Friday 26 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
Inicio > Leyendas Negras > Isabel la Católica - 2º divina manera de gobernar; siempre católica;

 

Isabel y Fernando nos enseñaron a descubrir, cultivar y amar las raíces griegas, romanas y cristianas de nuestra historia y de nuestro arte. Historia de Europa civilizada que ofrecía al nuevo mundo, recién descubierto.

 

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El estudio de la historia representa uno de los caminos para la búsqueda apasionada de la verdad, que desde siempre se encuentra en el ánimo del hombre.


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ESPAÑA – VALENCIA:La ciudad de Valencia fue fundada en el año 138 a.c. Ante la invasión de los pueblos bárbaros a partir del siglo V, la ciudad de Valencia mantuvo su actividad bajo el reino visigodo y durante la ocupación musulmana de Hispania, que comenzó en el año 711. En el año 1238, el rey de Aragón, Jaime I, el Conquistador, creó el reino cristiano de Valencia, dotándolo de leyes propias.

El siglo XV, fue un verdadero “siglo de oro” para Valencia, especialmente bajo los reinados de Alfonso V el Magnánimo, y de los Reyes Católicos, Fernando e Isabel. Se concluyeron la catedral gótica de Valencia y la torre del micalet; se edificaron iglesias y monasterios. Este “siglo de oro” culminó con la creación de la universidad de Valencia por el Papa Alejandro VI (1501).

 

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El 19 de Octubre de 1469: Matrimonio en Valladolid de Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón, futuros Reyes Católicos.

 

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15 de Abril 1450: Francia vence a los británicos en la batalla de Formigny, que finaliza la Guerra de los Cien Años.


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14 de Abril 1481: En las Cortes de Calatayud, Fernando el Católico hace plena delegación de funciones en Isabel.

 

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1492, 17 de Abril - Capitulaciones de Santa Fe, entre Cristóbal Colón y los Reyes Católicos, para financiar el viaje a las Indias, que culminó con el descubrimiento de América.


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1453, el 29 de mayo la ciudad de Constantinopla (Turquía) con sus raíces cristianas de 1400 años ca., es tomada por los turcos, poniéndose de esa forma fin al Imperio bizantino.


1486 el 29 de mayo en España, las tropas cristianas de Hernán Pérez del Pulgar conquistan a los musulmanes la ciudad ocupada de Salar (Granada) España.


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Wifredo el Velloso será el responsable de la repoblación de la plana de Vic y de la reconstrucción de Ausa. La nueva población era denominada Vicus Ausonae, de donde procede del nombre de Vic. De nuevo fue nombrada sede episcopal, construyéndose una catedral que fue consagrada por el Obispo Oliba.

Durante los siglos VIII y IX y, Vic estuvo en las marcas que dividían las fuerzas francas de las mahometanas. En el año 1027, el obispo de Vic estableció la «Paz y Tregua de Dios» que ayudó a disminuir las guerras privadas.
La ciudad estaba dividida en dos jurisdicciones: una pertenecía al obispo -que la cedió al rey en el año 1316- y otra a los dueños del castillo, la familia Montcada. Esta división definirá la vida de la ciudad en la Edad Media. Será en 1450 cuando el rey Alfonso el Magnánimo unifique la villa al comprar a los Montcada su parte. Durante el siglo XVII, la ciudad fue uno de los primeros focos de rebelión contra la política centralista del rey Felipe V, conflicto que terminó convirtiéndose en la Guerra de Sucesión..

 

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1480 - Los Reyes Católicos promulgan la primera ley reguladora del libro impreso. Por ella queda libre del pago de todo tipo de tributos la introducción en España de libros extranjeros.

 

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Desde el año 1480 - La restauración de la Embajada española cerca de la Santa Sede ha permitido recuperar el aspecto original de este antiguo Palacio romano, cuya fachada estará adornada con antiguos reposteros que reproducen los escudos históricos de España. El edificio luce en su fachada, a partir de ahora, un color marfil travertino, similar al original de 1647, cuando el edificio pasó a ser para siempre representación de los reyes españoles ante el Papa. Los embajadores españoles, en realidad, operaban en Roma desde el año 1480, aunque en sedes que no eran propias. La escalera interior es de Borromini, y en un salón, como quien tiene un cenicero, hay dos famosos bustos de Bernini. Pero cuando un huésped visita la Embajada, lo que más agrada a don Francisco Vázquez es levantar los paramentos de un pequeño altar y mostrar el cuerpo incorrupto de san Lactancio. La rica Biblioteca del Palacio se encuentra depositada en el Centro de Estudios Eclesiásticos de la Iglesia Nacional de Santiago y Montserrat, de Roma, desde 1957, mientras que su Archivo Histórico, el más antiguo del Ministerio de Exteriores, se encuentra microfilmado en el mismo Palacio, quedando los originales manuscritos en Madrid. 

En el Palacio se alojaron personajes ilustres como Garcilaso de la Vega, Giacomo Casanova y el pintor Diego Velázquez, que aquí pintó sus obras La fragua de Vulcano y La túnica de José ; y, a través de la lista de los embajadores que lo han ocupado - grandes hombres políticos de todos estos siglos - , se traza la historia de España desde los Reyes Católicos hasta nuestros días.
Jesús Colina. Roma 2007.XII.08

 

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ARENAS (PEDRO DE), natural de Villatobas, España. Fue el primer sacerdote que celebró Misa en el Nuevo Mundo, acompañando á Colón – año 1492

 

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Este año se conmemora el V centenario de la muerte de Isabel la Católica. Sus restos y los de su esposo, el gran Rey Don Fernando, reposan en la cripta de la catedral de Granada. Los Reyes Católicos representan, y legan a sus descendientes, tres valores, tres bases seculares que se identifican con España:

Primero, la unidad por ellos recuperada sobre sólidos antecedentes históricos. Segundo, la institución Real, la Monarquía, consustancial a nuestra Nación-Estado, el primero de Europa. Tercero, la religión católica. El título de Su Majestad Católica va unido desde entonces al nombre de los Reyes de España, que por cierto son también Condes de Barcelona y señores de Vizcaya. 
2004.05

 

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La idea de nación española se modeló de forma evolutiva desde el siglo VI, con la conversión de Recaredo a la fe católica, para cobrar contornos cada vez más nítidos durante la Reconquista, alcanzar su certeza constitutiva durante el reinado de los Reyes Católicos y hallar su expresión más acabada con la conquista y evangelización del Nuevo Mundo. Don Marcelino Menéndez Pelayo, que leyó más en un solo día de su vida que todos los representantes de nuestra patética derecha en todos los días de su desnortada vida, lo dejó escrito en el grandioso epílogo de su Historia de los heterodoxos españoles: «Esta unidad se la dio a España el cristianismo. La Iglesia nos educó a sus pechos con sus mártires y confesores, con el régimen admirable de sus concilios por ella fuimos nación, y gran nación, en vez de muchedumbre de gentes colecticias, nacidas para presa de la tenaz porfía de cualquier vecino codicioso. (...) España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectores o de los reyes de taifas». Las palabras proféticas de don Marcelino ya se están cumpliendo... 2008

 

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Nos quedaríamos boquiabiertos si supiéramos cómo se explica Lepanto en un colegio turco... o cómo se cuenta (cómo no se cuenta) la historia de España en los colegios vascos y catalanes.

 

Pelayo era un godo; hubo una España unida antes de los reinos peninsulares, que son precisamente la reacción a la pérdida de la nación en manos de los musulmanes. La España visigótica fue una nación independiente que está en el pasado consciente y en la memoria afectiva, por ejemplo, de cualquier barcelonés culto dado el papel de Barcino en la génesis del reino, como está en su memoria el nombre de la asombrosa Gala Placidia.2004.

 

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ESPAÑA – HISPANIA - El 6 de agosto del año 133 antes de Cristo, tras siete años de resistencia, los defensores de Numancia queman la ciudad y se arrojan a las llamas antes que rendirse a los romanos.

 

 

 

"Roma envía a Escipión contra Numancia" es una escenificación dividida en diversos Actos y Escenas, a lo largo de las cuales "viviremos" en directo cómo el Senado de la República de roma, cansado de cosechar derrotas contra los Numantinos durante veinte años, decide enviar a Publio Cornelio Escipión contra la ciudad Celtibérica. 

Roma había rechazado el acuerdo de paz ofrecido a los Numantinos por el Cónsul Mancino, y decide enviarlo, como castigo, desnudo ante los Numantinos, para que hicieran con él lo que quisieran.

Los Numantinos rechazan tomar a Mancino, y culpan a Roma de su falta de respeto por los pueblos que domina y por los tratados de sus cónsules.

Tras un nuevo fracaso de Popilio, el Senado de Roma, cansado de veinte años de derrotas contra una insignificante ciudad Celtibérica, decide volver a nombrar a Publio Cornelio Escipión Emiliano como Cónsul; esta vez, con mando sobre Hispania, para marchar contra los Numantinos. Escipión había sido nombrado, a pesar de su corta edad, Consul con anterioridad, y era considerado el mejor de los generales romanos, pues había sido el único capaz de destruir a Cartago, la eterna enemiga de Roma en el Mediterráneo. Escipión sería Cónsul de nuevo, con el único objetivo de vencer a Numancia.


Escipión marchó a Hispania con su ejército, y su primera tarea fue la de imponer disciplina a las tropas romanas que llevaban tiempo en Hispania; esas tropas, desmoralizadas por las continuas derrotas, y totalmente faltas de disciplina, habían "relajado" sus costumbres. Escipión desalojó de los campamentos romanos a prostitutas, efebos, mercachifles, adivinos, agoreros... e impuso una disciplina férrea. En esta tarea de "limpieza", llegó a incautar hasta 20,000 pinzas de depilar.

Entrenó y disciplinó a sus legiones, entre las cuales se paseaba vestido con un "sagum" celtibérico de color negro, que llevaba, según sus propias palabras, "en señal de luto, por las malas tropas que le había tocado en suerte mandar".

Cuando hubo mejorado el estado físico, moral y de disciplina de sus legiones, Escipión, en lugar de enfrentarse a los Numantinos, marchó sobre territorio Vacceo, pues eran los Vacceos quienes suministraban muchos alimentos, como cereal y vino, a los Numantinos, remontando el Duero en barcazas.


Vencidos los Vacceos y teniendo a los Numantinos sin suministros Escipión se dirigió a Numancia.

Los Numantinos, que sabían lo acaecido en territorio Vacceo, esperaban la llegada de las legiones Romanas; pronto vieron cómo su horizonte se llenaba de soldados romanos, y Numancia decidió nuevamente resistir.

Escipión ofreció a los Numantinos una "rendición sin condiciones", lo cual significaría perderlo todo excepto la vida; Numancia recordó al arrogante Cónsul Romano que, en los últimos veinte años, Roma sólo había cosechado derrotas contra Numancia, y retó a Escipión a retirarse con sus ejércitos, o los Numantinos podrían ver de nuevo a las legiones romanas suplicando por su vida.

Escipión se retiró, y durante toda una noche, los Numantinos pudieron escuchar un estruendoso golpeteo continuo en el suelo; al amanecer, no podían creer lo que veían: el ejército romano había levantado, durante la noche, una empalizada que rodeaba la ciudad de Numancia y bloqueaba las salidas por los tres ríos. El ejército romano, con unos 60.000 hombres, había comenzado el asedio de Numancia, que para entonces había visto mermada su población de unas 16.000 personas al principio de la guerra... a las aproximadamente 4.000 con que contaba en este momento, el año 137 antes de nuestra era.

 

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En el libro de Juan Eslava Galán acerca de los reyes católicos, expone su opinión en torno a que Isabel de Castilla debería haberse casado con el heredero portugués en lugar de con Fernando de Aragón, y así hubiésemos evitado los problemas que tenemos ahora al respecto, ya que la unión de Castilla con Portugal era más natural que con Aragón. ¿Qué opinión le merecen el comentario y el autor?

 

Me parece una especulación como otra cualquiera, pero 1. Isabel y Fernando eran familiares, 2. Creían en una reunificación española en la que Portugal no creía, 3. Preservaron las identidades de los reinos a diferencia de lo que hubiera hecho Portugal que deseaba someter a Castilla, etc.

Dr. César VIDAL, historiador, teólogo, filósofo, escritor: 2005-10-11- L.D.ESP.

 

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P: ¿Podría exponer un breve argumentario que contrarreste la leyenda negra de la conquista española de América?

 

R: Existe una parte de verdad en la leyenda negra como pueden ser episodios de opresión o conversiones forzosas. Sin embargo, no es menos cierto que hubo leyes de Indias favorables a los indios desde el principio, que se abogó por la persuasión religiosa y no la fuerza desde el principio y que los resultados culturales desde muchos puntos de vista fueron muy positivos.

Este diálogo con el doctor historiador y filósofo don César Vidal tuvo lugar entre las 17.00 y las 18.00 del martes 09 de enero 2007. L.D. Esp.

 

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Confiemos en que el sentido común no deje de asistirnos a la hora de distinguir el blanco del negro y que la civilización se imponga, con las solas armas de la razón, a la barbarie. Porque la verdad, como el agua, sale siempre a flote; de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba ‘siempre triunfante’. Aunque le fastidie a muchos. Porque no resuelven sus dificultades o necedades, en ellos no confiemos.

 

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REYES CATÓLICOS 1492 - EJEMPLO DE CONDUCTA.

 

¿Recuerdan ustedes las capitulaciones secretas de los Reyes Católicos que obraron el milagro de convencer a Boabdil para que abandonase Granada? En ellas, los cristianos aseguraban a los moros granadinos sus vidas y haciendas, les garantizaban que serían juzgados por sus propias leyes y cadíes, no se les impondría tributos por tres años y se pagarían a Boabdil, el día de la entrega de Granada, 30.000 castellanos de oro. Así de claro está escrito en el Legajo 1, titulado: «Capitulaciones con moros y caballeros de Castilla», que está depositado en el archivo de Simancas entre otros treinta millones de documentos. Así se rinde cualquiera. Aunque tenga que llorar un poco para disimular

 

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22 Agosto del 1526 Toribio ALONSO DE SALAZAR, descubre en el Pacífico ‘islas Carolinas’, así llamadas en honor de Carlos I de España.

 

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Eliminar la calumnia de nuestra lengua, evitar toda acción que pueda causar daño a nuestro hermano, no difamar a los que viven a nuestro lado cada día.

 

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Iglesia – “Cada cual mira a la Iglesia según el estado de su propio corazón: Unos ven en la Iglesia solo pecadores y la condenan. Otros miran a sus santos con la esperanza de llegar a ser como ellos. Prefiero mirar a los santos, sabiendo que, de pecadores que eran, Cristo los transformó en hombres nuevos. Esa es la grandeza incomparable de la Iglesia”. Pbro. Jordi Rivero

 

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Iglesia - San Agustín a sus fieles: «Los santos mismos no están libres de pecados diarios. La Iglesia entera dice: Perdónanos nuestros pecados. Tiene, pues, manchas y arrugas (Ef 5,27). Pero por la confesión se alisan las arrugas, por la confesión se lavan las manchas. La Iglesia está en oración para ser purificada por la confesión, y estará así mientras vivieren hombres sobre la tierra» (Sermo 181, 5,7 en PL 38, 982)

 

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Historia e Iglesia - Lo que tiene lejos a ciertas personas de la Iglesia institucional son, en la mayoría de las ocasiones, los defectos, las incoherencias, los errores de los líderes: inquisición, procesos, mal uso del poder y del dinero, escándalos. Todas cosas, lamentablemente, ciertas, si bien frecuentemente exageradas y contempladas fuera de todo contexto histórico. Los sacerdotes somos los primeros en darnos cuenta de nuestra miseria e incoherencia y en sufrirla.

Los ministros de la Iglesia son «elegidos entre los hombres» y están sujetos a las tentaciones y a las debilidades de todos. Jesús no intentó fundar una sociedad de perfectos. ¡El Hijo de Dios –decía el escritor escocés Bruce Marshall-- vino a este mundo y, como buen carpintero que se había hecho en la escuela de José, recogió los pedacitos de tablas más descoyuntados y nudosos que encontró y con ellos construyó una barca –la Iglesia-- que, a pesar de todo, resiste el mar desde hace dos mil años!

Hay una ventaja en los sacerdotes «revestidos de debilidad»: están más preparados para compadecer a los demás, para no sorprenderse de ningún pecado ni miseria, para ser, en resumen, misericordiosos, que es tal vez la cualidad más bella en un sacerdote. A lo mejor precisamente por esto Jesús puso al frente de los apóstoles a Simón Pedro, quien le había negado tres veces: para que aprendiera a perdonar «setenta veces siete».

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La Iglesia "...no tiene miedo a la verdad que emerge de la historia y está dispuesta a reconocer equivocaciones allí donde se han verificado, sobre todo cuando se trata del respeto debido a las personas y a las comunidades. Pero es propensa a desconfiar de los juicios generalizados de absolución o de condena respecto a las diversas épocas históricas. Confía la investigación sobre el pasado a la paciente y honesta reconstrucción científica, libre de prejuicios de tipo confesional o ideológico, tanto por lo que respecta a las atribuciones de culpa que se le hacen como respecto a los daños que ella ha padecido". Juan Pablo II, discurso del 1 de Septiembre 1999

 

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Durante la reunión que celebramos los capellanes de aeropuertos en Loreto, del 25 al 27 de abril de 1995, una asistente francesa, manifestó que la Iglesia debía de pedir perdón por la pobreza que existe en el tercer mundo. Mons. Sergio Sebastiani, entonces Secretario General del Jubileo 2000, que desarrollaba una ponencia, y que había trabajado muchos años en Mozambique, le contestó: “Usted y yo sí que debemos pedir perdón por lo que no hacemos, pero no la Iglesia. Puedo asegurarle que en Mozambique está el cuarto o el quinto mundo y hay muchísimas zonas a las que no llegan los organismos internacionales ni las ongs. Allí sólo he encontrado sacerdotes, religiosos y religiosas, que comparten la pobreza, el hambre y las enfermedades con los nativos”.

 

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Historia, perdón reconciliación - El compromiso por la verdad abre el camino al perdón y a la reconciliación. Surge una objeción ante la conexión indispensable entre el compromiso por la verdad y la paz: las diferentes convicciones sobre la verdad dan lugar a tensiones, a incomprensiones, a debates, tanto más fuertes cuanto más profundas, son las convicciones mismas. A lo largo de la historia, éstas también han dado lugar a violentas contraposiciones, a conflictos sociales y políticos, e incluso a guerras de religión. Esto es verdad, y no se puede negar; pero esto ha ocurrido siempre por una serie de causas concomitantes, que poco o nada tenían que ver con la verdad y la religión, y siempre porque se quiere sacar provecho de medios realmente irreconciliables con el puro compromiso por la verdad y con el respeto de la libertad requerido por la verdad. Por lo que concierne específicamente a la Iglesia católica, ella condena los graves errores cometidos en el pasado, tanto por parte de sus miembros como de sus instituciones, y no ha dudado en pedir perdón. Lo exige el compromiso por la verdad.

La petición de perdón y el don del perdón, igualmente debido - porque para todos vale la advertencia de Nuestro Señor: “¡el que esté sin pecado, que tire la primera piedra!” (cf. Jn 8,7) - son elementos indispensables para la paz. La memoria queda purificada, el corazón apaciguado, y se vuelve pura la mirada sobre lo que la verdad exige para desarrollar pensamientos de paz. No puedo dejar de recordar las iluminadoras palabras de Juan Pablo II: “No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón” (01 enero 2002).


El compromiso por la paz abre camino a nuevas esperanzas. Es como una conclusión lógica de lo que he tratado de ilustrar hasta ahora. ¡Porque el hombre es capaz de verdad! Lo es tanto sobre los grandes problemas del ser, como sobre los grandes problemas del obrar: en la esfera individual y en las relaciones sociales, en el ámbito de un pueblo como de la humanidad entera. La paz, hacia la que debe y puede llevarla su compromiso, no es sólo el silencio de las armas; es, más bien, una paz que favorece la formación de nuevos dinamismos en las relaciones internacionales, dinamismos que a su vez se transforman en factores de conservación de la paz misma. Y sólo lo son si responden a la verdad del hombre y a su dignidad. Y por esto no se puede hablar de paz allá donde el hombre no tiene ni siquiera lo indispensable para vivir con dignidad. Pienso ahora en las multitudes inmensas de poblaciones que padecen hambre. Aunque no estén en guerra, la suya no se puede llamar paz: más aún, son víctimas inermes de la guerra. Vienen también espontáneamente a mi mente las imágenes sobrecogedoras de los grandes campos de prófugos o de refugiados –en muchas partes del mundo– acogidos en precarias condiciones para librarse de una suerte peor, pero necesitados de todo. Estos seres humanos, ¿no son nuestros hermanos y hermanas? ¿Acaso sus hijos no vienen al mundo con las mismas esperanzas legítimas de felicidad que los demás? Mi pensamiento se dirige también a todos los que, por condiciones de vida indigna, se ven impulsados a emigrar lejos de su País y de sus seres queridos, con la esperanza de una vida más humana. Ni podemos olvidar tampoco la plaga del tráfico de personas, que es una vergüenza para nuestro tiempo. Lunes 9 de enero de 2006 – S.S. Benedicto P.P. XVI

 

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¿Qué hay de verdad en que Lutero abogó por la expulsión y exterminio de los judíos?

 

La actitud de Lutero hacia los judíos fue muy cambiante. Inicialmente, compasiva o respetuosa, después muy negativa-odiosa. Lutero leyó un escrito judío en el que se acusaba a la Santísima Virgen María de ser una prostituta que había concebido a Jesús ejerciendo su oficio. En ese momento, Lutero redactó un escrito en el que abogaba por aplicar a los judíos –literalmente– un decreto de expulsión como el promulgado por los reyes católicos, cuyo ejemplo cita expresamente. Dado que Lutero carecía de poder político el elector de Sajonia –que era protestante y era su príncipe– no le hizo ni caso. Por otro lado, el escrito fue muy criticado por personas cercanas a Lutero como el propio Melanchthon que consideraba que el ejemplo español no podía seguirse bajo ningún concepto. Es de notar que si Lutero hubiera cultivado las virtudes de la prudencia y humildad, a ejemplo de los Reyes Católicos, probablemente no hubiera llegado a diatribas tan injuriosas contra los judíos;, cosa igual nunca se oyo en boca de los Reyes Católicos. 

 

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Muchas gracias por ser "cooperadores de la verdad" y liberarnos de tantos prejuicios sobre la Reina Isabel. Justamente hoy la Universidad Nacional de San Marcos de Lima organiza un seminario sobre su Historia. Me permito destacar un valioso texto del Virrey Enríquez en las constituciones de la Universidad del año 1584. En ellas, se incluyen textos vinculados con Isabel La Católica. En primer lugar la Bula de la concesión que hizo el Papa Alejandro VI al Rey y a la Reina. Su encabezamiento contiene el siguiente texto: “Alejandro, Obispo, siervo de los siervos de Dios, al carísimo hijo en Cristo, Fernando, rey, y a la cristiana, hija en Cristo, Isabel, Reina”. Después de darles el saludo y la bendición apostólica, escribe que “conociendo que vosotros, como verdaderos Reyes y Príncipes católicos, cuales siempre supimos que fuisteis, cuyos preclaros hechos realizados por vosotros, conocidos ya en casi todo el orbe, por tales os demuestran”. Viene a continuación la donación (4 de mayo de 1493). A renglón seguido, en el apartado 4, se incluye la “cláusula de testamento de la muy católica reyna doña Isabel de gloriosa memoria” y a continuación el texto de la fundación. Queda clara, por tanto, la voluntad explícita del virrey Enríquez de señalar la bula alejandrina y el testamento isabelino como pilares jurídicos de la naciente universidad. José Antonio BENITO PERU. 25/05/2005 - 12:48 AM EST

 

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Dios quiera que el objetivo estudio de la Historia "magistra populorum", nos permita ver sin velos de resentimiento y mentira la egregia figura de ISABEL, que más que Reina de Castilla se la podría llamar MADRE DE LA HISPANIDAD, EVANGELIZADORA EXTRAORDINARIA, y CRISTIANA EJEMPLAR.


Por todo esto los enemigos de Cristo, la atacan implacablemente, jamás le perdonarán que gracias a Ella, tantos miles de miles recen a Jesucristo en español, y que España, a pesar de socialistas y masones sea para siempre UNA - GRANDE- LIBRE, y roguemos que muy pronto se cumpla la promesa del Divino Corazón al padre Hoyos: REINARE EN ESPAÑA CON MAYOR DEVOCION QUE EN OTRAS PARTES.
P. Néstor A. Fernández. 24 DE MAYO DE 2005 – ARGENTINA

 

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Ortega decía que Castilla hizo a España y Castilla la deshizo. Sánchez Albornoz dijo que Castilla hizo a España y España deshizo a Castilla. Julián Marías dice que Castilla se hizo España. ¿Con qué frase se queda usted? ¿Cuál cree que define mejor el proceso histórico de Castilla y España?

Con Sánchez Albornoz... como casi siempre. Dr.C.VIDAL.2005.07.12

 

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Isabel la Católica - El día 19 de enero de 1479 muere Juan II, rey de Aragón, con lo que Fernando recibe, junto con este reino, el de Sicilia, Cataluña, Valencia, Baleares y Cerdeña.

Si a esto le sumamos los que aportaba el reino de Castilla, se comprende que los demás países europeos, especialmente Francia, vieran con mucha preocupación y recelo este poderoso conjunto de países regentado por los Reyes Católicos. La política de estos de la Unión de Reinos, adquiría una nueva dimensión. Sin embargo, curiosamente, nunca se titularon Reyes de España. La restauración de la “Hispania” romana se basaba en la legitimidad transmitida a los reyes godos por Roma en el pacto del año 418. Ahora, además, se plantean la unificación de los pueblos cristianos ya que únicamente los que profesaban esta religión eran súbditos y sujetos de derechos y deberes.

2006-02-09-Agradecemos a: Rafael Osset y Manso de Zúñiga - Octubre 2004

 

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ESPAÑA BIMILENARIA –

2005-X-31 nace Leonor de Borbón


Resulta curioso que en estos albores del nuevo siglo sea noticia hablar de España y, como dijo el cardenal-arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, no sea ocioso afirmar que España es una realidad histórica dentro del conjunto de las naciones del mundo, una realidad unida que, como dijo Julián Marías, comienza a formarse en la época romana, continúa en la España visigoda, se prolonga en la Edad Media, se materializa con los Reyes Católicos, se mantiene en los últimos siglos de la historia contemporánea y encuentra, por fin y en palabras del cardenal, «una reconocida formulación jurídica, fruto y cauce a la vez de la aproximación intelectual y de la reconciliación existencial de las dos Españas» en la Constitución de 1978.

 

En esa configuración histórica de España tiene un papel esencial la Iglesia Católica, sin cuya influencia, en palabras de Rouco Varela, sería difícil concebir la existencia misma de la Nación española actual. Incluso en el periodo constitucional que va desde la Constitución de Cádiz hasta la vigente de 1978, si se exceptúa el proyecto de Constitución federal de 1873 que no llegó a tener vigencia, y la Constitución de 1931 de la Segunda República, todas las demás reconocen positivamente «el valor singular de la Iglesia Católica en la ordenación del Estado y de la sociedad». Y ese valor positivo fue el que aportaron la Iglesia y los católicos en el logro de ese gran proyecto de reconciliación nacional durante los años críticos de la «transición». Hoy, recordaba el cardenal Rouco, la Iglesia quiere estar presente, también, en el futuro de la realidad histórica de la España contemporánea con la misma dedicación que lo ha estado en los mejores momentos de su historia bimilenaria. 2005-10-27 Madrid.

 

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S.A.R. Leonor de todos los Santos Borbón y Borbón-

día de su bautismo MMVI.I.sábado 14.

 

Leonor – nombre de reinas

 

Leonor, el nombre elegido por los Príncipes de Asturias para su primogénita, tiene tras de sí una larga tradición en las diferentes dinastías españolas pero no es uno de los nombres más habituales escogidos por los padres actuales para sus hijas. Cinco reinas de Aragón, dos de Castilla y otras dos del Reino de Navarra se han llamado Leonor a lo largo de siglos de historia de la Monarquía española.

 

Leonor de Aquitania. Conocida como «la Reina rebelde», Leonor de Aquitania fue reina dos veces, una de Francia y otra de Inglaterra. Era hija del último duque de Aquitania, Guillermo X, y heredera de este ducado (que se extendía desde el Loira hasta los Pirineos y era más extenso que los dominios directos del rey de Francia). En 1137, a los 15 años de edad, contrajo matrimonio con el hijo de Luis VI, rey de Francia, a quien ese mismo año sucedió en el trono como Luis VII.

Leonor de Plantagenet (1156-1214). Reina de Castilla (1170-1214). Hija de Enrique II, rey de Inglaterra, y de la duquesa Leonor de Aquitania, contrajo matrimonio en 1170 con Alfonso VIII, quien fue coronado a los doce años. La pareja tuvo once hijos. Leonor de Castilla murió el 25 de octubre de 1214, tres semanas después de que lo hiciera su marido Alfonso VIII.

Leonor (1202-1244). Infanta de Castilla y Reina de Aragón. Séptima hija de Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet. Contrajo matrimonio en 1221 con Jaime I el Conquistador, rey de Aragón, con quien tuvo un hijo. El matrimonio fue disuelto en 1229 por el parentesco demasiado próximo entre los cónyuges.

Leonor de Castilla (1241-1290). Reina de Inglaterra (1272-1290). Nacida en 1241 del segundo matrimonio del rey Fernando III de Castilla con la condesa Juana de Ponthieu, contrajo matrimonio en Burgos el 1 noviembre de 1254 con el heredero inglés, el futuro Eduardo I. En 1255 llegó a Londres y en 1272 su marido accedió al trono.

Leonor, Princesa de Inglaterra. Hija de Eduardo I y Leonor de Castilla, contrajo matrimonio por poderes con Alfonso III de Aragón, aunque el matrimonio nunca llegó a consumarse.

Leonor de Castilla (1307-
Castrojeriz-1359). Reina de Aragón (1329-1336). Hija de Fernando IV de Castilla y de Constanza de Portugal, fue la segunda esposa de Alfonso IV el Benigno, quien había enviudado de Teresa de Enteza; con quien se casó para estrechar la alianza castellano-aragonesa, conspiró en favor de sus hijos, para los que obtuvo el reino de Valencia. En 1335 pasó a Castilla, donde fomentó la guerra contra la Corona de Aragón. Fue ejecutada tras la traición de su hijo Fernando]

Leonor de Portugal (1328-1348). Reina de Aragón (1347-1348). Hija del rey de Portugal Alfonso IV, fue la segunda esposa de Pedro IV el Ceremonioso, con quien contrajo matrimonio en 1347.

Leonor de Trastámara (1350-1415). Reina de Navarra (1403-1416). Hija de Enrique II de Castilla, contrajo matrimonio el 27 de mayo de 1375 con el futuro rey Carlos III el Noble de Navarra. En febrero de 1388 obtuvo permiso de su marido para regresar a la corte castellana. En marzo de 1395 volvió a Pamplona a consecuencia del tratado de amistad entre Castilla y Navarra, y en 1403 fue coronada reina de Navarra.

Leonor de Sicilia. Reina de Aragón (1349-1375). Hija de Pedro II de Sicilia y tercera esposa de Pedro IV el Ceremonioso. Se casó en Valencia tras renunciar al trono de Sicilia y tuvo cuatro hijos con el monarca aragonés. Murió en 1375.

Leonor de Aragón (1358-1382). Reina de Castilla (1379-1382). Hija de Pedro IV el Ceremonioso de Aragón y de Leonor de Sicilia. En 1375 contrajo matrimonio con Juan, hijo del futuro rey de Castilla Enrique II. Tuvieron dos hijos y Leonor murió después del parto del tercero, en 1382.

Leonor de Alburquerque (1374-1435). Reina de Aragón (1412-1416). Fue Reina de Aragón tras su matrimonio con su sobrino, Fernando I de Aragón. Era hija de Sancho de Castilla y de Beatriz de Portugal. Fueron coronados Reyes de Aragón en 1412 y, tras la muerte en 1416 de Fernando I, Leonor de Alburquerque regresó a Castilla.

Leonor de Aragón (1405-1445). Reina de Portugal (1433-1438). Hija menor de Fernando I y Leonor de Alburquerque, se casó en 1428 con el futuro rey Eduardo de Portugal y fueron coronados en 1433. El Rey murió en 1438 y, aunque había designado regente a Leonor, las Cortes portuguesas rechazaron la voluntad del Monarca fallecido y nombraron regente a Pedro I de Coimbra. Leonor afrontó una insurrección popular y tuvo que refugiarse en Castilla.

Leonor, Infanta de Castilla (1423-1425). Hija de Juan II y María de Aragón, murió a los dos años de edad.

Leonor de Portugal. Emperatriz de Alemania (1434-1467). Hija de Eduardo de Portugal y de Leonor de Aragón, se casó por poderes en Lisboa con el emperador de Alemania, Federico III, en 1451.

Leonor de Aragón (1420-Tudela,1479). Reina de Navarra (1479). Hija menor de Juan II de Aragón y Blanca I de Navarra. En 1436 contrajo matrimonio con el noble Gastón de Foix. En 1455 el rey Juan II proclamó a Leonor su heredera en Navarra, tras desposeer a sus hijos Carlos de Viana y Blanca de Ervreux, y en 1464 la nombró gobernadora de Navarra. El 28 de enero de 1479, tras la muerte de Juan II, Leonor fue proclamada reina en Tudela,
fue coronada con el apoyo de Fernando el Católico y quince días después falleció. Reina de Navarra: poco después de ser designada heredera de Navarra (1455) estalló la lucha entre sus partidarios, beaumonteses, y los de Juan II, agramonteses.


Doña Leonor de Austria (1498-1558). Reina de Portugal (1519-1521) y de Francia (1530-1547). Nacida en Lovaina en 1498 era nieta de los Reyes Católicos y primogénita de Juana I de Castilla y Felipe el Hermoso (hermana mayor de Carlos). El 7 de marzo de 1519 contrajo matrimonio con Manuel I el Grande de Portugal. Tras su muerte, en 1521, abandonó Portugal y en 1530 se casó con Francisco I de Francia. Después de la muerte del rey francés en 1547 Leonor regresó a España y murió en Talavera de la Reina en 1558.

 

Leonor de Borbón. (2005-10-31) Cuando Don Felipe y Doña Letizia sean Reyes, la primogénita se convertirá en la XXXVI Princesa de Asturias como Heredera de la Corona y recibirá también los títulos de Princesa de Gerona y de Viana, Duquesa de Montblanc, Condesa de Cervera y Señora de Balaguer, según la tradición de la Monarquía española.

La recién nacida es el séptimo miembro de la undécima generación de la Dinastía Borbón en España. En la línea de sucesión le seguirán: su tía, la Infanta Doña Elena (que pasa al tercer lugar), los dos hijos de ésta, Felipe Juan Froilán y Victoria Federica y la Infanta Doña Cristina y sus cuatro hijos, Juan, Pablo, Miguel e Irene, que ocupará el décimo lugar. 2005-10-31

 

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P: ¿Realmente se siente orgulloso de que nuestros soldados conquistaran un continente que no nos pertenecía (América), esclavizaran a la población indígena, la evangelizaran a la fuerza y asesinaran a unos cuantos millones de ellos?.

R: Del asesinato de millones no me puedo sentir ni orgulloso ni avergonzado porque no tuvo lugar como tampoco la esclavitud de los indígenas que sí se dio, por ejemplo, en los territorios controlados por Portugal. En cualquier caso, que los hispanoamericanos renieguen de la conquista equivale a renegar de sus antepasados, no de los míos que no salieron de la Península para ir a las Indias.

César VIDAL – Dr.en historia antigua, filosofía y teología; es abogado y escritor.

 

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Catolicismo y unidad - Isabel fue, en verdad, una reina que profesó, a lo largo de toda su vida, con obras y palabras, la fe católica, hasta ese punto de la entrega de su persona a los suyos –su familia y sus reinos: su pueblo– que merece la calificación de heroica. Son conmovedoras las disposiciones últimas de su Testamento, legando todos sus bienes personales a los pobres y mandando que lo que fuese a gastarse en boato en sus exequias, que se diese a los pobres. Su conducta como reina estuvo inspirada en los ideales de justicia y de solidaridad, llevados a la práctica insobornable pero también misericordiosa y pacientemente: defendiendo siempre y con todo vigor a los más humildes. Lo atestiguan elocuentemente sus desvelos por la liberación de las gentes del campo en toda España.
La unidad de los reinos de España la aceptó y cuidó Isabel la Católica como un gran bien para todos: para su presente y su futuro. Un bien no solamente de naturaleza pragmática y utilitarista, a disposición de cualquiera, sino, sobre todo, de valor moral, humano y espiritual de la máxima importancia. ¿Cómo no van a ser los cristianos, máxime los situados en puestos de responsabilidad pública, los primeros en defender y promover el bien de la unidad de los pueblos y de las naciones, con el respeto exquisito a todas las legítimas diversidades, si los guía el mandamiento del amor mutuo que incluye los deberes de la justicia y de la solidaridad privada y pública, y aun los supera? Así lo enseñábamos los obispos en la Conferencia Episcopal Española no hace mucho tiempo.


Lo católico ha brillado en ella, como reina, cuando promueve la evangelización de la América recién descubierta, con un fino sentido cristiano del valor inalienable de todo ser humano: persona, creatura e hijo de Dios siempre. Así mandaba en su Codicilo, que adjuntó a su Testamento, a su hija, la heredera, doña Juana, y a su marido don Felipe: «Que no consientan ni den lugar a que los indios, vecinos y moradores de las dichas Indias y Tierra firme, ganadas o por ganar, reciban agravio alguno en sus personas ni bienes, mas manden que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido, lo remedien y prevean por manera que no se exceda en cosa alguna».

+ Antonio Mª Rouco Varela - En la Misa del V Centenario de Isabel la Católica (10-XII-04).

 

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Confiemos en que el sentido común no deje de asistirnos a la hora de distinguir el blanco del negro y que la civilización se imponga, con las solas armas de la razón, a la barbarie. Porque la verdad, como el agua, sale siempre a flote; de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba ‘siempre triunfante’. Aunque le fastidie a muchos la verdad. Porque no resuelven sus dificultades o necedades, en ellos no confiemos.

 

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«Una divina manera de gobernar»

ISABEL LA CATÓLICA - LA GRANDE

  

Por Julián Marías, Filósofo. De la Real Academia Española


LLEVO setenta años de lector del maravilloso libro El Cortesano, de Baltasar Castiglione. El origen de esta tan antigua familiaridad con el gran escritor renacentista fue mi temprana afición a Juan Valera, que me acompañó con su obra entera desde mis años de bachillerato. Por ello le guardo gratitud. He leído siempre este libro en la admirable traducción al español del barcelonés Juan Boscán, amigo de Garcilaso y editor conjunto de las poesías de ambos.


El Cortesano es una larga serie de coloquios sobre el ideal renacentista del Caballero y sobre todo de la Dama. Es un libro precioso sobre la Europa y principalmente la Italia del siglo XVI. Pero hay libros que resultan inesperadamente nuevos y atractivos cuando se los lee desde una perspectiva que no es la primaria y habitual, sino en cierto sentido marginal. La mirada penetrante y perceptiva de Castiglione se fijó en aspectos políticos que pueden parecer marginales y secundarios, pero que atrajeron pronto mi atención. Ya en España inteligible reparé en un pasaje particularmente interesante de El Cortesano.


En su libro III se ocupa de los Reyes Católicos, con especial insistencia en la Reina Isabel, a quien no conoció y que ya había muerto. Y hay en él un párrafo de excepcional interés y lucidez:


«Afirman todos los que la conocieron haberse hallado en ella una manera tan divina de gobernar, que casi parecía que solamente su voluntad bastaba por mandamiento, porque cada uno hacía lo que debía sin ningún ruido, y apenas osaba nadie en su propia posada y secretamente hacer cosa de que a ella le pudiese pesar... Y desto nació tenelle los pueblos un estremo acatamiento mezclado con amor y con miedo, el cual está todavía en los corazones de todos tan arraigado, que casi muestran creer que ella desde el cielo los mira, y desde allá los alaba o los reprehende de sus buenas o malas obras, y así con solo su nombre y con las leyes establecidas por ella, se gobiernan aún aquellos reinos de tal manera, que aunque su vida haya fallecido, su autoridad siempre vive, como rueda que movida con gran ímpetu largo rato, después ella misma se vuelve como de suyo por buen espacio, aunque nadie la vuelva más».

 

¿Divina manera de gobernar? ¿Es esto posible? Y ¿ha sido real a comienzos del siglo XVI? Asombra la lucidez de Castiglione. En estas pocas líneas aparecen una serie de conceptos que compendian toda una teoría del gobierno civilizado que es posible entre los hombres. La autoridad, distinta del mero ejercicio del poder. La ejemplaridad, que impera sobre las conciencias de los que la descubren y acatan. La extraña y necesaria combinación del amor y el miedo, la admiración y el imperio. Pero hay algo más: la vigencia, la acción a distancia, la perpetuación de esa autoridad después de la muerte. Isabel la Católica no existe ya, no puede hacer nada, no ejerce ningún poder real; pero sigue actuando, está presente por su ejemplaridad. Los que fueron sus súbditos, los que siguieron sus orientaciones, no se atreven a discrepar de ellas ahora que no existe ni puede hacer nada.


Creo que Castiglione anticipa de manera espectacular, casi incomprensible en su tiempo, lo que ha llegado a ser un ideal político varios siglos después. De ese sencillo párrafo se podría extraer un tratado de política. En él se describe lo que es la legitimidad. Isabel la Católica tenía un evidente derecho a gobernar. No ya por sus títulos dinásticos, sino por la ejemplaridad de su ejercicio. Por eso su muerte, la terminación de su poder, de su capacidad de acción, de imperio, no afecta a su vigencia. Sigue ejerciendo esa potestad que le fue conferida por su conducta. Sigue teniendo un influjo que va más allá de los posibles medios de coacción. Nadie se atreve a discrepar de las normas de quien ya no puede imponerlas. Ese poder irreal al que se refiere Castiglione es una admirable descripción de la autoridad.


Se podría pensar que se trata de una forma de poder imaginada y elaborada siglos después, por supuesto debida a la democracia, respaldada por la voluntad expresa de los ciudadanos, ejercida desde la libertad de estos. Es asombroso que todo esto aparezca en unas cuantas líneas de un autor del Renacimiento. Esto nos lleva a concluir una importantísima verdad, obstinadamente desconocida y aun negada desde fines del siglo XVIII: la posible existencia de la libertad en cualquier época. No ciertamente a lo largo de toda la historia; más bien solamente en contados lugares y algunas épocas; pero la posibilidad ha sido permanente y se ha actualizado una vez y otra, ante la desatención de los que rara vez han reparado en ella y no la han echado de menos en sus largas y frecuentes ausencias.


Si se contempla la historia de Europa, desde el tiempo de Baltasar Castiglione, la del mundo occidental, que empieza a existir precisamente con él, presenta una figura bien distinta de la habitual. Y al mismo tiempo se advierte la peculiaridad de ese mundo, definido por la presencia o la ausencia de esa manera de ser y de gobernar, que sólo excepcionalmente y en contadas ocasiones se percibe en el resto del mundo.


Esto quiere decir que ha sido un grave error el suponer que la manera realmente humana de gobernar y de ser gobernado está ligada a ciertos cambios surgidos desde la Revolución Francesa, en la cual junto a algunos valiosos descubrimientos, se perdieron no pocas normas de convivencia que habían tenido frecuente existencia en los siglos anteriores.


Es urgente volver los ojos a la historia, con una mirada abierta, dispuesta a reconocer las ganancias y pérdidas de todos los tiempos, y a distinguir las épocas y los países en que ha existido un esfuerzo por conquistar y mantener la libertad, el vivir de una manera organizada digna de personas, eso que los hombres son siempre pero tantas veces olvidan, desconocen, niegan o destruyen.


Urge poner de relieve, reclamar, defender, intentar salvar la condición personal de la vida humana. Bastaría leer con los ojos abiertos esas pocas, aladas líneas, de este libro de Baltasar Castiglione. «ABC»2001.

 

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‘Reina Isabel La Católica’

  

LA exposición sobre la Reina Isabel está en diálogo con la ciudad. Más aún, hay que venir a verla con la lección ya aprendida. Hay que admirar primero el Palacio de Santa Cruz, canon renacentista, y contemplar después el medallón/retrato de Cisneros, humanista, erasmista apasionado. ¿La heterodoxia en el poder? Esta exposición triple dedicada a la Reina puede dar un golpe de piqueta a tanto falseamiento como se ha hecho tanto de la Reina como del reinado. Quiero decir que hay una grosera Leyenda Negra sobre una gobernante escasamente cultivada: cuando la realidad es que tenía una biblioteca personal de quinientos libros con los que solía acompañarse en sus constantes cambios de sede. O una riquísima colección de pintura que viene a demostrar una muy buena información y gusto para importar pintura flamenca. Fomentó las traducciones del latín y griego. Tenía a su lado a Beatriz Galindo. Para mecenas como ella no había «excepción cultural». Ella misma era el mercado y la norma. Con los Mendoza, con la aristocracia. Entre los falseamientos sobre la figura de la Reina Isabel está el de la austeridad más o menos obligada por razones de pobreza. Qué disparate. El título de la exposición ya es significativo: «La magnificencia de una Corte». Esta cercana Medina era una de las ferias más importantes de Europa. Castilla era la prosperidad en relación con Cataluña, en declive. La exportación de lana explicaba la vitalidad de los puertos del Cantábrico. Isabel aportó a la boda cinco millones de ciudadanos, mientras Fernando poco más de medio millón.

Pero para Isabel el matrimonio tenía el valor de la unidad. En su primera visita a Barcelona, Isabel deslumbró por su exhibición de riqueza. La mula en la que cabalgaba iba cubierta de oro. Fue tan inteligente y tan feminista avant la lettre que mantuvo relaciones de igualdad con Fernando, modelo de príncipes para Maquiavelo. Entendió a Nebrija y la fuerza de una Gramática. El castellano no se impuso por dominio. Sólo los necios o resentidos pueden decir tal. Aquí se expone una edición de Nebrija de 1492. Es el libro de la exposición como lo es en la de Medina la «Crónica de España» que leía de adolescente Isabel. Existía ya conciencia de España. Y con la gramática compañera del Imperio los testimonios primeros del Descubrimiento de América. La Reina supo entender, sobre todo, a Colón.

ARMONÍA, orden interno, prosperidad hasta la magnificencia... Por algo un observador tan perspicaz como Pedro Mártir de Anglería llegó a escribir en 1490 «España es el único país feliz», lo cual resulta insoportable hoy para los que sientan el odio y la ignorancia. Lo siento pero así fueron las cosas. - 
2004-05-02 ABC. ESP.

 

Al-Andalus sólo es una leyenda

-¿Y en Castilla?

 

-Castilla era lo más avanzado de Europa, por donde entraban las cosas. Hay latín, se traduce luego al francés, al inglés... Cierto, la castellana es una vía, porque también está la vía directa del latín, por la que entraron muchas novelas. La historia del sabio Secundo, que estaba tan desengañado del mundo que decía que no quería hablar, que todo era tan desagradable que lo mejor era callarse. Tenía unas historias tremendas con las mujeres; decía que todas eran prostitutas, excepto su madre, y ni siquiera ella... El emperador Adriano le manda un speculator para hacerle preguntas: «¿Qué es el mundo, qué es Dios, que es la vida, qué la muerte?» Esta cultura llegó por la vía del griego, al latín, al castellano. Pero está esta otra vía: griego, árabe, latín, castellano. O como, en el caso del «Calila», la vía persa, árabe, latín, castellano. La gente se cree que toda esta literatura se producía en Al Andalus y esto no es verdad. Es una leyenda. De estos cuatro libros, tres están traducidos en Bagdad, y el cuarto, «Los bocados de Oro», en El Cairo. Los de Al Andalus los compraban y leían, bueno, a partir de ahí, ellos trabajaban y hacían sus cosas, Averroes trabajó sobre Aristóteles, pero los textos los traían de Oriente. Esa es la historia. En general, en el mundo árabe sólo ha habido pequeños grupos intelectuales. Era una sociedad muy limitada. «ABC» XIV. VII. MMII – ESPAÑA.

 

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Ante el V centenario de la muerte de Isabel la Católica


Católica, antes que española

 

 

«Los últimos sesenta años de historiografía han despojado de cualquier verdad al reinado de Isabel la Católica», afirma don Luis Suárez, medievalista y académico de la Real Academia de la Historia. Para aportar más luz sobre el reinado de esta singular mujer, y con motivo del V centenario de su muerte, la Real Academia de la Historia ha organizado, desde el pasado 4 de octubre y hasta el próximo 28 de noviembre, un ciclo de conferencias bajo el título Isabel la Católica vista desde la Academia. Son en total once conferencias que, tal y como explica el Director de la Academia, don Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón, «analizarán y dilucidarán numerosas cuestiones del reinado de Isabel, también las más controvertidas».
El autor de este artículo es especialista en Historia medieval

Vivió como si cada día fuera el último de su vida. Gran pensamiento de la Reina Católica. «Los Reyes hemos de morir», dijo a su antiguo confesor, fray Hernando de Talavera.
Y al dirigir a su esposo el último recuerdo, «memoria del singular amor que siempre tuve a su señoría», le insiste que «renueve la conciencia de que ha de morir, y que le espera en el otro siglo».
La historia de la Reina Isabel la Católica parece un cuento sublime y fantástico que no necesita embellecerse. No es un sueño imaginativo. Hasta el material existente para construir su monumento biográfico es tan abundante, profundo y real, que impacta al investigador y no tiene necesidad de otros cimientos, ni de adornos ni florituras. Los hechos cantan por sí mismos y parece que resucitan su carne a la vida.

 

No todos los escritores exponen los hechos con viveza seductora. Es preciso ahondar en su entorno y en la intención de la conciencia de la biografiada. Algunos autores pintan una obra de arte, pero otros una zafia caricatura. La humildad, madre de todas las virtudes, es indispensable para conseguir una historia verdadera.
Para comprender la vida de Isabel la Católica, mujer con alma de cruzado, que cambió el mundo y el rumbo de la civilización, debemos conocer la auténtica realidad de aquella Europa que ella encontró.
Su querida España no existía como nación independiente, cuando ella vivió. Isabel fue más cristiana que española antes de lograr la unidad. Porque, para todo europeo culto, la cristiandad era una entidad de vida más real e importante que la de su propio país. Sin entender la concepción que la Reina Católica tenía de aquella civilización cristiana, no se podrá comprender la Europa que ella vivió.
La vieja Europa era un mundo agonizante, presto a naufragar bajo las olas de islamismo triunfante. La que venció a los bárbaros que asolaron Roma, ahora se hallaba en grave peligro de ser aniquilada por el poder de la media luna, que desde el siglo VIII fue invadiendo gran parte del Viejo continente. Dominaba Asia Menor y llegó hasta el Danubio. Parte de Hungría, Balcanes, Constantinopla, Grecia, estaban sujetos a su poder.


Los Papas invitaron a los príncipes cristianos a defender la Cristiandad. Francia quería dominar a los feudales, Inglaterra iba a iniciar el fuego de las Dos Rosas, Italia dividida en pequeños Estados rivales.
Por otra parte, brotaba la sombra del Renacimiento. Mientras, Mahomed II amenazaba con conquistar la costa oriental del Adriático y llegar a Roma, para que sus caballos pastasen en el altar de San Pedro. De hecho, era casi el único dueño del Mediterráneo. ¿No serán hoy un peligro?
Los judíos le invitaron a invadir España y le abrieron las puertas. Sólo un pequeño reino en Asturias no se rindió y juró reconquistar la tierra de sus cristianos padres.
Carlos Martel, en el año 732, salvó nuestra civilización, pero España quedó aún dominada durante ocho siglos, hasta que los Reyes Católicos expulsaron de Granada la raza invasora.
Córdoba fue convertida en ciudad de placer, y en el siglo X, bajo Abderramán, de la dinastía de los Omníadas, era más bella que Bagdad y rivalizaba en esplendor con Constantinopla.
Los caballeros cristianos, animados por la fuerza de la fe, fueron reconquistando hacia el sur a costa de sacrificios y sangre, y nacieron los cinco primeros Estados: Castilla, León, Navarra, Cataluña y Aragón.
Alfonso VIII se inmortalizó con el triunfo en las Navas de Tolosa, causando doscientos mil muertos al ejército sarraceno. San Fernando conquistó Córdoba, Sevilla, Jerez y Cádiz. Al iniciarse el siglo XV, sólo queda en poder de los invasores el reino de Granada, que fue ganado por los Reyes Católicos. La Reina Isabel tuvo la suerte de coronar la magna empresa de la reconquista, y con su esposo fueron los grandes artífices de consolidar los Estados peninsulares y la unidad de España.
La empresa no quedó totalmente perfecta. En 1450 frecuentaban libremente las sinagogas unos doscientos mil judíos. Los llamados
conversos, que secretamente guardaban la ley mosaica, se calcula que sumaban tres millones, aunque exteriormente pasaban como católicos.
Hubo
conversos que contrajeron matrimonio con familias nobles y cristianas, e incluso alcanzaron dignidades eclesiásticas. El judío don Pablo, hombre de reconocidas virtudes, fue elevado a la dignidad de obispo de Burgos. Era rico y tenía varios hijos. Uno de ellos, llamado Gonzalo de Santa María, ocupó la sede episcopal de Plasencia entre 1423 y 1448.


Fusionar aquellas ideas, criterios, ritos y costumbres tan dispares fue obra tan difícil como mezclar el fuego con la nieve. Domar las recias fortalezas islámicas y arrojarlas de la península, evitar el caos y crear el orden, fue tarea heroica y misión de titanes, larga, de siglos, y dura para realizarla.
Mas, «por misterioso concurso de extrañas circunstancias», fue empresa formidable reservada y coronada por una mujer española, Isabel, la Reina Católica, Isabel de España, a la que un escritor y poeta residente en estas tierras cacereñas dedicó este lindo piropo en cuatro versos:
«Si no fuera tan notoria
tu amarga y sabia contienda,
yo tomara por leyenda
la grandeza de tu historia».

Teodoro Fernández Sánchez - 2004-10-19 Alfa y Omega. Nº 420.

 

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Isabel la Católica y su avanzado

proceso de beatificación

 

Ángel LAS NAVAS PAGÁN
Una de las figuras más relevantes de la Historia de España y quizá de la Universal por ser la patrocinadora, contra toda clase de inconvenientes y dificultades, de la gran empresa del Descubrimiento de América, es Isabel I de España, Madre de este inmenso continente, como la han llamado muchos de sus habitantes. Pues se preocupó enormemente de ellos, desde que tuvo noticias de su existencia, no considerándolos nunca como seres inferiores ni esclavos. Al contrario, pensó en ellos como hermanos ante el Creador y súbditos con los mismos derechos que los propios españoles. Y con este primordial pensamiento formó sustanciosa doctrina en la base inicial de las famosas Leyes de Indias, que prosiguieron y desarrollaron sus sucesores.
   Asimismo, en seguida promovió la evangelización del Nuevo Mundo, encomendándola a diversas Órdenes religiosas, que dieron comienzo a una heroica y colosal labor de cultura y civilización sin precedentes. En el espíritu de las Leyes de Indias y en esta evangelización está el alma de esta singular e insólita fémina, que rigió los destinos de España, junto a su esposo el rey Fernando, en difíciles coyunturas.
   Isabel y sus grandes cualidades de estadista están despertando especial interés en las universidades americanas y europeas. Se están publicando sobre ella extensas biografías y valiosos trabajos de investigación con nuevas aportaciones de datos y noticias que la enaltecen. Contribuyendo todo ello a un ambiente de recuerdo, que ha tenido su máxima culminación con motivo del V Centenario del Descubrimiento.


   También el 2 de enero de ese año 1492 se forjó la unidad española, perdida cuando la invasión árabe en el 711, originando la creación del primer Estado Moderno de Europa, que posibilitó la realización de grandes hazañas y conquistas culturales. En 1496 el Papa Alejandro VI concedió a Fernando e Isabel el título de Reyes Católicos.
   Isabel nació en Madrigal de las Altas Torres el 22 de abril de 1451, hija del rey Juan II de Castilla y de la reina Isabel de Portugal. Tuvo una infancia y juventud muy adversa y llena de sufrimientos. Desde muy joven destacó por su clara inteligencia, gran amor al estudio y a las artes. Llegó a ser una mujer muy culta y con amplia preparación intelectual. También demostró prudencia, constancia y sereno valor en los momentos de peligro, junto a una viva fe y una sólida vida espiritual, que la acompañaría siempre. Podríamos definirla, en conjunto, como una fémina de extraordinarias condiciones y un hondo sentido cristiano de la existencia. Amada por el pueblo, murió en Medina del Campo el 26 de noviembre de 1504 con fama de santidad, que pasó a América. Fundada fama que se ha ido retransmitiendo y sobresaliendo en los últimos siglos. Ilustres historiadores, príncipes de la Iglesia, sacerdotes, religiosos y gran parte del pueblo la han considerado como santa Isabel de Castilla, junto con otras dos reinas canonizadas de su mismo nombre: santa Isabel de Portugal (infanta aragonesa) y santa Isabel de Hungría.


   En los últimos cien años, este movimiento de veneración a Isabel la Católica ha tomado gran auge y se ha concretado en un proceso de beatificación con la iniciación de la Causa canónica en 1958 por el arzobispo de Valladolid monseñor García Goldaraz, después de una serie de deliberaciones y estudios, nombrándose una «Comisión Histórica» para llevar a cabo la investigación de la Causa. Desde esta fecha hasta nuestros días, se han reunido más de cien mil documentos testimoniales, de los que se han escogido solamente cuatro mil, que acreditan plenamente que Isabel vivió la religión cristiana sincera e intensamente con virtudes heroicas. Toda esta enorme documentación está en Roma en la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos.
   El «abogado del diablo» puede esgrimir contra este proceso: la Inquisición y la expulsión de los judíos. Es rigurosamente histórico que la reina Isabel se resistió fuertemente ante esta medida, que pedían insistentemente todos los estamentos sociales por motivos de seguridad y de defensa de la pureza de la religión católica. Hay que situarse en la preocupación, incertidumbre, angustia y temor de la época para comprender al pueblo español por esta exigencia. Y en cuanto a la expulsión, la convivencia entre las dos comunidades, después de tristes sucesos, lamentablemente se hizo imposible. Y los Reyes se vieron obligados a tomar esta drástica decisión para evitar males mayores, esto es, una matanza general de judíos. Ambas resoluciones, sin duda, contrariaron e hicieron sufrir a Isabel, pues, su alma era magnánima e inclinada a la piedad.
   Una cosa es cierta en todo este complejo asunto. Y es que una «leyenda negra» nunca puede empañar la acrisolada virtud y elevado ideal espiritual de una gran reina de España, que muchos millones de admiradores de allende y aquende el Atlántico anhelan ver en los altares.
 

2003-IX-03 – LA RAZÓN. ESP.

 

 

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P: ¿Cree que Expaña debe pedir perdón por la actuación de la Inquisición al pueblo judío, como ya han hecho el Vaticano y países como Francia e Italia por la colaboración de sus gobiernos y parte de su población en el Holocausto? ¿Fue derogada explícitamente la pragmática de los Reyes Católicos de 1492 que expulsaba a los judíos?

 

 

R: He perdido la cuenta de las veces que se ha pedido perdón y se ha derogado explícitamente el decreto de marras pero, como mínimo, mínimo, han sido tres. Ya está bien, ¿no le parece? Porque Inglaterra no ha armado tanto jaleo y expulsó a los judíos antes.

 

P: Me gustaría saber si las fuentes judías confirman la intervención de los mandatarios judíos en la condena a muerte de Jesucristo. Gracias

 

R: Sí, incluso existe alguna fuente talmúdica que les atribuye en exclusiva la condena. El dato no es correcto pero sí significativo. 

 

2004-01-27 – Dr. César Vidal, historiador, filósofo, licenciado en derecho escritor.


  

 

 

P: ¿Cuál es la diferencia que usted establece entre Napoleón y los conquistadores españoles de América para considerar asesino al primero y libertadores a los segundos? ¿Es que acaso todo lo que hicieron nuestros ancestros debe ser ciegamente elogiado?

 

R: ¿Es que acaso todo lo que hicieron debe ser neciamente condenado? España incorporó a la civilización occidental, entonces y ahora la más avanzada del mundo, a todo un continente que ni siquiera se conocía a sí mismo. Lo que Roma hizo con Hispania, hizo España con América. Napoleón simplemente deshizo una España no muy inferior a la Francia de entonces, salvo en poderío militar. O sea, que la diferencia es obvia para el que no la quiere obviar.

  

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Pedro faena en el lago de Tiberíades y, al oír a Jesús, deja todo y le sigue

  

La profesora titular de historia Medieval de la Universidad Complutense de Madrid, Cristina Segura Graíño, aseguró ayer que es necesario revisar la imagen de Isabel la Católica que ha trascendido a nuestros días, ya que fue creada para justificar la realidad política de determinados momentos históricos, entre ellos el liberalismo del siglo XIX y el Franquismo. Durante su ponencia titulada «Imagen y realidad de la Reina Católica» desarrollada en el marco de los cursos de verano que la Universidad Complutense de Madrid está realizando en El Escorial, Segura manifestó que tanto la historiografía liberal como la historiografía franquista han tomado de los documentos existentes de la Reina sólo las partes que les interesaba, creando así una imagen adecuada a sus, intereses políticos. Por ello, afirmó que es necesario revisar su historia para adaptarla a la realidad.
    La imagen de Isabel I, en opinión de Segura, fue creada en 1804, cuando se encargó al liberal Diego Clemencín elaborar un elogio para festejar el IV centenario de su muerte. Este texto sería el ejemplo a seguir por la reina regente María Cristina y su hija, Isabel II y, por este motivo, Clemencín, que diseñó las Cortes para coronar a Isabel II, creó la imagen de una reina justiciera «que venía a poner orden».
   Para demostrar la alteración de la imagen de Isabel la Católica, Segura puso el ejemplo de la Guerra de Granada, de la que se valió Clemencín para destacar el papel doméstico que la reina había desempeñado durante la batalla.
   En palabras de la experta, si se leen detenidamente las crónicas se puede deducir que fue Isabel y no su marido, Fernando el Católico, quien estuvo en el frente de la batalla, incluso cuando estaba embarazada, por lo que el papel doméstico que en el siglo XIX se le quiso atribuir nunca existió.
   
   En este sentido, subrayó que las Cortes de Cádiz, ante la invasión de los franceses, utilizaron dicha guerra con el fin de demostrar la lucha de los reyes para conseguir la unidad territorial de España, algo que en el siglo XVI no se contemplaba, pues solo buscaban la unidad en la fe. Además aseguró que este tema de la unidad territorial fue una creación de la historiografía liberal. 2004.06

  

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-El teólogo católico Henri de Lubac, dijo: “No es verdad, como se dice en ocasiones, que le hombre no puede organizar el mundo de espaldas a Dios. Lo que sí es verdad es que el hombre, si prescinde de Dios, lo único que puede organizar es un mundo contra el hombre”-. La modernidad creció entre los brazos de la tecnología y de las ideas del humanismo ateo y ha sido capaz de oscurecer el corazón de la humanidad con las grandes tiranías del siglo XX: el comunismo, el nazismo y el fascismo. Los monstruos de la razón no necesitan más lenitivo que el pensar el sentido de la razón. Nuevos e igualmente terribles asoman ya en el siglo XXI: ‘terrorismo’ sea islámico o no.

 

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La Iglesia si por algo se ha caracterizado es por hablar cuando corrían tiempos de silencios impuestos o sospechosos; y por callar cuando las palabras habían perdido su valor y su precio-aprecio. La Iglesia no dejará de proclamar, en éste y en otros aniversarios, que “la fuente última de los derechos humanos no se encuentra en la mera voluntad de los seres humanos, en la realidad del Estado o en los poderes públicos, sino en el hombre mismo y en Dios su Creador” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 153). ONU. 09-2005.

 

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En realidad no existe otro debate de mayor calado para la Iglesia en este cambio de siglo. No se discute su aportación humanitaria para aliviar las diversas penalidades de los hombres, ni la legitimidad de sus posibles consuelos, ni la utilidad social de su educación, sino su pretensión de dirigirse a la razón del hombre, de ponerse en juego en el ámbito de lo que el hombre puede reconocer como verdadero. Sin embargo la Iglesia no puede renunciar a esta pretensión, pues "la cuestión de la verdad es la cuestión esencial de la fe cristiana", como afirmó Ratzinger en Madrid. Ahí radica la incomprensión de una parte de la cultura moderna; ahí radica también la fundamental novedad del cristianismo y su capacidad para responder a la espera del hombre. 2000

 

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La Iglesia es experta en humanidad y conocedora y orientadora del “bien común” de las sociedades. El cardenal Renato R. Martino señaló, en un reciente Congreso en Roma [2005] sobre “La Iglesia y el orden internacional”, que la propuesta cristiana referente al nuevo orden de la humanidad refleja “una visión universal de la historia humana y de las vicisitudes individuales que el Evangelio de la paz propone. Esta visión se ha puesto y sigue poniéndose como un factor de agregación, como vínculo unitario para los pueblos de la tierra”. La Iglesia, como nos recuerda el reciente Compendio de Doctrina Social, es la primera realidad que contribuye a la creación de una auténtica comunidad internacional. Considera que la ONU ha contribuido a promover el respeto a la dignidad de la persona humana, la libertad de los pueblos y la exigencia del desarrollo. Pero no olvida que algunas de sus soluciones no afrontaban los problemas de forma correcta. Ahí están las Cartas de Juan Pablo II, por ejemplo, a la señora Nafis Sadik o a la señora Gertrude Mongella, sobre población, desarrollo y mujer.

La Iglesia si por algo se ha caracterizado es por hablar cuando corrían tiempos de silencios impuestos o sospechosos; y por callar cuando las palabras habían perdido su valor y su precio-aprecio. La Iglesia no dejará de proclamar, en éste y en otros aniversarios, que “la fuente última de los derechos humanos no se encuentra en la mera voluntad de los seres humanos, en la realidad del Estado o en los poderes públicos, sino en el hombre mismo y en Dios su Creador” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 153). 2005.-

 

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¿Qué es lo que más odian las sectas?: la Iglesia fundada por Jesucristo hace dos mil años ‘Una, Santa, Católica y Apostólica’. Y así se cumple el dicho evangélico de: "Por sus frutos los conoceréis". El tiempo, que suele ser tozudo, inapelable e inmisericorde, sin duda, ya da testimonio de ello.

La predicación de la Iglesia presenta, desde todos los puntos de vista, una inquebrantable solidez; permanece idéntica a sí misma y se beneficia del testimonio de los profetas, de los apóstoles y de todos sus discípulos, testimonio que engloba «el principio, el entremedio y el fin», la totalidad del designio de Dios ordenado infaliblemente a la salvación de los hombres y siendo el fundamento de nuestra fe. Desde entonces, esta fe que hemos recibido de la Iglesia, la conservamos con sumo cuidado... Es a esta Iglesia a la que se le ha confiado el «don de Dios» (Jn 4,10) –como el aliento que había sido confiado a la primera obra que Dios había modelado, Adán (Gn 2,7)- a fin de que todos los miembros de la Iglesia puedan participar de ella y por ella ser vivificados. Es en ella que ha sido depositada la comunión con Cristo, es decir, el Espíritu Santo, arras del don de incorruptibilidad, confirmación de nuestra fe y escalera de nuestra ascensión a Dios: «En la Iglesia, escribe san Pablo, Dios ha colocado a los apóstoles, a los profetas, a los que tienen encargo de enseñar» y a todo el resto, por la acción del Espíritu (1C 12, 28.11).
San Ireneo de Lión (130ca. 208ca), obispo, teólogo y mártir de la Iglesia Católica - Contra las herejías III, 24, 1-2

 

La razón política constructora de los fundamentos de la política de respuesta a la necesidad de la Historia, que está en la base de la creación y del funcionamiento de las Naciones Unidas, ha olvidado pronto las raíces de la Ilustración que tenía como horizonte la paz perpetua que no se perpetúa. Los nuevos ilustrados, como los viejos, padecen una amnesia generalizada para la memoria de Dios, y de la Revelación, en la historia. Olvidan, por ejemplo, como nos recuerda el canadiense David Warren, que se puede hablar de un humanismo cristiano y que es un error concebir la Ilustración como ruptura total con el cristianismo. Las pretensiones de la razón están más en deuda con Santo Tomás de Aquino que con Voltaire, y no digamos nada con San Agustín. Las ideas que movieron el París de 1789 ya estaban en el París de 1277.

 

Lo que la Iglesia propone a la ONU es el desafío de la calidad moral de todas y cada una de las civilizaciones. Sin una cultura moral, si una razón moral, las máquinas de la democracia y de la economía libre no pueden funcionar correctamente. La ONU necesita una cultura moral capaz de orientar las energías liberadas por la política. George Weigel nos recuerda, en un reciente libro, que la Primera Guerra Mundial fue producto de una crisis moral de la civilización, de una quiebra en la razón moral de una cultura que había dado a luz la misma “razón moral”. Una crisis moral que aún está presente en la ONU- 2005.

 

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"Mientras el Evangelio nos obliga a los cristianos a amar y a perdonar: no nos obliga a ser ingenuos"

 

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Lo que la Iglesia propone a la ONU es el desafío de la calidad moral de todas y cada una de las civilizaciones. Sin una cultura moral, si una razón moral, las máquinas de la democracia y de la economía libre no pueden funcionar correctamente. 2005-09-15 ONU.

 

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El sucesor de Pedro llamó a estos fenómenos «pecados sociales», que «ponen de manifiesto una profunda crisis debido a la pérdida del sentido de Dios y a la ausencia de los principios morales que deben regir la vida de todo hombre».

«Sin una referencia moral se cae en un afán ilimitado de riqueza y de poder, que ofusca toda visión evangélica de la realidad social», señaló.  2005-09-15 ZS05091502

 

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Muchos bautizados, influenciados por innumerables propuestas de pensamiento y de costumbres, son indiferentes a los valores del Evangelio e incluso se ven inducidos a comportamientos contrarios a la visión cristiana de la vida, lo que dificulta la pertenencia a una comunidad eclesial. Aun confesándose católicos, viven de hecho alejados de la fe, abandonando las prácticas religiosas y perdiendo progresivamente la propia identidad de creyentes, con consecuencias morales y espirituales de diversa índole. Este desafío pastoral os ha movido, queridos Hermanos, a buscar soluciones no sólo para señalar los errores que contienen tales propuestas y defender los contenidos de la fe, sino, sobre todo, para proponer la riqueza trascendental del cristianismo como acontecimiento que da un verdadero sentido a la vida y una capacidad de diálogo, escucha y colaboración con todos. S. S. Benedicto XVI - 2005-09-15

 

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En la práctica pastoral, la necesidad de revisar nuestras mentalidades, actitudes y conductas, y ampliar nuestros horizontes, comprometiéndonos a compartir y trabajar con entusiasmo para responder a los grandes interrogantes del hombre de hoy. Como Iglesia misionera, todos estamos llamados a comprender los desafíos que la cultura postmoderna plantea a la nueva evangelización del Continente. El diálogo de la Iglesia con la cultura de nuestro tiempo es vital para la Iglesia misma y para el mundo. S. S. Benedicto XVI - 2005-09-15

 

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En realidad no existe otro debate de mayor calado para la Iglesia en este cambio de siglo. No se discute su aportación humanitaria para aliviar las diversas penalidades de los hombres, ni la legitimidad de sus posibles consuelos, ni la utilidad social de su educación, sino su pretensión de dirigirse a la razón del hombre, de ponerse en juego en el ámbito de lo que el hombre puede reconocer como verdadero. Sin embargo la Iglesia no puede renunciar a esta pretensión, pues "la cuestión de la verdad es la cuestión esencial de la fe cristiana", como afirmó Ratzinger en Madrid. Ahí radica la incomprensión de una parte de la cultura moderna; ahí radica también la fundamental novedad del cristianismo y su capacidad para responder a la espera del hombre. 2000

 

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"Las herejías han consistido en la impotencia para esperar lo más. La metafísica bíblica es la metafísica del sí. La medida de Dios es la superabundancia."

[Ensayo sobre el pensamiento hebreo, Tresmontant, 1962]

 

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"Sólo un saber ´radical´ puede superar los problemas radicales -de radical desorientación- que afectan a la vida humana individual y colectiva." [Ortega y Gasset]

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

 

La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado la misión de "labrar y cuidar" este "jardín" que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).

 

La señal luminosa de la Virgen María elevada al cielo brilla aún más cuando parecen acumularse en el horizonte sombras tristes de dolor y violencia. Tenemos la certeza de que desde lo alto María sigue nuestros pasos con dulce preocupación, nos tranquiliza en los momentos de oscuridad y tempestad, nos serena con su mano maternal. Sostenidos por esta certeza, prosigamos confiados nuestro camino de compromiso cristiano adonde nos lleva la Providencia. Sigamos adelante en nuestra vida guiados por María Madre de nuestro Salvador.

Su fe indefectible que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen ¡Gracias!

 

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Gracias por venir a visitarnos 

In Obsequio Jesu Christi. 

Recomendamos vivamente:

1º Título:‘La inmortalidad del alma humana’ – autor: Antonio Millán-Puelles Editorial Rialp - Madrid 2008  - 204 páginas

2º Título:‘LAS MUJERES Y JESÚS’

Henry Froment-Meurice - Monte Carmelo - Burgos 2007 - 172 páginas

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Seguir a Jesús es apropiarnos de sus criterios, de sus actitudes y de su conducta, fieles en toda su doctrina, sirviendo a nuestro tiempo.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).