Sunday 19 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
Inicio > Leyendas Negras > Isabel la Católica - 14º ¿santa o villana? reina; español primeras palabras.-

 

El 28 de junio de 1519, la Dieta de Francfort elige a Carlos I de España emperador de Alemania.

 

 

 

Evangelización para la dignidad de la persona. - En Santo Toribio descubrimos el valeroso defensor o promotor de la dignidad de la persona. Frente a intentos de recortar la acción de la Iglesia en el anuncio de su mensaje de salvación, supo defender con valentía la libertad eclesiástica.

El fue un auténtico precursor de la liberación cristiana en vuestro país. Desde su plena fidelidad al Evangelio, denunció los abusos de los sistemas injustos aplicados al indígena; no por miras políticas n? por móviles ideológicos, sino porque descubría en ellos serios obstáculos a la evangelización, por fidelidad a Cristo y por amor a los más pequeños e indefensos.

Así se hizo el solícito y generoso servidor del indígena, del negro, del marginado. E supo ser a la vez un respetuoso promotor de los valores culturales aborígenes, predicando en las lenguas nativas y haciendo publicar el primer libro en Sudamérica: el catecismo único en lengua española, quechua y aymara.

Es éste un válido ejemplo al que habéis de mirar con frecuencia, queridos hermanos, sobre todo en un momento en el que la nueva evangelización ha de prestar gran atención a la dignidad de la persona, a sus derechos y justas aspiraciones. Febrero 02 del 1985 – S.S. Juan Pablo II – Magno

 

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Pila bautismal donde fueron bautizados Isabel la Católica y Vasco de Quiroga


 

HISTORIA - Para adentrarse en la época de la gran gesta hispánica [1492-1592] y analizar la magnitud del descubrimiento, es necesario penetrarlo estudiando el contexto histórico; solo así podremos llegar a un discernimiento moderado y con el sentimiento sano del deber o de una conciencia objetiva. Con este objetivo presentamos tantos temas y acontecimientos -aparentemente- en discontinuidad.

 

Para no caer en el anacronismo, es necesario tener la humildad y la inteligencia de leer los hechos del pasado no con las categorías mentales de hoy, más, dentro el marco histórico temporal en que se efectuaron. 

 

Al igual que ocurre con cualquier otra expresión de la mente humana, quizás la objetividad plena es imposible, pero lo que se le pide a cualquier intelectual honrado es que, cuando menos, haga el esfuerzo de buscarla, tenga la valentía de acercarse serena y responsablemente al mayor grado de objetividad histórica posible.

 

¿Quién ignora, que son innumerables las personas de uno, y otro sexo, a quienes contiene, para que no suelten la rienda a sus pasiones el temor del qué dirán? Este temor ya no subsistirá en el caso de que no haya murmuradores en el mundo, que son los que dicen, los que hablan, y aun los que acechan los pecados ajenos. Luego esos innumerables de uno, y otro sexo, faltando el freno de la infamia, o descrédito a que los expone la murmuración, desenfrenadamente se darán a saciar sus criminales pasiones.

 

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1290-1310- témpera española.

 

La historia es como es, las cosas son como son. Imitando los modelos antiguos, griegos, romanos y godos, se recreó a partir de Castilla un amplio espacio político y cultural. Era necesario, igual que en otros lugares de Europa. Y la nación española, con sus instrumentos políticos (que incluyen religión, sociedad y economía), pero también los lingüísticos y literarios, surgió como la más antigua de Europa. Y sigue, entre tropiezos, adelante.

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Castilla y España

DABA yo en noviembre pasado (2007) a estudiantes y profesores hispanoamericanos un pequeño ciclo de lecciones sobre el influjo griego y latino en los orígenes de la literatura castellana. En conexión, es claro, con los orígenes de la lenguas castellana como lengua escrita y literaria, extendida luego por toda España y en América. Y, en relación con todo ello, hablaba de los orígenes y expansión del condado de Castilla.

Pienso ahora que es un tema, en realidad, no tan conocido, que cabe el intento de hacer llegar algo de él a un público amplio. Porque sobre la historia de nuestra Lengua, nuestra Literatura y nuestra Nación se propagan demasiadas inexactitudes, hay demasiadas omisiones.

Yo intentaba que, para empezar, los alumnos se asombraran (el asombro es el comienzo de la Ciencia, decía Aristóteles). Y, en efecto, ¿no es asombroso que un mínimo dialecto del leonés, al pie de los Montes de Oca, se convirtiera en la lengua común de España? No la única, Dios me libre, pero sí la común a todos. Y un mínimo condado se convirtió, poco a poco, en el Reino de España.

Claro que había en todas partes un panorama de fondo: todos añoraban la antigua nación Hispania, parteada por Diocleciano, conseguida por los godos («reges Hispaniae» eran sus reyes), destruida por la invasión musulmana, puesta a su vez en riesgo por la Reconquista, que en cada valle de los montes cántabros y pirenaicos creaban entidades políticas y lingüísticas diversas.

Pero había aquella antigua unidad que todos añoraban, desde Gonzalo de Berceo, que llamaba a Santo Domingo «lumen de las Españas», a Jaime I de Aragón, que hablaba de «salvar Espanya». Los caballeros vascos y catalanes lucharon junto a Alfonso VIII en las Navas de Tolosa, en 1212. No hubo, en lo esencial, una imposición de arriba a abajo, Castilla no hizo sino liderar un sentimiento común de unidad.

Lo hizo a través de la creación del Reino de España y de la conversión de su lengua y su literatura en comunes a toda España. Esto no ofende a nadie, todos la acompañaron.

Los dialectos romances eran varios, el castellano no era sino un dialecto del leonés, que a su vez había nacido de los romances asturianos. Había otros dialectos al Oriente. En realidad, sabemos desde don Ramón que el castellano destacaba por su originalidad en relación con los demás dialectos de España y aun de fuera de ella: el único que aspiraba la «f» latina (hijo, hermoso), que diptongaba la «e» y «o» breves y tónicas (hierro, muela), el único (con el italiano) que tenía un sistema de vocales simple y casi latino, el único que hacía en «as» el plural de los nombres en «a» (el plural era en «es» en asturiano, leonés, catalán, francés, hasta en griego).

Tenía un ímpetu innovador. Las gentes lo buscaban. Tardaron mucho en llegar reacciones en contra.¡Ahora, cuando hay quienes, con riesgo para todos pero sobre todo para ellos tratan de rebajarlo legal y socialmente!

Claro que la expansión del castellano, su conversión, con los retoques que fueran necesarios, en el español de España y América, no tuvo lugar sin ser acompañada de hechos políticos y hechos literarios. Como pasó, en Italia y Francia, por ejemplo, con dialectos mínimos luego convertidos en lenguas nacionales.

Ahora bien, Castilla se expandió como matriz del reino de España a base de matrimonios, como los que unieron en el siglo XII a Castilla y León, en el XV a Castilla y Aragón. O por acuerdos, como el que llevó a entronizar en Aragón la dinastía castellana de los Trastámara. Antes de la boda de Isabel y Fernando.

Sí, hubo discordias a veces, fue una de ellas, tras la herencia repartida por Alfonso VI entre sus dos hijas, la que creó Portugal. Fueron más bien raras, Cataluña, por ejemplo, no se declaró independiente frente a Felipe V, se limitó a escoger, en una querella dinástica, el partido que a muchos les parecía preferible. En general, la espada se utilizó casi siempre frente al enemigo islámico (en América, con frecuencia, frente al indígena, aunque la espada no lo fue todo, ni mucho menos).

Lo esencial es esto: Castilla se convirtió, en un momento dado, en la punta de lanza principal (no la única, claro), de la Reconquista, que culminó en Granada. Y se unió a Aragón y creció en América. Fue el núcleo de un estado moderno.

 

Con una unidad en la diversidad.

Una lengua, de puramente hablada, se hace culta y literaria siguiendo modelos prestigiosos. Roma siguió el modelo griego, España y Europa en general los modelos griego y latino. Castilla dio en España la tónica: los modelos latinos, a veces traducidos del griego, le llegaban de Europa y de sus propios monasterios. Pero al tiempo le llegaban los modelos árabes, que eran traducciones del griego, también del persa: ya de autores de Ciencia y Filosofía, a través de la Escuela de Traductores de Toledo, ya de modelos literarios varios que hizo traducir Alfonso el Sabio. Era como una plataforma que recibía de varias direcciones, luego creaba e irradiaba. Al modelo político se unían un modelo lingüístico y un modelo literario: como en el caso de Roma o el de Francia. Estos son hechos, no hagamos caricaturas.

No fueron triunfos absolutos, quedaron hechos diferenciales, por supuesto. Pero es que los poderosos reyes castellanos del siglo XIII, tal Alfonso el Sabio, protegían el conocimiento. Reunían sabios en torno. Y Castilla era una plataforma privilegiada. La unidad política que iba construyendo se doblaba y triplicaba con la potencial unidad o casi unidad promovida por la lengua. Desde el XV la otras literaturas peninsulares prácticamente desaparecían, triunfaba el castellano en toda España. En el siglo XIV se hablaba en todas partes, no exclusivamente, pero como lengua culta y literaria buscada por todos (también, luego, por los americanos). La unidad política tendía a hacerse, en una medida creciente, unidad cultural y lingüística. Todo el que quería crecer, rebasar los límites locales, buscaba ese nuevo foro de unidad.

Esto es todo, es un proceso paralelo al de otras naciones europeas. Poder político y hasta militar y poder lingüístico y literario iban a la par. Todo ello daba el modelo para los que querían integrarse en la sociedad de los nuevos tiempos.

Solo así se explica el salto de Castilla y lo castellano desde comienzos ínfimos a modelo predominante. Era una vía de unidad y de integración social y cultural. El que quería escribir algo que trascendiera los límites de su región, lo hacía en castellano. Vean si no la nómina de los escritores españoles de todos los siglos: han venido de todas las regiones.

Sí, ya sé que desde el siglo XIX ha habido movimientos en pro de la renovación de las otras lenguas peninsulares y de sus literaturas. Y sabemos que en ello, con frecuencia, a golpe de decreto se sobrepasan los límites, se emplean coacciones. En todo caso, España sigue existiendo en la conciencia de casi todos. Y la lengua que llamamos española, es decir, el castellano de hoy, que es más que castellano, sigue siendo un factor de unidad. También con América.

La historia es como es, las cosas son como son. Imitando los modelos antiguos, griegos, romanos y godos, se recreó a partir de Castilla un amplio espacio político y cultural. Era necesario, igual que en otros lugares de Europa. Y la nación española, con sus instrumentos políticos (que incluyen religión, sociedad y economía), pero también los lingüísticos y literarios, surgió como la más antigua de Europa. Y sigue, entre tropiezos, adelante.

Castilla no hizo sino cristalizar, dar forma, a un empeño común. Esto es lo que yo trataba de explicar, lo que intento ahora exponer en resumen apretado.

FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS - http://www.abc.es/20080217

 

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SUCESOS - Es bueno valorar acontecimientos y hechos que han sucedido en el pasado, reflexionar sobre ellos, para caminar con los talentos de la historia como bastón de guía.

 

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La historia no puede hacerse sin acudir a las fuentes. Estas fuentes son testimonios, y, como tales testimonios, pueden ser parciales. Para el estudio de los tres primeros siglos del cristianismo, las fuentes son escasas. Pero en este período que estudiamos —especialmente en el siglo IV— son muy numerosas. La abundancia de los escritos de este período se debe probablemente al hecho de que en él la educación retórica era tenida en grandísima consideración y permitía subir fácilmente en la escala social. Hablar hoy de retórica presenta una gran carga peyorativa, mas en aquella época no era así. De hecho, la educación que se recibía entonces se dividía en dos grandes momentos: gramática —correspondería a la escuela media— y retórica —estudios ya universitarios—. Había no sólo que decir las cosas, sino decirlas bien. Y para expresarse bien había que tener un buen conocimiento de los clásicos. Los hombres eminentes tenían la posibilidad de llegar muy alto en la escala social. Esto ocurría así hasta que, a causa de las reformas de Diocleciano y de Constantino, se impuso un orden social más estable para garantizar las ganancias fiscales.

Naturalmente las obras de mayor interés para la historia de la Iglesia son aquéllas de carácter religioso. Mas conviene tener presente la importancia que para el mismo propósito revisten también los autores paganos: en primer lugar, ellos nos permiten conocer mejor el contexto histórico-político y cultural en el cual se desarrollan los acontecimientos de la Iglesia; en segundo lugar, a tales acontecimientos los mismos autores hacen a veces referencia, revelando así su punto de vista diverso. Cultura profana y cultura cristiana, en cambio, fueron tal vez muy cercanas entre ellas: el filósofo pagano Temistio, por ejemplo, estuvo al servicio de emperadores cristianos; y Juliano, antes de volverse pagano, había recibido una educación cristiana.

 

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Historia – Inquisición - En efecto, la imposibilidad de acceder a la totalidad de la verdad partiendo de una disciplina particular es una convicción hoy ampliamente compartida. Por consiguiente, es necesaria la colaboración entre representantes de las diversas ciencias. Además, en cuanto se afronta un asunto complejo, los investigadores sienten la necesidad de aclaraciones recíprocas, respetando obviamente las competencias de cada uno. Por este motivo, la Comisión histórico-teológica para la preparación del gran jubileo con razón ha considerado que no podía reflexionar de modo adecuado sobre el fenómeno de la Inquisición sin escuchar antes a expertos en las ciencias históricas, cuya competencia fuera reconocida universalmente.

 

La cuestión, que guarda relación con el ámbito cultural y las concepciones políticas del tiempo es, en su raíz, exquisitamente teológica y supone una mirada de fe a la esencia de la Iglesia y a las exigencias evangélicas, que regulan su vida. Ciertamente, el Magisterio de la Iglesia no puede proponerse realizar un acto de naturaleza ética, como es la petición de perdón, sin antes informarse exactamente sobre la situación de ese tiempo. Pero tampoco puede apoyarse en las imágenes del pasado transmitidas por la opinión pública, ya que a menudo tienen una sobrecarga de emotividad pasional que impide un diagnóstico sereno y objetivo. Si no tuviera en cuenta esto, el Magisterio faltaría a su deber fundamental de respetar la verdad. Por eso, el primer paso consiste en interrogar a los historiadores, a los que no se les pide un juicio de naturaleza ética, que sobrepasaría el ámbito de sus competencias, sino que contribuyan a la reconstrucción lo más precisa posible de los acontecimientos, de las costumbres y de la mentalidad de entonces, a la luz del marco histórico de la época.

Sólo cuando la ciencia histórica haya podido reconstruir la verdad de los hechos, los teólogos y el mismo Magisterio de la Iglesia estarán en condiciones de dar un juicio objetivamente fundado.

En el umbral del tercer milenio, es legítimo esperar que los responsables políticos y los pueblos, sobre todo los que se hallan implicados en conflictos dramáticos, alimentados por el odio y el recuerdo de heridas a menudo antiguas, se dejen guiar por el espíritu de perdón y reconciliación testimoniado por la Iglesia, y se esfuercen por resolver sus contrastes mediante un diálogo leal y abierto.

Confío este deseo mío a vuestra consideración y a vuestra oración. Y, al tiempo que invoco sobre cada uno la constante protección divina, os aseguro mi recuerdo en la oración y de buen grado os imparto a vosotros y a vuestros seres queridos una especial bendición apostólica. 31.10.1998 S. S. Juan Pablo II . Magno

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Se perfilan así diversos interrogantes: ¿se puede hacer pesar sobre la conciencia actual una culpa vinculada a fenómenos históricos irrepetibles, como las cruzadas o la inquisición? ¿No es demasiado fácil juzgar a los protagonistas del pasado con la conciencia actual (como hacen escribas y fariseos, según Mt 23,29-32), como si la conciencia moral no se hallara situada en el tiempo? ¿Se puede acaso, por otra parte, negar que el juicio ético siempre tiene vigencia, por el simple hecho de que la verdad de Dios y sus exigencias morales siempre tienen valor? Cualquiera que sea la actitud a adoptar, ésta debe confrontarse con estos interrogantes y buscar respuestas que estén fundadas en la revelación y en su transmisión viva en la fe de la Iglesia. La cuestión prioritaria es, por tanto, la de esclarecer en qué medida las peticiones de perdón por las culpas del pasado, sobre todo cuando se dirigen a grupos humanos actuales, entran en el horizonte bíblico y teológico de la reconciliación con Dios y con el prójimo.  

 

Recomendamos vivamente: EDICIONES RIALP, MADRID, Beatriz Comella,

La Inquisición española, 1998. Con este libro la autora sintetiza la historia y el funcionamiento de la Inquisición española con rasgos esenciales del contexto religioso, social y económico.

 

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Viva Hispania Romana y Visigoda.- 

 

Isabel, ¿santa o villana?

 

Con la petición formal de la Conferencia Episcopal española para reabrir la causa de beatificación de la Reina Isabel la Católica, César Vidal escribe una reflexión en Calibán, que reproducimos a continuación. 

 

Dr. César VIDAL
Acusada de intolerante, racista e incluso sucia, Isabel la Católica vuelve a ser noticia una vez más en virtud de la publicación de varios libros relacionados con ella y el relanzamiento de su causa de beatificación. Sin embargo, ¿cómo fue realmente Isabel la Católica? La utilización que el régimen de Franco hizo de los Reyes Católicos facilitó la tarea de todos aquellos que sentían por otras razones una especial repulsión hacia su legado y deseaban denigrarlo. Los enemigos de la memoria relacionada con los Reyes Católicos han ido históricamente de los republicanos a los islamistas pasando por los separatistas vascos y catalanes que siempre han lamentado la tarea de reunificación nacional consumada que no iniciada por Isabel y Fernando. Sobre estas razones políticamente correctas, se ha ido labrando un cúmulo de leyendas especialmente contrarias a la reina de Castilla tachándola de sucia, intolerante, fanática y racista. Sin embargo, la realidad es que ninguno de esos mitos resiste la más elemental confrontación con las fuentes históricas. Empecemos por la leyenda relativa a una Isabel que no se cambiaba nunca de camisa aunque ésta apestara. Lo que nos enseñan las fuentes es que precisamente Isabel era una mujer de pulcritud sorprendente para su época; que se esforzó por hacer extensivas al conjunto de la población sus normas de conducta acentuadamente higiénica; que los informes de los médicos de la corte señalan su especial preocupación «por la higiene o los alimentos».

 

No era racista
No menos difícil de sostener es la acusación de racista lanzada sobre Isabel. No sólo fue ella la principal inspiradora de las Leyes de Indias que convertían a los indios americanos en súbditos de pleno derecho frente a las codicias de no pocos, sino que además el número de judíos que trabajaron para ella antes y después del Edicto de Expulsión fue muy numeroso. Nombres de gente de estirpe judía como Pablo de Santa María, Alonso de Cartagena, el inquisidor Torquemada, fray Hernando de Talavera, Hernando del Pulgar, Francisco Álvarez de Toledo o el padre Mariana entre otros muchos son muestra de hasta qué punto Isabel no fue nunca racista. Este tipo de ataques ha intentado sostenerse sobre todo en episodios como la expulsión de los judíos y el final de la Reconquista. La expulsión de los judíos significó un conjunto de dolorosísimos dramas humanos pero en su época la acción distó mucho de tener esa connotación tan negativa. Las fuentes históricas nos muestran no sólo que la medida fue precedida por otras similares en naciones como Inglaterra, Francia o Alemania, sino que incluso fue saludada con aprecio en Europa porque, a diferencia de lo ocurrido en otras naciones, los Reyes Católicos no actuaron movidos por el ánimo de lucro. En su momento, la decisión estuvo además relacionada con el proceso de Yuçé Franco y otros judíos que confesaron haber matado a un niño en la localidad de la Guardia en un remedo blasfemo de la Pasión de Jesús y, muy especialmente, con los intentos de ciertos sectores del judaísmo hispano por traer de vuelta a la fe de sus padres a algunos conversos.


Actualmente, los historiadores tienden a considerar el caso del niño de la Guardia como un fraude judicial pero lo cierto es que en aquella época las formalidades legales se respetaron escrupulosamente y este hecho, unido a la gravedad del crimen, provocó una animadversión en la población que, en apariencia, sólo podía calmarse con la expulsión de un colectivo odiado. Por otro lado, Isabel se preocupó personalmente de que no se cometieran abusos en las personas y haciendas de los judíos expulsados como se puso de manifiesto en la Real Provisión de 18 de julio de 1492 que velaba por evitar y castigar los maltratos que ocasionalmente habían sucedido en algunas poblaciones como la actual Fresno el Viejo. Por si fuera poco, durante los ciento cincuenta años siguientes, la innegable hegemonía española en el mundo no llevó a nadie a pensar que la expulsión de los judíos hubiera sido un desastre habría que esperar a la Edad Contemporánea para escuchar esa teoría y, desde luego, difícilmente se hubiera podido sostener que el episodio había sido más grave que otros similares realizados en otras naciones europeas. Aún más fácil de comprender resulta el final de la Reconquista. Que los Reyes Católicos, tras reunir los territorios de Castilla y Aragón, ambicionaran concluir el proceso reconquistador era lógico y, desde luego, no chocaba con las trayectorias de otros monarcas anteriores. Con todo, la lucha contra el reino nazarí de Granada no fue provocada por ellos sino por la ruptura de los pactos previos por parte del rey moro y por las incursiones de agresión que los musulmanes desencadenaron contra las poblaciones fronterizas. No se trataba, desde luego, de una lucha meramente religiosa sino también nacional y no deja de ser significativo que cuando se supo que Granada había capitulado, los judíos danzaran para celebrarlo ya que también ellos habían sido víctimas de la intolerancia musulmana. Sin embargo, la grandeza grandeza difícilmente negable de Isabel de Castilla descansa no en el hecho de que los ataques contra ella sean de escasa consistencia, sino en que fue una reina verdaderamente excepcional en lo político, en lo humano y en lo espiritual. Por ejemplo, supo comprender el efecto pernicioso que sobre la economía ejercía la subida de impuestos y prefirió la austeridad presupuestaria al incremento de la presión fiscal.

 

¿Conversiones a la fuerza?
Asimismo fue enemiga resuelta de las conversiones a la fuerza y así lo dejó expresado en la Real Cédula de 27 de enero de 1500. Además, en agudo contraste con la figura de su hermanastro y antecesor Enrique IV el Impotente, Isabel fue partidaria de una adjudicación de funciones públicas que no derivara del favor real, sino de los méritos del aspirante. Esa circunstancia basta por sí sola para explicar buena parte de los méritos de gestión del reinado y, especialmente, el deseo que Isabel tenía de que las mujeres pudieran recibir una educación académica similar a la de los hombres. Como ella misma diría, «no es regla que todos los niños son de juicio claro y todas las niñas de entendimiento obscuro». Aún más notable es el aspecto humanitario de la personalidad de la reina. Por ejemplo, cuando en 1495 tuvo noticia de que Colón había traido de América indígenas a los que había vendido, dispuso que se procediera a su búsqueda y se les pusiera en libertad con cargo a las arcas del reino. Aunque fue una excelente mujer de estado, Isabel no dejó jamás de mostrar una profunda preocupación por la suerte de los más débiles y desfavorecidos. A ella hay que atribuirle el establecimiento de las primeras indemnizaciones y pensiones para viudas y huérfanos de guerra una disposición tomada después de la guerra civil de Castilla cuando las arcas del tesoro estaban exhaustas o la creación de los primeros hospitales de campaña durante la guerra de Granada. A todo lo anterior hay que añadir su ejemplaridad de vida o, de manera muy especial, su celo por la expansión del Evangelio por encima de cualquier otra consideración. Desde luego, el descubrimiento y la posterior colonización de América son incomprensibles sin una mención cualificada a las causas espirituales expresadas desde el primer momento por Isabel la Católica y recogidas en diferentes documentos de la época. Todo ello explica que su figura fuera muy estimada en su época y abundan los testimonios de españoles y extranjeros que la tuvieron por una mujer no sólo excepcional, sino tocada por la gracia de la santidad. De hecho, los ataques contra su persona procedieron exclusivamente de enemigos que temían lo que representaba e históricamente se han caracterizado por su falacia. Poco ha cambiado al respecto.

 

Ataques ignorantes
En la actualidad, los ataques contra Isabel arrancan o bien de una clara ignorancia histórica como muestra la leyenda de su camisa sucia o de una repugnancia ante sus logros excepcionales. En contra de esa visión marcada profundamente por el sectarismo se hallan los testimonios de la época y las opiniones favorables de personajes de la talla de Washington Irving, Walsh, Prescott, Pfandl, Marcel Bataillon, Gregorio Marañón, Salvador de Madariaga, Ortega y Gasset o incluso Johnson y Eisenhower, ambos presidentes de EE UU, entre muchos otros. Al final, como sucede con tantas otras cuestiones, sobre el frío y documentado análisis histórico prevalece la lucha política.

LA RAZÓN. 27 NOVIEMBRE 2002. ESP.

 

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Historia - El cristiano está advertido de que es necesario conocer la historia para distinguir los hechos. El cristiano a sus hermanos advierte que es imprescindible estudiar la historia para comprender el contexto histórico de los hechos. El cristiano nota que conociendo la historia, se percibe la riqueza de la Tradición, repara la grandeza del Magisterio y la magnanimidad de la salvación en la Escritura enseñada por la Iglesia.

 

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ESPAÑA 1492 - Comprendiendo la cultura en que se gestó, llegaremos a una visión más equilibrada para cualificar la gesta hispánica ¡el descubrimiento de América!   

 

Francisco de Vitoria, al tener conocimiento en 1536 de las violencias cometidas durante la conquista de Perú, escribe su relección De indis, en la que declara que los indios no son seres inferiores a los que es legítimo esclavizar y explotar sino seres libres, con iguales derechos que los españoles y dueños de sus tierras y bienes. De este modo se inició el derecho de gentes.

 

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Los libros de historia reales no dicen lo que tú pretendes que creamos como verdad. Por ejemplo; Historia Universal Comparada de Hensell Hofstátter o Historia Universal, Hélade y Roma; El Origen del Cristianismo de Espasa-Calpe, solo para dar dos ejemplos. En ambos las realidades de los orígenes del cristianismo distan mucho de lo que Dave Hunt y compañía dicen.

 

Estudiar, investigar siempre con el mayor cuidado y rigor, buscar información también fuera de las paredes del anti catolicismo, así se abren los ojos. Discernirás de las  patrañas, podrás identificar la mentira, invención o noticia fabulosa, de pura maldad.

Siendo tenaz y persistente a pesar de la ofuscación ambiental, te alejarás de obscuridad de la razón, que confunde las ideas y moldea leyendas negras.

  

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Los católicos deben recordar al Papa Sixto IV que procuró detener la inquisición cuando se le informó de los desvíos hacia intereses personales.

Es verdad: Sixto PP IV emitió una bula en 1482 declarando que los inquisidores en Aragón- España, parecían estar más interesados en riquezas que defender la fe y les acusó de encarcelar, torturar y quemar a católicos fieles,  basados en falsas acusaciones de sus enemigos y esclavos. Decretó que un representante del obispo local debía siempre estar presente, que el acusado debía saber los nombres de los acusadores, y que debían permitirse las apelaciones de la "santa sede".

Sin embargo, la bula era sólo para Aragón, y cuando el rey Fernando la desafío, Sixto IV se retractó, y cinco meses después la suspendió."

Vemos claramente como los inquisidores eran los reyes no los Papas; muchos usando el poder político, otros el tráfico de influencias. El poder regio también erraba siendo engañado por causa de la manipulación, sobretodo la proveniente de los aduladores y cortesanos. Los falsos informes completaban el engaño. La verdad histórica es que no tenían los Papas el poder para acabar con la inquisición, no porque ella en sí misma sea mala, sino por el uso malvado que de ella se hacia. Las bulas y tanta documentación pontificia no eran consideradas –e incluso- desafiadas por los reyes. Era una cuestión política y no religiosa. En la inquisición estrictamente política –como siempre los aprovechadores de turno-, se escudaban de la religión para alcanzar sus ansias de poder político-monetario, para usurpar el dinero de los pequeños gobiernos, para gozar de posibles privilegios, junto a la soberbia era común esto, tanto del lado "católico como del lado protestante".

 

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“Isabel La Católica reconquistó la vida

comunitaria”, destaca un historiador franciscano

 

Segovia - José García Oro

 

 

En el marco del ciclo de conferencias sobre Isabel La Católica organizado por la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce de Segovia con motivo del quinto centenario del fallecimiento de la reina de Castilla, el historiador franciscano José García Oro destacará la importancia de esta figura de la historia en la renovación de la Iglesia, en una ponencia esta tarde, en el Colegio Domingo de Soto de Segovia. “Su figura fue determinante”, destacó a la agencia Veritas García Oro, catedrático de historia de la universidad de Santiago de Compostela.
     
     “Por una parte, Isabel La Católica promocionó grupos de personas que ya trabajaban por la renovación de la Iglesia y les proporcionó libertad de movimientos y un estatuto para organizarse que les permitió consolidarse –destacó García Oro-. Por otra, la reina puso en camino la reforma de los grandes monasterios, el punto más difícil por las implicaciones económicas que conllevaba”.
     
     Respecto al carácter de la reforma impulsada por la reina de Castilla, el historiador destacó su aspecto comunitario, que permitió que las comunidades religiosas mantuvieran su esencia y no se convirtieran en una comunidad de bienes o de cualquier otro tipo. “Isabel La Católica reconquistó la vida comunitaria -señaló- y luchó contra la relajación del espíritu de muchas comunidades benedictinas y cistercienses, entre otras, que gozaban de un régimen de privilegio”.
     
     “La reforma también incidió en el pueblo, mediante la predicación, escritos espirituales, la obra sacramental de la Iglesia y un proyecto de enseñanza para escuelas y universidades –continuó-. En el aspecto de la salud, la reina reorganizó además la asistencia hospitalaria para atender a la población desarraigada y nuevas enfermedades”.
     
     El historiador, especializado en el periodo del reinado de los Reyes Católicos y el Cardenal Cisneros, destacó también que la reina Isabel precedió, en su impulso reformista, una renovación que se llevó a cabo posteriormente a nivel internacional.
     
     “Se trata de una preparación intensa al Concilio de Trento, aunque el proceso de reforma, tiene, a diferencia del Concilio, su parte política o su vertiente disciplinar, y se desarrolla con un flujo más fuerte, especialmente en lo que se refiere a la vida religiosa”, explicó el historiador.
2004-01-31

 

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La reina y su época - La figura de Isabel la Católica será fundamental para conocer el tránsito que se produce en la Península Ibérica entre la Edad Media y la era Moderna. Su reinado, junto a su esposo Fernando de Aragón, servirá de puente entre dos épocas y tendrá elementos identificativos tanto de una etapa como de la otra.

Reina de Castilla, Isabel nació en la ciudad de Madrigal de las Altas Torres, el 22 de Abril de 1451: murió el 26 de Noviembre de 1504, en el castillo de La Mota, el cual permanece en Medina del Campo (Valladolid). Fue la hija de Juan II, Rey de Castilla, y de su segunda esposa, Isabel de Portugal.

Bajo el impulso de estos monarcas se erigieron numerosos edificios, iglesias, universidades, hospitales y castillos, especialmente en tierras castellanas dada la supremacía económica de dicho reino en aquella época. En el campo de la pintura se superpusieron el estilo flamenco y la novedad renacentista. En este período continuaron desarrollando su obra pintores que ya habían comenzado tiempo atrás como Huguet, Gallego o Bermejo, a la vez que el nuevo estilo renacentista asomaba a las obras de artistas como Rodrigo de Osona el Viejo o Pedro Berruguete.

En Toledo, el monasterio franciscano de San Juan de los Reyes fue construido por los Reyes Católicos como acción de gracias tras la victoria de Toro sobre los portugueses. Es una obra característica del estilo isabelino de finales del siglo XV, perfecta simbiosis entre el gótico flamígero y el estilo mudéjar. La construcción de la iglesia del claustro fue confiada en 1477, por Isabel la Católica, a Juan Guas, el arquitecto que realizó en parte la Capilla real de Granada.

2004-01-12 «ABC» ESP.

 

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Ilustración del 1460

 

ANA BELÉN HERNÁNDEZ

VALLADOLID. Compleja, dinámica y con contradicciones, la grandeza de Isabel la Católica va unida al reinado que hace quinientos años cambió para siempre España y el mundo entero y que la conmemoración del V Centenario de su muerte revisará desde una nueva perspectiva en «Isabel la Católica. La magnificencia de un reinado». La representación estética del poder de la corte castellana a través de la virtud renacentista y el «esplendor» de la época es el hilo conductor de esta muestra -organizada por la la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y el gobierno regional- que ayer inauguraron en el Monasterio de Prado el presidente del Gobierno, José María Aznar, y el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera.

La exposición, comisariada por Fernando Checa, reúne más de 150 piezas, testigos de los lenguajes del triunfo con una mezcla de lo profano y lo sagrado en la producción artística que se cierra con el testamento, otorgado en Medina del Campo, y en el que con renglones de oro reflejó la reina su religiosidad, su interés por los temas internacionales, el justo trato a los indios y la cuestión sucesoria. En este punto final, el Tratado de Gramática de Antonio de Nebrija, señal de la integración a través del castellano.

Pero el relato de «Isabel la Católica. La magnificencia de un reinado», comienza mucho antes. La Ética aristotélica revitalizada en el final de la Edad Media da la bienvenida a una primera sección dedicada al despertar de las humanidades, con Cisneros fundando la nueva Universidad de Alcalá y Antonio de Nebrija fijando las reglas de la lengua modernizada. Por eso, junto a obras como «Institutionum latinarum secunda editio explicita», de Nebrija, y «Opus Aristotelis de moribus a Leonardo Aretino traductum», de Aristóteles, se encuentran las primeras influencias flamencas en los tapices de la colección real de la serie de «Las Moralidades», ejemplo de las bases renacentistas del reinado de Isabel.

Una personalidad admirada

 

El arte suntuario de nobles y prelados está representado a través de los patrocinios artísticos de los grandes linajes de los Mendoza, los Fonseca o los Condestables de Castilla, con especial mención para el Cardenal Cisneros. La imagen regia de Isabel en el retrato de Juan de Flandes muestra una personalidad admirada en la época y preside la muestra junto a la documentación sobre el matrimonio de los Reyes, como el testimonio del desposorio de los Reyes Católicos y la Concordia de Segovia; las Ordenanzas reales de Castilla o el Escudo de los Reyes Católicos previo a la conquista de Granada. También están presentes la política y el matrimonio. La conquista de Granada se convierte en un acercamiento a la «magnificencia» del reino nazarí. Los ropajes de Boabdil, una muestra de sus espadas y la Capitulación se suman a los testimonios recogidos en la época.

De las colecciones y fundaciones de la Reina, se recuperan tapices de Pierre Van Aelst, una corona de taller siciliano y un brocamantón de la primera mitad del XIII, aunque el papel protagonista lo desempeña Juan de Flandes. Entre las secciones más ricas, la de la Piedad Regia, con obras como el «Políptico de Isabel la Católica» o la «Resurrección de Lázaro». Y, sin embargo, la sorpresa es el redescubrimiento de Canarias como la puerta de América y la reunión de objetos indígenas, entre los que destaca la Pila verde que bautizara a los últimos reyes guanches, bastones de mando del Mencey, vasijas, collares.... Un paso más, el contacto con la cultura Taína y «los hombres que vinieron del cielo». El primer contacto, las Capitulaciones de Santa Fe, junto a «La Historia general y natural de las Indias» de Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, y en contraste con los ídolos taínos que Colón encontró en su desembarco americano, dagas ceremoniales y hachas de Puerto Rico y Santo Domingo. Tampoco podía faltar el Tratado de Tordesillas que acordó el reparto del nuevo mundo.

 

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P: ¿Me podría decir qué idiomas se han hablado a lo largo de la historia, en España, antes del Castellano (Catalán, Gallego, Euskera...)?

 

 

R: Las lenguas autóctonas eran numerosas e incluían el vascuence. Después añádale el fenicio, el griego, el latín, el godo y el inicio de las lenguas romances que derivaron en el castellano, el gallego –del que deriva el portugués– el valenciano, el catalán –del que deriva el balear– y, por supuesto, el árabe, las lenguas bereberes y el antiguo eslavo. Espero no haber dejado ninguna.

dr. en historia antigua, filosofía y teología - es abogado don César VIDAL. L.D. 2004-03-23.  ESP.

 

 

P: Acabo de leer su libro España frente al Islam. Muchas felicidades. Realmente una gran obra. Ahora bien, me queda una duda ¿Cómo pudo llegar a durar el Islam siete siglos en España? ¿Cómo es que desde los Reinos de Taifas a la caída de Granada transcurren cuatro siglos? ¿En qué falló la España cristiana?

 

 

R: La verdad es que no sorprende que los invasores musulmanes fueran expulsados lo que llama la atención es el retraso. Este se debió, fundamentalmente, a las sucesivas invasiones procedentes del norte de África: almorávides, almohades y benimerines, más que a la división del norte. César VIDAL. L.D. 2004-03-23.  ESP. 

 

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Isabel la Católica - Sin embargo, cuando ya creían Isabel y Fernando haber superado todos los obstáculos, va a estallar la guerra civil. Aunque el pretexto era el de imponer a Juana como reina de Castilla, lo cierto es que era la Unión de los Reinos lo que levantaba recelos entre los países limítrofes, Portugal y Francia.

El primero deseaba asegurar su frontera terrestre, estando pendiente de los asuntos de ultramar. Alfonso mantenía que era para defender los intereses de su sobrina (que luego sería su esposa por muy poco tiempo ya que se casó sin la debida dispensa) que, a la sazón tenía solamente doce años.

Francia tenía miedo a la unión de Castilla y Aragón por la posibilidad de perder la influencia que tenía sobre Navarra, dominada por los D´Albert franceses. Alfonso envía emisarios a Castilla para pulsar la ayuda que podría recibir en sus pretensiones; bastantes nobles le contestaron afirmativamente y, con la promesa de estos, se presenta ante Isabel para reclamarle los derechos de su sobrina a la corona.

Como siempre en todas las historias se producen anécdotas que denotan el estado de la situación. En este caso se trata de D. Beltrán de la Cueva, “presunto” padre de Juana que participa en un torneo organizado por los Reyes Católicos y del que sale vencedor. Parece que tenía claro cuales eran los derechos de su hija.

Isabel quiere llegar a una conciliación con los partidarios de Juana auspiciada por su suegro Juan II, pero todo resulta inútil. El rey de Portugal llega a Plasencia el 25 de mayo de 1475 con su ejército y su sobrina, comprobando de inmediato que no se iba a producir el levantamiento a su favor que le habían prometido. Sin embargo hace proclamar a Juana reina de Castilla. El día 29 celebra desposorios con su sobrina “por palabras de presente” pero que, por lo ya señalado, no tenía legitimidad. Al día siguiente Juana con 13 años firma un manifiesto que le presentaron, justificando sus derechos al trono y que fue enviado a las ciudades afines que resultaron ser muy pocas mientras que los partidarios de Isabel aumentaban continuamente. Alfonso V consigue algunos triunfos iniciales pero tiene que asistir a las defecciones de los partidarios de Juana, como fueron las ciudades de Toledo y Burgos. Esta última fue ocupada por Alfonso pero fue recuperada por Fernando con lo que toda la ciudad por iniciativa propia, se pasó a la obediencia de Isabel. Al rey portugués solamente le quedaban las ciudades de Zamora y Toro que también cayeron en manos de Fernando, con lo que Alfonso, con su hijo Joaö que había venido a ayudarle, se volvió a Portugal terminando así esta primera fase de la guerra de Sucesión.

Como consecuencia de esta intentona, los Reyes Católicos comprendieron que había que acabar con los privilegios de los Señoríos, nobles de alto rango que desde antes de Enrique IV, se habían enriquecido enormemente y no de forma demasiado legal y a costa del patrimonio real.

Era conveniente obtener de ellos la obligación de ser fieles a los reyes y trabajar a su servicio. Para ello entablan negociaciones con todos ellos, tanto con los partidarios de Juana como con los de Isabel. Consiguieron que se devolvieran a la corona un número importante de propiedades y de sus rentas, se les confirmó la propiedad de todos a aquellos que hubieran adquirido antes de 1464 y se les ofrecieron generosas indemnizaciones por los Señoríos, ciudades y cargos que tuvieron que devolver. Los reyes tenían claro que no podían humillar a los grandes nobles ya que dependían de ellos para muchas cosas.

Entre 1477 y 1478 Isabel tiene que viajar a Andalucía para resolver problemas planteados por los insaciables nobles, sobre todo aquellos que formaron parte del grupo de Juana. Viajó sola y tuvo que tomar importantes decisiones aunque el tema del patrimonio de los señoríos ya había quedado firmemente establecido con anterioridad. La primera parada la realiza en Guadalupe donde había de ser enterrado su padre, luego Cáceres, Sevilla, Córdoba, etc.

En Sevilla resolvió el enfrentamiento entre el Duque de Medinasidonia y el Marqués de Cádiz empeñados en aumentar su poder a costa del otro. Las medidas tomadas por Isabel, medidas tendentes a fortalecer la autoridad de la corona, amedrantó a los ciudadanos que temieron por sus derechos pero Isabel resolvió estas dudas sentándose en cualquier plaza o calle y escuchando las quejas de los súbditos dejando a los procuradores que dictaran sentencia.

Una de las quejas que estos le plantearon fue contra los judíos conversos a los que acusaban de muchas cosas. Por eso fue que Sevilla se convirtió en la primera ciudad en que se estableció un Tribunal de la Inquisición por consejo del Nuncio del Papa, Nicolás Franco. El 14 de septiembre de 1477 llegó Fernando a Sevilla al que esperaba Isabel para darle la buena noticia de que estaba embarazada. El nacimiento se produjo el 30 de junio y, en el bautismo, llevado a cabo con un gran lujo, se le puso por nombre el de Juan.

Unos días antes Isabel había tenido que exigir al Duque de Medinasidonia, Enrique de Guzmán, que entregara todas sus posesiones, (adquiridas después de 1464) los realengos y que rindiera el mando de las plazas fuertes de Sevilla en su poder. Lo mismo hizo con el Duque de Cádiz, Rodrigo Ponce de León.

1478 vuelve a traer problemas con los portugueses al haber conseguido Alfonso V el apoyo de Galicia, Mérida y Trujillo. Se produjo un conato de batalla en La Albuera, favorable a las tropas de Alfonso pero que produjo muy pocas bajas y que hizo pensar a Alfonso y a Isabel que era llegado el momento de resolver este asunto de una vez por todas.

Para llegar a este acuerdo, Doña Beatriz, Duquesa de Braganza y tía de Isabel y del hijo de Alfonso V, se ofreció como mediadora, reuniéndose con la reina en Alcántara para discutir los términos del mismo.
Las peticiones de Alfonso eran las de encontrar un matrimonio conveniente para Juana, que se le pagara una indemnización por los perjuicios que se la habían causado y que se perdonase e indemnizase a sus partidarios que se habían ido con ella a Portugal.

Beatriz pidió que Juana se casase con el Infante Juan (apenas recién nacido). Isabel aceptó, en principio, este matrimonio pero, un cambio en las exigencias de Alfonso hizo que lo tratado en Alcántara se considerara como un simple memorando para posteriores negociaciones. Isabel se había asegurado que quedara claro que Juana no tenía ningún derecho al trono y que no volvería a reclamarlo nunca más. Pactó la libertad de comercio entre ambos países y la estabilidad de las fronteras, entregando a cambio Mérida y Medellín. Alfonso aceptó aquello que le favorecía pero no lo que concernía a su sobrina por lo que reclamó el cumplimiento de cinco condiciones a favor de Juana. Las condiciones eran las siguientes:

• Que dispondría de seis meses para decidir lo que iba a hacer.
• Que conservaría el título de Princesa lo que convertiría a Isabel en mera pretendiente al trono.
• Una indemnización de 100.000 doblas de oro en el caso de que no se celebrase su boda con el Infante Don Juan.
• Su tutela se encomendaría al hijo de Alfonso, Don Joaö y no a Beatriz.
• Que Juana fuera informada de todo lo anterior.

Esta última condición se cumplió pero Juana no aceptó por lo que se le ofreció la disyuntiva de que se quedara en Portugal cobrando la indemnización y bajo la tutela de su tío, o que recobrara la libertad para ir a donde quisiera. Tampoco Isabel las aceptó ya que suponían, implícitamente, que ella no era la legítima heredera pero sí aceptó el matrimonio con su hijo. El 4 de septiembre de 1479 se firmaron los pactos definitivos ya que Juana había decidido ingresar en un convento durante un año de prueba, antes de realizar los votos, cosa que hizo al año siguiente en el Convento de Santa Clara de Coimbra con lo que terminó esta larga guerra de sucesión.

2006-02-09-Agradecemos a: Rafael Osset y Manso de Zúñiga - Octubre 2004

 

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ESTE ES EL PRIMER DOCUMENTO ESCRITO EN ESPAÑOL

 

El primer documento en francés es politico, en italiano administrativo y en español... religioso

 

La primeras palabras escritas en español son las siguientes:

"Con la ayuda de Nuestro Dueño Dueño Cristo, Dueño Salvador el cual Dueño está en la gloria y Dueño que tiene el mando con el Padre, con el Espiritu Santo en los siglos de los siglos.?Háganos Dios omnipotente hacer tal servicio que delante de su faz gozosos seamos. Amén "? 

El primer escrito en francés es del año 842 y se trata de un documento político, las capitulaciones llamadas de Estrasburgo: una alianza ofensiva y defensiva entre Carlos el Calvo y Luis el Germánico, nietos ambos de Carlomagno. ?El primer escrito en italiano es del año 960 y se trata de un documento jurídico, firmado en Capua, para reivindicar unas tierras a favor del monasterio de Montecasino. ?El primer escrito en español es aproximadamente del año 975, final del siglo X, y se trata de una afirmación de fe en el misterio de la Santísima Trinidad y de una oración dirigida a Dios.

El documento francés es politico, el italiano administrativo, el español religioso.? 

Un ejemplo más de la historia de España vinculada al cristianismo.

 

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El primer escrito en español debía pasar al devocionario de todo hispano hablante, de los cientos de millones de habitantes del mundo que hoy se expresan en la lengua que nació con palabras de servicio a Dios en la tierra y de esperanza gozosa en el Cielo. D. Felipe Abad nos propone que oremos con ellas.

 

La primeras palabras escritas en español son las siguientes:

 

 

"Con la ayuda de Nuestro Dueño
Dueño Cristo, Dueño Salvador
el cual Dueño está en la gloria
y Dueño que tiene el mando
con el Padre, con el Espiritu Santo
en los siglos de los siglos.
Háganos Dios omnipotente hacer
tal servicio que delante de su faz
gozosos seamos. Amén "

 

Siempre ha sido sagrado el primer escrito conservado y conocido en cada uno de los idiomas. 

El primer escrito en francés es del año 842 y se trata de un documento político, las capitulaciones llamadas de Estrasburgo: una alianza ofensiva y defensiva entre Carlos el Calvo y Luis el Germánico, nietos ambos de Carlomagno. 

El primer escrito en italiano es del año 960 y se trata de un documento jurídico, firmado en Capua, para reivindicar unas tierras a favor del monasterio de Montecasino. 

El primer escrito en español es aproximadamente del año 975, final del siglo X, y se trata de una afirmación de fe en el misterio de la Santísima Trinidad y de una oración dirigida a Dios. 

Insistamos un momento en el dato, acudiendo a la socorrida comparación de los tres países, francés, italiano y español, plenamente justificados en este caso. El documento francés es político, el italiano administrativo, el español religioso. 

 

Dámaso Alonso, en su momento Presidente de la Real Academia de la lengua, comentó así el dato: "No puede ser azar, no. O, si acaso lo es, dejadme esta emoción que me llena al pensar que las primeras palabras enhebradas en sentido, que puedo leer en mi lengua española, sean una oración temblorosa y humilde. El César bien dijo que el español era lengua para hablar con Dios. El primer vagido del español es extraordinario entre sus lenguas hermanas.
No se dirige a la tierra: con Dios habla, y no con los hombres"
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De las cuarenta y tres palabras del primer texto escrito en castellano es preciso destacar las catorce últimas. 

Las ventinueve anteriores, es decir, la profesión de fe en el misterio de la Santísima Trinidad, son una traducción del texto latino de al lado, aunque se trate de una traducción libre y ampliada. Las catorce siguientes son una oración totalmente original. Podemos decir que el monje anónimo de San Millán es, en el primer caso glosador, y en el segundo verdadero y legítimo autor. 

Autor original de catorce palabras, de apenas dos líneas. Pero a un autor no se le mide por la cantidad, sino por la calidad. Y la oración que plasmó el monje riojano creemos que es de una calidad y de una fuerza insuperable. 

 

"Háganos Dios omnipotente hacer tal servicio que delante de su faz gozosos seamos. Amen" 

 

¿No debíamos los de habla española aprender de memoria y repetir con frecuencia esta oración, que son a la vez las primeras palabras del idioma castellano?. También la Salve es de autor español, pero fue redactada originalmente en latín. La breve oración del anónimo monje riojano del siglo X es totalmente española y se ajusta, pensamos, como anillo al dedo, al estilo y al talante del espíritu religioso del idioma español. 

Santa Teresa de Jesús y San Ignacio de Loyola concebían el cristianismo como "un servicio" casi castrense, como una lucha en campo de batalla. El fundador de la "Compañía", nombre tomado de la milicia terrena, velaba sus armas ante la Virgen de Monserrat antes de emprender su servicio y su aventura hacia Dios; y el Duque de Gandía, posteriormente San Francisco de Borja, juraba ante el cadaver de la emperatriz, empuñando la espada, "no más servir a señor que se me pueda morir". 

El monje de San Millán junta la bravura española del "servicio" con la humildad cristiana de la "súplica" y con la aspiración esperanzada de la recompensa, que también es muy español y muy cristiano. Y todo en catorce palabras, en un suspiro.

 

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Escrito del 1684

 «La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999).  S.S. JUAN PABLO II

 

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Fe, verdad y tolerancia - Está muy extendida la pretensión de que la convivencia entre culturas exige (al menos, de la europea) la asunción del relativismo, y que la paz entre las religiones requiere el abandono de su pretensión de expresar la verdad. Se va difundiendo cada vez más la convicción de que sólo renunciando la fe cristiana a sus pretensiones de ser la verdad puede el cristianismo reconciliarse con la modernidad. ¿Es posible o deseable seguir manteniendo hoy día la pretensión de ser la verdad absoluta? ¿Cómo puede compaginarse esta pretensión con la búsqueda de la paz entre las religiones y entre las culturas? El libro de Ratzinger, hoy Benedicto XVI, contiene un esclarecedor planteamiento de estas preguntas y una excelente respuesta. La libertad no puede consistir en la destrucción de la verdad, sino que, por el contrario, es la verdad la fuente y la condición de la libertad. Y también de la paz. La aparente paradoja se desvanece si comprendemos que la verdad y el amor son idénticos. Ésta es, según Ratzinger, la suprema garantía de la tolerancia. 2005-08-23 Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA

 

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LA IGLESIA DEFENDIENDO LA MUJER AFRICANA: Según el dossier de Fides, los primeros que se opusieron a las mutilaciones genitales femeninas fueron – hacia los años 1600 - los jesuitas del siglo XVII. Sin embargo, el problema no se afrontó seriamente por los europeos hasta inicios del siglo XX. [2005.08.22]

 

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“El sábado santo, cuando con la muerte de Jesús se hizo la oscuridad más completa sobre este mundo, solo quedó encendida la esperanza de María.” [Catalina de Siena (+ 1380)]

 

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Estamos inmersos en un proceso tan vertiginoso, y en el que se mezclan tal cúmulo de intereses, que existe el gran peligro de falta de perspectiva y de reflexión. Nos limitamos a debatir cuestiones muy concretas como, por ejemplo, la clonación, cuando en realidad necesitamos centrarnos en la totalidad del proceso No podemos caer en la tentación de quedarnos en debates periféricos e intrascendentes, cuando lo que está en juego en la propia naturaleza humana La persona en ningún modo puede ser tratada como un “producto” o un objeto, sino como un ser con dignidad propia. La vida humana tiene un valor inconmesurable y sagrado. Y en este punto no cabe debate alguno. MMV.

 

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«Cuando digo a un joven: mira, allí hay una estrella nueva, una galaxia, una estrella de neutrones, a cien millones de años luz de lejanía. Y, sin embargo, los protones, los electrones, los neutrones, los mesones que hay allí son idénticos a los que están en este micrófono (...). La identidad excluye la probabilidad. Lo que es idéntico no es probable (...). Por tanto, hay una causa, fuera del espacio, fuera del tiempo, dueña del ser, que ha dado al ser, ser así. Y esto es Dios (...). «El ser, hablo científicamente, que ha dado a las cosas la causa de ser idénticas a mil millones de años-luz de distancia, existe. Y partículas idénticas en el universo tenemos 10 elevadas a la 85a potencia... ¿Queremos entonces acoger el canto de las galaxias? Si yo fuera Francisco de Asís proclamaría: ¡Oh galaxias de los cielos inmensos, alabad a mi Dios porque es omnipotente y bueno! ¡Oh átomos, protones, electrones! ¡Oh canto de los pájaros, rumor de las hojas, silbar del viento, cantad, a través de las manos del hombre y como plegaria, el himno que llega hasta Dios!» Por Enrico Medi  2005.

 

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«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.

Es hora de responder de nuevo con Pedro: «Señor, en tu palabra, echaré la red».

Las llaves, la humildad y el timón- Como sucesor de Pedro, el Papa es el que ha recibido las llaves y el timón, para abrir los inagotables arcones de la misericordia de la Iglesia, o para cerrar las puertas a lo que no cabe en la casa de la fidelidad a Cristo. Es el timonel que debe guiar en la barca que es la Iglesia, no siempre navegando en tiempos favorables, pero nunca abandonada del viento del Espíritu.
Si su poder no es de este mundo, como lo dijo Jesús, tampoco lo es el libro que el Papa emplea para dictar las lecciones de su magisterio. En esta cátedra, solamente se imparte la doctrina de la fe, que es aceptación de lo que Dios ha revelado de sí mismo. De una manera especialmente clara e inconfundible, lo ha hecho en la vida, en la doctrina y el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo.
Maestro es, pues, el Papa de una fe que se hace comportamiento y vida. Por eso, se habla de la fe y de las costumbres. Porque quien mira y acepta a Dios, ha de hacer que su comportamiento moral sea coherente con aquello que se acepta como doctrina y que ha de empapar por completo la vida cristiana. El Papa es ese maestro inequívoco, infalible, cuando proclama solemnemente una verdad, reconocida y auspiciada por la Iglesia universal, y una forma de aceptarla y vivirla. MMV.

 

Beato Gerric d’Igny (hacia 1080-1157) monje cisterciense de la Iglesia Católica - Tercer sermón para el Adviento, 2; SC 166, pag. 123

 

“Un centurión del ejército romano se le acercó suplicándole...” (Mt 8,5). 

 

   ¡O verdadero Israel, estate preparado para salir al encuentro del Señor! No sólo estate a punto para abrirle cuando llame a la puerta sin sal alegremente a su encuentro mientras esté todavía lejos, y con plena confianza ante el día del juicio, pide de todo corazón que venga su reino.... Que tu boca pueda cantar: “Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme.” (Sal 56,8)....
      ¡Y tu Señor, ven a mi encuentro, yo que te voy buscando! Porque, a pesar de todos mis esfuerzos no me podré levantar hasta ti si tú no te inclinas, me tiendes tu derecha ya que es obra de tus manos. (cf Job 14,15) Sal a mi encuentro y ve que no hay impiedad en mí. Y si encuentras en mí un camino de maldad que yo desconozco, apártalo de mí y ten misericordia de mí, condúceme por el camino eterno,(cf Sal 138,24) es decir, Cristo, ya que él es el camino por donde llegar a la eternidad, sendero inmaculado y morada de los santos.

 

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La esperanza en el bien, aunque sea incomprendida y suscite oposición, al final llega siempre a una meta de luz, de fecundidad, de paz. S. S. Benedicto XVI – 2005.08

Es lo que recordaba san Pablo a los Gálatas: «El que siembre en el espíritu, del espíritu cosechará vida eterna. No nos cansemos de obrar el bien, que a su tiempo nos vendrá la cosecha, si no desfallecemos» (Gálatas 6, 8-9).

 

Una reflexión de san Beda el Venerable (672/3-735) sobre el salmo 125 en la que comenta las palabras con las que Jesús anunciaba a sus discípulos la tristeza que le esperaba y al mismo tiempo la alegría que surgiría de su aflicción (Cf. Juan 16, 20).

Beda recuerda que «lloraban y se lamentaban los que amaban a Cristo cuando le vieron apresado por los enemigos, atado, llevado a juicio, condenado, flagelado, ridiculizado, por último crucificado, atravesado por la lanza y sepultado. Gozaban sin embargo quienes amaban al mundo…, cuando condenaban a una muerte vergonzosa a quien les resultaba molesto sólo con verle. Se entristecieron los discípulos por la muerte del Señor, pero, al recibir noticia de su resurrección, su tristeza se convirtió en alegría; al ver después el prodigio de la ascensión, con una alegría aún mayor alababan y bendecían al Señor, como testimonia el evangelista Lucas (Cf. Lucas 24,53). Pero estas palabras del Señor se adaptan a todos los fieles que, a través de las lágrimas y las aflicciones del mundo, tratan de llegar a las alegrías eternas y que, con razón, ahora lloran y están tristes, pues no pueden ver todavía al que aman y, porque mientras están en el cuerpo, saben que están lejos de la patria y del reino, aunque estén seguros de llegar a través de los cansancios y las luchas al premio. Su tristeza se convertirá en alegría cuando, terminada la lucha de esta vida, reciban la recompensa de la vida eterna, según dice el salmo. “Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares” » («Homilías sobre el Evangelio» - «Omelie sul Vangelo», 2,13: Colección de Testos Patrísticos, XC, Roma 1990, pp. 379-380).

 

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 El «boom» de Benedicto XVI. Especialmente significativo es el ascenso que han experimentado los libros escritos por el cardenal Ratzinger antes de ser nombrado Pontífice. Desde el momento de su elección, el pasado 19 de abril, las librerías de todo el mundo llenaron los estantes con los libros publicados por el purpurado. Nueve meses después, sus obras siguen siendo éxitos de venta en todo el mundo, también en nuestro país.
   Entre sus libros más destacados se encuentran «
Dios y el mundo» (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) y «La sal de la tierra» (Ediciones Palabra), ambos escritos en colaboración con el periodista Peter Seewald. El escritor va presentando distintas preguntas sobre un mundo alejado de la fe, a las que Benedicto XVI responde con meridiana claridad. El tercer libro del Papa que ha triunfado estas semanas en las librerías religiosas españolas es «Mi vida» (Ediciones Encuentro), una obra en la que el cardenal Ratzinger abre su corazón al lector para contarle sus distintas experiencias vitales…2006.I

 

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Ágila del ´norte-américa´

 

 “Los astros brillan alegres para su Hacedor; los cielos proclaman su gloria; la naturaleza festeja la grandeza de Dios; quiero adorar tu majestad sobre el cielo y bajo la tierra” Oh estrellas, tierra y mar, unidos en un solo himno y unánimamente y en señal de agradecimiento, canten la incomprensible misericordia de Dios. “Hacer de todos los hombres una sola familia que se reconoce unida en el único Padre común, y que cultiva con su trabajo y respeto todo lo que Él nos ha dado en la Creación” Benedicto PP. XVI - Agosto MMXI

 

La naturaleza canta las glorias del Creador y el hombre sepa gozar en armonía con todo lo creado.

 

¡Hoy la tierra y los cielos me sonríen
hoy llega hasta el fondo de mi alma el sol
hoy la he visto... la he visto y me ha mirado
Hoy creo en Dios!

 

¡Que tu conducta nunca sea motivo de injustificada inquietud a la creación, en la que tu eres el rey!

 

El ecologismo espiritual nos enseña a ir más allá de la pura «protección» y del «respeto» de la creación; nos enseña a unirnos a la creación en la proclamación de la gloria de Dios.

 

«La belleza podrá cambiar el mundo si los hombres consiguen gozar de su gratuidad» Susana Tamaro – católica, escritora - 2004.12.

 

¡Oh galaxias de los cielos inmensos, alabad a mi Dios porque es omnipotente y bueno! ¡Oh átomos, protones, electrones! ¡Oh canto de los pájaros, rumor de las hojas, silbar del viento, cantad, a través de las manos del hombre y como plegaria, el himno que llega hasta Dios!»

 

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Señor Jesús, queremos recoger la lección de S. Francisco que aprendió de la Iglesia.
Como él queremos verte en tus obras y a través de ellas llegar a Ti.
Que todo el universo sea para nosotros un cántico de alabanza en tu honor.
Que a través de nuestras buenas obras, los demás también Te glorifiquen y juntos construyamos esa fraternidad universal, de la cual el mundo entero está necesitado. AMÉN.

 

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«Las catástrofes naturales nos sitúan en la verdad. A pesar de tantos progresos, no estamos en grado de poder gobernar la realidad en su totalidad. No encontramos respuesta a estos hechos porque hemos perdido el sentido de la grandeza de Dios»

 

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‘Si la técnica no se reconcilia con  la naturaleza, ésta se rebelará’ 12 nov.2000 S. S. Juan Pablo II - Magno

 

gracias por venir a visitarnos

Recomendamos vivamente:

LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

 

Recomendamos vivamente: Cristóbal Colón y el descubrimiento de América

Autores: Florentino Perez-Embid / Charles Verlinden

Esta pequeña obra maestra es uno de los trabajos más certeros sobre la vida y personalidad de Colón, y sobre el descubrimiento de América. Ofrece un enfoque realista, preciso, completo y esclarecedor de todos esos importantes hechos históricos. Ediciones ‘RIALP’.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).