Friday 26 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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1492 - El 02 de enero de 1492 entran en Granada, conquistada a los árabes que la habían ocupado durante siglos, las tropas de Isabel y Fernando ‘los reyes católicos’.

 

 

A todos se les pide el saber cultivar un atento discernimiento y una constante vigilancia, madurando una sana capacidad crítica ante la fuerza persuasiva de tantos medios de comunicación que no cesan de inventar, suponer o repetir ‘leyendas negras’, difamaciones o mentiras históricas… mienten sabiendo de mentir.

 

Los que escuchan no deben ser obligados a imposiciones ni compromisos, engaño o manipulación. Jesús enseña que la comunicación es un acto moral “El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado” (Mt 12, 35-37).

 

“Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. […]No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen” (Ef 4, 25.29).

 

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En Valladolid, en su Palacio Real, hoy sede militar, junto al claustro, se pueden leer unos versos sencillos, sin pretensiones, grabados en una lápida de mármol que hoy quiero hacer míos:

 «España somos tú y yo,/

 y el hogar que nos ampara,/

 la tumba de nuestros padres/

 y el jardín de nuestra casa./

 España es el cielo azul/

 que amanece en tu ventana,/

 y las montañas agrestes/

 que te velan y te guardan./

 España es el limpio orgullo/

 de la historia de tu raza,/

 es el incierto futuro/

 donde pones tu esperanza,/

 y es tu voluntad de ser/

 español, cada mañana./

 España son tus costumbres/

 y el idioma en el que hablas,/

 y el pan de trigo que comes/

 también es un poco España./

 España es el Padrenuestro/

 que rezas por la mañana,/

 y el rojo y gualda que pone/

 ese nudo en tu garganta./

 España es el pulso alegre/

 de tu sangre alborotada,/

 porque el futuro que es tuyo/

 también lo será de España./

 España es la fe que tienes/

 en tus padres y en tu casa,/

 y cuando todos te falten/

estará contigo España».

2013

 

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SUCESOS - Es bueno valorar acontecimientos y hechos que han sucedido en el pasado, reflexionar sobre ellos, para caminar con los talentos de la historia como bastón de guía.

 

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20 de diciembre del año 1520, la flota que dirige Fernando de Magallanes, navegante portugués al servicio de España, atraviesa el estrecho que llevará su nombre y divisa Chile, al que Diego de Almagro, su descubridor, llegará por tierra dieciséis años más tarde.

 

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20 de diciembre del año 1542 se promulgan las Leyes Nuevas que regirán en América, unas leyes muy progresistas que suponen indiscutiblemente un paso adelante en el camino que recorre la Humanidad hacia la proclamación de los derechos humanos universales.

 

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Historia - Para conocer una historia es necesario, pero no suficiente, conocer los hechos, pues es preciso también conocer el espíritu, o si se quiere la intención que animó esos hechos, dándoles su significación más profunda.

 

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1506 - El 22 de enero de 1506, el Papa Julio II (1503-1513) acogió y bendijo al primer contingente de Guardias Suizos, venidos a Roma para asegurar la defensa de su persona y del Palacio Apostólico. El amor por la Iglesia llevó a los Guardias Suizos a dar la vida por el Papa en el Saqueo de Roma (6 de mayo de 1527).

De los 189 Guardias Suizos, sólo 42 sobrevivieron al ataque de las tropas del emperador Carlos V en defensa del Papa Clemente VII, a quien acusaban de mantener una política favorable a Francia. El pontífice se salvó al refugiarse en el castillo de San Ángel, cercano al Vaticano.

 

 

 

PASADO - El gran Montalembert escribía: «Para juzgar el pasado deberíamos haberlo vivido; para condenarlo no deberíamos deberle nada». Todos, creyentes o no, católicos o laicos, nos guste o no, tenemos una deuda con el pasado y todos, en lo bueno y en lo malo, estamos comprometidos con él.

 

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PASADO HISTORIA - La inscripción del templo de Delfos, que inspiró a Sócrates: conócete a ti mismo. Se trata de una verdad fundamental: conocerse a sí mismo es típico del hombre. En efecto, el hombre se distingue de los demás seres creados sobre la tierra por su capacidad de plantearse la cuestión del sentido de su propia existencia. Gracias a lo que conoce del mundo y de sí mismo, el hombre puede responder a otro imperativo que nos ha transmitido también el pensamiento griego: llega a ser lo que eres. Por tanto, el conocimiento tiene una importancia vital en el camino que el hombre recorre hacia la realización plena de su humanidad: esto es verdad de modo singular por lo que atañe al conocimiento histórico. En efecto, las personas, como también las sociedades, llegan a ser plenamente conscientes de sí mismas cuando saben integrar su pasado.

 

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P: ¿Qué momento de la historia de España le parece más fructífero?

 

R: Muchos. La romanización, el reinado de Fernando III y de Alfonso X, la época de los Reyes católicos, el siglo de oro, los primeros Borbones, la Restauración... por cierto, qué ausencia de la izquierda y de los nacionalismos en todos ellos, en todos menos en la Restauración cuyo sistema parlamentario destruyeron.

Este diálogo con César Vidal tuvo lugar entre las 17.00 y las 18.00 del martes 17 de octubre 2006.

 

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P: ¿Podría exponer un breve argumentario que contrarreste la leyenda negra de la conquista española de América?

 

R: Existe una parte de verdad en la leyenda negra como pueden ser episodios de opresión o conversiones forzosas. Sin embargo, no es menos cierto que hubo leyes de Indias favorables a los indios desde el principio, que se abogó por la persuasión religiosa y no la fuerza desde el principio y que los resultados culturales desde muchos puntos de vista fueron muy positivos.

Este diálogo con el doctor historiador y filósofo don César Vidal tuvo lugar entre las 17.00 y las 18.00 del martes 09 de enero 2007. L.D. Esp.

 

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ESPAÑA 1492 - Comprendiendo la cultura en que se gestó, llegaremos a una visión más equilibrada para cualificar la gesta hispánica ¡el descubrimiento de América!   

 

Francisco de Vitoria, al tener conocimiento en 1536 de las violencias cometidas durante la conquista de Perú, escribe su relección De indis, en la que declara que los indios no son seres inferiores a los que es legítimo esclavizar y explotar sino seres libres, con iguales derechos que los españoles y dueños de sus tierras y bienes. De este modo se inició el derecho de gentes.

 

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Para concluir, quisiera haceros partícipes de una reflexión, que me interesa particularmente. La petición de perdón, de la que tanto se habla en este período, atañe en primer lugar a la vida de la Iglesia, a su misión de anunciar la salvación, a su testimonio de Cristo, a su compromiso en favor de la unidad, en una palabra, a la coherencia que debe caracterizar a la existencia cristiana. Pero la luz y la fuerza del Evangelio, del que vive la Iglesia, pueden iluminar y sostener, de modo sobreabundante, las opciones y las acciones de la sociedad civil, en el pleno respeto a su autonomía. Por este motivo, la Iglesia no deja de trabajar, con los medios que le son propios, en favor de la paz y de la promoción de los derechos del hombre. En el umbral del tercer milenio, es legítimo esperar que los responsables políticos y los pueblos, sobre todo los que se hallan implicados en conflictos dramáticos, alimentados por el odio y el recuerdo de heridas a menudo antiguas, se dejen guiar por el espíritu de perdón y reconciliación testimoniado por la Iglesia, y se esfuercen por resolver sus contrastes mediante un diálogo leal y abierto. 31. X. 1998 S.S. Juan Pablo II – Magno

 

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HECHOS HISTÓRICOS - Se perfilan así diversos interrogantes: ¿se puede hacer pesar sobre la conciencia actual una culpa vinculada a fenómenos históricos irrepetibles, como las cruzadas o la inquisición? ¿No es demasiado fácil juzgar a los protagonistas del pasado con la conciencia actual (como hacen escribas y fariseos, según Mt 23,29-32), como si la conciencia moral no se hallara situada en el tiempo? ¿Se puede acaso, por otra parte, negar que el juicio ético siempre tiene vigencia, por el simple hecho de que la verdad de Dios y sus exigencias morales siempre tienen valor? Cualquiera que sea la actitud a adoptar, ésta debe confrontarse con estos interrogantes y buscar respuestas que estén fundadas en la revelación y en su transmisión viva en la fe de la Iglesia. La cuestión prioritaria es, por tanto, la de esclarecer en qué medida las peticiones de perdón por las culpas del pasado, sobre todo cuando se dirigen a grupos humanos actuales, entran en el horizonte bíblico y teológico de la reconciliación con Dios y con el prójimo.  

 

La identificación de las culpas del pasado de las que enmendarse implica, ante todo, un correcto juicio histórico, que sea también en su raíz una valoración teológica. Es necesario preguntarse: ¿qué es lo que realmente ha sucedido?, ¿qué es exactamente lo que se ha dicho y hecho? Solamente cuando se ha ofrecido una respuesta adecuada a estos interrogantes, como fruto de un juicio histórico riguroso, podrá preguntarse si eso que ha sucedido, que se ha dicho o realizado, puede ser interpretado como conforme o disconforme con el Evangelio, y, en este último caso, si los hijos de la Iglesia que han actuado de tal modo habrían podido darse cuenta a partir del contexto en el que estaban actuando. Solamente cuando se llega a la certeza moral de que cuanto se ha hecho contra el Evangelio por algunos de los hijos de la Iglesia y en su nombre habría podido ser comprendido por ellos como tal, y en consecuencia evitado, puede tener sentido para la Iglesia de hoy hacer enmienda de culpas del pasado.

 

La relación entre «juicio histórico» y «juicio teológico» resulta, por tanto, compleja en la misma medida en que es necesaria y determinante. Se requiere, por ello, ponerla por obra evitando los desvaríos en un sentido y en otro: hay que evitar tanto una apologética que pretenda justificarlo todo, como una culpabilización indebida que se base en la atribución de responsabilidades insostenibles desde el punto de vista histórico. Juan Pablo II ha afirmado respecto a la valoración histórico-teológica de la actuación de la Inquisición: «El Magisterio eclesial no puede evidentemente proponerse la realización de un acto de naturaleza ética, como es la petición de perdón, sin haberse informado previamente de un modo exacto acerca de la situación de aquel tiempo. Ni siquiera puede tampoco apoyarse en las imágenes del pasado transmitidas por la opinión pública, pues se encuentran a menudo sobrecargadas por una emotividad pasional que impide una diagnosis serena y objetiva... Ésa es la razón por la que el primer paso debe consistir en interrogar a los historiadores, a los cuales no se les pide un juicio de naturaleza ética, que rebasaría el ámbito de sus competencias, sino que ofrezcan su ayuda para la reconstrucción más precisa posible de los acontecimientos, de las costumbres, de las mentalidades de entonces, a la luz del contexto histórico de la época» 

 

 

La interpretación de la historia

 

¿Cuáles son las condiciones de una correcta interpretación del pasado desde el punto de vista del conocimiento histórico? Para determinarlas hay que tener en cuenta la complejidad de la relación que existe entre el sujeto que interpreta y el pasado objeto de interpretación 65; en primer lugar se debe subrayar la recíproca extrañeza entre ambos. Eventos y palabras del pasado son ante todo «pasados»; en cuanto tales son irreductibles totalmente a las instancias actuales, pues poseen una densidad y una complejidad objetivas, que impiden su utilización únicamente en función de los intereses del presente. Hay que acercarse, por tanto, a ellos mediante una investigación histórico?crítica, orientada a la utilización de todas las informaciones accesibles de cara a la reconstrucción del ambiente, de los modos de pensar, de los condicionamientos y del proceso vital en que se sitúan aquellos eventos y palabras, para cerciorarse así de los contenidos y los desafíos que, precisamente en su diversidad, plantean a nuestro presente.

 

En segundo lugar, entre el sujeto que interpreta y el objeto interpretado se debe reconocer una cierta copertenencia, sin la cual no podría existir ninguna conexión y ninguna comunicación entre pasado y presente; esta conexión comunicativa está fundada en el hecho de que todo ser humano, de ayer y de hoy, se sitúa en un complejo de relaciones históricas y necesita, para vivirlas, de una mediación lingüística, que siempre está históricamente determinada. ¡Todos pertenecemos a la historia! Poner de manifiesto la copertenencia entre el intérprete y el objeto de la interpretación, que debe ser alcanzado a través de las múltiples formas en las que el pasado ha dejado su testimonio (textos, monumentos, tradiciones...), significa juzgar si son correctas las posibles correspondencias y las eventuales dificultades de comunicación con el presente, puestas de relieve por la propia comprensión de las palabras o de los acontecimientos pasados; ello requiere tener en cuenta las cuestiones que motivan la investigación y su incidencia sobre las respuestas obtenidas, el contexto vital en que se actúa y la comunidad interpretadora, cuyo lenguaje se habla y a la cual se pretenda hablar. Con tal objetivo es necesario hacer refleja y consciente en el mayor grado posible la precomprensión, que de hecho se encuentra siempre incluida en cualquier interpretación, para medir y atemperar su incidencia real en el proceso interpretativo.

 

Finalmente, entre quien interpreta y el pasado objeto de interpretación se realiza, a través del esfuerzo cognoscitivo y valorativo, una ósmosis («fusión de horizontes»), en la que consiste propiamente la comprensión. En ella se expresa la que se considera inteligencia correcta de los eventos y de las palabras del pasado; lo que equivale a captar el significado que pueden tener para el intérprete y para su mundo. Gracias a este encuentro de mundos vitales, la comprensión del pasado se traduce en su aplicación al presente: el pasado es aprehendido en las potencialidades que descubre, en el estímulo que ofrece para modificar el presente; la memoria se vuelve capaz de suscitar nuevo futuro.

 

A una ósmosis fecunda con el pasado se accede merced al entrelazamiento de algunas operaciones hermenéuticas fundamentales, correspondientes a los momentos ya indicados de la extrañeza, de la copertenencia y de la comprensión verdadera y propia. Con relación a un «texto» del pasado, entendido en general como testimonio escrito, oral, monumental o figurativo, estas operaciones pueden ser expresadas del siguiente modo: «1) comprender el texto, 2) juzgar la corrección de la propia inteligencia del texto y 3) expresar la que se considera inteligencia correcta del texto» 66. Captar el testimonio del pasado quiere decir alcanzarlo del mejor modo posible en su objetividad, a través de todas las fuentes de que se pueda disponer; juzgar la corrección de la propia interpretación significa verificar con honestidad y rigor en qué medida pueda haber sido orientada, o en cualquier caso condicionada, por la precomprensión o por los posibles prejuicios del intérprete; expresar la interpretación obtenida significa hacer a los otros partícipes del diálogo establecido con el pasado, sea para verificar su relevancia, sea para exponerse a la confrontación con otras posibles interpretaciones.

 

Para que la Iglesia realice un adecuado examen de conciencia histórico delante de Dios, con vistas a la propia renovación interior y al crecimiento en la gracia y en la santidad, es necesario que sepa reconocer las «formas de antitestimonio y de escándalo» que se han presentado en su historia, en particular durante el último milenio. No es posible llevar a cabo una tarea semejante sin ser conscientes de su relevancia moral y espiritual. Ello exige la definición de algunos términos clave, además de la formulación de algunas precisiones necesarias en el plano ético. MM.

 

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Precisamente en cuanto cada acto humano pertenece a quien lo hace, cada conciencia individual y cada sociedad elige y actúa en el interior de un determinado horizonte de tiempo y espacio. Para comprender de verdad los actos humanos y los dinamismos a ellos unidos, deberemos entrar, por tanto, en el mundo propio de quienes los han realizado; solamente así podremos llegar a conocer sus motivaciones y sus principios morales. Y esto se afirma sin perjuicio de la solidaridad que vincula a los miembros de una específica comunidad en el discurrir del tiempo. MM.

 

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1506 - Este año (2006) estamos conmemorando algunos acontecimientos significativos acaecidos en 1506, hace exactamente quinientos años:  el descubrimiento del grupo escultórico del Laocoonte, al que se remonta el origen de los Museos vaticanos; la colocación de la primera piedra de esta basílica de San Pedro, reconstruida sobre la de Constantino; y el nacimiento de la Guardia Suiza pontificia.

Hoy queremos recordar de modo especial este último acontecimiento. En efecto, el 22 de enero de hace 500 años los primeros 150 guardias llegaron a Roma por petición expresa del Papa Julio II y entraron a su servicio en el palacio apostólico. Aquel Cuerpo elegido tuvo que demostrar muy pronto su fidelidad al Pontífice:  en 1527 Roma fue invadida y saqueada, y el 6 de mayo 147 guardias suizos murieron por defender al Papa Clemente VII, mientras los restantes 42 lo pusieron a salvo en el castillo del Santo Ángel.
¿Por qué recordar hoy esos hechos tan lejanos, ocurridos en una Roma y en una Europa tan diversas de la situación actual? Ante todo, para rendir homenaje al cuerpo de la Guardia Suiza, que desde entonces ha sido confirmado siempre en su misión, incluso en 1970, cuando el siervo de Dios Pablo VI suprimió todos los demás cuerpos militares del Vaticano. Pero al mismo tiempo y sobre todo recordamos esos acontecimientos históricos para sacar una lección a la luz de la palabra de Dios. A ello nos ayudan las lecturas bíblicas de la liturgia de hoy, y Cristo resucitado, a quien celebramos con especial alegría en el tiempo pascual, nos abre la mente a la inteligencia de las Escrituras (cf. Lc 24, 45), para que podamos reconocer el designio de Dios y seguir su voluntad. […] S.S. Benedicto PP. XVI.

 

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- "Como hubo falsos profetas en el pueblo, también entre vosotros habrá falsos maestros que promoverán sectas perniciosas. Negarán al Señor que los rescató y atraerán sobre sí una ruina inminente. Otros muchos se sumarán a sus desvergüenzas, y por su culpa será difamado el camino de la verdad. En su codicia querrán traficar con vosotros a base de palabras engañosas. Pero hace tiempo que está decretada su condena y a punto de activarse su perdición…" 2ª carta de S. Pedro, cap. 2

 

- "El Espíritu dice expresamente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de su fe y prestarán oído a espíritus seductores y doctrinas diabólicas. Esta será la obra de impostores hipócritas de conciencia insensible…" 1ª Carta de S. Pablo a Timoteo, cap. 4

 

- "Predica la Palabra, insta a tiempo y a destiempo, corrige, reprende y exhorta usando la paciencia y la doctrina. Pues llegará el tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de multitud de maestros que les dirán lo que quieren oír; apartarán los oídos de la verdad y se volverán a las fábulas." 2 Timoteo: 4: 2-5

 

- "…Porque sabemos que Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó a las cavernas tenebrosas del abismo y allí los retiene para el juicio… No libró de la destrucción a Sodoma y Gomorra sino que las redujo a cenizas… libró en cambio al justo Lot, que abrumado por la conducta lujuriosa de aquellos disolutos, sentía torturado día tras día su buen espíritu por las perversas acciones que oía y veía. Y es que el Señor sabe librar de la prueba a los que viven religiosamente y reservar a los inicuos para castigarlos el día del juicio; sobre todo a los que corren en pos de sucios y desordenados apetitos y a los que desprecian la autoridad de Dios."  2 Pedro 2

 

- "Atrevidos y arrogantes, no tienen recato en denigrar a los seres gloriosos… son como animales irracionales, destinados por su naturaleza a ser cazados y degollados. Injurian lo que desconocen y como bestias perecerán." 2 Pedro 2: 7-13

 

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Martin Lutero - (1483-1546) - Teólogo (apóstata* de la Iglesia Católica) y reformador religioso alemán que inició la Reforma protestante. El 3 de enero de 1521, fue excomulgado por el Papa León X.

 

Nació en Eisleben el 10 de noviembre de 1483, hijo de una familia de origen campestre y dueña de una mina. Atendía la escuela latina en Mansfeld desde 1488, continuando sus estudios en Magdeburgo y luego en Eisenach.
En 1501, empieza sus estudios en Erfurt con la intención de hacerse abogado. Se doctora en 1505.

 

En ese mismo año ingresó en el monasterio de los agustinos de Erfurt. Justificó su decisión cuando explicó que tuvo varios encuentros con la muerte que le hicieron sentir la fugacidad de la vida.

En el otoño de 1506 profesó como monje y un año más tarde se ordenó sacerdote de la Iglesia. En 1509 se licenció en teología y volvió a Erfurt. En 1510 viaja a Roma en representación de siete monasterios agustinos a la mundanidad de algunos miembros del clero romano, le indignó. En 1512 se doctoró y asumió la cátedra de teología bíblica hasta su fallecimiento.

 

S. S. León PP. X (15 de junio de 1520) le exonera de sus enseñanzas y aplica su excomunión en enero de 1521. En abril de ese año, fue convocado ante el emperador Carlos V en la Dieta de Worms, pidiéndosele que se retractase ante las autoridades seculares y eclesiásticas allí reunidas. Se negó asegurando que para hacerlo tendrían que convencerlo con las Escrituras y la razón.

Su famosa declaración: El emperador condenó a Lutero, pero el elector Federico el Sabio lo recluyó en su castillo (Wartburg), donde emprendió su traducción del Nuevo Testamento del original griego al alemán. Los desórdenes provocados en Wittenberg por sus seguidores lo obligaron a volver a la ciudad en marzo de 1521.

Se vio implicado en la guerra de los campesinos (1524-1526). Tomás Munzer (fundador de la secta de los anabaptistas) basaba sus demandas en los escritos de Lutero y aunque éste apoyó muchas de sus aspiraciones políticas, consideró falsos sus argumentos teológicos. Tomó una postura totalmente contraria a los campesinos. A pesar de que las peticiones de éstos eran de sentido común: derecho a coger leña de los bosques, abolición de la servidumbre, reducción de los impuestos, cese de los castigos arbitrarios, etc. Lutero reaccionó poniéndose del lado de las autoridades y escribiendo un duro alegato contra lo que él consideraba ‘las hordas asesinas y ladronas de campesinos’.

Durante la controversia, violando su juramento de guardar las virtudes ¿pobreza, castidad y obediencia’, contrajo matrimonio en 1525 con Catalina de Bora, una antigua monja (también ésta apóstata), que se convirtió en una colaboradora importante de Lutero. Después de articular su teología básica en sus primeros escritos "De la libertad cristiana" (1519), "A la nobleza cristiana de la nación alemana" (1520), "El cautiverio babilónico de la Iglesia" (1520), "De la esclavitud del arbitrio" (1525), publicó su libro más famoso, "Pequeño catecismo" (1529), donde expone la teología de la Reforma evangélica comentando brevemente, en forma de preguntas y respuestas, los Diez Mandamientos, el Credo apostólico, el padrenuestro, el bautismo y la eucaristía. Al prohibírsele asistir a la Dieta de Augsburgo, delegó la defensa de los reformadores, formulada en la Confesión de Augsburgo (1530), en su amigo el humanista Felipe Melanchthon (Felipe Schwarzerd).

En 1532 se publicó su traducción del original hebreo del Nuevo Testamento. En 1537 su salud empezó a deteriorarse. Escribió una violenta invectiva contra los judíos, otra contra la sucesión apostólica y contra la facción radical de los reformadores, los anabaptistas. Falleció el 18 de febrero de 1546 en Eisleben-Alemania.

*apóstata. (Del lat. apost?ta, y este del gr. ?ποστ?της).1. com. Persona que comete apostasía.

**apostatar. (Del lat. apostat?re).1. intr. Negar la fe de Jesucristo recibida en el bautismo.2. intr. Dicho de un religioso: Abandonar irregularmente la orden o instituto a que pertenece.3. intr. Dicho de un clérigo: Prescindir habitualmente de su condición de tal, por incumplimiento de las obligaciones propias de su estado.4. intr. Abandonar un partido para entrar en otro, o cambiar de opinión o doctrina.

 

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«La Iglesia hubo de asumir la tarea de introducir la ley del Evangelio y la ética del sermón de la montaña entre gentes para quienes el homicidio era la más honrosa de las ocupaciones y la venganza era sinónimo de justicia... (Los bárbaros eran pueblos guerreros que asombraban a los romanos por sus costumbres y conductas salvajes)» …[…]… C. Dawson

También lo mismo sucedió con el descubrimiento del ‘nuevo mundo’ frente a las prácticas sanguinarias y antropófagas autóctonas.

 

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COPERNICO - Mikolaj Kopernik - Nicolaus Copernicus -eminente sacerdote de la Iglesia católica- «Dilexit Ecclesiam»

 

 

El propio Marín Lutero había acusado a Copérnico de ser un necio que quería «poner completamente del revés el Arte de la Astronomía».

 

Copérnico nació en TORN – POLONIA en 1473. Es sobrino del obispo Watzelrode de Ermland, quien le encaminará hacia la vida eclesiástica.

 

Estudió filosofía y medicina en la Universidad de Cracovia hacia 1491. También se formó en Derecho en Florencia, Papua y Ferrara, donde se doctora.

 

Ejerce la medicina en Heilsber-Polonia en 1506, mientras empieza a desarrollar su teoría astronómica.

 

Su pensamiento se hace público en «De revolutionibus orbium coelestium de 1542, revolucionando la astronomía hasta entonces conocida.

 

Fallece en 1543. Fue enterrado cerca del altar mayor de la catedral de la localidad polaca de Frombork en el norte del país. Se da la circunstancia de que Copérnico ejerció como canónigo en ese templo.

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Copérnico nació en 1473 en Thorn (hoy Toru), un pequeño puerto polaco sobre el río Vístula, cerca del mar Báltico. (Su nombre era Mikolaj Kopernik, que él latinizó como Nicolaus Copernicus.) Cuando tenía diez años, su padre (de profesión comerciante) falleció y su educación quedó a cargo de su tío materno, un importante obispo de Polonia.

 

Guiado por su tío, recibió una esmerada formación en importantes universidades. En 1491 ingresó en la Universidad de Cracovia. Allí Alberto Brudzewski, afamado matemático y astrónomo, despertó en el joven Nicolás el gusto por estas ciencias. Si bien por consejo de su tío se licenció en Medicina, Nicolás adquirió en Cracovia una sólida formación matemática y descubrió las contradicciones del modelo astronómico ptolemaico. Probablemente haya aprendido también allí el conocimiento del arte de la observación de las estrellas.

Abandonó Cracovia en 1795 e ingresó en la célebre Universidad de Bolonia (Italia), para estudiar Derecho Canónico. Allí permaneció hasta el año 1500, cultivando, junto al Derecho, su pasión por la Astronomía con el Profesor Domenico María Novara (crítico de la geografía de Ptolomeo), en cuya casa se alojaba. En Bolonia Copérnico aprendió griego, lo que le permitiría luego leer los textos originales sobre Astronomía en esa lengua. El 9 de marzo de 1497 realizó una observación que le permitió concluir que la distancia de la Luna a la Tierra no varía en los cuartos y en la fase llena. Esto contradecía lo previsto por Ptolomeo y mostraba el camino de su superación: la asociación del razonamiento y observación.

En 1500 se doctoró en Astronomía en Roma y fue nombrado allí Profesor de la Universidad. Pero sus dudas sobre el modelo de Ptolomeo, que se enseñaban por entonces a los alumnos, lo llevaron a renunciar a la cátedra.

Ingresó, por entonces a la famosa Escuela de Medicina de la Universidad de Padua. En esta ciudad profundizó sus conocimientos de la lengua griega y de la literatura clásica. Copérnico se encontraba inquieto en la búsqueda de una solución a las anomalías mostradas por los modelos ptolemaicos, que ponían en crisis el Postulado de Homogeneidad y Armonía del Cosmos.

En 1503 se licenció en derecho canónico en la Universidad de Ferrara, para luego regresar a Polonia. Habiéndose ordenado sacerdote, vivió hasta 1510 con su tío, ejerciendo la Medicina y colaborando en la administración de la diócesis.

Entre los años 1507 y 1515 fue redactando su primera obra sobre Astronomía, conocida como el Commentariolus. La misma circuló en un principio a través de unas pocas copias manuscritas y fue publicada recién en el siglo XIX. En ella expone ya su concepción heliocéntrica. Sin apelar a demostraciones matemáticas, describe el sistema solar señalando la ubicación de los planetas según su distancia respecto del Sol.

El segundo de sus tres escritos astronómicos es del año 1524 y es una crítica al tratado Del movimiento de la octava esfera de Juan Werner de Nüremberg. Si bien lleva por título De octava sphaera, se lo conoce como "Carta a Wapowski". En esta obra Copérnico se abstiene de presentar su propio modelo heliocéntrico, ateniéndose a señalar los errores de método y contenido de la obra criticada.

En 1515 participó del quinto Concilio Laterano encargado de reformar el calendario. Entre ese año y 1530 redactó su obra principal, Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes, pero no la publicó. De todos modos, las noticias sobre sus investigaciones y su teoría se fueron filtrando poco a poco. Fue así que, en 1533, la corte papal sometió a discusión sus descubrimientos. En 1536 el cardenal Nicolás Schonberg (procurador general de los dominicos) le propuso que publicara sus descubrimientos. Finalmente Copérnico publicó su obra en 1543, pocos días antes de su muerte, ocurrida el 24 de mayo en Frauenburg (Polonia).

Copérnico no fue el primero en señalar la centralidad del Sol. A este respecto, basta nombrar a Aristarco de Samos, quien ya en la antigua Grecia enseñaba que la Tierra y todos los demás planetas giraban alrededor del Sol. De todos modos, el modelo que imperaba en su tiempo era el de Claudio Ptolomeo, que afirmaba que la Tierra se hallaba estática y que tanto el Sol como los planetas giraban a su alrededor. Al realizar sus observaciones astronómicas, Copérnico descubrió anomalías en el sistema ptolemaico y comenzó a dudar de sus postulados básicos. En su obra principal dice:  […] cuando un barco navega sin sacudidas, los viajeros ven moverse, a imagen de su movimiento, todas las cosas que les son externas y, a la inversa, creen estar inmóviles con todo lo que está con ellos. Ahora, en lo referente al movimiento de la Tierra, de manera totalmente similar, se cree que es todo el Universo íntegro el que se mueve alrededor de ella […]” Copérnico llegó a la conclusión de que la Tierra se movía, girando sobre sí misma (un giro completo equivalía a un día) y alrededor del sol (un giro completo equivalía a un año). También sostenía que el eje de la Tierra se hallaba inclinado. A su vez, mantenía la concepción tradicional de una esfera exterior donde se encontraban inmóviles las estrellas.

Se debe tener en cuenta que Copérnico realizaba sus observaciones sin contar con el aporte invalorable del telescopio, que por entonces no había sido aún inventado. Para observar los cuerpos celestes, pasaba las noches en la torre de su casa de las montañas. Complementaba estas observaciones con la lectura de las obras antiguas y clásicas y con sus propias anotaciones y cálculos. Si bien éstos últimos no eran del todo precisos, todas sus observaciones respondían a necesidades de orden teórico y se realizaban según un plan preestablecido.

Copérnico sentó las bases de la Astronomía Moderna, que sería desarrollada luego por Galileo, Brahe, Kepler y Newton entre otros

En su propio siglo contó con pocos seguidores. Era muy criticado —especialmente por miembros de la Iglesia— por afirmar que la Tierra no se hallaba en el centro del Universo. El heliocentrismo demoró en imponerse. En el juicio de 1633, Galileo fue condenado por sostener la tesis copernicana, que quedó prohibida. Sin embargo, algunos jesuitas la estudiaban y enseñaban en secreto. La teoría recibió un nuevo impulso con la formulación de la Ley de Gravedad por parte de Newton, en el siglo XVII, en especial en el norte de Europa. Los pensadores católicos del sur de Europa tardaron un siglo más en reconocer al heliocentrismo su validez. Cabe recordar que, en el siglo XVI, el propio Marín Lutero había acusado a Copérnico de ser un necio que quería «poner completamente del revés el Arte de la Astronomía».

 

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La Historia: Dicen los pensadores actuales que se está perdiendo la memoria del pasado y por eso llega la crisis. Se habla de la experiencia de fin de la historia. La exposición nos trae, no sólo la memoria de nuestra identidad colectiva, sino también de la Historia como historia de salvación, como realidad presente y esperanza de un futuro asegurado en la promesa. 2006.

 

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Cristianismo y progreso


Ha dejado una huella inconfundible en el desarrollo de Occidente

WACO, Texas, sábado, 21 enero 2006 - La idea de que el éxito de Occidente ha dependido de haber superado las barreras religiosas para progresar es un «completo absurdo», afirma el autor de un nuevo libro.

Rodney Stark defiende esta tesis en «The Victory of Reason: How Christianity Led to Freedom, Capitalism, and Western Success» (Random House) (La Victoria de la Razón: Cómo el Cristianismo llevó a la Libertad, al Capitalismo y al Éxito de Occidente).

Stark, profesor de sociología en la Universidad Baylor, sostiene que, en contraste con otras creencias que acentúan el misterio y la intuición, la teología cristiana privilegia la razón. Este factor --no la geografía, ni un sistema agrícola más productivo, ni la reforma protestante-- está detrás del ascenso de Occidente, sostiene.

El autor observa que está visión está contraste con la postura de muchos intelectuales occidentales del siglo XX. Éstos han mantenido que Occidente se puso por delante de otras culturas precisamente por su capacidad de superar las barreras religiosas para progresar. El crédito que dan a la religión se limitaba a reconocer la aportación del protestantismo, como si los quince siglos anteriores de cristianismo tuvieran poca importancia, dice Stark.

En un capítulo sobre la unión entre razón y teología en el cristianismo, Stark presenta por qué discrepa con estos intelectuales. El ascenso de Occidente, mantiene, se ha basado en cuatro victorias primarias de la razón:

-- La fe en progreso dentro de la teología cristiana;

-- La transmisión de esta fe en progreso a las innovaciones técnicas y organizativas, muchas de ellas fomentadas por los monasterios;

-- La razón ha informado la teoría y práctica políticas, permitiendo la libertad personal;

-- La razón se aplicó al comercio, dando como resultado el desarrollo del capitalismo.

Un don de Dios
Desde los primeros siglos del cristianismo, los Padres de la Iglesia enseñaron que la razón era un don de Dios y el medio para aumentar la comprensión de la Escritura y la revelación. Las religiones orientales, por el contrario, carecieron de la figura de un Dios consciente y todo poderoso, que pudiera ser objeto de reflexión teológica.

El judaísmo y el Islam tenían el concepto de un Dios suficiente para sostener la teología. Pero dentro de estas religiones la tendencia fue hacia una postura construccionista que concebía la escritura como algo que entender y aplicar, no como la base para una investigación posterior.

El cristianismo considera a Dios un ser racional y el universo como creado por Él. De esta forma, a la comprensión humana le aguarda una estructura racional. Y para plantear el desafío estaban los teólogos de la Iglesia católica, que durante siglos se implicaron en un cuidadoso razonamiento que llevó al desarrollo de la doctrina cristiana. Pensadores de primer orden como Agustín y Tomás de Aquino, explica Stark, celebraban el uso de la razón como un medio para lograr penetrar en las intenciones divinas.

Así, cuando tuvo lugar la revolución científica en el siglo XVI, no fue una irrupción repentina del pensamiento secular. Más bien, surgió de siglos de progreso sistemático de los pensadores escolásticos medievales, y se sostuvo por una invención cristiana del siglo XII, las universidades.

Progreso medieval
Stark dedica un capítulo a derribar la idea de los «Tiempos Oscuros». Mucho antes de que tuvieran lugar el renacimiento y la ilustración, la ciencia y la tecnología europeas habían superado con mucho al resto del mundo. La idea de que la época medieval fue un periodo de estancamiento «es una caricatura creada por los intelectuales del siglo XVIII, antirreligiosos y amargamente anticatólicos», escribe Stark.

Fue en estos siglos cuando se desarrollaron la energía del agua y el viento de forma extensa, permitiendo avances enormes en la manufactura de bienes. Y los notables avances de la tecnología agrícola aumentaron los campos de cultivo que permitieron alimentar las ciudades.

Lejos de oponerse a tales avances técnicos, el cristianismo les dio la bienvenida y los promovió. Por el contrario, tanto el Imperio otomano como China se opusieron a la construcción de relojes mecánicos, por ejemplo. Tampoco la actividad económica tuvo que esperar al protestantismo para prosperar, afirma Stark. Las órdenes monásticas crearon una suerte de proto-capitalismo.

Estimulados por los aumentos de productividad debidos a los avances tecnológicos, los monasterios desviaron la tendencia a una economía de subsistencia hacia un sistema de especialización y comercio. A su vez, esto facilitó el aumento de la economía de moneda, como opuesta al trueque, y la creación del crédito y el préstamo de dinero.

Los monasterios también desarrollaron la ética del trabajo y el aprecio por el valor del esfuerzo económico - mucho antes de la llegada del protestantismo.

Además, los teólogos cristianos (es decir, católicos) redefinieron ideas relacionadas con la carga de intereses y los precios justos de los bienes -elementos esenciales para el desarrollo del capitalismo. Stark también dedica amplio espacio a subrayar el desarrollo del capitalismo en las ciudades estado italianas, que estimularon economías prósperas siglos antes la reforma.

Libertad e igualdad
Aunque las condiciones para el desarrollo del capitalismo han existido en algunos países, en ocasiones faltaba el elemento esencial de la libertad, impidiendo así el progreso económico. La libertad, sostiene Stark, es una victoria de la razón y fue apoyada por los teólogos cristianos que durante mucho tiempo teorizaron sobre la naturaleza de la igualdad y los derechos individuales. De hecho, el trabajo de los teóricos políticos seculares de tiempos posteriores, como John Locke, suelen basarse en ideas desarrollados por eruditos de la Iglesia.

El cristiano en general enseña el valor del individuo y pone de relieve la importancia de la responsabilidad personal en las decisiones morales. Unido a esto está el concento de voluntad libre. Esto era un cambio radical con respecto al pasado, algo evidente, por ejemplo, en la literatura. Stara sugiere comparar las tragedias griegas, donde los personajes son cautivos del destino, con Shakespeare, donde los protagonistas son claramente responsables de sus acciones.

Stark sostiene además que el nacimiento de la democracia en Europa occidental debe sus orígenes, no a la filosofía griega recuperada, sino a los ideales cristianos. El mundo clásico proporcionó ejemplos de democracia, pero éstos no se arraigaban en asumir la igual de todos los ciudadanos. Los ideales enseñados en el Nuevo Testamento, sin embargo, pusieron la base para afirmar la igualdad fundamental de todas las personas.

Los derechos de propiedad, otra condición previa vital para el capitalismo, también deben sus orígenes al cristianismo. Tanto la Biblia como los teólogos más importantes defienden la propiedad privada. Tomás de Aquino sostenía que el poseer propiedades es inherente a la naturaleza humana.

La enseñanza cristiana también contribuyó mucho al concepto de separación entre la iglesia y el estado, y a la limitación de los poderes del soberano sobre los ciudadanos. Estos dos factores permitieron a Occidente evitar un punto muerto del sistema político que condujera al uso arbitrario e ilimitado de la autoridad política, que obstaculiza el desarrollo de una economía moderna.

Razón y fe
Stark no reclama originalidad alguna por sus ideas. Precisa que historiadores eminentes como Henri Pirenne y Fernand Braudel establecieron hace mucho que los hechos históricos contradicen la noción de que la ética protestante del trabajo fue la fuerza que estuvo detrás del capitalismo.

Luego, en 1925, el conocido filósofo y matemático Alfred North Whitehead declaró que la ciencia surgió en Europa debido a la fe en la posibilidad de la ciencia, a su vez derivada de la teología medieval. Con todo, estas verdades se han visto oscurecidas por los mitos populares, afirma Stark.

Al concluir, Stark se pregunta si el cristianismo es irrelevante para la modernidad, ahora que la ciencia y el capitalismo se han establecido tan firmemente. Pero, se apresura a cuestionar, ¿si el cristianismo fuera irrelevante cómo podemos explicar su rápida expansión en muchos países?

Stark observa que en África están creciendo las denominaciones cristianas y, en muchas partes del mundo, las iglesias protestantes están convirtiendo a gran número de personas, o quizá de forma más precisa, cristianizando a muchos que previamente no habían practicado su religión. El cristianismo también está creciendo en China, a pesar de la oposición del gobierno.

«Para muchos no europeos, hacerse cristiano es intrínseco a ser moderno», afirma Stark. Razón y fe, al parecer, no están destinadas a oponerse. ZSI06012101 Zenit

 

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LA IGLESIA EN CANARIAS-España en 1404

La Diócesis de Canarias y Rubicón 1404.       
     La diócesis de Rubicón nació el 7 de julio de 1404, creada por el Papa Benedicto XIII, el Papa Luna, mediante la buila "Romanus Pontifex". Fray Alonso de Sanlúcar de Barrameda fue su primer obispo. La sede del obispado se construyó en el Castillo de Rubicón.

 

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SACERDOTE CATÓLICO FUNDA PRIMER

HOSPITAL PSIQUIÁTRICO 1409

 

La primera institución hospitalaria psiquiátrica propiamente dicha fue creada en Valencia (España) en 1409 por el padre mercedario Fray Juan Gilabert Joffré quien desterró el tratamiento de tortura e impulsó la terapia ocupacional.

 

Una excepcional obra visionaria de la Iglesia Católica al final del medioevo.-

 

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ESPAÑA – 1492 (1412 – 1414)

 

El Concilio de Constanza, reunido entre 1412 y 1414 para poner remedio a la primera de las grandes divisiones entre europeos, definió que éstos se encuentran distribuidos entre cinco naciones: Italia, Alemania, Francia, España e Inglaterra. Nación no era entonces un término político, sino que aludía al patrimonio cultural que cada una de ellas significaba. Y, desde luego, los padres conciliares no se equivocaban: basta con traer aquí cinco nombres: Dante, Goethe, Moliére, Cervantes y Shakespeare, para descubrir los signos de identidad. Pero se referían también a esa plataforma común, Cristiandad, que, en todos esos autores, se halla presente. No podemos prescindir de ella: el cristianismo, presentando a la persona humana racional y libre, como una criatura trascendente, ha sido capaz de establecer los rasgos esenciales de aquel que reconocemos como hombre europeo, el cual, en un pasado todavía reciente, llegó a convertirse en educador del mundo. Escribe el catedrático y académico de la Historia don Luis Suárez

 

Es fácil detectar el origen romano: Italia, Hispania, Galias, Britannia y Germania ya existían en los esquemas administrativos del final del Imperio. Sucede, sin embargo, que sólo dos de ellas conservaron su nombre sin someterse a la primacía de los ocupantes germánicos. España demostró de este modo su absoluta latinidad (no se encuentran inscripciones que no sean latinas en ningún lugar). La consecuencia fue que, desde el 589, alcanzada la unidad disciplinaria católica, España se convierte en el primer lugar de Occidente en que se logra la síntesis completa entre romanidad y cristianismo. Lo llamamos cultura isidoriana. Este movimiento cobraría enorme importancia en el llamado renacimiento carlovingio, en la creación de escuelas y en la formación de bibliotecas. Las divisiones políticas que, por necesidades de tiempos muy duros, llegarían a producirse, no alterarían la conciencia de unidad. España llegará a ser una suma de reinos dentro de una misma nación, y no, como ahora se pretende, una suma de naciones dentro del reino.
Sucedió que, en 711, la monarquía visigoda sucumbió a una invasión musulmana. Un anónimo cronista mozárabe, que continuaba a san Isidoro, la llamó pérdida de España. Pues los árabes no se proponían conservar ese patrimonio, sino destruirlo, cambiando la lengua, olvidando el nombre que pasó a ser al-Andalus, y renunciando incluso a ocupar el espacio peninsular. Una tercera parte del mismo quedó más allá de la frontera. Sin embargo, ahí se organizaron núcleos de resistencia, envueltos en curiosas leyendas que apelaban a milagrosas intervenciones de la Virgen María o del apóstol Santiago, afirmando así la pervivencia cris-tiana. A principios del siglo X ya detectamos una conciencia de que Hispania no se había perdido del todo, y que, en breve tiempo, sería restaurada.
Las características esenciales de esta España que resucitaba eran una jurisprudencia emanada de Roma y que iba tomando forma en las versiones regionales, desde el Fuero de León a los Usatges; un cristianismo que buscaba raíces más profundas en el sepulcro de Santiago, y una forma lingüística neolatina, que adoptaba usos distintos según las regiones. Entre 1085 y 1140, se hizo el primer ensayo de unidad política, asumiendo los reyes Alfonso VI y Alfonso VII esa calidad de regir la tota Hispania, aunque sobreviviesen Administraciones distintas. Las fuertes reacciones africanas, almorávide y almohade, inclinadas cada vez más rigurosamente al fundamentalismo musulmán, lo impidieron. La guerra imponía la división en cinco sectores que pudieran resistir la acometida, sin que pudiera librarse esa batalla resolutiva. Sin embargo, la conciencia hispana se mantuvo: el autor del Poema de Fernán González diría que, «de toda España, Castilla es lo mejor», mientras que la Crónica de Pedro el Ceremonioso insistiría en llamar a Cataluña la mejor tierra de España. Y los cinco reinos consideraban que su unidad de destino les empujaba a una recuperación de la España perdida, fijando sobre el mapa los límites del espacio que, a cada uno, debía corresponder.
Esta tarea se concluyó a mediados del siglo XIII. Y entonces se planteó a los monarcas peninsulares la ardua pregunta de cómo hacer compatible la unidad deseada con la conservación de estructuras de gobierno que afectaban a los intereses de muchas personas. Nunca han faltado, tampoco, minorías que, por egoísmo posesivo, preferían renunciar a las ventajas de la unidad que establece comunicación y mayores dosis de libertad. Tampoco faltaron respuestas equivocadas: Alfonso X pensó en adoptar el sistema europeo del Imperio, y un descendiente suyo, Pedro I, que no andaba muy bien de la cabeza, quiso recurrir a las armas para doblegar resistencias. Esto no podía conducir a libertad, sino a odio. Fue Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, antes mencionado, quien dio el primer paso decisivo, descubriendo la diferencia que existe entre soberanía y administración. La primera pertenece en exclusiva a la Corona, y en ella están la suprema justicia, la diplomacia, la economía y todas aquellas funciones que corresponden al bien común de la república. La segunda permite a cada reino conservar sus fueros, usos y costumbres, que en aquel tiempo eran llamadas libertades. Cuando en 1410 se produjo una vacante difícil en la Corona de Aragón, los reinos dijeron que la unidad, superior, debía ser a toda costa conservada.
Después de 1368, los Trastámara, que utilizaron el Ordenamiento de Pedro IV para sus propias reformas, añadieron dos principios: cesar en cualquier apetencia territorial y establecer matrimonios recíprocos, de tal manera que los reinos se rigiesen todos por una sola dinastía. De este modo, y como una consecuencia natural, un día habría de llegar en que un castellano, Fernando el de Antequera, se sentase en el trono de Aragón, y en que otro aragonés del mismo nombre ciñera con su esposa la corona de Castilla, y luego la de Navarra.
Pero esta unidad política sin traumas no se presentaba como destrucción del pasado, sino como término de llegada de una comunidad que, por ser esencialmente cristiana, garantizaba a todos –leyes de Guadalupe– la libertad sin servidumbres, la comunicación económica interna y lo que los pensadores de la Escuela de Salamanca llamaron derechos de gentes, aunque es preferible referirse a ellos como derechos naturales humanos. La clave fundamental, que hacía compatible esa pluralidad de base con la unidad esencial de la nación, estaba precisamente en el cristianismo, que reclamaba el sometimiento de las leyes a un orden moral objetivo y preexistente.
No debe extrañarnos que la pérdida de unidad, en la conciencia se vaya traduciendo, también, en las desgarraduras que algunos lamentamos. Aquella nación española que alcanzó madurez en el siglo XVI ha perdido, entre nosotros, una dimensión esencial. Y, naturalmente, los errores acaban pasando factura.
Luis Suárez Fernández - 2004-02-20 – ALFA Y OMEGA. ESP.

 

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San Vicente Ferrer 1419 ESPAÑA

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

¡Laudetur Iesus Christus!

 

San Vicente Ferrer, predicador. (año 1419). Nació en 1350 en Valencia, España. Se hizo religioso en la Comunidad de Padres Dominicos y, por su gran inteligencia, a los 21 años ya era profesor de filosofía en la universidad. Durante su juventud el demonio lo asaltó con violentas tentaciones.

Siendo un simple diácono lo mandaron a predicar a Barcelona. La ciudad estaba pasando por un período de hambre y los barcos portadores de alimentos no llegaban. Entonces Vicente en un sermón anunció una tarde que esa misma noche llegarían los barcos con los alimentos tan deseados.

Al volver a su convento, el superior lo regañó por dedicarse a hacer profecías de cosas que él no podía estar seguro de que iban a suceder. Pero esa noche llegaron los barcos, y al día siguiente el pueblo se dirigió hacia el convento a aclamar a Vicente, el predicador.

Una noche se le apareció Nuestro Señor Jesucristo, acompañado de San Francisco y Santo Domingo de Guzmán y le dio la orden de dedicarse a predicar por ciudades, pueblos, campos y países.

En adelante por 30 años, Vicente recorre el norte de España, y el sur de Francia, el norte de Italia, y el país de Suiza, predicando incansablemente, con enormes frutos espirituales. Los primeros convertidos fueron judíos y moros. Dicen que convirtió más de 10,000 judíos y otros tantos musulmanes o moros en España.

Su voz sonora, poderosa y llena de agradables matices y modulaciones y su pronunciación sumamente cuidadosa, permitían oírle y entenderle a más de una cuadra de distancia. Sus sermones duraban casi siempre más de dos horas (un sermón suyo de las Siete Palabras en un Viernes Santo duró seis horas).

En pleno sermón se oían gritos de pecadores pidiendo perdón a Dios, y a cada rato caían personas desmayadas de tanta emoción. Gentes que siempre habían odiado, hacían las paces y se abrazaban. Pecadores endurecidos en sus vicios pedían confesores. El santo tenía que llevar consigo una gran cantidad de sacerdotes para que confesaran a los penitentes arrepentidos.

Vicente fustigaba sin miedo las malas costumbres, que son la causa de tantos males. Invitaba incesantemente a recibir los santos sacramentos de la confesión y de la comunión. Hablaba de la sublimidad de la Santa Misa. Insistía en la grave obligación de cumplir el mandamiento de Santificar las fiestas. Insistía en la gravedad del pecado, en la proximidad de la muerte, en la severidad del Juicio de Dios, y del cielo y del infierno que nos esperan.

Los milagros acompañaron a San Vicente en toda su predicación. Y uno de ellos era el hacerse entender en otros idiomas, siendo que él solamente hablaba el español y el latín. Y sucedía frecuentemente que las gentes de otros países le entendían perfectamente como si les estuviera hablando en su propio idioma.

Decía: "Mi cuerpo y mi alma no son sino una pura llaga de pecados. Todo en mí tiene la fetidez de mis culpas". Los últimos años, ya lleno de enfermedades, lo tenían que ayudar a subir al sitio donde iba a predicar. Pero apenas empezaba la predicación se transformaba, se le olvidaban sus enfermedades y predicaba con el fervor y la emoción de sus primeros años.

Murió en plena actividad misionera, el Miércoles de Ceniza, 5 de abril del año 1419. Fueron tantos sus milagros y tan grande su fama, que el Papa lo declaró santo a los 36 años de haber muerto, en 1455.

El santo regalaba a las señoras que peleaban mucho con su marido, un frasquito con agua bendita y les recomendaba: "Cuando su esposo empiece a insultarle, échese un poco de esta agua a la boca y no se la pase mientras el otro no deje de ofenderla".

Y esta famosa "agua de Fray Vicente" producía efectos maravillosos porque como la mujer no le podía contestar al marido, no había peleas.
Porque lo que produce la pelea no
es la palabra ofensiva que se oye, si no la palabra ofensiva que se responde.

 

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Oporto-Portugal

 

Santa Beatriz de Silva

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

 


Virgen religiosa de la Segunda Orden (1424?1490).Fundadora de las Monjas Concepcionistas Franciscanas. Canonizada por Pablo VI el 3 de octubre de 1976.

Santa Beatriz, nació en Ceuta, en Marruecos, en 1424, hija de Ruy Gómez de Silva e Isabel Pérez de Meneses, de familia noble. Hermana del franciscano Beato Amadeo de Silva y emparentada con la familia real portuguesa, acompañó a la infanta Isabel de Portugal como dama de honor cuando ésta en 1447 se casó con Juan II de Castilla.

Su belleza y su virtud hicieron que su amor fuera deseado por los nobles de la corte castellana y esto provocó los celos de la reina, que la maltrató hasta el punto de recluirla por tres días en un calabozo, poniendo en peligro su vida. Liberada, hizo voto perpetuo de castidad y, partiendo secretamente a Tordesillas, se dirigió a Toledo, acompañada durante el viaje, según la tradición, por San Francisco de Asís y San Antonio de Padua.

Acogida en el monasterio cisterciense de Santo Domingo de Toledo vivió en él por unos treinta años. Durante este tiempo maduró su propósito de fundar una nueva Orden en honor de la Inmaculada concepción de María, obtuvo el apoyo de Isabel la Católica, que le dio su palacio de Galiana en la misma ciudad de Toledo, con la iglesia anexa de Santa Fe. Se trasladó a la nueva casa con 12 compañeras en 1484 y la nueva Congregación, con la regla escrita por la fundadora, fue aprobada por Inocencio VIII con la bula del 30 de abril de 1489.

En 1484, mientras estaba absorta en la oración, se le apareció María Inmaculada, Reina del cielo, vestida de blanco con un manto azul, le dijo: «Hija mía, es voluntad de mi Hijo Jesús que en la Iglesia se funde una Orden religiosa que llevará el nombre de mi Inmaculada Concepción. Dios se sirve de ti para echar los fundamentos de esta nueva institución. Ponte a la obra de inmediato y con valor: yo te ayudaré siempre».

Se formó así el nuevo grupo de las Hermanas Concepcionistas, agregadas a la Segunda Orden Franciscana. Su divisa es la que había indicado nuestra Señora: Una túnica blanca con escapulario, y un manto azul. Se le añadió el blanco cordón franciscano en señal de perpetua unión con la familia del Seráfico Pobrecillo.

Santa Beatriz, atacada por fuertes fiebres esperaba en su lecho la hora suprema. La Virgen Inmaculada se le apareció por tercera vez y le anunció que pronto sería llamada al cielo. Gozosa con este anuncio se preparó para el día más bello de su vida. El 16 de agosto de 1490 a la edad de 66 años, expiró dulcemente mientras sobre su frente virginal brilló por algunos instantes una estrella de excepcional esplendor. Era el sello de su santidad.

 

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Hipoteca medieval: la letra, un carnero y media gallina

Desde 1501, las escrituras en Olivenza incluyen peculiares donaciones para los desfavorecidos

 

Marcelino Ollé
Mérida- Pagar impuestos al comprar una vivienda o una finca es algo asumido, calculado en los gastos. Sin embargo, lo que sí resulta sorprendente es que las escrituras recojan una cláusula en la que se especifique la obligación de hacer un pago en especie: un carnero, media gallina o un «alqueire» (doce litros) de aceite. Esto, que podría parecer una broma, sucede desde el año 1501 y hasta la actualidad en la localidad de Olivenza (Badajoz).
   El comprador debe realizar el pago en especie o «censo», como realmente se llama, a la Santa Casa de la Misericordia. Residencia de ancianos en la actualidad, hasta hace unos años cubría diversas obras de caridad, ofrecía atención médica y, sobre todo, atendía a niños huérfanos que eran abandonados en el torno de esta institución religiosa. Para atender estos gastos necesitaba algún tipo de ingreso y este pago en especie ayudaba, todavía ayuda, a sufragarlos.
   El origen de este «censo» hay que buscarlo en «la mentalidad muy religiosa» del ciudadano portugués, según explica a LA RAZÓN Miguel Ángel Vallecillo, autor del libro «Historia de la Santa Casa de la Misericordia (1501-1970)». No hay que olvidar que Olivenza perteneció a Portugal hasta el año 1801, en el que pasó a ser española. Y es que estos vecinos, en su testamento, «dejaban dicho que a su muerte y a cambio de que les dijeran, por ejemplo, diez misas en su nombre, cedían una casa o una finca o incluso la mitad de una vivienda a la Casa de la Misericordia».
   Esta institución, una vez que obtenía estas propiedades, las alquilaba o las vendía, pero con la salvedad de que los nuevos propietarios o inquilinos contraían, por contrato y así figuraba en las escrituras, la obligación de efectuar una vez al año un pago en especie con el que se contribuía al sostenimiento de la Santa Casa.
   Los gastos que tenía que costear este centro eran muy elevados, «hay que tener en cuenta que se hacían cargo de los expósitos abandonados; fue un orfanato que se hacía cargo de los niños que allí les dejaban, de los pueblos castellanos cercanos a Extremadura, hasta que cumplían los siete años. Además, también se dedicaban a atender a los enfermos de la zona».
   Estos censos, según explica Vallecillo, se entregaban a la institución en tres fechas determinadas del año. Se hacían coincidir con la festividad de la virgen del 15 de Agosto, con la celebración de San Miguel el 29 de septiembre y con la nochebuena y Navidad. En la actualidad, este pago en especie «sigue existiendo» y se sigue cobrando, aunque no de la misma manera que hace doscientos años. «Hoy no se le da a la Santa Casa, a pesar de que venga reflejado en las escrituras, un carnero o un «alqueire» o media gallina; los compradores de las casas o los terrenos hacen donaciones, aquellas que acuerden con los responsables de la Institución y así redimen este tipo de censo o pago», añade Vallecillo.
   Estos censos, además de aparecer en las escrituras de propiedad de las casas y las fincas, también han dejado otras huellas a la vista de todos. Hoy todavía se pueden identificar en la ciudad algunas viviendas que están sujetas a este «gravamen o impuesto» gracias a unos azulejos que cuelgan de las fachadas con la inscripción «MZA» como indicativo de que esa vivienda paga el censo. Los baldosines podían ser de mármol o de pizarra. 2007-09-22 Marcelino Ollé – ‘L.R.ESP.’.-

 

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San Juan Sahún 1430ca. 1479

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

¡Laudetur Iesus Christus!

 

Juan de Sahagún, religioso (c.a. 1430+1479)
Dentro de la catedral de Salamanca, a ambos lados del altar Mayor, pueden rezarse oraciones ante las urnas de plata que contienen los restos mortales de santo Tomás de Villanueva y san Juan de Sahagún. La vida y milagros del último es la que narramos hoy.
Nace en el año 1430, o a lo más en el 1431, del matrimonio formado por don Juan González del Castrillo y doña Sancha Martínez, cuando su padre peleaba contra moros en tiempos de Juan II. El famoso obispo converso Alonso de Cartagena, que entonces lo era de Burgos, lo eligió entre otros posibles por sus buenas condiciones y lo protegió haciéndolo su paje, ayudante de cámara, sacerdote y canónigo con prebenda de lujo. Así se hacían las cosas entonces.
Por su propia honradez renuncia a todo lo que tiene en palacio -era una buena base augurante de aún mejores puestos- y se dedica a la cura directa de las almas como sencillo -era un descenso- párroco de santa Gadea, la iglesia donde el Cid tomó tiempo atrás juramento a Alfonso VI de no haber tenido parte en la muerte de su hermano Sancho. En la parroquia lo hizo bien según parece, pero no la rigió demasiado tiempo.
Con veintiséis años lo vemos ahora sentado en los bancos de Salamanca aprendiendo cánones. Vive en el colegio de san Bartolomé fundado por don Diego de Anaya, obispo de Salamanca, para la flor y nata de los estudiantes de la época, todos con certificación de «limpieza de sangre» que quiere decir sin judíos ni moros en su árbol genealógico. Terminados los estudios resulta que el gran protegido del obispo, el párroco sencillo y el simple estudiante llama a las puertas de los agustinos y, como novicio, monda patatas, cuida del fogón, sirve la comida a los frailes y lava sus escudillas. Sí, parece que le iba el convento.
Pero los planes divinos llevan su curso y lo sacan del retiro recoleto. Están pasando cosas tristes en Salamanca; son sucesos graves sin cuento; el alboroto es muy grande y ha habido sangre por medio; todo está revuelto: dos nobles de la familia de los Manzanos han matado a dos hijos de doña María de Monroy, y la madre enfurecida -la llaman la Brava- ha perseguido a los criminales hasta Portugal y ha puestos sus cabezas en Salamanca sobre el sepulcro de sus hijos para escarmiento. Hay división, odio, peleas, dos bandos y mucho deseo de venganza. Juan decide hacer algo por el bien cristiano del pueblo. Sale, predica, habla con los de arriba y los de abajo, convence, reza, visita y logra su intento de caridad cristiana. ¡Claro que tuvo que oír de todo y soportar burlas e insultos de unos y de otros, y desprecios y amenazas; pero la purificación bien merecía ese precio! Todavía hoy se mantiene el recuerdo y se celebra a diario el éxito con la plaza que lleva el nombre de la Concordia.
En Alba de Tormes tuvo problemas serios con el duque por la clara y dura predicación que censuraba vicios de los nobles que tenían vasallos - y eso que por el gracejo con que solía adornar sus sermones le llamaban «el fraile gracioso»-. De Ledesma fue expulsado por cantar verdades a los señores que abusaban de colonos y criados. Incluso las damas elegantes se molestaban al verse retratadas en la predicación que ponía de relieve como ofensa a Dios lo que todos sabían y de lo que nadie hablaba. Así se fue ganando a pulso malas caras, comentarios maledicientes, repulsas, calumnias y odios hasta el punto de morir en el convento de san Agustín, cuando sólo tenía cuarenta y nueve años, en el 1479, y, según parece, envenenado por la ira de una mujer a la que privó de la compañía y agasajo de su amante convertido al buen camino en una plática predicada en la iglesia de san Blas.
Lo canonizó el papa Inocencio XII en 1691.
Es reconocido por la predicación de la doctrina de Cristo expuesta con claridad y valentía. Pero no lo es menos si se tiene en cuenta la devoción a la Eucaristía; se sabía bien cuándo comenzaban sus misas, pero no cuando acababan porque, de vez en cuando, Jesús se le aparecía en la Hostia santa y desde allí la hablaba.
La iconografía lo representa con algunos de los muchos atributos con que la aurea popular lo solía coronar; bien con un ciprés luminoso que le alumbró en sus rezos, o con una cuba recuerdo del vino que multiplicó una vez en el convento de los frailes agustinos.

 

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«La escritura de la historia se ve obstaculizada a veces por presiones ideológicas, políticas o económicas; en consecuencia, la verdad se ofusca y la misma historia termina por encontrarse prisionera de los poderosos. El estudio científico genuino es nuestra mejor defensa contra las presiones de ese tipo y contra las distorsiones que pueden engendrar» (1999).
S.S. JUAN PABLO II – MAGNO

 

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Teresa Enríquez, «la loca del Sacramento» 1450

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

 

Su cuerpo, después de 470 años de su muerte, se conserva incorrupto

en el monasterio de las Concepcionistas de Torrijos.

 

Aprobado el proceso diocesano de beatificación - Roma acaba de aprobar el proceso diocesano con el que se ha estudiado y recuperado la memoria de la vida de doña Teresa Enríquez, una noble muy cercana a la reina Isabel la Católica, que dedicó su vida y su dinero a los más desfavorecidos.

 

Teresa Enríquez nació en Valladolid hacia 1450. Era, por lo tanto, de la misma edad que la reina Isabel la Católica, y prima hermana del rey Fernando. Quedó huérfana de madre al nacer, y su padre, don Alonso Enríquez, Almirante Mayor de Castilla, entregó a la niña a la tutela de su abuela, doña Teresa de Quiñones. Bajo su atención, se educó Teresita en toda clase de virtudes.
Teresa siempre estuvo muy unida a Isabel, tanto por sus mismas aficiones en la caridad y religión, como por estar casada con uno de los hombres más cercanos a los reyes en todos los negocios de mayor importancia. Don Gutierre de Cárdenas era Contador Mayor de los Reyes Católicos. Teresa era siempre compañera incondicional y colaborador de Isabel. Destacó su labor en el largo asedio de Granada, donde trabajó como enfermera cariñosa en el Hospital de la Sangre de la Santa Fe, instalado por la reina. Allí acudía solícita, sin melindre alguno, para todos los servicios más repugnantes, cuidando y curando a los soldados, llevándoles ropas, vendas y alimentos como la más cariñosa de las madres.
Mientras vivió su marido, Teresa había de acompañarle participando incluso en las fiestas de palacio. Pero aun en estos casos, cuando por razón de su estado tenía que acompañar a su esposo elegante y enjoyada, se dirigía a su Cristo amado, orando en su interior con aquellas palabras que han llegado hasta nosotros: «Tú bien sabes, Señor, que estos arreos a mí nunca me plugieron».
Al morir don Gutierre en 1503, Teresa da un adiós a todo lo de este mundo y se retira a su Villa de Torrijos, para dar buena cuenta de todos sus bienes a Dios, repartiéndolos en múltiples obras de caridad, dándose ella misma, en primer lugar, desprendida de todo lujo, vistiendo y viviendo como pobre, con un hábito de estameña negra.
Teresa fundó dos hospitales, dotó largamente a chicas que se daban a la mala vida para que se casaran dignamente, y también a huérfanas en peligro. En años de sequía y malas cosechas, a todos los labradores que quisieran, ella les repartiría tierras que tenía para pastos y que había ordenado roturar. También daba simiente y hasta yuntas de bueyes a los que no los tenían. Todo ello a cambio de alguna renta nada gravosa para ellos, y muy beneficiosa para otros muchos pobres a los que Teresa socorría.
Enterada del heroísmo de caridad del sacerote sevillano Fernando de Contreras, le llamó a Torrijos para que se pusiera al frente de un Colegio para huérfanos, que ella fundó, a los que vestía y alimentaba y atendía ella misma, dirigidos por este sacerdote, veinte años más joven que ella, que fue su gran consejero y colaborador en los últimos años de su vida.
Cuando todavía no se habían establecido los Seminarios, Teresa fundó en Torrijos un Colegio llamado de Mozos del Coro, porque, a la vez que realizaban sus estudios, se encargaban de las alabanzas divinas, que era la mayor ilusión de esta alma grande. Aquí fundó las célebres Cofradías del Santísimo Sacramento, que se extendieron, gracias a su celo, por toda Europa y hasta por América. Su finalidad se refería a todo lo que redundara en mayor esplendor del culto divino y la atención de sagrarios abandonados. Por todas partes, tanto en España como en el extranjero, tenía una especie de detectives que le informaban de cómo era venerada la Eucaristía en todas partes. Este culto de amor lo quiso perpetuar fundando monasterios y conventos para que nunca faltase la alabanza divina. Ella misma, abrasada en el amor de la Eucaristía –el Papa Julio II la llamaba la loca del Sacramento–, se pasaba horas y horas ante el sagrario en una tribuna a la que conducía un pasadizo que mandó construir desde su palacio hasta la Colegiata del Corpus Christi. Estimaba a las almas contemplativas, y por la reina Isabel conoció de cerca a santa Beatriz de Silva y su Orden de la Inmaculada Concepción. La santa falleció, pero Teresa siguió favoreciendo a sus hijas.
Su cuerpo, después de 470 años de su muerte, se conserva incorrupto en el monasterio de las Concepcionistas de Torrijos. Así, pared por medio del sagrario de sus amores, parece decirnos: Ahí está Él, amadlo, adoradlo, confiad siempre en Él.
El fin de su etapa terrena, vivida en la trayectoria humana de esposa y madre, de cristiana, ha trascendido más de cinco siglos para gloria de la mujer, ya sea noble o sencilla. Su causa de beatificación y canonización se inició en Toledo en el año 2001 y se clausuró el proceso diocesano en Torrijos el 30 de noviembre de 2002. Hace unos meses, los cardenales reunidos en congreso, aprobaron el proceso diocesano. Con este nuevo y positivo paso ya se puede continuar trabajando en la redacción de la Positio, a cuya aprobación seguiría la declaración de virtudes heroicas y el título de Venerable.

La cronista del monasterio  de la Inmaculada Concepción,  de Torrijos (Toledo) España 2005-11-05

 

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Transformaciones políticas - 1445. HUNGRÍA

Y LOS TURCOS MAHOMETANOS

 

Inicio: Año 1445 -

 

Ante la situación de crisis, la Dieta confió el poder en Juan Hunyadi en abril de 1445, pese a las presiones de un sector de la nobleza que pretendía erigir como rey a Ladislao el Póstumo. Nacido en 1406 en el seno de una familia de la nobleza transilvana, Hunyadi defendió, en calidad de regente, los intereses de la baja nobleza frente a las ambiciones de los barones húngaros. Prosiguió la lucha contra los turcos, realizando una campaña en Serbia (1448) y fortaleciendo las defensas húngaras del Sur y el Este entre 1448 y 1452. La Dieta eligió en 1452 a Ladislao como rey (1452-1457), quien siguió delegando la jefatura militar en la persona de Hunyadi. Este, tras conseguir levantar el cerco turco sobre Belgrado, murió a causa de las heridas recibidas durante el combate, en el que también falleció el legado del Papa Calixto III, Juan Capistrano (1456). La facción contraria a los Hunyadi trató de apoderarse del gobierno al forzar la condena a muerte por traición del primogénito de Juan, Ladislao. Sin embargo, tras el fallecimiento del rey Ladislao, la Dieta ascendió al trono húngaro al segundogénito de Hunyadi, Matías, quien contó con la ayuda de la baja nobleza y el ejército y con la oposición del emperador Federico III (1458). Matías Corvino (1458-1490) contó en sus primeros años de reinado con numerosos adversarios, como el citado emperador y Jorge Podebrady de Bohemia, quienes apoyaron a los focos rebeldes del interior del país. Sus rivales esgrimían el argumento de que Corvino no había sido coronado con la corona de San Esteban; en 1463 el monarca recuperó la reliquia y así acalló a sus opositores, como anteriormente habían hecho algunos de sus predecesores como Carlos Roberto, Segismundo o el mismo Ladislao el Póstumo. Entre 1462 y 1467 Matías sometió a los grupos husitas que actuaban en la Alta Hungría con el apoyo del rey de Bohemia y a la nobleza rebelde de Transilvania. En estos primeros años también consiguió detener un complot palaciego ideado por dos de sus principales colaboradores, el arzobispo de Esztergom, Juan Vitez, y el obispo Iván Cesmicki. En un principio el rey mantuvo la actividad de la Dieta, en la que cobraron gran protagonismo los procuradores de las ciudades; no obstante, la creciente política autoritaria de Matías acabó con las reuniones de la asamblea en 1470. El monarca se rodeó de un consejo real en el que participaron importantes financieros como Clemente Ernuszt o Pedro Váradi. Reorganizó el ejército, al que se incorporaron mercenarios extranjeros (checos, polacos y alemanes), creando unas potentes tropas reales (ejército negro). Por último, en el capítulo interior, acabó con algunos privilegios nobiliarios relacionados con la Administración de Justicia. Su política exterior estuvo marcada por la idea de crear un gran Estado centroeuropeo, confirmada por sus apetencias sobre la corona imperial en los últimos años de su vida. Matías, aprovechando el entredicho lanzado por el Papa Pablo III sobre Jorge Podebrady, fue elegido rey de Bohemia por los católicos checos en la Dieta de Brno (1469). El monarca prosiguió la guerra por sus derechos a la Corona bohemia, pese a la elección del católico Ladislao de Polonia como rey de Bohemia, iniciando una campaña militar sobre territorio polaco, que finalizó en 1478 con la firma de la Paz de Olomuc y la adhesión de Moravia y Silesia a los dominios húngaros. La contienda por la corona imperial comenzó con el sitio de Viena por parte de tropas húngaras, levantado gracias a la mediación del Papa entre Matías Corvino y Federico III. En 1485 una nueva ofensiva de los húngaros propició la conquista de Viena y de toda Carintia y Estiria, que permanecieron bajo dominio húngaro hasta 1490. Los éxitos militares de Corvino también salpicaron las campañas contra los turcos; dichos triunfos permitieron la recuperación temporal de Bosnia (1463), Moldavia y Valaquia (1467) y Serbia (1482). Desde el punto de vista cultural, Matías Corvino ha pasado a la historia como un príncipe humanista, comparable con los mecenas del Renacimiento italiano. A la corte de Buda afluyeron artistas como Bonfini, Galeotti, Ugoletti o Bartolomeo dell Fonte. En 1465 fundó la universidad de Buda y, a lo largo de su vida, reunió una espléndida colección de libros, conocida como Biblioteca Corvina, con más de 500 volúmenes de manuscritos griegos y latinos. Los sucesores de Corvino, Ladislao II Jaguellón (1490-1516) y su hijo Luis II (1516-1526), arruinaron las reformas institucionales de su predecesor. Los señores feudales recuperaron el mando del ejército y aumentaron la presión sobre el campesinado. En 1514 algunos campesinos reclutados para la Cruzada se rebelaron a las órdenes de Jorge Dózsa, quien saqueó numerosas fortalezas nobiliarias y se apoderó de la ciudad de Arad. La reacción señorial no se hizo esperar y, así, el voivoda de Transilvania, Juan Szapolyai, consiguió aniquilar al ejército de campesinos y capturar y ejecutar a su cabecilla. El monopolio del poder por parte de la nobleza llegó a limites insospechados, que llevaron al letrado Werböczi a identificar la nación política húngara con el rey, la Corona y la nobleza en su redacción de la colección de privilegios conocidos como "Tripartitum juris regni Hungariae" (1514). Ya desde 1444, los embajadores de las ciudades alemanas utilizaban en sus legaciones la palabra "orszag" (país) para referirse a la nobleza. Los turcos aprovecharon la debilidad de la Monarquía para controlar el valle del río Sava (1504) y apoderarse definitivamente de Belgrado, único baluarte húngaro en el frente oriental (1521). Luis II reclamó ayuda a las Monarquías europeas, pero ésta no llegó e incluso algunos de sus aliados nacionales como el voivoda Szapolyai abandonaron el ejército real. La batalla de Mohacs (1526) significó la derrota total para los húngaros, que perdieron a su rey en el combate. La Corona húngara quedó integrada en teoría en los dominios Habsburgo, debido al pacto sucesorio entre Ladislao II y Maximiliano. Juan Zapolya (muerto en 1541), candidato al trono y vasallo otomano, gobernó en la práctica sobre buena parte de Hungría. Durante la Baja Edad Media, la agricultura húngara vivió un momento de gran desarrollo, debido a la mejora de las técnicas agrícolas y a la ampliación de la superficie cultivada. Las explotaciones ganaderas acaparaban hacia 1480 el 55-65 por 100 de las exportaciones húngaras, al ser muy cotizado su ganado ovino en mercados alemanes como el de Colonia. Pero el sector económico que sufrió un incremento mayor fue la minería. Las villas mineras de la Alta Hungría y Transilvania (Beszterczebánya, Selmecbánya, Körmöczbánya y Nagybánya) extraían grandes cantidades de oro, plata y cobre, equivalentes a la tercera parte de la producción de oro y a la cuarta de plata en el mundo conocido durante el siglo XIV. A lo largo del XV las extracciones de oro y plata disminuyeron, mientras que crecieron las de cobre, beneficiadas por el nuevo proceso de refinado introducido por el emprendedor húngaro Juan Thurzó (1437-1508). Los intercambios comerciales, incentivados por la presencia de metales preciosos, aumentaron, siendo habitual la presencia en las ferias y mercados de comerciantes italianos, alemanes, checos y polacos. El crecimiento de la población urbana también fue notable, sobre todo en las ciudades de Pozsony, Kassa, Kolozsvaí y Eperjes. Buda, residencia real, llegó a contar con 20.000 habitantes en el siglo XV, para una población total de 3.500.000.

 

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La espiritualidad alemana

Beato Tomás de Kempis 1471

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

 

 

Beato Tomás de Kempis, Escritor. Año 1471

 

La fama mundial de Tomás de Kempis se debe a que él escribió el libro que más ediciones ha tenido, después de la Biblia: La Imitación de Cristo Este precioso librito, llamado "el consentido de los libros: porque, es el que se ha sacado en ediciones más hermosas y lujosas, (de bolsillo) ha tenido ya más de 3,100 ediciones en los más diversos idiomas del mundo. Su primera edición salió 20 años antes del descubrimiento de América (un año después de la muerte del autor) en 1472, y durante más de 500 años ha tenido unas 6 ediciones cada año. Caso raro y excepcional.-

Tomás nació en Kempis, cerca de Colonia, en Alemania, en el año 1380. Era un hombre sumamente humilde, que pasó su larga vida (90 años) entre el estudio, la oración y las obras de caridad, dedicando gran parte de su tiempo a la dirección espiritual de personas que necesitaban de sus consejos.-

En ese tiempo muchísimas personas deseaban que la Iglesia Católica se reformara y se volviera más fervorosa y más santa, pero pocos se dedicaron a reformase ellos mismos y a volverse mejores. Tomás de Kempis se dio cuenta de que el primer paso que hay que dar para obtener que la Iglesia se vuelva más santa, es esforzarse uno mismo por volverse mejor. Y que si cada uno se reforma a sí mismo, toda la Iglesia se va reformando poco a poco.

Kempis se reunió con un grupo de amigos en una asociación piadosa llamada "Hermanos de la Vida Común", y allí se dedicaron a practicar un modo de vivir que llamaban "Devoción moderna" y que consistía en emplear largos ratos de oración, la meditación, la lectura de libros piadosos y en recibir y dar dirección espiritual, y dedicarse cada uno después con la mayor exactitud que le fuera posible a cumplir cada día los deberes de su propia profesión. Los que pertenecían a esta asociación hacían progresos muy notorios y rápidos en santidad y la gente los admiraba y los quería.-

Tomás tiene muchos deseos de ser sacerdote, pero en sus primeros 30 años no lo logra porque sus tentaciones son muy fuertes y frecuentes y teme que después no logre ser fiel a su voto de castidad. Pero al fin entra a una asociación de canónigos (en Windesheim) y allí en la paz de la vida retirada del mundo logra la paz de su espíritu y es ordenado de sacerdote en el año 1414. Desde entonces se dedica por completo a dar dirección espiritual, a leer libros piadosos y a consolar almas atribuladas y desconsoladas. Es muy incomprendido muchas veces y sufre la desilusión de constatar que muchas amistades fallan en la vida (menos la amistad de Cristo) y va ascendiendo poco a poco, aunque con mucha dificultad, a una gran santidad.-

Dos veces fue superior de la comunidad de canónigos en su ciudad. Bastante tiempo estuvo encargado de la formación de los novicios. Después lo nombraron ecónomo pero al poco tiempo lo destituyeron porque su inclinación a la vida espiritual muy elevada no lo hacía nada apto para dedicarse a comerciar y a administrar dineros y posesiones. Su alma va pasando por períodos de mucha paz y de angustias y tristezas espirituales, y todo esto lo irá narrando después en su libro portentoso.-

En sus ratos libres, Tomás de Kempis fue escribiendo un libro que lo iba a hacer célebre en todo el mundo: La Imitación de Cristo. De esta obra dijo un autor: "Es el más hermoso libro salido de la mano de un hombre" (Dicen que Kempis pidió a Dios permanecer ignorado y no conocido. Por eso la publicación de su libro sólo se hizo al año siguiente de su muerte). No lo escribió todo de una vez, sino poco a poco, durante muchos años, a medida que su espíritu se iba volviendo más sabio y su santidad y su experiencia iban aumentando. Lo distribuyó en cuatro pequeños libritos. Entre la redacción de un libro la siguiente pasaron bastantes años.-

El libro Primero de la Imitación de Cristo narra cómo es la lucha activa que hay que librar para convertirse y reformarse y los obstáculos que se le presentan a quien desea hacerse santo, entre los cuales está como principal "la sirena" de este mundo, o sea la atracción, el deseo de darle gustos al propio egoísmo y de obtener honores, famas, altos puestos, riquezas y gozos sensuales y vida fácil y cómoda. Este primer librito es como el retrato de lo que Tomás tuvo que sufrir hasta sus 30 años de las luchas y peligros que se le presentaron.-

El libro segundo. Fue escrito por Kempis después de haber sufrido muchas tribulaciones, contradicciones, humillaciones y desengaños, especialmente en el orden afectivo. Destituido del cargo de ecónomo, abandonado por amigos que se había imagina le iban a ser fieles; es entonces cuando descubre que hay una amistad que no defrauda nunca y es la amistad con Jesucristo, y que allí se encuentra la solución para todas las penas del alma. Este libro segundo de la Imitación enseña cómo hay que comportarse en las tribulaciones y sufrimientos. Emplea mucho el nombre de Jesús indicando el afecto muy vivo y profundo que siente hacia el Redentor y que desea sientan sus lectores también.-
Cuando redacta el Libro Tercero ya ha subido mas alto en espiritualidad. Aquí ya a Cristo lo llama El Señor. Se ha dado cuenta que la santidad no depende solamente de nuestros esfuerzos sino sobre todo de las ayudas de Dios. Ha crecido en humildad y exclama: "Cayeron los que eran como cedros del Líbano, y yo miserable ¿qué podré esperar de mis solas fuerzas?". Ahora ya no piensa en la muerte como algo miedoso, sino como una liberación del alma para ir a una Patria feliz.-

El libro cuarto de la Imitación está dedicado a la Eucaristía y es uno de los más bellos tratados que se han escrito acerca del Santísimo Sacramento. Millones de personas en todos los continentes han leído este librito para prepararse o dar gracias cuando comulgan.-

Muchos autores han pensado que probablemente Tomás de Kempis recibió del cielo luces muy especiales al escribir La Imitación de Cristo. De otra manera no se podría explicar el éxito mundial que este librito ha tenido por más de cinco siglos, en todas las clases sociales.-

Puede ser el que Kempis ha logrado comprender sumamente bien la persona humana con sus miserias y sus sublimes posibilidades, con sus inquietudes y su inmensa necesidad de tener un amor que llene totalmente sus aspiraciones.-

Este libro está echo para personas que quieran sostener una lucha diaria y sin contemplaciones contra el amor propio y el deseo de sensualidad que se opone diametralmente al amor de Dios y a la paz del alma. Está redactado para quienes quieran independizarse de lo temporal y pasajero y dedicarse a conseguir lo eterno e inmortal.-
San Ignacio, San Juan Bosco, Juan XXIII, el presidente mártir, García Moreno y muchísimos más, han leído una página de la Imitación cada día. ¿La leeremos también nosotros?.-

 

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Exposición sobre Juan Párix, primer impresor

de España la historia de la imprenta, en Segovia

 

El maestro alemán Juan Párix llegó a España por indicación del obispo de Segovia, monseñor Juan Arias Dávila, muy interesado en la expansión de la cultura. A su paso por este país, dejó impresos siete libros, entre ellos el primero salido de una imprenta en España. Caja Segovia y la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, recogen estas obras en una muestra que se puede visitar durante el mes de mayo

 

En el año 1472, la villa segoviana de Aguilafuente fue testigo de un Sínodo que organizó el inquieto obispo de Segovia, monseñor Juan Arias Dávila. Poco tiempo después, el primer libro impreso en España recogía los resultados de esta Asamblea. Y es que el obispo Arias, movido por el deseo de formar al clero de su diócesis, decidió llevarse de Roma al impresor alemán Juan Párix, al que se considera autor del Sinodal de Aguilafuente, que recoge las conclusiones de aquella reunión, y de, al menos, otros siete libros más.


A pesar de que Párix sólo estuvo unos años en Segovia, porque se sabe que en 1475 vivía ya en la localidad gala de Toulouse, la labor desarrollada en su taller es un verdadero hito en la historia de la imprenta española, que, por aquel tiempo, germinaba a la vez en otras ciudades como Valencia, Zaragoza, Barcelona o Sevilla.
Caja Segovia y la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua han organizado, en el Torreón de Lozoya, en Segovia, una muestra en la que recogen una selección de los libros del maestro Párix. La temática de estos incunables es doble: muchos de ellos son obras religiosas, mientras que otros son textos jurídicos.
La exposición se completa con un Catálogo que bien merece su lectura para todo aquel que desee saber dónde, cómo y gracias a quién surgió el libro en España. Bajo la firma de especialistas en la materia, este cuidado libro hace un repaso sobre la llegada de la imprenta a España, su implantación en Segovia, los talleres de Juan Párix, la labor del obispo Juan Arias, los sistemas de encuadernación que se utilizaban y los medios técnicos con los que se contaba para imprimir.


La figura del obispo Arias es fundamental para comprender la relevancia que le otorgó al libro impreso. De hecho, en los libros expuestos en esta muestra se puede observar el escudo del obispo, como marca distintiva y factor común en los faldones de las páginas. La muestra de los libros impresos por el maestro alemán se completa con algunos manuscritos que recogen los mismos textos que, después, se convirtieron en molde de plomo.


Uno de los manuscritos es, precisamente, el del Sinodal de Aguilafuente. Para acompañar esta exposición, la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua ha elaborado una cuidada edición facsímil de este texto, que incluye, además, la transcripción de su contenido y un cuidado estudio a cargo de Fermín de los Reyes.

Datos de interés: Torreón de Lozoya, Segovia.
Del 7 al 30 de mayo. María Altaba 2004.05

 

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Concilio de Aranda - Convocado en Aranda en la provincia de Burgos en España, en 1473, por Alfonso Carillo, Arzobispo de Toledo, para combatir la ignorancia y las malas vidas de algunos eclesiásticos. Entre los veintinueve cánones del Concilio existe uno que afirma que las órdenes no deben ser conferidas a personas que no hablen Latín. Algunos cánones tratan acerca de los matrimonios clandestinos.

HARDUIN, Coll. Conc. (Paris, 1700-16), IX, 1501.

Traducido por Carlos Augusto Claux

 

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La «Bula de la Santa Cruzada»

 

Trascripción de un facsimil de la bula de la Santa Cruzada editada en Toledo, en la imprenta del Monasterio de San Pedro Mártir, por privilegio concedido por los Reyes Católicos, año de 1483. Según D. Cristóbal Pérez Pastor, La imprenta en Toledo, xi, se trataría del primer impreso conocido de la ciudad de Toledo. La edición de la bula tiene espacios en blanco donde se ponían los datos de la persona que tomaba la Buleta.

 

Año 1483

A gloria y loor de Dios todopoderoso y ensalçamiento de nuestra santa fe catholica, nuestro muy santo padre Sixto IV por sus bulas otorgó a todos los fieles cristianos, varones y mugeres que para la santa guerra que se haze contra los moros de Granada enemigos de nuestra santa fe catholica, diere y pagare cierta quantía que cualquier confesor que eligiere, clérigo o religioso, les pueda otorgar plenaria remissión e indulgencia que comunmente es llamada culpa y pena, de todos sus pecados entonces y en otro qualquier tiempo confessados, una vez en la vida y otra vez en el verdadero artículo de la muerte.

Y porque mejor puedan conseguir la dicha indulgencia e remissión plenaria, les otorga que el tal confesor que así eligiere los pueda absolver y absuelva una vez en la vida de todas y qualquier sentencias de excomunión mayor o menor por juez o derecho puestas, en que por cualquier razones ayan incurrido.

Item, que a los naturales y estantes en los Reynos y señoríos de Castilla, de Aragón y de Sicilia, puedan absolver y absuelvan de aver por si o por otros, herido o lisiado o muerto o despojado de sus bienes a qualesquier personas recurrientes a la corte romana por qualesquier causas y negocios y a los que en ella las proseguían o que en qualquier manera intervenían en ello; o de aver hecho que no fuesen obedecidas las letras y mandamientos de la fe apostólica o de sus legados o nuncios o juezes delegados, o de aver defendido, ordenado e mandado que los escrivanos notarios no hiciesen instrumentos o actos sobre las tales letras o que no piensen los hechos a la parte que pertenecían; o de aver ursurpado o robado jurídicción o frutos pertenecientes a personas ecclesiásticas o para lo suso dicho aver dado consejo, ayuda o favor; o de aver violado en qualquier manera la libertad ecclesiástica. Si las tales cosas en este capítulo contenidas o qualquiera de ellas cometieron falta. A ocho días de marzo del año de ochenta y tre, en que se otorgó esta bula.

Y assí mesmo les puedan absolver y absuelvan de todos sus peccados, crímenes y excesos y de horas no rezadas y de symonía y de otros qualesquier pecados confesados y olvidados en confesión, aunque la absolución de los tales crímenes y excomuniones sea reservada a la santa sede apostólica. Salvo de conspiración contra el Romano pontífice y contra la dicha sede apostólica y de poner manos en obispo y de matar clérigo de orden sacro y de se apartar porfiosamente y en qualquier manera de la obediencia de su santidad o de sus sucesores y de impedir la publicación y ejecución de esta indulgencia o la prosecución de aquesta santa guerra o de retraer a qualesquier persona y en qualesquieras maneras de tomar esta indulgenci osi tomare algo de lo que en qualquier manera se oviere por virtud della.

E otrosí les otorga que las dicha absoluciones y remisiones plenarias consigan muriendo sin confesión y en ellos parecieren señales de contrición o muriendo muerte arrebatada. E otrosi da facultad nuestro muy santo padre para que los dichos confesores les puedan conmutar qualesquier votos que ovieren hecho en algún caritativo subsidio para esta santa guerra. Con lo qual han de acudir a la persona que tuviere el poder de los confiarlos para lo recibir. Exeptos los votos de peregrinación a Jerusalem o a Roma o de guardar castidad y entrar en religión. E proq quanto vos _____________________ distes seys reales de plata castellanos [ ? ] e a dicha bula contenida según vuestro estado. Por ende ganasteis las gracias y facultades susodichas, Dada en ___________ días de ______________ Año de mill e cccclxxx______.

 

FORMA DE ABSOLUCIÓN

Mysereatur tui omnipotens Deus etc. Por la autoridad de Dios todopoderoso y de los bienaventurados apóstolos sant Pedro y sant Pablo y de nuestro muy santo padre, especialmente para esto a mi cometida yo te absuelvo de toda sentencia de excomunión mayor o menor ab homine o a jure posita y de todas otras censuras y penas en que por qualquier causa y razón ayas incurrido. Aunque la absolución dellas sea reservada a la Santa sede apostólica. Y reconciliote a la participación de los santos sacramentos e a la comunión de los fieles In.n.p.e.f.e.s.s.Amén.

E asy mesmo te absuelvo de todos tus peccados crímenes y recelos que agora a mi confesaste y de los que confesarías si a tu memoria ocurriesen o si los pudieses confesar, aunque sean tales que a la dicha santa sede apostólica sean reservada la absolución dellos In.n.p.e.f.e.s.s.Amén.

E otorgote plenaria indulgencia y cumplida remisión de todas las penas a que por todos tus pecados agora y en otro qualquier tiempo confesados y olvidados eras obligado. In.n.p.e.f.e.s.s.Amén.

En el artículo de la muerte diga el confesor:

E si esta vez no fallecieres reservada te sea esta gracia para en el verdadero artículo de la muerte. In.n.p.e.f.e.s.s. Amén.

E de mas allende de todo lo suso dicho les otorga Su Santidad que en todo el tiempo de su vida puedan cadaquien quisieren elegir qualquier confesor clérigo o religioso sin demandar para ello licencia a su cura ni prelado que tantas quantas veces quisieren los puean oyr de penitencia e aabsolver de todos sus pecados e casos a la santa sede apostólica no reservados. Aunque la absolución dellos sea reservada a los arçobispo o obispos o a otros qualesquier prelados

Sobre el tema cf. Goñi Gatzambide, José, Historia de la bula de la cruzada de España (Vitoria 1958). Millán, Alfonso, Ensayo bio-bibliográfico del P. Manuel Rodríguez, O.F.M. (1546-1613). Descripción de una edición desconocida de su «Explicación de la Bula de la Santa Cruzada», en: «Liceo Franciscano» 4 (1951) 83-104.

 

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Santo Tomás de Villanueva

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica


SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA, OBISPO 1488-1555
Tomás García y Martínez de Castellanos nació en Fuenllana, aun cuando sus padres vivían normalmente en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real, 1488), dentro de una familia de molineros que sabían distribuir el pan, en su más literal sentido, con los necesitados.-

Esta lección constante de la limosna, aprendida desde la cuna, le acompañaría durante toda la vida a Tomás. En 1516 ingresó entre los ermitaños de San Agustín, en Salamanca. Consagrado a la predicación, más aún con el testimonio de su vida que con la palabra, se conservan aún seis volúmenes de sus sermones, que hacen ver "la enorme fatuidad" son sus palabras de los que pretenden resplandecer mucho con la lámpara de la cultura desprovista del óleo de la caridad.-

Pero Dios quería que la lámpara de Tomás fuera colocada en un lugar más alto para que iluminara a mayor distancia en la casa del Señor: prior, provincial y comisario de su Orden, y finalmente arzobispo de Valencia (1545).-

En todos estos pasos siguió entregando todo a todos y entregándose a sí mismo por medio de su predicación, de las constantes visitas a parroquias, hospitales y cárceles y abriendo su propio hogar a todos los necesitados. «Amad, ricos, a los pobres, hermanos vuestros, redentores vuestros», decía a todos aquellos que habían recibido algún talento y sentían la tentación de enterrarlo.-

Y el santo arzobispo caminaba delante con su ejemplo llevado del «espíritu de caridad que le impulsó a entregarse constantemente por la iglesia». Cristo, María y los sacramentos eran el constante alimento que nutría tal espíritu.-

Sintiendo ya la urgencia de la muerte, pidió a los que le atendían que se apresurasen en la distribución de los pocos bienes que le quedaban, llegando a desprenderse del propio lecho en que reposaba. Así, vacío del todo para llenarse de Dios, moría el 8 de septiembre de 1555.-

Castellano de la tierra de Don Quijote, serio, obstinado, consciente, dulce e inflexible, Tomás de Villanueva es uno de esos espíritus maravillosos que en la época de Lutero hacen la Reforma al revés, con fidelidad a la Iglesia, con una caridad sin límites, con una enorme exigencia, primero consigo mismo y luego con los demás.-

La Reforma según el mundo aspira a organizarlo mejor, según Cristo empieza por la propia santificación.
Deja la universidad por el claustro y se hace agustino, como Lutero, cambia la cátedra por el púlpito y resulta un predicador de fuego, pero sobrio, ajustado, exigente «Tomás no pide nunca, siempre ordena», decía de él el Emperador, que le quiso por consejero, valeroso y decidido, pero humilde en todas sus cosas.-

Este hombre múltiple, como su siglo, lo hizo todo: profesor, predicador, místico, reformador, asceta, limosnero, quizá sea en esta última faceta como más se le recuerde, sobre todo desde que le obligaron a aceptar una dignidad arzobispal, la de Valencia, que puso en sus manos grandes medios económicos que se apresuró a gastar íntegramente no sin escándalo de los que le rodeaban.-

¿Y la dignidad de un arzobispo? Su idea de la dignidad era otra, y antes de morir quiso haber repartido hasta el último céntimo, hasta el jergón en que descansaba su cuerpo enfermo: «No me moriré hasta que sepa que no me queda nada en este mundo», avisó, porque no quería irse sin su misión cumplida, darlo todo para hacerse pobre y desnudo ante Dios.-

Pero quizá la anécdota que mejor retrata al agustino Tomás, el anti-Lutero, es su proceder con los que se rebelaban contra la Iglesia, encerrarse con ellos en su despacho de arzobispo y flagelarse las espaldas ante un crucifijo diciéndoles: «Hermano, mis pecados tienen la culpa de todo, es justo que sea yo quien sufra el castigo».-

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INTRODUCCIÓN A LOS PROBLEMAS Y AL PERÍODO

 

I. Los conceptos

El período que va desde 1492 hasta 1648 ha sido diversamente definido por los autores. Prevalece la dicción Reforma y Contrarreforma. En esto han tenido su importancia las áreas de pertenencia confesional y los presupuestos ideológicos.

1. Reforma

El primer autor que define el movimiento iniciado con Lutero y Zwinglio como reforma de la religión es Veit Ludwig von Seckendorff, después de 1680. En ambiente protestante se pueden tomar unos matices y precisiones importantes. Así, se habla de primera, segunda y tercera reforma. Para algunos autores la primera reforma sería la de Tomás Valdense; la segunda la de Lutero, Zwinglio y Calvino; la tercera, radical, sería la de los anabaptistas, antitrinitarios y espitualistas. Otros distinguen entre una reforma magisterial, la cual estaría apoyada por los magistrados y por el poder político .en italiano vendría traducido por reforma clásica. y una reforma radical, en el sentido arriba definido.

El concepto de reforma es tan amplio como el de democracia. Conceptualmente el término reforma contiene tres acepciones diversas:

-En sentido antropológico presenta un significado habitual en los Padres de la Iglesia: la reforma es la acción de restituir al hombre la semejanza con Dios perdida por el pecado.

-En sentido filosófico, reformar es la acción que tiende a reportar al acto una forma precedente, idealmente perfecta, mas actualmente rota por una acción deformante a la potencialidad de la materia.

-Por último, no podemos olvidar también un sentido jurídico, asimilable a nuestro restituir. Así, la reformatio pacis es una acción de pacificación, de restituir la paz quebrantada.

Históricamente ha habido cuatro proyectos de reforma:

-Proyecto eclesiástico. Es la causa reformationis de Constanza, es decir, ese complejo de modificaciones, de .retorno., de adaptación en el campo disciplinar, moral, organizativo, pastoral..., pero sin tocar la fe. Éste fue el programa de la Observancia .retorno a la regla primitiva., así como de los varios esquemas propuestos al papado antes de Trento. Ésta fue una reforma tridentina.

-Proyecto espiritualista, relacionado con el pensamiento de Joaquín de Fiore, quien divide la historia en tres épocas:

1)Edad del Padre: la Iglesia era gobernada por los laicos. Corresponde al Antiguo Testamento.

2)Edad del Hijo: la Iglesia era gobernada por los clérigos. Corresponde al Nuevo Testamento.

3)Edad del Espíritu Santo: en esta última época la Iglesia sería gobernada por los monjes. En 1260 habría comenzado la nueva época, con una refundación de la Iglesia y una sustitución de la Iglesia precedente por una Iglesia espiritual.

-Proyecto cismático. Corresponde con la crítica wycleffita y husita, la cual apuntó a la vida: los comportamientos, la modalidad de gobierno, la moralidad y la pobreza de los sacerdotes.

-Proyecto protestante. A Lutero no le bastaba una simple revisión pastoral o moral. El problema que le angustiaba no era el de la vida, sino el de la doctrina.  Para él la práctica penitencial católica vaciaba la Palabra de Dios y la fe, subrogándola con las obras meritorias. La reforma debe consistir en dirigir a la gente a la fe y no a las prácticas. Rechazaba a Joaquín de Fiore, porque no se trataba de refundar una Iglesia, sino de retornar a la Iglesia querida por Cristo. Para él era inimaginable otra Iglesia. Se inspira en san Bernardo, para quien la historia de la Iglesia se dividiría en tres épocas: la de las persecuciones, la de las herejías y la de los peligros internos. «Como dice Bernardo, la suerte de la Iglesia fue amarga bajo los tiranos, más amarga bajo los herejes, amarguísima bajo los seguros y satisfechos de sí». Para él, los enemigos eran los teólogos y sacerdotes que enseñaban mal .se ponía toda la confianza en los méritos y en los ritos, en vez de ponerla en la fe..

En el interior de este proyecto desencadenado por Lutero, Zwinglio y Calvino hay notables diferencias. Por eso habría que hablar, más que de Reforma, de reformas.

2. Contrarreforma

El concepto de Contrarreforma tiene una larga historia, no exenta de polémica. Fue acuñado por el jurista J.S. Pütter, en el siglo XVIII (1762-1766), con dos acepciones: una de corte protestante, de tal manera que la única reforma era la de Lutero, Calvino...; y otra de corte iluminista, la cual consideraba válidas sólo las conquistas realizadas por la razón con la tolerancia. A juicio de este autor, el movimiento de oposición a la reforma protestante por parte de los católicos fue marcado por la imposición de las armas y de la Inquisición; por ello no fue una auténtica reforma, sino una .contrarreforma., una imposición política, una operación de poder.

El término fue más purificado por Ranke (1834-1836), que reconocía un movimiento de reforma dentro del catolicismo. El papado se había purificado y había sabido utilizar para su ventaja los movimientos que amenazaban revolverse contra él.

Después de Ranke el término asume un significado polivalente: en sentido negativo y polémico, como una imposición y algo en contra de la reforma; y en sentido neutro, para designar el período después de Trento, donde la Iglesia saca a relucir sus mejores resortes vitales .de aquí el concepto de reforma católica., junto a la oposición al protestantismo. Por eso, Jedin habla de Reforma católica y de Contrarreforma.

3. Confesionalización, edad confesional, edad de las confesiones...

Más reciente es el uso del concepto de confesionalización o de edad confesional o edad de las confesiones. Troeltsch habla de .Edad confesional. para definir los siglos XVI y XVII. El concepto fue enriquecido posteriormente.

Antes de la Reforma existía una única Iglesia que, por su carácter universal, recogía todos los habitantes de la Cristiandad .excepto los hebreos.. En ella había un gran pluralismo, que podía llegar incluso hasta la «falta de claridad teológica». Al principio ninguno de los .reformadores. intentó separarse de la Iglesia. Cuando se constata la división, la Iglesia se ve obligada a aclarar criterios de ortodoxia y de pertenencia. Por eso se sirven de profesiones de fe o .confesiones., que vendrán a convertirse en las .Confesiones., es decir, grupos separados o .iglesias.. El proceso de confesionalización comporta:

-Imposición de un cierto número de verdades de fe vinculantes, claras, discriminantes, sin posibilidad de incerteza o de interpretaciones personales.

-Reforzamiento del poder magisterial.

-Disciplina del hombre inscrito en una trama de enormes vinculaciones, una institucionalización y un ritualismo muy cuidado.

-Un atento control de los comportamientos individuales a través de organismos de varios niveles que utilizan mucho el arma del miedo y de la sanción eterna.

-Eliminación de las minorías opositoras .en Francia, por fuerza del edicto de Nantes, hasta el final de su revocación., mediante de la acentuación de los elementos de diferenciación.

-Uso de medios más eficaces de propaganda y de educación, sobre todo de los cuadros y de las élites .universidad, academias, seminarios..

-Integración de las iglesias en el interior del organismo estatal, favoreciendo el absolutismo, el centralismo, la unificación, y obteniendo, en cambio, apoyo e influencia. El Estado absoluto no fue ajeno o neutral en el plano religioso. Fuese en la ciudad de Zürich o en Francia, en España o en Inglaterra, tuvo un papel en la .formación confesional., que utilizó para el reforzamiento del propio poder mediante varias formas: la consolidación de la propia identidad nacional o territorial; metiendo bajo control un rival potente como la Iglesia; ejercitando una vigilancia atenta sobre el patrimonio eclesiástico; y utilizando el arma religiosa como medio para homogeneizar a los súbditos.

4. Disciplinamiento

Conexo con el concepto de confesionalización está el de disciplinamiento, el cual es muy reciente y fue acuñado por Gerhardt Oestreich, quien prosigue con una intuición de Troeltsch. El autor escoge el término como supeditado a la idea de absolutismo, que entonces peligraba de ser confundido con la experiencia de los totalitarismos modernos. El diciplinamiento penetraba en muchos ámbitos, como el artístico, la vida social y familiar, así como en la sanidad.

A nosotros nos interesa sobre todo verificar cómo las distintas confesiones ejercitaron no sólo acciones represivas, sino otras más sutiles de control oculto y de prevención. Tanto en ámbito católico como protestante se advierte una tentativa por .disciplinar., es decir, por regular la vida de los fieles en todos sus ámbitos. Se fundaban en el acuerdo de la disciplina como enseñanza, regla de comportamiento y hábitos a dominar con la propia voluntad .impulsos, sentimientos, emociones.. Todo para procurar el bienestar y el orden. Por ello se impone un espíritu de tutela, tendente a formar un hombre nuevo, disciplinado, animado por una fe consciente y recta, transmitida en el catecismo y en la predicación, fortificado por la oración y los sacramentos. Todo llevaba a la erradicación de las supersticiones y de las malas costumbres.

5. Modernidad o modernización

Este concepto viene evocado con cierta frecuencia para definir un movimiento o una iglesia como .progresista., en oposición a otro juzgado como medieval, conservador, retrasado. El problema de la modernidad es, de por sí, equívoco. Troeltsch consideraba las características del mundo moderno del modo siguiente: individualismo; economía capitalista; familia nuclear; separación de Estado e Iglesia.

Las preguntas que nos podemos hacer son diversas: ¿En qué medida la confesionalización puede ser considerada como un fenómeno de modernización? ¿Es necesario que haya un claro diseño de cosas futuras para ser considerado un factor de modernización? ¿Ha sido el protestantismo un factor de modernización por haber favorecido el nacimiento del .espíritu capitalista. .tesis de Max Weber.? ¿La contrarreforma puede ser considerada un fenómeno de modernización .tesis de Evennett y Bossy.? Las respuestas manarán del análisis del período y sobre la base de las conclusiones, que obtendremos en el transcurso historiográfico.

II. El título

Nuestro arco cronológico queda delimitado por dos fechas: 1492 y 1563; es decir, del descubrimiento de América hasta el final del concilio de Trento. El título que hemos escogido es el siguiente: Ecclesia prolata, ecclesia afflicta, ecclesia renovata. Refleja no tanto preocupaciones eclesiológicas o político-confesionales, cuanto más bien una afinidad a las fuentes.

No se habla de Reforma o Contrarreforma, porque no existe una sola .Reforma., ni tampoco dos reformas .protestante y católica., sino más reformas en el mundo evangélico, que se contraponen a diversas reformas católicas. Se ha dicho que hubo diferencias entre Lutero, Zwinglio y Calvino; y también hubo varias reformas católicas .la española, la de la observancia o de los clérigos regulares, la del clero secular, las tentativas de reformar el laicado a través de la caridad. que culminaron en Trento y que no pararon con el Concilio: la reforma francesa .Bérulle, Condren, san Vicente, Olier., ¿no añade quizás algo a Trento?

Conceptos como Contrarreforma, contrarreformista o contrarreformismo... no nos parecen adecuados para describir la renovación y la reconquista de credibilidad y de espacios también geográficos. Mas el argumento fundamental que ha inducido a operar un cambio más bien radical es el relativo a la primera fecha: nos habla del descubrimiento, pero, sobre todo, nos dice que Europa no será más el centro, al menos no ella sola. La historia de la Iglesia se dilata, conquista nuevos espacios. La Iglesia católica pierte la Europa del norte, mas evangeliza nuevas tierras, encuentra nuevos espacios. Bien sopesados todos los factores, hemos elegido un título que más que su concepto lleve cuenta de las condiciones de .navegación. de la Iglesia.

1. Ecclesia prolata

El primer elemento nos habla de una Ecclesia prolata, es decir, que se extiende, que sale de sus propios límites para llegar en pocos decenios a los confines de la tierra. La Iglesia, saliendo del mundo mediterráneo, tiene conciencia de hacer salir, a esa tierra descubierta, del caos para reconducirla a la luz. Esa luz es la de la fe y la del conocimiento; esas tierras y las gentes que allí se encuentran pueden recibir la luz de la verdad y la de la civilización. Terminaba el universalismo medieval, que se identificaba con Europa, y se abrían nuevas tierras por evangelizar. Europa seguía siendo el centro de la historia de la Iglesia, mas no era ella sola. Era el centro de una periferia amplísima.

2. Ecclesia afflicta

El segundo elemento nos habla de una Ecclesia afflicta. En aquel ambiente europeo la Iglesia había perdido el coraje de la misión apostólica y se veía implicada en los juegos de poder y de la política. El papado había desembocado en un principado italiano, casi más ávido .caso de León X., mundanizado .con Alejandro VI. y beligerante .Julio II. que otras señorías italianas.

Paolo Giustiniani y Pietro Quirini, en su proyecto de reforma de 1513, invitan al Papa a reemprender su función universalista, que dejaba de ser la medieval de contraposición al Imperio, para convertirse en apostólica. El razonamiento era: ¿por qué la Iglesia no tomaba la iniciativa de la marcha a esas tierras, no por negociar alianzas bélicas .Liga Santa, Liga de Cognac., sino por la conversión de los infieles? No usamos el término de misión, pues para ellos se trataba de una conquista, de una conquista espiritual.

Para una Iglesia afligida, ¿qué mejor antídoto que el de dar la espalda a las controversias europeas y reformarse al contacto con nuevos espacios? En este segundo término está incluido el difícil camino para la renovación interior, que es, a un tiempo, moral, teológica, política. Mientras se van redefiniendo las relaciones entre Iglesia y Estados nacionales, la Iglesia necesita encontrar una doctrina clara, una catequesis expresiva y convincente, y una nueva relación con los Estados.

3. Ecclesia renovata

El resultado final es el de una Iglesia renovada. No en el sentido de que la Iglesia retorne a la forma primitiva. La Iglesia está siempre en estado de reforma y, a la vez, está plasmada, forjada. Para Trento y con Trento se pone en movimiento un proceso de renovación, ya en acto, que miraba de nuevo tanto a las estructuras de gobierno como a la práctica pastoral, a la teología como la liturgia. Fue una renovación siempre en el ser para una realidad que no ha terminado nunca de nacer.

III. El cuadro histórico

El acontecimiento de la Reforma fue protagonista de la historia europea. No debemos olvidar, sin embargo, que la vida de la Iglesia, en este período, tendrá como teatro un espacio ya planetario.

1. Asia imperial

La vida de Asia en el siglo XVI fue dominada por algunos grandes imperios.

A. Imperio del Gran Mongol en India

Zhir al-Din Muhammad, denominado Baber (.Tigre.,+1530), descendiente de Tamerlán y de Gengis Khan, después de haber perdido el reino de Farghana, emigra a la cordillera del Hindokrusj, conquista primero Kabul, después Kandahar, Lahore y, finalmente, después de la batalla de Panipat, Delhi (1529). Establece la capital de su imperio en Agra. Actuó como un conquistador y consideró a sus habitantes como infieles .él era musulmán.. El nieto, Akbar (1562-1605), completó las conquistas mogoles y mejoró las condiciones de los campesinos. Reconoció la libertad religiosa y abolió el impuesto para los no musulmanes .edicto de tolerancia de 1593.. Invitó a filósofos hindúes y jesuitas portugueses a los diálogos religiosos en el Templo de la adoración.

B. China

La dinastía Ming (1368-1644) estaba en declive después de haber expulsado la dinastía mongola de los Yuan (1271-1367). En 1502 se realiza un censo, que arroja 53 millones de habitantes .en 1662 serán 100 millones.. En el siglo XVI China conoce muchas desventuras, como carestía, devastaciones, epidemias, rebeliones opulares. La sociedad había perdido la vivacidad de los siglos pasados y aparecía replegada sobre sí misma. Faltaba la curiosidad intelectual de otras épocas; no volvería a hacer más progresos en la ciencia o en la técnica. Después de los primeros contactos con Europa, China comete el error de considerarse superior y se cierra a todo influjo externo.

C. Japón

El emperador era un cargo meramente nominal, sin ningún poder efectivo, el cual estaba en manos de los Shogun, una especie de mayordomo de corte o de primer ministro. En este cargo se sucedieron los miembros de la familia Ashikaga. En el período de los .Estados combatientes. (1482-1568), la autoridad central se descompone a favor de los daimyô, es decir, señores feudales prácticamente independientes, y de los monasterios militares .como el del monte Hiei.. Occidente, al principio, fue bien recibido. En 1577 había 100.000 cristianos y Odo Nobunaga (1573-1532) favoreció el cristianismo. Fue Hideyoshi Toyotomi quien lo prohibe en 1587. En 1637 el shogun Iemitsu cierra Japón a toda relación con el exterior hasta 1853-1854.

D. Persia

En Persia se afirmó la dinastía Safawide con Ismail, descendiente de Alí, yerno de Mahoma. Impuso la fe escita, que refutaba como apócrifa la Sunna, que recogía las enseñanzas orales de Mahoma y que era considerada por los sunnitas como el Corán. A la vuelta de un siglo, la Persia safarwida conquistó el Caucaso, Afganistán y la Mesopotamia, y expresó una civilización muy viva. Todavía en las alturas del poder se conservaban las costumbres sanguinarias del despotismo oriental. El apogeo del Imperio se dará con Abbas I el Grande (1587-1629).

2. África

África conoce un desarrollo a dos velocidades. Al norte se tiene una notable prosperidad, sobre todo en los estados berberiscos .Argelia y Túnez., empeñados en la .guerra de corsarios.. Egipto decae por la disminución de los tráficos, debido al descubrimento de las rutas que bordean África. Después de la conquista turca (1517) Egipto reemprende sus ofensivas, sobre todo en perjuicio de Sudán y de Etiopía (1527-1540). Esta última fue salvada gracias a la ayuda de una pequeña armada portuguesa, pero, sin embargo, perdió su antiguo esplendor.

El África negra, durante nuestro medievo, bajo cualquier punto de vista, no estaba retrasada respecto de Europa. Reinos como el de Zara Yaqob (1434-1468) en Etiopía o el de Monomotapa, Congo o Songhai habían alcanzado un gran esplendor. El reino de Songhai, que se extendía entre el Atlántico, Guinea y Sahara, fue destruido por una expedición militar de Marruecos (1590), que tomó oro y esclavos. El de Monomotapa .Mwana Matapa: el rey Matapa. se situaba en el territorio de Zambesi y Zimbawe. Los portugueses enviaron en 1571 y en 1573 dos expediciones militares para alcanzar las minas de oro de este reino. Del Congo hemos ya hablado; de todos modos, portugueses y príncipes musulmanes se hicieron responsables de una vergonzosa trata de esclavos, que comprometió durante siglos el desarrollo de África.

3. Europa

Podemos señalar como fenómenos generales:

A. Aumento de la población

Podemos comparar la población europea y la de otros continentes. En este período el aumento es a beneficio de nuestro continente respecto de los otros. La población era preferentemente rural, excepto en Italia del norte y en Flandes. Las ciudades eran pequeñas, excepto París .en 1565 contaba con 300.000 habitantes. y Nápoles .en 1547 tenía una población de 245.000 habitantes.. En torno a los 100.000 habitantes tenían Venecia y Milán. Londres, a principios del siglo XVI tenía unos 80.000 habitantes, mientras que un siglo después alcanzaba los 120.000 habitantes. Sevilla pasaba de 30.000 a 75.000. Florencia, Roma, Auvernia, Génova, Bolonia..., tenían unos 50.000 habitantes. A un nivel inferior, Gante, Brujas, Bruselas, Rouen, Lyon, Praga, tenían unos 20.000 habitantes.

B. Relanzamiento del campo. Progresos en la artesanía y en la industria

Se asiste a una mejora de la cultura, a un incremento de la crianza .Inglaterra. que llevará a la agricultura a los niveles del siglo XIII. La metalurgia se impulsó gracias a los altos hornos. La salgema y el aluminio se explotan mejor. La industria textil pogresa gracias a la introducción de nuevos tejidos, en los que se mezcla el lino y el algodón, así permite trabajar tejidos más ligeros y económicos. Un puesto de primer plano ocupa la imprenta, que explota el papel extraído de la tela.

C. Relanzamiento de los cambios comerciales

Mientras el Mediterráneo va en decadencia paulatina .se demuestra como un mar cerrado y sin más actividad que el tradicional destino de los países medio-orientales., se desarrolla el tráfico atlántico. La intensificación de los comercios provocó el surgimiento de una clase mercantil y financiera. Los Fugger llegarán a ser una de las familias más ricas del continente: controlaban minas de plata y de cobre, la fusión de los cañones y una liquidez, que podían prestar dinero a muchas potencias .caso de Lutero..

D. Nuevo sentido del Estado

Se asiste a la disminución del poder de las grandes familias que representaban un adversario para el soberano. Así, Juan II de Portugal contra los Braganza; los Lancaster contra los York; Luis XI contra los Armagnac; los Médici contra los Pazzi.

Los órganos representativos no fueron suprimidos, mas no fueron más convocados. Así, en Francia los Estados Generales fueron raramente convocados; el Parlamento en Inglaterra y las Cortes en España fueron convocados con menos frecuencia, no obstante el retorno de la paz. En Florencia Cosme de Médici metía en los cubiletes para las elecciones sólo los nombres de los amigos. Este discurso, sin embargo, no servía para el Imperio, Polonia, los Países Bajos o Escandinavia.

A causa de la crisis del cisma y los sucesivos concordatos, la Iglesia podrá ser puesta bajo control, primero a través de la intervención en los nombramientos para los beneficios mayores; después .en la época de la Reforma protestante. con la supresión de los mismos a favor del Estado.

En Italia se pone freno a la anarquía y al fraccionamiento político a través de la conquista del poder por parte de los grandes de la economía. Así los Médici en Florencia .y en Roma con los papas Médici. y los banqueros genoveses en la república homónima. El Príncipe de Maquiavelo teorizaba sobre la conquista del poder por parte del condotiero .César Borgia.; muchos fueron sus discípulos y no sólo en Italia.

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[1]Esta palabra es imprecisa, pues en el inicio Lutero no pretende separarse de la Iglesia, sino sólo reformarla. El concepto de .protesta. sólo puede ser usado desde 1529, después de la protesta de seis príncipes y quince ciudades contra las decisiones de la segunda dieta de Espira, la cual ponía fin a la tolerancia con los luteranos en los territorios católicos.

[2]Denunciada por Lortz como una de las causas de la división consecuente.

[3]Troeltsch hace una distinción entre iglesia y secta: «La iglesia es una organización prevalentemente conservadora, que acepta hasta un cierto punto el orden secular y domina las masas; por eso, en línea de principio es universal, o bien intenta recobrar la totalidad de la vida de la humanidad. Las sectas, sin embargo, son grupos relativamente pequeños, que aspiran a la perfección interior individual y tienden a una comunión directa personal entre los miembros de cada grupo. Son entonces obligados a organizarse desde el principio hasta el final en pequeños grupos, renunciando a la idea de dominar el mundo» .E. Troeltsch, La dottrina sociale delle Chiese e dei gruppi cristiani, 2 vol., Firenze 1941-1960..

[4]En este sentido habría que señalar que la Inquisición se utilizó no tanto como un arma contra las personas, sino como un medio pastoral de persuasión.

[5]Existen grandes diferencias entre un Estado absolutista y uno totalitario .del corte del nazismo, fascismo y comunismo.. El totalitario mira a un control de la sociedad incluso en la esfera privada; mientras que el Estado absoluto, si bien es cierto que tiene el monopolio del poder político, eliminando cualquier clase territorial, sin embargo no tiene incidencia sobre la vida privada o provincial.

[6]La expresión artística debía ser regulada según el orden matemático.

[7]Se imponen normas de comportamiento .educación y buenas maneras., se ordena la vida social .se imponen normas estrictas para evitar excesos y comportamientos juzgados como inconvenientes.. Se impone el hábito de dominar con la voluntad los propios impulsos, los sentimientos, las emociones.

[8]No todo progreso es de por sí aceptable para la Iglesia.

[9]¿Lutero ha favorecido el nacimiento del espíritu individualista? ¿Él mismo es considerado como un hombre del medievo o moderno?

[10]¿Fue ésta la contribución verdadera de la Reforma? ¿Lutero y Calvino eran teólogos o gente de la política y de las finanzas?

[11]En el fondo también Croce, si bien para condenar el período de la españolización de la Iglesia, juzgó el disciplinamiento como un fenómeno educativo útil para Italia.

[12]De hecho, en el documento de requerimiento que los organizadores de una expedición debían llevar, se invitaba a los nativos a someterse a las autoridades del Papa y del rey de España.

Gracias a Mercaba.org

 

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Cristo - Alemania - Berlín 1150ca.

 

Ignacio de Loyola, Fundador de la Compañía de Jesús

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

 


San Ignacio de Loyola supo transmitir a los demás su entusiasmo y amor por defender la causa de Cristo.

Un poco de historia

Nació y fue bautizado como Iñigo en 1491, en el Castillo de Loyola, España. De padres nobles, era el más chico de ocho hijos. Quedó huérfano y fue educado en la Corte de la nobleza española, donde le instruyeron en los buenos modales y en la fortaleza de espíritu.

Quiso ser militar. Sin embargo, a los 31 años en una batalla, cayó herido de ambas piernas por una bala de cañón. Fue trasladado a Loyola para su curación y soportó valientemente las operaciones y el dolor. Estuvo a punto de morir y terminó perdiendo una pierna, por lo que quedó cojo para el resto de su vida.

Durante su recuperación, quiso leer novelas de caballería, que le gustaban mucho. Pero en el castillo, los únicos dos libros que habían eran: Vida de Cristo y Vidas de los Santos. Sin mucho interés, comenzó a leer y le gustaron tanto que pasaba días enteros leyéndolos sin parar. Se encendió en deseos de imitar las hazañas de los Santos y de estar al servicio de Cristo. Pensaba: “Si esos hombres estaban hechos del mismo barro que yo, también yo puedo hacer lo que ellos hicieron”.

Una noche, Ignacio tuvo una visión que lo consoló mucho: la Madre de Dios, rodeada de luz, llevando en los brazos a su Hijo, Jesús.
Iñigo pasó por una etapa de dudas acerca de su vocación. Con el tiempo se dio cuenta que los pensamientos que procedían de Dios lo dejaban lleno de consuelo, paz y tranquilidad. En cambio, los pensamientos del mundo le daban cierto deleite, pero lo dejaban vacío. Decidió seguir el ejemplo de los santos y empezó a hacer penitencia por sus pecados para entregarse a Dios.

A los 32 años, salió de Loyola con el propósito de ir peregrinando hasta Jerusalén. Se detuvo en el Santuario de Montserrat, en España. Ahí decidió llevar vida de oración y de penitencia después de hacer una confesión general. Vivió durante casi un año retirado en una cueva de los alrededores, orando.

Tuvo un período de aridez y empezó a escribir sus primeras experiencias espirituales. Éstas le sirvieron para su famoso libro sobre “Ejercicios Espirituales”. Finalmente, salió de esta sequedad espiritual y pasó al profundo goce espiritual, siendo un gran místico.

Logró llegar a Tierra Santa a los 33 años y a su regreso a España, comenzó a estudiar. Se dio cuenta que, para ayudar a las almas, eran necesarios los estudios.

Convirtió a muchos pecadores. Fue encarcelado dos veces por predicar, pero en ambas ocasiones recuperó su libertad. Él consideraba la prisión y el sufrimiento como pruebas que Dios le mandaba para purificarse y santificarse.

A los 38 años se trasladó a Francia, donde siguió estudiando siete años más. Pedía limosna a los comerciantes españoles para poder mantener sus estudios, así como a sus amigos. Ahí animó a muchos de sus compañeros universitarios a practicar con mayor fervor la vida cristiana. En esta época, 1534, se unieron a Ignacio 6 estudiantes de teología. Motivados por lo que decía San Ignacio, hicieron con él voto de castidad, pobreza y vida apostólica, en una sencilla ceremonia.

San Ignacio mantuvo la fe de sus seguidores a través de conversaciones personales y con el cumplimiento de unas sencillas reglas de vida. Poco después, tuvo que interrumpir sus estudios por motivos de salud y regresó a España, pero sin hospedarse en el Castillo de Loyola.

Dos años más tarde, se reunió con sus compañeros que se encontraban en Venecia y se trasladaron a Roma para ofrecer sus servicios al Papa. Decidieron llamar a su asociación la Compañía de Jesús, porque estaban decididos a luchar contra el vicio y el error bajo el estandarte de Cristo. Paulo II convirtió a dos de ellos profesores de la Universidad. A Ignacio, le pidió predicar los Ejercicios Espirituales y catequizar al pueblo. Los demás compañeros trabajaban con ellos.

Ignacio de Loyola, de acuerdo con sus compañeros, resolvió formar una congregación religiosa que fue aprobada por el Papa en 1540. Añadieron a los votos de castidad y pobreza, el de la obediencia, con el que se comprometían a obedecer a un superior general, quien a su vez, estaría sujeto al Papa.

La Compañía de Jesús tuvo un papel muy importante en contrarrestar los efectos de la Reforma religiosa encabezada por el protestante Martín Lutero y con su esfuerzo y predicación, volvió a ganar muchas almas para la única y verdadera Iglesia de Cristo.

Ignacio pasó el resto de su vida en Roma, dirigiendo la congregación y dedicado a la educación de la juventud y del clero, fundando colegios y universidades de muy alta calidad académica.

Para San Ignacio, toda su felicidad consistía en trabajar por Dios y sufrir por su causa. El espíritu “militar” de Ignacio y de la Compañía de Jesús se refleja en su voto de obediencia al Papa, máximo jefe de los jesuitas.

Su libro de “Ejercicios Espirituales” se sigue utilizando en la actualidad por diferentes agrupaciones religiosas.
San Ignacio murió repentinamente, el 31 de julio de 1556. Fue beatificado en 1609 y canonizado en 1622.

¿Qué nos enseña su vida?
· A ser fuertes ante los problemas de la vida.
· A saber desprendernos de las riquezas.
· A amar a Dios sobre todas las cosas.
· A saber transmitir a los demás el entusiasmo por seguir a Cristo.
· A vivir la virtud de la caridad ya que él siempre se preocupaba por los demás.
· A perseverar en nuestro amor a Dios.
· A ser siempre fieles y obedientes al Papa, representante de Cristo en la Tierra.
Oración
Virgen María, ayúdanos a demostrar en nuestra vida de católicos convencidos, una profunda obediencia a la Iglesia y al Papa, tal como San Ignacio nos lo enseñó con su vida de servicio a los demás.
Amén.

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LA REFORMA QUE FALTABA

1.- El Papado del Renacimiento.

 

Sobre la necesidad de la Reforma estaban todos de acuerdo. Se trataba de ver, qué medios usar. En el siglo XV los medios eran tres:

El Concilio sin el papa.

El Concilio con el papa.

El papa.

 

En el conflicto entre el conciliarismo con el papa había prevalecido este último. Restablecido una vez más el justo equilibrio en los poderes de la Iglesia, la voluntad de Reforma se había adormecido dado que el papado se había dejado absorber por otros intereses.

Eugenio IV había sido un papa notable. Había conseguido vencer el conciliarismo en Basilea, había trabajado por la reforma de la Iglesia y por las misiones, al inicio de su pontificado atravesó enormes dificultades. Dejaba una positiva herencia. Sus sucesores fueron:

·      Nicolás V  (1447-55): Tomás Parentucelli.

·      Calixto III (1455-58): Alfonso Borgia.

·      Pío II (1458-64): Eneas Silvio Piccolomini.

·      Pablo II (1464-71): Pedro Barbo, sobrino de Eugenio IV.

·      Sixto IV (1471-84): Francisco de la Rovere OFM.

·      Inocencio VIII (1484-92): Juan Bautista Cibo.

·      Alejandro VI (1492-1503): Rodrigo Borgia, sobrino de Calixto III.

·      Pío III (1503): Francisco Todeschini-Piccolomini. Sobrino de Pío II.

·      Julio II (1503-13): Julian de la Rovere. Sobrino de Sixto IV.

·      León X (1513-21): Juan de Medici, hijo de Lorenzo el Magnífico y cuñado del hijo de Inocencio VIII.

 

2.- La lógica del estado.

 

Para el conflicto plurisecular entre reino y sacerdocio habían salido todos y los dos contendientes. Primero se había retirado de la escena el imperio, que para el 1438 estará en las manos de la casa de Austria. El papado acababa de sucumbir frente a los estados nacionales. Esto explica el nepotismo. Inocencio VI había elevado al cardenalato a Juan de Medici con 13 años, dado que era hermano de Magdalena, hija de Lorenzo de Medici, que se había casado con su hijo Francisco. Además Juan de Medici será León X. Calixto III fue pródigo con sus sobrinos. Dos de ellos, entre los cuales Rodrigo de Borgia, además de Alejandro VI, fueron cardenales. Sixto IV, franciscano, fue aún peor a la hora de favorecer. Los cardenales sobrinos fueron seis. El más notable fue Giuliano de la Rovere, obispo de Bolonia, Coutance y otras cuatro diócesis, además de Julio II. El más licencioso fue Pietro Riario, llamado el cardenal de s. Sixto, arzobispo de Florencia, Sevilla, Spalato, patriarca de Constantinopla, lucía un lujo principesco. Muere con 28 años de juergas. El mas turbulento fue Jerónimo, el cual da en feudo Imola y Forli. Este convence a su tío el papa para participar en la conjura de los Pazzi, contra Lorenzo el Magnífico. El papa consiente la conjura, en la cual participaron Jacobo y Francisco de Pazzi y Francisco Salviati, que por la oposición de lo Medici no había podido obtener el arzobispado de Pisa. La condición puesta por el papa era que no hubiera derramamiento  e sangre, pero el domingo 26 de Abril del 1478 Giuliano de Medici fue asesinado en la catedral de Florencia, mientras Lorenzo salía indemne. Su reacción fue terrible. El papa impone la horca, casi como vencedor.

Después de la reconciliación con Florencia el sobrino Jerónimo Riario trató de tener una alianza para apoderarse de Nápoles. Se alió con Venecia, prometiendo Ferrara. El papa participó en la guerra que concluyó pronto, pero no en el sentido deseado por el sobrino.

A la muerte de Sixto IV el sobrino Jerónimo estaba en el asedio de Paliano. Marchó hacia Roma pero tuvo que retirarse.

El cónclave del 1484, fue, a juicio de Pastor, uno de los más infaustos de la historia de la Iglesia. Los jefes de los dos partidos en lucha fueron Rodrigo Borgia y Giuliano Rovere. Estos hicieron elegir a un hombre que les debía todo, Juan Battista Cibo, que tomó el nombre de Inocencio VIII. Mientras estaba cercano a la corte aragonesa, el futuro papa tenía dos hijos, Francisco y Teodorina. Fue un papa dócil y débil. Asesinado por una conjura Jerónimo Riario, no fue capaz de reprender Forlí (1488). Ancona se mantuvo en las manos de los húngaros de Mattia Corvino. Perugia estaba dividida entre los Oddi y los Baglioni.

Con Alejandro VI el nepotismo superó todos los límites. Está probado la elección simoníaca. Por la figura de su hija Lucrecia se empeño por encontrarle sistematizaciones adecuadas a su rango. Hace a su hijo Cesar cardenal. Este renunció al estado eclesiástico y siguió su vocación de hombre de armas. Muerto su padre se encontró impreparado y se metió en la ama con una fiebre banal. El otro hijo Juan duque de Gandía fue asesinado y tirado al Tiber. El autor nunca fue descubierto.

Como papa hace discutir una carta, en la cual el sumo pontífice le comunicaba bajo pena de excomunión latae sententiae y maldición eterna si Giulia Farnese, se acostaba con su marido, capitán del ejercito pontificio. La relación con Giulia llevó a su hermano, Alejandro Farnese, el capelo cardenalicio, y después será Pablo III. Le nacieron dos hijos después de ser papa.

Después de un brevísimo pontificado de 26 días de Pío III, fue elegido Giuliano de la Rovere, que para recordar a Julio Cesar, tomo el nombre de Julio II. Tiene que recuperar Bolonia y Perugia. Para reconquistar Faenza, Rávena, Cervia e Rimini negoció con la liga de Cambrai contra Venecia (1508) que fue derrotada en Agnadello (1509).

Se vuelve además contra Francia (.fuera los bárbaros.), que como respuesta reunió la asamblea galicana de Tours (1510) y además hace convocar un concilio en Pisa (1511-12). La liga santa (papa, Venecia, Aragón, Inglaterra) fue derrotada en Rávena (1512). Pero por la muerte del jovencísimo comandante Gaston de Foix, sustituido por el general La Palisse, de hecho los aliados prevalecieron.

 

3.- Las elecciones culturales.

 

Con Nicolás V comenzó el periodo de mayor esplendor de Roma. Sobre el lecho de muerte hizo un discurso muy importante, defendiendo todos los tesoros de la Iglesia.

Nicolás V fundó la Biblioteca Vaticana, proyectó una renovación urbanística radical en Roma, pensó en hacer de nuevo la Basílica de San Pedro. Bajo él Roma llega a ser la capital del Humanismo.

Entre sus sucesores recordamos a Sixto IV que construyó la capilla Sixtina y Julio II. Este pide a Bramante diseñarle una nueva Basílica de s. Pedro, le confió la apertura de la vía Giulia y llamó a Miguel Angel a Roma para la Sixtina y para el propio monumento sepulcral, mientras dejaba a Rafael las habitaciones.

¿Se puede hablar de paganismo de este papado?. No se puede concluir nada si nos referimos a los  desnudos del arte, para el momento el desnudo artístico invitaba a la superación de la realidad, según las coordenadas neoplatónicas. Los contenidos del arte de este periodo son ricos de influencias cristianas. Si pensamos en Ntra. Sra. de la Consolación de Todi (1508) de Bramante, vemos un programa de primera armonía. El neoplatonismo triunfaba en la Sixtina con el las Estancias de Rafael en la exaltación de los príncipes del Bien, Belleza y Verdad.

Puede ser significativo considerar como el ciclo pictórico de la capilla Sixtina se concluye con la embriaguez de Noé. La curia romana en la última mitad del 400 actúa como en un estado de semiconciencia. La recta doctrina, hasta Alejandro VI estuvo siempre salvada. Los comportamientos sexuales de Alejandro VI o belicosos de Julio II no fueron una mera consecuencia de una elección humanísitca. Es grave la ausencia de un grueso religioso. Estos pontífices no imaginaban la irritación del mundo germánico por un fiscalismo que después se gastaba en el lujo más que en el arte, que permitía conductas reprobables. El paganismo no estaba en el arte, sino en los comportamientos.

No está privado de interés considerar la idea del emperador Maximiliano, se quedó viudo, y se quería hacer elegir Papa para unir tiara y cetro. En 1511 pagó 300.000 ducados para comprar los votos en el cónclave. ¿Proyecto, sueño movido por el Espíritu?. Admitida también esta tercera hipótesis (pero los documentos son más favorables a la primera) queremos decir que la relevancia del papado había caído en lo más bajo.

 

4.- Intentos de reforma.

 

Después de Basilea el papado habría debido o podido tomar la iniciativa de la reforma. El pontificado de Nicolás V fue dominado por la preocupación humanística, que al menos intencionalmente miraba a actuar por un cambio benéfico a través del prestigio de la cultura.

Por encargo de Pío II, Domenico Domenich había preparado un importante tratado de reforma, el De reformationibus curiae romanae (1458), en él Domenich consignaba la abolición del cúmulo de los beneficios, del lujo y de los banquetes de la curia. En otra sugería la creación de una omisión de control de las obras de los oficiales de la cura para frenar la avidez y abolir la vanalidad de los oficiales. Sugería de imponer a los obispos la residencia.

Siempre por Pío II, Nicolás Cusano, había redactado un memorial de reforma; en él se aconsejaba la abolición de acumulaciones de beneficios, la cura de los hospitales, la vigilancia sobre los vendedores de indulgencias y reliquias, las represiones de las supersticiones y brujería la visita a los monasterios femeninos. Proponía actuar con una acción quirúrgica para alejar a los funcionarios corruptos de la curia demandando a los curiales la observancia de sus deberes eclesiásticos.

Los sucesores midieron por parte estos proyectos.

El intento supremo fue hecho por el concilio Lateranense V (1512-17). En el discurso inaugural Egidio de Viterbo hace observar que .los hombres deben venir a transformados por las cosas santas y no las cosas santas de los hombres..

En 1513 los dos camalduenses, Giustiniani y Querini, habían presentado un memorial de reforma que llevaba un proyecto de reforma muy amplia, el Libellus ad Leonem X. La obra de reforma debía renovar la Iglesia para que estuviese lista para evangelizar las nuevas tierras de América. Para realizarlo la Iglesia habría debido acogerse a las potencias europeas y procurar la formación de un clero indígena. Aconsejaban de formar el clero no sobre la escolástica, sino sobre la Sagrada Escritura, que habría debido ser traducida a la lengua viva, los Padres y Concilios. Sugerían un mayor control de los candidatos a las órdenes, la reforma de los religiosos, la unión de los Benedictinos, la introducción de la lengua nacional en la liturgia, la convocación de sínodos y de concilios ecuménicos cada cinco años, la visita a las diócesis por parte de los legados pontificios.

El concilio no fue a propósito, aprobó cualquier buen decreto sobre las tasas curiales, sobre la nómina de los obispos, sobre la instrucción religiosa, sobre montes de piedad, sobre la censura de los libros y de la predicación. 

Se curó con medicina muy blanda a un enfermo muy grave, pero no se quería amputar el tumor. No se hizo nada contra el cúmulo de los beneficios, contra la falta de residencia y el laxismo de tantos eclesiásticos.

 

5.- La cristiandad.

 

En el panorama internacional dos eran los problemas: la amenaza turca en Oriente, y los nuevos espacios en Occidente.

El papado se empeñó con celo por la cruzada. La caída de Constantinopla (1453) había afligido a Nicolás V que indica inútilmente una cruzada. Más determinado fue Calixto III, que ayudó a Juan Corvino en la batalla de Belgrado (1456) donde Mahoma II fue derrotado. La fiesta de la Transfiguración fue instituida como recuerdo de este hecho.

Pío II pensó en un modo más moderno, y convocó una conferencia de jefes de estado en Mantua (1459) para la cruzada. Muere en Ancona contemplando una flota que jamás partiría.

Bajo Pablo II se tiene la caída de Negroponte (1470) y la invasión de Albania. El sucesor, Sixto IV, ve llegar a los turcos sobre Isonzo

Aunque el papado fue activo y presente; fue el último bastión de la cristiandad, pero en el Occidente en vez de tomar la iniciativa de las misiones, como hicieron con los mogoles, recurre a la solución del patronato, delegando a los estados ibéricos esta espléndida oportunidad.

También en este sector prevalece la lógica política más que la religiosa. Se verifica que el error del papado del segundo 400 fue el haber descuidado la .cura de almas..

Para entender el cambio que se dio en pocos años, entre el 1517 y 1545, fecha de la apertura del Concilio de Trento, creo que el documento más impresionante sea el Juicio Universal de Miguel Angel (1536-41). En un espacio sin moldura, abierto al infinito, se abre la escena de la conclusión de la historia. En el centro Cristo que, de frente a una humanidad aterrorizada, se aleja de sí cuantos han obrado el mal. Una atmósfera nueva, cargada de remordimiento y de miedo, de implorar la salvación y también de esperanza sustituye a aquella irenea del renacimiento. Con el 1527, la armonía humanística ha terminado. Los hombres como Erasmo debían de quedarse a parte. Deben entrar en escena autores como Lutero e Ignacio, Calvino y Felipe Neri, Isabel de Inglaterra y Teresa de Ávila, Protagonista de una otra historia.

 

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Portugal.

 

San Juan de Dios 1550

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

 


Fundador (1495-1550) Juan Ciudad Duarte nació de padres humildes en Montemayor el Nuevo (Portugal), el año 1495. Eran años de efervescencia, al reclamo de los nuevos descubrimientos.

Juan partió de su pueblo cuando sólo tenía ocho años. Entró en España y se quedó en Oropesa. Más tarde seguiría su aventura. Entra a servir en casa de un rico propietario. El dueño le propone un ventajoso matrimonio con su hija. Juan no quiere atarse y desaparece. Se alista en el ejército. Lucha como San Ignacio en Fuenterrabía.

Sufre muchas peripecias. Por un descuido es expulsado y regresa a Oropesa. Vuelve al ejército contra los turcos y llega hasta Viena. A la vuelta pasa por su pueblo. Luego reside en Sevilla, Ceuta, Gibraltar y Algeciras, siempre con ocupaciones diversas. Su vida es una perpetua aventura. A los 42 años llega a Granada. Allí se realizó su conversión. «Granada será tu cruz», le dice el Señor. Desde ahora se llamará Juan de Dios.

Predicaba en Granada San Juan de Ávila, y con tales colores y tonos predicó sobre la belleza de la virtud y sobre la fealdad del pecado, con tantos ardores habló sobre el amor de Dios, que Juan se sintió como herido por un rayo. Se tiraba por el suelo, mientras repetía: «Misericordia, Señor, misericordia». Quemó los libros que vendía de caballería, repartió los piadosos, lo dio todo, y corrió por las calles de la ciudad descalzo y gritando sus pecados y su arrepentimiento como uno que ha perdido el juicio.

Sólo Juan de Ávila que le animó a encauzar aquellos arrebatos en alguna obra permanente de caridad. Y Juan concentró ahora todo su entusiasmo en una nueva Orden: La Orden de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios. «Haceos el bien, hermanos», repetía sin cesar. Sus primeros compañeros los reclutó el fundador entre la gente más desarrapada: un alcahuete, un asesino, un espía y un usurero. Esa es la fuerza del amor.

Un converso que saca del fango a cuatro truhanes y los hace héroes cristianos. Sobre estas cuatro columnas apoyará su obra. Peregrina a Guadalupe. Vuelve a Granada y recoge los primeros enfermos. Es el precursor de la beneficencia moderna. Acoge a los enfermos, los cura, los limpia, los consuela, les da de comer. Todo es limpieza, orden y paz en la casa. Por la noche mendiga por la ciudad para los enfermos. Todos se le abren. Todos le ayudan.

Es muy expresivo el cuadro de Murillo: va el Santo con el cesto lleno por la ciudad, carga con un enfermo ulceroso que representa a Jesucristo y un ángel le sostiene y le guía. Un día se declaró un incendio en el Hospital. Había peligro de que todos los enfermos quedaran abrasados. Juan de Dios, desoyendo a los prudentes, se metió en el fuego, dispuesto a dar la vida, cogió uno a uno sobre sus espaldas y los salvó a todos. A él únicamente se le chamuscaron los vestidos. Las llamas de su amor fueron más fuertes que el fuego.
Murió en Granada el año 1550.

 

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San Juan de Ávila, sacerdote (1500 1569)

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

¡Laudetur Iesus Christus!

 

Nació en Almodóvar del Campo. Hizo estudios de Teología y Derecho en Salamanca y Alcalá. Ya sacerdote en 1525, mira como posibilidad la difusión del Evangelio en las Indias y mantiene contacto con los dominicos -principalmente con Garcés.-

Pero el sur de España fue su parcela de siembra. En Écija comienza su predicación y a leer públicamente las epístolas de san Pablo, reúne niños en la misma casa donde se hospeda para enseñarles el catecismo, a los mayores les comenta la Pasión y junta a un grupo de sacerdotes celosos, predicadores y austeros.-

Lo mismo hizo en Alcalá de Guadaira. Su actividad poco común, y la claridad en la doctrina conjugada con la ascética personal más dura le valieron la envidia; por eso no pudo publicar con su firma el conjunto de libros espirituales, entre ellos uno sobre el modo de rezar el rosario; la traducción del Kempis que por largo tiempo se atribuyó al también dominico Luis de Granada.

Su actividad se traslada a Córdoba y luego a Granada donde, ya como maestro, tiene sitio y parte apostólica activa en la universidad recién creada por el arzobispo don Gaspar de Ávalos. Es ya todo un movimiento sacerdotal de predicadores y confesores cuyo director es el Maestro Ávila que les inculca frecuencia en la confesión, amor a la Eucaristía, oración, contemplación de la Pasión de Cristo y familiaridad con las Sagradas Escrituras.

Tan popular es su figura, tan evangélico su mensaje, tan claro su ejemplo, tan sincera su entrega y tan cargado de frutos su celo que el jesuitismo incipiente se plantea seriamente incorporarlo a sus filas para el bien de la Iglesia y del Reino.-

Llegaron las enfermedades con su compañía de achaques, limitación y dolores que ya no desaparecerán hasta la muerte. Entonces se plantea Juan dejar a la Compañía la herencia de hombres y colegios, pero la persecución del cardenal Silíceo, obliga a tomar precauciones a la Compañía ante los conversos y cristianos nuevos.
Murió Juan de Ávila el 10 de mayo de 1569 con humildad y piedad ejemplar, repitiendo los nombres de Jesús y María. Fue beatificado en 1894; Pío XII lo proclama patrón del clero español y lo canoniza Pablo VI en 1970, el 31 de mayo.

 

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SAN FRANCISCO DE BORJA 1510 1572

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica


Duque Gandía, Marqués de Lombay, Virrey de Cataluña y Grande España de la noble y turbulenta estirpe de los Borgias, bisnieto del papa Alejandro VI, de no muy feliz memoria, gran señor, cortesano, amigo del emperador Carlos, que cambió todo el oro del mundo por seguir a ese Señor que nunca habría de faltarle.-

Nació Francisco en Gandía el 10 de octubre de 1510. Su vida discurrió durante treinta y seis años en una constante entrega al servicio de la Corte de Carlos V, con cuyo hijo Felipe II mantuvo estrecha amistad, y su propia familia, sin que todo ello supusiera postergación alguna su recia vida de hombre de fe.-

Pero Dios fue llamando repetidamente a las puertas de su alma, siendo los momentos claves la muerte de la reina y de su propia esposa, Leonor de Castro - de la que tuvo ocho hijos -. La muerte de la emperatriz Isabel, su bienhechora, provocó una de las frases más célebres en los anales de la santidad, «No servir a señor que se pueda morir».-

Aún hubo de esperar para arreglar todos sus múltiples asuntos antes de poder seguir esa llamada sellándola con los votos de la vida religiosa. Por fin, el 30 de agosto de 1550 parte para Roma, haciendo sonar el estampido del que decía San Ignacio que no había oídos capaces de captarlo en el mundo. –

Al año siguiente, culminando los estudios comenzados mucho antes recibe el sacerdocio. Su primera Misa registró ya una ingente multitud de asistentes que se apretaban para ver con sus propios ojos al que llamaban el Duque Santo. –

Santa, en efecto, fue su humilde vida de jesuita en la que buscaba con avidez los trabajos más simples como barrer, ayudar en la cocina, acarrear la leña... Pero Dios hacía brillar sus obras llegando a convertirse en el apóstol de Guípúzcoa, durante su período de estancia en Oñate, y más tarde llamándole nuevamente a negocios de mayor trascendencia ante los ojos del mundo: fue nombrado por Ignacio comisario general, con autoridad sobre toda la Compañía de Jesús de España y Portugal (1554).-

Con todo, tampoco le faltaron a Borja las contradicciones: ante la animosidad creciente en España por sus decisiones, el sucesor de Ignacio, Diego Laínez, le llamó a Roma (1558), donde, tras alguna breve estancia nuevamente en España, se dedicó a la predicación. En 1565 es designado como Superior General de la Orden, cargo en el que atendió con preferencia a la orientación de los noviciados, el fomento de la vida de piedad y la organización de los estudios; a la vez que actuaba como hombre de confianza del papa Pío V en varias legaciones.-

Francisco ilustró así el apellido de su familia, puntal de la leyenda negra de la Iglesia, en un sentido opuesto al de sus famosos antepasados; no sólo porque opuso santidad a libertinaje y cinismo, sino también porque contrapesa la pompa mundana y señorial de los suyos con su aniquilamiento voluntario, desgastándose en ingratas tareas que le consumen hasta su muerte en la noche del 30 de septiembre al 1 de octubre de 1572.


Siglos después, como para borrar cualquier residuo de grandezas visibles, la revolución comunista republicana, además de quemar monasterios, iglesias, bibliotecas, obras de arte y culturales, etc. aventará sus reliquias en el Madrid de 1936.-

 

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S. S. Benedicto P.P. XVI: Oh Cristo, eres la alegría de nuestra fe. MMV.

 

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Desde hace 2000 años. -y a pesar de tanta calumnia, mentira y desprecio- hacia la Iglesia de Jesucristo, vemos que: “El cariño de Dios nos sostiene en el desierto de la historia” S.S. Juan Pablo II – Magno – Pontifex Max.

 

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Citar continuamente la Biblia, allí es donde está el triunfo de la fe en Jesucristo, enseñada por su ‘única y católica Iglesia’ hace dos mil años ininterrumpidos.

 

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Urge un "rearme moral", pero éste implica un "rearme intelectual". Es urgente ponerse a pensar, aprender a pensar, enseñar a pensar, a pequeños y grandes.

 

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“La humanidad vive en este tiempo una de sus paradojas más preocupantes: de una parte se logran siempre nuevas y positivas metas en el campo económico, el científico y el tecnológico, pero por la otra se constata el crecimiento de la pobreza”. 

Prevalezca un sentido de solidaridad hacia los más desfavorecidos y que se abandonen los intereses locales y la lógica del poder”.  

“El progreso técnico, aunque necesario, no lo es todo; el verdadero progreso es aquel que salvaguarda la dignidad del ser humano en su totalidad”. 

“Fundar relaciones internacionales sobre el respeto de la persona y los principios cardinales de la convivencia, la fidelidad a los pactos y sobre la recíproca aceptación de los pueblos como miembros de la familia humana”

S. S. Benedicto XVI – Pont. Max. MMV.XI.XXIV

 

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--Ante la búsqueda actual de espiritualidad, mucha gente recurre a la meditación trascendental. ¿Qué diferencia hay entre la meditación trascendental y la meditación cristiana?

--Cardenal Ratzinger: En pocas palabras, diría que lo esencial de la meditación trascendental es que el hombre se expropia del propio yo, se une con la universal esencia del mundo; por tanto, queda un poco despersonalizado. Por el contrario, en la meditación cristiana no pierdo mi personalidad, entro en una relación personal con la persona de Cristo, entro en relación con el «Tú» de Cristo, y de este modo este «yo» no se pierde, mantiene su identidad y responsabilidad. Al mismo tiempo se abre, entra en una unidad más profunda, que es la unidad del amor que no destruye. Por tanto, diría en pocas palabras, simplificando un poco, que la meditación trascendental es impersonal, y en este sentido «despersonalizante». Mientras que la meditación cristiana es «personalizante» y abre a una unidad profunda que nace del amor y no de la disolución del yo. Roma 2002.11.30

 

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--Usted es prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, lo que antes se llamaba la Inquisición. Mucha gente desconoce los dicasterios vaticanos. Creen que es un lugar de condena. ¿En qué consiste su trabajo?

--Cardenal Ratzinger: Es difícil responder a esto en dos palabras. Tenemos dos secciones principales: una disciplinar y otra doctrina.

La disciplinar tiene que ocuparse de problemas de delitos de sacerdotes, que por desgracia existen en la Iglesia. Ahora tenemos el gran problema de la pederastia, como sabéis. En este caso, debemos sobre todo ayudar a los obispos a encontrar los procedimientos adecuados y somos una especie de tribunal de apelación: si uno se siente tratado injustamente por el obispo, puede recurrir a nosotros.

La otra sección, más conocida, es doctrinal. En este sentido, Pablo VI definió nuestra tarea como «promover» y «defender» la fe. Promover, es decir, ayudar el diálogo en la familia de los teólogos del mundo, seguir este diálogo, y alentar las corrientes positivas, así como ayudar a las tendencias menos positivas a conformarse con las tendencias más positivas. La otra dimensión es defender: en el contexto del mondo de hoy, con su relativismo, con una oposición profunda a la fe de la Iglesia en muchas partes del mundo, con ideología agnóstica, atea, etc., la pérdida de la identidad de la fe tiene lugar con facilidad. Tenemos que ayudar a distinguir auténticas novedades, auténticos progresos, de otros pasos que implican una pérdida de identidad de la fe.

Tenemos a disposición dos instrumentos muy importantes para este trabajo, la Comisión Teológica Internacional, con 30 teólogos propuestos por cinco años a propuesta de los obispos; y la Comisión Bíblica, con 30 exegetas, también ellos propuestos por los obispos. Son foros de discusión para los teólogos para encontrar por así decir un entendimiento internacional incluso entre las diferentes escuelas de teología, y un diálogo con el Magisterio.

Para nosotros es fundamental la colaboración con los obispos. Si es posible, deben resolver los problemas los obispos. Pero con frecuencia se trata de teólogos que tienen fama internacional y, por tanto, el problema supera las posibilidades de un obispo, de modo que es llevado a la Congregación. Aquí promovemos el diálogo con estos teólogos para llegar, si es posible, a una solución pacífica. Sólo en poquísimos casos se da una solución negativa. Roma 2002.11.30

 

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La presencia de Dios que es “roca, fortaleza, escudo, baluarte”, conforta a los justos y los exhorta a afrontar las situaciones difíciles, cuando a la prepotencia de los impíos, a los riesgos y hostilidades, al aislamiento, la ironía y el desprecio, se asocia la mediocridad, el desánimo y el cansancio.

 

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No hay vida humana sin libertad, se entiende no sin una absoluta sino sin cierta dosis, mayor o menor, de ella. Sí cabe vida humana sin libertad política. Defender la libertad, amarla, tomársela no es sólo un asunto político. Pero existe otra forma de corromper la libertad aún más peligrosa y consiste, cosa bastante usual, en entenderla como ausencia de normas o ideales, e incluso como pura insumisión. En una de sus versiones, se pretende que sólo la inexistencia de la verdad en sentido religioso o moral permitiría la libertad. Según esta paradójica pretensión, y en contra de la idea cristiana, sería la verdad lo que nos haría siervos. En suma, que la libertad vendría a ser el ilimitado derecho a hacer nuestra real gana, por utilizar la hispánica expresión.

 

Solo la verdad puede hacernos libres, como lo enseña Jesucristo.

 

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“Lo que el hombre piensa de sí mismo depende de que exista Dios o no. Me parece que la libertad y dignidad del hombre dependen de que pueda decir que hay ciertas cosas que no está dispuesto a hacer”. ROBERT SPAEMANN

 

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Sobre la libertad, a la cual nos llama la gracia del Salvador, no debe hablarse de paso y negligentemente, dice San Agustín. Consejo de hombre de tanta autoridad intelectual no es bueno que caiga en saco roto.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

 

¡Que tu conducta nunca de motivos de injustificada inquietud a la creación, de la que tú eres el rey!

 

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Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

 

Gracias por venir a visitarnos

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

 

Recomendamos vivamente: Al caer de la tarde - es un ramillete de reflexiones al hilo de la liturgia de Adviento, que escribe Cristina González Alba para la colección Hablar con Jesús, de la editorial Desclée De Brower. El hilo conductor es despertar y empezar a caminar, con la mirada puesta en Jesús de Nazaret.

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Recomendamos vivamente: MI QUERIDA IGLESIA SANTA Y PECADORA - Decía José Luis Martín Descalzo que «nuestros pecados manchan tan poco la Iglesia como las manchas al sol». En este espíritu ha escrito Mariano Purroy Mi querida Iglesia, santa y pecadora (Edibesa), una mirada positiva y realista sobre los pecados de los cristianos y el perdón de Cristo.

 

Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación,  lo que se pretende desde aquí es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz.

 

 

 

Aspiramos a superarnos, a corregirnos, a hacer bien lo que todavía hacemos mal, a dejar de hacer mal lo que ya deberíamos hacer mejor que nadie. Tenemos aún muchos defectos, y por ello pedimos públicamente disculpas a nuestros lectores.

 

Compendio del Catecismo de la Iglesia católica
La fe de los sencillos - Una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia. 2005.
¡No falte en el bolsillo de cada cristiano para aprenderlo!

Creer, celebrar, vivir y orar, esta y no más es la fe cristiana desde hace 2000 años, enseñada por la Iglesia Católica sin error porque Cristo la ilumina y sólo Él la guía.

 

 

 

Las estampas, grabados o dibujos que adornan o documentan esta página, no corresponden ‘necesaria e ineludiblemente’ al texto presentado; tienen por finalidad –a través del arte- hacer agradable la presentación. Gracias. +

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).