Saturday 1 November 2014 | Actualizada : 2014-10-13
 
Inicio > Revista > Polonia - 1º Jagellón dinastía lituana; Lituania; Jaguelones,Hungría Bohemia

"Obrad la verdad en la caridad" (cf. Ef 4, 15). Sirviendo a la verdad por amor a la verdad y a aquellos a quienes la transmitimos, edificamos una comunidad de hombres libres en la verdad, formamos una comunidad de hombres unidos por el amor a la verdad y por el recíproco amor en la verdad, una comunidad de hombres para los que el amor a la verdad constituye el principio del vínculo que les une.

 

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1791:el 3 de mayo Polonia se aprueba la primera Constitución del país; es la segunda Carta Magna moderna en el mundo (después de la de EE. UU.).

 

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niña polaca.

 

 

La Reforma en Polonia Católica, ejemplo de tolerancia frente a la inquisición protestante alemana. sc- XVI.


La Polonia de los siglos XV y XVI era también un país abierto a las nuevas corrientes religiosas. Al contrario de las otras partes de
Europa, aquí no llegaron a estallar guerras religiosas, los disidentes encontraban en Polonia no sólo refugio sino incluso protección por parte de los monarcas y de los magnates. El resultado de esa actitud fue el enriquecimiento de la vida cultural y científica con nuevas ideas y obras literarias, además de crear la imagen de Polonia como un país tolerante. Un destacado ejemplo de esta actitud fue la llamada "Confederación Varsoviana", firmada en 1573, que concedía a los protestantes los mismos derechos que a los católicos. El último rey de la dinastía de los Jaguelones, Zygmunt August (Segismundo Augusto), pronunció en la Dieta la famosa declaración: "No soy rey de vuestras conciencias".
No sin razón, los contemporáneos, y también las generaciones posteriores, denominaron el "Siglo de Oro" a la época de los
Jaguelones, y en particular al siglo XVI.

 

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Alexandr Solzhenitsin o Soljenitsin - El autor ruso no duda en afirmar: ¡la ideología!

«He ahí lo que procura justificación a la maldad y una dureza prolongada al malvado. La teoría social que ayuda a éste a blanquear sus actos y a escuchar, en lugar de reproches, loas y honores. Los Inquisidores 

encontraban el confort en el cristianismo; los conquistadores, en el engrandecimiento de la patria; los colonizadores, en la civilización; los nazis, en la raza; los jacobinos, en la igualdad, la fraternidad y la felicidad de las generaciones venideras».

Y el comunismo causó mucho más de 100.000.000 de muertos siendo la tragedia o catástrofe más terrible que la humanidad haya sufrido en su historia ... ¡por una ideología nacional socialista atea y mentirosa!.

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Catástrofe. (Del lat. catastr?phe, y este del καταστροφ?, de καταστρ?φειν, abatir, destruir).1. f. Suceso infausto que altera gravemente el orden regular de las cosas

 

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City Charter and Wax Seal, Krakow, Poland, 2002

Photograph by Les Stone

Poland´s capital since 1038, Krakow, the bustling trade center of Slavonic Europe, entered its golden age in the 15th century, when this historic charter was sealed. Under the 45-year reign of King Casimir IV, Poland emerged as one of Europe´s greatest powers and a thriving cultural center. Scholars (including Copernicus), architects, and artists contributed to Krakow´s magnificent renaissance.

(Photo shot on assignment for, but not published in, "Bohemian Rhapsody," July/August 2002, National Geographic Traveler magazine) 2007.X.

 

 

Jagellón DINASTÍA - POLONIA

 

De origen lituano, reinó en Lituania de 1377 a 1572 (v. LITUANIA II); en Polonia, de 1386 a 1572 (v. POLONIA III y Iv); en Hungría, de 1440 a 1444 y de 1490 a 1526 (v. HUNGRÍA 111); y en Bohemia, de 1471 a 1526 (v. BOHEMIA iii). En su activísima política dinástica, los J. tendían a mantener la unión polaco-lituana, dirigida contra los caballeros teutónicos y Moscovia, así como a hacerse con los tronos de Bohemia y Hungría, codiciados por los Habsburgo. Convertidos, en los s. xv y xvi, en una de las más poderosas casas reinantes, los J. emparentaron con las primeras dinastías de Europa, sobre todo con los Habsburgo de Austria y España.
      Al mecenazgo de los J., especialmente al de Ladislao IV de Bohemia y (VI) Hungría, y al de los dos Segismundos de Polonia, deben sus Estados magníficas obras de arte, concebidas dentro del estilo gótico flamígero (palacio real de Hradéany, en Praga) y del Renacimiento italianizante (palacio y capilla fúnebre de Wawel, en Cracovia), así como el florecimiento de las ciencias (nueva fundación de la Univ. de Cracovia, en 1400, obra de N. Kopernic) y de las letras en lengua nacional (poesía de J. Kochanowski, v.). El reinado de los J. aportó a Polonia y Lituania una gran extensión territorial, especialmente en el Norte (Pomerania-Gdansk, Prusia y Livonia), Este (tierras rusas) y Sudeste (protectorado sobre Moldavia). Fue asimismo un periodo de considerable desarrollo económico, sobre todo después de la recuperación, en 1466, de los puertos de Gdansk y Elbing, y de implantación del sistema parlamentario en Polonia, donde adquirió preponderancia la nobleza media, en detrimento de los grandes, aunque también en perjuicio de los burgueses y de los campesinos, reducidos a servidumbre. Los J. supieron conservar en sus Estados el predominio del catolicismo (e incluso contribuyeron a su difusión hacia el Este), sin por ello recurrir a la intolerancia en materia religiosa, lo que evitó a Polonia y Lituania sangrientos choques entre católicos y protestantes.


      El origen de los J. se remonta a la segunda mitad del s. xiii, cuando a continuación de las luchas intestinas que sucedieron en Lituania al reinado de Mindaugas (1239-63), Pukuwer, bisabuelo de Ladislao J., se convirtió, antes de 1291, en gran duque desde
1316 a 1341 y verdadero fundador del poderío italiano, extendió su poder más allá de Lituania, sobre la Rusia Blanca, la Podlasia oriental y Volinia. Enemigo declarado de los caballeros teutónicos y aliado del rey de Polonia, Guedimín estuvo a punto de bautizarse, pero renunció a ello ante la oposición pagana. La sucesión pasó a sus hijos, dos de los cuales, Kestutis y Algirdas, fueron grandes duques de Lituania en 1345. El segundo de ellos, tras haber extendido su poder a las ciudades, mercantiles de Novgorod la Grande y Pskov, así como a los territorios de Czerniaków, Esmolensko y Kiev en 1632, entró en pugna con los duques moscovitas en la guerra de 1368 a 1372, y tuvo litigios por la posesión de Volinia, Polinia, Podolia y el territorio de Lvov y Halic, en Polonia y Hungría. En muy buenas relaciones con el emperador Carlos IV, Algirdas declaró en 1357 su intención de hacerse bautizar según el rito romano, pero tuvo que desistir de su propósito a causa de la oposición interna estimulada por los caballeros teutónicos. Su hijo J. (en polaco Jagiello, en lituano Jagailo), nacido ca. 1350 del segundo matrimonio de Algirdas con Juana, princesa rusa de Tver, convertido en gran duque de Lituania (1377-92), eliminó a su tío Kestutis con el apoyo de los caballeros teutónicos, a quienes hizo importantes concesiones territoriales y la promesa de hacerse bautizar.


      Con el fin de escapar a su peligroso intermediario, J. entró en contacto con los polacos y, en virtud de la unión concertada en Krewo en 1385, por la que se incorporaba Lituania a Polonia, recibió el bautismo de acuerdo con el rito romano el 15 febr. 1386, en Cracovia, y se casó con
la reina Euduvigis de Polonia, hija de Luis de Anjou, rey de Hungría y de Polonia, y sobrina-nieta del último rey de la dinastía Piast, Casimiro III el Grande. Coronado rey de Polonia como Ladislao II (1386-1434), conservó primeramente el título de gran duque de Lituania, pese a la oposición de Vitoldo Alejandro, hijo de Kestutis; pero tras su reconciliación, en 1392, y definitivamente, después de la muerte de Eduvigis, en 1399, en que se concluyó una nueva unión, reemplazando la incorporación por la alianza de los dos Estados, en Vilna y Raadom (1401), Vitoldo devino gran duque, vasallo del rey J., quien se reservó el título de duque supremo de Lituania. La pronta evangelización de este país (fundación en Vilna del obispado en 1387), el segundo matrimonio en 1402 de Ladislao II con Ana, condesa de Cilly y nieta de Casimiro III el Grande, muerta en 1416, y sobre todo la amenaza teutónica, consolidaron la posición de Ladislao y de su dinastía en Polonia. La gran guerra contra la Orden Teutónica (1409-11) y la desastrosa derrota de ésta en Grünwald-Tannenberg el 15 jul. 1410, quebrantaron el periodo de los teutónicos, aunque la falta de decisión de Vitoldo, celoso de su independencia, no permitió aún a Polonia apartar para siempre el peligro teutónico, acarreando nuevas guerras en 1413-14 y 1422 con la Orden, aliada de Segismundo de Luxemburgo.
      La entente con los Hohenzollern de Brandeburgo (desposorios de Federico II con Ana, hija de J., en 1421), una nueva unión polaco-lituana en Horoldo (1413), y la ayuda prestada por polacos y lituanos a los husitas de Bohemia (tras la invitación al trono checo a Ladislao II, y luego a Vitoldo, que en 1422 envió a Praga la fracasada expedición del príncipe Segismundo, sobrino de J.), fueron gestiones tendentes a contrarrestar la acción del bloque teutónico-luxemburgués, el cual, tras el fallecimiento de Vitoldo en 1430, trató de jugar la carta de Svidrigailo, hermano de Ladislao II, nombrado gran duque de Lituania y destituido después por el rey en provecho del hermano menor de Vitoldo, Segismundo (muerto en 1440). Un nuevo casamiento de Ladislao II con Sofía, princesa lituano-rusa, de la que tuvo dos hijos, Ladislao y Casimiro, permitió finalmente a J., con el apoyo de su poderoso canciller, el card. Zbigniew Olesnicki, y a costa de los amplios privilegios concedidos a la nobleza en 1425 en Brezesc y en 1430 en Jedlna, por los cuales fue establecido el principio neminem captivabimus nisi iure victum, asegurar la sucesión al trono de Polonia a su primogénito.



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      Ladislao III J. (1434-44), que a la muerte de su padre en 1434 era todavía menor de edad, reinó primeramente bajo la tutela de su madre y del card. Olesnicki, el cual, habiéndose opuesto a la invitación al trono del Bohemia del joven príncipe Casimiro (1438), consiguió en 1439 reprimir la revuelta de los husitas polacos y aseguró a Ladislao III la sucesión de Hungría, cuyo trono le fue ofrecido en 1440 por Juan Hunyades (v.), a la muerte de Alberto II de Habsburgo. Habiéndose reconciliado con la viuda de éste, Isabel de Luxemburgo, Ladislao liberó a Servia y Bulgaria y, en 1444, concluyó con los turcos una paz victoriosa en Szeged, pronto rota por instigación del legado pontificio Cesarini, deseoso de organizar una nueva Cruzada. El desaliento de los aliados de Ladislao acarreó la derrota y la muerte heroica del rey en Varna (11 nov. 1444). Su hermano menor, Casimiro IV J. (1427-92), gran duque de Lituania desde 1440, aceptó el tronó polaco (1445-92). Gozando de una sólida posición en Lituania, logró derrocar al card. Olesnicki, pero hubo de hacer importantes concesiones a la nobleza polaca (privilegios de Piotrków en 1455, de Nieszawa en 1454).
      Tras su acercamiento a los Habsburgo, merced a la boda con Isabel, hija de Alberto 11, con la que tuvo 13 hijos, de ellos seis varones, sostuvo una activa política dinástica, consiguiendo para el primogénito, Ladislao VII J. (1456-1516), la sucesión de Bohemia en 1471, según el acuerdo concertado en 1462 con el rey checo Jorge de Podiebrad, y en 1490
la de Hungría, tras haberse casado clandestinamente con Beatriz, hija de Fernando I de Nápoles y viuda de Matías Corvino (v.), el cual en 1471-74 había desbaratado los ambiciosos planes del hijo segundo de Casimiro IV, también llamado Casimiro; el hermano menor de Ladislao VII, Juan I Alberto, codiciaba el trono de Hungría y, en 1491, fue compensado con el principado de Glogów, en Silesia. Tan grandes como los éxitos dinásticos fueron las adquisiciones territoriales de Casimiro IV. La guerra de los Trece Años (1454-66) con la Orden Teutónica le permitió la incorporación, de acuerdo con la demanda de los Estados provinciales, de Prusia, Pomerania -Gdansk, Warmia y el territorio de Chelmno, provincias llamadas en adelante Prusia real, y la extensión de la soberanía polaca sobre la Prusia oriental, llamada monástica (más tarde ducal). En 1456-57, Casimiro se incorporó definitivamente Oswiccim; en 1494, Zator; y en 1462-76, una parte de Mazovia. Asimismo consolidó la alianza con los príncipes de Pomerania occidental, uno de los cuales, Boguslav X, se casó con una hija de Casimiro IV; y restableció los lazos de vasallaje con Moldavia, cuyo voivoda, Esteban el Grande, rindió homenaje al rey de Polonia en 1485.



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      La política moldava fue proseguida por el hijo tercero de Casimiro IV (el segundo, nacido en 1458, el futuro S. Casimiro, había muerto en 1484), Juan 1 Alberto (1459-1501). Coronado rey de Polonia en 1492 con el apoyo de su hermano menor, Federico J. (14681503), primer obispo de Cracovia, y desde 1493 arzobispo de Gniezno, primado de Polonia y cardenal, Juan I Alberto buscó el apoyo de la nobleza convocando en 1493
la primera Dieta general del reino y devolviendo el gran privilegio de Piotrków en 1496. Vencido por los turcos en 1497, durante una expedición a Moldavia, perdió la soberanía de ésta, pero incorporó a la corona el territorio de Plock, en Mazovia (1495). Su hermano menor, Alejandro 1 J. (1461-1506), no llegó a ser rey de Polonia hasta 1501, tras haber reinado desde 1492 como gran duque de Lituania, país por el que principalmente se preocupó en su política (guerra desastrosa con su suegro, Iván III de Moscovia, en 1500-03), dejando los asuntos polacos a los grandes del reino, dotados en 1501 del privilegio de Mielnik. Pero la resistencia de la nobleza polaca provocó la abolición del privilegio y la promulgación en 1504 de la ley de incompatibilidad de las altas dignidades con los grandes dominios fiscales, y, en 1505, de la Constitución Nihil novi, piedra angular del sistema parlamentario de Polonia, según la cual el rey no podía promulgar ninguna ley sin el consentimiento de la Dieta.
      Muerto sin hijos, Alejandro dejó (1506) el trono de Polonia y Lituania a su hermano Segismundo I el Viejo (1467-1548), quien desde 1498 administraba el principado de Glogów, desde 1501 el de Opava, y desde 1504 toda Silesia y Lusacia en nombre de Ladislao VI de Bohemia. La amenaza de una alianza entre los Habsburgo y Moscovia durante la reconquista de las tierras rusas de Lituania (guerras con Basilio III en 1507-08, 1512-22, y con Iván IV en 1534-37, las cuales condujeron a la pérdida de Esmolensko), decidió a Segismundo a hacer importantes concesiones en su política dinástica; el acuerdo sucesorio de Viena (1515) y los casamientos entre miembros de las dinastías J. y Habsburgo abrieron la expectativa de la Casa de Austria a la sucesión de Bohemia y Hungría, efectuada tras la muerte de Mohács del hijo único de Ladislao VII, Luis 11 J. (1506-26), rey de Bohemia y Hungría desde 1516. La victoriosa guerra (1519-21) con Alberto de Hohenzollern (sobrino de Segismundo I), último gran maestre de los caballeros teutónicos, concluyó con un compromiso: el homenaje rendido a Segismundo (1525) por Alberto, convertido hereditariamente en príncipe de Prusia, secularizado con el consentimiento del rey de Polonia, que conservaba su soberanía. Pese a la victoria polaca sobre Moldavia en 1531, Segismundo no se aventuró a lanzarse a una política antiturca, preconizada por los Habsburgo, y en 1533 concluyó la paz con
la Puerta Otomana, casando a su hija con el rey Juan Zapolya de Hungría, aliado del sultán. La única adquisición territorial importante de Segismundo fue la de Mazovia, incorporada definitivamente en 1526. En los asuntos internos, el rey, al igual que su segunda esposa (desde 1518), Bona Sforza de Aragón (princesa de Milán e hija de Isabel de Aragón y muy mezclada en la alta política), tuvo que hacer frente a la oposición de los nobles (amenaza de una revuelta en 1537).


      La oposición fue aún más abierta durante el reinado del hijo único de Segismundo I, Segismundo II Augusto(1520-72), elegido gran duque en 1522 y coronado rey en 1529, el cual desde 1544 gobernaba en Lituania, donde se casó en secreto con Bárbara Radziwill en 1547. Este casamiento, considerado como una alianza desigual, provocó la encarnizada oposición de la Dieta en
1548, a la que el rey no cedió. Tratando de reconciliarse con la oposición parlamentaria con vistas a la incorporación de Livonia y Curlandia (acaecida en 1561, pero que desencadenaría una guerra con Iván IV y Suecia, de 1563 a 1570), y deseoso de fortalecer la unión de sus Estados, realizada en 1569 en Lublin, bajo la forma de una unión real entre Polonia y Lituania, que en adelante formarían un Estado compacto, aunque dualista, con un solo monarca electivo a su cabeza, Segismundo II aceptó las reformas votadas por la Dieta en 1562-63, tendentes a la mejora de la gestión de los asuntos internos y a la preponderancia de la Cámara de diputados sobre el Senado y el rey. Extinguida con Segismundo II en 1572 la dinastía J., se prolonga por línea femenina hasta 1596 con Ana l. (152369), hija de Segismundo I, reina de Polonia desde 1575-76 y esposa del rey Esteban Bathory, la cual apoyó en 1587 la elección de su sobrino Segismundo III Vasa, príncipe sueco, cuya dinastía, entroncada por el lado materno con los J., reinó en Polonia (como reyes electivos) hasta 1668.
     
TADEUSZ ROSLANOWSKI

 

    BIBL.: O. HALECKI, Dzieje unü lagiellonskiej, 1-2, Cracovia 191920; L. KOLANKOWSKI, Polska lagiellonow, Lwow 1936; W. SoBIESKI, Histoire de Pologne des origines á nos jours, París 1934; M. LuzscIENSKI, Historia de Polonia, Barcelona-España -1945.

 

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San José Bilczewski fue un hombre de oración. La santa misa, la liturgia de las Horas, la meditación, el rosario y las otras prácticas de piedad articulaban sus jornadas. Dedicaba un tiempo particularmente largo a la adoración eucarística.

San Segismundo Gorazdowski destacó también por su devoción fundada en la celebración y en la adoración de la Eucaristía. Vivir la ofrenda de Cristo lo impulsó hacia los enfermos, los pobres y los necesitados.

El profundo conocimiento de la teología, la fe y la devoción eucarística de José Bilczewski lo han convertido en un ejemplo para los sacerdotes y en un testigo para todos los fieles.

Segismundo Gorazdowski, al fundar la Asociación de sacerdotes, la congregación de las Religiosas de San José y tantas otras instituciones caritativas, se dejó guiar siempre por el espíritu de comunión, que se revela plenamente en la Eucaristía.

 

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Año 1673 el día 11 de noviembre, el maestre de campo polaco John SOBIESKI derrota a los turcos mahometanos en Chotin, lo que le llevó al Trono de Polonia en 1674.

 

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Lituania, la hija católica del Báltico

 

 

Lituania conforma uno de los pequeños países bálticos, del cual desconocemos casi todo.Descendientes de los baltos, únicamente letones y ellos mantienen la vieja estirpe de los pueblos autóctonos de la costa báltica. Los lituanos tienen el dudoso honor de ser el último pueblo pagano de Europa, defendiéndose de los caballeros teutónicos, quienes con la excusa de la evangelización, germanizaban la región, con la opinión en contra del obispo de Riga. En 1410 junto a los polacos conseguirían la victoria de Grunwald, en la que los teutónicos fueron vencidos y convertidos en vasallos del rey de Polonia. Los lituanos se convirtieron al catolicismo cuando su monarca Vladislav Jagellón aceptó casarse con la heredera de Polonia, uniendo en sus personas ambos reinos. Aunque no será hasta 1568 cuando se materialice la confederación de los dos estados. Desde entonces, el ducado de Lituania compartió la historia del reino de Polonia, y su clase dirigente se polonizó. A partir de 1795, la desmembración de Polonia supuso el paso de Lituania Rusia, de la que formó parte hasta 1918. En la primera Guerra Mundial fue sometida por los alemanes, pero al final de la guerra pudo recuperar su independencia perdida. Sin embargo, Vilna, la capital ansiada por los lituanos, estaba habitada junto a su región limítrofe por población polaca en su mayor parte, lo que originó que el mariscal Pilsudski, originario de la región, la reintegrase a Polonia bajo conquista militar. Para los polacos era una región polaca, más, si se considera que relevantes hombres de su historia procedían de la región, como el poeta Adam Mickiewics.

En 1940, en plena segunda guerra mundial, Lituania pasó a ser ocupada y anexionada por la URSS, sufriendo deportación de sus elites dirigentes. La Iglesia Católica sufrió un verdadero calvario. Luego fueron ocupados por los alemanes, y al final de la guerra mundial, de nuevo pasaron a ser república soviética. Durante el dominio posterior comunista, la población fue convirtiendo un monte en un bosque de cruces, en señal de oposición a la dictadura comunista En 1988 se formó Sajudis que triunfó en 1989, su líder Vytautas Landsbergis se proclamó presidente de Lituania, e inició la revolución cantada, cuando la población se lanzó a la calle a cantar “Libertad” he hizo una cadena humana con las dos repúblicas bálticas restantes de un millón de personas. La represión policial causó 13 muertos, pero el fallido golpe de estado de 1991, consagró su independencia definitiva.

Lituania, a diferencia de sus dos hermanas, tiene una población autóctona de 83 %, mientras que los rusos son un 8 % y los polacos de Vilna un 7 %. En las elecciones generales del 12 y próximo 26 de octubre, los lituanos tienen un complicado panorama político. Por un lado quieren ser occidentales, ya admitidos en la Unión Europea, siguen el liderazgo de su vecina Polonia. No obstante, el resurgir económico de Rusia, de la cual depende energéticamente, y por tanto su gran crecimiento económico, impide a muchos aceptar la instalación de bases de la OTAN. Los partidos que protagonizan al apoyo electoral son la Unión Patriótica, antiguo Sajudis, de línea conservadora y que aglutina a los prooccidentales. Los grupos de la Unión Social Liberal y el Movimiento Liberal, se debaten en mantener una mínima representación. Así como la Acción Electoral de los Polacos de Lituania, agrupación puramente étnica. La expectación se sitúa en Orden y Justicia, del expresidente Rolandas Paksas, y el partido laborista del millonario Víctor Ouspaskitch, que reúnen el favor de la minoría rusa y de los lituanos que quieren compartir el beneficio del crecimiento ruso. Sin embargo, la volatilidad del voto se mostraría en la aparición de renacimiento Popular, un partido vinculado al presentador de Operación Triunfo local. Lituania se enfrenta a la difícil situación de elegir entre dos bloques, Unión Europea o Rusia, condenados entenderse por los beneficios mutuos. MMVIII

 

José Luis Orella. 14 de octubre. 2008.X.14

 

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La tradición de las tres caídas de Jesús y del peso de la cruz hace pensar en la caída de Adán –en nuestra condición de seres caídos– y en el misterio de la participación de Jesús en nuestra caída. Ésta adquiere en la historia for-mas siempre nuevas. En su primera carta, san Juan habla de tres obstáculos para el hombre: la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida. Interpreta de este modo, desde la perspectiva de los vicios de su tiempo, con todos sus excesos y perversiones, la caída del hombre y de la humanidad. Pero podemos pensar también en cómo la cristiandad, en la historia reciente, como cansándose de tener fe, ha abandonado al Señor: las grandes ideologías y la superficialidad del hombre que ya no cree en nada y se deja llevar simplemente por la corriente, han creado un nuevo paganismo, un paganismo peor que, queriendo olvidar definitivamente a Dios, ha terminado por desentenderse del hombre. El hombre, pues, está sumido en la tierra. El Señor lleva este peso y cae y cae, para poder venir a nuestro encuentro; él nos mira para que despierte nuestro corazón; cae para levantarnos.

 

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al oir a Cristo Pedro deja el lago de Galilea y va en pos de él

 

 

En estos momentos de relativismo, una cultura que exalte de manera absoluta a la persona y ya no la impulse a la solidaridad se expone al riesgo de ver que la libertad se transforma en dominio de los más fuertes sobre los más débiles, en contradicción consigo misma. Esto compromete las relaciones personales, empobrece y deforma la convivencia, y sujeta el saber al poder de un pensamiento que lo explota.

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La actividad proselitista de las sectas, que siembran confusión entre la gente sencilla, -ataca con aire prepotente- en estos momentos de relativismo. 2007

 

 

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¡Oh galaxias de los cielos inmensos, alabad a mi Dios porque es omnipotente y bueno! ¡Oh átomos, protones, electrones! ¡Oh canto de los pájaros, rumor de las hojas, silbar del viento, cantad, a través de las manos del hombre y como plegaria, el himno que llega hasta Dios!»

 

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"Amas todo cuanto existe / y nada aborreces de lo que has hecho; / pues si Tú hubieras odiado alguna cosa, no la hubieras formado./ ¿Y cómo podría subsistir nada si Tú no quisieras, / o cómo podría conservarse sin Ti? / Pero a todos perdonas, / porque son tuyos, Señor, amigo de la vida" (Sab 11, 24-26).

 

 

 

Gracias por venir a visitarnos

 

Recomendamos vivamente: ‘Fe, verdad y tolerancia’, Ed. Sígueme, Salamanca 2005) pp. 170 ss. Autor al siglo Joseph Ratzinger: Benedicto PP. XVI.

 

† San Pablo, Obispo de la Iglesia Católica: “no eres tú quien sostiene la raíz, sino la raíz la que sostiene a ti” (Rom 11,18). †

 

 

 

 

 

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).