Wednesday 29 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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«La historia es el testimonio de los tiempos, la luz de la verdad, la vida de la memoria, la maestra de la vida y nuncio de la antigüedad». Cicerón

 

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Se perfilan así diversos interrogantes: ¿se puede hacer pesar sobre la conciencia actual una culpa vinculada a fenómenos históricos irrepetibles, como las cruzadas o la inquisición? ¿No es demasiado fácil juzgar a los protagonistas del pasado con la conciencia actual (como hacen escribas y fariseos, según Mt 23,29-32), como si la conciencia moral no se hallara situada en el tiempo? ¿Se puede acaso, por otra parte, negar que el juicio ético siempre tiene vigencia, por el simple hecho de que la verdad de Dios y sus exigencias morales siempre tienen valor? Cualquiera que sea la actitud a adoptar, ésta debe confrontarse con estos interrogantes y buscar respuestas que estén fundadas en la revelación y en su transmisión viva en la fe de la Iglesia. La cuestión prioritaria es, por tanto, la de esclarecer en qué medida las peticiones de perdón por las culpas del pasado, sobre todo cuando se dirigen a grupos humanos actuales, entran en el horizonte bíblico y teológico de la reconciliación con Dios y con el prójimo.  

 

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“...Hemos de llevar el pasado, sin faltar al recuerdo, a su propia situación de tiempo ya fenecido, evaluando lo más correctamente que podamos su influencia o herencia en el presente. Sólo así se construirá con cierta libertad el futuro, pero, para conseguirlo, hay que acabar con las falsificaciones de la Historia”. Miguel Ángel Ladero Quesada, de la Real Academia de la Historia - 2002.-

 

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DISCERNIR - A todos se les pide el saber cultivar un atento discernimiento y una constante vigilancia, madurando una sana capacidad crítica ante la fuerza persuasiva de tantos medios de comunicación que no cesan de inventar, suponer o repetir ‘leyendas negras’, difamaciones o mentiras históricas… mienten sabiendo de mentir.

Los que escuchan no deben ser obligados a imposiciones ni compromisos, engaño o manipulación. Jesús enseña que la comunicación es un acto moral “El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado” (Mt 12, 35-37).

“Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. […]No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen” (Ef 4, 25.29).


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En Dover, Pennsilvania, USA. se ha llevado a cabo la última defensa de las teorías de Darwin, en un juicio en la que una asociación de padres quería introducir en la clase de ciencias la impartición de la teoría de “el diseño inteligente”, de corte totalmente creacionista. Menos mal que el juez desestimó la propuesta precisamente porque la misma idea no podía ser considerada como ciencia. ¿Cuando ocurrió esto? ¿En 1890? ¿En 1910 acaso? No, en 2005.

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Faltas del pasado - No podemos ocultar que muchos que profesaban ser discípulos de Jesús han cometido errores a lo largo de la historia. Con frecuencia, ante problemas graves, han pensado que primero se debía mejorar la tierra y después pensar en el cielo. La tentación ha sido considerar que, ante necesidades urgentes, en primer lugar se debía actuar cambiando las estructuras externas. Para algunos, la consecuencia de esto ha sido la transformación del cristianismo en moralismo, la sustitución del creer por el hacer. Por eso, mi predecesor de venerada memoria, Juan Pablo II, observó con razón: «La tentación actual es la de reducir el cristianismo a una sabiduría meramente humana, casi como una ciencia del vivir bien. En un mundo fuertemente secularizado, se ha dado una “gradual secularización de la salvación”, debido a lo cual se lucha ciertamente en favor del hombre, pero de un hombre a medias, reducido a la mera dimensión horizontal. En cambio, nosotros sabemos que Jesús vino a traer la salvación integral»[Enc.Redemptoris missio.]

S.S. Benedicto PP XVI: MMVI.

 

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En la opinión pública la imagen de la Inquisición representa casi el símbolo de ese antitestimonio y escándalo. ¿En qué medida esta imagen es fiel a la realidad? Antes de pedir perdón, es necesario tener un conocimiento exacto de los hechos y situar las faltas con respecto a las exigencias evangélicas allí donde se encuentran efectivamente. Por esta razón, el Comité se dirigió a historiadores cuya competencia científica se reconoce universalmente.

2. La insustituible contribución de los historiadores representa, para los teólogos, una invitación a reflexionar sobre las condiciones de vida del pueblo de Dios en su camino histórico.
Una distinción guiará la reflexión crítica de los teólogos:  la distinción entre el auténtico sensus fidei y la mentalidad dominante en una época determinada, que puede haber influido en su opinión.

El sensus fidei es el que debe proporcionar los criterios para un juicio equilibrado sobre el pasado de la vida de la Iglesia.

3. Este discernimiento es posible precisamente porque con el paso del tiempo la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, percibe con una conciencia cada vez más viva cuáles son las exigencias de su conformidad con el Esposo. Así, el concilio Vaticano II pudo expresar la "regla de oro" que orienta la defensa de la verdad, tarea que corresponde a la misión del Magisterio:  "La verdad no se impone sino por la fuerza de la misma verdad, que penetra, con suavidad y firmeza a la vez, en las almas" (Dignitatis humanae, 1. Esta afirmación está citada en la Tertio millennio adveniente, 35).
La institución de la Inquisición fue abolida. Como dije a los participantes en el Congreso, los hijos de la Iglesia no pueden dejar de considerar, con espíritu de arrepentimiento, la "aceptación, manifestada especialmente en algunos siglos, de métodos de intolerancia e incluso de violencia en el servicio a la verdad" (n. 4:  L´Osservatore Romano, edición en lengua española, 6 de noviembre de 1998, p. 2; cf. Tertio millennio adveniente, 35).

Es evidente que este espíritu de arrepentimiento conlleva el firme propósito de buscar en el futuro los caminos del testimonio evangélico que es preciso dar a la verdad.

4. El 12 de marzo de 2000, con ocasión de la celebración litúrgica que marcó la Jornada del perdón, se pidió perdón por los errores cometidos en el servicio a la verdad a través del recurso a métodos no evangélicos. La Iglesia debe desempeñar este servicio imitando a su Señor, manso y humilde de corazón. La oración que dirigí en esa ocasión a Dios contiene los motivos de una petición de perdón que vale tanto para los
dramas vinculados a la Inquisición como para las heridas de la memoria, que son su consecuencia.

"Señor, Dios de todos los hombres, en algunas épocas de la historia los cristianos a veces han transigido con métodos de intolerancia y no han seguido el gran mandamiento del amor, desfigurando así el rostro de la Iglesia, tu Esposa. Ten misericordia de tus hijos pecadores y acepta nuestro propósito de buscar y promover la verdad en la dulzura de la caridad, conscientes de que la verdad sólo se impone con la fuerza de la verdad misma. Por Cristo nuestro Señor".

 

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En la libertad para construir el futuro, conociendo el pasado.

 

En efecto, la imposibilidad de acceder a la totalidad de la verdad partiendo de una disciplina particular es una convicción hoy ampliamente compartida. Por consiguiente, es necesaria la colaboración entre representantes de las diversas ciencias. Además, en cuanto se afronta un asunto complejo, los investigadores sienten la necesidad de aclaraciones recíprocas, respetando obviamente las competencias de cada uno. Por este motivo, la Comisión histórico-teológica para la preparación del gran jubileo con razón ha considerado que no podía reflexionar de modo adecuado sobre el fenómeno de la Inquisición sin escuchar antes a expertos en las ciencias históricas, cuya competencia fuera reconocida universalmente.

 

4. Amables señoras y señores, el problema de la Inquisición pertenece a un período difícil de la historia de la Iglesia, al que ya he invitado a los cristianos a volver con corazón sincero. En la carta apostólica Tertio millennio adveniente escribí textualmente: «Otro capítulo doloroso sobre el que los hijos de la Iglesia deben volver con ánimo abierto al arrepentimiento está constituido por la aceptación, manifestada especialmente en algunos siglos, de métodos de intolerancia e incluso de violencia en el servicio a la verdad» (n. 35).

La cuestión, que guarda relación con el ámbito cultural y las concepciones políticas del tiempo es, en su raíz, exquisitamente teológica y supone una mirada de fe a la esencia de la Iglesia y a las exigencias evangélicas, que regulan su vida. Ciertamente, el Magisterio de la Iglesia no puede proponerse realizar un acto de naturaleza ética, como es la petición de perdón, sin antes informarse exactamente sobre la situación de ese tiempo. Pero tampoco puede apoyarse en las imágenes del pasado transmitidas por la opinión pública, ya que a menudo tienen una sobrecarga de emotividad pasional que impide un diagnóstico sereno y objetivo. Si no tuviera en cuenta esto, el Magisterio faltaría a su deber fundamental de respetar la verdad. Por eso, el primer paso consiste en interrogar a los historiadores, a los que no se les pide un juicio de naturaleza ética, que sobrepasaría el ámbito de sus competencias, sino que contribuyan a la reconstrucción lo más precisa posible de los acontecimientos, de las costumbres y de la mentalidad de entonces, a la luz del marco histórico de la época.

Sólo cuando la ciencia histórica haya podido reconstruir la verdad de los hechos, los teólogos y el mismo Magisterio de la Iglesia estarán en condiciones de dar un juicio objetivamente fundado.

 

En este marco, deseo agradeceros sinceramente el servicio que habéis prestado con plena libertad y os manifiesto una vez más toda la estima de la Iglesia por vuestro trabajo. Estoy convencido de que contribuye de modo eminente a la verdad y, así, también aporta una contribución indirecta a la nueva evangelización.

5. Para concluir, quisiera haceros partícipes de una reflexión, que me interesa particularmente. La petición de perdón, de la que tanto se habla en este período, atañe en primer lugar a la vida de la Iglesia, a su misión de anunciar la salvación, a su testimonio de Cristo, a su compromiso en favor de la unidad, en una palabra, a la coherencia que debe caracterizar a la existencia cristiana. Pero la luz y la fuerza del Evangelio, del que vive la Iglesia, pueden iluminar y sostener, de modo sobreabundante, las opciones y las acciones de la sociedad civil, en el pleno respeto a su autonomía. Por este motivo, la Iglesia no deja de trabajar, con los medios que le son propios, en favor de la paz y de la promoción de los derechos del hombre. En el umbral del tercer milenio, es legítimo esperar que los responsables políticos y los pueblos, sobre todo los que se hallan implicados en conflictos dramáticos, alimentados por el odio y el recuerdo de heridas a menudo antiguas, se dejen guiar por el espíritu de perdón y reconciliación testimoniado por la Iglesia, y se esfuercen por resolver sus contrastes mediante un diálogo leal y abierto.

Confío este deseo mío a vuestra consideración y a vuestra oración. Y, al tiempo que invoco sobre cada uno la constante protección divina, os aseguro mi recuerdo en la oración y de buen grado os imparto a vosotros y a vuestros seres queridos una especial bendición apostólica. 31.10.1998 S. S. Juan Pablo II . Magno

 

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Recomendamos vivamente: EDICIONES RIALP, MADRID, Beatriz Comella,

La Inquisición española, 1998. Con este libro la autora sintetiza la historia y el funcionamiento de la Inquisición española con rasgos esenciales del contexto religioso, social y económico.

 

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De hombres, hechos, notas y acontecimientos de tal época para comprender el contexto:

 

Para penetrar la ‘inquisición´ 2º

 

 

Santiago de Saviglinao 1395 1495

«Dilexit Ecclesiam» (amó a la Iglesia Católica).

 

En 1466 fue nombrado como inquisidor, cargo que era fatigoso, peligroso y difícil; sin embargo, Santiago aceptó pese a que ya contaba con sesenta años, y lo desempeñó sin queja alguna por cerca de treinta años.- En agosto de 1495, falleció Santiago, a los cien años de edad. Todo el pueblo acudió a venerar sus restos.

 

BEATO SANTIAGO DE SAVIGLIANO Santiago Taparelli nació en Savigliano del Piamonte en 1395. Era un joven de gran encanto personal y ágil inteligencia.- Hizo sus estudios en la Universidad de Turín de la que llegó a ser profesor. Predicó en todo el Piamonte con gran éxito; con sus sermones obtuvo la conversión de muchos herejes, la reforma de numerosos pecadores y la edificación de los buenos cristianos.- Tal éxito llamó la atención del Beato Amadeo, duque de Saboya, quien lo nombró predicador de la corte. Santiago siguió alentando al santo en los años que sucedieron a su abdicación.- En 1466 fue nombrado como inquisidor, cargo que era fatigoso, peligroso y difícil; sin embargo, Santiago aceptó pese a que ya contaba con sesenta años, y lo desempeñó sin queja alguna por cerca de treinta años.- En agosto de 1495, falleció Santiago, a los cien años de edad. Todo el pueblo acudió a venerar sus restos. Su culto fue confirmado en 1856.

 

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ABORTO - 1316 AÑO - Don Antonio Pellicer, co-director del Instituto Valenciano de Infertilidad, ha declarado a ABC: «Tenemos más de setenta mil embriones congelados que nadie va a reclamar». La pregunta es: ¿y qué va a pasar con ellos? La otra pregunta es: ¿qué está ocurriendo en una sociedad donde ocurre esto? En el Martín Pérez, libro de las confesiones, de 1316, se lee esta recomendación al confesor: «Del quinto Mandamiento que es non matarás, demandarás si mató ome o si fue en muerte del, o si dio consejo o ayuda; si mató criatura en el vientre dentro o después que fue nasçida e antes que fuese baptezada, que es mayor pecado». A lo peor, hay quien cree que eso era pecado sólo en 1316.

 

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La interpretación de la historia

 

¿Cuáles son las condiciones de una correcta interpretación del pasado desde el punto de vista del conocimiento histórico? Para determinarlas hay que tener en cuenta la complejidad de la relación que existe entre el sujeto que interpreta y el pasado objeto de interpretación 65; en primer lugar se debe subrayar la recíproca extrañeza entre ambos. Eventos y palabras del pasado son ante todo «pasados»; en cuanto tales son irreductibles totalmente a las instancias actuales, pues poseen una densidad y una complejidad objetivas, que impiden su utilización únicamente en función de los intereses del presente. Hay que acercarse, por tanto, a ellos mediante una investigación histórico‑crítica, orientada a la utilización de todas las informaciones accesibles de cara a la reconstrucción del ambiente, de los modos de pensar, de los condicionamientos y del proceso vital en que se sitúan aquellos eventos y palabras, para cerciorarse así de los contenidos y los desafíos que, precisamente en su diversidad, plantean a nuestro presente.

 

En segundo lugar, entre el sujeto que interpreta y el objeto interpretado se debe reconocer una cierta copertenencia, sin la cual no podría existir ninguna conexión y ninguna comunicación entre pasado y presente; esta conexión comunicativa está fundada en el hecho de que todo ser humano, de ayer y de hoy, se sitúa en un complejo de relaciones históricas y necesita, para vivirlas, de una mediación lingüística, que siempre está históricamente determinada. ¡Todos pertenecemos a la historia! Poner de manifiesto la copertenencia entre el intérprete y el objeto de la interpretación, que debe ser alcanzado a través de las múltiples formas en las que el pasado ha dejado su testimonio (textos, monumentos, tradiciones...), significa juzgar si son correctas las posibles correspondencias y las eventuales dificultades de comunicación con el presente, puestas de relieve por la propia comprensión de las palabras o de los acontecimientos pasados; ello requiere tener en cuenta las cuestiones que motivan la investigación y su incidencia sobre las respuestas obtenidas, el contexto vital en que se actúa y la comunidad interpretadora, cuyo lenguaje se habla y a la cual se pretenda hablar. Con tal objetivo es necesario hacer refleja y consciente en el mayor grado posible la precomprensión, que de hecho se encuentra siempre incluida en cualquier interpretación, para medir y atemperar su incidencia real en el proceso interpretativo.

 

Finalmente, entre quien interpreta y el pasado objeto de interpretación se realiza, a través del esfuerzo cognoscitivo y valorativo, una ósmosis («fusión de horizontes»), en la que consiste propiamente la comprensión. En ella se expresa la que se considera inteligencia correcta de los eventos y de las palabras del pasado; lo que equivale a captar el significado que pueden tener para el intérprete y para su mundo. Gracias a este encuentro de mundos vitales, la comprensión del pasado se traduce en su aplicación al presente: el pasado es aprehendido en las potencialidades que descubre, en el estímulo que ofrece para modificar el presente; la memoria se vuelve capaz de suscitar nuevo futuro.

 

A una ósmosis fecunda con el pasado se accede merced al entrelazamiento de algunas operaciones hermenéuticas fundamentales, correspondientes a los momentos ya indicados de la extrañeza, de la copertenencia y de la comprensión verdadera y propia. Con relación a un «texto» del pasado, entendido en general como testimonio escrito, oral, monumental o figurativo, estas operaciones pueden ser expresadas del siguiente modo: «1) comprender el texto, 2) juzgar la corrección de la propia inteligencia del texto y 3) expresar la que se considera inteligencia correcta del texto» 66. Captar el testimonio del pasado quiere decir alcanzarlo del mejor modo posible en su objetividad, a través de todas las fuentes de que se pueda disponer; juzgar la corrección de la propia interpretación significa verificar con honestidad y rigor en qué medida pueda haber sido orientada, o en cualquier caso condicionada, por la precomprensión o por los posibles prejuicios del intérprete; expresar la interpretación obtenida significa hacer a los otros partícipes del diálogo establecido con el pasado, sea para verificar su relevancia, sea para exponerse a la confrontación con otras posibles interpretaciones.

 

Para que la Iglesia realice un adecuado examen de conciencia histórico delante de Dios, con vistas a la propia renovación interior y al crecimiento en la gracia y en la santidad, es necesario que sepa reconocer las «formas de antitestimonio y de escándalo» que se han presentado en su historia, en particular durante el último milenio. No es posible llevar a cabo una tarea semejante sin ser conscientes de su relevancia moral y espiritual. Ello exige la definición de algunos términos clave, además de la formulación de algunas precisiones necesarias en el plano ético. MM.

 

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Vale recordar que en Francia la pena capital continúo siendo ejercida hasta el año 1976; en algunos países africanos la desaparición de brujas persiste hoy por métodos que van del asesinato, envenenamiento, ahorcamiento, o por el fuego a través de armas o fogeras. 2006

 

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Ni la Inquisición fue tan sanguinaria como asegura su leyenda negra, ni la Iglesia puede volver la vista ante uno de los capítulos más negros de su historia. Esta fue la conclusión a la que llegaron ayer los teólogos e historiadores reunidos en la Ciudad del Vaticano para presentar un extenso libro, «Inquisición», que se ha convertido en el primer estudio analítico sobre la polémica institución presentado en la Santa Sede. El Papa, que quiso expresar su opinión al respecto a través de una carta enviada a sus representantes vaticanos, compartió la tesis expuesta por los doctores y volvió a pedir perdón por los «pecados» de la Iglesia. «Es justo que la Iglesia acepte con una conciencia más viva el pecado de sus hijos recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se ha alejado del espíritu de Cristo y su Evangelio, ofreciendo al mundo, en lugar del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, el espectáculo de formas de pensar y actuar que fueron símbolo de antitestimonio y escándalo», dijo Juan Pablo II en la primera parte de su epístola.
   No tan despiadados. La obra recoge el pensamiento de más de 50 intelectuales –algunos ni siquiera ligados directamente al mundo del catolicismo que, tras reunirse a debatir sobre la Inquisición en un simposio llevado a cabo en 1998 en la Ciudad del Vaticano, llegaron a la conclusión de que la historia oficial nos muestra unos tribunales eclesiásticos mucho más despiadados y agresivos de lo que en realidad fueron. «Durante el siglo XVI, a causa de rumores arrojados desde los círculos protestantes, se difundió en toda Europa la falsa creencia de que los tribunales de la Inquisición fueron despiadados», aseguró ayer el compilador de la obra, Agostino Borromeo, profesor de Historia en la Universidad La Sapienza de Roma. Borromeo, como el resto de sus colegas, expuso que las torturas y penas de muerte llevadas a cabo en los tribunales inquisitoriales no eran tan frecuentes como se piensa y se escribe en la historia oficial.
   La documentación apodíctica aportada refleja que, de un total de 100.000 procesos, más de la mitad de los acusados fueron absueltos y perdonados, quedando en libertad. Muchos de ellos, sin embargo, fueron posteriormente condenados por tribunales civiles. En España, uno de los países donde más activamente trabajó la Inquisición, de las cerca de 125.000 acusadas de brujería, un total de 59 fueron ajusticiadas. En Italia, país notablemente más poblado, el número baja hasta 36; mientras que en Portugal se reduce hasta cuatro. A través de la epístola que mencionábamos al inicio, Juan Pablo II comunicó a los autores su «vivo aprecio» por el nuevo libro y reafirmo la necesidad de que la investigación histórica contribuya a la búsqueda de la verdad. En la misma carta, el Papa se preguntaba «en qué medida la imagen de la Inquisición es fiel a la realidad» y aseguraba que «antes de pedir perdón es necesario tener conocimiento exacto de los hechos y colocar las faltas con respecto a las exigencias evangélicas donde realmente se encuentran».
   El libro hace añicos algunos de los grandes tópicos que pesan sobre la historia de la Inquisición. Así, los autores sostienen que no es cierto que la mayoría de los acusados acabasen en la hoguera, como tampoco lo es el que la mayoría de las acusaciones estuviesen basadas en declaraciones obtenidas sometiendo a los prisioneros a la tortura. Los autores de «Inquisición» coinciden en señalar que, en contra de lo que se suele pensar, la mayor parte de las condenas consistían en peregrinaciones, rezos, plegarias u otras penitencias espirituales. Otra de las grandes novedades historiográficas es el intento de explicar el fenómeno inquisitorial contextualizándolo en su época. Así, aclaran, antes de emitir un juicio moral hay que entender cosas como que durante toda la Edad Media la tortura y la pena de muerte eran prácticas habituales. El Papa encargó personalmente a los historiadores la realización del estudio y el libro, poniendo a su disposición la documentación necesaria y sin marcar ningún tipo de requisito previo. 2004-06-16 -  ESP.

 

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De hombres, hechos, notas y acontecimientos de tal época para comprender el contexto:


 

 

JAN HUS - 1369 1415

 

Juan Pablo II lamenta «la cruel muerte del teólogo checo en la hoguera»
Jan Hus podría ser rehabilitado.


El famoso teólogo de Bohemia Jan Hus, que fue quemado en la hoguera en 1415, condenado por el Concilio de Constanza por apoyar las herejías de Wycleff, recibió un castigo excesivo, según el Papa, y podría ser rehabilitado, aunque persistiría la condena de sus ideas.

 

 Hus ha sido siempre considerado por los checos como un héroe nacional, a pesar de su excomunión. Su caso está siendo analizado por un congreso histórico-teológico, similar al que examinó el antisemitismo y la Inquisición.

 

La posibilidad de rehabilitar a Hus fue planteada ya durante las sesiones del Concilio Vaticano II por el entonces cardenal de Praga Josef Beran. Ha sido ahora de nuevo Juan Pablo II, personalmente, quien ha propuesto dar este paso, al considerar que la condena a la hoguera supuso un castigo excesivo, dado el contexto en el que se produjo el proceso, en el que se mezclaron cuestiones políticas. Esto no es aceptar ahora sus errores teológicos, ha afirmado al respecto en ABC el padre Juan Antonio Martínez Camino, Secretario de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, sino reconocer que el ser humano nunca es más fuerte que cuando sirve con honestidad y en conciencia a la verdad.

Jan Hus nació en Husinec en 1369 y murió en Constanza en 1415. Brillante teólogo, y ardiente nacionalista, fue ordenado sacerdote en 1400, y nombrado Rector de la Universidad de Praga en 1401. Bohemia, entonces parte del Sacro Imperio alemán, tenía sin embargo una identidad nacional bien definida, y el rey Wenceslao, aunque alemán, alentaba las aspiraciones checas, para lo que apoyó a Hus en sus maniobras para acabar con la preponderancia alemana en la Universidad. Lo nombró también predicador en la capilla de Belén, donde se predicaba exclusivamente en checo; y allí aprovechaba Hus para fustigar la relajación moral del clero, que, por supuesto, era mayoritariamente alemán.

Fueron los años difíciles del Cisma de Occidente, en el que el escándalo de los tres Papas convulsionó profundamente la Europa bajomedieval, ya que estuvieron involucrados en él también los poderes temporales. Por reacción, empezó a cuestionarse la autoridad del Pontífice frente al Concilio, como única autoridad que podía poner fin al conflicto. En este contexto, junto a las voces que pedían una reforma eclesiástica, surgieron también herejías y muchas veces las fronteras entre ambas eran difícilmente deducibles.

 

Uno de los teólogos que clamaban por la reforma eclesiástica fue el inglés Wycleff, que además ponía en duda la infalibilidad del Papa, rechazaba la Iglesia sacramental y jerárquica, consideraba la Escritura como única fuente de la fe, y, lo que produjo mayor escándalo, negaba la transubstanciación y la Presencia real de Cristo en la Eucaristía, lo que anticipaba, casi un siglo antes, la reforma luterana. Hus fue el difusor de las ideas de Wycleff en Bohemia, aunque de forma bastante más moderada que su maestro. Pero a causa de sus diatribas contra el clero, Hus empezó a tener demasiados enemigos, y cuando se pronunció contra las indulgencias, atacando duramente al Papa y negando su infalibilidad, se produjeron tales disturbios en las calles que tanto la Universidad como el rey le retiraron su apoyo. El Concilio de Constanza, reunido en 1414, además de acabar con el cisma condenó las teorías de Wycleff. Hus acudió al Concilio provisto de un salvoconducto imperial para explicar sus tesis, pero a pesar de ello, fue encarcelado. Durante el proceso, se proclamó discípulo de Wycleff, aunque le separaba de su maestro la cuestión de la transubstanciación.

Según afirma Walter Brandmüller, presidente del Comité Pontificio de Ciencias Históricas, en una entrevista para el diario italiano Avvenire, el Concilio fue conducido con mucha seriedad, con la abierta voluntad de salvarlo, y le conminó varias veces a que se retractase de sus tesis, pero Hus se negó porque no quería defraudar a sus seguidores, y finalmente fue relajado al brazo secular y quemado en la hoguera. Murió con gran entereza, pronunciando el nombre de Jesús. Según Brandmüller, su grandeza está en haberse sacrificado por su patriotismo, y aunque la investigación reconoce que fue condenado por el Derecho entonces en uso, eso no equivale a un juicio sobre su conciencia, ni impide reconocer su actitud heroica ante la muerte. Fue una gran figura religiosa, pero el Concilio de Constanza no podía dejar de condenarle.

Fue considerado por sus compatriotas un héroe nacional, y su muerte marcó el inicio de las sangrientas guerras husitas, que acabaron cuando el Concilio de Basilea permitió que los sacerdotes de Bohemia diesen la comunión bajo las dos especies, pero nunca hubo una vuelta real a la Iglesia católica. Después, los hermanos de Moravia cayeron en la órbita protestante, y Hus se convirtió en bandera anti-Habsburgo, utilizada incluso por la masonería. A principios de este siglo, esta especie de Iglesia nacional checa pidió ser reconocida por la Santa Sede, pero fue de nuevo condenada y tuvo pocos seguidores.

La actual Comisión ecuménica que estudia el caso no pretende discutir acerca de la validez de las doctrinas de Hus, sino rehabilitarlo personalmente, en un intento de cerrar las heridas que alejaron al pueblo checo de Roma.

Agradecemos a: Inma Álvarez - 13 ENERO 2000.

 

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Los moravos deben su origen a dos períodos distintos de fundación, uno anterior a la Reforma y el otro durante el pietismo alemán del siglo XVIll. Los primeros moravos eran conocidos como la Unitas fratrum, uno de los muchos grupos que seguían el espíritu de Jan Hus (1369-1415). Hus era un reformador checo, algunas de cuyas concepciones personales sobre la naturaleza espiritual de la Iglesia fueron condenadas por el concilio de Constanza.

Fue quemado en la hoguera en Basilea el 1415. Los hermanos moravos (Fratres) siguieron a Hus en la opinión de que gran parte del culto y de la doctrina de la Iglesia católica romana era una corrupción de la verdadera cristiandad. Según ellos, la Biblia es la única norma para la fe y para la práctica. Los seres humanos son totalmente pecadores y encuentran la redención solamente en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Afirmaban que los verdaderos cristianos deberían dar pruebas de su nueva vida en Cristo, siguiendo la línea trazada en los Hechos de los Apóstoles.

Después de la reforma y especialmente después de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), la mavor parte de los moravos fueron absorbidos por Iglesias de tradición luterana o calvinista. Sin embargo, a comienzos del siglo XVIIl, algunos grupos de Bohemia y de Moravia emigraron a las posesiones sajonas del conde Nikolaus Ludwig von Zinzendorf (1700-1760), con la ayuda del cual fundaron la comunidad Herrnhut, subrayando la importancia de la piedad sobre la doctrina y comprometiéndose a «caminar según la regla apostólica». La situación política en Sajonia obligó a los moravos a aceptar, al menos en parte, la confesión luterana de Augsburgo ( 1530), aunque sosteniendo que esas expresiones de la fe cristiana eran útiles, pero no vinculantes. Zinzendorf creía que las pequeñas comunidades fervorosas podían servir de levadura para difundir la renovación de toda la Iglesia. Se había comprometido por la unidad de los cristianos, proponiendo que las diferencias reflejadas en la vida de las diversas comunidades cristianas representan modos legítimos (Tropen) de una vida cristiana genuina.

Los moravos establecieron misiones en Groenlandia, África, Oriente Medio, India y América del Norte Y del Sur, llegando a la creación de 18 provincias de la Iglesia morava con medio millón de miembros, la mitad de los cuales pertenecen a las cuatro provincias de Tanzania. Los moravos se han comprometido con frecuencia en contactos ecuménicos con otros grupos cristianos, como en su intento de unir a las diversas Iglesias en Pensilvania por el año 1740 y sus discusiones sobre la validez de la ordenación morava con los anglicanos por el 1880. Su acentuación de la piedad influyó en John Weslev (1703-1791), el fundador de los metodistas, y en Friedrich Schleiermacher (1768-1834), el padre de la teología liberal protestante.

W. Henn

Bibl.: Bohemios o Moravos, en ERC 11, 4850; p, Damboriena, Fe católica e Iglesias y sectas de la Reforma, Razón y Fe, Madrid 1961, 280s, 694s,

 

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Nicolás Cabasilas (hacia 1320 1363), teólogo griego.
Homilía para la Anunciación.

 

“Quien cumple la voluntad de Dios, es mi hermano, mi hermana, mi madre"


Cuando Dios quiso crear a Eva de la costilla de Adán lejos de prevenirle y persuadirle, le privó de sus facultades y le arrebató uno de sus miembros. Pero cuando se trató de la Virgen María, comenzó por advertirle y previo su acto de fe antes de cumplir su trabajo. De manera parecida, en el momento de crear a Adán, Dios se dirige únicamente a su Hijo diciéndole: “creemos al hombre” (Gn, 1,26) Pero cuando se trata de introducir en este mundo a su primer nacido-este admirable consejero-y de labrar al segundo Adán, hace participar a la Virgen de su designio. Este gran designio del que habla Isaías (Is 9,6), este gran designio Dios lo pronunció y la Virgen lo ratificó. La Encarnación no fue únicamente la obra del Padre quien decidió, de su poder que cubrió a la Virgen con su sombra y del Espíritu que sobrevino, sino que fue también la obra de la voluntad y de la fe de la Virgen. Sin el Padre su poder y su Espíritu, un proyecto tal no podía llevarse a cabo; sin la voluntad y la fe de la Inmaculada, el consejo divino no podía realizarse.
Cuando Dios hubo instruido y persuadido a la Virgen, hizo de ella su madre y tomó así su carne cuando ella era plenamente consciente y consentidora. De igual manera que él fue concebido por que lo quería, María concibió con plena libertad y se hizo madre con su propio consentimiento. Admitida para participar en los planes de Dios, no fue un instrumento pasivo mudado del exterior, sino que se ofreció ella misma y se convirtió en cooperadora de Dios y de su providencia hacia el género humano, hasta el punto de ser asociada al honor que resultará de ello.
Además, igual que el salvador no era hombre e Hijo del hombre sólo por la carne, sino también por el alma, la inteligencia la voluntad y todo lo que es humano, así debía tener una madre perfecta que preparara su nacimiento no solo para el cuerpo, sino también para el espíritu, la voluntad y todo el ser. Es así como la Virgen se hace madre, en su cuerpo y en su alma, y llevó al hombre entero hasta su inefable alumbramiento.
“He aquí la esclava del señor, dijo ella, hágase según tu palabra” (Lc 1,38)

 

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Santa Catalina  1331 1381

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica


A Catalina de Suecia o de Vadstena nació alrededor del año 1331 del matrimonio formado por el príncipe Ulf Gudmarsson y Brigitta Birgesdotter; fue la cuarta de ocho hermanos. La educaron, como era frecuente en la época, al calor del monasterio; en este caso lo hicieron las monjas de Riseberga. Contrajo matrimonio con el buen conde Egar Lyderson van Kyren y ambos influyeron muy positivamente en los ambientes nobles plagados de costumbres frívolas y profanas.

En el año 1373, muere en Roma Brígida y Catalina da sepultura provisional en la Ciudad Eterna al cadáver de su madre en la iglesia de san Lorenzo. El traslado del cuerpo en cortejo fúnebre hasta Suecia es una continua actividad misionera por donde pasa. Catalina habla de la misericordia de Dios que espera siempre la conversión de los pecadores; va contando las revelaciones y predicciones que Dios hizo a su santa madre.

Söderkoping es el lugar patrio que recibe la procesión en 1374 como si fuera un acto triunfal. Se relatan conversiones y milagros que se suceden hasta depositar los restos en el monasterio de Vadstena, donde entra y se queda Catalina, practicando la regla que vivió durante veinticinco años con su madre.

Un segundo viaje a Roma durará cinco años; tendrá como meta la puesta en marcha del proceso de canonización de la futura santa Brígida y la aprobación de la Orden del Santísimo Salvador. A su regreso a Vadstena, muere el 24 de marzo de 1381.

 

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El historiador Luis Suárez muestra las

evidencias de las raíces cristianas de Europa

 

Derechos humanos proclamados por la Iglesia Año 1346

 

"Europa tiene su base en la única fuerza que es capaz de aunar la herencia cultural helénica, el derecho romano y el avance de la Ciencia: el Cristianismo". Esta es la conclusión del historiador Luis Suárez, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid. Suárez recuerda que el progreso europeo fue posible gracias al Cristianismo. En efecto, la creación de bibliotecas en territorio europeo por Isidoro de Sevilla, fueron impulsadas gracias a los padres de la Iglesia como Benito o Alejandro Magno, quienes consideraron que el progreso se basaba en el conocimiento, no en el atesoramiento de riquezas.

 

Además, Suárez recordó que los derechos humanos no nacieron con la revolución francesa de 1789, sino que fueron inicialmente formulados por el Papa Clemente VI, quien, en 1346, pronunció por vez primera los derechos humanos de la libertad, la vida y la propiedad. En este contexto, negar las raíces cristianas de Europa, como pretende Francia y Bélgica, en el tratado constitucional parece un intento de construir una Europa de mercaderes, en lugar de una comunidad humana. "El término Europa fue inicialmente pronunciado por San Beda el Venerable en el siglo VII para referirse al territorio en el que el Cristianismo había llegado a arraigarse", concluye Suárez.  2004-02-27 – Agradecemos a hispanidad.com 

 

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REFORMA, CRUZADA, MISIONES

 

1.- Historia e Historiografía.

Una historia de las misiones separada de la historia de la Iglesia no tendría por sí motivo de existir. La Iglesia es por su Naturaleza misionera. No se puede escribir una historia de la Iglesia relegando casi como un apéndice la historia de la evangelización.

De hecho se constituye una tradición historiográfica de escritos dedicados a las .misiones.. Es una producción de carácter apologético analítico con carácter edificante. El punto de partida de esta tradición podemos verlo en Los Hechos de los Apóstoles, y se continua esta línea con Historia mongolorum de Giovanni di Pian del Carpine, para pasar al Cristianismo feliz en las misiones de los padres de la Compañía de Jesús en el Paraguay de Ludovico Antonio Muratori, publicada en el 1743. La mejor obra de esta tendencia es Genie du Christianisme de Chateaubriand.

En el 800, paralelamente al resurgimiento misionero, aparecieron algunos trabajos de historia de las misiones, como la de Henrion.

La orientación era analítica, como su tiempo había hecho Baronio, era apologético, porque demostraba la verdad y las razones de la Iglesia Católica, y tenía un carácter edificante. No había preocupación crítica en el análisis de las noticias y en su colocación en una época.

En el 900 se afirmó una exigencia histórico-crítica con Streit, y Schmidlin. En Münster se abre una cátedra de Misionología, gracias a la obra de Schmidlin. Invitó a :

    distinguir bien las fuentes (Archivos de la Santa Sede, de las comunidades religiosas, de los Estados Coloniales, de la realidad de los países de misión);

    insertar la historia de las misiones en la Misionología y en la historia de la iglesia, aplicando a ella, al menos funcionalmente, la misma periodización y, sobre todo, insertándola en el contexto general de la vida de la iglesia, de la cual las misiones, constituyen la parte .periférica. o el momento .expansivo., diferente para aquello .intensivo. propio de la vida interna de la iglesia;

    entender el término y el concepto de .misión. en el sentido estricto, comprendiendo en él, la actividad de la Iglesia cercana al pueblo no cristiano;

    ocuparse, ya sea de la Iglesia que evangeliza, como de aquella que viene evangelizada.

Tomaron algunos instrumentos válidos como la Biblioteca missionum, la Bibliografía missionaria, la revista de historia de las misiones, los Estudios católicos, el Pensamiento misionero. Importante las semanas misionológicas de Lovaina (1923).

En los años 30 vienen publicadas diversas historias de las misiones , como la de Goyau (1923), Deschamps (1931), Lesourd (1937), Latourette (1935-45), Mulders (1948), también es importante Historia universal de las misiones católicas, de Delacroix, con la aportación de varios autores.

Las obras más recientes, son los volúmenes en el centenario de Propaganda, y la de Jean Comby, o la más sintética, de J. López-Gay.

Actualmente, la historia de las misiones ocupa un puesto notable en los volúmenes de historia de la Iglesia, como la obra de Fliche Martín, la Nueva historia de la Iglesia, la Historia de la Iglesia, dirigida por H. Jedin, y la reciente Historia del Cristianismo.

Un primer problema es el relativo al concepto mismo de misiones, sobre la cual hay dos escuelas en oposición: Münster y Lovaina.

Para la primera, a través de Schmidlin, la misión consiste en la <>. El padre jesuita Charles, y la escuela de Lovaina, la definen como <>.

El segundo problema es el nacimiento en el clima post-colonialista, y se lleva a negar la legitimidad de las misiones, confundiéndola con el colonialismo. Los defensores de esta interpretación, hablan de etnocidio, del cual sería responsable las mismas misiones; también para conocer las diversas posturas y matices pueden ser interesante las obras de Panikkar, Dussel, R. Augeneau, y en parte W. Buhlmann.

 

2.- Importancia del periodo.

El año 1368, señala el final de la dinastía mongola por obra de Ming. Tal llegada cerraba la esperanza de una conversión de China y por tanto se cerraba la posibilidad de acercarse al mundo islámico.

Se terminaba, de esta manera, la idea de una expansión de la Iglesia, a través de la cruzada, pero no cesaba la vitalidad misionera.

En 1492 comienza la fundación de la Cuarta Iglesia (la nueva Iglesia hispanoamericana después de la judeocristiana, Grecorromana, Romanobárbara).

Se afirma una conciencia más realista. Los latinos, hasta ahora, estaban convencidos que el Oriente, hasta Etiopía e India, sería cristiano, y los musulmanes serían muy pocos. Así se pensaba que muchos pueblos habrían aceptado el Islam, sólo exteriormente, pero íntimamente serían cristianos. Las misiones cercanas a los musulmanes, estaban, por tanto, descuidadas, esperando reconducirlas a la fe, y al pensamiento de los cristianos de Oriente. Esto explica el gran impulso de unión que, llevando a los Orientales, a la comunión con Roma, habría permitido la conversión de los musulmanes.

El periodo en cuestión es por tanto importante porque señala la elongación de la perspectiva. Es el periodo de los descubrimientos, pero tras ellos, viene colocado el descubrimiento por parte de Europa, de un mundo más vasto, a la conquista del cual, los europeos se dedicaron con gran pasión. En la base de este entusiasmo hay un movimiento religioso, no genuino, sino con otras motivaciones.

 

3.- Las misiones en los siglos XIII-XIV.

La cristianización de Europa se concluye con la conversión de Lituania. El príncipe Jaghellone en 1386 fue bautizado, recibiendo la mano de la princesa heredera de Polonia, Edvige. Así se concluía la misión intensa como .dilatatio imperii. e la difusión del cristianismo por medio de la cruzada.

Una excepción podría ser la evangelización de los Cumani. Eran paganos nómadas que estaban bajo la protección de los húngaros. Los dominicos fueron mandados a evangelizarlos. En 1227 su duque fue bautizado y con él muchos súbditos. Gregorio IX erige la diócesis de los Cumani inmediatamente , bajo la santa Sede (1228).

Se afirmó una nueva conciencia. Francisco de Asís había elegido una vía diferente a la cruzada. En 1219 había buscado el encuentro directo con el sultán de Egipto Melekel-Kamil, en Damiata. Inauguraba las misiones hechas con las armas de la predicación. La primera experiencia de los franciscanos en Marruecos, se concluyó trágicamente (1220), en cuanto que pensaban necesario atacar frontalmente la doctrina de Mahoma. Fundamentalmente para fundar la concepción de la misión como .partida. y .anuncio., es el capítulo 16 de la Regla.

Un hecho nuevo lleno de importancia fue el nacimiento impetuosos del imperio mogol. En 1215 Gengis Khan había conquistado Khanbalik. A su muerte el imperio fue dividido en varios canati, pero continuaba expandiéndose por Occidente. En 1240 caía Kiev. En 1251, se fundó el reino mogol de Orda de Oro en Rusia, y en 1280 Kubilay, donde reside por 17 años Marco Polo, fundó la dinastía Yüan en China.

Fue en la época de la V cruzada (1217-1221) que se oye hablar en Occidente de los Mogoles. En un primer tiempo se espero tenerlos como aliados contra el Islam, también porque se decía que eran cristianos. Cuando se tuvo conciencia del peligro, fue cuando se dieron cuenta que los mogoles no respetaban los reinos cristianos, se intentó poner remedio contra ellos. Por esto Inocencio V convocó el Concilio de Lyon (1245) y decidió enviar una embajada. Giovanni di Pian del Carpine en 1246 partió a la corte del Gran Khan.

A su vuelta, los franciscanos, trajeron noticias poco optimistas sobre la posibilidad de la conversión de los jefes mogoles, que se mostraban escépticos. Güyük había rechazado la conversión y pretendía la sumisión del papa. Los franciscanos además informaron al Occidente de la existencia de cristianos en el imperio, pero que la mayoría eran paganos, y era necesario enviar misioneros.

Poco después Luis IX de Francia envió al franciscano Guillermo de Rubruck al Khan del Orda de Oro, Sartaq, que se convirtió. En los años 1253-55 los franciscanos llegaron hasta el trono del Gran Khan Mongu, mostrando a Europa que al norte del mar Caspio existían espacios inmensos.

Enviados del Khan Abaga fueron acogidos en el concilio de Lyon II en 1274. Marco Polo en 1275 llegó a la corte de Kubilay en Khanbalik. De retorno trasmitió al papa la invitación de mandar 100 hombres instruidos, capaces de enseñar la fe cristiana.

La esperada conversión no llegaba. Kubilay se convirtió al Budismo. Ghazan de Persia pasó al Islam (1295), como también Ozbag.

Con esto, la esperanza de conversión de los mogoles, se alejaba.

¿Cómo influye esto en el método misionero?. En absoluto podemos decir que comenzaba una cierta centralización romana. El envío de misioneros venía de los superiores, pero por decisión de la Sede Apostólica. Frecuentemente fueron los Legados a organizar el apostolado entre los paganos y los no católicos, así muchas veces a los misioneros se les confería los poderes de los legados como a Juan del Monte Corvino.

Otras veces, el papa recibía los ruegos de enviar misioneros y lo trasmitía a los superiores religiosos y preguntaba por las relaciones.

El papado además se empeñó en la plantatio Ecclesiae. Juan del Monte Corvino en Khanbalik, había fundado un convento en el cual había admitido un cierto número de jóvenes esclavos que él había comprado, y para los cuales había compuesto un oficio litúrgico. Clemente V decidió alzarlo a la dignidad de obispo y le envió seis obispos sufragáneos. Sólo tres llegaron y los consagraron. Dos obispos le sucedieron en Zayton. Otros tres fueron enviados a China.

En 1318, Juan XXII, había creado una nueva provincia eclesiástica en Persia, con Sultanieh, como metrópoli y seis sufragáneas., de las cuales cuatro en Anatolia y Azerbayan, una en Sebastopol, y una en Smirna. En 1329, se crea la sede episcopal de Tiblisi, y después la diócesis de Samarcanda. Giordano Catala, viajando hacia China, se paró en la India, donde se erigió el episcopado de Quilon. En 1362 por un franciscano fue creada la diócesis de Sarai.

En segundo lugar se confería una especie de mandato a las órdenes mendicantes. Es sintomática la decisión de los Cistercienses en 1245, de orar por los misioneros recitando 7 salmos, por los Dominicos y Franciscanos que el papa habría enviado a los países lejanos.

Naturalmente los mendicantes se empeñaron en desarrollar el método misionero.

Umberto de Romans (1220-1277), maestro general de los dominicos (1254-63) incrementó las misiones, pero también elaboró un método. Escribiendo diversas obras:

    De praedicatione crucis contra Sarracenos (1266), destinada a los predicadores que estaban en las tierras del Islam. Deseaba conocer el Corán y los lugares en los cuales los misioneros estarían (geografía, historia).

    Opus tripartitum compuesto en la inminencia del concilio de Lyon II, para explicar la acción de la Iglesia contra los Sarracenos, el cisma griego y la reforma de la Iglesia. En ella el autor defendía el ideal de la cruzada.

    En una carta circular (1255) quiere que los dominicos, encargados de una misión, fuesen mandados a los países próximos a la misma para aprender las lenguas. Una contribución importante fue de Sto. Tomás. Diversas obras suyas tendrían un desarrollo misionero, como Summa contra Gentiles, y Contra errores Graecorum.

El dominico Guillermo de Trípoli propone que los misioneros:

       debían aprender las lenguas;

      negarían la fuerza;

      evitarían las controversias públicas;

      no se expondrían al martirio con provocaciones gratuitas;

      conocerían el Corán.

Otro dominico Ricoldo del Monte Cruz (1320), redacta una especie de manual para los misioneros, completado por algunas reglas como:

      que los misioneros conocieran bien todas las escrituras, y no utilizarían las antologías;

      que no predicarían con ayuda de intérpretes;

      que no condenarían los ritos orientales.

Un puesto especial merece también Raimundo Lullo (1235-1316), poeta cortesano, convertido, que había madurado en su corazón tres proposiciones:

      intentar convertir a los musulmanes, también a riesgo del martirio;

      escribir un libro contra los errores de los infieles;

      inducir a los papas y los reyes a fundar monasterios para el estudio de las lenguas.

Interpretaba los estudios de latín, árabe, filosofía, teología y ciencia. En 1274 tiene una iluminación sobre el método más adecuado para convencer a los musulmanes, en 1276 fundó el monasterio de Miramar, para la enseñanza de las lenguas orientales. Afirmó que  la cruzada era condenada por Dios. El uso de la fuerza lo admitía sólo para tutelar la libertad de palabra y de anuncio. La conversión no podía ser impuesta, debía ser libre. En el Concilio de Vienne (1311-1312), obtiene la institución de 5 colegios de lengua cercano a la Curia Romana, en París, Bolonia, Oxford y Salamanca.

Lullo esperaba convencer a los musulmanes con diálogo tolerante y distendido.

Un serio obstáculo para la eficacia de las misiones podía se algunas normas de las reglas. Los artículos sobre la pobreza eran una ventaja y una desventaja. Los misioneros provenientes de las órdenes religiosas por un lado no estaban ligados al beneficio, a réditos, no buscaban ventajas personales. Pero para afrontar las enormes distancias debían de llevar una gran cantidad de dinero. El hábito del religioso era un signo para los países de la Cristiandad. Podía crear obstáculos fuera de los espacios de Occidente, sobre todo si los misioneros ostentaban cruces, tonsura o otras cosas. Era mejor que los misioneros se mimetizasen en las caravanas como los comerciantes.

Era necesario constituir grupos dúctiles, que tuvieran todos los poderes, sin tener que recurrir a los superiores alejados.

En 1304, cercano a los Dominicos, se hace mención por primera vez de la Societas Fratrum Peregrinantium propter Christum inter Gentes, que recibe un estatuto jurídico en 1313.

Esta sociedad tenía un vicario general, que dependía directamente del maestro de la Orden, nombraba y destituía los vicarios locales, reclutaba los hermanos, los dispensaba.

Las casa se dividían por naciones, los estudios se hacían en la provincia de Roma y en las Dos Lombardías. La actividad de los hermanos comprendía la asistencia a los católicos latinos y el apostolado entre los no católicos.

Una sociedad análoga aparece en los documentos de los franciscanos en 1398. La función de la sociedad era la predicación a los infieles, la .redemptio captivorum. y la actividad unionística cercana a los no católicos.

Desde el punto de vista misionero los franciscanos estaban reagrupados en seis vicariatos: Tartaria Aquilonaris, Tartaria Orientis, Catai, Marruecos, Bosnia y Rusia.

 

4.- Las misiones en el siglo XV (1404-1492).

En 1404 el Libellus de notitia orbis de Juan III, obispo de Sultanieh, reconocía la presencia de cristianos en el inmenso espacio de Asia.

Las dificultades de las misiones eran graves:

1)  Faltaba personal después de la peste negra.

2)  Se pretendía .latinizar. el oriente cristiano.

3)  La cruzada habían fallado. Sin el apoyo del Estado no se percibía como habría podido ser relanzada la expansión misionera.

Se perfilaban tres factores nuevos:

1)  La expansión del Islam Turco.

2)  Finalizaba la cristiandad.

3)  Se abría la vía del Atlántico.

El Islam después de un ímpetu inicial, que lo llevó hasta Poitiers (732) se había retirado más allá de los Pirineos, y había comenzado un época de relativa tolerancia.

Ahora el componente árabe beréber, se sustituía por el turco. Este había provocado la caída del .Imperio del medio., que había llevado a la ruina a la iglesias católicas, ortodoxas y nestorianas.

Se había determinado un nuevo impulso del Islam en dos direcciones: hacia el Noroeste, con la conquista de Constantinopla y de los Balcanes, resistía el bastión Húngaro y en parte Bosnia; hacia el Sudoeste, los turcos entraron en Alejandría de Egipto y después en Trípoli.

Resistieron algunas comunidades misioneras en Oriente, pero poco significativas, como La Custodia de Tierra Santa y algún monasterio, hospital o Iglesia cristiana (Líbano, Armenia). Esto explica la renovación del movimiento unionista de Oriente para no ser eliminado por la medialuna.

La penetración turca en África anulaba el sueño europeo que quería conseguir el Papa. Occidente a su vez no se reconoció más en la cristiandad. La idea de Imperio había caído y se sustituye por nación. El último intento fue la batalla de Nicopoli (1396). El fracaso del congreso de Mantua (1459-60), convocado por Pío II hizo comprender que cada nación pretendía actuar según sus propios intereses. En el fondo esto explica también el replegameinto del papado en una política italiana, con una lógica no universalista sino de estado entre los estados, con alianzas, guerras, luchas dinásticas. Y no sólo esto, sino que el deseo concreto de cada Iglesia, le llevaba a actuar en este mismo sentido. Esto nos permite comprender el número de pragmáticas y concordatos y, en el siglo siguiente, el abandono de la Una Sancta, de muchas iglesias, plegadas por la razón de estado.

Si se cerraba la vía hacia el Este, si los estados de Europa entraron en una lógica nacionalista, al mismo tiempo se abría la vía del Atlántico, por obra de dos estados que hasta ahora habían estado en los extremos: Portugal y España. Se iniciaba por tanto la contraofensiva de la cristiandad hacia Asia, bordeando el obstáculo, representado por la conquista turca, en dos direcciones: hacia el Sur, con la circunnavegación de África, por los portugueses, y hacia Occidente, por los españoles. Este impulso vino determinado por:

      la necesidad de especias solicitadas;

      la necesidad de oro, para comprar los productos de Oriente;

      la necesidad de mano de obra, sobre todo por parte de Portugal que estaba poco poblada;

      los progresos de la navegación;

      la voluntad de contrarrestar el comercio de los moros que eran los adversarios;

      en el fondo estaba siempre el objetivo de alcanzar los lugares santos, pasando por el Occidente.

Desde el punto de vista de la evangelización había elementos nuevos que se perfilaban. Se pensaba que el fin del mundo era inminente. Colón en 1501 lo preveía para 1656; para esta fecha se debía haber terminado la conversión de los paganos, de los judíos y la conquista de Jerusalén. Por esto se veía la necesidad de bautizar al mayor número de paganos. Las misiones se produjeron al ritmo de los descubrimientos. Estamos en el momento en que Europa entra en contacto con nuevas tierras y culturas. Con nuevas poblaciones y modos de vivir. Se establecía un doble conocimiento en el cual los agentes no eran ciertamente lo mejor de la cristiandad, pero actuaban como exponentes de la cristiandad.

La Santa sede favoreció estos descubrimientos. Con 69 bulas entre 1415 y 1500 los papas concedieron la facultad de conquistar tierras y posesiones de los Sarracenos, paganos e infieles, de ejercer el comercio, con el compromiso de que contribuyese a la evangelización. Un instrumento de esta acción fue la Militia Christi, una orden eclesiástica mitad religiosa y mitad secular, a la que se le conferirá la jurisdicción sobre los territorios conquistados hasta 1511. En esta fecha la jurisdicción se transferirá completamente al estado. De hecho Portugal se limitó a conquistar zonas costeras limitadas, en las que el interés prevaleciente era el comercio de la pimienta, del marfil, del oro y de los esclavos. La misión, en vez de seguir el ejemplo de la experiencia mogola, volvía al concepto ambiguo de cruzada. José de Acosta en 1589, retomaba el apoyo de carácter militar, como característica de la nueva evangelización, después de la apostólica y medieval.

A nivel teológico y cultural se consideraron con mayor claridad algunos temas en el siglo XV. El primero se refiere a la salvación de los infieles. Los seguidores de Sto. Tomás repiten, siguiendo a su maestro, que la condenación no es para todos los Sarracenos. San Bernardino afirmaba que la fe implícita abre el camino a la verdad de fe, necesaria para la salvación. Gerson y d.Ailly escribían que también los paganos, se podían salvar, bastaba que creyeran en un Dios remunerador y vivieran según las virtudes naturales.

El segundo tema se refería a la tolerancia. El método de la orden teutónica fue ásperamente criticado en Costanza. El rector de la Universidad de Cracovia pretendía la tolerancia con los hebreos, musulmanes, heréticos y paganos.

El tercer tema se refería a lo que podemos llamar el diálogo interreligioso. Según Nicolás de Cusa, Mahoma, fue un profeta suscitado por Dios, dado que la pedagogía divina actúa gradualmente. Prefiguraba una especie de Parlamento de las religiones en el cual cada fe habría podido ser escuchada; pero incluso en esto inevitablemente sería la victoria para el cristianismo. Sin llegar a esta tesis, es significativo el mejor conocimiento del mundo islámico debido a las nuevas sedes universitarias. Todavía para comprometer más este clima fue por una parte la afirmación del Islam otomano, y por otra, la acentuación del carácter católico de España, cuyo rey expulsó a los hebreos, que se refugiaron en Polonia y en el Estado Pontificio, y conquistó Granada.

El Humanismo trajo una novedad importante, el otro, el extranjero, el adversario, el distinto, ya no es el musulmán, sino el negro y después el asiático. La nueva contraposición no será tanto entre fiel-infiel, sino entre culto y bárbaro. Naturalmente la cultura era la europea, el modo de vida aceptable era el de los países occidentales. Se entiende por tanto que no se sintiese por parte de los misioneros europeos la necesidad de inculturarse, y como los modos de vida de otras latitudes vinieron juzgados bárbaros. Esto explica como la primera vez que se usa el término bárbaro para los infieles, fue en un documento de Pío II, el primer papa humanista.

 

5.- El primer reino cristiano de África: el Congo.

Al comienzo de Agosto de 1483 Diogo Câo desembarca en la desembocadura del río Zaire, que llamó río Poderoso. Iniciaba la primera evangelización de aquel reino. En 1490 partía la primera expedición misional.

Con el rey Afonso (1506-43), se produce el verdadero apostolado. Leía la Sagrada Escritura, predicaba, oraba. Coherente con la nueva fe hacía quemar a los ídolos y a los idolatras. Su fe fue duramente probada. Un sacerdote trató de matarlo. Los portugueses no le ahorraron humillaciones. El rey de Portugal estaba particularmente interesado en los esclavos, el cobre y el marfil. Fue desolador el panorama de los evangelizadores, muchos de ellos sólo fueron a África para enriquecerse y vivir de manera desbocada. Para superar este obstáculo el rey Afonso mandó a Portugal a un grupo de jóvenes para que se preparasen al sacerdocio. Entre ellos estaba su hijo Enrique, para el que quería la erección de una diócesis en el Congo. Pero la Santa Sede, bajo la presión de Portugal, no lo concede, limitándose, después de haber erigido la diócesis de Funchal (Madeira), a elevarlo al cargo episcopal, pero sólo como auxiliar. En 1534 se creó la diócesis de Santo Tomé, lo que entristeció al rey del Congo. Enrique muere seguido poco después por su padre. En 1596 se erigió la diócesis de San Salvador, sufragánea de Lisboa. Las misiones no obstante no consiguieron desarrollarse por varias razones:

1-  Faltaban los misioneros, siendo pocos en número y en calidad.

2-  El patronato, los conflictos entre las potencia europeas hicieron inestable la situación. Letales fueron las malas costumbres de los blancos.

3-  Los misioneros no estaban preparados: no conocían el país, el clima la geografía, las condiciones higiénico ambientales. No tenían nociones de la problemática de la inculturación, lo cual es explicable. Mucho menos se esforzaban en intentar comprender la situación peculiar en la cual eran .mandados.. Muchos se limitaban a aprender el portugués confesando y predicando por medio de interprete. Actuaban con un celo ciego a la par de su entusiasmo. Eran grandes bautizadores y destructores feroces de todo lo que sabía a idolatría.

4-  Entre 1483 y 1835 no se abrió ningún seminario. Se formaron excelentes catequistas pero no se tiene el coraje de ir más allá. Mejor un mal cura blanco que un buen cura de color. Estas son las razones del fracaso de la primera evangelización del Congo.

 

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San Juan de Kety, presbítero (1390 1473)


Nació en Kety, diócesis de Cracovia, el año 1390; se ordenó sacerdote y supo hacer compatibles la docencia en la universidad de Cracovia con las tareas pastorales.
A la fe, que exponía con sabiduría en su cátedra, unió la piedad y la caridad con el prójimo, llegando a ser modelo para sus colegas y discípulos.  Murió el año 1473.

 

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San Jerónimo Emiliani – 1486 1537

 

San Jerónimo Emiliani (o Miani) nació en Venecia el 1486. Huérfano de padre en tierna edad, fue sabiamente educado en la fe cristiana por la madre, Dionora Morosini, mujer de sentimientos muy elevados. En 1506, entró en la vida pública, dedicándose sobre todo al ejercicio de las armas. Pasó a ser soldado de la Serenísima República, y en 1511 fue enviado a la fortaleza de Castelnuovo de Quero, situada a la orilla del Piave, con carácter de Gobernador regente.

En el Santuario de la ´Madonna Grande´ en Treviso, Jerónimo promete solemnemente de entregarse totalmente al servicio de Dios y del prójimo. Al volver a Venecia, repartió su patrimonio a los pobres y se asoció a la Compañía del Divino Amor, que se dedicaba, en particular, a la asistencia de los enfermos ´incurables´. También él contrajo, en este servicio, una grave enfermedad, que superó gracias a su robusta fibra, y con nuevas energías volvió al servicio de la caridad.

Su corazón, muy sensible a todas las miserias humanas quedó profundamente impresionado viendo la deplorable condición de muchísimos niños, faltos de padres y abandonados al destino. Empezó a dar asilo a unos de estos huérfanos, en su propia casa; y en seguida, como el número iba aumentando, abrió para ellos una casa cerca de la Iglesia de San Basilio y otra cerca de la Iglesia de San Roque, en Venecia. A los huérfanos, el Santo enseñaba los primeros elementos del saber y al mismo tiempo las nociones fundamentales de la fe cristiana. Además procuraba que aprendieran un oficio, para que pudieran entrar a formar parte de la sociedad, como elementos vivos y activos, aptos para desenvolver con dignidad su personalidad humana y cristiana. Fundó y asistió muchos orfelinatos en todo Italia y también en algunas regiones fuera de ella.

Cuando el Santo se dio cuenta que se iba debilitando físicamente y que tenía que dejar ya sus andanzas apostólicas de caridad, escogió como morada predilecta el pequeño pueblo de Somasca, cerca de Lecco. En este lugar, su ardiente fervor espiritual, podía contar con soledad, oración y meditación. Murió santamente al amanecer del 8 de Febrero de 1537 a la edad de 51 años, víctima de su misma caridad. Beatificado en 1747, fue proclamado Santo en el año 1767. El Papa Pío XI lo proclamó "Patrono Universal de los huérfanos y de la Juventud abandonada". Su Fiesta se celebra cada año el 8 de Febrero, día de su tránsito al cielo.

 

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Lansperge le Chartreux 1485 1539

monje católico, francés.


Sermón en la Degollación de Juan Bautista, Opera omnia, t.2.

“Dichosos los perseguidos por la justicia”(Mt 5,10)


La muerte de Cristo está al origen de un multitud de creyentes. Por la fuerza del mismo Señor Jesús, y gracias a su bondad, la muerte preciosa de sus mártires y de sus santos ha hecho nacer una gran multitud de cristianos. Jamás, en efecto, la religión cristiana ha podido ser aniquilada por la persecución de los tiranos y la muerte injustificable de inocentes: ella más bien ha obtenido cada vez más un gran aumento.

Nosotros tenemos un ejemplo en San Juan, el que bautizó a Cristo y por tanto nosotros festejamos hoy el santo martirio. Herodes, ese rey infiel, quiso, por fidelidad a su juramento, borrar completamente de la memoria de los hombres el recuerdo de Juan. Pues, no solamente Juan no fue aniquilado, sino millares de hombres inflamados por su ejemplo, acogerán la muerte con alegría por la justicia y la verdad... ¿qué cristiano, digno de tal nombre, no venera hoy a Juan, el que bautizó al Señor? Por todo el mundo los cristianos celebran su memoria, todos las generaciones lo proclaman bienaventurado y sus virtudes llenan la Iglesia de su perfume. Juan no ha vencido él solo y no ha muerto él solo.

 

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EL MISTICISMO EN EL TRÁNSITO DEL MEDIOEVO AL RENACIMIENTO:

SOR DOMÉNICA DEL PARAÍSO DE FLORENCIA.

Prof. Zvonimir Martinic Drpic

Universidad de Chile

Para referirnos al misticismo en el tránsito del Medioevo al Renacimiento, tenemos que hacer una diferencia respecto del sentido que para algunos estudiosos tiene la Época Medieval respecto de la Época Moderna. Si partimos fundamentalmente de la Época Moderna, Morris Berman en su obra El Reencantamiento del Mundo, señala que este período se caracteriza por una conciencia alienada, en la medida que en ella se produce una separación y un distanciamiento entre el hombre y la naturaleza. Dice Berman «...yo soy un objeto, soy una cosa alienada en un mundo de otras cosas igualmente insignificantes y carentes de sentido. Este mundo no lo hago yo; al cosmos no le importo nada y no me siento perteneciente a él. De hecho, lo que siento es un profundo malestar en el alma»1. De allí entonces que la Época Moderna, por lo señalado, es una época caracterizada principalmente por la ciencia y por las alteraciones sociales, derivadas de la ruptura de los sistemas de valores de individuos, que creían en la noción de salvación y en el interés que Dios pudiera tener en los asuntos humanos.

Si ahora confrontamos esta visión de la Época Moderna con la visión del mundo medieval, podríamos señalar que «el aspecto más llamativo de visión del mundo medieval es su sentido de enclaustramiento, su totalidad. El hombre está al centro del universo, que, a su vez, está cercado en su esfera más externa por Dios, el Movedor Inamovible. Dios es la entidad única que en la terminología de Aristóteles es pura realidad. Todas las demás entidades están provistas de un objetivo, siendo parcialmente reales y parcialmente potenciales. Por lo tanto, la meta del fuego es moverse hacia arriba, la de la tierra (materia) moverse hacia abajo y la de las especies reproducirse. Todo se mueve y existe de acuerdo a un objetivo divino...Como resultado, este mundo, a final de cuentas, es incambiable, pero al ser un enigma con un propósito, lo es excepcionalmente significativo». Hecho y valor, epistemología y ética son idénticos. ¿Qué es lo que sé? ¿Cómo debo vivir? son la misma pregunta. De allí entonces que la época medieval encuentre su explicación en lo teleológico, todo menos Dios está en proceso de llegar a ser, y en donde al hombre, especialmente, le fue asignado una posición con un fin determinado en un universo que no necesitaba de un acto de su voluntad. «En la Edad Media el significado estaba asegurado política y religiosamente. La Iglesia era la única referencia cuando uno buscaba la explicación del fenómeno, ocurriese éste en la naturaleza o en la vida humana. Más aún, el orden cobraba sentido en una forma directa y personal. La justicia y el poder político eran administrados en términos de lealtad y apego -vasallo a un señor, siervo a la tierra, aprendiz a su maestro-, y el sistema, como resultado, poseía pocas abstracciones. Si desde nuestro punto de vista, la Edad Media nos parece estar herméticamente sellada, ella tuvo la ventaja (a pesar de la inestabilidad extrema producida por las plagas y los desastres naturales) de ser sicológicamente tranquilizadora para sus habitantes».

Partiendo entonces de la comprensión del sentido de la Edad Media, podemos señalar que ella se desarrolla fundamentalmente a partir de una serie de manifestaciones de misticismo. Entendemos por misticismo el estado de la persona que se dedica mucho a Dios o de las cosas espirituales; un estado extraordinario de perfección religiosa, que consiste en cierta unión inefable del alma con Dios por el amor, y que va acompañada accidentalmente de éxtasis y de revelaciones. También podríamos señalar que en las manifestaciones de los místicos se encuentra además el don de la profecía, el cual debe entenderse, como un don sobrenatural que consiste en conocer por inspiración divina las cosas distantes o futuras, o podría también entenderse, como la predicción hecha en virtud de un don sobrenatural.

Deteniéndonos ahora en el análisis de algunas experiencias místicas de los religiosos y religiosas medievales y renacentistas, podremos señalar que una de las más recurrentes es el amor a de Cristo, sentido como el de un padre y el de un marido alternadamente. La inglesa Margerie Kempe, del siglo XIV relata de la siguiente manera la visita de Jesús: «En forma de hombre, el más guapo y hermoso y amable que jamás se haya visto; llevaba una túnica morada y se sentó al borde de la cama, mirándola con una expresión tan bendita y le dijo estas palabras: «Hija ¿por qué me has abandonado y yo nunca te he abandonado a tí?». Y tan pronto dijo estas palabras, ella vio al cielo abrirse como un relámpago; y él subió al cielo, no con prisa, sino lenta y graciosamente, para que ella pudiera verlo en el cielo hasta que se cerrara de nuevo».

Esta experiencia que podría calificarse como la «majestad de Cristo» se complementa con experiencias sensuales, incluso eróticas con Cristo. Existen incontables menciones de este tipo durante el siglo XV. Muchas mujeres se atribuyen el carácter de esposas de Cristo y otras señalan haber recibido los estigmas de Jesucristo.

El ejemplo de Brígida de Suecia es bastante clarificador al respecto. Luego de la muerte de su marido Jesús la visita señalándole: «Te he escogido y te he traído a mi lado como esposa para poder revelarte mis secretos según mi voluntad. También tú, ya que, en regla me perteneces, ya que a la muerte de tu marido me entregastes tu voluntad, ya que él está muerto, quieres hacerte pobre por mí y darme todas tus cosas...Tu, por lo tanto, mi esposa, si no hay nada que desees excepto a mí, si desprecias todas las cosas por mi, no sólo hijos y padres, sino honores y riquezas, te daré una recompensa dulce y preciosa: no te doy oro ni plata sino a mi mismo como marido».

También King señala, refiriéndose al matrimonio espiritual de Santa Catalina de Siena durante el siglo XIV, que Cristo se le apareció en compañía de la Virgen María, San Juan Evangelista, San Pablo, Santo Domingo y el Rey David, en presencia de los cuales se verificó este matrimonio espiritual. Dice King «Cristo con el salterio en las manos con su diestra de Catalina y, teniendo un anillo de oro adornado con cuatro preciosísimas perlas y un riquísimo diamante, lo puso en el anular de Catalina, diciendo estas palabras «Y ahora te desposo conmigo con una fe que durará desde esta hora por siempre inmutable, hasta que en el glorioso tálamo nupcial del cielo, en perfecta unión conmigo, en bodas sempiternas, cara a cara te sea lícito verme todo y gozarme».

Podríamos seguir largamente señalando múltiples ejemplos de esta naturaleza. También son frecuentes las levitaciones como consecuencia de la unión que el alma realiza con Dios por lo cual «se alza del suelo la gravedad del cuerpo».

Durante el Renacimiento, las experiencias místicas fueron evidentemente actos penitenciales y ascéticos, con notables pruebas de santidad. No se excluye de esto, mortificaciones corporales, mutilaciones, aislamiento, enfermedades crónicas debido a la inanición. En estos casos, muchas veces se habla de la utilización de algunos instrumentos con los cuales se mortifica el cuerpo, a saber, coronas de espinas, coronas de hierro en la cabeza, cuerdas que se atan alrededor del cuerpo, clavos con los cuales se hace sangrar el cuerpo, quema de los órganos genitales. A esto debe agregarse el ayuno. Mediante el ayuno las mujeres renunciaban a la comida y los santos a sus bienes. Estos ayunos se prolongaban generalmente durante 40 días, con la finalidad de producir innumerables sufrimientos sicológicos y físicos. King señala «Con el tiempo sus cuerpos comenzaban a rechazar todo tipo de alimentos, el patrón de ayuno severo también ocasionaba vómitos deliberados o espontáneos. Las que ayunaban a menudo decían que «no podían comer». Podían comer sólo la Eucaristía, huevos, siete semillas por las siete llagas de Cristo, hierbas amargas por su sufrimiento, comida contaminada con objetos repugnantes, o simplemente nada. La digestión regular y la menstruación desaparecían pero encontraban que otros productos corporales como pedazos de piel, huesos y vísceras emanaban olores dulces u obraban milagros. El cuerpo se les iba descomponiendo...de manera que la virginidad escogida por la mujer religiosa consagrada a Dios se reafirmaba en un cuerpo asexual que se conseguía mediante la inanición».

La Eucaristía era alimento y la abstinencia era parte de la preparación para la comunión con el cuerpo de Cristo, sustento perfecto, que a menudo venía acompañado de experiencias extáticas de unión con Él.

De allí entonces que el control sobre la alimentación venía a significar evidentemente liberarse de la esclavitud de lo material. Richard Kagan en su obra. Los sueños de Lucrecia. Política y profecía en la España del siglo XVI, obra en la que analiza la vida de Lucrecia de León, joven española juzagada entre 1590 y 1595 por la Inquisición, señala que «La gran mayoría de las profecías medievales y renacentistas trataban de asuntos religiosos. El tema dominante era la reforma de la Iglesia, a la que se acusaba de corrupción e inmoralidad. Otras profecías sectarias apoyaban el establecimiento de nuevas casas y órdenes religiosas. Estas profecías servían esencialmente para confirmar o sostener el orden social y político existente. En forma contraria las profecías de protesta pretendían conseguir algún tipo de reforma social, religiosa o política deseada por un grupo ignorado, rechazado o marginal».

Los que se consideraban profetas culpaban, evidentemente, al orden político o eclesiástico establecido por no saber lograr una serie de objetivos importantes, generalmente religiosos, e insistían en ciertas reformas, advirtiendo de un castigo divino si sus demandas no se cumplían: todo ello para conseguir poder y legitimidad. En este sentido, respecto de aquellos que se consideran profetas, en las postrimerías del medioevo, significativo es el caso del dominico Fra Girolamo Savonarola, quien como Prior del Convento de San Marcos en Florencia, establece un programa de reforma social y religiosa para la ciudad, y al frente de sus «piagnoni» instauró un gobierno teocrático en Florencia, entre el 1494 y el 1498.

Este fraile es considerado por Guicciardini en sus Historias Florentinas (cap. XVII) como aquél que observó largamente su vida y sus costumbres. Habría sido un hombre en cual «no se encontraba ni el más mínimo vestigio de avaricia, de lujuria o de fragilidad; por el contrario todo en él era una demostración de vida religiosísima, llena de caridad, plena de oraciones, plena de observancia, no en la corteza, sino en la médula, del culto divino».

Si bien Fra Girolamo Savonarola en sus conversaciones se expresaba con dulzura, en las prédicas desde el púlpito era de una violencia impetuosa; para producir terror recurría a la imagen infernal del diablo, amenazaba con un diluvio de agua como el de Noé, y un diluvio de fuego; veía un ejército de malvados y de réprobos entrar en la ciudad.

Se puede señalar que en Savonarola estaba presente la tradición milenarista que postulaba la venida a la tierra del Anticristo y de Cristo, como también la influencia profética de Joaquín De Fiore, quien se había detenido sobre el Apocalipsis y había insistido en la concordancia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. El profetismo de Savonarola estaba alimentado también por la espera de la «nueva era», cuando reinarían en la Tierra la caridad, el amor y la pobreza, y él anunciaba el advenimiento de esta «era» con un tono místico.

Para Savonarola la Sagrada Escritura tenía dos sentidos: uno literal, que es aquél que entiende el que la compuso, y el otro, un sentido místico, por lo cual se puede hablar de ella de tres maneras: alegórica, tropológica y anagógica, o sea simbólica, moral y divino.

Ocupado como estaba en condenar las costumbres y salvar las almas, será sólo después de la muerte de Lorenzo el Magnífico, en 1492, en que Fra Girolamo lanzará sus ataques contra los males morales de Florencia y sobre la corrupción de los eclesiásticos, los que le insertaron de lleno en las discusiones citadinas siendo ciertos hechos fueron interpretados en sentido profético.

En la primavera de 1494 preanunció la venida a Italia de un monarca extranjero, en estos términos: «Créanme aquello que les digo, que llegará luego uno de más allá de los montes, a la manera de Ciro, del cual Dios será su guía y su luz y ninguno lo podrá resistir». La venida a Italia de Carlos VIII de Francia pareció confirmar sus cualidades proféticas.

Savonarola apuntaba a reformar la vida cristiana y a obtener la reforma de la Iglesia, para transformarla en aquella primitiva Iglesia que estaba toda unida por un solo deseo. La idea de reforma en el pensamiento de Savonarola se une, entonces, con la tradición escatológica del Medioevo.

Entre sus profecías podemos señalar las siguientes: «Vi a un hombre venir con una regla y medir Jerusalem», y lo interpreta así: «La Iglesia tenía dos muros: uno son los prelados de la Iglesia, el otro los príncipes seculares, los cuales deben mantener la Iglesia. Pero cuando Dios venga a medir la Iglesia no encontrará ninguno de estos muros, porque uno de ellos ha caído sobre el otro, de modo que los dos se han arruinado y todas las piedras cuadradas de estos muros se han roto y no son más cuadrados, es decir no tienen la amplitud de la caridad».

Pasa luego a una visión típicamente mística descrita con vivos colores: «Veo una cruz negra sobre la Babilonia Roma en la cual está escrito IRA DOMINI, luego otra cruz de oro que llega desde el cielo a la tierra sobre Jerusalem, en la cual está escrito: Misericordia Dei». El comentario de esto es el siguiente: «Por esta visión, te digo que la iglesia de Dios se debe renovar y luego porque Dios está airado».

Volviendo a lo que señalábamos anteriormente, en el caso de las mujeres a éstas se las consideraba como poseedoras de un carácter inestable y por ello había que ser cuidadoso con aquellas que fueran videntes o profetizas, porque se entendía que, «la propensión natural de las mujeres es la de tener ilusiones falsas, ya que ellas son por naturaleza curiosas, supersticiosas y se encuentran atraídas hacia lo diabólico, lo que les permite, al no tener la fuerza de los hombres, confiar en el diablo con fines de venganza».

Juan Gerson, teólogo de La Sorbona, durante el siglo XV, manifestaba: «El fanatismo religioso de las mujeres, es extravagante, mudable, desenfrenado y, por tanto no se puede considerar digno de confianza...Las mujeres por la curiosidad y el exceso de fervor son particularmente susceptibles de imaginar experiencias religiosas, por lo que sus afirmaciones a cerca de tener sueños proféticos requerirán de una investigación muy detallada y minuciosa».

Habiendo establecido las características generales del misticismo, el tema que nos proponemos tratar en esta ocasión es el de Sor Doménica del Paraíso de Florencia quien es considerada como una exponente del misticismo florentino en el tránsito del medioevo al Renacimiento. Especialmente quisiera señalar que en mi opinión Sor Doménica del Paraíso está profundamente influida por las profecías de Fra Girolamo Savonarola, de tal manera que cuando nosotros mencionemos algunas de sus profecías, veremos justamente una similitud muy grande entre las imágenes de Savonarola y las imágenes que ella transmite.

 

Sor Doménica del Paraíso se ubica cronológicamente entre los años 1473 y 1553 y entre los rasgos biográficos más sobresalientes, podríamos señalar que nace un 8 de septiembre de 1473, justamente un día domingo, fiesta del natalicio de la Virgen, razón por la cual sus padres Constanza y Francesco Narducci la bautizaron como Doménica.

 

En el seno de su hogar, junto con 5 hermanos, soportaba admirablemente la carencia de alimentos. Según sus biógrafos, ya a los tres años podía rezar la Salutación Angelical y encomendarse a la Virgen y a Dios. A los 4 años la Virgen comenzó a alimentarla con la leche de las celestiales doctrinas y apareciéndosele una mañana, dejó a la niña impresionada con su belleza y dulzura, pidiéndole que amase a Dios y que día y noche se cuidase de los pecados, preocupándose de realizar obras buenas.

 

A los 5 años, mediante un éxtasis, al cual nos referiremos más adelante, vio a la Santísima Trinidad y se le concedió el don de la contemplación. A los 7 años, se le apareció el demonio, siendo salvada por la Virgen María. A los 12 años se habría verificado en su vida un hecho sobrenatural. En efecto, a esa edad habría experimentado el matrimonio místico con Jesucristo. De allí en adelante su vida fue ejemplo de dedicación a Dios por el amor que sentía hacia Él.

 

En 1491, cuando tenía 19 años, deseando servir a Dios y a la Virgen entró en el Monasterio de Santa María de Candeli, convento de monjas agustinas, en donde permaneció por el espacio de 21 meses, luego de lo cual debió regresar a su casa, producto de su deplorable estado de salud, debido a una caída. Hasta 1499 siguió viviendo en forma ascética, orando la mayor parte del día y de la noche, asistiendo diariamente a la misa de la Iglesia de Santa Brígida, cerca de su casa.

 

En diciembre de 1499, terminaba el gobierno teocrático de Savanorola. Se puede interpretar que en las manifestaciones de Sor Doménica, a partir de ese año, hay evidentemente una carga sicológica producto del impacto que en ella había producido la aterradora figura de Fra Girolamo Savonarola. De allí entonces que en este año de 1499, frente a la imcomprensión de sus propios parientes, abandonó la casa paterna y se dirigió a Florencia, cuando tenía 26 años. Por espacio de 12 años, entre 1499 y 1511, Doménica se dedicó a la vida contemplativa, habitando una pequeña habitación en casa de dos damas que la habían empleado.

 

En 1501, a los 28 años, entró a trabajar en la casa de Giovanni Sanminiati y de su esposa Ginebra, los que le solicitaron se encargarse del cuidado temporal y espiritual de su familia, compuesta de 4 niñas y 2 varones a los cuales convirtió en sus hijos espirituales.

 

En 1505 a los 32 años de edad, le sobrevino el deseo de proveerse de una casa para fundar un convento. Había recogido ya bajo su cuidado a 7 niñas, las 4 hijas de Giovanni más 3 de afuera. A petición de sus padres espirituales, Martín de los Humillados, gobernador del monasterio de Santa Marta, en las afueras de Florencia y del padre dominicano del Convento de San Marcos, Pietro Paolo Beccuti, fue obligada a recibir, además, a 2 vírgenes huérfanas, una mujer de edad, casta y virgen, más otras dos niñas hijas de citadinos.

 

Los padres del Convento de San Marcos de Florencia continuamente la exhortaban a tomar el hábito de los Terciarios de Santo Domingo. No obstante ello, decidió tomar el hábito de Santa Caterina de Siena, bendiciéndosele tanto a la Santa como Santo Domingo. Se mantuvo todavía 4 años en la casa de los Sanminiati antes de comenzar su convento.

 

El general dominicano Fra Tommaso de Vió di Gaeta, sabiendo que Sor Doménica vestía el hábito sin la autorización de los Padres y que además congregaba hijas, le envió por intermedio del Arzobispo de Florencia Cossimo de Pazzi, un precepto que bajo pena de excomunión y en el plazo de seis días, le ordenaba sacarse el hábito y enviar a su casa a las niñas, porque producía confusión a la religión de Santo Domingo.

 

No obstante ello, el Arzobispo se convenció de la santidad de Doménica y aceptó que ella y sus hijas se colocasen bajo su protección, lográndose finalmente obtener que llevase un hábito con algún símbolo distintivo, lo que se materializó el 26 de octubre de 1509, cuando se colocó una cruz roja sobre el hábito negro, entregándosele además una cruz bendita por el Arzobispo.

 

En 1509, después de vivir 8 años, 6 meses y 11 días se retiró con sus hijas de la casa de los Sanminiati , y estableció su convento en una casa perteneciente a Piero Lenzi. En 1511, mediante la suma de 420 escudos, recolectados con los trabajos de sus hijas, se compró la residencia para construir el convento definitivo, el que fue erigido con permiso del Arzobispo y según diseño de la propia Doménica, en forma de cruz.

 

El 1 de marzo de 1513 asumió el Pontificado León X Médicis, hijo de Lorenzo el Magnífico y de Clarisa Orsini. El 18 de abril de 1513, habiéndose bendecido el convento, Suor Doménica junto con 15 hijas estableció la clausura voluntaria, cuando tenía 40 años de edad.

 

El nuevo Arzobispo de Florencia, Giulio de Médicis, primo de León X, logró que el Papa le concediese la aprobación y la confirmación de su monasterio, con la facultad de aceptar e investir monjas a la vida regular, bajo el hábito femenino de Santo Domingo y con la participación de todos sus indultos y con la exención de la jurisdicción y visita de los dominicanos.

 

Finalmente, en Consistorio Público del 27 de mayo de 1515, mediante Breve Apostólico, León X concedió todo esto a Doménica, y además la facultó únicamente a ella para elegir la primera priora y designar el número de monjas, pudiendo después del velo y la clausura, entrar y salir del monasterio, con una compañera de su agrado según fuesen sus necesidades. Al consagrarse el nuevo edificio del monasterio, Suor Doménica presentó el Breve a Monseñor Vicario Pietro Andrea Gammaro. Éste le solicitó a Doménica que fuese la priora del monasterio, a lo cual ella se negó vigorosamente, señalando que su tarea era la de servir y no la de detentar autoridad.

 

A partir de ese hecho, comenzó entonces, al interior de los muros del monasterio denominado Della Crocetta, la vida mística de Sor Doménica, que terminaría finalmente por ser una leyenda con visos de santidad, a tal punto que hoy en día ella es considerada como Venerable por parte de la Iglesia Católica, lo que significa que se encuentra justamente en el escalón a partir del cual se inicia el camino hacia la santidad, al que le siguen el de Beata y Santa.

Veamos ahora en el ámbito del misticismo, el por qué Sor Doménica del Paraíso de Florencia es una exponente de él. En primer lugar, según sus biógrafos, especialmente el padre Aladino Moriconi, Doménica había tenido a los 5 años una visión de la Santísima Trinidad y había recibido el don de la contemplación por el cual se eleva de las cosas naturales a las sobrenaturales. Señala Moriconi: «Vio en esta visión imaginaria (como en edad madura refirió ella misma) tres personas de grandísimo esplendor, lucidísimas y bellas, sentadas en tres sitiales distintos, y de la boca de la primera (vio) salir un río de resplandientísimo fuego, el cual corriendo a las bocas de las otras dos personas, volvía por medio de un círculo a la primera; y mientras ella miraba a una u a otra de aquellas personas, las veía de manera admirable estar tan conformes, que le parecía, que fuesen una misma cosa, y no tres: pero volviendo a mirar a cada una en su sitial, estaba forzada a confesar que eran tres y no una. Mientras ella atónita y desvanecida habitaba en esta vista mental, se sintió en un lapso alumbrar por una luz divina, la cual le hizo entender, que aquellas tres personas eran el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, un sólo Dios creador del universo. Presa de la debilidad de aquel divino aspecto, se sintió inflamar toda del amor de aquellas tres divinas personas, y exclamando con afecto interno les rogaba que la uniesen a ellas para poder gozar siempre de su presencia, a lo cual sintió que le respondía el Padre Eterno: Serás unida con nosotros oh hija, si haces estas tres cosas: primero, si aceptas mi inspiración, y tengas fe viva y perfecta; segundo, si te ejercitas en considerar mi nobleza y la de tu alma; tercero, si me amas más que a tu cuerpo, y te prives de tu libre albedrío y de tu propia voluntad; y si haces esto, te encontrarás más contenta y libre que antes».

En 1485, vale decir, a los 12 años, Doménica habría tenido una experiencia mediante la cual el demonio, sirviéndose de una mujer, le habría manifestado la inconveniencia de la virginidad. Sin embargo, Doménica, advirtiendo que estos razonamientos eran obra demoníaca le respondió: «No sabes que desde hace tiempo he consagrado mi virginidad a Dios. Por lo que puedo comprender tú eres el demonio y no una mujer como finges ser».

Descubierto el diablo, éste le habría maldecido, dejándola llena de terror por aquella maldición, debido a que pensaba que ello había acontecido por sus pecados. Se puso entonces a llorar, rogándole a Dios que le diese algún signo de su gracia, a lo cual éste le habría respondido que no debía preocuparse, que si el demonio la había maldecido, él la bendecía, no sólo a ella sino a todos aquellos para los cuales ella pidiera su bendición.

Después de esto, el 15 de septiembre de 1485, «estando ella en oración se le aparecieron dos ángeles en forma humana y de una belleza jamás vista, cada uno de los cuales tenía en la mano una copa de oro, y uno llevaba en ella preciosísimos ornamentos de esposa y de Reina, es decir, una corona para ponerle en la cabeza, hábitos, collares y alegrías incomparables...el otro tenía suntuosísimos vestidos por la variedad de colores y por el oro y la plata con los que estaban tejidos. Luego de haberle saludado le expresaron que por orden de Dios le llevaban aquellos dones. Mientras le hablaban se le aparecieron visiblemente a Doménica: Jesús y su Santísima Madre, con todos los Apóstoles, Santa María Magdalena, Santa Marta, Santa Brígida, Santa Caterina de Siena y Santa Agnese con muchas otras vírgenes, y Jesús volviéndose a ella le dijo: «hijita delectísima, yo quiero ahora que tu elijas aquello que más te agrade. O quieres ser adornada en este mundo como se adornan los mundanos y como te ha sugerido el demonio, o si te place, mantener la fe y ser mi esposa». ¡Vuestra Señor!, gritó Doménica, vuestra quiero ser aunque me reconozca indigna de tan gran esposo, yo a costa también de mi vida no quiero a otro que a tí...Si, respondió Jesús, pero es necesario que tu vivas muerta para el mundo, y que el mundo esté muerto para tí, para que tu vivas sólo para mi. Has de saber que el alma casada conmigo, no debe tener a otro en el corazón, sino hacer mi santísima voluntad. ¿Me prometes hacer estas cosas y custodiar siempre tu virginidad? ¿Me prometes que cuando debas venir delante de mi, te adornarás, no con vestidos y cosas materiales, sino con las santas virtudes?»

Habiendo prometido todo esto la virgencita, Cristo le mostró un anillo en el cual se veía esculpido su nombre. Y teniendo la Virgen la mano izquierda de Doménica, lo puso en el dedo anular de aquella, en presencia de todos los Apóstoles y de aquel coro glorioso de Santas Vírgenes y después le dijo: «Ahora eres mi verdadera esposa, pero cuídate de no desagradarme. Procura ser tanto más amable, por lo que serás más favorecida por mi. Si perseveras hasta el fin, tendrás todos los ornamentos que por los Angeles te fueron llevados en mi nombre, mientras más progreses en la virtud, tanto más bellos encontrarás estos ornamentos, que yo te reservo en el Paraíso.

Después de estas palabras, la afortunada esposa, viendo la púrpura que resplandecía alrededor de los Santos Mártires asistentes a sus esponsalisios, se enamoró del martirio y pidió poder también ella vestir aquellas púrpuras, y en esto se desvaneció de sus ojos la visión, permaneciéndole sólo en el dedo en anillo que era todo de oro y tenía dos piedras preciosas, es decir, un rubí y un zafiro. En el rubí estaba esculpida la efigie de un serafín y en el zafiro, un querubín, y en medio de estas dos gemas se veía tallado con letras de oro el nombre de Jesús. Tanto resplandecía este anillo, que parecía un globo de luz ardiente. Pero su resplandor no era visible a todos, incluso Doménica después de algunos días, no lo vio más, sino que lo sentía en su dedo, y para su consuelo y conformación volvía a verlo de cuando en cuando, especialmente cuando se sentía afligida por el tedio de esta vida, queriendo Dios que la vista del anillo fuese para ella como un recuerdo de las promesas que le habían sido hechas, y para que tolerase mejor el hastío de este demasiado duro peregrinaje.»

Hemos referido que el ascetismo y los sufrimientos son manifestaciones del misticismo. Doménica también rechazaba el alimento. Su mísera alimentación estaba basada principalmente en legumbres crudas y algunas frutas a las que raramente agregaba algo de pescado. Esta situación duró por espacio de 5 años, entre el 1494 y el 1499, lo que le produjo abundantes vómitos de sangre y decaimiento general, experiencia que repitió múltiples veces.

Hacia el 1499 la rigidez y austeridad de su vida se acentuaron cada vez más, uniéndose a su miserable alimentación y triste vivir, continuas laceraciones que infringía a su débil cuerpo con el cilizio y dos láminas de fierro con las cuales se apretaba su débil cuerpo, operación que repetía dos o tres veces por noche, haciendo sangrar todo su cuerpo. Se alimentaba de cenizas y luego de curar a los enfermos y lavarles las úlceras se tomaba aquella agua por odio a sí misma y por amor a Dios, su esposo, con indecibles dolores de estómago.

Estos padecimientos se agregaban a aquellos que significaban el haber recibido de Jesús los estigmas cuando tenía 24 años, es decir, en 1497. «Jesús Cristo, arrojando de las manos, de los pies, del costado y de la cabeza algunos rayos, le hirió las manos, los pies, el costado y la cabeza. Estas heridas, aunque ella había obtenido la gracia de que no apareciesen ante los que la miraban, eran sin embargo visibles si se miraban fijamente, todo lo cual le producía un dolor intensísimo, el cual los viernes crecía al máximo; a esto se agregaba muchas veces una participación de todos los dolores de Jesucristo, sintiendo internamente los tormentos del Redentor y representando externamente todos los actos heroicos que ella experimentaba hacia la apasionada humanidad del Unigénito de Dios».

Sor Doménica del Paraíso también dejó una serie de profecías, que se ajustan perfectamente a la temática de la condena de las malas costumbres y a las necesidades de reforma de la iglesia, como igualmente a las necesidades de reforma social, religiosa y política. La referencia más autorizada que tenemos con respeto a las profecías de Sor Doménica, la encontramos justamente en la obra del ya señalado Aladino Moriconi, Vita de la Venerabili Suor Doménica del Paradiso. El padre Moriconi frente a las fantasías que pueden haber alterado las profecías de Sor Doménica realizó cuidadosas investigaciones para establecer cuál era el texto más autorizado y más fiel de ellas.

 

Moriconi escribe que en el año 1806, por ciertos hechos prodigiosos y clamorosos, ocurridos en el cuerpo incorrupto de Sor Doménica, que se conserva en el monasterio Della Crocetta, en Florencia, fueron reiniciados los procesos para la beatificación. El padre general de los dominicos se dirigió al monasterio Della Crocetta, pero no fue posible encontrar en aquel convento el manuscrito de las profecías de la monja.

 

Lo que sus biógrafos señalan con respecto a sus profecías, es lo siguiente: Cristina de Lorena, mujer de Fernando I de Médicis, frecuentando el convento Della Crocetta obtuvo el modo de conocer por medio de la superiora Sor Michelangela Bettini, el legajo de las profecías de la Venerable y encontró en ellas algunas que vaticinaban el advenimiento al trono y al mismo tiempo, el triste fin de la dinastía de los Lorena en Florencia. La Granduquesa aprovechando su posición, logró obtener el manuscrito, porque quedó demasiado impactada con las profecías, y según se aventura lo guardó celosamente. En 1737 murió Gian Gastone, último descendiente de los Médicis y en 1738 se produjo el advenimiento al trono florentino de Francisco de Lorena con su mujer María Teresa. Esta última al volver a Viena, después de dejar el gobierno de Florencia a cargo de una regencia, llevó consigo el volumen de las profecías en las que se señalaba el fin de la dinastía lorenense. Nadie pudo encontrar ese manuscrito, el que según la opinión del vulgo, fue hecho quemar por Pietro Leopoldo de Lorena, Emperador de Austria con el nombre de Leopoldo II, después de la muerte de su hermano José II.

 

Al faltar entonces un texto autorizado, las profecías atribuidas a Sor Doménica se reducen a aquellas reconstruidas de las antiguas tradiciones, tanto impresas como las transmitidas por vía oral. Un ejemplar manuscrito de las profecías de Sor Doménica del Paraíso fue el que encontré en el Archivo de la Archiconfraternidad de la Misericordia en Florencia, catalogado como "Profecías de Suor Doménica del Paraíso. Siglo XVII". Estas profecías evidentemente son una copia de la original, pero son una copia de aquello que el copista se recuerda, razón por la cual él mismo en algunas de las páginas de este manuscrito señala: «ya que el autor de este escrito y cosas arriba mencionadas aunque extraído del original no tuvo tiempo, ni oportunidad de copiarlas ad literam y que otras cosas no se recuerda». También en alguna otra página el copista señala la expresión «salvo error u omisión»

Considerando que estas profecías han sido copiadas de un original y que pueden por lo tanto haber sido modificadas en su texto original, debemos señalar que en un análisis de ellas, podríamos establecer que en la práctica no hay una lógica cronológica en el orden de las profecías. El copista habla del siglo XVI luego del siglo XVIII, vuelve atrás, pero en general la gran mayoría están referidas especialmente al siglo XVI a pesar que las últimas menciones se refieren al siglo XVIII y especialmente a la extinción de la dinastía Lorena, como lo habíamos señalado anteriormente. En todo caso, aún estableciendo la necesidad de ordenar cronológicamente las profecías, no voy a proceder de esta manera, sino que únicamente me voy a referir al conjunto de ellas, dividiéndolas en torno a temas.

Una de las profecías que sobresale nítidamente del conjunto de ellas es la que dice relación con la muerte del Duque Alejandro de Médicis, primer Duque de Florencia. Esto está contenido en las partes IV y V de las profecías, y es señalado como sigue «la siguiente noche sor Doménica se puso a orar agradeciéndole a Dios tantos beneficios y gracias que le había otorgado, al mismo tiempo se le apareció Jesús muy airado con muchas saetas de fuego en mano». Es muy recurrente en las profecías de Sor Doménica la imagen del Cristo airado, del Cristo iracundo que lleva en sus manos flechas de fuego que quiere descargarlas sobre Florencia, porque ellos han sido ingratos al amor de Cristo; por lo cual veo, justamente en estas imágenes, una reminiscencia de las profecías de Savonarola. Continúo entonces con la profecía: «Suor Doménica viendo ello arrodillada le dijo: heme aquí mi Jesús, descargad sobre mí vuestra justa ira, estoy lista para padecer todo por vuestro amor y por el amor de mis florentinos; déjame que yo los castigue respondió (Jesús) porque son demasiado ingratos para mi misericordia; yo les había otorgado su libertad y se han abusado de ella con tantos odios homicidas y con tantas perversidades y blasfemias y discordias y fornicaciones; pero los castigaré severamente, les quitaré la libertad, los someteré a un solo jefe que los agravará y los reducirá a la calidad de miserables; pero has de saber que este jefe me será ingrato y será muerto sin piedad por sus perversidades».

En un sábado del año 1533, Sor Doménica tuvo un éxtasis después de la Santísima Comunión, por tres horas, y sus hermanas la creyeron desvanecida después de lo cual se despertó, y lloró amargamente, comenzando así a hablar: «Hermanas mías hagamos oración y ayuno, porque mi esposo Jesús está muy airado con los florentinos, he visto que tenía en las manos muchas saetas para descargarlas sobre Florencia porque existen muchas discordias entre ellos; yo le he rogado cuanto he podido pero en tanto roguemos a Dios por nuestro Duque que está en peligro de ser muerto por un pariente suyo que finge y acaricia con ánimo perverso, pero le he rogado tanto que este castigo caiga sobre mí que lo soportaré voluntariamente por el Duque y por mis compatriotas».

«Cerca del año 1536, salvo error u omisión, Sor Doménica resolvió escribir a Alejandro de Médicis jefe del gobierno y Duque, que por gracia suya fuese donde ella para hablarle. El duque le respondió que no podía por sus asuntos de estado, y que no daba crédito a monjas y que no quería ir, y después de algún tiempo le sucedió aquel terrible asesinato en su persona cuando habitaba en su palacio de Vía Larga adquirido hoy y comprado por 41.000 por el Marqués Francesco Riccardi en tiempos pasados. En 1536, Sor Doménica tuvo una visión de muchos demonios que giraban por la ciudad de Florencia (...) pero los espantó con el signo de la Santa Cruz aunque entendió muy bien y previó algún feo accidente por lo cual obligó a sus hermanas por tres días a hacer oración por la ciudad de Florencia rogando a Dios que mantuviese lejanos sus justos flagelos; fue consolada apareciéndole Jesús, le dijo «Tú esposa mía me ruegas por la ciudad de Florencia, está bien, pero este jefe yo lo había elegido para segar los tumultos, pero ha abusado de mi misericordia y ha sido ingrato a mis beneficios con tantas perversidades. Lo privaré del reino y de la vida y a tus florentinos los someteré a otro jefe al cual no podrán huir por que yo lo protegeré y liberaré de cualquier peligro; en efecto de cuantas conjuras fueron tramadas él fue liberado de todas ellas milagrosamente».

En relación a estas profecías debemos entender que ellas se refieren a la muerte de Alejandro de Médicis, primer Duque de Florencia, quien debido a los innumerables enemigos que tenía, fue finalmente asesinado por obra de Lorenzino de Médicis, su primo y por un servidor, el 6 de enero de 1537. En la segunda parte, cuando en las profecías se habla que se someterá a Florencia a otro jefe, el cual será liberado de cualquier peligro, la profecía se refiere a Cósimo I de Médicis el cual fue elegido Duque el año 1537 y permaneció como tal, hasta el año 1574.

También en el conjunto de las profecías de Sor Doménica del Paraíso podemos mencionar aquéllas que se refieren a las desgracias sobre Florencia, concretamente, diluvios e inundaciones además de pestes. Estas profecías están contenidas en las páginas 6, 7 y 8 de ellas y señalan al respecto: «El 25 de diciembre de 1548 después que fue restablecida con el angelical alimento del altar, sintió luego una gran amargura de ánimo palpitándole el corazón de manera tal que permaneció desvanecida por algún tiempo. Sus hermanas se afligieron mucho al verla padecer y vuelta en sí, se puso a exclamar: Queridas hermanas mías, preveo grandísimos flagelos, hagamos oración, ayunos y penitencias por todos los de la ciudad de Florencia, para la cual preveo gran ruina. Después que hicieron las oraciones y los ayunos se les apareció Jesucristo lleno de llagas y muy airado en el rostro diciendo: Ve, ¡oh esposa! mía! como me ofenden tus florentinos. Déjame que los quiero castigar severamente; no puedo sufrir más las grandes maldades de tantos hijos míos que con tanta desfachatez osan ofenderme; sor Doménica arrodillada le rogó humildemente que aquellos castigos los enviase sobre su cuerpo, se aplacó (Jesús) y fue complacida llevando hasta su muerte como un intensísimo dolor de costado para reparar los flagelos de Florencia; dijo todavía (Jesús): por amor tuyo cambiaré los flagelos a Florencia por otros castigos; someteré a los florentinos a un jefe que los castigará severamente. ¡Ay! al reinante que su prosapia durará poco, y finalmente se terminará, por las iniquidades que continuamente comete, con gran escándalo de mis ovejas. Dentro de pocos años verán tus hermanas y tus florentinos que mandaré un diluvio y Florencia permanecerá inundada por 20 palmas de altura. Caerán los puentes y los campos no darán mas frutos. Mandaré carestías y otras inundaciones y pestilencias y tus hermanas y los florentinos mis pobrecitos darán testimonio de mi justicia. Muchas casas de noble permanecerán sin sucesión por tantos odios y sangre esparcida y homicidios y sus haberes y posesiones irán a manos de extranjeros para saciar las bestias; llegará el tiempo en que los reinantes temblarán ante mi omnipotencia; ¡tiemble el imperio!, tiemble Roma, se espante Florencia; castigaré a los eclesiásticos severamente, escasearán sus haberes, sentirán grandes terremotos y con tales castigos les advertiré para ver si de una vez por todas se convierten y hacen penitencia; ve oh esposa mía, cuantas almas me han dado vuelta la espalda para vivir a su capricho no pensando en los castigos eternos del infierno redimidos con mi sangre».

Todo lo que refieren estas profecías, especialmente en aquellas partes que señala que Florencia permanecerá anegada por 20 palmas de altura, dice relación con el año 1557 cuando se produjo una gran inundación que arruinó el Puente Viejo y aquel de Santa Trinidad con un aumento de las aguas, en las cercanías de Santa Croce, donde incluso hasta hoy en día se conserva el signo que muestra hasta donde llegaron las aguas. En la segunda parte de esta profecía donde habla de carestía, de inundaciones y terremotos, ello dice relación con la peste que ocurrió en 1630 y que duró hasta 1633 en tiempos de Fernando II, que fue la última aparición de la epidemia de peste negra en Florencia, todo lo cual he analizado en mi artículo titulado «Las epidemias del siglo XVII en Florencia». También es importante recalcar el importante papel que se le atribuye a la Virgen de la Impruneta, ya que por su mediación se habría superado la epidemia. El terremoto al cual se refiere la profecía, ocurrió en el año 1729 y la nueva inundación en los años 1740 a 1748, y 1758 a 1761.

Sin embargo, también entiendo que en esta profecía hay una mención al fenómeno de la Reforma, cuando se señala que «mediante estos castigos les advertiré para ver si de una vez por todas se convierten y hacen penitencia», producto que le han dado vuelta la espalda para vivir a su capricho, es una referencia a la división de la cristiandad. Después, en la misma profecía continúa diciendo «aborreciendo la verdadera penitencia para mayormente perseguir mi iglesia con su herejía», es evidente que se está refiriendo a la Reforma. Sin embargo, en la profecía también se agrega algo que dice relación con la evangelización del nuevo mundo, «pero en vez de estas almas que me han voluntariamente denunciado, y me han abandonado, llamaré con mi gracia a otra almas simples de lejanos países; que me amarán y observarán mi ley, dando a éstas las sedes vacantes del paraíso; ay, ay a los perseguidores de mi Iglesia -nuevamente hace la relación Reforma/Contrarreforma- llegará el tiempo en que me buscarán, pidiendo misericordia pero no me encontrarán, y yo cerraré las orejas porque han abusado de mis inspiraciones y han estado siempre sordos a mis llamados; reflexiona ¡oh esposa mía! qué podía hacer yo por estas estas y por todas las demás almas. Me sacrifiqué sobre la cruz doliente, y siempre exclamaba tener sed, pero era sed de almas, por medio de las cuales aplaqué al Eterno mi Padre, y obtuve perdón para todos los hombres para salud de sus almas, ¡ah ingratos ingratísimos! todos los días me ofenden con suciedades, y yo extiendo mis brazos y ofrezco a mi Padre Celeste mis llagas, sin embargo a menudo obtengo para todos el perdón, pero ahora ha llegado el tiempo en que no hay más misericordia para ellos, ni redención pero con todo si volviesen con contrición y fe al seno de mi Santa Iglesia mi vicaria en la tierra tiene orden mía de absolverlos a todos pero en muchos casos, sin embargo, será difícil porque quieren vivir a su modo, y por ello se han abusado de mis llamadas y de mi gracia para no hacer penitencia, y por mi misericordia doy a todos luces suficientes y quiero dar a mi placer las gracias eficaces, hago ver a ellos que la vida del hombre es breve, pero la gran eternidad del infierno con aquella del paraíso no tendrán nunca fin». En esta parte de las profecías entiendo que el copista recuerda justamente aquellos elementos propios de la Reforma e insiste en ellos para hacer presente la necesidad de que los hombres se vuelvan nuevamente hacia Dios.

También podríamos señalar en estas profecías lo concerniente a la extinción de la dinastía de los Lorena que es lo que motivó justamente el hecho que las profecías fueran destruidas, quedando únicamente el original en poder de esta dinastía. Este tema se señala fundamentalmente en las páginas 8 y 9: «Al día siguiente al encontrarse nuevamente Suor Domenica en compañía de sus hermanas, les hizo un discurso recordándoles las obligaciones que tenían con Nuestro Señor Jesucristo rogándoles humildemente que continuasen en sus oraciones para obtener su santa asistencia respecto a sus necesidades como también la asistencia del nuevo monasterio; les expuso a las mismas que debían hacer tres días de ayuno y Suor Doménica lo realizó con pan y agua; hacia la hora de las completas se le presentó Jesucristo muy airado, con muchos flagelos en mano, y sus hermanas no veían ni sentían. Suor Doménica, viendo esto fue a su encuentro y arrodillada le dijo: Esposo mío Señor mío, que estos flagelos caigan sobre mí; cállate esposa mía estos (flagelos) quiero descargarlos sobre toda Florencia. ¡No! respondió ella, caigan sobre mi y no ya sobre Florencia, mi querida patria; y tanto le rogó y suplicó recordándole todas las gracias que le había concedido por los florentinos y le pidió que no les negase esta nueva gracia que humildemente le rogaba. Jesús le respondió: para que tú veas que tus oraciones y ayunos me
han sido gratísmos y agradables, y porque tienes un corazón amoroso por tu prójimo y por la ciudad, no mandaré más estos flagelos sino que más bien cambiaré el gobierno; has de saber que llegará el tiempo que los castigaré por 28 años y en el final de 7 después de 1700, los florentinos, tus compatriotas permanecerán sin príncipe, y permitiré como está destinado al Eterno que en aquel año llegue a ser soberano aquel de Lorena en el gobierno de Toscana, él no mantendrá la fe recibida sino que cambiará según los injustos consejos de sus ministros y pondrán todo en desbarajuste. Yo, que de pobre te había hecho rico con las riquezas de tu patria, éstas pasarán a cambio de su Estado que creía en el rey de Francia y entonces Francia permanecerá con gran fuerza por algún tiempo por la fiel asistencia a mi Iglesia, pero luego castigaré a toda la Francia con diferentes sublevaciones y muchos me darán vuelta la espalda y afligirán mi iglesia, por lo cual este nuevo príncipe comenzará a suprimir monasterios con otras renovaciones; verán luego los florentinos irse a millones y ello lo permitiré por sus perversidades y los castigaré en el 40 sobre el 700 (1740) con una grandísima inundación y diferentes carestías; éste actuará contra mi vicario en la tierra y yo lo castigaré con la privación de su reino el cual durará por 28 años, entonces tocará la sucesión a uno de sus hijos pero éste más que nunca los arruinará. En suma castigaré a Florencia y a los florentinos y castigaré a quien la perseguirá; pero ¡ay! de Florencia si no se convierte; en el primer siglo , extinguido aquel gobierno de los Lorena, terminará el gobierno de los lorenenses»
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Las profecías que se refieren a que los florentinos serían castigados por 28 años y al final del 7 después del 700 quedarían sin príncipe, porque en aquel año uno de la dinastía de Lorena asumiría el gobierno de Toscana, se verificó en 1637 con la asunción al trono de Francisco de Lorena, pero en la práctica (según lo entiendo) estos 28 años sin gobierno corresponden a la regencia de Francisco Esteban de Lorena hasta el advenimiento al trono florentino de Pedro Leopoldo, gran Duque de Florencia, a partir del 13 de septiembre de 1765, una vez que se estableció que a la muerte de Francisco la unión o sujeción de Florencia a Austria terminaría. Recordemos que el matrimonio de Leopoldo, tercer hijo del Emperador de Austria y de María Luisa de Borbón, hija de Carlos III de España, estipulado en 1762, obligaba a separar el Gran Ducado de la sucesión austriaca y se lo asignaba a su hijo Leopoldo. Así entonces al morir Francisco Esteban en 1765, Florencia recuperaba su autonomía.

La profecía que señalaba que a la quinta generación la dinastía lorenense terminaría de reinar, se produjo el 27 de abril de 1859 cuando Leopoldo II debió abandonar Florencia pensando poder retornar algún tiempo después, lo que resultó imposible por el desarrollo de los primeros sucesos de la Unificación italiana, especialmente, las batallas de Magenta y Solferino. Con posterioridad, en 1860, el gobierno provisorio de Florencia al mando de Betino Ricassoli estableció mediante un plebiscito su anexión al Reino de Cerdeña-Piamonte.

De allí entonces que los 5 de la dinastía de los Lorena habrían sido: 1) Francisco II Emperador y ex Gran Duque de Toscana, muerto en 1765, el que posibilita el advenimiento de Pietro Leopoldo; 2) Leopoldo II Emperador en 1790, ex Pietro Leopoldo, Gran Duque de Toscana, muerto en 1792, por lo que lo sucedió, 3) Fernando o Ferdinando III de Lorena quien debió huir de Florencia a la llegada de los revolucionarios franceses en 1799, pudiendo volver tan sólo al trono en 1814 por efecto de la Restauración. En 1824, el 18 de junio muere Ferdinando II y asume el poder en Florencia 4) Leopoldo II, quien debió huir primero en 1848 para volver en 1849 y posteriormente abdicar en 1859 a manos de su hijo 5) Fernando IV, quien no pudo evitar la anexión de Toscana al Piamonte. Así, en la quinta generación cesó el gobierno de los Lorena tal cual lo había profetizado Sor Doménica.

Del análisis de las profecías de Sor Doménica se deducen también algunas referencias a lo que consideramos podría ser el fenómeno de la Revolución Francesa, cuando dice a página 10 y 11 «Seguirán en muchas partes de Europa muchas sublevaciones, y entonces aquellos que después de haber maltratado mi Iglesia y escarnecido a mi Vicario en la Tierra, pedirán misericordia...¡ay!, ¡ay! de éstos, particularmente de ciertos pastores que han engañado a la grey y a mis ovejas, que con sus falsas doctrinas y moral pretenden hacer de renovadores engañando los pueblos presumiendo ser más doctos que Agustín, que Ambrosio y que Tomás».

También nos parece entrever menciones respecto a la Restauración cuando a página 11 se refiere de la siguiente manera :«En el décimoctavonono siglo (Siglo XIX) se suscitarán entre varias coronas pretensiones sobre la Toscana tu dilecta patria, la cual será guarnecida por la protección de los alemanes mandados por el Emperador para sostener sus razones patrimoniales...».

 

No quisiera insistir, en virtud del tiempo, en otras manifestaciones contenidas en las profecías de Sor Doménica. Sor Doménica, fundadora de la orden femenina de los dominicos en Florencia es quizás desconocida fuera del ámbito italiano, tan pródigo en santidades, o quizás fuera del ámbito florentino, pero en Florencia han ido paulatinamente aumentando sus numerosos fieles, los que acuden periódicamente a adorar a su cuerpo, y he aquí lo sorprendente. El cuerpo incorrupto, señal de santidad, de Sor Doménica, todavía puede visitarse en el monasterio de su orden llamado Della Crocetta ubicado en Vía Aretina 196 en Florencia. Luego de solicitar el permiso correspondiente ya que el monasterio es de clausura, se accede a una habitación en el cual se puede observar el cadáver de Sor Doménica. Se nos presenta vestida con el hábito de su orden, tendida de espaldas y con sus manos cruzadas sobre el pecho, al observarla no podemos dejar de maravillarnos por el magnífico estado de conservación en que se encuentra; su rostro revela dignidad y fortaleza, quizás porque tiene que seguir esperando tanto para que se le eleve a los altares, ya que como hemos señalado anteriormente, sólo tiene la calidad de Venerable.

 

No obstante ello, según cuenta la leyenda, cada vez que un mal se cierne sobre la ciudad, las manos tendidas sobre el pecho de Sor Doménica comienzan a temblar, signo evidente de que ella desde el más allá se preocupa de avisar a sus florentinos los peligros que pueden sufrir, instándolos al mismo tiempo a no olvidarse y alejar nunca a Dios.

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Notas

1 Berman, Morris, El Reencantamiento del Mundo, Ed. Cuatro Vientos, Santiago, 1995, 5ª
Edición, pp 16-17.

2 Ibid. Pp 50-51

3 Ibid. pp. 52.

4 King, Margaret L., Mujeres renacentistas. La búsqueda de un espacio. Ed. Alianza,
Madrid, 1993, pág. 158.

5 Ibid., pág. 159.

6 Ibid., págs. 159-160.

7 Ibid., pp. 164-166.

8 Richard L. Kagan. Los sueños de Lucrecia. Política y profecía en la España del siglo
VI. Ed. Nerea, Madrid, 1991, págs. 107-108.

9 Mastellose, Sandro, Storia Ideologica d´Europa da Savoranola a Adam Smith, Ed.
Sansón, Florencia, 1979, p. 19

10 Ibid p. 23.

11 Ibid 23-24.

12 Moricosi, Aladino, La Venerable Suor Domenica del Paradiso, Scuola Tipográfica
Salesiana, Florencia, 1943, pp 12-13.

13 Ibid, p. 111.

14 Ibid, p. 111-113.

15 Ibid, p. 229.

16 Archiconfraternidad de la Misericordia, Florencia, Archivo Profecías de Sor Doménica
del Paraíso S XIII, En adelante, todas las citas están referidas al mismo legajo.

Agradecemos a: Revista de la facultad de filosofía y humanidades «universidad de Chile» ISSN 0717-2869

 

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Concilio de Aranda - Convocado en Aranda en la provincia de Burgos en España, en 1473, por Alfonso Carillo, Arzobispo de Toledo, para combatir la ignorancia y las malas vidas de algunos eclesiásticos. Entre los veintinueve cánones del Concilio existe uno que afirma que las órdenes no deben ser conferidas a personas que no hablen Latín. Algunos cánones tratan acerca de los matrimonios clandestinos.

HARDUIN, Coll. Conc. (Paris, 1700-16), IX, 1501.

Traducido por Carlos Augusto Claux

 

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Exposición sobre Juan Párix,

primer impresor de España


La historia de la imprenta, en Segovia

 

El maestro alemán Juan Párix llegó a España por indicación del obispo de Segovia, monseñor Juan Arias Dávila, muy interesado en la expansión de la cultura. A su paso por este país, dejó impresos siete libros, entre ellos el primero salido de una imprenta en España. Caja Segovia y la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, recogen estas obras en una muestra que se puede visitar durante el mes de mayo

 

En el año 1472, la villa segoviana de Aguilafuente fue testigo de un Sínodo que organizó el inquieto obispo de Segovia, monseñor Juan Arias Dávila. Poco tiempo después, el primer libro impreso en España recogía los resultados de esta Asamblea. Y es que el obispo Arias, movido por el deseo de formar al clero de su diócesis, decidió llevarse de Roma al impresor alemán Juan Párix, al que se considera autor del Sinodal de Aguilafuente, que recoge las conclusiones de aquella reunión, y de, al menos, otros siete libros más.


A pesar de que Párix sólo estuvo unos años en Segovia, porque se sabe que en 1475 vivía ya en la localidad gala de Toulouse, la labor desarrollada en su taller es un verdadero hito en la historia de la imprenta española, que, por aquel tiempo, germinaba a la vez en otras ciudades como Valencia, Zaragoza, Barcelona o Sevilla.
Caja Segovia y la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua han organizado, en el Torreón de Lozoya, en Segovia, una muestra en la que recogen una selección de los libros del maestro Párix. La temática de estos incunables es doble: muchos de ellos son obras religiosas, mientras que otros son textos jurídicos.
La exposición se completa con un Catálogo que bien merece su lectura para todo aquel que desee saber dónde, cómo y gracias a quién surgió el libro en España. Bajo la firma de especialistas en la materia, este cuidado libro hace un repaso sobre la llegada de la imprenta a España, su implantación en Segovia, los talleres de Juan Párix, la labor del obispo Juan Arias, los sistemas de encuadernación que se utilizaban y los medios técnicos con los que se contaba para imprimir.


La figura del obispo Arias es fundamental para comprender la relevancia que le otorgó al libro impreso. De hecho, en los libros expuestos en esta muestra se puede observar el escudo del obispo, como marca distintiva y factor común en los faldones de las páginas. La muestra de los libros impresos por el maestro alemán se completa con algunos manuscritos que recogen los mismos textos que, después, se convirtieron en molde de plomo.


Uno de los manuscritos es, precisamente, el del Sinodal de Aguilafuente. Para acompañar esta exposición, la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua ha elaborado una cuidada edición facsímil de este texto, que incluye, además, la transcripción de su contenido y un cuidado estudio a cargo de Fermín de los Reyes.
Agradecemos a: María Altaba – 2004

 

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LA IGLESIA CATÓLICA FUNDA PRIMER

HOSPITAL PSIQUIÁTRICO 1409

 

La primera institución hospitalaria psiquiátrica propiamente dicha fue creada en Valencia (España) en 1409 por el padre mercedario Fray Juan Gilabert Joffré quien desterró el tratamiento de tortura e impulsó la terapia ocupacional.

Una excepcional obra visionaria de la Iglesia Católica al final del medioevo.-

 

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San Beato Urbano V 1370

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

 

"Mas que a cualquiera otra ciudad tú estás unido a Roma" le escribía Francisco Petrarca al benedictino francés Guillermo de Grimoardo, elegido al solio pontificio el 28 de septiembre de 1362, a pesar de no ser ni cardenal ni obispo. Había nacido en el castillo de Grisac, en Languedoc, en 1310, de noble familia; muy joven entró donde los benedictinos del priorato de Chirac, en donde recibió una sólida cultura. Se doctoró en derecho canónico y civil, y luego enseñó en Montpellier, Tolosa y Aviñón, antes de recibir de la Curia pontificia varios cargos come delegado en Milán y en Nápoles a donde le llegó el nombramiento como sumo pontífice.

Fue consagrado obispo en Aviñón y ese mismo día, 6 de noviembre de 1362, era coronado Papa con el nombre de Urbano V. Las esperanzas de un regreso del Papa a Roma de la que muchos cristianos llamaban la "esclavitud babilonia" parecieron realizarse inmediatamente. La citada carta de Petrarca es un eco de esta vivísima esperanza. Este Papa activísimo y piadoso demostró inmediatamente cualidades de hombre de gobierno y mano firme en la conducción de la barca de Pedro, en una época tan difícil para la vida interna de la Iglesia.

No subió sólo metafóricamente sobre la "barca". Cinco años después de su elevación al solio pontificio, y precisamente el 30 de abril de 1367, se embarcaba con toda la Curia en una verdadera flota de galeras, y se dirigía a Roma. Después de una escala en Génova y otra en Viterbo, el Papa podía finalmente volver a poner pie en la Ciudad Eterna, el 16 de septiembre del mismo año, en donde fue recibido por el pueblo con mucha fiesta. Pocos días después, Roma "estaba totalmente llena de obras" como escribía Coluccio Salutati. Pero más que a la restauración de las cosas materiales el santo pontífice se preocupó por la reconstrucción espiritual de la Iglesia, promoviendo la unidad entre los cristianos, que pareció llevarse a cabo con la unión de la Iglesia griega a la latina en 1369.

Infortunadamente la pacificación de los ánimos en los Estados pontificios duró poco, y el 7 de abril de 1370 Urbano V dejaba nuevamente a Roma para regresar a Aviñón, a pesar de las súplicas y las exhortaciones de muchos, entre otros de Santa Brígida que lo alcanzó en cercanías del lago de Bolsena, y le predijo que moriría muy pronto si regresaba a Aviñón. En efecto, murió el 19 de Diciembre de ese mismo año. Esta nueva decisión, debida a situaciones particulares históricas, no empaña los grandes méritos de su pontificado, que duró ocho años, al que se le atribuye una eficaz reforma de las costumbres y un incremento particular de la doctrina cristiana y de los estudios en general.
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San Urbano V


Hacía 60 años que los papas permanecían en Avignon, Francia, cuando fue elegido para la sede apostólica un monje benedictino que gobernó la Iglesia con el nombre de Urbano V.

La permanencia del papado fuera de Roma resultó funesta para la Iglesia. Por ello Urbano quiso terminar con ese destierro y puso al frente de los Estados Pontificios al cardenal español Albornoz que redujo con las armas a los tiranuelos de los reinos de Italia. Vuelto a la Ciudad Eterna, Urbano restauró la urbe en ruinas, reformó el clero y envió misioneros a remotos lugares del mundo.

Por otra parte logró que los cismáticos orientales volvieran al seno de la Iglesia Católica y comenzó una cruzada contra los turcos que habían invadido las naciones cristianas. Muerto Albornoz, nuevos tiranos se apoderaron del país y Urbano, por no derramar sangre, volvió a Avignon. Murió en 1370.

Nació en Languedoc, Francia, en 1310. Hizo sus estudios universitarios y entró de monje benedictino. Fue superior de los principales conventos de su comunidad y como tenía especiales cualidades para la diplomacia. Los Sumos Pontífices que vivieron en Avignon lo emplearon como Nuncio o embajador.-

Estaba de Nuncio en Nápoles cuando llegó la noticia de que había muerto el Papa Inocencio VI y que él había sido nombrado nuevo Sumo Pontífice. Y no era ni obispo menos cardenal. En sólo un día fue consagrado obispo, y coronado como Papa.-

Como Sumo Pontífice se propuso acabar con los abusos que existían. Quitó los lujos de su palacio y de sus colaboradores. Se preocupó por obtener que el grupo de sus empleados en la Corte Pontificia fuera un verdadero modelo de vida cristiana.-

Entregó los principales cargos eclesiásticos a personas de reconocida virtud y luchó fuertemente para acabar con las malas costumbres. Al mismo tiempo trabajó seriamente para elevar el nivel cultural del pueblo y fundó una academia para enseñar medicina.-

Con la ayuda de los franciscanos y de los dominicos emprendió la evangelización de Bulgaria, Ucrania, Bosnia, Albania, Lituania, y hasta logró enviar misioneros a la lejana Mongolia. Lo más notorio de este santo Pontífice es que volvió a Roma, después de que ningún Papa lo había hecho desde hacía más de 50 años. Al llegar a Roma no pudo contener las lágrimas. Las grandes basílicas, incluso la de San Pedro, estaban casi en ruinas. La ciudad se hallaba en el más lamentable estado de abandono y deterioro.-

Urbano V con sus grandes cualidades de organizador, emprendió la empresa de reconstruir los monumentos y edificios religiosos de Roma. Estableció su residencia en el Vaticano (donde hasta hoy viven los Pontífices). También se dedicó a restablecer el orden en el clero y el pueblo.-

Pero las revoluciones se dieron nuevamente, y Urbano, que se encontraba bastante enfermo, dispuso irse otra vez a Francia en 1370. Santa Brígida le anunció que si abandonaba Roma moriría. El 5 de diciembre salió de Roma y el 19 de diciembre murió.-

 

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15. De Vienne (Francia) 1311.

 

Papa Clemente V. Por la cuestión de los templarios. Decidió la supresión de la Orden de los Templarios.

Condenación de los errores de los Begardos sobre la perfección espiritual.- El alma es verdadera y esencialmente forma del cuerpo.

Juan Wickleff, inglés; y Juan Huss, bohemio, pueden considerarse como los precursores del luteranismo que había de aparecer un siglo más tarde. Ambos se rebelaron abiertamente contra Roma, promovieron y defendieron pertinazmente graves errores doctrinales; fueron apoyados por las esferas más influyentes de sus respectivos pueblos, que detestaban la injerencia de la autoridad romana en sus asuntos eclesiásticos.

Todo ello puede conceptuarse como un nacionalismo político que busca también la independencia en la esfera religiosa.

 

Magisterio del C.E de Vienne

 

XV ecuménico (abolición de los templarios)

Errores de los begardos y beguinos

(sobre el estado de perfección)

(1) El hombre en la vida presente puede adquirir tal y tan grande grado de perfección, que se vuelve absolutamente impecable y no puede adelantar más en gracia; porque, según dicen, si uno pudiera siempre adelantar, podría hallarse alguien más perfecto que Cristo.

(2) Después que el hombre ha alcanzado este grado de perfección, no necesita ayunar ni orar; porque entonces la sensualidad está tan perfectamente sujeta al espíritu y a la razón, que el hombre puede conceder libremente al cuerpo cuanto le place.

(3) Aquellos que se hallan en el predicho grado de perfección y espíritu de libertad, no están sujetos a la obediencia humana ni obligados a preceptos algunos de la Iglesia, porque (según aseguran) donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad [2 Cor. 3, 17].

(4) El hombre puede alcanzar en la presente vida la beatitud final según todo grado de perfección, tal como la obtendrá en la vida bienaventurada.

(5) Cualquier naturaleza intelectual es en si misma naturalmente bienaventurada y el alma no necesita de la luz de gloria que la eleve para ver a Dios y gozarle bienaventuradamente.

(6) Ejercitarse en los actos de las virtudes es propio del hombre imperfecto, y el alma perfecta licencia de si las virtudes.

(7) El beso de una mujer, como quiera que la naturaleza no inclina a ello, es pecado mortal; en cambio, el acto carnal, como quiera que a esto inclina la naturaleza, no es pecado, sobre todo si el que lo ejercita es tentado.

(8) En la elevación del cuerpo de Jesucristo no hay que levantarse ni tributarle reverencia, y afirman que seria imperfección para ellos si descendieran tanto de la pureza y altura de su contemplación, que pensaran algo sobre el ministerio (v. l.: misterio) o sacramento de la Eucaristía o sobre la pasión de la humanidad de Cristo.

Censura: Nos, con aprobación del sagrado Concilio, condenamos y reprobamos absolutamente la secta misma con los antedichos errores y con todo rigor prohibimos que en adelante los sostenga, apruebe o defienda nadie...

De la usura

[De la Constitución Ex gravi ad nos]

Si alguno cayere en el error de pretender afirmar pertinazmente que ejercer las usuras no es pecado, decretamos que sea castigado como hereje.

Errores de Pedro Juan Olivi

(acerca de la llaga de Cristo, de la unión del alma y del cuerpo, y del bautismo)

[De la Constitución De Summa Trinitate et fide catholica]

[De la encarnación.] Adhiriéndonos firmemente al fundamento de la fe católica, fuera del cual, en testimonio del Apóstol, nadie puede poner otro [1 Cor. 3, 11], abiertamente confesamos, con la santa madre Iglesia, que el unigénito Hijo de Dios, eternamente subsistente junto con el Padre en todo aquello en que el Padre es Dios, asumió en el tiempo en el tálamo virginal para la unidad de su hipóstasis o persona, las partes de nuestra naturaleza juntamente unidas, por las que, siendo en sí mismo verdadero Dios se hiciera verdadero hombre, es decir, el cuerpo humano pasible y el alma intelectiva o racional que verdaderamente por si misma y esencialmente informa al mismo cuerpo. Y en esta naturaleza asumida, el mismo Verbo de Dios, para obrar la salvación de todos, no sólo quiso ser clavado en la cruz y morir en ella, sino que sufrió que, después de exhalar su espíritu, fuera perforado por la lanza su costado, para que, al manar de él las ondas de agua y sangre, se formara la única inmaculada y virgen, santa madre Iglesia, esposa de Cristo, como del costado del primer hombre dormido fue formada Eva para el matrimonio; y así a la figura cierta del primero y viejo Adán que, según el Apóstol, es forma del futuro {Rom. 5, 14], respondiera la verdad en nuestro novísimo Adán, es decir, en Cristo. Ésta es, decimos, la verdad, asegurada, como por una valla, por el testimonio de aquella grande águila, que vio el profeta Ezequiel pasar de vuelo a los otros animales evangélicos, es decir, por el testimonio del bienaventurado Juan Apóstol y Evangelista, que, contando el suceso y orden de este misterio, dice en su Evangelio: Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no quebraron sus piernas, sino que uno de los soldados abrió con la lanza su costado y al punto salió sangre y agua. Y el que lo vio dio testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis [Ioh. 19, 33 ss]. Nosotros, pues, volviendo la vista de la consideración apostólica, a la cual solamente pertenece declarar estas cosas, a tan preclaro testimonio y a la común sentencia de los Padres y Doctores, con aprobación del sagrado Concilio, declaramos que el predicho Apóstol y Evangelista Juan, se atuvo, en lo anteriormente transcrito, al recto orden del suceso, contando que a Cristo va muerto uno de los soldados le abrió el costado con la lanza.

[Del alma como forma del cuerpo.] Además, con aprobación del predicho sagrado Concilio, reprobamos como errónea y enemiga de la verdad de la fe católica toda doctrina o proposición que temerariamente afirme o ponga en duda que la sustancia del alma racional o intelectiva no es verdaderamente y por sí forma del cuerpo humano; definiendo, para que a todos sea conocida la verdad de la fe sincera y se cierre la entrada a todos los errores, no sea que se infiltren, que quienquiera en adelante pretendiere afirmar, defender o mantener pertinazmente que el alma racional o intelectiva no es por sí misma y esencialmente forma del cuerpo humano, ha de ser considerado como hereje.

[Del bautismo.] Además ha de ser por todos fielmente confesado un bautismo único que regenera a todos los bautizados en Cristo, como ha de confesarse un solo Dios y una fe única [Eph. 4, 6]; bautismo que, celebrado en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, creemos ser comúnmente, tanto para los niños como para los adultos, perfecto remedio de salvación.

Mas como respecto al efecto del bautismo en los niños pequeños se halla que algunos doctores teólogos han tenido opiniones contrarias, diciendo algunos de ellos que por la virtud del bautismo ciertamente se perdona a los párvulos la culpa, pero no se les confiere la gracia, mientras afirman otros que no sólo se les perdona la culpa en el bautismo, sino que se les infunden las virtudes y la gracia informante en cuanto al hábito [v. 140], aunque por entonces no en cuanto al uso; nosotros, empero, en atención a la universal eficacia de la muerte de Cristo que por el bautismo se aplica igualmente a todos los bautizados, con aprobación del sagrado Concilio, hemos creído que debe elegirse como más probable y más en armonía y conforme con los dichos de los Santos y de los modernos doctores de teología la segunda opinión que afirma conferirse en el bautismo la gracia informante y las virtudes tanto a los niños como a los adultos.

 

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IGLESIA año 1312 – UNIVERSIDAD VALENCIA

 

Un sarcófago gótico de piedra, correspondiente a un obispo de Valencia del siglo XIV, ha sido descubierto "en perfecto estado de conservación" a dos metros de profundidad bajo la Catedral de Valencia, según ha indicado hoy a la agencia AVAN el canónigo conservador de la Seo, Jaime Sancho. El sepulcro, que ha sido extraído hoy de su ubicación, pesa 3 toneladas y está lleno de relieves en piedra "de extraordinario interés artístico", ha confirmado Sancho. Según el escudo heráldico tallado en él, corresponde a Raimundo Gastón, que fue obispo de Valencia desde 1312 hasta su muerte en 1348.
     
     El sarcófago, que mide 1,70 metros de largo y 1 metro de alto, ha sido descubierto por un equipo de arqueólogos contratado por el cabildo de la Catedral para la realización de unas excavaciones. El sepulcro de piedra se encontraba en un habitáculo hasta ahora desconocido bajo la capilla de San José en la Seo en la que permaneció desde el siglo XIV. Sin embargo la capilla, fundada por el propio Raimundo Gastón, fue derribada en la reforma neoclásica de la Catedral en el siglo XVIII, cuyos promotores determinaron también la colocación de los sarcófagos bajo el suelo, donde fueron "depositados cuidadosamente" en estancias subterráneas.
     
     En el sepulcro, realizado todo él en piedra caliza, aparece sobre la tapa la estatua yacente del obispo Ramón de Gastón, vestido de pontifical con báculo, mitra y guantes. "El rostro de la imagen se conserva perfecto y es el mismo que aparece en su retrato pintado dos siglos después de la muerte del prelado por Juan de Juanes que se conserva en la sala capitular de la Seo, lo que hace suponer que la escultura del sarcófago sirvió de modelo para el retrato", asegura Sancho. La figura del obispo aparece de forma inclinada porque el sarcófago se diseñó para estar adosado a una pared. Presenta "innumerables coincidencias en el estilo de los relieves con el extraordinario sepulcro del cardenal Gil de Albornoz de la Catedral de Toledo, contemporáneo del prelado de Valencia, porque fueron obra muy posiblemente del mismo autor anónimo". El sarcófago encontrado ahora, al igual que el de Toledo, aparece repleto de relieves en piedra "de gran perfección hasta el punto que detrás de algunas columnas exentas talladas en las esquinas de la tumba, se puede introducir una mano".
     
     La piedra del sarcófago "se conserva intacta, gracias a que en el habitáculo se mantenía una humedad estable, al no estar situado sobre corrientes de agua subterráneas". Aunque el hallazgo del sepulcro se produjo el pasado día 12, no ha sido hasta hoy, lunes, cuando, tras haber sido eliminadas la adherencias, ha podido ser extraído utilizando un camión grúa que ha entrado en la Catedral de Valencia por la puerta de la Almoina. Un forense ha autentificado hoy los restos que contiene. Ramón de Gastón nació en Milá (Lleida) y fue canónigo de la Catedral de Valencia, cuyo cabildo le propuso como obispo al Papa, como era costumbre entonces.
Fundó el Estudio de Lectura Pública de Teología, origen de la Universitat de Valencia- Estudi General. Además, repobló con cristianos la localidad de Villar del Arzobispo. Coincidió en sus reinados con los monarcas Jaime II El Justo, fundador del mon asterio de la Valldigna, y Pedro IV el Ceremonioso.

2003-12-31 - España

 

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DEVOTIO MODERNA

 

Por devotio moderna entendemos aquella corriente espiritual que floreció en los Países Bajos, en la segunda mitad del siglo XIV, principalmente por obra de Geert Groote y de su discípulo Florens Radewijns; esta corriente se canalizó en la asociación de los Hermanos y Hermanas de la vida común y en la congregación agustiniana de los canónigos regulares de Windesheim; en el siglo XV y comienzos del XVI la devotio moderna renovó con sus escritos ascético-místicos - especialmente con la Imitación de Cristo -, con su magisterio y con la dirección espiritual, los ambiéntes de la vida religiosa y del pueblo cristiano.

 

 1. Espiritualidad.- La devotio moderna se mueve en la línea afectiva que se deriva de san Agustín, elaborada luego por los canónigos regulares victorinos, los cistercienses y los Hermanos Menores. La devotio moderna divulgó estas enseñanzas, haciéndolas accesibles al pueblo. El primer lugar entre las líneas espirituales de la devotio moderna está ocupado por el cristocentrismo práctico: la humanidad de Cristo es el eje central en torno al cual se mueve la vida espiritual, de tono ético y concreto, que busca la imitación de los ejemplos de Cristo. En segundo lugar está la oración metódica, particularmente el examen de conciencia y la meditación. Esta última se transforma en el punto de apoyo del ascetismo. J. Mombaer desarrolla un sistema complicado de meditación, basado en las potencias del alma y que alcanzó grandes éxitos en la história de la espiritualidad.

Es innegable además una tendencia  moralista y antiespeculativa. Lo que más urge a los devotos es una vida virtuosa vivida en la trama de la existencia cotidiana; reaccionan contra una teología demasiado especulativa: « ¿ De qué te sirve disputar a fondo sobre los misterios de la Trinidad, si no tienes humildad y desagradas entonces a la Trinidad? Verdaderamente, los discursos sublimes no santifican ni justifican al hombre; es la vida virtuosa la que lo hace agradable a Dios... Deseo más bien sentir la compunción en mi corazón que saber su definición... Si supieras toda la Biblia de memoria y todos los dichos de todos los filósofos, ¿de qué te serviría sin el amor de Dios y la gracia2" (Imitación de Cristo, 1, 1).

Como espiritualidad acentuada mente afectiva, la devotio moderl.Za atiende sobre todo al fervor, a la oración ardiente, al deseo de Dios: «La devoción no es otra cosa sino el deseo de Dios en el alma" (Tomás de Kempis, Opera oml.Zia, Berlín 1910-1912, VII, 209). Otra característica es el biblismo, Tomás de Kempis, en su Doctrinale iuvenum, dedica un capítulo a la lectura meditativa de la sagrada Escritura: «Aprende ante todo a leer la sagrada  Escritura, a entenderla rectamente, a creer firmemente en ella y a ponerla en práctican (1V, 181-182). Se da mucha importancia a la interioridad: un volver continuo a lo más íntimo de nuestro ser para dedicarse a Dios y a las cosas espirituales ( « reditus ad interiora " , «se dare ad interiora»). Tienen la tendencia a mantenerse lejos del mundo y de sus peligros. Y se exalta el silencio y la morada en la propia celda (cf. Imitación de Cristo, 1, 20). Finalmente, se pone de relieve el ascetismo como esfuerzo de la voluntad, pero supuesta la  acción de la gracia. Las penitencias son más bien moderadas, ateniéndose a un sano realismo en la vida espiritual.

 

 2. Protagonistas.- Entre los protagonistas hay que mencionar sobre todo a Geert Groote (1340-1380), llamado «fons et origo modernae devotionis", Más que por sus obras, se distinguió por la eficacia de su palabra viva y el ejemplo de su vida. Su sucesor como guía espiritual y organizador del movimiento fue Florens Radewijns (13501400), del que nos quedan algunas colecciones de pensamientos espirituales, llamadas rapiaria, un género literario muy difundido en los ambientes de la devotio moderna.

La figura más representativa y que  ejerció el influjo más vasto es Tomás de Kempis (1380-1471). Su producción literaria es considerable y comprende libros devotos, sermones y tratados sobre la vida religiosa. Pero su fama va ligada hasta hoy a una obra que, después de la Biblia, es el libro más difundido en todo el mundo: De imitatione Christi, aunque se sigue discutiendo sobre su verdadero autor. Al hombre de todos los tiempos la Imitación de Cristo le recuerda la pobreza y la inferioridad de la materia frente al espíritu, y cómo su desprecio es una auténtica gloria: «Grande honor y  gloria es servirte a ti, y por ti despreciar todas las cosas" (IIÍ, 10).

Jan Mombaer (Mauburnus, 1460 1501) presenta en su Rosetum exercitiorum spiritualium et sacrarum meditatiol.Zum una especie de suma de las doctrinas y prácticas de la devotio moderna, y cOn esta obra marca el fin del desarrOllo del movimiento. Entre los autores más destacados hay que citar también a Gerard Zerbolt de Zutphen (t 1398), Gerlach Peters (t 141 1), Hendrik Mande (~ l 1441), Dirk (Teodorico) van Herxen (t 1457) y Wessel Gansfort (t 1489).

 

 3. Influencia.- La devotio moderna  se mostró muy floreciente en el siglo xv, no sólo en los Países Bajos, sino también en otros países europeos. En el siglo XVI empezó a decaer hasta desaparecer por completo o dejarse absorber por otros nuevos movimientos, como la Reforma protestante. Tuvo in discutiblemente grandes méritos, pero también ciertas lagunas, como la carencia de sentido eclesial, poco espíritu apostólico, cierto antihumanismo y una falta de adaptación a los tiempos nuevos.

T Jansen

 

 Bibl.: P. Debongnie, Dévotio moderne, en  DSp. 111, 727-747´ A. Ampe - B, Spaapen, Imilalio Chrisli, en DSp VII, 2238-2368; A, Huerga, Devoción moderna, en DE, 1, 575580; R. García Villoslada, Rasgos caracteristicos de la "devotio modema", en Manresa 28 (1956) 315-358,

 

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-Religioso †1351 «Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

 

Los ecólogos, es decir, los que se dedican al estudio y a la defensa del ambiente natural, probablemente no tienen ninguna simpatía por este santo, pues durante una cacería no dudó en quemar el bosque con tal de hacer salir las liebres y los faisanes. Para aplacar la ira de los colonos que vieron destruidas sus cosechas y sus casas por el voraz iricendio, el gobernador de Piacenza, Galeazzo Visconti, hizo condenar a muerte al primero que cayó en sus manos y cuya única culpa era la de haberse encontrado en el monte durante el incendio.

El verdadero culpable era Conrado Confalonieri que había nacido en Piacenza en 1290; estaba casado y su profesión era la de soldado dé aventura. Era fundamentalmente un hombre de bien (piromanía a parte), y por eso no dudó en entregarse, cuando supo que un inocente iba a pagar con la vida su acto de ligereza. Después de haber confesado su culpa, manifestó que estaba dispuesto a pagar los daños. Y así lo hizo,.aunque quedó en extrema pobreza. Como los caminos del Señor son infinitos, el pirómano cazador, actitud muy poco franciscana, entró arrepentido y en paz a la Tercera Orden franciscana de Calendasco en 1315, después de haberse separado de común acuerdo de su esposa, Eufrosina, que, siguiendo el ejemplo del marido, entró al monasterio franciscano de Piacenza.

Dentro del sayo franciscano palpitaba todavía el corazón del errante hombre de armas. Después de varios años de piadosa peregrinación de un santuario a otro, fray Conrado fijó su residencia en un pueblito llamado Noto, más abajo de Siracusa, en un lugar apartado. Pero la fama de su santidad lo seguía corno la sombra, y al ver que las demasiadas visitas le quitaban el tiempo para la oración, se retiró de allí y fue a vivir en una gruta apartada que después la gente bautizó con el nombre de "gruta de San Corvado". Allí murió el 19 de febrero de 1351.

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La Congregación para la Doctrina de la Fe, originalmente llamada Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición, fue fundada por Pablo III en 1542 con la Constitución "Licet ab initio", para defender a la Iglesia de las herejías. Es la más antigua de las nueve Congregaciones de la Curia.

En 1908, el Papa San Pío X cambió su nombre por el de Sagrada Congregación del Santo Oficio. Finalmente, en 1965, recibió el nombre actual bajo el Pontificado de Pablo VI.


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San Roque †año 1378 Francia

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

Roque significa: "Fuerte como roca". 
Este santo se ha hecho famoso en el mundo por los grandes favores que consigue a favor de pobres y enfermos. Su popularidad ha sido verdaderamente extraordinaria cuando a pueblos o regiones han llegado pestes o epidemias, porque consigue librar de la enfermedad y del contagio a muchísimos de los que se encomiendan a él. Quizás él pueda librarnos de epidemias peligrosas.-

San Roque nació en Montpellier, de una familia sumamente rica. Muertos sus padres, él vendió todas sus posesiones, repartió el dinero entre los pobres y se fue como un pobre peregrino hacia Roma a visitar santuarios.-

Y en ese tiempo estalló la peste de tifo y las gentes se morían por montones por todas partes. Roque se dedicó entonces a atender a los más abandonados. A muchos logró conseguirles la curación con sólo hacerles la señal de la Santa Cruz sobre su frente. A muchísimos ayudó a bien morir, y él mismo les hacía la sepultura, porque nadie se atrevía a acercárseles por temor al contagio. Con todos practicaba la más exquisita caridad. Así llegó hasta Roma, y en esa ciudad se dedicó a atender a los más peligrosos de los apestados. La gente decía al verlo: "Ahí va el santo".-

Y un día mientras atendía a un enfermo grave, se sintió también él contagiado de la enfermedad. Su cuerpo se llenó de manchas negras y de úlceras. Para no ser molesto a nadie, se retiró a un bosque solitario, y en el sitio donde él se refugió, ahí nació un aljibe de agua cristalina, con la cual se refrescaba.-

Y sucedió que un perro de una casa importante de la ciudad empezó a tomar cada día un pan de la mesa de su amo e irse al bosque a llevárselo a Roque. Después de varios días de repetirse el hecho, al dueño le entró curiosidad, y siguió los pasos del perro, hasta que encontró al pobre en llagas, en el bosque. Entonces se llevó a Roque a su casa y lo curó de sus llagas y enfermedades.-

Apenas se sintió curado dispuso el santo volver a su ciudad de Montpellier. Pero al llegar a la ciudad, que estaba en guerra, los militares lo confundieron con un espía y lo encarcelaron. Y así estuvo 5 años en la prisión, consolando a los demás prisioneros y ofreciendo sus penas y humillaciones por la salvación de las almas.-

Y un 15 de agosto, del año 1378, fiesta de la Asunción de la Virgen Santísima, murió como un santo. Al prepararlo para echarlo al ataúd descubrieron en su pecho una señal de la cruz que su padre le había trazado de pequeñito y se dieron cuenta de que era hijo del que había sido gobernador de la ciudad. Toda la gente de Montpellier acudió a sus funerales, y desde entonces empezó a conseguir de Dios admirables milagros y no ha dejado de conseguirlos por montones en tantos siglos.-

Lo pintan con su bastón y sombrero de peregrino, señalando con la mano una de sus llagas y con su perro al lado, ofreciéndole el pan.-

Que San Roque bendito nos libre de enfermedades, epidemias y contagios del cuerpo y del alma. Amén.-


 


SANTA LIDUVINA Virgen (1380†1433)

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

La Divina Providencia a cada uno le señala el camino en el que mejor puede realizar su vida y mediante ello alcanzar la meta de la salvación. Repasando las vidas de los Santos encontramos que la mayor parte de los hombres han tenido una misión más bien hacia fuera: misioneros, fundadores, obispos y papas, escritores, mártires... 

De las Santas no se puede afirmar lo mismo. La mayor parte de ellas han llevado una vida más bien escondida, entregada a la oración y penitencia y han alcanzado la meta de la perfección mediante el apostolado de la inmolación, ejercido de una o de otra forma. Un caso bien conocido y muy famoso es el de la Santa de hoy.-

Nació por el 1380 en una villa no lejana de La Haya - Holanda - llamada Schiedam. Su padre era el sereno de la ciudad. Familia normal sin llamar la atención ni por su apellido, ni por su dinero, ni por otra cualidad.-

La hora de Dios la esperaba en una fiesta de la Virgen María. Era el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor y Purificación de la Virgen María, cuando unas amigas la invitaron a ir a patinar con ellas sobre la nieve. Por darles gusto aceptó, se cayó y se hizo un mal terrible en el pecho que ya nunca le desapareció Más aún, fue origen de otros muchos males que la aquejaron durante toda su vida. Es casi imposible cómo el cuerpo humano puede resistir tantas y tan crueles enfermedades como desde esta fecha se cebaron sobre el cuerpo de Liduvina.

A los atroces tormentos físicos vinieron a añadirse los morales, ya que pasó por terribles tentaciones de falta de fe, de miedo a condenarse, de noches oscuras de su espíritu. Y así no sólo un año o dos, sino hasta cuarenta años entregada a los dolores de todo tipo, que todos comprendían era imposible soportarlos a no haber sido ayudada de la Divina gracia. A la humilde casita de la hija del sereno de Schiedam llegaban noticias nada halagüeñas sobre el estado de la Iglesia. Nunca sufrió tanto, ya que estuvo en su tiempo dividida en dos y tres obediencias, con dos y tres Papas a la vez. Por ella, por la Iglesia, por el Papa y por los Obispos y Príncipes cristianos ofrecía generosa sus muchos dolores.-

Liduvina partió para unirse al Divino Crucificado el año 1432.


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San Lorenzo Justiniano 1381 †1455 Obispo

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

 El jefe de la República de Venecia decía que con el único hombre con el cual cambiaría su alma era con el obispo Lorenzo Justiniano. A su vez, el primer patriarca de Venecia, que nació de una familia noble veneciana en el 1381 y murió en 1455, afirmaba que el oficio de jefe de la República era un juego en comparación con el de obispo, por la responsabilidad que conlleva la guía de las almas.-

Lorenzo Justiniano, contra las esperanzas de la madre, que había quedado viuda con cinco niños en una gran casa propia de los nobles, con mucha servidumbre en librea, abandonó a la familia y fue a encerrarse en el monasterio de la isla de San Jorge. Un amigo que había ido al convento para convencerlo a regresar a su casa, resolvió más bien seguir inmediatamente el ejemplo y se hizo monje. Lorenzo, vestido con el humilde sayal de fraile mendicante, iba de puerta en puerta pidiendo la limosna.-

No tenía el don de la oratoria, pero esto no le importaba, porque lo suplía con la palabra escrita, que usó abundantemente para la dirección del clero y de los laicos, con cartas pastorales y opúsculos en los que condensaba el fruto de sus muchas meditaciones: "Quien no utiliza al Señor lo más que puede, demuestra que no lo aprecia"; "Un siervo del Señor evita las más pequeñas faltas, para que su caridad no se enfríe"; "Tenemos que evitar los asuntos muy complicados; en las complicaciones siempre está la pezuña del diablo".-

Acostumbrado a las duras penitencias, cuando, ya anciano y enfermo, quisieron cambiarle la cama de paja por un colchón de plumas, protestó: "Cristo murió sobre la cruz, ¿y yo voy a morir en un colchón de plumas?". Murió el 8 de enero de 1455 expresando el deseo de ser enterrado en el pequeño cementerio del antiguo convento. Pero los venecianos le decretaron un verdadero triunfo.-


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Santa Francisca Romana Viuda 1384 †1440

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

 Francisca Bussa de «Buxis de» Leoni nació en Roma en el año 1384. Era de una familia noble y rica y, aunque aspiraba a la vida monástica, tuvo que, como era la costumbre, aceptar la elección que por ella habían hecho sus padres. Rara vez un matrimonio así combinado tiene éxito; pero el de Francisca lo tuvo. La jovencita esposa, sólo tenía trece años, se fue a vivir a casa del marido, Lorenzo de Ponziani, también rico y noble como ella. 

Con sencillez aceptó los grandes dones de la vida, el amor del esposo, sus títulos de nobleza, sus riquezas, los tres hijos que tuvo a quienes amó tiernamente y dedicó todos sus cuidados; y con la misma sencillez y firmeza aceptó quedar privada de ellos. El primer gran dolor fue la muerte de un hijito; poco después murió el otro, renovando así la herida de su corazón que todavía sangraba. En ese tiempo Roma sufría los ataques del cisma de Occidente por la presencia de antipapas. 

A uno de ellos, Juan XXIII, le hizo la guerra el rey de Nápoles, Ladislao, que invadió a Roma dos veces. La guerra tocó de cerca también a Francisca, pues hirieron al marido y al único hijo que le quedaba lo llevaron como rehén. Todas estas desgracias no lograron doblegar su ánimo, apoyado por la presencia misteriosa pero eficaz de su Ángel guardián. Su palacio parecía meta obligada para todos los más necesitados. 

Fue generosa con todos y distribuía sus bienes para aliviar las tribulaciones de los demás, sin dejar nada para sí. Para poder ampliar su radio de acción caritativa, fundó en 1425 la congregación de las Oblatas Olivetanas de Santa María la Nueva, llamadas también Oblatas de Tor de Specchi. A los tres años de la muerte del marido, emitió los votos en la congregación que ella misma había fundado, y tomó el nombre de Romana. 

Murió el 9 de marzo de 1440. Sus despojos mortales, fueron expuestos durante tres días en la iglesia de Santa María la Nueva, que después llevaría su nombre. Tan unánime fue el tributo de devoción que le rindieron los romanos que una crónica del tiempo habla de «iota vivitas», de toda la ciudad de Roma, que acudió a rendirle el extremo saludo. 
Fue canonizada en 1608


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 Ven, Espíritu creador, visita las almas de tus fieles, llena con tu divina gracia los corazones que creaste. Tú, a quien llamamos Paráclito, don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción. Tú derramas sobre nosotros los siete dones; Tú, dedo de la diestra del Padre; Tú, fiel promesa del Padre que inspiras nuestras palabras. Ilumina nuestros sentidos, infunde tu amor en nuestros corazones y, con tu perpetuo auxilio, fortalece la debilidad de nuestro cuerpo. Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto la paz, sé nuestro director y guía para que evitemos todo mal. Por Ti conozcamos al Padre, al Hijo revélanos también; creamos en Ti, Su Espíritu, por los siglos de los siglos. Gloria a Dios Padre y al Hijo, que resucitó, y al Espíritu Consolador, por los siglos de los siglos. Amén.


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San Siloán (1866-1938) monje ortodoxo - Escritos


“Vuestro Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños”. -  (Mt 18,14) -       Mi alma ha aprendido la humildad del Señor. Por un camino que supera toda inteligencia, el Señor se me apareció y ha colmado mi alma de su amor. Luego, desapareció y ahora, mi alma suspira por él día y noche. El pastor bueno y misericordioso me ha buscado, a mí, su oveja herida por los lobos, y los ha ahuyentado. (cf Jn 10,12).
       Mi alma conoce la misericordia del Señor para con el hombre pecador. Escribo la verdad ante el rostro de Dios: Todos nosotros, pecadores, seremos salvados y ni uno solo se perderá, con tal que se arrepiente. No hay palabras para expresar la bondad del Señor. ¡Vuelve tu alma hacia el Señor y di: “Señor, perdóname!” No dudes de que te perdonará. Su bondad no puede no perdonar, y lo hace al instante y te santifica. Esto es la enseñanza del Espíritu Santo en la Iglesia.
     El Señor es amor. “Gustad y ved qué bueno es el Señor.” (Sal 33,9) Mi alma ha gustado esta bondad del Señor, e, insaciable, día y noche, mi espíritu se levanta a Dios. Me pongo a escribir sobre el amor de Dios y no me quedo nunca saciado porque acordarme del Dios todopoderoso tiene mi alma cautivada.


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Et vitam impéndere vero. Dar incluso la vida por la verdad.


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Jesús, el dulce, viene... -

Jesús, el dulce, viene...
Las noches huelen a romero...
¡Oh, qué pureza tiene
la luna en el sendero!

Palacios, catedrales,
tienden la luz de sus cristales
insomnes en la sombra dura y fría...
Mas la celeste melodía
suena fuera...
Celeste primavera
que la nieve, al pasar, blanda, deshace,
y deja atrás eterna calma...

¡Señor del cielo, nace
esta vez en mi alma!  -Juan Ramón Jiménez-

 

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al ocaso la Iglesia alaba a Dios y pide al Padre eterno su misericordia


«La Iglesia de Cristo es la Iglesia católica y permanece en ella para siempre en su plenitud»


La única Iglesia de Cristo» «subsiste en ["subsistit in"] la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él».


«En las demás comunidades cristianas existen elementos eclesiales de verdad y de santificación que son propios de la Iglesia católica y empujan hacia la unidad con ella».


«La Iglesia de Cristo actúa en las comunidades cristianas, pues Cristo, en cuanto cabeza (no cuerpo) de ella, actúa en estas comunidades. Cristo y el Espíritu Santo actúan en ellas reforzando los elementos que empujan hacia la unidad de los cristianos en la única Iglesia».


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Jesucristo:
1. Hijo, mi gracia es preciosa, no admite mezcla de cosas extrañas, ni de consolaciones terrenas. Conviene desviar todos los impedimentos de la gracia, si deseas que se te infunda. Busca lugar secreto para ti; desea estar a solas contigo; deja las conversaciones, y ora devotamente a Dios, para que te dé compunción de corazón y pureza de conciencia. Reputa por nada todo el mundo, y prefiere a todas las cosas exteriores el ocuparte en Dios. Porque no podrás ocuparte en Mí, y juntamente deleitarte en lo transitorio. Conviene desviarse de conocidos y de amigos, y tener el espíritu retirado de todo placer temporal. Así desea que se abstengan todos los fieles cristianos el apóstol San Pedro, portándose como extranjeros y peregrinos en este mundo.

2. ¡Oh, cuánta confianza tendrá en la muerte aquel que no tiene afición a cosa alguna de este mundo! Pero tener así el corazón desprendido de todas las cosas, no lo alcanza el alma todavía enferma; ni el hombre carnal conoce la libertad del hombre espiritual. Mas si quiere ser verdaderamente espiritual, es preciso que renuncie a los extraños y a los allegados, y que de nadie se guarde más que de sí mismo. Si a ti te vences perfectamente, todo lo demás lo sujetarás con más facilidad. La perfecta victoria es vencerse a sí mismo. Porque el que se tiene sujeto a sí mismo, de modo que la sensualidad obedezca la razón, y la razón me obedezca a Mí en todo, este es verdaderamente vencedor de sí y señor del mundo. 

3. Si deseas subir a esta cumbre, conviene comenzar varonilmente, y ponerla segura a la raíz, para que arranques y destruyas la oculta desordenada inclinación que tienes a ti mismo, y a todo bien propio y corporal. De este amor desordenado que se tiene el hombre a sí mismo, depende casi todo lo que se ha de vencer radicalmente: vencido y señoreado este mal, luego hay gran paz y sosiego. Mas porque pocos trabajan en morir perfectamente a sí mismo, y no salen enteramente de su propio amor, por eso se quedan envueltos en sus afectos, y no se pueden levantar sobre sí en espíritu. Pero el que desea andar libre conmigo, es necesario que mortifique todas sus malas y desordenadas aficiones, y que no se pegue a criatura alguna con amor apasionado.


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Evangelio de Ntro. Señor Jesucristo según S.Mateo(20,1-16)  - En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. [...] Pero el propietario contestó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O vas a ser envidioso porque yo soy bueno? Así, los últimos será primeros y los primeros, últimos”». 

Id a mi viña La parábola de los obreros enviados a trabajar en la viña en horas diferentes, que reciben todos, la misma paga de un denario, ha plantado siempre problemas a los lectores del Evangelio. ¿Es aceptable el modo de actuar del propietario? ¿No viola el principio de la recompensa justa? Los sindicatos se sublevarían al unísono si alguien actuara como ese propietario. 

La dificultad nace de un equívoco. Se considera el problema de la recompensa en abstracto, o bien en referencia a la recompensa eterna. Vista así, el tema contradiría en efecto el principio según el cual Dios «dará a cada cual según sus obras» (Rm 2,6). Pero Jesús se refiere aquí a una situación concreta. El único denario que se da a todos es el Reino de los Cielos que Jesús ha traído a la tierra; es la posibilidad de entrar a formar parte de la salvación mesiánica. La parábola comienza: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana...». Es el Reino de los Cielos por lo tanto el tema central y el fondo de la parábola. El problema es, una vez más, el de la postura de judíos y paganos, o de justos y pecadores, frente a la salvación anunciada por Jesús. Si bien los paganos (respectivamente los pecadores, los publicanos, las prostitutas, etc.) sólo ante la predicación de Jesús se decidieron por Dios, mientras que antes estaban lejanos («ociosos»), no por esto ocuparán en el Reino una posición de segunda clase. También ellos se sentarán en la misma mesa y gozarán de la plenitud de los bienes mesiánicos. 

Más aún, puesto que los paganos se muestran más dispuestos a acoger el Evangelio que los llamados «justos» (los fariseos y los escribas), se realiza aquello que Jesús dice como conclusión de la parábola: «Los últimos serán primeros y los primeros, últimos». Una vez conocido el Reino, esto es, una vez abrazada la fe, entonces sí que hay lugar para las diferenciaciones. No es idéntica la suerte de quien sirve a Dios toda la vida, haciendo rendir al máximo sus talentos, respecto a quien da a Dios sólo las sobras de la vida, con una confesión reparadora, en cierto modo, en el último momento. 

Aclarado este punto central, es legítimo sacar a la luz las otras enseñanzas de la parábola. Una es que Dios llama a todos y a todas horas. ¡Existe una llamada universal a la viña del Señor! Se trata, en resumen, del problema de la llamada más que del de la recompensa. Este es el modo en que nuestra parábola es utilizada en la exhortación de Juan Pablo II «sobre vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo» («Christifideles laici»): «Los fieles laicos pertenecen a aquel Pueblo de Dios representado en los obreros de la viña... "Id también vosotros a mi viña"» (n. 1-2). 

La parábola evoca también el problema del desempleo: «¡Nadie nos ha contratado!»: esta respuesta desconsolada de los obreros de la última hora podrían hacerla propia millones de desempleados. Todos sabemos lo que significa estar desempleado para quien tiene familia o para un joven que quiere casarse y no puede porque falta trabajo y con él la mínima garantía de poder mantener dignamente a la familia. Si falta trabajo para muchos, uno de los motivos (no el único, no el principal, pero ciertamente relevante) es que algunos tienen demasiado. Acumulando diferentes trabajos, todos, en modo distinto, retribuidos. 

Otra enseñanza se puede sacar de la parábola. Aquel propietario sabe que los obreros de la última hora tienen las mismas necesidades que los demás, tienen también sus niños que alimentar, como los de la primera hora. Dando a todos la misma paga, el propietario muestra no tener en cuenta tanto el mérito como la necesidad. Muestra ser no sólo justo, sino también «bueno», generoso, humano. ZS05091601


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La dignidad regia del hombre - "A la manera que, en las cosas humanas, los artífices dan a los instrumentos que fabrican aquella forma que parece ser la más idónea al uso a que se destinan, así el Artífice sumo fabricó nuestra naturaleza como una especie de instrumento, apto para el ejercicio de la realeza; y para que el hombre fuera completamente idóneo para ello, le dotó no sólo de excelencias en cuanto al alma, sino en la misma figura del cuerpo. Y es así que el alma pone de manifiesto su excelsa dignidad regia, muy ajena a la bajeza privada, por el hecho de no reconocer a nadie por señor y hacerlo todo por su propio arbitrio. Ella, por su propio querer, como dueña de sí, se gobierna a sí misma. .¿Y de quién otro, fuera del rey, es propio semejante atributo?.

Según la costumbre humana, los que labran las imágenes de los emperadores tratan primeramente de reproducir su figura y, revistiéndola de púrpura, expresan juntamente la dignidad imperial. Es ya uso y costumbre que a la estatua del emperador se le llame emperador; así, la naturaleza humana, creada para ser señora de todas las otras criaturas, por la semejanza que en sí lleva del Rey del universo, fue levantada como una estatua viviente y participa de la dignidad y del nombre del original primero. No se viste de púrpura, ni ostenta su dignidad por el cetro y la diadema, pues tampoco el original lleva esos signos. En vez de púrpura se reviste de virtud, que es la más regia de las vestiduras; en lugar de cetro se apoya y estriba sobre la bienaventuranza de la inmortalidad; y en el puesto de la diadema se ciñe la corona de la justicia; de suerte que, reproduciendo puntualmente la belleza del original, el alma ostenta en todo la dignidad regia". San Gregorio de Nisa + 394 ca. La creación del hombre, 4.


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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

 

La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado la misión de "labrar y cuidar" este "jardín" que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).

 

Que nos guíe y acompañe siempre con su intercesión, la Santísima Madre de Dios.

Su fe indefectible que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen

 

Gracias por venir a visitarnos

 

‘La verdad sobre El Código Da Vinci’
Autor:
José Antonio ULLATE

Editorial: LibrosLibres. Madrid, 2004.  189 pp.

 

‘Historia de la Inquisición en España y América’

(El conocimiento científico y el proceso histórico de la Institución (1478-1834).

Es una elevada tarea historiográfica con planteamientos científicos, bases documentales, tratamiento y lenguaje actuales.

Obra dirigida por don Joaquín PÉREZ VILLANUEVA y Bartolomé ESCANDELL BONET.

 

‘La inquisición española’

Autora:(Comella Beatriz.-

Editorial: BAC- Centro de estudios inquisitoriales- Madrid-España.

Pentecostés es la palabra griega que significa «cincuentena». Este día cincuenta que celebraba el pueblo judío, se contaba a partir del día que habían inmolado el cordero pascual; y eso era porque, cincuenta días después de la salida de Egipto, la Ley fue dada sobre la cumbre ardiente del monte Sinaí. De igual manera, en el Nuevo Testamento, cincuenta días después de la Pascua de Cristo, el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles y se les apareció en forma de lenguas de fuego. La Ley fue dada en el monte Sinaí, el Espíritu en el monte Sión; la Ley en la cima del monte, el Espíritu en el Cenáculo.     «Todos los discípulos estaba juntos el día de Pentecostés. De repente, un ruido del cielo»... Tal como lo dice un  salmo: «el correr de las acequias alegra la ciudad de Dios» (45,5). Un gran ruido acompaña la llegada de aquel que venía a enseñar a los fieles. Fijaos como eso está de acuerdo con lo que leemos en el Éxodo: «Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar» (19,6). El primer día fue la encarnación de Cristo; el segundo día, su Pasión; el tercer día el envío del Espíritu Santo. Llega ese día: se oye el trueno, hay un gran ruido, brillan los relámpagos –los milagros de los apóstoles-; un nube espesa –la compunción del corazón y la penitencia- cubre la montaña, el pueblo de Jerusalén (Hch 2,37-38)...     «Vieron aparecer unas lenguas como llamaradas de fuego». Unas lenguas, las de la serpiente, de Eva y Adán, habían hecho entrar la muerte en este mundo... Por eso el Espíritu aparece en forma de lenguas, oponiendo lenguas a lenguas, curando a través del fuego el veneno mortal... «Y empezaron a hablar». Este es el signo de la plenitud; el vaso lleno hasta rebosar; el fuego que no se puede contener... Estas diversas lenguas son las diferentes lecciones que nos ha dejado Cristo, como son la humildad, la pobreza, la paciencia, la obediencia. Hablamos estas diversas lenguas cuando damos ejemplo de estas virtudes al prójimo. La palabra es viva cuando hablan las obras. ¡Hagamos hablar a las obras! San Antonio de Padova.








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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).