Tuesday 23 May 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
Inicio > Leyendas Negras > Iglesia - 2º ante la difamación histórica; lo que va de ayer a hoy; Mona Lisa

... En efecto, los jóvenes no buscan una Iglesia juvenil, sino joven de espíritu; una Iglesia en la que se transparenta Cristo, Hombre nuevo. Éste es precisamente el compromiso que hoy queremos asumir, en un momento verdaderamente singular, porque concluye un gran acontecimiento juvenil, que nos impulsa a poner los ojos en el porvenir de la Iglesia y la sociedad. En esta luz positiva y embargada de esperanza podemos también afrontar con confianza las cuestiones más difíciles que acucian a la Comunidad eclesial en Alemania. Una vez más, los jóvenes son para nosotros, Pastores, una provocación saludable, porque nos piden que seamos coherentes, unidos, intrépidos. Por nuestra parte, hemos de educarlos a la paciencia, al discernimiento, al sano realismo. Pero sin falsas componendas, para no desvirtuar el Evangelio. S. S. Benedicto XVI – 2005.08. Köln - Alemania

 

 

«No son las ideologías las que salvan el mundo, sino sólo dirigir la mirada al Dios viviente, que es nuestro creador, el garante de nuestra libertad, el garante de lo que es realmente bueno y auténtico». «La revolución verdadera consiste únicamente en mirar a Dios, que es la medida de lo que es justo y, al mismo tiempo, es el amor eterno. Y, ¿qué puede salvarnos, si no es el amor?». El sucesor de Pedro reconoció que «se puede criticar mucho a la Iglesia. Lo sabemos, y el Señor mismo nos lo ha dicho: es una red con peces buenos y malos, un campo con trigo y cizaña». «El Papa Juan Pablo II, que nos ha mostrado el verdadero rostro de la Iglesia en los numerosos santos que ha proclamado, también ha pedido perdón por el mal causado en el transcurso de la historia por las palabras o los actos de hombres de la Iglesia», recordó. «En el fondo --aclaró--, consuela que exista la cizaña en la Iglesia.

 

Así, no obstante todos nuestros defectos, podemos esperar estar aún entre los que siguen a Jesús, que ha llamado precisamente a los pecadores». «La Iglesia es como una familia humana, pero es también al mismo tiempo la gran familia de Dios, mediante la cual Él establece un espacio de comunión y unidad en todos los continentes, culturas y naciones», recalcó. «Aquí, en Colonia --concluyó--, experimentamos lo hermoso que es pertenecer a una familia tan grande como el mundo, que comprende el cielo y la tierra, el pasado, el presente y el futuro de todas las partes de la tierra». S. S. Benedicto XVI – 2005.08.20 Köln-Alemania

 

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... Esto significa que no nos construimos un Dios privado, un Jesús privado, sino que creemos y nos postramos ante el Jesús que nos muestran las Sagradas Escrituras, y que en la gran comunidad de fieles llamada Iglesia se manifiesta viviente, siempre con nosotros y al mismo tiempo siempre ante de nosotros. Se puede criticar mucho a la Iglesia. Lo sabemos, y el Señor mismo nos lo ha dicho: es una red con peces buenos y malos, un campo con trigo y cizaña. El Papa Juan Pablo II, que nos ha mostrado el verdadero rostro de la Iglesia en los numerosos santos que ha proclamado, también ha pedido perdón por el mal causado en el transcurso de la historia por las palabras o los actos de hombres de la Iglesia. De este modo, también a nosotros nos ha hecho ver nuestra verdadera imagen, y nos ha exhortado a entrar, con todos nuestros defectos y debilidades, en la muchedumbre de los santos que comenzó a formarse con los Magos de Oriente. En el fondo, consuela que exista la cizaña en la Iglesia. Así, no obstante todos nuestros defectos, podemos esperar estar aún entre los que siguen a Jesús, que ha llamado precisamente a los pecadores. La Iglesia es como una familia humana, pero es también al mismo tiempo la gran familia de Dios, mediante la cual Él establece un espacio de comunión y unidad en todos los continentes, culturas y naciones. Por eso nos alegramos de pertenecer a esta gran familia; de tener hermanos y amigos en todo el mundo. Justo aquí, en Colonia, experimentamos lo hermoso que es pertenecer a una familia tan grande como el mundo, que comprende el cielo y la tierra, el pasado, el presente y el futuro de todas las partes de la tierra. En esta gran comitiva de peregrinos, caminamos junto con Cristo, caminamos con la estrella que ilumina la historia. DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI - Colonia - Explanada de Marienfeld
Sábado 20 de agosto de 2005 -  Alemania

 

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La libertad de pensamiento y de expresión constituye la gran conquista occidental, que hoy día es patrimonio del mundo entero. Todo intento de constreñir ese pensamiento que se atiene exclusivamente a la evidencia supone un atentado contra la dignidad de la persona humana. Confundir la enseñanza con el adoctrinamiento y la información con la propaganda implica un retroceso en lo que constituye la base de nuestra civilización. Donde está el espíritu, allí se encuentra la libertad.

 

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La Iglesia, ante la difamación histórica
Leyendas negras de ayer, hoy y mañana

 

 

 

Por Alejandro Rodríguez de la Peña*
Alfa y Omega


C
uando se aborda la historia de la Iglesia católica, tarde o temprano nos encontraremos con el fenómeno historiográfico que se ha dado en llamar leyenda negra. Ésta consiste en una labor de propaganda, de desinformación, que, a través de la presentación tendenciosa de los hechos históricos, bajo la apariencia de objetividad y de rigor histórico o científico, procura crear una opinión pública, bien anticlerical, bien anticatólica. Por eso se aparta de lo que podría aceptarse como una simple crítica, una denuncia honesta y rigurosa de los errores cometidos por los miembros de la Iglesia, dando en cambio una imagen voluntariamente distorsionada del pasado de la Iglesia, para convertirla en una descalificación global de una misión milenaria, tanto antes como, sobre todo, en la actualidad.
La leyenda negra de la Iglesia no es un asunto baladí que deba ser objeto de preocupación sólo para los historiadores. Lo cierto es que todos los católicos nos jugamos mucho en la lucha contra sus manipulaciones. Y es que la descalificación global de esta institución religiosa a largo de toda su historia compromete seriamente ante la opinión pública su legitimidad social y moral de cara al futuro. Un fenómeno reciente como la polvareda social levantada por la novela El Código Da Vinci resulta ser un magnífico ejemplo del peligro que la manipulación de la historia de la Iglesia entraña para su acción pastoral actual.

Los ataques, desde antiguo

En realidad, los ataques demagógicos y panfletarios contra el pasado y el presente de la Iglesia datan de muy antiguo. En efecto, podemos encontrar diatribas furibundas contra el cristianismo católico por parte de autores paganos grecorromanos (Celso, Zósimo, Juliano el Apóstata…), de los diferentes heresiarcas medievales y de los polemistas judíos y musulmanes. Pero la polémica anticatólica se acentuó y cobró una especial virulencia en la segunda mitad del siglo XVI, cuando las discusiones entre católicos y protestantes invadieron también el campo historiográfico y literario, surgiendo entonces todo un modelo de difamación sistemática de la Iglesia.
Más en concreto, encontramos el origen del discurso anticatólico actual en la llamada leyenda negra, un conjunto de acusaciones contra la Iglesia y la monarquía hispánica que se generó y se desarrolló en Inglaterra y Holanda, en el curso de la lucha entre Felipe II y los protestantes.
El anticatolicismo llegó a ser, con el tiempo, parte integral de la cultura inglesa, holandesa o escandinava. Escritores y libelistas se esforzaron por inventar mil ejemplos de la vileza y perfidia papista, y difundieron por Europa la idea de que la Iglesia católica era la sede del Anticristo, de la ignorancia y del fanatismo. Tal idea se generalizó en el siglo XVIII, a lo largo y ancho de la Europa iluminista y petulante de la Ilustración, señalando a la Iglesia como causa principal de la degradación cultural de los países que habían permanecido católicos.
En los prejuicios difundidos sobre la historia de la Iglesia se observan dos elementos básicos y, en no pocas ocasiones, íntimamente entremezclados: la visión de la Iglesia medieval y moderna como una institución oscurantista, reaccionaria y enemiga de todo progreso intelectual o social; y su caricaturización como una fuerza represiva e intolerante, enemiga de los derechos humanos y promotora de las Cruzadas y la Inquisición.
Se suele afirmar, por ejemplo, que las Cruzadas fueron guerras de agresión provocadas contra un mundo musulmán pacífico. Esta afirmación es completamente errónea. Ahora mismo tenemos en nuestras pantallas una película, El reino de los cielos, bastante proclive a esta angelización de los musulmanes del medievo. Pero lo cierto es que, desde los mismos tiempos de Mahoma, los musulmanes habían intentado conquistar el mundo cristiano. E incluso habían obtenido éxitos notables. Tras varios siglos de continuas conquistas, los ejércitos musulmanes dominaban todo el norte de África, Oriente Medio, Asia Menor y gran parte de España. En otras palabras, a finales del siglo XI, las fuerzas islámicas habían conquistado dos terceras partes del mundo cristiano: Palestina, la tierra de Jesucristo; Egipto, donde nace el cristianismo monástico; Asia Menor, donde san Pablo había plantado las semillas de las primeras comunidades cristianas... Estos lugares no estaban en la periferia de la cristiandad, sino que eran su verdadero centro.

¡Así se escribe la Historia!

Otro lugar común de la leyenda negra anticatólica es –no podía ser de otro modo– la acción de la Inquisición en la Edad Media y la Moderna. Por ejemplo, todo el mundo ha oído hablar del caso de Galileo Galilei, casi siempre de modo deformado, ya que no se suele explicar que el sabio italiano apenas sufrió otro castigo que un cómodo arresto domiciliario en un palacio cardenalicio. Por el contrario, son pocos los colegiales que saben que Antoine Lavoisier, uno de los fundadores de la Química, fue guillotinado a causa de sus ideas políticas, por un tribunal durante el Terror jacobino, al grito de ¡La Revolución no necesita científicos! No olvidemos tampoco que, en Ginebra –la Meca del protestantismo–, Juan Calvino no dudó en mandar a la hoguera al ilustre descubridor de la circulación de la sangre, nuestro compatriota Miguel Servet. El científico aragonés fue tan sólo una de las quinientas víctimas de diez años de intolerancia calvinista en una ciudad con apenas diez mil habitantes. Con esta proporción brutal de represaliados, la Inquisición española habría debido quemar ¡un millón de personas cada siglo! –en realidad, fueron tres mil en trescientos años–. Aun así, Torquemada ha pasado al argot popular como sinónimo de intolerancia, y Calvino es ponderado por muchos como uno de los padres de las democracias liberales del norte de Europa.
Un ejemplo reciente de cómo la leyenda negra ha cobrado nuevos bríos últimamente lo hallamos en el ya mencionado Código Da Vinci. Su autor, Dan Brown, deja caer que la Iglesia habría quemado a cinco millones de brujas (p. 158), cuando todos los especialistas, con Brian Pavlac a la cabeza,
limitan la cifra a 30.000, a lo sumo, para el período 1400-1800 (por cierto, el 90% víctimas de la Inquisición protestante, y no de la católica).
Esto conecta con el ominoso concepto de Gendercide (genocidio de las mujeres), que han acuñado el feminismo y el lesbianismo radicales en las universidades norteamericanas. Esto es, la criminalización de la Iglesia católica, que cargaría con una mancha histórica tan negra como el Holocausto nazi. De la misma forma que el nazismo ha quedado desacreditado para siempre jamás por su ejecutoria asesina contra los judíos, la Iglesia carecería de toda legitimidad como institución por su pasado criminal en relación a las mujeres. Barbaridades como ésta se leen y se escuchan en algunos departamentos de Gender studies de los Estados Unidos.
No en vano, el Código Da Vinci se basa en una serie de absurdas creencias neo-gnósticas y feministas que entran en oposición directa no sólo con el cristianismo, sino con la Historia académica tal y como es enseñada en todas las universidades respetables del mundo. Mucho se ha hablado de la inverosímil hipótesis de Dan Brown de que Cristo y María Magdalena estaban casados y tuvieron descendencia, pero eso sólo es la punta de un iceberg de disparates. Convenientemente camufladas tras la atractiva trama narrativa propia de un thriller policíaco, el autor va deslizando aquí y allá ideas propias de una cosmovisión que enseña que el cristianismo es una mentira violenta y sangrienta, que la Iglesia católica es una institución siniestra y misógina, y que la verdad es, en última instancia, creación y producto de cada persona.

La realidad, como es

Volviendo al espinoso asunto de la Inquisición, si queremos ser rigurosos, hay que señalar que el Santo Oficio era un tribunal dedicado a investigar si entre los católicos había herejes, un tema gravísimo entonces, al que ahora no se da importancia porque las sociedades no son confesionales. Pero es que entonces las disputas teológicas daban lugar a guerras y conmociones sin cuento (las guerras de religión en Europa provocaron un millón de muertos entre 1517 y 1648). Por consiguiente, la Inquisición era un instrumento básico para el mantenimiento de la paz en un reino. Por otro lado, un hecho no suficientemente conocido es que la Inquisición no tenía jurisdicción alguna sobre los no bautizados. Por tanto, ni judíos ni musulmanes podían ser juzgados, detenidos o acosados por la Inquisición.
Ciertamente, el Santo Oficio usaba el tormento como todos los tribunales de la época, pero generalmente con mayores garantías procesales, ya que se realizaba siempre en presencia del notario, los jueces y un médico, y sin que se pudieran causar al reo mutilaciones, quebrantamiento de huesos, derramamiento de sangre ni lesiones irreparables. Finalmente, hay que llamar la atención sobre el hecho de que la mayoría de las penas eran de tipo canónico, como oraciones o penitencias. Las condenas a muerte fueron rarísimas, y sólo en casos muy graves sin arrepentimiento, pues si había arrepentimiento había indulgencia con el reo. Como ya se ha dicho, en sus tres siglos de historia, la Inquisición ajustició a unos 3.000
reos (de un total de 200.000 procesados). Esta cifra, con ser alta, representa tan sólo la décima parte de los asesinados en Francia por el régimen del Terror jacobino en el periodo 1792-1795. Es decir, en tan sólo tres años, los hijos de la Ilustración iluminista habían multiplicado por diez las víctimas fruto de trescientos años de actuación de la Inquisición católica. ¿Y quien se atreve hoy en día a mentarle este hecho a un defensor de la democracia liberal, cuyos fundamentos mismos sentó la Revolución Francesa? ¿Porqué, entonces, tenemos los católicos que aguantar día sí día también que algunos sectarios nos recuerdan la Inquisición cada vez que nos identificamos como hijos de la Santa Madre Iglesia?

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* Manuel Alejandro Rodríguez de la Peña, profesor de Historia Medieval, de la Universidad San Pablo-CEU y Secretario Nacional de Jóvenes de la Asociación Católica de Propagandistas - 2005-06-

 

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La verdad definitiva sobre Mona Lisa, desmiente la propaganda homosexual ‘maliciosa y dañina’, que la pintura representaba una persona de sexo masculino y que era un homosexual. ¡Todo Falso!

 

La verdad demostrada sobre La Monalisa de Leonardo da Vinci al Museo del Louvre en Paris.

La identidad de la modelo para ‘La Gioconda’, de acuerdo a los investigadores de la Universidad de Heidelberg, en Alemania, está ahora definitivamente esclarecida: se trata de la florentina Lisa Gherardini, mujer del comerciante Francesco del Giocondo. Lo prueba una anotación encontrada por el ahora ex–director de la sección manuscritos Martin Schlechter, sobre uno de los primeros libros estampados, escrita del puño del propietario Agostino Vespucci (Agustín Vespucci) en el Octubre 1503. Hasta ahora la atribución estaba basada sobre una afirmación del estudioso y artista Andre Vasari, hecha en el 1550 y, por tanto, casi 50 años después de la realización.

Pero las dudas se despejaron hace dos años, cuando un experto en incunables de Heidelberg, Armin Schlechter, descubrió un apunte manuscrito en un libro de Cicerón impreso en 1477. EL APELES RENACENTISTA - Schlechter estaba catalogando el archivo documental de la biblioteca universitaria cuando halló el garabato, hecho en 1503 por el dueño del libro, Agostino Vespuci. Vespuci, quien era por esas fechas funcionario de la cancillería florentina, anotó que Da Vinci podía compararse con el gran pintor de la Grecia antigua, Apeles.  Y agregó al margen que el artista se encontraba trabajando en esos momentos en tres obras, una de ellas el retrato de Lisa del Giocondo). (Ap). 16.I.2008- festividad de San Marcelo*-´

San Marcelo I  - ‘La Iglesia Católica antes de Constantino’ - En la lista de los sucesores de Pedro hace el número treinta. Era una época en la que los papas vivían poco tiempo por las persecuciones. Si ser cristiano era un continuo peligro de perder la vida, ser elegido Pastor supremo, con carácter necesariamente visible, era un boleto con premio de martirio. Eso fue, con sus peculiaridades lo que sucedió con San Marcelo que sólo pudo gobernar la Iglesia un año, del 308 al 309. Tenía ya la Iglesia una innegable entidad en el siglo III. Las persecuciones de Decio y Valeriano habían conseguido robustecerla más que aniquilarla. Galieno abrió un período de paz que permitió pudiera organizarse mejor en todo lo que pudiera facilitar la atención espiritual a sus fieles y también con vistas a la difusión del misterio. Entre los años 284 al 305 es emperador Diocleciano que, respetuoso con los cristianos al principio termina con la más violentas de las persecuciones, la del 303 al 305, sembrando de mártires el Imperio. El Papa San Marcelino fue una de sus víctimas en el año 304.

 

La verità su Monnalisa - La Monnalisa di Leonadrdo al Museo del Louvre a Parigi. L´identità della modella per «La Gioconda», secondo ricercatori dell´Università di Heidelberg, in Germania, è ora definitivamente chiarita: si tratta della fiorentina Lisa Gherardini, moglie del commerciante Francesco del Giocondo. Lo prova un´annotazione trovata dall´ex direttore della sezione manoscritti Martin Schlechter su uno dei primi libri a stampa, scritta di suo pugno dal proprietario Agostino Vespucci nell´ottobre 1503. Finora l´attribuzione era basata su una affermazione dello studioso e artista Andrea Vasari, fatta nel 1550 e quindi quasi 50 anni dopo la realizzazione (Ap). 16.I.2008- festividad de San Marcelo*-

http://www.corriere.it/gallerie/20080116.shtml

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La Mona Lisa era la Mona Lisa

 

RAMIRO VILLAPADIERNA. CORRESPONSAL. BERLÍN. ABC.Esp.

De los grandes enigmas de la humanidad que pendían del retrato realizado por Leonardo da Vinci -a saber: quién es Mona Lisa y por qué sonríe-, la primera ha quedado por fin resuelta por el afán del director de la Biblioteca de la Universidad de Heidelberg. Contra lo que se ha dado en pensar, Mona Lisa es efectivamente Mona Lisa, y no Jesucristo, ni María, ni una novia del mariscal de Francia, ni un posible amante del artista ni aún el mismo artista autorretratado en mujer.

El misterio de la identidad de uno de los retratos más discutidos de todos los tiempos parece resuelto por el bibliotecario Veit Probst, quien ha adelantado la próxima publicación de sus conclusiones, tras hallar la primera referencia contemporánea a Leonardo en un codiciado manuscrito de la noble universidad palatina.

Se trata de un volumen de 1503 del funcionario Agostino Vespucci, quien da cuenta en una nota al margen del retrato que el pintor estaba realizando a Lisa Gherardini, la mujer de Francesco del Giocondo, un conocido comerciante de la ciudad de Florencia bajo los Medici. En la nota garabateada sobre unas cartas de Cicerón, Vespucci compara a su amigo Leonardo con el artista griego Apeles. La constatación por la citada referencia ha sido recibida con enorme interés en medios expertos, debido a que es la única hallada directamente en la época en que el retrato fue realizado.

La obra ha sido archidiscutida por los historiadores del arte, debido a los presuntos códigos y referencias veladas en rasgos y detalles del segundo plano de llamativo interés, así como las posibles influencias anteriores que incluye o que ha podido ejercer sobre pinturas posteriores.

Pero el arcano prolonga su oscuridad sobre por qué la obra nunca fue consignada a su destinatario y por qué Da Vinci se la llevó consigo a Francia, donde el pintor la vendió poco antes de su muerte. La emergencia de la obra en París había dado curso a la idea de que la mujer fuese una de las mantenidas por Charles d´Ambroise, que había sido gobernador de Milán, o aún que fuese una feminización del andrógino modelo de desnudos Gian Giacomo de Caprotti, que vivía con el pintor.

Pero ya el artista e historiador toscano Giorgio Vasari había dejado escrito en 1550, treinta años después de la muerte del pintor, que Leonardo había pintado en torno a 1500 un retrato de la tercera mujer de un florentino llamada Mona -por Madonna, mi señora- Lisa del Giocondo. Y ni siquiera sería Probst el primero en dar con el libro de Vespucci, pues un ex empleado de la biblioteca, Armin Schlechter, ya había dado con él y publicó su hallazgo hace dos años, como acaba de demostrar la universidad, aunque sin mayor eco. Pero aún, para los expertos, tanto Schlechter como Probst sólo han logrado en realidad hacer más probable la más probable de las teorías al respecto, y es que efectivamente se trataba de Mona Lisa. 2008-01-16

http://www.abc.es/20080116/cultura-arte/mona-lisa-mona-lisa_200801160245.html

 

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Lo que va de ayer a hoy

 

Por JULIÁN MARÍAS. De la Real Academia Española - filósofo

 

El paso por España de Juan Pablo II y las reacciones que ha suscitado, todo ello me ha hecho pensar en el enorme cambio favorable que se ha producido desde el decenio de 1930. Fue un tiempo, no tan lejano, en que imperaba un tono de violencia, agresividad, enfrentamientos. Recuerdo muy bien el tono agresivo, casi bélico, de las actitudes, desde las canciones políticas hasta la consideración como enemigos de los partidos que hoy parecen simplemente distintos, objetables, tal vez erróneos, pero no enemigos.

 

No había ninguna guerra; pero ahora se ve que aquel clima las estaba incubando. Primero la guerra civil en España; empalmando con ella la guerra mundial. Antes de que se produjeran dominaba un temple de hostilidad más o menos larvada, dentro de cada uno de los países europeos y entre ellos. Se ve que se estaba gestando en las conciencias, en las actitudes, en el temple de la vida, lo que había de llevar a la guerra civil española y, apenas terminada esta, a la guerra mundial. Pienso que si se hubiera auscultado la actitud en que se vivía desde comienzos del decenio se hubiera podido prever lo que se produjo, innecesariamente, un poco después. Un clima de enemistad dominó en España desde esas fechas; también en la mayoría de los países europeos, en la época de Hitler, que inició una era de gran violencia y cuya presión radicalizó enormemente al relativamente pacífico fascismo italiano. Fue la época en que la Unión Soviética era una constante amenaza exterior y en la que dentro de ella se producían los atroces procesos y purgas de Moscú.

 

En España y en Francia los frentes populares se oponían con manifiesta hostilidad a movimientos que tenían semejanzas con el fascismo. No había ninguna guerra, ni motivos serios para que la hubiera. En España estalló la guerra civil, y hoy es difícil comprender cómo pasó aquello. Hace ya veintitrés años, en 1980, escribí un artículo titulado «Cómo pudo ocurrir», donde traté de examinar los pasos por los que se llegó a aquella atrocidad. La responsabilidad correspondió en gran parte al imperio de la mentira, una de las potencias más destructoras del mundo. Hoy mismo he leído en periódicos recuerdos de aquella época, de la guerra misma, de sus consecuencias, consistentes en una sarta de falsedades, de verdades parciales, incompletas, que por supuesto impiden toda comprensión de la realidad efectiva. No se mide el inmenso poder destructor de la mentira, sobre la que nada se puede edificar, mientras que la verdad es coherente, consistente, la tierra firme sobre la que se puede caminar, por dura y lamentable que sea.


«No hay que intentar contentar a los que no se van a contentar», he dicho desde hace mucho tiempo. Son incapaces de enterarse los que no quieren enterarse, y así se arrastran las falsedades, con la consecuencia de que se transmiten a generaciones más jóvenes, que no han vivido los sucesos, los dichos y los hechos, y están inermes frente a la falsificación. Los que vivieron otros tiempos pueden intentar engañar a los demás y hasta a sí mismos, pero saben que lo están haciendo. Los que han venido después reciben versiones fraudulentas del tiempo pasado, todavía reciente, y quedan afectados por ello.


Los errores cometidos en el pretérito todavía próximo, no solo en España, sino en casi toda Europa, pueden superarse, pero solamente con la verdad, con el reconocimiento de los errores propios y ajenos, lo único que permite el propósito de enmienda y la probabilidad de no recaer en males que ya acontecieron.


Si se tuviera una idea clara de los cambios acontecidos desde aquel decenio se sentiría una dosis de optimismo, aliento, acaso entusiasmo, que da a la vida europea actual un sentido incomparablemente superior al de aquel decenio que he evocado.


La inmensa mayoría de los hombres y mujeres que viven hoy no han conocido aquellos tiempos; solo cierto número de personas vivas han pasado por ellos, y no todos tienen una imagen viva y fiel de lo que significaron, lo cual encierra un riesgo, por remoto que parezca, de que vuelvan a repetirse en otra forma los viejos errores. El olvido es sumamente peligroso; por desgracia el conocimiento de la historia del siglo XX es muy imperfecto, a causa de la ignorancia generalizada y de diversas falsificaciones interesadas.


Se da por supuesto que todo el mundo sabe lo que pasó en el siglo XX, pero la realidad es muy distinta; no son muchos los supervivientes de los decenios pasados, y ni siquiera la visión de ellos suele ser completa y acertada, y los que han nacido después tienen una idea muy vaga de lo que fueron aquellos decenios desde 1930 en adelante.


Los nombres más significativos del siglo XX, los que fueron famosos para bien o para mal, son prácticamente desconocidos por los hombres actuales, que no tienen una idea clara de su significación y para quienes son meramente nombres, acaso ya olvidados. En conjunto la situación europea es incomparablemente mejor; ni se puede imaginar la posibilidad de guerras nacionales; tampoco parecen posibles situaciones como el desgarramiento de España en la guerra civil. Si se tiene conciencia de la nueva situación, se siente alegría, confianza, esperanza. Pero si no existe el término de comparación, si no se compara la bondad de lo que se posee con aquello de que se carecía no hace tanto tiempo, se corre el peligro de no estimar, aprovechar, cultivar lo que se posee, y exponerse a malbaratarlo, desdeñarlo o perderlo.
Los que han vivido desde hace ya muchos decenios no se dan cuenta por lo general de que son una minoría y que el mundo actual está compuesto de personas a las que hay que transmitir ese conocimiento para hacerles adquirir una experiencia histórica preciosa, que supla la vivida que no han alcanzado.


No se puede dar por supuesto que lo que uno sabe muy bien lo saben los demás; hay que imaginar y pensar qué mundo han encontrado los que han venido después, qué noticias les han llegado de lo que aconteció antes de su vida consciente; hay que facilitarles un suplemento de esta que se remonte por lo menos unos cuantos decenios atrás. Solo así podrán vivir instalados realmente y con claridad en este tiempo que es propiamente el suyo.
ABC. ESP. 2003-05-22

 

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¿Cómo es posible imaginar un consejo o una confederación mundial cristiana, en la que cada uno de sus miembros pueda, hasta en materia de fe, conservar su sentir y juicio propio aún estos contradigan al juicio y sentir de los demás?... Entre tan grande diversidad de opiniones, no sabemos cómo se podrá abrir camino para conseguir la unidad de la Iglesia, unidad que no puede nacer más que de un solo magisterio, de una sola ley de creer y de una sola fe de los cristianos... De esa diversidad de opiniones es fácil es fácil el paso al menosprecio de toda religión, o "indiferentismo", y al llamado "modernismo", con el cual los que están desdichadamente inficionados, sostienen que la verdad dogmática no es absoluta sino relativa, o sea, proporcionada a las diversas necesidades de lugares y tiempos, y a las varias tendencias de los espíritus, no hallándose contenida en una revelación inmutable, sino siendo de suyo acomodable al a vida de los hombres... Porque la unión de los cristianos no se puede fomentar de otro modo que procurando el retorno de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo, de la cual un día desdichadamente se alejaron; a aquella única y verdadera Iglesia que todos ciertamente conocen y que por la voluntad de su Fundador debe permanecer siempre tal cual EL mismo la fundó para la salvación de todos... No puede adulterar la Esposa de Cristo; es incorruptible y fiel. Conoce una sola casa y custodia con casto pudor la santidad de una sola estancia... Vuelvan los hijos disidentes, no ya con el deseo y al esperanza de que La Iglesia de Dios vivo, la columna y el sostén de la verdad, abdique de la integridad de su fe, y consienta los errores de ellos, sino para someterse al magisterio y al gobierno de ella...[“Mortalium Animos”, ¿cómo fomentar la verdadera unidad de los cristianos?, de S.S. Pió XI, 1928]

 

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Cuiden de sí mismos y de todo el rebaño en el que el Espíritu Santo les ha colocado como Obispos [“episkopos”]: pastoreen la Iglesia del Señor, que ÉL [Jesucristo] adquirió con su propia sangre. 29Sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos voraces que no perdonarán al rebaño [y querrán acabar con La Iglesia]. 30De entre ustedes mismos surgirán hombres que enseñarán doctrinas falsas [deformarán la sana doctrina cristiana] e intentarán arrastrar a los discípulos tras sí. 31Estén, pues, atentos, y recuerden que durante tres años no he dejado de aconsejar a cada uno de ustedes noche y día, incluso entre lágrimas.” [San Pablo - Hechos Cap. 20]

 

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«La historia no está en manos de potencias oscuras, del azar o de opciones humanas» S. S. Benedicto XVI P.P.


«Ante el desencadenamiento de energías malvadas, ante la irrupción vehemente de Satanás, ante tantos azotes y males, se eleva el Señor, árbitro supremo de las vicisitudes de la historia».

«Dios no es indiferente ante las vicisitudes humanas, sino que penetra en ellas realizando sus "caminos", es decir, sus proyectos y sus "obras" eficaces».


«Esta intervención divina tiene un fin preciso: ser un signo que invita a todos los pueblos de la tierra a la conversión. Las naciones deben aprender a "leer" en la historia un mensaje de Dios».

Para S. S. Benedicto XVI «la aventura de la humanidad no es confusa y carente de significado, ni está sometida a la prevaricación de los prepotentes y perversos» y, de hecho, «existe la posibilidad de reconocer la acción de Dios en la historia».

El Concilio Ecuménico Vaticano II, en la constitución pastoral «Gaudium et spes», invita al creyente «a escrutar, a la luz del Evangelio, los signos de los tiempos para ver en ellos la manifestación de la acción misma de Dios».

«Esta actitud de fe lleva al ser humano a reconocer la potencia de Dios que actúa en la historia, y a abrirse así al temor del nombre del Señor», «temor» que no es «miedo», sino «el reconocimiento del misterio de la trascendencia divina».

«Gracias al temor del Señor no se tiene miedo del mal que irrumpe en la historia y se retoma con vigor el camino de la vida», repitiendo las últimas palabras de Jesús sobre la tierra: «¡Ánimo! yo he vencido al mundo».

Papa Juan XXIII, solía repetir: «el que cree no tiembla, pues el que cree no debe tener miedo del mundo ni del futuro».

S. S. Benedicto XVI P.P. 2005-05-11 – Vat. Roma – Italia

 

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Cuando nació el cristianismo en la primera mitad del siglo I hubiera sido difícil imaginar qué pasaría de ser un reducido movimiento judío. Sin embargo, ofreció esperanza a sectores sociales como las mujeres, los esclavos, los desposeídos o los enfermos. Durante la Edad Media, creó la Universidad y sentó las bases de la revolución científica. En el siglo XVI la Reforma proporcionó el concepto de libertades políticas, la recuperación del papel del individuo o la necesidad de controlar públicamente al poder mediante resortes democráticos. Durante los siglos siguientes combatió la esclavitud, defendió a los indígenas y apuntó hacia los peligros de un capitalismo salvaje o de la utopía marxista. Así fue modelando un ámbito de justicia y libertad a lo largo de la Historia.

 

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“Las Escrituras no se pueden interpretar solo con los instrumentos de la ciencia de la exégesis –como hacen los protestantes-, mas va leída a la luz de la Tradición del Magisterio”. “En la Iglesia, las Sagradas Escrituras, cuya comprensión crece bajo la inspiración del Espíritu Santo, y el misterio de la interpretación auténtica, dado a los apóstoles, pertenecen el uno al otro en modo indisoluble. Y entonces, allí donde la Sagrada Escritura viene separada de la voz viviente de la Iglesia, vemos que esa cae prisionera a las disputas de los expertos”.

2005-05-07 – S. S. Benedicto XVI – San Juan de Letrán.

 

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Evangelio a la letra

22. "Pero cierto día se leía en esta iglesia el evangelio que narra cómo el Señor había enviado a sus discípulos a predicar; presente allí el santo de Dios, no comprendió perfectamente las palabras evangélicas; terminada la misa, pidió humildemente al sacerdote que le explicase el evangelio. Como el sacerdote le fuese explicando todo ordenadamente, al oír Francisco que los discípulos de Cristo no debían poseer ni oro, ni plata, ni dinero; ni llevar para el camino alforja, ni bolsa, ni pan, ni bastón; ni tener calzado, ni dos túnicas, sino predicar el reino de Dios y la penitencia, al instante, saltando de gozo, lleno del Espíritu del Señor, exclamó: "Esto es lo que yo quiero, esto es lo que yo busco, esto es lo que en lo más íntimo del corazón anhelo poner en práctica".

Rebosando de alegría, se apresura inmediatamente el santo Padre a cumplir la doctrina saludable que acaba de escuchar; no admite dilación alguna en comenzar a cumplir con devoción lo que ha oído. Al punto desata el calzado de sus pies, echa por tierra el bastón y, gozoso con una túnica, se pone una cuerda en lugar de la correa. Desde este momento se prepara una túnica en forma de cruz para expulsar todas las ilusiones diabólicas; se la prepara muy áspera, para crucificar la carne con sus vicios y pecados; se la prepara, en fin, pobrísima y burda, tal que el mundo nunca pueda ambicionarla. Todo lo demás que había escuchado se esfuerza en realizarlo con la mayor diligencia y con suma reverencia. Pues nunca fue oyente sordo del Evangelio sino que, confiando a su feliz memoria cuanto oía, procuraba cumplirlo a la letra sin tardanza."

TOMÁS DE CELANO, Vida primera, 356-357

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Crisis ecológica y crisis moral - La crisis ecológica contemporánea es un aspecto preocupante de una más profunda crisis moral y es efecto de una equivocada concepción de un desarrollo desmedido que no tiene en cuenta el ambiente natural, sus límites, sus leyes y su armonía, especialmente en cuanto se refiere al uso-abuso del progreso científico-tecnológico. La tierra sufre a causa del egoísmo del hombre.

 

Recomendamos El libro: FE, VERDAD Y TOLERANCIA [el cristianismo y las religiones del mundo] por Joseph RATZINGER, al día: S.S. Benedicto XVI; ed. SÍGUEME

 

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“Alegraos en el Señor siempre; lo repito: alegraos. Que vuestra bondad sea notoria a todos los hombres. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna, sino más bien en toda oración y plegaria presentad al Señor vuestras necesidades con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, considerad lo que hay de verdadero, de noble, de buena fama, de virtuoso, de laudable; practicad lo que habéis aprendido y recibido, lo que habéis oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con vosotros.” San Pablo en su carta a los Filipenses 4, 4-9vs.

 

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Jesús a sus discípulos - Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo" (Jn 17, 24). Jesús se refiere a sus discípulos,  en  particular a los Apóstoles, que están junto a él durante la última Cena. Pero la oración del Señor se extiende a todos los discípulos de todos los tiempos.

En efecto, poco antes había dicho:  "No ruego sólo por estos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí" (Jn 17, 20). Y si allí pedía que fueran "uno... para que el mundo crea" (v. 21), aquí podemos entender igualmente que pide al Padre tener consigo, en la morada de su gloria eterna, a todos los discípulos muertos con el signo de la fe.

"Los que tú me has dado": esta es una hermosa definición del cristiano como tal, pero obviamente se puede aplicar de modo particular a los que Dios Padre ha elegido entre los fieles para destinarlos a seguir más de cerca a su Hijo. Los sacerdotes son  hombres que el Padre "dio" a Cristo. Los separó del mundo, del "mundo" que "no lo conoció a él" (Jn 17, 25), y los llamó a ser amigos de Jesús. Esta es la gracia más valiosa para toda vida sacerdotal. Esta gracia nos corresponde a cada cristiano, como discípulos de Cristo.

 

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Danos, Señor, la inquietud del corazón que busca tu rostro. Protégenos de la oscuridad del corazón que ve solamente la superficie de las cosas. Danos la sencillez y la pureza que nos permiten ver tu presencia en el mundo. Cuando no seamos capaces de cumplir grandes cosas, danos la fuerza de una bondad humilde. Graba tu rostro en nuestros corazones, para que así podamos encontrarte y mostrar al mundo tu imagen.

 

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Por venir a visitarnos, nuestro agradecimiento.

Anno Domini 2007 - "In Te, Domine, speravi; non confundar in aeternum!".

Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!

"Marana tha, ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20). - In Obsequio Jesu Christi.

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«Cristo es, en todas las cosas, el Todo de todas las partes» Malebranche.

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«Dios es el Señor de todas las almas y, para cada uno, Señor de todos los días». Marta ROBIN. Châteauneuf-de-Galaure. 1930.

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¡¡¡ Paz y bien !!! Paix et bien!!! frieden und guten! Pace e bene! Peace and godness!

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CDV” intenta presentar la fe cristiana para la gente más sencilla (catequistas, etc.), en especial para los estratos aparentemente más bajos. ¿La razón? Simple: «Son ellos quienes más necesitan conocer la alegría de Cristo».-

Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación,  lo que se pretende desde ‘CDV’ es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz. ‘CDV’ Gracias.-

In Obsequio Jesu Christi.

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Recomendamos vivamente:

1º Jesús de Nazaret – Al siglo Joseph Cardenal Ratzinger ‘Benedicto XVI’. 2007

2º ‘CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL’. Ninguna institución ha hecho más para dar forma a la civilización occidental que la Iglesia Católica, y en modos que muchos de nosotros hemos olvidado o nunca sabido. Como la Iglesia construyó la civilización occidental es una lectura esencial para redescubrir esta relegada verdad. De un modo senillo y muy atractivo. 2007.

Autor: Thomas E. WOODS Jr.-Editorial: CIUDADELA. 

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Recomendamos: ‘Desafíos cristianos de nuestro tiempo’, editado por Rialp. El autor, sacerdote, repasa algunos de los problemas más habituales a los que se enfrentan los cristianos hoy. Toca, por ejemplo, la cuestión del evolucionismo y el creacionismo para explicar de qué manera son complementarios, apoyándose en el magisterio de los distintos Papas. Otro tema de actualidad que no soslaya es la presencia del mal en el mundo. Y tampoco evita el cómo enfrentarse al dolor y a la muerte.  En opinión del autor, «la crisis del amor constituye el mar de fondo de las tormentas que agitan las aguas del Primer Mundo», y corresponde a los cristianos retomar el mandamiento nuevo del Señor. El laicismo intransigente en que vivimos anima a tomar ejemplo de los mártires y a hacernos presentes en la vida pública. 2007

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).