Friday 28 April 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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Nolite conformari huic saeculo, sed reformamini in novitate sensus vestri, ut probetis quae sit voluntas Dei bona et beneplacens et perfecta (Rom. XII, 2). Nos os amoldéis a este mundo, procurad reformaros con un nuevo sentido de la vida; tratando de discernir la voluntad de Dios, lo que es bueno, de más valor, más perfecto.

 

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Los archivos secretos vaticanos revelan que el

Papa Pío XI intentó evitar la Guerra Civil

El historiador Vicente Cárcel presenta en Roma su investigación sobre los últimos documentos desclasificados
Ángel Villarino

 

Ciudad del Vaticano- El Papa Pío XI hizo todo tipo de esfuerzos por detener la Guerra Civil Española y, una vez que acabó el conflicto, tardó dos años en entablar relaciones diplomáticas con el franquismo. Son algunas de las conclusiones que ofreció ayer el historiador y sacerdote Vicente Cárcel, durante una conferencia en la cual hizo pública documentación hasta la fecha desconocida, proveniente de una parte de los archivos secretos del Vaticano que fueron recientemente desclasificados. En estos papeles, telegramas, cartas, informes, apuntes personales..., hay miles de datos y pruebas físicas que ayudan a entender mejor aquellos convulsos años de nuestra historia reciente. Hablan del periodo 1922-1939 y fueron puestos a disposición de los estudiosos hace pocos meses.
   «No hay revelaciones estrepitosas en dichos archivos, nada que vaya a cambiar sustancialmente los libros de Historia, pero sí ciertos detalles y documentos muy interesantes que eran desconocidos», explicó Cárcel a LA RAZÓN. «El primer dato importante que aportan los nuevos documentos vaticanos», aclaró el historiador, «es que la Iglesia quiso convivir con la República española hasta que ésta se lo permitió».


   Petición de clemencia
   En la conferencia explicó que «el nuncio Tedeschini negoció con la República en momentos difíciles, para evitar la disolución de los jesuitas y para defender, en general, la actividad de la Iglesia y la vida de los católicos frente a una política cada vez más hostil, discriminatoria y humillante para los que iban a misa». Las investigaciones destacan la intensa actividad humanitaria del delegado pontificio, moseñor Antoniutti, para la repatriación de los niños vascos y en favor de prisioneros políticos y condenados a muerte. «El archivo conserva listas oficiales de unos y otros, así como numerosa correspondencia familiar de quienes solicitaban la intervención del representante pontificio pidiendo clemencia, aunque no siempre se le escuchó».
   La siguiente nunciatura,
la de Cicognani, que comenzó en 1938, «se distinguió al principio por su labor humanitaria y por su firme actitud frente a la propaganda y las influencias nazis en la España nacional y también frente a la prepotencia de la Falange». Los documentos también demuestran cómo Pío XI apeló en innumerables ocasiones a los dos bandos para que acabasen con las hostilidades y las matanzas. «Los documentos demuestran que el Papa no pudo evitar la Guerra Civil porque aquello fue una revolución auténtica en la que se enfrentaron dos Españas que se odiaban a muerte», explica Cárcel, que ofrece algunos ejemplos concretos: «El 31 de julio de 1936 la Secretaría de Estado presentó a la Embajada de España ante la Santa Sede una enérgica protesta por la bárbara persecución religiosa desencadenada en Barcelona, Madrid y otros lugares de España contra la Iglesia sin que el Gobierno hiciera nada por impedirla o reprimirla. El embajador respondió diciendo que deploraba y lamentaba los actos violentos, pero los justificaba como reacción a la adhesión de muchos de ellos a los militares rebeldes».
   Aunque sus exigencias fueron igualmente desoídas, el Papa también levantó la voz para quejarse de las matanzas provocadas por el salvajismo militar del bando franquista. «Pío XI intervino directamente ante Franco para impedir los bombardeos aéreos, que provocaban muertes de inocentes entre la población civil, y tuvo que resignarse ante su firme actitud, que no aceptó mediación alguna para acabar la guerra, ni siquiera de
la Santa Sede», explica Cárcel, añadiendo que «cuando corrieron rumores de que, con motivo del discurso natalicio de 1938, el Papa pediría un armisticio, Franco rechazó toda componenda y reafirmó la resolución firme de no admitir ningún intento de mediación ni armisticio con los “rojos” porque representaban la “barbarie soviética”».
   El trabajo del historiador español presenta otros ejemplos concretos sobre las sucesivas treguas que, cuando la guerra estaba tocando a su fin, intentó conseguir Pío XI. «
La Santa Sede intervino siempre de forma autónoma, convencida de que su acción, inspirada en los supremos principios religiosos y morales, tendría mayor eficacia y no sería considerada como una ingerencia política en los asuntos de España. Por ello, el Papa recomendó siempre moderación y no aceptó las presiones provenientes de Francia e Inglaterra, que perseguían intereses políticos concretos», concluyó Cárcel.
   El historiador, en cuyo trabajo también hay detalles anecdóticos como la pretensión del Rey Alfonso XIII de nombrar personalmente los cardenales españoles, publicará su labor en un proyecto editorial dividido en tres periodos: Monarquía, República y Guerra Civil. 2006-12-13 La Razón – Esp.

 

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Benedicto XVI ha rendido homenaje a la labor de oposición al nazismo y los totalitarismos que desempeñó el Papa Pío XI en los años treinta del siglo pasado.

El Santo Padre recordó el pontificado de Achille Ratti (1922-1939), este sábado, pues como él dijo fue "el primer y principal artífice y protagonista de los Pactos Lateranenses", que hace ochenta años dieron origen al nacimiento del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Al recibir en audiencia a los participantes en un congreso que celebraba este aniversario con el título "Un pequeño territorio para una gran misión", Benedicto XVI reconoció implícitamente que, gracias a la independencia que la Santa Sede alcanzó al gozar de soberanía en un pequeño pedazo de tierra, el Papa Ratti pudo gobernar después la Iglesia, sin depender de las imposiciones políticas de Italia, cuyo primer ministro era entonces Benito Mussolini.

"Los estudios históricos que siguen teniendo lugar sobre su pontificado nos hacen percibir cada vez más la grandeza del Papa Ratti, quien guió la Iglesia en los difíciles años entre las dos guerras mundiales", recordó.

Durante su pontificado, aquel Papa "tuvo que afrontar las dificultades y las persecuciones que la Iglesia sufría en países como México y España, y la confrontación a la que llevaron los totalitarismos --nacionalsocialismo y fascismo-- surgidos y consolidados en aquellos años".

"En Alemania no se ha olvidado su gran encíclica Mit brennender Sorge, como señal fuerte contra el nazismo", recalcó el Papa, quien recuerda a Pío XI como "el Papa de mi infancia".

El impacto de la encíclica en Alemania fue tan evidente que Adolf Hitler ordenó a Reinhard Heydrich, jefe de la Gestapo, que incautara y destruyera todas las copias. Los historiadores han constatado recientemente, gracias a la apertura del Archivo Secreto Vaticano, que antes de morir también quería redactar un documento para denunciar el antisemitismo del régimen nazi.

"Suscita verdaderamente admiración la obra sabia y fuerte de este pontífice, que sólo quiso para la Iglesia esa libertad que le permitiera desempeñar integralmente su misión", añadió Benedicto XVI al rendir homenaje a su predecesor.

2009-02-16

 

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Más de 500 conventos de religiosos de toda Italia escondieron judíos en su interior durante la Segunda Guerra Mundial

 

EL EMBAJADOR DE ISRAEL ANTE LA SANTA SEDE E HISTORIADOR MORDECHAY LEWY LO HA RECONOCIDO

 

Redacción. El embajador de Israel ante la Santa Sede e historiador Mordechay Lewy (en la foto con Benedicto XVI) ha reconocido que la salvación de miles de judíos en Roma, acogidos en monasterios y orfanatos al cuidado de las órdenes religiosas, fue llevada a cabo “bajo la supervisión de las altas esferas del Vaticano”. Según Lewy, la Iglesia prestó ayuda siempre que pudo.

Sus palabras, pronunciadas con ocasión de la entrega de la medalla de "Justo entre las naciones" al sacerdote Gaetano Piccinini, suponen un avance significativo para esclarecer la verdad histórica sobre la Iglesia, Pío XII y los judíos.Lewy ha declarado que “no sólo no es cierto que la Iglesia católica y sus instituciones se opusieran a la salvación de los judíos, sino que lo cierto es más bien lo contrario: prestaron ayuda siempre que pudieron”.También ha reconocido que “el convoy que salió el 18 de octubre de 1943 fue el único que los nazis consiguieron organizar de Roma hacia Auschwitz”.

Sobre la figura de Pío XII, Lewy considera que “el judaísmo no es monolítico y hay opiniones distintas a nivel histórico”.Según minuciosos y recientes estudios publicados por la historiadora Gracia Loparco, más de 500 casas religiosas masculinas y femeninas de toda Italia escondieron judíos en su interior para evitar que fueran enviados a campos de concentración. Sólo en Roma, al menos 290 casas religiosas acogieron durante meses a casi 4.500 judíos.

Un situación similar ocurrió con los salvados por los diplomaticos españoles, todos ellos siguiendo instrucciones del General Franco.

http://www.diarioya.es/content/más-de-500-conventos-de-religiosos-de-toda-italia-escondieron-jud%C3%ADos-en-su-interior-durante-

03. VII. MMXI

 

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Los PORQUÉS de la Leyenda Negra

 

El nombre de Leyenda Negra es relativamente reciente, pero el nombre es lo de menos, importa el hecho. Desde el siglo XVI se desarrolla en muchos países de Europa una campaña de descrédito contra España.

Los tópicos de la leyenda negra son bien conocidos: exageración de los males de la Inquisición, invento de oscuras intrigas sobre los reyes Austria, descrédito de la presencia de España en América, presunto fanatismo religioso de los españoles, expulsión de los judíos y de los moriscos, etc. No se trata de entrar en estos temas, sino de intentar explicar los porqués de esa campaña de descrédito y de su perdurabilidad como un locus historicus, un lugar común de la historiografía. Pero baste un dato. España no fue, ni mucho menos, la primera en decidir expulsiones de los judíos. Si en España fue en 1492, varios siglos antes ya habían tenido lugar expulsiones: en Francia, en 1182, por mandato de Felipe Augusto; en Inglaterra, en 1290, por orden de Eduardo I de Inglaterra, que fue la primera expulsión de grandes proporciones; durante todo el siglo XIV, en Francia, expulsiones en 1306, 1321/22, y sobre todo la de 1394 por decisión de Felipe IV. Es mas, durante siglos los judíos expulsados de Francia se refugiaron en España, país por el que tuvieron siempre predilección.

 

Por qué surge la Leyenda

Se descubren tres factores principales: 1. Los propios errores; 2. Los intereses de las contiendas entre naciones; 3. La ofensiva del protestantismo contra el catolicismo

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1. Los errores propios.

La política de los Austria, como cualquier otra, no fue una serie de aciertos. Sólo muy por encima cabe destacar:

a) el exagerado interés de los Reyes Católicos -sobre todo de Fernando, por calculo político, como vio muy bien Maquiavelo- en una institución, la Inquisición, que ni siquiera los Papas querían con tanta virulencia;

b) los titubeos en la legislación sobre Indias, con leyes excelentes pero práctica muy en desacuerdo con ellas, mal crónico en España;

c) la rigidez en la equiparación de nación con catolicismo, lo que lleva a la expulsión de judíos y de moriscos.

Pero todo eso, con ser condición necesaria para el nacimiento de una leyenda negra, no es condición suficiente. Baste una reflexión: lo mismo se hacía en otros países, católicos o protestantes; Lutero justificó el dominio absoluto de los príncipes y patrocinó matanzas de campesinos rebeldes: Calvino tenía en Ginebra una "inquisición" de la que, por ejemplo, fue víctima el español Miguel Servet; las matanzas de los hugonotes en Francia, para preservar la unidad política y religiosa del reino, fueron frecuentes; Cromwell eliminó a decenas de miles de irlandeses católicos... Por analogía se podría añadir: ¿qué leyenda habría que construir sobre Turquía, con el genocidio de mas de un millón de cristianos armenios; sobre Alemania, después del Holocausto; sobre Rusia, con los mas de cuarenta millones de víctimas del comunismo, sobre todo en el periodo leninista y estalinlano, es decir, entre 1917 y 1953 (pero no sólo en él)? Y, sin embargo, no se ha hecho un lugar histórico de ese conjunto de desmanes y crímenes. Pero hay un caso contemporáneo y muy similar: el de Portugal: país con Inquisición, con una continua colonización en América, con gran abundancia de esclavos (en Brasil), con expulsión de los judíos... Pero no hay una leyenda negra portuguesa, quizá porque:

a) no fue nunca un país hegemónico;

b) se alió muy pronto con Gran Bretaña, uno de los focos de creación de la leyenda negra española.

Entre los errores propios hay que incluir algo insólito, que no se dio con tal virulencia en ningún otro país, al menos hasta el siglo XVIII: los escritos de los propios españoles criticando el sistema. Es el caso de Fray Bartolomé de Las Casas, en su denuncia de los aspectos peores de la gobernación de las Indias, denuncia hecha desde la honradez, pero inevitablemente aprovechada por los enemigos de España. Más culpa tenia Antonio Pérez, antiguo secretario de Felipe II, huido al ser perseguido por determinados delitos. Recalo en Gran Bretaña donde desde 1594 publicó unas Relaciones, calumniosas para la monarquía española, un material que fue aprovechado por los ingleses y los holandeses.

 

2. Los intereses de las naciones.

El gran fenómeno europeo del siglo XV, anticipado a veces en el XIV, es la superación del feudalismo y la aparición de las Naciones-Estado, con un poder que cada vez es más absorbente y absoluto. La división territorial de gran parte de la Europa occidental, central y meridional era tal que no extraña que las principales potencias -bien por derechos de familia o por simple deseo de aumentar el poder y los ingresos económicos- se enzarzaran en una política de alianza o de guerras. Pero esas principales potencias eran España, Francia y, en menor medida porque era un mosaico, el Imperio, en gran parte de Alemania, Austria, Bohemia, Moravia...

Cuando un nieto de los Reyes Católicos, Carlos I, hereda además el Imperio -como Carlos V- la guerra contra Francia se hace casi Inevitable. Durante muchos decenios los franceses son derrotados -Pavía, San Quintín-, su rey humillado... Francisco I escribe a su madre, desde la prisión, que "todo se ha perdido, menos el honor" Junto a Francia, al menos contra España, se alineó, desde mediados del XVII, Gran Bretaña, en concreto desde la fundación del anglicanismo por Enrique VIII, el fracaso de la llamada -por los ingleses, con sarcasmo- "Armada Invencible" por razones tanto políticas como religiosas.

En Francia durante los gobiernos de Richelieu y Mazzarino la enemistad hacia España es tan clara que incluso se prefiere la alianza con países protestantes e incluso -ellos, cardenales- mantienen cierta connivencia con el turco. En la misma Francia la actividad denigratoria hacia España viene a menos en el siglo XVIII, tanto porque España ya no es hegemónica como, sobre todo, porque gobierna un Borbón, Felipe V, un nieto de Luis XIV, con ese nombre que lo hace sucesor de los Felipes de Austria Pero es entonces cuando la principal fuente de la leyenda negra será Gran Bretaña, que de ese modo se opone a la hegemonía francesa. También desde mediados del XVI el descrédito contra lo español es utilizado en los Países Bajos por los protestantes como argumento a favor de su independencia para lo que contaban con el apoyo de los ingleses.

 

3. Ofensiva protestante contra el catolicismo.

Tanto el luteranismo como el calvinismo y el anglicanismo fueron separaciones de la única Iglesia existente entonces en Europa occidental y central: la católica. Pero cualquier creencia colectiva, sobre todo si se identifica con los intereses nacionales, necesita justificarse como originaria, fundante, y no como separación. Como esa tarea no podía hacerse con los datos históricos, se tendió a falsearlo, echando todas las culpas al catolicismo y a los países que se identificaban con el. En los siglos XVI y XVII ese país era España. Y junto a él una entera dinastía, la de los Austria. Las matanzas por ambas partes en la Guerra de los Treinta Años fueron funestas. Pero se difundieron en Europa sólo las causadas por las tropas católicas. A partir del siglo XVIII, la campaña de descrédito de España, y del catolicismo, entra a formar parte de la habitual propaganda de las distintas formaciones masónicas, hasta hoy mismo.

Conclusión

La Historia de la civilización Occidental es la historia de sus logros y de sus profundas equivocaciones, incluidos no pocos crímenes personales y colectivos. Si se hiciera la Historia sólo de esto último, España no quedaría en peor lugar que Francia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Rusia, por no hablar, en otras latitudes, de las matanzas a manos de hunos, mogoles, árabes, tártaros... La llamada leyenda negra aparece cada vez con mayor claridad como una tarea de relaciones públicas y de marketing político contra España, primero por parte de su directo competidor -Francia- y después por parte de los que, como Inglaterra, Países Bajos, parte de Italia, sacarían una sustanciosa tajada de la decadencia española. Finalmente queda como un tópico histórico, una de esas generalizaciones ociosas que se incorporan con facilidad a la cultura de lo incultural media. 2006-09-22

Agradecemos al autor - http://www.conoze.com/doc.php?doc=3530

 

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Narra el evangelista: junto a la cruz estaba María (cf. Jn 19, 25-27). Su dolor forma un todo con el de su Hijo. Es un dolor lleno de fe y de amor. La Virgen en el Calvario participa en la fuerza salvífica del dolor de Cristo, uniendo su "fiat", su "sí", al de su Hijo.

 

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Vaticano.- Pío XI se opuso a Hitler y Mussolini, según un diario que permanecía en los archivos secretos del Vaticano - 1938

 

ROMA, 19 (EP/AP)2006-09-19

Un diario escrito en 1938 al final del Pontificado del Papa Pío XI confirma que el Santo Padre se opuso a Adolfo Hitler y a Benito Mussolini, especialmente al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, señaló hoy un historiador francés después de examinar varios documentos de lo que fueron archivos secretos del Vaticano.

"No tendré miedo. Prefiero mendigar limosna" antes que ceder a las presiones del régimen del dictador italiano, afirma Pío XI en el diario que le llevaba

 

Uno de sus ayudantes, según el historiador Philippe Chenaux, quien sostiene haber leído el pasaje en los archivos secretos del Vaticano.

El diario fue escrito por monseñor Domenico Tardini, secretario de Estado del Vaticano bajo Pío XI, y estuvo basado en las conversaciones privadas de Tardini con el Pontífice en septiembre de 1938, semanas antes de la Conferencia de Munich, símbolo del fútil intento europeo para aplacar a Hitler.

El Vaticano permitió ayer el acceso por primera vez a millones de cartas diplomáticas, correspondencia privada y otros documentos en sus archivos secretos que abarcan el papado de Pío XI de 1922 a 1939.

Durante años, el Vaticano ha luchado para defender al sucesor de Pío XI --el papa Pío XII, que fue secretario de Estado de Pío XI-- contra las acusaciones de que no hizo lo suficiente para salvar a los judíos del Holocausto.

Chenaux, profesor de historia de la Iglesia en la Universidad Lateranense de Roma y biógrafo de Pío XII en la época de la guerra, aseguró que, según Tardini, el Papa Pío XI musitó la frase de ´pedir limosna´ después de ser informado de que el régimen de Mussolini había prohibido a la prensa italiana que informara sobre las noticias aparecidas en el ´L´Osservatore Romano´, el diario oficial del Vaticano.

El diario indicó que Pío XI estaba empeñado en oponerse a la campaña antisemita de 1938 y las consecuentes leyes aprobadas por el régimen de Mussolini.

Los escritos de dicho diario "indicaron la contundencia de Pío XI. No tenía miedo" de oponerse al fascismo y el nazismo, reveló Chenaux en una entrevista telefónica mantenida esta tarde desde su casa.

Muchos eruditos e investigadores habían pronosticado que la apertura de los archivos sobre el pontificado aportaría nuevas pruebas de que en sus postrimerías como ordinario de Roma, Pío XI, un italiano, se opuso tenazmente al nazismo y al fascismo.

Inicialmente, el Papa respaldó los regímenes de extrema derecha, por considerarlos un obstáculo al secularismo liberal y al comunismo, al que se opuso tenazmente la Iglesia. Sin embargo, mediada la década de 1930, Pío XI comprendió los peligros del totalitarismo debido a la creciente persecución de los judíos y otras minorías y también a causa de su deteriorada salud, sostuvo Emma Fattorini, profesora de historia contemporánea de la Universidad la Sapienza de Roma, que investiga también los nuevos archivos.

"Cuando se está enfermo, es más fácil ver los defectos de las cosas mortales", anotó Fattorini en una entrevista telefónica. "Por supuesto, los nazis y los fascistas utilizaron esto contra él (Pío XI), insistiendo en que había enloquecido", agregó.

Los investigadores apuntaron que podría durar meses o incluso años estudiar el contenido de unos 30.000 paquetes de documentación de un período en que el fascismo, el nazismo, el comunismo y el nacionalismo se enfrentaron en todo el continente europeo.

 

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Abren los archivos del pontificado de Pío XI

 

ROMA (AFP) - Los archivos de Pío XI, cuyo pontificado se extendió de 1922 a 1939, fueron abiertos para que sean consultados por historiadores e investigadores, informó este martes un responsable de los archivos vaticanos.

Los 30.000 volúmenes contienen importante documentación histórica, ya que abarca desde el estallido de la Guerra Civil española, hasta la llegada del nazismo en Alemania y del fascismo en Italia. La apertura de los archivos, con cartas, informes y textos producidos por la Santa Sede durante ese lapso de tiempo, fue autorizada por Benedicto XVI, cumpliendo las promesas de su predecesor, Juan Pablo II.

El papado de Pío XI se caracterizó por el reconocimiento del Estado italiano por parte de la Iglesia, que venía desde la ocupación de los Estados Pontificios por el reino de Italia, en 1870. Pío XI firmó con el gobierno italiano del dictador Benito Mussolini y el rey Víctor Manuel III el Tratado de Letrán (febrero de 1929), que dio nacimiento al Estado Vaticano independiente.

Hasta ahora sólo una parte limitada de la documentación podía ser consultada. A partir de ahora la correspondencia de Pío XI, de la Curia Romana y de las nunciaturas de todo el mundo pueden ser examinadas por especialistas de todas las nacionalidades, precisó Marco Grilli.

La apertura de los archivos del Papa que lo remplazó, Pío XII, quien ejerció su papado entre 1939 y 1958, ha sido solicitada por importantes historiadores y organizaciones judías, que consideran controvertida su posición ante el Holocausto judío. Hace cuatro años el Vaticano reconoció por primera vez que el Papa Pío XII, acusado por algunos historiadores de haber mantenido el "silencio" sobre el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial, actuó de forma limitada. "Pío XII probablemente no fue un profeta", escribió la revista católica Civiltá Cattolica, prestigiosa publicación de los jesuitas italianos.

Según informaciones de diplomáticos, prelados y personalidades de la época, Pío XII y sus colaboradores en 1942 estaban perfectamente informados de las deportaciones y de las masacres de judíos.

La decisión de autorizar la consultación de tal documentación recae exclusivamente en el Papa.

Cerca de 15.000 investigadores consultaron los archivos del Vaticano el año pasado, precisó Grilli. 2006-09-19

 

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La verdad sobre el Beato Papa Pio XI

La Iglesia no teme la verdad. Tampoco en este caso...

 

Pío IX, ¿un Papa autoritario y brutal?
Vivía en pobreza y fue un pontífice de gran popularidad.

CIUDAD DEL VATICANO, 2006-09-22-ZENIT.org).- La beatificación del Papa Pío IX (Giovanni Mastai-Ferretti 1792-1878), el pasado 3 de septiembre, ha sido una de las más polémicas de la historia. Juan Pablo II, en la ceremonia, reconoció que ha sido «un Papa muy querido y también muy calumniado».


En general, las polémicas en torno a este obispo de Roma, que gobernó la Iglesia del 6 de junio de 1846 al 7 de febrero de 1878, son fruto de posiciones ideológicas o de interpretaciones de vicisitudes extrapoladas de su contexto histórico. Con el objetivo de ofrecer una contribución lo más objetiva posible en el esclarecimiento de esta figura histórica, que falleció hace 122 años, Zenit ha realizado una investigación en la que se analizan las principales acusaciones lanzadas (y a veces vociferadas) contra Pío IX.

Lo hacemos en el contexto que delimitó el mismo Juan Pablo II en la ceremonia de beatificación de este pontífice: «La santidad vive en la historia y todo santo no está exento de los límites y condiciones propios de nuestra humanidad. Al beatificar a uno de sus hijos,
la Iglesia no celebra particulares opciones históricas realizadas por él, más bien lo propone a la imitación y a la veneración por sus virtudes, para alabanza de la gracia divina que en ellas resplandece».

Algunos críticos acusan hoy a
Pío IX de haber sido un Papa-Rey, autoritario y brutal. Las crónicas, sin embargo, lo recuerdan como un pontífice justo y bueno con sus súbditos. Lo demuestran algunos hechos.

Los impuestos pagados en aquella época en el Estado Pontificio eran la mitad de los que se exigían en Francia e incluso un cuarto de los que se pagaban en Inglaterra.

Se acusa a Pío IX de ir contra el progreso, sin embargo, en una época en la que viajar en tren era un privilegio para pocos, hizo construir cuatrocientos kilómetros de ferrocarril, emprendió grandes obras públicas, como la aspiración de los terrenos cenagosos de Ostia y Ferrara, bonificó y promovió la agricultura, amplió los principales puertos que se asoman al mar Adriático, promovió desde 1847 la iluminación con gas, dio un impulso decisivo a las excavaciones arqueológicos y a las obras de restauración.
Bajo su gobierno, Roma tenía un hospital por cada 9 mil habitantes, mientras que Londres, que entonces se encontraba en la cumbre del Imperio, tenía uno por 40 mil habitantes. Roma disponía de un instituto de beneficencia por cada 2.700 habitantes; Londres uno por cada 7 mil. Entre 1850 y 1870, Pío IX promovió jardines de infancia, dormitorios para las personas sin techo, hornos que vendían pan a precios muy bajos para los indigentes, casas populares, dispensarios médicos gratuitos para los pobres. A partir del 15 de marzo de 1847, Pío IX promulgó en Roma una amplia libertad de prensa, como nunca antes se había visto en un Estado italiano.

Los historiadores, incluso los que no comparten sus ideas, hablan de él como un pontífice bueno y caritativo.

Cuando era un joven sacerdote, Giovanni Mastai-Ferretti pasó muchos años en el orfelinato romano de Tata Giovanni, centro de formación profesional para muchachos abandonados. Como obispo de Spoleto, más tarde, tras el terremoto que flageló la diócesis, intervino para reconstruir 328 casas, monasterios y conventos. Siendo obispo de Ímola, Para ayudar a los pobres, vendió la cubertería de plata de la diócesis. Vivió siempre en pobreza, incluso cuando fue elegido Papa, que en aquella época era también monarca de los territorios pontificios: redujo el número de sus cortesanos, vendió la mayor parte de sus caballos, hizo disminuir el precio del pan y de la sal, promovió obras públicas para los desempleados, logró que los gastos diarios para comida no superaran nunca las cinco liras.
El 17 de julio de 1846 concedió la amnistía para los delitos políticos, liberando a 1.643 encarcelados, muchos de los cuales habían cometido atentados contra la Iglesia. Sacó de la cárcel a muchos prisioneros por deudas pagando con su bolsillo a los acreedores.

Como el mismo Papa recordó el día de la beatificación y al día siguiente, en Roma se le recuerda por su cercanía a la gente: le gustaba predicar en las parroquias, administrar los sacramentos en las iglesias y en los hospitales, encontrarse con los pobres y necesitados vestido de cura sin ningún tipo de etiqueta.

En su testamento pidió «no gastar más de 400 escudos para su tumba». Siendo Papa se adeudó personalmente para ayudar a la población romana castigada por una epidemia de cólera. Tras la victoria de las tropas pontificias en Mentana, se encontró con los prisioneros de las tropas de Giuseppe Garibaldi (1807-1882), el general italiano que desempeñó un papel decisivo en la unificación de Italia y conquista de los Estados Pontificios, les ofreció vestidos y les devolvió la libertad.

De familia noble, Giovanni Mastai-Ferretti utilizó todos sus haberes para la caridad. La población era bien consciente de su sensibilidad y, por este motivo, se dirigía a él para pedir ayuda. Por su bondad, era llamado «Papa angélico». (ZS00092203)

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Un archivo secreto con mucha historia - El moderno archivo de la Santa Sede nace por iniciativa de Pablo V Borghese aproximadamente en 1610, aunque las raíces de su historia se remontan a tiempos mucho más lejanos. Desde los tiempos de los Apóstoles, los Papas conservaban cuidadosamente los escritos relativos al ejercicio de su actividad, que se conservaban en el «Scrinium Sanctae Romanae Ecclesiae» que normalmente siguió a los Papas hasta sus distintas residencias; sin embargo, la fragilidad del papiro, utilizado habitualmente en la cancillería pontificia hasta el siglo XI, los traslados y los cambios políticos provocaron la pérdida de casi todo el material archivístico anterior a Inocencio III. El saqueo, robo, incendio y profanación por parte de los mahometanos en el año 846, causó una gran pérdida a los archivos vaticanos, la Basílica de San Pedro como al patrimonio histórico de la humanidad. Desde el siglo XVII el Archivo conoció considerables ampliaciones. En 1810 fueron desastrosamente trasladados por orden de Napoleón a París, ciudad de la que volvieron con numerosas pérdidas, a causa de los robos, inaptitud de los militares, confusión de los depredadores, osadías incendiarias de las autoridades napoleónicas e irreflexividad de las turbas. En el siglo XIX se abrió para que los estudiosos lo pudieran consultar libremente y convertirse así en uno de los centros de investigaciones históricas más importantes del mundo. Finalmente, en el año 2000 se derogó el límite establecido para la consulta de documentos del archivo.

 

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El historiador judío Pinchas Lapide escribió en 1967: «La Santa Sede, los nuncios y la Iglesia católica salvaron de la muerte de 740.000 a 850.000 judíos».

 

 

El Vaticano documenta su defensa a los

judíos en el nazismo con Pío XI de Papa

 

JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL

ROMA. Convencido de que la transparencia es la mejor medicina, el Vaticano abrió ayer a los investigadores los archivos de Pío XI (Achille Ratti), en cuyo Pontificado, de 1922 a 1939, se produjeron acontecimientos como la Guerra Civil española, la resistencia de la Iglesia al nazismo hasta llegar a la encíclica de condena Mit brennender Sorge («Con ardiente preocupación»), de 1937, y el prólogo a la Segunda Guerra Mundial.

Los documentos internos del Vaticano en esos 17 años tormentosos suponen 30.000 carpetas que suman millones de páginas y darán trabajo a los historiadores durante varias décadas. El prefecto del Archivo Vaticano, Sergio Pagano, adelantó que «los historiadores se encontrarán matices muy importantes, la mayoría de ellos inéditos, sobre la política de la Santa Sede, y podrán clarificar temas muy delicados como las relaciones con el comunismo, el nazismo, el fascismo, las cuestiones raciales y los judíos».

Tan sólo ayer, en la primera jornada, presentaron sus cartas 60 historiadores, pues la consulta de los fondos documentales no está abierta al público sino a quienes representen universidades o institutos de investigación, con independencia de su línea histórica o ideológica. Algunos especialistas acuden a consultar documentos específicos sobre un tema, como pueden ser las relaciones del Vaticano con la Segunda República española o con el general Franco, por citar dos ejemplos.

La figura de Pacelli

El mayor interés se centra en la actitud de la Santa Sede y sus diplomáticos ante el auge del nazismo en Alemania y, concretamente, en un personaje clave: el cardenal Eugenio Pacelli, nuncio en Alemania de 1917 a 1929 y secretario de Estado desde 1930 hasta 1939, en que fue elegido Papa, tomó el nombre de Pío XII y desarrolló la mayor actividad de ayuda a los judíos perseguidos en los países ocupados por Hitler, como reconocieron las principales organizaciones judías al acabar la guerra. El historiador judío Pinchas Lapide escribió en 1967: «La Santa Sede, los nuncios y la Iglesia católica salvaron de la muerte de 740.000 a 850.000 judíos».

Con 12 años en Alemania, Pacelli conocía muy bien el peligro del nazismo, y sus juicios como secretario de Estado eran mucho más severos que los de su sucesor en la nunciatura de Berlín. A diferencia de los protestantes alemanes y de buena parte de los católicos de ese país, la Santa Sede vio el tremendo peligro que se avecinaba. Aun así, negoció con Hitler en 1933 un concordato para proteger a la Iglesia católica alemana en la medida de lo posible.

Tras las leyes antisemitas de 1934, los obispos alemanes denunciaron ya con fuerza el régimen de Hitler, y en 1936 pidieron unánimemente al Papa una encíclica sobre el nazismo. Pío XI convocó en Roma a los tres cardenales alemanes y a los dos obispos más combativos para preparar en secreto con el secretario de Estado, Eugenio Pacelli, la encíclica Mit brennender Sorge («Con ardiente preocupación»), que condenó la ideología racista y pagana del Tercer Reich.

La encíclica fue llevada en secreto a Alemania e impresa clandestinamente allí, donde fue leída desde los púlpitos. En represalia, Hitler confiscó las imprentas católicas y encarceló a cientos de personas. En 1938, cuando Hitler visitó Roma por invitación de Mussolini, Pío XI se fue a Castelgandolfo para marcar su desacuerdo con él. Algunos documentos inéditos muestran la sensibilidad de Pacelli ante la persecución de los judíos, como su respuesta en menos de una semana a Edith Stein, la profesora judía de filosofía convertida al cristianismo y luego asesinada en Auschwitz. Le informaba de que había trasladado al Papa su carta de abril de 1933, en la que pedía ayuda para su pueblo perseguido. ‘ABC’2006-09-19

 

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Ortega y Gasset decía que la fe mahometana consiste, ante todo, en creer que los demás no tienen derecho a creer lo que nosotros no creemos. Sin duda el islam de hoy es mucho más diverso y evolutivo, pero a la vez percibimos un inquietante desequilibrio entre las minorías radicales y la mayoría moderada. En los últimos tiempos, quienes determinan cada vez más el tono del islam son los fundamentalistas y no las gentes de la moderación. Ese es un problema para el islam, pero también para el resto del mundo, y especialmente para quienes quieran ejercer la libertad religiosa en tierras hegemónicas del islamismo más inflexible. Ese islam moderado que iba a ser la solución está tardando mucho en dejar oír su voz.

2006-09-19

 

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Pío IX, ¿enemigo de los judíos?
Hablan los documentos históricos


CIUDAD DEL VATICANO, 22 sep (ZENIT.org).- Hoy se dice que Pío IX fue enemigo de los judíos, una acusa que la Iglesia rechaza, pues como ha confirmado José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, «precisamente a Pío IX se debe la liberación de los judíos de Roma, el 17 de abril de 1848».

«La noche de Pascua, por orden del Papa, se echaron por tierra las puertas del ghetto de Roma, con una medida que se adelantó al resto de las legislaciones europeas. El mismo Pío IX decretó la abolición de indignos y humillantes cumplimientos, que gracias a él dejaron de ser considerados como extranjeros en Italia. Hizo concesiones notables a los judíos. Los hizo partícipes de las limosnas papales y los liberó del tributo que todos los años, con un humillante cortejo, debían llevar al Capitolio».

Testimonios judíos

Los judíos dieron gracias por todo ello. En signo de gratitud, un judío de Livorno, al morir, dejó al Papa 30 mil escudos, que él entregó a los pobres del ghetto de Roma.

El 21 de septiembre de 1858, las autoridades religiosas judías de Alemania enviaron un mensaje al Vaticano en el que se escribía: «El nombre de Pío IX nos causa respeto y amor, pues conocemos los beneficios que desde el principio de tu reino has ofrecido a nuestros hermanos».

Atestigua también a favor de Pío IX el salmo escrito por Mosè Israel Kazzam, rabino jefe de
la Universidad israelita de Roma, escrito en Roma en 1847 (cf. Zenit del 27 julio, ZS00072705).

La comunidad judía de Lugo, en la provincia italiana de Romagna, con motivo de la visita de Pío IX en el verano de 1857 escribió y publicó un himno bilingüe en italiano-hebreo, en el que se decía: «A él le corresponde su nombre; pues es justo en sus caminos, Pío en sus obras... También los hijos de Israel que viven a su sombra, se alegran con su llegada, se regocijan pues también por ellos se conmovieron sus entrañas; dirigió sus ojos al resto de Jacob».

El himno y otros dos documentos editados por judíos de esa misma comunidad han sido republicados por «Il Nuovo Diario- Il messaggero», semanario de Ímola. En estos tres documentos, se puede ver cómo el rabino jefe de Lugo de Romagna, Elia Gallico, compuso el 26 de junio de 1846 un himno con motivo de la elección de Mastai-Ferretti a la sede de Pedro. El segundo documento es un retrato poético de Pío IX escrito por Moisè Leone Finzi de Ferrara. El tercer documento es el himno que acabamos de citar.

Se trata de documentos interesantes que muestran el gran cariño que sentían los judíos por Pío IX. No se han encontrado documentos semejantes con motivo de la elección de otros papas.

Una afirmación distorsionada

Algunas de las críticas de antisemitismo lanzadas contra Pío IX se basan en una frase, sacada de contexto, en la que decía: «Los judíos eran hijos de Dios, pero se convirtieron en perros por su dureza de corazón».

Para comprender la afirmación, nos hemos remontado al texto original. El 24 de agosto de 1871, un mes antes de que las tropas de los Saboya conquistaran el Estado vaticano, Pío IX se encontró con
la Pía Unión de las Mujeres Católicas, a quienes dijo: «Cuando nuestra fe triunfe ante los ataques de éstos, nuestros enemigos, entonces ciertamente tendrá lugar la liberación. Os recomiendo en especial a vosotras, Pías Mujeres, que tengáis esta fe y que, según vuestra fe, trabajéis incansablemente con confianza y fervor, como ya veo que hacéis, y no abandonéis nunca la oración».

«Recordad el ejemplo de
la Cananea (Mateo 15, 21-28) --continuó diciendo el pontífice--. La Cananea era una mujer buena, aunque gentil. Pidió a Jesucristo la gracia de la liberación de su hijita, poseída por el demonio que la vejaba. Pero Jesucristo no la escuchó y, al final, como indignado, respondió que no era conveniente tomar el pan de los hijos y dárselo a los perros. "Sí --decía la mujer--; tú has venido para dar el pan también a los perros; pues incluso los mismos perros recogen las migas que caen de la mesa de sus amos". Entonces Jesús se dio la vuelta e hizo una apología de aquella buena mujer y alabó su fe, y la consoló con la gracia liberando a su hijita. De este modo, dejó de ser perro, para convertirse también ella en hija. Pues bien, los judíos, que eran hijos en la casa de Dios, por su dureza e incredulidad, se convirtieron en perros. Y hay muchos de estos perros hoy día en Roma y escuchamos cómo ladran por todas las calles, y nos están molestando en todo lugar. Esperamos que vuelvan a ser hijos. Nosotros, mientras tanto, imitemos la humildad y la constancia de la Cananea y no dudéis que, si se hizo digna de las misericordias de Dios ella, que era gentil, nosotros también seremos dignos, pues somos hijos de Dios (Discursos del Sumo Pontífice Pío IX pronunciados en el Vaticano a los fieles de Roma y del Orbe: desde el inicio de su cautiverio hasta el presente/ recogidos por primera vez y publicados por Pasquale De Franciscis. -- Roma : Tip. G. Aurelj, 1872. 535 p. ; 20 cm.)

Entrevistado sobre el sentido de esta cita por Zenit, monseñor Brunero Gherardini, postulador de la causa de beatificación, ha explicado que «ya después de la muerte de Pío IX, los enemigos de
la Iglesia trataron de hacer especulaciones con esta frase, aislando del contexto y sin tener en cuenta la referencia evangélica. Por este motivo, nunca fue interpretada por los historiadores serios como una ataque contra los judíos, y de hecho no se menciona en los 12 volúmenes de la "positio", es decir, la relación en la que se pide la beatificación. En el proceso de beatificación de Pío IX, el defensor de la fe, conocido con el nombre de "abogado del Diablo", planteó 13 oposiciones a la causa sobre cuestiones específicas, pero ninguna de estas refería la frase. Esta frase no aparece ni siquiera en la deposición de los testigos».

Según monseñor Gherardini, la frase incriminada tiene que ser interpretada también en el contexto de la época. Pío IX, «al hablar de los ataques violentos incluso amenazaban a su persona, pretendía reflexionar sobre aquellos a quienes él trató cómo hijos y que se comportaron como perros. Lo dijo con la esperanza de que volvieran a ser hijos».

Por otra parte, diferentes escritores judíos han hablado sin hostilidad de Pío IX. Abraham Berliner, por ejemplo, en su «Historia de los judíos de Roma» («Storia degli ebrei di Roma», Rusconi 1992), escribe que Pío IX era benévolo con los judíos. Nada más ser elegido, «pensó también en los inocentes del ghetto, en los judíos que allí vivían como en una prisión, y dispuso que aquellos que se encontraban en restricciones económicas recibieran las ayudas con las que dio algo de alegría a los pobres de Roma».

El caso Mortara

Otro de los motivos por los que se ha acusado a Pío XII de estar contra los judíos se debe al caso de Edgardo Mortara. Es la historia de un niño que nació en el seno de una familia judía pero que fue bautizado en circunstancias extremas --estaba a punto de morir-- por una persona, sin que lo supieran sus padres. El niño se salvó, pero surgió la pregunta: ¿es posible no educar en la fe a un bautizado? Se trataba de un interrogante dramático en aquella época. Al final, el Papa decidió asignar la educación del niño a instituciones de
la Iglesia, quitando la patria potestad a sus padres. Se trata indudablemente de una decisión polémica, que hay que comprender en su contexto histórico. Por este motivo, en lugar de entrar en disquisiciones, Zenit ha preferido que sea la misma historia la que hable y ha traducido al inglés la deposición que presentó Edgardo Mortara, después de la muerte del Papa, en el proceso de su causa de beatificación. El texto en inglés puede consultarse en:

http://www.zenit.org/english/archive/0009/ZE000920.html

Como se puede ver, al final de la misma, Mortara reconoce claramente la santidad de vida del pontífice. Es lógico que su testimonio fue decisivo para que
la Santa Sede y el Papa aprobaran su beatificación.

Gestos de benevolencia a favor de los judíos

Entre las diferentes pruebas de benevolencia de Pío IX, en nuestra investigación hemos constatado su decisión de entregar 300 escudos a familias judías pobres y el ofrecimiento de un subsidio de 60 escudos establecido para las familias cristianas con doce hijos.

Durante la epidemia de cólera que flageló Roma en 1868, Pío IX dispuso particulares ayudas para los judíos afectados y asignó once medallas de plata a los médicos judíos que se habían caracterizado por su abnegación.

Las aperturas introducidas por Pío IX hacia los judíos fueron tales que, en el Consejo de Administración del Banco del Estado Pontificio, una de las figuras de relieve fue el señor Emanuele Alatri, exponente de la comunidad judía. (ZS00092204)
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Pío IX y Juan XXIII, ¿dos Papas contrapuestos?
El sueño del Papa bueno era beatificar a quien convocó el Vaticano I

CIUDAD DEL VATICANO, 22 sep (ZENIT.org).- El intento de contraponer la beatificación de los dos Papas, Juan XXIII y Pío IX, por considerar que tenían dos concepciones diferentes de la Iglesia ha sido totalmente desmentida por los hechos.

Describir a los dos pontífices como el bueno y el malo, el moderno y el antimoderno, el progresista y el retrógrado, parece obedecer más a las leyes del periodismo sensacionalista que a los criterios de análisis serio histórico.

El Papa Juan XXIII fue de hecho el mayor devoto de Pío IX y se inspiró en él a la hora de convocar e inaugurar el Concilio Vaticano II. Juan XXIII expresó públicamente el deseo explícito de beatificar a Pío IX a finales del Vaticano II.

En 1959, el Papa Juan XXIII escribió a monseñor Giuseppe Angrisani, obispo de Casale Monferrato, al final de los ejercicios espirituales que éste último había predicado en el Vaticano: «Siempre me acuerdo de Pío IX, de santa y gloriosa memoria; e imitándole en sus sacrificios, quisiera ser digno de celebrar su canonización».

El 12 de enero de 1959, cuatro meses antes desde su elección como Papa, el cardenal Angelo Roncalli envió una nota a monseñor Alberto Canestri, que entonces era postulador de la causa de beatificación de Pío IX, en la que escribía: «Humilde pero fervorosamente bendigo a su persona y me sentiría muy contento de recibirle en audiencia, y le aliento en su santa empresa que me interesa mucho, la glorificación de Pío IX».

El 22 de agosto de 1962, en audiencia pública, al recordar la fiesta del Corazón Inmaculado de María, Juan XIII, hablando de Pío IX, dijo: «Figura excelsa y noble de pastor, del que se escribió acercándole a la imagen de nuestro Señor Jesucristo, nadie como él fue tan amado y tan odiado al mismo tiempo. Pero sus empresas, su dedicación a
la Iglesia brillan hoy más que nunca; la admiración es unánime. Que el Señor me conceda el gran don de poder decretar los honores del altar durante la celebración del XXI Concilio Ecuménico para aquel que convocó y celebró el XX, el Vaticano I » («Discorsi, messaggi, colloqui del santo padre Giovanni XXIII», Tipografia poliglotta Vaticana, Città del Vaticano 1960-1967, vol. IV p.849)

El 8 de diciembre de 1960, Juan XXIII se presentó a sí mismo como un imitador de Pío IX con estas palabras: «¡Su figura se eleva ante nosotros y nos guía! Nos propone el camino justo y nosotros, con la ayuda de Dios, queremos imitarle y le imitaremos siguiendo en nuestro ministerio apostólico: con calma, con mansedumbre, con paciencia inexpugnable, con seguridad, ardor y con la esperanza de la victoria espiritual, independientemente de lo que suceda» («Discorsi, messaggi,
colloqui del santo padre Giovanni XXIII», Tipografia poliglotta Vaticana, Città del Vaticano 1960-1967,volume III p.77).

A diferencia de lo que afirman quienes contraponen el Concilio Vaticano II al Vaticano I, Juan XXIII era un gran defensor del Concilio Vaticano I.

El 24 de noviembre de 1960, comentando las actas del primer Sínodo diocesano romano, Juan XIII, que pronto cumpliría los ochenta años, dijo: «En este día, sintiendo alrededor de nuestra humilde persona el eco de tantas buenas palabras de auspicio para que se prolongue la vida que el Señor nos ha concedido, pensemos en nuestro venerado predecesor, Pío IX, de gloriosísima y santa memoria, que precisamente a nuestra edad, al terminar su 79 año de vida, como nos sucede ahora, se preparó para la apertura inmediata del Concilio Vaticano I, que tanto beneficio debería aportar a
la Iglesia en el mundo entero a nivel espiritual y pastoral» («Discorsi, messaggi, colloqui del santo padre Giovanni XXIII», Tipografia poliglotta Vaticana, Città del Vaticano 1960-1967, vol. III pp. 50-51).

El Papa Roncalli no se cansó nunca de indicar a Pío IX como ejemplo: «Oh grande Pío IX --dijo al inicio del Concilio Vaticano II--, amable y fuerte, custodio inflexible de la verdad y previdente apóstol de los tiempos modernos! ¡Qué ejemplo sigue dándonos de auténtica grandeza, de constancia tenaz, de luminosa prudencia, de consuelo y aliento en nuestras humildes pero generosas empresas!»
(«Discorsi, messaggi, colloqui del santo padre Giovanni XXIII», Tipografia poliglotta Vaticana, Città del Vaticano 1960-1967, vol. I pp. 9-10). (ZS00092206)

 

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PÍO XII, UN "FILONAZI" DE CHISTE

 

A menudo tienen gracia las acusaciones que se vierten contra la Iglesia o su Jerarquía. Y no por repetidas son menos jocosas. Pero, entre otras, ya la de Jarolaski, quien trata a Pío XII como "papa filonazi (y conste que no es un juicio valorativo sino una opinión descriptiva)", asevera, es el colmo de las fantasmadas. Según veo, no es el único, desafortunadamente, que falsea -no es un juicio valorativo, sino una descripción en toda regla- la posición de la Iglesia, pero su diatriba es de lo más vulgar: Tratar al Papa Pacelli de nazi. Como chiste, estupendo; como "descripción", deplorable.

 

Veamos. Eugenio Pacelli, futuro Pío XII, fue Cardenal Secretario de Estado de su antecesor, Pío XI. A la muerte de éste, fue coronado Papa en marzo de 1939 y, por tanto, gobernó la Iglesia durante los años de la II Guerra Mundial, ya que falleció en 1958.

 

El Padre Pierre Bret, S.J., especialista en historia del Vaticano durante Pío XI y Pío XII, fue el coordinador de la edición en doce volúmenes de las actas y documentos de la Santa Sede relativos a la «Shoah», tarea que demandó dieciocho años. En base a esa documentación, ingente, recientemente se han publicado innumerables obras, traducidas al español, sobre el asunto: "PÍO XII, HITLER Y MUSSOLINI" (Autor: GIORGIO ANGELOZZI GARIBOLDI); LOS JUDÍOS, PÍO XII Y LA LEYENDA NEGRA: HISTORIA DE LOS HEBREOS SALVADOS DEL HOLOCAUSTO (de ANTONIO GASPARI) o EL PAPA DE HITLER: LA VERDADERA HISTORIA DE PÍO XIII, de JOHN CORNWELL, cuyo denominador común es  el que sigue.

 

Pío XII conocía bien Alemania. Fue nuncio en Berlín durante la Primera Guerra Mundial y, luego, como Secretario de Estado de Pío XI, tuvo numerosas intervenciones ante el rumbo que estaba tomando la política alemana. En calidad de tal, intervino decisivamente en la encíclica de Pío XI, conocida como «Mit brennender Sorge» (que puede traducirse «Con ardiente preocupación»). La iniciativa de la encíclica partió, contrariamente a lo que se cree, de los obispos alemanes, el primer borrador fue redactado en Roma por el Cardenal Faulhaber. El entonces Cardenal Pacelli, que dominaba el alemán, le dio forma definitiva y, presentada a Pío XI, fue firmada y publicada el 14 de marzo de 1937.

 

La encíclica denunciaba la ideología y la conducta nazis, y condenaba el culto a la personalidad en términos que vale la pena citar. «Quien quiera que, con sacrílego desconocimiento de las diferencias esenciales entre Dios y la criatura, entre el Hombre-Dios y el simple hombre, osara levantar a un mortal, aunque fuera el más grande de todos los tiempos, a nivel de Cristo, más aún, por encima de El o contra El, ese merece que se le diga que es un profeta de fantasías, al que se le aplica espantosamente la palabra terrible de la Escritura. El que vive en los Cielos se ríe de ellos». Nadie había hablado antes, directamente y en esos términos, a Hitler. No advirtió quién pueda haberlo hecho, ni antes ni después, pero si alguien lo hizo, a lo sumo podrá decir que hizo lo mismo que la Iglesia alemana y sus Obispos, que el futuro Pío XII y que Pío XI.

 

Fue una sorpresa general, para fieles, autoridades y policía, la lectura de la encíclica, el domingo 21 de marzo de 1937, en todos los templos católicos alemanes, que eran más de 11.000. La unanimidad fue absoluta. Y, en toda la breve historia del III Reich, nunca recibió éste en Alemania una crítica que llegara a acercarse a la de «Mit brennender Sorge».

 

La Iglesia Católica fue así quien, antes que nadie, cuando aún no había estallado la guerra, con más valor que nadie, condenó al nazismo, mientras países que hoy callan cuando se la ataca, negociaban con Berlín.

 

A partir de 1940, ya elevado al Papado, Pío XII multiplicó los esfuerzos y las intervenciones en defensa de los judíos perseguidos en Alemania y en los países ocupados por ella. Es imposible reseñar todas esas intervenciones; baste decir que, veinte años después, cita el Padre Blet que el entonces cónsul de Israel en Milán, Pinchas Lapides, cree poder evaluar en 860.000 el número de judíos salvados por la Iglesia.

 

Después del radio mensaje pontificio de la Navidad de 1942, el Servicio de Seguridad del Reich afirmó del Papa que era «el portavoz de los judíos criminales de guerra». Como "papa filonazi" no está nada mal.

 

En un interesante artículo de Vincent Tremolet de Villers. comentando también la obra del P. Blet, se relata que cuando en 1943, los alemanes entraron en Roma, los jefes de la comunidad judía fueron convocados al cuartel general de las SS, donde se les intimó a entregar en veinticuatro horas 50 kilos de oro, bajo amenaza de ser deportados todos los judíos de la ciudad. El Gran Rabino de Roma, Zolli, no habiendo podido reunir más de 35 kilos, apeló a Pío XII, que ordenó fundir los vasos sagrados de todas las parroquias romanas. Este gesto fue supérfluo, puesto que poco después el mismo rabino informaba al Papa que los quince kilos faltantes habían sido donados por la comunidad católica romana.

 

A partir de allí, sin embargo, empezó la persecución a los judíos de Roma. El Papa, entonces, ordenó levantar las barreras canónicas y abrir las clausuras de los monasterios que recogieron hombres y mujeres indistintamente, para protegerlos de la persecución. Tan valiente y ejemplar caridad tuvo frutos espirituales: el más destacado, la conversión del propio rabino Zolli, quien se hizo bautizar tomando el nombre de Eugenio, por Eugenio Pacelli, Papa Pío XII.

 

Hubo varios proyectos de deportación del Papa por parte de los nazis, quienes pensaban bombardear el Vaticano, pero el Papa rechazó siempre las sugerencias de fuga, aunque algunos de sus colaboradores idearon un plan, entre 1942 y 1943, para poner a salvo al Papa en España, con el plácet del Gobierno de Franco.

 

En las obras anteriormente señaladas se da a conocer también una carta del científico judío alemán -radicado en los Estados Unidos- Albert Einstein en la que elogia al Pontífice por su defensa de los judíos. En una declaración del 23 de diciembre de 1940 tras poner su esperanza en la resistencia al nazismo, primero en las universidades y luego en la prensa libre alemana, Einstein admitió que la única organización que tuvo el coraje de ponerse contra Hitler fue la Iglesia Católica. y de un desinterés despreciativo pasó a una admiración incondicional y sin reservas».

 

Y hasta en el memorial de Yad Vachem, en el valle de los Justos, un árbol fue plantado en recuerdo de Pío XII.

 

Ya se ha visto todo lo que hizo el Papa Pacelli por los perseguidos. Pero si él hizo eso por los amenazados directamente, debía velar con especial cuidado por su propia grey y por la Iglesia alemana. La amenaza de crear una Iglesia cismática en Alemania, con las consiguientes persecuciones a obispos, sacerdotes y fieles católicos, estaba latente, y solamente su prudencia, permitió superar esos tiempos de prueba.

 

Los católicos tenemos obligación de restablecer la verdad. Y, de paso, de reírnos con los chistes.

 

Saludos cordiales y mis respetos a Verónica Hidalgo.

J. María Crespo - Sacerdote diocesano – Madrid – 2009.06

 

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Por invitación de la Santa Sede, las religiosas de Roma salvaron a miles de judíos - De la barbarie nazi

ROMA, lunes, 18 septiembre 2006 (ZENIT.org).- Una investigación presentada en Roma refleja el papel que, con el aliento de la Santa Sede, tuvieron las casas religiosas femeninas en la salvación de miles de judíos de las deportaciones nazis.

Los refugios se improvisaban por doquier, en buhardillas, trasteros bajo escaleras, ocultos por puertas ciegas o armarios, galerías subterráneas, antiguas puertas romanas que se usaban como vías de escapatoria: todo ello en cuanto sonaba la alerta, según señales acordadas -como la campanilla de un convento-, de que se acercaba un registro nazi.

Son ejemplos de algunas de las estratagemas a las que recurrieron las religiosas de Roma para acoger a miles de judíos perseguidos en la segunda guerra mundial.

Se hace altavoz de aquella realidad una investigación histórica documentada realizada por Sor Grazia Lopaco, de
la Facultad Pontificia «Auxilium» (de Roma), presentada el viernes, en el marco del Congreso de la Asociación italiana de profesores de Historia de la Iglesia sobre «Las mujeres en la Iglesia en Italia».

En aquel difícil período las casas religiosas femeninas en Roma eran 475; pertenecían a 274 institutos. Por su parte, los religiosos poseían 270 comunidades pertenecientes a un total de 146 institutos masculinos.

La documentación disponible se refiere a un tercio de las 745 casas en conjunto -correspondientes a 200 comunidades-, de ellas 133 femeninas. «Éstas acogieron a 4.300 judíos, pero aún hay incertidumbre sobre la cifra», según la investigación.

«
La Santa Sede alentó la acogida de los judíos y la mayoría de las casas religiosas abrió de par en par las puertas frente a esta absurda injusticia –explicó la religiosa-. El gobierno italiano le acusó incluso de ocultar judíos y desertores en nombre de una “malentendida caridad”».

Adaptándose a la emergencia, las comunidades religiosas modificaron sus ritmos de vida, sus estancias y costumbres. Por ejemplo, las aulas escolares se transformaban en dormitorios de noche; se crearon nuevas labores y ocupaciones para los acogidos; se montaron sistemas de vigilancia las 24 horas. Y «nacieron muchas y bellas amistades», apuntó.

Los judíos, también los niños, eran escondidos o mezclados con otras personas, si era necesario dándoles identidades falsas.

«Algunas mujeres se vistieron de religiosas o de postulantas -añade-; otros pasaban por enfermos, educadores o pobres».

En tal contexto muchos judíos tuvieron que aprender además las oraciones católicas, los gestos y cantos sacros. «Fue un ingreso muy rápido en un mundo del todo ajeno –apuntó Sor Grazia Lopaco-. Hubo casos de presión para conversiones, pero también actitudes de verdadero respeto, favoreciéndoles sus prácticas religiosas». «No se registraron casos de bautismos forzados», aclaró.

Confirmó que «algunos judíos pudientes pagaron según su disponibilidad, otros aportaron una pequeña pensión, otros fueron acogidos gratuitamente».

En este panorama «no faltaron las sombras, pero la mayor parte de los testimonios no arroja dudas sobre lo positivo de la experiencia. Muchos regresaron a dar las gracias años después», concluyó.

 

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Desde hace dos mil años, la Iglesia es la cuna en la que María coloca a Jesús y lo entrega a la adoración y contemplación de todos los pueblos. Que por la humildad de la Esposa brille todavía más la gloria y la fuerza de la Eucaristía, que ella celebra y conserva en su seno. En el signo del Pan y del Vino consagrados, Jesucristo resucitado y glorificado, luz de las gentes (cf. Lc 2, 32), manifiesta la continuidad de su Encarnación. Permanece vivo y verdadero en medio de nosotros para alimentar a los creyentes con su Cuerpo y con su Sangre.

 “El que come Mi Cuerpo y bebe Mi Sangre, tendrá la vida eterna” (Juan 6:55); “El que come este Pan, vivirá por siempre” (Juan 6:59).

 

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CREO EN LA SANTA IGLESIA CATÓLICA” - "Cristo es la luz de los pueblos. Por eso, este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea vehementemente iluminar a todos los hombres con la luz de Cristo, que resplandece sobre el rostro de la Iglesia, anunciando el evangelio a todas las criaturas". Con estas palabras comienza la "Constitución dogmática sobre la Iglesia" del Concilio Vaticano II. Así, el Concilio muestra que el artículo de la fe sobre la Iglesia depende enteramente de los artículos que se refieren a Cristo Jesús. La Iglesia no tiene otra luz que la de Cristo; ella es, según una imagen predilecta de los Padres de la Iglesia, comparable a la luna cuya luz es reflejo del sol.

El artículo sobre la Iglesia depende enteramente también del que le precede, sobre el Espíritu Santo. "En efecto, después de haber mostrado que el Espíritu Santo es la fuente y el dador de toda santidad, confesamos ahora que es El quien ha dotado de santidad a la Iglesia" (Catech. R. 1, 10, 1). La Iglesia, según la expresión de los Padres, es el lugar "donde florece el Espíritu" (San Hipóli to, t.a. 35).

Creer que la Iglesia es "Santa" y "Católica", y que es "Una" y "Apostólica" (como añade el Símbolo nicenoconstantinopolitano) es inseparable de la fe en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. En el Símbolo de los Apóstoles, hacemos profesión de creer que existe una Iglesia Santa ("Credo ... Ecclesiam"), y no de creer en la Iglesia para no confundir a Dios con sus obras y para atribuir claramente a la bondad de Dios todos los dones que ha puesto en su Iglesia (cf. Catech. R. 1, 10, 22).

 

¿Qué puede decirnos la tercera caída de Jesús bajo el peso de la cruz? Quizás nos hace pensar en la caída de los hombres, en que muchos se alejan de Cristo, en la tendencia a un secularismo sin Dios. Pero, ¿no deberíamos pensar también en lo que debe sufrir Cristo en su propia Iglesia? En cuántas veces se abusa del sacramento de su presencia, y en el vacío y maldad de corazón donde entra a menudo. ¡Cuántas veces celebramos sólo nosotros sin darnos cuenta de él! ¡Cuántas veces se deforma y se abusa de su Palabra! ¡Qué poca fe hay en muchas teorías, cuántas palabras vacías! ¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar completamente entregados a él! ¡Cuánta soberbia, cuánta autosuficiencia! ¡Qué poco respetamos el sacramento de la Reconciliación, en el cual él nos espera para levantarnos de nuestras caídas! También esto está presente en su pasión. La traición de los discípulos, la recepción indigna de su Cuerpo y de su Sangre, es ciertamente el mayor dolor del Redentor, el que le traspasa el corazón. No nos queda más que gritarle desde lo profundo del alma: Kyrie, eleison – Señor, sálvanos (cf Mt 8,25).

 

Ya el profeta Jeremías advertía:  "El corazón es lo más retorcido; no tiene arreglo:  ¿quién lo conoce?" (Jr 17, 9). La traición de Judas, y también la de Pedro, muestran la gran debilidad de la naturaleza humana.

ORACIÓN - Señor, frecuentemente tu Iglesia nos parece una barca a punto de hundirse, que hace aguas por todas partes. Y también en tu campo vemos más cizaña que trigo. Nos abruman su atuendo y su rostro tan sucios. Pero los empañamos nosotros mismos. Nosotros quienes te traicionamos, no obstante los gestos ampulosos y las palabras altisonantes. Ten piedad de tu Iglesia: también en ella Adán, el hombre, cae una y otra vez. Al caer, quedamos en tierra y Satanás se alegra, porque espera que ya nunca podremos levantarnos; espera que tú, siendo arrastrado en la caída de tu Iglesia, quedes abatido para siempre. Pero tú te levantarás. Tú te has reincorporado, has resucitado y puedes levantarnos. Salva y santifica a tu Iglesia. Sálvanos y santifícanos a todos.

 

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Pedro oye a Cristo que le llama, deja su faena en Galilea y le sigue en la barca de la iglesia
 


"Señor, quiero comprender algo de la verdad que mi corazón cree y ama, por ello no quiero comprender para creer, sino que creo para poder comprender

"Haz, te lo ruego, Señor que yo sienta con el corazón lo que toco con la inteligencia"

(San Anselmo - Nació el año 1033 en Aosta (Piamonte). Ingresó en el monasterio benedictino de Le Bec, en Normandía, y enseñó teología a sus hermanos de Orden, mientras adelantaba admirablemente por el camino de la perfección. Trasladado a Inglaterra, fue elegido obispo de Canterbury combatió valientemente por la libertad de la Iglesia, sufriendo dos veces el destierro. Escribió importantes obras de teología. Murió el año 1109.

 

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"En la actividad, no sean descuidados... sean cariñosos unos con otros... Que la esperanza los tenga alegres... Practiquen la hospitalidad... Bendigan... Tengan igualdad de trato unos con otros... Pónganse al nivel de la gente humilde... No muestren suficiencia... No devuelvan a nadie mal por mal... No se dejen vencer por el mal, venzan al mal a fuerza de bien" (San Pablo: Rm 12, 9-21).

 

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Dice el Señor: «Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. [...] Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre». Evangelio según S. Marcos7, 1-8. 14-15. 21-23

 

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Ya lo dijo G. K. Chesterton: «El que deja de creer en Dios acaba creyendo en cualquier cosa». Extrapolando, algo similar ocurre en nuestra sociedad: ha dejado de creer en Dios para seguir a pies juntillas las tonterías que se le pasen por la cabeza a magos, quiromantes, sectas, brujas, adivinos y personajes de similar pelaje.
   Menos mal que Dios no se cansa de nosotros. Aunque dejes de creer en Él, Él nunca dejará de creer en ti.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

"Todo el mundo es delante de ti como un grano de arena en la balanza y como una gota de rocío de la mañana que cae sobre la tierra. Pero tienes piedad de todos, porque todo lo puedes, y disimulas los pecados de los hombres para traerlos a penitencia. Pues Tú amas todo cuanto existe y nada aborreces de lo que has hecho, que no por odio hiciste cosa alguna. ¿Y cómo podría subsistir nada si tú no quisieras, o cómo podría conservarse sin ti? Pero a todos perdonas, porque son tuyos, Señor, amador de las almas. Porque en todas las cosas está tu espíritu incorruptible. Y por eso corriges con blandura a los que caen, y a los que pecan los amonestas, despertando la memoria de su pecado, para que, libres de su maldad, crean, Señor, en ti" (Sab 11 23-12, 2).

 

 

Gracias de la visita y por pregonarnos

 

Las sectas y su invasión del mundo hispánico: una guía  (2003) también por Manuel Guerra Gómez, editada por Eunsa. - Sinopsis. - Para visitar con provecho a una ciudad desconocida, aconsejan el uso de una Guía con su plano, la descripción de sus monumentos, etc. Esta obra pretende prestar un servicio similar con respecto a las sectas implantadas en el mundo hispano. Para no correr el riesgo de extraviarse entre las más de 20.000 sectas inventariadas hasta el momento, para poder recorrer sus nombres que cambian con frecuencia y para ni acumular más inseguridad e inquietud, se presenta esta Guía en el mercado. El autor trata de reflejar la realidad de cada secta con la mayor objetividad posible y de perfilar sus señales de identidad de acuerdo con los datos -no siempre completos- que facilitan su identificación

 

Recomendamos vivamente:

LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

 

Recomendamos vivamente: Cristóbal Colón y el descubrimiento de América

Autores: Florentino Perez-Embid / Charles Verlinden

Esta pequeña obra maestra es uno de los trabajos más certeros sobre la vida y personalidad de Colón, y sobre el descubrimiento de América. Ofrece un enfoque realista, preciso, completo y esclarecedor de todos esos importantes hechos históricos. Ediciones ‘RIALP’ +




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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).