Saturday 25 March 2017 | Actualizada : 2017-03-03
 
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Transcribiendo manuscritos, almacenando códices, propulsando el saber, acumulando ciencias y libros, creando las Universidades y protegiendo el arte, las instituciones de la Iglesia asientan bases contra la ignorancia ciudadana... y la burla de la inteligencia. Papa Nicolás V* (1397 † 1455), indicaba tal finalidad con las palabras: "Pro communi doctorum virorum commodo", "Para la utilidad y el interés común de los hombres de ciencia". Análogamente subrayada por el Papa Sixto IV** al nacer el Renacimiento: "Ad decorem militantis Ecclesiae et fidei augmentum", "Para decoro de la Iglesia militante y para la difusión de la fe".

*Al siglo Tommaso Parentucelli, nacido en Sarzana-It. el 15 de noviembre de 1397 y † Roma el 24 de marzo de 1455 (PP. entre 1447 y 1455).

**Al siglo Francesco Della Rovere, nacido en Albisola-Savona-It. el 21 de Julio de 1414 y † Roma, 12 de Agosto de 1484 (PP. Entre 1471 y 1484).

 

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PUBLICACIÓN DE FALSAS INVESTIGACIONES-2007

 

Investigadores taiwaneses se retractan de un nuevo fraude científico

ABC – 2007.I.03

 

MADRID. Un grupo de investigadores de Taiwán se ha retractado formalmente de un artículo sobre microbiología publicado el pasado mes de octubre en la revista «Cell» y en el que al parecer se inflaban datos y figuras de la investigación, que desafiaba algunas de las nociones más comunes sobre bacterias y ADN y que podían ser trasladados a la investigación médica. El equipo, perteneciente a la Universidad Nacional Chung Hsing, infló cifras, según reconoció el vicerrector de la universidad, Yeh Shyi-dong.

La universidad nacional de Chung Hsing formó un comité investigador con especialistas de otra universidad después de que investigadores chinos sospecharan de defectos en la investigación. El investigador principal, Yang Ban-chang, director del trabajo, podría ser despojado de su grado si se encuentran pruebas de la falsedad de sus investigaciones.

Este paso atrás llega después de que el año pasado se revisara el polémico experimento de clonación terapéutica acometido por el investigador surcoreano Hwang Woo-suk, como respuesta a las acusaciones de uno de sus colaboradores sobre la utilización de evidencias falsas. Un caso que puso en duda los filtros utilizados por las revistas científicas para validar los estudios que reciben.

Este científico, un héroe nacional, había recibido el respaldo de su Gobierno y financiación por valor de 24,7 millones de dólares. Sin embargo, se descubrió que todas sus investigaciones, salvo la clonación de «Snuppy», un cachorro de galgo afgano, eran un fraude. 2007-I-03 España

 

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CIENTÍFICOS E INVESTIGACIONES EN LA

GRAN Y ÚNICA BIBLIOTECA PERTENECIENTE DIRECTAMENTE AL SANTO PADRE

 

DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
DURANTE SU VISITA A LA BIBLIOTECA APOSTÓLICA VATICANA
Y AL ARCHIVO SECRETO VATICANO

Lunes 25 de junio de 2007

Señores cardenales;
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;
queridos hermanos y hermanas:

He aceptado con alegría la invitación que me dirigió el señor cardenal Jean-Louis Tauran, archivero y bibliotecario de la santa Iglesia romana, a visitar la Biblioteca apostólica vaticana y el Archivo secreto vaticano. Ambas instituciones, por el importante servicio que prestan a la Sede apostólica y al mundo de la cultura, merecen una atención particular por parte del Papa.

Por tanto, de buen grado he venido a encontrarme con vosotros y, a la vez que os agradezco la cordial acogida, os dirijo a todos mi saludo cordial. Saludo en primer lugar al señor cardenal Jean-Louis Tauran, agradeciéndole las palabras que me ha dirigido y los sentimientos que ha expresado en vuestro nombre. Con igual afecto saludo al obispo mons. Raffaele Farina, y al prefecto del Archivo secreto vaticano, padre Sergio Pagano, así como a vosotros, aquí presentes, y a todos los que, con funciones diversas, prestan su colaboración en la Biblioteca y en el Archivo.

Queridos amigos, vuestra actividad no es sólo un trabajo, sino, como acabo de decir, un singular servicio que prestáis a la Iglesia y, de modo especial, al Papa.

 

Por lo demás, ya es sabido que la Biblioteca vaticana, la cual —como anunció el cardenal Tauran— se dispone a llevar a cabo ingentes trabajos de restauración, lleva el nombre de "apostólica", porque es una institución que desde su fundación se considera del Papa", la que le pertenece directamente.

También en tiempos recientes el siervo de Dios Juan Pablo II quiso recordar este vínculo que une a la Biblioteca apostólica con el Sucesor de Pedro, vínculo que pone de manifiesto su misión peculiar, ya subrayada por el Papa Sixto IV: "Ad decorem militantis Ecclesiae et fidei augmentum", "Para decoro de la Iglesia militante y para la difusión de la fe". Algo análogo dijo otro de mis predecesores, el Papa Nicolás V, indicando su finalidad con las palabras: "Pro communi doctorum virorum commodo", "Para la utilidad y el interés común de los hombres de ciencia".

 

A lo largo de los siglos, la Biblioteca vaticana ha asimilado y afinado esta misión con una caracterización inconfundible, hasta llegar a ser hoy una casa acogedora de ciencia, de cultura y de humanidad, que abre sus puertas a estudiosos procedentes de todas las partes del mundo, sin distinción de origen, religión y cultura.

Vosotros, queridos amigos que trabajáis aquí todos los días, tenéis la misión de custodiar la síntesis entre cultura y fe que transpira de los valiosos documentos y de los tesoros que conserváis, de las paredes que os rodean, de los Museos que tenéis muy cerca y de la espléndida basílica que aparece luminosa en vuestras ventanas.

También conozco muy bien el trabajo que se realiza a diario, con empeño humilde y casi oculto, en el Archivo secreto, meta de numerosos investigadores procedentes del mundo entero: en los manuscritos, menos solemnes que los ricos códices de la Biblioteca apostólica, pero no menos importantes por su interés histórico, los investigadores buscan las raíces de muchas instituciones eclesiásticas y civiles, estudian la historia de los tiempos lejanos y de los más recientes, pueden esbozar los perfiles de figuras ilustres de la Iglesia y de las civilizaciones, y dar a conocer mejor la obra multiforme de los Romanos Pontífices y de numerosos Pastores.

El Archivo vaticano, abierto a la consulta de los estudiosos por la sabia clarividencia de León XIII en el año 1881, ha sido punto de referencia de enteras generaciones de historiadores, más aún, de las mismas naciones europeas, que, para favorecer las investigaciones en un scrinium tan antiguo y rico de la Iglesia de Roma, han fundado en la ciudad eterna instituciones culturales específicas.

Hoy no sólo se acude al Archivo secreto para investigaciones eruditas, ciertamente útiles y dignísimas, sobre períodos lejanos de los nuestros, sino también para intereses que atañen a épocas y tiempos cercanos a los nuestros, incluso muy recientes. Lo demuestran los primeros frutos que ha producido hasta hoy la reciente apertura del pontificado de Pío XI a los estudiosos, que decidí en junio de 2006. A veces, las investigaciones, los estudios y las publicaciones, además de despertar un interés principalmente histórico, pueden suscitar también algunas polémicas.

A este respecto, no puedo por menos de alabar la actitud de servicio desinteresado y ecuánime que ha prestado el Archivo secreto vaticano, manteniéndose alejado de estériles y a menudo también débiles visiones históricas partidistas y ofreciendo a los investigadores, sin barreras o prejuicios, el material documental que posee, ordenado con seriedad y competencia.

Desde muchas partes llegan al Archivo secreto, al igual que a la Biblioteca apostólica, muestras de aprecio y de estima de parte de instituciones culturales y de estudiosos particulares de diversas naciones. Esto me parece el mejor reconocimiento al que pueden aspirar las dos instituciones. Y quisiera asegurar a ambas, a sus superiores y a todo el personal, en los diversos grados de sus plantillas, mi gratitud y mi cercanía.

Confieso que, cuando cumplí setenta años, deseaba ardientemente que el amado Juan Pablo II me concediera poder dedicarme al estudio y a la investigación de interesantes documentos y hallazgos que vosotros custodiáis con esmero, auténticas obras de arte que nos ayudan a repasar la historia de la humanidad y del cristianismo.

En sus designios providenciales, el Señor ha establecido otros programas para mí y por eso hoy no me encuentro en medio de vosotros como apasionado estudioso de textos antiguos, sino como Pastor llamado a animar a todos los fieles a cooperar en la salvación del mundo, cumpliendo cada uno la voluntad de Dios donde él nos pone a trabajar.

Para vosotros, queridos amigos, se trata de realizar vuestra vocación cristiana en contacto con valiosos testimonios de cultura, ciencia y espiritualidad, dedicando vuestras jornadas, y en definitiva buena parte de vuestra vida, al estudio, a las publicaciones, a servir al público y en particular a los organismos de la Curia romana. Para esta múltiple actividad os servís de las técnicas más avanzadas en la informática, en la catalogación, en la restauración, en la fotografía y, en general, en todo lo que atañe a la conservación y al aprovechamiento del riquísimo patrimonio que custodiáis.

A la vez que os alabo por vuestro compromiso, os exhorto a que consideréis siempre vuestro trabajo como una verdadera misión que debéis cumplir con pasión y paciencia, amabilidad y espíritu de fe. Esforzaos por ofrecer siempre una imagen acogedora de la Sede apostólica, conscientes de que el mensaje evangélico pasa también por vuestro coherente testimonio cristiano.
Ahora, al concluir este encuentro, me complace anunciar el nombramiento del señor cardenal Jean-Louis Tauran como presidente del Consejo pontificio para el diálogo interreligioso. En su lugar, como archivero y bibliotecario de la santa Iglesia romana, he nombrado a mons. Raffaele Farina, elevándolo al mismo tiempo a la dignidad de arzobispo. Para desempeñar el cargo de prefecto de la Biblioteca apostólica vaticana he llamado a mons. Cesare Pasini, hasta ahora vice-prefecto de la venerable Biblioteca Ambrosiana. A cada uno de ellos le deseo ya desde ahora un fecundo cumplimiento de sus nuevas misiones.

Os doy una vez más las gracias a todos por el valioso servicio que prestáis en la Biblioteca apostólica y en el Archivo vaticano, y, a la vez que os aseguro mi recuerdo en la oración, con especial afecto imparto de corazón a cada uno mi bendición, que de buen grado extiendo a sus respectivas familias y a sus seres queridos.

© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana

 

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¿Cómo puede la Iglesia ser luz para el mundo en el campo de la moral, después de haber padecido tantos casos de error moral en su seno?


El que haya pecado en los hombres que formamos la Iglesia no quita para nada el testimonio de los mártires. Sólo en el siglo XX hemos tenido 36 millones de mártires. Son los que expresan el grado más alto de la humanidad y la verdad del hombre, que es sencillamente decir que Dios es el que llena el corazón del hombre. Más allá de los escándalos, está ese testimonio martirial, hombres y mujeres que viven desde Jesucristo el amor de Dios. 2003-12-14 MURCIA. ESP. Alfa y Omega nº280

 

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"Mirad. Noche y día mi alabanza es incienso que sube hacia el cielo. Silencio y desierto rodean mi vida, trabajo y plegaria la llenan...Donde mi espíritu reposa lleno de renovada alegría. Mirad, no tengo ni esposa ni hijos, muros encierran mi celda; mas abre en mí la puerta del Paraíso. No doy testimonio con palabras, pero mis voces aturden al mundo. Dialogar no es mi ocupación: Dios me encadena a su silencio. Para nada más sirves ya, en la Cartuja hoy, si Él te da la vocación".

Un monje

 

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No prevalecerán – lo anunció Jesucristo -  Ningún poder, terreno o espiritual, podrá apagar la luz de la palabra de Dios ni destruir la Iglesia de los mártires y de los santos. «Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo». Sagrada Escritura.

 

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El Papa Benedicto PP XVI vuelve en este mensaje, una y otra vez, a una idea que considera clave: tenemos que encontrar un punto de partida común para todos, creyentes y no creyentes. Ese punto de partida es la ley natural, lo que el Papa llama la «gramática» escrita por Dios en el corazón del hombre. «La paz -afirma el Pontífice- necesita que se establezca un límite claro entre lo que es y no es disponible», pues de lo contrario hasta el propio concepto de persona, como el de «derechos humanos» se relativiza, se debilita. 2007.I.01

 

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Necesidad de Dios - Don Miguel de Unamuno contó la vivencia que un día le tocó vivir. Fueron momentos de sufrimiento… Concretamente la esposa de Don Miguel estaba enferma. Llamaron a un eminente médico. «Mientras el médico, en la habitación, hacía una valoración de la enfermedad de mi esposa..., yo, paseando nervioso por el pasillo... invocaba con el corazón... a Aquel que tanto... yo había negado... con mi mente…».
   Leonardo da Vinci afirmaba: «Cuanto más oscuro está el cielo astronómico… más claras y brillantes se ven las estrellas». El dramaturgo, Eugene Ionesco, durante una entrevista, manifestó: «No es cierto que hoy sean pocos los que buscan a Dios. Las personas lo buscan siempre. Quizá lo buscan en los ídolos de la canción, del deporte, de la política, del terrorismo… No es posible una sociedad sin Dios… No sé si, desde mi pobre fe, puedo decir que creo en Dios... pero sí sé -con seguridad- que Dios me falta». Es aquello que dice Osuna: «La ruptura de Dios... no suprime la necesidad de Dios». Mauriac, escritor católico francés, Premio Nobel de Literatura, confesaba: «Donde hay un corazón humano que sufre..., allí pone Cristo su morada». Y añadía: «Dios no da una respuesta… a nuestras preguntas llenas de ansiedad… Dios, Cristo, se da a sí mismo».
Agradecemos A: J.M. Alimbau - 2007-I-03 Esp.L.R.

 

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«Iglesia católica» Hacia los años 90 e inicios del 100 (siglo II) el nombre de católicos (la expresión «Iglesia católica» aparece por vez primera en Ignacio de Antioquía) está difundido por todas partes para designar a los miembros de la Iglesia «grande» y diferenciarlos de las comunidades menores de los herejes.

Κα8ολικος [kazolikós (pronunciando th como en inglés, o como la z española), que significa universal].

En los tres primeros siglos de la Iglesia, los cristianos decían "cristiano es mi nombre, católico mi sobrenombre". Y así se usó el término "Católica", para distinguirse de quienes se hacían llamar cristianos, pero habían caído en herejías.

«Katholikós, en griego clásico, era empleado por los filósofos para indicar una proposición universal: ahora es para indicar donde se realiza esa humanísima unidad, ‘el Evangelio’ predicado por la Iglesia desde hace 2000 años, generadora de esa mirada que abraza al mundo: el amor de Cristo siempre Katholikós.

 

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Es Justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.~

 

«El cielo no fue hecho a imagen de Dios, ni la luna, ni el sol, ni la belleza de las estrellas, ni nada de lo que aparece en la creación», decía el santo Doctor y Padre de la Iglesia -Gregorio de Niza, hermano de san Basilio y de santa Macrina en el siglo IV.
«Sólo tú (alma humana) --añadía-- has sido hecha a imagen de la naturaleza que supera toda inteligencia, semejante a la belleza incorruptible, huella de la verdadera divinidad, espacio de vida bienaventurada, imagen de la verdadera luz».
Y dicho Padre y Doctor de la Iglesia, explicaba: «Si con un estilo de vida diligente y atento lavas las fealdades que se han depositado en tu corazón, resplandecerá en ti la belleza divina… Contemplándote a ti mismo verás en ti al deseo de tu corazón y serás feliz».

 

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Por venir a visitarnos, somos distinguidos: muchas gracias.

 

La Iglesia testimonia el Evangelio por los caminos del mundo, ¡por eso es católica!; desde que Cristo la fundara, hace dos milenios. ¡Y nadie puede contra ella!

El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).

Si la presencia de Cristo es la que hace sentirse de veras en casa, es precisamente porque impulsa la libertad del cristiano más allá de los muros de la casa, pues es consciente de que el horizonte de su casa es el mundo.

¡Una Santa Católica Apostólica Visible Infalible e Indefectible! fundó Jesucristo a su Iglesia.

 

Compendio del Catecismo de la Iglesia católica: ¿por qué no lo sabemos? La fe de los sencillos - Una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia. 2005. ¡No falte en el bolsillo de cada cristiano para aprenderlo!

Creer, celebrar, vivir y orar, esta y no más es la fe cristiana desde hace 2000 años, enseñada por la Iglesia Católica sin error porque Cristo la ilumina y sólo Él la guía.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).