Tuesday 2 September 2014 | Actualizada : 2014-08-20
 
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La Coronación de Carlomagno, que se produjo en San Pedro en la noche de Navidad del año 800, constituye la fundación del Sacro Imperio Romano.

 

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El único momento histórico en que Europa tuvo su unidad fue con la cristiandad medieval. Era la Europa católica. La cristianitas de la Europa medieval era la patria común. La reforma luterana destruyó todo esto, separó a los países y creó los nacionalismos.

Vittorio Messori; escritor, periodista, comentarista e investigador histórico. MMV.

 

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Gracias a la Iglesia Católica, antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo Scholasticus.

 

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Medioevo - La gran figura histórica del emperador Carlomagno evoca las raíces cristianas de Europa, remitiendo a cuantos la estudian a una época que, a pesar de los límites humanos siempre presentes, se caracterizó por un imponente florecimiento cultural en casi todos los campos de la experiencia. Al buscar su identidad, Europa no puede prescindir de un esfuerzo enérgico de recuperación del patrimonio cultural legado por Carlomagno y conservado durante más de un milenio. La educación en el espíritu del humanismo cristiano garantiza la formación intelectual y moral que forma y ayuda a la juventud a afrontar los serios problemas planteados por el desarrollo científico-técnico. En este sentido, también el estudio de las lenguas clásicas en las escuelas puede ser una valiosa ayuda para introducir a las nuevas generaciones en el conocimiento de un patrimonio cultural de inestimable riqueza.

 

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Durante el luminoso medioevo - En términos cuantitativos, las catedrales góticas son tan asombrosas como las Pirámides egipcias. Sólo en Francia, durante noventa años, desde 1180 a 1270, se vio la construcción de 80 catedrales y casi 500 abadías.

 

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Es bueno valorar acontecimientos y hechos que han sucedido en el pasado, reflexionar sobre ellos, para caminar con los talentos de la historia como bastón de guía.

 

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La historia no puede hacerse sin acudir a las fuentes. Estas fuentes son testimonios, y, como tales testimonios, pueden ser parciales. Para el estudio de los tres primeros siglos del cristianismo, las fuentes son escasas. Pero en este período que estudiamos —especialmente en el siglo IV— son muy numerosas. La abundancia de los escritos de este período se debe probablemente al hecho de que en él la educación retórica era tenida en grandísima consideración y permitía subir fácilmente en la escala social. Hablar hoy de retórica presenta una gran carga peyorativa, mas en aquella época no era así. De hecho, la educación que se recibía entonces se dividía en dos grandes momentos: gramática —correspondería a la escuela media— y retórica —estudios ya universitarios—. Había no sólo que decir las cosas, sino decirlas bien. Y para expresarse bien había que tener un buen conocimiento de los clásicos. Los hombres eminentes tenían la posibilidad de llegar muy alto en la escala social. Esto ocurría así hasta que, a causa de las reformas de Diocleciano y de Constantino, se impuso un orden social más estable para garantizar las ganancias fiscales.

Naturalmente las obras de mayor interés para la historia de la Iglesia son aquéllas de carácter religioso. Mas conviene tener presente la importancia que para el mismo propósito revisten también los autores paganos: en primer lugar, ellos nos permiten conocer mejor el contexto histórico-político y cultural en el cual se desarrollan los acontecimientos de la Iglesia; en segundo lugar, a tales acontecimientos los mismos autores hacen a veces referencia, revelando así su punto de vista diverso. Cultura profana y cultura cristiana, en cambio, fueron tal vez muy cercanas entre ellas: el filósofo pagano Temistio, por ejemplo, estuvo al servicio de emperadores cristianos; y Juliano, antes de volverse pagano, había recibido una educación cristiana.

 

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La Iglesia "...no tiene miedo a la verdad que emerge de la historia y está dispuesta a reconocer equivocaciones allí donde se han verificado, sobre todo cuando se trata del respeto debido a las personas y a las comunidades. Pero es propensa a desconfiar de los juicios generalizados de absolución o de condena respecto a las diversas épocas históricas. Confía la investigación sobre el pasado a la paciente y honesta reconstrucción científica, libre de prejuicios de tipo confesional o ideológico, tanto por lo que respecta a las atribuciones de culpa que se le hacen como respecto a los daños que ella ha padecido". Juan Pablo II, discurso del 1 de Septiembre 1999

 

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Al dirigir mi mirada a la historia de vuestra basílica DE SAN SILVESTRE Y SAN MARTÍN DE  LOS MONTES,, no puedo menos de recordar que, como un cofre precioso, encierra el Titulus Equitii, vinculado al nombre de san Silvestre, el Papa de la «paz constantiniana»: se trata de uno de los títulos más antiguos que se conservan en Roma. Por su ubicación cerca de la basílica de Santa María la Mayor y de la Domus aurea, se ha convertido a lo largo de los siglos en meta de continuas peregrinaciones y en fuente de consuelo para la piedad de una multitud de fieles.

[Vaticano, 01 de mayo de 1999]

 

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LA ALIANZA ENTRE EL PAPADO Y

EL REINO FRANCO EN EL SIGLO VIII

 

Situación del papado en la primera mital del siglo VIII

 

Los papas, de hecho, eran obispos pertenecientes al Imperio bizantino; estaban teóricamente bajo la obediencia del emperador bizantino. El último papa en viajar a Constantinopla fue Constantino I (708-715), el cual fue requerido por Justiniano II (710-711) para encontrar una solución a los problemas causados por el concilio Trulano II. Los papas anteriores había rechazado sus determinaciones debido a haber sido un sínodo de fuerte tendencia anti-romana. Justiniano II esperó un resultado aceptable de sus coloquios con el papa. Efectivamente se llegó a un compromiso aceptado por el papa, por lo que el emperador reconoció el primado romano. Se consideraba, pues, com oun privilegio que el emperador daba al papa, lo cual era inaceptable para Roma, pero por mantener la paz no se hizo una protesta formal por parte del papa. De todos modos, la Iglesia se fue separando de los bizantinos.
Tras el concilio I Trulano (680-681) se fue afirmando el elemento griego-oriental en Roma. Los papas del tardo VII fueron sicilianos o griegos. En este contexto bizantino Roma tomó cuatro fiestas marianas del año litúrgico griego. Uno de los pocos papas de origen romano en este momento fue Gregorio II (715-731), el cual había compañado a Constantino I en su viaje a Constantinopla. Las relaciones de Gregorio II con el emperador León III (717-741) estuvieron presididas por una gran tensión. El emperador encontró una gran resistencia cuanto intentó imponer una nueva tasa a Roma para financiar sus campañas militares. El papa defendió con energía los bienes de su pueblo, lo cual le costó la intención por parte del emperador de atentar contra él. Cuando en el 726 León III haga de la iconoclastia su programa político, las tensiones se recrudecerán. En Italia se pensaba que el Imperio debía volver a Roma y dejar de ser griego. Se retira la obediencia al exarca de Rávena; éste, Eutiquio, se alió con el rey lombardo, Liutprando (727-751), en el asedio de Roma. El papa consiguió cambiar el parecer del rey lombardo.
El papa debía guardar un difícil equilibrio: por una parte se sentía ligado a Bizancio, pero también debí defender del derechos de Roma. En enero del 730 emana León III su primer edicto contra las imágenes. Gregorio II se mantuvo leal en su relación con Bizancio, pues se consideraba como impensable que un papa se pudiera separar del Imperio.
Gregorio III (731-741) era sirio. Trató de resolver los problemas con Bizancio por la vía diplomática, pero fracasó en sus dos intentos: la primera vez por miedo del enviado; la segunda, por la interposición del estratega de Sicilia. El 1 de noviembre del 731 se condena, en un sínodo en Roma, la doctrina iconoclasta de Le´ñon III. Esto no fue aceptado por Constantinopla. Es más, la respuesta vino con medidas administrativas contra Roma. El patrimonio de San Pedro .que se encontraba en Sicilia e Italia meridional. fue gravado hasta tal punto, que prácticamente llegó a la expropiación. Gran parte del sur de Italia, Iliria, Macedonia y Grecia pasó a la administración del patriarcado de Constantinopla. Todo esto supuso el fin de la Iglesia imperial grecolatina, con la separación del elemento latino. El papado se redujo a un obispado más del centro de Italia, que raramente entraría en relaciones con la Iglesia griega. Sin embargo, no dejó de considerarse a Bizancio como el poder legítimo de Italia.
La situación se hizo insostenible cuando Liutprando, rey de los lombardos, sometió el Ducado Romano en el 739, amenazando la misma Roma. Gragorio III, abandonado por Constantinopla, se volvió hacia Carlos Marthel, mayordomo franco. Es el primer contacto mantenido con los francos, con motivo de esta petición de ayuda[88], en un momento de tensión iconoclasta con Bizancio y la amenaza lombarda. La veneración que los pueblos germánicos tienen hacia Pedro .como portero del cielo. llega a ser un factor notable en la búsqueda de uevas formas de relación entre francos y papado. Sin embargo, en este momento (años 739-740) se ve como lejana la posible alianza: Carlos Marthel estaba aliado a los lombardos; ambos habían luchado juntos contra los sarracenos; además, estaba enfermo, no pudiendo obtenerse de él grandes resultados; por otra parte, el mayordomo no quería mezclarse en asuntos italianos. LA situación del papa era, ciertamente, desesperada. La única solución venía de pactar la paz, por lo que busca la intercesión de los obispos del norte de Italia.
En el 741 muere Gregorio III sin conseguir los resultados apetecidos. Zacarías (741-752) le sustituye. Es el último pontífice de origen griego. Aporta una política hábil, tendente a un acuerdo con lombardos y bizantinos. En un coloquio con Liutprando consigue el acuerdo para una paz ventenal. Cuandoel rey lombardo amenace Rávena, el papa .que había recibido la petición de ayuda por parte del exarca y del obispo de aquella ciudad. llega a impedir el asedio. Esto nos sirve para comprobar cómo el papa se sentía vinculado a Bizancio, a pesar de las tensiones iconoclastas. Él mismo tradujo los Diálogos de san Gregorio Magno al griego, con el fin de conseguir un mayor entendimiento entre griegos y latinos. De todos modos, la política de Zacarías no era progresista para ese momento: en el fondo quería volver al orden clásico de relaciones entre emperador-papa, mientras el curso de la historia apuntaba hacia otra dirección.


II. La elevación de Pipino a rey


Después de la muerte de Carlos Marthel, sus hijos, Carlomán y Pipino el Joven, se dividen el poder. Sin embargo, Carlomán se retira en el 747 a Montecasino, por lo que Pipino llega a ser único mayordomo franco. En el 746 acude al papa sin el trámite de Bonifacio, proponiéndole una serie de preguntas acerca del rango del metropolita, los obispos, el celibato, los votos monásticos, detalles sobre la penitencia, el matrimonio, etc. En el fondo venía a demostrar las preocupaciones de un cristiano que se sentía responsable de su Iglesia. El papa le contestó rápidamente.
Poco después escribió (año 749) otra carta al papa sobre la posición del mayordomo mismo[89]. El rey no tenía, en la realidad, ningún poder. ¿Era justo que reinase en estas condiciones? Zacarías responde que es mejor llamar rey a quien tenga el poder, a fin de que el orden no se resienta; por lo tanto, Pipino debía ser rey. La respuesta del papa es parangonable a una decretal. Fue adoptado como criterio decisivo el principio de idoneidad. No era un problema eclesiástico, sino un asunto político. La sacralidad del rey franco derivaba de la sangre .provenía, según su tradición, de una estirpe mítica.. No era fácil sustituirlo, precisamente por su carácter sacro. Sin embargo, esta sacralidad fue sustituida por otra, fundada sobre la voluntad de Dios expresada a través del papa y sobre la unción .que subrayaba el carácter sacro de la nueva dinastía; este rito de la unción no lo tenían los merovingios.. Pipino es consagrado en Soissons como rey de los francos por Bonifacio. Childerico fue tonsurado e internado en un monaterio.
La unción del rey no había sido inventada por los francos, sino por los visigodos, siendo también practicada por los irlandeses. Es muy posible que los francos siguieran el modelo visigodo. La inspiración la toman del Antiguo Testamento, en concreto del joven David. Así es como Pipino recibe su legitimidad no de la etirpe, sino de la «gracia de Dios». Es la primera vez que aparece esta expresión, la gracia de Dios, para justificar un reinado.
Se discuten en la actualidad muchos detalles concernientes a este hecho. Parece que la datación haya que retrasarla al año 751, en vez del 750. Por otra parte, no parece que fuera Bonifacio el obispo consagrante, puesto que no aparece nada de esto en sus cartas, y esto parece extraño debido a la importancia del hecho. Más bien habría que pensar que fue Crodegando de Metz, confidente de Pipino, quien siguiera este acto de coronación. Con todo, lo más importante es el efecto del acontecimiento. Pipino, por la autoridad del papa, había llegado a rey. Es un hecho importantísimo para toda la historia de Europa y de la Iglesia en el Medievo.


III. Viaje del papa al Reino franco


Entre el 753 y 3l 754 viaja el papa al Reino franco. La ocasión de este primer viaje de un papa al reino de los francos era brindada por la amenaza de los lombardos hacia Roma. Estamos en los tiempos de Astulfo, rey más intransigente que Liutprando. Después de la conquista de Rávena .tras la cual Astulfo pasó a vivir en el palacio del exarca, dato éste de gran importancia simbólica., el rey lombardo se propuso adueñarse de toda Italia. Esteba II (751-757) se dirigió a Constantino V en petición de ayuda, pero el emperador bizantino no envió sino tan sólo una delegación diplomática, la cual tenía el cometido de exigir a Astulfo la restitución de los territorios conquistados. Ante esta situación, el papa se dirigió al rey franco, que tanto debía en su ascensión al trono al apoyo del papa Zacarías. En el último instante llega una última delegación bizantina. Contemporáneamente llegan también dos oficiales francos con el fin de acompañar al papa a la Galia; eran Crodegando de Metz y el duque Autcardo. El 14 de octubre del 753 se acerca el papa a Pavía, junto con un oficial bizantino y los dos delegados francos. Tras la tentativa ante el rey lombardo y el fracaso de la misma, el papa se despide de los bizantinos y prosigue su viaje hasta la Galia.
Parece claro que el papa tenía la intención de provocar la ruptura con Bizancio. En el 754, en la fiesta de la Epifanía, se en cuentra el papa con Pipino en el palacio de Ponthion. El papa fue recibido según el ceremonial bizantino. El rey se postró ante el papa, ofreciéndole su servicio. Tenemos dos fuentes de este acontecimiento: el Liber Pontificalis[90] y los Annales Mettenses Priores[91], texto este último que estaría compuesto hacia el año 805; ésta es la única fuente que refiere la postración del papa ante el rey, lo cual es un signo de cómo querían ver los francos su relación con el papado.
Se concluye con un pacto de amistad, el cual significa la mutua protección. El rey tenía necesidad del consenso de sus grandes para poder llevar una campaña contra los lombardos, la cual sería impopular entre los francos. El 1 de marzo del 754, en el palacio de Berny-Rivière se reúne con su consejo, el cual se niega. El monje Carlomán se acercó a la corte por mandato de su abad de Montcasino, con el fin de impedir la petición del papa. De hecho, Pipino hizo internar a su hermano en un monasterio franco. El 14 de abril de ese mismo año, fiesta de la Pascua, Pipino, sus hijos y los grandes del Reino se reúnen en el palacio de Quiercy para redactar un documento: la famosa Promesa de Quiercy .promissio carissiaca., primer paso para la formación del Estado Pontificio. Contenía la restitución del Exarcado .Rávena, Ferrara, Bolonia, etc.. y de la Pentápolis .Rímini, Pesaro, Fano, Sinigaglia y Ancona., territorios que habían pertenecido a los bizantinos. No se hablaba entonces de .Estados Pontificios., sino de .Patrimonio de San Pedro..
El 28 de julio agradece el papa al rey su empeño, coronándolo y ungiéndolo de nuevo como rey de los francos. ¿Por qué esta segunda unción? La importancia no estaba en la unción en sí, sino en la dignidad del consagrante. El papa nombra Patricio Romano a Pipino, dignidad que sólo poseía el exarca de Rávena, la cual llevaba consigo la obligación de defender Roma de cualquier peligro. Se firma una cláusula[92] de grandes consecuencias, en la cual, mediante pena de excomunión, se prohibe el acceso al trono de cualquiera que no fuese de la estirpe carolingia, consagrada por manos del Pontífice Romano. En agosto se pone Pipino en marcha contra los lombardos, a los que consigue reducir: Astolfo es derrotado en Susa y sitiado en Pavía, por lo que promete la devolución de Rávena y otras veintiuna ciudades con sus tierras. Pipino regresó a la Francia y el papa a Roma. Al poco tiempo Astolfo se arrepintió de su promesa, precipitándose sobre Roma[93]. Esteban II se dirigió de nuevo a Pipino, recordándole la promesa de Quiercy. En el 756 irá de nuevo el rey franco contra los lombardos, forzando a Astolfo a capitular: debía entregar la tercera parte de su tesoro real, pagar un tributo anual a los francos y devolver al papa las ciudades antes prometidas, más la de Comacchio, junto al Po.

 

III. La donación de Pipino


En Quiercy se habían producido dos hechos muy importantes: por una parte la ayuda militar y, por otra, una donación. Las conquistas del rey franco en Italia concernían a territorios que pertenecieron a Bizancio; no eran, pues, de dominio pontificio. Los bizantinos, de hecho, esperaron su restitución. Pero Pipino declaró lo siguiente al embajador bizantino: «No he salido a campaña sino por amor a san Pedro y remisión de mis pecados, y jamás revocaré la oferta hecha a san Pedro». Con la donación de Pipino comienza la historia de los Estados Pontificios, los cuales estarían constituidos por gran parte del Exarcado y la Pentápolis, además del Ducado Romano, algunas ciudades limítrofes y Córcega. Los papas daban mucha importancia a esta donación de Pipino, porque para ellos suponía la única fuente de ingresos, los cuales servían para la manutención de la numerosa población de Roma y el costoso mantenimiento de las numerosísimas basílicas[94].
Los motivos de esta actitud están, según las fuentes, en la devoción a san Pedro. El culto a san Pedro tenía antiguas raíces en la Iglesia franca, la cual lo había recibido de los misioneros anglosajones. En el caso de Pipino no dependemos de varias hipótesis, sino de un testimonio muy preciso acerca de la fundación que hace, en la propia basílica de San Pedro, de un altar particular junto al Apóstol, con el fin de celebrar continuamente misas en favor de la familia carolingia. El papa accede al traslado de las reliquias de santa Petronila .considerada como hija de san Pedro. desde las catacumbas a una capilla construida al sur de la basílica .mausoleo que se alzaría con Pablo I.. Adquiriría una importancia capital para los Carolingios, de tal manera que santa Petronila se convertía en una auxiliar especial para los francos: para acceder a san Pedro, nada mejor que encontrar la recomendación de su hija.
En los Annales Reges Francorum está reflejado el hecho de que en el 756 Pipino confirma el derecho de san Pedro, redactando .sin atender a los antiguos dueños. un documento de donación territorial en favor del papa. En el Liber Pontificalis aparece, en la Vida de Adriano I, cómo este papa recuerda a Carlomagno la donación de Pipino[95] (en la Pascua del 774). Esta coincidencia en las fuentes demuestra que Pipino, al menos, había regalado algo. Sin embargo, en la concepción papal .la de Adriano I. no estaba del todo cumplida su donación. Parece que el papado no había insistido tanto en el cumplimiento de una promesa cuanto en la ampliación del territorio regalado. La propiedad papal, según el pontífice, añadiría a a la donación de Pipino el Exarcado entero .incluso las ciudades de Imola, Bolonia y Ferrara., Córcega, Venecia, Istria, Espoleto y Benevento[96]. Sin embargo, Pipino no había nunca donado este territorio; era una pretensión que el papado quería obtener de Carlomagno. Los francos no sólo le habían dado protección al papa, sino además, ya en este momento, vastos territorios de Italia. El papa regalaba a Carlomagno la colección de cánones de Dionisio el Exiguo junto con las Decretales pontificias, fuentes del Derecho eclesiástico.


IV. La leyenda de la donación constantiniana


Debemos distinguir entre esta última donación y la de Pipino. Buscando los motivos de la donación de Pipino, los estudiosos piensan en un documento apócrifo: el Constitutum Constantini[97], el cual se habría dado supuestamente cuando Constantino, en el 330, trasladó la capital del Imperio a Constantinopla. Hoy es indiscutible su falsedad.
El falso se divide en dos partes: una confesio de fe de Constantino bautizado; y una donatio .de donde viene el nombre al documento., la cual enumera derechos transferidos por Constantino al papa. El contenido es muy simple, con aspectos netamente jurídicos. Constantino, enfermo de lepra, acude a todos los médicos y sacerdotes paganos del Capitolio. Estos últimos aconsejan abrir una zanja para verter en ella la sangre de niños y, aún caliente esta sangre, bañarse el emperador en ella. La noche anterior recibe Constantino una visión en la que se le aconseja otra cosa: dirigirse al papa Silvestre. Así lo hizo y fue curado. Esto es lo que le movería a tomar varias decisiones: el papa tendría la preeminencia sobre los cuatro patriarcados .Antioquía, Alejandría, Constantinopla y Jerusalén., así como de las demás iglesias del mundo; el papa se trasladaba, desde la clandestinidad, al palacio Lateranense, sumándose a esto la concesión de grandes extensiones territoriales. Para que la dignidad pontificia no desmereciera de la terrena, se le donaría el palacio lateranense, la ciudad de Roma, toda Italia y Occidente. Constantino marchaba a Constantinopla porque no veía conveniente que en el mismo lugar donde era constituido el dominio de Cristo y de los sacerdotes habitara también el emperador. Constantino, pues, habría concedido la potestad temporal sobre Roma, Italia y todo Occidente. No se trataba de una pequeña parte de Italia, sino de todo el Occidente: Constantino, emperador de Oriente, nombraba como responsable de Occidente al papa. Se trata de una compilación de valor hagiográfico, ejemplificativo, madurado en un ambiente italo-franco, entre personas favorables a las buenas relaciones entre los francos y el papado.
¿Dónde, porqué y cómo se ha producido y se ha puesto en circulación? Parece que el testimonio manuscrito más antiguo sobre este Constitutum no es anterior al 850 y está en conexión con las falsas Decretales del Pseudoisidoro[98]. Sobre la datación del mismo, hoy se sigue discutiendo, si bien se tiende a pensar que se habría dado entre la mitad del siglo VIII y la mitad del IX, más precisamente al finales del siglo VIII. Su lugar de origen sería Roma, en concreto la Cancillería Pontificia. Algunos estudiosos ven una relación, un nexo de unión, entre los hechos de Ponthion y la Constitutum: Esteban basaría su derecho de nombrar Patricio de Roma a Pipino precisamente en este falso.
El influjo de este falso sobre el ulterior desarrollo del papado es enorme. Algunos han querido ver en él como una carta magna de las pretensiones del papado, pero esto parece una exageración. Con motivo de la coronación de Otón I (siglo X) se manifiesta el conocimiento que de este documento se tiene en la cancillería pontificia. El cardenal Humberto de Silva Cándida, en 1053, lo usa en confrontación con los griegos .no olvidemos que Constantino era venerado por la Iglesia griega como santo.. La utilización de este documento fue uno de los motivos del cisma de 1054. Los papas del Medievo hicieron de él un argumento central para sus reivindicaciones territoriales. Así lo hicieron Inocencio III y Gregorio IX, si bien fueron muy cautos a la hora utilizar el documento para reivindicar el primado religioso: tenían que evitar que pareciera el primado una donación también de Constantino. Inocencio IV, en su enfrentamiento con Federico II (1248), hace pintar los caracteres más sobresalientes de este documento en la capilla de San Silvestre, apareciendo las escenas de la curación de Constantino y la donación a Silvestre .la intencionalidad de estas pinturas era clamaramente política contra el emperador del momento..
La donación fue considerada como auténtica durante todo el Medievo, aunque no faltaron reservas en cuanto a la validez del documento .no en cuanto a su autenticidad.. Así, or ejemplo, Arnold de Brescia (siglo XII) y algunos grupos heréticos la refutan no por razones de tipo histórico, sino por su rechazo a una Iglesia rica y su deseo de volver a la Iglesia primitiva: la donación sería el gran pecado de la Iglesia .entre estos grupos contestatarios estaban los valdenses.. El primero en intuir su falsedad formal es el cardenal Nicolás Cusano (1433). Lorenzo Valla, en 1440, también documenta su falsedad. Al principio, sin embargo, no se abrió camino esta demostración; habrá que esperar a 1518-1519 cuando en el entorno de Lutero se difunda esta visión revisionista. Se produjo entonces una lucha entre defensores y detractores. El cardenal Baronio (+1607) sostuvo que sí había una donación de Constantino, pero que el documento era falso, hecho or los griegos y traducido al latín[99]. Por fortuna, en nuestros días se ha cerrado esta discusión.


V. La Iglesia franca después del 754


Después de la muerte de san Bonifacio se divide su herencia espiritual. La administración de la abadía de Fulda pasa al abad Sturm, sustituto de Bonifacio que tuvo que defender enérgicamente su independencia frente a otro discípulo de Bonifacio, Lul .anglosajón.. Obispo de Maguncia, el cual extiende el dominio de Maguncia mediente la incorporación de otras pequeñas diócesis[100]. La posición privilegiada que tuviera Bonifacio pasa ahora a Crodegango de Metz, franco, que había servido en la cancillería de Carlos Marthel. En el 753 acompaña a Esteban II al reino franco, lo cual demuestra que era un hombre de confianza de Pipino. Recibe el pallium de manos del papa y sucede a Bonifacio como arzobispo de la Iglesia franca. De su persona estamos bien informados, siendo un promotor de la edificación de la Iglesia y un hombre que mostró comprensión hacia la vida ascética.
En este tiempo se da un hecho muy importante para los clérigos de Metz: la introducción de la vida canónica, a un nivel muy parecido al de los monjes: se trataba de la vida común entre el clero. La Regula Canonicorum, primera que se escribe de este género e inspirada en san Benito, será muy influyente.
Signo de la continuidad de las reformas de Bonifacio es la convocatoria de sínodos, como el de Attigny en el 763, donde se concluye solemnemente con una unión de oración al uso de la Iglesia en Inglaterra. Todos se obligaban por contrato a asistir a la muerte de cada persona con un número determinado de oraciones, lo cual se haría demasiado gravoso en su ejecución. Se reafirmó este uso en el sínodo de Dingolfing.
[88]Codex Carolinus 1-2, MGH, Epp III, 476-479. También encontramos información de este hecho en el Liber Pontificalis I, 420 .a cargo de L. Duchesne.. Además está la Crónica de Fredegario .Fredegario, Cont. 22, MGH Ssrer Mer II, 179., en la cual se sostiene que Gregorio III propuso un pacto a Carlos Marthel, mediante el cual se sometía a la protección de los francos y se separaba de los bizantinos. Asimismo, confería a Carlos el Consulado Romano.

[89]Annales Regni Francorum a. 749, MGH, SsrG, ed. F. Kurze 8.
[90]Vida de Esteban II.
[91]Año 753, en MGH SsrG, ed.
B. Simson 45.
[92]MGH SRM 1, 465ss; MGH SS XV 1,1. También en Gasparri, Fonti per la storia medioevale, Firenze 1992.
[93]Llegó a saquear las catacumbas.
[94]Solamente en las candelas de aceite de oliva, que permanentemente estaban luciendo, ya se iba un presupuesto grande.
[95]Gasparri, O.c., p. 278.
[96]Ésta es la relación que hace el Liber Pontificalis, si bien parece lo más verosímil que se incluyeran tan sólo los patrimonios antiguos de la Iglesia en esas regiones.
[97]MGH, Fontes iuris germanici antiqui 10, a cargo de H. Fuhrmann.
[98]Manuscritos Vaticanos Latinos 630.
[99]En el siglo pasado se demostró lo insostenible de esta teoría.
[100]A Lul debemos que recogiera las cartas de san Bonifacio, así como la redacción de su primera biografía.
Quedó como obispo de Maguncia, no llegando a arzobispo.


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A mi venerado hermano en el episcopado, excelentísimo monseñor Heinrich Mussinghoff, obispo de Aquisgrán (Alemania)

1. "¡Qué alegría cuando me dijeron:  Vamos a la casa del Señor!" (Sal 122, 1).

La alegre exclamación del salmista encuentra en Aquisgrán un eco vivo desde hace 1200 años, o sea, desde que Carlomagno completó la capilla de su palacio y la dedicó a María, Auxilio de los cristianos. En el curso de la historia, innumerables peregrinos, grandes y pequeños, han acudido a esa catedral dedicada a la Virgen, para orar ante la imagen milagrosa e invocar la protección materna de María sobre la Iglesia y el mundo.

2. No me es posible estar presente personalmente con ocasión del XII centenario de la catedral de Aquisgrán, pero he querido nombrar un enviado especial, su eminencia el cardenal Darío Castrillón Hoyos, que participa en esa feliz celebración en calidad de representante mío personal. De este modo, se manifiesta la comunión católica, que tiene su centro en la Iglesia de Roma y que, como una red, abraza toda la tierra. Carlomagno, que construyó esa casa de Dios, ya era consciente de la necesidad de estos vínculos estrechos con el Sucesor de Pedro. Con su coronación como emperador, en la noche de Navidad del año 800, por parte del Papa León III, esa conciencia alcanzó un ápice significativo, después de que Carlomagno mismo creara, pocos años antes, la "Schola francorum" junto a la basílica de San Pedro. Estaba destinada a ser un albergue para los peregrinos que viajaban a la ciudad eterna, después de cruzar los Alpes, para visitar las tumbas de los Príncipes de los Apóstoles.

3. Además de estos vínculos con Roma, la catedral de Aquisgrán posee otro vínculo. Conserva objetos preciosos, que no sólo nos llevan con el corazón y la mente a la ciudad eterna, sino también a la ciudad santa. Jerusalén donó a Carlomagno cuatro reliquias de tela que recuerdan de modo sensible y lleno de profunda reverencia acontecimientos significativos de la historia de la salvación y, al mismo tiempo, pueden considerarse como vestiduras de peregrino para el pueblo de Dios en camino a lo largo del tiempo.

Quien contempla los pañales de Jesús, recuerda que la comunidad de fe debe ser comunidad de vida con Jesús. En efecto, también Cristo comenzó su vida como lo hace todo ser humano:  como recién nacido. Del mismo modo que Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres (cf. Lc 2, 52), así también a nosotros se nos pide que nos preocupemos por el crecimiento y la madurez de nuestra fe. En el pesebre, Jesús no era sólo un recién nacido, sino también el Hijo de Dios. Por eso, los pañales son una invitación a honrarlo con nuestra vida y a llevar a otras personas por el camino de la adoración:  Venite, adoremus! ¡Venid, adoremos al Rey, al Señor!

El trono del Rey es la cruz. A esto alude la reliquia más preciosa, desde el punto de vista de la historia de la salvación, que se venera en la catedral de Aquisgrán:  el lienzo que cubría las caderas de Jesús. Al Rey en la cruz sólo le dejaron eso, para que se entregara totalmente por Dios y por el mundo. Del mismo modo que él se encomendó al Padre y, al mismo tiempo, confió su obra a María y a Juan, así también la Iglesia, durante su peregrinación en el curso del tiempo, tiene la tarea de avanzar hacia Dios sin reservas y presentarle "el gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo" (Gaudium et spes, 1).

Esto testimonia que la ortodoxia de la enseñanza debe reflejarse en la coherencia de la vida. En este marco, recordamos la tela de la decapitación de Juan Bautista. A los cristianos de la sociedad moderna, por lo general, el hecho de profesar la fe no les cuesta la vida. Sin embargo, por su testimonio deben pagar como precio algunas noches sin dormir e innumerables gotas de sudor en un ambiente social donde Cristo se ha convertido a menudo en un extraño. Precisamente en una época en la que a menudo se silencia a Dios, se necesitan fuerza y valentía para defender la dignidad inalienable de todos los hombres por amor a Dios, que envió a su Hijo "para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn 10, 10).

La palabra vida nos hace pensar en María, que fue elegida para darnos a Cristo, la vida del mundo. La cuarta reliquia de tela de la catedral de Aquisgrán recuerda el vestido que llevaba la Madre de Dios en la noche santa. Como María llevó al Hijo en su seno, de igual modo la Iglesia, su imagen, lleva a Cristo en el vestido de peregrino a lo largo de los siglos. La razón por la que vivió María es la que ha de impulsar a la Iglesia a lo largo de la historia:  el "misterio de la fe" en Jesucristo, el "Salvador de los hombres" ayer, hoy y siempre. Es un gran honor y una noble tarea para la Iglesia vivir con un misterio que Dios mismo le confió. La Iglesia, en cuanto custodia del misterio divino, es enviada a revelar el misterio de la salvación "hasta los confines de la tierra" (Hch 1, 8).

4. Este mandato evangelizador de la Iglesia es su misión en todos los tiempos, pero, en particular, durante el Año santo 2000, que celebramos como el gran jubileo de la encarnación de Dios. Damos gracias al Dador de todas las cosas no sólo porque no nos detenemos dos mil años después de Cristo, sino también porque hemos podido caminar durante dos mil años con Cristo. En el nuevo siglo el cristianismo sigue teniendo un futuro luminoso. Ya lo había recordado el venerado obispo Klaus Hemmerle, que por desgracia falleció prematuramente, cuando, pocos meses antes de morir, hizo un balance y una especie de "previsión":  "No somos sólo administradores de un pasado muy valioso y santo; somos, además, precursores de un futuro que no podemos construir nosotros, sino que vendrá porque él viene" (Homilía del 7 de noviembre de 1993, con ocasión del XVIII aniversario de su consagración episcopal).

Quiera Dios que la celebración de los 1200 años de la catedral de Aquisgrán recuerde a todos los cristianos que constituyen piedras vivas en la construcción del edificio de Dios (cf. 1 P 2, 5). Ojalá que la peregrinación a los santuarios, que coincide con el Año jubilar, sea para la Iglesia en Aquisgrán un impulso a considerarse más profundamente pueblo peregrino de Dios y ponerse en camino con corazón gozoso e intrépido. Que María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, sea guía fiel en el camino hacia el Señor. Unido en el espíritu, os acompaño mientras os reunís en torno a vuestro obispo para celebrar el jubileo de la catedral de Aquisgrán, y os imparto de corazón la bendición apostólica. Vaticano, 25 de enero de 2000

 

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Al venerado hermano, monseñor Heinz Josef Algermissen, obispo de Fulda,
a los arzobispos y obispos de Alemania, y a todos los fieles reunidos
con ocasión del 1250° aniversario del martirio de san Bonifacio: 

1. El 5 de junio de 2004, la Iglesia, y en particular la Iglesia en Alemania, recuerda el martirio de san Bonifacio (+ 754), que tuvo lugar hace 1250 años. De buen grado me uno en oración a todos vosotros, que en esta importante ocasión os habéis reunido junto a la tumba del "Apóstol de Alemania", como se suele llamar a este gran misionero, para dar gracias a Dios por su obra y por la herencia que dejó, y para encomendar de nuevo a su intercesión a la Iglesia y a los fieles de Alemania. Asimismo, esta fecha histórica nos invita a recordar la obra de este santo, que ha perdurado a lo largo de los siglos, y a valorar el mensaje que su vida y su muerte dejan a los cristianos de hoy.

2. En este año, la Iglesia celebra también el XIV centenario de la muerte de san Gregorio Magno. Al enviar al abad romano Agustín a Inglaterra, preparó el terreno para un admirable desarrollo cultural y religioso en la patria del misionero de Alemania. San Bonifacio, profundamente arraigado en el cristianismo de su tierra natal, impregnó su vida de la fuerza y la alegría espirituales. Con celo transmitió esta herencia también a los que anunció el Evangelio. Lo que había recibido en su patria, debía hacerse realidad también en Alemania y dar fruto. El monasterio de Fulda, fundación muy amada por san Bonifacio, se convirtió, junto con otros, en un centro de difusión de la vida religiosa y espiritual. De hecho, este santo promovió el encuentro decisivo entre la cultura romano-cristiana y la cultura germánica, cuya importancia para la historia se manifestó en los siglos sucesivos:  a él se debe la fundación cristiana de Europa.

3. La vida y las obras de san Bonifacio quedaron profundamente marcadas por su estrecha relación con los Pontífices romanos, Sucesores de Pedro, por los que sentía una profunda veneración.
Para él las palabras del Príncipe de los Apóstoles eran tan valiosas que pidió a algunos amigos de su patria que transcribieran sus cartas con tinta dorada. Emprendió tres fatigosos viajes a Roma.
Pidió y obtuvo que el Papa Gregorio II lo enviara a Alemania; y el mismo Papa le administró la ordenación episcopal. Gregorio III le concedió el palio de metropolita y sobre todo le confirió la dignidad y el poder de legado pontificio para la erección de sedes episcopales y para la consagración de obispos.

Así, la estructura jerárquica de la Alemania actual se debe, en sus rasgos esenciales, a su obra. Aunque no pudo misionar entre los paganos cuanto hubiera querido, fue el constructor de la Iglesia en el reino de los francos. Se esforzó por instaurar relaciones eclesiales según el modelo y las directrices de Roma. Para ello convocó sínodos importantes. De este modo, san Bonifacio logró fortalecer los vínculos, hasta entonces débiles, de las poblaciones germánicas con el centro romano de la Iglesia y unirlas más estrechamente a la Iglesia universal.

Por último, infundió vida espiritual a las estructuras eclesiales que había creado. Con vigor, san Bonifacio se esforzó por consolidar las bases de la moral cristiana y procuró que la celebración de la Eucaristía y la administración de los sacramentos fueran dignas y estuvieran de acuerdo con las normas eclesiales.

Los Sucesores de Pedro lo sostuvieron y lo apoyaron en esta tarea. En una carta, el Papa Zacarías pidió a "todos los que viven en la Galia y en las provincias de los francos" que siguieran las reformas de san Bonifacio. Así, el embajador de la fe procedente de Inglaterra logró poner los cimientos para un excepcional florecimiento religioso-cultural, que se produjo después de su muerte y cuyos frutos se pueden apreciar aún hoy. El 1250° aniversario de la muerte de san Bonifacio puede servir de estímulo para dar testimonio de una Iglesia viva y animada por una fe firme. La Iglesia que san Bonifacio implantó en Alemania y por tanto en Europa, llena de la gracia que Dios, el Señor, según el plan inescrutable de su Providencia, da en todos los tiempos, y por consiguiente también hoy, a la comunidad santa de sus fieles, se encaminará hacia un futuro más luminoso.

4. Por tanto, ¿en qué puede consistir el mensaje de este día de conmemoración? San Bonifacio, que se formó en la cultura monástica altamente desarrollada de su patria, fue durante toda su vida tanto maestro como discípulo. Reconoció que el desarrollo espiritual y moral del hombre a través de la solicitud y la transmisión del antiguo patrimonio de la formación cristiana era un importante requisito para la predicación y la recepción del Evangelio. Así pues, san Bonifacio, también en nuestra época, que corre el peligro de perder ese patrimonio, es un modelo para las familias, las escuelas y los centros de formación.

Al mismo tiempo, es también modelo de fidelidad al Papado como centro de unidad eclesial. Sólo el sarmiento que permanece unido a la vid puede dar fruto (cf. Jn 15, 4). El logro de la unidad entre la Iglesia de su territorio de misión y la Iglesia reunida en torno al Sucesor de Pedro es mérito histórico de san Bonifacio, y a la vez su testamento, que es preciso conservar.

Sin embargo, hoy no sólo nos interpela la obra del gran misionero, sino también toda su personalidad. Abandonó la seguridad de su patria para anunciar el Evangelio entre los germanos y los francos como "forastero por voluntad de Dios". Con valentía e intrepidez luchó contra los cultos paganos de su época; y no tuvo miedo a la hostilidad cuando se trataba de reformar la vida cristiana ya existente.

San Bonifacio no se desalentó ante los difíciles obstáculos que encontró ni ante los fracasos y las derrotas. Legó a los demás como orientación su experiencia de vida:  "Luchemos con decisión en el día del Señor, pues han llegado días de aflicción y miseria. (...) No seamos perros mudos, ni observadores taciturnos, ni mercenarios que huyen frente a los lobos. Al contrario, seamos pastores solícitos que velan sobre la grey de Cristo, que anuncian tanto a las personas importantes como a las sencillas, tanto a los ricos como a los pobres, la voluntad de Dios (...) a tiempo y a destiempo" (Carta a mons. Cuthbert, arzobispo de Canterbury, año 747).

5. El artista que esculpió la tumba de san Bonifacio lo representó recostado en el féretro y, con la tapa alzada, mirando hacia fuera. En efecto, un buen Pastor, aunque esté en la gloria del cielo, no olvida a su grey que está en la tierra.

Así pues, dirijámonos al "Apóstol de Alemania", implorando su intercesión para que la fe que anunció y la Iglesia que fundó florezcan también hoy y en el futuro, al igual que en el pasado, y para que confirme el testimonio del Evangelio de Cristo. Encomendándoos a la intercesión de la santísima Virgen María, de san Bonifacio y de todos los santos de Alemania y de Europa, de corazón os imparto a todos mi bendición apostólica.

Vaticano, 30 de mayo de 2004, solemnidad de Pentecostés

 

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¿Cuánto habrá pasado desde que por primera vez un hombre opinó de distinta manera a otro y argumentó? Aunque hoy día más interesante sería ¿cuánto queda hasta que esto deje de suceder? ¿Por qué tantos gobiernos detestan la filosofía?

¿No será para mejor dominar al hombre bajo un neo-totalitarismo? 2005.

 

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“Jamás lo antiguo por antiguo ha sido bueno, como lo nuevo por nuevo, mejor.” S.S. Benedicto XVI.

 

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Solo Dios basta - "Antes que más diga, diré quien era la fundadora y como el Señor le hizo fundarle. Fue hija de Teresa de Layz, la fundadora del monasterio de la Anunciación de nuestra Señora de Alba de Tormes, de padres nobles, muy hijosdealgo y de limpia sangre. Tenían su asiento, por no ser tan ricos como pedía la nobleza de sus padres, en un lugar llamado Tordillos, que es dos leguas de la dicha villa de Alba. Es harta lástima que, por estar las cosas del mundo puestas en tanta vanidad, quieren más pasar la soledad que hay en estos lugares pequeños, de doctrina y otras muchas cosas, que son medios para dar luz a las almas, que caer un punto de los puntos que esto que ellos llaman honra traen consigo. pues habiendo ya tenido cuatro hijas, cuando vino a nacer Teresa de Layz, dio mucha pena a sus padres de ver que también era hija. Cosa cierto mucho para llorar que, sin entender los mortales lo que les está mejor, como los que del todo ignoran los juicios de Dios, no sabiendo los grandes bienes que puede venir de las hijas ni los grandes males de los hijos, no parece que quieren dejar al que todo lo entiende y los cría, sino que se matan por lo que se habían de alegrar. Como gente que tiene dormida la fe, no van adelante con la consideración, ni se acuerdan que es Dios el que así lo ordena, para dejarlo todo en sus manos. Y ya que están tan ciegos que no hagan esto, es gran ignorancia no entender lo poco que les aprovecha estas penas. ¡Oh, válgame Dios! ¡Cuán diferente entenderemos estas ignorancias en el día adonde se entenderá la verdad de todas las cosas, y cuántos padres se verán ir al infierno por haber tenido hijos y cuántas madres, y también se verán en el cielo por medio de sus hijas!

Pues, tornando a lo que decía, vienen las cosas a términos, que, como cosa que les importaba poco la vida de la niña, a tercer día de su nacimiento se la dejaron sola y sin acordarse nadie de ella desde la mañana hasta la noche. Una cosa habían hecho bien, que la habían hecho bautizar a un clérigo luego en naciendo. Cuando a la noche vino una mujer que tenía cuenta con ella y supo lo que pasaba, fue corriendo a ver si era muerta, y con ella otras algunas personas que habían ido a visitar a la madre, que fueron testigos de lo que ahora diré. La mujer la tomó llorando en brazos, y le dijo:

"¿Cómo, mi hija, vos no sois cristiana?", a manera de que había sido crueldad. Alzó la cabeza la niña y dijo: "Sí soy". Y no habló más hasta la edad que suelen hablar todos. Los que la oyeron quedaron espantados, y su madre la comenzó a querer y regalar desde entonces, y así decía muchas veces que quisiera vivir hasta ver lo que Dios hacía de esta niña. Criábalas muy honestamente enseñándolas todas las cosas de virtud."

Santa Teresa de Jesús, Historia de las Fundaciones, XX
 

Oración: Señor Dios, Tú que inspiraste en santa Teresa de Jesús una fe profunda para acometer las misiones más arduas en su celo por la reforma del Carmelo. Concédenos, por su intercesión, la gracia de vivir los acontecimientos personales y públicos de nuestra tiempo con su misma fe y con un celo ardiente por el bien de todos los hombres. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

 

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La Iglesia, desde el inicio, es católica,

esta es su esencia más profunda, dice Pablo.

 

El nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, es un pueblo que proviene de todos los pueblos. La Iglesia, desde el inicio, es católica, esta es su esencia más profunda. San Pablo explica y destaca esto en la segunda lectura, cuando dice:  "Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu" (1 Co 12, 13). La Iglesia debe llegar a ser siempre nuevamente lo que ya es: debe abrir las fronteras entre los pueblos y derribar las barreras entre las clases y las razas. En ella no puede haber ni olvidados ni despreciados. En la Iglesia hay sólo hermanos y hermanas de Jesucristo libres. S. S. Benedicto XVI – P.P. 2005

 

"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

Uno fue el precepto de Dios, por el que dijo: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie» (Gén 1,24). Por un único mandato brotaron, como de una única fuente, las diversas clases de animales: la mansísima oveja, el león carnicero. Por su parte, movimientos diversos de animales irracionales reflejan una variedad de inclinaciones humanas: la zorra, por ejemplo, expresa la perfidia humana; la serpiente, a los que hieren a sus amigos con dardos venenosos; el caballo que relincha, a jóvenes voluptuosos(cf Jr 5,8). Sin embargo, la hormiga diligente sirve para estimular al negligente y al perezoso. Pues cuando alguien, en su juventud, vive en la desidia y el ocio, los mismos animales irracionales le estimulan según el mismo reproche que recoge la Escritura: «Vete donde la hormiga, perezoso, mira sus andanzas y te harás sabio» (Prov 6,6). Pues cuando veas que guarda alimentos para el tiempo oportuno, imítala y recoge para ti mismo como tesoros, para la vida futura, los frutos de las buenas obras. Por otra parte: «Ponte a la obra y aprende qué trabajadora es» (Prov 6,8). Observa cómo, recorriendo toda clase de flores, produce miel para tu servicio, para que también tú, haciendo el recorrido por las Sagradas Escrituras, consigas tu salvación eterna y, saciado por ellas, digas: «¡Cuán dulce al paladar me es tu promesa, más que miel a mi boca!» (Sal 119,103).

Cirilo de Jerusalén, 313 386 ca. - Catequesis bautismal, 9,10-15

 

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Siete libros sin imposturas ni ocultamientos:

España Frente al Islam - De Mahoma a Ben Laden -Dr.hist.César VIDAL-Ediciones

‘La esfera de los libros’.

Roma dulce hogar. De protestantes, nuestro camino al catolicismo. Ed. Rialp

Leyendas negras de la Iglesia. Vittorio Messori. Ed. Planeta+ Testimonio.

Nueve siglos de cruzadas. Luis María Sandoval. Ed. Criterio-Libros.

Por qué no soy musulmán. Ibn Warraq. Ediciones del bronce.

‘Islam para adultos’ Autor: Antonio López Campillo. Prólogo del doctor César VIDAL -Editorial ‘Adhara publicaciones’ 2005.

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‘MANUEL II: DIÁLOGO CON UN MUSULMÁN’. Áltera (Barcelona-España), 2006;

154 páginas. Prólogo de JON JUARISTI.

El Papa y el islam

Por Gorka Echevarría Zubeldia

[un libro que recomendamos vivamente]

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).