Saturday 29 April 2017 | Actualizada : 2017-03-29
 
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En una carta al rey Etelredo de Mercia, fechada en el 746–747, San Bonifacio atribuía el derrumbamiento del reino visigodo a “la degeneración moral de los godos”.[8] Otras crónicas también buscan una justificación más allá de lo terrenal, y creen encontrarla —como la Crónica franca de Moissac— en los graves pecados cometidos durante su reinado por Witiza y el pueblo. La Crónica Rotense considera la ruina del reino de los godos como un castigo de Dios: “porque los reyes y los obispos abandonaron al Señor, todos los ejércitos de España perecieron”.

Otro era el parecer de los mozárabes, los cristianos de origen hispano-visigodo, que luego de la invasión islámica tuvieron la desdicha de vivir bajo el yugo musulmán en al-Ándalus. Estos pobres se dieron cuenta que habían saltado de la sartén al fuego. Sufrieron persecuciones y deportaciones masivas a África, o simplemente fueron matados. Y todos eran dimmíes, ciudadanos de segunda clase que debían tributar por el solo hecho de ser cristianos. Por eso la Crónica Mozárabe del 754 es más pragmática. Los mozárabes del siglo VIII mencionan al reinado de Witiza como los “buenos tiempos” antes de la “pérdida de España” que recordaban con nostalgia desde el infortunio de la servidumbre islámica. Pero si la recordaban así es porque España ya existía, los visigodos la habían hecho.

[8] Thompson. E.A. Ibídem.

 

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Al Ándalus no fue un paraíso, allí había tres religiones, no tres culturas. Culturas había dos, la musulmana y la cristiana, y reducían la cultura jurídica a los usos litúrgicos sinagogales. Estaban las tres comunidades asiladas unas de otras y vivían en un régimen de apartheid. Había morerías y juderías. Incluso tenían reservados ciertos oficios y otros los tenían prohibidos. Los matrimonios mixtos estaban prohibidísimos, aunque había excepciones, es cierto. En definitiva, no había fusión cultural, no hubo convivencia ejemplar. En el siglo IX, por ejemplo, en Córdoba, hubo una persecución de cristianos durísima con centenares de cabezas cortadas.

 

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Al-Ándalus y la Cruz refuta ensoñaciones fantasiosas sobre falsas edades de paz y tolerancia en la España musulmana medieval 

 

Al-Andalus y la cruz nos transporta al reino visigodo de principios del siglo VIII, donde las tropas musulmanas iniciaron la conquista de la península Ibérica.

 

 

 

Las páginas de esta obra están centradas en la crisis que azotó a los reinos visigodos de la península y, prescindiendo de mitos históricamente correctos, analiza en profundidad y con rigor cómo se llevó a cabo la invasión islámica, la creación del Imperio Omeya y el nacimiento del Califato de Córdoba. 

El medievalista Sánchez Saus: Al Ándalus fue un «régimen perverso» para humillar a los cristianos 

Al-Andalus y la cruz 

Por Rafael Sánchez Saus es catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Cádiz  Efe - 14 enero 2016 

El historiador Rafael Sánchez Saus, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Cádiz ha afirmado en una entrevista a Efe que los musulmanes que sometieron la Hispania visigótica, Al-Andalus, implantaron un «régimen perverso» para «la humillación continúa» de judíos y, particularmente, cristianos. 

Ese régimen perduró siglos y «quienes ponen a Al-Andalus como ejemplo de tolerancia lo que hacen es una manipulación brutal en términos históricos», según Sánchez Saus, autor de «Al-Andalus y la Cruz» (Stella Maris). 

El dominio «ejercido por una pequeña minoría de guerreros musulmanes orientales y norteafricanos» sobre una mayoría de cristianos autóctonos supuso «el sometimiento político, religioso y la inferioridad jurídica y moral» de los cristianos sometidos mediante ese «régimen perverso» que los mantenía discriminados en todos los órdenes sociales y ámbitos de la vida cotidiana. 

La humillación de cristianos y judíos

 

«Toda la legislación, cualquier disposición y el espíritu de las normas» tendían someter dejando patente «la humillación, la debilidad y la derrota» de los cristianos, que tenían que pagar impuestos superiores, mientras que las multas por las mismas infracciones eran la mitad de cuantiosas para los musulmanes. 

Entre otros ejemplos, el historiador ha puesto que un cristiano que matara a un musulmán, aún en defensa propia, era indefectiblemente condenado a muerte -no así al contrario-; que el testimonio de un cristiano contra un musulmán no valía ante un tribunal; que un cristiano había de levantarse si entraba un musulmán y sólo podía pasarle por el lado izquierdo, considerado maldito. 

Igualmente un cristiano no podía montar a caballo en presencia de un musulmán, ni podía tener servidumbre musulmana, ni la casa de un cristiano podía ser más alta que la de un musulmán hasta el punto de, en ese caso, tener que demoler el piso superior. 

Ese «régimen perverso» se mantuvo en la Península durante siglos, por lo que el historiador ha afirmado que «la realidad de la vida de los cristianos en Al-Andalus poco o nada tiene que ver con las ensoñaciones interesadas que nutren un mito construido a costa de la verdad histórica». 

Las ensoñaciones interesadas sobre Al-Andalus

 

Como ejemplo «arquetípico, casi risible» de esas ensoñaciones, Sánchez Saus ha puesto las efectuadas por el escritor Antonio Gala, que, como otras semejantes, ha achacado a «un déficit de identificación de los españoles con su propio país» y a un intento de buscar en un periodo histórico idealizado «todo lo que le falta a España y a su cultura», por ejemplo en materia de tolerancia sexual. 

«No hay libertad sexual en el Islam ni la ha habido nunca» y en Al-Andalus «lo que hubo fue la utilización de la mujer o de un joven en beneficio de quien imponía las normas», ha concluido. 

Sánchez Saus explica en «Al-Andalus y la Cruz» que aunque las ventajas ofrecidas a los conversos al Islam llevaron a numerosos cristianos a la apostasía, otros muchos optaron por la emigración pese a lo cual hacia el año 950 la Península era mayoritariamente cristiana. 

Dos siglos más tarde esa cristiandad hispánica se había desintegrado por la inmersión en la cultura árabe y por la persecución declarada contra ella por almorávides y almohades. 

De las actuales reivindicaciones islamistas sobre Al-Andalus ha señalado que son equivalentes «a que España reivindicara la Patagonia a Argentina». 

«Habrá musulmanes que puedan sentir que aquella construcción que fue Al-Andalus -una construcción que desapareció igual que se creó- forma parte de su patrimonio cultural; otra cosa es deducir de ese periodo histórico algún derecho sobre la España actual», ha concluido. 

http://www.religionenlibertad.com/el-medievalista-sanchez-saus-al-andalus-fue-un-regimen-perverso-para-47105.htm 

  

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No creemos en el mismo Dios que ellos

 

Ese Alá que han invocado los responsables de la masacre de París no existe, porque el Dios que sí existe es uno y trino, y el odio de los asesinos se dirige precisamente contra el Verbo encarnado en cuanto Verbo, en cuanto segunda persona de la Santísima Trinidad, en cuanto Dios.

Carmelo López-Arias - 14 noviembre 2015

 

Quienes sostienen que cristianos y musulmanes creemos en el mismo Dios deberían afirmar, en buena lógica, que los atentados de París se han cometido en nombre de Jesucristo. Sólo el sentido común nos hace ver más claro en la conclusión el absurdo implícito en la premisa.

 

Ese Alá que han invocado los responsables de la masacre de París no existe, porque el Dios que sí existe es uno y trino, y el odio de los asesinos se dirige precisamente contra el Verbo encarnado en cuanto Verbo, en cuanto segunda persona de la Santísima Trinidad, en cuanto Dios. No odian el nombre de cristiano por la naturaleza humana de Cristo -y en eso se parecen a los europeos descreídos-, sino por su naturaleza divina: esto es, porque Cristo no es Alá.

 

Esto es, porque no creemos en el mismo Dios.

 

Si los criminales actuaban obedeciendo el Corán o tergiversándolo según sus conveniencias es asunto para eruditos y, si somos justos, para eruditos musulmanes, que son quienes de verdad saben del asunto. La Revelación es otra cosa: Jesús, esto es, Dios, la dejó en custodia a San Pedro y sus sucesores. Como el Corán no forma parte de ella, el Papa o los obispos no tienen más autoridad para interpretarlo que la que sirve para señalar sus gruesos errores contra la fe. Y en tiempos los señalaban.

 

Se nos va a insistir en los próximos días en que no hay que responder con odio al odio de quienes matan. No se ve muy bien por qué no, si es que partimos de los presupuestos de quienes consideran a Jesús como un simple hombre, llámense mahometanos u occidentales postcristianos o anticristianos. Pagar odio con odio fue la norma hasta hace dos mil años y sigue siéndolo allí donde no impera el mandato, obligatorio por divino, de Cristo: "Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os maltraten" (Lc 6, 27).

 

Ahora bien, si Cristo es Dios para este mandato, ¿no debería serlo para los demás? De esa deducción nació la Cristiandad, sobre cuyas ruinas, para regocijo de laicistas, operan, cada vez mayores en número y con creciente determinación, quienes proclaman -como los terroristas de París- que "¡Alá es grande!".

 

Pero Alá no es grande ni pequeño. Alá no existe. Existe Cristo Dios, que habrá juzgado ya a los ocho criminales que murieron matando. Y a quien tal vez habrían podido amar, si alguien en el Viejo Continente les hubiese predicado la Buena Nueva, y en vez de elogiar sus suras y aleyas o intentar pasarlas por el tamiz de la ONU les hubiese ofrecido el tesoro de los versículos del Evangelio.

 

El padre Federico Lombardi ha pedido una respuesta "decisiva" a los atentados. Es lo que proponían, cuando la crisis de los refugiados, y temiendo precisamente que lo de anoche pueda generalizarse, los pocos gobernantes europeos celosos de las raíces cristianas de Europa y algunos cardenales con coraje. Fueron crucificados por ello. 

Como el Hijo de Dios. Ése sí que es grande. Da la vida por los demás, en vez de arrebatársela.

http://www.religionenlibertad.com/no-creemos-en-el-mismo-dios-que-ellos-46001.htm

 

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MILLONES DE CRISTIANOS PERSEGUIDOS POR SU FE

Los 15 países más peligrosos para un cristiano

 

El diario británico The Guardian ha publicado una lista de los países del mundo en los que la persecución contra los cristianos es más dura. De los quince países más hostiles al cristianismo, catorce son musulmanes y el otro (Corea del Norte) es comunista. Junto a países devastados por la guerra, la lista incluye también algún «paraíso» turísticos y varios «aliados» de Occidente.

31/07/2015 6:24 PM

 

(InfoCatólica/The Guardian) En muchas de estas naciones, los cristianos son una pequeña minoría, pero en algunos llegan a formar un tercio o incluso casi la mitad de la población.

Corea del Norte (Número de cristianos: 300.000, un 1,2% de la población)

Como en la antigua Roma, la adoración del líder es incompatible con el cristianismo. Los cristianos se consideran enemigos del Estado, miles de ellos están en prisión y parece ser que muchos han sido torturados y ejecutados.

Somalia (Número de cristianos: pocos cientos, menos del 1% de la población)

El Islam es la religión del Estado, las conversiones al cristianismo son ilegales y los cristianos descubiertos a menudo son asesinados.

Irak (Número de cristianos: 300.000, menos del 1% de la población)

El número de cristianos disminuyó mucho tras la caída del régimen de Saddam Hussein. Las persecuciones han arreciado en todo el país y, en la zona controlada por el Estado Islámico, hay una política de conversiones forzosas, esclavitud y condiciones de vida inhumanas para los cristianos. Las ejecuciones de cristianos y la destrucción de iglesias son públicas y a menudo se retransmiten a través de Internet.

Siria (Número de cristianos: 1.100.000, un 4,9% de la población)

Cientos de miles de cristianos han huido del país desde el comienzo de la guerra civil. En las zonas controladas por el Estado Islámico, se producen las mismas ejecuciones, conversiones forzosas y destrucciones de iglesias que en Irak.

Afganistán (Número de cristianos: algunos miles, menos del 1% de la población)

Apenas hay cristianos en el país. Los que hay deben mantener su fe en secreto, para evitar ser asesinados. No hay iglesias en Afganistán.

Sudán (Número de cristianos: 1.900.000, un 4,8% de la población)

La conversión está castigada con la pena de muerte. Muchos cristianos han sido encarcelados en virtud de las leyes antiblasfemia. Diversas milicias han matado cristianos impunemente.

Irán (Número de cristianos: 450.000, menos del 1% de la población)

Es Islam es la religión del Estado y las conversiones pueden acarrear la pena de muerte. Los extranjeros, así como los ciudadanos de origen armenio y asirio (muchos de ellos refugiados de la época del genocidio armenio), pueden ser cristianos, con muchas limitaciones. El Estado vigila y a menudo registra las iglesias y el “proselitismo” es castigado con penas de prisión.

Pakistán (Número de cristianos: 5.300.000, un 2,8% de la población)

Los cristianos son ciudadanos de segunda. En muchos casos, las mujeres y los niños cristianos han sufrido abusos, violaciones o matrimonios forzosos  Las leyes antiblasfemia se utilizan contra los cristianos y diversas iglesias han sido objeto de ataques.

Eritrea (Número de cristianos: 2.500.000, un 36,8% de la población)

El Frente Popular para la Democracia y la Justicia, que tiene el poder en el país, considera que los cristianos son una amenaza. Ha habido multitud de ataques, torturas, palizas y encarcelamientos.

Nigeria (Número de cristianos: 89.000.000, un 48,2% de la población)

Desde la aparición de Boko Haram, miles de cristianos han sido secuestrados o ejecutados. Miles más han sido asesinados por otros grupos musulmanes. En el norte del país, predominantemente musulmán, el hostigamiento a los cristianos es habitual.

Maldivas (Número de cristianos: decenas, menos del 1% de la población)

La conversión al cristianismo implica la pérdida de la ciudadanía y se castiga con la muerte la posesión de una Biblia. Las iglesias están prohibidas y los pocos cristianos practican su fe en la clandestinidad.

Arabia Saudita (Número de cristianos: 1.250.000, un 4,2% de la población)

La mayoría de los cristianos son inmigrantes. La conversión está penada con la muerte y las iglesias están prohibidas. Los cristianos pueden ser encarcelados, torturados y deportados por su fe.

Libia (Número de cristianos: 35.000, menos del 1% de la población)

Los extranjeros pueden mantener iglesias, pero la conversión suele acarrear la muerte si se hace pública. El “proselitismo” es ilegal, al igual que las biblias en árabe.

Yemen (Número de cristianos: unos miles, menos del 1% de la población)

La fe se practica en secreto. Los jefes tribales castigan cualquier intento de conversión y los grupos islamistas secuestran y asesinan a cualquier cristiano.

Uzbekistán (Número de cristianos: 210.000, un 7% de la población)

El gobierno obliga a registrar cualquier actividad religiosa para controlarla. Desde hace más de quince años, no se ha otorgado ningún permiso de construcción de iglesias. El hostigamiento policial contra los cristianos es frecuente. Los conversos se enfrentan a encarcelamientos, palizas y el destierro.

http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=24560

 

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EL DE SAN ELÍAS, MONASTERIO CATÓLICO, EN MOSUL (IRAK), DESTRUIDO CON SORNA POR ISLAMISTAS, ANIQUILANDO SUS ANTIQUISIMOS ESCRITOS, COPIAS Y LIBROS DEL SABER FILOSÓFICO COMO RELIGIOSO GRECO-JUDEO-CRISTIANO ANTERIORES A LA INVASIÓN MAHOMETANA - 2016-01-21  

Se confirma que el Estado Islámico ha destruido el monasterio cristiano más antiguo de Irak 

Fotografías de satélite obtenidas por Associated Press confirman lo que líderes religiosos y expertos en antigüedades se temían: el monasterio cristiano más antiguo de Irak ha sido reducido a escombros por el autodenominado Estado Islámico 

21/01/2016 8:42 AM 

(El País) El monasterio de San Elías, en una colina sobre Mosul, en el norte de Irak, ha sido un lugar de rezo desde hace 1.400 años, e incluso en la última década para las tropas estadounidenses desplegadas en Irak. El convento, también conocido como Dair Mar Elia, por el monje asirio Mar Elia que lo fundó en 595, fue destruido en 1743 por orden del líder persa Nadir Shah Tahmaz y los monjes que habitaban allí fueron asesinados. Se reconstruyó a principios del siglo XX. 

Associated Press encargó a una firma de imágenes por satélite, DigitalGlobe, tomar fotografías de alta resolución del lugar que luego han comparado con imágenes previas tomadas en 2011. 

El monasterio de San Elías se suma a la ya larga lista de monumentos o sitios arqueológicos, como los restos de la magnífica ciudad de Palmira en Siria, que destruye el ISIS por considerarlos herejes o contrarios a su particular visión del islam. ARCHI 

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Cómo le cuesta decir al redactor que es un monasterio católico lo que han destrozado estos musulmanes. Por otra parte, el ISIS no tiene ninguna "particular visión del Islam". El Islam lleva destrozando ciudades, edificios y monumentos desde que el sr. Mahoma lo fundó, como la basílica de San Vicente en Córdoba, sin cuya destroza no se habría construido encima la famosa mezquita de Córdoba a la que tanto aprecio le tienen algunos. Y ya en el colmo del cinismo, convierte a la víctima en agresor, al hacer suponer que el agredido es el hereje, cuando en sus orígenes el Islam se conforma como una herejía del cristianismo. 2016.01.21 

 

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SERAFÍN FANJUL, CATEDRÁTICO DE ESTUDIOS ÁRABES 

'España se forja contra el Islam' 

 

El autor de "La quimera de Al Ándalus" derriba el mito de las tres culturas y de la pretendida herencia musulmana en España, pero también de la Reconquista, que habría dado comienzo por "una hambruna".

 

Rafael Núñez Huesca - Sábado, 27. Febrero 2016 - 1:50  

“Podréis vosotros, amigos andaluces, gozar de la autonomía política que ahora deseáis. Porque sois nietos de los conquistadores cristianos, podréis vivir autónomos dentro de España”. Quien así hablaba era Claudio Sánchez Albornoz, ilustre historiador y ministro de la Segunda República Española. Hoy sus tesis sólo las recoge Serafín Fanjul, catedrático de estudios árabes. La mayor parte de sus colegas de profesión, y no digamos ya opinión pública, está en otras coordenadas: España, y en particular su mitad sur, sería heredera directa, de la cultura islámica. En lo cultural, pero también en lo genético.

 

Serafín Fanjul es incorrecto. Conoce en profundidad el Islam, la lengua, la cultura y las sociedades islámicas. Y explica que” existen datos para creer que las ideas básicas de Mahoma se inspiran en los antiguos cristianos de Arabia, del Yemen y de lo que ahora es Jordania”. Fanjul cuenta que habían muchas tribus que eran cristianas - cristianos monofisitas-. Incluso, dice, “se llegó a considerar en algún momento al Islam como una secta derivada del Cristianismo”. Cuenta que hay estudios, publicados hace 60 años “y que hoy en día es imposible reeditar, porque lo matan al que se atreva”, que iban por ahí. 

 

¿Cuál es, profesor, el mensaje esencial del Islam?

 

El Islam es la sumisión a Dios. De hecho la palabra ‘Islam’ significa sumisión.

 

Mahoma, al iniciar su predicación, encontró resistencias muy grandes entre sus vecinos de La Meca. Rompía sus creencias y tuvo mucho rechazo. La primera etapa de la revelación establece la sumisión a Dios, a Alá, junto con un principios fundamentalísimos. No hay más Dios que Alá y Mahoma es su enviado. Y si uno cree eso, ya es musulmán. No es necesaria siquiera la circuncisión, aunque se la hacen a casi todo el mundo.

 

¿Y ya está?

 

Hay, además, cinco normas de comportamiento que hacen que uno sea un buen musulmán: la profesión de Fe (no hay más Dios que Alá y Mahoma su profeta), la oración, el ayuno, la peregrinación a la Meca y la limosna legal.

 

Pues hasta el momento no difiere mucho del catolicismo. Excepto, quizá, la peregrinación.

 

Difiere en la encarnación de Dios en Jesús. A ellos les parece una enormidad eso de que Dios venga a hacerse hombre. Y también difiere en la virginidad de María. En la versión canónica oficial de los musulmanes, la limosna es más obligatoria, aunque en el Cristianismo ha existido tradicionalmente el diezmo. Y lo mismo piensa con el ayuno: en el Islam es un hábito social arraigadísimo que siguen incluso los que no creen, aquí apenas se hay ya abstinencia de carne.

 

¿Funciona la coacción social?

 

Absolutamente. La presión sobre el individuo que ejerce la sociedad islámica es enorme. Es el motivo por el que se retrocede a las prendas femeninas que estaban olvidadas.

 

Mire, cuando yo vivía en el Cairo no habían mujeres veladas del todo, con la nicab, y ahora vas y se te cae el alma a los pies. Por eso los hombres se han dejado barba. En los 60 y 70 no había barbados. Es una regresión. Una forma de identificación. Y lo mismo ocurre con la señal, el cayo que se les hace en la frente de rezar: zibiba, que quiere decir “pasa”. Es otro indicio.

 

¿Qué ha pasado?, ¿por qué ha cambiado todo?

 

La infraestructura ideológica y cultural siempre estuvo, nunca fue erradicada o moderada, ni siquiera en Egipto, que tenía un régimen socialista y laico, el de Nasser y luego el de Sadat, aunque Sadat tenía la pasa, ¿eh?

 

Eran sociedades contradictorias, con estructura de estado socialista, militaristas, con una suerte de capitalismo local que repartía bienes de manera arbitraria… pero el fanatismo de base siempre estuvo. Tenga usted en cuenta que las personas de diferentes creencias no podían tener relaciones más allá de lo superficial, no se podían casar con, por ejemplo, cristianos. Todo eso luego se ha exacerbado hasta la locura. La vestimenta ha sido sólo el factor más visible.

 

¿Palestina ha tenido que ver?, ¿ese conflicto enquistado?

 

Por supuesto, pero es solo una razón. Los intentos de democracias liberales que se hicieron en algunos países árabes como El Líbano o Egipto fueron un fracaso monumental que acabaron en un latrocinio generalizado. Fracasaron también los regímenes militares, muchas veces de partido único de tipo socialista, aunque en realidad eran tercermundistas neutrales. Se vio con la muerte de Nasser.

 

¿Palestina? El fracaso de la Guerra del 67 contra Israel marcó, claro que marcó. Fue tremendo para Egipto y los países de alrededor tanto como fortaleció a Israel. Y se vio que los regímenes socialistas eran un fracaso, excepto en lugares como Irak, que subvencionaban con el petróleo, o Gadafi. Y es a finales de esa década que aparece el chiísmo de Jomeini en Irán, que no son árabes pero son musulmanes y son chiíes.

 

Una tormenta perfecta precipitó la aparición del fanatismo islamista.

 

Por un lado el hundimiento de las ideologías que habían venido de fuera: socialismo y liberalismo, junto con el surgimiento del Islam como solución. Y se van a los orígenes. Palestina tiene que ver, claro, sobre todo en lo sentimental: Siria, Libia, Jordania, Egipto, Irak… eso son los más concernidos. Y el tercer factor de tipo material: la subida del precio del petróleo a partir del 73, la toma del control del petróleo por parte de los países productores (aunque en Argelia ya estaba), es el caso de Arabia, Irak, Emiratos… estos crean sus propias empresas y refinerías, que antes estaban controladas por ingleses y americanos. Se hacen con unos recursos enormes que además les sirven para presionar estratégicamente al mundo. Les da una fuerza moral extraordinaria. Y para colmo, da la casualidad de que Arabia es el centro ideológico y sentimental de los musulmanes del mundo. El epicentro del Islam. Tienen un prestigio y un poder moral sobre el resto de naciones islámicas.

 

La última razón es la demográfica, la llamada explosión demográfica.

 

 

 

(Ayatolá Jomeini)

 

¿En qué es superior la civilización islámica a la nuestra?

 

Hay una cosa que el Islam fomenta: la hermandad entre los miembros de la comunidad, el hecho de saberse miembros de un mismo grupo humano. Luego, es cierto, se matan de una manera terrible, pero por lo general hay un sentido de solidaridad que nos vendría muy bien aquí y que posiblemente tuvimos. Quizá tiene que ver con que son sociedades poco desarrolladas, que no son sociedades postindstruales y tienen un desarrollo cultural muy deficiente. Quizá tenga que ver también con eso. Ellos tienen sentido de la identidad. Y ese sentido de la identidad está funcionando en toda esta confrontación cuyo resultado último es el terrorismo. El apoyo moral que hay a los terroristas en los países musulmanes es mucho mayor de lo que nos creemos.

 

La identidad. Nos han hecho creer que eso de la identidad es intrínsecamente malo.

 

No lo es. Es solidaridad y conciencia de la propia sociedad. Eso es bastante envidiable y nosotros, los occidentales lo hemos perdido. Bueno, ya el caso de los españoles es el colmo. No valoramos lo bueno que tenemos.

 

Ahora, también le digo que, globalmente, nuestra cultura es superior a la de los países islámicos. En lo relativo al desarrollo económico y técnico, muy superiores.

 

Eso, lo técnico y lo económico, es objetivo ¿pero podemos presumir de ser superiores en lo moral?

 

En tanto que defendemos la libertad y el derecho del ser humano a ser considerado igual, sí. En ese sentido sí tenemos esa superioridad moral. 

 

Dicen que somos el único territorio que una vez fue islamizado y que volvió a recuperar su religión original.

 

No es cierto, ¿y Sicilia?, ¿y los Balcanes, donde el Islam tuvo un retroceso muy grande? Ocurrió lo mismo que en España Y el caso de Grecia es muy evidente, con su guerra de la independencia contra Turquía a principios del XIX. O la India, donde la resistencia terminó con la partición del país en dos: Paquistán y la India.

 

¿Y por qué es solo el nuestro el reivindicado?

 

Es que no es sólo el nuestro. Eso es lo que nos cuentan aquí.

 

¿También se reclaman partes de Grecia, Serbia…?

 

Se reclama todo. Hasta el sur de Italia, que también tuvo un tiempo de ocupación musulmana.

 

¿Entonces no es Al Ándalus un icono sentimental del islamismo?

 

Sí, pero es una metáfora por Palestina. La tierra perdida, la tierra recobrada. ¿Diferencias? Palestina tiene una continuidad geográfica con Libia, con Siria, Líbano y Jordania; Al Ándalus no, Al Ándalus tiene un mar de por medio.

 

Ocho siglos de Islam. El discurso imperante dice que tuvo una influencia determinante en la identidad española.

 

Lo sé. Yo he escrito dos libros -“Al Ándalus contra España” y “La quimera de Al Ándalus”- procurando derribar ese mito, pero estoy bastante solo. Mis colegas dicen lo contrario, aunque luego en privado confiesan que no lo tienen claro.

 

Al Ándalus no fue un paraíso, allí había tres religiones, no tres culturas. Culturas había dos, la musulmana y la cristiana, y reducían la cultura jurídica a los usos litúrgicos sinagogales. Estaban las tres comunidades asiladas unas de otras y vivían en un régimen de apartheid. Había morerías y juderías. Incluso tenían reservados ciertos oficios y otros los tenían prohibidos. Los matrimonios mixtos estaban prohibidísimos, aunque había excepciones, es cierto.

 

En definitiva, no había fusión cultural, no hubo convivencia ejemplar. En el siglo IX, por ejemplo, en Córdoba, hubo una persecución de cristianos durísima con centenares de cabezas cortadas.

 

¿Hubo un cruce étnico?

 

De las mujeres cristianas con los musulmanes, sí. La mujer no tenía valor social y los hijos salían musulmanes, se acababan haciendo musulmanas. En cualquier caso, aportación racial hubo muy poca: en el siglo VIII llegaron en total unos 100.000 árabes y bereberes, de los cuales ni siquiera todos se quedaron.

 

¿Y aquí cuántos éramos?

 

Cuatro millones. La proporción, por tanto, era de un árabe por cada cuarenta cristianos.

 

Mire, el fenotipo español, que tanto se parece al italiano, está más o menos estabilizado desde la época de la conquista romana. Son cosas que la gente no sabe. Usted (me señala) en Italia no abre la boca y nadie le dirá que es usted es español. Son cosas que Sánchez Albornoz explicó por activa y por pasiva y nadie le hacía caso.

 

Entonces, ¿ese tópico de que en Andalucía son más morenos…?

 

¡Eso es mentira, es una tontería! Mire, en Andalucía occidental huno una repoblación masiva de cristianos desde el siglo XIII. A partir del siglo XIII, cuando se produce la Reconquista del Valle del Guadalquivir, la población musulmana de esa zona salió. Voluntariamente o porque los echaron, pero salió. Y llegó gente de Cataluña, asturianos, gallegos, francos. En Camas, por ejemplo, se establecieron cien ballesteros catalanes que puso Fernando III.

 

Y en Andalucía oriental, a mitad del XVI expulsaron a los moriscos hacia Badajoz, Ciudad Real, Toledo. Los 300.000 moriscos del reino de Granada que había a finales del siglo XV fueron diluidos por el resto de España, si bien es cierto que una parte se quedó. Con la expulsión de 1609 se les expulsa a África y se repueblan otra vez las Alpujarras, Málaga, Almería. Por eso Almería ha sido hasta hace muy poco una provincia muy despoblada.

 

En Andalucía, a parte de la repoblación del siglo XIII y la la expulsión de los moriscos, la minería hizo de polo de atracción de leoneses, asturianos y gallegos. Y qué decir de la trashumancia, que iba del sur de Asturias hasta Huelva y era otro movimiento de gente enorme. La población española es sumamente homogénea, incluidos, por cierto, los catalanes.

 

¿Usted no ha visto en Sevilla y en Málaga la cantidad de niñas rubias que hay? ¡Pero cantidades! Usted coge una clase de primaria de niñas malagueñas resulta que de diez niñas, tres o cuatro son rubias.

 

¿Y los topónimos? Yo soy de Alcoy.

 

Eso es otra cosa. Pero no se pueden sacar conclusiones sobre el asunto racial basándonos en la toponimia.

 

¿Y las gastronomía? Hablan del turrón. E incluso del flamenco como un baile de origen árabe o bereber.

 

Pues le diré que el flamenco no tiene que ver con cantes árabes y que el turrón no es un invento de los moros, viene del Mediterráneo, de Grecia, de aquella zona. Hablo de la técnica. Mire, la gastronomía depende mucho de los alimentos del lugar. Es verdad que el consumo de aceita se debe a la influencia árabe del sureste y el sur. La generalización de su uso, digo, porque el aceite ya lo sacaban los romanos y los griegos. Y el olivo es una planta autóctona de España.

 

¿Y el léxico? Usamos palabras de origen árabe.

 

Hay unos 850 étimos, o sea palabras de origen con sus derivados. Por ejemplo de rebato, arrebatar. Con eso salen unas tres mil palabras. A esos se les pueden añadir unos dos mil topónimos repartidos por Levante, Andalucía, Cataluña y Aragón. La única provincia que no tiene topónimos árabes es Guipúzcoa. Los hay hasta en La Coruña. Pero que haya un topónimo árabe en La Coruña no significa que allí hubiera árabes, significa que los mozárabes huidos de Al Ándalus se establecían en varios sitios por el norte. Y a veces ponían estos nombres. Benazolbe es claramente un topónimo mozárabe, cristianos huidos a León que se llevan su nombre. “Hijos del fuerte”, significaba. Así les denominaban en Al Ándalus. Y cuando avanza la Reconquista los cristianos del Sur que huyen se van recolocando por el norte, aunque no siempre pusieron nombres árabes, claro. 

 

De modo que no son tantas las palabras que heredamos de ellos.

 

No. El factor más volátil dentro de toda lengua es el léxico. En el siglo XIII, que es en el que más léxico árabe hay en la literatura castellana, es el 0,5% del total del léxico empleado. Y se va reduciendo paulatinamente. Hay que reconocer que, eufónicamente están muy bien conseguidas: Almuñécar, Guarromán o alfanje son palabras hermosas.

 

Y después de tanto tiempo de convivencia, ¿qué piensan ellos de nosotros?

 

Hasta hace 25 años había una actitud entre la retórica y la nostalgia, amistosa en la media en que pensaban que éramos una prolongación de ellos. Cuando se les dice que eso no es así, la cosa cambia. Todo ha cambiado con la ofensiva del islamismo en Europa y Occidente. Ahora ya no es actitud de nostalgia sino de reivindicación violenta, en el caso de los terroristas, y de reivindicación enloquecida por parte del común de los musulmanes.

 

¿España se configura contra el Islam?

 

Sí, es la tesis de Sánchez Albornoz y creo que en grandísima medida es cierta. Contra el Islam se ve la necesidad de la unificación. España se forja nacionalmente contra el Islam.

 

Y se apela a la Hispania goda, a un recuerdo idealizado de los godos.

 

Es cierto que ocurre en el reino asturleonés y se fija esa nostalgia goda porque necesitan una agarradera moral y jurídica a la que sujetarse. Sacan la continuidad entre el reino visigodo de Toledo y el reino que están forjando. Sobre todo Alfonso II y Alfonso III, y hay varias crónicas en los que se reivindica aquello. Y se pone de moda el goticismo. Se pone de moda volver a los godos. Había una corriente goticista, es fuerte y se ve en la onomástica. Hubo un momento en que llegaron a predominar los nombres germánicos como Fernando Arnaldo, sobre los latinos.

 

Le he leído que la Reconquista no empieza por el pundonor de Pelayo y sus huestes cristianas sino por algo mucho más prosaico: el hambre.

 

Claro.

 

Los musulmanes retroceden por una hambruna.

 

Sí. En el 738 o 740. La poquísima población musulmana que habían llegado a Asturias y a Galicia se va porque no tiene que comer. En realidad la Reconquista no fue una sucesión de grandes batallas. Grandes batallas hubo pocas.

 

Entonces, ¿qué movía a esa gente a seguir batallando generación tras generación durante ocho siglos?

 

La necesidad de subsistir.

 

Pero subsistían igual sin tener que ir al sur.

 

El pillaje explica muchas cosas. Una economía de guerra, que se dio en Aragón y en Castilla, basada en el botín sobre los vencidos. Tomabas Sigüenza a los moros que había allí y te quedabas con sus ovejas, con su cosecha y a lo mejor hasta con su mujer. 

 

Además de ganar la península para el Cruz, ¿en qué mas ocasiones España salva al Cristianismo del Islam?

 

Esa expresión de “salvar” es muy retórica. Durante el siglo XVI y XVII en la confrontación con los turcos, España corta el avance de los turcos en Lepanto. Y estableció bases y ciudades presidio en la costra del norte de África que también sirvieron de freno. Alhucemas, Peñón de Vélez, Orán, Melilla… Se llega incluso a conquistar Túnez. En realidad toda la política española en el Mediterráneo va dirigida a contener el avance turco y a consolidar el dominio de España sobre el sur de Italia y sobre Sicilia.

 

¿Es cierto que la expulsión de los moriscos en Granada perjudicó la economía?

 

Otro mito infumable. Es una exageración. Primero se achaca el hundimiento de España a la expulsión de los judíos. Bueno, eso es en 1492… pues resulta que la hegemonía española es después de 1492, no tiene nada que ver. Y en el caso de los moriscos, igual. Los moriscos de Granada no tenían oficios con peso económico.

 

¿No eran agricultores?

 

No de agricultura extensiva. Las mejores tierras las tenían los cristianos viejos desde la época de Jaime I en el siglo XIII y XIV. 

 

Y todos estos de los que hablamos, ¿eran españoles?

 

Esta es otra de los cuestiones divertidas. Para que una persona sea o no miembro de una comunidad humana determinada tiene que tener los rasgos colectivos culturales que la caracterizan. Y no era el caso. Y segundo, ¡tiene que querer pertenecer a ella! Y tampoco era el caso. Los moriscos, que ya tenían una idea de la lengua castellana o valenciana, tenían una decidida voluntad de no ser españoles y odiaban a la comunidad mayoritaria. Se fugaban en masa de noche a África. ¡Pueblos enteros! Rompían los sagrarios, las imágenes y se montaban en un barco turco rumbo a Argelia con algún cristiano que luego vendían como esclavo. Eso ocurrió muchas veces en la costa de Granada, Almería, Murcia, Alicante y Valencia. Hasta de Barcelona. Odiaban a muerte a los españoles de su época. Y con razón ¿Cómo se iban a sentir españoles unos tipos a los que se marginaba por no pertenecer a la comunidad mayoritaria? No les hago reproche un moral en ese sentido.

 

Internacional 

 

Fanjul denuncia la ignorancia que sobre el caso francés existe en España y en el mundo: “hay unos conflictos grandísimos”. Cuenta que cuando lo de Charlie Ebdo se ofreció una imagen de la Francia monolítica que hacía piña junto a su Gobierno “que no era del todo real”. La realidad, dice Serafín Fanjul, “es que había una corriente de entreguismo hacia los musulmanes en una parte muy importante de la izquierda francesa”. Habla de cómo Valls y Hollande “decían que no había que criminalizar a los musulmanes” y de cómo una parte importante de la izquierda “se burlaba incluso de la Marsellesa”. “Una cosa parecida a lo que ocurre aquí -dice-, aunque no tan acusado”.

 

He leído que hay países musulmanes en los que el apoyo al terrorismo es mayoritario, por ejemplo Marruecos, ¿usted lo cree?

 

Posiblemente sí. Pero son encuestas que no se quieren difundir aquí. Incluso entre las poblaciones musulmanas de Europa… habría que analizar bien qué piensan sobre el terrorismo.

 

¿Cómo se explica que los principales aliados de EEUU -Emiratos Árabes, Kuwait, Arabia Saudita- sean, precisamente, los que estén financiando a los terroristas?

 

No es nada raro. Siguen una doble política y una doble moral. La historia está llena de ejemplos.

 

¿Y cómo lo tolera el imperio?

 

No le queda más remedio. Hay mucho dinero invertido. La financiación de los terroristas, de todas formas, se hace a través de particulares. Y a través de Turquía.

 

Turquía, otro liado de los EEUU.

 

Lo de Turquía es muy contradictoria pero muy real. Turquía tiene la historia del militarismo laico, que no es antimusulmán pero sí ha venido manteniendo la situación tranquila hasta ahora. Los EEUU no quieren perder su situación hegemónica en la región, pero lo cierto es que los turcos no ayudan nada.

 

¿Qué supusieron las primaveras árabes?

 

Nada. Lo único que se destapó fue que hay un sustrato de fanatismo islámico que estaba vivo y que utilizó a unos memos que creían que iban a cambiar el mundo. Estos sacaron tres o cuatro diputados y los islamistas arrasaron.

 

¿Hoy estamos peor que antes de aquellas primaveras?

 

Pues han echado abajo algunas dictaduras, han impuesto regímenes de Estado fallido, teocráticos… sin primaveras Sadam Hussein seguiría vivo y no habría surgido el Estado Islámico, eso es seguro.

 

Entonces estamos peor.

 

En su momento parecía bueno que echaran abajo el régimen de Sadam, pero ahora pienso que fue un error. Sadam los tenía sujetos, tenía contenidos a los iraníes y a su propia gente agarrada, ¿pero cómo la tenía agarrada? De una manera salvaje. ¿Qué ocurre? Que cuando se quita a ese salvaje, los salvajes que están debajo de él salen y hacen lo mismo, pero de un modo más terrible aún.

 

Y luego vino Libia, y luego vino Egipto. En Egipto, por ejemplo, no hubo más remedio que permitir el golpe de Estado militar porque sino aquello hubiera terminado fatal. Hubiera sido una dictadura islámica del estilo de Arabia Saudí. Y si Egipto se hubiera convertido en dictadura islámica, con su influencia y su posición geográfica, hubiera sido un verdadero desastre para la región y para el mundo.

 

http://gaceta.es/noticias/espana-forja-nacionalmente-islam-27022016-0150 

2016-02-27 

 

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Al Ándalus no fue un paraíso, allí había tres religiones, no tres culturas. Culturas había dos, la musulmana y la cristiana, y reducían la cultura jurídica a los usos litúrgicos sinagogales. Estaban las tres comunidades asiladas unas de otras y vivían en un régimen de apartheid. Había morerías y juderías. Incluso tenían reservados ciertos oficios y otros los tenían prohibidos. Los matrimonios mixtos estaban prohibidísimos, aunque había excepciones, es cierto. En definitiva, no había fusión cultural, no hubo convivencia ejemplar. En el siglo IX, por ejemplo, en Córdoba, hubo una persecución de cristianos durísima con centenares de cabezas cortadas. 

 

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No es el islam el gran problema, se da que el mal está en el islam. 

 

 

 

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Antes del Islam, había 600 diócesis en el Magreb: ¿por qué no perduraron como los coptos o caldeos?

 

 

 

P.J. Ginés / ReL - 7 abril 2016 

 

En el siglo XII desaparecieron los últimos cristianos norteafricanos. Hacia el año 640 d.C. había en el norte de África (lo que hoy serían Marruecos, Argelia, Túnez y Libia) casi 600 diócesis cristianas. En el año 1053 sólo quedaban 5 obispos en el Magreb, y en el 1076 sólo dos, el de Bugía y el de Cartago. Luego, ninguno.

 

 

 

El Islam acabó con las comunidades cristianas de África del Norte, iglesias romanas que habían generado grandes mártires como las santas Perpetua y Felicidad y pensadores como san Agustín y San Cipriano.

 

 

 

Sin embargo, vemos que hoy en países musulmanes de Oriente hay grandes comunidades cristianas de distintos y antiguos ritos (coptos, siríacos, melquitas, maronitas, armenios…), que han conseguido sobrevivir, aunque oprimidos, durante siglos. ¿Por qué desapareció entonces tan completamente el cristianismo del norte de África? Este es un tema que aborda el medievalista Rafael Sánchez Saus en su interesante libro “Al-Ándalus y la cruz” (Ed. Stella Maris) para ilustrar que lo que pasó en África pudo haberle pasado al cristianismo español.

 

 

 

Un poco de historia: la conquista

 

Hacia el año 640 d.C., junto a la costa norteafricana, había varias ciudades de lengua latina y que dependían oficialmente –a veces solo nominalmente- del Imperio Bizantino. De cultura urbana, casi todos los habitantes de estas ciudades costeras eran cristianos de rito latino.

 

 

 

En el interior habitaban numerosas tribus bereberes: hablaban lengua bereber, competían entre ellas y estaban organizadas en clanes y tribus. Las había sedentarias, pero la mayoría eran nómadas o seminómadas. Muchas eran cristianas, otras eran paganas, e incluso las había judías.

 

 

 

Los árabes musulmanes conquistaron esa zona en tres oleadas de conquista, entre el año 642 y el 708. En ese año, Musa Ibn Nusayr (el “moro Muza” de las canciones españolas, quien luego invadirá Hispania) escribe al califa al-Walid, que gobernaba desde Damasco, en Siria, confirmándole que su reino llega hasta el Atlántico.

 

 

 

Oleadas de esclavas bereberes y mujeres de ciudades grecorromanas se vendían en los mercados sirios. La expansión del Islam se financiaba con este botín.

 

 

 

Los musulmanes no podían masacrar a toda la población conquistada. Pero podían oprimirles con el régimen de dimma, cada vez más exigente, con brutales impuestos y humillaciones, hasta que se declarasen musulmanes para cambiar su estatus legal.

 

 

 

El historiador Sánchez Saus constata una y otra vez que apenas hay fuentes que documenten lo que pasó con el cristianismo bajo el Islam norteafricano, igual que escasean también para explicar lo que vivían los cristianos en Al-Ándalus, en España.

 

 

 

La diferencia es que en los reinos cristianos del norte de España si fueron llegando algunas noticias que se registraron por escrito (por ejemplo, los hechos de los mártires cristianos de Córdoba que escribió el obispo mozárabe San Eulogio). Mientras que en África del Norte no hay datos apenas. Los cronistas e historiadores árabes casi nunca mencionan nada de los cristianos bajo su dominio, ni siquiera cuando eran la mayoría de la población. Hay tan pocos datos que podemos resumirlos en una tabla.

 

 

 

9 cosas que sabemos de 5 siglos de cristianismo agónico

 

708 d.C. Musa declara conquistado todo el norte de África (probablemente con la excepción de Tánger y Ceuta, ciudades de cultura bizantina pero bajo soberanía visigoda). Los bereberes, incluso muchos conversos al Islam, son sometidos por los árabes a opresión, racismo e insultos humillantes.

 

 

 

772-775 d.C. El Papa Adriano I habla en una carta de un cisma entre obispos del norte de África. No se dan datos, pero su división ya es un signo de debilidad.

 

 

 

Hacia el 810 d.C. Se sabe que en interior de Marruecos, en las montañas cerca de Fez, hay algunas tribus bereberes cristianas suficientemente fuertes y numerosas para enfrentarse al emir Idris I,fundador de la dinastía idrisí. En Argelia y el sur de Túnez quedan algunas más.

 

 

 

Hacia el 950.d.C. Un sacerdote de Cartago llega a Roma para ser consagrado obispo de esa diócesis, porque en toda su región (la actual Túnez), antaño populosa no se conseguían encontrar el mínimo de 3 obispos reglamentarios para consagrar un nuevo pastor episcopal.

 

 

 

Hacia el 1050 d.C. en la ciudad no costera de Tremecén (en Argelia, cerca de la frontera actual de Marruecos) un cronista señala que “todavía queda en esta ciudad un población cristiana que subsiste hasta nuestros días; hay allí una iglesia que aún frecuentan los cristianos”. Lo presenta como una reliquia insólita.

 

 

 

1053 d.C. El Papa León IX se lamenta en un escrito de que sólo quedan 5 obispos en toda África.

 

 

 

1060 d.C. Una corriente fanática árabe, los hilalíes, se extiende por el Norte de África y debilita la vida urbana en general. Debió implicar más acoso a los últimos cristianos. 

 

 

 

1076 d.C. Sólo quedan dos obispos en África: Servando, en Bugía (en la actual Argelia) y Ciriaco, en Cartago. Ya no se conocerán más.

 

 

 

1130 d.C. Abd al-Mumin, fundador de los almohades, unifica el norte de África. El historiador Ibn al-Athir escribe que al llegar a Túnez “a los judíos y a los cristianos se les dio a elegir entre la adopción al Islam o la muerte. Una parte adoptó el Islam, la otra fue entregada a la muerte”.

 

 

 

Aquí acaban los datos que tenemos sobre el cristianismo norteafricano medieval. No hay más.

 

 

 

“El hecho mismo de su desaparición ha borrado casi totalmente su huella, como hubiera sucedido igualmente con la hispana o mozárabe si su testimonio no hubiera sido salvaguardado hasta cierto punto en los reinos norteños”, escribe Rafael Sánchez Saus.

 

 

 

Soldados del Califato de Córdoba (siglo IX-X) dibujados por Angus McBride para la popular serie de historia militar de Osprey; el pelo rojo recuerda que muchos militares eran niños eslavos secuestrados y comprados o hijos de esclavas cristianas, islamizados a la fuerza 

 

 

 

¿Por qué no perseveraron como los coptos o caldeos?

 

Pero, cabe preguntarse, ¿cómo es que en Egipto aún hay cristianos coptos, y en Siria e Irak aún hay cristianos caldeos y asirios, y sin embargo en el norte de África el cristianismo desapareció por completo? Los historiadores barajan dos grandes respuestas complementarias.

 

 

 

Causa 1: la lengua

 

Los cristianos de Egipto mantuvieron el copto como su lengua litúrgica, lo mismo hicieron los asirios con el arameo en Oriente Medio… tener una lengua litúrgica propia, que durante un tiempo fue también lengua popular, les dio (y da) sentido de comunidad, al menos en zonas aisladas. Los cristianos mozárabes en Al-Ándalus podían arabizarse en la vida cotidiana, pero su fe e identidad se mantenían en la liturgia en latín.

 

 

 

En cambio, los cristianos del norte de África eran de lengua bereber, que ni tenía forma escrita ni se usaba en la liturgia. Aún hoy hay entre un 20 y un 40 por ciento de hablantes de bereber en Marruecos y Argelia. Si hubiera sido lengua litúrgica, quizá habrían podido conservar la fe cristiana en algunas zonas.

 

 

 

Causa 2: la estructura de tribus

 

Los cristianos de Egipto, Siria, Oriente Medio, etc… seguían siendo pobladores de ciudad, con mentalidad urbana. En cambio, la estructura social en el norte de África, entre los bereberes, era de clan y tribu, igual que entre sus conquistadores árabes. Todo en la vida de una tribu se orienta en conseguir honor, riqueza y gloria para la propia tribu y humillación para las rivales.

 

 

 

Eran tribus guerreras y de jinetes. Los árabes enseguida impusieron que sólo los musulmanes podían montar a caballo y llevar armas. Así, los clanes que se mantuvieran cristianos, que debían vivir desmontados y desarmados, serían humillados y vilipendiados por sus vecinos, rivales de muchas generaciones. Cada vez que tocara pagar los desorbitantes impuestos de la dimma (que exigían un ritual humillante) acudirían los viejos rivales a burlarse.

 

 

 

A un hombre moderno le puede costar imaginar lo que significaba para un pueblo de jinetes guerreros ser obligado a ir sólo en mulas y sin armas. Unos cristianos habitantes de ciudad o agricultores en Egipto o Siria podían aceptarlo, pero un clan bereber preferiría aceptar el Islam muy pronto, y no individuo a individuo, sino el clan entero, de golpe, con su líder. Vivir humillados por los clanes vecinos sería insoportable. Además, verían que sus vecinos se enriquecían con el botín de las campañas en España y otras guerras. Los clanes cristianos que perseveraron en su fe (las tribus de las montañas de Fez en el 810 d.C.) sólo podían mantenerla escapando a zonas remotas y montañosas, y solo por un tiempo.

 

 

 

Los mozárabes en España

 

En España la situación de los cristianos mozárabes fue dura, y su población disminuía continuamente porque muchos de ellos, hartos de opresión islámica, se escapaban a los reinos cristianos del norte, donde había mucha tierra para repoblar. Pero incluso entre los que se quedaron bajo dominio islámico, y pese a la opresión continuada, hubo comunidades que consiguieron mantener su fe. Los mozárabes fueron masacrados por los almorávides en el siglo XII excepto en Toledo, que se convertiría en su último hogar. Allí se mantiene aún hoy su liturgia de origen visigótico. Su apasionante historia se explica en Al-Ándalus y la Cruz: la invasión musulmana de España.

 

http://www.religionenlibertad.com/antes-del-islam-habia-600-diocesis-en-el-magreb-por-que-48858.htm

 

 

 

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).