Tuesday 21 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
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El documento de 1962 “no afecta directamente al abuso de menores, sino al mal uso del sacramento de la confesión”. El otro documento, el emitido por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en 2001, sobre crímenes particularmente graves, “aclaró el derecho de la Iglesia para asegurar que la Santa Sede sea informada de cada caso de abuso de menores y que cada caso sea afrontado de una manera adecuada”. “Este documento no dificulta la investigación de las autoridades civiles ante alegaciones de abuso de menores, ni es un medio par encubrirlas, como afirman  persistentemente algunos ineptos, osados, irreflexivos e incultos periodistas. De hecho, es una medida que muestra la seriedad con la que la Santa Sede ve estas ofensas”, subrayó Monseñor Vincent Nichols, arzobispo de Birmingham (UK), que emitió un comunicado en calidad de presidente de la Oficina Católica para la Protección de Niños y de Adultos Vulnerables (MMVI.X). Los ataques del programa en la ‘BBC’ [01.X.2006] contra S. S. Benedicto XVI son “falsos y totalmente engañosos”, en particular por el uso que hace de los documentos, la ligera y jactanciosa capciosidad de los locutores.

 

 

Los niños tienen derecho a una infancia inocente. Los niños son, por naturaleza, simpáticos e inocentes, y confían en los adultos; sin embargo, a algunos de ellos se los priva cada vez más de su infancia. Son víctimas de los medios de comunicación, de las fuerzas de mercado y de personas que los explotan sexualmente. Sin embargo, los niños son la verdadera esperanza y el futuro de la sociedad, y hay que protegerlos y ayudarles en todo.

La explotación sexual de los niños es un crimen tan odioso que no sabemos cómo expresar sus reacciones y sentimientos. El tráfico de mujeres y de niños, el turismo sexual y la pornografía infantil en Internet han aumentado muchísimo desde la primera Conferencia sobre la explotación de los niños celebrada en Estocolmo en 1996. La combinación de un mercado libre y amoral y la decadencia sexual, la pobreza y las estructuras familiares débiles explican esta verdad tan vergonzosa.

2001.

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Si se ve a los seres humanos como objetos, y se olvida que han sido creados por Dios con una dignidad inalienable, se los considerará simplemente como seres de los que se puede usar y abusar. El abuso sexual de los niños es la consecuencia lógica extrema de esta visión del ser humano. Por tanto, debemos analizar las causas de este crimen y, al mismo tiempo, combatir su manifestación con todos los medios que sugiere el borrador del plan de acción. Debemos hacerlo con más vigor y mayor voluntad política.

 

La Santa Sede hará lo que esté de su parte, de acuerdo con su naturaleza y su competencia específicas, para combatir el mal de la explotación sexual de los niños, un crimen que jamás puede aceptarse o excusarse. Debemos actuar a fondo en nuestras sociedades, luchando contra la falta de un comportamiento sexual sano, contra el dominio de la cultura consumista que considera a los seres humanos como objetos, y contra el libertinaje de algunos medios de comunicación que especulan con la violencia y las perversiones sexuales. Debemos reaccionar como ciudadanos; y, como políticos, hemos de asegurar modelos morales en nuestros Estados y en la sociedad internacional. Como se decidió en Dacca, debemos fomentar "el fortalecimiento de los valores y de las tradiciones culturales, religiosas y morales positivas, que protegen y promueven los derechos y la dignidad tanto de las niñas como de los niños".

Por último, señor  presidente, permítame hacer míos  los versos del conocido poeta Khalil Gibran:  "Vuestros hijos no son vuestros hijos; son hijos e hijas del deseo mismo de vida; vienen a través de vosotros, pero no de vosotros, y, aunque están con vosotros, no os pertenecen". Santa Sede. - Yokohama (Japón) Viernes 21 de diciembre de 2001

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Khalil Gibran, poeta libanés y cristiano.

 

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EL REPORTAJE FALAZ FUE EMITIDO 

 2006-X-01-EN EL PROGRAMA ´PANORAMA´

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La Iglesia católica, contra la BBC por acusar al Papa de haber ocultado casos de pederastia

 

EFE - LONDRES.- El primado católico de Inglaterra y Gales, cardenal Comac Murphy-O´Connor, se ha quejado a la BBC por un programa que acusaba al actual Pontífice de haber ocultado los escándalos de pederastia en el seno de la Iglesia.

El cardenal se dirigió por carta al director general de la emisora pública británica para protestar por un documental, emitido el domingo 01.X.2006- por la noche dentro del espacio ´Panorama´, titulado ´Crímenes sexuales y el Vaticano´. Según el reportaje, antes de ser elegido Papa, el cardenal Joseph Ratzinger promovió una conspiración del silencio en torno a tan escabroso tema.

El arzobispo de Birmingham, Vincent Nichols, ha calificado el programa de "totalmente engañoso", pero la BBC se ha ratificado en su contenido.

En él se criticaba un documento bautizado en latín ´Crimen Sollicitationis´, escrito en 1962, y en el que se daban ¿al parecer?* instrucciones a los obispos sobre cómo hacer frente a las acusaciones de abuso de menores.

Los autores del documental de la BBC pidieron al padre Tom Doyle, ex abogado eclesiástico despedido del Vaticano precisamente por haber criticado su gestión de la crisis, que interpretara el documento en cuestión.

Doyle señalaba que en él se invitaba a los obispos a encubrir los casos de abusos sexuales, reforzando así el control vaticano en lugar de preocuparse de las víctimas.

Según los representantes de la Iglesia católica, el documento en cuestión no se refería directamente a los abusos de menores, sino de modo más general a los abusos del confesionario.

El arzobispo Nichols ha denunciado el programa por "falsear dos documentos vaticanos" y utilizarlos "de modo engañoso para vincular a la persona del Papa con los horribles abusos de menores".

Nichols ha señalado que el montaje del documental, que utiliza viejo metraje y entrevistas sin fecha, inducía a error, y ha añadido que la BBC debería estar avergonzada.

Una portavoz de la BBC anunció hoy que la dirección de la emisora responderá a la carta del primado e insistió en que "la protección de la infancia es un asunto del máximo interés público". ‘EL MUNDO’ ESP. Actualizado lunes 02/10/2006 10:49 (CET)

*¿al parecer?= elucubraciones (imaginar sin mucho fundamento) de unos bajos y mal intencionados periodistas que sin investigar, con la única finalidad de atacar a la Iglesia Católica; como si fuera la única institución donde algunos de sus miembros podrían caer en tal nefastas faltas.

 

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DEL CRIMEN DE FALSEDAD (Cann. 1390 – 1391)

1390  § 1.    Quien denuncia falsamente ante un Superior eclesiástico a un confesor, por el delito de que se trata en el  c. 1387, incurre en entredicho latae sententiae; y, si es clérigo, también en suspensión.

 § 2.    Quien presenta al Superior eclesiástico otra denuncia calumniosa por algún delito, o de otro modo lesiona la buena fama del prójimo, puede ser castigado con una pena justa, sin excluir la censura.

 § 3.    El calumniador puede también ser obligado a dar la satisfacción conveniente.

1391  Puede ser castigado con una pena justa, según la gravedad del delito:

1 quien falsifica un documento público eclesiástico, o altera, destruye u oculta uno verdadero, o utiliza uno falso o alterado;

2 quien, en un asunto eclesiástico, utiliza otro documento falso o alterado;

3 quien afirma algo falso en un documento público eclesiástico.

 

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Programa de la BBC «falsea» dos documentos vaticanos

para atacar al Papa - Protesta del episcopado

de Inglaterra y Gales


LONDRES, lunes, 2 octubre 2006.- Los obispos católicos de Inglaterra y Gales han acusado a la BBC de malinterpretar, falseando, dos documentos del Vaticano para acusar a Benedicto XVI de encubrimiento de abusos sexuales de menores.

Según los prelados, el programa «Sex Crimes and the Vatican» («Crímenes sexuales y el Vaticano»), emitido por la serie «Panorama» este domingo, es «totalmente engañoso».

El programa anunció que sacaba a la luz documentos vaticanos que buscaban prevenir causas de abusos sexuales contra menores y acusaba al cardenal Joseph Ratzinger, cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de encubrir a sacerdotes.

En realidad el programa no ofrece revelaciones, pues los dos documentos eran públicos. En particular, el documento de 1962 «Crimen sollicitationis», emitido por la Congregación del Santo Oficio --futura Congregación para la Doctrina de la Fe--, ya había sido publicado incluso por órganos de prensa en 2003. Además no afecta específicamente a abusos sexuales.

Su normativa, por otra parte, como ya han explicado en el pasado autorizados exponentes de la Santa Sede, en particular el entonces secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el arzobispo Tarcisio Bertone, (Cf.
Revista «30 Giorni», febrero de 2002), había sido superada con la publicada por la publicación de documentos posteriores.

El cardenal Cormac Murphy-O´Connor, arzobispo de Westminster y presidente de la Conferencia de Obispos de Inglaterra y Gales, ha escrito este lunes una carta Mark Thompson, director general de la BBC «para expresar la enorme angustia y alarma de la comunidad católica» ante la emisión del programa.

«Nadie puede negar los devastadores efectos del abuso de menores en nuestra sociedad y el daño causado a las víctimas y a sus familias. Esto es particularmente vergonzoso si el abuso es cometido por un sacerdote», añade.

«Ahora bien --sigue diciendo la misiva--, vuestro programa ocasiona un grave daño al Papa Benedicto XVI, pastor de mil millones de católicos en todo el mundo. Para mi está claro que el principal objetivo del programa consiste en tratar de involucrar al Papa Benedicto con el
encubrimiento del abuso de niños en la Iglesia católica. Esto es algo malintencionado, mentiroso y se basa en una falsa presentación de documentos de la Iglesia».

El cardinal «no puede comprender por qué nadie de la BBC trató de contactar a la Iglesia católica en Inglaterra para buscar información adecuada sobre la materia».

«Hay que preguntarse si la BBC tiene un persistente sesgo parcial contra la Iglesia católica», concluye.

Por su parte, monseñor Vincent Nichols, arzobispo de Birmingham, emitió un comunicado en calidad de presidente de la Oficina Católica para la Protección de Niños y de Adultos Vulnerables, en el que asegura que la BBC «como servicio público, debería avergonzarse por el nivel de periodismo utilizado para crear este injustificado ataque contra el Papa Benedicto XVI».

«Los televidentes reconocerán con mucha facilidad las tácticas sensacionalistas y la edición engañosa del programa, que utiliza antiguas imágenes y entrevistas sin fecha. Sabrán que estos elementos del programa se deben a un profundo prejuicio contra un líder religioso mundial. Minará aún más la falta de confianza del público en “Panorama”», añadió.

Según el obispo, los ataques del programa contra Benedicto XVI son «falsos y totalmente engañosos», en particular por el uso que hace de los documentos.

El documento de 1962, recuerda, «no afecta directamente al abuso de menores, sino al mal uso del sacramento de la confesión
».

El otro documento, el emitido por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en 2001, sobre crímenes particularmente graves, «
aclaró el derecho de la Iglesia para asegurar que el Vaticano sea informado de cada caso de abuso de menores y que cada caso sea afrontado de una manera adecuada».

«Este documento no dificulta la investigación de las autoridades civiles ante alegaciones de abuso de menores, ni es un medio par encubrirlas, como afirma persistentemente el programa. De hecho, es una medida que muestra la seriedad con la que el Vaticano ve estas ofensas
», subraya monseñor Nichols.

Una portavoz de la BBC anunció este lunes que la dirección de la emisora responderá a la carta del primado. ZS06100208

 

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Comentario a las Normas de los delitos más graves

 

Documento relacionado: Normas de los delitos más graves.

La Congregación par la Doctrina de la Fe ha promulgado, mediante carta enviada a los Obispos y Superiores de todo el Orbe, y gracias a la especial habilitación recibida del Santo Padre mediante el Motu proprio Sacramentorum sanctitatis tutela, las presentes Normas de los delitos más graves. Bajo el imperio del anterior Código de 1917 existía una norma similar a la actual, como recuerda el proemio del citado Motu proprio, la cual también tiene precedentes en normativas anteriores.

Antes de profundizar se debe recordar que en esta normativa se debe ver una unidad con la Ratio para el examen de doctrinas. En efecto, en la Ratio se define el procedimiento a seguir en los delitos que se refieren a la defensa de la fe. Ambas normas provienen del mismo esfuerzo, como la Congregación misma explica en la Carta a los Obispos que estamos comentando. Así se debe entender la ausencia de los delitos que se refieren a la fe en las presentes Normas no como una consideración de estos delitos como menores, sino como fruto de la complementariedad de la Ratio para el examen de doctrinas y de las presentes Normas.

 

Y es que en ambas normativas se debe ver un esfuerzo de la Santa Sede, a través de esta Congregación, de garantizar más plenamente ciertos bienes, tanto los que se refieren a la fe -defendidos en la Ratio- como los que se refieren a la santidad de los sacramentos y a las costumbres -que se citan en la presente Carta que aprueba las Normas-.

El examen atento de los delitos relacionados no nos da ninguna sorpresa, salvo una, que se corresponde con la necesidad de adecuar el ordenamiento jurídico a la realidad social de la Iglesia, y a las experiencias posteriores a la promulgación del Código en 1983: y es la reserva que se hace a la Santa Sede de los delitos cometidos por un clérigo en pecado contra el sexto precepto del Decálogo con un menor de dieciocho años. Se puede decir que esta sí es una innovación, además importante, de la actual normativa. Para estos casos se debe aplicar la normativa aprobada, en la que no hay que olvidar, además, que el plazo de prescripción en estos delitos cometidos por un clérigo con un menor de dieciocho años, el plazo corre desde el día en que el menor cumple los dieciocho años. Se debe resaltar, por lo tanto, que esta regulación corresponde a un esfuerzo de la Santa Sede por intervenir prontamente en las heridas detectadas.

 

Los delitos tipificados como graves en esta normativa -siempre referidos a los sacramentos y a las costumbres, no a la fe- se dividen en tres apartados: delitos contra la santidad del sacramento de la Eucaristía, delitos contra la santidad del sacramento de la Penitencia, y un único delito contra las costumbres, el ya citado delito de abuso sexual contra un menor, cometido por un clérigo.

 

La Congregación, además, se constituye en único Tribunal competente para la apelación en los delitos relacionados, aunque los Ordinarios o Superiores están obligados a comunicar a la Congregación los delitos de que les llegue noticia verosímil. Se ve una prueba de la voluntad de garantizar  la defensa de los bienes que se quieren proteger, e igualmente de la defensa de los derechos de los imputados.

 

No sólo eso: el Tribunal, una vez terminada la instancia, remitirá a la Congregación las actas de la causa. Una nueva garantía de la protección que se quiere brindar.

 

En conclusión, parece que nuevamente podemos hablar de delitos reservados en la Iglesia, lo cual se quiere efectuar para garantizar mejor ciertos bienes. Además, dado el tiempo transcurrido desde la promulgación y las nuevas necesidades surgidas en la sociedad eclesiástica, se innova reforzando la persecución de los delitos cometidos por clérigos contra el sexto precepto del Decálogo con menores.

 

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El Sumo Pontífice Pablo VI, de feliz memoria, mediante la Constitución apostólica sobre la Curia Romana Regimini Ecclesiae Universae, publicada el 15 de agosto de 1967 , confirmó esa competencia judicial y administrativa a la hora de proceder "conforme a sus normas corregidas y aprobadas".

Finalmente, por la autoridad que poseemos, en la Constitución apostólica Pastor Bonus, promulgada el 28 de junio de 1988, expresamente establecimos: "(La Congregación para la Doctrina de la Fe) conoce los delitos contra la fe, así como los delitos más graves cometidos tanto contra las costumbres como en la celebración de los sacramentos que le sean denunciados y, si es necesario, procede a declarar o a imponer las sanciones canónicas conformes al derecho, tanto común como propio" , confirmando y determinando así de nuevo la competencia judicial como Tribunal Apostólico de la misma Congregación para la Doctrina de la Fe.

Aprobado por Nos el Reglamento para el examen de las doctrinas , era necesario definir con mayor precisión "los delitos más graves cometidos tanto contra las costumbres como en la celebración de los sacramentos" –para los que permanece la competencia exclusiva de la Congregación para la Doctrina de la Fe-, así como también las normas procesales específicas "para declarar o imponer las sanciones canónicas".

 

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Carta a los Obispos y otros Ordinarios y Jerarcas de la Iglesia Católica acerca de los delitos más graves ("graviora delicta") reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe

(18 de mayo de 2001)

CONGREGATIO PRO DOCTRINA FIDEI

 

EPISTULA
a Congregatione pro Doctrina Fidei missa
ad totius Catholicae Ecclesiae Episcopos
aliosque Ordinarios et Hierarchas interesse habentes:
DE DELICTIS GRAVIORIBUS
eidem Congregationi pro Doctrina Fidei reservatis

 

Ad exsequendam ecclesiasticam legem, quae in articulo 52 Constitutionis Apostolicae de Romana Curia enuntiat: "Delicta contra fidem necnon graviora delicta tum contra mores tum in sacramentorum celebratione commissa, quae ipsi delata fuerint, [Congregatio pro Doctrina Fidei] cognoscit atque, ubi opus fuerit, ad canonicas sanctiones declarandas aut irrogandas ad normam iuris, sive communis sive proprii, procedit",[1] necesse erat in primis definire procedendi modum de delictis contra fidem: quod peractum fuit per normas, quarum inscriptio est Agendi ratio in doctrinarum examine, a Summo Pontifice Ioanne Paulo PP. II ratas atque confirmatas, simul articulis 28-29 in forma specifica approbatis.[2]

Eodem fere tempore Congregatio pro Doctrina Fidei per Commissionem ad hoc ipsum institutam operam dabat diligenti canonum de delictis studio, sive Codicis Iuris Canonici, sive Codicis Canonum Ecclesiarum Orientalium, ad determinanda "graviora delicta tum contra mores tum in sacramentorum celebratione", ad perficiendas quoque normas processuales speciales "ad canonicas sanctiones declarandas aut irrogandas", quia Instructio Crimen sollicitationis hucusque vigens, a Suprema Sacra Congregatione Sancti Officii edita die 16 mensis martii anno 1962,[3] recognoscenda erat novis Codicibus canonicis promulgatis.

Attente perpensis votis et factis opportunis consultationibus, Commissionis opus tandem ad finem pervenit; Congregationis pro Doctrina Fidei Patres accuratius idem examinarunt, Summo Pontifici subiciendo conclusiones circa determinationem graviorum delictorum et modum procedendi ad sanctiones declarandas aut irrogandas, firma manente eiusdem Congregationis Apostolici Tribunalis exclusiva in hoc competentia. Quae omnia ab ipso Summo Pontifice adprobata, confirmata et promulgata sunt per Litteras Apostolicas Motu Proprio datas, quarum initium sumit a verbis Sacramentorum sanctitatis tutela.

Graviora delicta tum in sacramentorum celebratione tum contra mores, Congregationi pro Doctrina Fidei reservata, sunt:

– Delicta contra sanctitatem augustissimi Eucharistiae Sacrificii et sacramenti, videlicet:
1° abductio vel retentio in sacrilegum finem, aut abiectio consecratarum specierum;[4]
2° attentatio liturgicae eucharistici Sacrificii actionis vel eiusdem simulatio;[5]
3° vetita eucharistici Sacrificii concelebratio una cum ministris communitatum ecclesialium, qui successionem apostolicam non habent nec agnoscunt ordinationis sacerdotalis sacramentalem dignitatem;[6]
4° consecratio in sacrilegum finem alterius materiae sine altera in eucharistica celebratione, aut etiam utriusque extra eucharisticam celebrationem;[7]

– Delicta contra sanctitatem sacramenti Paenitentiae, videlicet:
1° absolutio complicis in peccato contra sextum Decalogi praeceptum;[8]
2° sollicitatio in actu vel occasione vel praetextu confessionis ad peccatum contra sextum Decalogi praeceptum, si ad peccandum cum ipso confessario dirigitur;[9]
3° violatio directa sigilli sacramentalis;[10]

– Delictum contra mores, videlicet: delictum contra sextum Decalogi praeceptum cum minore infra aetatem duodeviginti annorum a clerico commissum.

Haec tantum, quae supra indicantur delicta cum sua definitione, Congregationis pro Doctrina Fidei Tribunali Apostolico reservantur.

Quoties Ordinarius vel Hierarcha notitiam saltem verisimilem habeat de delicto reservato, investigatione praevia peracta, eam significet Congregationi pro Doctrina Fidei quae, nisi ob peculiaria rerum adiuncta causam sibi advocet, Ordinarium vel Hierarcham per proprium Tribunal ad ulteriora procedere iubet opportunas normas tradendo; ius appellandi contra sententiam primi gradus, sive ex parte rei vel eius Patroni sive ex parte Promotoris Iustitiae, valide unice manet tantummodo ad Supremum Tribunal eiusdem Congregationis.

Notandum est actionem criminalem de delictis Congregationi pro Doctrina Fidei reservatis praescriptione extingui decennio.[11] Praescriptio decurrit ad normam iuris universalis et communis;[12] in delicto autem cum minore a clerico patrato praescriptio decurrere incipit a die quo minor duodevicesimum aetatis annum explevit.

In Tribunalibus apud Ordinarios vel Hierarchas constitutis, hisce pro causis munera Iudicis, Promotoris Iustitiae, Notarii atque Patroni tantummodo sacerdotes valide explere possunt. Instantia in Tribunali quovis modo finita, omnia acta causae ad Congregationem pro Doctrina Fidei ex officio quam primum transmittantur.

Tribunalia omnia Ecclesiae Latinae et Ecclesiarum Orientalium Catholicarum tenentur canones de delictis et poenis necnon de processu poenali utriusque Codicis respective observare una cum normis specialibus a Congregatione pro Doctrina Fidei pro singulo casu tradendis et omnino ad exsecutionem mandandis.

Huiusmodi causae secreto pontificio subiectae sunt.

Per hanc Epistulam, de mandato Summi Pontificis omnibus Ecclesiae Catholicae Episcopis, Superioribus Generalibus institutorum religiosorum clericalium iuris pontificii et societatum vitae apostolicae clericalium iuris pontificii aliisque Ordinariis et Hierarchis interesse habentibus missam, in votis est ut non solum graviora delicta omnino vitentur, sed praesertim ad clericorum et fidelium sanctitatem etiam per necessarias sanctiones procurandam sollicita pastoralis cura ab Ordinariis et Hierarchis habeatur.

Romae, e sede Congregationis pro Doctrina Fidei, die 18 maii 2001.

+ JOSEPHUS Card. RATZINGER
Praefectus

+ Tharsicius BERTONE, S.D.B.
archiep. em. Vercellensis a Secretis


[1] Ioannes Paulus PP. II, Constitutio Apostolica Pastor bonus, De Romana Curia, 28 iunii 1988, art. 52, in AAS 80 (1988) 874.

[2] Congregatio pro Doctrina Fidei, Agendi ratio in doctrinarum examine, 29 iunii 1997, in AAS 89 (1997) 830-835.

[3] Suprema Sacra Congregatio Sancti Officii, Instructio Crimen sollicitationis, Ad omnes Patriarchas, Archiepiscopos, Episcopos aliosque locorum Ordinarios "etiam Ritus Orientalis": De modo procedendi in causis sollicitationis, 16 martii 1962, Typis Polyglottis Vaticanis MCMLXII.

[4] Cf. Codex Iuris Canonici, can. 1367; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, can. 1442. Cf. et Pontificium Consilium De Legum Textibus Interpretandis, Responsio ad propositum dubium, 4 iunii 1999.

[5] Cf. Codex Iuris Canonici, can. 1378 § 2 n. 1 et 1379; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, can. 1443.

[6] Cf. Codex Iuris Canonici, can. 908 et 1365; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, can. 702 et 1440.

[7] Cf. Codex Iuris Canonici, can. 927.

[8] Cf. Codex Iuris Canonici, can. 1378 § 1; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, can. 1457.

[9] Cf. Codex Iuris Canonici, can. 1387; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, can. 1458.

[10] Cf. Codex Iuris Canonici, can. 1388 § 1; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, can. 1456 § 1.

[11] Cf. Codex Iuris Canonici, can. 1362 § 1 n. 1; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, can. 1152 § 2 n. 1.

[12] Cf. Codex Iuris Canonici, can. 1362 § 2; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, can. 1152 § 3.

 

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Aquí la traducción:

 

Normas de los Delitos más graves

 

 Artículos relacionados: Comentario a las Normas de los Delitos más graves.y
El proceso penal especial de los delitos reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe.

 

 

CARTA
DE LA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE
LA FE
ENVIADA
A LOS OBISPOS DE TODA LA IGLESIA CATÓLICA
Y OTROS ORDINARIOS Y SUPERIORES
INTERESADOS:
DE LOS DELITOS MÁS GRAVES
RESERVADOS A LA MISMA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

 

Para el cumplimiento de la ley eclesiástica, que en el artículo 52 de la Constitución Apostólica de la Curia Romana enuncia: «los delitos contra la fe, así como los delitos más graves cometidos tanto contra las costumbres como en la celebración de los sacramentos, que le fueran comunicados, los conoce [la Congregación para la Doctrina de la Fe], y procede, cuando sea necesario, a declarar o irrogar sanciones canónicas, según la norma del derecho, tanto común como propio»  (1)  era necesario ante todo definir el modo de proceder en los delitos contra la fe: lo cual fue realizado mediante las normas, que se titulan Ratio de actuar en el examen de doctrinas, promulgadas y confirmadas, e igualmente aprobadas en forma específica en los artículos 28-29 (2).

Casi al mismo tiempo la Congregación para la Doctrina de la Fe daba obra, mediante una Comisión constituida a este efecto a un diligente estudio de los cánones de los delitos, tanto en el Código de derecho canónico, como en el Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, para determinar «los delitos más graves tanto contra las costumbres como contra la celebración de los sacramentos» para adecuar también normas procesales especiales «para declarar o irrogar sanciones canónicas», porque la Instrucción Crimen sollicitationis hasta ahora en vigor, promulgada por la Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio el día 16 de marzo del año 1962  (3), debía ser reconocida por los nuevos Códigos canónicos.

Examinados atentamente los votos particulares y hechas las oportunas consultas, el trabajo de la Comisión llegó a su fin; los Padres de la Congregación de la Doctrina de la Fe lo examinaron gravemente, sometiendo al Sumo Pontífice las conclusiones acerca de la determinación de los delitos más graves y el modo de proceder para declarar o irrogar sanciones, permaneciendo firme la competencia exclusiva del Tribunal Apostólico de la misma Congregación. Aprobado todo ello por el Sumo Pontífice, se confirman y aprueban por Letras Apostólicas dadas Motu Proprio, cuyo inicio se toma de las palabras Sacramentorum sanctitatis tutela.

Los delitos más graves tanto en la celebración de los sacramentos como contra las costumbres, reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe, son:

- Delitos contra la santidad del augustísimo Sacrificio y sacramento de la Eucaristía, es decir:

1º Llevar o retener con fines sacrílegos, o arrojar las especies consagradas (4);

2º Atentado de la acción de la liturgia del Sacrificio eucarístico o su simulación (5);

3º Concelebración prohibida del Sacrificio eucarístico simultáneamente con ministros de comunidades eclesiales, que no tienen sucesión apostólica ni reconocen la dignidad sacramental de la ordenación sacerdotal (6).

4º Consagración con fin  sacrílego de una materia sin la otra en la celebración eucarística, o también de cualquiera de las dos, fuera de la celebración eucarística (7);

- Delitos contra la santidad del sacramento de la Penitencia, es decir:

1º Absolución del cómplice en pecado contra el sexto precepto del decálogo (8);

2º Solicitación en el acto, o con ocasión, o con el pretexto de la confesión, a un pecado contra el sexto precepto del Decálogo, si se dirige a pecar con el propio confesor (9);

3º Violación directa del sigilo sacramental (10);

- Delitos contra las costumbres, es decir: delitos contra el sexto precepto del Decálogo con un menor de dieciocho años cometido por un clérigo.

Se reservan al Tribunal Apostólico de la Congregación para la Doctrina de la Fe sólo estos delitos, que se indican arriba con su definición.

Cada vez que un Ordinario o Superior tenga noticia al menos verosímil de un delito reservado, una vez realizada una investigación previa, comuníquelo a la Congregación para la Doctrina de la Fe, la cual, a no ser que por las peculiares circunstancias de la causa avoque a sí, ordena al Ordinario o Superior a proceder mediante el propio Tribunal emanando normas oportunas; el derecho de apelar válidamente contra la sentencia de primer grado, sea por parte del reo o de su Patrono, sea por parte del Promotor de Justicia, permanece únicamente y sólo ante el Supremo Tribunal de la misma Congregación.

Debe recordarse que la acción criminal de los delitos reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe, se extinguen por prescripción a los diez años (11). La prescripción corre según las normas del derecho universal y común (12); en el delito cometido por un clérigo con un menor la prescripción comienza a correr desde el día en que el menor cumple dieciocho años.

En los  Tribunales constituidos ante los Ordinarios o Superiores,  solamente sacerdotes pueden cumplir válidamente para estas causas el oficio de Juez, de Promotor de justicia, de Notario y de Patrono. Terminada la instancia de cualquier modo en el Tribunal, todas las actas de la causa se deben transmitir de oficio cuanto antes a la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Todos los Tribunales de la Iglesia Latina y de las Iglesias Orientales Católicas están obligados a observar los cánones de los delitos y de las penas tanto en lo que se refiere al proceso penal de sus respectivos Códigos,  como las normas especiales emanadas para cada caso singular por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Todas estas causas están sometidas al secreto pontificio.

Mediante esta Carta, enviada por mandato del Sumo Pontífice a todos los Obispos de la Iglesia Católica, a los Superiores Generales de los institutos religiosos clericales de derecho pontificio, y de las sociedades de vida apostólica clericales de derecho pontificio y a otros Ordinarios y superiores con interés, se tiene el deseo no sólo de evitar en absoluto los delitos más graves, sino principalmente que se tenga una solícita cura pastoral por parte de los Ordinarios y Superiores, procurando la santidad de los clérigos y fieles también mediante las necesarias sanciones.
 

En Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el día 18 de mayo de 2001.

+ JOSE Card. RATZINGER

Prefecto
 

+ Tarsicio BERTONE, S.D.B.

arz. em. Vercelli

a Secretis

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1 JUAN PABLO PP.II, Constitución Apostólica Pastor Bonus sobre la Curia Romana de 28 de junio de 1988, art. 52, en AAS 80 (1988), 874.

2  CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Ratio de actuar en el examen de doctrinas, de 29 de junio de 1997, en AAS 89 (1997), 830-835.

3  SUPREMA SAGRADA CONGREGACIÓN DEL SANTO OFICIO, Instrucción Crimen sollicitationis, Ad omnes Patriarchas, Archiepiscopos, Episcopos aliosque locorum Ordinarios «etiam Ritus orientales: del modo de proceder en el caso de solicitación, 16 de marzo de 1962, Typis Polyglottis Vaticanis MCMLXII.

4  Cfr. Código de Derecho Canónico, can. 1367; Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 1442. Cfr. también PONTIFICIO CONSEJO PARA LA INTERPRETACIÓN DE LOS TEXTOS LEGISLATIVOS, Respuesta a una duda propuesta, 4 de junio de 1999.

5  Cfr. Código de Derecho Canónico, can. 1378 § 2, n.1; Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 1443.

6  Cfr. Código de Derecho Canónico, can. 908 y 1365; Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 702 y 1440.

7  Cfr. Código de Derecho Canónico, can. 927.

8 Cfr. Código de Derecho Canónico, can. 1378 § 1; Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 1457.

9 Cfr. Código de Derecho Canónico, can. 1387; Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 1458.

10 Cfr. Código de Derecho Canónico, can. 1388 § 1; Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 1456 § 1.

11 Cfr. Código de Derecho Canónico, can. 1362 § 1 n.1; Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 1152 § 2, n.1.

12 Cfr. Código de Derecho Canónico, can. 1362 § 2; Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 1152 § 3.  

 

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LITTERAE APOSTOLICAE MOTU PROPRIO DATAE
quibus Normae de gravioribus delictis
Congregationi pro Doctrina Fidei reservatis
promulgantur 
E CIVITATE VATICANA
MMI

 

Sacramentorum sanctitatis tutela, SS.mae Eucharistiae maxime et Paenitentiae, necnon fidelium in sortem Domini vocatorum praeservatio in observantia sexti Decalogi praecepti, postulant ut ad salutem animarum procurandam, «quae in Ecclesia suprema semper lex esse debet» (Codex Iuris Canonici, can. 1752), ipsa Ecclesia sua pastorali sollicitudine interveniat ad praecavenda violationis pericula.

Iam inde a Praedecessoribus nostris per opportunas Apostolicas Constitutiones sanctitati sacramentorum, praesertim Paenitentiae, provisum est, sicut Benedicti Papae XIV Constitutione Sacramentum Poenitentiae, die 1 mensis iunii anno 1741, edita;[1] itemque canones Codicis Iuris Canonici anno 1917 promulgati, cum eorum fontibus, quibus sanctiones canonicae contra huius speciei delicta statutae fuerant, eundem scopum persequebantur.[2]

Recentiore tempore ut ab his et conexis delictis praecaveatur, Suprema Sacra Congregatio Sancti Officii per Instructionem, incipientem a verbis Crimen sollicitationis, ad omnes Patriarchas, Archiepiscopos, Episcopos aliosque locorum Ordinarios «etiam Ritus Orientalis» directam die 16 mensis martii anno 1962, modum procedendi hisce in causis statuit, quippe quae in ipsis iudicialis competentia, sive per viam administrativam, sive per viam processualem, exclusive tributa erat. In mente retinendum est quod huiusmodi Instructio vim legis habebat, cum Summus Pontifex, ad normam can. 247 § 1 Codicis Iuris Canonici anno 1917 promulgati, praeerat Sancti Officii Congregationi et de sua ipsius auctoritate Instructio procedebat, Cardinale pro tempore existente tantum Secretarii munere fungente.

Felicis recordationis Summus Pontifex Paulus Papa VI competentiam iudicialem et administrativam in procedendo «secundum suas emendatas et probatas normas» confirmavit per Constitutionem Apostolicam de Romana Curia Regimini Ecclesiae Universae, die 15 mensis augusti anno 1967 editam.[3]

Denique, Nostra qua pollemus auctoritate, in Constitutione Apostolica Pastor bonus, die 28 mensis iunii anno 1988 promulgata, expresse statuimus: «Delicta contra fidem necnon graviora delicta tum contra mores tum in sacramentorum celebratione commissa, quae ipsi delata fuerint, [Congregatio pro Doctrina Fidei] cognoscit atque, ubi opus fuerit, ad canonicas sanctiones declarandas aut irrogandas ad normam iuris, sive communis sive proprii, procedit»,[4] ulterius confirmando et determinando iudicialem eiusdem Congregationis pro Doctrina Fidei competentiam tamquam Tribunalis Apostolici.

Approbata a Nobis Agendi ratione in doctrinarum examine,[5] necesse quidem erat pressius definire sive «graviora delicta tum contra mores tum in sacramentorum celebratione commissa», pro quibus competentia Congregationis pro Doctrina Fidei exclusiva manet, sive etiam normas processuales speciales «ad canonicas sanctiones declarandas aut irrogandas».

Hisce Nostris Litteris Apostolicis Motu Proprio datis hoc opus perfecimus ideoque per eas promulgamus Normas de gravioribus delictis Congregationi pro Doctrina Fidei reservatis, in duas partes distinctas, quarum prima continet Normas substantiales, secunda vero Normas processuales, mandando omnibus quorum interest ut studiose et fideliter servent. Ipsae Normae vim legis exserunt eadem die qua promulgatae sunt.

Contrariis quibuscumque, etiam speciali mentione dignis, non obstantibus.

Datum Romae, apud Sanctum Petrum, die XXX mensis Aprilis, in memoria Sancti Pii V Papae, anno MMI, Pontificatus Nostri vicesimo tertio.

Ioannes Paulus PP. II 


[1] Benedictus PP. XIV, Constitutio Sacramentum Poenitentiae, 1 iunii 1741, in Codex Iuris Canonici, Pii X Pontificis Maximi iussu digestus, Benedicti Papae XV auctoritate promulgatus, Documenta, Documentum V, in AAS 9 (1917) Pars II, 505-508.

[2] Cf. Codex Iuris Canonici anno 1917 promulgatus, cann. 817, 2316, 2320, 2322, 2368 § 1, 2369 § 1.

[3] Cf. Paulus PP. VI, Constitutio Apostolica Regimini Ecclesiae universae, De Romana Curia, 15 augusti 1967, n. 36, in AAS 59 (1967) 898.

[4] Ioannes Paulus PP. II, Constitutio Apostolica Pastor bonus, De Romana Curia, 28 iunii 1988, art. 52, in AAS 80 (1988) 874.

[5] Congregatio pro Doctrina Fidei, Agendi ratio in doctrinarum examine, 29 iunii 1997, in AAS 89 (1997) 830-835.

 

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…DE CÓMO TANTAS DENUNCIAS PUEDEN SER FALSAS Y ES NECESARIO PROTEGER AL IMPUTADO…

 

Denuncias falsas: otro tipo de violencia doméstica

Las denuncias falsas por parte de las mujeres, aunque no sea violencia física, es otro de los maltratos más frecuentes que sufren los hombres. De esto se lamentan desde la Asociación de Padres de Familia Separados de Cataluña y la Asociación de Hombres Maltratados: «Las mujeres saben que la ley de violencia de género les protege y muchas interponen falsas denuncias de maltrato a sus parejas para conseguir sus objetivos. Curiosamente, estas denuncias se multiplican los fines de semana, por lo que sin probar nada un hombre puede pasar todo el fin de semana en el calabozo de las comisarías hasta el lunes que se celebre un juicio rápido». Una afirmación que verifica el presidente de la Asociación Española de Abogados de Familia, Luis Zaraluqui, quien también ya ha alertado sobre la «cantidad enorme» de denuncias falsas de violencia doméstica que se presentan para lograr un divorcio ágil, dado que las demandas se tramitan en juicios rápidos en los juzgados especiales de violencia contra la mujer. Cuando se cumple un año de vigencia de la reforma del divorcio, Zaraluqui advierte que el «uso torticero» de las denuncias de violencia doméstica «ha colapsado» la actividad de dichos juzgados. «El abuso ha generado la ineficacia del fin perseguido», declara este abogado. Esta situación puede hacer daño a los hombres maltratados, que además se enfrentan a un panorama de desamparo con respecto a la Justicia.LA RAZÓN’ ESP. 2006-10-02

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Más de 2.600 hombres sufren malos tratos de sus parejas en España

Cerca de 3.000 agresoras tienen una orden de alejamiento de sus ex compañeros - Los varones denunciaron a 9.421 mujeres en 2005

Marta Borcha

Madrid-La violencia doméstica se vierte con dureza contra las mujeres, pero no son las únicas víctimas. También algunos hombres sufren cada año la agresión femenina, un fenómeno silenciado en nuestra sociedad que cada vez va tomando más fuerza. Aunque las cifras entre ambos sexos no pueden compararse -las agresiones hacia las mujeres superan con creces a las de los varones- el porcentaje de hombres maltratados por sus compañeras sentimentales o ex cónyuges es lo suficientemente relevante para afirmar que nadie está exento de ejercer la violencia.
   El Consejo del Poder Judicial constata que durante el pasado año 9.421 mujeres fueron denunciadas por malos tratos por sus compañeros sentimentales y 73.785 hombres por sus parejas. Los tribunales españoles dictaron 32.145 órdenes de protección a las víctimas de la violencia doméstica.
   Andalucía, a la cabeza
   De ellas, 2.651 fueron concedidas a varones -2.270 a españoles y 381 a extranjeros- gracias a las cuales vieron restringida la libertad de movimiento de sus agresoras del mismo modo que lo hicieron las 30.131 mujeres maltratadas a quienes se les proporcionó seguridad y protección jurídica. Por comunidades, Andalucía destaca con el número de hombres que se beneficiaron de esta medida, 499, seguida de Cataluña, 474, Valencia, 360, y Madrid, con 309 órdenes de protección a varones.
   Hace 15 años que el psicólogo y sexólogo canario Eloy Rodríguez-Valdés atendió el primer caso de una víctima de la violencia femenina. Era un hombre maltratado por su mujer que había sido rechazado por otros especialistas que se negaron a tratarlo. Desde entonces, el número de hombre maltratados que atiende «es cada vez mayor». Javier, nombre ficticio de uno de sus pacientes, apareció en su consulta hace unos días con lesiones en la cara, cortes, moratones y una denuncia por maltrato físico interpuesta en el juzgado.
   «Primero fueron los insultos y las vejaciones, luego los escupitajos, los tortazos y los puñetazos, hasta que un día trató de clavarle un cuchillo para matarle», explica el psicólogo, quien reivindica la necesidad de hablar «del maltrato hacia las personas independientemente del sexo», ya que «quien agrede o mata es la persona y no el género». Javier, de 35 años de edad, está hoy a la espera del juicio y trata de recuperarse poco a poco de las agresiones de su ex pareja y de las secuelas psicológicas, pero no todos tienen la valentía de denunciar.
   El miedo al «ridículo»
   A juicio de Rodríguez-Valdés, el miedo al «ridículo» y la falta de organismos públicos que ayuden a los maltratados impide que las agresiones de las mujeres a sus compañeros se consideren como una problemática social: «En nuestro país existe un sexismo brutal hacia los hombres, no hay ninguna institución oficial que los apoye como el Instituto de la mujer, ni existen casas de acogida para ayudarlos. Como consecuencia de todo esto, el asunto de los hombres maltratados es solamente la punta del iceberg».
   Desde la Asociación de Padres de Familia Separados de Cataluña, fundada hace ahora 11 años y con 20.000 socios de toda España, su presidente, Tino Mayo, sostiene que «las cifras de hombres maltratados se quedan cortas, pues sólo en la asociación prestamos ayuda a miles hombres cada año que han sufrido agresiones físicas por parte de sus parejas y que no forman parte de las estadísticas, por no hablar de la violencia psicológica».
   De acuerdo con su experiencia, los hombres que sufren las palizas y golpes no se atreven a denunciar por la ausencia de ayuda y apoyo social, y «el miedo escénico» que supone hablar de un asunto que hasta hace poco era exclusivamente del ámbito femenino: «en las comisarías los tachan de calzonazos, los humillan, se ríen de ellos y en muchas ocasiones no les aceptan las denuncias alegando que es imposible que una mujer pueda agredir a un hombre. Intentar convencer a un hombre para que denuncie es muy complicado, supone saltar unas barreras sociales casi infranqueables».
   Superadas estas barreras culturales, tampoco el asunto resulta fácil, indica Mayo, quien lamenta el «escaso respaldo judicial» con el que cuentan los hombres maltratados. Un ejemplo de ello es el caso de Cristóbal G, un sevillano de 36 años, padre de un niño pequeño, que ha soportado la violencia física por parte de su mujer desde hace más de 10 años y que se armó de valor hace poco para denunciar.
   En la correspondiente sentencia, el juez le otorgó la custodia del menor a la madre, por entender que no quedaba suficientemente probado el supuesto delito de malos tratos pese a los problemas psiquiátricos de la progenitora.
   Chantaje
   El chantaje por parte de las esposas o novias es otro de los malos tratos que denuncia el colectivo catalán. «Nos llaman muchos hombres atemorizados ante la violencia de sus mujeres que les amenazan y chantajean con echarles de casa y con quedarse con la custodia de los niños si denuncian. Desde ejecutivos, profesores de universidad, hasta albañiles. El miedo a perderlo todo les anula», indica Mayo, que subraya que «negar a un padre el derecho de ver a sus hijos es el peor de los malos tratos».
   Cuando el agresor es ella, tampoco el hombre, al igual que la mujer que está siendo agredida, lo tiene fácil para tratar de defenderse: «si una mujer te golpea, te empuja y te maltrata puedes lastimarla si tratas de impedirlo porque tienes mucha más fuerza que ella. La única solución es presentar una denuncia, pero la denuncia puede volverse contra ti si no tienes un buen abogado que te defienda y ofrezca pruebas muy evidentes de que has sufrido maltrato», explica Alfredo, de 40 años de edad, víctima de continuas agresiones de su mujer y miembro de la Asociación Hombres Maltratados.
   «Ella estaba convencida de que tenía una amante, le comían los celos si llegaba cinco minutos tarde del trabajo. Su obsesión se convirtió en una enfermedad, le daban ataques, me arañaba, me lanzaba objetos y me golpeaba con el móvil en la cabeza, no la podía controlar», recuerda este hombre maltratado cuya ex mujer tiene prohibido por orden judicial acercarse al él.
   No cabe duda de que históricamente las relaciones de poder las han ejercido los hombres y que las mujeres han sido y son las víctimas principales de la violencia. Sin embargo, como afirma el psiquiatra Luis Rojas Marcos en su libro «Las semillas de la violencia», si bien «los hombres, por lo general, son más violentos, las mujeres afligidas por el delirio de las sospechas pueden ser también brutalmente agresivas». De hecho, escribe, «los celos son la causa más frecuente de homicidios conyugales».
2006-X-02-L.R.ESP.

 

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La Iglesia no impone la propia doctrina «pues la fe en Jesucristo, anunciada por la Iglesia, sólo puede vivirse libremente.

La tolerancia no puede confundirse con el indiferentismo. Toda forma de indiferencia es radicalmente contraria al profundo interés cristiano por el hombre y su salvación. La verdadera tolerancia presupone siempre el respeto del otro, del ser humano, que es criatura de Dios.
La tolerancia que necesita el mundo implica el respeto de lo que para los demás es sagrado”, afirmó el sucesor de Pedro S.S. Benedicto XVI.

Este respeto por lo sagrado, insistió, «presupone que aprendamos nuevamente lo que significa el “temor” de Dios. Este sentido de respeto sólo puede regenerarse en el mundo occidental si crece de nuevo la fe en Dios», dijo, recalcando uno de los mensajes centrales que dejó en su visita apostólica a Baviera. 2006.IX

 

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Quienes estamos convencidos de que la pertenencia al género humano es un valor superior a creer en ningún libro o profeta y consideramos el derecho a la libertad y a la igualdad básica de todos los hombres un principio irrenunciable, intentaremos la coexistencia pacífica con todas las confesiones, pero no podemos cerrar los ojos ante el mayor conflicto de nuestro tiempo: hay demasiados musulmanes obstinados en demostrarnos que el verdadero problema no es el islamismo sino ese islam vociferado por los mahometanos, independientemente de lo que nosotros pensemos. Y si existen mulsumanes moderados, que aparezcan y paren esta escalada de irracionalidad. Por el bien de todos. 2006-

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Las leyes, sin embargo, no bastan para modificar los comportamientos. Un cambio de actitud exige «un empeño personal y la convicción ética del valor de la solidaridad», así como «una relación equitativa entre los países ricos y los pobres, imponiendo especiales deberes a las estructuras industriales a gran escala, ya sea en los países desarrollados, como en aquellos en vías de desarrollo, para que tomen en serio medidas para la defensa medioambiental».   Una actitud más atenta respecto a la naturaleza, comentó, puede ser además alcanzada y mantenida mediante la educación y una «campaña de conciencia constante».  «Cuantas más personas conozcan los diversos aspectos de los desafíos medioambientales que afrontan, mejor se podrá responder». Arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante Naciones Unidas. 2007.X.31

 

Gracias por venir a visitarnos

 

Compendio del Catecismo de la Iglesia católica: ¿por qué no lo sabemos?
La fe de los sencillos - Una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia. 2005. ¡No falte en el bolsillo de cada cristiano para aprenderlo!

Creer, celebrar, vivir y orar, esta y no más es la fe cristiana desde hace 2000 años, enseñada por la Iglesia Católica sin error porque Cristo la ilumina y sólo Él la guía.

 

Las sectas y su invasión del mundo hispánico: una guía  (2003) también por Manuel Guerra Gómez, editada por Eunsa. - Sinopsis. - Para visitar con provecho a una ciudad desconocida, aconsejan el uso de una Guía con su plano, la descripción de sus monumentos, etc. Esta obra pretende prestar un servicio similar con respecto a las sectas implantadas en el mundo hispano. Para no correr el riesgo de extraviarse entre las más de 20.000 sectas inventariadas hasta el momento, para poder recorrer sus nombres que cambian con frecuencia y para ni acumular más inseguridad e inquietud, se presenta esta Guía en el mercado. El autor trata de reflejar la realidad de cada secta con la mayor objetividad posible y de perfilar sus señales de identidad de acuerdo con los datos -no siempre completos- que facilitan su identificación

 

Recomendamos vivamente:

LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

 

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).