emilianenses -un códice del siglo XI encontrado en los monasterios de San Millán de la Cogolla, donde un monje dejó el legado más importante de nuestra cultura- son consideradas el primer testimonio escrito que existe en lengua castellana.

 

+++

 

 

 

 

ALGUNOS MITOS PROTESTANTES

 

Sobre la supuesta ‘ignorancia bíblica’ de los tiempos medievales

 

Agradecemos al autor – www.apologetica.org -

La obra Sección I del Griego del Nuevo Testamento, que facilita en sus cursos de lenguas bíblicas la entidad protestante s.e.u.t. (Seminario Evangélico Unido de Teología, ligado a la Iglesia Evangélica Española y a la Iglesia Española Reformada Episcopal), no se centra en la lengua griega, como sería de esperar, sino que incursiona en el terreno de la exégesis y de la historia al exponer algunos de los principios "exegéticos" de la pseudo-reforma protestante, así como al enseñar sin rubor los mitos de la historiografía "reformada". Vamos a ver cómo esta obra maestra de manipulación ideológica carece de base científica y bíblica.

Mito primero

Se trata de la supuesta ignorancia de los pueblos de Europa en materia bíblica antes de la pseudo-reforma protestante, tal y como se afirma en la lección 34 de la Sección I (pág. 5.8), donde se dice a propósito de la Edad Media, la "Edad de las tinieblas", que dicha ignorancia se debía a estar escrita la Biblia "sólo en idiomas antiguos, como el latín y el griego. La Biblia estaba sólo disponible, mayormente, en latín, y el hombre corriente de entonces no estaba más versado en latín que el operario de una fábrica de Ford en la actualidad"; y "un poco antes de la Reforma, algunos comenzaron a traducir la Biblia a lenguas europeas (...) a pesar de la terrible oposición y persecución".

Parece imposible mayor número de falsedades en tan pocas líneas. 

Vamos por partes:

1) La Edad Media comienza en el siglo V d.C., a contar desde el año de la caída de Roma. En dicha época la mitad occidental del antiguo imperio romano, dominada por los bárbaros, hablaba latín y disponía de una excelente versión de la Biblia: la Vulgata de San Jerónimo; la mitad oriental del imperio, que sobrevivió hasta que los turcos conquistaron Constantinopla en el siglo XV, hablaba griego y podía leer en esa lengua tanto en Nuevo Testamento como el Viejo (este último en varias versiones, como la de los LXX); de suerte que en la Edad Media el pueblo tenía un conocimiento amplísimo de las Escrituras.

2) La Biblia se traducía a las lenguas vernáculas muchos siglos antes de la pseudo-reforma de Lutero, Calvino y compañía, pues:

a) Los santos católicos Cirilio y Metodio tradujeron la Biblia al búlgaro antiguo en el siglo IX, ¡en plena Edad Media, la "Edad de las tinieblas"! (cf. Lengua y Literatura Latinas I, autores varios, UNED, Madrid, 1986, pág. 32, e Iniciación a la fonética, fonología y morfología latinas, José Molina Yébenes, Publicacions Universitat de Barcelona: Barcelona 1993, pág. 4); así, los búlgaros podían leer la Biblia en su lengua.

b) El obispo Ulfilas (arriano, no católico), evangelizador de los godos de Dacia y Tracia, tradujo la Biblia al gótico pocos años antes de que San Jerónimo acabara la Vulgata, de suerte que cuando llegaron las "tinieblas" medievales ¡los godos podían leer la Biblia en su lengua materna! (cf. José Molina Yévenes, op. cit., pág. 5; Esteban Torre, Teoría de la traducción literaria, Ed. Síntesis, 1994, pág. 24, y UNED, op. cit., pág. 32).

c) El monje católico Beda el Venerable tradujo al anglosajón o inglés antiguo el Evangelio de San Juan poco antes de su muerte, acaecida en el año 735, o sea: ¡en plena Edad Media, "la Edad de las tinieblas"! (cf. Esteban Torre, op. cit., pág. 24).

d) El gran historiador Giuseppe Riciotti, autor de obras meritísimas como Vida de Jesucristo (Ed. Luis Miracle, Barcelona 1978) e Historia de Israel (Ed. Luis Miracle, Barcelona 1949), nos informa en su introducción a la Sagrada Biblia de que, en Italia, "la Biblia en lengua vulgar era popularísima en los siglos XV y XVI", y de que "desde el siglo XIII se poseen" traducciones italianas de la Biblia, aunque "se trata de traducciones parciales", es decir, aunque se trata de traducciones de los libros sagrados más memorables y accesibles, pues a nadie, excepción hecha de unos cuantos eruditos, le interesaba, p. ej., el elenco interminable y fastidiosísimo de las genealogías del libro de los Números (tomado de sí sí -  no no, n. 70, abril 1998, pág. 7).

e) La obra Historia de la Literatura I (Antigua y Medieval) (autores varios, UNED, Madrid, 1991, pág. 103) nos informa de lo siguiente tocante a las versiones castellanas de la Biblia: "hallamos en el siglo XIII otro grupo de obras formado por las traducciones de la Biblia que se realizaron en este periodo. Ya en la primera mitad del siglo nos encontramos con el primer texto conservado que se incluye en este grupo: la Fazienda de Ultramar. Pese a que algunos han querido retrasar su redacción hasta mediados del siglo XII, no parece, por su lengua, que fuere escrita en fecha tan temprana. No es una simple versión de la Biblia. Contiene, junto a la propia traducción (realizada, al parecer, no directamente de la Vulgata sino de una traducción latina del siglo XII efectuada sobre los textos hebreos), otra serie de materiales: descripciones geográficas, relatos tomados de la antigüedad clásica... Parece que pretende ser una especie de guía para los peregrinos que viajaban a Tierra Santa. Mediante estas traducciones de la Biblia se consiguió que personas que sabían leer en su propia lengua pudiesen recibir más directamente las enseñanzas religiosas. Las versiones eran también aprovechadas para lectura en voz alta realizada en grupos reducidos. La Iglesia española de la época no era muy partidaria de las Biblias romances, y de hecho en el Concilio de Tarragona de 1233 llegó a prohibir su lectura. Pese a ello la traducción de las Escrituras no fue abandonada, se desarrolló ampliamente a lo largo del siglo XIII y las Biblias romanceadas fueron leídas incluso por los reyes de la época".

Está claro: mucho antes de Calvino y Lutero, el pueblo castellano leía la Biblia en su lengua. La enorme extensión de las traducciones castellanas muestran que el derecho prohibitivo del Concilio Tarraconense o no se aplicó o enseguida cayó en desuso. Dicha decisión conciliar tenía su explicación: antes de autorizar la lectura de una versión había que mirar si acaso estaba bien hecha, sin falseamientos del texto sagrado. La escasa calidad literaria de las versiones junto con el aditamento de otros materiales no era de lo más a propósito para alejar toda sospecha; pero no se persiguió a nadie por traducir la Biblia al castellano, lo cual es muy significativo.

f) "La Edad Media presenció el florecimiento en Francia de un gran número de traducciones de la Sagrada Escritura a todas las lenguas y dialectos de Oc y de Oil [para todas las antiguas versiones francesas nos remitimos a: P. C. Chauvin, La Bible depuis ses origines jusqu´à nos jours]. Se poseen algunas que se remontan al siglo XII e incluso a finales del XI. En el siglo XIII, la Universidad de París presentó una traducción de ambos Testamentos que hizo ley durante mucho tiempo. Con todo, aparecieron otras versiones francesas, particularmente en el siglo XIV. Una de ellas, la de Guyart Desmoulins, de finales del siglo XIII pero actualizada tocante al estilo, se imprimió desde 1478 en cuanto al Nuevo Testamento, y en su totalidad en 1487" (Daniel Raffard de Brienne, Traductor, Traditor. Les nouvelles traductions de l´Écriture Sainte, en la revista Lecture et Tradition, julio-agosto de 1986).

Lutero se jactaba de haber sido el primero en traducir la Biblia al alemán, pero ya el heresiarca Calvino le recordó que dicho honor no le pertenecía; en efecto, sabemos que el fraile editó en 1522 el Nuevo Testamento, y en 1532 lo restante, y que "se ha dicho de esta versión, con gran falta de verdad histórica, que era la primera versión alemana en lengua vernácula, cuando para entonces sólo en Alemania había catorce versiones en lengua erudita y cinco en lengua corriente. Además había muchas versiones parciales, como del Nuevo Testamento, de los Salmos... (cf. Janssen: Geschichte des deutschen Volkes seit dem Ausgang des Mittelalters, 8 vv., Friburgo, 1883-1893, tomo I, pág. 51)" (Francisco J. Montalbán, S.I., Los Orígenes de la Reforma Protestante, Razón y Fe, Madrid 1942, pág. 129).

g) El gran historiador Ricardo García-Villoslada nos informa también de las versiones germánicas de la Biblia antes de Lutero: "Muchos opinan que la obra principal de Martín Lutero en su vida fue la traducción de la Sagrada Escritura al idioma de su pueblo. No cabe duda que la versión vernácula de la Biblia y la divulgación de la misma, ofreciéndola como única norma de fe, jugó un papel importantísimo en la fundación y establecimiento de la Iglesia luterana. Exagerando sus méritos, por otra parte innegables, solía repetir que en la Iglesia, antes de él, nadie conocía ni leía la Biblia (Tischr. 3795 III 690; ibid., 6044 V 457 y otros muchos lugares). Hoy el lector se ríe de tan injustas aseveraciones, dictadas por la pasión. Recuérdese lo que dijimos de la lectura de la Biblia cuando Fr. Martín era novicio en Erfurt. Francisco Falk ha contado no menos de 156 ediciones desde la invención de la imprenta hasta 1520 (F. Falk, Die Bibel am Ausgange des Mittelalters [Maguncia 1905] 24). Sebastián Brant comienza su conocido poema Nave de los locos (1494) con estos versos: `Todos los países están hoy llenos de Sagrada Escritura -y de cuanto atañe a la salud de las almas-, de la Biblia´, etc. Traducciones alemanas de toda la Sagrada Escritura existían no pocas antes de Lutero, por lo menos catorce en alto alemán y cuatro en bajo alemán, sin contar las versiones parciales, salterios, evangeliarios, etc. En el siglo XIV se hizo en Baviera una traducción total, que el impresor alsaciano Juan Mentelin hizo estampar en Estrasburgo en 1466, y que con algunas modificaciones fue reimpresa trece veces antes de que apareciese la de Lutero, llegando a ser como una Vulgata alemana, según Grisar. (Puede consultarse la gran edición de W. Kurrelmeyer, Die erste deutsche Bibel [Tubinga 1903-15], 10 tomos con el texto primigenio y las correcciones de las 13 ediciones posteriores. Véase también W. Kurrelmeyer, The Genealogy of the Prelutheran Bibles, en The Journal of Germanic Philology, 3,2 [1900] 238-47; W. Walter, Die Deutsche Bibel: übersetzung des Mittelalters, Braunschweig 1889-92)" (García-Villoslada, Martín Lutero, BAC, Madrid 1976, t. II, pág. 399).

h) También se puede mencionar la traducción de la Biblia, en la Edad Media, a otras lenguas indoeuropeas, como el armenio (cf. UNED, op. cit., pág. 30 y Molina Yébenes, op. cit., pág. 4), hecha en el siglo V, ¡el siglo en que comienza la "Edad de las tinieblas"!

Con lo dicho hasta ahora es suficiente para demoler uno de los mitos de la historiografía protestante: la tremenda ignorancia en punto a la Biblia en que la malvada Iglesia Católica mantenía a los pueblos cristianos medievales.

Mito segundo

En la Edad Media "la mayoría de las personas no sabían leer ni escribir. Así que estaban `a oscuras´ por lo que respecta a toda clase de conocimiento, ya que no podía ser comunicado" (Lección 34 de la Sección I, pág. 5.8).

¡Esto es genial! ¿Dónde debió estudiar historia el autor? ¿En un cursillo televisivo de la BBC?

Veamos lo que nos dice sobre este asunto esa ciencia llamada Historia: "En la Edad Media, como en todas las épocas, el niño va a la escuela. Por lo general, es la escuela de su parroquia o del monasterio más cercano. En efecto, todas las iglesias tienen una escuela: a ello obliga el Concilio de Letrán de 1179, y en Inglaterra, país más conservador que el nuestro, todavía puede verse la iglesia junto a la escuela y el cementerio. Muchas veces son fundaciones señoriales las que garantizan la instrucción de los niños; Rosny, una pequeña aldea a orillas del Sena, tenía desde comienzos del siglo XVIII una escuela que había fundado hacia el año 1200 su señor Gui V Mauvoisin. Otras veces se trata de escuelas exclusivamente privadas; los habitantes de un poblado se asocian para mantener a un maestro que toma a su cargo la enseñanza de los niños. (...)También los capítulos de las catedrales estaban sometidos a la obligación de enseñar dictada por el Concilio de Letrán (Nota 1: En cada diócesis, dice Luchaire, aparte de las escuelas rurales o parroquiales que ya existían... los capítulos y los principales monasterios tenían sus escuelas, su personal de profesores y alumnos. La societé française au temps de Philippe Auguste, pág. 68). El niño entraba en ellas [en las escuelas] a los siete u ocho años de edad, y la enseñanza que preparaba para los estudios universitarios se extendía a lo largo de una década, lo mismo que hoy, de acuerdo con los datos que proporciona el abad Gilles el Muisit. Varones y niñas estaban separados; para las niñas había establecimientos particulares, tal vez menos numerosos, pero donde los estudios alcanzaban a veces niveles muy altos. La abadía de Argenteuil, donde se educó Eloísa, proporcionaba el aprendizaje de la Sagrada Escritura, letras, medicina y hasta cirugía, aparte del griego y el hebreo, que introdujo Abelardo. En general, las escuelas daban a sus alumnos nociones de gramática, aritmética, geometría, música y teología, que les permitían acceder a las ciencias que se estudiaban en la Universidad; algunas incluían alguna enseñanza técnica. La Histoire Littéraire menciona como ejemplo la escuela de Vassor en la diócesis de Metz, donde al mismo tiempo que aprendían la Sagrada Escritura y las letras, los alumnos trabajaban el oro, la plata y el cobre (Nota 2: L. VII, c. 29; registrado por J. Guiraud, Histoire partiale, histoire vraie, pág. 348). (...) En esta época los niños de las diferentes clases sociales se educaban juntos, como lo atestigua la conocida anécdota que presenta a Carlomagno irritado contra los hijos de los barones, que eran perezosos, contrariamente a los hijos de los siervos y los pobres. La única distinción que se hacía era la de la retribución, dado que la enseñanza era gratuita para los pobres y de pago para los ricos. Veremos que esa gratuidad podía prolongarse mientras duraran los estudios y también extenderse al acceso al título, puesto que el ya mencionado Concilio de Letrán prohíbe a las personas cuya función era dirigir y controlar las escuelas `que exijan a los candidatos al profesorado una remuneración para que se les otorgue el título´. Por otra parte, en la Edad Media había poca diferencia en la educación que recibían los niños de diferente condición; los hijos de los vasallos más humildes se educaban en la mansión señorial junto a los del señor, los hijos de los burgueses ricos estaban sometidos al mismo aprendizaje que el del más humilde artesano si querían atender a su vez el comercio paterno. Ésta es sin duda la razón por la cual hay tantos grandes de origen humilde: Suger, que gobernó Francia durante la cruzada de Luis VII, era hijo de siervos; Maurice de Sully, el obispo de París que hizo construir la iglesia de Nôtre-Dame, nació de un mendigo; San Pedro Damián fue porquero en su infancia, y Gerbert d´Audrillac, una de las luces más fulgurantes de la ciencia medieval, fue también pastor; el papa Urbano VI era hijo de un zapatero de Troyes, y Gregorio VII, el gran Papa de la Edad Media, de un pobre cabrero. A la inversa, muchos grandes señores son letrados cuya educación no debió diferir en mucho de la de los clérigos: Roberto el Piadoso componía himnos y secuencias latinas; Guillermo IX, príncipe de Aquitania, fue el primero de los trovadores; Ricardo Corazón de León nos dejó poemas, lo mismo que los señores de Ussel, de Baux y muchos otros; para no hablar de casos más excepcionales como el del rey de España Alfonso X" (Régine Pernoud, A la luz de la Edad Media, Ed. Juan Granica, Barcelona ESPAÑA 1988, págs. 115-118).

Todo lo anterior, pura historia, nos presenta un cuadro de la Edad Media muy distinto del dibujado por la mitología protestante: la instrucción era vastísima, todo el mundo tenía acceso al conocimiento de las Escrituras, y la cultura era gratuita para los pobres (lo contrario de lo que ocurre en nuestro mundo protestantizado). ¿Dónde están, pues, las "tinieblas" medievales? Tan sólo en la mente de los mitógrafos protestantes.

Luis Fernando Pérez -
luisfdo@civitasdei.org

 

-.-

Un capítulo menos en la leyenda negra, tan falaz como voluminosa, valga la antítesis, pues no siempre una mentira se convierte en realidad, por muchas veces que se repita.

 

+++

 

En la Edad Media, un rey de Francia, Felipe IV, llegó a falsificar las bulas pontificias para desacreditar al Papa Bonifacio VIII. Y cómo no recordar que a finales del siglo XIX, durante el Concilio Vaticano I, durante la discusión sobre la infalibilidad pontificia, hubo fugas de documentos usados como base para una serie de artículos firmados con seudónimo, las “Cartas de Quirino” publicados en Alemania: fueron usadas para desacreditar el Concilio.

 

+++

 

Altar mayor sobre la tumba del apóstol Pedro - Colina vaticana 2009

 

Léo MOULIN, ex-profesor de Historia y Sociología de la Universidad de Bruselas, profundo conocedor de la Edad Media y uno de los intelectuales más prestigiosos de Europa. Masón en su juventud y con más de 80 años -si no se ha muerto en estos meses-, siempre se mantuvo laico, racionalista y agnóstico. Año 1998 - Declaraciones al periodista italiano Vittorio Messori (converso al catolicismo desde el comunismo):
 

«Haced caso a este viejo incrédulo que sabe lo que se dice: la obra
maestra de la propaganda anticristiana es haber logrado crear en los
cristianos, sobre todo en los católicos, una mala conciencia,
infundiéndoles la inquietud, cuando no la vergüenza, por su propia
historia. A fuerza de insistir, desde la Reforma hasta nuestros días han
conseguido convenceros de que sois los responsables de todos o casi
todos los males del mundo. Os han paralizado en la autocrítica
masoquista para neutralizar la crítica de lo que ha ocupado vuestro
lugar. Habéis permitido que todos os pasaran cuentas, a menudo falseadas
casi sin discutir. No ha habido problema, error o sufrimiento histórico
que no se os haya imputado. Y vosotros, casi siempre ignorantes de
vuestro pasado, habéis acabado por creerlo, hasta el punto de
respaldarlos. En cambio, yo (agnóstico, pero también un historiador que
trata de ser objetivo) os digo que debéis reaccionar en nombre de la
verdad. De hecho, a menudo no es cierto. Pero si en algún caso lo es,
también es cierto que, tras un balance de veinte siglos de cristianismo,
las luces prevalecen ampliamente sobre las tinieblas. Luego ¿por qué no
pedís cuentas a quienes os las piden a vosotros? ¿Acaso han sido mejores
los resultados de lo que ha venido después? ¿Desde qué púlpitos
escucháis, contritos, ciertos sermones? ¡Aquella vergonzosa mentira de
los "siglos oscuros", por estar inspirados en la fe del Evangelio! ¿Por
qué entonces todo lo que nos queda de aquellos tiempos es de una belleza
y sabiduría tan fascinantes? También en la historia sirve la ley de
causa y efecto...».

 

+++

 

 

BIBLIA - “Las Escrituras no se pueden interpretar solo con los instrumentos de la ciencia de la exégesis –como hacen los protestantes-, mas va leída a la luz de la Tradición del Magisterio”. “En la Iglesia, las Sagradas Escrituras, cuya comprensión crece bajo la inspiración del Espíritu Santo, y el misterio de la interpretación auténtica, dado a los apóstoles, pertenecen el uno al otro en modo indisoluble. Y entonces, allí donde la Sagrada Escritura viene separada de la voz viviente de la Iglesia, vemos que esa cae prisionera a las disputas de los expertos”.

2005-05-07 – S. S. Benedicto XVI – San Juan de Letrán.

La Tradición engendra la Escritura: “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”.
-II Tesalonicenses 2,15

 

+++

 

DE CÓMO LA IGLESIA CATÓLICA IBA ESCRIBIENDO EL NUEVO TESTAMENTO… El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya San Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El Apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).

El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).
Es cierto que no podemos escuchar las palabras de Jesús, como podemos escuchar, por ejemplo, las palabras del Papa Juan Pablo II, de feliz memoria, por medio de un video o un DVD. En este caso estaremos escuchando las palabras del difunto Papa. Jesús, en cambio, no es un difunto; él está vivo y está hablando hoy. En efecto, él aseguró a sus apóstoles que hablaría a través de ellos y en ellos: “El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).
La voz de Cristo no cesó cuando murió el último apóstol, como enseña el Catecismo: “Por institución divina los Obispos han sucedido a los apóstoles como pastores de la Iglesia. El que los escucha a ellos, escucha a Cristo; el que, en cambio, los desprecia a ellos, desprecia a Cristo y al que lo envió” (N. 862). La recomendación de Dios no está errada –‘absit’- cuando nos manda escuchar a Jesús, porque Jesús está vivo hoy y habla a través de los legítimos pastores de la Iglesia que son sucesores de esos apóstoles. “Escuchémosles”. Dos milenios, solo la Iglesia Católica anunciando a Cristo: “El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).
“fidem custodire, concordiam servare”», custodiar la fe, conservar la concordia.

 

+++

 

Biblia - Datos sabidos, pero sorprendentes, para quien esté abierto a una comprensión correcta del hecho cristiano en la Historia: «Considerando la Ilíada, conservada en su integridad por códices copiados alrededor de quince siglos después del su composición, el Nuevo Testamento se lee íntegramente en manuscritos copiados unos tres siglos después de su realización. Además, el número de los ejemplares respectivos, íntegros y fragmentarios, se acerca a los trescientos para la Ilíada, y a casi seis mil para los escritos neotestamentarios».

 

+++

 

BIBLIA - La revelación que la Sagrada Escritura contiene y ofrece ha sido puesta por escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo. La Santa Madre Iglesia, fiel a la fe de los Apóstoles, reconoce que todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos, en cuanto que, escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor, y como tales han sido confiados a la Iglesia. En la composición de los libros sagrados, Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería. Como todo lo que afirman los hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra. Por tanto, toda la Escritura, inspirada por Dios, es útil para enseñar, reprender, corregir, instruir en la justicia; para que el hombre de Dios esté en forma, equipado para toda obra buena.
Dios es el autor que inspira los libros de ambos Testamentos, de modo que el Antiguo encubriera el Nuevo, y el Nuevo descubriera el Antiguo. Pues, aunque Cristo estableció con su sangre la Nueva Alianza, los libros íntegros del Antiguo Testamento, incorporados a la predicación evangélica, alcanzan y muestran su plenitud de sentido en el Nuevo Testamento y, a su vez, lo iluminan y lo explican.

Constitución Dei Verbum, 11.16 – Concilio VATICANO II

 

+++

 

 

Ejemplo del estudio bíblico en el medioevo español

 

 

La Biblia de Ripio - ESPAÑA

 

Las Biblias de Ripoll se escribieron en el primer cuarto del siglo XI en el scriptorium del monasterio de Santa María de Ripoll.

Del scriptorium de Ripoll salieron tres ejemplares de la Biblia. Uno de ellos desapareció en el incendio de 1835. El segundo ejemplar de la Biblia de Ripoll es el que se encuentra actualmente en la Biblioteca Vaticana y que por error se atribuyó al Monasterio de Farfa (Biblia de Farfa). Copiada en Ripoll entre los años 1015 y 1020, los monjes de San Victor la trasladaron a Marsella en el 1170. El formato es de gran infolio. Contiene, además de los libros bíblicos, más de 200 prólogos, sumarios y textos introductorios, que constituyen una especie de enciclopedia de la Sagrada Escritura. La gran cantidad de miniaturas y dibujos que contiene sobre los libros históricos del Antiguo Testamento y los evangelios, la convierten en una de las Biblias con más ilustraciones de la Edad Media. El tercer ejemplar conocido como la Biblia de Roda se copió en el scriptorium de Ripoll entre el 1010 y el 1015 y en el siglo XII fué trasladada al Monasterio de Sant Pere de Rodes, de donde toma su nombre. Fué sacada de aquel monasterio como botín de guerra en 1693 por el mariscal Noailles y actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional de París.

 

El scriptorium de Ripoll

Además de escribanos, el scriptorium albergaba iluminadores y miniaturistas autores de los dibujos y miniaturas de la Biblia que fueron la fuente iconográfica de la portada del monasterio. La formación de determinadas tendencias artísticas caracterizaron a Ripoll como uno de los centros de pintura y escultura durante el periodo románico.

Del scriptorium de Ripoll, salieron también otras obras capitales de la historiografía catalana como las diversas redacciones de las Gesta comitum Barcinonensium et regum Aragonum iniciadas bajo el reinado de Ramon Berenguer IV.
Los Cronicons Rivipul.lenses, el panegírico latino catalán Carmen Campidoctoris (1098-99) (Canto del Campeador) de 129 versos narrando las gestas del Cid y su enfrentamiento con el conde de Barcelona, la Brevis historia monasterii Rivipul.lensis (1147) y los Carmina Rivipullensia (o cancionero erótico de Ripoll) , que contiene, entre muchas otras poesías, veinte composiciones de tema amoroso y estilo goliárdico, son algunas de las obras producidas.

Anticipándose en más de un siglo al resto de traducciones de la peninsula, del scriptorium de Ripoll surgirían en el siglo X un conjunto de traducciones al latín de obras matemático - astronámicas árabes que más tarde se difundirían por Europa: Geometrias Sphaera, Mensura Astrolabii, etc.

 

Rudimentario mapa de la Península Ibérica - ESPAÑA

Archivo de la Corona de Aragón, Manuscritos de Ripoll 106, fol. 82r.

El mapa ilustra un texto titulado Demostratio artis geometricae ex multis voluminibus digestum, contenido en un manuscrito misceláneo del s. XI procedente del Monasterio de Santa María de Ripoll. Ripoll fue en el siglo XI un centro cultural de singular importancia en los territorios catalanes. De su biblioteca ingresaron en el Archivo de la Corona de Aragón una Aritmética y un De musica de Boecio, del s. XI, un tratado sobre el astrolabio, con la primera traducción de la ciencia árabe, etc. Presenta la Península Ibérica en forma de pentágono invertido. De izquierda hacia abajo y luego hacia la derecha, recoge las ciudades de Narbona, Impurias, Ierunda, Barchinona, Terrachona, Cartago, Gadis, Bracaram y Vrigancia civitas. Su utilidad como información cartográfica es nula. 2005.

http://www.davinci-systems.es/ripoll/biblia.htm

 

+++

 

El Papa vuelve a pedir perdón por

la Inquisición y sus heridas

 

JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL/ Edición impresa - religión.

 

ROMA. Juan Pablo II renovó ayer la solemne petición de perdón a Dios, formulada en el año 2000, por los «métodos de intolerancia y violencia» como la Inquisición, que «representa para la opinión pública el símbolo del antitestimonio y del escándalo». Con motivo de la presentación de las actas del Simposio Internacional sobre la Inquisición, celebrado en el Vaticano en 1998, el Papa señaló que su petición de perdón «se refería tanto a los dramas de la Inquisición como a las heridas en la memoria que son su consecuencia». Al presentar el libro, el profesor Agostino Borromeo, coordinador del trabajo, subrayó que después del acto penitencial del Papa y del inmenso trabajo de investigación, «los historiadores ya no utilizan el tema de la Inquisición para atacar o defender la Iglesia: simplemente ofrecen los datos».

La ponencia del profesor Gustav Heningsen sobre la quema de brujas revela que la Inquisición quemó a 4 mujeres en Portugal, 59 en España y 36 en Italia. En esa época de locura, los tribunales civiles de Europa procesaron por brujería a más de 100.000 mujeres, de las que dieron muerte a más de 50.000. El cardenal Georges Cottier no excluyó que la Iglesia tenga que pedir perdón en el futuro por escándalos más recientes, y recordó que «la pena de muerte sólo fue abolida en Francia en 1976». Roger Etchegaray añadió que el Papa pone en práctica la declaración «Dignitatis humanae» del Vaticano II: «La verdad sólo puede imponerse por la fuerza misma de la verdad». ‘ABC’ 2004-06-16- ROMA ITALIA

   

+++

 

Mientras que Francia aplica la pena de muerte hasta el año 1976 y los EE.UU. Arabia Saudita, Sudán, Irán, Pakistán, Irak,  etc. la siguen aplicando en el 2005…

 

+++

  

¿Por qué aún todas las autoridades eclesiásticas protestantes no piden perdón por sus Inquisiciones y tantas heridas causadas? 2005

 

+++

 

“Un Islam hecho de crucifixiones, decapitaciones, de esclavitud, de conversiones forzadas y de engaño”. Mons. Cesare Mazzolari, Misionero Comboniano y Obispo de Rumbek, en el Sudán – Y estamos en el 2004-06-03

 

+++

 

Al igual que ocurre con cualquier otra expresión de la mente humana, quizás la objetividad plena es imposible, pero lo que se le pide a cualquier intelectual honrado es que, cuando menos, haga el esfuerzo de buscarla, tenga la valentía de acercarse serena y responsablemente al mayor grado de objetividad histórica posible.

  

 

+++

 

Tradición - ...guarda el depósito. Evita las palabrerías profanas, y también las objeciones de la falsa ciencia; algunos que la profesaban se han apartado de la fe.

-I Timoteo 6,20-21.

 

La paciencia de nuestro Señor juzgadla como salvación, como os lo escribió también Pablo, nuestro querido hermano, según la sabiduría que le fue otorgada. Lo escribe también en todas las cartas cuando habla en ellas de esto. Aunque hay en ellas cosas difíciles de entender, que los ignorantes y los débiles interpretan torcidamente - como también las demás Escrituras - para su propia perdición.
-II Pedro 3,15-16

La Tradición engendra la Escritura: “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”.
-II Tesalonicenses 2,15

 

Con todo, la Tradición, según el espíritu de los dos grandes precursores del Concilio Vat. II, J.A. Möhler y J.H. Newmann, no es una entidad petrificada; es una tradición viva. Es un acontecimiento en el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a la plenitud de la verdad, según la promesa del Señor (cf. Jn 16, 13), revelándonos sin cesar el Evangelio, que nos ha sido transmitido una vez para siempre, y haciéndonos progresar en la comprensión de la verdad revelada una vez para siempre (cf. Dei Verbum, 8; DS 3020). Según el obispo mártir san Ireneo de Lyon, es el Espíritu de Dios quien mantiene joven y vigoroso el patrimonio apostólico que nos ha sido transmitido una vez para siempre (cf. Adversus haereses III, 24, 1:  Sources chrétiennes, n. 211, París 1974, p. 472).

 

+++

 

La Iglesia primitiva siempre ‘católica porque era y es universal’, en el siglo II, tomó tres decisiones: ante todo establecer el canon, subrayando así la soberanía de la Palabra y explicando que no sólo el Antiguo Testamento es "hai grafai", sino que, juntamente con él, el Nuevo Testamento constituye una sola Escritura y de este modo es para nosotros nuestro verdadero soberano. Pero, al mismo tiempo, la Iglesia formuló la sucesión apostólica, el ministerio episcopal, consciente de que la Palabra y el testigo van juntos, es decir, que la Palabra está viva y presente sólo gracias al testigo y, por decirlo así, recibe de él su interpretación, y que recíprocamente el testigo sólo es tal si da testimonio de la Palabra. Y, por último, la Iglesia añadió un tercer elemento:  la "regula fidei", como clave de interpretación.

La Tradición engendra la Escritura: “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”.
-II Tesalonicenses 2,15

 

+++

 

Medieval - El único momento histórico en que Europa tuvo su unidad fue con la cristiandad medieval. Era la Europa católica. La cristianitas de la Europa medieval era la patria común. La reforma luterana destruyó todo esto, separó a los países y creó los nacionalismos.

Vittorio Messori; escritor, periodista, comentarista e investigador histórico. MMV.

 

La síntesis del saber teológico, filosófico y de otras ciencias realizada por las Universidades en los siglos XIII y XIV, en que se forma el Humanismo, es impensable sin el cristianismo.

Quién, sino la Iglesia, a través de los monasterios, salvó la ciencia de los clásicos y la transmitió para el futuro; quién creó las universidades, sino la Iglesia; quién fue mecenas del arte y de la mejor cultura de Europa, sino la Iglesia; quién lo sigue siendo.

 

- Cómo sintetizar en pocas palabras, y para las diversas expresiones del arte, el poder creativo de los largos siglos del medievo cristiano? Una entera cultura, aunque siempre con las limitaciones propias de todo lo humano, se impregnó del Evangelio y, cuando el pensamiento teológico producía la Summa de Santo Tomás, el arte de las iglesias doblegaba la materia a la adoración del misterio, a la vez que un gran poeta como Dante Alighieri podía componer "el poema sacro, en el que han dejado su huella el cielo y la tierra", como él mismo llamaba la Divina Comedia.

 

+++

 

La síntesis del saber teológico, filosófico y de otras ciencias realizada por las Universidades en los siglos XIII y XIV, en que se forma el Humanismo, es impensable sin el cristianismo.

 

La Iglesia siembra la Europa y la América recién descubierta, con el saber y la universalidad de la ciencia en las ´universidades´.

 

+++

 

Gracias a la Iglesia Católica, antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo Scholasticus.

 

La Universidad y, de modo más amplio, la cultura universitaria constituyen una realidad de importancia decisiva. En su ámbito se juegan cuestiones vitales, profundas transformaciones culturales, de consecuencias desconcertantes, suscitan nuevos desafíos. La Iglesia no puede dejar de considerarlos en su misión de anunciar el Evangelio.

La Universidad es, en su mismo origen, una de las expresiones más significativas de la solicitud pastoral de la Iglesia. Su nacimiento está vinculado al desarrollo de escuelas establecidas en el medioevo por obispos de grandes sedes episcopales. Si las vicisitudes de la historia condujeron a la « Universitas magistrorum et scholarium » a ser cada vez más autónoma, la Iglesia continúa igualmente manteniendo aquel celo que dio origen a la institución.3 Efectivamente, la presencia de la Iglesia en la Universidad no es en modo alguno una tarea ajena a la misión de anunciar la fe. « La síntesis entre cultura y fe no es sólo una exigencia de la cultura, sino también de la fe... Una fe que no se hace cultura es una fe que no es plenamente acogida, enteramente pensada o fielmente vivida ».4 La fe que la Iglesia anuncia es una fides quaerens intellectum, que debe necesariamente impregnar la inteligencia del hombre y su corazón, ser pensada para ser vivida. La presencia eclesial no puede, pues, limitarse a una intervención cultural y científica. Tiene que ofrecer la posibilidad efectiva de un encuentro con Jesucristo.

Concretamente, la presencia y la misión de la Iglesia en la cultura universitaria revisten formas diversas y complementarias. Primeramente está la tarea de apoyar a los católicos comprometidos en la vida de la Universidad como profesores, estudiantes, investigadores o colaboradores. La Iglesia se preocupa luego por el anuncio del Evangelio a todos los que en el interior de la Universidad no lo conocen todavía y están dispuestos a acogerlo libremente. Su acción se traduce también en diálogo y colaboración sincera con todos aquellos miembros de la comunidad universitaria que estén interesados por la promoción cultural del hombre y el desarrollo cultural de los pueblos.

 

+++

 

La Iglesia católica erige universidades para la cultura de los pueblos. 

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SANTO DOMINGO – UASD

Primada de América - Fundada el 28 de Octubre de 1538

La Universidad de Santo Tomás de Aquino, hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo, fue fundada bajo el reinado de Carlos I de España y V de Alemania por la Bula in Apostolatus Culmine. "Academia de Santo Tomás de Aquino en el Imperial Convento de la Isla Hispaniola".

 

+++

 

En Macao-CHINA, con la creación del prestigioso Colegio universitario San Pablo, se erigió la primera universidad de estudios del Extremo Oriente ya en 1594, es decir, apenas treinta y nueve años después de que los navegantes portugueses desembarcaran por primera vez en Macao.

[La primera universidad en la historia de la educación moderna de China

Fundada el 2 de octubre de 1895, la Universidad de Tianjin fue denominada originalmente "Escuela de Beiyang". En 1951, se renombró como la Universidad de Tianjin. Exactamente 300 años después que los católicos fundaran en Macao-China].

 

+++

 

 

15-Junio-2004 -- Servicio Informativo del Vaticano

 

 

ACTAS DEL SIMPOSIO INTERNACIONAL SOBRE LA INQUISICION

  

CIUDAD DEL VATICANO, 15 JUN 2004 (VIS).-Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede los cardenales Roger Etchegaray, ex presidente del Comité Central del Gran Jubileo del Año 2000; Jean-Louis Tauran, archivero y bibliotecario de la Santa Iglesia Romana y Georges Cottier, O.P., pro-teológo de la Casa Pontificia, presentaron el volumen titulado "La Inquisición", que contiene las actas del simposio internacional celebrado en el Vaticano del 29 al 31 de octubre de 1998, organizado por la Comisión Histórico-Teológica del comité del Año Jubilar. También intervino en el acto el profesor Agostino Borromeo, encargado de la edición.

 

El cardenal Etchegaray leyó un mensaje del Papa, en el que afirma que la celebración del simposio responde al deseo manifestado en la carta apostólica ´Tertio millennio adveniente´ (1994): ´Es justo que, mientras el segundo Milenio del cristianismo llega a su fin, la Iglesia asuma con una conciencia más viva el pecado de sus hijos recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se han alejado del espíritu de Cristo y de su Evangelio, ofreciendo al mundo, en vez del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar que eran verdaderas formas de ´antitestimonio y de escándalo´".

 

"En la opinión pública -escribe el Papa- la imagen de la Inquisisión representa de alguna forma el símbolo di este antitestimonio y escándalo. ¿En qué medida esta imagen es fiel a la realidad? Antes de pedir perdón es necesario conocer exactamente los hechos y reconocer las carencias respecto a las exigencias evangélicas en los casos en que sea así. Este es el motivo por el que el Comité se ha dirigido a historiadores, cuya competencia científica es universalmente reconocida".

Juan Pablo II recuerda que el 12 de marzo de 2000 se celebró una jornada especial en la que se pidió perdón "por los errores cometidos en el servicio a la verdad recurriendo a métodos no evangélicos". Esa solicitud de perdón "vale tanto para los dramas relacionados con la Inquisición como para las heridas de la memoria que son su consecuencia. (...) Este volumen -concluye- se inscribe en el espíritu de esta petición de perdón".

 

El cardenal Cottier señaló que el hecho de que el volumen salga con retraso no se debe "a que la publicación estuviese parada debido a la oposición de alguno. Lo desmiento. Se ha debido a una serie de problemas de salud".

 

Refiriéndose al simposio, en el que participaron treinta relatores y expertos de Italia, Francia, España, Portugal, Malta, Inglaterra, Suiza, Alemania, Dinamarca, República Checa, Estados Unidos y Canadá, el profesor Borromeo dijo que se habló sobre las vicisitudes que llevaron a la creación de la Inquisición en el siglo XIII, su actividad en los principales lugares en los que se difundía la herejía (en particular Francia e Italia) y sus procedimientos. Por lo que concierne a la historia moderna de esta institución, añadió Borromeo, se presentaron varias ponencias por áreas geográficas (España y Portugal, con los respectivos imperios coloniales; Italia, con especial referencia a la Congregación romana del Santo Oficio; los Países Bajos e Inglaterra). Asimismo se trató el tema de la represión de las herejías judaizantes e islamizantes, del protestantismo, el fenómeno de la brujería; la lucha contra la circulación de libros prohibidos, tanto de carácter literario como científico, y de las biblias en lengua vulgar; el contexto histórico en el que se abolieron los tribunales).

 

Las actas del simposio, dijo Borromeo, "son una obra de referencia para los estudios sobre la Inquisición, en primer lugar, por el rigor científico de las ponencias, exentas de toda polémica o apología molesta, característica de buena parte de la historiografía menos reciente; en segundo lugar, por la riqueza de los datos, que han permitido examinar algunos lugares comunes muy difundidos entre los no especialistas (el recurso a la tortura y la condena a la pena de muerte no fueron tan frecuentes como se ha creído durante tanto tiempo); en tercer lugar, porque debido a la amplitud del volumen es de desear que su publicación relance el debate intelectual sobre el tema y estimule a nuevas investigaciones". 

http://www.ewtn.com/vnews/getstory.asp?number=47405

 

+++

 

“Lo único que busco es a Dios en Cristo Jesús por el Espíritu Santo en la Iglesia católica; en obediencia incondicional al Vicario de Cristo en la tierra, el Sumo Pontífice, sirviendo a todos los seres humanos por igual.” [San Ignacio de Loyola]

 

 

+++

 

Iglesia Católica - fundada por Cristo- hace más de 2.000 años, entre…

1.      Un traidor, diez cobardes y un impetuoso, ¿cuál somos nosotros?

2.      Dos ladrones, ¿cuál somos nosotros?

3.      Un fariseo y un publicano, ¿cuál de los dos?

 

 

+++

 

“Como protestante evangélico había participado en muchas conversaciones con católicos en las cuales les enseñaba con la Biblia por qué sus creencias no eran bíblicas. Generalmente lo hacía escogiendo temas problemáticos como “el culto a la Virgen María”, “el purgatorio”, o “la Misa”. En poco tiempo, el argumento del católico quedaba hecho trizas. Como buen evangélico, tenía gran facilidad en utilizar la Biblia para refutar creencias católicas. Y si no tenía un versículo bíblico a mano, siempre volvía a la pregunta clave: “¿A donde dice eso en la Biblia?”. Y con una sonrisa burlona y triunfante veía al católico confundido tratar vanamente todo lo posible para explicar por qué las palabras “purgatorio” o “Inmaculada Concepción” no aparecen en la Biblia.

 

La historia de Scott, un ministro presbiteriano convertido al catolicismo, es una de las más fascinantes y desafiantes que he conocido.

 

Por gracia de Dios, un buen día se ha dado cuenta de que la doctrina “sola escritura”, como principio y fin de toda la reforma protestante, está tan arraigada en el pensamiento protestante que la mayoría de ellos no ha tenido la necesidad de ni siquiera comprobarlo para creerlo.

 

Un estudio sincero y honesto de las Sagradas Escrituras ha llevado a Scott a la conclusión de que la idea de “sola escritura” no sólo no es histórica, sino que tampoco es bíblica. El concepto fundamental de todo el protestantismo simplemente no aparece en ningún lugar en la Biblia, ni explícita ni implícitamente.

 

Si la doctrina fundamental del protestantismo no se puede encontrar en las Escrituras, las implicaciones para el protestantismo son definitivamente devastadoras.

 

Si “sola escritura” no se enseña en la Biblia, entonces es una idea que se refuta a sí misma.

 

Como Martín Lutero, Juan Calvino y otros reformadores decían, ¡si “sola escritura” es falso!, el protestantismo, como respuesta teológica a la reforma de la Iglesia católica del siglo XVI, también es falso, pues el protestantismo fue fundado precisamente sobre la idea de que la Biblia es la única fuente infalible de la fe para la Iglesia.

 

Sencillamente quedé pasmado al poder comprender esto.

 

Empecé a estudiar las Escrituras, recorriendo el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento para tratar de descubrir adónde se enseñaba la idea de “sola escritura”.

 

Luego de estudios intensivos y exhaustivos, incluso el estudio cuidadoso de diferentes opiniones y comentarios evangélicos y obras sobre la autoridad bíblica, me quedé horrorizado al descubrir que no había razón alguna en toda la Sagrada Escritura para la reivindicación protestante que indique que la Biblia es la única fuente infalible en lo que se refiere a doctrina y práctica cristianas.”

 

[Tomado del libro “asombrado por la verdad” de Patrick Madrid]

 

+++

 

Mito 6:         "¡No podemos tolerar la intromisión de la Iglesia en la vida privada de la gente! Ya basta con que reprima con su puritanismo a los católicos. ¡Hay que ver cómo vivía la gente cuando la Iglesia era más importante: rezaban de día, pecaban de noche, veían al demonio en todo, eran supersticiosos. Los puritanos y los victorianos son el mejor ejemplo"

 

Odiando cualquier límite para sus pasiones, la explosión liberal dirige sus armas contra la Iglesia clamando por la libertad sin límites, hasta volverla el libertinaje más aterrador. La aparatosidad de prensa y la "construcción del mundo" a través de Hollywood han creado una idea del "mundo antiguo" como una mezcla de superstición, de intolerancia, de obsesión sexual represora, de ver pecado en todo, etc. Los trasgresores siempre serán héroes y "mártires" a un mismo tiempo de una sociedad fanática.

 

Aquí encontramos tres grandes errores: la libertad sin límite, la privacidad entendida según el liberalismo y el origen del puritanismo.

 

Comencemos por el último para iluminar a los dos primeros. Recordemos que durante los desgarrantes días de la seudo-reforma iniciada por el heresiarca Lutero, Europa y la Cristiandad entera se vieron divididas. En los jirones de cristiandad "reformada", observamos en clásico ejemplo del imperio discorde y fragmentado del mal: como las pasiones se oponen en impulsos y egoísmos, la eclosión de pasiones desatadas por el orgullo y sensualidad protestante, dio origen a una infinitud de nuevas sectas acomodadas según los deseos de los congregados. Un estilo para cada vicio, podríamos decir.

 

La interpretación personal, literal y antojadiza de las Sagradas Escrituras, instauró un clima enrarecido en los territorios protestantes. El fanatismo y "literalismo" les llevaba a olvidar los preceptos de Cristo y a reinstaurar preceptos del Antiguo Testamento. La obsesión por encontrar al demonio en cualquier lugar menos en donde se encontraba (sus malas ideas y pasiones dominantes) les volvía supersticiosos. Comienzan las cazas de brujas, se acusaba de hechicería a toda cosa inexplicable. Mientras que la Santa Iglesia ni siquiera consideraba seriamente los cargos por sortilegios y hechizos, en los países protestantes se perseguía, cazaba y quemaba a quienquiera que pudiese coincidir con el "tipo" de bruja o hechicera. La Santa Inquisición ni siquiera procesaba, entre los cientos de casos anuales, a más de una o dos acusaciones cada cinco años. Y generalmente se absolvía por falta de pruebas.

 

Curiosamente la relación entre Inquisición y brujería es directa. Aunque los historiadores serios* hayan lanzado por tierra esta estúpida idea, en la mentalidad popular persiste la imagen de la Iglesia cazando brujas. Los protestantes quedan limpios de culpas porque también caen entre las "feroces" garras de la difamada Inquisición.

 

Así como ocurre con esto de las brujas y la superstición, sucede con el puritanismo. El orgullo y los principios gnósticos que encierra la revolución protestante llevan a un odio metafísico a todo lo material y carnal. Y como vulgar parodia, el demonio toma estos bufones suyos para realizar una mueca de castidad. Con ello nace el puritanismo más seco. Inglaterra y algunos países nórdicos engendran en sus senos sectas protestantes del más riguroso y fanático puritanismo. De hecho, una de estas sectas es expulsada de Inglaterra y es embarcada a las tierras salvajes de Norteamérica. Ellos darán origen a los actuales Estados Unidos. En Inglaterra, tras auges y retrocesos, cobra fuerza con el isabelismo y victorianismo: ambos símbolos de obsesión por lo sexual y pecaminoso. La sociedad victoriana, tan puritana y masónica a un mismo tiempo, extiende por todos los dominios del imperio inglés esta forma asfixiante de vida.

 

En los países católicos no sólo no se vivió esta represión diabólica, sino que veían nacer las formas más nobles y bellas de arte que expresaban la alegría de vivir. Luis XIV encarnó por siglos un ejemplo de sociedad católica y alegre, con pasión por la vida y los dones que Dios había puesto para un recto deleite del hombre. Sin embargo, como en el caso anterior, el protestantismo queda exento de culpas en la mentalidad moderna. Siempre será la Iglesia la puritana y represora. Y si alguno puede argumentar, no ya para defender las falsas ideas, sino para manchar en algo a la Iglesia como falacia ad hominem, recordando la conducta de muchos católicos y aun de no pocos religiosos de fines del siglo pasado, recordaremos al mismo lector que la Iglesia también sufrió internamente los embates del protestantismo bajo formas disimuladas. Tal fue el caso del jansenismo, una suerte de protestantismo que envenenó a una considerable parte de Europa y de América, con sus principios encubiertamente anti-marianos y de una sequedad tal que poco se diferenciaba del puritanismo protestante.

 

Contra éste, San Luis María Grignón de Montfort y tantos otros santos emprendieron una cruzada para acabar con el error y liberar a los pueblos oprimidos por la misma. No puede por eso confundirse a la Iglesia con este error pasajero de sus hijos.

Quedan así destruidas estas imágenes y acusaciones anticatólicas. Sin embargo la idea es tan fuerte en las mentalidades hijas del liberalismo que sufrimos con dolor la idea de tener que luchar por mucho tiempo más hasta que la Verdad triunfe sobre el error interesado.

 

Pero no perdamos de vista el asunto que nos ocupa: aquí el centro de la cuestión es generar sentimientos de culpa en los católicos por sostener sus principios y practicar su fe. Corregir al que yerra y enseñar al que no sabe son mandamientos de la caridad. Que la Iglesia enseñe por Divino mandato a sus hijos y al mundo entero el camino de la felicidad temporal es su obligación, no una opción libremente escogida.

 

Puede molestar al liberal escuchar hablar de mandamientos, de moral, de dominio de sí mismo, de fuerza de voluntad, de principios eternos fundados en un Dios inmutable, infinito Bien. El católico no puede callar su fe. No impone al no creyente sus principios de salvación. Sin embargo, está en el deber de todo ser humano luchar por impedir que se cometa cualquier crimen y delito. Las campañas pro vida, las advertencias sobre la ruina para las naciones que es el divorcio, el libertinaje sexual y la pérdida del sentido de honor y moral, son acciones nobles de cuidado a los hombres.

 

Que el liberalismo vea en el recuerdo de los principios éticos y morales una intromisión en su vida privada es un ejemplo elocuente de sus temores y apegos. ¿Por qué no quiere oír hablar de moral? ¿De qué huye? ¿A qué le teme? Deberemos cambiar nosotros las preguntas cuando se nos censure y acalle violentamente.

 

 

Mito 9:         "La Iglesia desprecia a quienes no son parte de Ella, mire nada más eso de extra ecclesia nula salus [fuera de la Iglesia no hay salvación] Esa "exclusividad" es anticristiana pues Cristo no lo dijo".

 

Desprendida del mito anterior, esta acusación la reservamos aparte por su ridiculez y sin sentido. El principio de San Agustín, "No existe salvación fuera de la Iglesia", ya había sido pronunciado antes por San Cipriano con estas palabras: "Quien no tiene a Dios por Padre no puede tener a la Iglesia por Madre". Si consideramos por un momento que el pecado, el error, el mal o la herejía significan la perdición eterna, veremos cuanta luz y amor arrojan estos dos principios.

 

El principio de no-contradicción nos dice que una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo un mismo punto de vista. Uno no puede salvarse mintiendo tanto como diciendo la verdad, robando como siendo honrado, quebrantando la Ley como cumpliéndola. Esto es absurdo.

 

Esta visión de la Iglesia nace de la certeza de haber sido fundada por el Mesías esperado, por el Divino Redentor. En Ella depositó el Señor la Verdad salvadora y a Ella le confió la tarea de enseñar a los hombres Su Amor y Santa Justicia que otorga a cada uno premio eterno o castigo eterno según sus obras.

 

La Iglesia, en fin, ve en el otro a una persona con dignidad, nunca una suerte de animal o de hijo de Satanás como el protestantismo vio en sus colonias.

 

¿Cómo puede despreciar a quienes no pertenecen a Ella?

 

La Iglesia no es un grupo de "iniciados" esotéricos que desprecian a los "ignorantes", ni peca del orgullo exclusivista de muchas iglesias y sectas.

 

La Santa Iglesia envía misioneros por el mundo entero, reza y pide gracias para que todos los hombres conozcan la luz. Si despreciara, no se explica la Nueva Evangelización, el celo misionero, el apostolado cotidiano y extraordinario que le caracteriza y distingue entre cualquiera de los credos con que se le compare.

 

Mario SAVIGNON. Rep. Dominicana. 2004-08-12

 

*Ver el informe definitivo de la Comisión teológica-histórica compuesta por mas de 50 eruditos del orbe (precisamente varios no católicos y tantos no cristiano) que estudiaron el tema por seis años. Studi e tersti. 417 – L’INQUISIZIONE tai del Simposio internazionale. Città del Vaticano, 29-31 ottobre 1998 a cura de AGOSTINO BORROMEO. – BIBLIOTECA APOSTOLICA VATICANA 2003.

 

+++

 

HITLER - «Pese a los intentos del clero protestante y católico de autoengañarse, Hitler no era cristiano y la mayoría de los miembros de su movimiento era explícitamente anticristiana. Por supuesto, a veces Hitler adoptaba una actitud engañosa. (...) En la década de 1920 dijo a Ludendorf que tenía que disimular su odio al catolicismo porque necesitaba el voto de los católicos bávaros tanto como el de los protestantes prusianos: "el resto puede llegar más tarde". (...) En realidad, odiaba al cristianismo y demostró un justificado desprecio por sus fieles alemanes. Poco después de asumir el poder dijo a Hermann Rauschnig que se proponía arrancar "de raíz" el cristianismo alemán. "Uno es cristiano o alemán. No es posible ser ambas cosas". Creía que el método podía ser "permitir que se pudra como un miembro gangrenado". También decía: "¿Usted cree realmente que las masas volverán a ser cristianas?. Tonterías. Nunca más. La historia ha terminado... pero podemos apurar las cosas. Obligaremos a los párrocos a cavar sus propias tumbas. Traicionarán a su Dios por nosotros. Traicionarán lo que sea en beneficio de sus miserables empleítos y sus rentas"».
(Paul JOHNSON [historiador británico que no ahorra críticas a la Iglesia], Historia del Cristianismo, Javier Vergara Editor, Barcelona ESPAÑA 1999)

+++

 

Cuando se comete un pecado, individual o colectivo, sólo aquel individuo o los miembros de esa comunidad deben ser considerados responsables y no otros. Vat. 2004.03.08

 

+++

 

LEYENDAS NEGRAS - "Se recurre con frecuencia a la calumnia, la mentira, el infundio, sin preocuparse de contrastar la información para comprobar su veracidad. Ello obedece a la táctica de que se sabe que una vez vertida una información negativa sobre algo o alguien, cosa que es muy fácil, demostrar la verdad requiere un gran esfuerzo y tiempo y gran parte del  daño queda hecho de todas maneras."
 (Jesús Sáiz Luca de Tena y Mercedes Soto Falcó)


‘Pero yo os digo que el que se irrite con su hermano será llevado a juicio; el que insulte a su hermano será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo injurie gravemente será llevado al fuego. Mt 5, 22.
Los chismosos, los infamadores, enemigos de Dios, ultrajadores [...] son dignos de muerte. Rom 1, 29-30, 32.

+++

 

Grave falta se comete al mentir para dañar el buen nombre del prójimo o manifestar sin causa justa sus pecados y defectos, aunque sean verdad. Ricardo Sada Fernández

 

+++

 

«El fundamento de nuestro conocimiento es de dos clases: el que se conforma con la percepción directa y presente de las cosas y el que proviene del testimonio que prestan otras fuentes. La mayor parte de lo que sabemos procede del segundo origen. Natural. La vida es breve, y conocer significa ante todo aprender de otros, y discernir, discriminar y seleccionar de entre el piélago de hechos que hay. Ah, y no perder el tiempo en lo baladí».

 

 

Historia - Estamos todos endeudados con el pasado porque nadie escapa a la impresión de la historia. ¿Acaso algo de la humano no me pertenece?.

La conducta de nuestros antepasados debemos afrontarla con honestidad ya que, como recordaba Cicerón, lo razonable y probo dimana de cuatro fuentes: el conocimiento, el sentimiento de comunidad humana, la magnanimidad y la tendencia a la moderación. Templanza, cordura y sensatez son exigidas por la verdad que tiene no sólo el derecho, sino la obligación de defenderse de la mentira, adquiera ésta la forma que fuere. Hay hoy penuria de historia fiable y, por el contrario, contamos con abundancia de fábulas y calumnias odiosas.

 

+++

 

Ciertamente que al juzgar la historia cometemos indefectiblemente errores.

Es humano, pero también es humano hacer todo lo posible para evitar tener que corregir el error, ya que cada uno percibe la realidad y a los demás según su propia capacidad; capacidad ésta siempre desigual la de hoy, a la del pasado y a la del mañana. Analizar con rigurosidad y exactitud permanentes.

Aprender del pasado es continuar a colmar la experiencia histórica de la humanidad. Al decir de Confucio: “aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso”. Como nos dijo Aristóteles: “lo más importante si quisiéramos llegar a la conclusión correcta es hacer la pregunta correcta”. Cuestionarnos a qué sirven conjeturas capciosas, retóricas, rumores o argumentos que no están solidamente fundamentados; saber bien  hacer un análisis moderado que busque tener la mayor objetividad posible, dando así pensamientos a continuar en caminos iluminados por la luz de nuestros días.

 

+++

 

Cada historia parcial ilustra y enriquece una historia común que cobra su pleno sentido en el marco de una historia europea y aún en el alma de una historia universal. Así pues, es necesaria una historia útil, crítica, rigurosa y siempre actualizada; moralmente neutra y políticamente desinteresada, que nos inmersa de lleno en los debates que dan sentido a la vida intelectual y nos ayudan a «comprender» la auténtica realidad en la que vivimos. Que nos lleve a la cuna del pensar participando a mejor y bien vivir, evitando conductas claramente reprochables como anómalas.

 

+++

 

Escudriñar la historia sin ignorancia ni tergiversación; presentar la historia y hechos con las debidas conexiones generales y dentro de un contexto temporal, político, social, religioso, etc. Lograremos entonces, evitar tanta deformación dejando el pasado como irreconocible; sobre todo, huyendo de esa mórbida manía de proyectar hacia la realidad o la historia, sus propias confabulaciones, fantasías, resentimientos. Sólo el mitómano crea fábulas o inventa (su) historia, donde todo es verosímil pero casi nada es verdadero. Ella es una historia ‘ininterpretable’; conducta delictiva que deshonra. Una historia incorrecta y deforme no corrige ni prepara al hombre destinado a la felicidad y a la belleza. No amonesta e inicia un proceso ulceroso y largo; infectada de mentiras y capciosidades, enferma los pueblos más indefensos.

 

+++

 

Mentiras históricas - Siembra semillas de resentimiento endureciendo el corazón y no permite instruir rectamente, causando disgusto y desazón por tanto vituperio.

No permite pasar de la ignorancia a la sabiduría, de la insensatez a la cordura, de la incontinencia al dominio de las pasiones, no amonesta ni educa.

Manía, extravagancia y despropósito en que continúan a caer los inquisidores y constructores de «leyendas negras» precisamente porque no presentan documentos fiables, irrefutables, irreprochables y con rigor «académico-apodíctico» frente a sus delirios y disparates. Con soltura y facilidad dividen la historia, presentan escritos sin la capacidad de verificación, unifican épocas consideradas esencialmente diferentes, por ejemplo: la historia política de la Europa de los siglos XVI y XVII no fue, evidentemente, la de los siglos XIV s XV, pero convertir 1453, 1492 o 1500 en rígidas líneas divisorias, hace difícil comprender el por qué de muchos acontecimientos sucedidos tras el ocaso del Medioevo. Llegase de esta manera a la esencia de la ruin manipulación informativa, puesto que, una de las necesidades más básicas para manipular no es encontrar una mentira que divulgar, sino contar con verdades útiles. El perverso requiere ser creíble, de lo contrario no contará con arrastre y no será oído. Por eso busca con afán verdades para deformarlas, exagerarlas, recortarlas y desfigurarlas hasta hacerlas irreconocibles en su sentido, pero idénticas en apariencia. Con tales procedimientos «hartos de orgullo», la difamación y calumnia son pasto de sus cortedades de alcance y de miras. Decía Karl Popper que “es imposible convencer a alguien mediante razonamientos de que cambie una convicción a la que no ha llegado mediante el razonamiento”. Los tergiversadores saben de ser manipuladores y, concientes son, que la manipulación donde mejor arraiga es en la ignorancia. Como dice Sánchez Cámara: “Resaltar los errores, propios, por otra parte, de la condición humana, y minimizar los aciertos, también, sin duda, propios de la condición humana, es una manera de tergiversar la verdad e incumplir el imperativo de veracidad que debe presidir la actividad periodística. El error puede ser disculpable; la mentira, no” (ABC-XXIII. XI. MMI.)

 

+++

 

El recelo de los españoles hacia su propia historia y su sentimiento de culpa, es criticado por el novelista. «Hemos sufrido las consecuencias de la leyenda negra: nos la hemos creído. Gran Bretaña la creó para limpiar su conciencia, pero hay que preguntarse quién mató a Servet, a Juana la Loca, a Tomás Moro. La leyenda negra nos ha quitado la autoestima». Adalid sostiene que en el siglo XVI «estábamos extenuados de la Reconquista y afrontamos América, el mediterráneo y Europa. Hoy, en cambio, hemos perdido la confianza en nosotros mismos». 2004.06

 

+++

 

Para conocer una historia es necesario, pero no suficiente, conocer los hechos, pues es preciso también conocer el espíritu, o si se quiere la intención que animó esos hechos, dándoles su significación más profunda. El que desconozca el espíritu medieval hispano de conquista y evangelización que actuó en las Indias, y trate de explicar aquella magna empresa en términos mercantilistas y liberales, propios del espíritu burgués moderno -«cree el ladrón que todos son de su condición»-, apenas podrá entender nada de lo que allí se hizo, aunque conozca bien los hechos, y esté en situación de esgrimirlos. Quienes proyectan sobre la obra de España en las Indias el espíritu del colonialismo burgués, liberal y mercantilista, se darán el gusto de confirmar sus propias tesis con innumerables hechos, pero se verán condenados a no entender casi nada de aquella grande historia.

 

+++

 

La paz internacional exige purificar la memoria;

S. S. JUAN PABLO II

 

 

 

 

A través del perdón, aclara en un mensaje a historiadores

 

CIUDAD DEL VATICANO, 31 octubre 2003.- Juan Pablo II está convencido de que tanto la paz requiere la purificación de la memoria de países y pueblos, a través del perdón.

Constituye una «premisa indispensable para un orden internacional de paz», afirmó en un mensaje hecho público este martes a los participantes en un congreso organizado por el Pontificio Comité de Ciencias Históricas para conmemorar el centenario de la muerte del Papa León XIII.

El Santo Padre afirma que quien investiga sobre las raíces de los conflictos descubre que «las consecuencias funestas» que eventos del pasado siguen estando presentes.

«Con frecuencia --y esto hace que sea más compleja la situación--, estas memorias ´contaminadas´ se han convertido en puntos de cristalización de la identidad nacional, y en algunos casos, hasta de la identidad religiosa».

«Por eso, hay que renunciar a toda instrumentalización de la verdad --explicó--. El amor de los historiadores por el proprio pueblo, por la propia comunidad religiosa, no debe entrar en conflicto con el rigor por la verdad elaborada científicamente. Es aquí donde inicia el proceso de la purificación de la memoria».

«Este esfuerzo por purificar la propia memoria conlleva tanto para los individuos como para los pueblos el reconocimiento de los errores por los que es justo pedir perdón», aclaró.

«Esto a veces exige mucha valentía y abnegación --reconoció el obispo de Roma--. Sin embargo, es la única vía a través de la cual grupos sociales y naciones, liberados del lastre de resentimientos antiguos, pueden unir sus fuerzas con lealtad fraterna y recíproca para crear un futuro mejor para todos».

En su mensaje el pontífice confiesa que «como León XIII, también yo estoy personalmente convencido de que el esclarecimiento, mediante la ciencia, de la verdad plena sobre los 2000 años de historia de la Iglesia, la beneficia».

Los historiadores, aclara, no pueden «ni acusadores ni jueces del pasado, sino que tienen que comprender con paciencia todas las cosas con la máxima profundidad y amplitud, para perfilar un marco histórico que se adhiera lo más posible a la verdad de los hechos». ZS03103107

 

+++

 

Origen de la Leyenda Negra

 

La España del siglo XVI 

 

Un rasgo especial de España es el papel desempeñado por el catolicismo en su formación, o más bien reconstrucción nacional

En otros países, como Polonia o Irlanda, también ocurre, pero en ellos el opresor era otra variante del cristianismo, mientras aquí la diferencia con el adversario tenía mucho mayor calado, pues se trataba del Islam, dominador de gran parte del país durante cinco siglos, y de una parte menor dos siglos largos más. España se reconstruyó en una larga pugna con Al Andalus, desde mínimos núcleos de resistencia, y es el único país que, habiéndose islamizado en buena medida, volvió al cristianismo y a la cultura europea. Ello condicionó profunda y necesariamente la mentalidad popular, y marcó una fuerte peculiaridad con respecto al resto de Europa, ajena a tal experiencia, aunque beneficiaria de ella, pues la resistencia y reconquista españolas constituyeron una línea avanzada de defensa del continente.

 

Esto es bien sabido, pero suele prestarse menos atención a otro largo proceso histórico no menos crucial: la cima de la reconstrucción española, entre finales del siglo XV y principios del XVI, coincidió con una nueva ola de expansión islámica, esta vez de la mano del imperio otomano, que no ocultaba su designio de devolver España al Islam y convertir en pesebres para los caballos las aras del Vaticano. El Magreb se convirtió en una base de piratería e incursiones turco-berberiscas, mientras Italia y las posesiones hispanas en ella sufrían la constante presión del turco, dueño del mar. España volvió entonces a encontrarse en primera línea. La superpotencia otomana tenía fuerza bastante para extender sus brazos por el Mediterráneo y hacia el centro de Europa desde los conquistados Balcanes, y también esta segunda línea expansiva afectaba a España, por la alianza de los Habsburgos, y por una percepción del peligro mucho más aguda que en otros países. En 1521, ante el clamor de los húngaros por la amenaza turca, Lutero replicaba que oponerse a ella era contrariar los designios de Dios, que así castigaba los pecados de los cristianos. Tal idea sólo podía escandalizar a los españoles.

Esta lucha, sumamente ardua, empeoró con la escisión protestante y las consiguientes guerras entre europeos. También tomó entonces España sobre sí la defensa de lo que consideraba unidad cristiana, tanto en el terreno político y militar, como promoviendo la Reforma católica, culminada en Trento. La unidad cristiana le parecía una necesidad urgente frente a un islamismo a la ofensiva, pero no lo sentían de igual modo los "herejes", que sentían la amenaza otomana mucho más remota. Por ello los protestantes, sobre todo los holandeses y los ingleses, buscaron constantemente aliarse con Constantinopla para atacar juntos a la católica España, cuya lucha en dos frentes, agotadora de por sí, se complicaba en sumo grado.

 

Y por si fuera poco, también la católica y poderosa Francia siguió la misma estrategia, convirtiéndose en una plaga para el esfuerzo hispano. Cuando el rey francés Francisco I fue apresado en Pavía, en 1525, se las ingenió, desde Madrid, para mandar emisarios a Solimán el Magnífico e instarle a atacar a los Habsburgo. Al año siguiente, Solimán invadió Hungría y aniquiló literalmente al ejército húngaro, y tres años más tarde estaba ante Viena, por cuya salvación combatieron también los españoles. La alianza entre franceses, protestantes y turcos fue también visible en la guerra de las Alpujarras, o en la constante piratería y tráfico de cautivos desde las costas magrebíes, desde donde operaban corsarios ingleses y otros, o en los intentos de Guillermo de Orange por organizar ofensivas conjuntas y simultáneas. Francia cedió a los turcos bases en su costa mediterránea, para el saqueo de las costas y el comercio españoles, y el tráfico de esclavos cristianos. Serían las guerras de religión en Francia las que, paradójicamente, aliviaran aquella tremenda tensión para nuestro país. Como ha recordado César Vidal, España se vio prácticamente sola en Lepanto, cuya victoria cayó como una bomba en Francia y los países protestantes, los cuales se apresuraron a animar al turco a no desmayar en la guerra "contra los idólatras españoles", como expuso el embajador inglés.

 

Es fácil ver por qué franceses y protestantes actuaban así: temían que una potencia capaz de vencer a los otomanos lograse un poder absolutamente dominante en Europa. Para ellos, los turcos quedaban lejos y les convenía que España se desangrase en la lucha contra ellos. Sin embargo España difícilmente podía considerarse una auténtica superpotencia. Su población no pasaba de la mitad de la vecina Francia, con una administración mucho menos centralizada, y, en época de economía fundamentalmente agraria, tenía suelos peores y mucha menos agua que Francia, Inglaterra, Países Bajos o Alemania. Se ha calculado que las rentas de Carlos I solo sumaban la mitad de las del sultán de Constantinopla. Otra peligrosa debilidad era la presencia en su territorio de una quinta columna formada por una masa de población musulmana, añorante de Al Andalus, esperanzada en el poderío turco y presta a apoyar las incursiones berberiscas. España a duras penas lograba defender su litoral contra la permanente piratería turco-berberista y la frecuente inglesa, y en 1560, cuando una gran tormenta destrozó su flota cerca de Málaga, quedó desguarnecida y a merced de un ataque general por el Mediterráneo, aunque los otomanos no llegaron a aprovechar su magnífica oportunidad, quizá por no haberse percatado de ella.

Contra enemigos tan potentes y peligrosos, tenía la baza de su imperio ultramarino, conquistado en expediciones inverosímiles: de él extraía cuantiosos recursos financieros, pero con la obligada contrapartida de dispersar por medio mundo sus no muy nutridas fuerzas, como advertiría Richelieu. Y podía reclutar tropas y medios en Alemania, Italia, Flandes y otros lugares. Pero en conjunto la tarea le desbordaba necesariamente. Como dijo Nietzxche, España quiso demasiado.

 

Sorprende cómo un país con tales desventajas pudo sostener durante siglo y medio una lucha agotadora, de frente y por la espalda, por así decir, infligiendo a sus enemigos más reveses que los sufridos de ellos, y marcar los límites de la expansión otomana, francesa y protestante, creando de paso una brillante cultura. Pero eso fue ciertamente lo ocurrido. En cambio perdió muy pronto la batalla de la propaganda política, que en su forma moderna nació entonces, y nació en gran medida como propaganda antiespañola, consolidada en la llamada "Leyenda negra", compuesta de algunas verdades y muchas exageraciones. Y aunque España nunca fabricó una propaganda similar contra sus adversarios, la experiencia de aquel siglo y medio motivó en ella cierto desprecio y resentimiento hacia el norte de los Pirineos.

Rara vez se ha enfocado de este modo la historia de aquella época, y sin embargo los hechos y la lógica lo imponen. Para los españoles, la lucha contra la amenaza turca era natural y en cierto modo la continuación de la Reconquista. En cambio la guerra contra Francia y los protestantes le vino impuesta como una desagradable y costosa obligación. Probablemente todo esto, más la memoria de aquel tiempo de gloria, "el siglo de oro", contribuiría luego a que la Ilustración fuese recibida en España con desconfianza, máxime cuando el movimiento de "las luces" tomó en Francia un tinte abiertamente antiespañol, como una especie de desquite histórico.

PIO MOA. 02.III-2002.

 

+++

 

 

Los residuos de la leyenda negra

 

La leyenda negra constituye uno de los fenómenos propagandísticos que ha contado con un mayor éxito a lo largo de los siglos. La misma -en sus diversas versiones- consiste en pintar en tonos siniestros el pasado español como una cadena inacabable de muestras de intolerancia y oscurantismo, algunos de cuyos eslabones más destacados serían la expulsión de los judíos y de los musulmanes, la persecución de los disidentes o la opresión de los indígenas americanos. Para no pocos autores -generalmente de origen anglosajón- tales baldones definen supuestamente una manera de ser muy española y apuntan incluso a una vena racista que nos caracteriza de manera lúgubre como pueblo.

 

Comprensible políticamente en una época en que los piratas ingleses y holandeses asaltaban los galeones españoles que venían de las Indias o en que Gran Bretaña y EEUU deseaban acabar con el imperio español de ultramar, hoy en día la leyenda negra resulta inaceptable no sólo porque determinadas rivalidades nacionales deberían ser cosa del pasado sino, fundamentalmente, porque se asienta sobre una acumulación interesada de tergiversaciones históricas. Permítaseme detenerme al respecto en algunos aspectos concretos.

 

El primero es el del antisemitismo español. Que la expulsión de los judíos en 1492 -instada por el judío converso Torquemada en contra de la opinión original de los Reyes Católicos- fue un drama de enormes dimensiones es innegable. Sin embargo, jamás puede utilizarse como argumento para cargar sobre España el antisemitismo de toda Europa. Las matanzas de judíos acontecidas en Francia y Alemania en 1096 con ocasión de la primera cruzada carecieron de parangón español y no son pocos los casos, como en vísperas de las Navas de Tolosa, en que los caballeros españoles protegieron a sus compatriotas judíos del antisemitismo de los franceses y demás extranjeros que acudían a España a combatir contra el islam. Tampoco comenzaron en España las disputas antitalmúdicas, sino en Francia en 1240, impulsadas por un judío converso llamado Nicolás Donín. Cuando en 1263 el judío Najmánides se vio inmerso en Barcelona en una controversia semejante gozó de una libertad de argumentación absolutamente impensable para un correligionario suyo al norte de los Pirineos. La acusación vergonzosa de crimen ritual contra los judíos tampoco surgió en España, sino en la inglesa Lincoln, con ocasión de un episodio absolutamente bochornoso, y el primer cargo contra los judíos por profanar una hostia consagrada tampoco se dio en nuestro suelo sino en una localidad cercana a Berlín en 1243. Ni siquiera fue España la primera en expulsar a los judíos. En 1290 se decretó su expulsión total de Inglaterra, en 1306 de Francia aunque había sido precedida por otras parciales, durante el siglo XIII de diversas zonas de Alemania y todavía en 1519 se produjo la expulsión de Ratisbona. Sí hubo empero una diferencia entre estos episodios y el español, la de que los judíos -procedentes en no pocos casos de otros países europeos- la sintieron más porque precisamente en Sefarad habían vivido una edad dorada que no tuvo equivalencia en ningún otro lugar del mundo.

 

Si es cierto que la política de expulsiones fue terrible, no lo es menos que España no fue la única nación que la llevó a cabo, ni la primera ni tampoco la más cruel. Sí es, hasta donde yo sé, la única que públicamente ha pedido perdón a varios siglos de distancia por esos hechos. Algo muy similar puede decirse en relación con sus tratos con el islam. En una Europa que recibe pacífica y anualmente centenares de miles de musulmanes puede parecer políticamente correcto condenar a la España de la Reconquista, pero semejante conducta constituye un error histórico de bulto. Ha sido precisamente Paul Fregosi, un autor no español, el que ha señalado recientemente en su libro Jihad el peligro que el avance musulmán supuso para Occidente durante siglos. Basta leer las fuentes cristianas y musulmanas del periodo de la Reconquista para percatarse de que la supuesta convivencia entre las tres religiones no pasa de ser un mito y que la situación de las poblaciones sometidas al islam fue extraordinariamente dura. Como ha indicado Fregosi muy acertadamente, sin el papel de naciones como España y, en menor medida, Rusia, Occidente se habría visto anegado ante el impulso de las oleadas de los fundamentalistas islámicos de origen norteafricano o de los turcos. Para los que vivieron esos episodios, los españoles que combatieron defendiendo Viena contra los otomanos, que frenaron a los hombres de la Sublime Puerta en Lepanto o que sofocaron la sublevación de los moriscos de las Alpujarras en connivencia con el avance turco en el Mediterráneo y la conquista de Chipre no eran bárbaros racistas e intolerantes, sino protectores de una cultura que se veía a punto de ser aplastada por la violencia de la media luna.

 

Sin duda, en la lucha contra el islam se cometieron abusos pero, con todo, no se registraron ni las escenas de barbarie que los cruzados franceses, alemanes o ingleses cometieron en Tierra Santa ni se debieron a un racismo supuestamente característico de los hispanos. Este comportamiento español -desde luego no peor que el de otras naciones europeas de la época- quedó también de manifiesto durante la conquista de América. El 27 de diciembre de 1512, por ejemplo, se promulgaron las Leyes de Burgos, también conocidas como Ordenanzas dadas para el buen regimiento y tratamiento de los indios. A estas normas se añadieron otras cuatro leyes más, dictadas el 28 de julio de 1513 en Valladolid. Con ellas, se intentaba defender a los indígenas de los abusos siguiendo la línea de una pléyade de personajes como Fray Bartolomé de las Casas y se disponía el descanso de 40 días después de cinco meses de trabajo; su alimentación con carne; la prohibición del trabajo de las embarazadas; etc. Estas normas -al igual que otras- se cumplieron mejor o peor según las circunstancias, pero la intención de la Corona española no podía resultar más evidente. Por otro lado, una vez más, se trató de una conducta sin paralelo en otras naciones europeas. William Bradford, uno de los ingleses pertenecientes a los Padres Peregrinos de EEUU, describió, por ejemplo, de manera bastante realista los sentimientos de entusiasmo que el exterminio de los indios que los habían ayudado a sobrevivir a su llegada a América despertó en los colonos diciendo: «Fue una terrible visión contemplarlos friéndose en el fuego y los ríos de sangre que apagaban éste, y lo horrible que eran la peste y el olor que salían; pero la victoria pareció un dulce sacrificio, y dieron la alabanza por ello a Dios, que había actuado de una manera tan maravillosa en su favor, encerrando a sus enemigos en sus manos y dándoles una victoria tan rápida sobre un pueblo tan orgulloso e insolente».

 

En los siglos siguientes, los anglosajones llevarían a cabo una política consciente de exterminio de las etnias indígenas americanas, política defendida por personajes tan diversos como el autor de El mago de Oz o Theodore Roosevelt. En el curso de ese proceso incluso se realizó el primer ensayo de guerra química al entregar a los indios mantas contaminadas con viruela para que murieran con más rapidez. No debería extrañar, por ello, que, según su propia confesión, Hitler encontrara inspiración para parte de la política nazi contra los judíos en el ejemplo de la mantenida por los norteamericanos contra los indios. En ambos casos se perseguía el exterminio de una raza con fines de expansión territorial y económica y se tenía la convicción de obedecer a un destino providencial y racialmente superior.

 

Podríamos ampliar los ejemplos para dejar de manifiesto el carácter ahistórico, tendencioso y parcial de la leyenda negra recordando, por ejemplo, que Enrique VIII, padre del cisma anglicano, y su hija María ejecutaron a más protestantes que la Inquisición española o haciendo referencia a regímenes totalitarios de este siglo que ni nacieron ni arraigaron en España. Sin embargo, creo que los casos citados bastan para ilustrar lo afirmado ya. No se trata de ocultar dramas del pasado que no deberíamos olvidar jamás ni tampoco de cerrar los ojos a realidades que resultan incipientemente inquietantes en España y más cuando se observa como se desarrollan en otros países de nuestro entorno. Se trata más bien de ser equilibrados y veraces en los juicios históricos, y de no caer en etnicismos condenadores forjados en el pasado. Sólo esa conducta nos permitirá de manera sensata y democrática abordar las tareas del presente y los retos del futuro. Dr. Don CÉSAR VIDAL. historiador y filósofo;  02.03.2000

 

+++

 

¿Qué es una Universidad? - Institución de enseñanza superior que comprende diversas facultades, y que confiere los grados académicos correspondientes.

Eso es la que comprendemos como Universidad desde la Edad Media en que las fundara generalmente la Iglesia Católica. Se suele aceptar que, según las épocas y países, puede comprender colegios, institutos, departamentos, centros de investigación, escuelas profesionales, etc. En tal caso, no es propiamente ‘Universidad’ como lo entendemos hoy y desde las primeras fundadas por los científicos europeos medievales, ya que, cualquier colegio, sociedad científica, asociación cultural, grupo investigador o academia, podría etiquetarse de ‘universidad’ erradamente, al carecer de diversas facultades. Para otros también es ‘universidad’: Instituto público de enseñanza donde se hacían los estudios mayores de ciencias y letras, y con autoridad para la colación de grados en las facultades correspondientes.).-

(¿O es acaso que cualquier agrupación de lectores, o corporación de músicos o colectividad de pintores, componen cada uno un ente etiquetado ‘universidad’?, No.).-

 

+++

 

 

Un congreso desmiente la leyenda negra

de la inquisición en España

 

 

 

Marta Borcha - Madrid.-
«La inquisición se ha visto afectada históricamente por esa visión simplista de que la España de finales del siglo XV era un país de convivencia idílica entre judíos, moros y cristianos, y en el que la Inquisición se impuso de repente», señaló el profesor José Antonio Escudero, que ha coordinado el III Congreso Internacional sobre la Inquisición, «Los problemas de la intolerancia: Orígenes y etapa fundacional», en el que han participado 60 historiadores de universidades de todo el mundo, y que se ha celebrado este fin de semana en Madrid y Segovia. «Con independencia del rechazo de la sociedad hacia lo herético, o los graves problemas entre los judíos y cristianos», mantiene Escudero, la inquisición no irrumpió como una fenómeno nuevo en la época de los Reyes Católicos: «La Inquisición española hay que inscribirla dentro de un proceso histórico que ya tenía sus antecedentes». Escudero insiste en defender que «es necesario entender la inquisición española dentro del contexto en que existió» y añade como datos de interés
y a modo de ejemplo que frente a las 600 personas que murieron en la hoguera en España durante los siglos XVI y XVII, «en Alemania fueron quemadas más de 70.000 mujeres acusadas de brujería».

 

 

2004-02-23 – LA RAZÓN. ESP.

 -.- 

Las condenadas por brujería en Alemania fue en gran parte por los protestantes en la zona protestante.

 

 

 

+++

 

La leyenda negra de Felipe II se creó en el siglo XIX

 

Parece que hay personajes históricos que no se pueden salvar de la venganza de los intelectuales de su propio país. Y el caso de la reputación histórica de Felipe II es un ejemplo sobresaliente´, aseguró ayer en los cursos de verano de la Universidad Complutense, en El Escorial, el hispanista Henry Kamen, autor de una biografía de Felipe II, que aprovechó su participación para criticar el maltrato que los historiadores han deparado tradicionalmente al hijo de Carlos I. 

Resaltó Kamen en su conferencia sobre Felipe II y los españoles la distancia que separa al público nacional, curioso e interesado por la figura del monarca, del trato injusto que le suelen dar los estudiosos. ´He visto en la prensa y en artículos eruditos críticas hechas a Felipe II por ser antiaragonés, anticatalán, cruel, vengativo, asesino, imperialista, fascista y un millón de cosas más. Pero nadie ha podido demostrar estas acusaciones con fuentes documentales´, lamentó ayer el profesor, que se confiesa ´amigo de Felipe II´. El hispanista británico (nacido en Birmania en 1936 y residente en España) explicó que ´la leyenda negra´ sobre Felipe II se remonta a principios del siglo XIX, cuando el rey fue mitificado por los conservadores y defenestrado, como reacción, por los liberales. Kamen atribuyó la vigencia de uno y otro mito a la escasez de estudios fiables sobre el rey, así como a ´la voluntad perenne española de politizar todos los temas´.

 

Entre otros lugares comunes, el historiador trató de desmontar la imagen del regente como un rey ´lúgubre, enclaustrado y prisionero de El Escorial´. Aseguró que únicamente en su último decenio de vida, y debido a la enfermedad, se recluyó Felipe II a orar apartado en el monasterio. Añadió que el monarca era amigo de las mascaradas, de la vida nocturna, de las fiestas y la música. ´El hecho es que si un historiador desea creer que todo lo del rey es lúgubre, entonces incluso su risa puede ser calificada así´, criticó.

 

La disertación se completó por la tarde con una visita al monasterio, a la que Kamen asistió como un turista más, para desilusión de los alumnos del curso, que aguardaban sus comentarios sobre el terreno. Aunque alguna vez se animó el profesor a apostillar a Donato, el paciente guía oficial de la visita. Así, explicó por qué el martirio de San Mauricio que pintó El Greco no le gustó a Felipe II, lo que redujo la obra del artista como pintor real a esa única obra; y recordó que todos los reyes que yacen en el panteón principal del monasterio fueron extranjeros. Al salir de la basílica, Kamen confesó que sus cinco visitas al monasterio siempre han concluido con la misma impresión: ´Impresionante, pero demasiado impersonal, no permite hacerse una idea de cómo era el rey´. Agradecemos al autor - JUAN J. GÓMEZ. 2001 – ESP.

 

 

 

P: ¿Conoce el escándalo «pedofilía» de la "Casa Pía" en Portugal? Si es así, por qué de esto, que es aquí al lado, apenas hay gente informada y en cambio si cogen a un cura con lo mismo o menos sale en las portadas y los telediarios? ¿Será que los implicados portugueses son gente de progreso? ¿Es tan poderosa la censura de los progres?

 

R: Tan poderosa que yo ni me he enterado. Soy una víctima de ...

2004.01. JUEVES 08.-España. Federico Jiménez Losantos – Libertad digital.

(Y entre los acusados hay un ex-ministro socialista portugués...)

  

Imaginemos que escándalo internacional, si hubiera sido en una sede episcopal católica?

 

... ¿Quién en el mundo habría podido quedar sin saberlo? ...

 

+++

 

 

Asi se manipula la información, se ocultan verdades y crean las conocidas ‘leyendas negras’ contra la Iglesia católica que, frecuentemente provienen de medios protestantes, masónicos, agnósticos, izquierdistas y/o defraudados comunistas..2004-01-08 –

 

+++

 

  

La aversión a la crítica

 

Se haya tan acosada y menesterosa la noble función de la crítica que uno está casi tentado a incluirla entre las obras de misericordia. Es más fácil predicar la tolerancia que ejercerla. Es verdad que hay críticas injuriosas e injustas, mas no faltan las respetuosas y merecidas. Pero los sometidos a ellas tienden a considerarlas siempre ilegítimas. Este parece ser el nivel real de nuestra tolerancia. Todo lo que no es adhesión y encomio es escarnio y vileza.

 

Quizá no exista termómetro más fiel para medir la temperatura de la tolerancia y el talante liberal que la capacidad para encajar la crítica adversa. Los que no merecen ser tolerados son, por supuesto, la mentira y el insulto. Pero los enemigos de la crítica tienden a borrar las fronteras entre una cosa y otra. El Gobierno no es ajeno a este desdén hacia la opinión adversa, mas no es el único ni el más enconado. Incluso la oposición, cuya misión natural es la crítica, tiende a soslayarla cuando se dirige hacia ella. No han faltado ejemplos de aversión a los argumentos no complacientes en los últimos días. Apenas hay hombre público o institución que no exhiba las huellas de reales o ficticios agravios críticos. Algunos jueces, juzgadores de profesión, parecen aspirar a la exclusiva y adornarse con la condición de la infalibilidad jurídica. «El Derecho soy yo», parecen proclamar, y toda forma de disensión se les antoja desacato o ignorancia. No pocos eclesiásticos, ayunos de una infalibilidad que sólo el Papa ostenta y eso limitado a los asuntos de fe, se adhieren también a esta emergente y antiliberal «cultura de la queja». Y lo hacen además cuando se pronuncian sobre asuntos que trascienden el ámbito religioso para adentrarse en el político, a pesar de que les asistan razones ante algunas críticas malintencionadas y destempladas. Al final, quizá haya quien se sienta tentado a pensar que habrá que dar a Dios lo que es del César y al César lo que es de Dios. Pero jueces y obispos se encuentran generosamente acompañados por políticos, escritores, periodistas, en suma, por casi todos. Olvidamos que la crítica es esencial en una sociedad liberal, que se fundamenta en la falibilidad de las opiniones y en la virtud de la modestia como camino que conduce a la aproximación a la verdad. En esto muchos laicistas superan a los religiosos hasta el punto de que cabe hablar de un fundamentalismo agnóstico. Niegan el derecho de la Iglesia a proclamar su mensaje como algo universal y, a la vez, están tan seguros de la validez de sus propias opiniones sobre lo justo e injusto que estigmatizan a quienes disienten y llaman a la desobediencia civil y a la huelga general. Una sociedad abierta y liberal puede soportar las críticas injustas; lo que no puede soportar sin perecer es la ausencia de crítica. IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA. 10.06.2002 – ESPAÑA

 

+++

 

Historia y obligaciones - Todos estamos obligados a informarnos amplia y correctamente, enterarnos bien antes de escribir, principio básico para todo escritor. Ser atento y de recta conciencia para no manipular y tanto menos calumniar. Saber que manipular la información es rara vez alterarla, y es casi siempre omitir en parte la verdad del facto e ignorar el contexto. Texto sin contexto, es puro pretexto. Fray Luis de León decía: “Para hacer el mal, cualquiera es poderoso.”

No nos dejemos seducir por lo que dijo Pepita que se lo dijo fulano que encontró una fotocopia en la cesta universitaria -bajo el polvo de la sospecha; eso es un modus operandi residual, carente de evidencia e inteligencia.

Un libro histórico merece credibilidad cuando reúne tres condiciones básicas: ser auténtico, verídico e íntegro. Es decir: cuándo el libro fue escrito, en la época y por el autor que se le atribuye (autenticidad), y cuándo el autor conoció los sucesos que refiere y no quiere engañar a sus lectores (veracidad), y, por último, cuándo-cómo ha llegado hasta nosotros sin alteración sustancial (integridad). Para ser honesto hay que ser veraz, sin mezquindad. Ese es y debe ser siempre el deber del historiador como de quien publica un texto histórico, si es que está movido por la verdad y no por ganar dinero.

Debe explicar el pasado intentándolo con el esfuerzo nunca terminado de la investigación y con el uso de los métodos más adecuados a ella. Por otra, contribuir a la mejora de la sociedad donde vivimos para que, al ser más consciente de ella misma y de su historia, evite las percepciones erróneas y los prejuicios, que tanto daño ha hecho ya. Dice don Miguel Ángel Ladero Quesada, de la Real Academia de la Historia: “...Hemos de llevar el pasado, sin faltar al recuerdo, a su propia situación de tiempo ya fenecido, evaluando lo más correctamente que podamos su influencia o herencia en el presente. Sólo así se construirá con cierta libertad el futuro, pero, para conseguirlo, hay que acabar con las falsificaciones de la Historia”.

 

+++

 

Infamia e historia - apliquemos en efecto, el mismo rasero y tal vez convengamos en que la historia de la infamia es –como sugirió Borges- universal y de ella no se salva nadie. El hecho de que algunas veces a lo largo de la historia la verdad se haya alzado con aires o con hechos de intolerancia, e incluso que en su error haya llegado a llevar hombres a la hoguera, no es culpa de la verdad sino de quienes no supieron entenderla. Todo, hasta lo más grande, puede degradarse. Es cierto que el amor «malentendido» puede hacer que un insensato cometa un crimen, pero no por eso hay que abominar del amor, ni de la verdad, que nunca dejarán de ser raíces que sostienen la vida humana.

“El ideal o el proyecto más noble puede ser objeto de burla o de ridiculizaciones fáciles. Para eso no se necesita la menor inteligencia” (A. Kuprin).

 

+++

 

Iglesia difamada - Cómoda y descansadamente estos últimos tiempos se difama y calumnia «con descaro y osadía y gran ahínco», a la Iglesia Católica. La intolerancia es hija del miedo, si no de la presunción. No pueden imputarse a la Iglesia las aberraciones que se vio obligada a denunciar y condenar: sería tanto como responsabilizar al Ministro de Justicia de todos los delitos que castiga el Código Penal; delitos que pueden cometer hasta los mismos altos miembros de la Corte Suprema.

S.S. Juan Pablo II en mayo del pasado año decía: “En el vasto mar de la historia, la Iglesia no tiene miedo de los desafíos y las insidias que encuentra en su navegación, si mantiene firme el timón en la ruta de la santidad, hacia la que la ha orientado el «gran Jubileo».-

 

+++

 

Cuando el hombre occidental, olvida los valores que le conformaron en la cristiandad, vuelve a retomar los primitivos ídolos y divinidades del Becerro, Marte y Venus (el dinero, la violencia y el instinto) como referencias vitales.

Es verdad que, a pesar de la fragilidad del barro ya manifestada en la negación de Pedro, la santidad de la Iglesia no ha dejado de resplandecer nunca en sus santos, lo cual sigue siendo uno de los motivos de credibilidad y uno de los argumentos apologéticos más poderosos. Pero desgraciadamente –como en la parábola del trigo y la cizaña (Mt. 13,24-30)- en la viña del Señor está también presente el pecado. Los santos padres se referían a la Iglesia como la imagen audaz de la casta meretriz. Por su propio origen histórico y por sus tendencias innatas, la Iglesia es una «ramera», procede de la Babilonia de este mundo; pero Cristo –como en la preciosa parábola de Ez 16- la lavó y la convirtió de «ramera» en esposa. Desde entonces, en ella viven siempre en tensión la debilidad humana y la fuerza de Dios; y esto incluso en sus representantes más preclaros. Con razón el Concilio Vaticano II hizo suya una fórmula que Gisbert Voetius, teólogo calvinista de estricta observancia, pronunció en el Sínodo de Dordrecht (1618-1619):  «Ecclesia semper reformanda» (LG 8c).

Ese arsenal de viejos errores en conductas humanas, no ha impedido de manifestar la verdad de Cristo a sus fieles durante veinte siglos. Negar el saldo moral positivo del balance, la enorme contribución de la Iglesia a la causa de la civilización, y que por cada dignatario depravado ha habido millares de hombre buenos y sabios, sería un agravio a la verdad histórica. Una historia teratológica inficiona y embarga el futuro de la humanidad generando diversas esclavitudes; manipulados así, otros piensan en nuestro lugar.

 

+++

 

El saber, historia e Iglesia - La Iglesia católica honrando deberes auténticos y en defensa del saber y la libertad del pensamiento, fundó precisamente escuelas, primero unidas a las catedrales, luego convertidas en universidades para que desaparezcan derechos falsos y para que el hombre no haga interpretación del mundo en esquemas con clave de poder sobre los demás. Aquí está el quid del escarnio en el ataque histórico contra la Iglesia: la fuente del saber estorba al falaz.

La historia manoseada siempre es apta-útil a la intolerancia y el totalitarismo.

Y tanto mejor hoy en un mundo que se ha hecho pequeño por la rapidez con que la información  viaja de un extremo al otro, su difusión y la transmisión de las ideas es también inmediata y fácil por lo que se puede hablar de globalización del pensamiento; y aún es mayor el enorme peligro que corremos con las mentiras construidas. Dado que no es un disparate decir que los medios de comunicación son actualmente para muchos los principales educadores inspirando comportamiento, estilos de vida y maneras de comprender el mundo y el hombre, tanto mayor debe ser nuestra atención a la verdad, al estudio y análisis para que el hombre no deje de pensar por si mismo y no sea pensado desde fuera. La televisión, la radio, la prensa, Internet se convierten así en las primeras instancias morales, dictan lo que está bien y lo que está mal, lo feo y lo bello, lo que debe hacerse y permitirse y lo que no. Se acaba viviendo a base de unas pocas ideas o tópicos que se repiten hasta la saciedad sin que nadie los someta a un análisis riguroso para averiguar de donde vienen, a qué intereses o intenciones responden y si responden a la verdad. Se descapacita a desarrollar el espíritu crítico. Sin fundamento en los principios con mejores y muchas posibilidades, pueden convertir las falsedades históricas en armas contra la Iglesia, como desgraciadamente está ocurriendo con demasiada frecuencia. Raro es el día que pasa que no veamos en alguno de estos medios cómo la Iglesia, sus ministros o sus declaraciones son objeto de visiones desmesuradas o mentiras manifiestas. Ya Cristo anunció a sus discípulos que serían perseguidos como difamados, hecho que a lo largo de la historia nunca ha dejado de ocurrir. La diferencia con el pasado es que hoy al producirse esta persecución y ataques con los instrumentos mediáticos modernos, tienen una resonancia mucho mayor pues llegan rápidamente a todo el mundo y a todas partes. Utilizando fórmulas sensacionalistas y de escaso contenido y rigor se crea con mucha facilidad un estado de opinión pública errónea y contraria a la Iglesia que posteriormente es muy difícil de corregir. Y esto una y otra vez contribuye eficazmente a denigrar y a poner bajo sospecha a la Iglesia cada vez que surgen cuestiones que la atañen directa o indirectamente. Una cosa es el disentir o la crítica razonada y otra es el sectarismo y la tendenciosidad.

 

+++

 

Pseudo-historiadores - Por ser miembros de la Iglesia no podemos ni debemos callarnos o permitirlos. La estrategia utilizada por los pseudo-historiadores como los adictos a las falacias y suposiciones contra la Iglesia es negarle el derecho a defenderse, y cuando lo hace se la tacha de victimismo, de cultivar la cultura de la queja, o de repetición de tics extemporáneos.

En definitiva se ridiculiza su derecho a defenderse, lo que no se hace con ninguna otra institución. Parten de unas posiciones que presuponen la culpabilidad de la Iglesia a la que se exige todo tipo de explicaciones; raramente se disculpan y nunca piden perdón. Se arrojan el derecho absoluto de establecer lo que está bien y lo que está mal en contra de la opinión de la Iglesia. Se erigen en jueces infalibles sin aceptar ninguna infalibilidad, resolviendo muchas veces las cuestiones más arduas por medio de juicios sumarísimos. Niegan que la Iglesia pueda tener sus propias normas y se autotitulan «tolerantes» y pregoneros del respeto. Ponen en tela de juicio la doctrina de la Iglesia, frecuentemente en base a declaraciones de personas de cierta popularidad que no están en posición de poder opinar con un mínimo de conocimiento de causa, y no dejan sino entrever su profunda ignorancia sobre las cuestiones religiosas tratadas. Como en el campo de la doctrina se carece de argumentos serios para ir contra la Iglesia, se recurre a la ironía, la burla, el sarcasmo, el descrédito, el desprecio y la desacralización. En Internet como también en la televisión, con una absoluta falta de respeto a la sensibilidad religiosa de muchas personas, se trata de forma frívola y superficial a personas de la jerarquía de la Iglesia, o temas específicamente religiosos; y cuando se les ocurre «con la posibilidad de hacer dinero», presentan escritos sin saber resolver el problema de dónde y cuando fue escrito el documento, es decir, ni saben datarlo ni localizarlo, careciendo de cualquier metodología hasta para hacer una distinción entre escritura libresca y escritura documental, entre saber leer y saber transcribirlo; cuánto mas vago e impreciso, mejor para desacreditar. Se niegan a considerar que la Iglesia deba opinar sobre cuestiones temporales. Se pretende relegar la fe y la doctrina católicas, así como la práctica de la religión, a la esfera de lo privado, eliminándolas lo más posible de la esfera pública. Parecería un intento de hacerla volver al tiempo de las catacumbas. Favorecen la diatriba contra la Iglesia en forma de apoyo a los que disienten abiertamente contra ella, ya sean personas individuales o movimientos sociales. Usan sistemática asociación de lo que peyorativamente llaman nacionalsocialismo o con el franquismo, o sistemas políticos de los más variopintos que fueren. Se ignora o se silencia el martirio diario de miembros de la Iglesia que son asesinados, por el solo hecho de ser católicos y promover la justicia, la paz, el perdón.

Identifican progreso con permitir el aborto, la manipulación genética, el desprecio de la vida humana en estado embrionario, la eutanasia hacia personas que ya no producen y sólo son causas de gastos y molestias, matrimonios entre homosexuales, ordenación de mujeres, equiparación de las parejas de hecho a las formas de familia tradicional...etc y tachar de reaccionaria la postura de la Iglesia que manifiesta su disconformidad con ellas.

 

+++

 

 

¿Quiénes son los que mienten? Abramos los periódicos, oigamos la radio, veamos la televisión, miremos con cuidado las publicidades y, si no los descubrimos, es que no nos interesa descubrirlos o carecemos de un mínimo criterio propio. [En la procesión aparecen: predicadores con Biblia bajo el brazo muy a la americana; adivinos, necios -médiums, videntes, vaciadores de economías domésticas, embaucadores, babiecos, ponzoñosos en riñas «dispuestos a artificios para inmoralidades familiares», zainos inconfesos, pronosticadores-cartomancía, aduladores ‘ilusión halagüeña’, pérfidos engañadores, necrófilos, engatusadores, alucinadores, asechadores, maledicientes, estólidos, cefálicos rudimentarios, sensitivos y supersticiosos, diabólicos pseudo-teratólogos, presuntuosos-perversos, subyugadores, ágiles sometedores al tarot -prodigios falsos/ monstruosidades reales’; …]. Si el número de tontos es infinito, que así lo enseña el Eclesiastés, ¿cómo podremos expresar la cifra total de quienes han hecho provechoso oficio de la manipulación de la memoria histórica? MMVI.

 

+++

 

«Despierta, oh hombre, y reconoce la dignidad de tu naturaleza. Recuerda que fuiste hecho a imagen de Dios; esta imagen, que fue destruida en Adán, ha sido restaurada en Cristo. Haz uso como conviene de las criaturas visibles, como usas de la tierra, del mar, del cielo, del aire, de las fuentes y de los ríos; y todo lo que hay en ellas de hermoso y digno de admiración conviértelo en motivos de alabanza y gloria del Creador» (LEON MAGNO, Sermón 7 en la Navidad del Señor, 2.6; LIT HOR VIERNES V T.O.)

 

 

 

+++

 

La Enciclopedia francesa, vademécum de la ilustración, recordaba que Europa era un continente pequeño, pero el faro del mundo debido a su cultura, su historia, su arte y, "sobre todo", su religión{la Iglesia Católica fundada por Jesucristo - Dios nuestro}

 

+++

  

 

«La Historia ¬afirmaba Voltaire¬ está con frecuencia desfigurada por la fábula, hasta que alguna vez son derribados los monumentos erigidos para perpetuar la mentira».

  

 

+++

 

«En caso de hallar un documento en desacuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica, notifíquenos por E-Mail, suministrándonos categoría y URL, para eliminarlo. Queremos proveer sólo documentos fieles al Magisterio."

 

+++

 

 

1) Atribuir a la Iglesia Católica “la postergación y humillación sistemática de la mujer”. Esta falsedad es todavía más grande, pues una de las causas de la difusión del primitivo cristianismo fue el papel importante que la mujer tuvo en él, muy por encima de la que tenía en el imperio romano. Y fue precisamente en la Edad Media cristiana donde la mujer alcanzó una dignidad y un poder como nunca había tenido.

El señor escritor Vargas Llosa debería leer, al menos, los libros de la medievalista francesa Règine Pernoud para salir de su error. Sin una serie de mujeres descollantes —Genoveva, Juana de Arco, Catalina de Siena, Eloisa, Hildegarda de Bingen, Leonor de Aquitania, Blanca de Castilla, etc.—, que eran admiradas y respetadas por las autoridades civiles y religiosas de su tiempo, incluido el Papa, posiblemente la civilización europea habría sido imposible. Cualquier mujer podía entonces establecer un negocio o adquirir una propiedad sin autorización de su marido. Y fueron las damas del medioevo las que educaron y afinaron a los hombres, crearon el amor cortés, la galantería y el honor de servir el hombre a la mujer. ¿Donde está, pues, la “postergación y humillación sistemática de la mujer”? Fue con el Renacimiento y el nuevo auge del Derecho Romano cuando la mujer perdió los derechos que había ganado en la Edad Media.

-.-

 

2) Atribuir a la Iglesia Católica el haber mandado a la hoguera a millares de católicos e infieles en la Edad Media. El tema de la Inquisición merece un comentario más detenido y matizado del que es posible aquí. Remito a estudios serios sobre la Inquisición española como los del historiador inglés Henry Kamen o la española Beatriz Comella. Pero sí hay que saber, por lo menos, que su importancia no fue en la Edad Media, que termina en el Siglo XIV, sino en pleno Renacimiento y más allá, hasta el XVII y XVIII, que es cuando pasó del poder eclesiástico al poder civil.

Inquisiciones hubo tantas como religiones había en esos siglos. Para esa época, un ataque a la religión de un país —ya fuera la católica, la luterana, la anglicana o la calvinista— suponía algo tan importante para la estabilidad de su gobierno, como lo que es el terrorismo o la guerrilla para una democracia actual. En cuanto a la Inquisición española, en su momento de mayor auge, entre 1540 y 1700, los condenados a la hoguera fueron 1.346, que representan un 1,9% de todos los procesados. La Revolución Francesa, tan alabada por los laicistas como Vargas Llosa, en pocos días, llevó a la guillotina cifras posiblemente superiores, exterminó a todos los de la región de la Vandeé y además arrasó con gran cantidad de edificios y objetos de arte religiosos. Y todo eso en nombre de la igualdad, libertad y fraternidad.

 

 

+++

 

 

El mayor extravío de la mente humana es creer algo porque uno desee que sea así. Pasteur

 

 

+++

 

 

El ideal o el proyecto más noble puede ser objeto de burla o de ridiculizaciones fáciles. Para eso no se necesita la menor inteligencia.  Alexander Kuprin

 

 

+++

 

 

Hay toda la diferencia del mundo entre que pongamos la verdad en primer lugar o en el segundo.  Whateley

 

 

+++

  

 

El despotismo perfecto parte de convertir la verdad en mentira y la mentira en verdad.

 

 

 

+++ 

 

«Usted no debe decirnos lo que dijo el soldado ni ninguna otra persona, señor», respondió el Juez: «Esto no es evidencia.»


+++

 

La verdad nos hace libres, la mentira nos esclaviza y nos hunde en el rencor. Por eso es imprescindible revisar sin imposturas, todas las falsificaciones que nos han venido sirviendo en estos años los historieteros de turno y charlatanes con poses y mohines.

 

+++

 

«La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999).
S.S. JUAN PABLO II

 

+++

 

KAN HEKSE FLYVE?

 

Af dr. phil. Gustav Henningsen

Paven har indledt en samvittighedsransagelse over, hvad den katolske kirke har begået af fejl i det forløbne årtusind. Dr. phil. Gustav Heningsen har som specialist i inkvisitionen og den europæiske hekseforfølgelse netop været til høring i Vatikanet.

I 1080 skrev Gregor VII til kong Harald af Danmark og beklagede sig over, at danskerne havde for skik at gøre visse kvinder ansvarlige for storme, epidemier og alle slags sygdomme og henrette dem på den mest barbariske måde. Paven formanede den danske konge til at belære sit folk om, at den slags ulykker var Guds tilskikkelser og burde imødegås med bodsøvelse og ikke ved afstraffelse af formentlige ophavsmænd.

Om tre kvinder, som i 1090 nær München blev brændt for at have forgjort mennesker og afgrøder, hedder det sågar i en gejstlig krønike, at de døde som martyrer.

I disse to eksempler ser vi overraskende nok den katolske kirke som modstander af hekseforfølgelse, men stik imod hvad der er den almindelige opfattelse, var hekseforfølgelsen heller ikke nogen kirkelig opfindelse. Den var udslag af en folketro, som kan dokumenteres langt tilbage i oldtiden, og som byggede på forestillingen om, at der fandtes mennesker, som havde overnaturlige evner til at skade deres omgivelser. Heksene var almindeligvis kvinder, men undertiden også mænd.

Hekseriet var ikke en magisk teknik, som kunne læres, men en personlig evne, som man var født med, og som gav én magt til at skade sine omgivelser blot ved at se på dem eller ved at udtale en forbandelse. Heksetroen er fuld af forestillinger, som tyder på en høj alder. Når heksen spiser et menneske, er det således ikke kødet, men kødets sjæl, der bliver ædt, men dette er ikke nok til, at den pågældende sygner hen og dør. At der er tale om et og samme traditionskompleks, som har bredt sig ud over den gamle verden, får man mistanke om, når man erfarer, at forestillingen om hemmelige forbund af hekse, som kan forvandle sig i dyreskikkelse, flyve gennem luften og på deres natlige møder holder festmåltid på deres egne slægtninge, er fælles for både europæisk, asiatisk og afrikansk heksetro. Selv et så specifikt motiv som skinlegemet, der bliver liggende i sengen som alibi, mens heksen er til sabbat, finder vi i Asien, Europa og Afrika.

For en teologisk opfattelse var den heksetrosteori aldeles uacceptabel. Det var derfor, at kirken middelalderen igennem afviste den som hedensk overtro, og derfor finder man heller ikke noget om hekse i de ældste inkvisitionshåndbøger.

Inkvisitionen blev oprettet i 1231 som en pavelig domstol til forfølgelse af katarer, valdensere og andre kætterske sekter. I lidt ældre historiske fremstillinger kan man læse, at det var inkvisitionen, som startede den europæiske hekseforfølgelse. Den første hekseproces skulle således have fundet sted i 1275 ved inkvisitionen i Toulouse, hvor Angèle de la Barthe påstås brændt for at have ædt børn og haft omgang med Djævelen. Igennem det følgende århundrede skulle i hundredvis af kvinder og mænd dernæst være blevet brændt som hekse af inkvisitorerne i Toulouse og Carcasonne. Meget besnærende forklares forfølgelsens opståen med, at inkvisitionen, efterhånden som de kætterske sekter var udryddet, kastede sig over heksene for ikke at blive arbejdsløs.

Den nyere forskning har påvist noget ganske andet. Alle oplysninger om inkvisitionens blodige heksejagt i Sydfrankrig går tilbage til en bog om den franske inkvisitions historie skrevet af romanforfatteren Lamothe-Langon i 1829. I midten af 1970´erne påviste en engelsk historiker, at de middelalderlige kilder, som Lamothe-Langon påberåber sig, aldrig har eksisteret, men var noget han selv har opdigtet for at krydre sin fremstilling. Efter denne afsløring har hekseforfølgelsens kronologi måttet tages op til revision.

Det nye billede, der tegner sig, kan sammenfattes som følger:

De første sparsomme efterretninger om hekseprocesser stammer fra 1360 (altså små hundrede år senere end den opdigtede Angèles heksebrænding i 1275). Det var ikke inkvisitionen, som indledte forfølgelsen, men verdslige domstole i Schweiz og Kroatien. Man har nærmest indtryk af, at den legaliserede hekseforfølgelse har været et folkekrav, som de verdslige domstole har givet efter for, og som kirken efterhånden også måtte indstille sig på.

Først i begyndelsen af 1400-tallet involverer inkvisitionen sig i hekseforfølgelsen, og samtidig hermed sætter teologerne ind med en gennemgribende omfortolkning af den folkelige heksetro; en omfortolkning, som gjorde det muligt at tro på hekse også fra et teologisk synspunkt. At heksen skulle have en medfødt evne til at skade sine omgivelser eller til at forvandle sig i dyreskikkelse, afviste man som folkelig snak. Set med teologiske øjne måtte sådanne personer nødvendigvis have indgået en pagt med Fanden, for kun han havde magt til at udføre sådanne ting.

Et særligt problem voldte heksens flyvninger. Ifølge den folkelige opfattelse var det heksens sjæl, der fløj ud, mens kroppen blev liggende livløs tilbage. Men denne forklaring var teologisk uacceptabel. Så længe et menneske er i live, er sjæl og legeme uadskillelige. At Djævelen skulle kunne trække sjælene ud af heksenes kroppe og bringe dem tilbage igen, var derfor det samme som et mirakel. Og ikke et hvilket som helst mirakel, men tværtimod noget der kunne minde om selveste opstandelsen. Den ortodokse, dæmonologiske opfattelse blev derfor, at sabbatdeltagelse til tider var fantasi, og til tider (om end uhyre sjældent) virkelig. I sidstnævnte tilfælde var heksenes tilstedeværelse på sabbaten altid korporlig, idet Djævelen ved sådanne lejligheder (med Guds tilladelse) transporterede heksen gennem luften.

Den dæmoniske teori var ikke et snævert teologisk anliggende. Den blev debatteret ved europæiske universiteter helt op til begyndelsen af 1700-tallet inden for alle faggrene, af filosoffer, matematikere og fysikere. Stik imod den almindelige antagelse var dæmonologien nærmest et forstadium til den moderne videnskab. Ønsket om at forklare så meget som muligt ved at finde naturlige frem for dæmoniske årsager var selve drivkraften i 1500- og 1600-tallets naturfilosofi.

Også når det gælder omfanget af inkvisitionens hekseforfølgelse, har historien måttet revideres. For 1400-tallets vedkommende tyder de nyeste beregninger på, at inkvisitionens andel begrænsede sig til nogle få hundrede sager. Omkring 1525 var de pavelige inkvisitionstribunaler sygnet hen overalt i Europa og den middelalderlige inkvisitions epoke forbi. I mellemtiden havde en ny form for inkvisition set dagens lys. Det var den nationalt baserede moderne inkvisition, som først med pavens billigelse blev oprettet i Spanien i 1478 og siden blev efterfulgt af den portugisiske og den romerske inkvisition, oprettet henholdsvis 1531 og 1542.

Imod de flere millioner hekse, som ifølge populære fremstillinger skulle have lidt døden på heksebålene, regner historikerne nu med, at der i Europa har været cirka 100.000 heksesager, og at halvdelen af de anklagede, cirka 50.000 mennesker, er blevet brændt. Men forfølgelsens intensitet varierede stærkt fra land til land. Halvdelen af alle heksebrændinger viser sig således at have fundet sted i Tyskland med 25.000 henrettelser. Sætter vi imidlertid henrettelserne i forhold til befolkningstallet, ligger Danmark-Norge på linie med Tyskland i forfølgelsesintensitet, mens Liechtenstein med sine 3000 indbyggere er det sted, hvor forfølgelserne har været hårdest. Her brændte man 10 procent af befolkningen. I den anden ende af skalaen med en intensitet på nogle få brøkdele af en promille finder vi Portugal, Spanien og Italien. Altså netop de lande, som havde holdt fast ved inkvisitionen.

Fra 1500- og 1600-tallet er vore oplysninger så fyldige, at vi med stor sikkerhed kan sige, hvor mange heksebrændinger der skyldtes inkvisitionen. I de katolske middelhavslande anklagedes cirka 12.000 hekse for inkvisitionen, men, hvor utroligt det end lyder, kun 36 blev brændt: 27 i Spanien, 8 i Italien og 1 i Portugal. resten af de 12.000 sager afgjorde inkvisitionen med mildere straffe eller frifindelse. Så usædvanlig mild viste inkvisitionen sig i sin afstraffelse af hekseri og andre former for magiske forbrydelser, at det set med nordeuropæiske øjne nærmest måtte betegnes som en skandale. Det kan undre én, at hekseriet interesserede inkvisitionen så lidt. Men sagen er, at mens romerretsjurister og teologer opfattede sabbaten som en realitet, så var næsten alle kanonister (kirkeretsspecialister) enige om at afvise den som et fantasiprodukt. Og da det i vid udstrækning var kanonister, som fandt ansættelse hos inkvisitionen, er dette sikkert forklaringen på, at man her holdt fast ved kirkens middelalderlige tradition for at betragte hekseri som overtro og derfor udviste stor skepsis over for hekserispørgsmålet.

Inkvisitionens gådefulde skepsis fortjener at blive undersøgt i en bred filosofihistorisk og teologisk sammenhæng. Her skal jeg blot komme med et kort oprids af, hvordan den inkvisitoriske skepsis kom til udtryk i Spanien.

I begyndelsen fulgte man trop med andre lande; fra 1498 til 1522 dømte inkvisitionen elleve hekse til bålet, hvortil kommer et ukendt antal af heksebrændinger foretaget af de verdslige og biskoppelige domstole. Men i 1526 nedsatte generalinkvisitor Alfonso Manrique en komite til at udtale sig om heksespørgsmålet. Komiteen, som omfattede nogle af Spaniens førende teologer, mødtes i Granada og udarbejdede en instruks for heksesager, som er uden sidestykke. Hvor i det øvrige Europa finder man paralleller til lovbestemmelser som de følgende?

"Alle hekse, som frivilligt bekender og viser tegn på anger, skal få tilgivelse og modtages igen i Moderkirken, og uden at deres ejendom bliver konfiskeret, skal de pålægges mindre bodsstraffe. Ingen skal arresteres alene på grundlag af andre hekses bekendelser. Inkvisitorerne må undersøge, om de personer, som fremkommer for dem, har været udsat for tortur ved andre domstole ... Ved at udspørge beboerne i heksens hus må man finde ud af, om heksene virkelig drog af sted til deres møde eller om de, på den nat, hvor de siger, at de var til sabbat, i virkeligheden forblev hjemme uden at komme nogen steder":

Instruktionerne indeholdt også en bestemmelse om, at generalinkvisitoren og hans ottemandsråd altid skulle have forelagt dødsdomme i sager af denne ´vanskelige materie´.

Med disse instruktioner lykkedes det at holde Spanien fri for heksebrændinger gennem det meste af et århundrede, bortset fra enkelte ulykkelige tilfælde, hvor inkvisitorerne undlod at forelægge dommen for rådet, eller hvor en verdslig eller gejstlig dommer ikke (som han ellers var forpligtet til) lod inkvisitionen få indsigt i sagerne, men gjorde kort proces.

Under påvirkning fra Frankrig indledte inkvisitionsdomstolen i Logroño i 1609 en større heksejagt i Baskerlandet, og året efter blev elleve baskere brændt. For at få alle frem i lyset erklæredes derpå frit lejde til de hekse, der selv meldte sig inden en vis frist. 2000 personer meldte sig og angav 5000 andre. Men generalinkvisitoren følte sig ikke overbevist, så pausen i forfølgelsen blev også brugt til at skaffe beviser for, om den heksesekt, som man havde fået så mange efterretninger om, overhovedet fandtes. Den inkvisitor, som fik pålagt at foretage de nødvendige undersøgelser, var i besiddelse af en god portion kritisk sans. Alonso de Salazar Frias, som han hed, satte ud på en otte måneders rejse gennem hele det baskisktalende område. Officielt var det en visitatsrejse, men i praksis kom den til at forløbe som en videnskabelig ekspedition. I sin rapport til den spanske generalinkvisitor konkluderede Salazar, at han ikke havde fundet beviser for en eneste hekseaktivitet. Den baskiske heksepanik var opstået ene og alene som følge af falske rygter og propaganda, for som Salazar udtrykte det: "Der var hverken hekse eller forheksede, før man begyndte at tale og skrive om dem".

Undersøgelsen var medvirkende til, at heksebrændingerne definitivt ophørte i hele det spanske imperium fra Sicilien i øst til Mexico i vest. Var inkvisitionen gået ind på teologernes præmisser, kunne den have foranstaltet et sandt hekseholocaust i de katolske middelhavslande, men historien viser noget andet - at inkvisitionen faktisk blev heksenes redning.

I sit apostolske brev Tertio Millennio Adveniente (Det kommende tredie årtusind) erklærer pave Johannes Paul II, at kirken vil ransage sin samvittighed og bede om forladelse for fortidens synder. Inkvisitionen med dens nådesløse og ydmygende fremfærd mod anderledes tænkende må naturligvis veje tungt på kirkens samvittighed, uanset det historisk kan påvises, at den var bedre end sit rygte. Høringen skal derfor munde ud i en officiel udtalelse, som de indbudte specialister er opfordret til at komme med forslag til. Når det gælder heksene, kunne kirken passende tilbagekalde pave Innocens VIII´s bulle fra 1484, som gav hekseforfølgelsen kirkens blå stempel. Paven kunne måske også opfordre til, at der bliver rejst mindesmærker for de uskyldige mennesker, der er blevet brændt for den umulige forbrydelse, som hekseri i virkeligheden er. Et sådant historisk mindesmærke kender jeg faktisk et eksempel på. Det er mindetavlen over Maren Splids. På et gammelt hus i Sønderportsgade i Ribe står der:

Her boede Skrædder Laurids Splid, hvis stakkels Hustru Maren 9. November 1641 blev brændt for Trolddom imellem Galgebakkerne uden for Ribe.

Gustav Henningsen 

Litt.: Gustav Henningsen: Heksenes Advokat. Kbh. 1981

Gustav Henningsen og John Tedeschi: The Inquisition in Early Modern Europe. Northern Illinois Univ. Press 1986

Bengt Ankarloo og Gustav Henningsen: Early Modern European Witchcraft. Oxford 1990

Robert Muchembled: Magie et Sorcellerie en Europe du Moyen Age à nos jours. Paris 1994

Stuart Clark: Thinking with Demons. Oxford 1997

Wolfgang Behringer: Hexen. Glaube, Verfolgung, Vermarktung. München 1998

Artiklen blev bragt som kronik i Politiken den 22. december 1998

http://www.catholic-web.dk/Hekse01.html  

 

+++

 

DISCORSO DI GIOVANNI PAOLO II
AI PARTECIPANTI AL SIMPOSIO INTERNAZIONALE
DI STUDIO SUL TEMA “L’INQUISIZIONE” 31 ottobre 1998

 

Signori Cardinali,
Venerati Fratelli nell´Episcopato,
Gentili Signore e Signori!

 

1. Con grande gioia vi accolgo in occasione del Convegno di studio su l´Inquisizione, promosso e organizzato dalla Commissione storico-teologica per la preparazione al Grande Giubileo. A ciascuno rivolgo il mio cordiale saluto. Grazie per la vostra disponibilità e per il contributo che avete offerto alla preparazione del prossimo evento giubilare anche affrontando questo tema certamente non facile, ma di indubbio interesse per il nostro tempo.

Ringrazio in maniera speciale il Signor Cardinale Roger Etchegaray per il nobile indirizzo con cui ha introdotto questo incontro, presentando le finalità del Convegno. Esprimo al tempo stesso vivo apprezzamento per l´impegno posto sia dai membri della Commissione nel preparare il Simposio sia dai relatori che ne hanno animato le sessioni di studio.

L´argomento sul quale vi siete soffermati richiede, com´è facile intuire, attento discernimento e notevole conoscenza della storia. Il contributo indispensabile degli esperti non mancherà di aiutare i teologi ad offrire una più esatta valutazione di questo fenomeno che, proprio perché complesso, domanda di essere analizzato in maniera serena e scrupolosa.

2. Questo vostro Convegno sull´Inquisizione si tiene a pochi giorni di distanza dalla pubblicazione dell´Enciclica Fides et ratio, nella quale ho voluto ricordare agli uomini del nostro tempo, tentati dallo scetticismo e dal relativismo, la originaria dignità della ragione e l´innata sua capacità di raggiungere la verità. La Chiesa, che ha la missione di annunziare la parola della salvezza ricevuta nella divina Rivelazione, riconosce nell´aspirazione alla conoscenza della verità una prerogativa insopprimibile della persona umana, creata a immagine di Dio. Essa sa che un legame di reciproca amicizia unisce tra loro la conoscenza mediante la fede e la conoscenza naturale, ciascuna con un suo peculiare oggetto e propri diritti (cfr Enciclica Fides et ratio, 57).

All´inizio dell´Enciclica, ho voluto far riferimento all´iscrizione del tempio di Delfi, che ispirò Socrate: conosci te stesso. Si tratta di una verità fondamentale: conoscere se stesso è tipico dell´uomo. Egli, in effetti, si distingue dagli altri esseri creati sulla terra per la sua attitudine a porre la questione del senso circa il proprio esistere. Grazie a ciò che conosce del mondo e di se stesso, l´uomo può rispondere ad un altro imperativo trasmessoci sempre dal pensiero greco: diventa ciò che sei.

Il conoscere ha, pertanto, un´importanza vitale nel cammino che l´uomo compie verso la piena realizzazione della sua umanità: questo è vero in modo singolare per quanto concerne la conoscenza storica. Le persone, infatti, come pure le società, diventano pienamente consapevoli di sé solo quando sanno integrare il loro passato.

3. Nell´Enciclica Fides et ratio ho anche espresso la mia preoccupazione davanti al fenomeno della frammentazione del sapere, che contribuisce a far perdere alle conoscenze il proprio senso e a farle deviare dalla loro vera finalità. Si tratta di un fenomeno dovuto a molteplici cause. Lo stesso progresso del conoscere ci ha condotti a una specializzazione sempre più avanzata, che ha tra le sue conseguenze l´assenza di comunicazione tra le diverse discipline. Per questo, ho invitato i filosofi, gli uomini e le donne di cultura a ritrovare "la dimensione sapienziale di ricerca del senso ultimo e globale della vita" (cfr ibid., 81), perché l´unificazione del sapere e dell´agire è un´esigenza iscritta nel nostro spirito.

In questa prospettiva, appare indispensabile sottolineare la funzione della riflessione epistemologica in vista dell´integrazione delle differenti conoscenze in una unità armonica, rispettosa dell´identità e dell´autonomia di ogni disciplina. Questo costituisce, d´altronde, una delle acquisizioni più preziose del pensiero contemporaneo (cfr ibid., 21). Solo se si attiene rigorosamente al suo campo di ricerca e alla metodologia che lo dirige, lo scienziato è, per la parte che gli compete, un servitore della verità.

In effetti, che non sia possibile accedere alla totalità della verità partendo da una disciplina particolare è convinzione oggi largamente condivisa. La collaborazione tra rappresentanti di diverse scienze diventa, pertanto, una necessità. D´altra parte, non appena si affronta un argomento complesso, i ricercatori sentono il bisogno di reciproci chiarimenti, nel rispetto ovviamente delle competenze di ciascuno.

E´ questa la ragione per cui la Commissione storico-teologica per la preparazione del Grande Giubileo ha giustamente ritenuto di non poter riflettere in modo adeguato sul fenomeno dell´Inquisizione senza prima aver ascoltato esperti nelle scienze storiche, la cui competenza fosse universalmente riconosciuta.

4. Gentili Signore e Signori! Il problema dell´Inquisizione appartiene ad una fase travagliata della storia della Chiesa, sulla quale ho già invitato i cristiani a ritornare con animo sincero. Ho scritto testualmente nella Lettera apostolica Tertio millennio adveniente: "Un altro capitolo doloroso, sul quale i figli della Chiesa non possono non tornare con animo aperto al pentimento, è costituito dall´acquiescenza manifestata, specie in alcuni secoli, a metodi di intolleranza e persino di violenza nel servizio alla verità" (n. 35).

La questione, che interessa l´ambito culturale e le concezioni politiche del tempo, è nella sua radice squisitamente teologica e presuppone uno sguardo di fede sull´essenza della Chiesa e sulle esigenze evangeliche che ne regolano la vita. Il Magistero ecclesiale non può certo proporsi di compiere un atto di natura etica, quale è la richiesta di perdono, senza prima essersi esattamente informato circa la situazione di quel tempo. Ma neppure può appoggiarsi sulle immagini del passato veicolate dalla pubblica opinione, giacché esse sono spesso sovraccariche di una emotività passionale che impedisce la diagnosi serena ed obiettiva. Se non tenesse conto di questo, il Magistero mancherebbe al fondamentale dovere del rispetto per la verità. Ecco perché il primo passo consiste nell´interrogare gli storici, ai quali non viene chiesto un giudizio di natura etica, che sconfinerebbe dall´ambito delle loro competenze, ma di offrire un aiuto alla ricostruzione il più possibile precisa degli avvenimenti, degli usi, della mentalità di allora, alla luce del contesto storico dell´epoca.

Solo quando la scienza storica ha avuto modo di ristabilire la verità dei fatti, i teologi e lo stesso Magistero della Chiesa sono posti in condizione di esprimere un giudizio oggettivamente fondato.

In questo contesto, desidero vivamente ringraziarvi per il servizio che avete offerto con piena libertà e vi manifesto ancora una volta tutta la stima della Chiesa per il vostro lavoro. Esso, ne sono persuaso, offre un eminente contributo alla verità e, in tal modo, apporta un indiretto contributo alla nuova evangelizzazione.

5. Vorrei, in conclusione, rendervi partecipi di una riflessione, che mi sta particolarmente a cuore. La richiesta di perdono, di cui in questo periodo molto si parla, riguarda in primo luogo la vita della Chiesa, la sua missione di annunzio della salvezza, la sua testimonianza a Cristo, il suo impegno per l´unità, in una parola la coerenza che deve contrassegnare l´esistenza cristiana. Ma la luce e la forza del Vangelo, di cui la Chiesa vive, hanno la capacità di illuminare e sostenere, come per sovrabbondanza, le scelte e le azioni della società civile, nel pieno rispetto della loro autonomia. E´ per questo che la Chiesa non cessa di operare, con i mezzi che le sono propri, per la pace e la promozione dei diritti dell´uomo. Alle soglie del terzo millennio, è legittimo sperare che i responsabili politici e i popoli, soprattutto quelli coinvolti in drammatici conflitti, alimentati dall´odio e dal ricordo di ferite spesso antiche, si lascino guidare dallo spirito di perdono e di riconciliazione testimoniato dalla Chiesa e si sforzino di risolvere i contrasti mediante un dialogo leale ed aperto.

Affido questo mio auspicio alla vostra considerazione ed alla vostra preghiera. E, mentre invoco su ciascuno la costante protezione divina, vi assicuro il mio orante ricordo e sono lieto di impartire a voi ed alle persone che vi sono care una speciale Benedizione Apostolica. www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1998/october/documents/hf_jp-ii_spe_19981031_simposio_it.html  

 

 

+++

 

 

Historia, labor e Iglesia - Se practica la cicatería en el elogio o se trata de negar  el reconocimiento de la labor positiva de la Iglesia a favor de los más desfavorecidos, en educación, con los enfermos, abandonados, en la promoción de los valores sociales y económicos y en la defensa a ultranza de todos aquellos valores en los que se asienta la dignidad humana. Se hace uso de una calculada ambigüedad a la hora de tratar determinados temas que tienen que ver con la Iglesia. Se da una de cal y otra de arena, manifestando como un temor a ponerse completamente de parte de ella, quedando de manifiesto la tibieza evangélica tan frecuente en los medios cristianos de hoy. Tomar la excepción, el pecado o error de algunos como la norma general dentro de la Iglesia y que sólo dentro de la Iglesia católica pueden existir tales desviaciones humanas, etc. Se hipertrofian deliberadamente las excepciones. Coger un tema que perjudique a la Iglesia y apurarlo hasta el límite en artículos, editoriales, entrevistas. Se recurre con frecuencia a la calumnia más pérfida, la mentira, el infundio, sin preocuparse de contrastar la información para comprobar su veracidad. Ello obedece a la táctica de que se sabe que una vez vertida una información negativa sobre algo o alguien, el daño ya está hecho; además, estando publicado en un libro y a la vez en Internet, hacer creer que es cierto, indubitable e indefectiblemente. Una forma de ataque más sutil que los habituales pero de mayores efectos a la larga, es denigrar de forma indirecta la estética tradicional de la Iglesia. Si las ideas de Belleza y Bondad fueron consideradas siempre como un reflejo de la Belleza y Bondad divinas, ahora se procura eliminar esta inspiración sustituyéndola por el feísmo gratuito e intrascendente o recurriendo a tácticas esperpénticas. Un ejemplo reciente lo tenemos en el supuesto rostro de Jesús confeccionado por un sedicente antropólogo y que los medios de comunicación se apresuraron a publicar.

 

+++

 

Ataques, historia e Iglesia – El mentir orquestadamente avanza en la impunidad de sus ataques. Es clara la gran pasividad de los católicos ante todos estos hechos que de una manera progresiva se han ido instalando en nuestra vida cotidiana. Nos hemos acostumbrado a convivir con ellos y muchas veces los observamos hasta en clave de humor. No nos damos cuenta de que con nuestra falta de reacción nos hacemos culpables de que los fundamentos cristianos sobre los que se ha ido tejiendo nuestra historia y cultura con sus gestas heroicas y tragedias, con sus aciertos y equivocaciones, con sus épocas de esplendor y decadencias, van siendo minados. Se nos sustrae el alma de nuestra cultura y quedamos impasibles ante la consecuencia de su inevitable decadencia y las repercusiones que ello trae. Pareciera que domina una actitud de resignación ante lo que se considera inevitable o de obligado tributo que habría que pagar al progreso de nuestras sociedades aconfesionales en las que al final parece que todo vale. Y la paradoja es que precisamente en unas sociedades saturadas por la variedad de medios de comunicación, y de canales para hacer llegar a la opinión pública nuestra voz, los católicos permanecemos en gran parte mudos, facilitando la impunidad de estas agresiones constantes. Es claro que los medios de comunicación social protagonizan un constante bombardeo contra la concepción cristiana de la vida y del hombre cuando promueven esta política de ataques más o menos directos contra la Iglesia. Contribuyen al establecimiento de una atmósfera cada vez más contraria a los valores del humanismo cristiano, y a la acentuación de ese vacío existencial que amenaza al hombre de hoy, y que es origen de tantas lacras en las nuevas generaciones tales como las drogas, la promiscuidad sexual, el alcohol, las enfermedades mentales, la incapacidad para mantener la fidelidad conyugal, la lealtad...etc.

Como cristianos tenemos pues que ser conscientes de la trascendencia que supone nuestra  pasividad ante estos hechos. Si queremos de verdad sociedades más justas, y libres donde el hombre pueda desarrollarse plenamente como tal y creemos que en el mensaje de salvación cristiano está la clave que así sea, no podemos asistir inermes a los ataques a nuestra religión y a nuestra Iglesia, vengan de donde vengan. Si estos ataques permanecen impunes es responsabilidad de todos el que así sea. Y si no miremos a otras sociedades o grupos de creyentes. Sin elogiar posturas extremas, ¿qué pasa cuando un medio de comunicación social se mete contra los judíos o musulmanes? La reacción suele ser contundente social y económicamente y la retractación por parte de quien ha hecho el ataque, inmediata.

 

+++

…como Pedro y Pablo, afrontar mares y romper confines anunciando a Cristo…  «Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.

 

Anticatolicismo - Si se declara delito el antisemitismo ¿por qué no también el anticatolicismo o el ataque a otra religión cualquiera? No se puede confundir la tolerancia y el respeto a otras creencias con la indefensión y la falta de exigencia de respeto a las propias. Debemos reaccionar debidamente con prudencia y caridad; eso no quita de recurrir a la aplicación de la legislación vigente por medio de oportunas denuncias; rechazar los medios hostiles a la Iglesia, negándoles nuestra audiencia y seguimiento, así como las marcas comerciales que los patrocinan. Como conclusión pedimos ante tantas agresiones enunciadas: conocimiento a fondo de la situación denunciada; reacción valerosa y oportuna ante ellas; búsqueda del criterio justo, con la humildad suficiente para corregir los propios errores y dejarse inspirar siempre por el máximo precepto evangélico: IN OMNIA CHARITAS.

 

+++

 

Es deber indeclinable de la Iglesia iluminar las realidades temporales con la luz del Evangelio y abogar para que sus hijos (es decir, todos y cada uno de los bautizados) tenga la oportunidad de conocer cuál es la opinión de la misma sobre determinadas materias. Asimismo es deber de la Iglesia ayudar a que los católicos tengan la posibilidad de vivir en una sociedad donde esos valores sean respetados y favorecidos recurriendo a los medios lícitos a los que cualquier ciudadano puede apelar y abogando para que esos valores sean tenidos en consideración por las leyes estatales. No parecería justo negarle a la Iglesia la posibilidad de expresarse libremente cuando todas las otras confesiones e instituciones –aún las civiles- que componen la sociedad lo pueden hacer. 

Por supuesto que nada de esto quita ni busca quitar la libertad que en definitiva tiene cada persona a la hora de decidir, sino sólo ilustrar y guiar hacia lo que se ve que es un bien a ser respetado por todos.

 

+++

 

 

“Muchos escuchan más a gusto a los que dan testimonio, que a los que enseñan, y si escuchan a los que enseñan es porque dan testimonio.” [Pablo VI]

 

+++

 

"El sufrimiento no me es desconocido. En él encuentro mi alegría, pues en la cruz se encuentra Jesús y Él es amor. Y ¿qué importa sufrir cuando se ama?" . (Teresa de Los Andes, carta 14)

 

+++

 

«La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad». (VIS, 8.I.2004)) S.S. Juan Pablo II.

 

+++

 

«Una investigación histórica, libre de prejuicios y vinculada únicamente con la documentación científica es insustituible para derrumbar las barreras entre los pueblos» (S. S. Juan Pablo II – P.P.)

 

+++

"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Toda criatura posee su bondad y su perfección propias. Para cada una de las obras de los "seis días" se dice: "Y vio Dios que era bueno". "Por la condición misma de la creación, todas las cosas están dotadas de firmeza, verdad y bondad propias y de un orden" (GS 36, 2). Las distintas criaturas, queridas en su ser propio, reflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabiduría y de la bondad Infinitas de Dios. Por esto, el hombre debe respetar la bondad propia de cada criatura para evitar un uso desordenado de las cosas, que desprecie al Creador y acarree consecuencias nefastas para los hombres y para su ambiente. ¡El aborto es crimen! Defendamos la vida humana. Ad maiorem Dei gloriam.

 

 

Por venir a visitarnos, nuestro agradecimiento.


Anno Domini 2012 - "In Te, Domine, speravi; non confundar in aeternum!".

Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!

-.-

El mundo, visto a través de Dios, es fraterno y hermoso, hasta en la hermana muerte, se disfruta en su voluntaria privación. Es el arte de la posesión en Dios, el arte de poseer la tierra con esa extraña lógica de los santos que es su tener y no tener: no teniendo nada, no deseando nada, se posee de verdad todo, siendo libre de las cosas se señorea alegremente el universo.-
¡¡¡ paz y bien !!! Paix et bien!!! frieden und guten! Pace e bene! Peace and godness!
“El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).

"Marana tha, ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20).

 

-.-En un apócrifo egipcio gnóstico, conocido como el Evangelio de Felipe, se lee: "Si dices: ¡soy judío!, ninguno se conmueve. Si dices: ¡soy romano!, nadie tiembla. Si dices: ¡griego, bárbaro, esclavo, libre! Nadie se agita. Pero si digo: ¡Soy cristiano! el mundo trema".

Vox fidei, semper. La voz de la fe, siempre firmes. †

Imprimir   |   ^ Arriba

'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).