Friday 26 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
Inicio > Leyendas Negras > Inquisición - 7º Inquisidores se procesan a sí mismos; indagación realidad

La claridad es siempre católica. La confusión, no.

 

+++

 

Gracias a Juan Pablo II, ningún gobernante podrá justificarse ya en la enseñanza católica. El Catecismo de la Iglesia, aunque no condena formalmente la pena capital, apuesta decididamente por los medios incruentos para proteger y defender la seguridad de las personas, porque corresponden mejor a las condiciones del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana.

El Estado moderno tiene otras posibilidades eficaces para reprimir el crimen. Como escribió el Pontífice en su encíclica sobre el Evangelio de la vida, los casos en los que es absolutamente necesario suprimir al reo “suceden muy rara vez, si es que ya en realidad se dan algunos”.

 

+++

 

La estirpe del Gran Inquisidor ha sobrevivido al personaje de Torquemada e incluso a la institución que él participó. Baste recordar las feroces cazas de brujas padecidas en centroeuropa durante los siglos XVI y XVII. En el siglo XX tampoco han faltado nuevos inquisidores.

 

En la URSS de Stalin fueron ejecutadas las tres cuartas partes de los miembros del partido bolchevique que habían dirigido la Revolución, acusados precisamente de contrarrevolucionarios. Por los mismos años, en la Alemania de Hitler, se llevó a cabo la última y más atroz persecución del pueblo judío, saldada con seis millones de víctimas. En Estados Unidos, tras la Segunda Guerra Mundial, se desató una ola inquisitorial que, si bien no tuvo el elemento criminal de las ya citadas, sí supuso la implantación de la delación como norma de convivencia y la persecución de la disidencia ideológica. Los diferentes casos pueden ser comparados con otros ocurridos siglo y medio antes para llegar a la misma conclusión. Y es que los inquisidores son tan difíciles de erradicar como la mala hierba y, como ésta, crecen en todas partes.

Y comparar el genocidio bolchevique-comunista, nazista o camboyano, con otras injusticias, es haber confundido el mirar con indagar, conocer la historia, los hechos y las intenciones. MM.

 

+++


"Sicofanta" o "sicofante" sirven como insultos. Literalmente, sicofante o sicofanta (valen los dos) era en Grecia el que denunciaba el contrabando de higos. Por lo visto, en la Grecia clásica los higos eran muy apreciados; se prohibía exportarlos, así como los esquejes de las higueras. Era algo así como los bulbos de tulipán en la Holanda del siglo XVII o las ovejas merinas en la Castilla del siglo XV. Así pues, el sicofante era un soplón o chivato. De ahí pasó a calumniador cuando la denuncia era falsa y se hacía por venganza o por recompensa. No parece una conducta muy apreciada, la del sicofante. Hoy existen sicofantes que el poder judicial utiliza y hasta puede llegar a condenarles por calumnia, cual durante la Inquisición. MMXI


+++

 

La Iglesia ha creado y conservado, a lo largo de los tiempos, su patrimonio histórico-artístico para ponerlo al servicio del pueblo, fundando escuelas, Universidades, guardando los experimentos, preservando las Bibliotecas.

 

+++


Y es que al igual que en EEUU, a mediados del siglo pasado (XX), se concebía el comunismo como algo pernicioso que ponía en evidente riesgo la seguridad nacional, dada la influencia negativa que dicha ideología tenía en los individuos; no es arriesgado afirmar que cuando la Santa Inqusición ejercía su labor en España, venía cumpliendo los mismos objetivos.

 

+++

 

 

Los inquisidores se procesan a sí mismos

 

Seminario de los dominicos sobre

el papel de la orden en la Inquisición

 

ROMA, 22 febrero 2002 - Tras el simposio celebrado en el Vaticano, en 1998, sobre la Inquisición, la Iglesia prosigue en su esfuerzo de «purificar la memoria» con un congreso organizado por la misma Orden de muchos inquisidores, los dominicos.

Del 23 al 25 de febrero se celebrará, en la Universidad de Santo Tomás de Roma, un seminario a puertas cerradas de teólogos e historiadores para interrogarse sobre el papel de la Orden de Predicadores en la Inquisición.

La iniciativa surge después de que en sus últimos dos capítulos generales (Bolonia, 1998 y Providence, 2001) decidieran confiar a su Instituto Histórico la tarea de estudiar el papel de los dominicos en la historia de la Inquisición.

El congreso dominicano, presidido por el historiador de Derecho Canónico, Arturo Bernal Palacios, está abierto a la participación de historiadores laicos (Grado Merlo, director del Departamento de Ciencias de la Historia de la Universidad de Milán y Nicole Bériou, Universidad de Lyón 2). En total, reúne a cincuenta especialistas de diversos países y del más alto nivel académico.

Se estudiarán incluso personajes de la Inquisición en los que con libertad artística se han inspirado algunas novelas, como por ejemplo Bernard Gui, el inquisidor de el «Nombre de la Rosa» de Umberto Eco.

Tras el que se inaugura este sábado, los dominicos han previsto otros tres encuentros sobre el argumento: en 2004, sobre la Inquisición en España y Portugal (y en los correspondientes dominios en América); en 2006, sobre la romana; y en 2008, sobre las instituciones menores en el resto del continente europeo, que actuaron sobre todo contra la brujería.

Para este año se espera la publicación de las actas del Congreso que reunió en 1998 en el Vaticano a los máximos expertos mundiales sobre la Inquisición.

El libro, de 800 páginas, servirá ciertamente para reconocer errores históricos, pero también para superar la «leyenda negra» contra estos tribunales (muy diferentes uno de otro) y contra el rey español Felipe II, surgida en Flandes a finales del siglo XVI.

 

+++ 

 

‘No lesionar indebidamente el honor y no injuriar ni calumniar’. Frente a tantas falsas acusaciones, la tarea de la investigación (inquisición) fue ardua y fragosa para inquirir y examinar debidamente.

 

Una ilegal «inquisitio generalis»

Juez y averiguaciones

Porque, conforme a Derecho, un proceso penal debe tener como objeto, incluso en su inicial fase de instrucción, (la noticia de) un hecho determinado con apariencia delictiva y merecedor de investigación porque también parezca merecedor de una pena. El hecho puede ser muy simple, simple, complejo o muy complejo, pero ha de estar delimitado. No vale iniciar procesos penales para investigar en general a una persona, un entero ámbito profesional o empresarial o un fenómeno social, por deplorables que sean o parezcan. Con palabras más técnicas, pero inteligibles: las averiguaciones del proceso penal no pueden consistir en lo que hoy, dejando a un lado raíces históricas, denominamos «inquisitio generalis». Y lo que revela la providencia de ‘algún juez’ es que ese Juez no rechaza, sino que admite y promociona una inquisición indudablemente general, aunque de múltiples y poco claras finalidades. MMVIII

 

+++

 

 

INQUISIDORES GENERALES

 

Tomás de Torquemada, prior de Santa Cruz. (1483-1498)

Diego de Deza Tavera, prior de Santo Domingo. (1499-1506)

Diego Ramírez de Guzmán, obispo de Catanea y Lugo. (1506-1507)

Francisco Ximénez de Cisneros, arzobispo de Toledo (en Castilla) (1507-1517)

Juan Enguera, obispo de Lérida y Tortosa (en Aragón) (1507-1513)

Luis Mercader Escolano, obispo de Tortosa (en Aragón) (1513-1516)

Adriano de Traiecto (Utrecht) (en Aragón) (1516-1518)

Adriano de Traiecto (Utrecht) (1518-1522)

Alonso Manrique de Lara, arzobispo de Sevilla. (1523-1538)

Juan Pardo de Tavera, arzobispo de Toledo. (1539-1545)

García de Loisa, arzobispo de Sevilla. (1546-1546)

Fernando de Valdés y Salas (1547-1566)

Diego de Espinosa, obispo de Sigüenza y Cuenca. (1566-1572)

Pedro Ponce de León, obispo de Ciudad Rodrigo y Plasencia (no ejerció) (1572-1572)

Gaspar de Quiroga y Sandoval, arzobispo de Toledo. (1573-1594)

Jerónimo Manrique de Lara, obispo de Cartagena y Ávila. (1595-1595)

Pedro de Portocarrero, obispo de Calahorra y Cuenca. (1596-1599)

Hernando Niño de Guevara, arzobispo de Philipis y Sevilla. (1599-1602)

Juan de Zúñiga Flores, obispo de Cartagena. (1602-1602)

Juan Bautista de Acevedo, obispo de Valladolid y Patriarca de las Indias (1603-1608)

Bernardo de Sandoval y Rojas, arzobispo de Toledo. (1608-1618)

Luis de Aliaga Martínez (1619-1621)

Andrés Pacheco, obispo e Cuenca y patriarca de las Indias. (1622-1626)

Antonio de Zapata Cisneros y Mendoza, arzobispo de Burgos. (1627-1632)

Antonio de Sotomayor, prior de Santo Domingo. (1632-1643)

Diego de Arce y Reinoso, obispo de Tuy, Ávila y Plasencia. (1643-1665)

Pascual de Aragón y Fernández de Córdoba, arzobispo de Toledo (no ejerció) (1665-1665)

Juan Everardo Nittard (1666-1669)

Diego Sarmiento de Valladares, obispo de Oviedo y Plasencia. (1669-1695)

Juan Tomás de Rocaberti, prior de Santo Domingo y arzopispo de Valencia (1695-1699)

Alonso Fernández de Córdoba y Aguilar (no ejerció) (1699-1699)

Baltasar de Mendoza y Sandoval, obispo de Segovia. (1699-1705)

Vidal Martín, arzobispo de Burgos. (1705-1709)

Antonio Ibáñez de Riva Herrera, arzbpo de Zaragoza y Toledo. (1709-1710)

Antonio Judice, arzobispo de Monreal. (1711-1717)

José Molines (1717-1717)

Felipe de Arcemendi (no ejerció) (1718-1718)

Diego de Astorga y Céspedes, arzobispo de Toledo. (1720-1720)

Juan de Camargo y Angulo y Pasquer, obispo de Pamplona. (1720-1733)

Andrés de Prbe y Larreategui, arzobispo de Valencia. (1733-1740)

Manuel Isidro Orozco Manrique de Lara, azbpo.de Santiago. (1742-1745)

Francisco Pérez de Prado y Cuesta, obispo de Teruel. (1746-1755)

Manuel Quintano Bonifaz, arzobispo de Farsalia. (1755-1774)

Felipe Beltrán, obispo de Salamanca. (1775-1783)

Agustín Rubin de Ceballos, obispo de Jaén. (1784-1793)

Manuel Abad y Lasierra, arzobispo de Selimbria. (1793-1794)

Francisco Antonio Lorenzana y Butrón, arzobispo de Toledo. (1794-1797)

Ramón José de Arce, arzobispo de Amida, Burgos y Zaragoza. (1798-1798)

Francisco J.Mier y Campillo, obispo de Almería. (1814-1818)

Jerónimo Castillón y Salas, obispo de Tarazona. (1818-1820)

Agradecemos a: conoZe.com MMVI.

 

+++

contra ese conjunto de prácticas mágicas o supersticiosas

que ejercían los brujos y las brujas

 

 

¿CUÁNDO Y POR QUÉ NACIÓ EL

TRIBUNAL DE LA INQUISICIÓN?

 

El primer tribunal inquisitorial para juzgar delitos contra la fe nació en el siglo XIII. Fue fundado por el Papa Honorio III en 1220 a petición del emperador alemán Federico II Hohenstaufen, que reinaba además en el sur de Italia y Sicilia. Parece que el emperador solicitó el tribunal para mejorar su deteriorada imagen ante la Santa Sede (personalmente era amigo de musulmanes y no había cumplido con la promesa de realizar una cruzada a Tierra Santa) y pensó que era un buen modo de congraciarse con el Papa, ya que en aquella época el emperador representaba el máximo poder civil y el Papa, el religioso y, era conveniente que las relaciones entre ambos fueran al menos correctas. El romano pontífice exigió que el primer tribunal constituido en Sicilia estuviera formado por teólogos de las órdenes mendicantes (franciscanos y dominicos) para evitar que se desvirtuara su misión, como de hecho intentó Federico II, al utilizar el tribunal eclesiástico contra sus enemigos.

 

¿Existía en el siglo XIII alguna razón de justificara la creación de ese tribunal que consideraba la herejía como delito punible?

 

Conviene aclarar que los primeros teólogos cristianos de la talla de Tertuliano, San Ambrosio de Milán o San Martín de Tours sostuvieron que la religión y la violencia son incompatibles. Eran más partidarios de la doctrina evangélica que recomienda corregir y amonestar a quien dilapida el bien común de la fe. La represión violenta de la herejía es, como ha señalado Martín de la Hoz, un error teológico de gravísimas consecuencias, implicado en la íntima relación que de hecho se trabó entre el poder civil y la Iglesia en la Edad Media. La herejía pasó a ser un delito comparable al de quien atenta contra la vida del rey, es decir, de lesa majestad, castigado con la muerte en hoguera como en el siglo IV, bajo los emperadores Constantino y Teodosio.

A principios del siglo XIII aparecieron dos herejías (albigense y valdense) en el sur de Francia y norte de Italia. Atacaban algunos pilares de la moral cristiana y de la organización social de la época. Inicialmente se intentó que sus seguidores abandonaran la heterodoxia a través de la predicación pacífica encomendada a los recién fundados dominicos; después se procuró su desaparición mediante una violenta cruzada. En esas difíciles circunstancias nace el primer tribunal de la Inquisición.

Agradecemos a: conoZe.com MMVI.

 

+++

 

Los Nuevos Inquisidores - Hoy pocos son los que se atreven a decir lo que está bien o lo que está mal. Aquello de que nada es verdad ni es mentira, sino que todo depende del color del cristal con que se mira, ha quedado elevado a categoría absoluta. Lo importante ya no es lo que miramos, sino el color del cristal a través del cual miramos. Lo importante ya no es la verdad, sino el valor que le demos a esa verdad. Es decir, lo que era un medio para acercarnos a la verdad ahora lo hemos convertido en el canon a través del cual juzgamos -y señalamos- lo que es correcto y lo que no lo es, lo asumible y lo rechazable, la verdad y la mentira. Es el canon de la tolerancia. El canon que nos imponen los nuevos inquisidores. Todo, pues, tiene en nuestras sociedades tolerantes el mismo valor. Un filósofo alemán, Robert Spaemann, ha puesto el dedo en la llaga en una sugerente conferencia que pronunció en la Universidad de Navarra: «El precio que exige el pluralismo total es demasiado elevado. Destruiría cualquier cultura desarrollada y haría imposible la convivencia de los hombres».

La democracia que conocemos se basa en el respeto de las opiniones de las minorías, pero también, y sobre todo, en el gobierno de las mayorías. Ahora, sin embargo, se nos pretende convencer de lo contrario, pues son las minorías, desde la perspectiva del igualitarismo absoluto, las que acaban imponiendo sus criterios y opiniones sobre los de las mayorías. Veamos algunos ejemplos: una película sobre la muerte de Jesucristo fue un éxito de taquilla sin precedentes, pero los propietarios del canon de lo correcto la tildaron de cruel y sanguinaria, curiosamente los mismos que desde «The New York Times» le dedicaron media página a un tal Gunther von Hagens, llamado «Doctor Muerte», que expone cadáveres humanos como si fuesen esculturas, limitándose la crítica al cínico argumento de que los cuerpos quizá podrían ser de chinos ejecutados. Otro ejemplo: la noticia de que unos cuantos curas norteamericanos fueron procesados por abusos sexuales ocupó las primeras planas de todos los periódicos. Correcto. Pero la de que otros cientos de sacerdotes mueren cada año en defensa de los débiles en África o América o que luchan por la libertad religiosa y de culto en Asia o en los países árabes apenas tiene un par de líneas en ningún periódico. Sigamos: quienes creen que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer y piensan que el llamado «matrimonio gay» es algo que no tiene sentido o cuyo único sentido es la disolución de la institución matrimonial y familiar será fulminado como «homófobo», curiosamente por aquellos mismos que anualmente toman las ciudades en una especie de acrónico carnaval a mitad de camino entre el exhibicionismo y la pornografía. Por último: todos estamos contra la pedofilia, decimos, pero, que yo sepa, sólo Maruja Torres tuvo el valor de denunciar por escrito el anuncio de un conocido diseñador italiano que claramente incitaba a ella.

Las costumbres cambian, es cierto, igual que cambian las modas. Pero el bien y el mal son fácilmente discernibles. Hay verdades que no dependen del valor subjetivo que les demos y que serán verdades siempre y a pesar de los nuevos inquisidores, pues como hablaba Juan de Mairena a sus alumnos, la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.

 

+++ 

S. Roberto Belarmino

 

2001--Eminencia, usted ocupa el cargo de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe desde hace 20 años. Su tarea es defender la verdad de Cristo en la fidelidad absoluta a las Escrituras, pero en la encarnación del tiempo presente. Es una tarea extremadamente delicada y difícil, tal vez también por que no todos quieren saber la verdad...

--Cardenal Ratzinger: Es ciertamente un encargo difícil, también porque el concepto de autoridad ya casi no existe. Que una autoridad pueda decir algo parece ya incompatible con la libertad de todos a hacer lo que quieren y sienten. Es difícil también porque muchas tendencias generales de nuestra época se oponen a la fe católica, se busca una simplificación de la visión del mundo en el sentido de que Cristo no podría ser Hijo de Dios, sino que se le considera como mito, como gran personalidad humana, que Dios no puede haber aceptado el sacrificio de Cristo, que Dios sería un Dios cruel... En fin, hay muchas ideas que se oponen al cristianismo y muchas verdades de la fe que realmente deben ser reflexionadas nuevamente para ser expresadas adecuadamente al hombre de hoy. Así, uno que está encargado de defender la identidad de la fe católica en estas corrientes que se oponen a nuestra visión del mundo necesariamente se ve en oposición con muchas tesis dominantes de nuestro tiempo, y por lo tanto puede parecer como una especie de oposición a la libertad del pensamiento, como una opresión del pensamiento libre; por lo tanto necesariamente este trabajo crea oposición y reacciones negativas. Pero debo decir que también muchos están agradecidos porque en la Iglesia católica persiste una fuerza que expresa la fe católica y da un fundamento sobre el que poder vivir y morir. Y esto es para mí lo consolador, satisfactorio, y que veo muchas personas que están agradecidas porque esta voz existe, porque la Iglesia sin violencia, sólo con los medios de convicción, busca responder a los grandes desafíos de nuestro tiempo.


--Una de las cuestiones que me parece crucial hoy es la que de modo bastante lacónico se expresa con el eslogan «Dios sí, Iglesia no». Usted en el libro responde con una preocupación ulterior sobre este aspecto. ¿Desea aclararla?

--Cardenal Ratzinger: Sí, porque diciendo «Dios sí, o tal vez incluso Cristo sí, Iglesia no» se crea un Dios, un Cristo según las propias necesidades y según la propia imagen. Dios ya no es realmente una instancia que está frente a mi, sino que se convierte en una visión mía, que yo tengo, y por lo tanto responde también a mis ideas. Dios se convierte en una verdadera instancia, un verdadero juez de mi ser, por lo tanto también en la verdadera luz de mi vida, si no es sólo una idea mía, sino si vive en una realidad concreta, si verdaderamente se sitúa ante mí y no es manipulable según mis ideas o deseos. Por eso separar a Dios de la realidad en la que Dios está presente y habla a la Tierra quiere decir no tomar en serio a este Dios, que se hace por lo tanto manipulable según mis necesidades y deseos. Considero por esto un poco ficticia esta distinción. 2001.

--Usted habla en su texto también del hecho de que tal vez se tiende a estar de acuerdo hoy con el eslogan «Dios no, religión sí».

--Cardenal Ratzinger: Éste es otro aspecto del problema actual: se busca algo religioso, algo religioso que dé cierta satisfacción, porque el hombre tiene este deseo de encontrarse con el infinito, de tener esta respuesta de otra dimensión, de un más allá que además le dé también una dulzura, una esperanza que las cosas materiales no pueden dar. Pienso que ésta es realmente una gran tendencia de hoy: separarse de la necesidad de fe, de un sí concreto y pleno de contenidos, por un sentimiento satisfactorio, por una especie de mística anónima que me da un poco de respiro, pero que por otro lado no exige mi compromiso. Por un momento puede ser algo muy bello encontrarse con esta dimensión mística, tener esta especie de ensanchamiento de mi yo, pero sin un compromiso mío, sin una respuesta mía, se transforma también en algo vacío, una auto-satisfacción en la que al final el yo permanece en la cárcel del yo. 2001

 

+++

 

La Congregación para la Doctrina de la Fe fue fundada por Pablo III en 1542 con la Constitución «Licet ab initio», para defender a la Iglesia de las herejías. Es la más antigua de las nueve Congregaciones de la Curia romana. En 1908, el Papa San Pío X cambió su nombre por el de Sagrada Congregación del Santo Oficio. Finalmente, en 1965, recibió el nombre actual. De acuerdo con sus diversas competencias, la Congregación cuenta con tres secciones distintas: la sección doctrinal, la disciplinar y la matrimonial; en ellas presta servicio un equipo de 33 personas. El Papa se reúne todas las semanas, generalmente los viernes, con el Prefecto de la Congregación. 2005-05-13

 

+++

 

LA INQUISICIÓN - ¿Seguiremos repitiendo leyendas? Revista ‘arbil’

 

Usted ya sabe que en toda guerra existe lo que se llama "propaganda de guerra". ¿En qué guerra no la ha habido? Pues bien: no olvide que España en el siglo XVI era la primera potencia mundial; casi todas las naciones europeas eran enemigas suyas, al mismo tiempo era la principal muralla contra el protestantismo.

La única vez que se han juntado contra una potencia el odio nacional y el religioso, los dos más grandes odios que existen.

¿Le extraña entonces que haya habido una "propaganda de guerra" proporcionada? ¿No ha oído lo que dicen hoy de los Estados Unidos todos los comunistas del mundo?

Ya puede ser una mujer todo lo honrada que se quiera, que si una lengua viperina lanza con el anónimo una calumnia contra aquella mujer, y más si es envidiada por su posición y poder, todo el mundo la señalará con el dedo y se harán comentarios maliciosos a su paso.

Que la acusen a Ud. de estafador. Tres palabras bastan. Pero el refutarlo le llenará montañas de razones, testimonios y pruebas. La acusación se lee en un momento, pero ¿quién va a tener humor para leer la defensa, sobre todo si hay animadversión contra Ud.?

Le voy a dar a Ud. una receta fácil y eficaz de demagogia: Pinte Ud. una cárcel lóbrega, por las paredes instrumentos de tortura, tres curas sentados tras una mesa, a poder ser bien gordos (es de más efecto), regodeándose en ver cómo se tortura a un hombre en el potro, o se le queman las plantas de los pies: si es una mujer, todavía tiene más efecto. Debajo un letrero: "Los horrores de la Inquisición". No se preocupe de más. Nadie va a ir a averiguar si Ud. miente o no. Llevaría mucho trabajo y estudio.

Sin embargo ahí van unas cuantas observaciones que no debe Ud. olvidar en este asunto:

Una institución, una persona hay que juzgarla dentro de la mentalidad de su época. ¿Condenaría Ud. de inculto o bárbaro a un profesor de universidad del siglo XVI porque ignoraba lo que es la electricidad, la televisión y la propulsión a chorro?

Pues bien, tenga presente que en aquella época la herejía era considerada como una conspiración contra el Estado. Estaban tan compenetrados el Estado y la religión que poner en peligro uno, era poner en peligro al otro. Tanto o más que hoy el comunismo.

¿Pruebas? En Alemania y Francia las guerras de religión duraron más de un siglo: hubo cientos de miles de muertos. La Inquisición fue creada por los Reyes de España para evitar que pasara lo mismo.

De hecho los judíos y los moriscos trataron más de una vez de que los turcos invadieran España.

No se olvide que entonces la pena de muerte se daba muy fácilmente. En 1598 sólo en la prisión de Exeter, Inglaterra, fueron ajusticiadas 74 personas, muchos por haber robado una oveja (Hamilton).

Sir James Stephen calcula que en 300 años hubo en Inglaterra 264.000 condenados a muerte por diversos delitos. Unos 800 por año (más de dos por día).

¿Sabe Ud. que muchas veces los ladrones cuando huyen gritan: "al ladrón, al ladrón", para despistar? Los protestantes se llevan las manos a la cabeza ante la "crueldad" de
la Inquisición. Pues bien, ahí van unos datos sueltos sacados de historiadores serios, conocidos, casi todos protestantes.

Lutero, fundador del protestantismo: En 1525 escribe a los nobles: "Matad cuantos campesinos podáis: hiera, pegue, degüelle quien pueda. Feliz si mueres en ello, mueres en obediencia a la Palabra divina". Más de cien mil labriegos perecieron.

En Sajonia protestante, la blasfemia tenía pena de muerte. Calvino mandó quemar a Servet (médico católico que descubrió la circulación de la sangre, y a quien eliminaron por "contradecir" a la Biblia con dicho descubrimiento) y otros muchos.

En 1560 el Parlamento escocés decretó pena de muerte contra todos los católicos.

Ahí van algunos artículos del código inglés para Irlanda:

"El Católico que enseña a otro católico o protestante será ahorcado".

"Si un católico adquiere tierras, todo protestante tiene el derecho de despojarle".

"Destierro perpetuo a todo sacerdote católico; quienes lo eludan, sean medio ahorcads vivos y luego descuartizados". ¿Para qué seguir?

Las
comunidades calvinistas de París, Orleans, Ruan, Lyon, Angey en sínodo general en 1559, decretan pena de muerte a los herejes.

En Alemania fueron quemadas más de 100.000 brujas. Hasta niños de siete años y ancianos moribundos. Un juez solo, quemó en 16 años a 800 brujas (un promedio de 50 personas al año).

¿No sabe Ud. que Estados Unidos debe su fundación a puritanos que huían de la persecución religiosa de Inglaterra?

Y la Inquisición española ¿qué?

No se vio libre de las ideas de su tiempo y participó de la crueldad general. Pero tenga Ud. en cuenta los siguientes puntos:

El número de protestantes condenados a muerte, desde 1520 hasta 1820 en que fue suprimida, o sea en 300 años, según el investigador protestante alemán que se especializó en este tema, Schafer, fue de 220; de ellos sólo 12 fueron quemados. Ya ve: no toca ni a uno por año. ¿Qué pasa con la imagen del inquisidor parado en frente de hileras interminables de piras con condenados? Pasa que es mentira. Les advierto lealmente que la Inquisición actuaba también contra los moriscos y judaizantes y por eso el número de víctimas fue mayor.

La Inquisición no admitía todos los tormentos que eran usuales en aquella época en toda Europa. Sólo se podían aplicar una sola vez, en presencia del médico que podía suspenderlos si el reo recibía daño en
la salud. Vea Ud. en cambio lo que se daban en la famosa torre de Londres a los católicos y se quedará asustado. Fue el primer tribunal del mundo que suprimió el tormento cien años antes de ser extinguida. El investigador norteamericano Mr. G. Lea, que ha escrito una obra en varios volúmenes sobre la Inquisición dice: "La Inquisición española en general fue menos cruel que los tribunales laicos al ejecutar la tortura".

No se podía aprisionar a nadie hasta que no hubiese tales pruebas que fuese evidente el delito. Se necesitaban por lo menos siete testigos juramentados ante Notario. No se admitían denuncias anónimas.

Si se confesaban y se arrepentían antes de dar la sentencia definitiva, se les absolvía con un castigo mayor o menor según lo que hubiesen tardado.

El reo tenía derecho a presentar cuantos testigos quisiese.

El reo podía estar en la cárcel, si era casado, con su mujer; si tenía criados le podían servir.

Si era culpable, el tribunal dictaba la sentencia, que debía ser confirmada por el Tribunal Supremo, al que se podía apelar y se le entregaba al Estado, el cual se encargaba de cumplir
la sentencia. Las penas eran las más usuales entonces.

Y por último, tenga Ud. presente que gran parte de las acusaciones están tomadas de un sacerdote apóstata, Juan Antonio Llorente, que fue secretario de la Inquisición (se puso de parte de los invasores franceses en la guerra de la Independencia, tuvo que huir a Francia), y que él mismo confiesa que quemó todos los datos oficiales de que se sirvió para su obra. ¡Estupendo! Que le acusen a Ud. de haber falsificado cheques, y cuando pida Ud. las pruebas incriminatorias, le conteste su acusador que las quemó... Si eran tan comprometedoras para la Inquisición ¿por qué nos las publicó?

Vayamos terminando, poco a poco, con las horribles acusaciones con que han ido manchando a la Iglesia para los bajos fines de los acusadores...

 

Agradecemos al autor - www.apologetica.org MMV

 

+++


De hombres, hechos, notas y acontecimientos de tal época para comprender, alumbrar e ilustrar el contexto:

 

San Roberto Belarmino, obispo y

doctor de la Iglesia (1542 1621)

 

 

 

 

 

 

"En la Iglesia de Dios no hay quien le iguale en saber", dijo de él el Papa al hacerle Cardenal.  Y en efecto, fue una de las lumbreras de su Tiempo, sabio, predicador, teólogo, polemista, autor devoto, metido en los asuntos más difíciles e intrincados de la época, y siempre con una independencia de criterio admirable.

 

Nació en Toscana, Italia el 4 de octubre de 1542.  En 1560 ingresó Roberto al noviciado de la Compañía de Jesús, después de vencer la tenaz oposición de su padre, con la ayuda de su madre, hermana del papa Marcelo II.  Se distinguió como jesuita por su obediencia, piedad, humildad y sencillez.  Poseía facultades intelectuales extraordinarias y, a pesar de su endeble salud, ya desde estudiante sobresalía en el apostolado de la predicación.  Se ordenó sacerdote en Gante, Bélgica, el año 1570, y enseñó con éxito la teología en la

Universidad de Lovaina.   Dio clases en el Colegio Romano, y posteriormente en

la Universidad Gregoriana en donde escribió sus famosas "CONTROVERSIAS", la obra más completa hasta entonces escrita sobre la defensa de la fe, para rebatir a los protestantes.  Esta Obra resaltó por su caridad, erudición,

equilibrio y energía, y ha sido motivo de muchas conversiones.   En ese tiempo

fue también confesor de San Luis Gonzaga.

 

Por deseo del Papa Clemente VIII escribió un pequeño Catecismo de la religión católica, que todavía hoy se usa en Italia.  En 1598, el mismo Papa lo nombró Cardenal y, en 1602 Arzobispo de Capua.  Allí desarrolló una actividad muy edificante, siguiendo las normas del Concilio de Trento. En 1605 estuvo a punto de ser elegido Papa.

 

El nuevo Papa Pablo V le volvió a llamar a Roma para trabajar junto a él.  Lo hizo con la responsabilidad de siempre.  Llevó una vida de retiro y oración.

Aún escribió varias obras, como "EL ARTE DEL BIEN MORIR".  Lo puso en práctica el 17 de septiembre de 1621, en que entregó su alma a Dios.

 

+++

 

San Roberto Belarmino

 

 

San Roberto Belarmino Cardenal Año 1621 San Roberto nació en Monteluciano, Toscana (Italia), en 1542. Su madre era hermana del Papa Marcelo II. Desde niño dio muestras de poseer una inteligencia superior a la de sus compañeros y una memoria prodigiosa. Recitaba de memoria muchas páginas en latín, del poeta Virgilio, como si las estuviera leyendo. En las academias y discusiones públicas dejaba admirados a todos los que lo escuchaban. El rector del colegio de los jesuitas en Montepulciano dejó escrito: "Es el más inteligente de todos nuestros alumnos. Da esperanza de grandes éxitos para el futuro". Uno de los peores sufrimientos de San Roberto durante toda la vida fue su mala salud. En él se cumplía lo que deseaba San Bernardo cuando decía: "Ojalá que los superiores tengan una salud muy deficiente, para que logren comprender a los débiles y enfermos". Cada par de meses tenían que enviar a Roberto a las montañas a descansar, porque sus condiciones de salud eran muy defectuosas. Pero no por eso dejaba de estudiar y de prepararse. Era el predicador preferido por los universitarios en Lovaina, París y Roma. Profesores y estudiantes se apretujaban con horas de anticipación junto al sitio donde él iba a predicar. Los templos se llenaban totalmente cuando se anunciaba que era el Padre Belarmino el que iba a predicar. Hasta se subían a las columnas para lograr verlo y escucharlo. Después de haber sido profesor de la Universidad de Lovaina y en varias ciudades más, fue llamado a Roma, para enseñar allá y para ser rector del colegio mayor que los Padres Jesuitas tenían en esa capital. Y el Sumo Pontífice le pidió que escribiera un pequeño catecismo, para hacerlo aprender a la gente sencilla. Escribió entonces el Catecismo Resumido, el cual ha sido traducido a 55 idiomas, y ha tenido 300 ediciones en 300 años (una por año) éxito únicamente superado por la S. Biblia y por la Imitación de Cristo. Luego redactó el Catecismo Explicado, y pronto este su nuevo catecismo estuvo en las manos de sacerdotes y catequistas en todos los países del mundo. Durante su vida logró ver veinte ediciones seguidas de sus preciosos catecismos. Se llama controversia a una discusión larga y repetida, en la cual cada contendor va presentando los argumentos que tiene contra el otro y los argumentos que defienden lo que él dice. Los protestantes (evangélicos, luteranos, anglicanos, etc.) habían sacado una serie de libros contra los católicos y estos no hallaban cómo defenderse. Entonces el Sumo Pontífice encomendó a San Roberto que se encargara en Roma de preparar a los sacerdotes para saber enfrentarse a los enemigos de la religión. El fundó una clase que se llamaba "Las controversias", para enseñar a sus alumnos a discutir con los adversarios. Y pronto publicó su primer tomo titulado así: "Controversias". En ese libro con admirable sabiduría, pulverizaba lo que decían los evangélicos y calvinistas. El éxito fue rotundo. Enseguida aparecieron el segundo y tercer tomo, hasta el octavo, y los sacerdotes y catequistas de todas las naciones encontraban en ellos los argumentos que necesitaban para convencer a los protestantes de lo equivocados que están los que atacan nuestra religión. San Francisco de Sales cuando iba a discutir con un protestante llevaba siempre dos libros: La S. Biblia y un tomo de las Controversias de Belarmino. En 30 años tuvieron 20 ediciones estos sus famosos libros. Un librero de Londres exclamaba: "Este libro me sacó de pobre. Son tantos los que he vendido, que ya se me arregló mi situación económica". Los superiores Jesuitas le encomendaron que se encargara de la dirección espiritual de los jóvenes seminaristas, y San Roberto tuvo la suerte de contar entre sus dirigidos, a San Luis Gonzaga. Después cuando Belarmino se muera dejará como petición que lo entierren junto a la tumba de San Luis, diciendo: "Es que fue mi discípulo". En los últimos años pedía permiso al Sumo Pontífice y se iba a pasar semanas y semanas al noviciado de los Jesuitas, y allá se dedicaba a rezar y a obedecer tan humildemente como si fuera un sencillo novicio. En la elección del nuevo Sumo Pontífice, el cardenal Belarmino tuvo 14 votos, la mitad de los votantes. Quizá no le eligieron por ser Jesuita (pues estos padres tenían muchos enemigos). El rezaba y fervorosamente a Dios para que lo librara de semejante cargo tan difícil, y fue escuchado. Poco antes de morir escribió en su testamento que lo poco que tenía se repartiera entre los pobres (lo que dejó no alcanzó sino para costear los gastos de su entierro). Que sus funerales fueran de noche (para que no hubiera tanta gente) y se hicieran sin solemnidad. Pero a pesar de que se le obedeció haciéndole los funerales de noche, el gentío fue inmenso y todos estaban convencidos de que estaban asistiendo al entierro de un santo. Murió el 17 de septiembre de 1621. Su canonización se demoró mucho porque había una escuela teológica contraria a él, que no lo dejaba canonizar. Pero el Sumo Pontífice Pío XI lo declaró santo en 1930, y Doctor de la Iglesia en 1931.

 

+++

aborigen mexicano

 

El pueblo mexicano, desde que me acogió hace veinte años con los brazos abiertos y lleno de esperanza, me ha acompañado en muchos de los caminos recorridos. He encontrado mexicanos en las audiencias generales de los miércoles y en los grandes acontecimientos que la Iglesia ha celebrado en Roma y en otros lugares de América y del mundo. Aún resuenan en mis oídos los saludos con que siempre me acogen: ¡México siempre fiel y siempre presente!

Llego a un país donde la fe católica sirvió de fundamento al mestizaje que transformó la antigua pluralidad étnica y antagónica en unidad fraternal y de destino. No es posible, pues, comprender a México sin la fe traída desde España a estas tierras por los doce primeros franciscanos y cimentada más tarde por dominicos, jesuitas, agustinos y otros predicadores de la Palabra salvadora de Cristo. Además de la obra evangelizadora, que hace del catolicismo parte integrante y fundamental del alma de la Nación, los misioneros dejaron profundas huellas culturales y prodigiosas muestras del arte que son hoy motivo de legítimo orgullo para todos los mexicanos y rica expresión de su civilización.

Llego a un país cuya historia recorren, como ríos a veces ocultos y siempre caudalosos, tres realidades que unas veces se encuentran y otras revelan sus diferencias complementarias, sin jamás confundirse del todo: la antigua y rica sensibilidad de los pueblos indígenas que amaron Juan de Zumárraga y Vasco de Quiroga, a quienes muchos de esos pueblos siguen llamando padres; el cristianismo arraigado en el alma de los mexicanos; y la moderna racionalidad, de corte europeo, que tanto ha querido enaltecer la independencia y la libertad. Sé que no son pocas las mentes clarividentes que se esfuerzan en que estas corrientes de pensamiento y de cultura consigan conjugar mejor sus caudales mediante el diálogo, el desarrollo sociocultural y la voluntad de construir un futuro mejor.

Vengo a Ustedes, mexicanos de todas las clases y condiciones sociales, y a Ustedes, hermanos del Continente americano, para saludarles en nombre de Cristo: el Dios que se hizo hombre para que todos los hombres pudieran tomar conciencia de su llamada a la filiación divina en Cristo. Junto con mis hermanos Obispos de México y de toda América, vengo a postrarme ante la tilma del Beato Juan Diego. Pediré a Santa María de Guadalupe, al final de un milenio fecundo y atormentado, que el próximo sea un milenio en el que en México, en América y en el mundo entero se abran vías seguras de fraternidad y de paz. Fraternidad y paz que en Jesucristo pueden encontrar bases seguras y espaciosos caminos de progreso. Con la paz de Cristo, deseo a los mexicanos éxito en la búsqueda de la concordia entre todos, ya que constituyen una gran Nación que los hermana.

22.01.1999 S. S. Juan Pablo II – Pont. Max.

 

+++

 

Un numeroso grupo de misioneros, compuesto por eclesiásticos y laicos, hombres y mujeres, pertenecientes la mayor parte a la Orden de los Dominicos, y provenientes de España, de Francia, de Italia y del mismo Japón, Lorenzo Ruiz sufrió el martirio por la fe en Cristo el año 1637.

 

+++

 

De Filipinas es difícil hablar suficientemente y sería necesario decir mucho, aunque sólo fuera porque he permanecido allí más tiempo. Sin embargo, no seria bueno conformarse sólo con el papel de un corresponsal o de un cronista. Filipinas es el país de Extremo Oriente, en el que la Iglesia católica ha hundido más profundamente sus raíces y, además, se ha identificado con la sociedad aborigen y ha elaborado muchas formas, tanto tradicionales como modernas, de apostolado y de pastoral. Como ejemplo de las tradicionales, se pueden recordar las varias formas de la llamada "religiosidad popular", en las cuales parece participar también la parte culta de aquella sociedad. Las formas modernas —particularmente las Universidades Católicas y también las escuelas— han comenzado a funcionar ya desde hace algunos siglos (baste recordar la Universidad de los padres dominicos) y continúan desarrollándose; lo mismo vale por lo que se refiere a la actividad caritativa.

 

+++

 

 

1637, (septiembre)

En el año 1636 los dominicos de Manila organizaron una expedición de voluntarios a fin de ayudar a los cristianos del Japón. Cuando llegaron a la isla de Okinawa fueron arrestados y permanecieron en la cárcel más de un año antes de ser trasladados y condenados a muerte por el tribunal de Nagasaki. Ellos son:

ANTONIO GONZÁLEZ, español, sacerdote dominico. Natural de León, se hace dominico en la Provincia de España y después se pasa a la Provincia del Rosario, trasladándose a Manila en 1631, en donde será profesor y rector del Colegio de Santo Tomás, siendo un hombre de mucha oración y penitencia. En 1636 guía un grupo de misioneros al Japón, donde es rápidamente arrestado y muere en la cárcel después de un año, extenuado por los tormentos. Edad, 45 años.

GUILLERMO COURTET o TOMAS DE S. DOMINGO, francés, sacerdote dominico. Nacido en Sérignan (Montpellier), de familia noble, ingresa como dominico en la Congregación reformada de San Luis, pasa a la Provincia del Rosario y se traslada a Filipinas, en 1634, en donde es profesor del Colegio de Santo Tomás. En Japón murió entre torturas elevando alabanzas a la Virgen del Rosario y recitando salmos. Edad, 47 años.

MIGUEL DE AOZARAZA, español, sacerdote dominico. Natural de Oñate (Guipúzcoa), ingresa como dominico en la provincia de España y posteriormente se pasa a la Provincia del Rosario. En Filipinas trabaja en la Misión de Bataan (Luzón). Refutó apostatar de su fe y aceptó con alegría tremendos suplicios. Edad, 39 años.

VICENTE SCHIWOZUKA DE LA CRUZ, japonés, sacerdote dominico. De familia cristiana, discípulo de los jesuitas de Nagasaki, catequista. En 1614 es expulsado del Japón por ser cristiano. En Manila se ordena de sacerdote y desarrolla su apostolado entre los exilados japoneses. Antes de regresar a su patria con el P. González, toma el hábito dominicano en 1636. Después de un año de cárcel y torturado cede a la apostasía, pero rápidamente se arrepiente y sale con los demás compañeros camino del patíbulo, profesando su fe.

LÁZARO DE KYOTO, japonés, laico. Atacado por la lepra, es deportado con otros leprosos cristianos en Filipinas. En 1636 se une como guía e intérprete del grupo del P. González; no resistiendo las torturas, reniega por pocas horas de la fe, pero arrepentido muere por Cristo junto a los demás.

LORENZO Ruiz, filipino, laico. Nacido en Binondo (Manila) de padre chino y madre filipina. Educado por los dominicos y ayudante de ellos, se hace miembro de la Confraternidad del Rosario. Se casa y es padre de tres hijos. Implicado en un oscuro hecho de sangre, se unió al grupo del P. González para salvarse. En Japón fue arrestado y se declaró dispuesto a dar mil veces la vida por Cristo. Es el Protomártir de Filipinas.

 

+++

…como Pedro y Pablo, afrontar mares y romper confines anunciando a Cristo…  «Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.

 

Cuando santo Domingo estaba agonizando, dijo a sus hermanos consternados:  "No lloréis, porque seré más útil para vosotros después de mi muerte, y os ayudaré de forma más eficaz que durante mi vida". Oro fervientemente para que la intercesión de vuestro fundador os fortalezca en el cumplimiento de vuestras actuales tareas, y para que la gran multitud de santos dominicos que han enriquecido la Orden en el pasado ilumine su camino en el futuro. Encomendando la Orden de Predicadores a la protección materna de Nuestra Señora del Rosario, le imparto de buen grado mi bendición apostólica a usted, a los miembros del capítulo y a todos los frailes como prenda de gracia y paz imperecederas en Jesucristo, "imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación" (Col 1, 15).
Vaticano, 28 de junio de 2001

 

+++

 

La actividad apostólica de los dominicos siempre ha estado vinculada al "servicio del pensamiento", como lo ha manifestado el interés por la profundización de las diversas ramas de la ciencia, así como el intento de entablar con sus representantes un diálogo filosófico y teológico. Cracovia, con su universidad, ha sido a lo largo de los siglos un testigo particular de este servicio. Hoy os confío su continuación a vosotros, para que las generaciones de nuestro siglo se inspiren abundantemente en la verdadera sabiduría y lleguen a ser cada vez más libres espiritualmente, capaces de asumir su responsabilidad al servicio de la dignidad de la persona humana en todas las manifestaciones de la vida individual y social.

A la Madre de Dios, Reina del rosario, le encomiendo a usted, reverendo padre general, a los miembros del capítulo y a todos los dominicos. Que su intercesión obtenga para su Orden todos los dones de Dios, a fin de que se desarrolle en la paz y sirva fructuosamente a la Iglesia. De corazón los bendigo a todos:  en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Castelgandolfo, 16 de agosto de 2004

 

+++

 


 

De la diversidad de dones en la Iglesia   - Nunca se cansa el alma enamorada de mi verdad de ser útil a todo el mundo en general y en particular, en lo poco y en lo mucho según la disposición del que recibe y del ardiente deseo del que da. Pues éste ha hecho el bien a los demás por el amor unitivo que me tiene a mí y por ello ama a los demás, extendiendo su afecto a la salvación de todo el mundo, socorriendo su necesidad. Se las ingenia, pues se ha hecho bien a si mismo en engendrar la virtud en él, de donde ha conseguido la vida de la gracia, para fijar sus ojos en las necesidades del prójimo en particular. Del mismo modo que, como se dijo, en general se ama a toda criatura racional con el afecto de caridad, así se socorre también en particular a quienes se hallan más cercanos de acuerdo con las diversas gracias que yo le he concedido administrar; (1 Co 12, 4-6) unos, en la enseñanza con la palabra, aconsejando con franqueza y sin respeto alguno; otros con el ejemplo de vida, y esto es lo que todos deben hacer: edificar al prójimo con buena, santa y honesta vida.

 

Estas y otras muchas otras virtudes que no podrías enumerar son las que se engendran en el amor al prójimo. ¿Y por qué yo las he distribuido tan diversamente que no las he dado todas a uno solo, sino que a uno le doy una y a otro otra diversa? Aun suponiendo que nadie puede tener una sola sin tenerlas todas, puesto que todas están unidas entre sí, no obs­tante, muchas veces doy una virtud como principio de todas las demás. 

Y así a uno le daré principalmente la caridad; a otro la justicia; a quién la humildad; a quién la fe viva; a otros la prudencia, la templanza, la paciencia, o a otros la fortaleza. Y así, muchos dones y gracias tanto de virtud como de otras cosas espirituales y corporales, y digo corporales refiriéndome a las cosas necesarias a la vida del hombre, todas las he dado con tanta dife­rencia y no las he puesto todas en uno, para que así estéis por fuerza obligados a ejercer la caridad unos para otros, aunque bien habría podido proveer a los hombres de todo lo que necesitaban tanto en el alma cuanto en el cuerpo; pero quise que uno tuviera ne­cesidad del otro y así fuesen administradores míos en administrar las gracias y dones que han recibido de mí. Así que, quiera o no el hombre, no puede menos de ejercer forzosamente el acto de la caridad. Es cierto, empero, que si no la ejerce y no la da por amor de mí, ese acto de caridad no tiene valor en cuanto a gracia".  

Del Diálogo de santa Catalina de Siena, virgen y doctora (c.7, ed. G. Cavallini Roma, 1968, p. 8-19).

 

+++

 

De la carta de san Clemente primero, Pont. Papa [años 88-97ca.Roma], a los Corintios - (Caps. 19, 2-20, 12: Funk 1, 87-89)

 

Dios ha creado el mundo con orden y sabiduría
y con sus dones lo enriquece

 

No perdamos de vista al que es Padre y Creador de todo el mundo, y
tengamos puesta nuestra esperanza en la munificencia y exuberancia del don de la paz que nos ofrece. Contemplémoslo con nuestra mente y pongamos los ojos de nuestra alma en la magnitud de sus designios, sopesando cuán bueno se muestra él para con todas sus criaturas.

Los astros del firmamento obedecen en sus movimientos, con exactitud y orden, las reglas que de él han recibido; el día y la noche van haciendo su camino, tal como él lo ha determinado, sin que jamás un día irrumpa sobre otro. El sol, la luna y el coro de los astros siguen las órbitas que él les ha señalado en armonía y sin transgresión alguna. La tierra fecunda, sometiéndose a sus decretos, ofrece, según el orden de las estaciones, la subsistencia tanto a los hombres como a los animales y a todos los seres vivientes que la habitan, sin que jamás desobedezca el orden que Dios le ha fijado.

Los abismos profundos e insondables y las regiones más inescrutables obedecen también a sus leyes. La inmensidad del mar, colocada en la concavidad donde Dios la puso, nunca traspasa los límites que le fueron impuestos, sino que en todo se atiene a lo que él le ha mandado. Pues al mar dijo el Señor: Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí se romperá la arrogancia de tus olas. Los océanos, que el hombre no puede penetrar, y aquellos otros mundos que están por encima de nosotros obedecen también a las ordenaciones del Señor.

Las diversas estaciones del año, primavera, verano, otoño e invierno, van sucediéndose en orden, una tras otra. El ímpetu de los vientos irrumpe en su propio momento y realiza así su finalidad sin desobedecer nunca; las fuentes, que nunca se olvidan de manar y que Dios creó para el bienestar y la salud de los hombres, hacen brotar siempre de sus pechos el agua necesaria para la vida de los hombres; y aún los más pequeños de los animales, uniéndose en paz y concordia, van reproduciéndose y multiplicando su prole.

Así, en toda la creación, el Dueño y soberano Creador del universo ha querido que reinara la paz y la concordia, pues él desea el bien de todas sus criaturas y se muestra siempre magnánimo y generoso con todos los que recurrimos a su misericordia, por nuestro Señor Jesucristo, a quien sea la gloria y la majestad por los siglos de los siglos. Amén.

 

+++

 

De los sermones de san Atanasio, obispo de la Iglesia Católica [años 295-373], contra los arrianos - (Sermón 2, 78. 79: PG 26, 311. 314)

 

Las obras de la creación, reflejo de la Sabiduría eterna

 

En nosotros y en todos los seres hay una imagen creada de la Sabiduría eterna. Por ello, no sin razón, el que es la verdadera Sabiduría de quien todo procede, contemplando en las criaturas como una imagen de su propio ser, exclama: El Señor me estableció al comienzo de sus obras. En efecto, el Señor considera toda la sabiduría que hay y se manifiesta en nosotros como algo que pertenece a su propio ser.

Pero esto no porque el Creador de todas las cosas sea él mismo creado, sino porque él contempla en sus criaturas como una imagen creada de su propio ser. Ésta es la razón por la que afirmó también el Señor: El que os recibe a vosotros me recibe a mí, pues, aunque él no forma parte de la creación, sin embargo, en las obras de sus rnanos hay como una impronta y una imagen de su mismo ser, y por ello, como si se tratara de sí mismo, afirma: El Señor me estableció al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras.

Por esta razón precisamente, la impronta de la sabiduría divina ha quedado impresa en las obras de la creación para que el mundo, reconociendo en esta sabiduría al Verbo, su Creador, llegue por él al conocimiento del Padre. Es esto lo que enseña el apóstol san Pablo: Lo que puede conocerse de Dios lo tienen a la vista: Dios mismo se lo ha puesto delante. Desde la creación del mundo, sus perfecciones invisibles son visibles para la mente que penetra en sus obras. Por esto, el Verbo, en cuanto tal, de ninguna manera es criatura, sino el arquetipo de aquella sabiduría de la cual se afirma que existe y que está realmente en nosotros.

Los que no quieren admitir lo que decimos deben responder a esta pregunta: ¿existe o no alguna clase de sabiduría en las criaturas? Si nos dicen que no existe, ¿por qué arguye san Pablo diciendo que, en la sabiduría de Dios, el mundo no lo conoció por el camino de la sabiduría? Y, si no existe ninguna sabiduría en las criaturas, ¿cómo es que la Escritura alude a tan gran número de sabios? Pues en ella se afirma: El sabio es cauto y se aparta del mal y con sabiduría se construye una casa.

Y dice también el Eclesiastés: La sabiduría serena el rostro del hombre; y el mismo autor increpa a los temerarios con estas palabras: No preguntes: «,,Por qué los, tiempos pasados eran mejores que los de ahora?» Eso no lo pregunta un sabio.

Que exista la sabiduría en las cosas creadas queda patente también por las palabras del hijo de Sira: La derramó sobre todas sus obras, la repartió entre los vivientes, según su generosidad se la regaló a los que lo temen; pero esta efusión de sabiduría no se refiere, en manera alguna, al que es la misma Sabiduría por naturaleza, el cual existe en sí mismo y es el Unigénito, sino más bien a aquella sabiduría que aparece como su reflejo en las obras de la creación. ¿Por qué, pues, vamos a pensar que es imposible que la misma Sabiduría creadora, cuyos reflejos constituyen la sabiduría y la ciencia derramadas en, la creación, diga de sí misma: El Señor me estableció al comienzo de sus obras? No hay que decir, sin embargo, que la sabiduría que hay en el mundo sea creadora; ella, por el contrario, ha sido creada, según aquello del salmo: El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos.

 

+++

 

 

“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

 

Gracias por visitarnos

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

El «boom» de Benedicto XVI. Especialmente significativo es el ascenso que han experimentado los libros escritos por el cardenal Ratzinger antes de ser nombrado Pontífice. Desde el momento de su elección, el pasado 19 de abril, las librerías de todo el mundo llenaron los estantes con los libros publicados por el purpurado. Nueve meses después, sus obras siguen siendo éxitos de venta en todo el mundo, también en nuestro país.
   Entre sus libros más destacados se encuentran «
Dios y el mundo» (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) y «La sal de la tierra» (Ediciones Palabra), ambos escritos en colaboración con el periodista Peter Seewald. El escritor va presentando distintas preguntas sobre un mundo alejado de la fe, a las que Benedicto XVI responde con meridiana claridad. El tercer libro del Papa que ha triunfado estas semanas en las librerías religiosas españolas es «Mi vida» (Ediciones Encuentro), una obra en la que el cardenal Ratzinger abre su corazón al lector para contarle sus distintas experiencias vitales…

 

† ¡Bendito sea Dios, que nos hace fuertes, para salvar y ser salvados, para curar y ser curados, para amar al hermano y ser por él amados!.

Imprimir   |   ^ Arriba

'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).