Wednesday 29 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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«El cristianismo está, en esta situación histórica, en una condición favorable respecto a las demás culturas religiosas hoy presentes en la escena mundial» y «puede abrir horizontes nuevos en la cultura contemporánea».

 

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Papa Pío XII: «Debes sentirte orgulloso de ser judío»
Descubierto el testimonio de un joven judío publicado en 1944

 

ROMA, jueves, 16 noviembre 2006 -Un artículo publicado el 28 de abril de 1944 por un joven judío en «The Palestine Post», convertido a partir de 1950 en «The Jerusalem Post» (el diario israelí más importante y difundido), demuestra el aprecio de Pío XII por el «pueblo elegido».

En el artículo, publicado en la página seis de la citada edición, con el título «Una Audiencia papal en tiempo de guerra», y firmado «Por un refugiado» (al pie se dice que el autor del artículo llegó a Palestina en la nave de refugiados «Nyassa»), el escritor relata que en otoño de 1941 fue recibido, junto a otros judíos, en audiencia por el Papa Pío XII.
Cuando el Santo Padre se le acercó, el joven reveló haber nacido en Alemania pero ser judío, y el Papa le respondió: «Dime, hijo, ¿qué puedo hacer por ti?».
El joven judío contó al Papa el naufragio de los judíos refugiados que fueron salvados por una nave italiana en el mar Egeo y hechos prisioneros en un campo en una isla local. El pontífice escuchó atentamente y se preocupó de la situación física y sanitaria de los judíos hechos prisioneros.
Según el artículo, a continuación Pío XII le dijo: «Has hecho bien en venir aquí a contarme esta historia, ya estaba informado al respecto. Ven mañana con un informe escrito y entrégalo a la Secretaría de Estado, que se encargará de la cuestión. Pero ahora, respecto a ti, hijo, eres un joven judío. Sé bien lo que esto significa y espero que tú estés siempre orgulloso de ser judío».
A continuación, el autor del artículo subraya que el pontífice alzó la voz de manera que todos en la sala pudieran escucharlo claramente: «Hijo, aquello de lo que eres merecedor sólo el Señor lo sabe, pero créeme, ¡tú tienes la misma dignidad de cualquier otro ser humano que vive en nuestra tierra! Y ahora, mi querido amigo judío, ve con la protección de Dios, y no olvides nunca de sentirte orgulloso de ser judío».
Relata el autor del artículo que, tras esta declaración hecha en alta voz, el Papa alzó la mano para darle la acostumbrada bendición pero «se detuvo, sonrió, y con los dedos me tocó la cabeza y me invitó a levantarme», dado que estaba arrodillado.
Pío XII pronunció estas palabras en el curso de una audiencia en la que estaban presentes cardenales, obispos y también un grupo de soldados alemanes.
Este importante testimonio ha sido descubierto en el Archivo de la Universidad de Tel Aviv por William Doino, colaborador de la revista estadounidense «Inside the Vatican» y autor de una bibliografía razonada en el libro «The Pius War: Responses to the Critics of Pius XII» (La guerra de Pío: Respuestas a las críticas a Pío XII), en 2004, de Lexington Books.
Según William Doino, «este testimonio es relevante porque muestra la atención y el gran amor con el que el pontífice miraba a los judíos, además de reafirmar el rechazo de las teorías raciales nazis que señalaban a los judíos como los últimos de la tierra».
Sobre este asunto, William Doino publicará en el número de diciembre de «Inside The Vatican» una información completa sobre la copia original de «The Jerusalem Post».

Zenit.org 2006-11-17

 

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El Rey David

 

Viviendo en un mundo en el que la mayoría tiene razón, bueno, pues si conseguimos que la mayoría vote que ahora es de noche, pues es de noche, es un absurdo, claro. Nunca la mayoría ha tenido razón, es absolutamente imposible que las mayorías tengan razón. Las mayorías son las beneficiarias de lo que minorías crean. ¿Cuántos santos hay?, pocos. ¿Y cuántos sabios? Muy pocos. Pero ellos son los que tienen el deber de trabajar en beneficio de la sociedad y la sociedad recoge los buenos resultados de ello. Ahora, eso se niega: “No, la mayoría tiene razón”, bueno, pues la mayoría quiere que ahorquen al árbitro de fútbol porque ha perdido su equipo.

 

La regla de mayoría no es razón.  La mayoría no sustituye la razón.

 

El apoyo mayoritario, momentáneo, a opciones políticas que apoyan el asesinato por aborto, la manipulación genética, el reconocimiento y la potenciación de las aberraciones sexuales, la ruptura familiar y la explotación laboral, que cercena la libertad educativa y favorece la desintegración social y nacional, dentro de un marco de totalitarismo legal con ilimitación jurídica, no legitima sus acciones, aunque éstas sigan cauces legales.

 

«No basta decir solamente la verdad, mas conviene mostrar la causa de la falsedad». Aristóteles

 

Contra la manipulación histórica, el rigor de los que saben.

 

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Rey David

 

Agradecimiento de un rabino a Pío XII

Carta del rabino Zaoui al Papa en 1944

 

ROMA, miércoles 5 noviembre 2008.- Un rabino francés agradece a Pío XII y a sacerdotes católicos la ayuda prestada a los judíos perseguidos durante la Shoah.

Esta carta del rabino André Zaoui, capellán, capitán del cuerpo expedicionario francés, dirigida a Pío XII el 22 de junio de 1944, se encuentra entre las piezas más interesantes de la exposición sobre la biografía de Pío XII presentada este 3 de noviembre en el Vaticano.

Una pieza tanto más interesante cuanto que la exposición no busca decir una palabra sobre los hechos, gestos y palabras de Pío XII en favor de los judíos perseguidos, sino a trazar el itinerario del papa Eugenio Pacelli desde su infancia hasta su muerte en 1958, hace cincuenta años.

La muestra presenta las facetas de su personalidad, desde su amor a los animales (se le ve fotografiado con un canario y unos corderos), su fascinación por todas las invenciones modernas (su maquinilla de afeitar eléctrica y su máquina de escribir, su presencia en las ondas de Radio Vaticana), su preocupación constante por los más desfavorecidos (los colchones instalados hasta en las escaleras del Palacio Apostólico o en Castelgandolfo para acoger a los refugiados de la Segunda Guerra Mundial, sin distinción), su amor a las artes (y su salvamento de obras de arte durante el conflicto, o el concierto de la Orquesta Filármónica de Israel, el 25 de mayo de 1955, en signo de "gratitud por su obra en favor de los judíos perseguidos durante la guerra"), sus repetidas intervenciones durante la guerra, su actividad diplomática, etc.

El rabino Zaoui recuerda que pudo asistir a una audiencia pública del Papa "el 6 de junio de 1944 (sic!) a las 12 h 20", con "numerosos oficiales y soldados aliados".

Menciona también su visita al Instituto Pío XI "que protegió durante más de seis meses a unos sesenta niños judíos, entre ellos algunos pequeños refugiados de Francia".

Dice haberse sentido impresionado por la "solicitud paternal de todos los maestros" y cita esta frase del prefecto de estudios: "No hemos hecho nada más que nuestro deber".

El 8 de junio de 1944, el rabino Zaoui reseña otro acontecimiento en el que participó: la reapertura de la sinagoga de Roma, cerrada por los nazis en octubre de 1943.

Señala la presencia de un sacerdote francés, el padre Benoit "evadido de Francia", que se dedicó "al servicio de las familias judías de Roma". El rabino reseña estas palabras del sacerdote y la fuerte impresión que tuvieron en la asamblea que le reconoció y aclamó: "Amo a los judíos con todo mi corazón". Esta palabra recuerda al rabino la de Pío XI, que reseña así: "Nosotros somos espiritualmente semitas".

André Zaoui expresa su reconocimiento en estos término: "Israel no olvidará jamás". La carta se encuentra también reproducida en el elegante y muy cuidado catálogo de la exposición, publicado bajo la autoridad de la Comisión Pontificia de Ciencias Históricas ("El hombre y el pontificado "1876-1958", "El hombre y el pontificado 1876-1958", 238 páginas, Librería Editorial Vaticana, pág. 157).

Una carta del cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, reproducida en facsímil (págs. 13-14), subraya la importancia de este catálogo y de la exposición, que ayuda a "dar a conocer mejor a un pontífice que es reconocido justamente como uno de los más grandes personajes del siglo XX".

Da las gracias vivamente a todos aquellos que han participado en esta empresa y desea que esta contribuya "a hacer apreciar, especialmente a la nuevas generaciones, la extraordinaria figura de este Papa, que supo preparar, con una intuición profética de los signos de los tiempos, el camino de la Iglesia en la era contemporánea"

La exposición, organizada en el llamado "Brazo de Carlomagno", es decir en el lado izquierdo de la columnata de Bernini, mirando de frente a la fachada de la basílica de San Pedro, está abierta desde ayer hasta el 6 de enero de 2009. Partirá enseguida hacia Berlín y Munich.

Fue presentada por el presidente de la Comisión Pontificia de Ciencias Históricas, profesor Walter Brandmüller, por Giovanni Morello --de la Fundación para los Bienes y las Actividades Culturales de la Iglesia--, el vaticanista del diario italiano "Il Giornale" Andrea Tornielli, los profesores Matteo Luigi Napolitano, Universidad del Molise, y Philippe Chenaux, profesor de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad Pontificia de Letrán, y autor de una obra titulada"Pío XII, diplomático y pastor", en presencia del profesor Cosimo Semeraro, sdb, secretario de la Comisión Pontificia.

 

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Cardenal Saraiva: No es verdad un silencio de Pío XII sobre el nazismo - Su causa de beatificación no está en suspenso

CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 18 febrero 2008- No responde a la verdad histórica hablar de un silencio de Pío XII respecto al nazismo, advierte el prefecto de la Congregación vaticana para las Causas de los Santos.

En el marco de la presentación de la Instrucción --del dicasterio-- «Sanctorum Mater» [sobre la fase diocesana de las causas de beatificación y canonización], el cardenal José Saraiva Martins respondió sobre la marcha de algunas causas en marcha, entre ellas la de Pío XII.

La causa del Papa Eugenio Pacelli «ni ha sido retrasada ni menos aún está en suspenso», confirmó el purpurado este lunes a los medios internacionales en la Sala de Prensa de la Santa Sede.

En todo lugar, este año tiene lugar el cincuentenario del fallecimiento del entonces pontífice, una «ocasión de oro» para «promover ciertas iniciativas que lleven a un conocimiento cada vez más perfecto del Papa Pío XII», explicó.

Entre las anteriores, mencionó un congreso --«que profundice bien en su figura y espiritualidad»-- y una exposición sobre su pontificado; además «una comisión está estudiando y profundizando cada vez mejor en el pontificado de Eugenio Pacelli».

En cuanto a quien aduce, como presunto obstáculo a la causa, que Pío XII «es famoso por su silencio» porque «no condenó el nazismo», el cardenal Saraiva declaró: «Esto no es vedad históricamente. Más que de silencio, hablaría de prudencia».

«Desearía confirmar mi afirmación. Yo traduciría silencio por prudencia. No hubo silencio. Cuando se publicó la encíclica Summi pontificati, Goebbels, número dos del nazismo, escribió en su diario: "Ha salido esta encíclica y el Papa ha sido muy duro contra nosotros". Por lo que se ve, era un silencio poco silencioso», remarcó el prefecto del dicasterio para las Causas de los Santos.

Igualmente citó al propio Pío XII, quien [el 2 de junio de 1943, con ocasión de la festividad de San Eugenio. Ndr] públicamente expresó que toda palabra que dirigiera -para mitigar el sufrimiento del pueblo judío, mejorar sus condiciones morales y jurídicas, etcétera-- «a las autoridades competentes y toda alusión pública» debía ponderarla y medirla seriamente «en interés de los que estaban sufriendo, para no hacer, sin quererlo, más grave e insoportable su situación».

«Con un testimonio por encima de toda sospecha», el cardenal Saraiva quiso confirmar lo expuesto, aportando las palabras del Robert Kempner, magistrado judío y fiscal en el Juicio de Nuremberg.

Dijo el purpurado: «Escribió [Kempner] en enero de 1964 --tras la salida de "El Vicario" de Hochhuth [drama que difunde el equívoco de Pío XII como figura pasiva, cobarde y antisemita. Ndr]--: "Cualquier toma de posicion propagandística de la Iglesia contra el gobierno de Hitler habría sido no solamente un suicidio premeditado, sino que habría acelerado el asesinato de un número mucho mayor de judíos y sacerdotes"».

El cardenal Saraiva lamentó las posturas críticas hacia Pío XII, actitudes «que surgieron después de la publicación de "El Vicario"».

Y es que en cuanto acabó la guerra, «fueron muchos los judíos que acudieron al Vaticano para agradecer al Papa Pacelli lo que había hecho por ellos. Ésta es la historia», recalcó.

 

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No hay motivo para una «leyenda negra»

 contra Pío XII

 

Historiadores de diferentes puntos de vista opinan sobre el Holocausto ROMA, 27 junio 2002 (ZENIT.org-Avvenire).- No hay lugar para ninguna "leyenda negra" sobre la postura de Pío XII respecto al exterminio de los judíos en Alemania bajo el nazismo. El Papa no era en absoluto filo-nazi, no aprobó el genocidio; al contrario, sufrió por su causa profundamente. Así lo afirmaron varios intelectuales italianos al participar el 25 de junio, en Roma, en la presentación de un nuevo libro sobre el exterminio de los judíos. Sobre los «silencios» oficiales, la falta de condena pública del Holocausto por parte de la Santa Sede hay que entenderla en la peculiar situación histórica de aquellos dramáticos momentos: la Iglesia católica se vio sorprendida por la impresionante y rompedora novedad del nazismo y trató de reaccionar con los instrumentos que tenía en su mano eligiendo la vía diplomática, cosa que permitió salvar la vida de miles de judíos. Estuvieron sustancialmente de acuerdo en este punto historiadores de diferente procedencia cultural (Pietro Scoppola, Anna Foa, Ernesto Galli della Loggia, Andrea Riccardi) que presentaron en el Instituto Sturzo de Roma el libro de Renato Moro, editado por Mulino, «La Iglesia y el exterminio de los judíos» («La Chiesa e lo sterminio degli ebrei»), un libro calificado por todos como equilibrado y completo. Galli della Loggia, uno de los columnistas de mayor influencia en Italia, recordó que los llamados «silencios» de Pío XII fueron «en realidad los silencios de otras muchas instituciones, incluidas las comunidades judías estadounidenses, que temían que por hablar demasiado empeorara la situación». Ciertas posturas de desconfianza de la Iglesia hacia la cultura liberal del tiempo, según Galli della Loggia, pueden ser comprendidas sólo si se recuerda la dura oposición contra la Iglesia de la denominada cultura liberal, que no fue nada liberal respecto a los católicos: «Ningún liberal de la época protestó por las masacres de católicos en Rusia o en México».

 

Andrea Riccardi, historiador y fundador de la Comunidad de San Egidio, puso de relieve que la opción de la vía diplomática de la Santa Sede, «común por otra parte a otros sujetos neutrales, como Suiza y la Cruz Roja», tenía el objetivo «de abrir espacios para ayudar a los perseguidos y márgenes para una negociación de paz». Pietro Scoppola, por último, recordando «la maceración y el dolor del pontífice por las persecuciones nazis», dijo que es difícil poder juzgar con los parámetros de hoy: «la Iglesia no condenó abiertamente, pero esto no fue dictado por intereses personales o de poder», sino por la convicción de elegir la vía más útil para la salvación de cientos de miles de vidas.

 

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Bill Kovach, ex editor del "The New York Times", escribió que "si no hay una fuente de información creíble, el compromiso social es manejado por el rumor, el miedo y el cinismo. Y los cínicos no construyen sociedades libres y abierta". Pero también el público, los lectores tienen un papel que jugar: “Deben guardarse de exactitudes espurias, inflaciones manifiestas y la persistente tendencia de los periodistas a exagerar”, reconoce The Economist. Cualquiera que sea el poder que tiene la prensa en general, cuando se trata de “matar” gente, la pluma es ciertamente más poderosa que la espada. - Luis Olivera - Periodista

 

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Publicado íntegramente el documento vaticano

sobre niños judíos bautizados de 1946


La publicación parcial había suscitado duras polémicas

ROMA, martes, 11 enero 2005- Este martes se ha publicado completamente un documento de la Nunciatura Apostólica de Francia con instrucciones de la Santa Sede sobre la devolución de los niños judíos franceses a instituciones israelitas que la Iglesia había salvado del Holocausto.
Pasajes parciales del documento, fechado el 23 de octubre de 1946, habían sido publicados el 28 de diciembre de 2004 en el diario italiano «Il Corriere della Sera» suscitando una fuerte polémica.

Según el profesor Alberto Melloni, director de la Biblioteca «G. Dossetti» de la Fundación para las Ciencias Religiosas Juan XXIII de Bolonia, quien presentaba en el diario italiano el texto, el Vaticano llegaba a pedir a los católicos que no devolvieran los niños bautizados a sus familias judías de origen.
La publicación íntegra del documento de tres páginas por parte del diario milanés «Il Giornale» este martes aclara que la «disposición» vaticana contradice esta versión. Afirma que los niños judíos deben regresar al seno de su familia.

En realidad responde a las solicitudes de las «instituciones judías» que en esos meses de 1946 trabajaban en París y en toda Europa para llevar a los niños a Palestina de cara a la fundación del nuevo Estado de Israel. En esta situación el documento dice que debe afrontarse caso por caso.
En esos momentos el nuncio apostólico en Francia era Angelo Roncalli, quien después llegaría a ser sucesor del Papa Pío XII con el nombre de Juan XXIII.

El original del documento, que se encuentra en el «Centre National des Archives de l´Église de France», archivo de la Secretaría del episcopado francés, posición «7 CE 131», ha sido encontrado por el periodista Andrea Tornielli. Zenit le ha entrevistado.

--El documento que usted ha publicado en su versión integral en «Il Giornale» fue presentado como «escalofriante» por el profesor Alberto Melloni en «Il Corriere della Sera» del 28 de diciembre. ¿Qué tiene de escalofriante?

--Tornelli: Me parece que la definición utilizada por el historiador italiano es impropia. El texto publicado por Melloni no puede ser leído sin tener en cuenta las diferentes instrucciones que dio la Santa Sede al nuncio Angelo Roncalli y, a través de él, al episcopado francés.
De estas disposiciones, aprobadas por el Papa Pío XII, se comprende claramente cómo el problema no era la restitución de los niños judíos a sus familias, sino la respuesta que había que dar a las organizaciones judías que los solicitaban y que no tenían derechos sobre ellos.
Me parece que la cautela y la necesidad de evaluar caso por caso es algo de sentido común. Es verdad que aquellas directivas expresaban lo que decía el Código de Derecho Canónico que entonces estaba en vigor y es probable que ninguno de los protagonistas de entonces hubiera comprendido la enormidad de la tragedia del Holocausto: pero esta comprensión se convirtió en patrimonio común a partir del inicio de los años sesenta, no antes.

--¿Cómo se resolvieron los problemas de los niños judíos salvados de la persecución nazi y que en algunos casos fueron bautizados?

--Tornielli: Ante todo hay que decir que la orden del episcopado francés, en conformidad con las directivas de Roma, era la de no bautizar a niños judíos salvados de la persecución. Algunos obispos franceses constataron por escrito que en algún caso esta indicación no fue respetada. Estos casos no fueron numerosos y casi todos se solucionaron con la restitución a sus familiares de los pequeños, aunque hubieran sido bautizados. Hay que decir que en este caso complejo el aspecto religioso es sólo uno de los elementos que entran en juego. De hecho, hay que tener en cuenta las legislaciones civiles, las normas sobre la adopción, etc.

--El profesor Melloni presentó este documento como una acusación contra Pío XII. ¿Qué tenía que ver el Papa con este documento?

--Tornielli: Pío XII aprobó las normas generales sugeridas por el Santo Oficio, pero en las órdenes transmitidas al nuncio Roncalli se decía explícitamente «algo muy diferente sería si los niños fueran solicitados por familiares». No se trataba por tanto de sustraer los pequeños a sus familiares.

--Según el artículo publicado por «Il Corriere della Sera», el Santo Oficio es acusado de haber redactado este documento y se afirma que Roncalli no obedeció. ¿Es verdad?

--Tornielli: En virtud de los documentos, no es posible deducir una contraposición entre Pío XII y Roncalli. El futuro Juan XXIII, en Estambul, se había entregado en cuerpo y alma a salvar a los judíos perseguidos, tal y como hicieron los representantes del Pío XII en otros países, como Giuseppe Burzio (Eslovaquia), Angelo Rotta (Hungría), Andrea Cassulo (Rumanía). Esta actividad era conocida y alentada por la Secretaría del Estado y por el Papa Pío XII.
En este caso, Roncalli transmite las indicaciones de Roma sin tomar distancias, sin comentarlas, ni siquiera en sus agendas privadas.

--Algunos temen que este artículo, publicado por «Il Corriere della Sera» complique las relaciones entre la Iglesia católica, las comunidades judías y el Estado de Israel. ¿Usted qué opina?

--Melloni: Yo no quieto ver complots. Sólo constato que el Papa Pío XII es víctima de una leyenda negra tan consolidada que ya es muy difícil acabar con ella, incluso con documentos en la mano. Espero que esto no turbe el camino de diálogo entre la Iglesia católica y el mundo judío. ZS05011108

 

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El escrito presentado carece de firma legítima y oficial, carece de sello reglamentario oficial; no está redactado en el papel de época correspondiente y, siendo escrito en francés rompe todas las directivas en funciones, es decir: debería estar escrito en latín o italiano si provenía de un dicasterio de la Santa Sede. La documentación oficial de la Iglesia queda archivada en latín.

 

Siendo ciertamente falso el escrito, sin embargo habla de los niños huérfanos que eran reclamados por instituciones y en tales circunstancias, no deberían ser entregados; lo que se presta a una lógica: no entregarlos sin haber hecho la investigación necesaria, tanto menos a grupos, sociedades o colectividades que, apenas finalizada la guerra, florecían sin control y abusos con facilidad se ejercían. 2005.01.

 

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Teólogo del Papa: Calumnias contra Pío XII


Declaraciones del cardenal Georges Cottier

ROMA, jueves, 13 enero 2005.- El cardenal Georges Cottier, teólogo de la Casa Pontificia, ha calificado de «polémica artificial» y «desagradable» el debate surgido tras la manipulación de un documento histórico que atribuía a Pío XII supuestas actitudes antisemitas.

La polémica surgió cuando el diario italiano «Il Corriere della Sera» publicó el 28 de diciembre un documento de octubre de 1946 atribuido al Santo Oficio que, según esta interpretación, indicaba a los obispos y sacerdotes que no se restituyeran a las familias judías los niños a los que la Iglesia había salvado la vida durante el Holocausto y que habían sido bautizados.
Tras la publicación por parte del diario italiano «Il Giornale» de los documentos originales, se puede constatar que «Il Corriere della Sera» se equivocó en el autor del documento (era la nunciatura apostólica en Francia), en la fecha, y en el contenido, pues dice exactamente lo contrario (Cf. Zenit, 11 de enero de 2005).

El cardenal Cottier, en declaraciones concedidas a la agencia italiana «AdnKronos» ha calificado el debate suscitado por la prensa italiana como «un episodio desagradable, que ha sólo ha provocado una polémica artificial».

«La búsqueda de la verdad histórica no se logra alimentando polémicas y sospechas», añade.

El caso, que ha afectado a la figura del Papa Pío XII, cuya causa de beatificación está abierta desde 1965, según el cardenal Cottier, «debe juzgarse de manera severa».

«Es una calumnia hacer pública la sospecha de que Pío XII haya actuado, en plena segunda guerra mundial, movido por sentimientos antisemitas», ha asegurado el teólogo de la Casa Pontificia, colaborador cercano de Juan Pablo II y antiguo secretario de la Comisión Histórico-Teológica del gran Jubileo del año 2000.

«Acusar al Papa Pío XII de antisemitismo es injusto y excesivo. Y las acusaciones que desde hace tiempo se lanzan contra la persona de Eugenio Pacelli exceden el campo de la historigrafía para entrar en el de la polémica estéril», añade el purpurado suizo.

Acusar a Pío XII de haberse callado ante el Holocausto y de tener sentimientos «antijudíos» es el fruto de «una polémica pasional, anacrónica, y contraria a la verdad historigráfica», concluye el teólogo de la Casa Pontificia. ZS05011302

 

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Código: ZS05011102 - Fecha publicación: 2005-01-11

La auténtica historia del documento vaticano sobre los niños salvados del Holocausto

Una polémica suscitada por errores de un artículo publicado por «Il Corriere della Sera»ROMA, martes, 11 enero 2005- El 28 de diciembre de 2004 el diario «Il Corriere della Sera» abrió una aguda polémica al publicar pasajes de un supuesto documento vaticano que al final de la segunda guerra mundial ordenaba que no se restituyeran a sus familias los niños judíos que la Iglesia salvó del Holocausto y que habían sido bautizados.

El texto, según lo presentó en el periódico italiano el profesor Alberto Melloni, director de la Biblioteca «G. Dossetti» de la Fundación para las Ciencias Religiosas Juan XXIII de Bolonia, era «una disposición del Santo Oficio», la antigua Congregación para la Doctrina de la Fe, y le atribuía la fecha del 20 de octubre de 1946.

En realidad, según ha podido saber Zenit tras una investigación, no era un documento del Santo Oficio, no tiene esa fecha y no decía lo que refirió el artículo de «Il Corriere della Sera».

El documento, cuyo original está en francés, fue redactado bajo la responsabilidad del entonces nuncio apostólico en París, Angelo Roncalli, futuro Papa con el nombre de Juan XXIII, para explicar al clero francés las indicaciones que le había recibido de la Santa Sede, en concreto, del secretario de la Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, monseñor Domenico Tardini.

Melloni no citaba en su artículo el archivo en el que se encontraba el documento. Este martes ha sido publicado al ser encontrado por el periodista italiano Andrea Tornielli, del diario «Il Giornale», quien ha revelado que el original se encuentra en el «Centre National des Archives de l´Église de France», archivo de la Secretaría del episcopado francés, posición «7 CE 131».

Zenit ha conseguido una copia fotostática del original a través de fax y ha podido constatar que el texto tiene el sello de la Nunciatura Apostólica de Francia (a diferencia de lo que publicaba «Il Corriere della Sera», que lo atribuía al Santo Oficio), que la fecha es del 23 de octubre de 1946 (tres días después de la atribuida por el diario) y que los términos de la propuesta vaticana son muy diferentes.

El original desmiente la versión de Melloni, pues afirma que los niños debían ser restituidos a las familias judías de origen. Ante el caso de las «instituciones judías» que en esos meses trabajaban en París y en toda Europa para transferir a los niños a Palestina de cara a la fundación del nuevo Estado de Israel, afirma que hay que analizar caso por caso.

Según ha podido saber Zenit, la historia del documento comienza en marzo de 1946, cuando el rabino jefe de Jerusalén, Isaac Herzog, dirigió una carta a Pío XII en la que escribía: «el pueblo israelita recuerda vivamente con la más profunda gratitud la ayuda dada por la Santa Sede al pueblo que ha sufrido durante la persecución nazi».

Agradece profundamente los «miles de niños que han sido escondidos en institutos católicos» y pide que estos niños vuelvan al pueblo israelita.

Herzog subraya cómo Pío XII «ha trabajado para cancelar el antisemitismo en muchos países» y concluye con una invocación: «Quiera Dios que la historia recuerde que cuando todo era negro para nuestro pueblo Su Santidad encendió para ellos una luz de esperanza».

Pío XII se tomó en serio la su suerte de estos niños judíos y pidió en el mes de marzo al Santo Oficio que estudiara el caso.

El Santo Oficio, tras haber escuchado a varios consultores con motivo de la Asamblea Plenaria que se celebró a finales de marzo, preparó un documento de respuesta al Papa.

En agosto, algunos obispos franceses y más en concreto el arzobispo coadjutor de Cambrai, monseñor Emile Guerry, y el arzobispo de Lyón, cardenal Pierre Gerlier, se dirigieron al nuncio Roncalli para pedirle indicaciones sobre cómo resolver la situación de los niños salvados de la persecución nazi.

Roncalli recogió todo este material y mandó, a finales de septiembre, una carta a la Secretaría de Estado del Vaticano para pedir instrucciones.

Le respondió el secretario para la Congregación de los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, monseñor Tardini, pero no en la manera citada por el artículo publicado en «Il Corriere della Sera», sino en los términos antes indicados.

Andrea Tornielli revela a Zenit que la Iglesia en Francia resolvió estos casos en su inmensa mayoría devolviendo a los niños a los que había salvado la vida a sus sobrevivientes de sus familias.

Durante la guerra, los sacerdotes y religiosos habían recibido de parte de la Santa Sede y de los obispos la orden de no bautizar a estos niños (para el Bautismo se requiere la voluntad de la persona que recibe el sacramento o, si no tiene uso de razón, de sus padres). Así lo revelan documentos citados por
Vatican Files.net.
A pesar de estas indicaciones se dieron algunos casos aislados de niños bautizados en esas circunstancias y su solución fue resuelta con estos criterios.

 

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NIÑOS JUDÍOS – 26 OCTUBRE 1946, Francia

Documento y comentarios en lengua italiana

 

IL DOCUMENTO
«I piccoli giudei, se battezzati, devono ricevere un’educazione cristiana»

Pubblichiamo la traduzione dall’originale francese del documento, datato 20 ottobre 1946, che fu trasmesso dal Sant’Uffizio al nunzio apostolico Angelo Roncalli. L´originale si trova presso gli Archivi della Chiesa di Francia.


A proposito dei bambini giudei che, durante l’occupazione tedesca, sono stati affidati alle istituzioni e alle famiglie cattoliche e che ora sono reclamati dalle istituzioni giudaiche perché siano loro restituiti, la Congregazione del Sant’Uffizio ha preso una decisione che si può riassumere così:

1) Evitare, nella misura del possibile di rispondere per iscritto alle autorità giudaiche, ma farlo oralmente
2) Ogni volta che sarà necessario rispondere, bisognerà dire che la Chiesa deve fare le sue indagini per studiare ogni caso particolare
3) I bambini che sono stati battezzati non potranno essere affidati a istituzioni che non ne sappiano assicurare l’educazione cristiana
4) I bambini che non hanno più i genitori e dei quali la Chiesa s’è fatta carico, non è conveniente che siano abbandonati dalla Chiesa stessa o affidati a persone che non hanno alcun diritto su di loro, a meno che non siano in grado di disporre di sé. Ciò evidentemente per i bambini che non fossero stati battezzati
5) Se i bambini sono stati affidati (alla Chiesa) dai loro genitori e se i genitori ora li reclamano, potranno essere restituiti, ammesso che i bambini stessi non abbiano ricevuto il battesimo.
Si noti che questa decisione della Congregazione del Sant’Uffizio è stata approvata dal Santo Padre.

"Corrieri della Sera" 2004.12.29 - Italia

 

Le agende parigine

- L’Istituto per le scienze religiose di Bologna (www.fscire.it) sta curando l’edizione nazionale dei diari e delle agende di lavoro di Giovanni XXIII, che conterà in totale sei volumi ordinati cronologicamente.

- Il primo tomo del quinto volume (Angelo G. Roncalli / Giovanni XXIII, «Anni di Francia. Agende del nunzio Roncalli 1945-1948», pp. 595, 50) è appena uscito a cura di Étienne Fouilloux

- Il secondo tomo uscirà alla fine del 2005, con le agende di Francia del periodo 1949-1953: conterrà anche il documento del Sant’Uffizio, datato 20 ottobre 1946, qui pubblicato

- La lettera del 19 luglio 1946, in cui Roncalli concede al rabbino Herzog di agire a suo nome, si trova a Parigi presso il Centre de documentation juive contemporaine, fondo Kaplan

 

La difesa di Pio XII

 

Pacelli fu coerente: ogni battezzato è figlio della Chiesa 

 

di Vittorio Messori - «Straordinario documento», «ordini agghiaccianti», addirittura un «proprio così!». Sorprende un poco che uno studioso come Alberto Melloni, tra l’altro ottimo conoscitore di cose cattoliche, sembri abbandonare la sobrietà dello storico per adottare un linguaggio ad effetto. E, questo, dando notizia delle istruzioni della Santa Sede al nunzio in Francia, Angelo Roncalli, per affrontare il problema dei bambini ebrei affidati «alle istituzioni e alle famiglie cattoliche». Innanzitutto non andrebbe dimenticato che la semplice esistenza di un simile problema testimonia di un merito ecclesiale tra i più alti. Nei ringraziamenti commossi che sommersero Pio XII al termine della guerra e che provenivano da tutte le istituzioni e le comunità ebraiche, si faceva cenno alla generosità con cui la Chiesa accolse e nascose gli ebrei braccati e in particolare i bambini. Per citare un solo caso italiano, l’arcivescovo di Torino, cardinale Maurilio Fossati (decorato nel 1945 con una medaglia d’oro dal rabbino capo della città, assieme al segretario, monsignor Barale, che era stato arrestato dai tedeschi), si adoperò perché le suore salesiane organizzassero a Valdocco un vero e proprio asilo nido clandestino per i piccoli israeliti.

Se, dunque, alla fine della guerra, la Chiesa dovette confrontarsi con un problema - che coinvolse tra l’altro non alcuni, ma molti, moltissimi ebrei - è perché, davanti al dramma, non rimase spettatrice, ma intervenne tanto attivamente quanto prudentemente, come le circostanze esigevano. Per venire ora al documento «straordinario»: precisato che una valutazione storicamente oggettiva sarà possibile solo a pubblicazione avvenuta delle Agende roncalliane, va osservato che la disposizione del Sant’Uffizio è del 20 ottobre del 1946. Da oltre due anni la Francia era stata liberata, la guerra era terminata da diciassette mesi ed è dunque ovvio presumere che, in tutto quel tempo, la maggioranza dei casi avesse trovato soluzione. Recuperare un bambino che si è dovuto nascondere è forse cosa da differire nel tempo o non prevale su ogni altra urgenza? Poiché non si ha notizia di difficoltà insorte tra Chiesa (e non solo di Francia, ma di tutta l’Europa già occupata) e comunità ebraiche, è giustificato pensare che tutto si sia risolto nella pace e nel buon senso. Sembra, dunque, che il documento dell’autunno del 1946 riguardi casi residuali, di particolare complessità. Ma, anche qui, Melloni stesso ammette che il nunzio Roncalli, pur così sensibile su questi temi, non ha lasciato nelle sue agende alcuna annotazione su problemi insorti.
Non si dimentichi che il suo soggiorno a Parigi durerà ancora più di sei anni.
Eppure, nessuna crisi, nessuna protesta, nessun intervento politico o diplomatico: dunque il documento «agghiacciante» non sembra avere provocato effetti constatabili, se stiamo almeno a quanto registrato dalla Nunziatura del pur vigilantissimo futuro Giovanni XXIII.

Per scendere ai particolari delle disposizioni del Sant’Uffizio: ogni storico sa che tra i luoghi comuni di ogni governo (soprattutto in tempi turbolenti come quel dopoguerra francese) c’è la consegna ai propri ambasciatori di parlare, ma, per quanto possibile, di scrivere poco. Sospettare, dunque, atmosfere oscure e inconfessabili dietro quell’«oralmente» raccomandato dal Vaticano sarebbe da dilettante che ha poca dimestichezza con archivi diplomatici. Poiché lo spazio non lo consente, siamo costretti a trascurare altri punti del documento (il quarto, soprattutto) e a concentrarci sul vero centro delle disposizioni vaticane, quello che non a caso ha ispirato il titolo del giornale: «I piccoli giudei, se battezzati, devono ricevere un’educazione cristiana».

Qui sta lo scandalo che, tra l’altro, mise a rumore l’Europa quando, nel 1858, Pio IX, ancora Papa-re, tolse alla famiglia Edgardo Mortara, piccolo ebreo bolognese, perché fosse allevato in un collegio cattolico, almeno sino alla maggiore età: dopo i 18 anni avrebbe potuto scegliere. In quel caso, scelse il sacerdozio (assumendo il nome «Pio» per riconoscenza verso il Papa) e morì, novantenne, in odore di santità, lasciando un diario, sinora inedito, che la Mondadori pubblicherà la prossima primavera e che sorprenderà molti. Qui è possibile solo tentare di far comprendere alcune delle ragioni che, in simili casi, rendono «prigioniera» la Chiesa. Questa, conformemente al pensiero dei Padri, proibisce da sempre che i figli minorenni di ebrei siano battezzati senza il consenso dei genitori. Ma se, per una qualunque ragione, il battesimo è validamente amministrato, questo rende «cristiani» ex opere operato , imprime il carattere indelebile di figlio della Chiesa. La quale, sentendosi Madre, non ha mai consentito né mai consentirà di abbandonare chi - nel mistero della fede - con il sacramento è entrato per tutta l’eternità nella sua famiglia.

Ci rendiamo ben conto che, per comprendere un simile atteggiamento, occorre porsi in una prospettiva di fede.
Al di fuori di essa, disposizioni come quelle di Pio IX e di Pio XII, in linea con la millenaria Tradizione, possono apparire (perché nasconderlo?) disumane. Se ne sono resi conto i Papi stessi, che - custodi e non padroni della Rivelazione - hanno fatto vivere, ma hanno vissuto essi stessi, autentici drammi. Ma non in nome di un arido legalismo, bensì in una dimensione misterica, pur umanamente dura, che solo la credenza nel Vangelo può rendere accettabile.
Diverso il discorso sugli autori di quei battesimi. Se hanno agito su infanti senza che i genitori fossero consenzienti, hanno peccato gravemente, sono andati contro il diritto canonico e le disposizioni secolari della Chiesa. Si può comunque escludere sin da ora che i battesimi francesi (se davvero ce ne furono di illeciti) siano stati impartiti su ordine o anche solo con la connivenza delle autorità ecclesiastiche.
messori@numerica.it
29 dicembre 2004 - 2004.12.30 ´corrieri della sera´. It.

 

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«Al convertirme al cristianismo descubrí la libertad»

 

Vittorio Messori Escritor católico

 

 

Se educó en una familia totalmente laica, pero tuvo un encuentro con Jesucristo al leer los Evangelios. Desde entonces su vida ha girado en torno a su fe y ha contribuido a la de los demás escribiendo libros y colaborando en medios de comunicación

 

por Stefano Zurlo  - 2005-01-12 L.R. ESP.
Milán - Vittorio Messori es, posiblemente, el escritor y periodista católico más importante y conocido; el de mayor influencia en el mundo. Fue el encargado de preguntar a Juan Pablo II en «Cruzando el umbral de la esperanza», un libro que ha tenido una difusión de más de 24 millones de ejemplares en varias lenguas. Nació en Sassuolo en 1941, aunque vivió durante más de treinta años en Turín, adonde la familia se trasladó después de la guerra.
   En 1965 se licencia en Ciencias Políticas con una tesis sobre el resurgimiento italiano. Más tarde colaboraría en «La Stampa» durante diez años hasta que se traslada a Milán en 1978. Será en esta ciudad, donde contribuirá a la creación de una revista mensual religiosa llamada «Jesús» de la que más tarde sería colaborador.
   Es columnista en diferentes periódicos y revistas como «Avvenire», «Corriere de la Sera», «Jesus», «Il Timone» y «La Razón», entre otros.
   
Conversión. «Mi conversión tuvo lugar entre julio y agosto de 1964. Yo era laico, alumno predilecto del más laicista del momento, Alessandro Galante Garrone. Destinado para un brillante futuro en la editorial Einaudi, templo de la cultura laicista, de pronto me vi leyendo los Evangelios, mirando las cosas desde otro punto de vista, el de la fe, hasta ese momento desconocido y despreciado por mí». De esa forma el alumno de Galante Garrone, de Bobbio, de Passerin D´Entréves, de Fippo, dio la espalda a sus maestros, al panteón de las glorias piamontesas, al activismo, a Gramsci y Gobetti, y se volcó en la indagación de la figura de un hombre que había vivido en Palestina hacía dos mil años: Nace así «Hipótesis sobre Jesús», un best- seller que lleva vendida en Italia más de un millón de ejemplares.

   – Señor Messori, usted indaga y desmitifica, estudia y destroza con furia iconoclasta los santinos laicos, restituyendo la Turín de los santos, de los obispos y de los fieles. Sin embargo, todo esto empieza a partir de su conversión: un tema que usted liquida en sólo dos líneas, dos líneas en trescientas cincuenta páginas, sin explicar nada. ¿Por qué razón?

   – Por pudor. Jamás lo he contado en público. Sin embargo, puedo afirmar que mi vida se decidió durante esos dos meses cruciales, entre julio y agosto de 1964. Tenía entonces 23 años, estaba preparando la tesis doctoral y por la noche trabajaba en Stipel como telefonista. Aquella experiencia me arrolló de tal manera que no tuve necesidad de creer, porque había visto y, en cierto sentido, tocado con las manos, y llegué a tener absoluta certeza. Si me hubieran apuntado con una pistola pidiéndome que abjurara no habría podido, por respeto a la verdad que había encontrado. Digamos que yo escribo para los que se mueven a tientas, con dificultad: acumulo razones para ellos, no para mí. No las necesito, vuelvo a repetir, y digo esto con total modestia, temor y temblor.
   – Usted se formó en el liceo D´Azeglio de Turín, el «Sancta Sanctorum» del laicismo; creció en la escuela del razonamiento y de la duda, y ahora viene a decirnos que ha visto y ha tocado con las manos. ¿No es un tanto exagerado?
   – Si nunca he hablado de ello es porque yo soy el primero que percibo la dificultad. Durante esos días entré en otra dimensión, donde todo era claro, transparente, evidente,... No es que tuviera una visión, no me malinterprete, sino que una fuerza irresistible me obliga a mirar la realidad desde la fe. Leía los Evangelios y todas mis convicciones, mis prejuicios, mi esnobismo intelectual, mi promiscuidad sexual incluso, se rompieron en pezados. Fue una experiencia durísima y fulgurante, tierna y violenta al mismo tiempo. Verdaderamente un enigma. Hablé en privado con André Frossard, con el que me vería en más ocasiones; él había vivido una experiencia similar, pero la suya había durado unos minutos. La mía, más de un mes.
   – ¿Y después?
   – Aquella situación tan particular terminó y no se ha vuelto a repetir en mi vida. No en vano, tengo un temperamento racional, no místico. Sin embargo, aquel impulso no ha desaparecido y sigo dando gracias al Señor por llevarme por su camino, aunque entonces tuviera que pagar un precio muy alto en el plano intelectual y moral. Galante Garrone, al conocer la noticia, rompió conmigo, desconcertado, y mi carrera en aquel mundo elitista y discreto terminó justo en el momento en que comenzaba, al mismo tiempo que mi vida privada y mi afición a coleccionar aventuras mujeriegas daban un giro de ciento ochenta grados. Hubiera querido no tener que hacerlo, lloraba mientras arrugaba mi agenda llena de direcciones, pero no podía hacer otra cosa. Mi madre, al descubrir desconcertada que había empezado a ir a misa –a escondidas y como avergonzado– llamó al médico, convencida de que yo no estaba bien de la cabeza.
   – Usted dejó atrás la cultura laica y se convirtió al catolicismo: ¿qué ha encontrado en la fe?
   – El significado de mi existir y mi morir, y la libertad. Desde que me convertí descubrí la libertad. Al principio estaba lleno de tabúes, de prejuicios; no era un hombre libre. Incluso los dogmas, como decía André Frossard, no eran rejas, sino ventanas. Lo que nos paraliza son las ideologías poscristianas, no la fe.
   – ¿Cúal es la relación entre fe y razón?
   – Existe una relación directa entre fe y razón. Y como decía Pascal, el último paso que puede dar la razón es reconocer que existen infinidad de cosas que la superan. La razón es la que nos abre al Misterio y nos lo muestra como razonable.
   – Don Giussani dice que la fe es esencialmente racional, no irracinal.
   – Yo también defiendo que es razonable, aunque no es racionalmente demostrable; de otro modo nos sentaríamos en una mesa para demostrar la existencia de Dios... Somos creyentes, no crédulos: desde este punto de vista aprecio muchísimo el pensamiento de don Giussani. Siempre me he sentido muy cercano a Comunión y Liberación y a otros movimientos como el Opus Dei, los Carismáticos, los Focolares, los Neocatecumenales o los Legionarios de Cristo. Amo la Iglesia plural, pluralista. «Vive la difference», al menos en lo que a carismas se refiere.   

   Por libre.
– Sin embargo, usted siempre ha permanecido al margen...
   – Si no pertenezco a un movimiento en concreto, si trato de ser un católico sin adjetivos es porque no he sentido hasta el momento la vocación específica, la llamada hacia una de estas realidades. Por lo demás, me convertí en soledad, aquel verano de hace cuarenta años, todavía me impulsa hacia delante cada día. En el fondo, mi vocación es la del ermitaño que estudia, reflexiona, piensa y escribe libros. Mi mujer y yo, sin hijos y retirados por propia elección en nuestra casita de Desenzano del Garda, somos una pareja de ermitaños.
Huellas – 2005

 

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Revelaciones de las agendas de Juan XXIII cuando era nuncio en Francia


Habla el vaticanista Andrea Tornielli
ROMA, martes, 25 enero 2005 -En un artículo publicado por el diario italiano «Il Giornale», el 23 de enero pasado, Andrea Tornielli revela el contenido de la agenda personal del arzobispo Angelo Roncalli, entre 1949-1953, quien entonces era nuncio apostólico en Francia y que después sería Papa con el nombre de Juan XXIII.
Estas agendas serán publicadas en Francia por el historiador Étienne Fouilloux, gracias al Instituto de Ciencias Religiosas de Bolonia.

El volumen, del que el artículo de «Il Giornale» es una anticipación en exclusiva, llegará a las librerías a finales de este año.
Según las agendas del entonces nuncio en París, y contrariamente a lo que afirmaba el diario «Il Corriere della Sera» el 28 de diciembre de 2004, no hubo ninguna polémica sobre la cuestión de los niños judíos bautizados en Francia.
Tampoco se refleja en los escritos personales del arzobispo la presunción de que la Santa Sede, el Santo Oficio o el Papa Pío XII se opusieran a la devolución de los niños judíos a sus parientes.
Zenit ha querido profundizar la cuestión entrevistando a Andrea Tornelli.

--Usted ha podido ver las agendas de Roncalli, de los años 1949-1953, cuando el futuro pontífice era todavía nuncio en París. ¿Cuáles son los pasajes referidos al asunto de los niños judíos bautizados?

--Tornielli: La única alusión es la anotación del 20 febrero de 1953. Rocalli, ya cardenal, va a despedirse del presidente francés Vincent Auriol, que habla del caso Finaly, relativo a dos niños judíos bautizados en medio de una disputa entre sus tías, que los reclamaban, y la familia católica que los había acogido.

He aquí el texto: «Tarde, visita de despedida al presidente Auriol, que estuvo amabilísimo como siempre. Me habló del asunto Finaly, al que no di ninguna importancia...». Como se ve, se trata de un episodio marginal. En el resto de las agendas, el nuncio Roncalli, que anota todo y habla de todo, nunca alude al caso de los dos niños bautizados, o a las instrucciones del Santo Oficio relativas a las peticiones de las organizaciones judías.

--¿Cuántos niños judíos han sido bautizados y cuántos no han sido devueltos a los familiares?

--Tornielli: No hay estadísticas precisas. Francia es el país europeo en el que se dieron más bautismos clandestinos, por otra parte tuvieron lugar contraviniendo las disposiciones del Derecho Canónico y de los obispos católicos franceses, pero el único caso al que se refieren las protestas es el de los hermanos Finaly.

--¿Cuál ha sido la reacción a este asunto en el mundo judío?

--Tornielli: Como siempre, ha habido diversas reacciones. Hay quien ha instrumentalizado el asunto, llegando a llamar a Pío XII «secuestrador» de niños. Hay quien, como el rabino estadounidense Jack Bemporad, invita a fijarse más bien en el enorme número de judíos que pudieron salvar la vida, gracias a la caridad del Papa.

--¿Cómo eran las relaciones entre el Papa Pío XII y el entonces nuncio Roncalli? ¿Es verdad que tenían intenciones y visiones del mundo opuestas?

--Tornielli: Ciertamente el pontificado de Juan XXIII fue distinto del Papa Eugenio Pacelli. Papas diversos por carácter y formación. Les tocó desempeñar su respectivo pontificado en épocas contiguas pero muy diferentes. El beato Juan XXIII fue el que desencadenó un giro histórico en la Iglesia católica, convocando el Concilio Vaticano II. También Pío XII había pensado en ello pero, tras la segunda guerra mundial, los obispos no se podían alejar por mucho tiempo de sus diócesis.
Dicho esto, sin embargo de estos documentos se deduce que el arzobispo Roncalli fue un fiel ejecutor e intérprete de las directivas del Papa Pío XII, y las notas de la agenda que nos hablan de las audiencias del nuncio de París con el pontífice reflejan esta sintonía.

--Algunos historiadores del Concilio Vaticano II hablan de Juan XXIII como un «papa socialista». Mientras que quien lo conoció en el Vaticano, lo describe como un pontífice bastante conservador. ¿Cuál es su opinión al respecto?

--Tornielli: En mi opinión hay que tener cuidado con los clichés, vengan de donde vengan. Es infundado y no histórico el «mito» de un Papa Juan «progresista», o incluso «revolucionario». Bastaría citar la insistencia con la que recomendaba estudiar latín a los seminaristas, la urticaria que le provocaban las innovaciones litúrgicas no autorizadas, las estocadas fuertes y claras que se leen en sus agendas contra la ideología comunista y el hecho de que, durante su pontificado, el protocolo de la corte pontificia no cambió ni una coma respecto al de su predecesor.

Sin embargo no hay que caer en el error opuesto, presentando a este gran Papa como un conservador empedernido. Era un hombre tradicional, capaz de demostrar un enorme coraje en los grandes momentos, de realizar gestos proféticos que han entrado en el corazón de millones de personas.

--Pero entonces, todo lo que escribió «Il Corriere della Sera» el 28 de diciembre de 2004, está muy lejos de la verdad histórica...

--Tornielli: La Iglesia, para la que el bautismo es el sacramento más importante, tenía el marco doctrinal del Derecho Canónico. Pero se comportó con gran humanidad y sentido común, incluso en los casos de niños judíos salvados y bautizados, y luego reclamados por los parientes. En un caso, el mismo Pío XII intervino, ordenando devolver inmediatamente los niños a su madre, aunque hubieran sido bautizados. ZS05012509

 

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La donna a cui era stato affidato voleva battezzarlo,

ma il Papa, allora giovane prete si rifiutò

 

«Sono io l´orfano ebreo salvato da Wojtyla» 

 

Come tanti orfani ebrei della Shoah adottati da genitori cattolici durante la guerra, anche il polacco Stanley Berger sembrava destinato a essere battezzato e a non fare mai più ritorno alla propria fede e cultura.

 

Ma a cambiare il suo già tragico destino fu un giovane prete della natia Cracovia, che si rifiutò di battezzarlo e ordinò ai genitori adottivi di restituirlo al suo ambiente d’origine. Quel sacerdote si chiamava Karol Wojtyla. Questa è una storia che ha rischiato di non essere mai raccontata perché, come tanti sopravvissuti all’Olocausto, anche Berger aveva cercato di seppellire il suo straziante segreto nei meandri più reconditi della propria coscienza. Tutto inizia nell’autunno del 1942, quando Helen e Moses Hiller, genitori di Berger, decisero di affidare il loro unico figlio (che allora si chiamava Shachne e aveva 2 anni) a una coppia cattolica senza figli che viveva nella zona tedesca della cittadina di Dombrowa. «Si chiamavano Yachowitch ed erano amici intimi dei miei» spiega Berger, che dopo anni di silenzio ha deciso di raccontare la sua storia al Corriere della Sera , tra i libri e documenti ingialliti della Shtetl Foundation di New York. Dopo l’irruzione nazista del 28 ottobre nel ghetto di Cracovia, quando migliaia di ebrei furono deportati nel campo di sterminio di Belzec e i malati degli ospedali e 300 bimbi degli orfanotrofi furono uccisi sul posto, gli Hiller si erano decisi ad agire.

  

«Il 15 novembre mamma era riuscita a portarmi fuori dal ghetto e ad affidarmi ai suoi amici cristiani, insieme a due grandi buste - incalza Berger -. La prima conteneva tutti i suoi oggetti di valore, l’altra tre lettere». La prima era indirizzata ai signori Yachowitch, ai quali dava in consegna il piccolo Shachne, istruendoli di educarlo come ebreo e di restituirlo al suo popolo in caso di morte dei genitori. La seconda lettera era indirizzata allo stesso Shachne: gli spiegava che era stato un amore profondo a indurre mamma e papà a metterlo in salvo presso estranei e gli rivelava le sue origini, augurandosi che crescesse orgoglioso di essere ebreo. La terza lettera, infine, conteneva il testamento di Reizel Wurtzel, madre di Helen, indirizzato alla cognata Jenny Berger a Washington.
«Nostro nipote Shachne Hiller, nato il 18 del mese di Av (il penultimo mese del calendario ebraico, ndr ), il 22 agosto del 1940, è stato affidato a brave persone - recita il documento -. Se nessuno di noi farà ritorno, ti prego di prenderlo con te ed educarlo rettamente. Queste sono le mie ultime volontà». Prima di congedarsi dagli Yachowitch, Helen consegnò loro i nomi e indirizzi di parenti - gli Aaron e i Berger - che abitavano a Montreal e a Washington. «Se non faremo ritorno, quando sarà finita questa follia - Helen istruì l’amica - spedisci loro queste lettere».

Il suo tragico presagio doveva avverarsi di lì a poco.
Nel marzo del ’43 il ghetto di Cracovia fu liquidato. La città col primo insediamento di ebrei sul suolo polacco, risalente al XIII secolo, venne dichiarata Judenrein («libera da ebrei») e anche il destino dei genitori del piccolo Shachne si consumò poco dopo nei forni crematori di Auschwitz. Nello stesso periodo, anche gli Yachowitch dovettero fare i conti con la loro rischiosissima scelta. «Dal ’42 al ’45 eravamo costantemente in fuga, da una casa all’altra e da una città a un nuovo villaggio - rievoca Berger -. Molti polacchi ostili e antisemiti sospettavano, dal mio aspetto, che fossi ebreo e se ci avessero denunciati i miei genitori adottivi rischiavano la morte».
Un giorno, mentre si nascondevano in un silos, il piccolo riuscì a spiare, dalle crepe nelle pareti, due agenti della Gestapo che facevano razzia nella fattoria accanto, in cerca di ebrei. «Ero talmente paralizzato dalla paura che trattenni il respiro - rievoca -. Mia "madre" mi strinse forte al petto e riuscimmo a superare anche quell’ennesimo incubo». Sì, perché, nel frattempo, la signora Yachowitch si era affezionata tantissimo al bimbo e lo considerava come un figlio. E così pure suo marito che, nonostante fosse alcolizzato, non gli usò mai il minimo sgarbo o violenza. «Dopo la fine della guerra andavamo tutte le domeniche alla messa insieme - rievoca Berger - io non avevo la più pallida idea di essere ebreo e avevo imparato a memoria tutti gli inni cattolici».

 

 

Quell’amore materno, incondizionato ed eccessivo, di una donna che nonostante mille tentativi non era mai riuscita ad avere figli, si rivelò ancora più forte dell’amicizia. La Yachowitch dimenticò ben presto le promesse fatte a Helen e decise di far battezzare il bimbo, che voleva adottare ufficialmente e trasformare in un buon cattolico.
Andò da un giovane prete della sua parrocchia, ordinato da poco ma già con una reputazione di uomo saggio e giusto, e gli rivelò il terribile segreto sulla vera identità del piccolo e sul tragico destino dei suoi genitori. «Mamma, come la chiamavo allora, espresse il desiderio di farmi battezzare - spiega Berger - affinché potessi diventare un cattolico vero e devoto come lei». Il giovane parroco ascoltò con attenzione la donna e quando ebbe finito il suo racconto le domandò: «Qual era il desiderio dei genitori, quando affidarono il loro unico figlio a te e a tuo marito?».
Quando la Yachowitch rivelò il contenuto del testamento, il giovane prete si rifiutò di eseguire la cerimonia. «Questo avveniva nel ’46 - spiega la professoressa Yaffa Eliach, storica e scrittrice, nonché fondatrice della Shtetl Foundation e una delle massime esperte mondiali di cultura ebraica - quando dal Vaticano giungevano indicazioni ben diverse per la sorte dei tantissimi orfani ebrei battezzati, che sono vissuti e morti senza mai conoscere le proprie origini, il futuro Papa ebbe il coraggio di dire no».

La Eliach è stata la prima a rivelare al mondo la storia di Berger. Che ha dato poi il via alla grande e inedita branca di studi che approfondiscono ciò che la Eliach definisce «lo straordinario filosemitismo di Wojtyla: il miglior amico degli ebrei negli ultimi duemila anni». Grazie al rigore morale del futuro Papa, il piccolo Shachne poté intanto partire per il Nord America, dove l’aspettavano i parenti materni. «Non fu un’impresa facile - racconta Berger -. La legge polacca proibiva agli orfani di lasciare il Paese e le norme sull’emigrazione canadesi e statunitensi non mi concedevano il visto. Così fui palleggiato per altri tre anni da un parente all’altro. Imparai a non affezionarmi mai ai posti e alle persone. Perché niente durava più di sei mesi». Alla fine, nel 1949, il Consiglio ebraico canadese riuscì a ottenere dal governo di Ottawa il permesso di fare entrare nel Paese 1.210 orfani. Tra questi c’era Shachne, l’unico polacco. Il 3 luglio del ’49, il transatlantico «Batory» getta l’ancora nel porto di New York. Dalla cabina numero 228, in prima classe, emerge il piccolo che non ha ancora compiuto nove anni e ignora ancora di essere ebreo. «Da questo momento in poi la mia odissea si è fatta ancora più rocambolesca. Senza visto americano fui costretto ad andare a vivere dalla zia Aaron a Montreal. Ma quando suo marito morì di cancro, finii in orfanotrofio e poi a casa di ricchissimi industriali, i Kertz, che mi ospitarono in attesa dei visto Usa».
Il 19 dicembre del ’50, dopo due anni di pressioni da parte di Jenny Berger, il presidente americano Harry Truman firmò un decreto speciale che assegnava Shachne Hiller ai Berger. «Erano passati più di otto anni da quando, nel ghetto di Cracovia, mia nonna aveva scritto il testamento. Alla fine il suo desiderio si era realizzato». Ma il giovane Shachne, che nel frattempo si era educato nelle migliori università ebraiche americane ed era diventato un ebreo osservante, marito devoto e padre di due gemelli, ignorava ancora un piccolo, grande dettaglio della sua storia.
A rivelarglielo, nell’ottobre del ’78, fu la signora Yachowitch, con cui era rimasto in rapporti epistolari. «Per la prima volta, mi rivelava che aveva cercato di battezzarmi ed educarmi come cattolico. Ma che era stata fermata da un giovane prete, futuro cardinale di Cracovia, Karol Wojtyla, da poco eletto Papa».

 

Quando il rabbino capo di Bluzhov, rabbi Israel Spira, apprese dalla professoressa Eliach questa storia, disse: «Le vie di Dio sono misteriose, meravigliose, sconosciute agli uomini. Forse è stato il merito di aver salvato quell’anima ebrea che lo ha condotto a essere Papa. È una storia che deve essere raccontata».
Alessandra Farkas – 2005.01.18 Corrieri della Sera. It.

 

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 La Iglesia no se edifica sobre comités, juntas o asambleas. La palabra y la acción de sus miembros salvarán al mundo en la medida en que estén conectados con el sacrificio redentor de Cristo, actualizado en el misterio eucarístico, que aplica toda su fuerza salvífica. Toda palabra que se oye en la Iglesia, sea docente, exhortativa, autoritativa o sacramental, sólo tiene sentido salvífico, y edifica la Iglesia, en la medida en que es preparación, resonancia, aplicación o interpretación de la "protopalabra" [48]: la palabra de la “anamnesis” ("hoc est enim corpus meum...") que hace sacramentalmente presente al mismo Cristo y su acción redentora eternamente actual, al actualizar el sacrificio del Calvario para que se realice la obra de la salvación con la cooperación de la Iglesia, su esposa.

 

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Excepto en caso de necesidad en días festivos haz solo uso de los establecimientos de ocio. Comprando en festivos potencias que tengan que trabajar los empleados de grandes almacenes y superficies comerciales y esclavizas a los pequeños comerciantes que no pueden pagar empleados extras, dificultando que todos ellos descansen, hagan vida familiar y santifiquen las fiestas, así como se anula la singularidad social de la Festividad o del Domingo.

 

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«La mentalidad fundamentalista se reconoce en la propensión a meter en el mismo plano lo principal y lo secundario, dando una importancia desproporcionada a elementos marginales. El mal que los fundamentalistas sienten el deber de combatir es siempre un mal cuyos culpables son siempre los otros». Card. Cottier. 2004.

 

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Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado. William Shakespeare

 

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Si lloras por no poder ver el sol las lágrimas no te dejarán ver las estrellas. Rabindranath Tagore

 

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Amor significa colocar la propia felicidad en la felicidad de los otros. -

Pierre Teilhard de Chardin – sacerdote católico

 

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‘Donde no hay Dios, despunta el infierno, y el infierno persiste sencillamente a través de la ausencia de Dios’. Cardenal de la Iglesia Católica + J. Ratzinger.

 

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Si eres cristiano se tiene que ver tu fe.

 

"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Caminad mientras tenéis luz,

antes que os envuelvan las tinieblas.

Caminad.

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El Señor es la esperanza

de la vida y el dolor

y su amor es la palabra

que ilumina el corazón.

-.-

“Levántate, Jerusalén, brilla de alegría

porque llega tu luz y la gloria del Señor resplandece sobre ti”.

 

¡Muchas gracias por vuestra visita!

 

La Iglesia testimonia el Evangelio por los caminos del mundo, ¡por eso es católica!; desde que Cristo la fundara, hace dos milenios. ¡Y nadie puede contra ella!

Si la presencia de Cristo es la que hace sentirse de veras en casa, es precisamente porque impulsa la libertad del cristiano más allá de los muros de la casa, pues es consciente de que el horizonte de su casa es el mundo.

 

‘El mito del Papa de Hitler’, del rabino David G. Dalin. Su subtítulo: Cómo Pío XII salvó a los judíos de los nazis, resume sus 230 sugestivas páginas. El autor demuestra que jamás Pío XII tuvo una alianza con Hitler, y revela que sí hubo un clérigo en alianza con el dictador nazi, el gran Muftí de Jerusalén, Hajj al-Husseini. Son páginas, impactantes por su impresionante documentación, que van desmontando los mitos y falsedades históricas en torno a Pío XII, a la vez que detallan la tradición histórica de los Papas a favor de los judíos desde el año 500. Libro lleno de interés para quien desee conocer la realidad en un momento en el que medios de comunicación en Occidente no dejan de intentar denigrar a Pío XII y a la Iglesia católica, burda campaña que empezó con la propaganda comunista, descalificadora del sólido anticomunismo de aquel gran Pontífice. MMVI.

 

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Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación,  lo que se pretende desde CDV es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz.

 

CDV” intenta presentar la fe cristiana para la gente más sencilla (catequistas,etc.), en especial para los estratos aparentemente más bajos. ¿La razón? Simple: «Son ellos quienes más necesitan conocer la alegría de Cristo».

 

† Benedicto XVI: «Hay quien habiendo decidido que ‘Dios ha muerto’, se declara él mismo ‘dios’». 2008-X.05 †

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).