Thursday 27 April 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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«La anticoncepción es copular sin permitir dar vida a un nuevo niño; la fecundación in vitro es permitir dar vida un niño sin copular; el aborto es simplemente deshacer del niño, matándole; y la pornografía es totalmente deshacer el amor, copulando como animales».

 

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La sexualidad humana, clave para entender

a Dios, a la persona y a la sociedad

  

 

La alegría de ser varón o mujer

Varón y mujer los creó es el tótulo que ha elegido la Universidad de Navarra para el simposio interdisciplinar sobre sexualidad humana, celebrado en Pamplona los días 8 y 9 de febrero. Biología, sociología, teología, psicología, ciencias de la educación y Derecho se han dado cita para desentrañar una de las claves de la naturaleza humana.

 

Somos cuerpo. Desgraciadamente, en estos tiempos, ni verdades obvias como ésta están a salvo. Los extremos se tocan, y no es extraño que, casi en la misma frase, se afirme el dominio de la mente respecto al cuerpo (mi cuerpo es mío y hago con él lo que quiero) y el dominio del cuerpo frente a la mente (era la naturaleza, no podía evitarlo). Estos dos extremos ignoran que el cuerpo no es una posesión, sino la manifestación de la persona, el «engarce entre la libertad personal y el mundo», en palabras de la profesora Natalia López Moratalla, profesora de la Universidad de Navarra, una de las ponentes en el simposio Varón y mujer los creó, celebrado los pasados días 8 y 9 de febrero en dicha Universidad.
Y, como cuerpo, somos varón o mujer. Desde la primera célula fruto de la fecundación, ya somos no sólo cuerpo (ya dónde estará la cabeza, y qué será delante y detrás), sino cuerpo masculino o femenino. La primera reivindicación feminista está en los genes: como explicó López Moratalla, la feminidad no es sólo la ausencia de masculinidad, sino que tiene genes específicos y necesita los cromosomas XX, tanto como la masculinidad necesita los cromosomas XY.
Pero el sexo no deja impronta sólo en aquella parte del mapa genético que específicamente lo determina, sino en muchas otras. Toda una metáfora de cómo nuestra condición de seres sexuados no se queda en tener unos genitales u otros. La misma configuración del cerebro, y otros mecanismos fisiológicos, están definidos en gran parte por la identidad sexual genética, a través de las hormonas.
A lo largo del simposio, se debatió bastante acerca de las consecuencias psicológicas de la identidad sexual. Se desmintió de forma tajante que esto tenga ninguna influencia en el coeficiente intelectual, y, aunque se formularon varias listas de características masculinas (pensamiento sintético, mejor razonamiento matemático, planificación, manejo de situaciones abstractas y capacidad espacial; mayor independencia y competitividad) y femeninas (pensamiento más analítico y secuencial, mejor cálculo aritmético, más desenvoltura en situaciones concretas, búsqueda de vínculos sociales, sensibilidad y empatía), el profesor Miguel Lluch señaló que estas listas «nunca son verdad del todo». Se trata, por encima de todo, de rasgos humanos que, en mayor o menor medida, se dan en todos. Lluch quiso diferenciar entre la masculinidad y la feminidad a un nivel profundo, y sus formas de manifestación, que pueden cambiar.

El sexo, una vocación

El sexo importa; para el cuerpo y la mente, y también para el espíritu. No se trata sólo de que la relación con Dios, como todo, sea diferente en hombres y mujeres. Es que, además, el sexo es una vocación: somos llamados a la vida como varón o mujer, y, como personas sexuadas, descubrimos nuestra vocación al amor, sobre todo en la relación conyugal, como explicó el padre Wilfredo Marengo, del Instituto Juan Pablo II para el Estudio del Matrimonio y la Familia. Tanto el profesor Marengo como monseñor José María Yanguas, obispo de Cuenca, desarrollaron distintos aspectos del magisterio de Juan Pablo II y Benedicto XVI, sobre todo de la novedosa interpretación de la relación entre eros y agape realizada por este último en su encíclica Deus caritas est. De ella, destacaron cómo corrige «un cierto énfasis sobre la necesidad de una gratuidad absoluta» y la necesidad de combatir las concepciones erróneas del eros para llegar a otra, disciplinada y purificada, que llega a ser «participación humana genuina del ágape divino» y, por tanto, fecundo en la concepción de nueva vida, y de un nosotros más allá del tú y yo, en palabras del profesor Pedro Juan Viladrich, antiguo Director del Instituto de Ciencias de la Familia, de la Universidad de Navarra.
Esta vocación del hombre al amor, como toda vocación, no puede realizarse sin el consentimiento de la libertad, parte esencial de la persona sexuada. Fueron varios los ponentes que insistieron en la importancia de la libertad de la persona en relación con la sexualidad y el amor, pues es la que nos libera del determinismo animal; aunque todos ellos insistieron con igual fuerza en que se trata ésta de una libertad con consecuencias. Como explicó el profesor Lluch, la grandeza de la libertad implica un riesgo; y quienes, al tratar el tema de la sexualidad, prescinden del espíritu, como elemento que nos hace superiores a los animales, ignoran este riesgo y, por tanto, crean una mayor desprotección ante las consecuencias.
A medida que se iba desarrollando el simposio se fue haciendo patente, de forma más implícita que explícita, la enorme diferencia entre este modelo antropológico (naturaleza sexuada de la persona, destinada al amor exclusivo, para siempre y abierto a la vida) y la situación actual de la sociedad. Sin embargo, la nota predominante fue de un moderado optimismo ante la constatación de que, a pesar de todos los intentos por ocultarla, la naturaleza es tozuda y se empeña en manifestarse a través de las consecuencias de nuestros actos. Así, se puede partir de los hechos para defender la ley natural -estrategia propuesta por el profesor Carlos Martínez de Aguirre, de la Universidad de Zaragoza-: cada vez se ve más cómo el divorcio genera pobreza, problemas para los hijos y mayores gastos, y es evidente que la pareja heterosexual tiene muchas más posibilidades a la hora de tener hijos. En el campo de la Educación, según la profesora Aurora Bernal, de la Universidad de Navarra, es donde más se ve esto, pues «entre los terapeutas, educadores y maestros, hay casi unanimidad sobre qué familia funciona mejor».
Quizá por ello haya países de todo el mundo en los que se está produciendo un retorno del matrimonio, aunque de forma lenta y no siempre coherente, explicó el profesor Rafael Navarro Valls, de la Universidad Complutense de Madrid. Muestra de ello es la posibilidad en algunos Estados de Estados Unidos de hacer una declaración explícita de que se contrae matrimonio para siempre, o la defensa legal de la heterosexualidad en diversos países hispanoamericanos y anglosajones.
En muchas ocasiones, ha parecido que el siglo XX quería «pasar a la Historia como el que certificó la muerte de la familia», subrayó el profesor Pedro Juan Viladrich; pero ésta no se ha producido. En la situación actual hay sombras, sí, pero también luces, como la conciencia de la dignidad de la mujer y su integración en la sociedad, la aparición de las políticas familiares, la incorporación de nuevas fuerzas a la lucha por la vida y la familia, y el magisterio clave del Papa Juan Pablo II. Probablemente el mejor argumento a favor del matrimonio y la familia es que están inscritos en lo más profundo de lo humano y, por ello, nunca podrán desaparecer.
María Martínez López
Enviada especial

La controvertida perspectiva de género

Un juicio aventurado previo al simposio podría haber dado la impresión de que éste estaba concebido única y exclusivamente como ataque a la ideología de género. Como es habitual, esta visión simplista se vio desmentida, sobre todo gracias a la intervención de la profesora María Elósegui, de la Universidad de Zaragoza, sobre Teorías de la relación entre sexo y género. La profesora Elósegui defendió la legitimidad de utilizar la palabra género para aludir a los roles sociales que culturalmente se atribuyen a cada sexo. Es lo que se llama perspectiva de género, que, en sí misma, no niega los rasgos de cada sexo que tienen una base biológica. Por ello, es preciso centrar el debate en la relación entre una y otra. Cronológicamente, se han propuesto tres relaciones:
* Determinismo biológico: Es la perspectiva que defiende que a cada sexo le corresponden, de forma invariable, unas funciones sociales, normalmente apoyándose en argumentos pseudocientíficos sobre una supuesta inferioridad de la mujer. Al exaltar la diferencia, se niega la unidad. Aunque este modelo se considera superado en el plano teórico, todavía se manifiesta en la legislación de bastantes países, y en la mentalidad de muchos, incluso en el mundo desarrollado.
* Ideología de género: Va más allá de la perspectiva de género, al anular, también de forma sesgada, toda relación entre sexo y rol social, de forma que la masculinidad o feminidad se pueden construir sin tener en cuenta la biología. Es decir, para exaltar la igualdad, anulan la diferencia. También se suele hablar de cinco géneros, que incluyen la homosexualidad. Recibió un gran impulso del neomarxismo, pero sus raíces son mucho más profundas. Se puso en práctica en los países comunistas y ahora, aunque es minoritaria, está presente en las Conferencias de la ONU y en el Derecho sanitario de muchos países.
* Antropología basada en la igualdad y la diferencia: Reconoce que, mientras algunas funciones sociales están fundamentadas en el sexo biológico, otras son neutras e intercambiables. Propugna la interdependencia y corresponsabilidad de los dos sexos tanto en la esfera pública como en la privada, precisamente porque los dos, al ser diferentes, tienen algo que aportar a ambas. Se manifiesta en las nuevas y necesarias legislaciones que buscan una mayor conciliación entre vida familiar y laboral, tanto para varones como para mujeres, aunque, en un coloquio, se invitó a cada familia a buscar su propio modo de aplicarla, huyendo de moldes rígidos. Necesita una mayor base antropológica, para lo que Elósegui sugirió desarrollar las teorías personalistas y el magisterio de Juan Pablo II.

Mentiras y verdades a medias

La forma de entender la relación entre sexo y género hasta hace poco era discriminatoria contra la mujer, y es preciso cambiarla para hacerle justicia. Si se aplica una vinculación determinista entre sexo y rol social, tanto al varón como a la mujer se les niegan roles enriquecedores. Una justa comprensión de la relación entre sexo y género no es sólo una cuestión de justicia hacia las mujeres, al abrirles el acceso a lo público (lo que no implica su incorporación obligatoria al mundo laboral) sin denigrar su feminidad, sino que también ha de ayudar al varón a comprender su papel en el ámbito privado y en la paternidad.
* El matrimonio tradicional ha sido injustamente favorecido desde la religión y el Estado. El poder no ha reconocido el matrimonio para favorecerlo. El reconocimiento ha sido más bien fruto del esfuerzo de los esposos, a través de siglos de Historia, para cumplir fielmente sus deberes conyugales y familiares. Ese esfuerzo ha demostrado la bondad de este vínculo, y por eso se ha convertido en patrimonio jurídico.
* Adán y Eva son figuras puramente metafóricas usadas para justificar la inferioridad y dependencia de la mujer respecto del varón. Aunque el darwinismo puro creía que una especie sólo podía surgir de un grupo relativamente grande de otra a través de híbridos, la investigación reciente ha descubierto posibles cauces por los que una única pareja de varón y mujer, nacidos de una pareja de antecesores no humanos, podrían haber dado origen a la estirpe humana. Además, el relato bíblico, en su lenguaje, presenta a la mujer como intrínsecamente igual al varón, y a ambos, como los dos modos de ser persona.

 

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«Al cristiano se le tiene que notar que lo es. Lo tienen que notar sus vecinos, lo tienen que notar los pobres, los enfermos, en su trabajo y, claramente, en el ámbito de la familia y del matrimonio». Con estas palabras, el cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco Varela, sintetizaba la urgente necesidad del testimonio católico en la actual sociedad secularizada. El cardenal realizó una firme defensa del papel de los cristianos en la esfera pública, durante la intervención del 01 Agosto 2008-

 

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Lo que con frecuencia se expresa y entiende con el término ‘gender’, se sintetiza en definitiva en la auto-emancipación del hombre de la creación y del Creador. El hombre quiere hacerse por su cuenta, y decidir siempre y exclusivamente sólo sobre lo que le afecta. Pero de este modo vive contra la verdad, vive contra el Espíritu creador. Los bosques tropicales merecen, ciertamente, nuestra protección, pero no menos la merece el hombre como criatura, en la que está inscrito un mensaje que no contradice a nuestra libertad, sino que es su condición. Grandes teólogos de la Escolástica han calificado el matrimonio, es decir, el lazo para toda la vida entre el hombre y la mujer, como sacramento de la creación, instituido por el Creador y que Cristo -sin modificar el mensaje de la creación- acogió después en la historia de su alianza con los hombres”, S.S. Benedicto XVI PP. Obispo de Roma - 22.XII.2008

 

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Mira el fin en todas las cosas, y de qué suerte estarás delante de aquel juez justísimo, al cual no hay cosa encubierta, ni se amansa con dádivas, ni admite excusas, sino que juzgará justísimamente.
¡Oh ignorante, y miserable pecador! ¿Qué responderás a Dios, que sabe todas tus maldades, tú que temes a veces el rostro de un hombre airado?
¿Por qué no te previenes para el día del juicio cuando no habrá quien defienda ni ruegue por otro, sino que cada uno tendrá bastante que hacer por sí?
Ahora tu trabajo es fructuoso, tu llanto aceptable, tus gemidos se oyen, tu dolor es satisfactorio y justificativo. Piensa y ruega a Dios sirviendo al prójimo ‘hoy y aquí’.

Será un cheque en blanco que Dios llenará en abundancias a tu crédito, si has ayudado sobre todo ‘a alguno de sus discípulos’. Y la misericordia de Dios te colmará, ciertamente. Repite con frecuencia, casi sin cesar: ¡Jesús, en vos confío!

 

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« Y vio Dios que era bueno »

En las páginas del Génesis, en las cuales se recoge la autorrevelación de Dios a la humanidad (Gén 1-3), se repiten como un estribillo las palabras: «Y vio Dios que era bueno». Pero cuando Dios, una vez creado el cielo y el mar, la tierra y todo lo que ella contiene, crea al hombre y a la mujer, la expresión cambia notablemente: «Vio Dios cuanto había hecho, y todo era muy bueno» (Gén 1, 31). Dios confió al hombre y a la mujer todo el resto de la creación, y entonces —como leemos— pudo descansar «de toda la obra creadora» (Gén 2, 3).

 

Es vuestra visita la que nos honora y agradecemos.

Quepa claro: "hablamos no solo para comunicarnos, sino para distinguirnos". Por lo mismo, nos vestimos no solo para evitar el frío, sino para reafirmar nuestra personalidad. Publicamos porque creemos en la verdad y solo ella nos hace libres.

Pedimos disculpas por los errores que tantas veces cometemos. No son por mala voluntad, ni por ignorancia, sino por no saber. No está mal recordar que una cosa es la ignorancia (= no saber lo que a uno no se le alcanza) y la nescencia (= no saber lo que uno debería saber).

Dice un bello espiritual negro: ‘You can have all this world, but give me Jesus’ (‘puedes tener el mundo entero, pero dame a Jesús’).

Jesús misericordia : Kyrie eleison. Christe eleison. Kyrie eleison.

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¿Por qué repetimos y recomendamos algunos libros? - No responde esta habitual insistencia a ningún imperativo ni legal, ni moral, ni de compromiso alguno. El único compromiso es el del servicio a la conformación de una cultura católica que hoy es más necesaria que nunca.

Recomendamos vivamente:

1º Título:‘La inmortalidad del alma humana’ – autor: Antonio Millán-Puelles Editorial Rialp - Madrid 2008  - 204 páginas

2º Título:‘LAS MUJERES Y JESÚS’

Henry Froment-Meurice - Monte Carmelo - Burgos 2007 - 172 páginas

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Recomendaciones para conocer y saber defenderse frente a la ignorancia o ataque de las sectas:Para dar razón de nuestra Esperanza, sepa defender su Fe, por P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá: Libro de apologética católica muy recomendable y en formato word.

Verdades de la fe católica, por Guido Adolfo Rojas Zamorano: Libro de apologética católica muy recomendable y en formato word.

Verdades de la fe católica II, por Guido Adolfo Rojas Zamorano: Segundo libro de apologética católica muy recomendable y en formato word.

Catecismo de la Iglesia Católica (doc): Catecismo oficial de nuestra santa Iglesia en formato .doc (Word para Windows)

Catecismo de la Iglesia Católica (lit): Catecismo oficial de nuestra santa Iglesia en formato Microsoft Reader (Para Pocket PC y Palms)

Vivir amando... para encontrar el Tesoro.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).