Monday 22 December 2014 | Actualizada : 2014-12-19
 
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Fundamento estable, no relativo, no opinable - El Papa alertó durante la oración a María ‘Angelus’ 2007-01-01,de que «actualmente se habla mucho de derechos humanos, pero a menudo se olvida que estos necesitan un fundamento estable, no relativo, no opinable». Y éste no puede ser otro, según el Pontífice, que «la dignidad de la persona». Recordó que el respeto «por esta dignidad comienza en el reconocimiento y la tutela del su derecho a vivir y a profesar libremente la propia religión». S.S. Benedicto PP XVI

"El diálogo multicultural sobre los valores es imprescindible" S.S. Benedicto PP XVI

"Existen valores que se sustentan en la esencia del ser humano" S.S. Benedicto PP XVI

 

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La talla del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Málaga; esta imagen fue destrozada por grupos de vándalos marxistas, anarquistas y socialistas, en mayo de 1931. De hecho vemos una vez más, la destrucción del patrimonio histórico cultura español e internacional.

 

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Los primeros siglos cristianos, aquí en Tarragona- España, ecclesia Pauli, sedes Fructuosi, patria martyrum, tuvo lugar el martirio del obispo Fructuoso y de sus dos diáconos, Augurio y Eulogio, quemados vivos en el 259 (doscientos cincuenta y nueve) d.C. en el anfiteatro romano de la ciudad.

  

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Las imágenes nunca vistas de la Guerra Civil 

http://www.abc.es/especiales/guerra-civil/fotos.asp  

18 julio 2011

 

... del respeto por las Bibliotecas y la cultura?...

El “respeto” por las bibliotecas volvió a manifestarse durante el movimiento guerracivilista de 1934, cuando las izquierdas dinamitaron la de la universidad de Oviedo, e incendiaron el palacio Salazar, en Portugalete, albergue de una espléndida biblioteca y colecciones de arte valiosísimas. Y tan pronto volvieron las izquierdas al poder, en 1936, volvió el destrozo de obras de arte. Calvo Sotelo detalló en las Cortes: “Esculturas de Salzillo, magníficos retablos de Juan de Juanes, lienzos de Tiziano, tallas policromadas, obras que han sido declaradas monumentos nacionales, como la iglesia de Santa María de Elche, han ardido en medio del abandono, cuando no de la protección cómplice del gobierno”. Los diputados de izquierda recibieron sus denuncias con chirigotas y frases como “¡Para la falta que hacían…!”.

Recomenzada la guerra en julio de aquel año, el destrozo de bibliotecas y archivos públicos, eclesiásticos y particulares, se volvió entre las izquierdas un verdadero deporte, cantado por Alberti en unos versos repugnantes. Bibliotecas como la franciscana de Sarriá, con cien mil volúmenes, o la de Guadamur, una de las mayores de Europa conservadas en castillos, quedaron destruidas, y fueron pasto de las llamas otras muchas con decenas de miles de libros, a menudo únicos, conservados de siglos atrás.... la paciente labor de conservación de la cultura que hizo el monaquismo cristiano y las autoridades católicas durante siglos...

 

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El odio a la Iglesia católica ya viene de lejos. Tengo delante de mí copia de "El Heraldo",número 591 de febrero de 1936 (periódico evangélico, científico e ilustrado)y en su editorial "¡Alegrémonos!" se felicita por el triunfo del Frente Popular "porque ha puesto a raya a los primates de la Iglesia Católica Romana... ha empezado una nueva era, la avalancha clerical descuartizada y el vaticano sensiblemente desfallecido". Lo firma un tal L. López-Rodríguez Murray. Y sigue con más lindezas. Se ve que no le importaba en absoluto la quema de iglesias y asesinatos que ya se estaban cometiendo. Quizá hasta se alegraban.

2013-VI-03

 

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Hechos históricos verificables sobre la responsabilidad de las izquierdas y nacionalismos: 

 

1. Mayo 1931: quema de conventos católicos 

 

2. Diciembre 1931: constitución republicana antirreligiosa en sus artículos 26, 27 y 48, con la expulsión de los jesuitas 

 

3. Insurrecciones y revoluciones: 

 

a) Enero 1932: insurrección anarquista en el Alto Llobregat

 

b) Enero 1933: I Revolución, anarquista (Casas Viejas)

 

c) Diciembre 1933: II Revolución, anarquista (huelga general revolucionaria)

 

d) Octubre 1934: III Revolución de Octubre (días 5 al 19) 

 

4. Sucesos violentos: Gilena (octubre 1931), Castilblanco (diciembre 1931), Arnedo (enero 1932), La Villa de Don Fadrique (julio 1932), Casas Viejas (enero 1933), Aznalcóllar (marzo 1935) 

 

5. Revolución de Octubre de 1934, preguerra civil, antecedente de la Guerra Civil: 

 

a) Conspiración iniciada desde la victoria de la CEDA en las elecciones de noviembre de 1933

 

b) ESPAÑA: huelga general revolucionaria: revolución socialista del PSOE-UGT con la participación de CNT-FAI y PCE

 

c) ASTURIAS: rebelión militar, golpe de Estado, crímenes contra la Humanidad por odio social, político y religioso, vulneración del orden constitucional democrático-liberal y destrucción patrimonial por la Alianza Obrera, precursora del Frente Popular de 1936, e integrada por PSOE-UGT y CNT, con la creación de comités revolucionarios, Repúblicas socialistas, guardias rojos, comunismo libertario, justicia revolucionaria.

 

d) CATALUÑA: rebelión militar, golpe de Estado, vulneración del orden democrático-liberal y persecución de católicos, con la proclamación unilateral del Estado Catalán por Companys y su gobierno de ERC 

 

6. Magnicidio de José Calvo Sotelo: su asesinato por policías del PSOE de Prieto precipitó y justificó el plan golpista de Mola preparado desde la victoria del Frente Popular en febrero de 1936. 

 

7. Guerra Civil: la II República (Frente Popular) y la Generalidad de la ERC de Companys fueron responsables de: 

 

a) Crímenes contra la Humanidad por odio social, político y religioso 

 

b) Vulneración grave y masiva de los derechos y libertades fundamentales: vida, integridad, propiedad, conciencia, expresión, asociación 

 

c) Violación del orden público democrático-liberal constitucional republicano 

 

d) Eliminación de los partidos de derecha del Parlamento 

 

e) Entrada en el gobierno de partidos extraparlamentarios: CNT, PSUC, PCE 

 

f) Creación de instituciones antiestatutarias: Comité de Milicias Antifascistas 

 

g) Sistema organizado permanente de las checas o centros de detención ilegal, interrogatorio, tortura y asesinato 

 

h) Violación sistemática de los derechos y garantías policiales, judiciales, procesales y penitenciarios 

 

8. I Guerra Civil republicana: Barcelona, mayo 1937, ERC-PSUC contra CNT-POUM (asesinato de Andreu Nin por agentes soviéticos) 

 

9. II Guerra Civil republicana: Madrid, marzo 1939, el Consejo Nacional de Defensa (PSOE-UGT, CNT y republicanos) contra el gobierno republicano del PSOE de Negrín y el PCE estalinista 

 

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¿Sabías lo que fueron las “checas”?

 

Las checas fueron centros de detención, tortura y asesinato puestos en marcha por el Frente Popular. Los responsables de estos centros eran miembros de la seguridad del Estado, vinculados al gobierno y a partidos políticos  y sindicatos de la coalición de izquierdas. Las checas fueron una institución de inspiración soviética.

En efecto, “el vocablo checa, cheka o tcheca, es la abreviatura de las palabras rusas Chreswychainaya Konissiya, que significan: Comisión extraordinaria”(1). En la URSS estaban integradas en la administración política del Estado, la siniestra GPU, que fue la encargada de asesorar el gobierno del Frente Popular en la instauración de un aparato represivo, ideado por Indalecio Prieto, que cristalizó en el SIM (Servicio de Inteligencia Militar) a cuyo frente se encontraba el asesino Loreto Apellániz García.


En las checas se practicaban torturas psíquicas y físicas, que con frecuencia desembocaban en la muerte, dada su extrema crueldad.  Las checas tenían también potestad para incautarse los bienes de sus víctimas, de manera que muchos de los asesinatos tuvieron el móvil del robo.


Las más conocidas fueron las de Madrid y Valencia, aunque existían en otras ciudades. En Madrid funcionaron: 

Checa de Fomento o Bellas Artes, al frente de la cual se encontraba  Manuel Muñoz Martínez, Director General de Seguridad el 4 de agosto de 1936 y diputado de Izquierda Republicana y masón del grado 33; 

la Checa de la Escuadrilla del Amanecer que operaba en la misma Dirección General de Seguridad y era conocida públicamente.

Checa de Marqués de Riscal, dependiente del Ministerio de la Gobernación y especializada en el robo de joyas para su posterior fundición. Sus miembros pertenecían al Circulo Socialista del Sur de Madrid.

Checa de Narváez, regentada por la CNT.

Checa de Ferraz, también de la CNT.

Checa del cuartel de Espartaco, sede la Comandancia de la Guardia Nacional Republicana. En esa checa fueron asesinados el día 19 de noviembre de 1936, 53 guardias civiles.

Checa del Ateneo Libertario de Ventas, de la CNT.

Checa de la Estación de Atocha, dirigida por la Milicias Ferroviarias de la CNT. Checa del Cinema Europa

Checa de Lista, dirigida por Cándido Bartolomé del PCE.

Checa de la Brigada de Investigación Criminal, al frente de la que se encontraba el socialista Agapito García Atadell. Se servía de los propios archivos del Ministerio de la Gobernación. Se caracterizó por su extrema crueldad y su afición por el robo y al saqueo de viviendas particulares, beneficiándose de una red de delatores entre los porteros de las fincas. 

Checa comunista de la Guindalera, “En ella era habitual aplicar hierros al rojo vivo y arrancar las uñas de los dedos de las manos y de los pies. También intervinieron en ella delincuentes comunes liberados por el Frente Popular”(1). Checa del Marqués de Cubas, dirigida por Elviro Ferret, que participó en el asesinato masivo de presos en la cárcel Modelo el día 22 de agosto de 1936.

Checa de la Agrupación Socialista de Madrid, en la calle Fuencarral, donde se asesinaron a numerosas monjas y personas católicas por el mero hecho de serlo. Checa Los Linces de la República, que dependía del director general de Seguridad.


En Valencia y Barcelona funcionaron también checas. Todas se caracterizaron por su extrema crueldad, y a propósito de ello es preciso destacar varios puntos:


a) Fueron centros diseñados ex profeso para la práctica de la tortura

b) Se practicaban tanto las torturas físicas como las psicológicas, o con frecuencia ambas.

c) Sus víctimas fueron hombres y mujeres, religiosos y laicos, personas sin relevancia política y adversarios políticos de dirigentes de la izquierda

d) Dependían de sindicatos y partidos de izquierda, así como de diversas instituciones del Estado

e) Sus actividades se realizaron con pleno conocimiento, y reconocimiento, de las autoridades del Frente Popular

f) A la tortura y el asesinato se unía con frecuencia el móvil del robo

g) Partidos y sindicatos que estuvieron al frente de las checas fueron el PSOE, el PCE y la CNT, entre otros.

Estos tres primeros siguen operando en España, sin que jamás hayan mostrado arrepentimiento ni pedido perdón a sus víctimas o a sus descendientes.

http://www.verdadeshistoricas.info/  CDV. 26.I.MMX


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La sovietización de la Segunda República


Fernando Paz Cristóbal religionenlibertad.com VII:MMX

Uno de los mitos erigidos por la historiografía oficializada y academicista en las últimas décadas ha sido el de la postulación de la II República española como epítome de una joven democracia virginal, plena de gracia y buenas intenciones, y asediada por unos pérfidos y taimados enemigos que no le dieron tregua en sus propósitos reformistas y modernizadores.


Los conspicuos detractores del nuevo régimen conspirarían contra éste desde sus mismos inicios. Así, una conjunción de terratenientes, industriales, millonarios, eclesiásticos, militares y alta burguesía se juramentarían para la destrucción de un sistema que perseguía la abolición de privilegios seculares. De las tentativas europeizantes y democratizadoras, las clases perjudicadas en ese proceso sacarían las consecuencias pertinentes, que cristalizarían en la exasperación de julio de 1936.


Esta visión maniquea de la Historia, plasmada en la definición casi puramente negativa de uno de los bandos en liza, necesita de la justificación racional de la parte contraria. De modo que bajo la franja morada de la enseña republicana se cobijen todos aquellos que, llevados de pulsiones quizá confusas, pero justas y bienintencionadas a la postre, pretendían la necesaria reforma de una tan insostenible situación de desigualdad y atraso.


Cierto que los anarquistas –sin valedores de peso en nuestro tiempo que se batan el cobre por ellos- protagonizaron algunos episodios poco memorables, pero la izquierda marxista y republicana estaba esencialmente en la mejor de las disposiciones democráticas, pese a los innegables excesos que, fruto de la situación generada por la sublevación, pudieron producirse. A fin de sostener esta interpretación interesada de la problemática generada en la España de aquél tiempo, la historiografía oficialista ha levantado un edificio supuestamente sólido, eso sí, apoyado en un trabajo indudablemente profesional y documental de primer orden.



Uno de los problemas que plantea esta ponderación del estado de cosas existente durante la II República se refiere al papel del Partido Comunista de España. La trayectoria de esta organización resulta extremadamente reveladora a los fines de comprender la naturaleza última del régimen republicano entre 1931 y 1939. Un régimen establecido de la mano de decimonónicos conspiradores, que poca devoción profesaron a la legalidad cuando esta no satisfizo sus expectativas por más que, sustanciado el conflicto en contra de sus objetivos y aspiraciones, transformasen mendazmente esa pretendida sacralidad legalista en la razón de ser de su propia causa.


Motivos que favorecen la manipulación de la Historia

Entre los motivos que favorecen la manipulación de esta parte de la Historia española se cuenta la transformación del sistema republicano, operada con notable rapidez. Entre 1931 y 1939, pasando por los hitos de 1934 y 1936, la II República sufre una serie de mutaciones a través de la acumulación de saltos cualitativos que terminan por hacer irreconocible el régimen del 14 de abril. Júzguese como se quiera el proceso que comienza con la huída del monarca y culmina en la Constitución de diciembre, su naturaleza es distinta de la República en guerra. No puede negarse –como en todo proceso histórico, por otro lado- que esta asienta sus cimientos en aquella; pero tampoco puede afirmarse que una y otra sean la misma.


La historiografía progresista insiste, particularmente, en negar este punto por razones fácilmente explicables. La existencia de elementos de continuidad contribuye, sin duda, a apuntalar la defensa de una versión democrática y europea de la II República española durante todo su recorrido; los elementos disfuncionales serían atribuibles no tanto a la esencia del régimen cuanto a necesidades objetivas no siempre deseadas por éste.


El hecho de que la política exterior continuase en manos del Estado –lo que no reflejaba la realidad social y política de lo que estaba sucediendo en la zona republicana- ha sido un factor de incuestionable trascendencia a la hora de asentar el discurso oficialista; la realidad desbordada del doble poder revolucionario se superponía -hasta imponerse- al de las autoridades republicano-estatales, pero ese mismo poder revolucionario o entendía la necesidad de conservar las estructuras externas de las relaciones internacionales, con lo que esos formalismos epidérmicos conservaban su virtualidad (caso de socialistas, comunistas y nacionalistas) o bien se desentendía de él (caso de los anarquistas, sindicalistas y poumistas). Ninguno le era, pues, contrario. Por lo tanto –y en función de esa faceta concreta de la política nacional y del formalismo gubernamental-, el continuismo republicano estaba asegurado –aun de forma ficticia- tanto en la España en guerra de los años treinta como en la historiografía de fines del XX y comienzos del XXI. Y esa es la base de partida de una historia de España que viene siendo objeto de un enmascaramiento y falseamiento sin igual desde hace decenios.


El partido comunista la más resuelta organización del espectro frentepopulista

En definitiva, desde el estallido de la guerra, la única fuerza que tuvo una verdadera dirección política fue el PCE. La claridad de objetivos y la seguridad de la ruta a recorrer, la extrema adaptabilidad –dentro de unas líneas generales de actuación marcadas desde la Internacional Comunista- y los factores del apoyo externo de la Unión Soviética, hicieron del partido comunista la más resuelta organización del espectro frentepopulista y la auténtica beneficiaria del conflicto en los primeros meses. Frente a las posturas extremistas de las demás organizaciones obreras, el PCE ocupó un espacio de centralidad y responsabilidad junto al gobierno y una táctica más gradualista y menos traumática que la de sus competidores. Los comunistas redujeron la venalidad y la arbitrariedad que caracterizaron a la zona frentepopulista; todo resultaba más sencillo y racional, más seguro y comprensible.


El PCE utilizó la división de sus competidores, sus contradicciones, la irresolubilidad de sus propósitos, su debilidad, su carencia de un proyecto real y racional. Se apropió de los espacios clave, como eran los de la propaganda y los militares, los abastos y la administración, dándole un sentido continuista a la situación política. Su disciplina y decisión hicieron posible que se impusiera sobre organizaciones como la CNT, inmensamente mayores, o que fuera capaz de infiltrar el PSOE, hasta apropiarse de todo lo que merecía la pena en la gran organización socialista.


Es cierto que se aprovechó de enemigos que se encontraban debilitados (gobierno, PSOE, CNT, POUM) pero no lo es menos que supo encontrar sus flaquezas. Por ejemplo, el PSOE sufría un desgarro interno al que le había llevado la división entre los maximalistas del marxismo y los socialdemócratas; y la CNT adolecía permanentemente de muchas taras constitutivas, pero la virtud del PCE fue, en ambos casos, saber explotar las debilidades internas de ambas organizaciones.


El gran engaño

Si tuviéramos que resumir las razones de las que se sirvió el PCE en el proceso de sovietización de la II República, enumeraríamos los siguientes puntos:


1. El ascendente sobre otras fuerzas de izquierda desde la revolución de octubre de 1934, que fue fraguando una cierta admiración entre los cuadros de estas hacia el partido comunista.

2. La superior disciplina y organización.

3. La correcta interpretación de las necesidades de la zona frentepopulista.

4. La acertada adopción de tácticas hegemónicas sobre el conjunto de las fuerzas izquierdistas.

5. La implacabilidad y el realismo en un momento histórico que lo demandaba.

6. La erección de mitos políticos a través de un manejo magistral de la propaganda.

7. La capacidad de situarse políticamente en ese espacio de centralidad y responsabilidad que había dejado huérfano el extremismo irresponsable del resto de organizaciones izquierdistas, desarrollando un revolucionarismo racional.

8. La combinación del deseo del partido de apoderarse de parcelas de poder junto con la necesidad de eficacia del gobierno.  

9. La ayuda militar soviética en forma de armas, técnicos, oficiales, agentes y las Brigadas Internacionales. Sin duda, este factor terminó por ser decisivo.

10. Una disposición objetiva por parte de las organizaciones izquierdistas –especialmente el PSOE, pero no sólo- para desembocar en el comunismo en función de la evolución que los dirigentes habían llevado durante la II República, incluso mucho antes de la guerra.


 Miaja y el Campesino


Estimo como esenciales los tres últimos puntos, siendo los siete primeros condiciones propias del partido, que no hubieran bastado en caso de no haberse producido los finalmente enumerados.


De forma imperceptible pero implacable, el PCE fue adueñándose de los resortes del poder sin que sus más poderosos socios frentepopulistas y gubernamentales supieran ponerle freno. Y, de esta manera, tomó forma la sovietización de una república que, mediante un proceso de transformación paulatino –aunque no sin sobresaltos-, terminó en los brazos de la Unión Soviética y sus secuaces del Partido Comunista de España.


Para ampliar el contenido de este artículo puede verse:

PAZ CRISTÓBAL, Fernando, “La sovietización de la Segunda República”, en Razón española: Revista bimestral de pensamiento, ISSN 0212-5978, Nº. 146, 2007, pags. 293-329.


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La Cheka, el brazo armado de la Revolución


Por Fernando Díaz Villanueva 

La madrugada del 11 al 12 de abril de 1918 fue una noche de cuchillos largos en Moscú. Mil agentes de una desconocida agencia estatal irrumpieron en los domicilios de quinientos ciudadanos sospechosos de militar en organizaciones anarquistas. Se trataba de una agencia recién creada a la que llamaban Cheka y que dependía directamente del camarada Lenin.

 

 

La redada se saldó con la detención de todos los sospechosos y la ejecución sumaria de un pequeño grupo en las dependencias que la organización acababa de estrenar en la plaza Lubianka, junto al Kremlin.

La Cheka era el tipo de organismo represor que Lenin venía buscando desde su ascenso al poder, unos meses antes. Las soflamas de liberación se habían apagado tan pronto como los bolcheviques se adueñaron del poder. Lejos de colmar las aspiraciones de los trabajadores rusos, la revolución encarnada en Lenin estaba tornándose muy impopular. Los comunistas ya no eran vistos como libertadores, sino como bestias vengativas y sedientas de sangre que robaban al proletario para después entregar el botín al Partido.

La creciente desafección popular hacía temer lo peor a la camada bolchevique. Pero Lenin no tenía la menor intención de desalojar el poder, que tanto tiempo y esfuerzo le había llevado conquistar. Por ello, encargó a uno de sus lugartenientes, el aristócrata polaco Felix Dzerzhinski, que formase una milicia dedicada a vigilar de cerca y reprimir los conatos de disidencia que fuesen apareciendo, mientras el Partido afianzaba sus posiciones.

Dzerzhinski creó una estructura "ligera, flexible, inmediatamente disponible, sin un juridicismo puntilloso, sin restricción para tratar, para golpear a los enemigos con el brazo armado de la dictadura del proletariado". La estructura se escondió tras un nombre tan de aquel momento que nadie sospechó nada raro: Comité Militar Revolucionario de Petrogrado.

 

El Comité de Petrogrado era algo necesariamente temporal. Dos meses después de establecerse se vio superado por los acontecimientos. Sus setenta integrantes se quedaban cortos para atender los frentes de la contrarrevolución, que cada vez eran más numerosos e incontrolables. En diciembre Lenin llamó de nuevo a Dzerzhinski, esta vez para encomendarle la creación de una comisión especial que luchase "con la mayor energía revolucionaria contra la huelga general de los funcionarios y determinara los métodos para suprimir el sabotaje". "Comisión especial", en ruso, se escribe Chrezvychaynaya Komissiya, es decir, Che-Ka.

Lenin andaba obsesionado con la Revolución Francesa, a la que consideraba precedente y madre nutricia de la rusa. Quería encontrar un "Fouquier-Tinville" que mantuviera en jaque "a toda la canalla revolucionaria", un "sólido jacobino revolucionario" que supiese estar a la altura de una empresa tan ambiciosa como la de demoler hasta los cimientos la contrarrevolución. Ese jacobino iba a ser, por méritos contrastados, el propio Dzerzhinski.

A mediados de diciembre estaba ya todo decidido. La Cheka sería la espada del Partido, y así se hizo ver en el escudo de la organización, formado por una espada dorada de la que sobresalía, en relieve, la estrella de cinco puntas y el emblema de la hoz y el martillo. Trotsky anunció a los suyos:

En menos de un mes, el terror va a adquirir formas muy violentas.

La apelación a los jacobinos era continua. El comisario del Pueblo para la Guerra recordó que la pena ya no sería la prisión, sino la guillotina,

ese notable invento de la gran Revolución Francesa.

Días después Lenin en persona se dirigió a un sóviet de obreros fabriles para advertirles de que la Revolución se defendería con uñas y dientes: "¡A menos que apliquemos el terror a los especuladores –una bala en la cabeza en el momento– no llegaremos a nada!", les dijo, llevado por el enajenamiento revolucionario que se apoderaba de él durante los mítines. Dzerzhinski, por su parte, iba ultimando los detalles de la nueva agencia, que tendría dos tareas fundamentales: "Suprimir y liquidar todo intento y acto contrarrevolucionario de sabotaje" y "llevar a los saboteadores ante un tribunal revolucionario".

En marzo la Cheka quedó formalmente constituida. Estaba dividida en tres departamentos: información, organización y operación. Al principio sólo se le adjudicaron 400 funcionarios, que pronto, en sólo tres meses, ya serían más de dos mil, a los que había que añadir un contingente de tropas especiales, militares debidamente entrenados en el contraespionaje que dependían directamente de la Gran Casa, apelativo con que los chequistas se referían a la sede de la Lubianka.

 

Los efectivos de la Cheka aumentaron exponencialmente cuando la guerra civil se recrudeció, en enero de 1919. Esta organización tenía una ventaja fundamental: operaba total y absolutamente al margen de cualquier ley o convención. Los disidentes y los soldados del Ejército Blanco la temían mucho más que al Ejército Rojo. Los chequistas practicaban la tortura sistemáticamente, y mataban a sus víctimas de maneras atroces. Aplicaban el manual completo de tormentos medievales: desollamiento, crucifixión, empalamiento, lapidación, horca... no había especialidad que los agentes de Dzerzhinski ignorasen.

Para atemorizar a la población civil, organizaban espeluznantes ejecuciones públicas. En las provincias del norte solían desnudar a los presos y verter sobre ellos agua, que, a 30 grados bajo cero, se congelaba rápidamente y convertían a aquellos en estatuas de hielo. En ocasiones colocaban un tubo en la boca de los reos y deslizaban una rata sobre él para que ésta, azuzada por un tizón que el verdugo ponía en el otro extremo, les desgarrase la garganta.

El fusilamiento era quizá el más benévolo de los veredictos. Nadie estaba a salvo. Cualquiera mayor de ocho años era condenable al paredón. Las ejecuciones tenían que ser masivas y públicas, para infundir un temor cuasi religioso entre los aldeanos. En aquella guerra sin cuartel iba a ser el miedo a una represalia siempre inhumana el mejor aliado de los bolcheviques. La prensa del régimen se hacía eco de las proezas de la Cheka, que ponían los pelos de punta a cualquiera.

A cualquiera menos al camarada Lenin, decidido a hacer de su invento la columna vertebral de la nueva Rusia socialista. En enero de 1920, coincidiendo con algunas de las matanzas más pavorosas, se reunió con un sóviet de líderes sindicales y les dijo con vehemencia:

No debemos dudar si fusilamos a miles de personas, y no dudaremos, y salvaremos el país.

Los excesos de la Cheka traspasaron las herméticas fronteras rusas y llegaron a Occidente. Pero la Revolución Bolchevique tenía aún crédito ilimitado, nadie movió un dedo para denunciar la degollina sin cuento que estaba teniendo lugar en una Rusia devastada por la guerra civil. Dzerzhinski había cumplido. En 1922 la guerra terminó, y con ella cualquier atisbo de disconformidad con los nuevos zares del Imperio, que ese mismo año pasó a llamarse Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Había llegado la hora de convertir la comisión especial en algo más orgánico y propio de la realidad posrevolucionaria. De la Cheka nació la OGPU, siglas en ruso de Directorio Político Unificado del Estado. La palabra –Cheka– y la profesión –chequista– se resistieron a morir. Los rusos siguieron conociendo a la temida policía política como la Cheka, y hasta exportaron la idea (y el miedo) al extranjero; por ejemplo, a la España republicana, donde el modelo soviético de policía política se aplicó con rectitud aterradora durante la guerra civil.

Se desconoce cuántas víctimas ocasionó la Cheka original en sus cuatro años escasos de vida, pero las estimaciones más moderadas calculan unas 200.000.

Dzerzhinski nunca hubiera podido imaginar que su macabro invento pudiese llegar tan lejos y convertirse en un instrumento tan eficazmente mortífero. Murió pocos años después, de un infarto, mientras pronunciaba un discurso. La URSS le supo agradecer los servicios prestados erigiéndole una monumental estatua de 15 toneladas esculpida en hierro en la Lubianka, delante de su verdadero hogar, la Gran Casa.

http://historia.libertaddigital.com/la-cheka-el-brazo-armado-de-la-revolucion-1276240070.html -    2012.IV.

 

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La última expulsión de los jesuitas


POR JESÚS BASTANTE

MADRID. El 23 de enero de 1932 (hace ahora 75 años), a las once de la noche, el presidente de la República, Manuel Azaña, hizo llegar al entonces ministro de Justicia, Fernando de los Ríos, el documento en virtud del cual se ordenaba la «disolución en territorio español de la Compañía de Jesús».

El decreto, publicado al día siguiente en La Gaceta -órgano oficial del régimen-, ABC y El Socialista, estipulaba la propiedad estatal de todos los bienes de los jesuitas, a quienes daba un plazo de diez días para abandonar la vida religiosa en común y someterse a la legislación. No era la primera vez que la Compañía de Jesús sufría una expulsión en España, pero sin duda sí fue la más dolorosa y cruenta.

La disolución de los jesuitas ponía el punto y aparte a una situación de persecución contra la Iglesia que comenzó a fraguarse nada más instaurarse la II República. Esta etapa tuvo su punto culminante con la aprobación del artículo 26 de la Constitución republicana -que declaraba disueltas aquellas órdenes religiosas que impusieran, «además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a una autoridad distinta de la legítima del Estado»- y con el famoso discurso de Azaña, el 13 de octubre de 1931, en el que declaraba que «España ha dejado de ser católica».

Durante aquellos días llegarían la quema de iglesias y conventos, que se agudizarían tras la disolución de la Compañía y durante los primeros meses de la Guerra Civil. Como apunta el historiador y ex presidente del Parlamento de Navarra, Víctor Manuel Arbeloa, «desde los primeros momentos del régimen la Compañía fue objeto de animadversión y persecución».

La ejecución del decreto afectó a los 3.001 jesuitas españoles, además de los 621 que estudiaban en el extranjero. «De golpe y porrazo», constata el jesuita Alfredo Verdoy, se clausuraron 80 casas de la Compañía en España, echaban el cierre todos sus centros educativos y obras sociales y sus estudiantes se exiliaban a Bélgica e Italia.


Comienzo de la persecución

Apenas se proclamó la República, la Compañía sintió la persecución. Uno de los mayores expertos en esta materia, el jesuita Alfredo Verdoy (autor de «Los bienes de los jesuitas. Disolución e incautación de la Compañía de Jesús durante la II República», Trotta) señala cómo «en muy pocos meses, de octubre de 1931 a enero de 1932, se fue cociendo la perentoria necesidad no sólo de disolver la Compañía de Jesús, sino todas las órdenes y congregaciones religiosas, especialmente las que más influjo tenían en el campo educativo y social».

Sin embargo, no fueron pocos los jesuitas que, desafiando el orden establecido, optaron por permanecer en España. La revista de los jesuitas en Castilla recordaba, en junio de 2004, cómo todos ellos hubieron de «refugiarse en un régimen de clandestinidad en diversos pisos», conocidos como «Coetus», donde continuaron ejerciendo su ministerio.

Las negociaciones previas a la entrada en vigor del decreto, que encabezaron el Nuncio y el cardenal Vida y Barraquer, sólo sirvieron para limitar el alcance de la ley a los jesuitas. En opinión de Arbeloa, «los jesuitas eran la punta de lanza de la Iglesia, especialmente en el ámbito social y cultural. Y por ello molestaban, y mucho. Los políticos laicistas no hicieron esfuerzo alguno para tratar de llegar a una «concordia» como la que preparó el equipo del cardenal Vidal y Barraquer y el Nuncio Tedeschini».

¿Por qué los jesuitas y no todos los religiosos? Para Verdoy, «porque, de haber optado por expulsar a todos, el Gobierno republicano se hubiera enterrado vivo. No olvidemos que el deseo de suprimir la Compañía había unificado a los anticlericales y a todos cuantos pensaban que los jesuitas acabarían mermando el poder de la República, y dulcificando su carácter revolucionario».

Aunque los jesuitas estaban preparados para una expulsión, «hicieron cuanto pudieron en su defensa y, ante el decreto, reaccionaron con altura de miras, incluso con generosidad, y sobre todo con mucho dolor por lo que su Gobierno quería para ellos», dice Verdoy.

La decisión de disolver la Compañía causó una profunda polémica en la España republicana. Las crónicas de ABC en las siguientes semanas ponen de manifiesto la protesta vivida en todas las iglesias y centros católicos. El propio Pío XI proclamaba, el 25 de enero, que los jesuitas eran «mártires del Papa».

La medida fue contestada en otros ambientes. Como recuerda Arbeloa, el propio Gobierno «estuvo dividido en este punto», y algunos de sus miembros, como Alcalá Zamora o Maura, defendieron hasta el final su no aplicación.

Setenta y cinco años después, y en mitad de un proceso revisionista de nuestra historia más reciente llevado a cabo por el Gobierno, Arbeloa subraya cómo «hay laicistas españoles, antes y ahora, muy ignorantes, zafios, sectarios y crueles. Suelen ser, en buena parte, católicos «renegados», que quieren acabar con cualquier influencia del Cristianismo y de la Iglesia en la sociedad».

Aunque la situación actual es bien distinta, el historiador sostiene que los citados sectores «quieren hacer desaparecer desde los belenes a los crucifijos». Empero, apunta que «son distintos los ateos, agnósticos y anticlericales. Espero que entre todos controlemos a los fundamentalistas peligrosos, de cualquier especie». Para evitar que la Historia se repita. 2007-01-21 ‘ABC’ Esp.

 

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La memoria no se opone a la historia. Esto es evidente. Son dos géneros distintos. Primero es la memoria y luego, la historia. La memoria, que radica en la persona, es recuerdo de una familia, una comunidad, una nación o un pueblo y tiene un fuerte componente afectivo y, por lo mismo, es selectiva. En consecuencia, las memorias no siempre coinciden, porque cada grupo social evoca unos sucesos según su origen y su identidad. La historia, en cambio, es una elaboración científica posterior.

 

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Si la persecución religiosa en la época deutero-republicana llegó a tener el volumen que tuvo o incluso "caracteres de auténtico genocidio", como realmente dice Martín Rubio en ‘La cruz, el perdón y la gloria’, no fue por mero azar. Éste, indudablemente, cumple su papel, pero la historia la hacen ante todo los hombres con el ejercicio de su libertad.

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Una sociedad de veras libre lo es si sus miembros lo son de veras. Y, entre otras cosas, lo son si hay libertad religiosa. Este problema, sobre el que el recuerdo del pasado histórico proyecta mucha luz, pone de manifiesto que una de las deficiencias que llevan a nuestra sociedad a un constante problematismo es el no clarificar los presupuestos sobre los que se sustenta. Dos de ellos son: qué se entiende por espacio público y quién es el sujeto de los derechos. Es de agradecer que se diga que la religión no desaparece en una sociedad libre. Pero, si lo hace del espacio público, que es el propiamente social y del que no tiene el monopolio el Estado, probablemente su permanencia lo sea por el fulgor de su ausencia.

 

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…DE LO QUE NO HIZO LA INQUISICIÓN Y HACEN HOY

 LOS NUEVOS, Y DE LEJOS, PEORES INQUISIDORES…

 

Revolución cultural

José Fuentes / Badajoz -

 

La Revolución cultural china quería acabar con cuatro antigüedades: la antigüedad de las ideas, la antigua cultura, los antiguos hábitos y las antiguas costumbres. Los libros eran quemados y los escritores eran humillados y apaleados, la mayoría de los cuales terminaban suicidándose. Esas son las ideas y los hechos, que hace unos años, en la culta Europa, tuvieron innumerables seguidores. En la sociedad española, ahora que nuestros dirigentes políticos quieren eliminar la educación humanista, en aras de un tecnicismo y progresismo mal entendidos, parece que se desea implantar otra revolución cultural, no tan cruel por supuesto, pero sí de efectos devastadores a medio o largo plazo. Esta revolución nuestra, más casera, va encaminada a derribar nuestro pasado cultural, la historia colectiva y muchas tradiciones buenas y santas; a inculcar en las nuevas generaciones la frivolidad, el materialismo y la uniformidad de pensamiento, para que, en un futuro más o menos próximo, convertir a todos los ciudadanos en personas incultas, maleables y dóciles a las imposiciones de un Estado cada vez más opresor. Esto siempre que este Estado, antes llamado España, no se divida en «miniestados» o reinos de taifas, para volver a la época anterior a los Reyes Católicos. ‘LA RAZÓN-ESP.2007-II-09

 

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La verdad como rectitud de la acción y de la palabra humana, tiene por nombre veracidad, sinceridad o franqueza. La verdad o veracidad es la virtud que consiste en mostrarse veraz en los propios actos y en decir verdad en sus palabras, evitando la duplicidad, la simulación y la hipocresía.

‘Los hombres no podrían vivir juntos si no tuvieran confianza recíproca, es decir, si no se manifestasen la verdad’ (S. Tomás de Aquino, s. th. 2-2, 109, 3 ad 1). La virtud de la veracidad da justamente al prójimo lo que le es debido; observa un justo medio entre lo que debe ser expresado y el secreto que debe ser guardado: implica la honradez y la discreción. En justicia, ‘un hombre debe honestamente a otro la manifestación de la verdad’ (S. Tomás de Aquino, s. th. 2-2, 109, 3).

El discípulo de Cristo acepta ‘vivir en la verdad’, es decir, en la simplicidad de una vida conforme al ejemplo del Señor y permaneciendo en su Verdad. ‘Si decimos que estamos en comunión con él, y caminamos en tinieblas, mentimos y no obramos conforme a la verdad’ (1 Jn 1, 6).

 

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El maquis fue un intento comunista de reanimar la guerra civil en España aprovechando las circunstancias, que ellos creían muy favorables, del final de la guerra mundial. Valer leer las explicaciones y esclarecimientos en el libro de Pío MOA "Años de hierro", donde la población prefirió colaborar con la Guardia Civil que con los maquis.

 

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Razones históricas hay más que sobradas para que en el centro de Madrid se ubique una estatua del Generalísimo Franco. Sobre todo, porque habiendo derrotado en el campo de batalla a las ideologías representadas por Largo, Prieto y Carrillo, introdujo a España en el conjunto de las naciones libres. Por mucho que le pese a la izquierda nacional-socialista comunista y a los deformadores de la memoria histórica.

 

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Rafael - 1507 año


«No hay poder político más inquebrantable que el que se asienta sobre la ignorancia ciudadana. …y la burla de la inteligencia».

 

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P: ¿Qué opina del libro "La Unión Soviética y la Guerra Civil española. Una revisión crítica." de Daniel Kowalsky?


R: Pues a pesar de que me cita con aprecio tengo que decir que he llegado a conclusiones diametralmente opuestas a las que llega el autor y, sobre todo, me sorprende enormemente que no haga referencia al papel de la URSS en la transformación política de la zona controlada por el Frente popular para luego afirmar que el peso soviético en España fue escaso. Claro es como no mencionar Auchswitz en un libro sobre Hitler y luego decir que era ciertamente antisemita pero no tanto como se piensa.

 

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...[...]...

 

A pesar de las atrocidades que se cometieron en las checas establecidas en España, lo único que le importaba a Laurencic era que se le reconociera su humanidad, porque la de la calle Zaragoza disponía de algunos servicios higiénicos. No importaban las inhumanidades realizadas en estos centros de detención, lo fundamental era que, gracias a él, había lavabos.


Este hecho intrascendente para muchos resulta clave para conocer la psicología de las personas que estuvieron al frente de estas instituciones. Hoess afirma algo que nos acerca a la psiquis de estos personajes: "El destino me ha librado de la muerte en cada ocasión para hacerme padecer ahora un final degradante. ¡Cuánto envidio a mis camaradas, caídos en el campo de batalla, como soldados!".


No importaban los millones de personas asesinadas en los campos de concentración nazis, su única preocupación era tener un final degradante. Lo mismo ocurrió en España. Nunca les importó el final de sus víctimas. Sólo eran enemigos de la República. Por eso se les tenía que exterminar. Eran cuerpos, no personas. Por eso no se hicieron listados de las personas que estuvieron en las checas. Si bien se puede pensar que no lo hicieron para protegerse, lo cierto es que no les interesaba conocer la identidad de aquellas personas. Eran enemigos y, por lo tanto, tenían que morir.

...



Se ha intentado tapar, incluso, la persecución (...) contra la población civil, política y religiosa. Actualmente se simboliza la persecución que sufrieron los republicanos durante la dictadura de Franco, y, por supuesto, se ignora la que sufrieron los nacionales a manos de los republicanos. Hay, actualmente, una persecución de primera y de segunda clase. Con ello queremos decir que, si bien es cierto que existió una persecución por parte del Gobierno franquista, también es cierto que antes, durante la República y la Guerra Civil, los Gobiernos de la izquierda persiguieron y mataron a todos aquellos que pensaban diferente.


(...)


Las checas sirvieron, desde el inicio de la Guerra Civil, para asesinar a todas aquellas personas que estaban en contra o pensaban de manera diferente. La República negó la existencia de las checas como celdas de tortura, asegurando que los presos podían circular libremente por ellas. En definitiva, las checas, según el Gobierno, sólo eran prisiones, y en ningún caso se realizaban torturas. Por suerte, han sobrevivido los testimonios de muchas personas que pasaron por ellas.

 

(...)

 

Las checas fueron auténticos campos de concentración, similares a los instaurados por el régimen nazi. Como en ellos, se instalaron hornos crematorios, se descuartizó a presos para dar de comer a los cerdos, se torturó a los detenidos, se les atormentó con el alimento (...) Fue un plan premeditado con la ayuda de la Unión Soviética para instaurar un Estado comunista en España.


(...)


El miércoles 20 de noviembre de 2001 todos los partidos del Congreso de los Diputados rindieron homenaje a los represaliados por el franquismo. Una de las víctimas declaró al periódico El País que sólo se hacía por justicia, "sin reabrir heridas, sin venganza y sin rencor". Si bien las declaraciones son testimoniales, lo cierto es que los recuerdos, sean cuales sean, siempre abren heridas. El 23 de noviembre de 2002 el historiador Gabriel Jackson publicó un artículo en el mismo periódico donde comentaba:

Nunca he estado tan convencido como ahora de que debemos hablar, escribir y enseñar la verdad, en toda su gris complejidad. Las mentiras engendran mentiras, las exageraciones engendran exageraciones, y la ley de las consecuencias involuntarias dicta que se crearán nuevos resentimientos, errores y animosidades si no somos capaces de concentrarnos en la verdad.

Estamos de acuerdo con las palabras de Jackson, esto es, debemos hablar y explicar la verdad. Parece como si sólo los republicanos hubieran sufrido. Acordémonos de Paracuellos del Jarama y de los fusilamientos aprobados por Santiago Carillo y Dolores Ibárruri, de las checas de Madrid, Valencia, Barcelona, o de los campos de trabajo instaurados en la zona roja, por poner algunos ejemplos. Estamos de acuerdo en reivindicar a los muertos republicanos y buscar las fosas comunes donde están enterrados. Ahora bien, hay muertos nacionales a los que nadie reivindica.


Como decía Jackson, debemos explicar la verdad. Adelante, expliquémosla. Ésta tiene que ser nuestra finalidad, contar lo que sucedió en las checas republicanas. Ellos, los ciudadanos de a pie, los civiles, sufrieron el castigo de quedar encuadrados dentro de la zona republicana. Es el momento de reivindicar unos derechos y unos reconocimientos. Ellos tienen los mismos derechos que los republicanos fusilados por Franco una vez finalizada la guerra.

(...)

Es lícito y necesario que los republicanos reivindiquen a sus muertos, pero reconozcamos todos de una vez que sólo con este testimonio no conoceremos la verdad. Por eso hablaremos de las checas, porque en la mayoría de los casos nunca nadie ha rehabilitado estas muertes y, por derivada, se ha escondido la verdad sobre estas ejecuciones y torturas. Si, como dice Jackson, es el momento de dar a conocer la verdad, sirva este libro para revindicar unos asesinatos y unas torturas tan inclasificables como las reclamadas por los republicanos.


Por mucho que este libro pueda parecerle a los Jáuregui de turno como de pacotilla y carente de importancia, ha llegado, sí, también el momento de contar la realidad de las checas republicanas durante la guerra civil española. Que sean las futuras generaciones las que juzguen desde la distancia, pero también desde el conocimiento y la verdad, los hechos que aquí se relatan.


NOTA: Este artículo es una versión editada del prólogo de la más reciente obra de CÉSAR ALCALÁ, LAS CHECAS DEL TERROR. LA DESMEMORIA HISTÓRICA AL DESCUBIERTO, que acaba de poner a la venta la editorial Libros Libres. 2007.V

 

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Historiadores que mienten sabiendo de mentir... …[…]… Al lado de la entrevista, una historiadora –más o menos– de la Complutense, doña Mirta Núñez, asevera que mis libros "carecen de todo rigor". Lo dice una persona que insiste en que los estalinistas, racistas, golpistas y demás componentes del Frente Popular defendían la libertad y la democracia; y que denigra a los inocentes caídos en la represión equiparándolos a los chequistas y asesinos también fusilados o encarcelados: ¡todos víctimas! Este es el rigor de estos brillantes historiadores. Pues nada, que sigan desacreditándose ellos mismos. Pío MOA. Esp.

http://libertaddigital.com/bitacora/piomoa/ 2007-10-30

 

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Relativismo moderno… ya que el problema de la verdad no está en que cada uno tenga "su" verdad, sino que se va al acto de conocimiento que ha ejercido y entonces se le señala su alcance ya que con unos actos de conocimiento se conoce poca verdad y con otros más; así por ejemplo se puede decir hasta dónde da de sí un acto de representación de la imaginación, un acto de abstracción, de conceptualización, de generalización, de juicio y razonamiento lógico, de juicio y razonamiento racional, etc. De manera especial se trata de responder a aquella pregunta tan querida por quienes al seguir una vocación profesional optamos por la Filosofía: ¿Con qué actos de conocimiento alcanzo a Dios? (mientras estamos in via evidentemente), y entonces nos remitimos a un tipo de actos superiores a lo meramente operativos: los hábitos intelectuales: el hábito de los primeros principios, el hábito de la ciencia y el hábito de la sabiduría.

 

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Francisco Martínez García: periodista,

jurista, alcalde y mártir de 1936

Hay toda una generación europea de periodistas y comunicadores cristianos asesinados por los totalitarismos de los años 30 y 40. Personajes como Titus Brandsma (sacerdote carmelita y periodista), Maximiliano Kolbe (patrón de los publicistas), Nikolauss Gross (periodista, sindicalista y padre de familia) y Odoardo Focherini (periodista que escondió judíos) van siendo reconocidos en sus países (Holanda, Polonia, Alemania, Italia).

En España destaca la figura de Francisco Martínez García. Como Herrera Oria, fue político, periodista, hombre público. Alcalde de Murcia, director de "La Verdad", abogado preocupado por la justicia social, padre de familia, guarda similitudes con Nikolauss Gross en Alemania.

En el 2000 se abrió su proceso de canonización en la Santa Sede. Es curioso saber que Francisco Martínez es el abuelo materno de José Enrique Serrano Martínez, jefe del gabinete de Presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, y considerado uno de los "cerebros" de su gobierno.

Reproducimos un semblante que sobre Francisco Martínez García escribe María Martínez López en el interesante semanario católico "Alfa y Omega" ( www.alfayomega.es )


Un miliciano confesó: «Había que matarle, porque había pruebas de que era muy católico»

Francisco Martínez García era «el padre que deseo para las personas a las que más pueda querer», asegura su hija María Francisca, que tenía once años cuando él fue fusilado por milicianos republicanos, a la salida de Tribaldos (Cuenca).

Lo describe como alguien «bueno, cariñoso, cercano, preocupado por todo lo nuestro, incluidos los detalles más mínimos», y guarda en el recuerdo «las conversaciones con él de cosas pequeñas, pero que enseñaban para toda la vida».

A María Francisca, que hoy pertenece a la Institución Teresiana, le han llegado los testimonios de la defensa de la fe que su padre siempre hizo. Uno de los más señalados fue en la Universidad Central, donde estudiaba Derecho y Filosofía y Letras.

El profesor masón

La cátedra de Historia -lo narra don León Chicote, postulador de la Causa de canonización- la ocupaba un alto cargo de la masonería española. Al negar en una de sus explicaciones la existencia de Dios y del alma, Francisco se levantó y replicó: «Querido profesor, aquí venimos a aprender Historia, no Religión». Después, brevemente, le rebatió. El catedrático sólo supo decirle que «tenía cara de haber estudiado con frailes», a lo que Francisco respondió: «A mucha honra». Después de este ejemplo, otros compañeros se levantaron a apoyarle.

Años después -cuenta María Francisca-, su padre no pudo ocupar la cátedra de Filosofía en el Instituto de Murcia, hasta que dejó de estar en el tribunal un miembro que le había prometido: «Mientras no seas de los nuestros, no serás catedrático».

Pero, sobre todo, su hija pequeña lo recuerda como un trabajador incansable. Desde los 14 años, se levantaba muy pronto para trabajar e ir a Misa a primera hora. Sólo así se puede entender la variada actividad que desarrolló en sus 46 años de vida: periodista, profesor, alcalde y -durante unos pocos meses- político. No desperdiciaba ninguna forma de defender la fe, ya fuera como propagandista católico o en la Adoración Nocturna.

Llevó el alcantarillado a Murcia

En tan sólo dos años como alcalde de Murcia, entre 1926 y 1928, llevó el alcantarillado y el agua corriente a la ciudad, subió los sueldos de los empleados del Ayuntamiento, que consideraba ínfimos, y se preocupó por la construcción de una nueva cárcel, pues conocía las pésimas condiciones en las que vivían los presos. También se mostraba muy orgulloso de que durante su mandato se hubiera entronizado al Sagrado Corazón de Jesús en la diócesis, y coronado a la Virgen de la Fuensanta.

Muchos más años (de 1919 a 1931) duró su labor como director del periódico La Verdad, de Murcia, perteneciente a la Editorial Católica. En sus páginas publicó numerosos artículos, centrados muchos de ellos en la falta de consideración que se tenía a los obreros, y en la necesidad de unos salarios dignos, vacaciones, y de descanso los domingos.

Pero, poco a poco, otro tema empezó a ser para él causa de preocupación: la persecución religiosa. En su instituto, se ofreció a seguir enseñando Religión a los alumnos que quisieran, al prohibir el Gobierno de la Segunda República esta asignatura.

Al ver que la situación de España y de la religión empeoraba, ante las elecciones de 1936 se sintió en la obligación de comprometerse más en política.

«Estudió a fondo los programas de los partidos -explica su hija María Francisca- y se decidió por la Comunión Tradicionalista. Pero no le persiguieron por ello, sino porque era, de forma manifiesta y activa, un defensor de la fe». Así se lo dijo después de su muerte un miliciano a una hermana de María Francisca: «No había más remedio que matarlo, porque había pruebas de que era muy católico».

Una figura importante

«Un importante periodista católico, y alcalde de la ciudad de Murcia; muy cristiano y muy espiritual» son los rasgos que don Rafael Ortega, Presidente de la rama española de la Unión Católica Internacional de Periodistas (UCIP), destaca de Francisco Martínez, sobre quien está escribiendo una biografía. Su faceta periodística y política coinciden -subraya- en la defensa que, desde ambas, hizo de la justicia social y de la doctrina social de la Iglesia.

«Servidor de ustedes»

La familia estaba de vacaciones en Tribaldos (Cuenca). El 5 de agosto, Francisco Martínez vio cómo un camión de milicianos empezaba a rodear la casa. Hizo salir a su mujer y sus hijas, y esperó. «Servidor de ustedes», contestó a los milicianos que preguntaban por él. Después de registrar la casa, él y una empleada fueron llevados a la iglesia, usada como cárcel. La empleada contó después cómo, durante las cinco horas que duró su cautiverio, Francisco permaneció en oración en los primeros bancos. Sólo interrumpió su oración para consolar y animar a los demás, que estaban atrás, nerviosos y asustados. «Nunca he estado tan preparada para morir», afirmaba la empleada. A las nueve de la noche, los hombres fueron fusilados a la salida del pueblo. Al exhumar el cadáver de Francisco, encontraron el rosario entre sus dedos.

Concepción Vicario Martín

 

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LA JACTANCIA EN EL CRIMEN

 

08 de Junio de 2007 - 10:41:46 - Pío Moa

"Soy Manuel Luna, de los Luna de Antequera. Yo le conocí en Granada cuando era V. de las Juventudes Católicas. He vivido todo el glorioso movimiento primero en Granada, luego en Zaragoza y algún tiempo en Oviedo, después de la llegada de la columna de socorro gallega. En Granada me he distinguido bastante. Fui de los que asistieron, en una mañana de agosto, al fusilamiento, en el cementerio, ante las fosas abiertas, de setenta rojos, todos ellos bandidos, asesinos, criminales, violadores, incendiarios… Y gocé mucho, muchísimo, porque se lo merecían. Entre ellos estaban el presidente de la Diputación roja Virgilio Castilla, el ex gobernador rojo de Alicante Vicente Almagro, el alcalde rojo de Granada Montesinos (un médico), el ingeniero de caminos y ex diputado constituyente Santacruz, el ex alcalde de Granada Fajardo, el diputado Corro y otros más, médicos, catedráticos, abogados, ingenieros, procuradores, etc. Hicimos una buena limpia. Algunos días después cogimos al gran canalla de García Lorca –el peor de todos– y lo fusilamos en la Vega, junto a una acequia. ¡Qué cara ponía! Abrazaba los brazos al cielo. Pedía clemencia. ¡Cómo nos reíamos viendo sus gestos y sus muecas! Pertenecí a la ronda depuradora de Ruiz Alonso. Pero como le digo tuve que irme por asuntos particulares a Zaragoza y después a Oviedo. En ambas poblaciones ayudé también a la depuración. En Oviedo pasé un rato muy agradable viendo fusilar al miserable de Leopoldo Alas Argüelles, el hijo del repugnante Clarín."

Cosas como estas ocurrieron en los dos bandos durante la guerra, baste recordar los numerosos intelectuales asesinados por el Frente Popular o los llamamientos de La Pasionaria a matar a los enemigos y utilizar sus cuerpos para abono de los campos. Sin embargo llama la atención, en un señor que se dice católico, la saña feroz y enloquecida bajo la cual hay seguramente más intereses particulares que ideales de cualquier género. Cuando la ley cae por tierra, salen a flote todos los demonios.

Por eso la cuestión clave en torno a la guerra civil fue cómo se vino abajo la legalidad republicana que, aun con sus graves imperfecciones, susceptibles en principio de corrección, pudo haber permitido una convivencia razonable. Hoy la cuestión está suficientemente clara: fueron las izquierdas y el nacionalismo catalán quienes subvirtieron, asaltaron y finalmente arruinaron la legalidad. ¡Una legalidad creada por ellos mismos!

Y hoy asistimos a un proceso de destrucción de la ley, menos obvio y violento, por medio de actos consumados y bajo el chantaje de las pistolas, pero no menos peligroso. Una parte de ese proceso es este tipo de "memoria histórica" dedicada a resucitar los viejos odios, que no la verdad de lo ocurrido.

 

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Otro golpe para la memoria histórica

El 15 de noviembre de 1937, André Marty, jefe de las Brigadas internacionales en España, dirigió al Comité central del Partido comunista francés el siguiente comunicado: “ En España, mezclados entre los buenos militantes comunistas, socialistas, antifascistas italianos, emigrados alemanes, anarquistas de todos los países y razas, vinieron muchos centenares de elementos criminales internacionales, y mientras que una parte de ellos se dedicaban a vivir con comodidad sin hacer nada y sin luchar, otros muchos, aprovechando el desorden de los primeros días, comenzaron una serie innumerable de delitos abominables: estupros, violencias, saqueos, asesinatos por pura maldad, robos, raptos de personas, etc....

Se enviaba a estos elementos a Albacete, el centro de formación de las Brigadas internacionales sometido a mis órdenes. Aunque una parte de los mencionados elementos lograron lavar sus culpas, yendo a luchar con valentía y cayendo en las batallas más duras libradas por las Brigadas en la defensa de Madrid, otros han dejado de manifiesto que son incorregibles. Algunos intentaron seguir con los comportamientos criminales realizados en otros lugares; se escaparon del campo de concentración en que estaban recluidos, agrediendo y asesinando a sus guardianes. Ante aquello no dudé y ordené las ejecuciones necesarias... Las ejecuciones ordenadas por mí no sobrepasan las quinientas”. El texto de Marty, jefe de las BI al que se apodó el “carnicero de Albacete” por las medidas represivas adoptadas contra sus propios hombres, resulta extraordinariamente esclarecedor.

Un buen amigo mío, norteamericano de izquierdas que vino a combatir a España y se integró en el Batallón Lincoln, me contaría décadas después cómo Marty había estado a punto de fusilarlo en una época en que se llevaba por delante a docenas de combatientes de su propio bando. Mi amigo se salvó, fue productor de alguna conocida película de John Travolta y charlaría conmigo sobre todo eso y más, pasados los años, en su hogar de Sarasota. Sin embargo, centenares de antiguos camaradas suyos no tuvieron esa suerte. Desde luego, la represión en el seno de las Brigadas internacionales no fue una excepción. Más bien, se trató de uno de los capítulos de las matanzas internas que ensangrentaron la más que cruenta Historia del Frente popular.

Seguramente más de un político y más de un ignorante encaramado a una cátedra lo negarán lanzando espumarajos, pero, durante la guerra civil española, la represión contra elementos de izquierdas no fue llevada a cabo únicamente por las fuerzas de Franco sino también, de manera escalofriantemente numerosa, por las del Frente popular. Si mediada la guerra, Marty había ordenado la ejecución de cerca de medio millar de interbrigadistas, en el curso del conflicto, los comunistas asesinarían a socialistas, anarquistas y poumistas; los socialistas darían muerte a republicanos, anarquistas y comunistas y los nacionalistas manifestarían un impulso asesino que les llevaría a dar muerte también a los extranjeros venidos a España a combatir por el Frente popular. La muerte y la represión en el seno de las izquierdas, a diferencia de lo sucedido en el bando rebelde, no la sembraría sólo el enemigo de la trinchera de enfrente, sino, de manera bien significativa, los compañeros y camaradas de bando.

Una parte de estos asesinados – 982 – han sido objeto de un estudio reciente que el 11 de septiembre, el periodista Manuel Aguilera entregó al juez Garzón. La peculiaridad de la rigurosa investigación de Aguilera es que las cerca de mil víctimas eran republicanos asesinados por gente del Frente popular y no por las fuerzas de Franco. Para colmo, buen número de este millar de asesinados se halla en la actualidad enterrados en fosas perdidas.

Entre los republicanos asesinados por gente de su propio bando a los que se refiere se hallan dos militantes del PCE, otro de UGT y otro de IR que fueron asesinados por los anarquistas el 7 de mayo de 1937 en Olite, Teruel. Los asesinos perpetraron el crimen a cuchilladas a pesar de contar con armas de fuego. También se encuentra el coronel Barceló que pertenecía al PCE y al que fusilaron soldados republicanos el 18 de marzo de 1939, 12 días antes de acabar la guerra. Igualmente menciona Aguilera a los anarquistas italianos Lorenzo de Peretti y Adriano Ferrari a los que en la noche del 3 al 4 de mayo de 1937 dieron muerte los nacionalistas catalanes del Estat Catalá, la guardia personal del presidente Companys. Y a estos casos hay que sumar los de los intelectuales anarquistas Camilo Berneri y Francesco Barbieri igualmente asesinados por los nacionalistas catalanes de Companys; las decenas de asesinados pertenecientes al POUM sobre los que se volcó la furia represora del PCE y de los agentes de Stalin o los comunistas asesinados por socialistas y republicanos durante el golpe del coronel Casado de marzo de 1939. Insisto en ello. Se trata sólo de botones de muestra porque la lista de Aguilera es rigurosa, pero no exhaustiva.

Sí constituye la lista elaborada meticulosamente por el periodista Manuel Aguilera un ejemplo del disparate que supone la ley de memoria histórica e intentos de más que dudosa legalidad como el impulsado por el juez Garzón. Deja al descubierto que la represión contra miembros de la izquierda no fue llevada a cabo únicamente por los vencedores de la guerra civil sino de manera muy especial por los vencidos que, en medio del combate, se dedicaban a exterminar a los que consideraban posibles obstáculos para sus respectivas revoluciones. Si el PCE, títere a las órdenes de Stalin, no tenía ningún problema en dar muerte a los miembros del POUM, a los anarquistas, a los socialistas o a los republicanos; el PSOE, los nacionalistas vascos y catalanes, los republicanos de izquierdas y los anarquistas tampoco se caracterizaron por el respeto hacia las vidas de los que compartían bando con ellos.

En buena medida, la derrota del Frente popular encuentra explicación en esas luchas intestinas en las que se arrancaba la vida a los denominados anti-fascistas tan sólo porque su carnet o su simpatía política era diferente a la propia. He sostenido esa tesis durante mucho tiempo – algo que a Tusell le sacaba de quicio hasta el punto de protestar contra ello por escrito – y me consta que no soy ni lejanamente el único. A fin de cuentas, es la pura verdad.

Si Garzón y los defensores de la mal llamada memoria histórica desean ser consecuentes habrán de reivindicar también a aquellos que fueron asesinados no por las tropas de Franco sino por otras fuerzas de las autodenominadas progresistas y, sobre todo, tendrán también que reconocer que no pocos de los muertos y de los que mataron en el bando del Frente popular encajan igualmente en la categoría de asesinos. Estoy leyendo estos días un libro de Jorge Fernández-Coppel sobre Queipo de Llano – una obra que, cuando se publique, se convertirá en referencia obligada – y una de las cosas que queda de manifiesto de manera descarnada, pero innegable, es que más de uno de los posibles desenterrados futuros fue un criminal al que se fusiló en venganza por los asesinatos que, previamente, había perpetrado. Ésa – como la de la represión en las filas del Frente popular - es otra de las terribles conclusiones a las que se llega cuando se estudia imparcialmente la guerra civil española. Se trata de una terrible conclusión que, en absoluto, encaja con el sectarismo de la mal llamada memoria histórica, a la que asesta un nuevo golpe. Y es el que se dedica a falsear la Historia con fines bastardos juega con el riesgo de que, al fin y a la postre, se descubra que está sirviendo de coartada a asesinos de sus propios compañeros. 2008-10-17 Dr.César VIDAL. ESP. Historiador y filósofo.

 

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«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea. Gracias, Señor, por hacernos obreros de tu mies. Aquí tienes nuestro corazón y nuestras manos. ¡Rememos mar adentro! Esa es nuestra respuesta como cristianos: "remar mar adentro", confiando en la palabra y en la presencia vivificante de Jesús, a ejemplo de Pedro y Pablo. La Iglesia por Cristo fundada está segura en su Señor.

 

«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea. Y desde hace ininterrumpidamente más de dos mil años, anda la Barca guiada por Cristo. Sólo a su Iglesia le corresponde tal facto: la historia lo demuestra!

 

  

Prudencia.

De esta virtud han dicho ya muchas cosas los antiguos. Les debemos profundo reconocimiento y gratitud por ello.

Según una cierta dimensión nos han enseñado que el valor del hombre debe medirse con el metro del bien moral que lleva a cabo en su vida. Esto precisamente sitúa en primer puesto la virtud de la prudencia. El hombre prudente, que se afana por todo lo que es verdaderamente bueno, se esfuerza por medirlo todo, cualquier situación y todo su obrar, según el metro del bien moral.

Prudente no es, por tanto —como frecuentemente se cree— el que sabe arreglárselas en la vida y sacar de ella el mayor provecho; sino quien acierta a edificar la vida toda según la voz de la conciencia recta y según las exigencias de la moral justa.

De este modo la prudencia viene a ser la clave para que cada uno realice la tarea fundamental que ha recibido de Dios. Esta tarea es la perfección del hombre mismo. Dios ha dado a cada uno su humanidad. Es necesario que nosotros respondamos a esta tarea programándola como se debe.

Pero el cristiano tiene el derecho y el deber de contemplar la virtud de la prudencia también con otra visual.

Esta virtud es como una imagen y semejanza de la Providencia de Dios mismo en las dimensiones del hombre concreto. Porque el hombre —lo sabemos por el libro del Génesis— ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Y Dios realiza su plan en la historia de lo creado y, sobre todo, en la historia de la humanidad.

 

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La prudencia es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo. ‘El hombre cauto medita sus pasos’ (Pr 14, 15). ‘Sed sensatos y sobrios para daros a la oración’ (1 Pe 4, 7). La prudencia es la ‘regla recta de la acción’, escribe santo Tomás (s. th. 2-2, 47, 2), siguiendo a Aristóteles. No se confunde ni con la timidez o el temor, ni con la doblez o la disimulación. Es llamada ‘auriga virtutum’: conduce las otras virtudes indicándoles regla y medida. Es la prudencia quien guía directamente el juicio de conciencia. El hombre prudente decide y ordena su conducta según este juicio. Gracias a esta virtud aplicamos sin error los principios morales a los casos particulares y superamos las dudas sobre el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar.

 

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¿Existen fuentes de la época referente a los estragos que realizaron los pilotos de bombardero de la República, sobre todo el avión SB2 Katiusha?

 

El Tupolev SB2 fue uno de los grandes bombarderos enviados por Stalin al Frente Popular. Por supuesto, existen datos abundantes sobre ellos en las fuentes militares de la época.

 

En el último número de una revista de historia se justificaban los hechos de la primavera del 37 en Barcelona entre el Gobierno y los anarquistas, aunque reconocen que algunos elementos comunistas "incontrolados" cometieron excesos como lo de Andreu Nin. ¿Qué opina del concepto de guerra civil dentro de la guerra civil que hay tras estos hechos?

 

La operación de mayo de 1937 no fue incontrolada. Estuvo perfectamente planeada por el NKVD de Stalin y ejecutada a la perfección por sus lacayos catalanes del PSUC. Por supuesto, fueron a por los anarquistas pero el principal objetivo era el POUM y las fuentes, tanto españolas como soviéticas, no dejan lugar a dudas. Que algunos las manipulen o las desconozcan es otro cantar.

 

Este diálogo con César Vidal tuvo lugar entre las 17:00 y las 18:00 del martes 22 de mayo 2007. Esp

 

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San Ambrosio (hacia 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia
Comentario
al salmo 1, 33; CSEL 64, 28-30

“Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír” - Sacia tu sed en el Antiguo Testamento para, seguidamente, beber del Nuevo. Si tú no bebes del primero, no podrás beber del segundo. Bebe del primero para atenuar tu sed, del segundo para saciarla completamente... Bebe de la copa del Antiguo Testamento y del Nuevo, porque en los dos es a Cristo a quien bebes. Bebe a Cristo, porque es la vid (Jn 15,1), es la roca que hace brotar el agua (1Co, 10,3), es la fuente de la vida (Sl 36,10). Bebe a Cristo porque él es “el correr de las acequias que alegra la ciudad de Dios” (Sl 45,5), él es la paz (Ef 2,14) y “de su seno nacen los ríos de agua viva” (Jn 7,38). Bebe a Cristo para beber de la sangre de tu redención y del Verbo de Dios. El Antiguo Testamento es su palabra, el Nuevo lo es también. Se bebe la Santa Escritura y se la come; entonces, en las venas del espíritu y en la vida del alma desciende el Verbo eterno. “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra de Dios” (Dt 8,3; Mt 4,4). Bebe, pues de este Verbo, pero en el orden conveniente. Bebe primero del Antiguo Testamento, y después, sin tardar, del Nuevo.
     Dice él mismo, como si tuviera prisa: “Pueblo que camina en las tinieblas, mira esta gran luz; tú, que habitas en un país de muerte, sobre ti se levanta una luz” (Is 9,2 LXX). Bebe, pues, y no esperes más y una gran luz te iluminará; no la luz normal de cada día, del sol o de la luna, sino esta luz que rechaza la sombra de la muerte.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

 

 

Gracias por venir a visitarnos


‘CHECAS DE MADRID: LAS CARCELES REPUBLICANAS AL DESCUBIERTO’

Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
ISBN: 9788497931687
 - Colección: BEST SELLER DEBOLSILLO
Nº Edición:1ª
 - Año de edición:2004 - Plaza edición: BARCELONA - ESPAÑA
Polémico y riguroso estudio sobre un período convulso y de gran crueldad.
La instauración de la represión por parte de las fuerzas progresistas durante la República Española. Análisis del proceso revolucionario que le dio lugar, iniciado a finales del siglo XIX, y que alcanza sus mayores victorias en 1931 y 1936, con el exterminio como arma de poder.


 

«’El cristianismo desvelado’»La editorial Edaf presenta el nuevo libro de Luis Antequera: Respuesta a las 103 preguntas más frecuentes sobre el cristianismo», se presenta como un compendio útil y necesario frente a las preguntas más habituales sobre la inagotable herencia cristiana de la sociedad occidental.
Este tratado de tipo histórico, sin ninguna pretensión teológica, aporta luz y datos sobre la figura de Jesús, el Papado, la Iglesia, los dogmas y ritos cristianos. Antequera da respuestas a cuestiones tales como cuándo nació Jesús, si tuvo hermanos y novia, si fue su madre una virgen y otras como quiénes son los ortodoxos, en qué se diferencian de los católicos, por qué los sacerdotes no se casan y si existen los ángeles y el demonio. Según el autor: «Un libro de consulta, de lectura no lineal, dirigido a cualquiera que quiera conocer la religión cristiana, sin ser necesariamente creyente». 2008

Título: ‘Educar en la verdad’ Diálogo entre la fe y la razón .

Autor: Javier Prades y Eduardo Toraño (eds.)
Editorial: Facultad de Teología San Dámaso - 2008-01-

¿Por qué repetimos y recomendamos algunos libros? - No responde esta habitual insistencia a ningún imperativo ni legal, ni moral, ni de compromiso alguno. El único compromiso es el del servicio a la conformación de una cultura católica que hoy es más necesaria que nunca.


 

Las ilustraciones que adornan un expuesto, ‘no son obligatoriamente alusivas al texto y sin menoscabo debido al honor y buena reputación de las personas’. Las estampas, grabados o dibujos que adornan o documentan esta página web ‘CDV’, no corresponden ‘necesaria e ineludiblemente’ al texto presentado; sino que tienen por finalidad –a través del arte- hacer agradable la presentación. Gracias.-

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“CDV” intenta presentar la fe cristiana para la gente más sencilla (catequistas, etc.), en especial para los estratos aparentemente más bajos. ¿La razón? Simple: «Son ellos quienes más necesitan conocer la alegría de Cristo».-

Debido a la existencia de páginas excelentes sobre apologética y formación,  lo que se pretende desde ‘CDV’ es contribuir muy modestamente y sumarse a los que ya se interesan por el Evangelio de Cristo de manera mucho más eficaz. ‘CDV’ Gracias.-

 

 

La Iglesia testimonia el Evangelio por los caminos del mundo, ¡por eso es católica!; desde que Cristo la fundara, hace dos milenios.

El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).

Si la presencia de Cristo es la que hace sentirse de veras en casa, es precisamente porque impulsa la libertad del cristiano más allá de los muros de la casa, pues es consciente de que el horizonte de su casa es el mundo-global-universalidad-catolicidad.

 

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).