Friday 26 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
Inicio > Leyendas Negras > Ecologismo - 1º políticamente correcto incorrecto, político ideológicos y falsos


¿Cuantas verdades supuestamente científicas son bulos divulgados acríticamente por la prensa? Algunas cosas que no están claras deberían revisarse…

“Parece como si los científicos gozaran de cierta inmunidad” 2006.

 

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Debemos revestir la profundización continua de la fe, valorizando el amor y el respeto a la naturaleza; se trata de una tarea que hoy se impone con urgencia a todos, pero que los scouts viven desde siempre, impulsados no por un vago "ecologismo", sino por el sentido de responsabilidad que deriva de la fe. En efecto, la salvaguardia de la creación es un aspecto fundamental del compromiso de los cristianos en el mundo.

2. Donde todo habla del Creador y de su sabiduría, desde las majestuosas montañas hasta los encantadores valles llenos de flores, aprendéis a contemplar la belleza de Dios, y vuestra alma, por decirlo así, "respira", abriéndose a la alabanza, al silencio y a la contemplación del misterio divino.
De este modo, el "campo" en el que estáis participando, además de constituir unas vacaciones llenas de aventuras, se convierte en un encuentro con Dios, consigo mismo y con los demás; un encuentro favorecido por una profunda revisión de vida a la luz de la palabra de Dios y de los principios de vuestro proyecto formativo.

Cuando Jesús llevó consigo a Pedro, Santiago y Juan al monte Tabor, ciertamente pudo admirar con ellos el panorama de Galilea que se disfruta desde allí. Pero, obviamente, no era ese su objetivo principal. Quería hacer partícipes a sus discípulos de su oración y mostrarles su rostro glorioso, para prepararlos a afrontar la dura prueba de la pasión.

 

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La buena ecología nada tiene a ver con el ecologismo mariposa o calavera - Para muchos esto del "calentamiento global" es el equivalente secularizado de la segunda venida de Jesucristo y del Apocalipsis. El propósito es el mismo: que la gente ande temerosa. Con el miedo generalizado, los que mandan siempre ganan.

Y los negocios prosperan...

 

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 La manipulación de la naturaleza

 

“Ya no es válido lo que leemos en el relato de la creación: «Hombre y mujer los creó» (Gn 1,27). No, lo que vale ahora es que no ha sido Él quien los creó varón o mujer, sino que hasta ahora ha sido la sociedad la que lo ha determinado, y ahora somos nosotros mismos quienes hemos de decidir sobre esto. Hombre y mujer como realidad de la creación, como naturaleza de la persona humana, ya no existen. El hombre niega su propia naturaleza. Ahora él es sólo espíritu y voluntad. La manipulación de la naturaleza, que hoy deploramos por lo que se refiere al medio ambiente, se convierte aquí en la opción de fondo del hombre respecto a sí mismo. En la actualidad, existe sólo el hombre en abstracto, que después elije para sí mismo, autónomamente, una u otra cosa como naturaleza suya. Se niega a hombres y mujeres su exigencia creacional de ser formas de la persona humana que se integran mutuamente. Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad prestablecida por la creación”.

Discurso de S.S. Benedicto XVI a los miembros de la Curia Romana, 23 de diciembre de 2012.

 

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El Papa Benedicto XVI en la ONU: «La persona humana es el punto más alto del designio creador de Dios para el mundo y la historia». Discurso a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, Nueva York, 18 de abril de 2008

 

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"El mundo está sostenido por cuatro pilares: el conocimiento de los doctos, la justicia de los mejores, las oraciones de los virtuosos y el valor de los valientes". Esta inscripción se encontraba sobre la entrada de las Universidades españolas desde el Medioevo. 

 

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La degradación del Nobel de la Paz

Termino con una pregunta para el Premio Nobel de la Paz: ¿por qué el mayor calentamiento de la edad moderna, bastante moderado por cierto, ocurrió antes de 1940 (el año 1938 fue el más caluroso) y por qué no ha habido calentamiento en los últimos 9 años? - Dennis T. Avery – L.D. Esp. 2007-XI-07

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En 1964, Martin Luther King ganó el premio Nobel de la Paz por su valiente cruzada contra el racismo. En 1971, Willy Brandt lo ganó por liderar con éxito Alemania durante su reintegración pacífica a la "familia mundial de las naciones", curando la destrucción provocada por el Kaiser Guillermo y Adolf Hitler con dos guerras mundiales que causaron al menos 70 millones de muertos. En 1970 lo ganó mi amigo Norman Borlaug por desarrollar nuevas variedades de cultivos que salvaron del hambre a mil millones de personas, como también evitaron la destrucción de selvas al aumentar la productividad de los cultivos.

Pero acerquémonos al presente. En 1994, el premio Nobel de la Paz fue a manos de Yasser Arafat, un extremista musulmán empeñado en perpetuar el conflicto con Israel y promover el terrorismo en Medio Oriente. En 2001 se le concedió a Kofi Annan, entonces secretario general de las Naciones Unidas, que nada hizo por acabar con el genocidio en Darfur ni la guerra en Kosovo. Y no digamos nada de la corrupción multimillonaria del programa "Petróleo por alimentos" de la ONU, que contó con la ayuda informa de su propio hijo.

Este año el premio Nobel de la Paz fue a parar a manos de Al Gore por inflar histéricamente los peligros de un ciclo de calentamiento global moderado y natural que ha sido exagerado por los activistas verdes, sus colaboradores en los medios y la multimillonaria financiación gubernamental de "modelos" climáticos computarizados muy poco creíbles. Un tribunal inglés acaba de alertar sobre 11 alarmantes mentiras y hechos no comprobados de su reciente película, ganadora del Oscar:

1 Gore dice que "evidencia en los glaciales muestran que los aumentos de dióxido de carbono (CO2) incrementan la temperatura terrestre". La realidad es que los glaciales muestran aumentos de temperatura 800 años antes del incremento del CO2.

2 Gore dice que el deshielo del Kilimanjaro es prueba del calentamiento causado por el hombre. La realidad es que se debe a la deforestación de los alrededores.

3 Gore dice que el Antártico se está deshelando. La mayoría de las investigaciones indican que el hielo es estable o más bien aumenta.

4 Gore dice que el huracán Katrina fue causado por el calentamiento global. Pero los registros y expedientes muestran que los peores huracanes del Caribe ocurrieron entre 1700 y 1850, período conocido como la Pequeña Edad de Hielo.

5 Gore dice que el calentamiento global podría parar la corriente del golfo y provocar una edad de hielo en Europa. Pero estudios recientes lo desmienten.

6 Gore dice que el calentamiento está causando la extinción de especies y el blanqueo de los arrecifes de corales. La realidad es que ninguna especie ha desaparecido por el calentamiento y los corales se ajustan a los cambios de temperatura blanqueándose.

7 Gore dice que los osos polares se están ahogando al derretirse el hielo. La realidad es que los cuatro osos polares que se sabe que se han ahogado fue por una tormenta.

8 Gore dice que el hielo de Groenlandia se puede derretir súbitamente, causando una peligrosa subida del nivel del mar. La realidad es que llevaría miles de años derretir la capa de hielo de Groenlandia.

9 Gore dice que el calentamiento está secando el lago africano de Chad. El Gobierno del Reino Unido lo desmiente.

10 Gore dice que las ciudades costeras se anegarán cuando el nivel del mar aumente 7 metros, creando millones de refugiados. El nivel del mar subió 6 pulgadas en el siglo XX y no se nota ninguna aceleración. Incluso el IPCC está en desacuerdo con esto.

11 Gore dice que el incremento en el nivel de los mares ha obligado a los habitantes de algunas islas del Pacífico a huir a Nueva Zelanda. Pero no se tiene constancia de ninguna evacuación debida al aumento del nivel del mar.

Termino con una pregunta para el Premio Nobel de la Paz: ¿por qué el mayor calentamiento de la edad moderna, bastante moderado por cierto, ocurrió antes de 1940 (el año 1938 fue el más caluroso) y por qué no ha habido calentamiento en los últimos 9 años? ¿No será que se trata de los mismos ciclos naturales de cada 1.500 años, comprobados en los polos y en el sedimento de los mares?

© AIPE

Dennis T. Avery es académico senior y director de Asuntos Alimenticios Globales del Hudson Institute 2007-11-07

 

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...de cómo denigran a la Iglesia fundada por Cristo, con la difamación, imputación, falsedad, maledicencia, impostura, denigración, infundio, y tanta mentira...

 

‘El ecologismo-fascismo considera al ser humano un virus nocivo…. Y…

 

Un experto acusa al IPCC de falsificar los datos del nivel del mar

 

Según informa el diario británico The Daily Telegraph, un reputado geólogo ha acusado al IPCC de falsificar datos sobre los niveles del mar. Nils-Axel Morner, que es el ex director del departamento de Paleogeofísica y Geodinámica de la Universidad de Estocolmo, ha citado varios ejemplos de lo que considera una manipulación. Uno de ellos fue reconocido por los propios expertos del IPCC. La relación de Naciones Unidas con la ciencia es controvertida, y de hecho ha reconocido recientemente que sacrificó el rigor científico en aras del alarmismo, en este caso en el terreno del SIDA.

 

LE RESPONDEN QUE "TUVIERON QUE HACERLO" LD (José Carlos Rodríguez) En una entrevista concedida a George Murphy, Nils-Axel Morner, especialista precisamente en niveles del mar, hace referencia a uno de los estudios avalados por el IPCC, que estudiaba el nivel del mar y las mareas en un punto de Hong Kong. Uno que, de acuerdo con este especialista, al ser un lugar de compactación de la sedimentación, "es el único que no deberías utilizar, como sabe cualquier geólogo".

 

Pero, al observar los datos, "entonces, la serie de datos que, en sus publicaciones" (en referencia al IPCC), "en su página web, describían una línea recta, de repente cambia bruscamente y muestra una línea de crecimiento muy pronunciada, de 2,3 milímetros al año, el mismo que la medición de las mareas. Y eso no parecía muy adecuado".

 

IPCC reconoce la manipulación

 

De hecho, según este científico, "parecía como si ellos hubiesen observado" algún tipo de dato que justificara ese cambio. "Pero ellos no observaron nada". De hecho era el gráfico original, "al que habían añadido un ´factor de corrección´ que obtuvieron de las mediciones de las mareas". De este modo, este aumento del nivel del mar "no fue una observación, sino un dato introducido desde fuera".

 

Morner recuerda cómo pronunció su acusación contra la IPCC con la Academia Rusa de Ciencias como anfitriona. "Les dije: habéis introducido estos factores desde fuera, no es una observación". Y sigue: "Y ellos nos respondieron que tuvieron que hacerlo, ya que de otro modo no obtendrían ningún tipo de tendencia". Morner explica ese comportamiento porque ellos "saben" el resultado antes de realizar el estudio, al revés que el proceder científico, que diseña el experimento y las observaciones para descubrir más tarde los resultados.

 

"Expertos" que no lo son

 

El geólogo incide entonces en un punto muy revelador: "He sido un experto consultado por el IPCC en 2000 y el año pasado. La primera vez que lo leí", el informe del IPCC, "me quedé sobremanera sorprendido. En primer lugar, ellos tenían 22 autores, pero ninguno de ellos, ninguno, eran especialistas en niveles del mar. Les dieron esa misión porque prometieron que darían la respuesta correcta".

 

ONU: Alarmismo frente a ciencia

 

La relación de Naciones Unidas con la ciencia es más que controvertida. No es ya que el IPCC haya elegido una opinión científica, la más alarmista, y acallado otra. Es que en otros ámbitos también prefiere sacrificar el rigor científico con tal de provocar un mayor alarmismo, como ha reconocido la propia ONU en el caso de la epidemia del SIDA.

 

En una noticia de 20 de noviembre recogida por The Washington Post, "los principales científicos del SIDA de Naciones Unidas tienen previsto reconocer" que ellos "han sobreestimado el tamaño y el desarrollo de la epidemia, que ahora creen que se ha moderado en la última década.

 

"Tener millones de personas menos con una enfermedad contagiosa", sigue el diario, "es una buena noticia. No obstante, algunos investigadores se han quejado de que las afirmaciones exageradas de los informes de Naciones Unidas han corrompido las decisiones de patrocinio y han oscurecido las potenciales lecciones sobre cómo detener la extensión del VIH". El alarmismo de la ONU tendría, por tanto, un coste en vidas humanas.

 

Ello no quiere decir que no se produzcan beneficios, pero no para las potenciales víctimas, ya que "los críticos también han declarado que los funcionarios de Naciones Unidas exageraron la extensión de la epidemia para ganar apoyo político y financiero en la lucha contra el SIDA". 2007.XII.06

http://libertaddigital.com/noticias/noticia_1276318987.html

 

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Los profetas del apocalipsis climático

Los medios políticos, ecologistas y de comunicación de medio mundo han orquestado, con una destreza asombrosa, un sospechoso temor ante un supuesto cambio climático. Una vez asumida la idea por la masa humana se pretende, (¿o acaso alguien creía que era por amor al planeta?), lanzar la siguiente proclama: hay que reducir la población porque resulta agresiva con la naturaleza. Es decir, promover (aún más) las esterilizaciones, abortos y anticonceptivos en los países pobres. Está claro que no escarmientan en cabeza ajena viendo el panorama del terrible envejecimiento poblacional del primer mundo: pronto nos quedaremos sin inmigrantes que importar para cubrir las bajas natales. Además no deja de ser una falacia lo del calentamiento global. Según la Universidad de Illinois (USA.) la banquisa (franja de hielo marítimo que rodea la Antártida), crece o decrece según la estación del año. En las gráficas entre 1978 y 2007 se observa que no hay una disminución de hielo sino una ligera tendencia a aumentar.

 

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La familia es la verdadera ecología humana 

Benedicto XVI situó la llamada a «salvar el planeta» dentro de un contexto: el de la salvación de la familia. Y esto, la defensa de la familia que hizo el Papa Benedicto XVI, ha pasado desapercibido y no creo que haya sido una omisión casual.
   Este Papa, como su predecesor, ha hecho de la defensa de la familia uno de sus principales objetivos. Y lo hace porque la familia es la verdadera ecología humana, es el «nicho ecológico» en el que nace, se desarrolla y vive el ser humano. No se trata, pues, de «salvar las focas» o «salvar las ballenas», con todo el respeto que me merecen unas y otras, sino de «salvar al hombre», que hoy está más amenazado que las focas y las ballenas, tanto en lo que respecta al creciente número de abortos como a la ingente cifra de muertos por el hambre o las guerras.
   Y para eso, para salvar al hombre y al planeta -incluidas las queridas focas y las ballenas-, hay que empezar por salvar la familia. Eso es lo que ha pedido el Papa en Loreto. 01.IX.2007 Loreto-Italia.

 

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´Guía políticamente incorrecta de la Ciencia´, por Tom Bethell

 

 

¿Cuantas verdades supuestamente científicas son bulos divulgados acríticamente por la prensa? Algunas cosas que no están claras deberían revisarse.

 

“Parece como si los científicos gozaran de cierta inmunidad”. Así comienza este rompedor texto que pretende lanzar un llamamiento a la responsabilidad de periodistas y personas comprometidas con el mundo de la comunicación.

 

La tesis del libro es sencilla, tras muchas propuestas aparentemente científicas, se esconden simplemente posicionamientos políticos e ideológicos. El mundo “científico” ha generado un elenco de “verdades” que son asumidas sin el menor sentido crítico por parte –especialmente- de los periodistas. Así, se ha configurado una constelación de “verdades políticamente correctas” que deben ser revisadas.
 
El libro, para escándalo de muchos, revisa sentencias tan consolidadas, como que: “el planeta se recalienta”, o que el hombre está exterminando la biodiversidad, o que el planeta se está superpoblando.

 

En pocos decenios, estas cuestiones han dado un giro espectacular es su análisis por parte de los expertos: “Hace unos treinta años, volvieron a surgir los temores de superpoblación mathusianos. Ahora se veía el asunto como una crisis a escala mundial. El biólogo Paul Ehrlich vaticinó que morirían de hambre millones  de americanos (realmente, habría estado más acertado si se hubiera referido al problema de la obesidad).  Estados Unidos facturó al extranjero miles de millones de preservativos ... Sin embargo, y como contraste, ahora empezamos a oír hablar de los problemas potenciales que presenta la reducción de natalidad”.
 
Entre los temas tratados, algunos rozan lo cómico. Por ejemplo, muchos de los que advierten del calentamiento global, hace 30 años defendían que el planeta se estaba enfriando. Por ello: “Para detener el enfriamiento global algunos expertos propusieron derretir la capa de hielo del Ártico”.

 

Curiosidades aparte, el hecho científico es que las mediciones terrestres y las realizadas por satélite no concuerdan. Según las mediciones por satélite no hay variaciones de temperatura en el último cuarto de siglo.
 
Otras curiosidades las encontraremos, por ejemplo al tratar sobre el mito de que en la Edad Media creían que la tierra era plana. Pues no, muy pocos eran los que afirmaban tal cosa: “Durante los primeros quince siglos de la era cristiana (solamente) cinco autores parecen haber negado la esfericidad de la Tierra, y unos cuantos más se mostraron ambiguos y poco interesados en el tema. Pero casi toda la opinión académica afirmaba la esfericidad de la Tierra, y en el siglo XV habían desaparecido todas las dudas al respecto”. El texto irá sorprendiendo al lector al proponerle nuevas perspectivas sobre el evolucionismo, la conveniencia de las centrales nucleares, lo que se esconde tras la explosión del sida, etc.
 
¿Por qué, entonces, se sostiene como verdades afirmaciones como mínimo dudosas? Como dijimos al principio, tras este entramado de pseudociencia hay intereses políticos e ideológicos. La desvelación de  esos secretos exige al lector leer el libro.
 

Guía políticamente incorrecta de la Ciencia
Tom Bethell

Traducción: Mario Lamberti
Ciudadela, 2006, 
220 páginas

 

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La estafa del calentamiento global

 

Thomas Sowell

 

El Channel Four británico ha producido un devastador documental titulado El gran timo del calentamiento global, que está disponible en Internet. Distinguidos científicos especializados en el clima y en ámbitos vinculados al mismo hablan en un lenguaje sencillo y presentan gráficos fácilmente comprensibles que ilustran la gilipollez que es la histeria actual a causa del calentamiento global.

Entre ellos hay científicos del MIT y otras universidades punteras de un buen número de países. Algunos son científicos cuyos nombres fueron exhibidos en algunas de las publicaciones sobre el calentamiento global que se están promocionando en los medios, pero que afirman claramente que ellos ni participaron en su redacción ni dieron aprobación alguna a que apareciera su nombre. Uno de ellos llegó a amenazar con una demanda a menos que su nombre fuera retirado.

Mientras que al público se le ha hecho creer que "todos" los científicos importantes comparten la histeria del calentamiento global y el programa político que va de la mano, en realidad los informes oficiales de Naciones Unidas o la Academia Nacional de Ciencias están escritos por burócratas, y después decorados con nombres de importantes científicos que fueron "consultados", pero cuyas conclusiones opuestas se ignoran.

No hay duda de que la tierra se está calentando, pero se ha calentado y enfriado antes, y no es tan cálido ahora como lo era hace unos siglos, antes de que hubiera ningún automóvil y antes de que se quemaran tantos combustibles fósiles como ahora. Ninguna de las calamidades que se predicen hoy que van ha suceder tuvieron lugar entonces.

El documental británico se adentra en algunos de los muchos factores que durante siglos han provocado que la tierra se caliente y enfríe, incluyendo los cambios en la actividad del Sol, a 150 millones de kilómetros de distancia y completamente fuera de la jurisdicción del protocolo de Kyoto. Según estos científicos del clima, la actividad humana tiene muy poco efecto sobre el clima en comparación con otros muchos factores, desde los volcanes hasta las nubes.

Estos climatólogos refutan de igual manera los modelos matemáticos que se han empleado para provocar la histeria del calentamiento global, pese a que los datos recogidos durante un periodo de tiempo que se remonta a siglos atrás contradicen esos modelos.

Más preocupante que ver lo fácilmente que público, medios y políticos han sido manipulados y actuar precipitadamente es descubrir la cantidad de esfuerzo que se ha dedicado a censurar a los científicos que se atreven a decir que el emperador va desnudo. Los profesores universitarios que se suben al tren del calentamiento global obtienen con mucha mayor probabilidad grandes becas de investigación que aquellos que expresan sus dudas, y en las universidades importantes la investigación es el sustento de una carrera académica.

El movimiento ecologista mundial está comprometido con la histeria del calentamiento global, algo que se nota especialmente en los campus universitarios, donde pueden hostigar a quienes les llevan la contraria. Uno de los científicos entrevistados en el documental británico recibió después amenazas de muerte. En política, hasta los republicanos parecen haber adoptado la postura de que, si no puedes derrotarlos, únete a ellos. Lo mismo han hecho las grandes empresas, que se han unido a la estampida. Lo único que esto consigue es que los cruzados verdes declaren continuamente que "todo el mundo" cree en el escenario del calentamiento global, a excepción de unos pocos "negacionistas" dispersos que son equiparados con los revisionistas del Holocausto.

La diferencia es que tenemos las pruebas más duras y dolorosas que puedan existir de que hubo un Holocausto. Pero, en cuanto al escenario del calentamiento global que está provocando tanta histeria, solamente tenemos la película de un político y unos modelos matemáticos cuyos resultados cambian drásticamente en cuanto modificas un par de las variables escogidas arbitrariamente para componerlos.

Nadie niega que las temperaturas sean alrededor de un grado superiores ahora que hace un siglo. Lo que niegan los climatólogos en el documental británico es que eso se pueda extrapolar sin cuidado al futuro, o que nos encaminemos a una catástrofe climática si no tomamos medidas drásticas que podrían causar una catástrofe económica.

El "calentamiento global" es simplemente la más reciente de una larga hilera de cruzadas histéricas a las que parecemos cada vez más susceptibles.

Thomas Sowell es doctor en Economía y escritor. Es especialista del Instituto Hoover.
© Creators Syndicate, Inc.
http://libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_36568.html 2007-03-23

 

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Se trata de toda la actividad humana desplegada a mejorar la condición del hombre, en cada dimensión: física, social, moral, cultural y espiritual. El verdadero desarrollo al que los Estados deben propender implica por tanto una serie de medidas sociales destinadas a asegurar un digno tenor de vida, la paz civil, la justicia social, el derecho a la instrucción y, sobretodo, la libertad de pensamiento y de religión. Norma del verdadero progreso, el desarrollo integral posee por tanto como criterio el bien de la persona. "El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Asimismo, cuanto llevan a cabo los hombres para lograr más justicia, mayor fraternidad y un más humano planteamiento en los problemas sociales, vale más que los progresos técnicos. Pues dichos progresos pueden ofrecer, como si dijéramos, el material para la promoción humana, pero por sí solos no pueden llevarla a cabo" (GS 35). En la Populorum progressio, Pablo VI, describiendo el desarrollo integral como un proceso de mayor humanización, citaba así los pasos a cumplir: "lograr ascender de la miseria a la posesión del necesario, la victoria sobre las plagas sociales, la adquisición de la cultura...El aumento en considerar la dignidad de los demás, la orientación hacia el espíritu de pobreza, la cooperación al bien común, la voluntad de paz. Más humanas aún: el reconocimiento, por el hombre, de los valores supremos y de Dios, fuente y fin de todos ellos. Más humanas, finalmente, y, sobre todo, la fe, don de Dios, acogido por la buena voluntad de los hombres, y la unidad en la caridad de Cristo, que a todos nos llama a participar, como hijos, en la vida del Dios viviente, Padre de todos los hombres" (PP 21). Esto equivale a la promoción de un "humanismo plenario", o sea "el desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres" (PP 42). "Un humanismo cerrado, insensible a los valores del espíritu y a Dios mismo, que es su fuente, podría aparentemente triunfar. Es indudable que el hombre puede organiza la tierra sin Dios: pero sin Dios, al fin y al cabo, no puede organizarla sino contra el hombre. Un humanismo exclusivo es un humanismo inhumano. Luego no hay verdadero humanismo si no tiende hacia el Absoluto por el reconocimiento de una vocación, que ofrece la idea de la vida humana. Lejos de ser la norma última de los valores, el hombre no se realiza a sí mismo sino cuando asciende sobre sí mismo, según la justa frase de Pascal: ´El hombre supera infinitamente al hombre´ " (PP 42), el verdadero desarrollo de la humanidad conduce por tanto al encuentro de la Fraternidad de los pueblos (PP 43-75) y se podrá entonces decir que es el nuevo nombre de la paz (PP 76-80).

 

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Progreso:

Se trata de la evolución y del crecimiento de los conocimientos, de las técnicas y de las capacidades del hombre. Criterio del verdadero progreso es el desarrollo integral de la persona. El progreso de la ciencia y de la técnica, que no tuviese cuenta del primado de la persona humana y su dignidad, contradiría el verdadero desarrollo: "Tanto la investigación científica de base como la investigación aplicada constituyen una expresión significativa del dominio del hombre sobre la creación. La ciencia y la técnica son recursos preciosos cuando son puestos al servicio del hombre y promueven su desarrollo integral en beneficio de todos; sin embargo, por sí solas no pueden indicar el sentido de la existencia y del progreso humano. La ciencia y la técnica están ordenadas al hombre, que les ha dado origen y crecimiento; tienen por tanto en la persona y en sus valores morales el sentido de su finalidad y la conciencia de sus límites" (CIC 2293). Al respecto se observará que es necesario protegerse tanto de un ingenuo optimismo sobre el progreso humano, cuanto de un pesimismo acerca de las capacidades destructoras que la moderna técnica ha puesto a disposición del género humano (armamentos, manipulaciones genéticas, diagnóstico prenatal...); más que nunca se impone una sana crítica del progreso que reconduzca al hombre a su justa colocación de "Dominador vicario de Dios" sobre la tierra (cf. Gn 1,26-28; 2,25). La señoría gozada por el hombre legítima la operosidad y la inventiva técnico-científica; su vicariedad con respecto a Dios lo salvaguarda de la tentación idólatra de omnipotencia. La tierra y la naturaleza han sido encomendadas al hombre por el Creador, para que las domine, las cultive y obtenga beneficio, pero no son un depósito de potencialidades que hay que aprovechar de manera insensata. El sano progreso tiene su justo medio entre el tecnicismo (que absolutiza el poder humano y reduce en materia bruta al mundo subhumano) y el ecologismo (que absolutiza la naturaleza y contesta la superioridad del hombre).

Notamos, en fin, que la idea misma de progreso debe mucho a la concepción teológica del tiempo, tomada de la noción bíblica de la Historia de la salvación. Pero el progreso es una realidad inmanente, aun cuando la esperanza escatológica es de orden trascendente y meta-histórico. "No obstante, la espera de una tierra nueva no debe debilitar, sino más bien avivar la preocupación de cultivar esta tierra, donde crece aquel cuerpo de la nueva familia humana, que puede ofrecer ya un cierto esbozo del siglo nuevo. Por ello, aunque hay que distinguir cuidadosamente progreso terreno del crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en la medida en que puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa mucho al reino de Dios" (GS 39 = CIC 1049).

 

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a?   

La Nueva Era implica una creencia fundamental en la perfectibilidad de la persona humana mediante una amplia variedad de técnicas y terapias (en contraposición con la idea cristiana de cooperación con la gracia divina). Existe una coincidencia de fondo con la idea de Nietzsche de que el cristianismo ha impedido la manifestación plena de la humanidad genuina. En este contexto, la perfección significa alcanzar la propia realización según un orden de valores que nosotros mismos creamos y que alcanzamos por nuestras propias fuerzas: de ahí que podamos hablar de un yo auto-creador. Desde esta óptica, hay más diferencia entre los humanos tal como son ahora y como serán cuando hayan realizado su potencial, que la que existe actualmente entre los humanos y los antropoides. 

Resulta útil distinguir entre el esoterismo, o búsqueda de conocimiento, y la magia, u ocultismo: esta última es un medio para obtener poder. Algunos grupos son a la vez esotéricos y ocultistas. En el centro del ocultismo hay una voluntad de poder basada en el sueño de volverse divino. Las técnicas de expansión de la mente tienen por objeto revelar a las personas su poder divino. Utilizando ese poder, preparan el camino para la Era de la Iluminación. Esta exaltación de la humanidad, cuya forma extrema es el satanismo, subvierte la correcta relación entre el Creador y la criatura. Satán se convierte en el símbolo de una rebelión contra las convenciones y las reglas, símbolo que con frecuencia adopta formas agresivas, egoístas y violentas. Algunos grupos evangélicos han manifestado su preocupación por la presencia subliminal de lo que consideran simbolismo satánico en algunas variedades de música rock, que ejercen una profunda influencia en los jóvenes. En cualquier caso, dista mucho del mensaje de paz y armonía que se encuentra en el Nuevo Testamento y con frecuencia es una de las consecuencias de la exaltación de la humanidad cuando implica la negación de un Dios trascendente.

 

Pero no se trata solamente de algo que afecte a los jóvenes. Los temas básicos de la cultura esotérica también están presentes en los ámbitos de la política, la educación y la legislación.37 Esto se aplica especialmente a la ecología. Su fuerte acentuación del biocentrismo niega la visión antropológica de la Biblia, según la cual el hombre es el centro del mundo por ser cualitativamente superior a las demás formas de vida natural. El ecologismo desempeña hoy un papel destacado en la legislación y en la educación, a pesar de que de este modo infravalora al ser humano. La misma matriz cultural esotérica puede hallarse en la teoría ideológica subyacente a la política de control de la natalidad y los experimentos de ingeniería genética, que parecen expresar el sueño humano de re-crearse a sí mismos. Se espera lograr este sueño descifrando el código genético, alterando las reglas naturales de la sexualidad y desafiando los límites de la muerte. 

 

En lo que podría llamarse un relato típico de la Nueva Era, las personas nacen con una chispa divina, en un sentido que recuerda el gnosticismo antiguo. Esta chispa las vincula a la unidad del Todo, por lo que son esencialmente divinas, si bien participan de la divinidad cósmica según distintos niveles de conciencia. Somos co-creadores y creamos nuestra propia realidad. Muchos autores de la Nueva Era sostienen que somos nosotros quienes elegimos las circunstancias de nuestra vidas (incluso nuestra propia enfermedad y nuestra propia salud). En esta visión, cada individuo es considerado fuente creadora del universo. Pero necesitamos hacer un viaje para comprender plenamente dónde encajamos dentro de la unidad del cosmos. El viaje es la psicoterapia y el reconocimiento de la conciencia universal, la salvación. No existe el pecado; sólo hay conocimiento imperfecto. La identidad de cada ser humano se diluye en el ser universal y en el proceso de sucesivas encarnaciones. Los hombres están sometidos al influjo determinante de las estrellas, pero pueden abrirse a la divinidad que vive en su interior, en una búsqueda continua (mediante las técnicas apropiadas) de una armonía cada vez mayor entre el yo y la energía cósmica divina. No se necesita Revelación o Salvación alguna que lleguen a las personas desde fuera de ellas mismas, sino sencillamente experimentar la salvación escondida en el propio interior (auto-salvación), dominando las técnicas psicofísicas que conducen a la iluminación definitiva. 

Algunas etapas del camino hasta la auto-redención son preparatorias (la meditación, la armonía corporal, la liberación de energías de auto-sanación). Son el punto de partida para procesos de espiritualización, perfección e iluminación que ayudan a las personas a adquirir mayor autocontrol y una concentración psíquica en la « transformación » del yo individual en « conciencia cósmica ». El destino de la persona humana es una serie de encarnaciones sucesivas del alma en cuerpos distintos. Esto se entiende no como el ciclo de samsara, en el sentido de purificación como castigo, sino como una ascensión gradual hacia el desarrollo perfecto del propio potencial. 

La psicología se utiliza para explicar la expansión de la mente como experiencia « mística ». El yoga, el zen, la meditación trascendental y los ejercicios tántricos conducen a una experiencia de plenitud del yo o iluminación. Se cree que las « experiencias cumbre » (volver a vivir el propio nacimiento, viajar hasta las puertas de la muerte, el biofeedback, la danza e incluso las drogas, cualquier cosa que pueda provocar un estado de conciencia alterado) conducen a la unidad y a la iluminación. Como sólo hay una Mente, algunas personas pueden ser canales, cauces para los seres superiores. Cada parte de este único ser universal está en contacto con todas las demás partes. El enfoque clásico de la Nueva Era es la psicología transpersonal, cuyos conceptos básicos son la Mente Universal, el Yo Superior, el inconsciente colectivo y personal y el ego individual. El Ser Superior es nuestra identidad real, un puente entre Dios como Mente divina y la humanidad. El desarrollo espiritual consiste en el contacto con el Ser Superior, que supera todas las formas de dualismo entre el sujeto y el objeto, la vida y la muerte, la psique y el soma, el yo y los aspectos fragmentarios de ese mismo yo. Nuestra personalidad limitada es como una sombra o un sueño creados por el yo real. El Ser Superior contiene los recuerdos de las (re-)encarnaciones anteriores. 

 

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La ecología, que nació como nombre y como mensaje cultural hace más de un siglo, ha conquistado rápidamente la atención de los estudiosos, suscitando un creciente interés interdisciplinar por parte de biólogos, médicos, economistas, filósofos y políticos. Se trata del estudio de la relación entre los organismos vivos y su ambiente, en particular entre el hombre y todo su entorno. En efecto, tanto el ambiente animado como el inanimado tienen una influencia decisiva en la salud del hombre, asunto sobre el que estáis reflexionando en vuestro congreso.


2. La relación entre el hombre y el ambiente ha caracterizado las diversas fases de la civilización humana, desde la cultura primitiva: en la fase agrícola, en la fase industrial y en la fase tecnológica. La época moderna ha experimentado la creciente capacidad de intervención transformadora del hombre.

El aspecto de conquista y explotación de los recursos ha llegado a predominar y a extenderse, y amenaza hoy la misma capacidad de acogida del ambiente: el ambiente como «recurso» pone en peligro el ambiente como «casa». A causa de los poderosos medios de transformación que brinda la civilización tecnológica, a veces parece que el equilibrio hombre-ambiente ha alcanzado un punto crítico.


3. En la antigüedad, el hombre consideraba el ambiente donde vivía con sentimientos ambivalentes y cambiantes, unas veces de admiración y veneración, y otras de temor ante un mundo aparentemente amenazador.

La Revelación bíblica ha aportado a la concepción del cosmos el mensaje iluminador y pacificador de la creación, según el cual las realidades mundanas son buenas porque Dios las ha querido por su amor al hombre.

Al mismo tiempo, la antropología bíblica ha considerado al hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, como criatura capaz de trascender la realidad mundana en virtud de su espiritualidad y, por tanto, como custodio responsable del ambiente en el que vive. Se lo ofrece el Creador como casa y como recurso.


4. Es evidente la consecuencia que se sigue de esta doctrina: la relación que el hombre tiene con Dios determina la relación del hombre con sus semejantes y con su ambiente. Por eso, la cultura cristiana ha reconocido siempre en las criaturas que rodean al hombre otros tantos dones de Dios que se han de cultivar y custodiar con sentido de gratitud hacia el Creador. En particular, la espiritualidad benedictina y la franciscana han testimoniado esta especie de parentesco del hombre con el medio ambiente, alimentando en él una actitud de respeto a toda realidad del mundo que lo rodea.

En la edad moderna secularizada se asiste al nacimiento de una doble tentación: una concepción del saber ya no entendido como sabiduría y contemplación, sino como poder sobre la naturaleza, que consiguientemente se considera objeto de conquista. La otra tentación es la explotación desenfrenada de los recursos, bajo el impulso de la búsqueda ilimitada de beneficios, según la mentalidad propia de las sociedades modernas de tipo capitalista. Así, el ambiente se ha convertido con frecuencia en una presa, en beneficio de algunos fuertes grupos industriales y en perjuicio de la humanidad en su conjunto, con el consiguiente daño para el equilibrio del ecosistema, de la salud de los habitantes y de las generaciones futuras.


5. Hoy asistimos, a menudo, al despliegue de posiciones opuestas y exasperadas: por una parte, basándose en que los recursos ambientales pueden agotarse o llegar a ser insuficientes, se pide la represión de la natalidad, especialmente respecto a los pueblos pobres y en vías de desarrollo. Por otra, en nombre de una concepción inspirada en el ecocentrismo y el biocentrismo, se propone eliminar la diferencia ontológica y axiológica entre el hombre y los demás seres vivos, considerando la biosfera como una unidad biótica de valor indiferenciado. Así, se elimina la responsabilidad superior del hombre en favor de una consideración igualitaria de la «dignidad» de todos los seres vivos.

Pero el equilibrio del ecosistema y la defensa de la salubridad del ambiente necesitan, precisamente, la responsabilidad del hombre, una responsabilidad que debe estar abierta a las nuevas formas de solidaridad. Se necesita una solidaridad abierta y comprensiva con todos los hombres y todos los pueblos, una solidaridad fundada en el respeto a la vida y en la promoción de recursos suficientes para los más pobres y para las generaciones futuras.

La humanidad de hoy, si logra conjugar las nuevas capacidades científicas con una fuerte dimensión ética, ciertamente será capaz de promover el ambiente como casa y como recurso, en favor del hombre y de todos los hombres; de eliminar los factores de contaminación; y de asegurar condiciones adecuadas de higiene y salud tanto para pequeños grupos como para grandes asentamientos humanos.

La tecnología que contamina, también puede descontaminar; la producción que acumula, también puede distribuir equitativamente, a condición de que prevalezca la ética del respeto a la vida, a la dignidad del hombre y a los derechos de las generaciones humanas presentes y futuras.


6. Todo esto necesita puntos firmes de referencia e inspiración: la conciencia clara de la creación como obra de la sabiduría providente de Dios, y la conciencia de la dignidad y responsabilidad del hombre en el designio de la creación.

Mirando el rostro de Dios, el hombre puede iluminar la faz de la tierra y asegurar, con su compromiso ético, la hospitalidad ambiental para el hombre de hoy y del futuro.

En el Mensaje para la Jornada mundial de la paz de 1990 recordé que «el signo más profundo y grave de las implicaciones morales, inherentes a la cuestión ecológica, es la falta de respeto a la vida, como se ve en muchos comportamientos contaminantes» (n. 7: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 10 de diciembre de 1989, p. 11).

La defensa de la vida y la consiguiente promoción de la salud, especialmente de las poblaciones más pobres y en vías de desarrollo, será, al mismo tiempo, la medida y el criterio de fondo del horizonte ecológico a nivel regional y mundial.

Que el Señor os ilumine y asista en vuestro compromiso en favor de la conservación de la salubridad del ambiente. A su bondad de Padre, rico en amor a cada una de sus criaturas, encomiendo vuestros esfuerzos y, en su nombre, os bendigo a todos. 03.1997

 

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Chile - 2006.IX.13

 

El compromiso por evitar la catástrofe ecológica

 

1. En el himno de alabanza que acabamos de proclamar (Sal 148, 1-5), el Salmista convoca a todas las criaturas, llamándolas por su nombre. En las alturas se asoman ángeles, sol, luna, estrellas y cielos; en la tierra se mueven veintidós criaturas, tantas cuantas son las letras del alfabeto hebreo, para indicar plenitud y totalidad. El fiel es como "el pastor del ser", es decir, aquel que conduce a Dios todos los seres, invitándolos a entonar un "aleluya" de alabanza. El salmo nos introduce en una especie de templo cósmico que tiene por ábside los cielos y por naves las regiones del mundo, y en cuyo interior canta a Dios el coro de las criaturas.

Esta visión podría ser, por un lado, la representación de un paraíso perdido y, por otro, la del paraíso prometido. Por eso el horizonte de un universo paradisíaco, que el Génesis coloca en el origen mismo del mundo (c. 2), Isaías (c. 11) y el Apocalipsis (cc. 21-22) lo sitúan al final de la historia. Se ve así que la armonía del hombre con su semejante, con la creación y con Dios es el proyecto que el Creador persigue. Dicho proyecto ha sido y es alterado continuamente por el pecado humano, que se inspira en un plan alternativo, representado en el libro mismo del Génesis (cc. 3-11), en el que se describe la consolidación de una progresiva tensión conflictiva con Dios, con el semejante e incluso con la naturaleza.

2. El contraste entre los dos proyectos emerge nítidamente en la vocación a la que la humanidad está llamada, según la Biblia, y en las consecuencias provocadas por su infidelidad a esa llamada.
La criatura humana recibe una misión de gobierno sobre la creación para hacer brillar todas sus potencialidades. Es una delegación que el Rey divino le atribuye en los orígenes mismos de la creación, cuando el hombre y la mujer, que son "imagen de Dios" (Gn 1, 27), reciben la orden de ser fecundos, multiplicarse, llenar la tierra, someterla y dominar los peces del mar, las aves del cielo y todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra (cf. Gn 1, 28). San Gregorio de Nisa, uno de los tres grandes Padres capadocios, comentaba:  "Dios creó al hombre de modo tal que pudiera desempeñar su función de rey de la tierra (...). El hombre fue creado a imagen de Aquel que gobierna el universo. Todo demuestra que, desde el principio, su naturaleza está marcada por la realeza (...). Él es la imagen viva que participa con su dignidad en la perfección del modelo divino" (De hominis opificio, 4:  PG 44, 136).

3. Sin embargo el señorío del hombre no es "absoluto, sino ministerial, reflejo real del señorío único e infinito de Dios. Por eso, el hombre debe vivirlo con sabiduría y amor, participando de la sabiduría y del amor inconmensurables de Dios" (Evangelium vitae, 52:  L´Osservatore romano, edición en lengua española, 31 de marzo de 1995, p. 12). En el lenguaje bíblico "dar el nombre" a las criaturas (cf. Gn 2, 19-20) es el signo de esta misión de conocimiento y de transformación de la realidad creada. Es la misión no de un dueño absoluto e incensurable, sino de un administrador del reino de Dios, llamado a continuar la obra del Creador, una obra de vida y de paz. Su tarea, definida en el libro de la Sabiduría, es la de gobernar "el mundo con santidad y justicia" (Sb 9, 3).

Por desgracia, si la mirada recorre las regiones de nuestro planeta, enseguida nos damos cuenta de que la humanidad ha defraudado las expectativas divinas. Sobre todo en nuestro tiempo, el hombre ha devastado sin vacilación llanuras y valles boscosos, ha contaminado las aguas, ha deformado el hábitat de la tierra, ha hecho irrespirable el aire, ha alterado los sistemas hidro-geológicos y atmosféricos, ha desertizado espacios verdes, ha realizado  formas de industrialización salvaje, humillando -con  una  imagen de Dante Alighieri (Paraíso, XXII, 151)- el "jardín" que es la tierra, nuestra morada.

4. Es preciso, pues, estimular y sostener la "conversión ecológica", que en estos últimos decenios ha hecho a la humanidad más sensible respecto a la catástrofe hacia la cual se estaba encaminando. El hombre no es ya "ministro" del Creador. Pero, autónomo déspota, está comprendiendo que debe finalmente detenerse ante el abismo. "También se debe considerar positivamente una mayor atención a la calidad de vida y a la ecología, que se registra sobre todo en las sociedades más desarrolladas, en las que las expectativas de las personas no se centran tanto en los problemas de la supervivencia cuanto más bien en la búsqueda de una mejora global de las condiciones de vida" (Evangelium vitae, 27:  L´Osservatore romano, edición en lengua española, 31 de marzo de 1995, p. 8). Por consiguiente, no está en juego sólo una ecología "física", atenta a tutelar el hábitat de los diversos seres vivos, sino también una ecología "humana", que haga más digna la existencia de las criaturas, protegiendo el bien radical de la vida en todas sus manifestaciones y preparando a las futuras generaciones un ambiente que se acerque más al proyecto del Creador.

5. Los hombres y mujeres, en esta nueva armonía con la naturaleza y consigo mismos, vuelven a pasear por el jardín de la creación, tratando de hacer que los bienes de la tierra estén disponibles para todos y no sólo para algunos privilegiados, precisamente como sugería el jubileo bíblico (cf. Lv 25, 8-13. 23). En medio de estas maravillas descubrimos la voz del Creador, transmitida por el cielo y la tierra, por el día y la noche:  un lenguaje "sin palabras de las que se oiga el sonido", capaz de cruzar todas las fronteras (cf. Sal 19, 2-5).

El libro de la Sabiduría, evocado por san Pablo, celebra esta presencia de Dios en el universo recordando que "de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor" (Sb 13, 5; cf. Rm 1, 20). Es lo que canta también la tradición judía de los Chassidim:  "Dondequiera que yo vaya, Tú! ¡Dondequiera que yo esté, Tú..., dondequiera me vuelva, en cualquier parte que admire, sólo Tú, de nuevo Tú, siempre Tú" (M. Buber, I racconti dei Chassidim, Milán 1979, p. 256). 17..I.2001

 

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«El cosmos creado ha sido

confiado por Dios al ser humano»


En un libro sagrado, muy querido para millones de creyentes, se lee que, en el comienzo de los tiempos, Dios creó el universo en todos sus maravillosos aspectos: el cielo, la tierra, el mar y, al final, creó al hombre como rey de este cosmos, confiándolo a sus cuidados. Es la narración del Génesis.

La visión de la Iglesia católica, y de la Santa Sede en particular, sobre los problemas que se debaten aquí, se inspira en esas páginas de la Biblia. Permítanme que, por un breve momento, recordemos estas páginas que pertenecen al patrimonio de la humanidad. Ellas nos dicen que el cosmos creado ha sido confiado por Dios al ser humano, que ocupa un lugar central en el mundo, para que lo gobierne con sabiduría y responsabilidad, respetando el orden que Dios ha establecido en su creación (cf. Juan Pablo II Discurso a la Pontificia Academia de las ciencias, 22 de noviembre de 1991, n. 6). A la luz de esta profunda convicción podemos hacer algunas reflexiones.

1. Crisis ecológica y crisis moral

La crisis ecológica contemporánea es un aspecto preocupante de una más profunda crisis moral y es efecto de una equivocada concepción de un desarrollo desmedido que no tiene en cuenta el ambiente natural, sus límites, sus leyes y su armonía, especialmente en cuanto se refiere al uso-abuso del progreso científico-tecnológico. La tierra sufre a causa del egoísmo del hombre.

2. El destino universal de los bienes de la tierra

«Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos, de modo que los bienes creados deben llegar a todos de forma justa, según la regla de la justicia, inseparable de la caridad» (concilio ecuménico Vaticano II, constitución pastoral Gaudium et spes sobre la Iglesia en el mundo de hoy, 69). Nace de aquí el deber de una solidaridad entre todos que abrace a todos, así como una cooperación para el desarrollo que dé prioridad a los pueblos menos favorecidos (cf. Juan Pablo II, encíclica Sollicitudo rei socialis, 45).

3. El deber de la solidaridad

Se han revelado proféticas las palabras del Papa Pablo VI: «Los pueblos hambrientos interpelan, con acento dramático, a los pueblos opulentos» (Pablo VI, encíclica Populorum progressio, 3). Es evidente la creciente, moralmente inadmisible e injusta, disparidad entre el Norte del planeta, cada vez más rico, y el Sur, cada vez más pobre. A «las indudables, graves omisiones por parte de las mismas naciones en vías de desarrollo, y especialmente por parte de los que detentan su poder económico y político» (Juan Pablo II, Sollicitudo rei socialis, 16), se añaden las «formas de aislamiento creciente y egoísta» por parte de los países más desarrollados y el «ignorar por motivos discutibles su deber de cooperación para aliviar la miseria de los pueblos» (Juan Pablo II, Sollicitudo rei socialis, 23).

4. Un examen de conciencia frente a los países pobres

Es necesario que la humanidad descubra sus comunes raíces, y que a partir de la conciencia de que todos los hombres son hermanos brote un esfuerzo de imaginación para poner en práctica la solidaridad. «Se debe considerar como normal el que un país desarrollado consagre una parte de su producción a satisfacer las necesidades de los países en vías de desarrollo» (Pablo VI, encíclica Populorum progressio, 48). Ya en los primeros siglos de la era cristiana se decía: «Alimenta al que muere de hambre, porque, si no lo alimentas, lo matas» (cf. Gratiani, Decretum c. 21 dist. 86: ed. Friedberg, I 302; cf. Gaudium et spes, 69). No se obtendrá el justo equilibrio ecológico si no se afrontan directamente las formas estructurales de pobreza existentes en el mundo (Juan Pablo II, Mensaje para la jornada mundial de la paz de 1990, «Paz con Dios creador, paz con toda la creación», n. 11) y si las sociedades ricas no revisan seriamente su estilo de vida hedonista y consumista.

5. El problema demográfico y sus soluciones justas

A nadie se esconden tampoco los problemas que podría originar un crecimiento desmesurado de la población mundial. «La Iglesia es consciente de la complejidad del problema... Pero al proponer que se tomen medidas, la urgencia no debe inducir a errores: la aplicación de métodos que no están en sintonía con la verdadera naturaleza del hombre termina, en efecto, por provocar daños dramáticos... que dañan especialmente a los estratos más pobres y débiles, sumando una injusticia a otra» (Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las ciencias, 22 de noviembre de 1991, nn. 4 y 6). No es moralmente justificable la actitud de aquella parte del mundo que, mientras pone de relieve los derechos humanos, pretende pisotear los de aquellas personas que se encuentran en situaciones menos privilegiadas, determinando, con una «dictadura devastadora» (Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las ciencias, 22 de noviembre de 1991, n. 6), cuántos hijos pueden o no tener, con la amenaza de someter a esa voluntad las ayudas destinadas al desarrollo.

6. La ayuda a los más pobres

La relación entre pobreza y altas tasas de crecimiento demográfico requiere ciertamente una atención adecuada. En todo caso, «es necesario ayudar a los pobres —a quienes la tierra ha sido confiada como a los demás— a superar su pobreza» (cf. Juan Pablo II, Mensaje para la jornada mundial de la paz de 1990, «Paz con Dios creador, paz con toda la creación», n. 11). Ello exige afrontar las formas estructurales de pobreza, asegurando empleo, educación y asistencia primaria a la salud de la madre y de los hijos, con una especial preocupación por vencer la mortalidad infantil.

La tierra y sus riquezas son suficientes si la humanidad aprende a compartirlas en vez de derrocharlas entre unos pocos. Por otra parte, es obvio que la contaminación ambiental y los riesgos al ecosistema no provienen primariamente de las zonas más pobladas del planeta (cf. Juan Pablo II, Discurso a la Pontificia Academia de las ciencias, 22 de noviembre de 1991, n. 4).

7. Por una auténtica ecología

Mientras se concluyen los trabajos de esta gran asamblea mundial debemos recordar que somos solamente administradores del patrimonio común del planeta. La dignidad del hombre de ser la única criatura de este mundo capaz de preocuparse por las diversas especies, por el ambiente que le rodea y por sus hermanos, debe conducirle no sólo a proteger el equilibrio global de la tierra sino a «salvaguardar las condiciones morales de una auténtica “ecología humana”» (cf. Juan Pablo II, encíclica Centesimus annus, 38), así como de una «ecología social». «No sólo la tierra ha sido dada por Dios al hombre —afirma el Papa Juan Pablo II—, incluso el hombre es para sí mismo un don de Dios y, por tanto, debe respetar la estructura natural y moral de la que ha sido dotado» (cf. Juan Pablo II, encíclica Centesimus annus, 38). 1992

 

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Existe, además, otro elemento que condiciona el futuro de las áreas rurales y que atañe a la responsabilidad de las generaciones actuales con respecto a la conservación y protección de la naturaleza y de sus recursos, así como de los diversos ecosistemas que pertenecen al mundo rural (agrícola, forestal, fáunico, hídrico, atmosférico). Muchas veces la falta de una relación correcta entre la tierra y quien la cultiva, la incertidumbre relacionada con el título de propiedad o con las posesiones, y la imposibilidad de acceder al crédito, así como otras situaciones que afectan a los pequeños agricultores, son la causa de una excesiva explotación de los recursos naturales con el único objetivo de la rentabilidad inmediata. Y todo esto en detrimento de una fertilidad duradera de las tierras, del respeto de los ciclos de las estaciones y, por tanto, de una conservación de las superficies cultivables para uso de las generaciones futuras.

Sin embargo, la experiencia madurada hasta ahora muestra que el único criterio de sostenimiento ambiental, puesto en el centro de las estrategias de desarrollo durante los últimos decenios, no podrá constituir una respuesta eficaz si no se funda en una auténtica ecología humana que, apelando a la responsabilidad del ser humano consigo mismo, con el prójimo, con la creación y con el Creador, sea capaz de reconocer que "El hombre es, ante todo, un ser que busca la verdad y se esfuerza por vivirla y profundizarla en un diálogo continuo que implica a las generaciones pasadas y futuras" (Centesimus annus, 49; cf. también n. 38).

4. "La primera estructura fundamental a favor de la "ecología humana" es la familia, en cuyo seno el hombre recibe las primeras nociones, determinantes, sobre la verdad y el bien; aprende qué quiere decir amar y ser amado, y por consiguiente qué quiere decir en concreto ser una persona" (ib., 39). También en las áreas rurales, una arraigada y sana concepción de las relaciones humanas comprende la importancia de la familia:  en efecto, la familia rural está "llamada a gestionar con su trabajo la pequeña empresa familiar, pero también a transmitir la idea de relaciones basadas en el intercambio de conocimientos recíprocos, valores, ayuda pronta y respeto" (Discurso del cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, con ocasión de las celebraciones del LX aniversario de la FAO, Roma, 17 de octubre de 2005, n. 4:  L´Osservatore Romano, edición en lengua española, 28 de octubre de 2005, p. 6). Esto significa que si la familia encuentra obstáculos, o ya no está en condiciones de cumplir su función, la comunidad rural en su conjunto sufre consecuencias graves y penosas:  es lo que sucede cuando la concepción del matrimonio y de la vida familiar se separa del orden de los valores que son propios de ellos, o cuando en las relaciones del núcleo familiar se insinúan o prevalecen consideraciones de carácter egoísta, hedonista o, más simplemente, materialista.

Así pues, una aplicación correcta de esta realidad a las exigencias del desarrollo rural exige reconocer que la familia, como los demás grupos y agregaciones sociales primarios, precede al aparato institucional estatal y ha de ser debidamente respetada y valorada en su esencia y en su organización de los regímenes de propiedad, de la actividad productiva y del uso de las técnicas de trabajo.

Al examinar la imagen que una auténtica realidad de familia puede imprimir en el orden social, encontramos una aplicación del principio de subsidiariedad que hoy también la comunidad internacional considera un instrumento regulador de toda relación y que, por tanto, contribuye a la definición de las formas institucionales y de las leyes económicas. A través de una correcta subsidiariedad, los mismos poderes públicos, desde el nivel local hasta la más amplia dimensión internacional, pueden contribuir realmente al desarrollo de las áreas rurales, preocupándose al mismo tiempo por el bien común, pero sabiendo que esto sólo podrá realizarse si se presta atención de modo proporcionalmente más intenso a cuantos se encuentran en situación de mayor necesidad. En este sentido, los campesinos sin tierra y los pequeños agricultores son los primeros a quienes se debe prestar atención en el marco de programas orgánicos de cooperación, funcionales, en los que ha de participar también la sociedad civil local, para garantizar un desarrollo concreto que valore su misma realidad social, cultural, religiosa, económica e institucional.2006

 

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Es verdad que el mundo en el que vivimos es al mismo tiempo grande y frágil, excelso pero a veces desorientado? ¿Se trata de un mundo avanzado en unos aspectos pero retrógrado en tantos otros? Y sin embargo, este mundo -nuestro mundo- tiene necesidad de Cristo, Señor de la historia, que ilumina el misterio del hombre y con su Evangelio lo guía en la búsqueda de soluciones a los principales problemas de nuestro tiempo (cf. Gaudium et spes, 10).

Porque algunos poderosos volvieron sus espaldas a Cristo, este siglo que concluye asiste impotente a la muerte por hambre de millones de seres humanos, aunque paradójicamente aumenta la producción agrícola e industrial; renuncia a promover los valores morales, corroídos progresivamente por fenómenos como la droga, la corrupción, el consumismo desenfrenado o el difundido hedonismo; contempla inerme el creciente abismo entre países pobres y endeudados y otros fuertes y opulentos; sigue ignorando la perversión intrínseca y las terribles consecuencias de la "cultura de la muerte"; promueve la ecología, pero ignora que las raíces profundas de todo atentado a la naturaleza son el desorden moral y el desprecio del hombre por el hombre.

 

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Filosofía socrática - Tiempos de sofistas: En tiempos de argumentaciones sofísticas y predominio de la retórica y el halago a las masas sobre la verdad (acaso lo sean todos los tiempos), nada tan pertinente como volver al viejo sabio que nada sabía, a Sócrates, a la meditación sobre su vida y muerte. Especialmente, a la imperecedera Defensa que escribió Platón. La filosofía no sólo es necesaria para la vida, sino que es la verdadera vida, la vida correcta. Y puede aprenderse. Ella convierte todo en pregunta, pero niega que los muchos, en cuanto muchos, piensen. Busca ante todo la excelencia. ¿Hay entendidos en la excelencia humana, como los hay en las demás artes? La filosofía es la tensión (no la improbable posesión) hacia la Sabiduría absoluta. Al fin, Sócrates nos revela la existencia de dos morales, dos formas de vida, incluso dos políticas: una busca halagar a los muchos; la otra, obrar siempre bien. Y ya sabemos cuál fue la opción y el destino de Sócrates, magistralmente expuestos por Miguel García-Baró. El pensar es una tarea moral, santa. Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA – 2005.

 

El camino mas corto y seguro para vivir con honor en este mundo es ser en realidad lo que aparentamos. Todas las virtudes humanas se incrementan y fortalecen. SOCRATES.

 

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Autenticidad. La palabra "autenticidad" es una palabra evidentemente de origen helénico – y en griego, otra palabra es estlom. Estlom es una palabra que ha quedado confinada a la lengua: es interesante porque actualmente la palabra está ocupada, diríamos, por la idea de etimología. La etimología es el origen verdadero de las palabras; es naturalmente lo que muestra de dónde proceden las palabras que se usan en una lengua determinada, en el presente. Pero originariamente no es solamente esto: hay textos remotísimos, incluso homéricos, en que aparece la palabra estlom como "lo verdadero". Hace ya muchísimos años, yo encontré unos textos en Hesíodo, en la Teogonía de Hesíodo, en la cual se hace una contraposición: las musas dicen: sabemos decir cosas falsas, pero también cuando queremos podemos decir cosas verdaderas. Y en Homero se habla de palabras falsas semejantes a las verdaderas. Y más: alguna vez he dicho que la ontología se podría llamar etimología; sería el logos, la ciencia, de lo auténtico, de lo verdaderamente auténtico. Pero, claro, la palabra ya está ocupada por la lingüística y no podemos usarla más que, diríamos un poco entre comillas y para explicar simplemente su origen.

 

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En pocas palabras: si Cristo fundó una Iglesia y el diablo la corrompió y luego tuvo que venir Lutero para "reformarla"; ¿Qué papel hace Cristo prometiendo una Iglesia invencible? Y si eso fuera posible; ¿Cuál de las miles de divisiones del protestantismo heredó el "Espíritu de Verdad" del que Cristo habla y que promete con tanta certeza.

 

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No dominio, sino servicio «gratuito» es la jerarquía en la santa Iglesia Católica, apostólica «fundada por Cristo Jesús»; con sede romana desde Pedro muerto mártir bajo Nerón, crucificado cabeza abajo y Pablo decapitado, ambos en Roma.

 

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Es oportuno hacer notar a los lectores que los que se oponen a la infalibilidad papal tienen en general la idea de que es una infalibilidad cuasi-divina. No es así, la infalibilidad que esta doctrina reclama, es muy limitada y NO incluye la posibilidad de revelar NUEVAS doctrinas, tan solo de ampliar el entendimiento del depósito apostólico de la fe. [Es el progreso de la verdad que Cristo prometió a su Iglesia con el Paráclito]

Lo anterior es una gran verdad: Se niega un dogma por que, o se entiende mal o se desconoce por completo.

He aquí como el Sagrado Concilio Vaticano I, en la sesión IV, Constitución Dogmática Pastor aeternus, capítulo 4, define, bajo inspiración del Espíritu Santo, el dogma:
Por esto, adhiriéndonos fielmente a la tradición recibida de los inicios de la fe cristiana, para gloria de Dios nuestro salvador, exaltación de la religión católica y salvación del pueblo cristiano, con la aprobación del Sagrado Concilio, enseñamos y definimos como dogma divinamente revelado que:

"Así el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no de manera que ellos pudieran, por revelación suya, dar a conocer alguna nueva doctrina, sino que, por asistencia suya, ellos pudieran guardar santamente y exponer fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el depósito de la fe....


El ‘Romano Pontífice*, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformables. De esta manera si alguno, no lo permita Dios, tiene la temeridad de contradecir esta nuestra definición: sea anatema."

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* Obispo primus inter-pares’

 

La intervención del carisma de infalibilidad se da sólo en circunstancias concretas. Según la definición del Concilio Vaticano I, la tarea del Papa no es manifestar nuevas doctrinas, sino conservar, exponer y defender lo que ya está contenido, si bien de manera implícita, en las verdades reveladas, objeto de fe. Y la Revelación se cumplió con la muerte del último apóstol. En esta exposición fiel de la fe de los apóstoles, la asistencia del Espíritu Santo es absoluta y garantiza la infalibilidad de las definiciones. El Papa no declara infalibles sus ideas u opiniones personales. Hay definiciones infalibles sólo en materia de fe y de moral. Si, por ejemplo, el Papa hace un diagnóstico sobre un problema que atañe a la cultura o a la política, la infalibilidad, por supuesto, no tiene nada que ver. En el mudable flujo de las circunstancias históricas, una decisión que puede parecer oportuna, algún tiempo después quizá puede dejar de serlo. Algunos deducen que la Iglesia se contradice. Pero la mayor parte de las veces se ve el deseo de los pastores de descifrar eso que también La Pira, después del Papa Juan y el Concilio, llamaba los signos de los tiempos.

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El cristiano se identifica [debería] por completo, en la pobreza y fragilidad, con las mismas actitudes y sentimientos de la Virgen María en el Magnificat, y con las de aquel salmo que dice: «No pretendo grandezas que me superan, acallo y modero mis deseos como un niño recién amamantado en brazos de su madre».

 

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Como le corresponde a un auténtico cristiano, debe trabajar sirviendo a la fe en Jesucristo, que entraña siempre unidad, integración y vertebración entre los hombres, amor como base de la convivencia entre las gentes y los pueblos. Difundiendo la verdad que nos hace libres y se realiza en el amor; defendiendo al hombre y sus derechos fundamentales; denunciando la injusticia y el fanatismo, pero convencido que Dios es amor y que todo hombre es hijo de ese mismo Dios. En esa razón no entran los ingredientes nihilistas, neomarxistas, laicistas y relativistas.MMVI

 

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Pájaro indiano-nueva especie descubierta en el nord-este del India. 2006-09-12

UCCELLINO INDIANO Una nuova specie di uccello è stata scoperta nel nordest dell´India. L´animale, lungo circa 20 cm, è stato avvistato a maggio nella zona dell´Eaglenest Wildlife Sanctuary, nello Stato di Arunachal Pradesh, zona famosa tra gli ornitologi di tutto il mondo. Il suo nome, «Bugun Liocichla», scientificamente conosciuto come «Liocichla bugunorum», deriva dal nome di una tribù della regione. L´eccezionale scoperta è stata fatta da un astronomo indiano appassionato birdwatcher, Ramana Athreya che, dopo aver avvistato due Bugun Liocichlas e dopo averli attentamente esaminati, ha deciso di lasciarli liberi: «Ho pensato che gli animali erano troppo rari perché uno di loro fosse ucciso» ha dichiarato. Athreya, comunque, ha fatto fotografie e ne ha registrato il canto. «Con le moderne tecnologie - ha detto - ho potuto raccogliere tutto quello che serviva per confermare che si tratta di una nuova specie» (Reuters / Ramana Athreya)

 

 «Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. [...] Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre».

En el pasaje del Evangelizo de este domingo Jesús corta de raíz la tendencia a dar más importancia a los gestos y a los ritos exteriores que a las disposiciones del corazón, el deseo de aparentar que se es -más que de serlo- bueno. En resumen, la hipocresía y el formalismo.

Pero podemos sacar hoy de esta página del Evangelio una enseñanza de orden no sólo individual, sino también social y colectivo. La distorsión que Jesús denunciaba de dar más importancia a la limpieza exterior que a la pureza del corazón se reproduce hoy a escala mundial. Hay muchísima preocupación por la contaminación exterior y física de la atmósfera, del agua, por el agujero en el ozono; en cambio silencio casi absoluto sobre la contaminación interior y moral. Nos indignamos al ver imágenes de pájaros marinos que salen de aguas contaminadas por manchas de petróleo, cubiertos de alquitrán e incapaces de volar, pero no hacemos lo mismo por nuestros niños, precozmente viciados y apagados a causa del manto de malicia que ya se extiende sobre cada aspecto de la vida.

Que quede bien claro: no se trata de oponer entre sí los dos tipos de contaminación. La lucha contra la contaminación física y el cuidado de la higiene es una señal de progreso y de civilización al que no se puede renunciar a ningún precio. Jesús no dijo, en aquella ocasión, que no había que lavarse las manos o los jarros y todo lo demás; dijo que esto, por sí solo, no basta; no va a la raíz del mal.

Jesús lanza entonces el programa de una ecología del corazón. Tomemos alguna de las cosas «contaminantes» enumeradas por Jesús, la calumnia con el vicio a ella emparentado de decir maldades a costa del prójimo. ¿Queremos hacer de verdad una labor de saneamiento del corazón? Emprendamos un lucha sin cuartel contra nuestra costumbre de descender a los chismes, de hacer críticas, de participar en murmuraciones contra personas ausentes, de lanzar juicios a la ligera. Esto es un veneno dificilísimo de neutralizar, una vez difundido.

Una vez una mujer fue a confesarse con San Felipe Neri acusándose de haber hablado mal de algunas personas. El santo la absolvió, pero le puso una extraña penitencia. Le dijo que fuera a casa, tomara una gallina y volviera adonde él desplumándola poco a poco a lo largo del camino. Cuando estuvo de nuevo ante él, le dijo: «Ahora vuelve a casa y recoge una por una las plumas que has dejado caer cuando venías hacia aquí». «¡Imposible! -exclamó la mujer- Entretanto el viento las ha dispersado en todas direcciones». Es ahí donde quería llegar San Felipe. «Ya ves –le dijo- como es imposible recoger las plumas una vez que se las ha llevado el viento; igualmente es imposible retirar las murmuraciones y calumnias una vez que han salido de la boca». 03.IX.2006

XXI Domingo del tiempo ordinario (B)
Deuteronomio 4, 1-2. 6-8; Santiago 1, 17-18.
21. 27; Marcos7, 1-8. 14-15. 21-23

 

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“Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos, 
la luna y las estrellas que has creado, 
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, 
el ser humano, para darle poder? 
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, 
lo coronaste de gloria y dignidad”(Ps. 8).  

 

El ser humano, varón y mujer, excelsa criatura de Dios, ha sido “coronado” por Dios con su amor. La grandeza, la dignidad y el valor de su humanidad radican en el ser partícipe del misterio de Dios, que es “amor”. El amor del “Padre por siempre” (Is 9,5) es la “corona” del hombre, pues lo reviste de trascendencia. Sin embargo, frente a tal grandeza, gloria y honor, no dejamos de experimentar dolores, males y límites. Uno de los límites, con todas las preguntas que suscita, lo presenta la discapacidad mental y física, o la combinación de ambas. 

Esto contrasta ampliamente con el dato bíblico que revela el misterio de los orígenes: El ser humano, todo ser humano, es criatura de Dios y es un ser viviente a imagen y semejanza de Dios.   

“Y dijo Dios: ‘Hagamos al ser humano a nuestra imagen y como semejanza nuestra’… Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó: macho y hembra los creó”(Gen 1,26-27).   

“El día en que hizo Yahveh Dios la tierra y los cielos, no había aún en la tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo había germinado todavía, pues Yahveh Dios no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre que labrara el suelo. Pero un manantial brotaba de la tierra, y regaba toda la superficie del suelo. Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente”(Gen 2,4-7).   

 

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La dignidad regia del hombre - "A la manera que, en las cosas humanas, los artífices dan a los instrumentos que fabrican aquella forma que parece ser la más idónea al uso a que se destinan, así el Artífice sumo fabricó nuestra naturaleza como una especie de instrumento, apto para el ejercicio de la realeza; y para que el hombre fuera completamente idóneo para ello, le dotó no sólo de excelencias en cuanto al alma, sino en la misma figura del cuerpo. Y es así que el alma pone de manifiesto su excelsa dignidad regia, muy ajena a la bajeza privada, por el hecho de no reconocer a nadie por señor y hacerlo todo por su propio arbitrio. Ella, por su propio querer, como dueña de sí, se gobierna a sí misma. .¿Y de quién otro, fuera del rey, es propio semejante atributo?

Según la costumbre humana, los que labran las imágenes de los emperadores tratan primeramente de reproducir su figura y, revistiéndola de púrpura, expresan juntamente la dignidad imperial. Es ya uso y costumbre que a la estatua del emperador se le llame emperador; así, la naturaleza humana, creada para ser señora de todas las otras criaturas, por la semejanza que en sí lleva del Rey del universo, fue levantada como una estatua viviente y participa de la dignidad y del nombre del original primero. No se viste de púrpura, ni ostenta su dignidad por el cetro y la diadema, pues tampoco el original lleva esos signos. En vez de púrpura se reviste de virtud, que es la más regia de las vestiduras; en lugar de cetro se apoya y estriba sobre la bienaventuranza de la inmortalidad; y en el puesto de la diadema se ciñe la corona de la justicia; de suerte que, reproduciendo puntualmente la belleza del original, el alma ostenta en todo la dignidad regia."

San Gregorio de Nisa, La creación del hombre, 4

 

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Señor, tu amor llega hasta el cielo, 
hasta las nubes tu fidelidad, 
tu justicia es como los más altos montes,
tu derecho, un abismo insondable.
Tú, Señor, salvas a hombres y animales; 
oh Dios, ¡qué inapreciable es tu amor! 
Los hombres se acogen a la sombra de tus alas. 
Se sacian de la abundancia de tu casa, 
les das a beber en el río de tus delicias.
Porque en ti está la fuente 
de la vida y por tu luz vemos la luz.

 

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Debemos proclamar al mundo esta esperanza para ayudarnos a nosotros mismos y a los demás a vencer el horror que nos infunde la muerte y reaccionar ante el sombrío pesimismo que se cierne sobre nuestra sociedad. Se multiplican los diagnósticos desesperados sobre el estado de la tierra:  "un hormiguero que se resquebraja", "un planeta que agoniza"... La ciencia describe cada vez con más detalles el posible escenario de la disolución final del cosmos. Se enfriarán la tierra y los demás planetas; se enfriarán el sol y las demás estrellas; se enfriará todo... Disminuirá la luz y aumentarán en el universo los agujeros negros... Un día, la expansión se agotará y comenzará la contracción; al final se asistirá al colapso de toda la materia y de toda la energía existente en una estructura compacta de densidad infinita. Se producirá entonces el "Big Crunch", o gran implosión, y todo volverá al vacío y al silencio que precedió a la gran explosión, o "Big Bang", de hace quince mil millones de años.
Nadie sabe si las cosas sucederán realmente así o de otro modo. Pero la fe nos asegura que, aunque fuese así, ese no sería el final total. Dios no ha reconciliado consigo al mundo para luego abandonarlo a la nada; no ha prometido permanecer con nosotros hasta el fin del mundo para luego retirarse, él solo, a su cielo, en el momento en que llegue ese fin. "Te he amado con un amor eterno", dijo Dios al hombre en la Biblia (Jr 31, 3) y las promesas de "amor eterno" de Dios no son como las del hombre.

 

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Salmo 96,1-5.Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre, día tras día, proclamen su victoria.
Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos.
Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.
Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el Señor hizo el cielo…

 

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Tierra nueva y cielo nuevo - Ignoramos el tiempo en que se hará la consumación de la tierra y de la humanidad. Tampoco conocemos de qué manera se transformará el universo. La figura de este mundo, afeada por el pecado, pasa, pero Dios nos enseña que nos prepara una nueva morada y una nueva tierra donde habita la justicia, y cuya bienaventuranza es capaz de saciar y rebasar todos los anhelos de paz que surgen en el corazón humano. Entonces, vencida la muerte, los hijos de Dios resucitarán en Cristo, y lo que fue sembrado bajo el signo de la debilidad y de la corrupción, se revestirá de incorruptibilidad, y, permaneciendo la caridad y sus obras, se verán libres de la servidumbre de la vanidad todas las criaturas, que Dios creó pensando en el hombre.

Se nos advierte que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a sí mismo. No obstante, la espera de una tierra nueva no debe amortiguar, sino más bien aliviar, la preocupación de perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo. Por ello, aunque hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios.

Pues los bienes de la dignidad humana, la unión fraterna y la libertad; en una palabra, todos los frutos excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo, después de haberlos propagado por la tierra en el Espíritu del Señor y de acuerdo con su mandato, volveremos a encontrarlos limpios de toda mancha, iluminados y trasfigurados, cuando Cristo entregue al Padre el reino eterno y universal: "reino de verdad y de vida; reino de santidad y gracia; reino de justicia, de amor y de paz". El reino está ya misteriosamente presente en nuestra tierra; cuando venga el Señor, se consumará su perfección.

 

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La posesión y el poder son las dos grandes tentaciones del hombre, que se hace prisionero de su propiedad y pone en ella su alma. Quien, aun siendo poseedor, no puede permanecer pobre y no reconoce que el mundo está en manos de Dios y no en sus manos, ha perdido una vez más aquella niñez sin la cual no hay acceso al Reino.

 

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Cada día se producen 250 defunciones por aborto en España convirtiéndose en la principal causa de mortalidad en dicho país.

Y es que cuando la principal causa de mortalidad es el aborto, leer escritos de ciudadanos preocupados, exigiendo responsabilidades, por que un perro cachorro ha sido atropellado por un coche, es para ponerse a temblar. ¿Qué está fallando en nuestra sociedad que estamos perdiendo la sensibilidad por la dignidad humana? Estoy en contra del maltrato a los animales, no obstante, no preocuparse por la principal causa de mortalidad humana y si por la muerte de un perro abandonado, demuestra que estamos invirtiendo los valores.  MMVI.

 

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¿Cuántos mosquitos has matado hoy?

¿Cuántos insectos –en las últimas 24 horas- han muerto por utilizar tu automóvil?

¿Cuántos perros, gatos han muerto hoy a causa del ferrocarril?

¿Cuántos pájaros han muerto hoy en las turbinas del avión?

¿Y los animales muertos electrocutados en los cables eléctricos extendidos para  favorecernos con energía y luz?

¡Defendamos la vida humana, respetemos la naturaleza pero no invirtamos los valores! Primero el ‘hombre’ y su libertad para el bien, usando la razón. 

 

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También la transfiguración sucede en la contemplación de la creación. Dios ha escrito dos libros: uno es la Escritura, el otro la creación. Uno está hecho de letras y palabras, el otro de cosas. No todos conocen y pueden leer el libro de la Escritura, pero todos, también los iletrados, pueden leer el libro que es la creación. Está abierto de par en par a los ojos de todos.

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CREACIÓN - La fe cristiana no va en contra de la razón. Protege a la razón, la protege cuando pregunta por el todo. Hasta hace poco era corriente el reproche de que la fe es enemiga del progreso y se aproxima a un resentimiento malsano contra la técnica. Actualmente, cuando se ha puesto de moda las dudas frente a la técnica, se oye el reproche diametralmente opuesto: con un lema «¡someted la tierra!», y con su desacralización del mundo, la fe ha creado una propensión al dominio y explotación desenfrenados de la tierra, trayendo así la maldición de la técnica. Prescindamos aquí de la cuestión de la culpa que pueda recaer particularmente sobre el cristiano en este o aquel sentido; el sentido de la fe misma se interpreta mal en uno y otro caso. Cierto, la fe entrega el mundo al hombre, y en esta medida ha posibilitado también la modernidad. Pero la fe une siempre la cuestión del dominio sobre el mundo a la cuestión de la creación de Dios y del sentido de esa creación. La fe posibilita la investigación e indagación técnica, porque interpreta la racionalidad del mundo y la ordenación del mundo al hombre; pero se opone también profundamente a que se limite el pensamiento a la cuestión de la funcionalidad, a la cuestión de la utilidad. La fe desafía al hombre a que se pregunte, por encima de la utilidad momentánea, por el fundamento de la totalidad. Protege a la razón, en cuanto que contempla y percibe, contra el predominio de la razón meramente instrumental.

Con esto se divisa ya lo inmediato: en la fe en la creación de Dios no se trata de mera teoría, no se trata de la cuestión de un pasado muy remoto en el que surgió el mundo. En esa fe se trata del presente, de la actitud correcta frente a la realidad. Resulta decisivo para la fe cristiana en la creación que el Dios creador y el dios redentor, el Dios del origen y el Dios del fin sean uno y el mismo. Si se disuelve esa unidad surge la herejía, se desintegra la contextura fundamental de la misma fe. Esa tentación es antiquísima, aun cuando las formas bajo las que se presenta la hagan aparecer como algo del todo nuevo. Al comienzo de la historia de la Iglesia, Marción, oriundo de Asia Menor, dio a esa tentación una figura fascinante. Contra la unidad entre Jesús y el antiguo Testamento, sostenida por la Iglesia mayoritaria, objetó que el Nuevo Testamento dice expresamente que los judíos no conocieron al Padre de Jesucristo, a su Dios. De ahí que el Dios del Antiguo Testamento no pueda ser el de Jesucristo. Jesús trajo un Dios verdaderamente nuevo y desconocido hasta entonces, que nada tenía que ver con el Dios celoso, airado, vengador, de la antigua alianza. Su dios es sólo amor, perdón, alegría; su Dios ya no amenaza, sino que es en todo esperanza y perdón, alegría; él solo es el buen Dios. Para eso vino Jesús, para liberar al hombre de la ley del viejo Dios, y aun del viejo Dios mismo, y transferir al Dios de gracia que se manifestó en su persona. La calumnia del antiguo Dios que Marción entona así es al mismo tiempo calumnia de fallida creación, sublevación contra la creación por un nuevo mundo* (H. Rahner ofrece información primaria sobre Marción en Markion: LThk 2VII, 92s; J. Quasten, Patrología I, Madrid 1961, 555-557. Todavía resulta fundamental A. Harnack, Marcion. Das Evangelium von fremden Gott, Leipzig-Berlin 2-1924; Id., Neue Studien zu Marcion, Leipzig-Berlin 1923.

 

Quien siga hoy con atención la trayectoria de los espíritus, podrá comprobar que, bajo muchos aspectos, se puede hablar justamente de una vuelta a Marción. Naturalmente hay también diferencias, y son las que primero caen bajo la mirada del observador. Éste puede advertir que la repulsa de la creación condujo a Marción precisamente a un odio neurótico contra el cuerpo, del que hoy estamos muy alejados; un odio cuyo emplazamiento es el oscuro medievo, que se ha transmitido dentro de la Iglesia mayoritaria y que hoy está prácticamente superado. Ahora bien, puede naturalmente preguntarse si hubiese sido posible construir tales catedrales, componer tl música, si no se hubiera dado un profundo amor a la creación, a la materia, al cuerpo. Pero una disputa semejante no captaría el punto central. Pues realmente, de aquella repulsa del creador y de la creación que Marción vincula con la gran corriente de la llamada gnosis, nació tanto el ascetismo desdeñoso del cuerpo como el cínico libertinaje, que en realidad implica asimismo odio al cuerpo, al hombre, al mundo. Lo que en apariencia son dos extremos, acercan mucho y sus posiciones fundamentales se cruzan entre sí. Así como en la falsa ascesis, enemiga de la creación, el cuerpo se convierte en sucio saco de gusanos que no merece sino desprecio y malos tratos, del mismo modo el libertinaje tiene su fundamento en que el cuerpo se torna organismo, mera cosa: su expulsión del reino de lo moral, de la responsabilización espiritual, es al mismo tiempo expulsión de lo humano en el hombre, de la dignidad del espíritu. Se convierte en mero objeto, en cosa, con él también se hace la vida del hombre vulgar y ramplona. ¿No hemos llegado a Marción desde el extremo opuesto? ¿Y no se dan también en teoría formas refinadas de semejante rechazo del cuerpo lejos de la humano, de semejante reducción a cosa y del desprecio a ello anexo? Si Dios nada tiene que ver con el cuerpo, cuando dios penetra en lo corporal, como en la cuestión del nacimiento virginal de Jesús, o como en la confesión de la resurrección del Señor, ¿no nos acontece que lo echamos a un lado como ingenuidad poco ilustrada? ¿No descartamos con ceño indignado el pensamiento de que Dios pueda hacerse tan concreto, tan material?

 

Pero con eso no hemos abarcado aún toda la extensión del pensamiento. Dondequiera que el hombre se burla de su cuerpo, en la ascesis o en el libertinaje, se burla también de sí mismo. Tanto la ascesis como el libertinaje, adversos a la creación, conducen por necesidad forzosa al odio del hombre hacia su cuerpo, hacia sí mismo, hacia la realidad como un todo. Ahí se encierra el detonante político de ambas posiciones. El hombre, que tan profanado se siente, quisiera destruir esta prisión de deshonra, el cuerpo y el mundo como un todo, para poder evadirse de semejante rebajamiento. Pide a gritos el otro mundo, apoyado en el odio a la creación y a Dios, quien tiene que responsabilizarse de la totalidad de las creraturas. Por eso la gnosis, por primera vez en la historia del espíritu, llegó a ser ideología de la revolución total*(Sobre el carácter revolucionario de la gnosis, H. Jonas, Gnosis und spätantiker Geist, Göttingen 2-1954 [versión cast.:La gnosis y el espíritu de la antigüedad tardía. Valencia 1999], E. Voegelin, Wissenschaft, Politik undn Gnosis, Manchen 1959).

 

No se trata ya de luchas políticas o sociales por el poder, como las que siempre se han dado, sino de algo más básico: de la hostilidad contra la realidad misma, que el hombre, en su propia asendereada existencia, ha aprendido a odiar. En el desdén del propio cuerpo se desintegra el hombre desde su raíz, juntamente con el mismo ser, que ya no es para él creación sino lo establecido y, por consiguiente, lo que se ha de aniquilar. Marx y Marción están tremendamente próximos en la ideología de la revolución. De ahí que la revolución se convierta, de medio político, en ídolo religioso, allí donde ya no se trata de enfrentarse con esta o aquella situación política, sino de un doble dios, de la sublevación contra la realidad misma que, en cuanto establecida, debe ser pisoteada para crear otro espacio por completo diferente. El enfrentamiento a las valoraciones del comportamiento nunca es aquí, por tanto, una disputa sobre lo puramente moral, sino que se debate siempre el ser mismo; dicho enfrentamiento se convierte en disputa metafísica. Cuando se difama la existencia de la familia, de la paternidad y la maternidad humanas como obstáculo a la libertad, cuando se consideran inventos de los dominadores la reverencia, la obediencia, la fidelidad, la paciencia, la bondad, la confianza, y se enseña a los niños el odio, la desconfianza, la desobediencia como las verdaderas virtudes del hombre liberado, entonces entran en juego el creador y la creación. La creación como un todo va a ser relevada entonces por otro mundo que el hombre se construirá. En la lógica de este inicio, sólo el odio puede ser camino para el amor; pero esa misma lógica se apoya previamente en la antilógica de la propia destrucción. Pues allí donde se calumnia la totalidad de lo real, donde se hace mofa del creador, corta el hombre sus propias raíces. Comenzamos a reconocer eso muy palpablemente a un nivel bastante inferior: en la cuestión del medio ambiente, donde se demuestra que el hombre no puede vivir en contra de la tierra, sino de ella. Pero no queremos reconocer que eso vale a todos los niveles de la realidad.

 

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“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” Biblia. Evangelio según San Lucas Cap.1º vs. 48. La Iglesia, hace XXI siglos fundada por Tu Hijo, te alaba, ¡Oh Madre plena de dicha y felicidad!

 

VERITAS OMNIA VINCIT

LAUS TIBI CHRISTI.

 

 

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Título: ‘Históricamente incorrecto. Para acabar con el pasado único’.
Autor: Jean Sévilla - Editorial: Ciudadela

 

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).