Tuesday 21 February 2017 | Actualizada : 2017-02-03
 
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Pío MOA. La mayor contribución de Moa han sido sus investigaciones sobre el periodo que va de 1933 a 1936. Ha efectuado un análisis realmente original y ha llegado a conclusiones que no han sido todavía refutadas. Le han denunciado, le han vetado pero no han logrado rebatir con pruebas las tesis de Moa sobre la República. 2007-

 


…[…]… Hay un antisemitismo ambiental y generalizado que, si bien no llega a las cotas de negar la realidad de la Shoá, sí se niega a reconocer el vigente intento de genocidio que los judíos padecen desde antes del establecimiento del Estado de Israel

Hay la necesidad de honrar a las víctimas, no sólo como acto de repudio al brutal exterminio que padecieron más de seis millones de judíos, sino como el mejor medio de atajar "el auge de los negacionistas del Holocausto –como la República Islámica de Irán, que también destaca por la ejecución de homosexuales, o los grupos neonazis en toda Europa– que siguen propagando la negación de esos crímenes reproduciendo así algunas de las peores formas de judeofobia que buscan su excusa en la mera existencia, legítima, del Estado de Israel".

Desgraciadamente, la infame vigencia del antisemitismo no se reduce al negacionismo, tal y como el que predican las autoridades iraníes o los grupos neonazis. Israel es una isla rodeada de fanatismo islamista, tan criminalmente antisemita como el que hizo gala el nacionalsocialismo, y en Europa los grupos neonazis no son los únicos que se niegan a verlo y a denunciarlo. 2007

 

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«La memoria colectiva no se puede fijar selectivamente. (...) No es acertado volver al pasado para reabrir heridas, atizar rencores y alimentar desavenencias», dijo Monseñor Ricardo Blázquez, Obispo de Bilbao y Presidente de la Conferencia Episcopal Española. 2007.XI.19

 

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Con  el paso del tiempo el nerviosismo de los vanidosos,  engreídos y fatuos gentiles fue incrementándose. La respuesta de estos gentiles fue diseñar un proyecto o programa de destrucción de la Iglesia. Proyecto de largo tempo con una serie fases a través de las cuales el ataque fuese incrementándose hasta la destrucción final de la Iglesia.

La primera fase fue de propaganda masiva contra la Iglesia, la moral y la propuesta de vida cristiana. Utilizaron todos los resortes y medios que el control del poder económico y político les permitía así como nuevos medios de comunicación, que pronto pasaron a denominarse “de masas”. Estos gentiles fueron inculcando en el pueblo la idea de que la Iglesia y sus sacerdotes y creyentes eran los culpables del estado de penuria material y cultural en que esos propios gentiles les mantenían. La machacona propaganda dirigida desde las instituciones estatales y paraestatales, acabaron transformando la mentalidad social hacia la Iglesia y los católicos.

Pese a la gran labor social y cultural que durante tantos siglos la Iglesia llevaba realizando, el odio sembrado contra ella en mentes y corazones germinó y maduró, y los gentiles pasaron a la segunda fase del programa. El ataque directo y físico contra la Iglesia y los católicos de cualquier índole (sacerdotes, monjas, hombres, mujeres, niños, ancianos). Fue una fase (en España, 1821-1989) muy intensa de persecuciones y de pruebas y de muestras de fe hasta dar la vida por Jesucristo. También fue una etapa de destrucción del enorme patrimonio cultural realizado y conservado por la Iglesia (bibliotecas y archivos, pinturas y esculturas, templos y edificios de gran valor y belleza).

Los historiadores hemos calculado que en los últimos años de esta fase y sólo en España (1936-1939) unos 8.000 sacerdotes, religiosos y seminaristas fueron asesinados. A estos abría que añadir los católicos laicos que fueron exterminados por su fe en Jesucristo. Pero Dios no abandona y Él siempre acaba triunfando. De esta fase surgió una Iglesia fortalecida en la sangre sacrificial de tantos y tantos mártires que siguieron el ejemplo de Jesucristo.


 

Urge superar la amnesia histórica:

Lo que la democracia española debe a la Iglesia. 2008.

 

España 1931...  Cuando nos acusan a los obispos (y en realidad a todos los católicos) de no ser demócratas y sentir nostalgia del franquismo, recurren siempre al mismo argumento: «La Iglesia católica española estuvo identificada durante 40 años con el régimen de Franco». Esto en parte es verdad, y por tanto no podemos entrar a discutirlo. Pero tampoco se puede hacer esta afirmación sin tener en cuenta las razones y precedentes de este comportamiento. Nada se puede entender sin empezar en 1931.

* La Iglesia, oficialmente, no se alineó ni como monárquica, ni republicana, ni de izquierdas, ni de derechas. Desde febrero hasta julio de 1936, fueron incendiadas 400 iglesias en España, sin defensa alguna por parte del Gobierno, y desde el alzamiento hasta 1937 fueron ejecutados 14 obispos, 7.000 sacerdotes y religiosos y se calcula que cerca de 20.000 laicos fieles, tan sólo por el hecho de serlo.

* Todos estos datos no se suelen mencionar cuando acusan a la Iglesia de haberse acogido al régimen de Franco. Esto es cierto, pero hay que decir la palabra verdadera: la Iglesia no se acogió, se refugió en el régimen de Franco, porque en la zona republicana los estaban matando por la calle, los montes, las carreteras, como conejos.

( …y cuando como conejo te matan por las calles, como rata apedreada para los cuervos te identifican,  refugiase –y bien hecho-donde amparo te dan… si es que la razón no has perdido aún…).


* Un dato fundamental para clarificar la intervención de la Iglesia católica en la transición política es el Concilio Vaticano II. En el Concilio hubo dos documentos que infundieron especialmente la reconsideración de la situación política por parte de los católicos. Uno fue la Constitución Gaudium et spes (donde hay un hermoso capítulo sobre la Iglesia y la Comunidad política). Y otro fue una pequeña Declaración, impulsada por el entonces cardenal Wojtyla, Dignitatis humanae, sobre la libertad religiosa, que estaba elaborada pensando sobre todo en la condenación de los regímenes totalitarios. Pero de rebote era una Declaración que denunciaba la situación del Régimen confesional español, donde no se reconocía la libertad religiosa.

* Acabada la guerra, la Santa Sede no quiso reconocer el régimen de Franco hasta 1938, porque en Roma no gustaban las buenas relaciones del alzamiento con el régimen fascista de Mussolini, y con el nazismo de Hitler. Poco a poco, Franco, al ir institucionalizando el nuevo Estado, concede a la Iglesia un régimen, ciertamente, de privilegio jurídico, cuya última sanción fue el Concordato de 1953.

* Los obispos españoles, en cuanto volvieron del Concilio, promulgaron dos documentos. Uno, en 1966, firmado todavía en Roma, titulado La Iglesia y el orden temporal a la luz del Concilio. Y en 1968 publicaron un documento sobre la libertad religiosa, que provocó un enfado muy grande por parte del régimen. En 1973, los obispos publicaron un documento de suma importancia: La Iglesia y la comunidad política, donde tomaron la iniciativa de renunciar a todos los privilegios que Franco les había concedido en el Concordato de 1953. Piden el paso de la confesionalidad a la no confesionalidad. Comienzan los conflictos con el régimen, que no sale de su asombro, y no entiende por qué, después de haber protegido a la Iglesia católica, ahora les sale respondona.

* En abril de 1975, los obispos hablan de reconciliación. Franco, en su visión política de las cosas, mantuvo, en la sociedad española, la escisión, la herida abierta de la Guerra Civil, negándose a cualquier medida de reconciliación y reconocimiento de cualquiera de los derechos de los republicanos: ni mutilados, ni familiares de muertos… Ésta fue una de las grandes consignas, junto con el documento de 1977 sobre la participación política.

* La Iglesia universal aportó doctrina, iluminación e impulso a la sociedad española, para salir pacífica y consensuadamente de la dictadura.

 

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Andrés Nin fue el máximo dirigente del Partido Obrero de Unificación Marxista, el POUM, según los amigos de las siglas, un partido comunista trotskista, opuesto a veces y otras bien aliado del PCE, el partido marxista-leninista oficial, la sucursal de la Unión Soviética. Y tal como lo dice ABC -el jefe del POUM fue asesinado sin más aclaraciones-, cualquiera podría pensar que le mataron los nacionales. Pues no. Permítase aclarar, pues el periódico no lo hace, que a Andrés Nin le secuestraron los comunistas del PCE y de él nunca más se supo. Se supone, o se sabe, que le mataron y le tiraron a cualquier fosa común, como ésta que ha aparecido recientemente. Así actuaron las hordas marxistas ayer; hoy III.2008 certifican sus fosas –en zona militar roja republicana- con restos humanos en Alcalá de Henares (22 de junio 1937?). También tales hordas fueron las que profanaron templos, asesinaron a religiosos, cometieron atrocidades-vilezas sobre cadáveres humanos en Asturias 1931. Los incendios de los templos sevillanos de San José y San Julián, en 1931 y 1932, iniciaron la persecución religiosa en España. En ambos casos asombraron los comportamientos vandálicos de la muchedumbre, llevados por una crueldad ilimitada y atizada por elementos revolucionarios comunistas-bolcheviques (milicias y anarco-sindicatos de izquierdas) en la por ellos llamada ‘Sevilla la roja’. Todo, frente la pasividad de las autoridades civiles. Esp. 2008.III.

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…de cómo el odio ciego llevó a la hueca y retumbante intelectualidad de izquierda, a quemar insignes obras de arte, y destruir para siempre joyas del patrimonio artístico de la humanidad…

 

Capilla de San José-Sevilla. Fue incendiada en la madrugada del 12 de mayo de 1931 y saqueada durante la mañana siguiente. Quedó parcialmente destruida una de las joyas del barroco del siglo XVII. Se perdieron veintiséis obras de arte religioso, algunas atribuidas a Pacheco, Roelas, Murillo y Velásquez, y otras firmadas por Murillo, Valdés Leal, Tobar, Eduardo Cano, Pacheco, Martínez y Esteban Domínguez. Un concejal socialista propuso en el ayuntamiento que se derribara totalmente la capilla. [Existe un informe sobre el incendio y los daños sufridos por la capilla de San José, firmado por el Padre Diego de Valencina y publicado en 1939. Un informe fue leído por el mismo autor, informando de lo ocurrido en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, el 29 de diciembre de 1935, recuperando la memoria histórica de uno de los hechos simbólicos de la persecución religiosa en Sevilla… y de España].

 

Iglesia parroquial de San Julián. En 1932 un templo mudéjar de los años 1300 incendiado por dos conocidos homosexuales: Rafael García AGUILAR (a) ‘La Pinocha’, que también era conocido como ‘Custodia Romero’, y Antonio Lagares VINOT (a) ‘La Bizca’, ambos de Sevilla.

El incendio se produjo en la madrugada del 8 de abril de 1932. Todo su interior y techumbre quedaron destruídos, más el tesoro de la Hermandad de la Hiniesta. Entre las numerosas obras de arte desaparecidas figuran una imagen de la Hiniesta, Patrona del Ayuntamiento, del siglo XIV; una pintura mural de San Cristóbal, del siglo XV, original de Juan Sánchez castro; ocho pinturas en tablas de hacia 1500; otra imagen de la Hiniesta atribuida a Juan Martínez Montañés; una Virgen Dolorosa, de Alonso Cano; el retablo mayor, realizado en el siglo XVII por el arquitecto Felipe de Ribas; otros varios retablos de los siglos XVII y XVIII, más pinturas, esculturas, mobiliario, ornamentos y una excepcional colección de objetos de orfebrería sevillana.   La noche del 8 de abril de 1932, poco después de la Semana Santa sin desfiles procesionales, ardió la iglesia parroquial de San Julián y se perdieron todo el patrimonio de la Hermandad de la Hiniesta y las obras de arte religioso custodiadas en su interior. Además de las imágenes procesionales de la Cofradía de la Hiniesta, ardió totalmente una talla de esta misma advocación datada en el siglo XIV y considerada una de las más antiguas de Sevilla.

Cuando los bomberos llegaron al lugar y buscaron bocas de agua, se las encontraron rellenas de piedras. Además, fueron recibidos con gritos de rechazo. La plebe quería fuego. Todos los periódicos locales recogieron la noticia con alardes tipográficos. Era el primer templo que ardía en Sevilla capital después de mayo de 1931. en los siguientes meses de 1932 ardieron once en la provincia; (la cantidad de obras de arte robadas, incendiadas, destruidas, profanadas, es incalculable y desaparecieron para siempre del Patrimonio artístico de la Humanidad).

La más activa y valiente campaña de denuncia de los ocurrido la hizo Domingo Tejera de Quesada, director del diario ‘La Unión’, quien no dudó en calificar el incendio de provocado por manos criminales, frente a la opinión del gobernador civil quie lo consideraba fortuito. En las Cortes, Manuel Azaña dijo que el fuego había sido casual… Toda la presión oficial se volcó contra el periodista, que fue procesado, pero sin lograr rendir su pluma.

En Julio del mismo año 1932, la policía detuvo a dos presuntos autores del atentado y le dio la razón a Domingo Tejera. Habían sido dos conocidos homosexuales: Rafael García AGUILAR (a) ‘La Pinocha’, que también era conocido como ‘Custodia Romero’, y Antonio Lagares VINOT (a) ‘La Bizca’. Los dos habían sido detenidos en otras ocasiones por intentos de incendios de templos donde residían Hermandades y domicilios de sacerdotes, pero siempre tuvieron testigos a su favor y no pudieron ser condenados.

Como bien escribió Domingo Tejera de Quesada, se habían detenido a los ejecutores del incendio, que además eran reincidentes, pero siempre quedaba sin esclarecer la mano inductora y criminal, que era lo más importante. Nunca se supo quién había pagado a los incendiarios de iglesias. Más de dos años después del atentado, en junio de 1934, se celebró la vista de la causa contra los dos acusados. Un jurado popular los absolvió por falta de pruebas. (Domingo Tejera de Quesada fue un periodista ejemplar, humanista, fue perseguido por sus convicciones cristianas. Domingo Tejera es una de las grandes figuras del periodismo español del siglo XX, victima de la hueca y retumbante intelectualidad de una izquierda totalitaria).

«Perdón, siempre; olvido cobarde, nunca».-

 

Recomendamos vivamente: ‘La otra memoria histórica’. Autor don Nicolás SALAS. Editorial ALMUZARA. Un libro indispensable y riguroso con 500 testimonios gráficos y documentales de la represión marxista en España (1931-1939).

 

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Hoy sabemos que el número real de muertos en España, entre el frente y la retaguardia y después de casi tres años de lucha entre ejércitos de más de un millón de hombres cada uno, no llegó a los 300.000.  2007 Nov.22 Pio MOA.

 


 

…[…]… De ahí que cuando volvieron al poder, tras las anómalas elecciones de febrero del 36, liquidaran la Constitución mediante un proceso revolucionario desde la calle y la ilegalidad permanente desde el gobierno.


1.      He distinguido en la España contemporánea tres ciclos de sesenta-setenta años cada uno, caracterizados por el intento de asentar una convivencia estable en paz y libertad. Dos de esos ciclos fracasaron en sendas repúblicas, desastrosamente demagógicas, y el tercero corre grave riesgo de terminar de modo parecido a manos de quienes quieren enlazar nuestra democracia actual con lo peor de la anterior república, es decir, con el Frente Popular. Esta periodización, como todas, es en parte arbitraria, pero bastante útil, creo, para enfocar nuestros avatares históricos. Tampoco sugiero que una república sea necesariamente nefasta, aunque hasta ahora sí lo haya sido en España.

2.      La II República, de 1931-36, puede entenderse como el último efecto del fracaso del régimen liberal de la Restauración. Contra la tendencia habitual en la izquierda y en el franquismo, considero el balance de la Restauración, con todas sus deficiencias, muy positivo tanto económicamente (prosperidad creciente) como políticamente (libertades). De haberse mantenido, España se habría evitado muchas tragedias.

3.      Entiendo también que la responsabilidad por el fracaso de la Restauración recae en primer lugar sobre los movimientos mesiánicos y desestabilizadores (socialismo, anarquismo y separatismos) en auge desde la crisis moral del 98; en segundo lugar a lo que José María Marco ha llamado "traición a la libertad" por parte de los intelectuales punteros de la época (Azaña, Ortega, Costa, etc.), los cuales, también desde el 98, dejaron a la Restauración sin respaldo moral e ideológico, y apoyaron los mesianismos; y en tercer lugar a defectos del régimen que éste no pudo superar debido a los continuos y violentos embates de sus enemigos. La mayor parte de la historiografía de izquierda y de derecha ha centrado su análisis en tales defectos, dejando en la sombra los otros dos factores, e incluso justificando las acciones y denuncias mesiánicas, u omitiendo su fondo totalitario o antidemocrático. Hoy va cambiando esa tendencia historiográfica.

4.      En 1923, los enemigos de la Restauración habían llevado a esta a una crisis revolucionaria, a la cual respondió el golpe de Primo de Rivera, saludado con alivio casi universal. La dictadura de Primo, muy ligera, presidió la época de más rápida modernización del país hasta los años 60. Pero políticamente fue estéril, y la marcha del dictador dio paso a una transición que se vería desbordada por el republicanismo.

5.      La legitimidad de la II República no procede de unas elecciones municipales, que además perdieron los republicanos, sino de la quiebra moral de la monarquía, que les entregó el poder. La II República nació, pues, legítimamente y como una democracia liberal. Pero en ella tomaron pronto el mayor protagonismo las mismas fuerzas revolucionarias, jacobinas y separatistas que habían arruinado la Restauración. Estas tuvieron entonces su oportunidad histórica y pudieron mostrar lo que valían.

6.      El fruto de la acción jacobina y revolucionaria fue, en el primer bienio, un constante rebasamiento de la legalidad, y violencia creciente (quemas de conventos, bibliotecas y aulas, Ley de Defensa de la República, insurrecciones anarquistas y represiones brutales, vulneración de las libertades en la misma Constitución so pretexto de lucha contra la Iglesia, etc.). En el segundo bienio, aquellas fuerzas asaltaron la legalidad republicana cuando el pueblo, tras la convulsa experiencia del primero, dio el poder a las derechas. Las izquierdas y nacionalistas catalanes concibieron su sangriento asalto de octubre de 1934 como una guerra civil, la cual empezó entonces por esa razón, porque cuajó en auténtica guerra en Asturias, y porque sus promotores no cambiaron básicamente sus posiciones después de haber sido vencidos. De ahí que cuando volvieron al poder, tras las anómalas elecciones de febrero del 36, liquidaran la Constitución mediante un proceso revolucionario desde la calle y la ilegalidad permanente desde el gobierno.

7.      Contra toda una infundada corriente historiográfica, la derecha y la Iglesia no respondieron con violencia (salvo la Falange) a las continuas agresiones y desmanes que sufrían, y en octubre de 1934 defendieron la legalidad republicana a pesar de sus defectos. La corriente golpista fue insignificante y sin apenas apoyo, como demostró en 1932 el ridículo golpe de Sanjurjo (un general que había ayudado a traer la república mucho más que la mayoría de los líderes republicanos, también debe recordarse). Pero las demagogias y violencias vividas inclinaron progresivamente a la derecha, que había aceptado la república en principio, a soluciones autoritarias.

8.      El alzamiento de julio del 36 no se hizo contra una democracia ya inexistente, sino contra un proceso revolucionario y los abusos de poder del gobierno, intolerables en cualquier régimen de libertades. Contra las tesis lisenkianas, no fue la guerra la que destruyó a la democracia, sino que la destrucción de la democracia por las izquierdas y los separatistas causó la guerra civil. Con la experiencia republicana habían quedado muy pocos demócratas, tanto en la derecha como en la izquierda, y esos pocos eran por completo impotentes frente al impulso revolucionario.

9.      La propia dinámica de la guerra acentuó los rasgos autoritarios en la derecha. Fue una contienda entre revolución y contrarrevolución, no entre demócratas y fascistas o reaccionarios, como grotescamente mantiene la historiografía lisenkiana. De creer a esta, como ya he dicho, la democracia en España habría estado en las buenas manos de Stalin y de sus agentes del PCE, de los marxistas, anarquistas, racistas y compañía. Solo tal pretensión ya define la honradez intelectual de sus sostenedores.

10.  El régimen franquista fue una dictadura autoritaria, incomparablemente mejor, con todos sus defectos, que las totalitarias a que han aspirado o con las que han simpatizado las izquierdas españolas. Haciendo el balance global, debe reconocerse que el franquismo derrotó a la revolución, libró a España de la guerra mundial, derrotó el intento posterior de resucitar la guerra civil (el maquis), fue apaciguando los viejos odios y dejó un país próspero. Con ello creó las bases de una democracia muchísimo más estable y real que la república.

11.  Ni el franquismo ni su oposición, mayoritariamente comunista y terrorista, eran democráticos. Sin embargo la transición fue posible gracias a la evolución, dentro de la dictadura, de un creciente sector reformista y liberalizante. La transición recibió el ataque de una oposición que se identificaba con al Frente Popular y se empeñada en la ruptura. Pero la oposición rupturista fracasó y hubo de aceptar finalmente la transición.

12.  Los mayores peligros para la democracia, desde la transición, han sido el terrorismo, diversos grados de complicidad con él en varios partidos, el terrorismo desde el gobierno, las oleadas de corrupción y el sostenido socavamiento de la independencia judicial y de la propia Constitución. Todas estas amenazas proceden fundamentalmente de aquellos partidos que se sienten herederos del Frente Popular y de los enemigos del régimen liberal de la Restauración; su falsificación de la historia también ataca la democracia, al tratar de recuperar los odios del pasado. Son esos partidos los que hoy están provocando una grave crisis de la convivencia en paz y en libertad conseguida después del franquismo.

En fin, cada una de estas tesis puede desarrollarse en otras derivadas, que las justifican más en detalle. Pero con esto basta, espero, para orientar a Reig y sus acompañantes, y quizá para incitarles a leer con mayor atención los libros que "critican" tan a la ligera. El observador percibirá que no hay en ellas nada de franquismo, ni de Arrarás, ni de "extrema derecha" etc., aunque en algunos puntos coincidan. Esas coincidencias, cumple señalarlo, no vienen en mis libros de la propaganda franquista, sino, precisamente, de una extensa documentación de las izquierdas. Y, no lo olvidemos, el mismo Arrarás desvirtúa los hechos en mucha menor medida que nuestros alborotados y a su modo encantadores lisenkos.

Pío MOA. 2007-01-26

 

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6 “Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto al que los llamó por la gracia de Cristo, para seguir otro evangelio. 7 No es que haya otro, sino que hay gente que los está perturbando y quiere alterar el Evangelio de Cristo. 8 Pero si nosotros mismos o un ángel del cielo les anuncia un evangelio distinto del que les hemos anunciado, ¡que sea expulsado! 9 Ya se lo dijimos antes, y ahora les vuelvo a repetir: el que les predique un evangelio distinto del que ustedes han recibido, ¡que sea expulsado! 10 ¿Acaso yo busco la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿Piensan que quiero congraciarme con los hombres? Si quisiera quedar bien con los hombres, no sería servidor de Cristo. 11 Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque 12 yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo”.

(Ga. I, 6-12) - Aparecen doctrinas corrosivas y engañosas, o sea: las sectas, un poco al gusto de todos, como para servirse en un mercado

 

Si la persecución religiosa en la época deutero-republicana llegó a tener el volumen que tuvo o incluso "caracteres de auténtico genocidio", como realmente dice Martín Rubio en ‘La cruz, el perdón y la gloria’, no fue por mero azar. Éste, indudablemente, cumple su papel, pero la historia la hacen ante todo los hombres con el ejercicio de su libertad.

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Una sociedad de veras libre lo es si sus miembros lo son de veras. Y, entre otras cosas, lo son si hay libertad religiosa. Este problema, sobre el que el recuerdo del pasado histórico proyecta mucha luz, pone de manifiesto que una de las deficiencias que llevan a nuestra sociedad a un constante problematismo es el no clarificar los presupuestos sobre los que se sustenta. Dos de ellos son: qué se entiende por espacio público y quién es el sujeto de los derechos. Es de agradecer que se diga que la religión no desaparece en una sociedad libre. Pero, si lo hace del espacio público, que es el propiamente social y del que no tiene el monopolio el Estado, probablemente su permanencia lo sea por el fulgor de su ausencia.

 

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BEATIFICACIÓN DE 498 MÁRTIRES DE LA GUERRA

Sin ambigüedades ni adherencias

Por José Luis Restán

 

La señal positiva llegaba desde Roma mientras se desarrollaba la Asamblea Plenaria de la conferencia Episcopal Española. Será en la ciudad eterna, el próximo otoño, donde se celebre la gran beatificación de 498 mártires de la persecución religiosa que se desarrolló en España durante los años 30 del pasado siglo.

 

Retomando unas palabras de Juan Pablo II, el Mensaje subraya que los mártires han sabido vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecución, hasta el testimonio de la sangre, y nos muestran la vitalidad de la Iglesia. En efecto, una mirada superficial a la Iglesia en la España de los años 30 puede transmitir una imagen de medianía y grisura en muchos campos, que sin embargo queda sorprendentemente desmentida por esta floración de hombres y mujeres valientes que rechazaron cualquier compromiso que pusiera en duda su confesión de fe, que perdonaron a sus verdugos y se ofrecieron como prenda de reconciliación futura entre los españoles. Y sobre todo, que levantaron un dique frente a la pretensión totalitaria del poder político, proclamando a Cristo como el único Señor.

Me viene a la mente una reflexión realizada en su día por el cardenal Ratzinger, que en un primer momento me resultó misteriosa. Decía que, históricamente, cuando la Iglesia ha incurrido en un exceso de "temporalismo", de apego al poder mundano incluso con la excusa de asegurar así una sociedad regida por los valores cristianos, surge como una suerte de purificación el fenómeno del martirio. Los mártires, afirmaba Ratzinger, son la verdadera apología de la Iglesia, porque en ellos no hay ambigüedades ni adherencias, sino la pura afirmación del único señorío de Cristo. La Iglesia en España, que había vivido en los dos últimos siglos una atormentada relación con los poderes sociales, y a la que había costado mucho situarse en el marco convulso de una modernidad importada, se encontró de bruces con la alternativa brutal de esconderse o exponerse. La cifra impresionante de los mártires nos dice a las claras cuál fue su opción.

Frente a las historias concretas de estos hombres y mujeres, tan diversas entre sí, queda siempre un punto de misterio indescifrable para los cálculos humanos. Se trataba de gentes frágiles y pecadoras, con limitaciones muy evidentes en muchos casos, pero que a la hora de la verdad no quisieron anteponer sus legítimos proyectos a la proclamación de su amor incondicional a Jesús. Como dicen los obispos, uno se ve obligado a reconocer la fuerza de Dios que actúa a través de la debilidad humana, porque si no sería imposible explicar estos hechos. Por eso, frente a las falsas polémicas que se puedan disparar, los obispos consideran que la próxima beatificación señala una hora de gracia para la Iglesia en España, y supondrá un estímulo para la renovación de la vida cristiana. La urgencia de esta renovación viene marcada por la difusión de un laicismo cultural y político que reclama de los católicos españoles una respuesta que no sea meramente reactiva, y por el riesgo que amenaza a la reconciliación trabajosamente lograda por varias generaciones de españoles.

Con la perspectiva de este acontecimiento, se nos hace transparente que el cristiano sólo se sostiene con la fe vivida en la comunión de la Iglesia, y no por amparo ni cobertura de ninguna institución, estado de opinión, legislación o poder. Y nos enseña también que no hay circunstancia, por dura que sea, que pueda impedir experimentar la victoria humana de la fe, y que nuestro exceso de lamento es, con demasiada frecuencia, la coartada para no vivir esta fe a campo abierto. 2007.

 

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San Gregorio de Nisa (hacia 335-395), monje y obispo de la Iglesia Católica - Sermón sobre los difuntos

 

“Primero la hierba, después la espiga, y finalmente el trigo lleno de espigas -       La vida presente es un camino que conduce al término de nuestra esperanza tal como vemos sobre las yemas el fruto que comienza a salir de la flor y que, gracias a ella, llega a término como fruto, aunque la flor no sea el fruto. Igualmente, la cosecha que nace de las semillas no aparece inmediatamente con su espiga, sino que lo primero que crece es la hierba; después, muerta la hierba, surge el tallo del trigo y de esta manera sale el fruto maduro en la espiga...  
     Nuestro Creador no nos ha destinado a una vida embrionaria; el fin de la naturaleza no es la vida de los recién nacidos. Tampoco apunta a las edades sucesivas que con el transcurso del tiempo reviste a través del proceso de crecimiento que cambia su forma, ni la disolución del cuerpo que sobreviene con la muerte. Todos estos estados son etapas en el camino sobre el que avanzamos. El fin y término del camino, a través de estas etapas, es la semejanza con el Divino...; el término que la vida aguarda es la beatitud. Pero hoy, todo esto que concierne al cuerpo –la muerte, la vejez, la juventud, la infancia y la formación del embrión- todos estos estados, como otras hierbas, tallos y espigas, forman un camino, una sucesión y un potencial que permite la maduración esperada.

 

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En la fotografía, una nueva especie  de escarabajo recientemente descubierto por la Universidad de Costa Rica, de San José. Este tipo de escarabajo está caracterizado de unas manchas amarillas y rojizas en la base baja del cuerpo; es largo cerca dos centímetros y medio y tiene dos largas antenas. Ha sido llamado ´lagocheirus delestaly´. 2007.V.

 

"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

 

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«No hay poder político más inquebrantable que el que se asienta sobre la ignorancia ciudadana. …y la burla de la inteligencia».

 

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Gracias por venir a visitarnos

 

‘CHECAS DE MADRID: LAS CARCELES REPUBLICANAS AL DESCUBIERTO’

Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
ISBN: 9788497931687
 - Colección: BEST SELLER DEBOLSILLO
Nº Edición:1ª
 - Año de edición:2004 - Plaza edición: BARCELONA - ESPAÑA
Polémico y riguroso estudio sobre un período convulso y de gran crueldad.
La instauración de la represión por parte de las fuerzas progresistas durante la República Española. Análisis del proceso revolucionario que le dio lugar, iniciado a finales del siglo XIX, y que alcanza sus mayores victorias en 1931 y 1936, con el exterminio como arma de poder.

 

Recomendamos: ‘Desafíos cristianos de nuestro tiempo’, editado por Rialp. El autor, sacerdote, repasa algunos de los problemas más habituales a los que se enfrentan los cristianos hoy. Toca, por ejemplo, la cuestión del evolucionismo y el creacionismo para explicar de qué manera son complementarios, apoyándose en el magisterio de los distintos Papas. Otro tema de actualidad que no soslaya es la presencia del mal en el mundo. Y tampoco evita el cómo enfrentarse al dolor y a la muerte.  En opinión del autor, «la crisis del amor constituye el mar de fondo de las tormentas que agitan las aguas del Primer Mundo», y corresponde a los cristianos retomar el mandamiento nuevo del Señor. El laicismo intransigente en que vivimos anima a tomar ejemplo de los mártires y a hacernos presentes en la vida pública. 2007

 

 Recomendamos vivamente: ‘Inquisición’  historia crítica.

Autores: Catedrático e historiador ‘Ricardo García Cárcel’ y la licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona-España ‘Doris Moreno Martínez’, investigadora. (Editado por Ediciones Temas de Hoy. Esp.). Cerca de doscientos años después de que Juan Antonio Llorente redactara su clásica ‘Historia crítica de la Inquisición’, los autores de este libro han querido escribir una nueva historia crítica del Santo Oficio, elaborada con la intención de huir del resentimiento, del morbo, los sectarismos, pero con fiel memoria –racional y sentimental- de las victimas de aquella institución, que fue muchas cosas al mismo tiempo: tribunal con jurisdicción especial, empresa paraestatal, instrumento aculturador, símbolo de representación y de identificación ideológica, arma en manos de otros poderes, poder en sí mismo. En este libro se examina la poliédrica identidad de la Inquisición y se responde a muchas preguntas que han inquietado a los historiadores: ¿por qué y para qué se creó el Santo Oficio?. ¿Por qué duro tanto? ¿Fueron los inquisidores hombres o demonios? Los procedimientos penales de la Inquisición ¿fueron normales o excepcionales?. ¿Cuántas víctimas hubo?. ¿Fue la Inquisición culpable del atraso cultural español respecto a Europa?. ¿Gozó de la complicidad o del rechazo de la sociedad?.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).