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La Sindone o Sábana de Turín. En el lienzo, que supuestamente cubrió el cuerpo de Cristo en el sepulcro, aparece grabada “a fuego” la imagen de Jesús, mostrando rastros de sangre y diversas señales que concuerdan con la Pasión, desde los latigazos a las huellas de clavos de la crucifixión o la lanzada con que el centurión Longinos comprobó su muerte.
Científicamente discutibles por prestigiosos científicos internacionales, dado los incendios sufridos, la datación por carbono 14. Interesantes son las coincidencias de las marcas del lienzo con las halladas en el Sudario que se conserva en la Catedral de Oviedo. Según la tradición cristiana, este Sudario sería el pañolón que envolvió la cabeza de Cristo en su traslado desde la cruz hasta el sepulcro.

 

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Descifrado parte del ADN del Sudario de Oviedo-2008.I.30

  

Descifrado parte del ADN del Sudario de Oviedo

Es el primer hallazgo de este tipo en una reliquia atribuida a Jesús

 

MADRID- A medida que aumentan las investigaciones sobre el Sudario de Oviedo, aumentan las posibilidades, según los especialistas, de que este trozo de tela cubriera la cabeza de la misma persona a la que envolvió la Sábana Santa de Turín y que esa persona sea quien afirma la tradición: Jesús de Nazaret.
El Instituto Nacional de Toxicología, entidad española de prestigio internacional, ha conseguido analizar parte del ADN hallado en los restos de sangre del Santo Sudario de Oviedo, una reliquia que pudo ser empleada para cubrir la cabeza de Cristo en el traslado desde la cruz hasta el sepulcro. El presidente del Centro Español de Sindonología, Jorge Manuel Rodríguez ha confirmado que «se trata de la primera vez, a nivel mundial, que alguien posee un fragmento de ADN de una reliquia tan importante que se atribuye a Jesús». «Al estudiar los hilos, que están impregnados en sangre, los expertos descubrieron una pequeña parte de ADN mitocondrial, una sección de ADN que se hereda de la madre», apuntó. Por tanto, «en caso de que el Sudario de Oviedo hubiese cubierto la cabeza de Cristo estaríamos también ante el hallazgo de una parte del ADN que procedería de la Virgen María», señala.
Según el estudio realizado por el Equipo de investigación del Centro Español de Sindonología «producida la muerte, se cubría la cabeza del crucificado, siguiendo la costumbre hebrea, y se procedía a trasladar el cuerpo hasta el sepulcro, y allí se procedía a colocar la mortaja definitiva». De este modo el Santo Sudario de Oviedo sería una reliquia complementaria de la famosa Sábana Santa, pues se habría usado antes del entierro definitivo y el mismo cadáver habría manchado sucesivamente ambos lienzos.
Desde el siglo VII, el Santo Sudario se encuentra en España, aunque pocos son conscientes de ello. Mientras que la Sábana Santa de Turín es asediada por visitantes, novelas y películas, el Santo Sudario de Oviedo permanece en un discreto segundo plano. 2008-01-30- Luisa Moreno -L.R.ESP.

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El lienzo de Manoppello: el rostro maravillosamente humano de Dios

Entrevista a Paul Badde, autor de “L´autre suaire”

ROMA, lunes 17 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Además de la Sábana Santa que se exhibe en Turín hasta el 23 de mayo, otro lienzo, más pequeño, que representa el rostro de Cristo, se conserva en el santuario de Manoppello, pequeña localidad italiana de los Abruzzos.

El periodista alemán Paul Badde, corresponsal en Roma del periódico Die Welt desde el año 2000, ha investigado durante varios meses sobre el “secreto de Manoppello”.

Se ha preguntado de dónde procede este lienzo, cómo se formó esa imagen, si podría ser el velo de la Verónica y sus vínculos con la Sábana Santa.

Y ha publicado el resultado de sus investigaciones en un libro titulado L´autre suaire (El otro lienzo, n.d.t.), publicado en francés por Editions de l´Emmanuel - Editions du Jubilé.

El mismo Benedicto XVI peregrinó a Manoppello en septiembre de 2006, realizando la primera visita de un papa a este santuario.

Recientemente, en el editorial dedicado a la visita de Benedicto XVI a Turín para la ostensión de la Sábana Santa, el director de la Oficina de Información de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, SI, evocó estas “imágenes que la tradición acredita como vías preciosas para entrever” el rostro de Cristo, “en Manoppello o en Turín”.

ZENIT entrevistó a Paul Badde sobre la investigación que ha llevado a cabo y sobre las conclusiones a las que ha llegado.


- Brevemente, ¿qué es el lienzo de Manoppello?

Paul Badde: Se trata de un velo hecho de un lino extremadamente fino, fabricado con byssus en el que aparece el rostro de Cristo.

Sin embargo, es técnicamente imposible pintar este tipo de tejido, realizado a partir de filamentos de Pinna nobilis.

No se encuentra ningún otro pigmento de pintura en el velo. La aparición del rostro en el velo sigue siendo un misterio que destaca lo inexplicable.

- ¿Por qué merece ser conocido?

Paul Badde: Sobre todo por la majestad del rostro de Cristo en esta tela. Se trata del icono por excelencia de Cristo, la antigua Vera Ikon, el tesoro más precioso de la cristiandad, considerado desaparecido durante siglos y ahora redescubierto: el rostro maravillosamente humano de Dios.


- En su opinión, ¿qué podría probar que se trata del rostro de Cristo?

Paul Badde: Es fácil demostrar que se trata del velo llamado de la Verónica, que fue durante mucho tiempo venerado y mostrado en San Pedro, en Roma.

Como prueba: las muy numerosas mujeres de esa época que aportaron un testimonio convincente.

Sin embargo, lo más sorprendente es la constatación de que este velo debe ser idéntico al soudarion, es decir, la Sábana Santa a la que el apóstol Juan se refiere en el momento en que descubre, con el apóstol Pedro, que Cristo ha resucitado de entre los muertos. Muchos indicios apoyan también esta constatación.

- ¿Se pude imaginar un vínculo con la Sábana Santa?

Paul Badde: Sí, el velo representa la misma cara, la de Jesús de Nazaret. Pero la Sábana Santa lo representa muerto, mientras que el velo lo representa vivo, ¡con las mismas heridas en el rostro pero curadas!

Los matemáticos han calculado una probabilidad de 200.000.000.000/1 que el Sudario de Turín provenga del Santo Sepulcro de Jerusalén.

En otras palabras, se trata realmente de uno de los “lienzos” encontrados en la tumba y descritos por un testigo, el apóstol Juan.

Pero en este pasaje de extrema importancia, Juan se refiere expresamente a un pequeño velo “a parte” de los otros lienzos, colocado en un lugar particular de la tumba.

Éste no puede ser otro que este pequeño velo que se encuentra hoy en Manoppello.


- ¿Qué le ha fascinado tanto de este lienzo como para llevar a cabo una investigación así?

Paul Badde: Este velo ejerce una fascinación única. No hay nada parecido en esta tierra. Como periodista, no me he podido resistir a esta fascinación.

Los periodistas siempre buscan una primicia. Están a la búsqueda de lo increíble. Yo mismo había hecho muchos descubrimientos, en los países más diversos, tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra. Pero nunca había visto nada comparable al velo, ni antes ni después.

- ¿Por qué ha dado forma de thriller a su obra?

Paul Badde: Es exactamente así como realicé mis investigaciones. No me he inventado ninguna frase, no había nada planificado. Los acontecimientos se han producido tal como los he escrito.


- ¿Cómo interpreta la visita de Benedicto XVI a Manoppello ?

Paul Badde: Éste puede ser el último de esta serie de milagros. El Papa leyó mi reportaje y decidió -a pesar de las resistencias en el interior de la Iglesia y del Vaticano- ir a Manoppello.

Fue el primer viaje del Papa dedicido por él mismo. Él conocía, por supuesto, la tradición de la Santa Faz calificada como acheiropoieta (que no ha sido hecha por la mano del hombre).

Rezando en silencio ante el velo el 1 de septiembre de 2006, él reintrodujo esta imagen en la historia y hasta los confines del mundo.

Y desde ese momento, no deja de hablar del “rostro humano de Dios”. Se trata de la marca de su pontificado.

[Por Marine Soreau, traducción del francés por Patricia Navas]


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Hallan en la Sábana Santa ungüentos y plantas usadas

en ritos funerarios de hace dos mil años

 

Se revela durante el I Congreso Internacional en Valencia un dato más que "confirma" que "el hombre de la Síndone puede ser Jesús".

1º mayo 2012 

La investigadora italiana Marzia Boi ha asegurado hoy en Valencia por primera vez que los restos de polen que se encuentran en la Sábana Santa de Turín no se corresponden sólo con los que se han ido depositando fortuitamente en la tela a los largo de la historia, como se creía hasta ahora, sino también con los de los ungüentos y plantas que se utilizaban para ritos funerarios hace dos mil años. 

El trabajo de Boi, expuesto en el Congreso Internacional de la Sábana Santa, se suma a los otros estudios presentados en este simposio que hacen “compatible” que el cuerpo amortajado con la Sïndone pudo ser el de Jesucristo. 

En su ponencia, Boi, que trabaja en el laboratorio de Botánica del departamento de Biología de la Universidad de las Islas Baleares, ha argumentado también que en el Evangelio se describe que la sepultura de Jesús se realizó con honores de reyes, lo que implicaba la preparación del cadáver con bálsamos y aceites. 

Al analizar el microscopio las fotos de los pólenes extraídos en anteriores investigaciones sobre la Sábana Santa, la investigadora ha identificado tipos de plantas que “según está documentado desde antiguo”, eran comúnmente utilizadas para los enterramientos. Entre ellas, en la Sábana Santa hay pólenes principalmente de Helichrysum, según su observación, así como láudano, terebinto, gálbano aromático o lentisco. 

La identificación de esas plantas supone, según Boi, un dato más que “confirma” que “el hombre de la Síndone puede ser Jesús”. 

Con todo, la investigadora ha indicado que la revisión por parte de especialistas palinólogos de todos los “pólenes sindónicos ayudaría a identificarlos mejor”. Asimismo, ha reparado en que los aceites y ungüentos presentes en la Sábana la han protegido por ser potentes repelentes de insectos y hongos.

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=22315

  

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Certificado de autenticidad


06 MAY 2012 | ROSA CUERVAS-MONS

En el I Congreso Internacional sobre la Sábana Santa, celebrado en Valencia, hay espacio para la fe, pero, sobre todo, hay espacio para la ciencia.

  

Jerusalén, año 33. José de Arimatea y Nicodemo envuelven el cuerpo de Jesús, antes de enterrarlo en el sepulcro.

 

Valencia, año 2012. Decenas de científicos debaten sobre las características de un lienzo de lino -raído, amarillento...- que pudo envolver el cadáver de un hombre flagelado, coronado de espinas, crucificado y alanceado y que nadie -por más que se ha intentado- ha podido reproducir con exactitud. Hay espacio para la fe, pero, sobre todo, hay espacio -mucho- para la ciencia. Es el I Congreso Internacional sobre la Sábana Santa.

 

Fe y ciencia

Varón flagelado, coronado de espinas, crucificado y alanceado. Postura del cuerpo coincidente con la de un hombre clavado en la cruz al que le han bajado los brazos pero no estirado las piernas, que permanecen flexionadas, y rigidez cadavérica fuerte, que determina que la imagen analizada se ha producido pocas horas después de la muerte y en un cuerpo sin corrupción.

 

El análisis lo firma José Villalaín, doctor en Medicina, especialista en medicina legal y forense y expresidente de la Asociación de Forenses de España. Maneja datos médicos y separa fe y ciencia con tanto rigor que no duda en hablar de una impronta procedente de un cadáver muerto hace “horas”. Si Jesús hubiera resucitado horas después de su muerte, ¿qué hay de aquel “al tercer día resucitó” proclamado en el credo católico? “No son incompatibles, es un dato científico totalmente independiente del concepto teológico de Resurrección”, aclara Jorge Manuel Rodríguez, presidente del Centro Español de Sindonología (CES) y organizador del congreso que reúne a una treintena de expertos en la Sábana Santa.

 

Ni con decolorante

Entre los ponentes hay católicos, judíos y ateos; entre los asistentes hasta monjes budistas. ¿Qué tiene esta tela de casi cuatro metros y medio de largo y poco más de uno de ancho que provoca filias y fobias? ¿Qué hace a ocho científicos del laboratorio estadounidense de Los Álamos -donde se creó la bomba atómica- dedicar 150.000 horas de estudio -dentro del grupo de análisis STURP- a un pedazo de lino amarillento, sucio y quemado?

Entre otras cosas, que en ese lino sucio hay una imagen -la parte frontal y posterior de un cuerpo masculino- con nueve características concretas que escapan a la capacidad humana. O lo que es lo mismo: según los científicos es imposible reproducir con medios humanos -es infalsificable- una imagen como la que dejó el hombre de la sábana.

 

En primer lugar, la imagen posee las características de negatividad -es en el negativo fotográfico donde se entiende- y tridimensionalidad -mantiene relación matemática entre la distancia de la tela al cuerpo y la intensidad de la huella en cada punto-. Así, los puntos más próximos a la tela se han grabado con más intensidad y los más alejados con menor fuerza, pero nunca con intensidad cero. “Si fuera una imagen de contacto, habría zonas en las que no habría impronta porque la tela no ha tocado el cuerpo” #-explica el CES a ALBA-, la Síndone, en cambio, refleja una imagen más parecida a una proyección sobre el lienzo -“y no se ha encontrado forma de hacer lo mismo”-.

 

Singularidades

Más singularidades: Lejos de ser una mancha burda, como las de los restos de sangre o la que dejaría una mancha de aceite en un mantel, la impronta de la sábana es de detalle fino, permitiendo apreciar rasgos muy concretos. Además, la huella resiste al agua -estabilidad hidrológica-, por lo que no se vio afectada ni se borró tras ser empapada durante el incendio del siglo XVI y posee también estabilidad química -no se puede eliminar con ningún tipo de decolorante- y estabilidad térmica -mientras que una pintura sometida al calor del fuego cambia de color, los dos incendios que ha superado la Síndone no han producido variación alguna en el tono de la imagen-.

 

Examen forense

Sin saber su procedencia, lo que tienen claro los científicos es que la imagen no es una pintura, puesto que hay ausencia de pigmentación -séptima característica- y que, además, presenta superficialidad -octava característica-, ya que la impronta no ocupa más que las fibras superiores de los hilos -“no cala los tejidos, al contrario que las manchas de sangre, que los empapan completamente”. Y, por fin, el trazado de la sábana no tiene direccionalidad alguna -novena característica-, sino que es como una proyección hacia arriba y hacia abajo del cadáver. “Al contrario que cualquier dibujante, que pinta dando al color una dirección, la imagen de la sábana se habría proyectado de forma perpendicular al plano de la tela”.

 

Aclarada la imagen, o más bien determinado su origen desconocido, los estudiosos centran el interés en quien allí se representa. ¿Es Jesucristo? Parece imposible saberlo; lo que sí es cierto es que el hombre de la Síndone sufrió un calvario como el que describe el Evangelio -corona de espinas incluida- y que los documentos históricos enseñan que flagelación y crucifixión no eran castigos conjuntos. O se flagelaba al reo, que luego quedaba libre, o se le condenaba a morir crucificado. Según los Evangelios, Jesús fue flagelado y, como el pueblo pidió su muerte, luego fue crucificado.

Junto a las manchas de sangre -derramada antes de la muerte y también post mortem-, la imagen de la sábana ofrece una descripción detalladísima y que coincide plenamente con la que tendría un cadáver muerto por crucifixión: rodillas encogidas, hombro desencajado, manchas de sangre que brota al apoyarse el agonizante sobre los pies para incorporarse y poder coger aire...

 

Nunca hasta el análisis de la Síndone se había representado un Cristo crucificado de forma acertada. “Ninguno”, explican los responsables del congreso, “pasaría un examen forense”. Ninguno salvo los Cristos sindónicos del escultor e imaginero Juan Manuel Miñarro, que muestran con todo detalle -y fieles al hombre de la sábana- cómo debió de ser el rostro del crucificado y cómo quedó su cuerpo tras el calvario.

 

Polen y ungüentos

Desde que comenzó su estudio, muchos han asegurado haber hecho una copia exacta de la Síndone, pero ninguno ha querido someterla al análisis -clave- de las características singulares -negatividad, no direccionalidad...- de la imagen. “El que diga que lo puede hacer, que puede copiar la sábana con las mismas nueve características, que lo haga y si no, que calle para siempre”. Ese es el reto que han lanzado los expertos del congreso, hartos de ver cómo -sin pruebas que refuten sus afirmaciones- se les tacha de fanáticos y de personas poco formadas con ansia evangelizadora.

 

Lo que sí hay, sin embargo, son pruebas nuevas y orientadas hacia la autenticidad de la tela. Por ejemplo, la presentada estos días por la botánica Marzia Boi, que señala que el polen encontrado en la tela, identificado por el palinólogo suizo Max Frei como exclusivo de plantas de Oriente, pertenece en realidad a otra especie vegetal muy utilizada en ungüentos funerarios antiguos. Su investigación no solo hace compatible la sábana -en tiempo y forma- con el enterramiento de Jesús, sino que explica uno de los enigmas de la tela: ¿cómo es posible que se encontrara tal cantidad de polen?

 

Venerada por Juan Pablo II y por Benedicto XVI -sin entrar en cuestiones científicas, los dos se refirieron a la tela como el rostro de Cristo-, la Sábana Santa no es el pilar de la fe católica -“¿qué pasaría si se demostrara que es falsa? A nuestra fe, nada en absoluto”, afirma el presidente del CES-, pero sí es un espejo en el que mirar el evangelio.

Lo resume uno de los mayores investigadores de la Síndone, judío de religión: “Estoy convencido de que el hombre de la sábana es Jesús de Nazaret.

¿Si Jesús es el mesías? Pienso que no, pero denme tiempo...”.

 

Preguntas con respuesta

A continuación, los argumentos más empleados por quienes quieren desposeer a la Síndone de su condición y las respuestas ofrecidas por los defensores de la autenticidad de la reliquia.

-La prueba del carbono 14 situó a la tela -por edad- en el siglo XIV (hacia el 1390), un escenario muy alejado de la crucifixión de Jesucristo.

-La muestra analizada -una tira de ocho centímetros de largo por uno de alto para tres laboratorios- se cortó de la esquina más sucia de la tela, que además había sufrido un incendio -lo que podría haber aumentado sus niveles de carbono- y había estado expuesta a la contaminación de microorganismos en la celulosa del lienzo. No es, por tanto, un resultado que pueda calificarse como definitivo y debe seguir investigándose. Además, quienes sitúan a la tela en el siglo XIV no aciertan a responder cómo podría haberse fabricado ni de dónde provienen las características de la imagen, cuando en ese tiempo se representaba la crucifixión de una forma muy diferente.

-La primera referencia histórica de la tela es de 1380 y habla de fraude.

-Ya en el año 525 se encuentran referencias escritas a una tela conocida como “Mandylion de Edessa” que algunos relatos describen como una “sindon” o como un “tetradiplon” (doblado en cuatro) y a cuya imagen denominan “no hecha por manos humanas”.

-El investigador Walter McCrone -miembro del STURP, de donde fue expulsado- descubrió rastros de pintura en la sábana.

-Walter McCrone nunca perteneció al STRUP, tan solo participó en un congreso junto a algunos miembros del grupo.

 

La detección de rastros de pintura es posible, dado que muchas de las más de 170 reproducciones de la Síndone se frotaban, según pruebas textuales, con la sábana verdadera, que podría haber recibido restos de pintura, del mismo modo que se han encontrado ácaros y otros organismos o sustancias que no explican la naturaleza de la imagen, que no permea los hilos de lino más que en la superficie. Como apunte, los estudiosos de la Síndone destacan que McCrone también decretó la falsedad del mapa de Vinland, que luego resultó ser auténtico.

V. MMXII – 2012

 

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Esta escena del Códice Pray, dibujadas antes de 1150, parecen inspirarse en la Sábana Santa, incluyendo el tejido en forma de sarga

 

Pierluigi Baima, especialista en medicina forense, publica en español su obra a favor de la Sábana Santa

«El Códice Pray refuta la fecha del carbono-14»

...[...]...  La Sábana Santa de Turín, el lienzo misterioso que supuestamente amortajó a Jesucristo, se expondrá al público del 10 de abril al 23 de mayo próximos (2010). El Papa asistirá a contemplarlo el 2 de mayo. Para Pierluigi Baima Bollone, médico, articulista y profesor de Medicina Legal en la Universidad de Turín, hay numerosas razones para creer que se trata de un tejido del siglo I, y las pruebas mediante carbono-14 que la databan como una tela medieval son erróneas. ??Este médico, autor de un Manual de Medicina Legal y fundador del Departamento de Diagnóstico y Prevención del Hospital Gradenigo, afirma que los tejidos antiguos son los materiales menos adecuados para una datación por carbono-14, porque los hilos se degradan muy rápido debido a «los microorganismos saprófitos que metabolizan el carbono-14 en el ambiente, con el resultado de que la edad radiocarbónica del resto es constantemente más reciente de lo que es en realidad». Pone varios ejemplos de dataciones erróneas con tejidos antiguos: «las vendas de lino de la momia 1770 del Museo de Manchester, tras la prueba con el radiocarbono, ha resultado ser casi mil años más reciente que su esqueleto». Otro caso: las vendas de la momia de un pájaro ibis en una tumba de Egipto eran 400 años más jóvenes que el cuerpo del animal. Para Baima, que acaba de publicar en español «El misterio de la Sábana Santa: revelaciones y descubrimientos para el tercer milenio», en editorial Algaida, un libro de gran formato y lleno de fotografías, es «demostrativa y concluyente» la prueba del microquímico Ray Rogers, que «demuestra la desaparición de la vainillina en los nudos de crecimiento del lino de la Sábana Santa, lo que ocurre en los tejidos que son más antiguos que los medievales».

 

??Otra indicación de que la Sábana es anterior a 1260 estaría en las ilustraciones del Códice Pray, un manuscrito de la Biblioteca Nacional Húngara de Budapest con dibujos «realizados antes de 1150». En ellos, Cristo aparece en la misma posición que el hombre del lienzo de Turín. En la escena de la Resurrección, el ángel no indica el cielo, como es habitual, sino la tela. «Tiene un tejido que recuerda la textura en forma de sarga, igual que la Sábana Santa», afirma Baima. Además, se marcan un grupo de cuatro circulitos formando una «L», y en la Sábana Santa hay cuatro quemaduras con esta forma. El autor debía de conocer ya la tela que hoy se guarda en Turín.? 3 indicios?1/ No hay vainillina Esta sustancia propia de los tejidos vegetales está ausente en los nudos de crecimiento del lino de la Sábana, lo que indica su antigüedad. 2/Lla postura corporal El Cristo del Códice Pray yace sobre una tela con una posición idéntica a la del hombre de la Sábana Santa. 3/ Las quemaduras La tela de Turín muestra cuatro quemaduras que forman una «L». El ángel del Códice señala a cuatro circulitos con esta forma -Una restauración moderna Para Pierluigi Baima, la restauración del lienzo del 2002 significa «una mejoría indiscutible». «Eliminó la tela de soporte y los grandes parches aplicados durante el siglo XVI», afirma. Además, «desaparecieron dobleces y arrugas debido al anterior sistema de conservación». Al quitarse los parches, ha aparecido una superficie apreciable de «tejido sano». Durante estos trabajos, se han realizado numerosas fotografías y se ha escaneado el lienzo, confirmando, dice, «que las manchas son de sangre». 2009.XI.04 larazon.es

 

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 “Cristo ayer y hoy/Principio y Fin/Alfa y Omega./Suyo es el tiempo y la eternidad./ A Él la gloria y el poder/ por todos los siglos de los siglos” (Liturgia de la Vigilia Pascual). Sí, este es el himno con el cual el Jubileo, en el sugestivo horizonte del paso hacia el tercer milenio, ha querido ensalzar a Cristo, Señor de la historia, a los dos mil años de su nacimiento. Hoy se concluye oficialmente este año extraordinario, pero quedan los dones espirituales que en él se han prodigado; continúa aquel gran “año de gracia” que Cristo inauguró en la sinagoga de Nazaret (cf Lc 4,18-19) y que durará hasta el fin de los tiempos.

  

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Nuevos estudios sobre la Santa Síndone

  

 o Santo Sudario

  


 

Seis falsedades sobre la Sábana Santa... de TVE

 

1ª: “No hay documentación anterior al año 1353 que apareció en Lirey”.

Ignora multitud de documentos anteriores a 1300, que se remontan al siglo X.

Entre otros el encontrado por Gino Zaninotto, catedrático de la Universidad de Roma, en los Archivos Vaticanos. Se trata de un manuscrito griego del sermón que pronunció el Obispo Gregorio de Constantinopla el 16 de agosto del año 944, día en que la reliquia llegó a Constantinopla procedente de Edessa. En él se describe la Sábana Santa.

 

2ª: “Los Evangelios hablan de vendas, no de sábana”.

Ignora que Mateo, Marcos y Lucas hablan de SINDON que significa sábana. San Juan habla de lienzos. Lo de vendas es una mala traducción de OZONIA que es la palabra usada por San Juan.

 

3ª: “Es obra de un artista medieval”.

La imagen está en negativo. Es absurdo decir que un medieval puso al revés el blanco y el negro antes de inventarse la fotografía. Nadie lee al revés.

 

4ª: “Lo que parece sangre no es sangre”.

Hematólogos de talla internacional como el norteamericano Heller y el italiano Baima Bollone afirman que es sangre humana, y hasta han averiguado el grupo sanguíneo: es AB, el más frecuente en Oriente Medio.

 

5ª: “Nadie ha confirmado las afirmaciones de Max Frei sobre el polen de la Sábana Santa”.

Ignora que Avinoam Danin, botánico de la Universidad hebrea de Jerusalén, sí lo hace (entre tantos otros catedráticos).

 

6ª: “Los analistas de Carbono-14 en la Sábana SANTA han demostrado que el tejido es de 1300”.

Ignora que en seis Congresos Científicos sobre la Sábana Santa se ha invalidado esta prueba, pues el Carbono-14 de la Sábana Santa está alterado, y no sirve para datarla. Por eso el Dr. Baima Bollone, Presidente del Centro Internacional de Sindonología dijo textualmente en el discurso de clausura del Congreso de Cagliari: “La tónica general de Congreso ha sido la inaceptabilidad de la prueba del carbono-14 en la Sábana Santa”. (¿Por qué? Porque científicos y académicos de física nuclear han demostrado que se produce alteración de datación, a causa de la plata y las altas temperaturas, ocurridas por los incendios en que fue expuesta la Santa Síndone).

 

La Sábana Santa es una reliquia en permanente estudio ‘manifestando nuevas pruebas como referencias’ y que merece, por tanto, el total respeto y la atención que ella requiere.

2007.IV.10

 

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Proponen la realización de un estudio comparativo entre las dos reliquias - Las coincidencias entre la Sábana Santa y el Sudario


Hay, al menos, un 80% de coincidencias entre las manchas que aparecen en la Sábana Santa, custodiada en Turín, y el Santo Sudario que se encuentra en la catedral de Oviedo. Por este motivo, el Centro Español de Sindología (estudio de la síndone, la sábana, en griego) ha propuesto llevar a cabo una investigación en la que se comparen estas dos telas, que estuvieron en contacto con el cuerpo de Cristo, después de su muerte, en el sepulcro.
Don Jorge Manuel Rodríguez, Presidente del centro dedicado al estudio de la Sábana Santa, explica a la agencia de noticias AVAN las numerosas similitudes que han detectado. En primer lugar, en la parte de la nuca hay una coincidencia del 80% en las distintas manchas. Asimismo, en la zona de la nariz y de la boca, «las dos telas presentan marcas muy suaves, pero idénticas». El tipo de sangre, AB, coincide en los dos casos. Y las manchas de ambos tejidos son «perfectamente superponibles», puntualiza este experto. Esta misma semana se celebra en Oviedo el II Congreso Internacional sobre el Santo Sudario. Entre las múltiples aportaciones científicas, los miembros del Centro Español de Sindología participarán, con sus hallazgos, en esta importante cita.
Alfa y Omega 2007-04-13

 

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‘la Santa Sábana’ Jesús era alto de 1,87 mts.?...

  

 

Ha resucitado: «El siglo XX -verdadero siglo de los mártires- fue testigo de los peores ataques contra el cristianismo de la Historia. Desde Hitler a Lenin, desde IdiAmín a Fidel Castro, desde Mao a Pol Pot, no hubo prácticamente asesino en masa que no deseara desarraigar el cristianismo. A estas alturas, la mayoría de ellos han muerto y sus sistemas han desaparecido. Sí, sin duda, este domingo se puede anunciar que Jesús ha resucitado, pero también se puede creer con una fe sencilla y limpia que cualquiera de las ofensivas lanzadas contra el cristianismo está condenada a fracasar para vergüenza y ridículo de sus autores». Dr. César Vidal, en ‘La Razón’ domingo pascual 08.IV.2007-Esp.

 

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Nuevos estudios sobre la Síndone habrían determinado la altura de Jesús, cerca de un metro y ochenta y siete centímetros.

A establecer tal altura, ha sido el Profesor Nicolò CINQUEMANI, neuro-quirurgo que desde el año 1992 estudia la Síndone y es el autor de diversas importantes e internacionales publicaciones sobre el argumento.

En base a una serie de cálculos efectuados del análisis de las fotografías a luz trasmitida, que han registrado los coágulos de sangre, el Sr. Profesor sostiene ‘como en el sepulcro la cabeza y el cuerpo  fueron en completa extensión. Y esto se deduce también de la posición de los coágulos sanguíneos que permiten también el calculo de la altura’. 2006-06-07- LA REPUBBLICA.IT.

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Una imagen definida "?χειροπο?ητος" cuando, es decir "no echa por mano humana".

 

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Un itinerario muy especial: en España se pueden venerar al menos tres reliquias de la Pasión

 

Valencia, Oviedo y Liébana, en Cantabria: supone un importante rodeo hasta llegar a Madrid, pero queda tiempo y vale la pena.

Actualizado 12 agosto 2011 

Tal y como recordó Juan Pablo II, no tratándose de una cuestión de fe, la Iglesia catolica carece de competencia para determinar si son reliquias auténticas de Jesucristo, sino que es la ciencia la que ha de investigarlo. Y por el momento, lo está haciendo.

 

Santo Grial, sin discusión

Es posiblemente la reliquia que ha conseguido un respaldo mayor de la ciencia. «Quien diga que no es el cáliz de la Última Cena se las vería negras para demostrarlo, porque ya no hay discusión: arqueológicamente pudo estar perfectamente en la mesa de la Última Cena», asegura Jorge Manuel Domínguez, vicepresidente del Centro Español de Sindonología (CES), asociación de carácter civil que ha fomentado la investigación para desvelar «los múltiples interrogantes» que plantean las reliquias históricas.

 

El Santo Grial que se conserva en la catedral de Valencia se compone de tres piezas, de las cuales sólo la superior sería la datada en el tiempo de Jesucristo. Es una copa de ágata pulida con mirra para hacerla impermeable y conseguir que perdurara durante generaciones. Existen otras dos similares y de la misma época conservadas en el Museo Británico. Se sabe que era el cáliz que usaban los Papas en los primeros siglos del cristianismo, y que san Lorenzo lo ocultó en Huesca hasta que, durante la invasión musulmana, se escondió en el monte Pano, donde más tarde se fundaría el monasterio de San Juan de la Peña. Allí la presencia del Santo Cáliz está ya documentada.

 

El Sudario de la catedral de Oviedo cumple la historia

«Es una tela sucia, manchada y arrugada. A simple vista, nadie la llevaría a una catedral. Pero si está en un templo, será por algo», explica en tono de humor Domínguez. Lo primero que señala el vicepresidente del CES es que el sudario no es la Sábana Santa, como muchos piensan: «Es un pañuelo que se ponía en la cabeza a los ajusticiados en la cruz, era obligatorio entre los hebreos si el rostro estaba deformado. Así se evitaba que el líquido del edema pulmonar saliera por la nariz. Además, el sudario tiene mirra y aloe, que es una costumbre funeraria judía», explica. El Evangelio hace una correcta distinción entre el sudario que cubre la cabeza y el lienzo que envuelve el cuerpo.

 

El CES ha trabajado con el Instituto Nacional de Toxicología, la cátedra de Medicina Legal de Valencia y la de la Universidad Complutense. Y las manchas, según los forenses, desvelan muchas cosas: sintéticamente, el sudario refleja a una persona que murió con los brazos extendidos y en posición vertical, a la que posteriormente se traslado hasta colocarla en decúbito supino. «Por tanto, concluye el vicepresidente del CES, nos indica algo compatible con lo que ya se pensaba: la historia de Jesucristo».

 

Además, sus sorprendentes coincidencias con la Síndone de Turín refuerzan su veracidad «mucho más allá de lo que sería casualidad». De hecho, los experimentos realizados en la universidad Complutense han permitido elaborar una pormenorizada teoría.

 

La Cruz, por todo el mundo

La primera referencia documental de la Santa Cruz se tiene en el año 347, mencionada por san Cirilo de Jerusalén. Se sabe que fue encontrada durante los trabajos de construcción de la Basílica del Santo Sepulcro; por tanto la reliquia fue hallada entre los años 325 y 345.

 

Después, fue transportada desde Jerusalén hasta Roma por santa Elena, madre del emperador Constantino, donde se dividió en varias partes. Una de ellas se conserva en el monasterio de santo Toribio de Liébana (Cantabria) al menos desde el año 1316. Es el mayor trozo que se conserva en la actualidad en España, seguido del de Caravaca, en Murcia, destruido en parte durante la Guerra Civil.

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Jesucristo, verdadero hombre, "semejante en todo a nosotros, menos en el pecado"

 

1. Jesucristo es verdadero hombre. Continuamos la catequesis anterior dedicada a este tema. Se trata de una verdad fundamental de nuestra fe. Fe basada en la palabra de Cristo mismo, confirmada por el testimonio de los Apóstoles y discípulos, trasmitida de generación en generación en la enseñanza de la Iglesia: "Credimus... Deum verum et hominem verum... non phantasticum, sed unum et unicum Filium Dei" (Concilio Lugdunense II: DS, 852).

Más recientemente, el Concilio Vaticano II ha recordado la misma doctrina al subrayar la relación nueva que el Verbo, encarnándose y haciéndose hombre como nosotros, ha inaugurado con todos y cada uno: "El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado" (Gaudium et spes, 22).


2. Ya en el marco de la catequesis precedente hemos intentado hacer ver esta "semejanza" de Cristo con nosotros, que se deriva del hecho de que Él era verdadero hombre: "El Verbo se hizo carne", y "carne" ("sarx") indica precisamente el hombre en cuanto ser corpóreo (sarkikos), que viene a la luz mediante el nacimiento "de una mujer" (cf. Gál 4, 4). En su corporeidad, Jesús de Nazaret, como cualquier hombre, ha experimentado el cansancio, el hambre y la sed. Su cuerpo era pasible, vulnerable, sensible al dolor físico. Y precisamente en esta carne ("sarx"), fue sometido Él a torturas terribles, para ser, finalmente, crucificado: "Fue crucificado, murió y fue sepultado".

El texto conciliar citado más arriba, completa todavía esta imagen cuando dice "Trabajó con manos del hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre" (Gaudium et spes, 22).

3. Prestemos hoy un atención particular a esta última afirmación, que nos hace entrar en el mundo interior de la vida psicológica de Jesús. Él experimentaba verdaderamente los sentimientos humanos: la alegría, la tristeza, la indignación, la admiración, el amor. Leemos, por ejemplo, que Jesús "se sintió inundado de gozo en el Espíritu Santo" (Lc 10, 21); que lloró sobre Jerusalén: "Al ver la ciudad, lloró sobre ella, diciendo: ¡Si al menos en este día conocieras lo que hace a la paz tuya!" (Lc 9, 41-42); lloró también después de la muerte de su amigo Lázaro: "Viéndola llorar Jesús (a María), y que lloraban también los judíos que venían con ella, se conmovió hondamente y se turbó, y dijo ¿Dónde le habéis puesto? Dijéronle Señor, ven y ve. Lloró Jesús..." (Jn 11, 33-35).


4. Los sentimientos de tristeza alcanzan en Jesús una intensidad particular en el momento de Getsemaní. Leemos: "Tomando consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, comenzó a sentir temor y angustia, y les decía: Triste está mi alma hasta la muerte" (Mc 14, 33-34; cf. también Mt 26, 37). En Lucas leemos: "Lleno de angustia, oraba con más insistencia; y sudó como gruesas gotas de sangre, que corrían hasta la tierra" (Lc 22, 44). Un hecho de orden psico-físico que atestigua, a su vez, la realidad humana de Jesús.

5. Leemos asimismo episodios de indignación de Jesús. Así, cuando se presenta a Él, para que lo cure, un hombre con la mano seca, en día de sábado, Jesús, en primer lugar, hace a los presentes esta pregunta: "¿Es lícito en sábado hacer bien o mal, salvar una vida o matarla? y ellos callaban. Y dirigiéndoles una mirada airada, entristecido por la dureza de su corazón, dice al hombre: Extiende tu mano. La extendió y fuele restituida la mano" (Mc 3, 5).

La misma indignación vemos en el episodio de los vendedores arrojados del templo. Escribe Mateo que "arrojo de allí a cuantos vendían y compraban en él, y derribó las mesas de los cambistas y los asientos de los vendedores de palomas, diciéndoles: escrito está: ´Mi casa será llamada Casa de oración´ pero vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones" (Mt 21, 12-13; cf. Mc 11, 15).


6. En otros lugares leemos que Jesús "se admira": "Se admiraba de su incredulidad" (Mc 6, 6). Muestra también admiración cuando dice: "Mirad los lirios cómo crecen... ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos" (Lc 12, 27). Admira también la fe de la mujer cananea: "Mujer, ¡qué grande es tu fe!" (Mt 15, 28).

7. Pero en los Evangelios resulta, sobre todo, que Jesús ha amado. Leemos que, durante el coloquio con el joven que vino a preguntarle qué tenía que hacer para entrar en el reino de los cielos, "Jesús poniendo en él los ojos, lo amó" (Mc 10, 21). El Evangelista Juan escribe que "Jesús amaba a Marta y a su hermana y a Lázaro" (Jn 11, 5), y se llama a sí mismo "el discípulo a quien Jesús amaba" (Jn 13, 23).

Jesús amaba a los niños: "Presentáronle unos niños para que los tocase... y abrazándolos, los bendijo imponiéndoles las manos" (Mc 10, 13-16). Y cuando proclamó el mandamiento del amor, se refiere al amor con el que Él mismo ha amado: "Este es mi precepto: que os améis unos a otros como yo os he amado" (Jn 15, 12).


8. La hora de la pasión, especialmente la agonía en la cruz, constituye, puede decirse, el zenit del amor con que Jesús, "habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin" (Jn 13, 1). "Nadie tiene amor mayor que éste de dar uno la vida por sus amigos" (Jn 15, 13). Contemporáneamente, éste es también el zenit de la tristeza y del abandono que Él ha experimentado en su vida terrena. Una expresión penetrante de este abandono, permanecerán por siempre aquellas palabras: "Eloí, Eloí, lama sabachtani?... Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mc 15, 34). Son palabras que Jesús toma del Salmo 22 (22, 2) y con ellas expresa el desgarro supremo de su alma y de su cuerpo, incluso la sensación misteriosa de un abandono momentáneo por parte de Dios. ¡El clavo más dramático y lacerante de toda la pasión!

9. Así, pues, Jesús se ha hecho verdaderamente semejante a los hombres, asumiendo la condición de siervo, como proclama la Carta a los Filipenses (cf. 2, 7). Pero la Epístola a los Hebreos, al hablar de Él como "Pontífice de los bienes futuros" (Heb 9, 11), confirma y precisa que "no es nuestro Pontífice tal que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, antes fue tentado en todo a semejanza nuestra, fuera del pecado" (Heb 4, 15). Verdaderamente "no había conocido el pecado", aunque San Pablo dirá que Dios, "a quien no conoció el pecado, le hizo pecado por nosotros para que en Él fuéramos justicia de Dios" (2 Cor 5, 21 ).

El mismo Jesús pudo lanzar el desafío: "¿Quién de vosotros me argüirá de pecado?" (Jn 8, 46). Y he aquí la fe de la Iglesia: "Sine peccato conceptus, natus et mortuus". Lo proclama en armonía con toda la Tradición el Concilio de Florencia (Decreto pro Iacob.: DS 1347): Jesús "fue concebido, nació y murió sin mancha de pecado". Él es el hombre verdaderamente justo y santo.


10. Repetimos con el Nuevo Testamento, con el Símbolo y con el Concilio: "Jesucristo se ha hecho verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado" (cf. Heb 4, 15). Y precisamente, gracias a una semejanza tal: "Cristo, el nuevo Adán..., manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación" (Gaudium et spes, 22).

Se puede decir que, mediante esta constatación, el Concilio Vaticano II da respuesta, una vez más, a la pregunta fundamental que lleva por título el celebre tratado de San Anselmo: Cur Deus homo? Es una pregunta del intelecto que ahonda en el misterio del Dios-Hijo, el cual se hace verdadero hombre "por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación", como profesamos en el Símbolo de fe niceno-constantinopolitano.

Cristo manifiesta "plenamente" el hombre al propio hombre por el hecho de que Él "no había conocido el pecado". Puesto que el pecado no es de ninguna manera un enriquecimiento del hombre. Todo lo contrario: lo deprecia, lo disminuye, lo priva de la plenitud que le es propia (cf. Gaudium et spes, 13). La recuperación, la salvación del hombre caído es la respuesta fundamental a la pregunta sobre el porqué de la Encarnación. 03.II.1988

 

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Cristo Jesús, comenzó la fase decisiva de la redención, sufriendo hasta sudar sangre (cf. Lc 22, 44), hasta el jardín que debería ser el alma de todo cristiano, para ser digno de acoger a Cristo y a su Madre.

 

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Toda la vida de Cristo es misterio

 

514 Muchas de las cosas respecto a Jesús que interesan a la curiosidad humana no figuran en el Evangelio. Casi nada se dice sobre su vida en Nazaret, e incluso una gran parte de la vida pública no se narra (cf. Jn 20, 30). Lo que se ha escrito en los Evangelios lo ha sido "para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre" (Jn 20, 31).

 

515 Los Evangelios fueron escritos por hombres que pertenecieron al grupo de los primeros que tuvieron fe (cf. Mc 1, 1; Jn 21, 24) y quisieron compartirla con otros. Habiendo conocido por la fe quién es Jesús, pudieron ver y hacer ver los rasgos de su Misterio durante toda su vida terrena. Desde los pañales de su natividad (Lc 2, 7) hasta el vinagre de su Pasión (cf. Mt 27, 48) y el sudario de su resurrección (cf. Jn 20, 7), todo en la vida de Jesús es signo de su Misterio. A través de sus gestos, sus milagros y sus palabras, se ha revelado que "en él reside toda la plenitud de la Divinidad corporalmente" (Col 2, 9). Su humanidad aparece así como el "sacramento", es decir, el signo y el instrumento de su divinidad y de la salvación que trae consigo: lo que había de visible en su vida terrena conduce al misterio invisible de su filiación divina y de su misión redentora.

Los rasgos comunes en los Misterios de Jesús

516 Toda la vida de Cristo es Revelación del Padre: sus palabras y sus obras, sus silencios y sus sufrimientos, su manera de ser y de hablar. Jesús puede decir: "Quien me ve a mí, ve al Padre" (Jn 14, 9), y el Padre: "Este es mi Hijo amado; escuchadle" (Lc 9, 35). Nuestro Señor, al haberse hecho para cumplir la voluntad del Padre (cf. Hb 10,5-7), nos "manifestó el amor que nos tiene" (1 Jn 4,9) con los menores rasgos de sus misterios.

517 Toda la vida de Cristo es Misterio de Redención. La Redención nos viene ante todo por la sangre de la cruz (cf. Ef 1, 7; Col 1, 13-14; 1 P 1, 18-19), pero este misterio está actuando en toda la vida de Cristo: ya en su Encarnación porque haciéndose pobre nos enriquece con su pobreza (cf. 2 Co 8, 9); en su vida oculta donde repara nuestra insumisión mediante su sometimiento (cf. Lc 2, 51); en su palabra que purifica a sus oyentes (cf. Jn 15,3); en sus curaciones y en sus exorcismos, por las cuales "él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades" (Mt 8, 17; cf. Is 53, 4); en su Resurrección, por medio de la cual nos justifica (cf. Rm 4, 25).

518 Toda la vida de Cristo es Misterio de Recapitulación. Todo lo que Jesús hizo, dijo y sufrió, tuvo como finalidad restablecer al hombre caído en su vocación primera:

Cuando se encarnó y se hizo hombre, recapituló en sí mismo la larga historia de la humanidad procurándonos en su propia historia la salvación de todos, de suerte que lo que perdimos en Adán, es decir, el ser imagen y semejanza de Dios, lo recuperamos en Cristo Jesús (S. Ireneo, haer. 3, 18, 1). Por lo demás, esta es la razón por la cual Cristo ha vivido todas las edades de la vida humana, devolviendo así a todos los hombres la comunión con Dios (ibid. 3,18,7; cf. 2, 22, 4).

 

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Y también, la catedral de Turín: el lugar donde se encuentra, desde hace siglos, la Sábana Santa, la reliquia más espléndida de la pasión y de la resurrección, veneremosla.

 

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Lectura del Evangelio según San Lucas. 23, 50-54

Un hombre llamado José,
que era senador, hombre bueno y honrado,
(que no había votado a favor de la decisión y del crimen de ellos),
que era natural de Arimatea y que aguardaba el Reino de Dios,
acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús.
Y, bajándolo, lo envolvió
en una sábana
y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca,
donde no habían puesto a nadie todavía.
Era el día de la Preparación y rayaba el sábado.

 

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El Hijo de Dios hecho hombre también aprendió a orar conforme a su corazón de hombre. El aprende de su madre las fórmulas de oración; de ella, que conservaba toas las "maravillas " del Todopoderoso y las meditaba en su corazón (cf Lc 1, 49; 2, 19; 2, 51). Lo aprende en las palabras y en los ritmos de la oración de su pueblo, en la sinagoga de Nazaret y en el Templo. Pero su oración brota de una fuente secreta distinta, como lo deja presentir a la edad de los doce años: "Yo debía estar en las cosas de mi Padre" (Lc 2, 49). Aquí comienza a revelarse la novedad de la oración en la plenitud de los tiempos: la oración filial, que el Padre esperaba de sus hijos va a ser vivida por fin por el propio Hijo único en su Humanidad, con y para los hombres.

 

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El trabajo humano procede directamente de personas creadas a imagen de Dios y llamadas a prolongar, unidas y para mutuo beneficio, la obra de la creación dominando la tierra (cf Gn 1, 28; GS 34; CA 31). El trabajo es, por tanto, un deber: ‘Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma’ (2  Ts 3, 10; cf 1 Ts 4, 11). El trabajo honra los dones del Creador y los talentos recibidos. Puede ser también redentor. Soportando el peso del trabajo (cf Gn 3, 14-19), en unión con Jesús, el carpintero de Nazaret y el crucificado del Calvario, el hombre colabora en cierta manera con el Hijo de Dios en su obra redentora. Se muestra como discípulo de Cristo llevando la Cruz cada día, en la actividad que está llamado a realizar (cf LE 27). El trabajo puede ser un medio de santificación y de animación de las realidades terrenas en el espíritu de Cristo.

 

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Jesús es clavado en la cruz. La Sábana Santa de Turín nos permite hacernos una idea de la increíble crueldad de este procedimiento. Jesús no bebió el calmante que le ofrecieron: asume conscientemente todo el dolor de la crucifixión. Su cuerpo está martirizado; se han cumplido las palabras del Salmo: «Yo soy un gusano, no un hombre, vergüenza de la gente, desprecio del pueblo» (Sal 21, 27). «Como uno ante quien se oculta el rostro, era despreciado... Y con todo eran nuestros sufrimientos los que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba» (Is 53, 3 ss). Detengámonos ante esta imagen de dolor, ante el Hijo de Dios sufriente. Mirémosle en los momentos de satisfacción y gozo, para aprender a respetar sus límites y a ver la superficialidad de todos los bienes puramente materiales. Mirémosle en los momentos de adversidad y angustia, para reconocer que precisamente así estamos cerca de Dios. Tratemos de descubrir su rostro en aquellos que tendemos a despreciar. Ante el Señor condenado, que no quiere usar su poder para descender de la cruz, sino que más bien soportó el sufrimiento de la cruz hasta el final, podemos hacer aún otra reflexión. Ignacio de Antioquia, encadenado por su fe en el Señor, elogió a los cristianos de Esmirna por su fe inamovible: dice que estaban, por así decir, clavados con la carne y la sangre a la cruz del Señor Jesucristo (1,1). Dejémonos clavar a él, no cediendo a ninguna tentación de apartarnos, ni a las burlas que nos inducen a darle la espalda.

 

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"Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva" (Ga 4, 4-5). He aquí "la Buena Nueva de Jesucristo, Hijo de Dios" (Mc 1, 1): Dios ha visitado a su pueblo (cf. Lc 1, 68), ha cumplido las promesas hechas a Abraham y a su descendencia (cf. Lc 1, 55); lo ha hecho más allá de toda expectativa: El ha enviado a su "Hijo amado" (Mc 1, 11).

Nosotros creemos y confesamos que Jesús de Nazaret, nacido judío de una hija de Israel, en Belén en el tiempo del rey Herodes el Grande y del emperador César Augusto; de oficio carpintero, muerto crucificado en Jerusalén, bajo el procurador Poncio Pilato, durante el reinado del emperador Tiberio, es el Hijo eterno de Dios hecho hombre, que ha "salido de Dios" (Jn 13, 3), "bajó del cielo" (Jn 3, 13; 6, 33), "ha venido en carne" (1 Jn 4, 2), porque "la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad... Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia" (Jn 1, 14. 16).

Movidos por la gracia del Espíritu Santo y atraídos por el Padre nosotros creemos y confesamos a propósito de Jesús: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16, 16). Sobre la roca de esta fe, confesada por San Pedro, Cristo ha construido su Iglesia (cf. Mt 16, 18; San León Magno, serm. 4, 3;51, 1;62, 2;83, 3).

 

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 Vía Crucis, Felix Anton Scheffler - 1757
Iglesia de San Martín - Ischl, Seeon (diócesis de Múnich) – Alemania

 

La peregrinación cristiana

 

281. Desde que Jesús ha dado cumplimiento en sí mismo al misterio del Templo (cfr. Jn 2,22-23) y ha pasado de este mundo al Padre (cfr. Jn 13,1), realizando en su persona el éxodo definitivo, para sus discípulos ya no existe ninguna peregrinación obligatoria: toda su vida es un camino hacia el santuario celeste y la misma Iglesia dice de sí que es "peregrina en este mundo".

Sin embargo la Iglesia, dada la conformidad que existe entre la doctrina de Cristo y los valores espirituales de la peregrinación, no sólo ha considerado legítima esta forma de piedad, sino que la ha alentado a lo largo de la historia.

282. En los tres primeros siglos la peregrinación, salvo alguna excepción, no forma parte de las expresiones cultuales del cristianismo: la Iglesia temía la contaminación de prácticas religiosas del judaísmo y del paganismo, en los cuales la práctica de la peregrinación estaba muy arraigada.

No obstante, en estos siglos se ponen los cimientos para una recuperación, con características cristianas, de la práctica de la peregrinación: el culto a los mártires, en las tumbas, a las que acuden los fieles para venerar los restos mortales de estos testigos insignes de Cristo, determinará, progresiva y consecuentemente, el paso de la "visita devota" a la "peregrinación votiva".


283. Después de la paz constantiniana, tras la identificación de los lugares y el hallazgo de las reliquias de la Pasión del Señor, la peregrinación cristiana vive un momento de esplendor: es sobre todo la visita a Palestina, que, por sus "lugares santos", se convierte, comenzando por Jerusalén, en la Tierra santa. De esto dan testimonio las narraciones de peregrinos famosos, como el Itinerarium Burdigalense y el Itinerarium Egeriae, ambos del siglo IV.

Se construyen basílicas sobre los "lugares santos", como la Anástasis, edificada sobre el Santo Sepulcro, y el Martyrium sobre el Monte Calvario, que ejercen una gran atracción sobre los peregrinos. También los lugares de la infancia del Salvador y de su vida pública se convierten en meta de peregrinaciones, que se extienden también a los lugares sagrados del Antiguo Testamento, como el Monte Sinaí.

284. La Edad Media es la época dorada de las peregrinaciones; además de su función fundamentalmente religiosa, han tenido una función extraordinaria en la formación de la cristiandad occidental, en la unión de los diversos pueblos, en el intercambio de valores entre las diversas culturas europeas.

 

Los centros de peregrinación son numerosos. Ante todo, Jerusalén, que, a pesar de la ocupación islámica, continúa siendo un punto importante de atracción espiritual, así como el origen del fenómeno de las cruzadas, cuyo motivo fue precisamente permitir a los fieles visitar el sepulcro de Cristo.

 

Asimismo las reliquias de la pasión del Señor, como la túnica, el rostro santo, la escala santa, la sábana santa atraen a innumerables fieles y peregrinos. A Roma acuden los "romeros" para venerar las memorias de los apóstoles Pedro y Pablo (ad limina Apostolorum), para visitar las catacumbas y las basílicas, y como reconocimiento del ministerio del Sucesor de Pedro a favor de la Iglesia universal (ad Petri sedem). Fue también muy frecuentado durante los siglos IX a XVI, y todavía hoy lo es, Santiago de Compostela, hacia donde convergen desde diversos países varios "caminos", formados como consecuencia de un planteamiento religioso, social y caritativo de la peregrinación. Entre otros lugares se puede mencionar Tours, donde está la tumba de san Martín, venerado fundador de dicha Iglesia; Canterbury, donde santo Tomás Becket consumó su martirio, que tuvo gran resonancia en toda Europa; el Monte Gargano en Puglia, S. Michele della Chiusa en el Piamonte, el Mont Saint-Michel en Normandía, dedicados al arcángel san Miguel; Walsingham, Rocamadour y Loreto, sedes de célebres santuarios marianos.

285. En la época moderna, debido al cambio del ambiente cultural, a las vicisitudes originadas por el movimiento protestante y el influjo de la ilustración, las peregrinaciones disminuyeron: el "viaje a un país lejano" se convierte en "peregrinación espiritual", "camino interior" o "procesión simbólica", que consistía en un breve recorrido, como en el Vía Crucis.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX se recuperan las peregrinaciones, pero cambia en parte su fisonomía: tienen como meta santuarios que son particulares expresiones de la identidad de la fe y de la cultura de una nación; este es el caso, por ejemplo de los santuarios de Altötting, Antipolo, Aparecida, Asís, Caacupé, Chartres, Coromoto, Czestochowa, Ernakulam-Angamaly, Fátima, Guadalupe, Kevalaer, Knock, La Vang, Loreto, Lourdes, Mariazell, Marienberg, Montevergine, Montserrat, Nagasaki, Namugongo, Padua, Pompei, San Giovanni Rotondo, Washington, Yamoussoukro, etc.

MMII.

 

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El Espíritu Consolador, habiendo enriquecido al género humano en las Sagradas Letras para instruirlo en los secretos de la divinidad, suscitó en el transcurso de los siglos numerosos expositores santísimos y doctísimos, los cuales no sólo no dejarían infecundo este celestial tesoro(1), sino que habían de procurar a los fieles cristianos, con sus estudios y sus trabajos, la abundantísima consolación de las Escrituras. El primer lugar entre ellos, por consentimiento unánime, corresponde a San Jerónimo, a quien la Iglesia católica reconoce y venera como el Doctor Máximo concedido por Dios en la interpretación de las Sagradas Escrituras.

 

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La cruz a la que fue condenado Jesús de Nazaret (Jn 19,16), así como su verdad del reino (Jn 18,36-37), debía de afectar profundamente al alma del pretor romano. Esta fue y es una Realeza, frente a la cual no se puede permanecer indiferente o mantenerse al margen.

El hecho de que a Jesús, Hijo de Dios, se le pregunte por su reino, y que por esto sea juzgado por el hombre y condenado a muerte, constituye el principio del testimonio final de Dios que tanto amó al mundo (cf. Jn 3,16).
También nosotros nos encontramos ante este testimonio, y sabemos que no nos es lícito lavarnos las manos.

 

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VÍA CRUCIS ESCUELA VENECIANA – S. XVIII
CATEDRAL PADUA

 

Lectura del Evangelio según San Mateo 27, 59-61

José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro.
 

MEDITACIÓN

Jesús, deshonrado y ultrajado, es puesto en un sepulcro nuevo con todos los honores. Nicodemo lleva una mezcla de mirra y áloe de cien libras para difundir un fragante perfume. Ahora, en la entrega del Hijo, como ocurriera en la unción de Betania, se manifiesta una desmesura que nos recuerda el amor generoso de Dios, la «sobreabundancia» de su amor. Dios se ofrece generosamente a sí mismo. Si la medida de Dios es la sobreabundancia, también para nosotros nada debe ser demasiado para Dios. Es lo que Jesús nos ha enseñado en el Sermón de la montaña (Mt 5, 20). Pero es necesario recordar también lo que san Pablo dice de Dios, el cual «por nuestro medio difunde en todas partes el olor de su conocimiento. Pues nosotros somos [...] el buen olor de Cristo» (2 Co 2, 14-15). En la descomposición de las ideologías, nuestra fe debería ser una vez más el perfume que conduce a las sendas de la vida. En el momento de su sepultura, comienza a realizarse la palabra de Jesús: « Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, dará mucho fruto» (Jn 12, 24). Jesús es el grano de trigo que muere. Del grano de trigo enterrado comienza la gran multiplicación del pan que dura hasta el fin de los tiempos: él es el pan de vida capaz de saciar sobreabundantemente a toda la humanidad y de darle el sustento vital: el Verbo de Dios, que es carne y también pan para nosotros, a través de la cruz y la resurrección. Sobre el sepulcro de Jesús resplandece el misterio de la Eucaristía.
 

ORACIÓN - Señor Jesucristo, al ser puesto en el sepulcro has hecho tuya la muerte del grano de trigo, te has hecho el grano de trigo que muere y produce fruto con el paso del tiempo hasta la eternidad. Desde el sepulcro iluminas para siempre la promesa del grano de trigo del que procede el verdadero maná, el pan de vida en el cual te ofreces a ti mismo. La Palabra eterna, a través de la encarnación y la muerte, se ha hecho Palabra cercana; te pones en nuestras manos y entras en nuestros corazones para que tu Palabra crezca en nosotros y produzca fruto. Te das a ti mismo a través de la muerte del grano de trigo, para que también nosotros tengamos el valor de perder nuestra vida para encontrarla; a fin de que también nosotros confiemos en la promesa del grano de trigo. Ayúdanos a amar cada vez más tu misterio eucarístico y a venerarlo, a vivir verdaderamente de ti, Pan del cielo. Auxílianos para que seamos tu perfume y hagamos visible la huella de tu vida en este mundo. Como el grano de trigo crece de la tierra como retoño y espiga, tampoco tú podías permanecer en el sepulcro: el sepulcro está vacío porque él –el Padre– no te «entregó a la muerte, ni tu carne conoció la corrupción» (Hch 2, 31; Sal 15, 10). No, tú no has conocido la corrupción. Has resucitado y has abierto el corazón de Dios a la carne transformada. Haz que podamos ale-grarnos de esta esperanza y llevarla gozosamente al mundo, para ser de este modo testigos de tu resurrección.

 

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"Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto" (Jn 12, 24). Sabemos que el Señor busca obreros para su mies. Él mismo lo ha dicho:  "La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño  de la mies que envíe obreros a su mies" (Mt 9, 37-38).

 

Desde la cueva de Belén, donde en la Noche santa nació el Salvador, nuestra mirada se dirige hoy hacia la humilde casa de Nazaret, para contemplar a la Sagrada Familia de Jesús, María y José, cuya fiesta celebramos en el clima festivo y familiar de la Navidad.

El Redentor del mundo quiso elegir la familia como lugar donde nacer y crecer, santificando así esta institución fundamental de toda sociedad. El tiempo que pasó en
Nazaret, el más largo de su existencia, se halla envuelto por una gran reserva:  los evangelistas nos transmiten pocas noticias. Pero si deseamos comprender más profundamente la vida y la misión de Jesús, debemos acercarnos al misterio de la Sagrada Familia de Nazaret para observar y escuchar. La liturgia de hoy nos ofrece una oportunidad providencial.

2. La humilde
morada de Nazaret es para todo creyente y, especialmente para las familias cristianas, una auténtica escuela del Evangelio. En ella admiramos la realización del proyecto divino de hacer de la familia una comunidad íntima de vida y amor; en ella aprendemos que cada hogar cristiano está llamado a ser una pequeña iglesia doméstica, donde deben resplandecer las virtudes evangélicas. Recogimiento y oración, comprensión y respeto mutuos, disciplina personal y ascesis comunitaria, espíritu de sacrificio, trabajo y solidaridad son rasgos típicos que hacen de la familia de Nazaret un modelo para todos nuestros hogares.

 

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el cristiano construye la paz procurando la sabiduría y la humildad, para luego iluminar fraternalmente en la sociedad

 

Imagen viva de la Iglesia de Dios!». Con estas palabras, la comunidad cristiana reconoce en la comunión familiar de Jesús, María y José, una auténtica «regla de vida»: cuanto más sepa realizar la Iglesia la «alianza de amor» que se manifiesta en la Sagrada Familia, tanto más cumplirá su misión de ser levadura, para que «los hombres constituyan en Cristo una sola familia» (cf. Ad gentes, 1).

2. La Sagrada Familia irradia una luz de esperanza también sobre la realidad de la familia de hoy. Consciente de esto, el Consejo pontificio para la familia ya ha comenzado a trabajar para preparar el III Encuentro mundial de las familias, que se celebrará en Roma los días 14 y 15 de octubre del año 2000, en el marco del gran jubileo. La preparación se centra en el lema que la inspira: «Los hijos, primavera de la familia y de la sociedad». El encuentro anterior tuvo lugar en Río de Janeiro. Y el primero, hace cuatro años, en Roma. El próximo será el tercero.

Sí, precisamente en Nazaret brotó la primavera de la vida humana del Hijo de Dios, en el instante en que fue concebido por obra del Espíritu Santo en el seno virginal de María. Entre las paredes acogedoras de la casa de Nazaret, se desarrolló en un ambiente de alegría la infancia de Jesús, que «crecía en edad, en sabiduría y en gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2, 52).

3. Así, el misterio de Nazaret enseña a toda familia a engendrar y educar a sus hijos, cooperando de modo admirable en la obra del Creador y dando al mundo, con cada niño, una nueva sonrisa.

En la familia unida los hijos alcanzan la maduración de su existencia, viviendo la experiencia más significativa y rica del amor gratuito, de la fidelidad, del respeto recíproco y de la defensa de la vida.

Ojalá que las familias de hoy contemplen a la Familia de Nazaret a fin de que, imitando el ejemplo de María y José, dedicados amorosamente al cuidado del Verbo encarnado, obtengan indicaciones oportunas para sus opciones diarias de vida.

 

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la aurora y el ocaso del sol, momentos religiosos típicos en todos los pueblos, ya convertidos en sagrados en la tradición bíblica por la ofrenda matutina y vespertina del holocausto (cf. Ex 29, 38-39) y del incienso (cf. Ex 30, 6-8), representan para los cristianos, desde los primeros siglos, dos momentos especiales de oración.

 

La familia "se vincula estrechamente con el misterio de la Encarnación y con la historia misma del hombre", observa el Santo Padre en la Carta Apostólica Tertio Millenio Adveniente (cf. n. 28), con ocasión del Año de la Familia. Desde Nazaret, en donde "el Verbo se hizo carne" (Jn 1,14), llega el mensaje sublime de la Sagrada Familia, modelo de las familias, fuente inagotable de espiritualidad y de las nuevas energías que vienen desde el Resucitado, quien actúa, en dinámica transformadora, en el corazón mismo de la historia, en esa especial revelación del misterio, en la plenitud de los tiempos, que se identifica con el misterio de la Encarnación (cf. TMA 1).

En Cristo, en quien "se manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre su vocación" (GS 22), se descifra también el misterio de esa célula primordial de la sociedad, comunidad de toda la vida y de amor, en la cual, como en las bodas de Caná, el Señor está presente.


El Señor sigue saliendo al encuentro de las familias, iluminándolas, fortaleciendo y redimiendo su amor, caminando junto a ellas, en un diálogo de tierna solicitud, que hay que descubrir en la fe, en la oración. En no pocas circunstancias, es una peregrinación difícil, en donde se percibe la amargura de lo no logrado, tal vez de combates perdidos, y de la erosión de muchos hogares, pero en donde gracias al contacto con el Salvador de los hombres, como aconteció con los peregrinos de Emaús, en una causa que parecía hecha añicos, renace la esperanza.

El amor redimido conserva energías maravillosas para responder a los desafíos y asumir las necesarias responsabilidades, que el señor confía a la familia y sin las cuales la humanidad y aun la misma Iglesia estarán condenadas al fracaso. Si el futuro de la humanidad pasa por la familia, se hace necesario ponderar las vastas oportunidades que el futuro depara y pensar que en buena parte, respondiendo al Señor de la historia, la familia es arquitecto de su propio destino. El Papa indica: "Es por esto necesario que la preparación del gran Jubileo pase, en cierto modo, a través de la familia … Acaso no fue por medio de una familia, la de Nazaret, que el Hijo de Dios quiso entrar en la historia del hombre?" (TMA 28).

El Señor, que puso su morada entre nosotros (Jn 1,14), que montó, por así decirlo, como lo sugiere el lenguaje bíblico, su tienda, (su carpa de beduino) en medio de nosotros, quiso hacerlo en ese hogar concreto de Nazaret, en donde Jesús recogió las primeras lecciones, en obediente cercanía a sus padres.

 

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P. Heinrich Pfeiffer, catedrático de icononografía e historia de arte Cristiano en la Universidad pontificia Gregoriana, explica que el Velo fue considerado también en los tiempos antiguos "?χειροπο?ητος", es decir no humana obra de arte y que esta sagrada Imagen sirvió de modelo a las representaciones posteriores del Santo Rostro, incluidos los retratos en las catacumbas romanas del siglo IV.
Afirma además que Nuestro Señor no nos ha dejado sólo su Palabra en la Sagrada Escritura, sino también su Imagen en la Sábana Santa de Turín y en el Velo de Manoppello, que son un testimonio divino de su Pasión, Resurrección y Gloria.
 
“… y el sudario* que cubrió su cabeza, no junto a las vendas**, sino plegado en un lugar aparte." (Juan 20:7)
 
* ”Soudarion” – el Santo Rostro de Manoppello, venerado antaño en Roma y llamado Verónica - "vera icona" = verdadero icón. (H. Pfeiffer).
 
** ”Othonia” – la Sábana Santa de Turín: superpuesta, esta
Imagen se compagina perfectamente con el Velo de Manoppello. (B. Pascalis Shlömer)

 

Santo Rostro de Manoppello

DE JERUSALÉN A ROMA


(Las varias etapas del Santo Rostro antes de su llegada a Manoppello)
P. Henrich Pfeiffer

 

Visto que el Rostro de la Sábana Santa de Turín se compagina perfectamente con el Santo Rostro de Manoppello, se puede admitir que las dos imágenes se formaron en el mismo tiempo.
La única posibilidad de aclarar la imagen de la Sábana Santa, que deja entrever el cuerpo de un hombre crucificado y muerto según afirma el Evangelio, es la de admitir que se formó durante su estancia en la tumba.
Entonces también el Santo Rostro de Manoppello se formó en la tumba de Jesús en Jerusalén cuando pusieron el sudario, con toda probabilidad de prisa, sobre la Sábana.

 

 

Con respecto al muy sutil sudario con la imagen muy fina, hallado en la tumba ya vacía en aquella Pascua por la mañana y guardado al presente en el Santuario de Manoppello, podemos hacer dos suposiciones. La primera supone que lo conservó la Madre María porque le pertenecía casi por derecho y podemos opinar que Ella se lo llevó consigo y después lo dio al apóstol Juan, por lo tanto el Velo fue antes en Efeso y después en alguna otra localidad de Anatolia.
La segunda supone que el Velo pemaneció con la Sábana Santa siendo separado muy posteriormente como opiné en mi libro "Das echte Christusbild" en 1991.
Si suponemos ésto, entonces, como escribe Giorgio Cedreno, en 574 un icón "acheiropoietos" fue llevado de Camulia en Capadocia a Constantinopla. Es una imagen tan parecida que podría ser, con toda probabilidad, el mismo Velo hoy día quardado en el Santuario abruzo. Permaneció en Constantinopla hasta el año 705, cuando la imagen de Camulia desapareció en la capital del Imperio.
Esta imagen es la primera obra definida "?χειροπο?ητος" es decir "no echa por mano humana". En una poesía de alabanza escrita por la victoria del ejército bizantino en la batalla cerca del río Arzamon (586), obtenida gracias a la presencia de la Imagen, el poeta Teofilatto Simocatta la describe "no pintada, no tejida, con arte divina producida". Giorgio Piside la define "prototipo escrito por Dios".


También después de su desaparición, Teofane (758-818) afirmó que ninguna mano humana diseñó esta imagen sino sólo "la Palabra creadora y formadora de todas las cosas produjo la forma" de esta figura divina-humana.
Todas estas descripciones de historiadores y poetas bizantinos pueden ser justificadas sólo con motivo de la presencia del Santo Rostro de Manoppello que, a primera vista, parece ser una pintura pero si lo examinamos mejor, debemos rechazar inmediatamente no sólo esta hipótesi, sino también la de la técnica de la tejedura. Así podemos entender la descripción de los poetas bizantinos "no pintado, no tejido".
Por lo tanto hay que rechazar todas las técnicas conocidas para la producción de una obra de arte examininando esta Imagen, totalmente trasparente, que desaparece casi del todo si la miramos contraluz.
La Imagen de Camulia, la primera "?χειροπο?ητος", quizá no sólo desapareció en Costantinopla, sino también navegó hacia la antigua capital del Imperio, Roma.
Según narraba la gente en Constantinopla, el patriarca Germano al comienzo del periodo iconoclasta entregó a las olas del mar la Imagen que llegó a Roma en los tiempos del papa Gregorio II.

 

En Roma se cuenta que el papa Esteban II condujo en procesión una "acheropsita" cuando el rey longobardo Aistulfo asedió la ciudad en el año del Señor 753. Esta "acheopsita" es el Santo Rostro de la capilla Sacta Sanctorum del palacio pontificio. Es un icón sobre cuyo rostro estaba encolada una tela con el Rostro de Cristo.

 

La suposición más creible es que el primer Rostro encolado fue precisamente el Santo Rostro que hoy día se encuentra en Manoppello. Para esconder un Velo con una imagen no hubo una manera mejor que sobreponerlo a un icón. Así el emperador bizantino no descubrió la desaparición de la "acheiropoietos" que pudo ser venerada en la liturgia pontificia.
Cuando los emperadores bizantinos perdieron poco a poco su poder y su influencia sobre Italia, el Velo pudo ser separado de nuevo de su icón, ser sustituido con un velo pintado y trasladado a la capilla de San Pedro que el papa Juan VII había hecho construir un poco después de la desaparición de la imagen de Camulia en Constantinopla.
El primer papa no más obligado a temer el poder del emperador bizantino fue Inocencio III que por primera vez promovió el culto y la veneración del Velo con la Imagen de Cristo y en ese tiempo el Velo fue llamado Verónica, el verdadero icón de Jesús. El nombre "Santo Rostro" permaneció para el icón lateranense. Ésta es la historia sagrada más probable del Santo Rostro de Manoppello según nuestro conocimiento de los documentos y de las imágenes "acheropsitas".
Un asunto tiene que ser aclarado: ¿cómo y cuándo fueron separados los paños funerarios? Como Mandilion de Edessa, la Sábana Santa hizo su propio recorrido cuando fue llevado a Constantinopla en 944, desapereció durante la cruzada latina en 1204 y reapareció desde la más remotas edades en Lirey a mediados del siglo XIV.

 

 

La antigua basílica de San Pedro

 

El Santo Rostro hizo su recorrido que intentamos reconstruir: de Jerusalén a Efeso, a Camulia, a Constantinopla, a Roma (a la capilla Sancta Sanctorum del palacio lateranense y después a la capilla de la Verónica en San Pedro en Vatican) y finalmente el Santo Rostro llegó a Manoppello. 

Durante el largo viaje la sagrada reliquia, según nuestra suposición, fue llamada diversamente: "?χειροπο?ητος", "prototipo", "acheropsita", "Santo Rostro" (de la capilla Sancta Santorum), "Verónica" y de nuevo "Santo Rostro" en Manoppello. Este recorrido es tan sólo una afirmación fundada, pero lo que sí es cierto es que el Santo Rostro es la misma Verónica romana.
Nuestro Señor no nos ha dejado sólo su Palabra en la Sagrada Escritura, sino también su
Imagen en la Sábana Santa de Turín y en el Velo de Manoppello, que son un testimonio divino de su Pasión, Resurrección y Gloria.

 

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Benedicto XVI permaneció unos momentos de oración

ante el paño en el que está impreso el rostro de Cristo

01.IX.2006

 

Heinrich Pfeiffer, profesor de iconología e Historia de Arte cristiano en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, ha estudiado durante trece años el velo que se custodia en el santuario de Manoppello. Según sus investigaciones, este paño es el conocido como el «Velo de la Verónica» que, con motivo del primer año santo de la historia, en 1300, se convirtió en una de las «Mirabilia urbis» (maravillas de la ciudad de Roma) para los peregrinos que visitaban la basílica de San Pedro del Vaticano. El velo podría haber sido robado cuando se realizaban las obras de reestructuración de la basílica en 1608, hasta llegar a las manos de Donato Antonio de Fabritiis, quien lo donó a los capuchinos de Manoppello.
   Otros investigadores han hecho sus propios estudios. Así, el profesor Donato Vittori, de la Universidad de Bari, hizo un examen de la tela en 1997 y constató que las fibras no contienen ningún tipo de pigmentación. Por su parte, la iconógrafa Blandina Pascalis Schlöemer ha demostrado que la imagen de la Sábana Santa de Turín se sobrepone a la del Santo Rostro, coincidiendo en más de diez puntos de referencia, informa Zenit. 2006-09-02

 

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Verónica.

 

 - 2006-09-01
Que visitará Benedicto XVI este viernes


CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 31 agosto 2006).- Benedicto XVI se convertirá este viernes en el primer Papa en visitar el santuario del Santo Rostro de Manoppello, donde según la tradición se encuentra el velo con el que la Verónica habría enjugado el rostro de Cristo en el camino


El Santuario que acoge la reliquia, conocida antiguamente como «la madre de todos los iconos», confiada a los Frailes Menores Capuchinos, se encuentra en un pequeño pueblo (difícil de ubicar en los mapas) de los Abruzos, en los montes Apeninos, a unos 200 kilómetros de Roma.
El Santo Rostro es un velo de 17x24 centímetros. Cuando el peregrino se acerca al velo, descubre la imagen de un hombre que sufre, por los golpes de la pasión como la que sufrió Cristo.
El padre Heinrich Pfeiffer S.I., profesor de iconología e historia del arte cristiano en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, ha estudiado durante trece años este velo y ha sido el primer científico en asegurar que se trata del velo de la Verónica que antes se custodiaba en el Vaticano.
En el libro apócrifo de los Hechos de Pilato (siglo VI), se habla de una mujer, conocida con el nombre de Verónica, que enjugó con un velo el rostro de Cristo en el Vía Crucis.
A pesar de estas fuentes inciertas, que se encuentran ya en el siglo IV, según constata el padre Pfeiffer, alemán, la historia del Velo de la Verónica está presente a través de los siglos en la tradición católica. En su película «Jesús de Nazaret», la recoge el director de cine Franco Zeffirelli.
Con motivo del primer año santo de la historia, en el año 1300, el Velo de la Verónica se convirtió en una de las «Mirabilia urbis» (maravillas de la ciudad de Roma) para los peregrinos que pudieron visitar la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
Lo confirma el mayor poeta de la historia de Italia, Dante Alighieri (1265-1321), en el canto XXXI del «Paraíso» (versos 103-111) en la «Divina Comedia».

Las huellas del velo de la Verónica se perdieron en los años sucesivos al Año Santo 1600, cuando el velo fue hallado en Manoppello.
Según estudios históricos citados por el padre Pfeiffer, con motivo de la reestructuración de la Basílica de San Pedro, realizada por el Papa Pablo V (1605-1621), en 1608 se abatió la Capilla en la que se custodiaba y es probable que en esa ocasión fuera robada la reliquia. En 1618, el archivista del Vaticano Giacomo Grimaldi hizo una lista de los objetos de la antigua Basílica de San Pedro, en la que habla del relicario que custodiaba el Velo, especificando que los cristales estaban rotos.
El padre Pfeiffer explica que en el velo de Manoppello, en el margen inferior, se puede ver todavía un pequeño fragmento de cristal del anterior relicario, lo que demostraría su procedencia del Vaticano.
Según la «Relación Histórica», escrita en 1646 por el sacerdote capuchino Donato da Bomba, en 1608 una señora, Marzia Leonelli, para sacar a su marido de la cárcel, vendió por 400 escudos el Velo de la Verónica, que había recibido como dote, a Donato Antonio de Fabritiis.
Dado que la reliquia no se encontraba en buenas condiciones, de Fabritiis la entregó en 1638 a los padres capuchinos de Manoppello.
Fray Remigio da Rapino recortó los bordes del Velo y lo colocó entre dos marcos de madera de nogal. Los marcos y los cristales son los que todavía hoy conservan el velo en Manoppello.
Esta relación, de la que no hay otras pruebas históricas, diverge de la reconstrucción del padre Pfeiffer, narrando la historia popular de la llegada del icono a los Abruzos, en manos de un peregrino, en 1506. Hasta 1638, el icono habría pasado por varias manos. Con la creación de esta leyenda, opinan algunos de los investigadores, se podría haber tratado de ocultar el robo del Vaticano.
El profesor Donato Vittori, de la Universidad de Bari, hizo un examen del velo en 1997 con los rayos ultravioleta, descubriendo que las fibras no tienen ningún tipo de pigmentación. Al observarse la reliquia con el microscopio se descubre que no está pintada y que no esta tejida con fibras de color.
A través de sofisticadas técnicas fotográficas digitales, se ha podido constatar que la imagen es idéntica en ambos lados del velo, como si fuera una diapositiva.
La iconógrafa Blandina Pascalis Shlöemer ha demostrado que la imagen de la Sábana Santa de Turín se sobrepone perfectamente al Santo Rostro de Manoppello (con más de diez puntos de referencia).
El padre Pfeiffer ha recogido las principales obras artísticas de la historia que se inspiran en el velo de la Verónica, hasta que Pablo V prohibiera su reproducción, tras el probable robo en el Vaticano, y todas parecen tener por modelo la reliquia de Manoppello.
El padre Pfeiffer, que este viernes estará en Manoppello con el Papa, explica: «Cuando los diferentes detalles se encuentran reunidos en una sola imagen, esta última debe haber sido el modelo de todas las demás. Todas las demás pinturas imitan un solo modelo: la Verónica de Roma. Por este motivo, podemos concluir que el Velo de Manoppello no es más que el original de la Verónica de Roma».
Más información en http://www.voltosanto.it

 

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Espíritu Santo, dulce huésped del alma,
muéstranos el sentido profundo del gran jubileo
y prepara nuestro espíritu para celebrarlo con fe,
en la esperanza que no defrauda,
en la caridad que no espera recompensa.

Espíritu de verdad, que conoces las profundidades de Dios,
memoria y profecía de la Iglesia,
dirige la humanidad para que reconozca en
Jesús de Nazaret
el Señor de la gloria, el Salvador del mundo,
la culminación de la historia.

¡Ven, Espíritu de amor y de paz!

Espíritu creador, misterioso artífice del Reino,
guía la Iglesia con la fuerza de tus santos dones
para cruzar con valentía el umbral del nuevo milenio
y llevar a las generaciones venideras
la luz de la Palabra que salva.

Espíritu de santidad, aliento divino que mueve el universo,
ven y renueva la faz de la tierra.
Suscita en los cristianos el deseo de la plena unidad,
para ser verdaderamente en el mundo signo e instrumento
de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano.

¡Ven, Espíritu de amor y de paz!

Espíritu de comunión, alma y sostén de la Iglesia,
haz que la riqueza de los carismas y ministerios
contribuya a la unidad del Cuerpo de Cristo,
y que los laicos, los consagrados y los ministros ordenados
colaboren juntos en la edificación del único reino de Dios.

Espíritu de consuelo, fuente inagotable de gozo y de paz,
suscita solidaridad para con los necesitados,
da a los enfermos el aliento necesario,
infunde confianza y esperanza en los que sufren,
acrecienta en todos el compromiso por un mundo mejor.

¡Ven, Espíritu de amor y de paz!

Espíritu de sabiduría, que iluminas la mente y el corazón,
orienta el camino de la ciencia y de la técnica
al servicio de la vida, de la justicia y de la paz.
Haz fecundo el diálogo con los miembros de otras religiones,
y que las diversas culturas se abran a los valores del Evangelio.

Espíritu de vida, por el cual el Verbo se hizo carne
en el seno de la Virgen, mujer del silencio y de la escucha,
haznos dóciles a las muestras de tu amor
y siempre dispuestos a acoger los signos de los tiempos
que tú pones en el curso de la historia.

¡Ven, Espíritu de amor y de paz!

A ti, Espíritu de amor,
junto con el Padre omnipotente
y el Hijo unigénito,
alabanza, honor y gloria
por los siglos de los siglos.
Amén.

 

 

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Lectura del profeta Habacuc 1, 12-13; 2, 2-3:

¿No eres tú, Señor, desde antiguo mi santo Dios que no muere? Tus ojos son demasiado puros para mirar el mal, no pueden contemplar la opresión. ¿Por qué contemplas en silencio a los bandidos, cuando el malvado devora al inocente?

 «Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido. La visión espera su momento, se acercará su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse».

 

MEDITACIÓN

Pascal ha hecho notar con agudeza:
«Jesús estará en agonía hasta el fin del mundo;
no hay que dormirse durante este tiempo».

Mas, ¿dónde agoniza Jesús en este tiempo?

La división del mundo en zonas de bienestar
y en zonas de miseria... es la agonía de Cristo hoy.
En efecto, en el mundo hay como dos salas:
en una se derrocha
en otra se perece;
en una se muere de abundancia
y en la otra se muere de indigencia;
en una se tiene miedo de la obesidad
y en la otra se implora la caridad.

¿Por qué no abrimos una puerta?
¿Por qué no formamos una mesa sola?
¿Por qué no entendemos que los pobres son la cura de los ricos?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué somos tan ciegos?

 

ORACIÓN

Señor Jesús,
Tú has llamado necio
al hombre que vive para acumular.

Sí, es necio quien cree
poseer alguna cosa,
porque sólo uno es el Propietario
del mundo.

Señor Jesús,
el mundo es tuyo, solamente tuyo.
Y Tú se lo has dado a todos
para que la tierra sea una casa
en la que todos coman todos y a todos cobije.

Acumular, pues, es robar
si el amontonar inútil
impide a otros vivir.

Señor Jesús,
haz que termine el escándalo
que divide el mundo
en palacetes y barracas.
Señor, ¡edúcanos en la fraternidad!

 

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«…Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error». Efesios 4,14 -Cuando se encasquilla la razón se disparan las sectas’.

 

El Jesús de Teresa de Calcuta


Autor: Teresa de Calcuta/Reflexiones siglo XXI


«Para mí, Jesús es
El Verbo hecho carne.
El Pan de la vida.
La víctima sacrificada en la cruz por nuestros pecados.
El Sacrificio ofrecido en la Santa Misa por los pecados del mundo y por los míos propios.
La Palabra, para ser dicha.
La Verdad, para ser proclamada.
El Camino, para ser recorrido.
La luz, para ser encendida.
La Vida, para ser vivida.
El Amor, para ser amado.
La Alegría, para ser compartida.
El sacrificio, para ser dados a otros.
El Pan de Vida, para que sea mi sustento.
El Hambriento, para ser alimentado.
El Sediento, para ser saciado.
El Desnudo, para ser vestido.
El Desamparado, para ser recogido.
El Enfermo, para ser curado.
El Solitario, para ser amado.
El Indeseado, para ser querido.
El Leproso, para lavar sus heridas.
El Mendigo, para darle una sonrisa.
El Alcoholizado, para escucharlo.
El Deficiente Mental, para protegerlo.
El Pequeñín, para abrazarlo.
El Ciego, para guiarlo.
El Mudo, para hablar por él.
El Tullido, para caminar con él.
El Drogadicto, para ser comprendido en amistad.
La Prostituta, para alejarla del peligro y ser su amiga.
El Preso, para ser visitado.
El Anciano, para ser atendido.
Para mí, Jesús es mi Dios.
Jesús es mi Esposo.
Jesús es mi Vida.
Jesús es mi único amor.
Jesús es mi Todo. »

 

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Los herreros no dan abasto en la fragua de la calumnia, pero no hay peligro de que se pare el fuelle. Lo dijo Karol Wojtyla cuando aún no era Juan Pablo II, pero entonces ya lo sabía: la anti-palabra tiene un programa, que es el de nuestro tiempo. Avanza hacia las tinieblas y lo oscurece todo a su paso: la dignidad del hombre, la naturaleza del matrimonio, el bien de la familia, la libertad en la educación... Pero cuando la noche es más cerrada y parece dominarlo todo, sucede algo que atraganta la risa sardónica del demonio.
   La Iglesia también lo sabe, pero es respetuosa con los plazos. Sábado Santo, tiempo de espera al lado de la Virgen. Aún no es el tercer día; hay que tener paciencia. Mirad a los guardias junto a la tumba. Mañana tendrán que inventar una historia porque la muerte ha sido vencida.
   La vía dolorosa que conduce al Calvario es el camino de la historia. Una mujer lo recorre. Cada día le dan muerte y cada día se la encuentran de nuevo. Sufre persecución y le tienden trampas. No saben qué hacer con ella: es la Iglesia.
2005.03 Agradecemos a: David AMADO-Esp.

 

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El Maestro ve dos barcas varadas en la ribera; los pescadores han bajado y lavan las redes. Él entonces pide permiso para subir a la barca de Simón y le ruega que la aleje un poco de tierra. Sentándose en esa cátedra improvisada, se pone a enseñar a la muchedumbre desde la barca (cf. Lc 5, 1-3). Así, la barca de Pedro se convierte en la cátedra de Jesús. Cuando acaba de hablar, dice a Simón: "Rema mar adentro, y echad vuestras redes para pescar". Simón responde: "Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes" (Lc 5, 4-5).

 

San Juan Crisóstomo (hacia 345-407) obispo de Antioquia y Constantinopla, doctor de la Iglesia Católica - Homilías sobre San Mateo

 

“Perdónanos nuestra ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.” (Mt 6,12)     Cristo nos pide dos cosas: condenar nuestros pecados y perdonar los de los otros; hacer lo primero a causo de lo segundo, que será más fácil, porque el que recuerda sus propios pecados será menos severo para su compañero de miseria. Y perdonar no sólo de boca sino desde el fondo del corazón, para no volver contra nosotros mismos el hierro con qué atravesamos al otro. ¿Qué daño te puede hacer tu enemigo que fuera comparable al que tú te infliges tú mismo?...Si te dejas arrastrar por la cólera y la indignación serás herido no por la injuria que el otro de hace sino por el resentimiento que hay en ti.
      No digas, pues: -me ha ultrajado, me ha calumniado, me ha hecho mucho daño.- Cuanto más hablas del mal que te ha hecho, tanto más demuestras que te ha hecho bien, ya que te propicia la ocasión de purificarte de tus pecados. Así, cuanto más te ofende, tanto más te da oportunidad de obtener de Dios el perdón de tus faltas. Porque si queremos, nadie nos podrá perjudicar. Incluso, nuestros enemigos, de esta manera, nos hacen un gran bien... Considera, pues, las ventajas que te resultan de una injuria sufrida con humildad y mansedumbre.

 

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Alégrese la madre naturaleza
con el grito de la luna llena:
que no hay noche que no acabe en día,
ni invierno que no reviente en primavera,
ni muerte que no dé paso a la vida;
ni se pudre una semilla
sin resucitar en cosecha.

 

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“Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos, 
la luna y las estrellas que has creado, 
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, 
el ser humano, para darle poder? 
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, 
lo coronaste de gloria y dignidad”(Ps. 8).   

 

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Cuando la Iglesia celebra el Misterio de Cristo, hay una palabra que jalona su oración: ¡Hoy!, como eco de la oración que le enseñó su Señor (Mt 6,11) y de la llamada del Espíritu Santo (Hb 3,7-4,11; Sal 95,7). Este "hoy" del Dios vivo al que el hombre está llamado a entrar, es la "Hora" de la Pascua de Jesús que es eje de toda la historia humana y la guía:

La vida se ha extendido sobre todos los seres y todos están llenos de una amplia luz: el Oriente de los orientes invade el universo, y el que existía "antes del lucero de la mañana" y antes de todos los astros, inmortal e inmenso, el gran Cristo brilla sobre todos los seres más que el sol. Por eso, para nosotros que creemos en él, se instaura un día de luz, largo, eterno, que no se extingue: la Pascua mística (S. Hipólito, pasc. 1-2).

 

Cuando meditamos, oh Cristo, las maravillas que fueron realizadas en este día del domingo de tu santa Resurrección, decimos: Bendito es el día del domingo, porque en él tuvo comienzo la Creación...la salvación del mundo...la renovación del género humano...en él, el cielo y la tierra se regocijaron y el universo entero quedó lleno de luz. Bendito es el día del domingo, porque en él fueron abiertas las puertas del paraíso para que Adán y todos los desterrados entraran en él sin temor (Fanqîth, Oficio siriaco de Antioquía, vol 6, 1ª parte del verano, p.193b).

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

 

Gracias de la visita

 

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Título: Históricamente incorrecto. Para acabar con el pasado único
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Somos instrumentos débiles e imperfectos en manos de Dios.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).