Wednesday 23 April 2014 | Actualizada : 2014-04-18
 
Inicio > Leyendas Negras - 2 > Shakespeare - A: su verdadera identidad, polémica que resurge; era católico

P: Sobre Shakespeare, ¿era católico como algunos afirman?

R: De hecho, si fuera criptocatólico se explicaría, por ejemplo, porque nunca se quiso divorciar de su mujer a pesar de que era consciente de que le era infiel.

 

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Es cierto que "anglicano" se refiere principalmente a la Iglesia establecida de Inglaterra, pero a mí me gusta esa etiqueta para referirme a la lengua de Shakespeare. Es un delicioso arcaísmo, como llamar "hispanos" a los españoles. –Amando de Miguel (filólogo) 2007-01-21 L.D.ESP.

 

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Retrato anónimo de Shakespeare

 

La verdadera identidad de Shakespeare,

una polémica que resurge

 

Actores creen que un plebeyo criado en un hogar analfabeto no pudo escribir esas obras

 

EFE - LONDRES.- "¿Era o no era el Bardo de Avon?", ésa es la cuestión para algunos de los más reputados actores ´shakesperianos´, que dudan ahora de la identidad real de William Shakespeare y han reabierto ese polémico debate en el Reino Unido.

El órdago lo han lanzado los actores Derek Jacobi, que en su larga carrera ha encarnado a personajes del famoso dramaturgo como Hamlet, y Mark Rylance, ex director artístico del Globe Theatre, la conocida réplica del teatro original de Shakespeare en Londres.

Jacobi y Rylance han divulgado este fin de semana la denominada "Declaración de Duda Razonable" sobre la identidad del Bardo de Avon (1564-1616), como también se conoce al autor de clásicos como "Otelo" o "Romeo y Julieta".

El documento, informa el dominical "The Observer", se divulgó este sábado al término de la función teatral "Yo soy Shakespeare", que investiga la autenticidad del famoso dramaturgo y se representa en el Minerva Theatre de Chichester (sur de Inglaterra).

La declaración cuestiona que William Shakespeare, un plebeyo del siglo XVI criado en un hogar analfabeto de Stratford-upon-Avon, escribiera las geniales obras que llevan su nombre.

Promovido por la llamada "Coalición de la Autoría de Shakespeare" y avalado por casi 300 firmas, el comunicado argumenta que un hombre que apenas sabía leer y escribir no pudo poseer los rigurosos conocimientos legales, históricos y matemáticos que salpican las tragedias, comedias y sonetos atribuidos a la pluma del bardo.

 

Nexos dudosos

"Los eruditos han hallado pocos nexos, la mayoría dudosos, entre la vida del supuesto autor y las obras", señala la declaración, al explicar que los libros rezuman gran familiaridad con la vida de las clases altas e incluyen "detalles oscuros" sobre países como Italia.

Los signatarios, entre los que figuran más de treinta académicos, también esgrimen que no existen pruebas de que el aldeano de Stratford-upon-Avon recibiera estipendio o mecenazgo por escribir algunos de los libros más famosos de la literatura universal.

Además, la Coalición, fundada el pasado 23 de abril coincidiendo con los 391 años de la muerte del escritor, subraya que el testamento de Shakespeare, en el que el literato legaba a su esposa su "segunda mejor cama con los muebles", no menciona libro, obra teatral o poema alguno ni incluye tampoco frases "shakesperianas".

Desde el siglo XVIII, no han faltado teorías que defienden la idea de que William Shakespeare no fue más que un seudónimo.

Con el tiempo han surgido sospechas de que detrás de ese "alias" pudieron esconderse el dramaturgo Christopher Marlowe (1564-1593), el filósofo y hombre de letras Francis Bacon (1561-1626) o Edward de Vere (1550-1604), decimoséptimo conde de Oxford.

"Suscribo la teoría del grupo (la citada Coalición)", dijo Jacobi, al inclinarse por Edward de Vere, que frecuentó la vida cortesana en el reinado de Isabel I (1533-1603), como su "candidato" preferido, dadas las supuestas similitudes entre la biografía del conde y numerosos hechos relatados en los libros del bardo.

"Creo que el que más luz arroja (al enigma) es posiblemente de Vere, pues pienso que un autor escribe sobre sus propias experiencias, su propia vida y su propia personalidad", comentó el actor.

Jacobi y Rylance han entregado una copia de la declaración al profesor William Leahy, responsable del departamento de Inglés en la Universidad Brunel de Londres y director del primer programa de estudios dedicado a la autoría de Shakespeare, que empieza este mes.

Para Leahy, el debate que proponen los más escépticos resulta "legítimo", pues el problema encierra un "misterio en su origen y la discusión intelectual nos acercará a ese origen".

"Eso no quiere decir -agregó el profesor- que vayamos a hallar una respuesta a todo. Naturalmente, ésa es la cuestión...".


http://www.elmundo.es/elmundo/2007/09/09/cultura/1189363640.  

html?a=e4e47f2a47416f434d47e053abb1183a&t=1189439528


 

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Joseph Pearce es un acreditado biógrafo, como ha demostrado en sus biografías de Tolkien, Solzhenitsyn, Chesterton, Oscar Wilde, o Hilaire Belloc. Profesor en Oxford, tras una juventud extremadamente anticatólica -fue activo opositor a la visita de Juan Pablo II a Inglaterra-, se acercó gradualmente a la fe católica gracias, sobre todo, a lo que aprendió cuando escribió la biografía de Chesterton. La editorial Palabra, publica ahora esta excelente nueva biografía suya sobre Shakespeare, después de haber publicado también su libro Escritores conversos. Pearce demuestra en este libro que William Shakespeare (1564 1616) fue católico. Partidarios del ateísmo y del relativismo, feministas radicales y algunos homosexuales han querido presentar a Shakespeare como uno de los suyos, pero Pearce, con rigor y perspicacia, ha llevado a cabo una investigación diáfana, sin miedo a la controversia. Ahora ofrece las pruebas de que Shakespeare fue un católico que logró sobrevivir en una época de durísima persecución a los papistas en Inglaterra. Supo hablar y escribir, y también callar -como había que hacer entonces para sobrevivir-, pero sin renunciar a ser quien era. Su convicción de que la razón sirve para hacer que resplandezca la verdad allí donde aparece escondida, lo llevó a no pertenecer a una época, sino a todas. MMIX

 

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William Shakespeare era criptocatólico y estuvo en secreto en Roma

 

EFE | LONDRES Actualizado Martes , 22-12-2009 a las 14 : 54

El mayor dramaturgo de la época isabelina, el inglés William Shakespeare (1564-1616), era un criptocatólico que pasó además algunos años en Italia, según puede deducirse de varias inscripciones en un libro de peregrinos.

Así lo afirma el padre Andrew Heaton, vicerrector del Venerable English College, un seminario romano para curas católicos ingleses, que ha organizado una exposición en ese centro.

El libro está firmado en 1585 por un tal "Arthurus Stradfordus Wigomniensis" y se menciona además en él que un tal "Gulielmus Clerkue Strafordiensis" llegó a ese seminario en 1589, informa hoy «The Independent».

Según el vicerrector, el primer nombre puede descifrarse así: "(El compatriota) del (rey) Arturo de Stratford (en la diócesis) de Worcester" y el segundo es simplemente "Guillermo el Amanuense de Stratford". Hay una tercera mención de 1587 en el libro de peregrinos que reza "Shfordus Cestriensis" y que, según Heaton, puede querer decir "Sh(akespeare de Strat)ford (en la diócesis de) Chester".

Las menciones en ese libro coinciden con unos años en los que el paradero del autor de «Hamlet» sigue siendo un misterio: Shakespeare abandonó su Stratford natal en 1585 y reapareció en 1592 en Londres, donde comenzó su carrera de dramaturgo. "Hay varios años en la vida de Shakespeare de los que no se sabe nada", dijo Heaton, según el cual lo más probable es que hubiera visitado entonces Roma como católico clandestino.

Quienes sostienen esa tesis afirman que en obras como «Romeo y Julieta» o «Medida por Medida» abundan en ideas y ritos católicos


Su biografía

El libro se conserva en el archivo del seminario romano y las inscripciones con esos nombres que parecen referirse al genial bardo se han reproducido para la exposición, titulada "Non Angli sed Angeli". La exposición, montada en la cripta del colegio, del siglo XIV, documenta los viajes secretos que hicieron a Roma muchos católicos ingleses y los que hicieron de Roma a Inglaterra los jesuitas "para defender su fe, no obstante la amenaza de captura, torturas y martirio".

En un libro reciente, la biógrafa alemana de Shakespeare, Hildegard Hammerschmidt-Hummel, se dice convencida de que el dramaturgo era católico y su religión ayuda a entender su vida y su obra. Según la biógrafa, los padres, amigos y maestros de Shakespeare eran todos católicos, como lo eran también muchos de sus protectores, entre ellos el conde de Southampton, que ocultó a sacerdotes católicos tanto en su residencia campestre de Titichfield Abbey como en la que tenía en Londres.

Quienes sostienen esa tesis afirman que en obras como «Romeo y Julieta» o «Medida por Medida» abundan en "ideas y ritos católicos" y hacen hincapié en la simpatía con que trata el dramaturgo a curas y monjes, así como sus invocaciones a la Virgen María.

Cinco de las treinta y siete obras de teatro que escribió Shakespeare se desarrollan en la Italia continental, otras cinco, total o parcialmente en la antigua Roma y tres en la isla de Sicilia.

-.-.-.-


Nuevos indicios apuntan el posible catolicismo oculto de Shakespeare

Le atribuyen firmas en un libro de peregrinos ingleses católicos en la Roma del s.XVI

Ya en los años 40, C. S. Lewis comentaba con humor la manía de los críticos literarios (o de cualquier plumífero) de descubrir revolucionarios enfoques sobre Shakespeare, que rápido pasaban de ser "definitivos" a "elucubraciones absurdas". Lewis de hecho demostraba que los críticos no eran capaces de entenderle ni siquiera a él, siendo de la misma cultura, lengua y formación académica, así que mucho peor lo harían respecto a Shakespeare... o los autores de los evangelios.

El Shakespeare noble, gay o mujer, o inexistente, es como el Cristo gay, mujer, noble o inexistente... una moda recurrente.

Desde hace un tiempo, sin embargo, van acumulándose indicios -aunque débiles- de que Shakespeare fuera católico en una época en que serlo fuera peligroso en la Inglaterra reformada y anglicana.

En el diario británico The Times se han hecho eco de la exposición del padre Andrew Heaton, vicerrector del Venerable English College, un seminario católico en Roma para curas católicos ingleses, que ha organizado una exposición en ese centro.

Según el padre Heaton, un tal "Arthurus Stradfordus Wigomniensis" visitó el colegio inglés de Roma en 1585, y otro desconocido, "Gulielmus Clerkue Strafordiensis", los hizo en 1589, y dejaron su firma en el libro de peregrinos. Sospechan que podría tratarse de William (Guillermo) Shakespeare, que era de Stratford. Una tercera, fechada en 1587, «Shfordus Cestriensis», podría referirse a Sh [akespeare] de Stratford [de la diócesis] de Chester.

Los historiadores nunca han tenido nada claro dónde estuvo el dramaturgo entre 1585, cuando abandonó su Stratford natal, 1592, cuando se registra ya su carrera dramatúrgica.

El padre Headon considera que «es muy probable que el dramaturgo visitara Roma y que él mismo se considerara como un católico encubierto».

Hay que tener en cuenta que de las 37 obras de teatro que escribió, 5 transcurren en la bota de Italia, otras 5 en la Roma clásica y 3 en Sicilia.

Hace pocos años el escritor católico converso inglés, Joseph Pearce, biógrafo de Tolkien y Chesterton, apoyaba también la hipótesis católica para Shakespeare. Y, más recientemente, la alemana Hildegard Hammerschmidt-Hummel ha editado una biografía con la misma conclusión. La profesora Hammerschmidt-Hummel señala que los padres de Shakespeare, sus amigos y maestros, fueron católicos, y también protectores y clientes como el conde de Southampton, de quien se sabe que escondió sacerdotes católicos en su casa de campo y en su residencia londinense. El padre de William Shakespeare recibió la extremaunción de un cura católico oculto.

Tampoco se le conoce a Shakespeare asistir a la iglesia anglicana en Londres, y en "Romeo y Julieta", "El rey Lear" o "Hamlet", hay respeto y simpatía para con ritos y doctrinas católicos como la idea del Purgatorio (el fantasma del padre de Hamlet, por ejemplo), invocaciones a la Virgen, y una mirada positiva hacia curas y monjes. 2009.XII.23


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un fotograma Shakespeare in love


Sorprendente descubrimiento  «William Shakespeare era católico»

 

Los críticos Peter Milward, Peter Ackroyd y Elisabetta Sala argumentan con varios estudios el catolicismo del escritor y de su obra.

           

Actualizado 27 agosto 2012

Antonio Giuliano/La bussola quotidiana

 

Católico o no católico, éste es el problema, se podría decir parafraseando el dicho de Hamlet. En realidad, la tesis que desde hace ya años el gran William Shakespeare fue fiel de la Iglesia de Roma, hoy es mucho más que una hipótesis.

 

La confirmación nos llega de un sorprendente número de libros publicados recientemente. Y es que, si ya finalmente un autor popular laico inglés como Peter Ackroyd lo admite en su Shakespeare: Una biografía (Neri Pozza), convincente y bien ponderado es el último volumen de la inglesa Elisabetta Sala El enigma de Shakespeare: ¿Cortesano o disidente? (Ares).

 

La autora que escribió Isabel la Sanguinaria (Ares), había desenmascarado brillantemente la propaganda que rodea la época isabelina, y saca a la luz la disidencia del dramaturgo y sus relaciones con los católicos perseguidos por la reina.

 

Quien no ha tenido jamás dudas hamletianas sobre el catolicismo de Shakespeare y desde hace años pelea contra una cierta crítica todavía suspicaz es Peter Milward, jesuita inglés, profesor de Literatura Inglesa en la Universidad Sofía de Tokio, máximo experto de la religiosidad del Bardo.

 

“Es una hipótesis que sostengo ya desde 1973, cuando publiqué mi primer libro Shakespeare´s Religious Background (El fondo religioso de Shakespeare). Hoy afortunadamente son muchos lo libros que relanzan esta cuestión, pero hay todavía un cierto prejuicio académico que es difícil erradicar”.

 

- Profesor Milward, ¿Por qué está tan convencido de que Shakespeare fue católico?

- Sabemos que su padre, John Shakespeare, recopiló de su puño y letra un testamento espiritual que se encontró escondido entre las vigas del techo de su casa de la calle Henley en Strafford. Aquel documento (del cual hoy tenemos una copia de 1700 reconocida como auténtica) fue probablemente escondido allí en tiempos de la Conjura de Somerville de 1583, cuando también los familiares maternos, incluida la madre de Shakespeare, Mary Arden, a causa de su fe fueron sometidos a la acusación de alta traición por Sir Thomas Lucy di Charlecote Park. Y los nombres tanto del padre John (en 1592) como de su hija Susana Hall (en 1606) figuran en la relación de católicos que se negaban, de aquellos que rechazaban acudir a las funciones obligatorias religiosas del Estado.

 

Eran años de caza a los disidentes católicos como consecuencia de un bando severo lanzado en nombre de la reina en 1591, y otro al día siguiente de la Conjura de la Pólvora de 1605.

 

- ¿Cómo es que la Reina Isabel I (1533-1603) tan feroz con los católicos lo aceptó en la corte?

- Obviamente en una tal situación de persecución, Shakespeare fue obligado a silenciar su fe católica. Tuvo que vivir de forma enmascarada, como su Edgar en Rey Lear , y así ha permanecido hasta hoy. Su máscara era la de un personaje menor de edad, de uno que él mismo llamaría el “bufón”. Dudo que la reina Isabel haya intuido su camuflaje (aunque hay autores convencidos de ello).

 

Sabemos, sin embargo, por ejemplo que la reina se dio cuenta de la Fe católica del gran compositor William Bird y le consintió permanecer en la corte porque tenía necesidad de él para la música de la capilla real. Del mismo modo podría haber actuado con Shakespeare porque valoraba su trabajo, sobre todo las comedias y especialmente el personaje de Sir Jhon Falstaff.

 

¿Fue obligado, por tanto, a recurrir a los símbolos para no incurrir en la censura?

- Sí. Son ciertamente los símbolos, las imágenes o los temas a lo que recurre en sus trabajos para mostrar su catolicismo. Tomemos como ejemplo un tema como la peregrinación. Está presente en muchas de sus obras: Ricardo II, El Mercader de Venecia, Como os plazca y Rey Lear. La costumbre de recurrir a la peregrinación era típicamente medieval y católica, pero fue prohibida por los protestantes en tiempos de Enrique VIII, quien cerró todos los santuarios en Inglaterra.

 

Otra imagen típica de los católicos perseguidos en Inglaterra ha sido por ejemplo la condición del destierro y de la marginación que no por casualidad reaparecen en sus obras. Como cuando Ricardo II, en el momento de ser destronado, aconseja a su dolorida reina retirarse a Francia y entrar en un convento como forma de alcanzar “la corona de un nuevo mundo”, mientras él deberá soportar el arresto.

 

Otro tema es la forma en la que el dramaturgo trata a los frailes en obras como Romeo y Giulietta, Mucho ruido y pocas nueces y Medida por medida. Mientras los dramaturgos protestantes como Robert Greene y Chistopher Marlowe los tratan con escarnio como personajes ridículos, Shakespeare los respeta y lo hace de modo que también sus personajes los respeten.

 

- ¿Cuáles son las demás obras que manifiestan su fe?

- En uno de mis libros Influencias bíblicas en las grandes tragedias de Shakespeare (editada por la Universidad de Indiana) he analizado, acto por acto, línea por línea, las cuatro grandes tragedias Hamlet, Otelo, Macbeth y Rey Lear, encontrando ciertamente numerosas referencias de la Biblia. Sobre todo las últimas tres escritas ya al comienzo del reinado de Jacobo I (para Hamlet reinaba todavía Isabel I) las considero todas en conjunto como las “obras de la pasión de Shakespeare” porque hacen volver al evangelio de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Pero en mi último libro Shakespeare the Papist demuestro cómo todas las obras admiten una interpretación católica y bíblica, Si no se admite este sustrato, este fondo católico, muchas obras permanecerían enigmáticas.

 

- Ha causado asombro también la declaración del primado de la Iglesia Anglicana, Roman Williams, quien ha admitido el catolicismo del Bardo.

- Estoy muy contento. El mismo arzobispo de Canterbury me ha confiado que ha madurado esta convicción también por la lectura de algunos de mis escritos. Pero no es suficiente reconocer que Shakespeare fue católico. Es necesario tomar nota de que nos encontramos frente a un testigo importante de aquel catolicismo inglés que fue cruelmente perseguido por Enrique VIII y por Isabel I y por sus crueles ministros, Thomas Cromwel y William Cecil.

 

- A pesar de todo persisten todavía muchas desconfianzas en relación a esta hipótesis …

Hay sobre todo un secular prejuicio académico de parte de un grupo de estudiosos de Shakespeare. Ellos gozan de tribunas universitarias importantes y de publicidad mediática. El problema es que algunos autores como Peter Ackroyd admiten el fondo católico de Shakespeare. Pero no se puede comprender su papel de testigo de la cristiandad y su catolicismo si no se estudian a fondo sus obras y no se tienen en cuenta las duras persecuciones de ese tiempo.

 

Shakespeare ha vivido ciertamente en una época en la cual los católicos ingleses vivían en el miedo como los cristianos coptos hoy en Egipto. Incluso los sacerdotes, incluso los jesuitas, temían ser descubiertos, arrestados, hechos prisioneros, torturados y ajusticiados como traidores. Él no fue al encuentro del martirio, pero tenía una gran fe católica. Y se sintió comprometido como dramaturgo, en la misión de proclamar la verdad de su época y la fe de lo que Hamlet llama “el mundo aún no conocido”.

 

(Traducido por José Martín Alonso)

 

atólico o no católico, éste es el problema, se podría decir parafraseando el dicho de Hamlet. En realidad, la tesis que desde hace ya años el gran William Shakespeare fue fiel de la Iglesia de Roma, hoy es mucho más que una hipótesis.

 

La confirmación nos llega de un sorprendente número de libros publicados recientemente. Y es que, si ya finalmente un autor popular laico inglés como Peter Ackroyd lo admite en su Shakespeare: Una biografía (Neri Pozza), convincente y bien ponderado es el último volumen de la inglesa Elisabetta Sala El enigma de Shakespeare: ¿Cortesano o disidente? (Ares).

 

La autora que escribió Isabel la Sanguinaria (Ares), había desenmascarado brillantemente la propaganda que rodea la época isabelina, y saca a la luz la disidencia del dramaturgo y sus relaciones con los católicos perseguidos por la reina.

 

Quien no ha tenido jamás dudas hamletianas sobre el catolicismo de Shakespeare y desde hace años pelea contra una cierta crítica todavía suspicaz es Peter Milward, jesuita inglés, profesor de Literatura Inglesa en la Universidad Sofía de Tokio, máximo experto de la religiosidad del Bardo.

 

“Es una hipótesis que sostengo ya desde 1973, cuando publiqué mi primer libro Shakespeare´s Religious Background (El fondo religioso de Shakespeare). Hoy afortunadamente son muchos lo libros que relanzan esta cuestión, pero hay todavía un cierto prejuicio académico que es difícil erradicar”.

 

- Profesor Milward, ¿Por qué está tan convencido de que Shakespeare fue católico?

- Sabemos que su padre, John Shakespeare, recopiló de su puño y letra un testamento espiritual que se encontró escondido entre las vigas del techo de su casa de la calle Henley en Strafford. Aquel documento (del cual hoy tenemos una copia de 1700 reconocida como auténtica) fue probablemente escondido allí en tiempos de la Conjura de Somerville de 1583, cuando también los familiares maternos, incluida la madre de Shakespeare, Mary Arden, a causa de su fe fueron sometidos a la acusación de alta traición por Sir Thomas Lucy di Charlecote Park. Y los nombres tanto del padre John (en 1592) como de su hija Susana Hall (en 1606) figuran en la relación de católicos que se negaban, de aquellos que rechazaban acudir a las funciones obligatorias religiosas del Estado.

 

Eran años de caza a los disidentes católicos como consecuencia de un bando severo lanzado en nombre de la reina en 1591, y otro al día siguiente de la Conjura de la Pólvora de 1605.

 

- ¿Cómo es que la Reina Isabel I (1533-1603) tan feroz con los católicos lo aceptó en la corte?

- Obviamente en una tal situación de persecución, Shakespeare fue obligado a silenciar su fe católica. Tuvo que vivir de forma enmascarada, como su Edgar en Rey Lear , y así ha permanecido hasta hoy. Su máscara era la de un personaje menor de edad, de uno que él mismo llamaría el “bufón”. Dudo que la reina Isabel haya intuido su camuflaje (aunque hay autores convencidos de ello).

 

Sabemos, sin embargo, por ejemplo que la reina se dio cuenta de la Fe católica del gran compositor William Bird y le consintió permanecer en la corte porque tenía necesidad de él para la música de la capilla real. Del mismo modo podría haber actuado con Shakespeare porque valoraba su trabajo, sobre todo las comedias y especialmente el personaje de Sir Jhon Falstaff.

 

¿Fue obligado, por tanto, a recurrir a los símbolos para no incurrir en la censura?

- Sí. Son ciertamente los símbolos, las imágenes o los temas a lo que recurre en sus trabajos para mostrar su catolicismo. Tomemos como ejemplo un tema como la peregrinación. Está presente en muchas de sus obras: Ricardo II, El Mercader de Venecia, Como os plazca y Rey Lear. La costumbre de recurrir a la peregrinación era típicamente medieval y católica, pero fue prohibida por los protestantes en tiempos de Enrique VIII, quien cerró todos los santuarios en Inglaterra.

 

Otra imagen típica de los católicos perseguidos en Inglaterra ha sido por ejemplo la condición del destierro y de la marginación que no por casualidad reaparecen en sus obras. Como cuando Ricardo II, en el momento de ser destronado, aconseja a su dolorida reina retirarse a Francia y entrar en un convento como forma de alcanzar “la corona de un nuevo mundo”, mientras él deberá soportar el arresto.

 

Otro tema es la forma en la que el dramaturgo trata a los frailes en obras como Romeo y Giulietta, Mucho ruido y pocas nueces y Medida por medida. Mientras los dramaturgos protestantes como Robert Greene y Chistopher Marlowe los tratan con escarnio como personajes ridículos, Shakespeare los respeta y lo hace de modo que también sus personajes los respeten.

 

- ¿Cuáles son las demás obras que manifiestan su fe?

- En uno de mis libros Influencias bíblicas en las grandes tragedias de Shakespeare (editada por la Universidad de Indiana) he analizado, acto por acto, línea por línea, las cuatro grandes tragedias Hamlet, Otelo, Macbeth y Rey Lear, encontrando ciertamente numerosas referencias de la Biblia. Sobre todo las últimas tres escritas ya al comienzo del reinado de Jacobo I (para Hamlet reinaba todavía Isabel I) las considero todas en conjunto como las “obras de la pasión de Shakespeare” porque hacen volver al evangelio de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Pero en mi último libro Shakespeare the Papist demuestro cómo todas las obras admiten una interpretación católica y bíblica, Si no se admite este sustrato, este fondo católico, muchas obras permanecerían enigmáticas.

 

- Ha causado asombro también la declaración del primado de la Iglesia Anglicana, Roman Williams, quien ha admitido el catolicismo del Bardo.

- Estoy muy contento. El mismo arzobispo de Canterbury me ha confiado que ha madurado esta convicción también por la lectura de algunos de mis escritos. Pero no es suficiente reconocer que Shakespeare fue católico. Es necesario tomar nota de que nos encontramos frente a un testigo importante de aquel catolicismo inglés que fue cruelmente perseguido por Enrique VIII y por Isabel I y por sus crueles ministros, Thomas Cromwel y William Cecil.

 

- A pesar de todo persisten todavía muchas desconfianzas en relación a esta hipótesis …

Hay sobre todo un secular prejuicio académico de parte de un grupo de estudiosos de Shakespeare. Ellos gozan de tribunas universitarias importantes y de publicidad mediática. El problema es que algunos autores como Peter Ackroyd admiten el fondo católico de Shakespeare. Pero no se puede comprender su papel de testigo de la cristiandad y su catolicismo si no se estudian a fondo sus obras y no se tienen en cuenta las duras persecuciones de ese tiempo.

 

Shakespeare ha vivido ciertamente en una época en la cual los católicos ingleses vivían en el miedo como los cristianos coptos hoy en Egipto. Incluso los sacerdotes, incluso los jesuitas, temían ser descubiertos, arrestados, hechos prisioneros, torturados y ajusticiados como traidores. Él no fue al encuentro del martirio, pero tenía una gran fe católica. Y se sintió comprometido como dramaturgo, en la misión de proclamar la verdad de su época y la fe de lo que Hamlet llama “el mundo aún no conocido”.

 

(Traducido por José Martín Alonso)

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=18529

 

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Una de las primeras ediciones de ´Hamlet´. (Foto: REUTERS)

 

PRIMERAS OBRAS DEL INGLÉS MODERNO

Shakespeare da el salto a la era digital

Actualizado miércoles 26/03/2008 20:13hs.

 

REUTERS

LONDRES.- Dos bibliotecas, la Bodleian de Oxford y la Folger de Washington, se han unido para reproducir ´on line´ 75 de las primeras ediciones impresas de William Shakespeare anteriores a 1641, a imitación de la British Library, que comenzó a digitalizar sus fondos en 2004.

Debido a la falta de los manuscritos, las primeras ediciones permiten conocer fielmente qué solía escribir Shakespeare y qué obras aparecieron en la primera etapa del inglés moderno.

El proyecto está diseñado para hacer accesible a un público más amplio las ediciones del dramaturgo inglés, actualmente sólo al alcance de los escolares.

El proceso comenzará el próximo mes y se completará en un año.

Los visitantes podrán comparar imágenes, así como las imitaciones del original y marcar los textos, además de notar las mínimas diferencias entre varias copias de un mismo volumen.

"Habrá nuevas e incontables vías para que los eruditos, profesores, y estudiantes puedan examinar los textos, en particular los de ´Hamlet´", ha declarado Gail Kern Paster.

La directora de la biblioteca Folger ha añadido que "se podrá averiguar aspectos como el tratamiento de las copias en prensa y el proceso de impresión".´el mundo´esp.

 

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Historia - Curioso fenómeno este de la mentira, que afecta a todos los ámbitos de la existencia. La vida cotidiana está plagada de falacias, perturbada de ‘leyendas negras’ de las que no se salvan ni las noticias de hoy, que son de actualidad, ni las de ayer, que constituyen la Historia. Las biografías de los personajes más trascendentales están salpicadas de opiniones infundadas, propagandas e imaginación con las que se rellenan los huecos que deja el conocimiento. [«Una investigación histórica, libre de prejuicios y vinculada únicamente con la documentación científica es insustituible para derrumbar las barreras entre los pueblos» Juan Pablo II, Magno].   Entonces, para conocer una historia es necesario, pero no suficiente, conocer los hechos, pues es preciso también conocer el espíritu, o si se quiere la intención que animó esos hechos, dándoles su significación más profunda. No podemos dar una respuesta ajena a la realidad histórica ni desconocer los géneros literarios, la intencionalidad de las afirmaciones y en lo posible, percibir el contexto comunitario y las palabras que nacían de ese contexto vivo. Están los que hacen uso ‘selectivo de la memoria’ que en realidad, es ‘una desmemoria’ y una forma de censurar el pasado según los caprichos o creencias. En la disciplina histórica (como en cualquier otra), es fundamental que los conceptos utilizados guarden debida relación con las realidades que pretenden describir o significar. De lo contrario, se corre el peligro de que la historia llegue “a poblarse de fantasmas” por nuestra ignorancia, caprichos o intereses.  

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 “La Iglesia está llamada a anunciar que Cristo vive realmente; es decir: que el Hijo de Dios, que se hizo hombre, que murió y resucitó, es el UNICO Salvador de todos los hombres y de todo el hombre; y que – como Señor de la historia – continúa operante en la Iglesia y en el mundo - por medio de su Santo Espíritu -, hasta la consumación de los siglos”. (Juan Pablo PP. II [Ecclesia in America, 68]).

 

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Entre los desafíos del momento actual, además de la acción nefasta de las sectas, (muchos negociantes con Biblia bajo el brazo siendo astutos charlatanes), deben citarse otras dificultades como, por ejemplo, las consecuencias negativas de la globalización, especialmente cuando se atribuye valor absoluto a la economía; la creciente urbanización, con el inevitable desarraigo cultural; el comercio y el consumo de droga; las modernas ideologías que consideran superado el concepto de familia fundada en el matrimonio; el aumento progresivo de la brecha entre ricos y pobres; las violaciones de los derechos humanos; los movimientos migratorios y el complejo problema de la deuda externa. Y ¿qué decir de la cultura de muerte, que se expresa de múltiples formas, como la carrera de armamentos y la execrable práctica de la violencia desencadenada por la guerrilla y por el terrorismo internacional?

 

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…como el Hijo del hombre, que no ha venido para ser servido, sino a servir” (Mat. 20, 28).     Jesús es en verdad el modelo perfecto del “siervo” del que habla la Escritura. El es quien se ha despojado radicalmente de sí, para asumir “la condición de siervo” (Fil. 2, 7), y dedicarse totalmente a las cosas del Padre (cfr. Lc. 2, 49), como Hijo predilecto en quien el Padre se complace (cfr. Mat. 17, 5). Jesús no ha venido para ser servido, “sino para servir y dar su vida en rescate de muchos” (Mat. 20, 28); ha lavado los pies de sus discípulos y ha obedecido al proyecto del Padre hasta la muerte de cruz ( cfr. Fil. 2, 8). Por esto, el Padre mismo, lo ha exaltado dándole un nombre nuevo y haciéndole Señor del cielo y de la tierra (cfr. Fil. 2, 9-11).

 

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«Cristo no busca conformistas cansados, sino testigos de la fe valiente de quien arde del fuego de su amor».

 

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«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.

Sabemos que el Señor busca obreros para su mies. Él mismo lo ha dicho: 

"La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño

de la mies que envíe obreros a su mies" (Mt 9, 37-38).

 

La fe es la fuente de nuestra alegría. Creemos que Dios nos creó para vivir en profundidad la felicidad humana, que de algún modo experimentamos en la tierra, pero cuya plenitud acontecerá en el cielo. La alegría de vivir, la alegría del amor y de la amistad, la alegría del trabajo bien hecho, etc., expresan, de un modo admirable, lo que todos entendemos por alegría humana.

Para nosotros, los cristianos, la causa-fundamento de nuestra alegría no es otra que la causa de la alegría de Jesús: ser plenamente consciente de que Dios, nuestro Padre, nos ama. Este amor transforma nuestras vidas y llena de gozo nuestro corazón. Nos ayuda a comprobar que, realmente, Jesús no vino para imponernos ningún tipo de yugo. Él vino para enseñarnos lo que significa ser plenamente feliz y plenamente hombres. Por tanto, cuando descubrimos la verdad, descubrimos también la alegría: la verdad sobre Dios, nuestro Padre, la verdad de Jesús, nuestro Salvador, la verdad sobre el Espíritu Santo que vive en nuestros corazones.

 

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Toda criatura existe para dar testimonio de Dios, puesto que toda criatura es como una prueba de su bondad. La grandeza de la creación da testimonio, a su manera, de la fuerza y el poder omnipotente de Dios, y su belleza da testimonio de la divina sabiduría.

 

«La belleza más grande que puedo caracterizar a una persona es la de la santidad».

«Cómo el hombre ha quedado degradado por el pecado. Y tratemos de volver a la grandeza originaria: sólo si Dios está presente, el hombre alcanza su verdadera grandeza».

«El hombre, por tanto, reconoce dentro de sí el reflejo de la luz divina: purificando su corazón, vuelve a ser, como era al inicio, una imagen límpida de Dios, Belleza ejemplar».

«El hombre tiene, por tanto, como fin la contemplación de Dios. Sólo en ella podrá encontrar su plenitud. Para anticipar en cierto sentido este objetivo ya en esta vida tiene que avanzar incesantemente hacia una vida espiritual, una vida de diálogo con Dios». Benedicto PP. XVI –Obispo de Roma, Plaza San Pedro-2007-VIII-29.

 

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«El que no sirve para servir, no sirve para amar». La Madre Teresa lo afirmó y lo vivió.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-


“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).-

Comentando la creación del hombre, ‘Gregorio De Nisa’ (doctor de la Iglesia del siglo IV) subraya que Dios, «el mejor de los artistas, forja nuestra naturaleza de manera que sea capaz del ejercicio de la realeza. A causa de la superioridad del alma, y gracias a la misma conformación del cuerpo, hace que el hombre sea realmente idóneo para desempeñar el poder regio» («De hominis opificio» 4: PG 44,136B).

Pero vemos cómo el hombre, en la red de los pecados, con frecuencia abusa de la creación y no ejerce la verdadera realeza. Por este motivo, para desempeñar una verdadera responsabilidad ante las criaturas, tiene que ser penetrado por Dios y vivir en su luz. El hombre, de hecho, es un reflejo de esa belleza original que es Dios: «Todo lo que creó Dios era óptimo», escribe el santo obispo. Y añade: «Lo testimonia la narración de la creación (Cf. Génesis 1, 31). Entre las cosas óptimas también se encontraba el hombre, dotado de una belleza muy superior a la de todas las cosas bellas. ¿Qué otra cosa podía ser tan bella como la que era semejante a la belleza pura e incorruptible?... Reflejo e imagen de la vida eterna, él era realmente bello, es más, bellísimo, con el signo radiante de la vida en su rostro» («Homilia in Canticum» 12: PG 44,1020C).

El hombre fue honrado por Dios y colocado por encima de toda criatura: «El cielo no fue hecho a imagen de Dios, ni la luna, ni el sol, ni la belleza de las estrellas, ni nada de lo que aparece en la creación. Sólo tú (alma humana) has sido hecha a imagen de la naturaleza que supera toda inteligencia, semejante a la belleza incorruptible, huella de la verdadera divinidad, espacio de vida bienaventurada, imagen de la verdadera luz, y al contemplarte te conviertes en lo que Él es, pues por medio del rayo reflejado que proviene de tu pureza tú imitas a quien brilla en ti. Nada de lo que existe es tan grande que pueda ser comparado a tu grandeza» («Homilia in Canticum 2»: PG 44,805D).  San Gregorio de Nisa - Dos grandes doctores de la Iglesia del siglo IV, Basilio y Gregorio Nacianceno, obispo en Capadocia, en la actual Turquía. El hermano de Basilio, san Gregorio de Nisa, hombre de carácter meditativo, con gran capacidad de reflexión y una inteligencia despierta, abierta a la cultura de su tiempo. Se convirtió así en un pensador original y profundo de la historia del cristianismo.

La familia es la verdadera ecología humana

Benedicto P.P. XVI situó la llamada a «salvar el planeta» dentro de un contexto: el de la salvación de la familia. Y esto, la defensa de la familia que hizo el Papa Benedicto XVI, ha pasado desapercibido y no creo que haya sido una omisión casual.
   Este Papa, como su predecesor, ha hecho de la defensa de la familia uno de sus principales objetivos. Y lo hace
porque la familia es la verdadera ecología humana, es el «nicho ecológico» en el que nace, se desarrolla y vive el ser humano. No se trata, pues, de «salvar las focas» o «salvar las ballenas», con todo el respeto que me merecen unas y otras, sino de «salvar al hombre», que hoy está más amenazado que las focas y las ballenas, tanto en lo que respecta al creciente número de abortos como a la ingente cifra de muertos por el hambre o las guerras.
   Y para eso, para salvar al hombre y al planeta -incluidas las queridas focas y las ballenas-, hay que empezar por salvar la familia. Eso es lo que ha pedido el Papa en Loreto. 01.IX.2007 Loreto-Italia.

 

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La fe indefectible de Santa María Virgen –madre de nuestro Salvador-, que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen ¡Gracias!

 

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«El cielo no fue hecho a imagen de Dios, ni la luna, ni el sol, ni la belleza de las estrellas, ni nada de lo que aparece en la creación», decía el santo Doctor y Padre de la Iglesia -Gregorio de Niza, hermano de san Basilio y de santa Macrina en el siglo IV.
«Sólo tú (alma humana) --añadía-- has sido hecha a imagen de la naturaleza que supera toda inteligencia, semejante a la belleza incorruptible, huella de la verdadera divinidad, espacio de vida bienaventurada, imagen de la verdadera luz».
Y dicho Padre y Doctor de la Iglesia, explicaba: «Si con un estilo de vida diligente y atento lavas las fealdades que se han depositado en tu corazón, resplandecerá en ti la belleza divina… Contemplándote a ti mismo verás en ti al deseo de tu corazón y serás feliz».

 

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Por venir a visitarnos, nuestro agradecimiento.


Por la gracia de Dios, en el año del Señor 2007: Anno Domini

"In Te, Domine, speravi; non confundar in aeternum!".

Mane nobiscum, Domine! ¡Quédate con nosotros, Señor!

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La Iglesia testimonia el Evangelio por los caminos del mundo, ¡por eso es católica!; desde que Cristo la fundara, hace dos milenios.

“El que a vosotros escucha, a mí me escucha” (Lc 16,10).

Si la presencia de Cristo es la que hace sentirse de veras en casa, es precisamente porque impulsa la libertad del cristiano más allá de los muros de la casa, pues es consciente de que el horizonte de su casa es el mundo-global-universalidad-catolicidad. Por el camino de cada día, vivamos el Evangelio que la Iglesia propone.

"Marana tha, ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20).

‘Inquisición’  historia crítica - Autores: Catedrático e historiador ‘Ricardo García Cárcel’ y la licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona-España ‘Doris Moreno Martínez’, investigadora. (Editado por Ediciones Temas de Hoy. Esp.). Cerca de doscientos años después de que Juan Antonio Llorente redactara su clásica ‘Historia crítica de la Inquisición’, los autores de este libro han querido escribir una nueva historia crítica del Santo Oficio, elaborada con la intención de huir del resentimiento, del morbo, los sectarismos, pero con fiel memoria –racional y sentimental- de las victimas de aquella institución, que fue muchas cosas al mismo tiempo: tribunal con jurisdicción especial, empresa paraestatal, instrumento aculturador, símbolo de representación y de identificación ideológica, arma en manos de otros poderes, poder en sí mismo. En este libro se examina la poliédrica identidad de la Inquisición y se responde a muchas preguntas que han inquietado a los historiadores: ¿por qué y para qué se creó el Santo Oficio?. ¿Por qué duro tanto? ¿Fueron los inquisidores hombres o demonios? Los procedimientos penales de la Inquisición ¿fueron normales o excepcionales?. ¿Cuántas víctimas hubo?. ¿Fue la Inquisición culpable del atraso cultural español respecto a Europa?. ¿Gozó de la complicidad o del rechazo de la sociedad?.

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‘LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA’. Autor Vittorio MESSORI – Editorial “PLANETA-TESTIMONIO” 10ª EDICIÓN – Óptimo libro para defenderse del cúmulo de opiniones arbitrarias, deformaciones sustanciales y auténticas mentiras que gravitan sobre todo en lo que concierne a la Iglesia.

In Obsequio Jesu Christi.

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).