Monday 27 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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Los tópicos de la leyenda negra son bien conocidos: exageración de los males de la Inquisición, invento de oscuras intrigas sobre los reyes Austria, descrédito de la presencia de España en América, presunto fanatismo religioso de los españoles, expulsión de los judíos y de los moriscos, etc. No se trata de entrar en estos temas, sino de intentar explicar los porqués de esa campaña de descrédito y de su perdurabilidad como un locus historicus, un lugar común de la historiografía. Pero baste un dato. España no fue, ni mucho menos, la primera en decidir expulsiones de los judíos. Si en España fue en 1492, varios siglos antes ya habían tenido lugar expulsiones en Francia , en 1182, por mandato de Felipe Augusto; en Inglaterra, en 1290, por orden de Eduardo I de Inglaterra, que fue la primera expulsión de grandes proporciones; durante todo el siglo XIV, en Francia, expulsiones en 1306, 1321/22, y sobre todo la de 1394 por decisión de Felipe IV. Es más, durante siglos los judíos expulsados de Francia se refugiaron en España, país por el que tuvieron siempre predilección.

 

 

 

1086, el 30 de Julio, el ejército almorávide, a las órdenes de Yusuf, cruza el Estrecho de Gibraltar y desembarca para invadir, y no solo, en Algeciras.

 

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1108 el 29 de mayo en España, las tropas cristianas de Alfonso VI son derrotadas en la batalla de Uclés (Cuenca) por los almorávides* de Granada, Valencia y Murcia, dirigidos por Yusuf ibn Tasufin.

*Se conoce como almorávides (en árabe المرابطون al-Murābitun, sing. مرابط Murābit — es decir: "el morabito", especie de ermitaño musulmán—) a unos monjes-soldado salidos de grupos nómadas provenientes del Sahara. La dinastía almorávide abrazó una interpretación rigorista del Islam y unificó bajo su dominio grandes extensiones en el occidente del mundo musulmán con las que formaron un imperio, a caballo entre los siglos XI y XII, que llegó a extenderse principalmente por las actuales Mauritania, Marruecos y la mitad sur de España y Portugal.

 

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1321, el 16 de mayo Jaime II de Aragón e Ismail II de Granada firman un tratado de paz y amistad por cinco años que será después renovado.

 

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La Iglesia y hombres de ciencia bregaban contra las supersticiones. Por ello,  estaban bajo el fuego de muy malas lenguas, que les ametrallaba con noticias distorsionadas y confundía a quienes no tenían sólidas bases formativas espirituales e intelectuales (1400-1500-1600).

 

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1403 el 21 de mayo Enrique III manda una embajada a los tártaros de Tamerlán para tratar de conseguir una alianza contra los otomanos musulmanes ó mahometanos.

 

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Además de las armas espirituales, la oración, el ascetismo, la observancia, hacían falta más luces ‘hacer cultura. y trasmitirla’. El primer instrumento para ello fue la Universidad, y el segundo fue la imprenta.

 

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LA IGLESIA CATÓLICA FUNDA PRIMER HOSPITAL PSIQUIÁTRICO 1409 - La primera institución hospitalaria psiquiátrica propiamente dicha fue creada en Valencia (España) en 1409 por el padre mercedario Fray Juan Gilabert Joffré quien desterró el tratamiento de tortura e impulsó la terapia ocupacional.

Una excepcional obra visionaria de la Iglesia Católica al final del medioevo.-

 

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Pío II – PONT. MAX. Nació 1405 + 1464

Eneas Silvio Piccolomini. N. el 18 oct. 1405 en Corsignano, hoy Pienza. En Siena hizo estudios jurídicos. Allí conoció al licenciado Beccadelli de Palermo y se conmovió íntimamente con las predicaciones de S. Bernardino. El cardenal Capránica en 1432 se lo llevó de secretario al Concilio de Basilea. Fue secretario también de otros prelados y en 1435 viajó con el card. Albergati por diversas ciudades de Alemania, Flandes y norte de Francia. De regreso a, Basilea, fue nombrado, aunque laico, scriptor et abbreviator del Concilio, y, como tal, participó con voz activa en las sesiones y pronunció algunos discursos. Siguió a los conciliaristas en su actitud cismática, siendo escogido como secretario por el antipapa Félix V. De este tiempo datan algunos de sus escritos en defensa del conciliarismo. No sintiéndose con vocación eclesiástica, dejó al pseudopapa por el emperador Federico III, de quien llegó a ser protosecretario. El 27 jul. 1442 el emperador le impuso con solemnidad la corona de poeta. Años después fue enviado por el mismo emperador a Roma con una embajada para tratar de la unión del Imperio, entonces neutral, con Eugenio IV. Confesó sinceramente sus errores conciliaristas ante el pontífice y éste le perdonó.

Fue en gran parte mérito de Eneas Silvio el que Federico III y todo el Imperio se adhiriesen definitivamente a la Sede Romana, abandonando a los cismáticos de Basilea. Viniendo a Roma con otra embajada imperial, fue honoríficamente recibido por el papa Eugenio, ya moribundo, y a los pocos días recibió el presbiterado, el 14 marzo 1447. El papa Nicolás V le nombró obispo de Trieste en este mismo año y en 1449 cambió el episcopado de Trieste por el de Siena, su segunda patria. Escribió entonces De rebus Basileae gestis, refutación implícita de lo que antes había escrito en sentido conciliarista. Nicolás V lo envió como legatus a latere o nuncio apostólico a Moravia, Silesia, Austria, Carintia, Hungría; y Calixto III le honró con el capelo cardenalicio en dic. 1456, y el 19 ag. 1458 fue elegido Papa tomando el nombre de Pío II. Ya desde el principio de su pontificado se preocupó de condenar el conciliarismo y en la bula Execrabilis, de 18 en. 1460, condena y anatematiza a cuantos apelan del Romano Pontífice, vicario de Cristo, a las decisiones de un futuro concilio, práctica contraria a los sagrados cánones y nefasta a la cristiandad, y declara tales apelaciones «erróneas y detestables». Tres años después la bula In minoribus agentes, del 26 abr. 1463, viene a ser una confesión paladina de sus propios errores juveniles y una solemne testificación de que no cambió de ideas al ser elevado a la cátedra de San Pedro, sino que ya antes había abandonado el conciliarismo y combatido por el primado pontificio.


Otro de sus grandes anhelos y actividades como Papa fue el organizar una cruzada para evitar el peligro turco. Trató para ello de congregar a todos los príncipes cristianos en la ciudad de Mantua, a fin de estudiar juntos los medios que se debían tomar para conjurar el grave peligro turco. No obstante el completo desacuerdo en punto a la organización práctica de la guerra antiturca, el Papa se decidió a convocar la cruzada por la bula Ecclesiam Christi, del 16 en. 1460 y cuatro días después salía de Mantua el pontífice, enfermo, mas no desalentado. Viendo que todos los esfuerzos por la cruzada resultaban inútiles y que los príncipes cristianos remoloneaban, apáticos y egoístas, determinó él mismo ponerse a la cabeza de los ejércitos y excitar a todos los fieles a alistarse o colaborar con los medios posibles, marchando el propio Papa a la guerra. La imagen del Papa al frente de un ejército de cruzados llenó de entusiasmo al pueblo sencillo, que de todas las naciones corrió a tomar la cruz. Débil de cuerpo y minado por la enfermedad, tomó la cruz en la basílica de San Pedro el 19 jun. 1464, después de pronunciar su último discurso. En viaje de varios días remontó la corriente del Tíber hasta Narni y Terni, siguiendo después a Spoleto, Foligno, Asís, Loreto. El día 19 de julio entraba en Ancona consumido por la fiebre, donde falleció.


Emprendió también reformas parciales o locales, entre ellas la de los penitenciarios de San Pedro, Letrán y Santa María la Mayor; prohibió a los referendarios apostólicos aceptar dones y regalos y dio instrucciones al nuncio Pedro Boshan para la reforma del clero escandinavo. Pero su principal actividad reformista se dirigió a las órdenes religiosas, apoyando las Congregaciones de la Observancia, como las benedictinas de Santa Justina de Padua en Italia y la de Bursfeld, en Alemania; la de Juan Soreth, general de los carmelitas, y la de la observancia franciscana, propagada por su admirado santo Bernardino de Siena. Elevó a los altares a su paisana S. Catalina de Siena. Protestó contra los abusos de ciertos cristianos que esclavizaban a los negros y de otros que imponían a los judíos el bautismo por la fuerza; se interesó por el rescate de los cristianos cautivos.

Murió a los 59 años no cumplidos y sus restos, llevados a la basílica Vaticana, fueron enterrados en la capilla de San Andrés, construida por él para venerar allí la cabeza del santo apóstol. A principios del s. XVII fueron trasladados a la iglesia de Sant´Andrea della Valle, que se alza en el solar del antiguo palacio de los Piccolomini.

Escribió, siendo papa, Commentarii rerum memorabilium, De Asia, De Europa, Historia Frederici Imperatoris e Historia Bohemica.

Bibliografía

B. PLATINA, De vitis Pontificum, Colonia 1568 (ed. anotada por Panvini, 510-12; N. ALEXANDRI, Historia ecclesiastica veteris novique testamenti (ed. de C. Roncaglia), 1, Luca 1752, 15-16, 576-578; J. CUGNONi, Aeneae Silvi Piccolomini... Opera inedita, 184-188; W. BOULTING, Aeneas Silvius orator, man ot letters, stateman and pope, Londres 1908; R. WOLKAN, Der Brietwechsel des Eneas Silvius, L295; G. VOIGT, Enea Silvio de Piccolomini, als Papst Pius der Zweite; Tx. BuYKEN, Enea Silvio Piccolomini. Sein Leben und Werden bis zum episcopat, BonnColonia 1931; G. PAPARELLI, Enea Silvio Piccolomini, Bar¡ 1950; C. M. ADr, Pius II the humanist pope, Londres 1913; L. PASTOR, Historia de los papas, trad. esp. Barcelona 1910 (I,477-483; III todo el tomo); G. B. PICOTTI, La publicazione e i primi effetti della Ezecrabilis di Pio 11, en «Arch. soc. rom. storia patria»37, 1924, 5-56; R. VILLOSLADA-B. LLORCA, Historia de la Iglesia católica, 3, Madrid 1960, 372-383.

 

Magisterio de Pío II

De la apelación al Concilio universal

[De la Bula Exsecrabilis, de 18 de enero de 1459 (fecha romana antigua) ó 1460 (actual)]

Un abuso execrable y que fue inaudito para los tiempos antiguos, ha surgido en nuestra época y es que hay quienes, imbuídos de espíritu de rebeldía, no por deseo de más sano juicio, sino para eludir el pecado cometido, osan apelar a un futuro Concilio universal, del Romano Pontífice, vicario de Jesucristo, a quien se le dijo en la persona del bienaventurado Pedro: Apacienta a mis ovejas [Ioh. 21, 17]; y: cuanto atares sobre la tierra, será atado también en el cielo [Mt. 16, 19]. Queriendo, pues, arrojar lejos de la Iglesia de Cristo este pestífero veneno y atender a la salud de las ovejas que nos han sido encomendadas y apartar del redil de nuestro Salvador toda materia de escándalo..., condenamos tales apelaciones, y como erróneas y detestables las reprochamos.

Errores de Zanino de Solcia

[Condenados en la Carta Cum sicut, de 14 de noviembre de 1459]

(1) El mundo ha de consumirse y terminar naturalmente, al consumir el calor del sol la humedad de la tierra y del aire, de tal modo que se enciendan los elementos.

(2) Y todos los cristianos han de salvarse.

(3) Dios creó otro mundo distinto a éste y en su tiempo existieron muchos otros hombres y mujeres y, por consiguiente, Adán no fue el primer hombre.

(4) Asimismo, Jesucristo no padeció y murió por amor del género humano, para redimirle, sino por necesidad de las estrellas.

(5) Asimismo, Jesucristo, Moisés y Mahoma rigieron al mundo según el capricho de sus voluntades.

(6) Además, nuestro Señor Jesús fue ilegítimo, y en la hostia consagrada está no según la humanidad, sino solamente según la divinidad .

(7) La lujuria fuera del matrimonio no es pecado, si no es por prohibición de las leyes positivas, y por ello éstas lo han dispuesto menos bien, y él, sólo por prohibición de la Iglesia, se reprimía de seguir la opinión de Epicuro como verdadera.

(8) Además, el quitar una cosa ajena, aun contra la voluntad de su dueño, no es pecado.

(9) Finalmente, la ley cristiana ha de tener fin por sucesión de otra ley, como la ley de Moisés terminó con la ley de Cristo.

Zanino, canónigo de Pérgamo, dice Pío II, con sacrílego atrevimiento y con manchada boca se atrevió a afirmar temerariamente estas proposiciones contra los dogmas de los Santos Padres, pero posteriormente renunció espontáneamente "a estos perniciosísimos errores".

De la sangre de Cristo

[De la Bula Ineffabilis summi providentia Patris de 1 de agosto de 1464]

... Por autoridad apostólica, a tenor de las presentes, estatuimos y ordenamos que a ninguno de los frailes predichos [Menores o Predicadores], sea lícito en adelante disputar, predicar o pública o privadamente hablar sobre la antedicha duda, a saber, si es herejía o pecado sostener o creer que la misma sangre sacratísima, como antes se dice, durante el triduo de la pasión del mismo Señor nuestro Jesucristo, estuvo o no de cualquier modo separada o dividida de la misma divinidad, mientras por Nos y por la Sede Apostólica no hubiere sido definido qué haya de sentirse sobre la decisión de esta duda.

http://www.conoze.com/doc.php?doc=1025 Agradecemos al autor - 2006-06-21.

 

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Durante más de un milenio Europa ordenó su pensamiento en torno a un eje cristiano,

ANTONIO ASTORGA. MADRID.


Durante más de un milenio Europa ordenó su pensamiento en torno a un eje cristiano, que ahora se procura, se intenta, abandonar. De acuerdo a ese eje «los seres humanos ejercen su albedrío y no están sujetos al fatum que preside el organicismo de la Naturaleza. Dios ha dotado al hombre de libertad, que no es independencia, sino ejercicio de la voluntad en la búsqueda del bien». Quien así habla es el académico de la Historia Luis Suárez Fernández, que presenta la obra de toda su vida: «La Europa de las Cinco Naciones» (Ariel), la evolución de Europa desde el hundimiento del Imperio Romano hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

 

Cuando en el siglo XV se decide cambiar el nombre de Cristiandad por el de Europa se descubre que ésta es la suma de cinco naciones: Italia, Alemania, Francia, Inglaterra y España. En ese momento el término nación no tiene un carácter político, sino un aire cultural y jurídico; es decir, una forma de ver la vida. «Trato de explicar, si estamos creando Europa, qué es Europa. Porque ahora se están empequeñeciendo las cosas indebidamente -denuncia Luis Suárez-. No hay que estudiar una España aislada, sino parte de Europa. El campo histórico inteligible es Europa. Beethoven es tan nuestro como Chopin».


«La identidad cristina europea»

Reconoce el especialista en la Baja Edad Media que probablemente su «Historia de las Cinco Naciones» será «superable en muchos aspectos, y discutible en otros muchos, pero yo ofrezco mi visión de las cosas para que puedan obtener una utilidad». ¿Discutible por qué? «Porque yo veo el papel fundamental del cristianismo como elemento de síntesis, como la creación de lo que es el valor mayor de la europeidad. No en balde durante diez siglos Europa fue llamada Cristiandad. Y me parece que eso en estos momentos no gusta, porque están jugando hoy la papeleta del laicismo sin darse cuenta de que el cristianismo inventa la palabra laico. El laicismo es una forma de ser cristiano», aclara.

¿Existe una identidad europea o está «desaparecida» en combate? «No, no se ha perdido ni mucho menos -señala-. Lo que pasa es que, como toda entidad cultural, siempre está en un proceso de transformación. Ahora depende de las generaciones actuales que esa transformación sea hacia un progreso y no hacia un retroceso. Pero indudablemente existe». ¿Y qué le debe el mundo a Europa? «Casi todo -responde-. Desde la ciencia experimental hasta el sistema parlamentario, pasando por los derechos humanos. América es una prolongación de Europa. Aquellas naciones que allí surgieron lo son gracias al impulso europeo, y también se construyó una nueva manera de ver las cosas. América es hoy la continuadora de Europa».

 

«La Monarquía, esencial»

Luis Suárez ve asimismo en la Monarquía uno de los elementos esenciales de la cultura europea: «Monarquía no hay más que en Europa. Un pacto entre aquel que posee la Soberanía, que es el Reino, y aquel que la recibe en depósito, que es el Rey, expresado a través de leyes consuetudinarias, es asunto puramente europeo. Una de nuestras grandes aportaciones». Como las cruentas guerras: «Europa había conseguido un grado extraordinario de madurez en los siglos XIII y XIV, luego se rompió, y no se logró una fórmula a través del diálogo hacia la unidad, sino al contrario, al enfrentamiento. Cuando a partir de 1648 se entrega al Estado el poder absoluto empiezan las guerras, que no se detienen: Luis XIV, Sucesión, la de la Pragmática, la de los Siete años, las guerras de la revolución y Napoleón, la de Crimea, la del 70, la del 1914, la del 1939... y empieza una etapa nueva. Desde 1947 Europa ha empezado a resurgir con un trabajo terrible». ¿Cómo se incardina España en la identidad europea? Luis Suárez recuerda: «España defiende la Reforma Católica cristiana: el reconocimiento de los derechos naturales humanos, el primer país que lo hace. Aparece el sistema parlamentario a través de las Cortes, en donde el tercer estamento se encuentra presente. El pactismo, que es un fenómeno de origen catalán, y después todo lo que vino del Descubrimiento de América, la vuelta al mundo... España defendía dos elementos básicos que ciertos sectores de Europa negaron: el libre albedrío, y la capacidad racional para el conocimiento especulativo. Pero no hay que entrar en campaneos. Cada nación de Europa ha hecho una aportación decisiva, y hay que quererla entrañablemente».


«El nacionalismo, excluyente»

El nacionalismo surge de una manera «muy tardía», explica el profesor Suárez, «mezclándose con lo que es la tendencia al racismo: darle a la etnia un carácter absoluto, y convertir de esta manera la nación -que no era más que un ámbito cultural- en una especie de definición física. Y ahí automáticamente se pasa al reconocimiento de que «el otro es odioso», que es algo terrible. El nacionalismo es excluyente. Las amígdalas son buenas; la amigdalitis es enfermedad. Cuando se inflama alguna cosa entonces se convierte en una enfermedad. El capital es bueno, el capitalismo es malo. Europa debe ser el comienzo de la unidad».

Luis Suárez: «El laicismo es una forma de ser cristiano»

ABC. Esp. 2008-05-17

 

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LA IGLESIA EN CANARIAS-España en 1404 - Tenerife - La diócesis de Rubicón nació el 7 de julio de 1404, creada por el Papa Benedicto XIII, el Papa Luna, mediante la buila "Romanus Pontifex". Fray Alonso de Sanlúcar de Barrameda fue su primer obispo. La sede del obispado se construyó en el Castillo de Rubicón.

 

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S. S. GREGORIO P.P. XII - 1406-1415 - Papa Gregorio XII Contra el cisma de Martín V Occidente, Wiclef, Juan Huss y Jerónimo de Praga.

Fin del Cisma Occidental. Condénanse los errores de Wickleff sobre los Sacramentos y la constitución de la Iglesia, y también los errores de Juan Huss sobre la Iglesia invisible de los predestinados.

 

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El Toisón de Oro es una orden civil y de caballería fundada en 1429 por Felipe II, Duque de Borgoña, de la que Don Juan Carlos I es Soberano Gran Maestre desde 1977, y que en contadísimas ocasiones se concede a personas ajenas a la realeza -en España, antes de Suárez recibieron el Toisón el escritor José María Pemán y Torcuato Fernández-Miranda, que presidió las Cortes Constituyentes-. Con ella se pretende premiar «la excelencia y el mérito personal de sus intachables caballeros», y el último collar concedido por el Rey fue a Enrique, Gran Duque de Luxemburgo. 2007.VI.

 

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ONU - Más de 450.000.000 de personas hablan español o castellano en el mundo actualmente. 2007.

 

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España - Los hechos históricos de una nación con un pasado tan rico como la nuestra no pueden ser entendidos si se prescinde de que fueron protagonizados por personas, con sus virtudes y debilidades, sus errores y aciertos, en definitiva, sin el componente humano, que es lo que da sentido a una sucesión de acontecimientos que de otra forma resultarían incomprensibles, por más que se esfuercen quienes apuntan a la lucha de clases como clave interpretativa de los fenómenos históricos.

Somos lo que somos, por más que le pese a los ingratos y a los ignorantes ideologizados. España no es un invento de Franco, sino un conjunto de pueblos que inicia su historia compartida tres mil años atrás, cuando arribaron a nuestras costas los primeros visitantes mediterráneos y ya se referían a nosotros con un término común. En estos tres mil años ha habido de todo: cosas malas, cosas buenas, incluso episodios sublimes que llenan de orgullo a quienes no renunciamos a nuestro derecho de reconocernos herederos de esa tradición. Fuimos (sí, fuimos) los primeros en circunnavegar el planeta y los primeros en ir a América para conquistarla. Cualquiera que no se avergüence de, por ejemplo, esos dos jalones de nuestro pasado disfrutará enormemente leyendo este libro.

Ante tanta miseria contemporánea, reconciliarse con nuestra historia común es casi una necesidad espiritual. Nosotros, los españoles cumple sobradamente esta función balsámica. Es un libro no solamente brillante y extraordinariamente bien escrito, sino algo mucho más importante, en estos tiempos que corren: necesario.

FERNANDO DÍAZ VILLANUEVA: ‘NOSOTROS, LOS ESPAÑOLES’- Áltera (Barcelona), España- 2008, 318 páginas.

 

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De hombres, hechos, notas y acontecimientos de tal época para comprender, alumbrar e ilustrar el contexto:

 

1480 - Los Reyes Católicos promulgan la primera ley reguladora del libro impreso. Por ella queda libre del pago de todo tipo de tributos la introducción en España de libros extranjeros. Amantes de las ciencias y venerantes de la cultura, los Reyes Católicos impulsaron el saber que, afortunadamente llegó hasta la creación de las grandes Universidades en el nuevo Continente, a menos de 50 años del magno descubrimiento.

 

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Desde el año 1480 - La restauración de la Embajada española cerca de la Santa Sede ha permitido recuperar el aspecto original de este antiguo Palacio romano, cuya fachada estará adornada con antiguos reposteros que reproducen los escudos históricos de España. El edificio luce en su fachada, a partir de ahora, un color marfil travertino, similar al original de 1647, cuando el edificio pasó a ser para siempre representación de los reyes españoles ante el Papa. Los embajadores españoles, en realidad, operaban en Roma desde el año 1480, aunque en sedes que no eran propias. La escalera interior es de Borromini, y en un salón, como quien tiene un cenicero, hay dos famosos bustos de Bernini. Pero cuando un huésped visita la Embajada, lo que más agrada a don Francisco Vázquez es levantar los paramentos de un pequeño altar y mostrar el cuerpo incorrupto de san Lactancio. La rica Biblioteca del Palacio se encuentra depositada en el Centro de Estudios Eclesiásticos de la Iglesia Nacional de Santiago y Montserrat, de Roma, desde 1957, mientras que su Archivo Histórico, el más antiguo del Ministerio de Exteriores, se encuentra microfilmado en el mismo Palacio, quedando los originales manuscritos en Madrid.
En el Palacio se alojaron personajes ilustres como Garcilaso de la Vega, Giacomo Casanova y el pintor Diego Velázquez, que aquí pintó sus obras La fragua de Vulcano y La túnica de José ; y, a través de la lista de los embajadores que lo han ocupado - grandes hombres políticos de todos estos siglos - , se traza la historia de España desde los Reyes Católicos hasta nuestros días.
Jesús Colina. Roma 2007.XII.08

 

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1480 – Las hordas invasores musulmanas, atacan, ocupan y saquean el Patrimonio cultural en Otranto-Italia, mientras masacran horriblemente a los cristianos, que era toda la población.

 

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REFORMA Y CULTURA

 

1.- Continuidad y novedad.

Además de las armas espirituales, la oración, el ascetismo, la observancia, hacían falta más luces ‘hacer cultura. y trasmitirla’. El primer instrumento para ello fue la Universidad, y el segundo fue la imprenta.

1.1.- La Universidad:


La Universidad en esta época (sc.XV) dependía del sistema beneficial de la Iglesia, por medio del cual ésta tenía un gran poder.

Muchos príncipes y ciudades se empeñaron en fundar nuevas universidades. Dentro de la Universidad se crearon colegios para los alumnos y docentes célibes. Se empieza a cuestionar la división por naciones, realizándose por facultades, a la cabeza de cada una estaba el decano y un consejo académico. Por encima estaba el rector elegido cada seis meses. Para poder conferir los grados de teología la Universidad obtenía una bula papal. El porcentaje de los que terminaban los estudios no era muy alto, debido a las condiciones en que los estudiantes estaban obligados a vivir.

El tipo de enseñanza era todavía el medieval, basado sobre las artes (filosofía) como elemento común. La filosofía base era la aristotélica, pero según las tres vías: tomista, scotista, nominalista  (moderna).

Los estudiantes tras el curso base de las artes se dividían en la Facultad de Derecho, Medicina y Teología. Esta última era la disciplina príncipe, aunque en los siglos XV y XVI perdió el primado.

La crítica de los humanistas era: el sectarismo de las escuelas, con el abuso del argumento de autoridad; el lenguaje bárbaro y oscuro; la complacencia en la indagación sobre cuestiones inútiles y chinchorreras.

Los reformados insisten sobre la ausencia de inspiración bíblica de las obras teológicas de los humanistas, por lo que Lutero definirá la Universidad como .Burdel de Satanás..

Los mayores responsables de esta situación habrían sido los representantes de la escolástica tradicional (vía antigua), incapaces de renovarse, y los de la vía moderna, que han llevado a la filosofía y la Teología a un camino peligroso.

El nominalismo de Ockham negaba la correspondencia entre ideas y realidad. De aquí derivaba un pesimismo racional, que prohibía a la razón superar el dato fenomenológico. La Metafísica era vaciada de contenido, y considerada una ciencia de puros conceptos. A nivel de voluntad sostenía un voluntarismo absoluto. Las leyes morales no se fundaban sobre la Naturaleza de las cosas, sino sobre la voluntad: un acto es bueno porque ha sido decidido así. Dios, con su potencia absoluta, podría condenar a un justo al infierno y salvar a un pecador impenitente sin una renovación interior, pero sólo por medio de una aceptación extrínseca por su parte. Los nominalistas por otra parte en la exaltación de las posibilidades de la voluntad la consideraban capaz de una decisión tal, que la permitiese amar a Dios, sobre todas las cosas y resistir a las tentaciones, cayendo por tanto en un semipelagiansimo. El nominalismo, no obstante, no era toda la Teología.


El ambiente en el cual florece una teología más profunda y refinada fue España, con estas características:

se eliminó la verborrea, las cuestiones sutiles, las discusiones que terminaban en sí mismas, para centrarse sobre problemas de fondo y responder a preguntas de actualidad. El espíritu sectario departido, cedió el lugar a un enfrentamiento serio. Cisneros inauguró en Alcalá el método .de las tres vías.. Se instituyeron tres cátedras paralelas (tomista, scotista y nominalista). Cada profesor impartía su curso, pero para los alumnos no había obligación de decantarse por un autor o escuela, con tal de que aceptasen el dato revelado y el dogma definido. Esto favoreció el enfrentamiento crítico y sofocó las polémicas, en cuanto que la adhesión a cada catedrático, derivaba de los argumentos que desarrollaba y no de lo que prometía.

La escuela teológica de Salamanca sustituyó finalmente a Pedro Lombardo con la Summa de Sto. Tomás. En esta escuela se unió la cualidad formal y la exigencia crítica del humanismo a la agudeza de la escolástica. La investigación no fue un fin en sí mismo, sino que debía repercutir en la vida. Por esto prestó particular atención a cuestiones de actualidad. Francisco de Vitoria, hombre dotado de una óptima formación humanística y teológica, se aventuró en el estudio de cuestiones del momento, como el derecho de España al Nuevo Mundo. Procedió con método, con rigor y con fines pedagógicos, partiendo del concepto de justicia para llegar al de derecho, y no al revés.

Siempre en Salamanca fue tratado con rigor el problema del método teológico con Melchor Cano. Rechazó la unilateralidad y el exclusivo recurso a la sola Biblia y a la sola razón, evitando de este modo tanto el fideismo como el racionalismo. Competencia del teólogo es: la búsqueda del dato revelado en la Sagrada Escritura y en la tradición; la deducción de las conclusiones; la defensa de las herejías; la ilustración y la divulgación del dato revelado con el auxilio de las ciencias humanas. Se alcanza por tanto el establecimiento de un equilibrio profundo entre la fe y la razón, las cuales no entran en conflicto. El teólogo formado de esta manera traduce la certeza de la fe en una evidencia racional. Todo esto lo realizó en su obra De Locis Theologicis: éstos son los diversos tipos de fuentes de los que se deducen las pruebas en Teología, con un valor descendente: Escritura, tradición, autoridad de la Iglesia, concilios, autoridad de la Iglesia romana, Santos Padres, Teología Escolástica, Razón Natural, Filosofía, Historia humana.

1.2.- El arte de la imprenta:

La invención de la imprenta fue un hecho de civilización de enorme repercusión. Se debe a muchos padres. Juan Gutenberg (+ 1468 ca.) es considerado el inventor de los caracteres móviles de imprenta. Era una invención que ya estaba madura. Concurrieron dos hechos:

      los progresos de la metalurgia, que permitieron crear aleaciones adaptadas;

      la sustitución del pergamino con el papel fabricado con los retales de los trajes de lino y cáñamo.

Para llegar a la impresión del libro, la técnica pone a disposición de los impresores tres recursos:

      los caracteres móviles (góticos y más tarde redondos, según el modelo de la escritura Carolina);

      la tinta grasa;

      la prensa manual.

La imprenta permitía la difusión de todo tipo de obras a precios asequibles. Llega en un momento en el que nivel cultural medio se había elevado, y por tanto la búsqueda del libro escrito era viva, mientras no era muy alta la estima por el clero. Fue un arma de doble filo, porque si fue rápidamente entendida y utilizada por la Iglesia, después se volvió contra ella. La tipografía se difundió en toda Europa con gran rapidez. Fueron impresas todo tipo de obras, por lo que en 1475 se siente la necesidad de introducir una censura sobre los libros peligrosos. En 1515 León X prohibirá la publicación de los libros que no vayan acompañados de la autorización del obispo. La dominante religiosa era clarísima.

Naturalmente el primer puesto en la producción de libros lo ocupaba la Biblia, de la que además de la Vulgata, aparecieron rápidamente muchas traducciones. En 1470 aparece la primera Biblia ilustrada, de menor calidad que la de Wahlgemuth de 1483. El relato bíblico se divulgó a través de paráfrasis, descripciones de la Pasión y ediciones simples, pero ilustradas, llamadas Biblia de los pobres. De muy alto nivel fue la Biblia Poliglota de Alcalá. La Biblia Complutense se hizo en 6 volúmenes en folio comprendiendo el A.T. en hebreo griego y latín, el N.T., bilingüe, en griego y en latín con aparato crítico. El último volumen comprendía el aparato crítico del A.T., con un diccionario hebreo. El volumen V fue el primero en aparecer en 1514; después el VI y los demás. Se puso a la venta en 1520 con la autorización de León X.

La obra fue precedida por la edición del N.T. de Erasmo, que había estudiado con pasión el griego y había refinado el método crítico a través de las Adnotationes de Lorenzo Valla. En 1514 se trasladó a Basilea y en dos años publicó el N.T. que contiene la versión griega con una traducción latina autónoma de la Vulgata.

Además de la Biblia la imprenta se empeñó en la divulgación de otros libros religiosos. Todavía no había terminado el siglo XV y la Imitación de Cristo ya había tenido 60 ediciones. Eran numerosos los libros ofrecidos a los fieles como los diversos Espejos: Espejo del cristiano de D. Coelde, El Espejo de los pecadores, el Espejo áureo, el Espejo de la perfección...

Para los sacerdotes también se imprimieron muchos libros. Reflejo de la cultura de este tiempo fue también las obras que tenían como argumento la .realidad última., en modo particular la muerte. Fue un género que se expandió rápidamente, con mucha imaginación y prefiguración de la historia de la salvación humana.

Para la élite también se imprimieron textos importantes de derecho, los clásicos de la teología, los Padres de la Iglesia.


2.- El Renacimiento.

2.1.- El problema historiográfico:

El debate crítico sobre el renacimiento aún no ha terminado: la historia de la historiografía del Renacimiento presenta un movimiento en espiral que aún no ha terminado.

Antes del estudio del renacimiento debemos de nombrar algunas cuestiones:

1)  Si se debe distinguir Humanismo de Renacimiento.

2)  Si el renacimiento literario puede ser tomado del modelo de la época.

3)  Si en torno al tema de la belleza se puede reunir las obras de los políticos.

4)  Si existe un filosofía del Renacimiento o si es un recomposición de la filosofía antigua.

5)  Si se puede hablar de paganismo o de laicismo naciente o de espíritu religioso crítico.

2.1.1.- El humanista:

En el 400 fue llamado humanista aquel que se dedicaba al estudio de las humane litterae; esto es, a las disciplinas literarias en sus diversos niveles, comenzó a delinearse una idea diversa de los métodos y de los fines propios de las ciencias morales, en relación con una nueva dignidad y un nuevo valor atribuido a la llamada .humanas.. Los valores humanos, realzados en la antigüedad son ahora redescubiertos, sobre todo en las obras literarias de la época clásica, se afirman como fines, expresan esto que no ha sido corrompido por el tiempo y que realiza el propio mensaje por medio de la interpretación filológica y la obra poética.

Este modo de pensar que ya se advierte en el 300, llega a ser universal en la cultura del 400 y 500, de la que hoy somos herederos. La humanitas se funda no sólo en una oposición entre humano y divino, sino también, por un lado , entre la razón, donde está la virtud, y de otro lado lo salvaje, la irracionalidad.

La primera definición de Humanismo es de los propios humanistas, conscientes del clima de renovación artística y espiritual, en el cual desarrollan su actividad cultural, exaltando el renacimiento de las artes liberales. Había una fuerte autoconciencia de los intelectuales, que demuestra la conciencia ideológica de la cultura humanista, que se presenta como renovación de la palabra y por tanto del mundo.


2.1.2.- Interpretaciones:

Una de las cuestiones a debatir es la relación de la cultura humanista y renacentista con el medievo. ¿Es una ruptura o una continuación?.

Es importante observar que han sido los estudiosos y los literatos del 400 los que han formulado la definición de media tempestas o media aetas, como indicación del periodo que va entre la antigüedad clásica y el renacimiento del cual se sentían protagonistas. Tal definición presuponía una fase de decadencia comenzada con el final del mundo antiguo y podría llegar hasta los inicios del 200, cuando se sabría ocurridos los primeros indicios del cambio, por ejemplo en la pintura con Giotto. Esta noción viene después mantenido, con significado negativo, por los historiadores del siglo XVII, esto va a continuar en la edad de la ilustración.

2.1.2.1.- Voltaire en la mitad del 800:

Voltaire (1751) ha condenado la edad medieval como un periodo de oscurantismo, resaltando a su vez el Renacimiento, como descubrimiento del hombre y de la Naturaleza, en antítesis al visión final y escatológica del Cristianismo.

En esta edad romántica continua el concepto de ruptura pero rebelado a favor del Medievo, pero sin desarrollar del todo el Renacimiento, visto con una visión estoicista, como el seguirse de las diversas fases del desarrollo social, civil, cultural y considerado en el interior de la dinámica que preside el progreso de la humanidad, generalmente se critica el individualismo y el ateísmo renacentista.

En particular la cultura del 800 italiana, en relación al problema de la independencia y de la unidad nacional, ha privilegiado el Medievo y la edad comunal, como edad de la fe y de la fuerza colectiva, mientras la edad renacentista, también considerada como edad de un gran esplendor, coincidía con el periodo histórico en el cual Italia había obtenido la independencia política.

J. Michelet (1855) ha considerado de manera extremamente critica el Medievo subrayando la ruptura con el Renacimiento visto casi como un milagro.

G. Voigt (1859) ha tomado, pero de forma más documentada; esta teoría, viendo en el Renacimiento la exaltación del hombre en sentido inmanente y terrenal. Se trata de una recuperación de lo clásico en oposición al Medievo y al Cristianismo.

De Sanctis (1870-71) ha evidenciado como en Italia en el curso de la edad renacentista se ha sustituido el conformismo intelectual de las cortes por la vida civil.


2.1.2.2.- Burckhardt:

El verdadero debate crítico sobre la sociedad del Renacimiento llega con la publicación de la obra del suizo J. Burckhardt (1860) que se funda en estas ideas:

1)  En el 200 y 300 en Italia se desarrolló una civilización urbana extremamente vital. La parcelación política de la península provocó el nacimiento de estructuras políticas muy limitadas territorialmente, en las cuales se desarrolló la tendencia a crear una organización estatal ideal, para moderar el estado como .obra de arte., que fue modelo para las otras naciones europeas en su proceso de modernización.

2)  A partir del 300 se puede asistir a la progresiva conquista individual del hombre, puesto en el centro de un mundo que mira de forma objetiva para poder autoafirmarse.

3)  El Humanismo y el redescubrimiento de los clásicos fueron considerados como efecto de las nuevas tendencias individualistas.

4)  El Humanismo viene considerado como un fenómeno típicamente italiano difundido después en Europa.

5)  Se subrayó el descubrimiento del mundo exterior y del hombre a través de la literatura, la pintura los estudios naturales.

6)  Se observa la fisonomía laica de la cultura renacentista, como voluntad de valorar los aspectos individuales de la existencia, que se concretizan en una nueva visión estética y en la valoración de los aspectos mundanos de la existencia.

La interpretación de Burckhardt triunfó en la cultura de finales del 800. Por ejemplo Juan Gentile (1923), veía en esta época el momento en el cual la civilización occidental toma conciencia de si misma.

Tampoco han faltado interpretaciones, que partiendo de Burckhardt son añadidas con pensamientos particulares. Por ejemplo F. Nietzsche (1923) ha indicado el Renacimiento, como el momento en el cual la estirpe del Superhombre ha puesto de manifiesto su existencia, como afirmación de la fuerza del Espíritu humano contra el conformismo del Cristianismo.

2.1.2.3. Crítica a Burckhardt:

Con el paso del tiempo el debate crítico se ha alargado, poniéndose cada vez más objeciones a las ideas de Burckhardt; sobre todo en climas nacionalistas, es difícil por parte de los estudiosos aceptar la idea del Renacimiento como fenómeno italiano.

Con el progreso de los estudios, los límites del historiador se pueden individualizar en los siguientes: conocía poco el Medievo; no prestaba atención a la historia económica y política; se ocupaba exclusivamente de la cultura de las clases altas; ha descuidado el aspecto filosófico de la cultura del Renacimiento exagerando el paganismo.

Los aspectos filosóficos del Renacimiento son desarrollados con notable atención por Ernst Cassirer (1927), cuya obra se funda en la importancia de las ideas filosóficas renacentistas, como expresión de una Weltanschauung, que en esta época era totalmente renovada.

Radical es la crítica que hacen los estudiosos católicos y protestantes a Burckhardt, que refutaban la idea de un Renacimiento pagano y anticristiano, Thode indicaba que en San Francisco y en el movimiento franciscano, el origen de la concepción del hombre estaba en relación con la Naturaleza, que habría dado cuerpo a mucha parte de la cultura renacentista.

Tal tesis es retomada por K. Burdach (1918), que ha puesto en relieve la importancia de la reforma espiritual y religiosa, para el nacimiento de la civilización renacentista. Ha subrayado, en modo, particular la importancia, sea de las aspiraciones místico-religiosa del 200 italiano, sea en el espíritu evangélico de San Francisco y del movimiento franciscano. Habría sido un renacer ético-religioso, colegiado a la necesidad de una renovación medieval. Ha rebatido la continuidad entre el Medievo y el Renacimiento, focalizando el carácter colectivo, universal del Renacimiento, en el cual la individualidad y la universalidad resultan armonizadas y no en oposición.

A esta posición se ha unido J. Huizinga, que en su obra El otoño del Medievo (1919) ha escrito que la crisis del Medievo se identifica con el origen del Renacimiento, sacando a la luz la continuidad entre los dos periodos históricos.

También G. Toffani ha subrayado el carácter extremamente religioso del Renacimiento; por tanto el Humanismo sería una lucha por la ortodoxia contra el espíritu herético del siglo XIII, y la recuperación del latín significaría la recuperación de la Roma cristiana y católica. Para él, el Renacimiento sería por tanto herético, progresista, antireligioso, mientras el Humanismo representaría la tradición clásica y patrística y sería profundamente religioso.

Una profundización en esto fue hecho por F. Chabod, que ha sostenido la modernidad del Renacimiento, caracterizado por un nuevo individualismo y realismo de carácter especulativo, mientras el individualismo y el realismo medieval están aún en la práxis. Ha nacido por tanto una nueva civilización que ha manifestado un evidente carácter autónomo de valores. Ha nacido el arte por el arte, la política por la política, sin negarle la importancia al aspecto religioso.


2.1.2.4.- Eugenio Garin y la interpretación más reciente:

La obra de Eugenio Garin tiene en cuenta la moderna conciencia historiográfica, según la cual los cambios culturales y de civilización están relacionados con aspectos de la vida política, económica e intelectual.

1)  Los estudios sobre la cultura medieval han evidenciado, como del siglo XII al XIV son revisados las concepciones relativas al papel del hombre en el mundo y a la experiencia sobrenatural. Se focaliza la atención en los centros donde se desarrollaron las tendencias pre-humanísticas, Padua y Bolonia.

2)  El análisis de la crisis de la filosofía escolástica ha permitido observar como los últimos éxitos de la filosofía, preanunciaron muchos aspectos del pensamiento renacentista.

3)  No se debe hablar de neta ruptura entre el Renacimiento y Medievo, se puede observar a finales del 300 y los comienzos del 400, un profundo cambio de las perspectivas culturales, en la cual si todo no es nuevo, es fundamentalmente el reconocimiento del cambio de perspectiva, llevado a cabo tanto a nivel intelectual como cultural.

4)  Viene rebatida la importancia del Humanismo, no interpretable sólo como descubrimiento de la antigüedad o ejercicio de la retórica, sino como proyecto de educación total del hombre.

5)  Viene observado como ámbito humanístico-renacentista, una renovación de la sensibilidad religiosa como reivindicación de la autonomía espiritual y de la necesidad de regeneración de la Iglesia y del culto. Es posible por tanto encontrar los puntos de contacto entre los humanistas del 400 y los reformadores posteriores.

6)  Sobre el problema de si el Humanismo y el Renacimiento son fenómenos italianos, se observa que la nueva cultura tiene su primer desarrollo en algunos centros italianos, que después se trasladó a otros países europeos, y es innegable que fueron elaborados ejemplos autónomos italianos en Francia, España, Inglaterra, cada uno con su propia fisonomía.

7)  Se pone el acento sobre la imposibilidad de dar una definición unívoca del Renacimiento, en cuanto encontramos varias posiciones, tensiones y contradicciones internas.


3.- Características del renacimiento.

3.1.- Las concepciones artísticas:

Si el término renacimiento es aún debatido como definición de una época histórica y cultural, resulta menos controvertido si es aplicado a las artes: los siglos XV y XVI constituyen la edad renacentista, que ya Giorgo Vasari (1511-1574) definía como rinascenza.

El Renacimiento artístico tiene su origen en Florencia y de aquí se difundió hacia los otros centros humanísticos, en los artistas florentino hay un orgullo y conciencia de una cultura que no sólo está en grado de igualar, sino también de superar el modelo de la antigüedad.

En el periodo que va entre él 1380 y él 1430 Florencia, resistiendo la crisis del 300, ha obtenido una cierta estabilidad política, ya sea con el asentamiento de la oligarquía mercantil (1382), ya con la resistencia al expansionismo de Gian Galeazzo Visconti (entre 1390 y 1402) y la conquista de Pisa (1406); este nuevo entusiasmo cívico se tradujo en grandes obras públicas. Y en la vuelta al mundo clásico como elemento fundamental: no es pura erudición sino que tiene una fuerte carga de actualidad en su conexión con la vida política y como defensa ideológica de la libertad de Florencia. Los artista del primer 400 son consciente de participar en este proceso cultural; el clasicismo no es una reinvocación o símbolo, sino una renovación de las formas; instrumento de análisis, de conciencia y por tanto de cambio real.

Italia en el curso del 400 asume el papel de país guía en Europa; se asiste al influjo de los artistas extranjeros que vienen a aprender las nuevas soluciones técnicas, en la península; contemporáneamente los artista italianos son llamados hacia las cortes extranjeras, se tiene un encuentro de escuelas y de experiencias diferentes.

Se asiste a la redefinición de la figura y de la colocación del artista, que abandona no sólo idealmente la tienda artesanal, para llegar a ser el protagonista de la renovación, consciente de su propia dignidad cultural.


3.2.- La recuperación de lo antiguo:

El renovado interés por la antigüedad que está en la base del Humanismo, se caracteriza por ser una búsqueda de un modelo de vida. Esto lleva a la búsqueda y descubrimiento de los manuscritos. La atención hacia los clásicos se ha desarrollado ya hacia la mitad del XIII y los comienzos del XIV en Padua, en el cenáculo promovido por Lovato Lovati (1241-1309) y después animado por Albertino Mussato (1261-1339); también en la Biblioteca Capitular de Verona se organiza una corriente de estudios dirigida hacia la búsqueda erudita y filológica. Estos centros constituyen el modelo para el desarrollo de otros cenáculos culturales dirigidos al estudio de la antigüedad.

El impulso mayor para la corriente humanística viene de la amplia posibilidad de cambios culturales después de la mala experiencia avignonense. Fue de hecho Petrarca, que ha vivido en la esfera de la corte papal, el que inaugura el nuevo ánimo en el enfrentamiento con la época clásica; la obra antigua no sólo es leía con solicitud, sino que se crean una serie de relaciones entre los estudiosos, integrando el texto antiguo, en una visión global de la civilización clásica por la cual es estimulada la nueva civilización.

El ejemplo de Petrarca fue seguido por Bocaccio que llevó a Florencia la Metamorfosis de Apuleio, los Anales de Tácito y el De lingua latina de Varrone.

Durante el 400 esta tendencia se hace más sistemática. Un impulso notable viene del concilio de Costanza. Otro aspecto peculiar del Humanismo es el redescubrimiento del griego, nacido de la exigencia de leer en los originales a Platón y Aristóteles. Desde la segunda mitad del 300 hay infinidad de relaciones con el mundo bizantino gracias también al concilio de Ferrara y de Florencia (1438-39) y la caía de Constantinopla (1453), por lo cual llegaron a Italia datos del Asia Menor y de Grecia.


3.3.- La filología:

El estado de degradación de muchos manuscritos pone a los humanistas frente a la obligación moral de retornar a la forma original, por esto se desarrolló una verdadera ciencia gracias a Lorenzo Valla (1405-1457), Ermolao Barbaro (1453-1493), Agnolo Poliziano (1454-1494).

Ser filólogo no significaba para ellos sólo corregir textos, sino también interpretarlos en sus componentes estilísticos, culturales, históricos. La filología humanística llega a ser una metodología universal de conocimiento. El comentario humanístico interroga a los textos y a las obras para trasmitir su auténtico mensaje en la civilización que lo ha expresado. Los resultados han traspasado los límites de los estudios literarios, en cuanto que han favorecido el crecimiento de la conciencia histórica, la profundización de la conciencia lingüística y la evolución histórica de las lenguas, la renovación del concepto de estilo; una nueva interpretación de los textos sagrados.

En Florencia, Roma, Nápoles, la vida cultural se organizó bajo la forma de academias protegidas por señores y soberanos. En Florencia en la villa de Carreggi, donación del 1462 de Cosimo I de Medici, Marsilo Ficino organizó la Academia platónica donde se buscaba de conciliar la filosofía platónica con el pensamiento cristiano. En Roma Pomponio Leto fundó la  Academia pomponica de una marcada dirección arqueológica. En Nápoles se fundará la Academia pontoniana por Juan Pontano. A pesar de que en la segunda mitad del siglo la cultura humanística aparece integrada en la corte, ha perdido la incidencia civil y política, que había caracterizado al primer humanismo.

Fue importante la aplicación del método filológico a las Sagradas Escrituras; Lorenzo Valla se pone de frente a la Biblia como un texto de indudable sacralidad pero que, como colección de libros antiguos debe ser sometida a la valoración filológica. Se descubre así errores e inexactitudes en las traducciones del hebreo al griego y al latín en la Vulgata de San Jerónimo.


3.4.- El literato y la literatura:

En el 400 se pueden considerar cuatro áreas cronológicas correspondientes a un programa de producciones literarias, a su vez ligados a un modelo de ideología propuesta por las clases poderosas. Es clara la relación entre el intelectual y el poder político, que se disgregará en el 500 cuando el intelectual entra en relación con el público, en sentido moderno. Y la relación con la política adquiere un papel diverso, entendido en su sentido laxo y como un sector más vasto.

      entre 1380-1430: construcción de la cultura humanista como reacción a la crisis del siglo pasado. El papel del intelectual es el de funcionario, en cuanto que elabora la cultura como ideología. Pertenecen a esta fase las dos primeras generaciones de humanistas: Salutati y Niccoli, Bruni, Traversari;

      entre 1430-1454: el hecho fundamental para Italia es el Concilio de los Griegos (1439); surgen algunas figuras de príncipes como Felipe María Visconti, Cosimo de Medici, Eugenio IV, Alfonso de Aragón. Para los estados italianos son años de reforzamiento estatal interno y de manifestaciones expansionistas en el exterior. La literatura empieza a transformarse en un hecho de puro y simple prestigio, adquiere un espacio y un público más vasto. El intelectual asume el papel del transmisor de la cultura, ya sea en la variante laica del profesor universitario, ya en la religiosa del predicador. Pertenecen a esta fase la tercera y cuarta generación: Filelfo, Manetti, Valla, Piccolomini.

      entre la paz de Lodi (1454) y 1480: es un periodo de equilibrio asistiéndose a la cristianización de las oligarquías, que transformaron los estados en principados. La literatura parece celebrar el fasto de las cortes, se destaca la ideología, se privilegia el componente hedonista, ya como indiferencia, ya como melancolía. El intelectual tiene el papel de cortesano; no hay ruptura entre intelectual y poder: es así la última realización del proyecto humanístico.

      entre 1480 y el final del siglo: se observa el triunfo también artístico del poder señorial; hubo una decidida actividad de la clase política en el campo cultural, destacando Lorenzo el magnífico. La literatura laurenciana es una experiencia contemplativa en virtud del Neoplatonismo de Ficino, pero también un programa querido por el príncipe. No tiene contenido político, todavía no es libre: se recrea la convergencia entre la clase dominante y la intelectual característica del primer humanismo. El literato es sobre todo un mediador y un especialista, emblemático es el doble papel del Magnífico: príncipe y poeta.


3.5.- El individuo:

Al final del primer 400 Manetti que fue comerciante y humanista, escribe De Dignitate et excellencia hominis que exalta la cualidad del hombre y los valores de los sentidos y de la mente.

En la cultura humanístico-renacentista debemos hablar de cambio de perspectiva en la concepción del individuo; sería de suyo una simplificación negar valor o centralidad al hombre medieval y por otro lado erróneo atribuir al pensamiento humanístico una acrítica exaltación del hombre privado de la tensión a la trascendencia.

Ya en el XIV el pensamiento filosófico, tras la crisis de la escolástica, había puesto en evidencia la importancia de la voluntad en la acción humana, el primado de la dignidad humana como base para la libertad. Los humanistas retomaron profundizándola esta reflexión y subrayando las posibilidades de conocimiento y de acción en la vida de cada uno. Las letras humanas y los estudios de humanidades permitieron a los hombres elevarse hacia la propia perfección. El hombre que se habla tiene como finalidad la formación integral de la propia personalidad, en el esfuerzo de perfeccionamiento interior que mira a incidir sobre el mundo y sobre la realidad. La virtud, que caracteriza al hombre es virtud activa que se realizará también el vida civil; son ejemplares en este sentido las figuras de los cancilleres humanistas, Salutati, Bruni y Bracciolini.

3.6.- Sociedad:

Sobre todo en el primer humanismo, se subraya la importancia de la activa participación en la vida social. El primer núcleo es la familia, criticándose por tanto el celibato propugnado por algunos escritores medievales como Petrarca. El elogio del matrimonio es uno de los más queridos por los humanistas del primer 400. Es después importante participar activamente en la vida política y civil de la propia patria. Se desarrollan tratados sobre los deberes de los magistrados y sobre las leyes: templanza, justicia, empeño, vienen exaltadas en contraposición a egoísmo, prepotencia y espíritu sectario.

3.7.- La moral económica:

En la vida del 300-400 una de las cuestiones fundamentales era la de la conciliación entre ética cristiana y la actividad comercial, en particular era delicada la posición de la Iglesia con relación a la usura, condenada por ella; en una sociedad fundada sobre la economía de crédito, la Iglesia debía asumir posiciones más suaves que llevaran, por ejemplo a la absolución de los banqueros. Incluso algunas actividades permanecen prohibidas y los comerciantes crearon una praxis propia fundada en la moral laica y económica. Comienza a nacer una clase burguesa, con dinero y aliada con el poder.

3.8.- La educación:

Uno de los aspectos innovadores está en la importancia de la educación y de la mujer en la sociedad. La mujer puede regir los destinos de la familia en ausencia del marido. Es también interesante observar como en las representaciones artísticas del Renacimiento la Virgen por primera vez sonríe al Niño y lo sostiene en su seno, en un abrazo entre madre e hijo. Tiene también consecuencias en una modificación de la pedagogía que se funda sobre la conciencia de la autonomía de la infancia. No se desconfía de los niños y de los adolescentes, ni se consideran a los niños como adultos ante litteram. La praxis educativa se basa, por tanto, sobre la comprensión y la discusión, más bien que sobre la fuerza y la autoridad.

Además de una educación fundada sobre el conocimiento de los textos clásicos y de los religiosos, se descubre también una educación de la voluntad mediante la práctica del esfuerzo gracias a ejercicios físicos.

3.9.- El hombre y la Naturaleza:

El primer humanismo se presenta en polémica contra las ciencias naturales, que durante el 300 habían adquirido una especificidad dentro de la doctrina aristotélica. Hipócrates, Aristóteles, Euclides, Galeno, Ptolomeo, eran autores de los cuales no se ponían en discusión sus doctrinas.

En la mitad del XV con la afirmación de la doctrina neoplatónica, el hombre es visto como copula mundi, como microcosmos en la totalidad de la Naturaleza, que a su vez está comprendida en el hombre, que por tanto es el culmen de la jerarquía y del orden natural. De esta manera la idea negativa de la naturaleza viene al menos en parte modificada, no más como reino de la materia sino como lugar de la libre acción del hombre. Este componente, a pesar de la aparente incongruencia con el desarrollo del pensamiento moderno, presenta aspectos significativos para la revolución científica, como la relación entre humanidad y cosmos y el carácter racional de las leyes, que regulan tales relaciones; el cambio de atención de los fines a las causas de los fenómenos.


3.10.- El platonismo:

El platonismo renacentista, sobre todo de Pico y Ficino es una doctrina sincretista en la que se retoman elementos de pensamiento de Platón, de los neoplatónicos clásicos y cristianos, de la literatura órfica, hermética y pitagórica y también de la cábala hebrea. Nace de la convicción de que los elementos del pensamiento sean una sola doctrina a la revelación divina, que se manifiesta en la razón natural de los paganos. Este es el motivo de continuidad entre el platonismo medieval y el renacentista. Todavía en edad humanístico-renacentista se pone en evidencia el tema antropológico; por tanto, la investigación especulativa se orientó hacia problemas como la inmortalidad del alma, su interioridad y espiritualidad, el hombre como microcosmos, el amor. Como consecuencia, la atención a los temas morales y políticos.

Un importante impulso al platonismo viene del Concilio de Florencia y de los doctos bizantinos venidos a Italia como Gemisto Pletone. Los años de difusión del platonismo están unidos a la actividad de Ficino y a la Academia platónica en Florencia, entre 1462-92, año de la muerte del Magnífico. La academia estaba constituida por un círculo de amigos, en las lecciones de Ficino se realizaba una lectura que se llevaba a cabo, o en una estancia para un círculo restringido o en una Iglesia para un grupo más amplio.

El platonismo tiene una gran difusión en Italia y consigue notable importancia, tanto en la política como en la cultura. El reforzamiento de las señorías y el equilibrio que se creó con la paz de Lodi (1452), cambian el papel de los intelectuales que no se dedican tanto al gobierno y a su administración, cuanto a ser un hombre de corte compensados por el prestigio adquirido y por la protección del señor. Se produce la tendencia en el humanismo de la mitad del 400 a la contemplación, a la evasión. Además el arte del Renacimiento, de inspiración platónica, se realiza como voluntad de reproducir la belleza y la armonía de lo creado, emanación y revelación de Dios. En las obras de arte del periodo laurenciano triunfan los sujetos mitológicos, la alegoría, el simbolismo. El retorno a lo antiguo no es más un modelo de vida civil y moral, sino un mudo de sueño de felicidad perdida, de melancolía.

4.- El renacimiento en Italia.

4.1.- La breve estación:

La Italia del 400 aunque fragmentada, gozaba generalmente de una situación florida. La paz de Lodi (1454) aseguró 40 años de paz entre los estados italianos, empeñados en respetar los límites definitivos y no mirando el papel y la hegemonía en el interior de la península. Pero se rompió el equilibrio de esta paz e Italia llegó a ser un lugar de encuentro de las tendencias hegemónicas de los diversos países europeos. Y con esto terminó la paz.

A pesar de esto, la crisis política y la pérdida de la autonomía. Se observa una gran difusión de la cultura italiana, que se impone como un modelo con prestigio. La Europa del 400 favorecía la pintura flamenca, pero que en relación con los pintores italianos, resultaba demasiado medieval, por este motivo Albrecht Durer sentía la necesidad de un viaje de estudio a Italia para confrontar con la interpretación clásica y con las variadas escuelas.

4.2.- La civilización urbana:

Las condiciones de equilibrio entre las grandes potencias italianas permite el desarrollo de los centros menores, era un reto para las dinastías de los señores locales. Se avivó un policentrismo, que favoreció las diversas realizaciones artísticas. Se puede hablar entonces de .renacentista., por cuanto Florencia seguramente hacía escuela, pero todas las cortes tenían realizaciones particulares.

El Renacimiento italiano tiene una fisonomía urbana y la propia ciudad respira este nuevo espíritu. En el 200-300 la ciudad se proyectó de tal forma que ahora era considerada como capital de un territorio más vasto y expresión política del señor.

La racionalización del proyecto urbanístico se afirmó con De re aedificatoria (1452) de Leon Battista Alberti, en el cual se trata de la .ciudad ideal., proyectada según los cánones de racionalidad, simetría, proporción. Tal proyecto no se llevó a cabo, porque la ciudad era suficiente todavía para la población que existía, y además los proyectos arquitectónicos y artísticos estaban ligados a la suerte inestable de los señores, por lo que no se podía llevar a cabo la realización de un programa. En el interior del territorio urbanístico del 400 encontramos tipologías nuevas como el palacio principesco, las calles y las plazas llegan a ser el emblema del prestigio principesco.

El elemento cualificante de la ciudad es la corte. Se asiste al desarrollo del mecenazgo, no sólo en las grandes ciudades, sino también en los pequeños centros donde el señor, que ha adquirido un pequeño poder, con la fuerza, con el trámite del arte afirma y legitima su poder. Se observa como se llega a la organización de un consenso mediante la obra del artista de corte, que era pagado por los servicios y debía llevar a cabo prestaciones diversas.


4.3.- Centros principales:

4.3.1.- Florencia:

Después del tumulto de los Ciompi (1378), se consolidó el régimen republicano y se llevo a cabo el Humanismo civil, cuyos protagonistas fueron Salutati, Bruni y Braccioli. Viene exaltada la libertad florentina en relación a la libertas de la república romana. Los héroes eran Bruto, Marcello, Camillo en contraposición a Cesar.

Del 1382 al 1434 domina la burguesía de los Albrizzi, de los Capponi, de los Da Uzzano. Cuando en 1434 Cosimo de Medici, sirviéndose del prestigio de la familia, volvió a Florencia, después de un año de exilio, dio comienzo el señorío de los Medici. A nivel figurativo se expresa en la representación de los Magos, cuya imagen era asociada los propios Medici. La sabiduría garantizaba el dominio político, es como si la política fuese un elemento de la armonía universal.

Después del Concilio en Florencia se encontraron artistas como Bruni, Niccoli, Bracciolini, Alberti, Flavio Biondo. Durante el gobierno de Lorenzo de Medici (1469-1492), triunfaron el Humanismo platonizante del Magnífico, y artistas como Verrocchio, Botticelli, Benozzo Gozzoli, Filippino Lippi y Miguel Angel.

El siglo se cerrará con la restauración republicana (1494), preparada por la predicación de Jerónimo Savonarola (1452-1498).


4.3.2.- Roma:

Después del retorno (1443) de la curia querido por Eugenio IV, se hicieron una serie de trabajos destinados a embellecer la ciudad. Durante el tiempo de Martín V trabajaron en el Vaticano y en Laterano. Con Nicolás V se le restituye a la ciudad el papel de capital y se aumentan las exigencias de la producción artística. Trabajan en Roma arquitectos como Leon Battiata Alberti, Bernardo Rossellino, Giuliano de Maiano; se piensa en una ampliación de la basílica de San Pedro. La obra comenzada por Nicolás V, viene seguida por Sixto IV, recordado como el restaurator urbis por su empeño en renovar la ciudad.

Sobre todo Sixto IV tiene el mérito de llamar a Roma a los mejores pintores de Toscana y de Umbría para decorar la capilla hecha construir por él, y llamada por esto Sixtina.

En los inicios del 500, se tiene el primado cultural y artístico de Roma con Julio II (1503-13) y León X Medici (1513-21), que fueron dos grandes mecenas.

La Curia ostentaba un lujo y un fasto secular de corte principesca. Por esto cuando el saqueo de Roma (1527) se consideró como un castigo divino.

Se observa también el culto de la personalidad por parte de los pontífices, sólo basta recordar el proyecto de la tumba de Julio II que encargó a Miguel Angel y que no fue completado. Durante estos años se dio el nepotismo, que tuvo su máxima expresión con Martín IV, que favoreció en exceso a su propia familia, los Colonna, o Calixto III, que apoyó a los Borgia. O incluso papas con hijos como Alejandro VI. Los motivos del desarrollo de este fenómeno son la necesidad de reducir el poder de los cardenales, cercanos a las políticas de los soberanos y para obstaculizar la hostilidad de las grandes familias, en particular las romanas.

La consecuencias negativas fueron el mal gobierno del Estado pontificio (se concedían beneficios también a los niños, pensemos en Cesar Borgia) y el absentismo pastoral y espiritual.

4.3.3.- Venecia:

Es el estado italiano que gozaba de la mayor estabilidad política y económica, con un gobierno oligárquico que mantenía el poder de varios siglos. Ya en el 300 había tenido una política de expansión.

En la primera mitad del siglo se mudó Guarino Gaurini, rápidamente hace sentir la influencia filológica y filosófica Ermolao Barbaro. En la ciudad trabajaban ilustres artistas florentinos como Castagno, Verrocchino, Paolo Uccello. Se desarrolló también una escuela pictórica veneciana, síntesis de arte flamenco y renacentista con Vivarini, Carpaccio y Bellini. Es notorio también que Venecia llega a ser capital de la imprenta. En 1499 Lado Manuzio imprime la edición del Hypnerotomachia Poliphili de Francesco Colonna, corregida por 168 xilógrafos de la escuela mantegnesca

4.3.4.- Otros centros:

4.3.4.1- Padua:

Sede de una de las más p.restigiosas universidades de Europa, por las enseñanzas de Lovato Lovati, Albertino Mussato y Guarino Guarini. Trabajó entre 1443 y 1452 Donatello, que en el curso del 400 retomó los estudios de la escultura ecuestre romana.

4.3.4.2.- Milán:

La ciudad, en el curso del 400, ve el primer señorío de los Visconti hasta el 1450, cuando la ciudad es conquistada por Francisco Sforza.

En Pavía que era parte de los dominios de ducado enseñaron Valla y Gasparino Barzizza. El periodo de máximo esplendor se alcanza, por Milán, bajo Ludovico el Moro, cuando trabajaban Leornado da Vinci y el Bramante.

4.3.4.3.- Nápoles:

En 1443 Alfonso V de Aragón alcanza a apropiarse del reino, después de la muerte de Juana II. El rey inicio una obra de embellecimiento de la ciudad, estimulando la cultura humanista.

4.3.4.5.- Ferrara:

La ciudad llega ser un centro culturalmente muy vivaz durante el gobierno de Nicolás III, entre el 1343 y 1441.

4.3.4.6.- Mantua:

En 1435 los Gonzaga, obtienen el título de duques de Mantua, se emanciparon de Milán. La ciudad llegó a ser con Ludovico Gonzaga un importante polo cultural.

4.3.4.7.- Urbino:

El ducado de Urbino conoce un periodo de esplendor bajo Federico de Montefeltro, educado por Vittorino de Feltre. Entre 1466 y 1472 fue proyectado por Luciano Laurana el palacio ducal, donde se recogieron obras pictóricas de gran importancia y fue organizada una importante biblioteca de códices.

4.4.- Algunas figuras:

4.4.1.- Marsilio Ficino:

Nace en 1433 en Figline Valdarno, había estudiado en Pisa y Florencia, llegándose en un principio a los estudios aristotélicos. En 1459 entró en relación con Cosimo I, conoció a Cristóbal Landino y se dirigió al platonismo. En 1459 Cosimo le donó la villa de Carreggi, y también los Volumina Platonica, probablemente la Eneida, los diálogos platónicos. Esta fecha señala el inicio de la traducción del corpus. Entre 1463-64 comenzó a traducir los diálogos, que terminó en 1468, añadiéndole un comentario, entre los cuales destaca el famoso que hizo al Banquete en 1469. Traduce también a Plotino y otros neoplatónicos y el Pseudo-Dionisio. Entre 1469 y 1474 compuso los textos más famosos y significativos de su pensamiento: Theologia Platonica (impresa en 1482) y De Christiana religione (impresa en 1474).

El centro del pensamiento de Ficino es la metafísica de Plotino:

 Dios, perfección absoluta representa la unidad inmutable a la cual tienden todas las criaturas por Él originadas por emanación. El orden universal es escandido por un orden realizado en cinco grados concatenados: Dios, los ángeles, el alma del mundo, la cualidad, la materia.

El mundo sensible es el lugar de las tinieblas que encarcela en el cuerpo al alma humana.

El alma es el .medius gradus rerum. que puede ascender a lo divino y descender al mundo de la materia, puede realizar la reunión con Dios en un místico acto de amor, ligada por la experiencia personal. En la relación entre vida activa y contemplativa viene rebatida la superioridad de la contemplación, la cual asciende del alma a Dios con la profundización en la propia interioridad.

Otro elemento es que el Verbo o Logos divino es el complemento de un proceso iniciado en la edad antigua por Ermete Trismégisto, Orfeo, Pitágoras, Platón, según esta serie histórica él habla de pía filosofía que se identifica con la docta religión, compleja y misteriosa y que no puede ser divulgada a todos.

La teología de Ficino tiene gran influencia en el 500 y se presenta como expresión de numerosas instancias:

1)  Para el punto de vista religioso el pensamiento de Ficino, en su voluntad de conciliación, puede ser interpretado como signo de tolerancia religiosa.

2)  A pesar del fuerte misticismo, las ideas de Ficino permanecen ligadas al ideal humanístico del hombre, como centro del universo.

3)  Muy importante fue la teoría del amor platónico, en el cual se diferencian amor sensual y espiritual, como participación del Eros, que une todo el universo; en otras es el principio que mueve a todas las criaturas hacia Dios.

4)  Concepción del arte como expresión de la tensión de la idea hacia lo absoluto, subrayando de gran manera la figura del artista.

4.4.2.- León Battista Alberti:

Para entenderlo hay que tener en cuenta dos elementos: la posición de hijo ilegítimo y el nacimiento en el exilio; la formación padana. Nace en Génova en 1404, miembro de una familia de las más antiguas de Florencia y exiliada en 1400. De aquí se entiende su nostalgia por Florencia y por el Paraíso de los Alberti. Se establece en Padua donde estudia bajo la guía de Gasparino Barzizza. Después fue a Bolonia para estudiar derecho canónico. Por aquel tiempo la muerte de su padre, y la hostilidad de sus parientes, que trataban de privarlo de sus derechos, le inspiraron una visión pesimista de la vida, que puede explicar el nivel psicológico, la necesidad de integración como individuo y como literato.

En Bolonia entró en contacto con los círculos humanistas; conoce y aprecia a Luciano de Samosata. Se dedicó a los estudios de Matemáticas y física. En 1428 consigue el doctorado. Escribe una comedia Philodoxeos, que la hizo circular anónimamente (1424-26) después escribe De comodis litterarum atque incommodis (1430), en la que exalta la vida contemplativa en nombre de la virtud.

Viajó a Francia y Alemania con el séquito del cardenal Albergati. En 1432 forma parte de la curia pontificia en Roma donde nacerá los Libri familiae, que se presenta como la .Summa. de la moral del primer 400: donde afrontaba los problemas de la moral económica, resolviéndolos de manera extremadamente moderna. El beneficio comercial viene justificado como pago del trabajo del comerciante; explica la utilidad de la industria, afirma que la actividad de los obreros económicos son .honestas y laudables.. Evidencia que una de los motivos para vivir es la acumular riquezas. La riqueza viene alabada como libertad individual.

En moral reelaboró el concepto de .mediocritas., de justo medio, como elemento humano y fundamento de las buenas costumbres: modestia, moderación, afabilidad y humanidad. En esta época es revocado el bando contra los Alberti y va a Florencia, su gran ilusión.

En 1435 fue a Florencia con el séquito del papa Eugenio IV. Entró en contacto con el ambiente artístico y cultural: conoce a Masaccio y Brunelleschi. Compone De pictura, que daba inicio al estudio científico del arte; es la exaltación del hombre y de su conquista del mundo; pero es un modo también para sugerir la relatividad de las formas. Se subraya la relación entre el objeto representado y el ojo del observador; entre objetividad y subjetividad.

En 1444 fue a Roma, donde se dedicó al estudio de los restos de los edificios antiguos y a sus medidas, elaborando proyectos, haciendo diseños y plantas. Escribe De re aedificatoria (1452). En el noveno libro da la más completa definición de belleza en sentido humanístico: ella es medida, proporción, simetría en las partes, de la cual nace una armonía suprema. La arquitectura llega a ser el emblema de la ideología humanística como armonía totalizante.

Se alejó de Roma para sus mansiones de arquitecto. En 1460 proyectó S. Sebastian en Mantua y el Palacio Rucellai en Florencia; en 1470 San Andrés en Mantua y la fachada de Santa María Novella en Florencia. Muere en 1472.

4.4.3.- Leonardo da Vinci:

Nace en Vinci en 1452. Se proclamó .hombre sin letras., contraponiéndose a la cultura de su época, a las .ciencias mentales. que se fundan exclusivamente sobre la autoridad del libro.

Para él es esencial el lenguaje visual y material del pintor o del técnico: el diseño puede reproducir sin falsificación la naturaleza. Se dice .mediador entre la naturaleza y los hombres. y por esto su atención a la experiencia, por lo que se dedicó a las Matemáticas. Emerge siempre más del análisis de sus investigaciones una mentalidad universal, en el sentido enciclopédico y de investigación unitaria.

Leonardo volviendo el mito platónico, se presento a sí mismo de frente al misterio de la naturaleza: inclinado hacia la puerta de la caverna oscura para conocer el interior como si fuese una cosa milagrosa. En sus notas la naturaleza bien vista como fuerza inquietante y no como elemento tranquilizador o repertorio figurativo. La caverna de su iniciación viene retratada en las Vírgenes de las rocas. Pero la imagen de la naturaleza aparece como circularidad dramática de crecimiento y de destrucción de la materia, se encuentra esto también en una obra no terminada La Adoración de los Magos  (1481).


En 1481 fue a la corte de Ludovico el Moro donde permanece 17 años. Fue un periodo de gran producción artística y literaria. De este periodo es el primer libro del Tratado de la pintura; Leonardo exaltaba la pintura como arte superior, ella sola puede analizar los secretos de la naturaleza y recrearme en el milagro, por esto antes que disciplina es ciencia. Tiene una visión diferente que Alberti; mientras para este la perfección está en las dimensiones, para Leonardo son los colores, las gradaciones cromáticas y el claroscuro, gran importancia tiene el agua capaz de asumir infinitos aspectos y de tomar las cualidades de las cosas por las que atraviesa, este interés se manifiesta en los estudios de hidrografía y de fisiología y anatomía, en los cuales considera el cuerpo como un microcosmos, animado en el interior por el flujo sanguíneo. Así las máquinas (tema que le apasiona) para la guerra o para volar, son traducciones de la naturaleza, realizaciones de la .máquina del mundo..

También la reflexión sobre la naturaleza lleva a descubrir en ella elementos negativos: para ciertos aspectos madre y para otros madrastra. Se encuentra una reflexión sobre la pequeñez del hombre; en muchos se encuentran reflexiones melancólicas sobre el sentido del tiempo, sobre el olvido, sobre la caída de las esperanzas. Sobre todo es crítico su juicio de las costumbres del hombre; polemiza contra los .grandes hombres., condenando la crueldad, la violencia, la lujuria como vicio del intelecto.

Después de la llegada de los franceses a Italia fue a Venecia, Urbino y a Romagna con el séquito de Cesar Borgia. Entre 1503-07, está en Florencia. Hace los cuadros de Santa Ana y la Virgen con el Niño y la Gioconda.

Retorna a Milán, después Roma, protegido por Giuliano de Medici, hermano de León X, pero es un extraño en la corte, se dedicó a los estudios de anatomía, de mecánica, de astronomía. Finalmente aceptó la invitación de Francisco I, que lo nombra pintor de la corona. Muere en Amboise en 1519.

5.- El Renacimiento en Europa.

5.1.- Iter italicum:

El milagro italiano llamó la atención de los doctos europeos. De vuelta de Italia Guillaume Fichet, profesor de la Sorbona, implantó una tipografía.

John Colet, absorbió y llevó a Inglaterra el concepto de la docta religio, y de la devotio litterata, que llevaba una religiosidad menos ligada a la liturgia y a la religión popular. Erasmo que viajó a Italia entre 1506 y 1509 también vuelve muy admirado de lo que ha descubierto.

El aristotélico Lefevre d.Etaples se convirtió al humanismo después de haber visitado la península.

5.2.- Erasmo:

Erasmo (1496-1536) nacido en Rotterdam, era hijo ilegítimo de un sacerdote. Estudió junto a los Hermanos de la vida común, definiendo estos años como los perdidos. Después de la muerte de sus padres en 1487, sin vocación, entró en los canónigos regulares de s. Agustín en Steyn.

El monasterio le permite dedicarse al estudio, aunque para él es una cárcel. Obtiene la exclaustración y marcha a París a estudiar.

Fue a Inglaterra donde se encontró con Tomás Moro y Colet, que lo indujeron a aprender bien el hebreo y el griego y allí presentó el ideal de una religión simplificada. Hizo amistad con Tomás. El Elogio de la locura y la Utopía nacerán de la amistad entre ambos.

Obtenido el abandono de la orden se trasladó a Basilea donde realizó diversas ediciones críticas.

Erasmo, uno de los hombres más eruditos de su tiempo, deseaba armonizar pietas y eriditio. Para él era inconcebible poner como ideal evangélico la docta ignorantia. El único horizonte plausible era la docta pietas, una piedad que se hace búsqueda intelectual y una búsqueda intelectual que se hace piedad. Para esto sigue dos criterios:

      valoración de la cultura clásica;

      llevar al cristianismo a sus fuentes.

El estudio de la cultura clásica, para él debía servir para entender mejor el cristianismo. Este debía ser estudiado a la luz de las fuentes bíblicas y patrísticas. Sobre la base está la idea de hacer una reforma .Cultural de la Iglesia., una reforma a través del conocimiento.

Lo intentó con Enchiridion militis christiani (1503). También con la obra El elogio de la locura, con ambas hace una crítica contra los vicios de la época, en modo particular contra los sacerdotes y los religiosos.

Si la Iglesia había decaído era sobre todo, porque había dado demasiada importancia a las discusiones escolásticas. Había por tanto que volver a las fuentes genuinas, a través de una rigurosa aplicación del método histórico positivo.

Siguiendo a Colet ha buscado descubrir un cristianismo esencial, sin demasiados dogmas, sin demasiadas superestructuras. El cristianismo consiste en el misterio de Cristo, que revela el amor del Padre y se pone como salvador de los hombres. La respuesta del creyente debe ser, la práctica de una religión, iluminada por la Palabra de Dios, vivificada por la caridad y sujeta a la esperanza.

Peregrinaciones, mortificaciones, votos, ceremonias, eran todas referidas al beneficio de una religiosidad .interior. centrada sobre estos puntos fundamentales:

      adoración de Dios .en espíritu t verdad.;

      Evangelio;

      observancia de los mandamientos;

      imitación y seguimiento de Cristo en su misterio de muerte y resurrección.

Podemos observar que Erasmo fue más un teólogo que un maestro de vida espiritual.

Tiene intuiciones importantes, como el reconducir la vida espiritual al bautismo. En él recibe el cristiano el Espíritu Santo, que lo introduce en un horizonte de libertad y de amor. Este territorio está asediado constantemente por enemigos. El cristiano debe sostener una lucha dura que él llamó .militia.,. Ésta pone al bautizado en el interior de la ley y de la cruz, en un dinamismo de muerte y resurrección, que lo conduce a revestir al hombre nuevo, en el cual triunfa la ley de la caridad.

Por fuerza del .primero y único voto del bautismo., el cristiano es llamado a la santidad. Refuta la distinción entre consejos y preceptos. En el Evangelio todo es precepto y por eso el fiel debe conformar la vida hacia ello. Tiene un ideal común de vida para laicos y religiosos. La vida religiosa no añade nada, no representa un grado de vida superior. El monasterio no es lugar que cambia la vida del hombre. Se puede ser religioso también en el mundo, porque no se es del mundo. El bautismo separa del mundo.

Erasmo en su polémica contra la vida religiosa llega a crear una especie de herejía, casi como que Jesús no hubiese sido el Salvador de todos.

Su eclesiología no es de tipo piramidal. La Iglesia tiene su fundamento en Cristo-piedra. La dimensión cristocéntrica es absolutamente esencial. Sobre esto buscó en diferentes caminos:

      para los sacerdotes, que deben estar cautivados por Cristo, para ser purificados por Él;

      para los príncipes y magistrados, que los sacerdotes deben animar, porque ellos trabajan en vista de la paz y de sus razones;

      para el pueblo cristiano, el cual debe ser ayudado a vivir su cristianismo.

Con estos valores, la propuesta de Erasmo no tenía mucho espacio. Era docta, desencarnada, aséptica. Destruía en vez de construir. Llevaba al abandono de los ritos en vez de llenarlos de interioridad.


[1] Los trabajos más recientes son: B. Bennasar, Storia dell.Inquisizione spagnola da XV al XVI secolo, Milano 1994 (ed. Orig. 1979); H. Kanen, Inquisition and Society in Spain en the sisteenth and seventeenth centuries, Indianapolis 1985; AA.VV.,The Inquisition in Early Modern Europe: Studies on Sources and Methos, Dekalb 1986; E. Peters, Inquisition, Berkeley 1989; B. VanHove, Oltre il mito dell.Inquisizione, in La Civiltá Cattololica (1992) 4  458-67; 578-588.

 

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HISTORIA - Para adentrarse en la época de la gran gesta hispánica [1492-1592] y analizar la magnitud del descubrimiento, es necesario penetrarlo estudiando el contexto histórico; solo así podremos llegar a un discernimiento moderado y con el sentimiento sano del deber o de una conciencia objetiva. Con este objetivo presentamos tantos temas y acontecimientos -aparentemente- en discontinuidad.

 

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Historia - El cristiano está advertido de que es necesario conocer la historia para distinguir los hechos. El cristiano a sus hermanos advierte que es imprescindible estudiar la historia para comprender el contexto histórico de los hechos. El cristiano nota que conociendo la historia, se percibe la riqueza de la Tradición, repara la grandeza del Magisterio y la magnanimidad de la salvación en la Escritura enseñada por la Iglesia.

 

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Historia - «Conocer y profundizar el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad. ¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo». S. S. Juan Pablo II – Madrid. 2003.05

 

Visión objetiva: Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en l período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria".

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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Historia y mentira - Al hombre actual «le dicen» muchas más cosas que al de ninguna otra época de la Historia. Lo bombardean o lo ametrallan con dichos constantes, muchos cada día, con recursos que no habían existido hasta ahora. Lee más que nunca, oye voces ajenas todo el tiempo, acompañadas de la imagen y el gesto. Se solicita su atención desde la publicidad, la política, las campañas, las consignas. En multitud de casos no tiene medio de decidir si lo que se le dice es verdadero o falso; aun cuando esto es posible, se siente aturdido por múltiples solicitaciones, no tiene tiempo ni calma para reaccionar a ellas. Esto va causando en grandes mayorías una actitud de atonía e indiferencia. La verdad y la falsedad desaparecen del horizonte, y el hombre queda inerme frente a esta última. En época de elecciones esto es aterrador. Algunos políticos -no todos- usan la mentira como instrumento primario, sin el menor escrúpulo, con evidente delectación. No todos, al menos con gran desproporción. Pero lo grave es que esto no tiene demasiadas consecuencias. Si existiera eso que echo de menos, sensibilidad para la verdad, respeto a ella, la falsedad sistemática bastaría para descalificar a quien la usase y asegurar su derrota. Temo que no sea así, que se pueda usar la mentira con impunidad. En ciertos medios hay incluso un extraño placer en ella, se paladea el «ingenio» del que la usa, se admira la habilidad para pasar por encima de la verdad y pisotearla. Julián Marías, de la Real Academia Española

 

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Frente a la historia - «La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad». (VIS, 8.I.2004)) S.S. Juan Pablo II.

 

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Historia - «Una investigación histórica, libre de prejuicios y vinculada únicamente con la documentación científica es insustituible para derrumbar las barreras entre los pueblos» (S. S. Juan Pablo II – P.P.)

 

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Historia - Al estudiar la historia, se suele hacer desde los prejuicios de la mentalidad actual, cosa que esteriliza la  labor principal del historiador. No podemos dar a conocer unos hechos del pasado sin antes reflejar el imaginario colectivo de la época donde tuvieron lugar.

 

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Historia - “La Iglesia es siempre joven y el futuro siempre pertenece a la Iglesia. Todos los otros regímenes que parecían muy fuertes han caído, ya no existen, sobrevive la Iglesia; siempre un nuevo nacimiento pertenece a las generaciones. Confianza, ésta es realmente la nave que lleva a puerto”. Cardenal Ratzinger 2001.

 

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XX siglos de historia - Gracias a hombres y mujeres obedientes al Espíritu Santo, han surgido en la Iglesia muchas obras de caridad, dedicadas a promover el desarrollo: hospitales, universidades, escuelas de formación profesional, pequeñas empresas. Son iniciativas que han demostrado, mucho antes que otras actuaciones de la sociedad civil, la sincera preocupación hacia el hombre por parte de personas movidas por el mensaje evangélico.

 

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De hombres, hechos, notas y acontecimientos de tal época para comprender, alumbrar e ilustrar el contexto:


 

 

ESPAÑA – 1492 (1412 – 1414)

 

El Concilio de Constanza, reunido entre 1412 y 1414 para poner remedio a la primera de las grandes divisiones entre europeos, definió que éstos se encuentran distribuidos entre cinco naciones: Italia, Alemania, Francia, España e Inglaterra. Nación no era entonces un término político, sino que aludía al patrimonio cultural que cada una de ellas significaba. Y, desde luego, los padres conciliares no se equivocaban: basta con traer aquí cinco nombres: Dante, Goethe, Moliére, Cervantes y Shakespeare, para descubrir los signos de identidad. Pero se referían también a esa plataforma común, Cristiandad, que, en todos esos autores, se halla presente. No podemos prescindir de ella: el cristianismo, presentando a la persona humana racional y libre, como una criatura trascendente, ha sido capaz de establecer los rasgos esenciales de aquel que reconocemos como hombre europeo, el cual, en un pasado todavía reciente, llegó a convertirse en educador del mundo. Escribe el catedrático y académico de la Historia don Luis Suárez

 

Es fácil detectar el origen romano: Italia, Hispania, Galias, Britannia y Germania ya existían en los esquemas administrativos del final del Imperio. Sucede, sin embargo, que sólo dos de ellas conservaron su nombre sin someterse a la primacía de los ocupantes germánicos. España demostró de este modo su absoluta latinidad (no se encuentran inscripciones que no sean latinas en ningún lugar). La consecuencia fue que, desde el 589, alcanzada la unidad disciplinaria católica, España se convierte en el primer lugar de Occidente en que se logra la síntesis completa entre romanidad y cristianismo. Lo llamamos cultura isidoriana. Este movimiento cobraría enorme importancia en el llamado renacimiento carlovingio, en la creación de escuelas y en la formación de bibliotecas. Las divisiones políticas que, por necesidades de tiempos muy duros, llegarían a producirse, no alterarían la conciencia de unidad. España llegará a ser una suma de reinos dentro de una misma nación, y no, como ahora se pretende, una suma de naciones dentro del reino.
Sucedió que, en 711, la monarquía visigoda sucumbió a una invasión musulmana. Un anónimo cronista mozárabe, que continuaba a san Isidoro, la llamó
pérdida de España. Pues los árabes no se proponían conservar ese patrimonio, sino destruirlo, cambiando la lengua, olvidando el nombre que pasó a ser al-Andalus, y renunciando incluso a ocupar el espacio peninsular. Una tercera parte del mismo quedó más allá de la frontera. Sin embargo, ahí se organizaron núcleos de resistencia, envueltos en curiosas leyendas que apelaban a milagrosas intervenciones de la Virgen María o del apóstol Santiago, afirmando así la pervivencia cris-tiana. A principios del siglo X ya detectamos una conciencia de que Hispania no se había perdido del todo, y que, en breve tiempo, sería restaurada.


Las características esenciales de esta España que resucitaba eran una jurisprudencia emanada de Roma y que iba tomando forma en las versiones regionales, desde el Fuero de León a los Usatges; un cristianismo que buscaba raíces más profundas en el sepulcro de Santiago, y una forma lingüística neolatina, que adoptaba usos distintos según las regiones. Entre 1085 y 1140, se hizo el primer ensayo de unidad política, asumiendo los reyes Alfonso VI y Alfonso VII esa calidad de regir la
tota Hispania, aunque sobreviviesen Administraciones distintas. Las fuertes reacciones africanas, almorávide y almohade, inclinadas cada vez más rigurosamente al fundamentalismo musulmán, lo impidieron. La guerra imponía la división en cinco sectores que pudieran resistir la acometida, sin que pudiera librarse esa batalla resolutiva. Sin embargo, la conciencia hispana se mantuvo: el autor del Poema de Fernán González diría que, «de toda España, Castilla es lo mejor», mientras que la Crónica de Pedro el Ceremonioso insistiría en llamar a Cataluña la mejor tierra de España. Y los cinco reinos consideraban que su unidad de destino les empujaba a una recuperación de la España perdida, fijando sobre el mapa los límites del espacio que, a cada uno, debía corresponder.
Esta tarea se concluyó a mediados del siglo XIII. Y entonces se planteó a los monarcas peninsulares la ardua pregunta de cómo hacer compatible la unidad deseada con la conservación de estructuras de gobierno que afectaban a los intereses de muchas personas. Nunca han faltado, tampoco, minorías que, por egoísmo posesivo, preferían renunciar a las ventajas de la unidad que establece comunicación y mayores dosis de libertad. Tampoco faltaron respuestas equivocadas: Alfonso X pensó en adoptar el sistema europeo del Imperio, y un descendiente suyo, Pedro I, que no andaba muy bien de la cabeza, quiso recurrir a las armas para doblegar resistencias. Esto no podía conducir a libertad, sino a odio. Fue Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, antes mencionado, quien dio el primer paso decisivo, descubriendo la diferencia que existe entre soberanía y administración. La primera pertenece en exclusiva a la Corona, y en ella están la suprema justicia, la diplomacia, la economía y todas aquellas funciones que corresponden al bien común de la república. La segunda permite a cada reino conservar sus fueros, usos y costumbres, que en aquel tiempo eran llamadas
libertades. Cuando en 1410 se produjo una vacante difícil en la Corona de Aragón, los reinos dijeron que la unidad, superior, debía ser a toda costa conservada.


Después de 1368, los Trastámara, que utilizaron el Ordenamiento de Pedro IV para sus propias reformas, añadieron dos principios: cesar en cualquier apetencia territorial y establecer matrimonios recíprocos, de tal manera que los reinos se rigiesen todos por una sola dinastía. De este modo, y como una consecuencia natural, un día habría de llegar en que un castellano, Fernando el de Antequera, se sentase en el trono de Aragón, y en que otro aragonés del mismo nombre ciñera con su esposa la corona de Castilla, y luego la de Navarra.
Pero esta unidad política sin traumas no se presentaba como destrucción del pasado, sino como término de llegada de una comunidad que, por ser esencialmente cristiana, garantizaba a todos –leyes de Guadalupe– la libertad sin servidumbres, la comunicación económica interna y lo que los pensadores de la Escuela de Salamanca llamaron
derechos de gentes, aunque es preferible referirse a ellos como derechos naturales humanos. La clave fundamental, que hacía compatible esa pluralidad de base con la unidad esencial de la nación, estaba precisamente en el cristianismo, que
reclamaba el sometimiento de las leyes a un orden moral objetivo y preexistente.
No debe extrañarnos que la pérdida de unidad, en la conciencia se vaya traduciendo, también, en las desgarraduras que algunos lamentamos. Aquella nación española que alcanzó madurez en el siglo XVI ha perdido, entre nosotros, una dimensión esencial. Y, naturalmente, los errores acaban pasando factura.
Luis Suárez Fernández - 2004-02-20 – ALFA Y OMEGA. ESP.

 

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Reyes Católicos - Isabel y Fernando
1451-52 - 1504-16-Reyes 1474-79- 1504-16-España

 

Isabel, hija de Juan II de Castilla y de Isabel de Portugal, y Fernando, hijo de Juan II de Aragón y de Juana Enriquez, contrajeron matrimonio en Valladolid el 19 de Octubre de 1469, entre fuertes oposiciones al mismo. Isabel heredaría el trono de Castilla en 1474 después de la muerte de su hermano Enrique IV; había un conflicto sucesorio entre ella y Juana, hija de Enrique IV, de la que se decía era hija de D. Beltrán de la Cueva y no del rey, este conflicto prosiguió después de la coronación, ya que Alfonso V de Portugal, esposo de Juana, lanzó una ofensiva en apoyo de ésta, ofensiva que se disputó en las batallas de Toro y Albuera tras las cuales Isabel, que salió vencedora, fue reconocida reina por las Cortes de Madrigal. Mientras tanto Fernando era nombrado heredero a la muerte de su hermano Carlos. En 1468 recibió el trono de Sicilia y a la muerte de su padre en 1479, el de la corona de Aragón. Participó en las luchas a favor de su esposa Isabel y a partir de esta fecha se produjo la unión dinástica de Aragón y Castilla y el comienzo del reinado conjunto, siguiendo los acuerdos que se habían firmado en 1475 en la concordia de Segovia por los que ambos monarcas mantenían su igualdad en lo tocante a Justicia, moneda y expedición de privilegios, pero reservaba a Isabel la fidelidad de los tenedores de Castillos y las cuestiones de Hacienda. Este matrimonio ha sido considerado como el punto de partida de la unidad y de la grandeza de España. El primer objetivo de los nuevos monarcas fue el de restablecer la autoridad real para lo cual se sirvieron de una poderosa organización la Santa Hermandad creada en 1476 que era una especie de policía judicial que perseguía a los perturbadores del orden.

También constituyeron el Consejo Real que sustituía a las Cortes y nombraron corregidores para controlar las ciudades y vincularon la dirección de la Mesta al Consejo Real. De este modo quedaba controlada la política del reino, aunque estas medidas pesaron más sobre el reino de Castilla que sobre el de Aragón. La siguiente misión era concluir la reconquista en el reino nazarí de Granada lo que consiguieron en 1492. La paz interior y la buena organización del reino permitieron que las arcas reales se llenaran y con ellas se acometieran nuevas empresas como el apoyo al almirante genovés Cristobal Colón que descubriría América en 1492, aportando riquezas para el reino y un fuerte expansionismo exterior. El éxito de la guerra antimusulmana y la presión de los confesores de la reina indujeron a los Reyes a unificar la religión de sus súbditos por lo cual en 1492 se procedió a expulsar a los judíos y los mudéjares granadinos, obligados a convertirse. Ya en 1478 se había creado La Inquisición para perseguir a los cristianos nuevos que volvían a sus antiguas creencias.


El reino continuó ampliándose al conseguir Fernando de Carlos VIII de Francia la restitución de la Cerdaña y el Rosellón en virtud del tratado de Barcelona de 1493. Así mismo en Italia se enfrentó al monarca francés consiguiendo la conquista del reino de Nápoles en 1504. En ese mismo año fallecía la reina Isabel y aunque dejaba como regente de la heredera al trono, Juana I, a su marido Fernando el Católico, la nobleza castellana no lo apoyó por lo que éste marchó a sus estados de Aragón. De este modo quedaba encargado del gobierno de Castilla Felipe de Austria, el Hermoso, esposo de la reina Juana I de Castilla, la Loca. Pero la muerte de Felipe en 1506 obligó a restituir a Fernando, llamado por el Cardenal Cisneros a Castilla en 1507. Los últimos años de su reinado se caracterizaron por los enfrentamientos con Francia en terreno italiano. A la muerte de Fernando el Católico heredó el trono su nieto Carlos I de España. Desde el punto de vista artístico esta etapa se caracteriza por la supervivencia de la tradición gótica y la lenta penetración de los nuevos moldes renacentistas. Bajo el impulso de los monarcas o de la alta nobleza se erigieron numerosos edificios, iglesias, universidades, hospitales, castillos, etc., especialmente en tierras castellanas dada la supremacía económica de dicho reino en aquella época. En el campo de la pintura se superpusieron el estilo flamenco y la novedad renacentista. En este período continuaron desarrollando su obra pintores que ya habían comenzado tiempo atrás como Huguet, Gallego, Bermejo a la vez que el nuevo estilo renacentista asomaba a las obras de artistas como Rodrigo de Osona el Viejo o Pedro Berruguete.

 

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El protestantismo y la imprenta, junto con otras condiciones históricas, van a ocasionar en el libro cristiano cambios muy profundos. De una parte, los libros se van a multiplicar rápidamente, y de otra, el libre examen subjetivista va a erosionar notablemente el aprecio por la Tradición eclesial y por el Magisterio apostólico, colocando a los teólogos por encima de los pastores en la determinación y predicación de la fe cristiana.

En el mismo campo católico, vemos con alarma que a partir del XVI no pocas veces la mediocridad cuantitativa va prevaleciendo sobre la excelencia cualitativa, y que cualquier Despertador de conciencias dormidas, o cosa semejante, alcanza a veces mayor difusión que las obras de un San Juan de la Cruz. Cuando exploramos las bibliotecas importantes de estos siglos, en conventos o universidades, nos quedamos abrumados al ver la cantidad de piadosa morralla allí acumulada desde la invención de la imprenta. Encontramos también en ellas, sin duda, las obras excelentes, pero están semiocultas en la abundancia de la vulgaridad. Se hace patente ya un cambio muy marcado con respecto a las bibliotecas antiguas. Ahora la cantidad predomina sobre la calidad. La calidad está perdida entre la cantidad.

 

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“Omnia instaurare in Christo”

Predicación y fidelidad de la Iglesia Católica a la revelación de Cristo:

“No podemos callar lo que hemos visto y oído” (He 4, 20)

 

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Iglesia - El Espíritu, que infunde el amor de Dios en nuestros corazones, es fuente de comunión de los discípulos entre sí y con Dios. “Donde está la Iglesia, está el Espíritu de Dios”, “y donde está el Espíritu de Dios, está la Iglesia” , dice san Ireneo, aunque no falten debilidades humanas ni tensiones que ponen a prueba la comunión.

 

Una comunión nacida de la fe, suscitada por la predicación apostólica, alimentada con la Eucaristía y la oración, y expresada en el servicio y la caridad fraterna. Por tanto, los Apóstoles y sus sucesores son, testigos y custodios autorizados del depósito de la verdad entregado a la Iglesia y, a la vez, ministros de la caridad revelada y donada por el Señor. Es un servicio de amor y caridad, inseparable de la verdad que custodian y transmiten. La verdad y el amor son, pues, dos caras del mismo don de Dios y que, por el ministerio apostólico se custodia en la Iglesia y llega hasta nosotros.

 

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"No nos van a callar ni vamos a callar: Cristo es el Mesías, el Redentor"

 

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Iglesia:

Es la comunidad, la comunión (koinonia), al mismo tiempo espiritual y visible, de aquellos que acogen con fe la evangelización; comparten la misma esperanza en el Reino y participan a la misma caridad. Se entra a formar parte de la Iglesia a través del Bautismo, que sella la conversión. Principio de la comunión íntima con Dios - conocido y amado como Padre - es el Espíritu Santo: Espíritu filial de Jesucristo. El principio visible de unidad de los fieles de una Iglesia particular es el Obispo; en cambio, sobre el plano universal de la comunión de todos los fieles, el fundamento de unidad es el Romano Pontífice. Éste es el sucesor de Pedro y cabeza de la comunidad cristiana de Roma que "preside en la caridad" (San Ignacio de Antioquía). El principio sacramental de la unidad de la Iglesia es la Eucaristía: celebración memorial del misterio pascual, en donde los bautizados, unidos a sus legítimos pastores, se unen a Cristo y entre ellos, mediante los signos del pan y del vino consagrados. El Credo profesa la Iglesia una, santa, católica y apostólica. El Espíritu de Amor, donado por Cristo a su Iglesia, la transforma necesariamente en una (cf. UR 4,3) y santa (cf. LG 39,1). Así el Espíritu de Verdad la hace católica y apostólica, manteniéndola fiel a la tradición (Parádosis) de los apóstoles y a su misión de difundir, a todos los hombres y en todos los tiempos, toda la plenitud (Plêrôma) de verdad y santidad que se encuentra en Jesucristo. Esta prerrogativa de indefectibilidad se concede a la Iglesia concreta guiada por el Papa y por los Obispos en comunión con Él, en donde subsiste la única Iglesia de Cristo (cf. LG 8,2). No obstante, ésta debe purificarse y convertirse constantemente para hacer brillar, siempre mejor, la gloria de su Señor, para recuperar la plena unidad con los hermanos separados y para adquirir mayor credibilidad en su misión ad gentes (cf. AG 6;  EN 77; RM 50; UUS 23; 98).

 

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7. Yo soy católico por amor a la Verdad. Yo soy católico porque me entusiasma el testimonio de sus santos, el heroísmo de sus mártires, la multitud de sus vírgenes, el celo de sus predicadores, el ardor de sus misioneros.

 

Según el principio protestante de la interpretación privada de la Escritura, cada quien puede enseñar su opinión. Yo respeto la opinión de los demás, pero Cristo es la Verdad y no la opinión. La opinión lleva a la confusión y división, la verdad a la unidad y certeza.

 

Cristo erigió a su Iglesia como columna y fundamento de la verdad. Lee: 1 Timoteo 3,15. Por eso "La Iglesia Católica es la maestra de la verdad, y su misión es exponer y enseñar auténticamente la Verdad que es Cristo." Dignitatis Humanae n14.

 

Nosotros no negamos que en otras iglesias cristianas haya muchos elementos de verdad. Un trozo de espejo puede muy bien reflejar la luz del sol, pero no por eso voy a dejar al sol para quedarme con su reflejo.

 

Hay quien pretende confundirnos mencionando los malos Papas, los malos sacerdotes, la Inquisición, etc. Yo les respondo así: "A mí enséñame una Iglesia que tenga más mártires que hayan dado su vida por Cristo, más misioneros que hayan predicado el Evangelio, más mujeres consagradas al servicio de los más pobres, y yo me voy con ella". Su silencio es elocuente.

 

Sí, es en la Iglesia Católica donde yo veo el poder de Cristo más fuerte, la gracia de Cristo más abundante, su santidad más atractiva, su caridad más eficiente, por eso soy y quiero seguir siendo católico.

 

9. Yo soy católico porque a Cristo no le gustan las divisiones y quiere que todos unidos formemos un solo rebaño bajo un solo pastor.

 

Jesucristo quiere la unidad. Lee: Juan 17,21. El sectario primero siembra duda y desconfianza, después corta y separa, y por último acapara.

 

Jesucristo quiere que en su Iglesia haya un solo rebaño y un solo pastor. Lee: Juan 10,16. Cristo desea que estemos unidos y no divididos en multitud de iglesias al gusto del consumidor. Lee: CIC 820.

 

Los apóstoles nos exhortan a la unidad. "Un solo cuerpo y no miembros divididos, un solo Espíritu y no muchos espíritus, una sola esperanza, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre." Lee: Efesios 4,4.

 

Hay algunos cristianos que dicen que ellos sólo aceptan la Biblia, y se auto nombran pastores con derecho a formar su propio rebaño, fundar su propia esperanza, inventar su propia fe y establecer su propio bautismo y, en definitiva, no aceptan otro señorío que el de su propia razón y juicio para interpretar la Biblia.

 

10. Porque mis padres me bautizaron. Yo soy católico porque mis padres me bautizaron, es verdad, y no me avergüenzo, porque un padre quiere siempre lo mejor para sus hijos. A otros les heredan dinero, a mí me heredaron la fe, y no la cambio por todo el oro del mundo.

 

11. Soy católico por la gracia de Dios. La fe católica es un talento que Dios te dio y te va a pedir cuentas de él. Tú eres culpable si lo pierdes por tu negligencia. Lee: Mateo 25, 24-28. Por eso dice Jesús: "el que perseverare hasta el fin, ése se salvará." Lee: Mateo 10,22.

 

El Papa lo decía hace poco con estas palabras: ‘La enseñanza de las sectas y de los nuevos movimientos religiosos,... se opone a la doctrina de la Iglesia católica; por eso, la adhesión a ellos significaría renegar de la fe en que habéis sido bautizados y educados". (J. Pablo II al Emigrante).

 

Si la fe es un talento de Dios, entonces tengo el compromiso de conservar, fortalecer y multiplicar mi fe evangelizando a los demás. Esto me ayuda además, a entender que no basta tener argumentos, es necesaria la luz de Dios para acercar a otros a la fe. Por ello te voy a dar varios consejos:


* Estudia tu fe. - La Iglesia Católica no tiene miedo de la verdad, lo único que teme es la ignorancia.


Martín vendía piedras del desierto para coleccionistas. Un día, un geólogo entró a su tienda para comprar un recuerdo para sus hijos. Tomó una que le llamó la atención y preguntó: "¿Cuánto vale esta?" - "Todas valen 20 dólares, pero como esa no es muy bonita se la dejo en 10". El cliente pagó el precio y de ahí se dirigió al Banco a depositarla: Era un zafiro en bruto que valía más de un millón de dólares, pero Martín ignoraba su valor.


* Practícala. Muchos cambian su fe porque nunca la practicaron. La fe no entusiasma sino al que la vive.


En esa misma línea el Papa decía hace poco: "Uno de los motivos que pueden llevar a acoger las proposiciones de esos nuevos movimientos religiosos es la poca coherencia con que algunos cristianos viven su compromiso cristiano, y también el deseo de una vida cristiana más fervorosa, que se espera experimentar en determinada secta, cuando la comunidad que se frecuenta está poco comprometida.


Pero se trata de un engaño. Del malestar interior antes mencionado, se sale mediante una verdadera conversión interior, según el evangelio y no afiliándose irreflexivamente a esa clase de grupos".(J. Pablo II, Jornada Mundial del Emigrante).


* Compártela. La fe se fortalece dándola. La fuerza de las sectas está en el silencio y en la inacción de los católicos. La verdad no necesita ni de gritos ni de alharacas, se impone por sí misma, basta predicarla con claridad y vigor. Cumple tu deber de evangelizar repartiendo los folletos de Fe y Evangelio y ora antes de hacerlo para que Cristo bendiga tu trabajo.

 

EL CONCILIO NOS HABLA. El Concilio reconoce que fuera de la Iglesia Católica se encuentran muchos elementos de santidad y verdad, y nos sentimos unidos a esos hermanos en Cristo (Lumen Gentium n. 8.) Pero con igual firmeza afirma que la plenitud de gracia y de verdad fue confiada a la Iglesia Católica, y a esta Iglesia el Señor confió todos los bienes de la Nueva Alianza (Unitatis redintegratio n. 3.)


Todos enseñan verdades, unos menos, otros más, pero la Iglesia Católica es la que me guía a toda la verdad (Lumen Gentium n. 4.) Ella, por voluntad de Cristo, es maestra de la verdad (Dignitatis humanae n. 14.)


La Iglesia reconoce que hay muchos que honran la Sagrada Escritura como norma de fe y vida (Lumen gentium n. 15), pero afirma que a esa escritura va unida la Tradición y el Magisterio de modo que ninguno puede subsistir sin los otros. (Dei Verbum n. 10)


Como las grandes obras maestras, a la Iglesia de Cristo todos la imitan, pero ninguno la iguala ni supera, porque es obra de Cristo.


ORACIÓN - Señor Jesús, no dejes que los cuervos de la duda se coman la semilla de la fe que Tú plantaste en mi corazón; ni sea ahogada por las espinas de mis propias pasiones, sino que a través del estudio y del testimonio, eche

 

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Jesús llama a Pedro y este deja su labor en de pescador


Sobre la libertad, a la cual nos llama la gracia del Salvador, no debe hablarse de paso y negligentemente, dice San Agustín. Consejo de hombre de tanta autoridad intelectual no es bueno que caiga en saco roto.

 

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No hay vida humana sin libertad, se entiende no sin una absoluta sino sin cierta dosis, mayor o menor, de ella. Sí cabe vida humana sin libertad política. Defender la libertad, amarla, tomársela no es sólo un asunto político. Pero existe otra forma de corromper la libertad aún más peligrosa y consiste, cosa bastante usual, en entenderla como ausencia de normas o ideales, e incluso como pura insumisión. En una de sus versiones, se pretende que sólo la inexistencia de la verdad en sentido religioso o moral permitiría la libertad. Según esta paradójica pretensión, y en contra de la idea cristiana, sería la verdad lo que nos haría siervos. En suma, que la libertad vendría a ser el ilimitado derecho a hacer nuestra real gana, por utilizar la hispánica expresión.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

«La belleza podrá cambiar el mundo si los hombres consiguen gozar de su gratuidad» Susana Tamaro – católica, escritora italiana - 2004.XII.

  

“Alegraos en el Señor siempre; lo repito: alegraos. Que vuestra bondad sea notoria a todos los hombres. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna, sino más bien en toda oración y plegaria presentad al Señor vuestras necesidades con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, considerad lo que hay de verdadero, de noble, de buena fama, de virtuoso, de laudable; practicad lo que habéis aprendido y recibido, lo que habéis oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con vosotros.” San Pablo en su carta a los Filipenses 4, 4-9vs.

 

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¡ “Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

 

Gracias por visitarnos

 

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación,  lo que se pretende desde aquí es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz.

 

Recomendamos vivamente:

1ª) LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

 

Recomendamos vivamente: Título: ¿Sabes leer la Biblia? Una guía de lectura para descifrar el libro sagrado-Autor: Francisco Varo-Editorial: Planeta Testimonio-2006

 

Recomendamos vivamente:  Historia de la Persecución Religiosa en España (1936-39) de Antonio Montero –Editorial ‘BAC’ excelente libro histórico y testimonial.


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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).