Pregunta: 

Me gustaría saber porque algunas Bíblias le dan el nombre a Dios Padre, Jehová y en otras Yahvé. Gracias por su atención. Dios los bendiga 

 

El término Yahveh, es el término bíblico que aparece en Exodo 3,14. ‘Jehová’, en realidad, no aparece nunca en los textos bíblicos originales… 

Si, no es una exageración. Se trata del nombre del Dios de los hebreos trascrito erróneamente del texto hebreo masorético. La palabra original consta de las consonantes JHVH o JHWH (también conocidas como tetragrámaton) intercaladas con las vocales de una palabra separada, Adonai (Señor). Debido a que el hebreo antiguo no disponía, a diferencia del actual, de un sistema de representación de sus sonidos vocálicos, sus vocales originales son cuestión de especulación.A consecuencia de una interpretación de textos como Éxodo 20:7 y Levítico 24:11, el nombre vino a ser demasiado sagrado para pronunciarlo; los escribas, al leer en voz alta, preferían decir ‘Señor’ y por consiguiente escribieron las vocales de ‘Señor’ (Adonai) en el armazón de las consonantes JHVH como un recordatorio a los lectores futuros. Los traductores del hebreo, sin darse cuenta de lo que los escribas habían hecho, creyeron que las vocales de la palabra introducida por los escribas pertenecían al nombre de su Dios en lugar de ser nada más que un recordatorio de la necesidad de no pronunciar la palabra sagrada. Este es el origen del término Jehová o Jehovah. La evidencia de los Padres de la iglesia griega da pruebas de que las formas Jabe y Jao eran corrientes, así como formas acortadas hebreas como las palabras Jah (ver Salmo 68: 4, por ejemplo) y Jahu (en nombres propios). Todo esto indica que originalmente el nombre debió pronunciarse Yavé o Yaveh (modernamente a menudo deletreado Yahweh). Etimológicamente, es la tercera persona del singular, probablemente del verbo hawah ohajah, que significa ‘estar.’ Los intérpretes más antiguos explican el verbo en un sentido metafísico y abstracto; el ‘estoy’ de la Escritura es ‘Él que está,’ el completamente existente. Indudablemente Charles Taze Russell, el fundador de los autodenominados Testigos de Jehová en 1872, desconocía este hecho, lo que le llevó a hacer un énfasis absurdo en la palabra Jehová, considerando su uso como distintivo de la nueva religión, que según él, sería la única en dirigirse constantemente a Dios mediante su verdadero nombre. 

P. Miguel A. Fuentes, IVE -. http://www.teologoresponde.org/?wref=bif 

2015 

 

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Los testigos de Jehová podrían conseguir mil millones de dólares por sus propiedades de Nueva York 

Luis Santamaría, el 18.12.2015 a las 3:32 PM  

 

Los testigos de Jehová, la conocida secta que va de puerta en puerta y que ha tenido su cuartel general en Brooklyn durante un siglo, ha puesto a la venta su sede y otras propiedades por un precio que se estima en mil millones de dólares o incluso más, tal como relata la agencia Associated Press en una noticia firmada por Karen Matthews. 

 

El desplazamiento de la sede de los testigos de Jehová a una localidad a una hora de distancia al norte de la ciudad de Nueva York probablemente significará el fin de lo más conocido del complejo, el letrero de luces de neón donde se lee “Watchtower” (Atalaya), anunciando la publicación emblemática de la secta (y el nombre de su corporación empresarial). 

 

Pero va a liberar a cientos de miles de pies cuadrados para empresas y apartamentos en un barrio que ahora está de moda, a los pies del puente de Brooklyn. “Va a ser increíblemente transformador”, dijo Alexandria Sica, directora ejecutiva del Distrito de Mejoramiento DUMBO, un grupo empresarial. 

 

Richard Devine, portavoz de los testigos de Jehová, dijo que la medida permitirá a la organización operar de manera más eficiente. La secta había sido propietaria de 36 propiedades separadas en Brooklyn antes de que comenzara su venta en preparación para la mudanza a Warwick. La planta de impresión, donde los testigos producen biblias y folletos religiosos, se mudó de Brooklyn a la ciudad de Wallkill en 2004. 

 

“A medida que hemos crecido como organización hemos tenido que comprar propiedades dispersas donde podíamos encontrarlas”, dijo Devine. “Un campus grande y disperso como éste es difícil de administrar y mantener”.

 

Los testigos compraron su sede de 733.000 pies cuadrados (68.000 metros cuadrados) a la empresa Squibb Pharmaceuticals por 3 millones de dólares en 1969. Ahora ha sido puesto en el mercado junto con un edificio de apartamentos cercano y un lote de 135.000 pies cuadrados (más de 12.500 metros cuadrados). A pesar del rótulo prominente “Watchtower”, el edificio no tiene una consideración histórica que pudiera poner restricciones al comprador. 

 

La secta no ha anunciado un precio de venta, pero Tucker Reed, presidente de Downtown Brooklyn Partnership, habla de 1.000 millones de dólares en “una estimación conservadora” para la cartera inmobiliaria de los testigos de Jehová. 

 

Una asociación que incluye a Jared Kushner, yerno de Donald Trump, compró un complejo cercano de 1,4 millones de pies cuadrados (130.000 metros cuadrados) de los testigos de Jehová en 2013 por 375 millones de dólares y ahora se ha convertido en un centro de tecnología, mientras que los edificios más pequeños se han vendido por cantidades variables. 

 

En el estado de Nueva York, los testigos han comprado hoteles y otras propiedades voluntarios construyendo así la nueva sede central de la secta. Los testigos tienen más de 8 millones de miembros activos en todo el mundo y cerca de 11 millones más que asisten a la conmemoración anual de la muerte de Cristo, de acuerdo con las estadísticas oficiales del movimiento. 

 

A los testigos de Jehová se les exige difundir su mensaje de puerta en puerta y no se les permite participar en las elecciones votando, recibir transfusiones de sangre o servir en el ejército, entre otras prohibiciones que los separan del resto de la sociedad. 

 

La organización ha estado en Brooklyn desde 1908 pero parece culturalmente distinta del ambiente urbano en el que está. Los miembros de la secta conducen visitas guiadas en inglés y en español a la sede central, decorada con pinturas bíblicas en tonos pastel. 

 

Devine dijo que visitaban la sede de Brooklyn 100.000 personas al año, pero la nueva instalación en Warwick, a una hora al norte de la ciudad, recibirá más visitantes cuando se inaugure en 2017. “Para ser honesto con ustedes”, dijo, “muchas personas encuentran la ciudad de Nueva York intimidadora”. 

 

Sica dijo estar a la espera de decisión de mudarse de los testigos de Jehová, en parte debido a que las propiedades de la secta parecen fuera del alcance de los no miembros, con plazas de estacionamiento cercado y no menor a nivel de calle. “Está cerrado”, dijo. “Tienes la sensación de que ‘este lugar no es para el público’”. 

 

Pero tanto Sica como Reed dijeron que antes de marcharse los testigos deberían cumplir su promesa de volver a desarrollar un parque para el barrio, algo que acordaron hacer a cambio de una modificación en la zona. Devine dijo que los testigos cumplirán el compromiso de construir el parque, “ya sea a través de nuestros esfuerzos o por medio de los esfuerzos del nuevo propietario. No vamos a dejarlo”. 

http://infocatolica.com/blog/infories.php/1512180322-los-testigos-de-jehova-podria 

 

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Denuncian a los testigos de Jehová por la realización de juicios internos

 

 

 

Luis Santamaría, el 28.09.2016 a las 10:51 AM infocartolica.com 

 

“Nos ponemos en contacto con usted (…) porque ha mantenido relaciones sexuales fuera del matrimonio. Por este motivo debemos citarle para una audiencia judicial, es nuestra responsabilidad teocrática. Con estas palabras comienza la carta que la congregación francesa de los testigos de Jehová en Cardedeu (Barcelona) ha enviado a un hombre de 43 años que dejó de ser un miembro de esta comunidad hace “casi cinco años”, según informa Guillem Sànchez en El Periódico de Catalunya.

 

 

 

Los comités judiciales de la secta 

 

Este documento, que confirma la existencia de juicios paralelos a los devotos de la confesión, es “extraño”, según Miguel García, porque el libro Pastoreen el Rebaño –de uso exclusivo para los ancianos que lideran las congregaciones– detalla cómo debe formarse un “comité judicial” y aclara que debe “citarse al acusado por vía oral”. Se añade también que si “un periodista o un abogado” pregunta por estos juicios no deben “proporcionar ninguna información ni confirmar su existencia”.

 

 

 

Este diario ha contactado con uno de los tres ancianos que han citado a Miguel García para un juicio previsto para ayer, 26 de septiembre. Tal como dicta el libro, de entrada, el anciano ha negado la mayor. “Primera noticia”, ha respondido. Después de saber que aparecía con su nombre y apellido firmando la carta de convocatoria, ha reconocido que el juicio sí existía. Esta sesión iba a celebrarse en el Salón del Reino de Cardedeu –su local– porque se trata de un “marco teocrático” que “infunde un mayor respeto en los presentes”. 

 

 

 

“El fallo” de los tres ancianos, según el texto, tiene para los acusados “consecuencias duraderas y de gran magnitud”. Delitos incluidos en el Código Penal tan graves como el homicidio, la violación y el abuso sexual de menores o hechos ni siquiera punibles como fumar o emborracharse merecen la celebración de estos juicios.

 

Miguel García se separó de su mujer al dejar la confesión y cuatro años más tarde se divorció formalmente. Para “liberar” a su esposa, le escribió una carta en la que explicaba que tenía una nueva relación sentimental. De este modo, ella podría obtener el “divorcio bíblico” y casarse nuevamente. Sospecha García que el hecho de que actualmente tenga una relación homosexual ha motivado en el fondo esta llamada audiencia judicial por adulterio. Se trata, dice García, de una comunidad “homófoba”, y como prueba remite a un vídeo de producción interna.

 

 

 

Juicios sin validez… y legalmente punibles 

 

Fuentes jurídicas subrayan que celebrar este tipo de juicios paralelos a la legislación vigente no tiene “ninguna validez”. Y que se trataría de algo “punible” si se demostrara que existen coacciones para obligar a someterse a estos juicios y cumplir los castigos que se impongan. Habitualmente, la pena es una reprimenda pública o directamente la expulsión de la confesión. Esto segundo resulta traumático cuando lo sufre un miembro de una familia del mismo credo porque a partir de entonces debe restringir la relación que tiene con el resto de parientes.

 

 

 

En mayo del 2014, la ministra de Justicia de Finlandia, Anna-Maija Henriksson, avisó de que “no había espacio” en el país “para dos sistemas judiciales”. Lo hizo después de que 18 ex miembros de testigos de Jehová denunciaran la existencia de estos comités judiciales con capacidad para condenar al “ostracismo” a los acusados.

 

 

 

Miguel García asegura que al dejar la organización hace casi cinco años fue “acosado” por sus excompañeros. “Terminé sufriendo un ataque de ansiedad, me ingresaron en el hospital y se presentaron allí. Tuve que pedir a las enfermeras que no les dejaran entrar”, recuerda.

 

 

 

El 19 de abril del 2014 les mandó un burofax para exigir que en cumplimiento de la ley de protección de datos de carácter personal borraran toda la información referente a él. Respondieron, afirma y documenta, que se quedarían con sus datos porque seguía constando en sus archivos como “miembro bautizado”.

 

 

 

Denuncia por acoso 

 

Tras recibir la citación para ser juzgado, ha denunciado ante los Mossos a los testigos de Jehová por acoso, por negarse a borrar datos personales y por encubrir los abusos sexuales que sufrió en una congregación de Bélgica, y ha emprendido acciones legales por daños morales.

 

 

 

Aníbal Matos, portavoz de los testigos de Jehová en España, ha admitido la existencia de estos comités judiciales pero ha asegurado que “no son obligatorios” ni tampoco “se imponen castigos”. Se trata únicamente de intervenciones para “dar orientación bíblica” a los miembros de una congregación.

 

 

 

Abusos sexuales encubiertos 

 

Miguel García nació siendo un testigo de Jehová. Dejó de serlo al cumplir los 38 años. O quiso dejar de serlo. Ahora tiene 43 y ha acudido a los Mossos para denunciar el acoso que ha padecido desde que tomó la decisión de abandonar esta confesión. En esta querella ha revelado otra cosa: que sufrió repetidos abusos sexuales por parte de un miembro de esta comunidad.

 

 

 

Asegura que sucedieron cuando tenía 16 años, sobre 1990. Entonces pertenecía a una congregación de habla hispana que este credo tiene en Bruselas (Bélgica). El agresor era un hombre que mantenía “una buena relación” con su familia y con el que era “normal” que se quedara “a solas”. “Me hizo de todo, pero no hubo penetración”, ha explicado durante su entrevista con El Periódico.

 

 

 

A los 19 años, ya en España, relató a los ancianos de una congregación de Castellar del Vallès lo que había vivido. “Organizaron una audiencia judicial” y los tres ancianos le conminaron a dar “todos los detalles”. Al acabar, le prometieron que recibiría “apoyo espiritual” pero le pidieron que no lo denunciara, a pesar de que asegura que había dejado claro que existían más víctimas del mismo agresor sexual. “No traigamos oprobio a nuestra comunidad”, fueron las palabras que escuchó en 1993.

 

 

 

García está convencido de que los ancianos anotaron toda la información que facilitó en aquella sesión –sus datos personales, los del presunto pederasta y los abusos sexuales– y la introdujeron en un sobre. “Guardaron el original en el archivo de la congregación y mandaron una copia a la sede central de Madrid”, mantiene. También ha detallado a los Mossos que existen más informes como el suyo en otras congregaciones españolas que tampoco se han denunciado.

 

 

 

No es un caso aislado 

 

Aníbal Matos, portavoz de los testigos de Jehová en España –una entidad con 8,5 millones de adeptos en todo el mundo, 115.000 en España y 32.000 solo en Catalunya–, ha negado tajantemente que esta comunidad haya autogestionado los casos de abusos sexuales que se hayan podido producir en el interior de esta organización religiosa.

 

 

 

“Los testigos respetamos la ley y en ningún momento hemos encubierto un abuso sexual a un menor ni amparado a ningún pederasta”, ha señalado. Matos también ha desmentido la existencia de un supuesto archivo que almacena los hipotéticos casos de pederastia. “No existe porque iría en contra de la ley de protección de datos de carácter personal”, ha remarcado.

 

 

 

El portavoz, que sí ha admitido la existencia de audiencias judiciales protagonizadas por tres ancianos de cada congregación (aunque ha remarcado que solo están para dar “orientación bíblica” a aquellos que la necesitan), ha querido remarcar que en ningún caso la acción de un tribunal interno “excluye” la acción de la justicia ordinaria. Deberían ser los propios ancianos “los que dieran el paso” de informar a las autoridades ante cada caso.

 

 

 

Un documento interno 

 

Miguel García, durante su entrevista con este diario, ha aportado un supuesto documento interno que según él fue emitido desde la sede nacional de los testigos de Jehová en Madrid y que está fechado el 1 de agosto de 2016. El “asunto” que trata es la “protección de menores contra el abuso”.

 

 

 

El punto 20 de este documento, dirigido a los ancianos de cada congregación, dice que “los documentos relacionados con personas sobre las cuales pesa una acusación de abusos sexuales de menores (…) deben guardarse en un sobre con su nombre y con la anotación ‘No destruir’. El sobre se conservará indefinidamente en el archivo confidencial de la congregación”.

 

 

 

Prácticas oscuras 

 

En un editorial titulado “Prácticas oscuras en los testigos de Jehová”, publicado también por El Periódico de Catalunya, leemos que los testigos de Jehová son una entidad religiosa que reúne los requisitos marcados por el Estado, está registrada desde 1970 y tiene el reconocimiento legal de Notorio Arraigo, otorgado por la Comisión Asesora de Libertad Religiosa, desde hace diez años.

 

 

 

No se puede hablar estrictamente, pues, de problemática sectaria en relación con sus actuaciones (afirma El Periódico), aunque lo cierto es que podemos albergar dudas razonables a partir de determinadas prácticas. Una de las más notorias es la prohibición a los adeptos de recibir transfusiones de sangre, un detalle que siempre es cuestionable y más aún cuando se trata de menores.

 

 

 

Otra, quizá menos conocida, es la existencia de tribunales paralelos a los estatales, unos comités judiciales internos que velan por el mantenimiento de las normas morales que rigen esta organización teocrática. La incidencia de este tipo de juicios –opacos, secretos e inquisitoriales– en las personas que los sufren supone para ellas una humillación personal que incluso llega hasta el desarraigo familiar.

 

 

 

Algunos casos recientes de corrupción y acusaciones de abusos; la disciplina y la estructura religioso-empresarial centralizada en una multinacional con sede en Nueva York; y ejemplos como el que publica El Periódico referidos a una presión casi sectaria, insistente, arcaica y con pinceladas de homofobia, deben ponernos en alerta contra toda conculcación de la libertad de los ciudadanos, sean o no creyentes.

 

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Andy Bustos

 

Yo estuve en uno de esos llamados "Comités Judiciales" y son tan morbosos que te piden que les cuentes, actos sexuales, posiciones y demás durante las relaciones que has tenido, que yo pienso que lo harán para luego masturbarse, son tan degenerados y depravados que deberían proscribirlos.-

 

28/09/16 4:03 PM

 

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Ana López

 

A mí me llegaron a hacer tres Comités Judiciales, hasta que ya en el último decidieron expulsarme de su organización.

 

Me preguntaron de todo, detalles que hasta me da vergüenza reproducir, me sentí peor que si me hubieran violado, fue horrible.

 

Desde que me expulsaron, mi familia me repudió junto con la congregación, y llegó a ser tal la situación que tuve que mudarme de ciudad.

 

Si ya es horrible perder para siempre a tu familia y amigos de toda la vida, imagínense el maltrato y persecución al que se me ha sometido, me ha dejado totalmente marcada.

 

Lo peor es que no se puede tomar ningún tipo de acción contra ellos, tienen legalmente las espaldas cubiertas, y no son declarados lo que son (una secta) porque superan el número de adeptos que éstas tienen.

 

28/09/16 5:47 PM

 

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ACS

 

Tengo a casi toda mi familia metida en esa secta destructiva.Una de ellos se desasoció, ninguno de ellos le habla. 

 

Por suerte, después de unos años encontró a Dios y a su iglesia. 

 

Hay que rezar mucho por esas personas, son víctimas. Tal vez haya que ayunar también, es algo que estoy pensando hacer. 

 

Sólo Dios puede sacarles de allí.

 

28/09/16 11:04 PM

 

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¿Derechos de las mujeres?… ¿Acaso hay derechos de los hombres?… ¡Qué tal si simplemente nos esforzamos en que se respeten los derechos de las personas! La ideología de género: otro caballo de troya dentro de la Iglesia. 2015

 

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«La democracia es una forma o método político que posee valor moral, pero que no garantiza la moralidad de sus resultados, pues éstos dependerán, sobre todo, del criterio y de la formación moral de la mayoría de los ciudadanos. Se concede una valoración excesiva al consenso como método para determinar lo que es o no correcto en el orden moral. Si es dudoso en el ámbito de la política, es falso en el orden moral. La mayoría no tiene necesariamente razón, lo que tiene es la fuerza democrática; si abusa de ella, degenera en tiranía». Ignacio Sánchez Cámara – España - MMIV-09-

 

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El «artificio» se impone sobre lo «recibido» 

Alain Finkielkraut ingresó en la Academia Francesa en 2014, para escándalo de la casta progresista francesa, que le acusa de reaccionario.

Finkielkraut: la ideología de género destruye la idea de «responsabilidad» en padres y maestros

 

10.05.2015

Por quinta vez, el Centro Cultural de Milán ha llevado a la capital lombarda a Alain Finkielkraut, y nosotros hemos aprovechado la ocasión para hacerle una entrevista cara a cara que el filósofo, igual que nosotros, prefiere respecto a las entrevistas telefónicas. Su conferencia, Cada cosa es un acontecimiento. ¿Se puede vivir así? Recomencemos desde Péguy.

 

Un mundo prostitucional

El catálogo de la exposición por el centenario de Charles Péguy presentada en el último Meeting de Rimini incluía una larga entrevista a Finkielkraut. Asombra un pasaje que no podemos dejar de recordar: «Nuestro mundo no es "prostitucional" por lujuria; la prostitución es la intercambiabilidad de todas las cosas, es decir, todo se convierte en maleable, por lo tanto todo está disponible. El peligro de todo esto es que este "poner a disposición" tiene algo que es muy gratificante, procura mucho placer, es voluptuoso, excitante y, al mismo tiempo, satisface en nosotros el deseo de igualdad; ya no hay diferencias y, por consiguiente, no hay jerarquía. Entramos en el mundo de lo indiferenciado y la igualdad suprema es el reino de lo símil. Puedo citar, haciendo eco a Péguy, esta frase de un filósofo francés contemporáneo, Jean-Claude Milner: “El nucleo duro de la imposibilidad de transformar se desmorona cada día". He aquí la realidad y tenemos pruebas de ello a diario».

 

Al caer la diferencia, "lo recibido" cede frente al "artificio"

Según Finkielkraut, «lo que se está llevando a cabo no es una victoria de la diferencia, sino "sobre" la diferencia; porque la diferencia es lo que yo no puedo ser, lo que es irreducible, eso de lo que no puedo apropiarme. Con la disminución de todas las resistencias yo, en cambio, puedo apropiarme de lo que quiero, puedo convertirme en lo que quiero. Péguy había previsto este mundo: la parte "dada" tiende a desaparecer en favor del artificio humano. Y en virtud de esto nosotros seguimos razonando en términos de progreso. Hoy nos esforzamos en poner límites, pero es posible y probable que no lo consigamos, porque este "ponerse a disposición" generalizado tiene la pretensión de llenar la espera y colmar aspiraciones muy fuertes».

 

La entrevista

Hace unos días el "inmortal" de la Academia Francesa concedió una entrevista al periódico Il Giornale y también aquí hay un pasaje del que uno se puede enamorar. Ese en el que dice: «El filósofo Gómez Dávila ha dicho que el alma culta es esa que en el ruido de los vivos no trunca la música de los muertos. Con las nuevas tecnologías el ruido de los vivos alcanza el paroxismo. Todos se conectan a cada instante. En cambio, para escuchar la música de los muertos hay que desconectarse». Una vez dicho todo esto, he aquí el interesante intercambio de ideas con Tempi.

 

-Usted ha dicho que las palabras del presidente turco sobre el genocidio armenio nos hacen entender que el islamismo moderado, del que Erdogan debería ser el máximo representante, es un bluf. Pero tampoco los jóvenes turcos laicos del pasado reconocían el genocidio armenio. ¿Qué significa?

-El nacionalismo turco tiene distintos rostros, tiene uno religioso y uno laico. Pero está claro que el gobierno actual quiere hacer volver el espíritu otomano y no tiene intención de dejar espacio alguno a la autocrítica de su historia. Antes del genocidio armeno hubo masacres en 1896 que conmovieron a la opinión pública mundial de la época, sobre todo en Francia, en especial a Jaurès y Péguy. El actual gobierno turco no quiere responder de ellos: esta incapacidad de tomar la mínima distancia respecto al propio pasado es extremadamente inquietante. Y es una ulterior razón para poner en duda la moderación ostentada por Erdogan, que apoya a los islamistas más radicales; los ha apoyado en Siria y en Iraq. Ha roto la antigua alianza con Israel y creo que su rechazo en reconocer el genocidio armenio, después de tímidos signos de apertura en el pasado, tiene que ver con una actitud arrogante e imperialista.

 

-Hace un año le entrevisté sobre los temas de su libro L´identité malheureuse y usted me dijo que en lo que respecta a la convivencia social, es necesario encontrar un camino entre lo políticamente correcto y lo políticamente abyecto. Un año después, encontrar esta tercera vía parece cada vez más urgente. ¿Qué sugeriría usted, que tenga un sentido ético y político?

-Frente al inmenso cambio demográfico y cultural que la golpea, Europa puede caer en la tentación de las horribles simplificaciones del racismo, corriendo el riesgo de hacer pagar a esos emigrantes que han elegido la vía de la integración en la civilización europea las acciones de los que han elegido la vía del enfrentamiento. Lo políticamente abyecto consiste en esto. Por otra parte, amenaza continuamente con la vuelta de los viejos demonios para impedir que Europa no sólo se defienda, sino que tome conciencia de lo que le sucede. Esta es la razón por lo que es tan necesario, y cansado al mismo tiempo, luchar incesantemente en estos dos frentes.

 

-En una entrevista de hace algún tiempo en Francia, usted dijo que «el pensamiento es la aventura de lo involuntario». Hace unos meses Margarethe Von Trotta, la directora de cine alemana que ha rodado la película sobre Hannah Arendt, habló en el Centro Cultural de Milán y dijo que hoy todos somos pequeños Eichmann porque, como decía Hannah Arendt a propósito de Eichmann, nosotros no pensamos, nos falta el pensamiento. Efectivamente, cuando escuchamos los discursos, opuestos, de la extrema derecha y de la izquierda radical-chic sobre la cuestión de los emigrados, o el discurso dominante sobre las reivindicaciones de los militantes LGBT, no escuchamos nunca expresiones de pensamiento sino únicamente demagogia, sentimentalismo, eslóganes e insultos contras los anticonformistas. ¿Qué significa, entonces, “lo involuntario del pensamiento”?

-Cuando hablaba de lo involuntario del pensamiento me refería a las reflexiones que hacía Gilles Deleuze partiendo de Proust: a menudo el pensamiento se pone en marcha desde el exterior. Es el despertar del individuo de este torpor natural. En lo que concierne a lo que usted plantea en la pregunta, quiero decir ante todo que no es necesario jugar con comparaciones históricas. Dejemos a Eichmann allí donde se encuentre. No estoy seguro de que Hannah Arendt tuviera razón cuando decía que éste se dedicaba exclusivamente a su tarea con un celo escrupuloso sin tener en cuenta sus finalidades. Eichmann era un nazi convencido, un fanático. La racionalidad instrumental se mezclaba en él con la visión hitleriana del mundo. Y afortunadamente hoy no nos encontramos en la misma situación. La demagogia que sufrimos no tiene nada que ver con el discurso nazi, ni con la puesta en marcha de una solución final, cualquiera que sea. Pienso que lo que nos amenaza hoy de distintas formas es la indiferenciación. Existe, como usted dice, el discurso LGBT, la idea de que en el fondo nosotros podemos modelar actualmente nuestra identidad según nos plazca, que ninguna diferencia es irreducible. Es un discurso libertario que se apoya en la técnica. Y existe también su versión economicista, según la cual en el fondo todos los hombres son intercambiables y para compensar la flexión de la fecundidad en Europa basta con hacer venir a trabajadores extranjeros. De lo que se trata hoy es de combatir este vértigo de la indiferenciación en el cual estamos sumergidos

 

-Los que hoy combaten contra la ideología, contra la instrumentalización total del real sin ningún respeto hacia el dato, contra la tecnologización de la vida, partiendo de la tecnologización del nacimiento se apoyan en la categoría del acontecimiento. En su entrevista publicada en el catálogo de la exposición del Meeting de Rimini sobre Péguy del año pasado, usted pone en guardia contra el peligro de ver en el acontecimiento un valor. El acontecimiento no debe ser visto como un valor. ¿Cuál es, entonces, el verdadero estatuto del acontecimiento?

-El hecho es que hay acontecimientos de todo tipo. Hay acontecimientos que son milagros y hay acontecimientos que son monstruosos, funestos, catastróficos. Existe el milagro y existe el desastre. No se puede practicar un culto de lo inesperado sin preguntarse cuál es su contenido. Hay acontecimientos milagrosos como la aparición de una gran obra de arte y otros que son una calamidad como la aparición de Adolf Hitler. De hecho, en un sentido estricto Hitler es un acontecimiento. Se podía prever todo, se podía prever la Segunda Guerra Mundial después de la Primera. Grandes personalidades la habían previsto: Keynes, a partir de las consecuencias económicas de la paz y, en Francia, Jacques Bainville a partir de las consecuencias políticas de la paz. Escribió que el tratado de Versalles anunciaba la guerra. Lo demostró claramente. Pero, ¡nadie había previsto a Hitler! Fue totalmente imprevisible. Y es por esto por lo que siempre se vuelve sobre el mismo tema, que se muestran continuamente las imágenes de esa época preguntándose cómo fue posible, cómo pudo suceder. Ha sido un acontecimiento puro. Puede haber acontecimientos horribles.

 

-Usted ha explicado la frase de Péguy «el padre es el verdadero aventurero de los tiempos modernos», subrayando que hoy el padre de familia es empujado a ocuparse del cambio tanto en la vida privada como en la vida social, a ser responsable en la vida del mundo, porque sabe que es responsable de la vida de las personas de su familia y quiere un mundo mejor para ellos. Usted ha dicho que «cuantos menos padres y maestros haya ejerciendo la autoridad, menos personas asumirán su responsabilidad frente al mundo y más aventureros, en el sentido negativo del término, habrá». ¿Cómo se pueden reconocer los verdaderos maestros y los verdaderos padres?

-Fundamentalmente, hoy no nos animan a ser verdaderos maestros y verdaderos padres, porque la idea misma de una responsabilidad hacia el mundo está en desuso. El valor que hoy no se deja de honrar es el cambio y nos queremos convencer de que el viejo mundo es un mundo de estereotipos, de prejuicios. No sé en Italia, pero en Francia esto lo vemos, por ejemplo, en el rápido éxito que ha tenido la teoría de género, que ahora se enseña en las escuelas. Se nos dice: ¿por qué no deberían estudiarse las construcciones culturales que hay alrededor de lo masculino y lo femenino? Pero la teoría de género hace algo completamente distinto: habla de estereotipos e invita a los niños, que aún no han entrado en el mundo, a reconstruir los estereotipos. Esto significa enseñarles, antes de cualquier conocimiento del pasado, una relación de superioridad respecto al pasado. ¿Cómo nos podemos sentir responsables de un pasado que únicamente sería una superposición de errores y equivocaciones? El mundo, decía Hannah Arendt, es necesariamente anterior a nosotros. Nosotros debemos mejorarlo, pero al mismo tiempo tenemos que habitarlo y para habitarlo es necesario poder responder y me parece que es precisamente este sentimiento de responsabilidad el que se deshace ante nuestros ojos. La idolatría de la juventud es otro síntoma de este abandono.

 

Traducción de Helena Faccia Serrano.

Artículo publicado originalmente en Tempi.

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Así fue en los siglos XVI y XVII 

 

 

Hubo más europeos esclavizados por los musulmanes que esclavos negros enviados a América 

 

"¿Hay moros en la costa?", decimos todavía hoy para significar la presencia de alguien no particularmente grato. ¿Saben por qué? Agárrense bien, lean este artículo y lo sabrán. 

elmanifiesto.com 

23 de septiembre de 2014 

 

¡Quién lo había de decir! La trata de esclavos, esa infamia que, según musulmanes, africanos y europeos etnomasoquistas, constituye la mayor lacra de Europa, ahora resulta que fue ampliamente superada, al menos en los siglos XVI y XVII, por la cometida contra los nuestros por parte del islam. Es cierto, es cierto: el “tú más” no justifica nada. La trata de esclavos negros fue una indignidad tan aborrecible como injustificable. Pero hay una pequeña diferencia: nosotros la reconocemos y deploramos (hoy en día hasta exagerando los zurriagazos). Ellos, en cambio —el mundo musulmán—, no reconoce ni deplora nada. Hay otra diferencia además: cuando nos querían arrebatar a los nuestros, los europeos combatimos todo lo que pudimos al enemigo (y así se produjo la victoria de Lepanto, y así tuvo lugar la expulsión de los moriscos, que colaboraban en las razias). Y cuando capturaban a los blancos, los padres terciarios y mercedarios intentaban rescatarlos. Nada de todo ello existió nunca en África. 

 

Pero pasemos a ver lo que nos cuenta el profesor norteamericano Robert C. Davis. 

 

Los historiadores estadounidenses han estudiado todos los aspectos de la esclavización de los africanos por parte de los blancos, pero han ignorado en gran medida la esclavitud de los blancos por parte de los africanos del Norte. Christian Slaves, Muslim Masters [Esclavos cristianos, amos musulmanes][1] es un libro cuidadosamente documentado y escrito con claridad sobre lo que el profesor Davis denomina "la otra esclavitud", que floreció durante aproximadamente la misma época que el tráfico transatlántico de esclavos y que devastó a cientos de comunidades costeras europeas. En la mente de los blancos de hoy, la esclavitud no juega en absoluto el papel central que tiene entre los negros. Y, sin embargo, no se trató ni de un problema de corta duración ni de algo carente de importancia. La historia de la esclavitud en el Mediterráneo es, de hecho, tan siniestra como las descripciones más tendenciosas de la esclavitud americana. 

 

Un comercio al por mayor

La costa de Berbería, que se extiende desde Marruecos hasta la actual Libia, fue el hogar de una próspera industria del secuestro de seres humanos desde 1500 hasta aproximadamente 1800. Las principales capitales esclavistas eran Salé (en Marruecos), Túnez, Argel y Trípoli, habiendo sido las armadas europeas demasiado débiles durante la mayor parte de este período para efectuar algo más que una resistencia meramente simbólica. 

 

El tráfico trasatlántico de negros era estrictamente comercial, pero para los árabes los recuerdos de las Cruzadas y la rabia por haber sido expulsados de España en 1492 parecen haber motivado una campaña de secuestro de cristianos que casi parecía una yihad. 

 

"Fue quizás este aguijón de la venganza, frente a los amables regateos en la plaza del mercado, lo que hizo que los traficantes islámicos de esclavos fueran mucho más agresivos y en un principio  mucho más prósperos (por así decirlo) que sus homólogos cristianos", escribe el profesor Davis. 

 

Durante los siglos XVI y XVII fueron más numerosos los esclavos conducidos al sur a través del Mediterráneo que al oeste a través del Atlántico. Algunos fueron devueltos a sus familias contra pago de un rescate, otros fueron utilizados para realizar trabajos forzados en África del Norte, y los menos afortunados murieron trabajando como esclavos en las galeras. 

 

Lo que más llama la atención de las razias esclavistas contra las poblaciones europeas es su escala y alcance. Los piratas secuestraron a la mayoría de sus esclavos interceptando barcos, pero también organizaron grandes asaltos anfibios que prácticamente dejaron despobladas partes enteras de la costa italiana. Italia fue el país que más sufrió, en parte debido a que Sicilia está a sólo 200 km de Túnez, pero también porque no tenía un gobierno central fuerte que pudiese resistir a la invasión. 

 

Las grandes razias a menudo no encontraron resistencia 

Cuando los piratas saquearon, por ejemplo, Vieste en el sur de Italia en 1554, se hicieron con el alucinante número de 6.000 presos. Los argelinos secuestraron 7.000 esclavos en la bahía de Nápoles en 1544, una incursión que hizo caer tanto el precio de los esclavos que se decía poder "intercambiar a un cristiano por una cebolla". 

 

España también sufrió ataques a gran escala. Después de una razia en Granada en 1556 que se llevó a 4.000 hombres, mujeres y niños, se decía que "llovían cristianos en Argel". Y por cada gran razia de este tipo, había docenas más pequeñas. 

 

La aparición de una gran flota podía hacer huir a toda la población al interior, vaciando las zonas costeras. 

 

En 1566, un grupo de 6.000 turcos y corsarios cruzó el Adriático para desembarcar en Francavilla al Mare. Las autoridades no podían hacer nada, y recomendaron la evacuación completa, dejando a los turcos el control de más de 1.300 kilómetros cuadrados de pueblos abandonados hasta Serracapriola. 

 

Cuando aparecían los piratas, la gente a menudo huía de la costa hacia la ciudad más cercana, pero el profesor Davis explica que hacer tal cosa no siempre fue una buena estrategia: "Más de una ciudad de tamaño medio, llena de refugiados, fue incapaz de resistir un ataque frontal de cientos de asaltantes. El capitán de los piratas, que de lo contrario tendría que buscar unas pocas docenas de esclavos a lo largo de las playas y en las colinas, ahora podía encontrar mil o más cautivos convenientemente reunidos en un mismo lugar a los que tomar". 

 

Los piratas volvían una y otra vez para saquear el mismo territorio. Además de un número mucho mayor de pequeñas incursiones, la costa de Calabria sufrió las siguientes depredaciones graves en menos de diez años: 700 personas capturadas en una sola razia en 1636, 1.000 en 1639 y 4.000 en 1644. 

 

Durante los siglos XVI y XVII, los piratas establecieron bases semipermanentes en las islas de Isquia y Procida, cerca de la desembocadura de la Bahía de Nápoles, elegida por su tráfico comercial. 

 

Al desembarcar, los piratas musulmanes no dejaban de profanar las iglesias. A menudo robaban las campanas, no sólo porque el metal fuese valioso, sino también para silenciar la voz distintiva del cristianismo. 

 

En las pequeñas y más frecuentes incursiones, un pequeño número de barcos operaba furtivamente y se dejaba caer con sigilo sobre los asentamientos costeros en mitad de la noche, con el fin de atrapar a las gentes "mansas y todavía desnudas en la cama". Esta práctica dio origen al dicho siciliano "pigliato dai turchi" ("tomado por los turcos"), y se emplea cuando se coge a alguien por sorpresa o por estar dormido o distraído. 

 

Las mujeres eran más fáciles de atrapar que los hombres, y las zonas costeras podían perder rápidamente todas las mujeres en edad de tener hijos. Los pescadores tenían miedo de salir, y no se hacían a la mar más que en convoyes. Finalmente, los italianos abandonaron gran parte de sus costas. Como explica el profesor Davis, a finales del siglo XVII, "la península italiana fue saqueada por corsarios berberiscos durante dos siglos o más, y las poblaciones costeras se retiraron en gran medida a pueblos fortificados en las colinas, o a ciudades más grandes como Rimini, abandonando kilómetros de costa, ahora pobladas de vagabundos y filibusteros". 

 

No fue hasta alrededor de 1700 cuando los italianos estuvieron en condiciones de prevenir las razias, aunque la piratería en los mares pudo continuar sin obstáculos. 

 

La piratería llevó a España y sobre todo a Italia a alejarse del mar y a perder con efectos devastadores sus tradiciones de comercio y navegación: "Por lo menos para España e Italia, el siglo XVII representó un período oscuro en el que las sociedades española e italiana fueron meras sombras de lo que habían sido durante las anteriores épocas doradas". 

 

Algunos piratas árabes eran avezados navegantes de alta mar, y aterrorizaban a los cristianos hasta una distancia de 1.600 kilómetros. Una espectacular razia en Islandia en 1627 dejó cerca de 400 prisioneros. 

 

Existe la creencia de que Inglaterra era una potencia naval formidable desde la época de Francis Drake, pero a lo largo del siglo XVII los piratas árabes operaron libremente en aguas británicas, penetrando incluso en el estuario del Támesis para capturar y asolar las ciudades costeras. En sólo tres años, desde 1606 hasta 1609, la armada británica reconoció haber perdido, por culpa de los corsarios argelinos, no menos de 466 buques mercantes británicos y escoceses. A mediados de la década de 1600, los británicos se dedicaron a un activo tráfico de negros entre ambos lados del Atlántico, pero muchas de las tripulaciones británicas pasaron a ser propiedad de los piratas árabes. 

 

La vida bajo el látigo

 

Los ataques terrestres podían ser muy exitosos, pero eran más arriesgados que los marítimos. Los navíos eran por lo tanto la principal fuente de esclavos blancos. A diferencia de sus víctimas, los buques piratas tenían dos modos de propulsión: además de las velas, los galeotes. Llevaban muchas banderas diferentes, por lo que cuando navegaban podían enarbolar el pabellón que tuviera más posibilidades de engañar a sus presas. 

 

Un buen barco mercante de gran tamaño podía llevar unos 20 marinos en buen estado de salud, preparados para durar algunos años en galeras. Los pasajeros en cambio para servían obtener un rescate. Los nobles y ricos comerciantes se convirtieron en piezas atractivas, así como los judíos, que a menudo podían significar un suculento rescate pagado por sus correligionarios. Los dignatarios del clero también eran valiosos porque el Vaticano solía pagar cualquier precio para arrancarlos de las manos de los infieles. 

 

Cuando llegaban los piratas, a menudo los pasajeros se quitaban sus buenos ropajes y trataban de vestirse tan mal como fuese posible, con la esperanza de que sus captores les restituyeran a sus familias a cambio de un modesto rescate. Este esfuerzo resultaba inútil si los piratas torturaban al capitán para sonsacarle información sobre los pasajeros. También era común hacer que los hombres se desnudaran, para buscar objetos de valor cosidos en la ropa, y ver si los circuncidados judíos no estaban disfrazados de cristianos. 

 

Si los piratas iban cortos de esclavos en galeras, podían poner algunos de sus cautivos a trabajar de inmediato, pero a los presos los colocaban generalmente en la bodega para el viaje de regreso. Iban  apiñados, apenas podían moverse entre la suciedad, el mal olor y los parásitos, y muchos morían antes de llegar a puerto. 

 

A su llegada al norte de África, era tradición que los cristianos recientemente capturados desfilaran por las calles para que la gente pudiera hacer burla de ellos y los niños cubrirlos de basura. 

 

En el mercado de esclavos, los hombres estaban obligados a brincar para demostrar que no eran cojos, y los compradores a menudo querían desnudarlos para ver si estaban sanos, lo cual también permitía evaluar el valor sexual de hombres y mujeres; las concubinas blancas tenían un gran valor, y todas las capitales esclavistas poseían una floreciente red homosexual. Los compradores que esperaban hacer dinero rápido con un gran rescate examinaban los lóbulos de las orejas para encontrar marcas de perforación, lo cual era indicio de riqueza. También era habitual examinar los dientes de un cautivo para ver si podía sobrevivir a un régimen esclavista duro. 

 

El pachá o soberano de la región recibía un cierto porcentaje de los esclavos como forma de impuesto sobre la renta. Estos eran casi siempre hombres, y se convertían en propiedad del gobierno en lugar de ser propiedad privada. A diferencia de los esclavos privados, que por lo general embarcaban con sus amos, aquéllos vivían en bagnos, que es como se llamaba a los almacenes de esclavos del pachá. Era común afeitar la cabeza y la barba de los esclavos públicos como humillación adicional, en un momento en que la cabeza y el vello facial eran una parte importante de la identidad masculina. 

 

La mayoría de estos esclavos públicos pasaban el resto de sus vidas como esclavos en galeras. Resulta difícil imaginar una existencia más miserable. Los hombres eran encadenados tres, cuatro o cinco a cada remo, y sus tobillos quedaban encadenados también juntos. Los remeros nunca dejaban su bancada, y cuando se les permitía dormir, lo hacían en ella. Los esclavos podían empujarse para llegar a hacer sus necesidades en un agujero en el casco, pero a menudo estaban demasiado cansados o desanimados para moverse y descargaban ahí donde estaban sentados. No tenían ninguna protección contra el ardiente sol mediterráneo, y sus amos les despellejaban las espaldas con el instrumento favorito del negrero: el látigo. No había casi ninguna posibilidad de escape o rescate, el trabajo de un galeote era el de matarse a trabajar —sobre todo en las razias para capturar más miserables como él—, siendo arrojados por la borda a la primera señal de enfermedad grave. 

 

Cuando la flota pirata estaba en puerto, los galeotes vivían en el bagno y hacían todo el trabajo sucio, peligroso o agotador que el Pachá les ordenara hacer. Solían cortar y arrastrar piedras, dragar el puerto o encargarse de las labores más penosas. Los esclavos que se encontraban en la flota del sultán ruco ni siquiera tenían esa opción. A menudo estaban en el mar durante meses seguidos y permanecían encadenados a los remos incluso en el puerto. Sus barcos eran prisiones de por vida. 

 

Otros esclavos en la costa bereber tenían un trabajo más variado. A menudo hacían el trabajo agrícola que asociamos a la esclavitud en Estados Unidos, pero los que tenían habilidades eran alquilados por sus dueños. Algunos de éstos simplemente aflojaban a sus esclavos durante la jornada con orden de regresar con una cierta cantidad de dinero por la noche, bajo la amenaza de ser golpeados brutalmente en caso de no hacerlo. Los dueños esperaban normalmente una ganancia de un 20% sobre el precio de compra. Hicieran lo que hiciesen, en Túnez y Trípoli los esclavos llevaban un anillo de hierro alrededor de un tobillo y arrastraban una pesada cadena de entre 11 y 14 kg. 

 

Algunos dueños ponían a sus esclavos blancos a trabajar las tierras muy lejos, donde todavía se enfrentan a otra amenaza: una nueva captura y una nueva esclavitud más en el interior. Estos desgraciados probablemente no verían ya más a otro europeo en el resto de su corta vida. 

 

El profesor Davis señala que no existía ningún obstáculo a la crueldad: "No había fuerza que pudiese proteger al esclavo de la violencia de su amo, no existían leyes locales en contra de la crueldad, ni una opinión pública benevolente, y raramente existía una presión efectiva por parte de los Estados extranjeros".

 

Los esclavos blancos no sólo eran mercancías, sino también infieles, y merecían todo el sufrimiento infligido por sus dueños.

 

El profesor Davis señala que "todos los esclavos que, habiendo vivido en bagnos, sobrevivieron para contar sus experiencias destacaban la crueldad y la violencia endémica ahí practicada". El castigo favorito era el azotamiento. Un esclavo podía recibir hasta 150 o 200 golpes, lo cual podía dejarlo lisiado. La violencia sistemática convirtió a muchos hombres en autómatas. 

 

Los esclavos cristianos eran a menudo tan abundantes y tan baratos que no había ningún incentivo para cuidarlos. Muchos dueños les hacían trabajar hasta morir y compraban otros para remplazarlos. 

 

Los esclavos públicos también contribuían  a un fondo para mantener a los sacerdotes en el bagno. Era una época muy religiosa, e incluso en las condiciones más terribles los hombres querían tener la oportunidad de confesarse, y, lo más importante, de recibir la extremaunción. Había casi siempre un sacerdote cautivo o dos en los bagnos, pero para estar disponible para sus deberes religiosos, otros esclavos debían contribuir y comprarle su tiempo al Pachá, por lo que a algunos esclavos en las galeras no les quedaba nada para comprar comida o ropa. Sin embargo, durante ciertos períodos, los europeos que vivían libres en las ciudades bereberes contribuían a los gastos de mantenimiento de los sacerdotes de los bagnos. 

 

Para algunos, la esclavitud se convirtió en algo más que soportable. Ciertos oficios, en particular, el de constructor naval, eran tan codiciados que el dueño de un esclavo podía recompensarlo con una villa privada y amantes. Incluso algunos residentes del bagno lograron sacar partido de la hipocresía de la sociedad islámica y mejorar de tal modo su condición. La ley prohibía estrictamente a los musulmanes el comercio de alcohol, pero era más indulgente con los musulmanes que sólo lo consumían. Los esclavos emprendedores establecieron tabernas en los bagnos, y algunos llegaban a tener una buena vida al servicio de los musulmanes bebedores. 

 

Una forma de aligerar la carga de la esclavitud era "tomar el turbante" y convertirse al islam. Esto eximia del servicio en galeras, de los trabajos más penosos y de alguna que otra faena impropia de un hijo del profeta, pero no de ser esclavo. Uno de los trabajos de los sacerdotes de los bagnos era evitar que los hombres desesperados se convirtieran, pero la mayoría de esclavos no parecían necesitar el tal consejo. Los cristianos creían que la conversión podría poner en peligro sus almas, además de requerirse también el desagradable ritual de la circuncisión de los adultos. Muchos esclavos parecían sufrir los horrores de la esclavitud tratándolos como un castigo por sus pecados y como una prueba a su fe. Los dueños les disuadían de la conversión, ya que éstas limitaban el uso de los malos tratos y bajaban el valor de reventa de un esclavo. 

 

Para los esclavos, resultaba imposible escapar. Estaban muy lejos de casa, a menudo eran encadenados, y podían ser identificados de inmediato por sus rasgos europeos. La única esperanza era el rescate. A veces la suerte no tardaba en llegar. Si un grupo de piratas había capturado tantos hombres como para no tener ya espacio bajo el puente, podía hacer una incursión en una ciudad y luego regresar a los pocos días para vender los cautivos a sus familias. Por lo general, ello se hacía a un precio mucho menor que el de alguien que se rescataba desde África del Norte, pero con todo era mucho más de lo que los agricultores se podían permitir. Los agricultores generalmente no tenían liquidez, ni bienes al margen de la casa y la tierra. Un comerciante estaba por lo general preparado para comprarlos a un precio bajo, pero significaba que el cautivo regresaba a una familia completamente arruinada. 

 

La mayoría de los esclavos dependían de La labor caritativa de los trinitarios (orden fundada en Italia en 1193) y de los mercedarios (fundada en España en 1203). Estas órdenes religiosas se establecieron para liberar a los cruzados en poder de los musulmanes, pero pronto cambiaron su trabajo por el de la liberación de los esclavos en poder de los piratas berberiscos, recaudando dinero específicamente para esta labor. A menudo ponían cajas de seguridad fuera de las iglesias con la inscripción "por la recuperación de los pobres esclavos", y el clero llamaba a los cristianos ricos a dejar dinero. Las dos órdenes se convirtieron en hábiles negociadoras, y por lo general lograron comprar esclavos a mejores precios que los obtenidos por libertadores sin experiencia. Sin embargo, nunca hubo suficiente dinero para liberar a muchos cautivos, y el profesor Davis estima que no más de un 3 o un 4% de los esclavos fueron rescatados en un solo año. Esto significa que la mayoría dejaron sus huesos en las tumbas anónimas de cristianos, fuera de las murallas de la ciudad. 

 

Las órdenes religiosas llevaban cuentas exactas de los resultados obtenidos. En el siglo XVII, los trinitarios españoles, por ejemplo, llevaron a cabo 72 expediciones para el rescate de esclavos, con una media de 220 liberaciones por cada una de dichas expediciones. Era costumbre llevarse con ellos los esclavos liberados y hacerlos caminar por las calles de la ciudad en las grandes celebraciones. Estas procesiones, que tenían una profunda connotación religiosa, se convirtieron en uno de los espectáculos urbanos más característicos de la época. A veces los esclavos marchaban en sus antiguos hábitos de esclavos para enfatizar los tormentos que sufrieron; otras veces llevaban trajes blancos especiales para simbolizar su renacimiento. Según los registros de la época, muchos esclavos liberados no se reinsertaron por completo después de sus vivencias, especialmente si habían pasado muchos años en cautiverio.

 

  

Grillos y cadenas de esclavos españoles presentados como ex-votos 

(Iglesia de San Juan de los Reyes,Toledo) 

 

¿Cuántos esclavos?

 

El profesor Davis señala que las numerosas investigaciones efectuadas han logrado que se determine con la mayor precisión posible el número de negros traídos a través del Atlántico, pero no existe ningún esfuerzo similar para determinar la extensión de la esclavitud en el Mediterráneo. No es fácil conseguir cifras fiables. Los árabes no suelen conservar los archivos. Pero a lo largo de sus diez años de investigación, el profesor Davis ha logrado desarrollar un método de estimación. 

 

Por ejemplo, el registro indica que desde 1580 hasta 1680 hubo un promedio de unos 35.000 esclavos en países berberiscos. Contando con la pérdida constante a través de la muerte y del rescate, si la población se mantuvo constante, entonces la tasa de captura de nuevos esclavos por los piratas era igual a la tasa de desgaste. Hay una buena base para la estimación de las tasas de mortalidad. Por ejemplo, sabemos que de los cerca de 400 islandeses capturados en 1627, sólo hubo 70 supervivientes ocho años después. Además de la desnutrición, el hacinamiento, el exceso de trabajo, y los castigos brutales, los esclavos sufrieron epidemias de peste, que por lo general eliminaban entre el 20 y el 30% de los esclavos blancos. 

 

A través de diversas fuentes, el profesor Davis estima que la tasa de mortalidad fue de aproximadamente un 20% al año. Los esclavos no tenían acceso a las mujeres, por lo que la sustitución se realizaba exclusivamente a través de las capturas. 

 

Su conclusión: entre 1530 y 1780 hubo, con casi total seguridad, un millón y tal vez hasta millón y cuarto de cristianos blancos europeos esclavizados por los musulmanes de la costa bereber. Esto supera con creces la cifra generalmente aceptada de 800.000 africanos transportados a las colonias de América del Norte y más tarde a los Estados Unidos. 

 

El profesor Davis explica que, a finales de 1700, se controló mejor este comercio, pero hubo un renacimiento de la trata de esclavos blancos durante el caos de las guerras napoleónicas. 

 

La flota norteamericana no quedó libre de la depredación. Fue sólo en 1815, después de dos guerras contra ellos, que los marinos estadounidenses se libraron de los piratas berberiscos. Estas guerras fueron importantes operaciones para la joven república; una campaña que se recuerda en las estrofas de "a las orillas de Trípoli", en el himno de la marina. Cuando los franceses tomaron Argel en 1830, todavía había 120 esclavos blancos en el bagno. 

 

¿Por qué hay tan poco interés por la esclavitud del Mediterráneo, mientras que la erudición y la reflexión sobre la esclavitud negra nunca termina? Como explica el profesor Davis, los esclavos blancos con dueños no blancos simplemente no encajan en "la narrativa maestra del imperialismo europeo." Los patrones de victimización tan queridos por los intelectuales requieren de la maldad del blanco, no del sufrimiento del blanco. 

 

El profesor Davis también señala que la experiencia europea de la esclavitud a gran escala muestra el engaño en que consiste otro tema favorito de la izquierda: que la esclavitud negra fue un paso crucial en la creación de los conceptos europeos de raza y jerarquía racial. 

 

No es así. Desde hace siglos, los propios europeos han vivido con en el miedo del látigo, y un gran número asistieron a procesiones celebradas por el rescate de los esclavos liberados, todos los cuales eran blancos. La esclavitud era un destino más fácilmente imaginable para ellos mismos que para los lejanos africanos. 

© Le blog de Marysie?ka 

Concluida la lectura, les invitamos a hacer una pequeña constatación. Vayan a Google, pulsen en "Imágenes" y busquen términos tales como "europeos esclavizados", "esclavos blancos" o cualquier otra expresión parecida. Verán lo que les sale...

 

[1] Robert C. Davis, Christian Slaves, Muslim Masters: White Slavery in the Mediterranean, the Barbary Coast, and Italy, 1500-1800, Palgrave Macmillan, 2003, 246 pp., 35 US$.  

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=4449

http://infocatolica.com/blog/notelacuenten.php/1504200543-title#more28219 

 

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No todos los musulmanes son enemigos de Occidente, pero muchos y muy activos sí lo son, y la mayoría de los demás permanecen pasivos. 2014 

-.- 

No es el islam el gran problema, se da que el mal está en el islam. 2015 

 

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Amarrado al duro banco 

de una galera turquesca, 

ambas manos en el remo 

y ambos ojos en la tierra, 

un forzado de Dragut* 

en la playa de Marbella 

se quejaba al ronco son 

del remo y de la cadena: 

"¡Oh sagrado mar de España, 

famosa playa serena, 

teatro donde se han hecho 

cien mil navales tragedias!, 

pues eres tú el mismo mar 

que con tus crecientes besas 

las murallas de mi patria, 

coronadas y soberbias, 

tráeme nuevas de mi esposa, 

y dime si han sido ciertas 

las lágrimas y suspiros 

que me dice por sus letras, 

porque si es verdad que llora 

mi cautiverio en tu arena, 

bien puedes al mar del Sur 

vencer en lucientes perlas.

 

Dame ya, sagrado mar, 

a mis demandas respuesta, 

que bien puedes, si es verdad 

que las aguas tienen lengua, 

pero, pues no me respondes, 

sin duda alguna que es muerta, 

aunque no lo debe ser, 

pues que vivo yo en su ausencia.

 

¡Pues he vivido diez años 

sin libertad y sin ella, 

siempre al remo condenado 

a nadie matarán penas!" 

Luis de Góngora y Argote

 

(Córdoba, Esp. 11 de julio de 1561-ibídem, 23 de mayo de 1627)  

* corsario (pirata) mahometano (musulmano) del imperio turco-otómano 

 

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