Sunday 19 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
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Memoria histórica - Ante la campaña desatada por la izquierda que nos desgobierna, deseo expresar también mi opinión sobre mi «memoria histórica».

Estoy completamente de acuerdo con ella, pero con la verdadera, no con la falseada que se quiere presentar; con la de la persecución religiosa, en la que asesinaron vilmente a miles de religiosos y civiles totalmente inocentes y de todas las edades y condición.

Tampoco hemos de olvidar los asesinatos en las checas, cuyas víctimas eran sometidas a increíbles torturas, sin que ninguno de sus responsables haya sido debidamente juzgados y, en fin, ¿seguimos? Una vez más, con esta memoria histórica, la izquierda, con ancestral y preclara inteligencia, ha perdido la magnífica ocasión de callar para que no se le vieran sus vergüenzas.

Por mi edad viví los acontecimientos de la nefasta república que ahora tan demencialmente se quiere enaltecer.

Máximo Garcia – Madrid. España. ABC. 2006-12-09

 

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Comunistas y socialistas destruyendo el patrimonio cultural... bibliotecas, museos, etc.…

Les recordaremos que "memoria histórica" es el brutal cerco al que fue sometido Oviedo en la Revolución del 1934 y en la Guerra del 1936; Los comunistas y socialistas no escapen a la "memoria histórica": son los bombardeos que durante un año asolaron Oviedo; la voladura de la Cámara Santa y la torre de la Catedral; la quema de la Universidad y de su biblioteca, de la Audiencia y de su archivo.

Millares de libros y antiquísimos códices –conservados por la Iglesia Católica-  fueron desvastados por el fuego y algunos robados…. Innumerables obras de arte fueron destruidas con los saqueos de iglesias, además de los asesinatos de sacerdotes, religiosos y fieles católicos por el simple hecho de serlo, dentro de la mayor persecución religiosa de la historia; y un largo etcétera que todavía muchos ovetenses, con muy buena "memoria histórica" recuerdan. 2008.V.

 

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Los republicanos (socialistas-comunistas españoles 1931/1939) quemaron iglesias y con ellas archivos parroquiales, los mismos que ahora exige un juez, Sr.Garzón. Mientras tanto, para registrar los niños hasta de siete y ocho meses asesinados en el vientre materno, no desean inscribirlos, ni al no nacido ni a quien comete el infanticidio.- MMVIII.IX.


En síntesis, puede decirse que las fuerzas de la República acabaron (la mayor parte, durante las dos primeras semanas del comienzo de la guerra) con 500 iglesias, lo que quiere decir que desaparecieron, incendiadas o arrasadas por dentro, todas las iglesias de la diócesis de Barcelona. Todas, menos diez, entre las que se encuentran la abadía de Montserrat y la catedral). Fueron incendiados 464 retablos: más de dos kilómetros de obras de arte, si fueran expuestos todos juntos, así como pinturas, esculturas, piezas de orfebrería y órganos, entre los que se encontraban el de Santa María, uno de los más importantes de Europa.

 

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pérfida y ruin obsesión izquierdista comunista en pillar y destruir el ´Patrimonio artístico y cultural´ del pueblo


La persecución religiosa

 

Por Pío Moa- 28 julio MMXI

 

Por alguna razón no fácil de discernir a primera vista, las izquierdas españolas son probablemente las más sectarias e intelectualmente ineptas de Europa, como he recordado en varias ocasiones.

 

La reducción de su pensamiento a cuatro tópicos contradictorios no se ha traducido siquiera en un acuerdo básico entre ellas, pues se han llevado literalmente a matar... excepto en una cuestión: su odio al cristianismo en general y al catolicismo en particular. Odio productor de una literatura increíble tanto por lo abundante como por lo burda y falsaria.

Efecto de esa propaganda ha sido, desde principios del siglo XIX, una larga tradición de agresiones, atentados y ultrajes, con aspiración de sustituir la raíz de la cultura occidental por cuatro ideas mal asimiladas o utópicas. Pero fue en la II República y en la Guerra Civil cuando los ataques derivaron en una de las persecuciones más intensas y sangrientas que haya sufrido el cristianismo desde su origen.

 

No podremos entender la historia reciente de España olvidando esa persecución. En Los mitos de la guerra civil (publicado hace ya ocho años, sin que, por cierto, haya sido rebatido durante este tiempo en ningún punto importante) hice un resumen de aquellos hechos. Las izquierdas empezaron la persecución con la quema de más de un centenar de iglesias, bibliotecas y obras de arte, actos proseguidos más esporádicamente en los años siguientes, complicados con asesinatos durante las dos semanas que duró la insurrección guerracivilista de octubre del 1934. Tras la imposición del Frente Popular en febrero de 1936, los ataques se intensificaron, con incendios de cientos de templos, algunos de gran valor artístico, y agresiones de todo género. Y al reanudarse la guerra civil, en julio de ese año, la persecución arreció de forma auténticamente feroz: fueron asesinados unos siete mil clérigos (obispos, monjes y monjas, sacerdotes) y otros miles más de fieles por el mero hecho de confesar su fe. Los asesinatos –es también un rasgo importante– fueron perpetrados a menudo con un sadismo y una vesania inauditos, índice de la barbarie inducida por una larga y brutal propaganda.

 

La persecución tuvo todos los caracteres de un genocidio, no solo porque trataba de eliminar sangrientamente al clero, sino porque aspiraba a erradicar hasta la memoria de la cultura cristiana en España. Fueron destruidas total o parcialmente, y saqueadas a menudo, unas 20.000 iglesias, ermitas y capillas, y con ellas obras de arte invalorables; incendiadas bibliotecas como la franciscana de Sarriá, con cien mil volúmenes; la de Igualada, con cincuenta mil; la del seminario de Barcelona o la de los capuchinos, con cuarenta mil, y las de muchos particulares tenidos por personas religiosas, que sumaban decenas de miles de libros más, esto solo en Barcelona. Algo semejante ocurrió en Madrid y, a menor escala, en muchas otras provincias, donde ardieron monasterios y edificios con sus bibliotecas, museos, archivos, retablos, pinturas, tallas... Todo ello acompañado de profanaciones y ultrajes de todo género. La cruz fue erradicada del espacio público y destrozada incluso en los cementerios.

Toda esta barbarie –¡realizada a menudo en nombre de la cultura!– convierte a las izquierdas españolas en un caso único dentro de Europa Occidental: puede considerarse el resultado de esa combinación de ausencia de pensamiento y de propaganda furiosa y básicamente falsaria. El clero era presentado como una caterva de individuos depravados, explotadores, ignaros y oscurantistas, enemigos de la cultura (la destrucción de bibliotecas y centros de enseñanza por las izquierdas indica el sentido de la palabra cultura en boca de los perseguidores); los curas se dedicarían a convertir los templos en fortines de la "reacción", desde los cuales "disparaban contra el pueblo", etc. La mentira deliberada y exacerbada desempeñó un papel clave en aquellos sucesos.

Con la transición pareció que los odios y vesanias del pasado quedaban superados, pero la verdad es que las izquierdas actuales han seguido identificándose, política y sentimentalmente, con el sanguinario Frente Popular y no han expresado el menor sentimiento o análisis autocrítico por la gigantesca masacre. Es más, no es raro observar de su parte referencias burlonas o despectivas a ella. Ni siquiera han prestado atención, desde un punto de vista meramente laico, a los tremendos daños infligidos al patrimonio cultural, artístico e histórico del pueblo español. El talante ha empeorado con el actual gobierno, cuyo jefe de ha proclamado "rojo". Consecuente con ello, ha tratado de imponer desde el poder la versión fantástica de la guerra civil cultivada por los comunistas, como un enfrentamiento del fascismo y la democracia (una democracia compuesta, nunca se olvide, por marxistas, stalinistas, anarquistas, golpistas republicanos y racistas del PNV, bajo la protección de Stalin). De donde deriva la exaltación (¡por ley!) de los incendiarios y chekistas como "víctimas" del franquismo, e igualados a los inocentes. Dicho gobierno ha orquestado y financiado campañas para erradicar la cruz del espacio público y de la enseñanza, bajo cuyo aliento ha resurgido la vieja verborrea. Acompañada de agresiones, amenazas y violencias hoy por hoy menores, pero alarmantes, dados los precedentes. Otro pésimo indicio es el acoso, envuelto como siempre en falsedades, al Valle de los Caídos.

Por ello no debe olvidarse el pasado. Un pueblo que lo olvida puede repetir lo peor de él.

http://historia.libertaddigital.com/la-persecucion-religiosa-1276239262.html

 

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Tomás de la Torre publica un interesante artículo sobre las imágenes de Vía Crucis de la JMJ. – VIII. MMXI

 

Cinco de esas imágenes son reposiciones de las destruidas por los "rojos" en 1936. Tan cultos, ellos, tan demócratas ellos. Pues destruían a Mena. O a Salzillo. En una barbarie tal que seguramente no tendrá parangón en la historia salvo en la también marxista Rusia soviética. La memoria histórica debe hacernos recordar que fueron unos auténticos animales. Y no domésticos sino salvajes. Los que antes se llamaban alimañas. Y por cuya muerte se pagaba porque su desaparición era un alivio para todos.  Pero qué le vas a decir a Zapatero que ni sabe quienes fueron Mena o Salzillo.  2011-08-08

 

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Moneda Isabel II Sevilla 1859. 100 reales - Oro año 1859


 

Mitos de la Guerra Civil

El patriotismo de Ángel Viñas

 

Justificar la supeditación al Kremlin constituye lo que normalmente se llama traición al país, un poco como ocurrió con los afrancesados. Que los socialistas se identifiquen con estos, y ahora con Negrín, solo expresa su auténtica manía antiespañola.

Pío Moa

 

El historiador lisenkiano Ángel Viñas ha escrito un artículo en El País en defensa de Negrín (¡a ver!), con expresiones como estas contra quienes ponen en duda las virtudes de su defendido: "Desde las babosidades de Manuel Aznar y Joaquín Arrarás hasta las engañifas más recientes se ha distorsionado el pasado. También algún autor-basura se las ha apañado para presentar bajo nuevos envoltorios las ‘pruebas’ de la ‘connivencia’ de Negrín con los siniestros designios de Stalin." Bien, nada que objetar al tono empleado. Me parece bien que el señor Viñas desahogue sus sentimientos. No tan bien, en cambio, que se limite a expresarse como podría hacer un matón de tasca, sin explicar los motivos de sus insultos, como cabría exigir a quien va de intelectual por la vida. Pero a ese nivel nos tiene acostumbrados la progresía.


Según Viñas, "las bases documentales preservadas en los archivos" permiten afirmar que "las principales acusaciones que con mayor frecuencia se han dirigido contra Negrín son desmontables". Pero veamos cómo las "desmonta" él, empezando por la primera acusación (ya iremos viendo las otras): "Envió por las buenas el oro del Banco de España a Moscú. Falso. Empezó a venderlo el Gobierno Giral a los pocos días de la sublevación. Los franceses adquirieron una cuarta parte. El franquismo no tuvo más remedio que aguantarse. Negrín contó con una autorización del Consejo de Ministros del 6 de octubre de 1936, que dejó la operación en sus manos y en las de Largo Caballero en su calidad de presidente del Gobierno." Y ahí deja la cosa, una bonita manipulación.


Pero nadie dice que enviara el oro "por las buenas", pues un acto tan extraordinario hubo de tener por fuerza poderosas razones. ¿Por qué dejó Negrín lo principal de las reservas españolas en manos de un sistema totalitario, terrorista y financieramente opaco, ajeno a las garantías propias del sistema internacional, con lo cual el Frente Popular perdía, como así ocurrió, el control sobre sus fondos? Los responsables de la fechoría lo han explicado a posteriori aludiendo a la actitud hostil de las democracias, pero se trata de evidentes pretextos. Como el mismo Viñas reconoce, una cuarta parte del oro –y casi toda la plata– fue negociada en países democráticos, con una dosis enorme de corrupción pero sin trastorno ni robo por parte de las autoridades de esos países. No, el envío a Moscú obedeció a otra razón, que por lo demás salta a la vista de cualquier persona libre de anteojos lisenkianos: a que el Gobierno de Largo Caballero era revolucionario, no democrático, y sus principales líderes se identificaban, con más o menos intensidad, con el totalitarismo staliniano. Varios de esos líderes, como Largo, Prieto y Negrín mismo, habían organizado el asalto a la república en octubre de 1934, planeado como una guerra civil para implantar la "dictadura proletaria", o sea, del PSOE. ¿Por qué "olvida" Viñas estos datos, sin los cuales todo se vuelve un galimatías? ¿O puede refutarlos? A la espera quedamos.


El Frente Popular perdió así el control sobre las reservas y sobre el grueso del suministro de armas. Con ello, la política y el destino de la España izquierdista quedaban a merced de Stalin, en un grado como ni remotamente sucedió con Hitler o Mussolini en el bando contrario. Además, Moscú disponía en España de un partido agente, el PCE, radicalmente stalinista y pronto convertido en el partido más potente; y también de unos asesores militares con influencia muy superior a la de los especialistas alemanes o italianos en el otro bando. Como señala Stanley Payne, ello no significó el dominio absoluto del Frente Popular por Moscú, pero sí una clarísima hegemonía que solo sería desafiada en el último momento, cuando la derrota estaba a la vista y el propio Stalin se había desentendido de sus protegidos-dominados.

Estos datos son absolutamente cruciales. Cualquier historiador que no los valore debidamente demuestra una ineptitud o una decisión manipuladora radicales. Pero Viñas, como los historiadores lisenkos en general, no es que no los valoren, es que ni los toma en cuenta. Apenas me ha interesado el debate sobre si el Kremlin estafó más o menos dinero a España, mi impresión es que no debió de haber mucho de ello, pues Stalin perseguía objetivos de mayor enjundia. Lo importante fueron las consecuencias políticas: el envío del oro, combinado con la fuerza del PCE y otros hechos, hizo perder al Frente Popular su independencia, convirtiéndolo en satélite de Moscú. De aquella situación salvaron a España los nacionales, como reconocieron Marañón o Besteiro. Justificar la supeditación al Kremlin constituye lo que normalmente se llama traición al país, un poco como ocurrió con los afrancesados. Que los socialistas se identifiquen con estos, y ahora con Negrín, solo expresa su auténtica manía antiespañola y su vocación de vender el país a quien sea. Tiene su gracejo nuestro historiador cuando habla con desdén del "hipernacionalismo de boquilla del franquismo", como si él profesase un patriotismo real y no de boquilla.


En lugar de los alcances políticos de la inmensa fechoría, Viñas se fija en si el acuerdo al respecto fue tomado con algún rastro de legalidad por el Consejo de Ministros. Salvando las distancias, es como si nos preocupásemos de si la decisión de exterminar a los judíos fue tomada por los nazis siguiendo tales o cuales requisitos legales. Historiografía fina. 2008-07-21

 

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...el saqueo, robo, profanación e incendio del patrimonio artístico cultural español e internacional. Así el ´patrimonio de la humanidad´ para siempre desaparecido por los fascistas comunistas...

 

La Historia como fue

 

                        En 1936, tan pleno de legalidad según se nos cuenta ahora, el clima de preguerra era evidente.

 

Juan Van-Halen

 

Se han cumplido 75 años del inicio de la Guerra Civil. Los historiadores Alfonso Bullón de Mendoza y Luis Togores, autores de relevantes obras sobre aquel periodo, y Bullón, además, biógrafo riguroso de José Calvo Sotelo, han preparado una serie televisiva documental sobre la guerra, cuyo primer capítulo trata del asesinato del líder parlamentario derechista el 13 de julio de 1936, que fue la chispa que quemó muchas indecisiones, entre ellas la del propio Franco, que hasta entonces no se había comprometido con los conspiradores.

 

La llamada Memoria Histórica ha reavivado enfrentamientos que los españoles habíamos superado en la Transición. Resulta comprensible que haya quien no se conforme con una versión de parte y resucite otra memoria histórica. La Historia está en los documentos y la escriben los historiadores, no los políticos.

 

Por ejemplo, en el Diario de Sesiones del Congreso se recoge la intervención del líder de la CEDA y ex ministro, José María Gil-Robles, en la tumultuosa sesión del día 16 de junio de 1936. El diputado hizo un balance de la situación desde el 16 de febrero hasta el 15 de junio. Los datos hasta el 14 de mayo, tres meses: “Atentados contra iglesias: iglesias totalmente destruidas, 160; asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto, etc., 251. Atentados personales: muertos, 269; heridos de diferente gravedad, 1.287; agresiones personales frustradas o cuyas circunstancias no constan, 215. Atracos: atracos consumados, 138; tentativas de atraco, 23. Centros particulares: centros de Acción Católica, políticos, públicos o particulares destruidos, 69; asaltados, 312. Conflictos sociales: huelgas generales, 113; huelgas parciales, 228. Periódicos: periódicos destruidos, 10; asaltos a periódicos, intentos y destrozos, 33. Varios: bombas estalladas y petardos, 146; ídem, ídem, sin explotar halladas, 78”. Y desde el 14 de mayo al 15 de junio, un mes: “Atentados contra iglesias: iglesias totalmente destruidas, 36, asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto, etc., 34. Atentados: muertos en atentados personales, 65; heridos de diferente gravedad, 230. Atracos: atracos consumados, 24. Centros particulares: centros políticos, públicos, particulares destruidos, 9; asaltos, invasiones e incautaciones, 46. Conflictos sociales: huelgas generales, 79; huelgas parciales, 92. Clausuras: centros clausurados, 7. Varios: bombas halladas y estalladas, petardos y líquidos inflamables, 47”. Las cifras se refieren, obviamente, a hechos con motivación política.

 

En la primavera y el verano de 1936, tan plenos de legalidad según se nos cuenta ahora, el clima de preguerra era evidente. El Liberal de Bilbao, periódico de Indalecio Prieto, editorializaba el 14 de julio de 1936, el día después del asesinato de Calvo Sotelo: “Si la reacción sueña con un golpe de Estado incruento, como el de 1923, se equivoca de medio a medio. Será una batalla a muerte, porque cada uno de los bandos sabe que el adversario, si triunfa, no le dará cuartel”.

 

El 1 de julio de 1936, el diputado socialista Ángel Galarza amenazó al dirigente derechista José Calvo Sotelo: “Pensando en Su Señoría, encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida”. La diputada comunista Dolores Ibárruri gritó dirigiéndose a los escaños de la derecha: “Hay que arrastrarlos”.

 

Calvo Sotelo fue asesinado pocos días después por fuerzas uniformadas del Gobierno a las que acompañaban activistas del PSOE; uno de ellos, Victoriano Luis Cuenca, fue quien disparó dos veces en la nuca al diputado y ex ministro.

 

De Francisco Largo Caballero, secretario general de la UGT y más tarde presidente del Gobierno, se conservan frases relevantes. Entre ellas: “Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia” (Murcia, 1933). ”Si triunfan las derechas tendremos que ir a la guerra civil declarada” (19 de enero de 1936, Alicante). “La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución” (Linares, 20 de enero de 1936). “La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas... Estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia” (Cine Europa, 10 de febrero de 1936). “Cuando el Frente Popular se derrumbe, como se derrumbará sin duda, el triunfo del proletariado será indiscutible. Entonces estableceremos la dictadura del proletariado, lo que quiere decir la represión de las clases capitalistas y burguesas” (El Socialista, 26 de mayo de 1936).

 

La Historia como fue, no como nos la cuentan algunos.

 

* Académico correspondiente de la Historia, y de Bellas Artes de San Fernando.

http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/opinion/opinion/historia-20110718   18. VII. MMXI

 

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BALANCE DE LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA DURANTE LA GUERRA CIVIL

13 obispos asesinados.

4.184 sacerdotes seculares asesinados.

2.365 religiosos asesinados.

283 religiosas asesinadas (algunas de ellas previa violación).

[Se desconoce la cifra exacta de laicos muertos por causa de su fe]

No hubo apostasías.

La tortura física y los tormentos de toda laya estuvieron presentes en buena parte de estos hechos.

Templos quemados totalmente:

Valencia: 800; Oviedo: 354; Tortosa: 48; Santander: 42; Barcelona: 40; Madrid: 30.

Templos parcialmente destruidos:

Almería: todos; Barbastro: todos; Ciudad Real: todos; Ibiza: todos; Segorbe: todos; Tortosa: todos; Valencia: más de 1.500; Gerona: más de 1.000; Vic: más de 500; Barcelona: todos menos 10; Cuenca: todos menos 3; Madrid: casi todos; Cartagena: casi todos; Orihuela: casi todos; Santander: casi todos; Toledo: casi todos; Jaén: el 95%; Solsona: 325.

«En ningún momento de la historia de Europa, y quizás incluso del mundo, se ha manifestado un odio tan apasionado contra la religión y todas sus obras».

Hugh Thomas, The Spanish Civil War.

 

 

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Los archivos secretos vaticanos revelan que el

Papa Pío XI intentó evitar la Guerra Civil

El historiador Vicente Cárcel presenta en Roma su investigación sobre los últimos documentos desclasificados
Ángel Villarino

 

Ciudad del Vaticano- El Papa Pío XI hizo todo tipo de esfuerzos por detener la Guerra Civil Española y, una vez que acabó el conflicto, tardó dos años en entablar relaciones diplomáticas con el franquismo. Son algunas de las conclusiones que ofreció ayer el historiador y sacerdote Vicente Cárcel, durante una conferencia en la cual hizo pública documentación hasta la fecha desconocida, proveniente de una parte de los archivos secretos del Vaticano que fueron recientemente desclasificados. En estos papeles, telegramas, cartas, informes, apuntes personales..., hay miles de datos y pruebas físicas que ayudan a entender mejor aquellos convulsos años de nuestra historia reciente. Hablan del periodo 1922-1939 y fueron puestos a disposición de los estudiosos hace pocos meses.
   «No hay revelaciones estrepitosas en dichos archivos, nada que vaya a cambiar sustancialmente los libros de Historia, pero sí ciertos detalles y documentos muy interesantes que eran desconocidos», explicó Cárcel a LA RAZÓN. «El primer dato importante que aportan los nuevos documentos vaticanos», aclaró el historiador, «es que la Iglesia quiso convivir con la República española hasta que ésta se lo permitió».
   Petición de clemencia
   En la conferencia explicó que «el nuncio Tedeschini negoció con la República en momentos difíciles, para evitar la disolución de los jesuitas y para defender, en general, la actividad de la Iglesia y la vida de los católicos frente a una política cada vez más hostil, discriminatoria y humillante para los que iban a misa». Las investigaciones destacan la intensa actividad humanitaria del delegado pontificio, moseñor Antoniutti, para la repatriación de los niños vascos y en favor de prisioneros políticos y condenados a muerte. «El archivo conserva listas oficiales de unos y otros, así como numerosa correspondencia familiar de quienes solicitaban la intervención del representante pontificio pidiendo clemencia, aunque no siempre se le escuchó».
   La siguiente nunciatura,
la de Cicognani, que comenzó en 1938, «se distinguió al principio por su labor humanitaria y por su firme actitud frente a la propaganda y las influencias nazis en la España nacional y también frente a la prepotencia de la Falange». Los documentos también demuestran cómo Pío XI apeló en innumerables ocasiones a los dos bandos para que acabasen con las hostilidades y las matanzas. «Los documentos demuestran que el Papa no pudo evitar la Guerra Civil porque aquello fue una revolución auténtica en la que se enfrentaron dos Españas que se odiaban a muerte», explica Cárcel, que ofrece algunos ejemplos concretos: «El 31 de julio de 1936 la Secretaría de Estado presentó a la Embajada de España ante la Santa Sede una enérgica protesta por la bárbara persecución religiosa desencadenada en Barcelona, Madrid y otros lugares de España contra la Iglesia sin que el Gobierno hiciera nada por impedirla o reprimirla. El embajador respondió diciendo que deploraba y lamentaba los actos violentos, pero los justificaba como reacción a la adhesión de muchos de ellos a los militares rebeldes».
   Aunque sus exigencias fueron igualmente desoídas, el Papa también levantó la voz para quejarse de las matanzas provocadas por el salvajismo militar del bando franquista. «Pío XI intervino directamente ante Franco para impedir los bombardeos aéreos, que provocaban muertes de inocentes entre la población civil, y tuvo que resignarse ante su firme actitud, que no aceptó mediación alguna para acabar la guerra, ni siquiera de
la Santa Sede», explica Cárcel, añadiendo que «cuando corrieron rumores de que, con motivo del discurso natalicio de 1938, el Papa pediría un armisticio, Franco rechazó toda componenda y reafirmó la resolución firme de no admitir ningún intento de mediación ni armisticio con los “rojos” porque representaban la “barbarie soviética”».
   El trabajo del historiador español presenta otros ejemplos concretos sobre las sucesivas treguas que, cuando la guerra estaba tocando a su fin, intentó conseguir Pío XI. «
La Santa Sede intervino siempre de forma autónoma, convencida de que su acción, inspirada en los supremos principios religiosos y morales, tendría mayor eficacia y no sería considerada como una ingerencia política en los asuntos de España. Por ello, el Papa recomendó siempre moderación y no aceptó las presiones provenientes de Francia e Inglaterra, que perseguían intereses políticos concretos», concluyó Cárcel.
   El historiador, en cuyo trabajo también hay detalles anecdóticos como la pretensión del Rey Alfonso XIII de nombrar personalmente los cardenales españoles, publicará su labor en un proyecto editorial dividido en tres periodos: Monarquía, República y Guerra Civil. 2006-12-13 La Razón – Esp.

 

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«La memoria colectiva no se puede fijar selectivamente. (...) No es acertado volver al pasado para reabrir heridas, atizar rencores y alimentar desavenencias», dijo Monseñor Ricardo Blázquez, Obispo de Bilbao y Presidente de la Conferencia Episcopal Española. 2007.XI.19

 

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Cuando saquearon el patrimonio de

 España y de la Iglesia

EL ‘VITA’ COMO PARADIGMA

 

19 de Septiembre de 2006 - 11:45:13 - Pío Moa -L.D.ESP.

Me han pedido algunos lectores un comentario sobre el caso del Vita, que debiera ser muy ampliamente conocido. Y tienen razón: es uno de esos hechos que, como el asesinato de Calvo Sotelo, condensa toda una situación histórica. Procuraré resumirlo.

 

Como hoy es bien sabido, los dirigentes del Frente Popular se pusieron a salvo, al terminar la guerra, sin atender a los miles de izquierdistas, muchos de ellos complicados en crímenes brutales, que quedaban a merced de sus enemigos. A salvo se pusieron, digo, con inmensos tesoros robados al patrimonio artístico e histórico nacional y a los particulares, incluyendo a la gente sin recursos que empeñaba sus escasos bienes en los montes de piedad. Estos fondos debían servir también para controlar políticamente el exilio, a cuyo fin se formó el SERE (Servicio de Evacuación de Republicanos Españoles).

Negrín, "previsoramente", como él decía, organizó desde los primeros meses de la contienda –esto es importante– el gigantesco expolio. Y en marzo de 1939, poco antes del fin de la guerra, parte de lo expoliado fue embarcada en Francia con rumbo a Méjico, en el yate Vita. El barco había pertenecido a Alfonso XIII con el nombre de Giralda, y lo mandaba un capitán relacionado con los separatistas vascos. Su carga debía recibirla el doctor Puche, ex rector de la universidad de Valencia y agente de Negrín en Méjico. Pero tanto el PNV como Prieto intentaron apoderarse de él. El botín valía la pena: depósitos del banco de España, cajas de oro amonedado, objetos históricos de la catedral de Tortosa, el Tesoro Mayor y Relicario Mayor de Sta. Cinta, ropas y objetos procedentes de la catedral de Toledo, entre ellos el famoso manto de las 50.000 perlas, colecciones de monedas de alto valor numismático, con ejemplares únicos de valor histórico, objetos de culto de la Capilla Real de Madrid, entre ellos, el joyero y el Clavo de Cristo, pinturas, alhajas de los montes de piedad, etc, etc. La mayor parte de la carga, de contenido ignorado, iba en más de cien grandes maletas, que, nos informa el dirigente de la UGT Amaro del Rosal, habían adquirido en París con gran sigilo unos empleados del Banco de España, socialistas de confianza.


Prieto demostró más habilidad que sus competidores: de acuerdo con el presidente mejicano Lázaro Cárdenas, conocido por su extrema corrupción, burló a Negrín y al PNV y se apropió del barco. Luego se respaldó en la supuesta autoridad de las Cortes en el exilio, grupo de personas sin representatividad real, a quienes había sobornado con espléndidos giros, según explica Del Rosal. La maniobra produjo un duro cruce de correspondencia entre Prieto y Negrín, gracias al cual conocemos las claves del asunto. Con los fondos así obtenidos, Prieto montó la JARE (Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles), que disputaría al SERE el control sobre los políticos exiliados, mediante pensiones más elevadas. Ambas organizaciones serían acusadas de corrupción y favoritismo. Amaro sospecha que los objetos de valor histórico o artístico fueron desguazados o fundidos para borrar la huella de su origen.

Los racistas jefes del PNV habían mostrado aversión a recibir ayuda de entidades españolas, pero, chasqueados en su plan de adueñarse del Vita, cambiaron de idea y trataron de "comer a dos carrillos", en expresión suya, beneficiándose tanto del SERE como de la JARE, pese a que cada organismo negaba su ayuda a quienes la recibieran del otro. Tendrían éxito sólo a medias. Los líderes nacionalistas catalanes habían defraudado sumas considerables al Frente Popular, aparte de lo que se quedaran de los saqueos anarquistas, y no parecen haber sufrido grandes penurias.


Pocos dirigentes rehusaron las atenciones del SERE o de la JARE. Uno de esos pocos fue el ex presidente Alcalá-Zamora, víctima a su vez del robo de las cajas de seguridad de los bancos por el gobierno de Largo Caballero. Pese a soportar una dura necesidad, rechazó un dinero que consideraba manchado. Otro fue el insobornable Cipriano Mera, para quien "aceptar algo del SERE era reconocer tácitamente al nefasto doctor Negrín como representante oficial de los españoles exiliados". Mera, sufriendo pésimas condiciones en un campo de presos en Argelia, replicó a las ofertas de un bien trajeado agente del SERE: "Mi caso no es diferente del de varios miles de refugiados. Ni más ni menos. Rechazo por adelantado cualquier privilegio personal, pues no me lo admite mi dignidad. Y ahora quiero decirte una cosa: estáis manejando un tesoro que no os pertenece y del que tendréis que rendir cuentas el día de mañana. ¡No lo olvidéis!". Nunca hubo rendición de cuentas, ni antes ni después de la Transición.


El caso trae inevitablemente a la memoria un juicio de Azaña sobre sus correligionarios: "una política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta".

Al margen de otras consideraciones, el asunto se presta como pocos a un buen documental o una buena película: el mero relato fidedigno de los hechos contiene una extraordinaria novela, por decirlo así.

Casi todo el cine sobre la guerra civil lo han hecho las izquierdas, lo cual, lamentablemente, significa de entrada una alta dosis de falsedad histórica. Creo que había en marcha últimamente algo sobre el Valle de los Caídos, en la línea de Preston: "La creencia de Franco de que los crímenes de los republicanos podían ser redimidos por el trabajo subyacía a la creación, en los años cuarenta, de "brigadas penales" y "batallones de castigo" de republicanos cautivos, empleados en trabajos forzados para la construcción de diques, puentes y canales. En la construcción del Valle de los Caídos se emplearon veinte mil de estos penados, murieron catorce y otros muchos quedaron tullidos en accidentes o padecieron silicosis. A España le costó tanto como le había costado El Escorial a Felipe II en una época más próspera".

Ni una sola de esas frases corresponde a la realidad.

 

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El oro de Moscú, cuentas claras

POR TULIO DEMICHELI

. MADRID.

Al doctor Juan Negrín -rehabilitado este fin de semana durante el congreso del PSOE- le persiguieron antes y después de su muerte algunas gravísimas acusaciones, compartidas tanto por sus enemigos franquistas como por sus adversarios socialistas y republicanos. Quizá, la mayor entre ellas fue la de haber dispuesto de las reservas de oro del Banco de España, incluyendo su depósito y venta a la Unión Soviética, sin aval legal, con «extralimitación de sus facultades», para sus propios fines personales y sin consulta o control por parte de otros órganos del Estado.


Acusación infundada

El historiador Enrique Moradiellos -autor, entre otras obras, de Los mitos de la guerra civil (2004), Franco frente a Hitler (2005) y la biografía de Don Juan Negrín (2006), todos en Península- explica a ABC que «ésa es una acusación infundada que las pruebas documentales y la historiografía más solvente han desmentido hace ya tiempo por tres razones: 1º) Porque el recurso a la venta del oro a países extranjeros para su conversión en divisas aplicables a gastos bélicos comenzó ya el 21 de julio de 1936, con el republicano azañista Enrique Ramos como ministro de Hacienda. 2º) Porque los agentes franquistas trataron de frustar la operación con medidas de interdicción legal ante los tribunales franceses sin éxito por un motivo inapelable: la venta era una facultad legal del gobierno oficialmente reconocido y por eso «el oro de París» (más de la cuarta parte del total de las reservas) nunca fue utilizado por Franco como motivo de agitación propagandística. Y 3º) Porque la decisión de movilizar el oro a través de la URSS fue objeto de una decisión expresa del Consejo de Ministros reunido el 6 de octubre de 1936 en Madrid.

¿Se sabe todo sobre el oro de Moscú o quedan flecos sueltos? «En general, hoy se sabe todo y se supo a partir de 1956, porque el «dossier Negrín» lo entregaron sus herederos al gobierno de Franco a su muerte -responde Moradiellos- . El primero que lo utilizó fue el economista Juan Sardá en su historia oficial del Banco de España publicada en 1971. El capítulo final dice que «el oro del Banco de España ingresado en Moscú se gastó íntegramente en el esfuerzo bélico de la República», algo que provocó la retención del libro por orden de Carrero Blanco. Ese dossier contiene el acto de recepción del oro, el pesaje que se hace con la presencia de funcionarios del banco central de la URSS, del embajador de España, Marcelino Pascua y de dos técnicos del Ministerio de Hacienda. Además contiene las órdenes de venta. ¿Hasta cuándo? Hasta agosto de 1938. Hasta ese momento el oro se había ido vendiendo a cambio de divisas convertibles, especialmente libras, dólares y francos. Y para agosto, una carta del comisario de Hacienda le comunica a Negrín que sólo queda una pequeña cantidad pendiente de venta.


-¿Se gastó con transparencia?

-Una parte del oro se destinó al pago de «comisiones». Dicho de otro manera, de «sobornos» a los funcionarios extranjeros para que permitieran contrabando de armas violando el Acuerdo de No Intervención. Se sobornó a funcionarios polacos checos, turcos, lituanos y probalemente a muchos otros. Otra parte se perdió en operaciones con traficantes que salieron mal. La idea de particulares lucrándose del oro hay que descartarla.


-Algunos historiadores siguen negando la legalidad de esas operaciones hoy día. ¿Qué piensa?

-Esa discusión está perdida de antemano. Si hubiera sido ilegal, entonces ¿por qué se perdió el pleito planteado por los gobernadores del Banco de España instalados en Burgos, cuando tienen noticia de que Enrique Ramos está vendiendo el oro depositado en París, más de la cuarta parte del total, desde el 21 de julio? Presentaron una interdicción legal en la Corte Suprema -como bien cuentan Ángel Viñas y Pablo Martín Aceña- para detener esas ventas en virtud de la ilegalidad de los vendedores, pues argüían que no tenían la capacidad jurídica para hacerlo. El pleito va adelante y la Corte establece que un gobierno legalmente establecido puede vender oro que procede de su interior en el exterior.


-Pero hubo más argumentos.

-Los nacionales argumentaban que el Banco de España era una entidad privada (una sociedad anónima) y que al nacionalizarlo el gobierno había incurrido en ilegalidad. Pero la sentencia entendió que un gobierno legítimo tiene la potestad de nacionalizar su banco central. Del oro de París nunca se habló porque Franco intentó retenerlo por la vía legal y no lo consiguió. Igual que cuando se vendió la plata española a la Reserva Federal de EEUU. en 1938. La operación se aprobó porque era el gobierno reconocido, por muchas simpatías que Franco tuviera allí. Pero como no había relaciones con Moscú, allí se emprendió una campaña propagandística. También se ha discutido que, incluso siendo legal, el trámite había sido equivocado, que lo había hecho Negrín sin consultar al Consejo de Ministros y que Azaña no estaba al tanto. Claro que hubo decisión del Consejo, aunque fuera reservada. ¿Con qué autoridad? Con la que le habían dado las Cortes al Gobierno para que legislara de manera ilimitada ante la emergencia nacional. Otra cosa es que se diga que no se crea en la legalidad republicana a partir del 18 de julio...


Los documentos

La confirmación de esta última aprobación plenaria ha sido una de las últimas revelaciones del recién abierto archivo del doctor Negrín custodiado en París por sus herederos. «El autor del importante descubrimiento ha sido Ángel Viñas y el texto de este acuerdo ha sido publicado en su libro La soledad de la República (Crítica, p. 314) -concluye Moradiellos-. Se trata de un oficio de traslado formal de la decisión al presidente de la República, Azaña, firmado en calidad de secretario por el ministro más joven de la reunión, el comunista Jesús Hernández, ministro de Instrucción Pública».

El segundo documento que publicamos en esta página es la orden de entrega del 7 de marzo de 1937 y «demuestra las tonterías que dice Largo en sus memorias como que «la primera operación la hice yo pero que luego Negrín no me dice nada» -señala Moradiellos-. Hay veintitantas órdenes de entrega. Largo lleva adelante esas operaciones hasta el último momento, porque tenían que ser firmadas y contrafirmadas por el Jefe de Gobierno y el ministro de Hacienda, Largo Caballero y Negrín hasta 1937, porque a partir de entonces Negrín fue designado presidente del Consejo».

‘ABC’ ESP. 2008-07-07

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".


 

Cada día se producen 250 defunciones por aborto en España convirtiéndose en la principal causa de mortalidad en dicho país.

Y es que cuando la principal causa de mortalidad es el aborto, leer escritos de ciudadanos preocupados, exigiendo responsabilidades, por que un perro cachorro ha sido atropellado por un coche, es para ponerse a temblar. ¿Qué está fallando en nuestra sociedad que estamos perdiendo la sensibilidad por la dignidad humana? Estoy en contra del maltrato a los animales, no obstante, no preocuparse por la principal causa de mortalidad humana y si por la muerte de un perro abandonado, demuestra que estamos invirtiendo los valores. MMVI.

 

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¿Cuántos mosquitos has matado hoy?

¿Cuántos insectos –en las últimas 24 horas- han muerto por utilizar tu automóvil?

¿Cuántos perros, gatos han muerto hoy a causa del ferrocarril?

¿Cuántos pájaros han muerto hoy en las turbinas del avión?

¿Y los animales muertos electrocutados en los cables eléctricos extendidos para  favorecernos con energía y luz?

¡Defendamos la vida humana, respetemos la naturaleza pero no invirtamos los valores! Primero el ‘hombre’ y su libertad para el bien, usando la razón. 

 

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También la transfiguración sucede en la contemplación de la creación. Dios ha escrito dos libros: uno es la Escritura, el otro la creación. Uno está hecho de letras y palabras, el otro de cosas. No todos conocen y pueden leer el libro de la Escritura, pero todos, también los iletrados, pueden leer el libro que es la creación. Está abierto de par en par a los ojos de todos.

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CREACIÓN - La fe cristiana no va en contra de la razón. Protege a la razón, la protege cuando pregunta por el todo. Hasta hace poco era corriente el reproche de que la fe es enemiga del progreso y se aproxima a un resentimiento malsano contra la técnica. Actualmente, cuando se ha puesto de moda las dudas frente a la técnica, se oye el reproche diametralmente opuesto: con un lema «¡someted la tierra!», y con su desacralización del mundo, la fe ha creado una propensión al dominio y explotación desenfrenados de la tierra, trayendo así la maldición de la técnica. Prescindamos aquí de la cuestión de la culpa que pueda recaer particularmente sobre el cristiano en este o aquel sentido; el sentido de la fe misma se interpreta mal en uno y otro caso. Cierto, la fe entrega el mundo al hombre, y en esta medida ha posibilitado también la modernidad. Pero la fe une siempre la cuestión del dominio sobre el mundo a la cuestión de la creación de Dios y del sentido de esa creación. La fe posibilita la investigación e indagación técnica, porque interpreta la racionalidad del mundo y la ordenación del mundo al hombre; pero se opone también profundamente a que se limite el pensamiento a la cuestión de la funcionalidad, a la cuestión de la utilidad. La fe desafía al hombre a que se pregunte, por encima de la utilidad momentánea, por el fundamento de la totalidad. Protege a la razón, en cuanto que contempla y percibe, contra el predominio de la razón meramente instrumental.

Con esto se divisa ya lo inmediato: en la fe en la creación de Dios no se trata de mera teoría, no se trata de la cuestión de un pasado muy remoto en el que surgió el mundo. En esa fe se trata del presente, de la actitud correcta frente a la realidad. Resulta decisivo para la fe cristiana en la creación que el Dios creador y el dios redentor, el Dios del origen y el Dios del fin sean uno y el mismo. Si se disuelve esa unidad surge la herejía, se desintegra la contextura fundamental de la misma fe. Esa tentación es antiquísima, aun cuando las formas bajo las que se presenta la hagan aparecer como algo del todo nuevo. Al comienzo de la historia de la Iglesia, Marción, oriundo de Asia Menor, dio a esa tentación una figura fascinante. Contra la unidad entre Jesús y el antiguo Testamento, sostenida por la Iglesia mayoritaria, objetó que el Nuevo Testamento dice expresamente que los judíos no conocieron al Padre de Jesucristo, a su Dios. De ahí que el Dios del Antiguo Testamento no pueda ser el de Jesucristo. Jesús trajo un Dios verdaderamente nuevo y desconocido hasta entonces, que nada tenía que ver con el Dios celoso, airado, vengador, de la antigua alianza. Su dios es sólo amor, perdón, alegría; su Dios ya no amenaza, sino que es en todo esperanza y perdón, alegría; él solo es el buen Dios. Para eso vino Jesús, para liberar al hombre de la ley del viejo Dios, y aun del viejo Dios mismo, y transferir al Dios de gracia que se manifestó en su persona. La calumnia del antiguo Dios que Marción entona así es al mismo tiempo calumnia de fallida creación, sublevación contra la creación por un nuevo mundo* (H. Rahner ofrece información primaria sobre Marción en Markion: LThk 2VII, 92s; J. Quasten, Patrología I, Madrid 1961, 555-557. Todavía resulta fundamental A. Harnack, Marcion. Das Evangelium von fremden Gott, Leipzig-Berlin 2-1924; Id., Neue Studien zu Marcion, Leipzig-Berlin 1923.

 

Quien siga hoy con atención la trayectoria de los espíritus, podrá comprobar que, bajo muchos aspectos, se puede hablar justamente de una vuelta a Marción. Naturalmente hay también diferencias, y son las que primero caen bajo la mirada del observador. Éste puede advertir que la repulsa de la creación condujo a Marción precisamente a un odio neurótico contra el cuerpo, del que hoy estamos muy alejados; un odio cuyo emplazamiento es el oscuro medievo, que se ha transmitido dentro de la Iglesia mayoritaria y que hoy está prácticamente superado. Ahora bien, puede naturalmente preguntarse si hubiese sido posible construir tales catedrales, componer tl música, si no se hubiera dado un profundo amor a la creación, a la materia, al cuerpo. Pero una disputa semejante no captaría el punto central. Pues realmente, de aquella repulsa del creador y de la creación que Marción vincula con la gran corriente de la llamada gnosis, nació tanto el ascetismo desdeñoso del cuerpo como el cínico libertinaje, que en realidad implica asimismo odio al cuerpo, al hombre, al mundo. Lo que en apariencia son dos extremos, acercan mucho y sus posiciones fundamentales se cruzan entre sí. Así como en la falsa ascesis, enemiga de la creación, el cuerpo se convierte en sucio saco de gusanos que no merece sino desprecio y malos tratos, del mismo modo el libertinaje tiene su fundamento en que el cuerpo se torna organismo, mera cosa: su expulsión del reino de lo moral, de la responsabilización espiritual, es al mismo tiempo expulsión de lo humano en el hombre, de la dignidad del espíritu. Se convierte en mero objeto, en cosa, con él también se hace la vida del hombre vulgar y ramplona. ¿No hemos llegado a Marción desde el extremo opuesto? ¿Y no se dan también en teoría formas refinadas de semejante rechazo del cuerpo lejos de la humano, de semejante reducción a cosa y del desprecio a ello anexo? Si Dios nada tiene que ver con el cuerpo, cuando dios penetra en lo corporal, como en la cuestión del nacimiento virginal de Jesús, o como en la confesión de la resurrección del Señor, ¿no nos acontece que lo echamos a un lado como ingenuidad poco ilustrada? ¿No descartamos con ceño indignado el pensamiento de que Dios pueda hacerse tan concreto, tan material?

 

Pero con eso no hemos abarcado aún toda la extensión del pensamiento. Dondequiera que el hombre se burla de su cuerpo, en la ascesis o en el libertinaje, se burla también de sí mismo. Tanto la ascesis como el libertinaje, adversos a la creación, conducen por necesidad forzosa al odio del hombre hacia su cuerpo, hacia sí mismo, hacia la realidad como un todo. Ahí se encierra el detonante político de ambas posiciones. El hombre, que tan profanado se siente, quisiera destruir esta prisión de deshonra, el cuerpo y el mundo como un todo, para poder evadirse de semejante rebajamiento. Pide a gritos el otro mundo, apoyado en el odio a la creación y a Dios, quien tiene que responsabilizarse de la totalidad de las creraturas. Por eso la gnosis, por primera vez en la historia del espíritu, llegó a ser ideología de la revolución total*(Sobre el carácter revolucionario de la gnosis, H. Jonas, Gnosis und spätantiker Geist, Göttingen 2-1954 [versión cast.:La gnosis y el espíritu de la antigüedad tardía. Valencia 1999], E. Voegelin, Wissenschaft, Politik undn Gnosis, Manchen 1959).

 

No se trata ya de luchas políticas o sociales por el poder, como las que siempre se han dado, sino de algo más básico: de la hostilidad contra la realidad misma, que el hombre, en su propia asendereada existencia, ha aprendido a odiar. En el desdén del propio cuerpo se desintegra el hombre desde su raíz, juntamente con el mismo ser, que ya no es para él creación sino lo establecido y, por consiguiente, lo que se ha de aniquilar. Marx y Marción están tremendamente próximos en la ideología de la revolución. De ahí que la revolución se convierta, de medio político, en ídolo religioso, allí donde ya no se trata de enfrentarse con esta o aquella situación política, sino de un doble dios, de la sublevación contra la realidad misma que, en cuanto establecida, debe ser pisoteada para crear otro espacio por completo diferente. El enfrentamiento a las valoraciones del comportamiento nunca es aquí, por tanto, una disputa sobre lo puramente moral, sino que se debate siempre el ser mismo; dicho enfrentamiento se convierte en disputa metafísica. Cuando se difama la existencia de la familia, de la paternidad y la maternidad humanas como obstáculo a la libertad, cuando se consideran inventos de los dominadores la reverencia, la obediencia, la fidelidad, la paciencia, la bondad, la confianza, y se enseña a los niños el odio, la desconfianza, la desobediencia como las verdaderas virtudes del hombre liberado, entonces entran en juego el creador y la creación. La creación como un todo va a ser relevada entonces por otro mundo que el hombre se construirá. En la lógica de este inicio, sólo el odio puede ser camino para el amor; pero esa misma lógica se apoya previamente en la antilógica de la propia destrucción. Pues allí donde se calumnia la totalidad de lo real, donde se hace mofa del creador, corta el hombre sus propias raíces. Comenzamos a reconocer eso muy palpablemente a un nivel bastante inferior: en la cuestión del medio ambiente, donde se demuestra que el hombre no puede vivir en contra de la tierra, sino de ella. Pero no queremos reconocer que eso vale a todos los niveles de la realidad.


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Cinco libros sin imposturas ni ocultamientos:

España Frente al Islam - De Mahoma a Ben Laden - Dr. hist. César VIDAL -

Roma dulce hogar. De protestantes, nuestro camino al catolicismo. Ed. Rialp

Leyendas negras de la Iglesia. Vittorio Messori. Ed. Planeta+ Testimonio.

Nueve siglos de cruzadas. Luis María Sandoval. Ed. Criterio-Libros.

Por qué no soy musulmán. Ibn Warraq. Ediciones del bronce.

 

“El único sentido de nuestra vida cristiana está en Jesucristo; sólo quien asimile su propia vida, su persona, su pensamiento, su sentimiento y su actuar, a la vida, los pensamientos, los sentimientos y las acciones del Señor, podrá ser plenamente cristiano, católico. Por eso, nuestra mayor preocupación ha de ser siempre –meditar la vida y la obra de Jesús de Nazaret.” [La Imitación de Cristo de Tomás de Kempis]       








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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).