Wednesday 8 September 2010 | Actualizada : 2010-08-31 
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La Iglesia es la imagen y figura típica de Dios; también es la imagen del universo, constituido de sustancias visibles e invisibles; del mundo sensible puede ser solamente imagen, como es imagen simbólica del hombre y también imagen y tipo del alma, tomada en absoluto, en cuyo caso representa a la inteligencia mediante el santuario y a la razón mediante el templo, a la vez que lo unifica todo en el misterio del altar. Todo aquel que en verdad sepa iniciarse de manera sabia y clara, hará de su alma una Iglesia de Dios. En efecto, cada hombre es una Iglesia mística. San Máximo el Confesor  (580 - 662) Miembro de una conocida y rica familia de Constantinopla, emprendió una feliz carrera en la corte de Constantinopla, llegando a ser  secretario del emperador Heraclio.

 

 

En los misteriosos designios de su sabiduría, Dios sabe cuándo es tiempo de intervenir. Y entonces, como la dócil adhesión a la palabra del Señor hizo que se llenara la red de los discípulos, así también en todos los tiempos, incluido el nuestro, el Espíritu del Señor puede hacer eficaz la misión de la Iglesia en el mundo.

 

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καθολικος [kazolikós (pronunciando th como en inglés, o como la z española), que significa universal].

 

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La búsqueda apologética no es otra cosa que la búsqueda de la Verdad: sobre Dios, sobre el Hombre, sobre la Historia. No, por tanto, un oficio más entre muchos, sino el primer trabajo que se le pide al creyente. No al de hoy, al de siempre: la primera entre todas las obras de caridad es proclamar la Verdad.

 

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La Iglesia testimonia el Evangelio por los caminos del mundo; por eso es católica desde que Cristo la fundó.

 

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MAGISTERIO PETRINO - El mensaje del que es depositario y testigo el Magisterio petrino del Sumo Pontífice,  no es otro que el de la salvación y la inmortalidad abiertas a todos los hombres. Sin esto, todo lo anterior sólo tiene un valor secundario. El más genuino mensaje del Papa, si no me equivoco, es que Cristo ha resucitado y con este hecho, extraño e incomprensible salvo para la sabiduría de la fe, resulta allanado el camino para la salvación y la victoria sobre la muerte. El mensaje cristiano no puede reducirse a una mera moral, y menos aún a una política. No libera sólo a los oprimidos sino a todos los hombres. No es un falso consuelo sino un consuelo genuino. Es una promesa, incierta para la razón y esperada por la fe, de triunfo sobre la muerte. Por eso nada hay en el cristianismo de resentimiento contra la vida y sí todo de afirmación de la vida. El resentimiento habita en otros lugares. El apóstol Pablo lo expresó de manera indeleble al decir que si sólo en esta vida esperamos en Cristo somos los más miserables de los hombres. Ésta es la razón de que fracasen todos los intentos de entender al catolicismo y a sus Pontífices desde una perspectiva puramente mundana.

 

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El misterio de la viña

8. La imagen de la viña se usa en la Biblia de muchas maneras y con significados diversos; de modo particular, sirve para expresar el misterio del Pueblo de Dios. Desde este punto de vista más interior, los fieles laicos no son simplemente los obreros que trabajan en la viña, sino que forman parte de la viña misma: «Yo soy la vid; vosotros los sarmientos» (Jn 15, 5), dice Jesús.

Ya en el Antiguo Testamento los profetas recurrieron a la imagen de la viña para hablar del pueblo elegido. Israel es la viña de Dios, la obra del Señor, la alegría de su corazón: «Yo te había plantado de la cepa selecta» (Jr 2, 21); «Tu madre era como una vid plantada a orillas de las aguas. Era lozana y frondosa, por la abundancia de agua (...)» (Ez 19, 10); «Una viña tenía mi amado en una fértil colina. La cavó y despedregó, y la plantó de cepa exquisita (...)» (Is 5, 1-2).

Jesús retoma el símbolo de la viña y lo usa para revelar algunos aspectos del Reino de Dios: «Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar, edificó una torre; la arrendó a unos viñadores y se marchó lejos» (Mc 12, 1; cf. Mt 21, 28ss.).

El evangelista Juan nos invita a calar en profundidad y nos lleva a descubrir el misterio de la viña. Ella es el símbolo y la figura, no sólo del Pueblo de Dios, sino de Jesús mismo. Él es la vid y nosotros, sus discípulos, somos los sarmientos; Él es la «vid verdadera» a la que los sarmientos están vitalmente unidos (cf. Jn 15, 1 ss.).

El Concilio Vaticano II, haciendo referencia a las diversas imágenes bíblicas que iluminan el misterio de la Iglesia, vuelve a presentar la imagen de la vid y de los sarmientos: «Cristo es la verdadera vid, que comunica vida y fecundidad a los sarmientos, que somos nosotros, que permanecemos en Él por medio de la Iglesia, y sin Él nada podemos hacer (Jn 15, 1-5)».[12] La Iglesia misma es, por tanto, la viña evangélica. Es misterio porque el amor y la vida del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo son el don absolutamente gratuito que se ofrece a cuantos han nacido del agua y del Espíritu (cf. Jn 3, 5), llamados a revivir la misma comunión de Dios y a manifestarla y comunicarla en la historia (misión): «Aquel día —dice Jesús— comprenderéis que Yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros» (Jn 14, 20).

Sólo dentro de la Iglesia como misterio de comunión se revela la «identidad» de los fieles laicos, su original dignidad. Y sólo dentro de esta dignidad se pueden definir su vocación y misión en la Iglesia y en el mundo.

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Comunión misionera

32. Volvamos una vez más a la imagen bíblica de la vid y los sarmientos. Ella nos introduce, de modo inmediato y natural, a la consideración de la fecundidad y de la vida. Enraizados y vivificados por la vid, los sarmientos son llamados a dar fruto: «Yo soy la vid, vosotros, los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto» (Jn 15, 5). Dar fruto es una exigencia esencial de la vida cristiana y eclesial. El que no da fruto no permanece en la comunión: «Todo sarmiento que en mí no da fruto, (mi Padre) lo corta» (Jn 15, 2).

La comunión con Jesús, de la cual deriva la comunión de los cristianos entre sí, es condición absolutamente indispensable para dar fruto: «Separados de mí no podéis hacer nada» (Jn 15, 5). Y la comunión con los otros es el fruto más hermoso que los sarmientos pueden dar: es don de Cristo y de su Espíritu.

Ahora bien, la comunión genera comunión, y esencialmente se configura como comunión misionera. En efecto, Jesús dice a sus discípulos: «No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado a que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca» (Jn 15, 16).

La comunión y la misión están profundamente unidas entre sí, se compenetran y se implican mutuamente, hasta tal punto que la comunión representa a la vez la fuente y el fruto de la misión: la comunión es misionera y la misión es para la comunión. Siempre es el único e idéntico Espíritu el que convoca y une la Iglesia y el que la envía a predicar el Evangelio «hasta los confines de la tierra» (Hch 1, 8). Por su parte, la Iglesia sabe que la comunión, que le ha sido entregada como don, tiene una destinación universal. De esta manera la Iglesia se siente deudora, respecto de la humanidad entera y de cada hombre, del don recibido del Espíritu que derrama en los corazones de los creyentes la caridad de Jesucristo, fuerza prodigiosa de cohesión interna y, a la vez, de expansión externa. La misión de la Iglesia deriva de su misma naturaleza, tal como Cristo la ha querido: la de ser «signo e instrumento (...) de unidad de todo el género humano»[120]. Tal misión tiene como finalidad dar a conocer a todos y llevarles a vivir la «nueva» comunión que en el Hijo de Dios hecho hombre ha entrado en la historia del mundo. En tal sentido, el testimonio del evangelista Juan define —y ahora de modo irrevocable— ese fin que llena de gozo, y al que se dirige la entera misión de la Iglesia: «Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo, Jesucristo» (1 Jn 1, 3).

En el contexto de la misión de la Iglesia el Señor confía a los fieles laicos, en comunión con todos los demás miembros del Pueblo de Dios, una gran parte de responsabilidad. Los Padres del Concilio Vaticano II eran plenamente conscientes de esta realidad: «Los sagrados Pastores saben muy bien cuánto contribuyen los laicos al bien de toda la Iglesia. Saben que no han sido constituidos por Cristo para asumir ellos solos toda la misión de salvación que la Iglesia ha recibido con respecto al mundo, sino que su magnífico encargo consiste en apacentar los fieles y reconocer sus servicios y carismas, de modo que todos, en la medida de sus posibilidades, cooperen de manera concorde en la obra común»[121]. Esa misma convicción se ha hecho después presente, con renovada claridad y acrecentado vigor, en todos los trabajos del Sínodo.

[12] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, 6.

[120] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, 1.

[121] Ibid., 30.

 

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Odas de Salomón (texto cristiano hebreo, principio del s. II) No 30

El agua del bautismo nos sana y nos da la vida verdadera


Sacad agua de la fuente del Salvador, porque ella está abierta para vosotros. (cf Is 12,3)
Venid, todos los sedientos (Is 51,1) a por agua, recibid el agua que apaga la sed.
Descansad en la fuente del Señor, fuente pura y transparente; ella apacigua vuestras almas.
Sus aguas son dulces más que la miel, no le iguala el néctar de las abejas, brota de la boca del Señor, del corazón del Señor. (cf Jn 7,38). Se derrama, eterna e invisible. Antes de manifestarse, nadie la había visto. ¡Dichosos los que bebieron en esta fuente y han apagado su sed!

 

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«A lo largo de la historia, los hombres y las mujeres han buscado relacionar sus inquietudes con este mundo que pasa. En la tradición judeocristiana, los Salmos están llenos de expresiones como éstas: “Mi aliento desfallece” (Sal 143,4; cf. Sal 6,7; 31,11; 32,4; 38,8; 77,3); “¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas?” (Sal 42,6). La respuesta es siempre de fe: “Espera en Dios, que volverás a alabarlo: ‘Salud de mi rostro, Dios mío’” (ibíd.; cf. Sal 62,6). Los líderes espirituales tienen un deber particular, y podríamos decir una competencia especial, de poner en un primer plano las preguntas más profundas de la conciencia humana, de despertar a la humanidad ante el misterio de la existencia humana, de proporcionar un espacio para la reflexión y la plegaria en un mundo frenético.

Ante estos interrogantes más profundos sobre el origen y el destino del género humano, los cristianos proponen a Jesús de Nazaret. Él es, así lo creemos, el Logos eterno, que se hizo carne para reconciliar al hombre con Dios y revelar la razón que está en el fondo de todas las cosas. Es a Él a quien llevamos al forum del diálogo interreligioso. El deseo ardiente de seguir sus huellas impulsa a los cristianos a abrir sus mentes y sus corazones al diálogo (cf. Lc 10,25-37; Jn 4,7-26)».

Benedicto XVI, hablando a 200 representantes de otras religiones durante su viaje a los Estados Unidos 17.IV.2008

 

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"El Magisterio no está por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio, para enseñar puramente lo transmitido, pues por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo, lo escucha devotamente, lo custodia celosamente, lo explica fielmente; y de este único depósito de la fe saca todo lo que propone como revelado por Dios para ser creído" (DV 10).

Los fieles, recordando la palabra de Cristo a sus Apóstoles: "El que a vosotros escucha a mi me escucha" (Lc 10,16; cf. LG 20), reciben con docilidad las enseñanzas y directrices que sus pastores les dan de diferentes formas.

 

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La voluntad de Cristo de atribuir a Pedro un especial relieve dentro del Colegio Apostólico se manifiesta con numerosos indicios. Por otra parte, el mismo Pedro es consciente de esta posición particular que tiene. De este modo, cuando Jesús, dolido por la incomprensión de la muchedumbre tras el discurso sobre el Pan de vida, pregunta: «También vosotros queréis marcharos?», la respuesta de Pedro es perentoria: «Señor, ¿con quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna».

Jesús pronuncia entonces la declaración solemne que define, de una vez por todas, el papel de Pedro en la Iglesia: «Y yo, a mi vez, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

Las tres metáforas a las que recurre Jesús son en sí muy claras: Pedro será el cimiento de roca sobre el que basará el edificio de la Iglesia; tendrá las llaves del reino de los cielos para abrir y cerrar a quien le parezca justo; por último, podrá atar o desatar, es decir, podrá establecer o prohibir lo que considere necesario para la vida de la Iglesia, que es y seguirá siendo de Cristo. Es siempre la Iglesia de Cristo y no de Pedro. Describe con imágenes plásticas lo que la reflexión sucesiva calificará con el término primado de jurisdicción.

(07-VI-2006)

 

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...propter veritatem, quae permanet in nobis,
et nobiscum erit in aeternum.

...en razón de la verdad, que permanece en nosotros,
y estará con nosotros eternamente.
2 San Juan 2.

Desde que Cristo fundara su Iglesia, nuestra alegría es alegría universal-catolica.

 

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Ni siquiera el propio Pontífice puede decir: «La Iglesia soy yo», o «La tradición soy yo», sino al contrario: él está obligado a obedecer, encarna ese compromiso de la Iglesia.

 

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APOLOGÉTICA – QUÉ ES…

“Omnes cum Petro ad Jesum per Mariam.”

 

Ícono ´Iglesia de Cristo´ Rusia septentrional 1850 ca.

crucifixión de Pedro cabeza abajo a la izquierda del

busto de Cristo; derecha: decapitación de Pablo.-

 

Ubi Petrus, Ibi Ecclesia

Ubi Ecclesia, Ibi Christus

Extra ecclesiam, nulla salus

 

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"Estén siempre dispuestos para dar una respuesta a quien les pida cuenta de su esperanza" 1ra. Pedro 3, 15.
 

Apologética es la parte de la teología que busca explicar lo que creemos y hacemos. También expone errores para proteger la integridad de la fe. Ya en el segundo siglo llamaban "apologista" a San Justino, mártir y a otros que se esforzaban por presentar el cristianismo a la cultura greco-romana. 

Los católicos son conscientes de las palabras de Jesús, que dijo: «Si me persiguieron a mí, también os perseguirán a vosotros».

 

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La misión de la Iglesia consiste en irradiar la belleza de Dios.

Los discípulos, transformados por el Espíritu del Resucitado y participando en la vida de Dios Trinidad, constituyen la Iglesia del amor.

Una Iglesia en misión está llamada a irradiar, en el tiempo, la belleza de la Trinidad, convocando a todas las gentes al encuentro de la salvación que cambia la vida.

Toda la Iglesia está invitada a anunciar todo el Evangelio a todo ser humano, a cada ser humano.

El lugar en el que nace y se expresa la Iglesia es en la Eucaristía.

 

Vivimos en un mundo que es una muchedumbre de soledades, estamos todos juntos pero no hay unidad. La Iglesia tiene una riqueza inmensa, la unidad que Cristo nos da, el ágape que nos transmite en la Eucaristía; esto es lo que tenemos que anunciar al mundo.

 

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Historia - Iglesia y la libertad - ¿O de los mártires de la persecución religiosa en España de 1936 a 1939; o del totalitarismo nazi? No está de más recordar lo que de éste escribió el judío Albert Einstein, en el Time Magazine de diciembre de 1940: «Por ser un amante de la libertad, cuando tuvo lugar la revolución en Alemania (la llegada de Hitler) miré con confianza hacia las universidades, sabiendo que siempre se habían enorgullecido de su devoción a la causa de la verdad. Pero las universidades permanecieron en silencio. Entonces miré a los grandes editores de periódicos que en ardientes editoriales proclamaban su amor por la libertad. Pero también ellos, como las universidades, se redujeron al silencio, sofocados en el curso de pocas semanas. Solamente la Iglesia se opuso plenamente a la campaña de Hitler que pretendía suprimir la verdad. Nunca había tenido un interés especial por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran amor y admiración, porque solamente la Iglesia tuvo el coraje y la perseverancia de defender la libertad intelectual y la libertad moral. Debo confesar que aquello que antes había despreciado, ahora lo admiro incondicionalmente». Albert Einstein

 

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Historia y mentira - Si el historiador falta a la verdad, si cuenta lo que no ha sucedido, o calla lo que efectivamente ha acontecido, o lo desfigura, no es que tenga «poco valor», es que comete un delito intelectual. Lo mismo puede decirse del que extrae consecuencias falsas de un descubrimiento científico, o da por establecido lo que no pasa de ser una hipótesis o toma por incontrovertible lo que no se puede justificar con facilidad.
Estos usos, tan frecuentes, deberían acarrear una inmediata descalificación; no ocurre así. Hay autores que faltan a la verdad sistemáticamente, a lo largo de muchos años, y no pasa nada; quiero decir nada negativo, porque acaso gozan de éxito y fama. Es muy frecuente que dentro de la obra de un autor se prefiera la que es falsa, tal vez porque es la más polémica, porque se ha enzarzado con otros de tal manera que la primera víctima ha sido la verdad. Se olvidan las cosas justas que ha escrito, se retienen las desfiguraciones que se ha permitido para atacar a un adversario que acaso ha hecho lo mismo. Julián Marías, de la Real Academia Española.-

“La búsqueda apologética no es otra cosa que la búsqueda de la Verdad: sobre Dios, sobre el Hombre, sobre la Historia. No, por tanto, un oficio más entre muchos, sino el primer trabajo que se le pide al creyente. No al de hoy, al de siempre: la primera entre todas las obras de caridad es proclamar la Verdad”. V. Messori-LR.2006.03.29

 

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HISTORIA: -Según una definición no menos acertada que otras, la historia es el conjunto de todos los hechos ocurridos en tiempos pasados.

Según otra más prolija, puede considerarse la historia, y es también definición que muchos historiadores consideran válida, como la narración y el estudio de los hechos del pasado, públicos y privados, pero trascendentes, merecedores de recuerdo, y su relación con el hombre civilizado y las sociedades humanas.

Pero algunos historiadores prefieren el término investigación a narración. Recogen la opinión de Volney: «La palabra historia parece haber sido empleada por los antiguos en una acepción muy diferente de la de los modernos; los griegos, sus autores, entendían por ella una persquisición, una investigación hecha con cuidado. Y en ese sentido la emplea Herodoto».

Hay otras definiciones del término historia, supongo que muchas, mas para entendernos en la divagación con que hoy pienso perder el tiempo, creo que con estas dos tenemos bastante.

Recientemente ha surgido de manera todavía imprecisa este otro término: retrohistoria, que algunos utilizan humorísticamente y otros, que lo toman más en serio, lo entienden como opuesto a la historia, pero en realidad no es así, sino que significa un modo diferente de describir o investigar -o quizás simplemente de ordenar para su estudio- los acontecimientos históricos.

La retrohistoria es opuesta a la historia, tal como a la historia se la ha entendido hasta ahora, pero no la niega ni la rechaza sino que la complementa. Y pretende dotarla de mayor eficacia. Esta es su intención y lo que impulsa a los historiadores partidarios de esta tendencia.

En la historia destaca, y esta es la voluntad del historiador, la narración (o investigación) de la sucesión de los hechos, de su encadenamiento desde el remoto ayer hasta el presente, sin adentrarse vanamente en las incógnitas del insondable futuro.

Aun siendo opuestas, en algo se asemejan la historia y la retrohistoria: en ambas se trabaja con materiales inexistentes. Inexistentes en el momento en que alguien se dispone a trabajar sobre ellos. No se diferencian en la calidad de dichos materiales sino en el orden en que se narra su aparición y su fugaz existencia.

Puede aceptarse la idea, sostenida por algunos comentaristas actuales, de que el concepto de retrohistoria ha surgido de la necesidad de estudiar no sólo los acontecimientos históricos sino, casi podría afirmarse que muy primordialmente, las respectivas causas de esos acontecimientos.

Poco importa al hombre conocer lo que ha sucedido o lo que está sucediendo, para bien o para mal, si desconoce el porqué del suceso, su causa. Al no conocerse las causas de los acontecimientos la historia pierde lo que puede tener para el ser humano de enseñanza provechosa y quedarse en mero entretenimiento.

Esta causa siempre necesariamente fue anterior al acontecimiento. El investigador histórico debe, por consiguiente, retroceder en el tiempo en vez de avanzar o de quedarse quieto o de saltarse varios siglos de un golpe o de embarcarse con Herbert George Wells en viajes al futuro. Pero he aquí que la causa suele ser al mismo tiempo un acontecimiento y, por lo tanto, el investigador histórico, si es consciente y riguroso, deberá investigar también la causa de este acontecimiento, retrocediendo, por lo tanto, en el tiempo histórico; y al proceder así sucesivamente se hallará inmerso en plena retrohistoria. Y para ello habrá utilizado un cambio radical de perspectiva.

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Análisis histórico - Con frecuencia en los análisis históricos se peca de falta de objetividad por juzgar con valores actuales los sucesos del pasado. Esto no significa relativizar el juicio valórico de los sucesos, sino extirpar ciertos moralismos actuales que no son reales, que suponen una "moral" moderna y postmoderna que juzga enloquecidamente las cosas. Desde una perspectiva objetiva tenemos que condenar sin reserva los errores ocurridos en el período analizado, pero sin rasgar vestiduras por la "monstruosa" noticia del descubrimiento y civilización europea en América, maldiciendo la hora en que se produjo al estilo del cuestionado activista verde Jacques Cousteau quien declaró en 1992 que la llegada de la Colón a América "fue un desastre peor que la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios en la prehistoria"

Aquí la premisa tribalista de "cada uno en su tierra sin invadir otra" queda desvanecida por el absurdo ante el dinamismo y realidad de la historia. Toda civilización es el fruto de una mezcla frecuentemente nada pacífica. La misma epopeya del Pueblo de Dios suponía conquistar una tierra prometida ocupada por tribus locales. Los mismos europeos provienen de invasiones y nuevas invasiones que mezclaron sus sangres e hicieron nacer las distintas culturas que dan alma al Viejo Mundo.

 

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Sin amor no se puede comprender la Iglesia; en ella tiene lugar una nueva relación entre Dios y el ser humano.

Tras la muerte y resurrección de Cristo, en la Iglesia tiene lugar una nueva relación entre Dios y cada hombre y mujer.

El don de la participación en la vida de la Trinidad se expresa en una nueva relación entre Dios y el hombre; el elemento principal de esta relación es la Iglesia.

La Iglesia, que Jesús vino a fundar sobre la Tierra, es la comunidad de los hijos que son tales en el Hijo, amados en el Amado. Es la Iglesia del amor.

Todo en la Iglesia viene del amor de la Trinidad. El corazón de la Iglesia es el «ágape», el amor que viene de lo alto y regresa a lo alto, convirtiéndose en la regla de vida de los discípulos de Jesús.

La Iglesia procede de Dios, de la Trinidad; Dios ha tenido tiempo para el hombre y los días del hombre se han convertido en el tiempo penúltimo, ese mientras, que tiene lugar entre la primera venida y su regreso.

En la escuela de María aprendemos a actuar siguiendo a Aquel que nos ha revelado al Dios Trinidad Amor, es decir, en la caridad.

Monseñor Forte – teólogo. Vat. 2004-03-03.

 

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Dos mil años de evangelización - En el monte de los Olivos, el día de la Ascensión, antes de subir al Padre, Jesús pronunció la profecía de la evangelización: «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura» (Mc 16, 15).

«En estas palabras está contenida la proclama solemne de la evangelización» Juan Pablo II. Los discípulos del divino Redentor acogieron esta consigna y desde entonces, a lo largo de la historia y en todos los meridianos del orbe, la Iglesia se torna católica catolizando, y no ha hecho otra cosa que ejecutar el mandato de su Señor: evangelizar. «Evangelizare Iesum Christum»: «Anunciar a Jesucristo» (cf. Ga 1, 16), como se expresa san Pablo con frase lapidaria y emblemática.

 

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Iglesia – de hombres pecadores. Por desgracia, en el seno de la Iglesia, que está constituida por hombres, no faltan los pecadores, sobre todo cuando no se vive el precepto de la caridad, que es esencial y es el primero para un cristiano. De este modo se produce un antitestimonio de Jesucristo. La muchedumbre inmensa de los mártires testifica con su sangre la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo, porque, aunque haya en ella pecadores, es a la vez una Iglesia de mártires, es decir, de cristianos auténticos, que han practicado su fe en Cristo y su caridad hacia los hermanos, incluidos los enemigos, hasta el sacrificio, no sólo de su vida, sino también con frecuencia de su honra, habiendo tenido que soportar humillaciones tremendas, entre otras la de ser tachados de traidores y farsantes.

Faltas del pasado - No podemos ocultar que muchos que profesaban ser discípulos de Jesús han cometido errores a lo largo de la historia. Con frecuencia, ante problemas graves, han pensado que primero se debía mejorar la tierra y después pensar en el cielo. La tentación ha sido considerar que, ante necesidades urgentes, en primer lugar se debía actuar cambiando las estructuras externas. Para algunos, la consecuencia de esto ha sido la transformación del cristianismo en moralismo, la sustitución del creer por el hacer. Por eso, mi predecesor de venerada memoria, Juan Pablo II, observó con razón: «La tentación actual es la de reducir el cristianismo a una sabiduría meramente humana, casi como una ciencia del vivir bien. En un mundo fuertemente secularizado, se ha dado una “gradual secularización de la salvación”, debido a lo cual se lucha ciertamente en favor del hombre, pero de un hombre a medias, reducido a la mera dimensión horizontal. En cambio, nosotros sabemos que Jesús vino a traer la salvación integral»[Enc.Redemptoris missio.]

S.S. Benedicto PP XVI: MMVI.

 

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Petición de perdón - Para concluir, quisiera haceros partícipes de una reflexión, que me interesa particularmente. La petición de perdón, de la que tanto se habla en este período, atañe en primer lugar a la vida de la Iglesia, a su misión de anunciar la salvación, a su testimonio de Cristo, a su compromiso en favor de la unidad, en una palabra, a la coherencia que debe caracterizar a la existencia cristiana. Pero la luz y la fuerza del Evangelio, del que vive la Iglesia, pueden iluminar y sostener, de modo sobreabundante, las opciones y las acciones de la sociedad civil, en el pleno respeto a su autonomía. Por este motivo, la Iglesia no deja de trabajar, con los medios que le son propios, en favor de la paz y de la promoción de los derechos del hombre. En el umbral del tercer milenio, es legítimo esperar que los responsables políticos y los pueblos, sobre todo los que se hallan implicados en conflictos dramáticos, alimentados por el odio y el recuerdo de heridas a menudo antiguas, se dejen guiar por el espíritu de perdón y reconciliación testimoniado por la Iglesia, y se esfuercen por resolver sus contrastes mediante un diálogo leal y abierto. 31. X. 1998 S.S. Juan Pablo II – Magno

 

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Los atractivos del Catolicismo

 

Avery Dulles, New Oxford Review

 

¿Qué es lo que atrae, aún hoy, a nuevos conversos en el ámbito anglosajón, al seno de la Iglesia?

Tres dimensiones –la intelectual, la litúrgica y la social- juegan su papel. Deal Hudson, que había sido profesor de religión y filosofía en un colegio bautista, habla de ser arrastrado por el legado católico de sabiduría, adoración y comunidad. En su caso fue especialmente el primero, el de sabiduría, el que le hizo ver en la Iglesia Católica una alternativa bien acogida al fundamentalismo anti-intelectual en el que había sido educado. Para él... Tomás de Aquino fue un catalizador de su conversión. Como profesor, encontró que la mirada de sus estudiantes, en busca de sustancia intelectual, se encendía cuando él les ofrecía las ideas de Aquino, Maritain, Chesterton y Josef Pieper.

...Su futura esposa, la actriz Theresa Carver Hudson, encontró también su camino a la Iglesia a través de Maritain y Aquino, así como de las novelas de Flavery O’Connor, Celia Wolf-Devine, proveniente del movimiento "New Age", describe como en la U. de California, Berkeley, empezó a leer a Gilson, Maritain y Pieper... "Descubrí en ellos por primera vez una visión positiva, sistemática y coherente de los seres humanos y de su sitio en la naturaleza"...

 

Thomas W. Care, que viajó del Budismo a la Iglesia, encontró que ya no podía aceptar un éxtasis (puros sentimientos y emociones) sin contenido. Thomas Howard confiesa que se sentía más atraído emotivamente, por el Anglicanismo que por Roma, pero, a sus ojos, la cuestión fundamental era la de la verdad. Por eso se sintió obligado por Agustín, Aquino, Suárez y Belarmino, Newman y Chesterton. Otro converso, James J. Thompson Jr. ...concluyó sobre la base de lo por él leído, que la Iglesia Católica era el mayor repositorio de verdad cristiana...

Malcom Muggeridge tiene algunas palabras memorables sobre este punto: "Fue la firme posición de la Iglesia Católica contra la anticoncepción y el aborto lo que me decidió a hacerme católico... las cosas terribles que están ocurriendo, la práctica precocidad sexual de los niños, las orgías en las universidades, haciendo de lo erótico un fin y no un medio, son consecuencia (directa) de violar el orden natural de las cosas... La posición de la Iglesia es absolutamente correcta"...

La gente se vuelve a la Iglesia Católica no tanto por su belleza (algunas veces, sí) como porque ellos valoran la verdad. Marzo 1995

 

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Habla el Papa S. S. Juan Pablo II

La acogida del Magisterio

 

 

 

El anuncio del Evangelio constituye el primer y fundamental compromiso de la Iglesia. Ciertamente, el testimonio de vida es la primera palabra con la que se anuncia el Evangelio; sin embargo, no es suficiente. El anuncio claro es necesario para mover el corazón a adherirse a la Buena Noticia de la salvación.
Un tema ya afrontado en otras ocasiones es el de la recepción de los documentos magisteriales por parte de los fieles católicos, desorientados con frecuencia, más que informados, a causa de las reacciones e interpretaciones inmediatas de los medios de comunicación.
En realidad, la recepción de un documento, más que un hecho mediático, debe considerarse, sobre todo, como un acontecimiento eclesial de acogida del Magisterio en la comunión. Se trata de una palabra autorizada que arroja luz sobre una verdad de fe o sobre algunos aspectos de la doctrina católica, contestados o mal interpretados por determinadas corrientes de pensamiento. Precisamente, en esta valencia doctrinal se encuentra el carácter profundamente pastoral del documento, cuya acogida se convierte, por tanto, en una ocasión propicia de formación, de catequesis y de evangelización.
Para que la recepción se convierta en un auténtico acontecimiento eclesial, conviene prever maneras oportunas de transmisión y de difusión del mismo documento, que permitan su pleno conocimiento, ante todo, por parte de los pastores de la Iglesia, como enseñanza que contribuye a formar la conciencia cristiana de los fieles ante los desafíos del mundo de hoy. (6-II-2004)

 

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Iglesia – “Cada cual mira a la Iglesia según el estado de su propio corazón: Unos ven en la Iglesia solo pecadores y la condenan. Otros miran a sus santos con la esperanza de llegar a ser como ellos. Prefiero mirar a los santos, sabiendo que, de pecadores que eran, Cristo los transformó en hombres nuevos. Esa es la grandeza incomparable de la Iglesia”. Pbro. Jordi Rivero

 

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Iglesia - San Agustín a sus fieles: «Los santos mismos no están libres de pecados diarios. La Iglesia entera dice: Perdónanos nuestros pecados. Tiene, pues, manchas y arrugas (Ef 5,27). Pero por la confesión se alisan las arrugas, por la confesión se lavan las manchas. La Iglesia está en oración para ser purificada por la confesión, y estará así mientras vivieren hombres sobre la tierra» (Sermo 181, 5,7 en PL 38, 982)

 

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Historia e Iglesia - Lo que tiene lejos a ciertas personas de la Iglesia institucional son, en la mayoría de las ocasiones, los defectos, las incoherencias, los errores de los líderes: inquisición, procesos, mal uso del poder y del dinero, escándalos. Todas cosas, lamentablemente, ciertas, si bien frecuentemente exageradas y contempladas fuera de todo contexto histórico. Los sacerdotes somos los primeros en darnos cuenta de nuestra miseria e incoherencia y en sufrirla.

Los ministros de la Iglesia son «elegidos entre los hombres» y están sujetos a las tentaciones y a las debilidades de todos. Jesús no intentó fundar una sociedad de perfectos. ¡El Hijo de Dios –decía el escritor escocés Bruce Marshall-- vino a este mundo y, como buen carpintero que se había hecho en la escuela de José, recogió los pedacitos de tablas más descoyuntados y nudosos que encontró y con ellos construyó una barca –la Iglesia-- que, a pesar de todo, resiste el mar desde hace dos mil años!

Hay una ventaja en los sacerdotes «revestidos de debilidad»: están más preparados para compadecer a los demás, para no sorprenderse de ningún pecado ni miseria, para ser, en resumen, misericordiosos, que es tal vez la cualidad más bella en un sacerdote. A lo mejor precisamente por esto Jesús puso al frente de los apóstoles a Simón Pedro, quien le había negado tres veces: para que aprendiera a perdonar «setenta veces siete».

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La Iglesia "...no tiene miedo a la verdad que emerge de la historia y está dispuesta a reconocer equivocaciones allí donde se han verificado, sobre todo cuando se trata del respeto debido a las personas y a las comunidades. Pero es propensa a desconfiar de los juicios generalizados de absolución o de condena respecto a las diversas épocas históricas. Confía la investigación sobre el pasado a la paciente y honesta reconstrucción científica, libre de prejuicios de tipo confesional o ideológico, tanto por lo que respecta a las atribuciones de culpa que se le hacen como respecto a los daños que ella ha padecido". Juan Pablo II, discurso del 1 de Septiembre 1999

 

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La Iglesia llama a todos a encarnar la fe en la propia vida, como el mejor camino para el desarrollo integral del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, y para alcanzar la verdadera libertad, que incluye el reconocimiento de los derechos humanos y la justicia social. A este respecto, los laicos católicos, salvaguardando su propia identidad para poder ser "sal y fermento" en medio de la sociedad de la que forman parte, tienen el deber y el derecho de participar en el debate público en igualdad de oportunidades y en actitud de diálogo y reconciliación. Asimismo, el bien de una nación debe ser fomentado y procurado por los propios ciudadanos a través de medios pacíficos y graduales. De este modo cada persona, gozando de libertad de expresión, capacidad de iniciativa y de propuesta en el seno de la sociedad civil y de la adecuada libertad de asociación, podrá colaborar eficazmente en la búsqueda del bien común.

 

La Iglesia, inmersa en la sociedad, no busca ninguna forma de poder político para desarrollar su misión, sino que quiere ser germen fecundo de bien común al hacerse presente en las estructuras sociales. Mira en primer lugar a la persona humana y a la comunidad en la que vive, sabiendo que su primer camino es el hombre concreto en medio de sus necesidades y aspiraciones. Todo lo que la Iglesia reclama para sí lo pone al servicio del hombre y de la sociedad. En efecto, Cristo le encargó llevar su mensaje a todos los pueblos, para lo cual necesita un espacio de libertad y los medios suficientes. Defendiendo su propia libertad, la Iglesia defiende la de cada persona, la de las familias, la de las diversas organizaciones sociales, realidades vivas, que tienen derecho a un ámbito propio de autonomía y soberanía (cf. Centesimus annus, 45). En este sentido, "el cristiano y las comunidades cristianas viven profundamente insertados en la vida de sus pueblos respectivos y son signo del Evangelio incluso por la fidelidad a su patria, a su pueblo, a la cultura nacional, pero siempre con la libertad que Cristo ha traído... La Iglesia está llamada a dar su testimonio de Cristo, asumiendo posiciones valientes y proféticas ante la corrupción del poder político o económico; no buscando la gloria o los bienes materiales; usando sus bienes para el servicio de los más pobres e imitando la sencillez de la vida de Cristo" (Redemptoris missio, 43). Esta es una continua y permanente enseñanza del Magisterio social, de la así llamada Doctrina social de la Iglesia.

 

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IGLESIA Y JESÚS“La Iglesia y Jesús son inseparables. No podemos encontrar a Jesús sin la realidad que Él creó y en la que se comunica. Entre Cristo y la Iglesia no hay contraposición: son inseparables, a pesar de los pecados de los hombres que componen la Iglesia. Por tanto, no puede conciliarse con las intenciones de Cristo un eslogan que hace unos años estaba de moda: -Jesús sí; Iglesia no-”.
El pontífice Benedicto XVI  basó su meditación en el primer capítulo del Evangelio según san Marcos en el que se presenta el llamamiento de Jesús a los doce apóstoles. “La Iglesia -aclaró- comenzó a constituirse cuando unos pescadores de Galilea encontraron a Jesús, se dejaron conquistar por su mirada, por su voz, por su invitación cálida y fuerte: «Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres»”. “Precisamente, la luz de ese Rostro se refleja en el rostro de la Iglesia, a pesar de los límites y de las sombras de nuestra humanidad frágil y pecadora”.
”El Jesús individualista es un Jesús de fantasía-añadió-. No podemos encontrar a Jesús sin la realidad que Él creó y en la que se comunica, la Iglesia”.
”Entre el Hijo de Dios, hecho carne y su Iglesia, se da una continuidad profunda, inseparable y misteriosa, en virtud de la cual Cristo se hace presente hoy en su pueblo.
Por este motivo, Jesús siempre es nuestro contemporáneo, contemporáneo en la Iglesia, construida sobre el fundamento de los apóstoles, está vivo en la sucesión de los apóstoles. Y esta presencia suya en la comunidad, en la que Él mismo siempre se nos da, es el motivo de nuestra alegría. Sí, Cristo está con nosotros, el Reino de Dios viene” concluyó el Santo Padre una intervención en la que en varios momentos dejó a un lado los papeles para explicar mejor su pensamiento.
CIUDAD DEL VATICANO- Benedicto XVI comenzó en la audiencia general de este miércoles un nuevo ciclo de catequesis dedicado a explicar. 2006-03-15

 

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Durante la reunión que celebramos los capellanes de aeropuertos en Loreto, del 25 al 27 de abril de 1995, una asistente francesa, manifestó que la Iglesia debía de pedir perdón por la pobreza que existe en el tercer mundo. Mons. Sergio Sebastiani, entonces Secretario General del Jubileo 2000, que desarrollaba una ponencia, y que había trabajado muchos años en Mozambique, le contestó: “Usted y yo sí que debemos pedir perdón por lo que no hacemos, pero no la Iglesia. Puedo asegurarle que en Mozambique está el cuarto o el quinto mundo y hay muchísimas zonas a las que no llegan los organismos internacionales ni las ongs. Allí sólo he encontrado sacerdotes, religiosos y religiosas, que comparten la pobreza, el hambre y las enfermedades con los nativos”.

 

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«Cultura es, ante todo, el mejoramiento intelectual y moral de la persona y el resultado de ese mejoramiento.

Una cultura del hombre sólo es auténtica cultura humana y humanista si esta abierta a los valores absolutos, los cuales no tienen en el hombre su más radical fundamento. Y una civilización sólo será humana y positiva si logra una situación jurídica y una cultura donde el hombre se afirme, porque ancla en las exigencias más profundas de su propia naturaleza, y por la cual el hombre puede acceder a la Verdad, al Bien y a la Belleza, que son los tres ordenes de la verdadera cultura y fuente de toda verdadera felicidad.

El Cristianismo ha aportado los elementos esenciales de la cultura» Alvaro Maortua – 2003.

 

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Algunos piensan, no sin razones que la cultura europea está en decadencia y puede llegar a desaparecer. No es imposible si se toma en el sentido estricto de europeo-occidental, pero en cambio no es posible si se refiere al fondo o núcleo esencial de la misma, el cristianismo, que primero fue judío, luego romano, bárbaro, feudal, europeo, americano y después africano y asiático. El cristianismo no está hecho para lograr una cultura propia, cerrada y perecedera, sino para ser la sal y la luz de cualquiera de las civilizaciones que vayan apareciendo y que quieran llevar en ellas algo de eternidad.

 

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La Iglesia es la Iglesia de Jesucristo, es la Iglesia que él ha querido y fundado y en la cual él está presente.; la historia de 2000 años ininterrumpidos, habla de Él. Y la quiso católica-universal-global para que todos sean salvados por el amor de Dios.
Precisamente en cuanto cada acto humano pertenece a quien lo hace, cada conciencia individual y cada sociedad elige y actúa en el interior de un determinado horizonte de tiempo y espacio.
Para comprender de verdad los actos humanos y los dinamismos a ellos unidos, deberemos entrar, por tanto, en el mundo propio de quienes los han realizado; solamente así podremos llegar a conocer sus motivaciones y sus principios morales. Y esto se afirma sin perjuicio de la solidaridad que vincula a los miembros de una específica comunidad en el discurrir del tiempo. MM.

 

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Historia y pasado - «La dominante cultura cínica de la amnesia se mueve en la abstracción de prescindir sistemáticamente del pasado, de la realidad, de la Historia y de la tradición, lo que le confiere empero un falso carácter innovador. Es una cultura neutral en la que está ausente la imaginación creadora. Ésta se suple, justamente, con el olvido o el rechazo de la realidad y de la tradición, para que parezca nuevo todo lo que produce. Y eso explica los absurdos proyectos y programas educativos vigentes, que parten del supuesto de que toda la cultura anterior carece de valor y debe ser desechada. Trátase de una inane y pervertida reproducción de la eterna polémica entre los antiguos y los modernos en la que el Estado como tal no solía tomar parte y que, por ende, impulsaba la cultura».

 

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Iglesia - En realidad no existe otro debate de mayor calado para la Iglesia en este cambio de siglo. No se discute su aportación humanitaria para aliviar las diversas penalidades de los hombres, ni la legitimidad de sus posibles consuelos, ni la utilidad social de su educación, sino su pretensión de dirigirse a la razón del hombre, de ponerse en juego en el ámbito de lo que el hombre puede reconocer como verdadero. Sin embargo la Iglesia no puede renunciar a esta pretensión, pues "la cuestión de la verdad es la cuestión esencial de la fe cristiana", como afirmó Su Eminencia Joseph Ratzinger en Madrid. Ahí radica la incomprensión de una parte de la cultura moderna; ahí radica también la fundamental novedad del cristianismo y su capacidad para responder a la espera del hombre. 2000

 

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Protestantismo - Desgraciadamente, lo que el ‘protestantismo’ ha hecho es exaltar y tratar como algo sagrado al rebelde y disidente juicio privado considerándolo como un dogma de fe, y las consecuencias de esto se han hecho manifiestas. ¡No funciona! La Enciclopedia Cristiana Mundial (Publicación de la Universidad de Oxford, 1983) estima que hay mas de 20,000 denominaciones en existencia, y la aplastante mayoría de ellas – todas excepto por un puñado de ellas – han sido creadas en los últimos 500 años y son denominaciones Protestantes. Ese es el fruto de la doctrina de juicio privado.

Podemos ver, desde nuestro punto de observación 500 años después de la Reforma, las consecuencias devastadoras de esta doctrina, como actúa como un martillo para machacar y hacer trizas a las iglesias haciéndolas más y más pequeñas con el pasar del tiempo. Sin embargo, las gentes de aquel tiempo debieron haber podido prever estas consecuencias, y de hecho así lo hicieron. Los Católicos de aquel periodo abiertamente predijeron el caos; mismo que ahora ha florecido en el mundo Cristiano, y los Reformistas mismos vieron lo que pasaría. Los Reformistas por eso tomaron medidas para mitigar esta situación y desacelerar el número de denominaciones que estaban siendo creadas.

 

¿Y las humanas doctrinas de los predicadores protestantes con esas sectas que se multiplican como hongos parasitarios? [sectas bautistas –norte y sur- tenemos no menos de 19].¡Que muchos viven a costa ajena y sin mayores escrúpulos! Sí, con mucha charlatanería... y Biblia bajo el brazo.

 

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TU ES PETRUS ET SUPER HANC PETRAM

AEDIFICABO ECCLESIAM MEAM ET TIBI

DABO CLAVES REGNI COELORUM. 

 

San Pedro crucificado en cruz invertida - Roma + 64/67 ca.

 

“Muchas personas odian a la Iglesia Católica y a sus enseñanzas, pero no creo que pueda encontrar cinco personas que verdaderamente odien a ella y a sus enseñanzas por lo que en realidad son. Ellos odian lo que ellos creen que es la Iglesia y sus enseñanzas porque hablan sin conocerla.”

 

¡Espíritu de Dios, serena mi espíritu, abre mi inteligencia
para que hoy tu Palabra me haga conocer la Verdad
Que sea como la lluvia que baja sobre la tierra
humedeciéndola y dándole nueva vida.
Que tu Palabra me enseñe, que tu Palabra me guíe
Libérame de la ansiedad, del egoísmo, y del orgullo
Dame mas bien un oído atento y corazón abierto.
Para escuchar tu voz y dejarme conducir por ella!
Amén

 

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«Pontifex», no significa otra cosa que «constructor de puentes». A Juan Pablo II le va perfectamente en los más grandes sentidos de la palabra, el preciso nombre de «Sumo Pontífice», re-presentante de quien lo es en el sentido absoluto y trascendente de la palabra: Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre: «el Puente» que une en sí mismo lo humano y lo divino, el Cielo y la tierra.

 

“La Tradición apostólica va creciendo en la Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo; es decir, crece la comprensión de las palabras e instituciones transmitidas cuando los fieles las contemplan y estudian repasándolas en su corazón (cf. Lc 2,19-51), y cuando comprenden internamente los misterios que viven, cuando las proclaman los obispos, sucesores de los Apóstoles en el carisma de la verdad. La Iglesia camina a través de los siglos hacia la plenitud de la verdad, hasta que se cumplan en ella plenamente las palabras de Dios” (Dei Verbum 8). Estas palabras preparan la afirmación del número siguiente. “...Por eso la Iglesia no saca exclusivamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado. Y así se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción” (ibid. 9). Concilio Vaticano II

 

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En tiempos pasados, se recurrió de modo ordinario a prácticas crueles por parte de autoridades legítimas para mantener la ley y el orden, con frecuencia sin protesta de los pastores de la Iglesia, que incluso adoptaron, en sus propios tribunales las prescripciones del derecho romano sobre la tortura. Junto a estos hechos lamentables, la Iglesia ha enseñado siempre el deber de clemencia y misericordia; prohibió a los clérigos derramar sangre. En tiempos recientes se ha hecho evidente que estas prácticas crueles no eran ni necesarias para el orden público ni conformes a los derechos legítimos de la persona humana. Al contrario, estas prácticas conducen a las peores degradaciones. Es preciso esforzarse por su abolición, y orar por las víctimas y sus verdugos.

 

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En la Sajonia protestante, la blasfemia tenía pena de muerte, la Inquisición española te sometía a una pequeña penitencia por el mismo delito. Calvino mandó quemar a Servet (médico católico que descubrió la circulación de la sangre, y a quien eliminaron por “contradecir” a la Biblia con dicho descubrimiento) entre otros motivos.

Lutero también escribía: “Los herejes deben ser condenados sin oírlos”… fue el cuerpo y la disposición a la terrible e intolerante inquisición protestante.

 

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P: ¿Cuáles fueron las inquisiciones más duras y letales por países?

 

R: Si se refiere a instituciones de carácter religioso, posiblemente la inquisición en Francia no ha sido superada ni por la española en la época de hegemonía europea. Si utiliza el término en un sentido figurado, cualquier inquisición fue una excursión de jesuitinas comparada con los aparatos creados por Lenin y Hitler.

 

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HECHOS HISTÓRICOS - Se perfilan así diversos interrogantes: ¿se puede hacer pesar sobre la conciencia actual una culpa vinculada a fenómenos históricos irrepetibles, como las cruzadas o la inquisición? ¿No es demasiado fácil juzgar a los protagonistas del pasado con la conciencia actual (como hacen escribas y fariseos, según Mt 23,29-32), como si la conciencia moral no se hallara situada en el tiempo? ¿Se puede acaso, por otra parte, negar que el juicio ético siempre tiene vigencia, por el simple hecho de que la verdad de Dios y sus exigencias morales siempre tienen valor? Cualquiera que sea la actitud a adoptar, ésta debe confrontarse con estos interrogantes y buscar respuestas que estén fundadas en la revelación y en su transmisión viva en la fe de la Iglesia. La cuestión prioritaria es, por tanto, la de esclarecer en qué medida las peticiones de perdón por las culpas del pasado, sobre todo cuando se dirigen a grupos humanos actuales, entran en el horizonte bíblico y teológico de la reconciliación con Dios y con el prójimo.  

 

La identificación de las culpas del pasado de las que enmendarse implica, ante todo, un correcto juicio histórico, que sea también en su raíz una valoración teológica. Es necesario preguntarse: ¿qué es lo que realmente ha sucedido?, ¿qué es exactamente lo que se ha dicho y hecho? Solamente cuando se ha ofrecido una respuesta adecuada a estos interrogantes, como fruto de un juicio histórico riguroso, podrá preguntarse si eso que ha sucedido, que se ha dicho o realizado, puede ser interpretado como conforme o disconforme con el Evangelio, y, en este último caso, si los hijos de la Iglesia que han actuado de tal modo habrían podido darse cuenta a partir del contexto en el que estaban actuando. Solamente cuando se llega a la certeza moral de que cuanto se ha hecho contra el Evangelio por algunos de los hijos de la Iglesia y en su nombre habría podido ser comprendido por ellos como tal, y en consecuencia evitado, puede tener sentido para la Iglesia de hoy hacer enmienda de culpas del pasado.

 

La relación entre «juicio histórico» y «juicio teológico» resulta, por tanto, compleja en la misma medida en que es necesaria y determinante. Se requiere, por ello, ponerla por obra evitando los desvaríos en un sentido y en otro: hay que evitar tanto una apologética que pretenda justificarlo todo, como una culpabilización indebida que se base en la atribución de responsabilidades insostenibles desde el punto de vista histórico. Juan Pablo II ha afirmado respecto a la valoración histórico-teológica de la actuación de la Inquisición: «El Magisterio eclesial no puede evidentemente proponerse la realización de un acto de naturaleza ética, como es la petición de perdón, sin haberse informado previamente de un modo exacto acerca de la situación de aquel tiempo. Ni siquiera puede tampoco apoyarse en las imágenes del pasado transmitidas por la opinión pública, pues se encuentran a menudo sobrecargadas por una emotividad pasional que impide una diagnosis serena y objetiva... Ésa es la razón por la que el primer paso debe consistir en interrogar a los historiadores, a los cuales no se les pide un juicio de naturaleza ética, que rebasaría el ámbito de sus competencias, sino que ofrezcan su ayuda para la reconstrucción más precisa posible de los acontecimientos, de las costumbres, de las mentalidades de entonces, a la luz del contexto histórico de la época» 

 

La interpretación de la historia

 

¿Cuáles son las condiciones de una correcta interpretación del pasado desde el punto de vista del conocimiento histórico? Para determinarlas hay que tener en cuenta la complejidad de la relación que existe entre el sujeto que interpreta y el pasado objeto de interpretación; en primer lugar se debe subrayar la recíproca extrañeza entre ambos. Eventos y palabras del pasado son ante todo «pasados»; en cuanto tales son irreductibles totalmente a las instancias actuales, pues poseen una densidad y una complejidad objetivas, que impiden su utilización únicamente en función de los intereses del presente. Hay que acercarse, por tanto, a ellos mediante una investigación histórico‑crítica, orientada a la utilización de todas las informaciones accesibles de cara a la reconstrucción del ambiente, de los modos de pensar, de los condicionamientos y del proceso vital en que se sitúan aquellos eventos y palabras, para cerciorarse así de los contenidos y los desafíos que, precisamente en su diversidad, plantean a nuestro presente.

 

En segundo lugar, entre el sujeto que interpreta y el objeto interpretado se debe reconocer una cierta copertenencia, sin la cual no podría existir ninguna conexión y ninguna comunicación entre pasado y presente; esta conexión comunicativa está fundada en el hecho de que todo ser humano, de ayer y de hoy, se sitúa en un complejo de relaciones históricas y necesita, para vivirlas, de una mediación lingüística, que siempre está históricamente determinada. ¡Todos pertenecemos a la historia! Poner de manifiesto la copertenencia entre el intérprete y el objeto de la interpretación, que debe ser alcanzado a través de las múltiples formas en las que el pasado ha dejado su testimonio (textos, monumentos, tradiciones...), significa juzgar si son correctas las posibles correspondencias y las eventuales dificultades de comunicación con el presente, puestas de relieve por la propia comprensión de las palabras o de los acontecimientos pasados; ello requiere tener en cuenta las cuestiones que motivan la investigación y su incidencia sobre las respuestas obtenidas, el contexto vital en que se actúa y la comunidad interpretadora, cuyo lenguaje se habla y a la cual se pretenda hablar. Con tal objetivo es necesario hacer refleja y consciente en el mayor grado posible la precomprensión, que de hecho se encuentra siempre incluida en cualquier interpretación, para medir y atemperar su incidencia real en el proceso interpretativo.

 

Finalmente, entre quien interpreta y el pasado objeto de interpretación se realiza, a través del esfuerzo cognoscitivo y valorativo, una ósmosis («fusión de horizontes»), en la que consiste propiamente la comprensión. En ella se expresa la que se considera inteligencia correcta de los eventos y de las palabras del pasado; lo que equivale a captar el significado que pueden tener para el intérprete y para su mundo. Gracias a este encuentro de mundos vitales, la comprensión del pasado se traduce en su aplicación al presente: el pasado es aprehendido en las potencialidades que descubre, en el estímulo que ofrece para modificar el presente; la memoria se vuelve capaz de suscitar nuevo futuro.

 

A una ósmosis fecunda con el pasado se accede merced al entrelazamiento de algunas operaciones hermenéuticas fundamentales, correspondientes a los momentos ya indicados de la extrañeza, de la copertenencia y de la comprensión verdadera y propia. Con relación a un «texto» del pasado, entendido en general como testimonio escrito, oral, monumental o figurativo, estas operaciones pueden ser expresadas del siguiente modo: «1) comprender el texto, 2) juzgar la corrección de la propia inteligencia del texto y 3) expresar la que se considera inteligencia correcta del texto» 66. Captar el testimonio del pasado quiere decir alcanzarlo del mejor modo posible en su objetividad, a través de todas las fuentes de que se pueda disponer; juzgar la corrección de la propia interpretación significa verificar con honestidad y rigor en qué medida pueda haber sido orientada, o en cualquier caso condicionada, por la precomprensión o por los posibles prejuicios del intérprete; expresar la interpretación obtenida significa hacer a los otros partícipes del diálogo establecido con el pasado, sea para verificar su relevancia, sea para exponerse a la confrontación con otras posibles interpretaciones.

 

Para que la Iglesia realice un adecuado examen de conciencia histórico delante de Dios, con vistas a la propia renovación interior y al crecimiento en la gracia y en la santidad, es necesario que sepa reconocer las «formas de antitestimonio y de escándalo» que se han presentado en su historia, en particular durante el último milenio. No es posible llevar a cabo una tarea semejante sin ser conscientes de su relevancia moral y espiritual. Ello exige la definición de algunos términos clave, además de la formulación de algunas precisiones necesarias en el plano ético. MM.

 

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La Inquisición española - EDICIONES RIALP, MADRID, Beatriz Comella, La Inquisición española, 1998. Con este libro la autora sintetiza la historia y el funcionamiento de la Inquisición española con rasgos esenciales del contexto religioso, social y económico.

 

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P: ¿Cuáles fueron las inquisiciones más duras y letales por países?

 

R: Si se refiere a instituciones de carácter religioso, posiblemente la inquisición en Francia no ha sido superada ni por la española en la época de hegemonía europea. Si utiliza el término en un sentido figurado, cualquier inquisición fue una excursión de jesuitinas comparada con los aparatos creados por Lenin y Hitler.

 

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Iglesia - Dios no abandona a su Iglesia y se cumple la promesa de Nuestro Señor:

"Estaré con ustedes hasta el fin del mundo" (Mt. 28,20); esto fastidia tanto a las sectas jehovistas, bautistas, mormones y otras miles que aparecen y desaparecen.

 

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La Iglesia Católica es «santa» en su doctrina, en su moral, en sus medios de santificación -los sacramentos- y en sus frutos. No quiere esto decir que todos los católicos sean santos. Esto es imposible dado la libertad humana.

 

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«La Iglesia no es santa por sí misma, sino que de hecho está formada por pecadores, lo sabemos y lo vemos todos», pero ésta «viene santificada de nuevo por el amor purificador de Cristo». «Dios no sólo ha hablado, nos ha querido (...) hasta la muerte de su propio hijo», S. S. Benedicto XVI – 29 Junio 2005 Festividad de San Pedro y Pablo; ambos mártires de la Iglesia católica, 64/7ca. en Roma. ITALIA.

 

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La Iglesia una, santa, católica y apostólica». «Catolicidad significa universalidad, multiplicidad que se convierte en unidad; unidad que sin embargo sigue siendo multiplicidad».Que Dios nos guíe hacia la plena unidad de modo que el esplendor de la verdad, que sólo puede crear la unidad, sea de nuevo visible en el mundo». S. S. BENEDICTO XVI - 2005-06-29.

 

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Iglesia: Es la comunidad, la comunión (koinonia), al mismo tiempo espiritual y visible, de aquellos que acogen con fe la evangelización; comparten la misma esperanza en el Reino y participan a la misma caridad. Se entra a formar parte de la Iglesia a través del Bautismo, que sella la conversión. Principio de la comunión íntima con Dios - conocido y amado como Padre - es el Espíritu Santo: Espíritu filial de Jesucristo. El principio visible de unidad de los fieles de una Iglesia particular es el Obispo; en cambio, sobre el plano universal de la comunión de todos los fieles, el fundamento de unidad es el Romano Pontífice. Éste es el sucesor de Pedro y cabeza de la comunidad cristiana de Roma que "preside en la caridad" (San Ignacio de Antioquía). El principio sacramental de la unidad de la Iglesia es la Eucaristía: celebración memorial del misterio pascual, en donde los bautizados, unidos a sus legítimos pastores, se unen a Cristo y entre ellos, mediante los signos del pan y del vino consagrados. El Credo profesa la Iglesia una, santa, católica y apostólica. El Espíritu de Amor, donado por Cristo a su Iglesia, la transforma necesariamente en una (cf. UR 4,3) y santa (cf. LG 39,1). Así el Espíritu de Verdad la hace católica y apostólica, manteniéndola fiel a la tradición (Parádosis) de los apóstoles y a su misión de difundir, a todos los hombres y en todos los tiempos, toda la plenitud (Plêrôma) de verdad y santidad que se encuentra en Jesucristo. Esta prerrogativa de indefectibilidad se concede a la Iglesia concreta guiada por el Papa y por los Obispos en comunión con Él, en donde subsiste la única Iglesia de Cristo (cf. LG 8,2). No obstante, ésta debe purificarse y convertirse constantemente para hacer brillar, siempre mejor, la gloria de su Señor, para recuperar la plena unidad con los hermanos separados y para adquirir mayor credibilidad en su misión ad gentes (cf. AG 6;  EN 77; RM 50; UUS 23; 98).

 

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Iglesia: Cuando el Hijo terminó la obra que el Padre le encargó realizar en la tierra, fue enviado el Espíritu Santo el día de Pentecostés para que santificara continuamente a la Iglesia y, de esta manera, los creyentes pudieran ir al Padre a través de Cristo en el mismo Espíritu. Él es el Espíritu de vida, la fuente de agua que mana para la vida eterna. Por Él, el Padre da la vida a los hombres, muertos por el pecado, hasta que resucite en Cristo sus cuerpos mortales. El Espíritu habita en la Iglesia y en los corazones de los creyentes como en un templo, ora en ellos y da testimonio de que son hijos adoptivos. Él conduce la Iglesia a la verdad total, la une en la comunión y el servicio, la construye y dirige con diversos dones jerárquicos y carismáticos y la adorna con sus frutos. Con la fuerza del Evangelio, el Espíritu rejuvenece a la Iglesia, la renueva sin cesar y la lleva a la unión perfecta con su esposo. En efecto, el Espíritu y la Esposa dicen al Señor Jesús: ¡Ven! Así, toda la Iglesia aparece como el pueblo unido por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
La Iglesia también recibe el nombre de la Jerusalén de arriba y nuestra madre, y se la describe como la esposa inmaculada del Cordero inmaculado. Cristo la amó y se entregó por ella para santificarla; se unió a ella en alianza indisoluble, la alimenta y la cuida sin cesar. La enriqueció para siempre con bienes del cielo para que comprendamos cómo nos aman Dios y Cristo: este amor supera todo conocimiento. Pero, mientras la Iglesia peregrina en este mundo lejos de su Señor, se considera como desterrada, de manera que busca y medita gustosamente las cosas de arriba. Allí está sentado Cristo a la derecha de Dios; allí está escondida la vida de la Iglesia junto con Cristo en Dios hasta que se manifieste llena de gloria en compañía de su Esposo.

Constitución Lumen gentium, 4.6 – VATICANO II.

 

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Iglesia - El fundador de la teología católica, san Ireneo de Lyon, en el siglo II, expresó de un modo muy hermoso este vínculo entre catolicidad y unidad:  "la Iglesia recibió esta predicación y esta fe, y, extendida por toda la tierra, con esmero la custodia como si habitara en una sola familia. Conserva una misma fe, como si tuviese una sola alma y un solo corazón, y la predica, enseña y transmite con una misma voz, como si no tuviese sino una sola boca. Ciertamente, son diversas las lenguas, según las diversas regiones, pero la fuerza de la tradición es una y la misma. Las Iglesias de Alemania no creen de manera diversa, ni transmiten otra doctrina diferente de la que predican las de España, las de Francia, o las del Oriente, como las de Egipto o Libia, así como tampoco las Iglesias constituidas en el centro del mundo; sino que, así como el sol, que es una criatura de Dios, es uno y el mismo en todo el mundo, así también la luz de la predicación de la verdad brilla en todas partes e ilumina a todos los seres humanos que quieren venir al conocimiento de la verdad" (Adversus haereses, I, 10, 2).

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«Cada día nacen nuevas sectas y se cumple lo que dice San Pablo sobre el engaño de los seres humanos, sobre la astucia que tiende a llevar al error».

 

Al comentar la segunda lectura, de la carta a los Efesios, el Cardenal Ratzinger se ha referido a los ataques que ha recibido el cristianismo en los últimos años. «Cuántos vientos de doctrina hemos conocido en estas últimas décadas –dijo el cardenal alemán–, cuantas corrientes ideológicas, cuantas modas de pensamiento. La pequeña barca del pensamiento de muchos cristianos ha sido agitada con frecuencia por estas ondas, llevada de un extremo al otro, del marxismo al liberalismo, hasta el libertinaje; del colectivismo al individualismo radical; del ateísmo a un vago misticismo religioso; del agnosticismo al sincretismo. Cada día nacen nuevas sectas y se cumple lo que dice San Pablo sobre el engaño de los seres humanos, sobre la astucia que tiende a llevar al error. Tener una fe clara, según el Credo de la Iglesia, se etiqueta a menudo como fundamentalismo. Mientras el relativismo, es decir, el dejarse llevar» aquí y allá por cualquier viento de doctrina parece la única actitud a la altura de los tiempos que corren. Toma forma una dictadura del relativismo que no reconoce nada que sea definitivo y que deja como última medida solo al propio yo y a sus deseos. Nada más real que la descripción hecha por Ratzinger, y nada más acorde con lo que hubiera dicho Juan Pablo II.
El cardenal alemán se ha limitado a decirles a los electores del nuevo Papa lo que, posiblemente, les habría dicho Juan Pablo II Magno: que no caigan en la tentación de poner en la Sede de Pedro a alguien que no tenga la fortaleza suficiente para resistir a la «dictadura del relativismo»; que elijan a alguien –y éstas son las palabras con que concluyó la homilía– «que nos guíe al conocimiento de Cristo, a su amor, a la verdadera alegría».
2005-04-18 Inicio del Conclave – Vaticano, Roma, Italia.

 

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Cristo es –piedra angular- origen y principio de donde dimana la luz y santidad que le sirve de base, alimento y razón, a su Iglesia Católica. La Iglesia, madre y maestra, respetuosa con la verdad que Cristo le depositara hace 2.000 años, expone con detalles y datos históricos su trayectoria evangélica. Ininterrumpidamente predica a Jesucristo y las virtudes cristianas. Estas sectas (adventistas, álamos, bautistas, jehovistas, etc.)  inexistiendo durante no menos de 1.600 años, y, sin dicha trayectoria histórica, no pasan de tener algunos aviesos parlanchines. Estos, podrán ser menos honrados y veraces, pero han resultado siempre más hábiles en la manipulación y la maniobra inescrupulosa. Ricos en lisonjear, motes y requiebros, como de dividirse inventando por arte de magia, sectas y más sectas día a día.  Porque tanto da para todos: sola gracia, sola fe, sola escritura, solo Cristo, solo gloria a Dios… solo secta; ¡mala combinación la protesta con el resentimiento! ¡extraña y agria hermandad vomita quien es más etéreo que hombre cabal! Lobos rapaces que hacen -cada día- nacer nuevas sectas y se cumple lo que dice San Pablo sobre el engaño de los seres humanos, sobre la astucia que tiende a llevar al error».

 

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«La Iglesia no es santa por sí misma, sino que de hecho está formada por pecadores, lo sabemos y lo vemos todos», pero ésta «viene santificada de nuevo por el amor purificador de Cristo». «Dios no sólo ha hablado, nos ha querido (...) hasta la muerte de su propio hijo». Además, Benedicto XVI dijo estar «contento» por la presentación ayer del «Compendio» del Catecismo de la Iglesia Católica, «una nueva guía para la transmisión de la fe, que nos ayude a conocer mejor e incluso a vivir mejor la fe que nos une». «No se puede leer este libro como se lee una novela», advirtió el Pontífice, subrayando que «requiere meditarlo con calma en sus partes y permitir que su contenido, mediante las imágenes, penetre en el alma». «Espero que sea acogido de este modo y pueda convertirse en una buena guía para la transmisión de la fe», aseveró. El volumen, presentado ayer, de doscientas páginas, recoge en 598 preguntas y respuestas la síntesis de ese «Catecismo» que fue promulgado en 1992 por el Papa Juan Pablo II. El «Compendio» no ofrece añadidos ni cambios al contenido de aquel volumen de unas 700 páginas. 2005-06-29.

 

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La misión de la Iglesia tiene como fin la salvación de los hombres, la cual hay que conseguir con la fe en Cristo y con su gracia. Por tanto, el apostolado de la Iglesia y de todos sus miembros se ordena en primer lugar a manifestar al mundo, con palabras y obras, el mensaje de Cristo y a comunicar su gracia. Todo esto se lleva a cabo principalmente por el ministerio de la palabra y de los sacramentos, encomendando de forma especial al clero, y en el que los seglares tienen que desempeñar también un papel de gran importancia. Son innumerables las ocasiones que tienen los seglares para ejercitar el apostolado de la evangelización y de la santificación. El mismo testimonio de la vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural tienen eficacia para atraer a los hombres hacia la fe y hacia Dios. Lo avisa el Señor: «Así ha de lucir vuestra luz ante los hombres, que, viendo vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos». Este apostolado, sin embargo, no consiste sólo en el testimonio de vida. El verdadero apóstol busca ocasiones para anunciar a Cristo con la palabra, ya a los no creyentes, para llevarlos a la fe; ya a los fieles, para instruirlos, confirmarlos y estimularlos a mayor fervor de vida: «Porque la caridad de Cristo nos constriñe». En el corazón de todos deben resonar aquellas palabra del Apóstol: «¡Ay de mí si no evangelizare!» Mas, como en nuestra época se plantean nuevos problemas y se multiplican errores gravísimos que pretenden destruir desde sus cimientos la religión, el orden moral e incluso la sociedad humana, este santo Concilio exhorta de corazón a los seglares a que cada uno, según las cualidades personales y la formación recibida, cumpla con suma diligencia la parte que le corresponde, según la mente de la Iglesia, en aclarar los principios cristianos, difundirlos y aplicarlos certeramente a los problemas de hoy.
Decreto Apostolicam actuositatem, 6 – VATICANO II

 

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Iglesia -  Cristo, al instituir a los doce, “formó una especie de colegio o grupo estable y eligiendo de entre ellos a Pedro lo puso al frente de él.” (LG 19) Así como, por disposición del Señor, San Pedro y los demás apóstoles forman un único colegio apostólico, por análogas razones están unidos entre sí el romano pontífice, sucesor de Pedro, y los obispos, sucesores de los apóstoles”. (LG 22; cf CIC can. 330)

       El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella (cf Mt 16,18-19); lo instituyó pastor de todo el rebaño. (cf Jn 21, 15-17) “Está claro que también el colegio de los apóstoles, unido a su cabeza, recibió la función de atar y desatar dada a Pedro.” (LG 22) Este oficio pastoral de Pedro y de los demás apóstoles pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa por los obispos bajo el primado del papa.

       El papa, obispo de Roma y sucesor de San Pedro, “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles.” (LG 23) “El pontífice romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de vicario de Cristo y pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad.” (LG 22; CD 2; 9)

      “El colegio o cuerpo episcopal no tiene ninguna autoridad si no se le considera junto con el romano pontífice, sucesor de Pedro, como cabeza del mismo.” Como tal, este colegio es “también sujeto de la potestad suprema y plena sobre toda la Iglesia” que “no se puede ejercer... a no ser con el consentimiento del romano pontífice.” (LG 22; cf CIC can. 336) La potestad del colegio de los obispos sobre toda la Iglesia se ejerce de modo solemne en el Concilio Ecuménico”. (CIC can. 337,1) “No existe concilio ecuménico si el sucesor de Pedro no lo ha aprobado o al menos aceptado como tal.” (LG 22) Este colegio, en cuanto compuesto de muchos, expresa la diversidad y la unida del pueblo de Dios; en cuanto reunido bajo una única cabeza, expresa la unidad del rebaño de Dios.” (LG 22).

 

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Iglesia - El crecimiento constante de la Iglesia naciente durante los primeros tres siglos hasta el Edicto de Milán a comienzos del cuarto siglo, se produjo por medio del testimonio y la influencia personal de miles de cristianos y sus familias. Al correr de más siglos, los ideales cristianos puestos en práctica por las personas y las familias, fue gradualmente transformando Occidente en una forma de cultura cristiana que conocemos como la Edad Media. En nuestros tiempos, luego de la disolución gradual de dicha cultura, en parte a través de eventos históricos tales como la Reforma, la era de la Ilustración y los conflictos titánicos de ideas e ideologías de los últimos dos siglos (Darwinismo, Marxismo, Freudianismo y otros), nos toca a nosotros hacer lo mismo. El éxito parcial de estas diversas herejías e ideologías en la escena mundial se ha debido en parte al hecho que un porcentaje grande de laicos católicos durante los últimos siglos, han estado ausentes del combate en el sentido apostólico, contentos en su ignorancia y dejando que el clero y los religiosos hicieran el trabajo pesado. Padre John McCloskey – 2005.

 

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Cristo vive en su Iglesia 

"No hay duda, amadísimos hermanos, que el Hijo de Dios, habiendo tomado la naturaleza humana, se unió a ella tan íntimamente, que no sólo en aquel hombre que es el primogénito de toda creatura, sino también en todos sus santos, no hay más que un solo y único Cristo; y, del mismo modo que no puede separarse la cabeza de los miembros, así tampoco los miembros pueden separarse de la cabeza. 

Aunque no pertenece a la vida presente, sino a la eterna, el que Dios sea todo en todos, sin embargo, ya ahora, él habita de manera inseparable en su templo, que es la Iglesia, tal como prometió él mismo con estas palabras: Mirad, yo estaré siempre con vosotros hasta el fin del mundo. Por tanto, todo lo que el Hijo de Dios hizo y enseñó con miras a la reconciliación del mundo no sólo lo conocernos por el relato de sus hechos pretéritos, sino que también lo experimentamos por la eficacia de sus obras presentes. 

Él mismo, nacido de la Virgen Madre por obra del Espíritu Santo, es quien fecunda con el mismo Espíritu a su Iglesia incontaminada, para que, mediante la regeneración bautismal, una multitud innumerable de hijos sea engendrada para Dios, de los cuales se afirma que traen su origen no de la sangre, ni del deseo carnal, ni de la voluntad del hombre, sino del mismo Dios. Es en él mismo en quien es bendecida la posteridad de Abrahán por la adopción del mundo entero, y en quien el patriarca se convierte en padre de las naciones, cuando los hijos de la promesa nacen no de la carne, sino de la fe. Él mismo es quien, sin exceptuar pueblo alguno, constituye, de cuantas naciones hay bajo el cielo, un solo rebaño de ovejas santas, cumpliendo así día tras día lo que antes había prometido: Tengo otras ovejas que no son de este redil; es necesario que las recoja, y oirán mi voz, para que se forme un solo rebaño y un solo pastor

Aunque dijo a Pedro, en su calidad de jefe: Apacienta mis ovejas, en realidad es él solo, el Señor, quien dirige a todos los pastores en su ministerio; y a los que se acercan a la piedra espiritual él los alimenta con un pasto tan abundante y jugoso, que un número incontable de ovejas, fortalecidas por la abundancia de su amor, están dispuestas a morir por el nombre de su pastor, como él, el buen Pastor, se dignó dar la propia vida por sus ovejas. 

Y no sólo la gloriosa fortaleza de los mártires, sino también la fe de todos los que renacen en el bautismo, por el hecho mismo de su regeneración, participan en sus sufrimientos. Así es como celebramos de manera adecuada la Pascua del Señor, con ázimos de pureza y de verdad: cuando, rechazando la antigua levadura de maldad, la nueva creatura se embriaga y se alimenta del Señor en persona. La participación del cuerpo y de la sangre del Señor, en efecto, nos convierte en lo mismo que tomamos y hace que llevemos siempre en nosotros, en el espíritu y en la carne, a aquel junto con el cual hemos muerto, bajado al sepulcro y resucitado." 

De los Sermones de San León Magno, papa (Sermón 12, Sobre la pasión del Señor, 3, 6-7; PL 54, 355-357)  Se conservan 144 cartas escritas por San León Magno. Una frase suya de un sermón de Navidad se ha hecho famosa. Dice así: "Reconoce oh cristiano tu dignidad, El Hijo de Dios se vino del cielo por salvar tu alma". Murió el 10 de noviembre del año 461.

 

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LA IGLESIA – HA DICHO EL CONCILIO VAT. II - Nacida del amor del Padre eterno, fundada en el tiempo por Cristo Redentor, reunida en el Espíritu Santo, la Iglesia tiene una finalidad escatológica y de salvación, que sólo en el siglo futuro podrá alcanzar plenamente. Está presente ya aquí en la tierra, formada por hombres, es decir, por miembros de la ciudad terrena que tienen la vocación de formar en la propia historia del género humano la familia de los hijos de Dios, que ha de ir aumentando sin cesar hasta la venida del Señor. Unida ciertamente por razones de los bienes eternos y enriquecida con ellos, esta familia ha sido constituida y organizada por Cristo como sociedad en este mundo, y está dotada de los medios adecuados propios de una unión visible y social. De esta forma, la Iglesia, entidad social visible y comunidad espiritual, avanza juntamente con toda la Humanidad, experimenta la suerte terrena del mundo, y su razón de ser es actuar como fermento y como alma de la sociedad, que debe renovarse en Cristo y transformarse en familia de Dios.

Esta compenetración de la ciudad terrena y de la ciudad eterna sólo puede percibirse por la fe; más aún, es un misterio permanente de la historia humana, que se ver perturbado por el pecado hasta la plena revelación de la claridad de los hijos de Dios. Al buscar su propio fin de salvación, la Iglesia no sólo comunica la vida divina al hombre, sino que, además, difunde sobre el universo mundo, en cierto modo, el reflejo de su luz, sobre todo curando y elevando la dignidad de la persona, consolidando la firmeza de la sociedad y dotando a la actividad diaria de la Humanidad de un sentido y de una significación mucho más profundos. Cree la Iglesia que de esta manera, por medio de sus hijos y por medio de su entera comunidad, puede ofrecer gran ayuda para dar un sentido más humano al hombre y a su historia.
Constitución Gaudium et spes, 40, VATICANO II

 

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Iglesia - Alrededor del año 58 de nuestra era vivían en Jerusalén varios miles de judíos creyentes, miembros de la Iglesia Católica recién fundada por Jesucristo que le ordenó ser “Católica y catolizante”. Así lo afirmaban los responsables de la Iglesia a Pablo: "Ya ves, hermano, cuantos miles de judíos son ahora creyentes y todos son fieles observantes de la Ley" (Hch 21,20).

 

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Cristo, fundamento único de la Iglesia - (1 Cor 3, 1-23)

 

καθολικος [kazolikós (pronunciando th como en inglés, o como la z española), que significa universal]. La Iglesia es católica porque la Fe de Jesucristo es católica: universal. En los tres primeros siglos de la Iglesia, los cristianos decían "cristiano es mi nombre, católico mi sobrenombre". Posteriormente se usó el término "Católico", para distinguirse de quienes se hacían llamar cristianos, pero habían caído en herejías. Y así sellaban la universalidad de la salvación en Cristo Jesús Redentor.

Las cuatro notas de la Iglesia son las siguientes:

Unidad: Cristo Jesús fundó una sola Iglesia, que tiene un único fin, la salvación del hombre, y un único objetivo, dar gloria a Dios; por tanto, la Iglesia esta llamada a la unidad en la Fe, en el Culto y en el gobierno.

Santidad: la Iglesia, a pesar de los fallos y faltas de cada uno de los creyentes que aún peregrinan en la Tierra, es en sí misma santa pues Santo es su fundador y santos son sus fines y objetivos.

Catolicidad: con el significado de "universal" la Iglesia es Católica en cuanto busca anunciar la Buena Nueva y recibir en su seno a todos los seres humanos, de todo tiempo y en todo lugar; dondequiera que se encuentre uno de sus miembros, allí está presente la Iglesia.

Apostolicidad: la Iglesia fue fundada por Cristo-piedra angular-sobre el fundamento de Pedro- Cabeza de los Apóstoles, y constituyendo en autoridad y poder a todo el Colegio Apostólico; Pedro y los demás Apóstoles tienen en el Papa –Obispo de Roma- y los Obispos a sus sucesores, que ejercen la misma autoridad y el mismo poder que en su día ejercieron los primeros, proveniente directamente de Cristo.

Con el pontificado del Papa Dámaso (366-384) es cuando -por vez primera- se llama a la Iglesia de Roma, con sede sobre la tumba del apóstol Pedro en la colina vaticana, «Sede apostólica». Y hace 2000 años que la historia certifica la Iglesia.

 

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Tradición - ...guarda el depósito. Evita las palabrerías profanas, y también las objeciones de la falsa ciencia; algunos que la profesaban se han apartado de la fe.

-I Timoteo 6,20-21.

 

La paciencia de nuestro Señor juzgadla como salvación, como os lo escribió también Pablo, nuestro querido hermano, según la sabiduría que le fue otorgada. Lo escribe también en todas las cartas cuando habla en ellas de esto. Aunque hay en ellas cosas difíciles de entender, que los ignorantes y los débiles interpretan torcidamente - como también las demás Escrituras - para su propia perdición.
-II Pedro 3,15-16

La Tradición engendra la Escritura: “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”.
-II Tesalonicenses 2,15

 

Con todo, la Tradición, según el espíritu de los dos grandes precursores del Concilio Vat. II, J.A. Möhler y J.H. Newmann, no es una entidad petrificada; es una tradición viva. Es un acontecimiento en el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a la plenitud de la verdad, según la promesa del Señor (cf. Jn 16, 13), revelándonos sin cesar el Evangelio, que nos ha sido transmitido una vez para siempre, y haciéndonos progresar en la comprensión de la verdad revelada una vez para siempre (cf. Dei Verbum, 8; DS 3020). Según el obispo mártir san Ireneo de Lyon, es el Espíritu de Dios quien mantiene joven y vigoroso el patrimonio apostólico que nos ha sido transmitido una vez para siempre (cf. Adversus haereses III, 24, 1:  Sources chrétiennes, n. 211, París 1974, p. 472).

 

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La palabra "Iglesia" significa "convocación". Designa la asamblea de aquellos a quienes convoca la palabra de Dios para formar el Pueblo de Dios y que, alimentados con el Cuerpo de Cristo, se convierten ellos mismos en Cuerpo de Cristo.

 

La Iglesia es a la vez camino y término del designio de Dios: prefigurada en la creación, preparada en la Antigua Alianza, fundada por las palabras y las obras de Jesucristo, realizada por su Cruz redentora y su Resurrección, se manifiesta como misterio de salvación por la efusión del Espíritu Santo. Quedará consumada en la gloria del cielo como asamblea de todos los redimidos de la tierra (cf. Ap 14,4).

 

La Iglesia es a la vez visible y espiritual, sociedad jerárquica y Cuerpo Místico de Cristo. Es una, formada por un doble elemento humano y divino. Ahí está su Misterio que sólo la fe puede aceptar.

 

La Iglesia es, en este mundo, el sacramento de la salvación, el signo y el instrumento de la Comunión con Dios y entre los hombres.

 

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Iglesia - Porque la verdadera catolicidad es pluriforme: ‘unidad en la multiplicidad y multiplicidad en la unidad’ S. S. Benedicto XVI – P. P.

 

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"Cristo, alfa y omega” "El Señor es el fin de la historia humana, el punto en el que convergen los deseos de la historia y de la civilización, centro del género humano, gozo de todos los corazones y plenitud de sus aspiraciones". "Vivificados y reunidos en su Espíritu, peregrinamos hacia la consumación de la historia humana, que coincide plenamente con el designio de su amor:  "Restaurar en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra" (Ef 1, 10)" (n. 45). A la luz de la centralidad de Cristo, la Iglesia interpreta la condición del hombre contemporáneo, su vocación y dignidad, así como los ámbitos de su vida:  la familia, la cultura, la economía, la política, la comunidad internacional. Esta es la misión de la Iglesia ayer, hoy y siempre:  anunciar y testimoniar a Cristo, para que el hombre, todo hombre, pueda realizar plenamente su vocación. La Virgen María, a quien Dios asoció de modo singular a la realeza de su Hijo, nos obtenga acogerlo como Señor de nuestra vida, para cooperar fielmente en el acontecimiento de su reino de amor, de justicia y de paz.

 

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La búsqueda de lo absoluto - El hombre no puede ser ajeno a las exigencias de su propio ser, ontológicamente determinado por dimensiones que le son propias. Por ello, requiere su remisión a una realidad trascendente que otorgue las posibilidades de dar a su existencia ese sello de plenitud. Ante la carencia de los parámetros antes señalados en un mundo en el que las ideologías del bienestar pretenden llenar el vacío de una concepción axiológica y de la dimensión trascendente del hombre, aparecen las más diversas corrientes religiosas, la mayoría de procedencia oriental. Aparecen sectas de los más diversos talantes que ofrecen el hombre de hoy su mensaje salvador. Todo este panorama, que va desde la hechicería, la magia o la brujería, pasando por todas las formas posibles del esoterismo, hasta las más refinadas presentaciones de las sectas cristianas, contribuye a agrandar la brecha de la ruptura con las más propias tradiciones culturales, filosóficas y religiosas de nuestras sociedades.

 

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Compendio del Catecismo de la Iglesia católica
La fe de los sencillos - Una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia. 2005. ¡No falte en el bolsillo de cada cristiano para aprenderlo!

Creer, celebrar, vivir y orar, esta y no más es la fe cristiana desde hace 2000 años, enseñada por la Iglesia Católica sin error porque Cristo la ilumina y sólo Él la guía.

 

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El irracionalismo actual no es otra cosa que el desarrollo de la irracionalidad que lleva en sus entrañas todo racionalismo. El irracionalismo no es la simple irracionalidad, sino la tesis de que en el saber todo da lo mismo. ¡He aquí las sectas!

 

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Iglesia - "Erit enim tempus cum sanam doctrinam non sustinebunt sed ad sua desideria coacervabunt sibi magistros prurientes auribus, et a veritate quidem auditum avertent ad fabulas autem convertentur" (2 ad Thimoteum 4, 3-4).

"Pues vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que de acuerdo con sus pasiones se rodearán de maestros que halaguen sus oídos, y apartarán, por una parte, el oído de la verdad, mientras que, por otra, se volverán a los mitos". San Pablo que, con otros apóstoles siendo Iglesia Católica, también escribieron la Biblia.

 

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La Iglesia primitiva siempre ‘católica porque era y es universal’, en el siglo II, tomó tres decisiones: ante todo establecer el canon, subrayando así la soberanía de la Palabra y explicando que no sólo el Antiguo Testamento es "hai grafai", sino que, juntamente con él, el Nuevo Testamento constituye una sola Escritura y de este modo es para nosotros nuestro verdadero soberano. Pero, al mismo tiempo, la Iglesia formuló la sucesión apostólica, el ministerio episcopal, consciente de que la Palabra y el testigo van juntos, es decir, que la Palabra está viva y presente sólo gracias al testigo y, por decirlo así, recibe de él su interpretación, y que recíprocamente el testigo sólo es tal si da testimonio de la Palabra. Y, por último, la Iglesia añadió un tercer elemento:  la "regula fidei", como clave de interpretación.

La Tradición engendra la Escritura: “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”.
-II Tesalonicenses 2,15

 

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«La Iglesia, por una tradición apostólica, que trae su origen del mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que es llamado con razón "día del Señor" o domingo. En este día los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la Pasión, la Resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios, que los “hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos" (I Pe, 1,3). Por esto el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo. No se le antepongan otras solemnidades, a no ser que sean de veras de suma importancia, puesto que el domingo es el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico».

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“CREO EN LA SANTA IGLESIA QUE ES UNA, SANTA, CATÓLICA, APOSTÓLICA, Así el Cristo la fundó según todos podemos constatar en la Santa biblia: (Cristo funda su Iglesia ‘una’; Cristo es la cabeza por tanto es ‘santa’; Cristo la envía a predicar a todos los confines del orbe, por tanto es ‘católica’; Cristo ordena el pregón del anuncio evangélico a los apóstoles, por tanto es ‘apostólica’. La Iglesia es cristiana porque proclama a Cristo; es evangélica y evangelizadora porque revela a Cristo... y un largo etc. de adjetivos le son propios.

¡2000 años sobre la tumba del apóstol Pedro y protegida por la promesa del Señor!  

 

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La Iglesia católica –que también es de este mundo– puede y debe muchas veces  proclamar su punto de vista a un asunto que no es dogmático, ni tampoco afecta al Depósito de la Fe; pero a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, considera que puede ofrecer un juicio sobre una cuestión que afecta para bien o para mal a millones de personas. En tales casos, no emite la Iglesia una declaración dogmática, ni tan siquiera un magisterio vinculante para el pueblo católico –en el que legítimamente se puede discrepar–, pero argumenta los bienes que resultan de una convivencia conjunta ante ciertas leyes discriminatorias, injustas, amorales y éticamente perversas, o impregnadas de fanatismo sea este religioso, político o militar. Leyes que son capaces de tener a las personas, las sociedades o al mundo en estado de ansiedad e inseguridad; leyes tejidas de un nihilismo que corrompe las costumbres buenas, sobornan el orden, la paz y sano estado habitual de las cosas

 

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Católico: Vive la vida sabiendo que ‘La Iglesia es Jesucristo difundido y comunicado’  Bossuet.

 

‘La Iglesia es Cristo que se extiende en el tiempo y en el espacio’  Moeller.

 

‘La Iglesia es un gran puente sobre el mundo’  Santa Catalina de Siena.

 

‘La Cabeza de la Iglesia es el Señor, y Cristo total es la Cabeza y el Cuerpo. Tenemos en el Cuerpo de la Iglesia una Cabeza divina; tenemos a Dios por cabeza’ San Agustín - sermones.

 

‘La Iglesia Católica está fundada por un Dios, las sectas por hombres’

 

‘La Iglesia es el pueblo unido al sacerdote, es el rebaño unido al Pastor’ San Cipriano

 

‘Llegará el momento en que -solo la Iglesia- defenderá al hombre y la cultura Cardenal Newman

 

IGLESIA CATÓLICA: este es el nombre propio de esta santa madre de todos nosotros; Ella es la esposa de nuestro Señor Jesucristo.´ San Cirilo de Jerusalem - (catequesis).

 

‘Amo dolorosamente a la Iglesia; ámola como a mi misma vida, también esa dolorosa’ Bernanos

 

‘La actual crisis de la Iglesia consiste en la paganización de la inmensa masa católica. El cristiano no es fermento, ni siquiera masa - es yeso´ Louis Evely

 

‘Que nadie se ilusione, que nadie se equivoque: fuera de esta casa, esto es, fuera de la Iglesia, nadie está salvo. Si alguien sale de ella, tornase responsable de su propia muerte’ Orígenes

 

‘La Iglesia arrebatóme el corazón; ella es mi patria espiritual, mi madre y mis hermanos’ Orígenes

 

‘Estoy adherido a la Iglesia como un árbol se adhiere al suelo’ San Anastasio

 

‘Es en la Iglesia  que el espíritu humano encuentra techo y fogón. Fuera de Ella es noche’ Chesterton

 

‘Que cada uno procure vivir la reunión (Iglesia); es allí que el Espíritu fructifica’. (Tradición apostólica).

 

La Iglesia, fiel a al verdad evangélica, sigue el camino de Cristo y los Apóstoles cuando reconoce y promueve el principio de la libertad religiosa como conforme a la dignidad del hombre y a la revelación de Dios. Declaración Dignitatis humanae, 12-13 – Concilio Vaticano II

 

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Cristo es –piedra angular- origen, fundamento y principio de donde dimana la luz y santidad que le sirve de base, alimento y razón, a su Iglesia Católica. La Iglesia, madre y maestra, respetuosa con la verdad que Cristo le depositara hace 2.000 años, expone con detalles y datos históricos su trayectoria evangélica. Ininterrumpidamente predica a Jesucristo y las virtudes cristianas. Estas sectas (adventistas, álamos, bautistas, jehovistas, etc.)  inexistiendo durante no menos de 1.600 años, y, sin dicha trayectoria histórica, no pasan de tener algunos aviesos parlanchines. Estos, podrán ser menos honrados y veraces, pero han resultado siempre más hábiles en la manipulación y la maniobra inescrupulosa. Ricos en lisonjear, motes y requiebros, como de dividirse inventando por arte de magia, sectas y más sectas día a día.  Porque tanto da para todos: sola gracia, sola fe, sola escritura, solo Cristo, solo gloria a Dios… solo sectas y más sectas; ¡mala combinación la protesta con el resentimiento! ¡extraña y agria hermandad vomita quien es más etéreo que hombre cabal! Lobos rapaces que hacen -cada día- nacer nuevas sectas y se cumple lo que dice San Pablo sobre el engaño de los seres humanos, sobre la astucia que tiende a llevar al error».

 

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«Hermanita, no te preocupes, lo que le agrada a Jesús es verte, amar tu pequeñez y tu pobreza, es la esperanza ciega que tienes en su misericordia…; es la confianza, y nada más que la confianza, que debe conducirnos al Amor; y recuerda siempre que el más pequeño movimiento de puro amor, es más útil a la Iglesia que todas las demás obras juntas».
Mitsue Takahara – Carmelita descalza – Sevilla-Dic. 2003–Alfa y Omega. Nº 280

 

 

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CATECISMO - Se deriva, lo mismo que catequesis, del verbo griego katechein: este término indica una forma de instrucción religiosa elemental y sistemática, pero también, y sobre todo, un libro o compendio particular de la fe cristiana, preparado como instrumento para la catequesis. Se hizo común en el s. XVl y se impuso sobre todo en los ss. XVlll-Xl.

 

El más conocido es el que hizo publicar el papa pío Y en 1566 con el título Catecismus... ad paroccos, que también se llama "Catecismo romano" o "Catecismo tridentino" por haberse redactado como consecuencia directa de las indicaciones del aquel concilio (cf. decr. De Refoma., cc. 1V y - VII del 11 de noviembre de 1563).

 

Las cuatro partes en que se articula el «Catecismo tridentino" pasaron a ser clásicas en los demás libros de este género: a) comentario al Símbolo de la fe; b) los sacramentos; c) el decálogo, d) el "Padre nuestro". La estructura " Credo-Mandamientos-Gracian aparece también en la redacción definitiva del catecismo llamado « de san pío X", aprobado en 1912, que fue durante casi 60 años el texto unitario para Italia, con una difusión muy amplia por todo el mundo a través de sus traducciones en otras lenguas.

 

En España la redacción de los « catecismos" en el espíritu del Vaticano II comenzó con los Catecismos escolares de 1968, con carácter experimental; en 1979, atendiendo a las indicaciones del sínodo sobre la catequesis de 1977, la jerarquía española publicó unas orientaciones pastorales sobre la enseñanza religiosa escolar, que se siguen en la publicación de los " nuevos catecismos escolares". no se atendió, sin embargo, a la publicación de catecismos para adultos. En otras naciones suscitó un gran clamor en 1966 la publicación del llamado " Catecismo holandés". En estos años se van publicando libros de catecismo bajo la responsabilidad de los obispados de varias naciones. En 1985, por ejemplo, se publicó el Katholischer Erwachsenen-Katecismus. el catecismo católico para adultos de la Conferencia episcopal alemana. Un Livre de la Foi análogo fue publicado en 1987 por la Conferencia episcopal belga.

 

En 1991 la Conferencia episcopal francesa publicó su Catécisme pour adultes.

 

El 11 de octubre de 1992 el papa Juan Pablo 11, acogiendo la propuesta surgida en la Asamblea extraordinaria de 1985 del sínodo de los obispos, promulgó el Catecismo de la Iglesia católica (Catecismus major}, en el que colaboró el episcopado universal, revisado y redactado por parte de una comisión cardenalicia y episcopal, expresamente constituida bajo la dirección del Cardenal J. Ratzinger. Es el texto de referencia para todos los catecismos nacionales.

 

Un catecismo, aun captado en su especificidad (bien sea con los enunciados de fe válidos para toda la Iglesia, o bien atento a cada una de las culturas y condiciones de vida), cumple por sí mismo múltiples funciones. Es ante todo una iniciación en la fe, destinada a personas que no la conocen, pero que desean acercarse a ella o por lo menos conocerla. En segundo lugar está destinado a la iniciación en la tradición de la fe o a la instrucción de los cristianos ya bautizados. La tercera función del catecismo es la de presentarse como una regla de fe. Como tal, es un libro del «Magisterio», para el que se exige, en la Iglesia católica, la aprobación de la autoridad competente. Finalmente, el catecismo responde también a la función de favorecer la vida de fe en la comunidad cristiana. Esta configuración suya como «libro de la vida de fe» se acentúa en la segunda mitad del s. xx. En este caso los destinatarios son cada vez menos los niños y los adolescentes, y cada vez más los jóvenes y los adultos.

 

M. Semeraro

 Bibl.: A. García Suárez, Algunas reflexiones sobre el sentido y la evolución de los catecismos en la Iglesia, en Act. Cat. 16 (1976) 159164. AA, VV , Catecismo, en DC. 129-146; A, Tei~el, Die Katechismusfrage, Friburgo Br, 1983,

 

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Europa e Iglesia - ¿Subsistirán la libertad, la igualdad, los derechos, la democracia, sin los supuestos cristianos en que descansan y a los que debe la civilización europea el ser la única liberal y universalista que ha existido?. El declive del cristianismo europeo, ¿forma parte de la crisis o decadencia intelectual, moral y política de Europa o se trata de fenómenos independientes? ¿Puede ser la crisis del cristianismo una causa principal de la descivilización europea o es la descivilización de Europa la causa del marasmo a aquel? ¿Qué influencia tiene el estatismo neutral y agnóstico y en buena medida nihilista, acosado por poderes indirectos de toda laya, en la situación del cristianismo? MMVI

 

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Europa - Las viejas ideologías se han revelado ineficaces para dar respuesta a los interrogantes más profundos del hombre. El vacío dejado por las ideologías lo ocupa una razón desencantada, que no se atreve a mirar a la verdad de frente, que se contenta con soluciones parciales a los problemas del hombre, y que en definitiva no resuelven nada. En esta encrucijada histórica, el Evangelio se presenta como la única alternativa posible capaz de crear una cultura nueva que responda a las expectativas más hondas del hombre, y por tanto, devolverle la esperanza.
La Universidad, como lugar privilegiado de creación de cultura y de forja de pensamiento, tiene una importancia estratégica para la Iglesia en esta hora. La Iglesia, que ha creado la Universidad, tiene mucho que aportar: un modelo de universidad humanista, que busque no sólo informar, sino formar; no sólo tener más, sino ser mejor; que ofrezca no sólo conocimiento, sino también sabiduría. Una universidad libre de la esclavitud de las ideologías o de la economía, capaz de abrirse al hombre concreto y al mundo.

 

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Evangelización para la dignidad de la persona. - En Santo Toribio descubrimos el valeroso defensor o promotor de la dignidad de la persona. Frente a intentos de recortar la acción de la Iglesia en el anuncio de su mensaje de salvación, supo defender con valentía la libertad eclesiástica.

El fue un auténtico precursor de la liberación cristiana en vuestro país. Desde su plena fidelidad al Evangelio, denunció los abusos de los sistemas injustos aplicados al indígena; no por miras políticas nί por móviles ideológicos, sino porque descubría en ellos serios obstáculos a la evangelización, por fidelidad a Cristo y por amor a los más pequeños e indefensos.

Así se hizo el solícito y generoso servidor del indígena, del negro, del marginado. E supo ser a la vez un respetuoso promotor de los valores culturales aborígenes, predicando en las lenguas nativas y haciendo publicar el primer libro en Sudamérica: el catecismo único en lengua española, quechua y aymara.

Es éste un válido ejemplo al que habéis de mirar con frecuencia, queridos hermanos, sobre todo en un momento en el que la nueva evangelización ha de prestar gran atención a la dignidad de la persona, a sus derechos y justas aspiraciones. Febrero 02 del 1985 – S.S. Juan Pablo II – Magno

 

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La Iglesia, consciente de su misión en el mundo, no cesa de proclamar el amor misericordioso de Cristo, que sigue dirigiendo su mirada conmovida hacia los hombres y los pueblos de todos los tiempos.

 

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La Iglesia católica no es de los hombres, es de Dios y aquí es donde duele: representa la belleza, la verdad, la bondad, la trascendencia de Dios y, aunque está hecha por hombres, no ha sucumbido en estos más de veinte siglos. A los hombres, lo que les ofrece es una versión moral de la existencia y un conjunto de senderos con norte claro para no desorientarse. ¿Por qué? Porque –queramos reconocerlo o no– el suceso de la manzanita de Eva ha dejado herida –no muerta– la naturaleza del hombre. Quizá sea éste el origen de los ataques a la Iglesia católica y a sus instituciones: no querer aceptar que el hombre debe ser sanado con un tratamiento eficaz –por cierto, muy radical, porque afecta a la totalidad del ser humano–, y recetado por los representantes de Dios en la tierra. Y en esa receta mágica se contempla cómo vivir con dignidad, porque estamos hechos a imagen y semejanza de Dios; cómo ser feliz a través de la familia; cómo entender que es más importante ser que hacer o tener; o cómo morir con dignidad de hijo de Dios, entre otras numerosas afirmaciones o vibraciones positivas.
¿Por qué es tan difícil conseguir una convivencia pacífica, basada en el respeto a la libertad de las conciencias, que no es lo mismo que libertad de conciencia? Porque el cristianismo va a la raíz de las cosas, no postula soluciones aguadas, ni banaliza los problemas, ni, mucho menos, trivializa la verdad... Al contrario, ofrece alternativas exigentes, pero basadas en el amor que Dios nos tiene, y con el que podemos afrontar todo aquello que nos parezca un escollo u obstáculo insalvable. Por eso, existen minorías minoritarias incapaces de asumir esta realidad, y, en lugar de respetarla o pasar olímpicamente, se revuelcan, atacan, buscan cómplices, y hacen daño. Lo mejor es ignorarlas, no hacerles propaganda, no colaborar con la mentira y dejar que transcurra el tiempo, ése que coloca las cosas y personas en su sitio.

 

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Católica y catolizante - La carta a los Efesios nos presenta a la Iglesia como un edificio construido "sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo" (Ef 2, 20). Jesús es el pastor escatológico, que reúne a  las ovejas perdidas de la casa de Israel y va en busca de ellas, porque las conoce y las ama (cf. Lc 15, 4-7 y Mt 18, 12-14; cf. también la figura del buen pastor en Jn 10, 11 ss). A través de esta "reunión" el reino de Dios se anuncia a todas las naciones:  "Manifestaré yo mi gloria entre las naciones, y todas las naciones verán el juicio que voy a ejecutar y la mano que pondré sobre ellos" (Ez 39, 21). Y Jesús sigue precisamente esta línea profética. El primer paso es la "reunión" del pueblo de Israel, para que así todas las naciones llamadas a congregarse en la comunión con el Señor puedan ver y creer.
De este modo, los Doce, elegidos para participar en la misma misión de Jesús, cooperan con el Pastor de los últimos tiempos, yendo ante todo también ellos a las ovejas perdidas de la casa de Israel, es decir, dirigiéndose al pueblo de la promesa, cuya reunión es el signo de salvación para todos los pueblos, el inicio de la universalización de la Alianza.
Lejos de contradecir la apertura universalista de la acción mesiánica del Nazareno, la limitación inicial a Israel de su misión y de la de los Doce se transforma así en el signo profético más eficaz. Después de la pasión y la resurrección de Cristo, ese signo quedará esclarecido:  el carácter universal de la misión de los Apóstoles se hará explícito. Cristo enviará a los Apóstoles "a todo el mundo" (Mc 16, 15), a "todas las naciones" (Mt 28, 19; Lc 24, 47), "hasta los confines de la tierra" (Hch 1, 8).* Y esta misión continúa. Continúa siempre el mandato del Señor de congregar a los pueblos en la unidad de su amor. Esta es nuestra esperanza y este es también nuestro mandato:  contribuir a esta universalidad, a esta verdadera unidad en la riqueza de las culturas, en comunión con nuestro verdadero Señor Jesucristo.

*[Así es la Iglesia de Cristo católica y catolizante cuya catolicidad salva al mundo, bajo orden y protección de Cristo]

 

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La Tradición apostólica va creciendo en la Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo; es decir, crece la comprensión de las palabras e instituciones transmitidas cuando los fieles las contemplan y estudian repasándolas en su corazón (cf. Lc 2,19-51), y cuando comprenden internamente los misterios que viven, cuando las proclaman los obispos, sucesores de los Apóstoles en el carisma de la verdad. La Iglesia camina a través de los siglos hacia la plenitud de la verdad, hasta que se cumplan en ella plenamente las palabras de Dios” (Dei Verbum 8). Estas palabras preparan la afirmación del número siguiente. “...Por eso la Iglesia no saca exclusivamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado. Y así se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción” (ibid. 9). Concilio Vaticano II

 

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Iglesia es madre - Dirigida por el Espíritu Santo, la Iglesia, como madre, no cesa de exhortar a sus hijos a la purificación y a la renovación para que brille con mayor claridad la señal de Cristo en el rostro de la Iglesia.

 

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Las dos madres -la Iglesia y María- son esenciales e inseparables en la vida cristiana. Se puede afirmar que la Iglesia, mediante la predicación de la Palabra y la administración de los sacramentos, ejerce una maternidad más objetiva, mientras que la Virgen representa una maternidad más interior, que se manifiesta sobre todo en la difusión de la gracia y en las relaciones personales. S.S. Juan Pablo II – 13 Agosto 1997

 

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Ambas, María y la Iglesia, son templos vivientes, santuarios e instrumentos por medio de los cuales se manifiesta el Espíritu Santo. Engendran de manera virginal al mismo Salvador: María lleva la vida en su seno y la engendra virginalmente; la Iglesia da la vida en el agua bautismal y en el anuncio de la fe, engendrándola en el corazón de los fieles. S.S. Juan Pablo II – 08 Enero 1984

 

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Iglesia, cuna de Jesús - "Desde hace dos mil años la Iglesia es la cuna en la que María deposita a Jesús y lo confía a la adoración y a la contemplación de todos los pueblos" (cfr. Bula Incarnationis Mysterium, nº 11).

 

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Resumen de la Doctrina Cristiana - A. Estamos obligados a conocer y creer que: Existe un Dios, creador del cielo y de la tierra, que es eterno, supremo e infinito. Hay un cielo y un infierno, como ha sido revelado por Jesucristo. Los justos serán recompensados por Él con la vida eterna y los pecadores que no se arrepientan antes de morir serán castigados para siempre con el infierno. En la Santísima Trinidad hay tres personas, coeternas y coiguales. B. Estamos también obligados a: Conocer el Símbolo de los Apóstoles. Conocer los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia, y los Sacramentos, especialmente de la necesidad del Bautismo para la salvación y de la Eucaristía como prenda de la gloria futura. Creer que la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura forman un único depósito sagrado de la palabra de Dios. Saber el Padrenuestro y el Avemaría. Creer todo lo que Dios nos enseña a través de la Santa Madre Iglesia que no puede engañarse ni engañarnos. “El Romano Pontífice, Cabeza del Colegio episcopal, goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio, cuando, como Pastor y Maestro de todos los fieles que confirma en la fe, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral… La infalibilidad prometida a la Iglesia reside también en el Cuerpo Episcopal, cuando ejerce el magisterio con el sucesor de Pedro, sobretodo en un concilio ecuménico”.[1] [1] Cf. CEC, 261; 265

 

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La Iglesia o convocación del pueblo de Dios

 

San Cirilo de Jerusalén – 313 + 386 ca.

Catequesis 18,23-25

La Iglesia se llama católica o universal porque está esparcida por todo el orbe de la tierra, del uno al otro confín, y porque de un modo universal y sin defecto enseña todas las verdades de fe que los hombres deben conocer, ya se trate de las cosas visibles o invisibles, de las celestia­les o las terrenas; también porque induce al verdadero culto a toda clase de hombres, a los gobernantes y a los simples ciudadanos, a los instruidos y a los ignorantes; y, finalmente, porque cura y sana toda clase de pecados sin excepción, tanto los internos como los externos; ella po­see todo género de virtudes, cualquiera que sea su nom­bre, en hechos y palabras y en cualquier clase de dones espirituales.

 Con toda propiedad se la llama Iglesia o convocación, ya que convoca y reúne a todos, como dice el Señor en el libro del Levítico: Convoca a toda la asamblea a la entra­da de la tienda del encuentro. Y es de notar que la prime­ra vez que la Escritura usa esta palabra «convoca» es pre­cisamente en este lugar, cuando el Señor constituye a Aarón como sumo sacerdote. Y en el Deuteronomio Dios dice a Moisés: Reúneme al pueblo, y les haré oir mis pa­labras, para que aprendan a temerme. También vuelve a mencionar el nombre de Iglesia cuando dice, refiriéndose a las tablas de la ley: Y en ellas estaban escritas todas las palabras que el Señor os había dicho en la montaña, desde el fuego, el día de la iglesia o convocación; es como si dijera más claramente: «El día en que, llamados por el Señor, os congregasteis». También el salmista dice: Te daré gracias, Señor, en medio de la gran iglesia, te alabaré entre la multitud del pueblo.

 Anteriormente había cantado el salmista: En la iglesia bendecid a Dios, al Señor, estirpe de Israel. Pero nuestro Salvador edificó una segunda Iglesia, formada por los gentiles, nuestra santa Iglesia de los cristianos, acerca de la cual dijo a Pedro: Y sobre esta piedra edificaré mi Igle­sia, y el poder del infierno no la derrotará.

 En efecto, una vez relegada aquella única iglesia que es­taba en Judea, en adelante se van multiplicando por toda la tierra las Iglesias de Cristo, de las cuales se dice en los salmos: Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la iglesia de los fieles. Concuerda con esto lo que dijo el profeta a los judíos: Vosotros no me agradáis –dice el Señor de los ejércitos–, añadiendo a continua­ción: Del oriente al poniente es grande entre las nacio­nes mi nombre.

 Acerca de esta misma santa Iglesia católica, escribe Pa­blo a Timoteo: Quiero que sepas cómo hay que conducirse en la casa de Dios, es decir, en la Iglesia del Dios vivo, columna y base de la verdad.

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Las quince (15) marcas distintivas de La Iglesia:

 

Ø      El Nombre de la Iglesia Católica - No está confinada a una nación o gente en particular.

Ø      Antigüedad - Traza sus ancestros directamente a Jesucristo*.

Ø      Constante Duración - Duración substancial (a través de los siglos) sin cambios.

Ø      Extensa - Número de sus fieles.

Ø      Sucesión Episcopal - Desde los primeros Apóstoles a la  jerarquía presente.

Ø      Acuerdo Doctrinal - La misma doctrina y enseñanzas de la Iglesia primitiva.

Ø      Unión - Todos los miembros entre sí y con la cabeza visible, el Romano Pontífice.

Ø      Santidad - Doctrina que refleja la santidad de DIOS.

Ø      Eficacia - Eficacia de doctrina en el poder de santificar creyentes e inspirarlos a                       grandes logros morales.

Ø      Santidad de Vida - Defensores representantes de la Iglesia.

Ø      La gloria de Milagros - Trabajados en la Iglesia y bajo el auspicio de la Iglesia.

Ø      El don de Profecía Don encontrado entre los santos de la Iglesia y sus    portavoces.

Ø      La Oposición - que la Iglesia levanta entre aquellos que la atacan en los mismos terrenos que Cristo fuera atacado por sus enemigos.

Ø      El Triste Fin - de todos aquellos que luchan contra ella.

Ø      La Paz Temporal y Felicidad Terrenal - Todos aquellos que viven de acuerdo a las enseñanzas de la Iglesia y que defienden sus intereses.

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* 2000 años de historia y con sede sobre la tumba de Pedro en la colina vaticana en la ciudad de Roma donde murió crucificado cabeza abajo, en cruz invertida. Y San Pablo -no lejos- murió decapitado.

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San Roberto Belarmino (+ 1621) Roberto "el que brilla por su fama", Belarmino: "guerrero bien armado".  Su fama brilló por ser un guerrero en defensa de la verdadera fe. Jesuita, Arzobispo de Capua, Cardenal y doctor de la Iglesia Católica, defensor de la sana doctrina cristiana durante y después de la Reforma Protestante.

 

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Pontífice - En la homilía de San Juan de Letrán, S. S. Benedicto XVI - P. P. explicó de manera insuperable el ministerio del Papa y de los obispos como garantía de que esa red de testigos que es la Iglesia, extendida en el espacio y en el tiempo, permanece fiel a su origen y fuente que es Cristo. Ninguna comunidad (tampoco la Iglesia), ningún hombre (tampoco el Papa) “posee la Verdad”, ni puede imponerla a persona alguna. Y sin embargo los cristianos sabemos que la Verdad no es una idea, sino el Misterio de Dios que se ha revelado en la carne y ha montado su tienda entre nosotros, para ser accesible a todos los hombres. Para la Iglesia, Cristo no es una posesión que se defiende, sino la presencia viva de Dios que continuamente le da forma, le mueve a cambiar, le saca de la tentación de fosilizarse, le llama a una conversión muchas veces dolorosa, y le urge a comunicar su tesoro a los hombres de todo tiempo y lugar. 2005-04

 

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El Papa no es un soberano absoluto que lo que piensa y quiere es ley. Al contrario, su ministerio es garantía de la obediencia hacia Cristo y a su Palabra. Él no debe proclamar sus propias ideas, mas debe vincularse constantemente él propio y la Iglesia a la obediencia hacia la Palabra de Dios, en frente a todos los tentativos de acomodamientos y diluentes, como así también afrontar cualquier oportunismo”. 

2005-05-07 – S. S. Benedicto XVI – San Juan de Letrán.

 

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San Pedro y san Pablo, considerados las columnas de la Iglesia universal. San Pedro, la "piedra" sobre la que Cristo fundó su Iglesia; san Pablo, el "instrumento elegido" para llevar el Evangelio a los gentiles. El pescador de Galilea que, superada la prueba de los días oscuros de la pasión de su Señor, deberá confirmar a sus hermanos en la fe y apacentar la grey de Cristo; el fariseo celoso que, convertido en el camino de Damasco, se transformará en heraldo de la salvación que viene por la fe.

Un arcano designio de la Providencia los trajo a ambos a Roma, para sellar con la sangre su testimonio:  Pedro, crucificado; Pablo, decapitado. El primero, sepultado al pie de la colina Vaticana; el segundo, en la vía Ostiense.

 

¡Qué grande es la elocuencia del altar central de la basílica San Pedro , sobre el cual celebra la Eucaristía el Sucesor de San Pedro pensando que, en un lugar cercano a ese altar, él mismo, Pedro crucificado, ofreció el sacrificio de su propia vida en unión con el sacrificio de Cristo crucificado sobre el Calvario, y resucitado...

 

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IGLESIA… La Apostolicidad de la Iglesia – Obispo de Roma.

Para poder poner de relieve la relación de apostolicidad y Eucaristía, se debe colocar al inicio una reflexión sobre la apostolicidad de la Iglesia. A causa de la mediación histórica de la revelación es la Iglesia en su doctrina, en su vida sacramental y en su constitución como realidad social a lo largo del tiempo y en el cambio de generaciones, idéntica, realmente con la Iglesia de todos los tiempos y de todos los lugares ; pero en especial con su origen histórico en la Iglesia primitiva de los apóstoles, es decir, del grupo prepascual y postpascual de los doce junto con los otros testigos de la resurrección y los más importantes misioneros de la Iglesia primitiva.

El origen del episcopado de los apóstoles pertenece también, según la interpretación católica, a la apostolicidad de la enseñanza y de la vida sacramental. Los obispos son, en el servicio de la dirección de la Iglesia confiada a ellos y en su testimonio autoritativo de la resurrección, sucesores de los apóstoles.

El ministerio apostólico de la Iglesia primitiva se prolonga, mediante la sucesión apostólica en el sacramento del orden, en continuidad del colegio apostólico en el colegio de los obispos, en una unidad histórica; y así la Iglesia posee un signo efectivo de su realidad apostólica.

En este sentido la constitución de la Iglesia descansa, especialmente el ministerio eclesial, en la “institución divina” (DH 101; 1318; LG 20).

El obispo de Roma es, como sucesor del apóstol Pedro, cabeza del colegio de los obispos y principio y fundamento de su unidad en la doctrina y la comunión (LG 18).

“Ustedes han sido edificados sobre el fundamento de los apóstoles” (Ef 2,20).

Bajo estas premisas y presupuestos eclesiológicos hay que considerar la relación entre Eucaristía y Apostolicidad. La Iglesia se edifica de la celebración de la Eucaristía y la Iglesia realiza la Eucaristía. Por lo cual es muy estrecha la relación entre la una y la otra (ver, EE 26).

Esta interacción permite hablar también de la Eucaristía como “una, santa, católica y apostólica”.

El Catecismo de la Iglesia Católica aclara –como la Encíclica lo retoma- en qué medida la Iglesia puede ser llamada apostólica en un triple sentido. En primer lugar la Iglesia está apoyada sobre el fundamento de los Apóstoles. Ella descansa sobre los apóstoles, a los que Cristo mismo ha elegido y enviado como sus testigos para anunciar la fe en la buena nueva que realiza la salvación.

Del mismo modo se encuentra la Eucaristía en sus manos protectoras, porque Cristo mismo les ha confiado a ellos el santísimo sacramento y estos, por su parte, han entregado con responsabilidad a sus sucesores. Así resulta una continuidad entre el obrar de los primeros apóstoles - nombrados por Cristo-y los portadores de la autoridad apostólica, los obispos, hasta hoy. A través de todos los siglos obedecieron ellos el encargo de Cristo: “Hagan esto en mi memoria ».

La Encíclica recuerda también el segundo sentido de la apostolicidad de la Iglesia fijado por el Catecismo: “Ella guarda y transmite, con la ayuda del Espíritu Santo que habita en ella, la enseñanza, el buen depósito, las sanas palabras oídas a los apóstoles » (Catecismo de la Iglesia Católica, 857). Decisiva, a este respecto es la profunda conexión con el origen apostólico, que está más allá de tiempos y lugares.

Lo que hicieron los Apóstoles, como ellos han celebrado la Eucaristía, de acuerdo a su contenido, fue conservado a lo largo de la historia de la Iglesia. “Según la fe de los Apóstoles” (EE 27) se celebra también hoy la Eucaristía. Inclusive fue el magisterio eclesial el que ha profundizado en los dos mil años de historia, cada vez más a fondo en el misterio de la Eucaristía, y ha precisado con estos conocimientos la doctrina sobre la Eucaristía.

Terminologías e interpretaciones teológicas fueron en cierto modo apoyadas como resultado de una intensa meditación, por el magisterio, por los concilios y escritos doctrinales y encíclicas pontificias, como resultado que permite comprender, cada vez más profundamente el sublime misterio de la Eucaristía.

De singular significado es también el tercer sentido de la apostolicidad de la Iglesia y de la Eucaristía, como la presenta la Encíclica en el número 28. A semejanza de la conexión con los orígenes, que es al mismo tiempo fundamente de la Iglesia, la presencia de los primeros apóstoles aparece como presencia perdurable en la Iglesia. Ella sigue siendo instruida, santificada y dirigida por los apóstoles, por aquellos mismos que en su ministerio pastoral les suceden : el colegio de los obispos en unidad con el sucesor de Pedro, el pastor supremo de la Iglesia.

La misión pastoral de los obispos se funda sobre el colegio apostólico instituido por Cristo. Esto implica necesariamente el sacramento del orden, es decir, la serie interrumpida que se remonta hasta los orígenes, de ordenaciones episcopales válidas. “La sucesión es esencial, para que haya Iglesia en sentido propio y pleno” (EE 28).

La sucesión apostólica sirve como prueba de identidad para la auténtica transmisión de la fe. Ella es el garante para la autenticidad de la doctrina autoritativamente presentada. Con ello se menciona el criterio esencial de una transmisión autorizada de la fe, porque la interna identificación con la fe de los Padres, con la doctrina de la Iglesia y con el Papa como pastor supremo de la Iglesia, sin la sucesión sería solo un mecanismo vacío. La esencia de la sucesión (la única dotada de todo poder), se fundamenta en la aceptación íntima de la fe que cada uno ha recibido de la Iglesia y que está dotada de todo poder….

Conferencia de Mons. Gerhard Ludwig Müller
Obispo de Regensburg, Alemania
Guadalajara, México - Jueves 7 de octubre de 2004

 

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Iglesia - ¡La Iglesia fundada por Jesucristo, lleva 2.000 años siendo Madre y Maestra!“. Desde el Gólgota en Jerusalem como desde la crucifixión en cruz invertida de San Pedro en el gólgota vaticano -esa admirable colina romana-, somos trayectoria evangélica y evangelizante.

 

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Iglesia - No dominio, sino servicio «gratuito» es la jerarquía en la santa Iglesia Católica, apostólica y con sede romana desde Pedro muerto mártir bajo Nerón, crucificado cabeza abajo y Pablo decapitado, ambos en Roma.

 

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Iglesia - El cristianismo, como es sabido, no nació en Europa, sino en Asia Menor, en la encrucijada de tres continentes, el asiático, el africano y el europeo. Por este motivo, la interculturalidad de las corrientes espirituales de estos tres continentes pertenece a la forma originaria del cristianismo. Solo la difusión del Islam sustrajo al cristianismo de Oriente próximo gran parte de su fuerza vital, mientras echaba a las comunidades cristianas de Asia; en cualquier caso, a partir de entonces el cristianismo se convirtió en una religión europea. 2003-07-18 Cardenal + Joseph RATZINGER - Al día: S. S. BENEDICTO XVI  - P.M. - 2005

 

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Catecismo de la Iglesia Católica, 858-860

“Creo en la Iglesia ....apostólica”


      Jesús es el enviado del Padre. Desde el comienzo de su ministerio, “llamó a los que él quiso, y vinieron donde él. Instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar.” (Mc 3,13-14). Desde entonces, serán sus “enviados” (es lo que significa la palabra griega ‘apostoloi’). En ellos continúa su propia misión: “Como el Padre me envió, también yo os envío.” (Jn 20,21; cf 13, 20; 17,18). Por tanto su ministerio es la continuación de la misión de Cristo: “Quien a vosotros recibe, a mí me recibe”, dice a los doce. (Mt 10,40).
       Jesús los asocia a su misión recibida del Padre: como “el Hijo no puede hacer nada por su cuenta” (Jn 5,19.30), sino que todo lo recibe del Padre que le ha enviado, así, aquellos a quienes Jesús envía no pueden hacer nada sin El (cf Jn 25,5) de quien reciben el encargo de la misión y el poder para cumplirla. Los apóstoles de Cristo saben por tanto que están calificados por Dios como “ministros de una nueva alianza” (2 Cor 3,5), “ministros de Dios” (2 Cor 6,4), “embajadores de Cristo” (2Cor 5,20), “servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios” (1 Cor 4,1).
       En el encargo dado a los apóstoles hay un aspecto intransmisible: ser los testigos elegidos de la resurrección del Señor y los fundamentos de la Iglesia. Pero hay también un aspecto permanente de su misión. Cristo les ha prometido permanecer con ellos hasta el fin de los tiempos (cf Mt 28,20). “Esta misión divina confiada por Cristo a los apóstoles tiene que durar hasta el fin del mundo, pues el evangelio que tienen que transmitir es el principio de toda la vida de la Iglesia. Por eso los apóstoles se preocuparon de instituir...sucesores” (LG 20).

 

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Iglesia - "Quien no obedezca a Cristo aquí en la tierra, el cual está en el lugar de Cristo en el Cielo, no participa del fruto de la sangre del Hijo de Dios... Para tantos momentos de la historia, que el Diablo se encarga de repetir, me parecía una consideración muy acertada aquella que me escribías sobre lealtad: -llevo todo el día en el corazón, en la cabeza y en los labios una jaculatoria: !Roma!..." [Catalina de Siena (+ 1380)]


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El termino "evangélico" es un termino que adoptaron algunas sectas protestantes [metodistas, bautistas, presbiterianos, etc.] al concluir una propia conferencia, en la ciudad de Panamá en el año de 1906, donde se dieron cuenta del escándalo que producía seguir llamándose cada uno por su nombre, [pentecostales, testigos, adventistas, episcopales, metodistas, bautistas, etc., etc., etc]; complicando con ello a los Latino-Americanos en su proyecto de proselitismo, que veían con sospecha la variedad y la diversidad de doctrinas y creencias entre los protestantes que invadían nuestras tierras desde los USA.

Es como decir "gillette" para denominar una navaja de rasurar; "shampoo" para denominar el liquido con el cual se lava el cabello. ¡Una secta para cada gusto!.

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"Las sectas protestantes dicen que solamente la Biblia es fuente de revelación. ¿Podrían ustedes con la sola Biblia dar el capítulo y versículo donde se afirma que S. Mateo, S. Marcos, S. Lucas y S. Juan son los autores de los Evangelios que llevan su nombre y certificarlo de forma apodíctica, sin tener que recurrir a la Tradición de la Iglesia Católica?. Esto es sumamente importante, ya que más del 90 % de lo que sabemos acerca de Jesús, está en estos cuatro (4) sagrados documentos del origen del cristianismo y –siguiendo vuestra tesis-, no encontrando en la Biblia tal afirmación, no son dignos de considerarlos Palabra Divina con todas sus consecuencias." ¿Hay algún protestante que pueda responder a esta pregunta?

 

Dice Tomás de Aquino que omnis error ex superbia causatur (todo error tiene por causa la soberbia)

 

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- "El cristianismo no teme a la cultura sino a la media cultura. Teme la superficialidad, los eslóganes, las críticas de oídas; pero quien puede hacer la ‘crítica de la cultura puede volverlo a descubrir o seguir siendo fiel" JEAN GUITTON –filósofo fr. Muerto en Paris + 2000.

 

Hoy la mentira es políticamente más eficaz que la verdad, el mito más popular que el argumento, y el sentimiento más compartido que el raciocinio y la verificación experimental. Sofistas y demagogos tienden a calificar de cultura cualquier ocurrencia humana. Hay muchos en nuestra época posmoderna que se conforman con un pensamiento débil: meras opiniones o simples datos. Afirman así que la ignorancia es la felicidad. Aunque vivamos en una sociedad de culto a la apariencia y a la imagen, sabemos que es posible superar las sombras de la caverna platónica porque todo ser humano tiene un afán de trascendencia, si es noble consigo mismo.

 

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“Para que el testimonio cristiano sea eficaz, sobre todo en temas delicados y controvertidos, es importante realizar un esfuerzo especial en explicar con rigor las razones de la posición de la Iglesia, subrayando que no se trata de imponer a los no creyentes una visión que nace de la fe, sino de interpretar y defender los valores enraizados en la misma naturaleza del hombre”. JUAN PABLO II - MAGNO

 

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La Iglesia es la esposa de Cristo

 

San Cirilo de Jerusalén - 313 + 386 ca.

Catequesis 18,26-29 - II Corintios 11,7-29

 

«Católica»: éste es el nombre propio de esta Iglesia santa y madre de todos nosotros; ella es en verdad esposa de nuestro Señor Jesucristo, Hijo unigénito de dios (porque está escrito: Como Cristo amó a su Iglesia y se entregó a si mismo por ella, y lo que sigue), y es figura y anticipo de la Jerusalén de arriba, que es libre y es nuestra madre, la cual, antes estéril, es ahora madre de una prole nume­rosa.

 En efecto, habiendo sido repudiada la primera, en la segunda Iglesia, esto es, la católica, Dios –como dice Pablo– estableció en el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas, en el tercero los maestros, después vienen los milagros, luego el don de curar, la beneficen­cia, el gobierno, la diversidad de lenguas, y toda clase de virtudes: la sabiduría y la inteligencia, la templanza y la justicia, la misericordia y el amor a los hombres, y una paciencia insuperable en las persecuciones.

 Ella fue la que antes, en tiempo de persecución y de an­gustia, con armas ofensivas y defensivas, con honra y deshonra, redimió a los santos mártires con coronas de paciencia entretejidas de diversas y variadas flores; pero ahora, en este tiempo de paz, recibe, por gracia de Dios, los honores debidos, de parte de los reyes, de los hom­bres constituidos en dignidad y de toda clase de hombres. Y la potestad de los reyes sobre sus súbditos está limi­tada por unas fronteras territoriales; la santa Iglesia ca­tólica, en cambio, es la única que goza de una potestad ilimitada en toda la tierra. Tal como está escrito, Dios ha puesto paz en sus fronteras.

 En esta santa Iglesia católica, instruidos con esclareci­dos preceptos y enseñanzas, alcanzaremos el reino de los cielos y heredaremos la vida eterna, por la cual todo lo toleramos, para que podamos alcanzarla del Señor. Por­que la meta que se nos ha señalado no consiste en algo de poca monta, sino que nos esforzamos por la posesión de la vida eterna. Por esto, en la profesión de fe, se nos en­seña que, después de aquel artículo: La resurrección de los muertos, de la que ya hemos disertado, creamos en la vida del mundo futuro, por la cual luchamos los cris­tianos

 Por tanto, la vida verdadera y auténtica es el Padre, la fuente de la que, por mediación del Hijo, en el Espíritu Santo, manan sus dones para todos, y, por su benignidad, también a nosotros los hombres se nos han prometido verídicamente los bienes de la vida eterna.

 

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Iglesia - En pocas palabras: si Cristo fundó una Iglesia y el diablo la corrompió y luego tuvo que venir Lutero para "reformarla": ¿Qué papel hace Cristo prometiendo una Iglesia invencible? Y si eso fuera posible: ¿Cuál de las miles de divisiones del protestantismo heredó el "Espíritu de Verdad" del que Cristo habla y que promete con tanta certeza?. 

Lo que nadie nos ha podido explicar es: ¿que tiene que ver los pecados de un pontífice con su acierto o no en la doctrina?
O lo que es lo mismo ¿qué tiene que ver el tocino con la velocidad?
Seguimos sin comprender, o más bien: siguen sin comprender y siguen dividiéndose entre ellos los protestantes engendrando sectas.
Porque carecen de ‘autoridad’ echan de menos al ‘Magisterio’ y cada uno interpreta la doctrina según ha dormido la noche anterior. [bautistas no hay menos de 19 y los jehovistas, mormones, baptistas, etc.]

 

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"El relativismo es una auténtica dictadura que no conoce nada como definitivo, y deja como última medida ´el falso yo´ y sus pasiones"

 

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SANTA BRÍGIDA de SUECIA - Viuda (1303+1373):

"La verdadera sabiduría, entonces consiste en obras, no en grandes talentos que el mundo admira; pues los sabios en la estima del mundo… son necedad que hacen nada de la voluntad de Dios, y no saben como controlar sus pasiones"

Iglesia - Cristo nos dijo: «Confiad, yo he vencido al mundo» (Jn 16, 33). «Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20). «Las puertas del infierno no prevalecerán» (cf. Mt 16, 18). Son estas palabras que las sectas no soportan.
Son palabras de Dios. Son palabras que ningún hombre podrá jamás borrar. Con esta íntima certeza, -en la Iglesia- miremos serenos al futuro, sin dejar de orar y trabajar por un mundo mejor. Ciertamente, en el mundo hay quienes hablan de violencia y de muerte. Pero, juntamente con el Papa, nosotros queremos gritar al mundo: «¡El amor es más fuerte que la muerte!
¡El amor triunfará!».

 

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Capítulo 2 de la Segunda Epístola Católica de San Pedro - Hubo también en el pueblo falsos profetas, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán herejías perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción. Muchos seguirán su libertinaje y, por causa de ellos, el Camino de la verdad será difamado. Traficarán con vosotros por codicia, con palabras artificiosas; desde hace tiempo su condenación no está ociosa, ni su perdición dormida.

 

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Reforma protestante - Entre las religiones cristianas, originadas en la Reforma Protestante están: la Luterana (fundada por Lutero), la Reformada (por Calvino), la Presbiteriana (por John Knox). Luego fueron fundadas la Anglicana (por Enrique VIII), la Bautista (por John Smith), de donde se derivan las Evangélicas. Existen muchas, tantas más sectas y asociaciones, todas fundadas por hombres, y en gran parte de origen americano. Ninguna fundada por Cristo, siendo sólo la Iglesia Católica a la que Cristo le prometió –hace 2000 años- asistencia hasta el final de los tiempos.

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El lunes [2005-08-08] en EWTN en el programa de Marcus Grodi [USA.] se mencionó la cifra: 30.000 denominaciones protestantes y se dijo que surgen cinco nuevas denominaciones por semana. Pero la verdad es que nadie sabe ya cuantas hay... la estimación cauta de las Naciones Unidas hace ya un tiempo era de mas de 20.000 (hace ya casi veinte años). Los protestantes no se ponen de acuerdo o mejor dicho, no logran controlar las apariciones de nuevas sectas para saber exactamente cuántas  hay actualmente [2006], dando lugar a un panorama variadísimo de denominaciones y tendencias. ¿Es que existe algún registro protestante mundial indicando cuántas sectas aparecen y desaparecen anualmente?. Pero, por ahora, baste lo dicho para mostrar claramente por cuántos caminos, el modernismo conduce al ateísmo y a suprimir toda religión. El primer paso lo dio el protestantismo; el segundo corresponde al modernismo; muy pronto hará su aparición el ateísmo… y lo tenemos ya bajo un relativismo y su parafernalia de sectas [nueva era, etc.] que impregna todas las capas de la sociedad.

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De acuerdo a los datos vistos 2006.01 al sitio protestante en Internet «sectas» www.christianitytoday.com; la lista “crece vertiginosamente” para incluir hoy a más de doce mil denominaciones distintas de grupos protestantes en los Estados Unidos, desde donde vienen todas ellas a granel.

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“Al fin y al cabo, desde que el hombre habitaba en cavernas, hasta que se asomó al espacio, los historiadores y antropólogos han censado más de de 100.000 religiones. Se afirma, incluso, que existe un gen que predispone a los humanos a buscar a Dios”
Carlos Alberto MONTANER. ‘ABC’ III.XII.MMV – ESP.

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Todas las religiones buscan a partir del hombre hacia Dios; en Cristo, es Dios quien se rebaja a la nturaleza humana y va al encuentro del hombre. Cristo acoge al hombre en su Iglesia.

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En pocas palabras: si Cristo fundó una Iglesia y el diablo la corrompió y luego tuvo que venir Lutero para "reformarla"; ¿Qué papel hace Cristo prometiendo una Iglesia invencible? Y si eso fuera posible; ¿Cuál de las miles de divisiones del protestantismo heredó el "Espíritu de Verdad" del que Cristo habla y que promete con tanta certeza.

 

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Tradición – “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”.
San Pablo -II Tesalonicenses 2,15

 

TradiciónYa Atanasio se vio muchas veces obligado a recurrir a la historia y a la tradición para defenderse contra las calumnias. Pero más de una vez en estos escritos histórico-polémicos no se contenta con justificar su propia conducta y condenar la de sus enemigos, sino que ataca y expone también positivamente.

A Alejandro le sucedió el año 328 una de las figuras más importantes de toda la historia de la Iglesia y el más eminente de todos los obispos de Alejandría, San Atanasio. De indomable valor, firme ante el peligro o la adversidad, a quien ningún hombre era capaz de intimidar, fue el denodado campeón y gran defensor de la fe de Nicea, "la columna de la Iglesia," como le llama San Gregorio Nacianceno (Or. 21,26). Los arrianos veían en él a su principal enemigo e hicieron cuanto pudieron para destruirlo. Para reducirlo al silencio, se procuraron el favor del poder civil y corrompieron a la autoridad eclesiástica. Por cinco veces fue expulsado de su sede episcopal y pasó más de diecisiete años en el destierro. Pero todos estos sufrimientos no consiguieron romper su resistencia. Estaba convencido de que luchaba por la verdad y empleó todos los medios a su alcance para combatir a sus poderosos enemigos. A pesar de su irreconciliable hostilidad para con el error y no obstante el ardor con que le hacia frente, poseía la cualidad, rara en semejante carácter, de ser capaz, aun en lo más arduo del combate, de usar de tolerancia y moderación con los que se habían descarriado de buena fe. Muchos obispos orientales habían rechazado el homoousios por no comprenderlo, y Atanasio da pruebas de gran comprensión y paciencia para ganarlos nuevamente a la verdad. La Iglesia griega le llamó más tarde "Padre de la Ortodoxia", y la Iglesia romana le cuenta entre los “Cuatro grandes Padres del Oriente”. Murió el 2 de mayo del año 373. La Iglesia en sus dos pulmones –Oriente y Occidente-al unísono le llama católicamente “PADRE”

 

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BIBLIA: Admitimos que hubo algunos sacerdotes que sobrepasaron el límite de la prudencia al prohibir la lectura de la Biblia, no con intención de disminuir su importancia, sino para protegerla. Martín Lutero tuvo que admitir que sin la Iglesia católica él no hubiera tenido la Biblia (ver su Comentario sobre San Juan, 16). 

Por siglos, el idioma universal de la Iglesia y del mundo occidental fue el latín. En todas las misas el sacerdote leía la Biblia en este idioma. Cuando el latín dejó de ser el idioma universal en el occidente, por tradición, las lecturas de la Biblia quedaron en latín pero los feligreses tenían los misales con la traducción en su propio idioma. 

Los que piensan que antes de Martín Lutero no existían traducciones de la Biblia están equivocados. Antes de que él tradujera la Biblia al alemán, la Iglesia tenía ediciones completas o trozos de ella en 26 diferentes lenguas europeas, y en ruso. Por ejemplo, existía la Biblia Héxapla del año 240, la de Jerónimo, La Vulgata, del 390. Había además 30 ediciones de la Biblia completa en alemán antes de la 
versión de Lutero en 1534(2), nueve antes de que él naciera. Había 62 ediciones de la Biblia, autorizadas por la Iglesia en Hebreo, 22 en griego, 20 en italiano, 26 en francés, 19 en flamenco, dos en español: la Biblia ALFONSINA (de "Alfonso el Sabio", año 1280) y la Biblia De la Casa de Alba (año 1430, AT)(3), seis en bohemio y una en eslavo, catalán y checo.(4) 

La primera Biblia impresa, fue producida bajo los auspicios de la Iglesia católica- impresa por el inventor católico de la imprenta: Johannes (Juan) Gutenberg. La primera Biblia con capítulos y versículos numerados fue producida por la Iglesia católica, gracias al trabajo de Esteban Langton, Arzobispo de Canterbury, Inglaterra. A pesar de esto acusan a la Iglesia de haber intentando la destrucción de la Biblia; si hubiera deseado hacer esto, tuvo 1500 años para hacerlo. 

"Las sectas protestantes dicen que solamente la Biblia es fuente de revelación. ¿Podrían ustedes con la sola Biblia dar el capítulo y versículo donde se afirma que S. Mateo, S. Marcos, S. Lucas y S. Juan son los autores de los Evangelios que llevan su nombre y certificarlo de forma apodíctica, sin tener que recurrir a la Tradición de la Iglesia Católica?. Esto es sumamente importante, ya que más del 90 % de lo que sabemos acerca de Jesús, está en estos cuatro (4) sagrados documentos del origen del cristianismo y –siguiendo vuestra tesis-, no encontrando en la Biblia tal afirmación, no son dignos de considerarlos Palabra Divina con todas sus consecuencias." ¿Hay algún protestante que pueda responder a esta pregunta?

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En todo el proceso de completar el canon la lista de libros del NT entendemos mejor que fue la Biblia la que salió de la Iglesia y no la Iglesia de la Biblia. Por eso, verdaderamente no hay separación entre "Biblia" y "Tradición". La Biblia forma parte de la Tradición de la Iglesia católica. No es cuestión de fe, de historia es materia.-

La Tradición engendra la Escritura: “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”.
-II Tesalonicenses 2,15

 

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BIBLIA E IGLESIA: La Iglesia es una comunidad que escucha y anuncia la Palabra de Dios. La Iglesia no vive de sí misma sino del Evangelio y encuentra siempre y de nuevo su orientación en él para su camino. Es algo que tiene que tener en cuenta cada cristiano y aplicarse a sí mismo: sólo quien escucha la Palabra puede convertirse después en su anunciador. No debe enseñar su propia sabiduría, sino la sabiduría de Dios, que con frecuencia parece necedad a los ojos del mundo (Cf. 1 Corintios 1, 23).

La Iglesia sabe bien que Cristo vive en las Sagradas Escrituras. Precisamente por este motivo, como subraya la Constitución dogmática «Dei Verbum»,, siempre ha tributado a las Escrituras divinas una veneración parecida a la dedicada al mismo Cuerpo del Señor (Cf. «Dei Verbum», 21). Por esta razón, san Jerónimo decía con razón algo que cita el documento conciliar: la ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo (Cf. «Dei Verbum», 25).

Iglesia y Palabra de Dios están inseparablemente unidas entre sí. La Iglesia vive de la Palabra de Dios y la Palabra de Dios resuena en la Iglesia, en su enseñanza y en toda su vida (Cf. «Dei Verbum», 8). Por este motivo, el apóstol Pedro nos recuerda que «ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios» (2 Pt 1, 20).

Damos gracias a Dios porque en estos últimos tiempos, gracias también al impulso dado por la constitución dogmática «Dei Verbum», se ha reevaluado más profundamente la importancia fundamental de la Palabra de Dios. De esto se ha derivado una renovación en la vida de la Iglesia, sobre todo en la predicación, en la catequesis, en la teología, en la espiritualidad y en el mismo camino ecuménico. La Iglesia debe renovarse siempre y rejuvenecer y la Palabra de Dios, que no envejece nunca ni se agota, es el medio privilegiado para este objetivo. De hecho, la Palabra de Dios, a través del Espíritu Santo, nos guía siempre de nuevo hacia la verdad plena (Cf. Juan 16, 13).

En este contexto, querría evocar particularmente y recomendar la antigua tradición de la «Lectio divina»: la lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón (Cf. «Dei Verbum», 25). Si se promueve esta práctica con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia. Como punto firme de la pastoral bíblica, la «Lectio divina» tiene que ser ulteriormente impulsada, incluso mediante nuevos métodos, atentamente ponderados, adaptados a los tiempos. No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino (Cf. Salmo 118/119, 105).

…«que la Palabra del Señor siga propagándose» (Cf. 2 Tesalonicenses 3, 1) hasta los confines de la tierra para que, a través del anuncio de la salvación, el mundo entero, oyendo, crea el anuncio de la salvación; creyendo, espere, y esperando, ame (Cf.
«Dei Verbum»1). De todo corazón, ¡gracias! S. S. Benedicto XVI – P.M. 2005-09-16-
ZS05091620

 

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Lo inevitable no es necesariamente correcto’

 

 

«Toda teología de la misión que omita la llamada a una conversión radical a Cristo y niegue la transformación cultural, que esa conversión implica, falsea necesariamente la realidad de nuestra fe».


«En este sentido --aclaró el obispo de Roma--, reafirmamos que el diálogo interreligioso no sustituye la misión ("missio ad gentes") sino que más bien forma parte de ella».


«Las interpretaciones relativistas del pluralismo religioso, que afirman que la fe cristiana no tiene un valor diferente al de cualquier otra creencia, vacían de hecho el cristianismo del corazón cristológico que le distingue» El Obispo de Roma JUAN PABLO II. 2003-07-03

 

«Una fe alienada de nuestro Señor Jesús, único salvador, deja de ser una fe cristiana y teológica» S.S. JUAN PABLO II. 

 

Por último, advirtió que «una deformación más grande aun de nuestra fe tiene lugar cuando el relativismo lleva al sincretismo: construcción espiritual artificial, que manipula y distorsiona la naturaleza esencial, objetiva y reveladora del cristianismo».

 

«Lo que hace que la Iglesia sea misionera por naturaleza es precisamente el carácter definitivo y completo de la revelación de Jesucristo, como Hijo de Dios. Este es el fundamento de nuestra fe. Esto es lo que hace que el testimonio cristiano sea creíble», afirmó el Santo Padre con claridad, repitiendo este concepto en varias ocasiones. S. S. JUAN PABLO II. 2003-07-03

 

Hay una impresión vaga, pero persuasiva, de que expresar dudas es signo de modestia y de democracia, mientras que demostrar certidumbre se considera dogmático y dictatorial. (Christopher Derrick).

Visite: www.apologetica.orgwww.arvo.net  

 

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Ésta es la fe de los católicos: así enseña el Señor:

Epístola de Santiago 3,13-18. 

El que se tenga por sabio y prudente, demuestre con su buena conducta que sus actos tienen la sencillez propia de la sabiduría. Pero si ustedes están dominados por la rivalidad y por el espíritu de discordia, no se vanaglorien ni falten a la verdad. Semejante sabiduría no desciende de lo alto sino que es terrena, sensual y demoníaca. Porque donde hay rivalidad y discordia, hay también desorden y toda clase de maldad. En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura; y además, pacífica, benévola y conciliadora; está llena de misericordia y dispuesta a hacer el bien; es imparcial y sincera. Un fruto de justicia se siembra pacíficamente para los que trabajan por la paz.

 

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La síntesis del saber teológico, filosófico y de otras ciencias realizada por las Universidades en los siglos XIII y XIV, en que se forma el Humanismo, es impensable sin el cristianismo. 

La Iglesia católica porque es universal, siembra la Europa y la América recién descubierta, con el saber y la universalidad de la ciencia en las ‘universidades’.

 

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Gracias a la Iglesia Católica, antes del 1300, había fundadas en Europa cuarenta y cuatro Universidades, en las que se forja un individuo especial dotado de cierta uniformidad: homo Scholasticus.

 

La Universidad y, de modo más amplio, la cultura universitaria constituyen una realidad de importancia decisiva. En su ámbito se juegan cuestiones vitales, profundas transformaciones culturales, de consecuencias desconcertantes, suscitan nuevos desafíos. La Iglesia no puede dejar de considerarlos en su misión de anunciar el Evangelio.

La Universidad es, en su mismo origen, una de las expresiones más significativas de la solicitud pastoral de la Iglesia. Su nacimiento está vinculado al desarrollo de escuelas establecidas en el medioevo por obispos de grandes sedes episcopales. Si las vicisitudes de la historia condujeron a la « Universitas magistrorum et scholarium » a ser cada vez más autónoma, la Iglesia continúa igualmente manteniendo aquel celo que dio origen a la institución.3 Efectivamente, la presencia de la Iglesia en la Universidad no es en modo alguno una tarea ajena a la misión de anunciar la fe. « La síntesis entre cultura y fe no es sólo una exigencia de la cultura, sino también de la fe... Una fe que no se hace cultura es una fe que no es plenamente acogida, enteramente pensada o fielmente vivida ».4 La fe que la Iglesia anuncia es una fides quaerens intellectum, que debe necesariamente impregnar la inteligencia del hombre y su corazón, ser pensada para ser vivida. La presencia eclesial no puede, pues, limitarse a una intervención cultural y científica. Tiene que ofrecer la posibilidad efectiva de un encuentro con Jesucristo.

Concretamente, la presencia y la misión de la Iglesia en la cultura universitaria revisten formas diversas y complementarias. Primeramente está la tarea de apoyar a los católicos comprometidos en la vida de la Universidad como profesores, estudiantes, investigadores o colaboradores. La Iglesia se preocupa luego por el anuncio del Evangelio a todos los que en el interior de la Universidad no lo conocen todavía y están dispuestos a acogerlo libremente. Su acción se traduce también en diálogo y colaboración sincera con todos aquellos miembros de la comunidad universitaria que estén interesados por la promoción cultural del hombre y el desarrollo cultural de los pueblos.

 

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La Iglesia católica erige universidades para la cultura de los pueblos. 

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SANTO DOMINGO – UASD

Primada de América - Fundada el 28 de Octubre de 1538

La Universidad de Santo Tomás de Aquino, hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo, fue fundada bajo el reinado de Carlos I de España y V de Alemania por la Bula in Apostolatus Culmine. "Academia de Santo Tomás de Aquino en el Imperial Convento de la Isla Hispaniola".

 

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En Macao-CHINA, con la creación del prestigioso Colegio universitario San Pablo, se erigió la primera universidad de estudios del Extremo Oriente ya en 1594, es decir, apenas treinta y nueve años después de que los navegantes portugueses desembarcaran por primera vez en Macao.

[La primera universidad en la historia de la educación moderna de China

Fundada el 2 de octubre de 1895, la Universidad de Tianjin fue denominada originalmente "Escuela de Beiyang". En 1951, se renombró como la Universidad de Tianjin. Exactamente 300 años después que los católicos fundaran en Macao-China].

 

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"Europa tiene su base en la única fuerza que es capaz de aunar la herencia cultural helénica, el derecho romano y el avance de la Ciencia: el Cristianismo". Esta es la conclusión del historiador Luis Suárez, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid. Suárez recuerda que el progreso europeo fue posible gracias al Cristianismo. En efecto, la creación de bibliotecas en territorio europeo por Isidoro de Sevilla, fueron impulsadas gracias a los padres de la Iglesia como Benito o Alejandro Magno, quienes consideraron que el progreso se basaba en el conocimiento, no en el atesoramiento de riquezas.

 Además, Suárez recordó que los derechos humanos no nacieron con la revolución francesa de 1789, sino que fueron inicialmente formulados por el Papa Clemente VI, quien, en 1346, pronunció por vez primera los derechos humanos de la libertad, la vida y la propiedad. En este contexto, negar las raíces cristianas de Europa, como pretende Francia y Bélgica, en el tratado constitucional parece un intento de construir una Europa de mercaderes, en lugar de una comunidad humana. "El término Europa fue inicialmente pronunciado por San Beda el Venerable en el siglo VII para referirse al territorio en el que el Cristianismo había llegado a arraigarse", concluye Suárez.  2004-02-27 – Agradecemos a Hispanidad.com

 

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Medioevo - La gran figura histórica del emperador Carlomagno evoca las raíces cristianas de Europa, remitiendo a cuantos la estudian a una época que, a pesar de los límites humanos siempre presentes, se caracterizó por un imponente florecimiento cultural en casi todos los campos de la experiencia. Al buscar su identidad, Europa no puede prescindir de un esfuerzo enérgico de recuperación del patrimonio cultural legado por Carlomagno y conservado durante más de un milenio. La educación en el espíritu del humanismo cristiano garantiza la formación intelectual y moral que forma y ayuda a la juventud a afrontar los serios problemas planteados por el desarrollo científico-técnico. En este sentido, también el estudio de las lenguas clásicas en las escuelas puede ser una valiosa ayuda para introducir a las nuevas generaciones en el conocimiento de un patrimonio cultural de inestimable riqueza.

 

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500 años de cultura (y apología] Los ´museos vaticanos´ surgieron hace quinientos años en los jardines vaticanos, cuando el Papa Julio II colocó el grupo de mármol del Laocoonte, descubierto el 14 de enero de 1506, en un viñedo cerca al Coliseo. «Se trata de un aniversario que quiere recordar la historia de siglos de cultura y de arte que los pontífices romanos promovieron con constancia y competencia, recogiendo las obras del pasado para preservarlas del olvido y de la destrucción, destinándolas a las generaciones sucesivas».
«En momentos en que se habla de los museos como lugares de encuentro, de contacto y diálogo, de madurez y de reflexión entre religiones, culturas, experiencias y distintas concepciones del mundo, los Museos Vaticanos interpretan hoy, más que nunca y de manera ejemplar, este papel»

Por este motivo, recordó, S. S. Juan Pablo II los definía «una de las más significativas puertas de la Santa Sede abiertas al mundo». MMVI.II

 

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PADRES DE LA IGLESIA - PRIMERA APOLOGÍA

 

 

La palabra padre se aplicaba al maestro y los maestros se consideraban como padres de sus alumnos. El oficio de enseñar incumbía al obispo y se hizo extensivo a los escritores eclesiásticos siempre que fueran reconocidos como representantes de la tradición de la Iglesia.  

Hoy se consideran Padres de la Iglesia los que reúnen las siguientes condiciones: ortodoxia de doctrina, santidad de vida, aprobación eclesiástica y antigüedad. Cuando estos Padres hablan de doctrinas, hablan de ellas como de doctrinas universalmente admitidas. Nosotros aceptamos lo que ellos enseñan porque dan testimonio de que en su tiempo las profesaban todos los cristianos, en todas partes. Nunca hablan de sus opiniones personales . 

Son estos Padres, escritores cristianos del siglo I o principios del II cuyas enseñanzas pueden considerarse como eco bastante directo de la predicación de los Apóstoles a quienes conocieron personalmente. Se les da mucha importancia por considerar la Tradición como fuente de la fe.

 

PADRES APOSTÓLICOS

 

Terminología puesta en uso por los eruditos del siglo XVII. Se consideran: Bernabé, Clemente de Roma, Ignacio de Antioquía, Policarpo de Esmirna y Hermas, lo que fue ampliado luego con Papías de Hierápolis. Hermas y Bernabé se colocan dentro de los escritos apócrifos.

 

Los Padres apostólicos pertenecen a la generación inmediata a la de los apóstoles. Sus escritos responden a determinadas exigencias concretas de las cristiandades en un determinado momento, por lo que en sus escritos predominan los temas morales, disciplinares o cultuales siendo que su contenido doctrinal no aparece como muy rico y profundo. Se insinúan las que habrían de ser líneas fundamentales del pensamiento cristiano, tratando de guiar y edificar a los fieles.

 

Sus escritos son de carácter pastoral. Por contenido y estilo están en relación con los escritos del Nuevo Testamento, en particular con las Epístolas. Se les puede considerar como eslabones entre la época de la revelación y la de la tradición, y como testigos de importancia para la fe cristiana.

 

A pesar de pertenecer a regiones muy distintas del Imperio Romano presentan un conjunto uniforme de ideas, dando una imagen clara de la doctrina cristiana a fines del siglo I.

 

Típico de estos escritos es su carácter escatológico. La parusía se considera inminente. El recuerdo de Cristo es vivo, acusando por El una profunda nostalgia. Presentan una doctrina cristológica uniforme: Jesucristo, Hijo de Dios, preexistente, que participó en la creación

 

CLEMENTE de ROMA (+101)

Tercer sucesor de San Pedro en Roma, del 88 al 97. Parece ser que fue consagrado por el mismo Pedro. En aras de la paz renunció al pontificado en favor de Lino y lo volvió a asumir luego de la muerte de Anacleto.

No se sabe nada de su vida anterior. Hay quienes lo identifican con el Clemente colaborador de San Pablo según Filipenses, de lo que no hay pruebas, como tampoco de que haya sido por martirio.

Muchos de los escritos que se le atribuyen no pueden considerarse como auténticos.

IGNACIO de ANTIOQUÍA (+110)

Gran personalidad. Segundo obispo de Antioquía. Su episcopado se inició después del año 100.

Se le ordenó trasladarse de Siria a Roma para sufrir el haber sido condenado a las fieras en el reinado de Trajano (98-117). Durante ese traslado escribe 7 epístolas. En la dirigida a los miembros de la Iglesia de Roma les pide que no den paso alguno para defraudar su más ardiente deseo: morir por Cristo.

Todo lo que se sabe de él es a través de sus propias cartas.

POLICARPO de ESMIRNA (+156)

Se le tenía en gran estima por haber sido discípulo de los Apóstoles. Se sentaba a los pies de San Juan

Obispo de Esmirna nombrado por los Apóstoles. Fueron discípulos suyos Papías e Ireneo. Sostuvo una discusión con el Papa Aniceto en 155 sobre la fijación de la fecha de celebración de la Pascua., Lo que da idea de la gran estima en que se le tenía.

En Roma se encontró con Marción quien le preguntó si le reconocía a lo que Policarpo respondió: Cómo no iba a reconocer al primogénito de Satán! Apartó a mucha gente de la influencia de Valentín y de Marción.

Por cartas suyas se sabe que a fines del siglo I se habían separado los obispos, rectores de la comunidad, de los presbíteros, sus ayudantes, los sacerdotes.

Tuvo una larga vida y una muerte ejemplar. Estalló una persecución en Esmirna durante la que Policarpo murió mártir. Merced a una carta de la Iglesia de Esmirna a la comunidad cristiana de Filomelio, del año 156, tenemos una detallada referencia al martirio de Policarpo, a poco de su regreso de Roma, ese mismo año. Este relato es el documento más antiguo que existe del martirio de un solo individuo. La carta lleva la firma de un tal Marción y fue escrita poco después de la muerte de Policarpo. A través de esa carta se conoce el significado exacto de la palabra martirio: es una imitación de Cristo, parecerse a Él en los sufrimientos y en la muerte

Se conserva de él una sola carta a los cristianos de Filipos.

PAPIAS de HIERAPOLIS (+ hacia 125)

Obispo de Hierápolis, Frigia, Asia menor.

Había oído predicar a San Juan y era amigo de Policarpo de Esmirna.

Defendió el milenarismo. Tuvo muy poco sentido crítico en la selección e interpretación de sus fuentes. Era de mediocre inteligencia. Introdujo a muchos autores cristianos a creencias quiliastas.

Hacia el 130 escribió un tratado en cinco libros: Explicación de las sentencias del Señor, primera obra de exégesis de los evangelios que tiene de importancia la enseñanza oral de los discípulos de los Apóstoles. Las sentencias las extrae de la tradición oral, no de los evangelios. Por él, se conocen datos sobre los autores de dos evangelios: Marcos y Mateo.

PADRES APOLOGETAS GRIEGOS

 

 

Con estos autores, la literatura de la Iglesia se dirige hacia el mundo exterior, no cristiano. Primer intento de verter el cristianismo a las categorías y modos de pensar propios del mundo helénico.

No se podía dejar sin respuesta insultos, calumnias, mentiras, superstición y fanatismo de los enemigos del cristianismo: Luciano de Samosata, Frontón de Cirta, Celso.

Los Padres apologetas griegos se dedicaron a refutar las calumnias y la acusación de que la Iglesia suponía un peligro para el Estado; relataron la manera de vivir seria y austera, casta y honrada delos cristianos, afirmando que la fe era una fuerza de primer orden para el mantenimiento y el bienestar del mundo, necesaria para la civilización. Expusieron lo absurdo e inmoral del paganismo, ya que sólo el cristiano tiene una idea correcta de Dios y del universo. Defendieron los dogmas de la unidad de Dios, el monoteísmo, la divinidad de Cristo y la resurrección del cuerpo.

Demostraron que la filosofía, por apoyarse únicamente en la razón humana, no había logrado alcanzar la verdad siendo que el cristianismo posee la verdad absoluta, filosofía divina, de donde se deduce que el cristianismo está por encima de la filosofía griega.

Estos Padres pusieron los cimientos de la ciencia de Dios, son los primeros teólogos de la Iglesia. Por sus obras se cristianizó el helenismo más de los que se helenizó el cristianismo.

CUADRATO

(siglo II) El apologista cristiano más antiguo. Se conoce a través de Eusebio. Escribió una apología dirigida al emperador Elio Adriano, en 123-124 o 129, de la que queda un único fragmento.

ARISTIDES de ATENAS

(mitad del siglo II) Filósofo de la ciudad de Atenas. Le dirigió a Adriano(117-1138) o a Antonino Pío(138-161) una apología de la fe, de perspectiva limitada, con estilo sencillo, nobleza y tono elevado.

ARISTON de PELLA

(siglo II) Primer apologista cristiano que defendió por escrito el cristianismo frente al judaísmo. Se fecha esta apología en 140. Celso la atacó y Orígenes la defendió.

JUSTINO (100 - 165)

Nació en Palestina, en Siquem de Samaría. , De padres paganos. Antes de su conversión fue discípulo de pitagóricos, estoicos y platónicos. Interpretó desde el punto de vista cristiano las doctrinas estoica y platónica.

Es el apologista griego más importante del siglo II. Ninguna de las escuelas filosóficas que estudió logró convencerlo. La búsqueda de la verdad le llevó al cristianismo, a los profetas, únicos que han anunciado la verdad, y a Cristo. Después de su conversión, probablemente en Efeso dedicó toda su vida a la defensa de la fe cristiana, viajando como predicador itinerante. Llegó a Roma en 143 donde fundó una escuela de la que Taciano fue discípulo. Su primera apología la escribió poco después de 150.

Existe un relato auténtico de su muerte por martirio(decapitación).

Es el primer escritor eclesiástico que intenta echar un puente entre el cristianismo y la filosofía pagana. Introduce una concepción que tendrá al subordinacionismo y al arrianismo. Sincero y recto fue un escritor fecundo y atractivo, pero sólo tres de sus apologías contra los paganos nos han llegado.

TACIANO (siglo II)

Nació en Siria, de familia pagana. Discípulo de Justino. Luego de mucho luchar encontró que la doctrina cristiana era la única filosofía verdadera. Su conversión ocurrió en Roma, donde concurría a la escuela de Justino, con el que tiene vivos contraste, por comparación de sus escritos. Atacó el politeísmo y la filosofía pagana.

Hombre de carácter violento, hábil sofistas, vuelve a Oriente alrededor del 172. Funda la secta gnóstica de los encratitas (absti- nentes). No se tienen datos de la fecha de su muerte.

MILCIADES

(siglo II) Nació en Asia menor. Contemporáneo de Taciano, y quizás, también discípulo de Justino. Todos sus escritos se han perdido. A través de Eusebio se sabe que escribió contra paganos, herejes y gnósticos.

APOLINAR de HIERAPOLIS

(siglo II) Obispo de Hierápolis, la ciudad de Papías, alrededor del 160-180. Luchó contra montanistas y encratitas. Se conoce a través de Eusebio pues no se han conservado ninguna de sus obras.

ATENAGORAS de ATENAS

(siglo II) Contemporáneo de Taciano. Es el más elocuente de los apologetas cristianos primitivos. Cita poetas y filósofos. Refuta que los cristianos sean ateos, caníbales y mantengan uniones incestuosas.

No se conoce casi nada de su vida pues en toda la literatura cristiana antigua sólo se le menciona una vez.

Entre el 176 y el 180 escribió una apología que dirigió a los emperadores Marco Aurelio y Cómodo.

TEOFILO de ANTIOQUIA

(+ hacia el 186) De sus obras se deduce claramente que nació cerca del Eufrates, de familia pagana. Recibió educación helenista. Se convirtió al cristianismo en edad madura luego de un estudio concienzudo de las SSEE.

Fue el sexto obispo de Antioquía de Siria. Se han conservado tres de sus libros.

MELITON de SARDES

(+ antes de 190) Poco se sabe de su vida. Eunuco. Obispo de Sarde, en Lidia. Escribió sobre temas muy variados. En la segunda mitad del siglo II , una apología dirigida a Marco Aurelio(161-180), que nos ha llegado casi completa.. Es el primero en abogar en favor de la solidaridad del cristianismo con el Imperio.

EPISTOLA A DIOGNETO

(fines del siglo II, comienzos del III)

Apología del cristianismo en forma de carta dirigida a Diogneto, personalidad pagana que solicita a un amigo cristiano, datos sobre su religión y exhorta a Diogneto a aceptar la doctrina cristiana No se conoce más del autor ni el destinatario que podría ser el tutor de Marco Aurelio.

El autor, maestro en retórica, usó obras de Ireneo. Se piensa que este autor podría ser Hipólito de Roma lo que la fecharía en los comienzos del siglo III.

No ha quedado ni un solo manuscrito de esta carta de la que se dice que es la obra más bella y mejor compuesta de la literatura apologética.

HERMAS

(siglo II) Hermas parece ser un seudónimo. El fragmento muratoriano dice que escribió el Pastor cuando su hermano era obispo de la Iglesia de Roma.

Muy joven fue vendido como esclavo y enviado a Roma donde lo compró una tal Rode. Era de origen judío o había recibido tal formación. Habla de la vida rural, de su familia, que sus hijos, que apostataron durante la persecución, traicionando a sus padres; de su mujer que habla demasiado. Se deduce que se trata de un hombre serio, piadoso y de recta conciencia que se mantuvo firme en la persecución. La mayoría de los estudiosos sostienen que estos detalles son ficticios.

El Pastor, no pertenece al grupo de los Padres ya que es un seudoapocalipsis escrito alrededor del 140 o 150. En 200 se negó su inclusión en el canon.

REFUTACIÓN TEOLÓGICA DE LAS HEREJÍAS

Esta refutación se propuso dos objetivos: manifestar los errores heréticos y exponer correctamente la enseñanza de los Apóstoles y de sus sucesores. Se escribieron muchos tratados que se han perdido en su mayor parte.

HEGESIPO

(sigloII) Nació en Oriente. Parece ser que era un judío helenista. Viajó a Corinto y a Roma durante el pontificado de Aniceto(154-165) permaneciendo allí hasta el pontificado de Eleuterio(174-189). El motivo del viaje fue verificar la tradición de la verdadera doctrina al ver la difusión alarmante de la herejía gnóstica. A su regreso a Oriente publicó una polémica en su contra, que se ha perdido.

IRENEO de LYON

(140 o 160 - ?) Nació en Asia Menor, probablemente en Esmirna, donde escuchó los sermones del obispo Policarpo de Esmirna quien conoció a Juan evangelista, por lo que Ireneo estuvo en contacto con la era apostólica. Fue a las Galias en 177 como presbítero de la Iglesia de Lyon. Va a Roma, a ver al papa Eleuterio para que este medie en una cuestión relativa al montanismo. A su regreso a Lyon el obispo Fotino había muerto mártir por lo que Ireneo es nombrado su sucesor. Una carta suya al papa Víctor en 189-199 es el último testimonio de Ireneo en la historia. Posteriormente desaparece toda huella de su vida. No se conoce la fecha de su muerte.

Administró su diócesis. Se encargó de combatir las herejías gnósticas en escritos con excelentes refutaciones. Sus escritos se perdieron pronto quedando sólo dos de las obras que compuso en griego, su lengua materna: Adversus haereses(AH) y Demostración de la enseñanza apostólica, además algunas epístolas.

La teología de Ireneo es la teología de la unidad de Dios, según AH II, I, 1: "...El es el único Dios, el único Señor, el único creador, el único Padre, el único soberano de todo, el que da la existencia a todas las cosas...Dios ha de ser la totalidad de todas las cosas, el que las contiene a todas en su infinitud, mientras que a El nada puede contenerle".

Las herejías gnósticas se caracterizan por negar la creación, según AH I ,22,1 : "...hay un solo Dios todopoderoso quien por su palabra creó todas las cosas...de la nada...Casi todas las herejías que existen...desprecian lo que es la creación".

En AH III, 2,1 argumenta: "Cuando a los herejes se les arguye con las Escrituras, se ponen a atacara las mismas Escrituras afirmando que están corrompidas, o que no son auténticas, o que no concuerdan, pretendiendo que no se puede sacar de ellas la verdad si no es que uno conozca la tradición que no fue trasmitida por escrito sino de viva voz...la tradición viene de los apóstoles y se conserva en las Iglesias por la sucesión de los presbíteros...ellos(los herejes) se oponen a esta tradición afirmando que ellos saben más, no sólo que los presbíteros sino aún que los mismos apóstoles, pues ellos han encontrado la verdad pura...han llegado a conocer el misterio escondido".

Ireneo establece la dispersión doctrinal de la herejía frente a la unidad de la Iglesia, en AH IV, 20,1ss : "...esos herejes tienen necesidad de salirse del camino trillado y de buscar andando por caminos siempre nuevos....razón por la cual los elementos de su doctrina no concuerdan y están dispersos sin orden alguno. En cambio, el camino de los que están en la iglesia da la vuelta al mundo entero y tiene la tradición segura que procede de los apóstoles: en ella se puede ver que todos tienen una única e idéntica fe, que todos admiten un mismo y único Dios Padre, todos creen en la misma economía de la encarnación del Hijo de Dios, todos tienen la misma conciencia de que les ha sido dado el Espíritu Santo, todos practican los mismos mandamientos y guardan de la misma manera las ordenaciones eclesiásticas, todos esperan la misma venida del señor y esperan la misma salvación de todo el hombre, es decir, del alma y del cuerpo ... Los herejes ... van siguiendo su camino cada uno distinto y a su manera y a ciegas cambiando de opinión sobre unas mismas cosas...Siempre andan inquiriendo pero jamás encuentran la verdad"

ESCUELA DE ALEJANDRÍA

Hacia el año 200 la literatura eclesiástica adquiere un desarrollo extraordinario tomando una orientación nueva: la doctrina cristiana.

Ningún escritor cristiano había intentado considerar el conjunto de la doctrina cristiana como un todo ni presentarlo de manera sistemática. Así se fueron creando las escuelas teológicas, primero en Oriente, en Alejandría, ciudad centro de una brillante vida intelectual, donde nación el helenismo como fusión de la culturas oriental, egipcia y griega. dando origen a una nueva civilización. Fue donde el pensamiento griego influyó más sobre la mentalidad hebrea. Allí surgió la traducción de los Setenta y la síntesis de Filón. A finales del siglo I el cristianismo se estableció en la ciudad encontrándose con todas esas culturas.

La Escuela de Alejandría es el centro más antiguo de ciencias sagradas del cristianismo. El idealismo alejandrino tenía el influjo de Platón y se inclinaba al misticismo.

Esta escuela se aplicó al análisis metafísico de los datos de la fe, con orientación platónica y a la interpretación alegórica de los textos sagrados. El método alegórico empleado por los griegos fue adoptado por algunos judíos, como Filón. Los teólogos cristianos lo adoptaron considerando que la interpretación literal era indigna de Dios.

A fines del siglo II surgen en Alejandría pensadores cristianos capaces de poner en jaque el predominio cultural de los gnósticos.

PANTENO

(+200) Siciliano, primero estoico, luego convertido al cristianismo. Jefe de la Escuela de Catecúmenos. Primer director de la Escuela de Alejandría. Viajó hacia el 180 llegando hasta la India. No se sabe si dejó alguna obra y Marrou opina que es el autor de la Epístola a Diogneto. Fue maestro de Clemente.

CLEMENTE de ALEJANDRIA

(150 - 215) Tito Flavio Clemente nació en el 150, en Atenas, de padres paganos. No se sabe cuándo se convirtió, luego de lo que viajó extensamente, llegando a Alejandría, donde acudió a las clases de Panteno, de la que hizo su segunda patria. Fue discípulo, socio y asistente de Panteno y le sucedió como director de la Escuela de Catecúmenos alrededor del 200. No se sabe si fue presbítero. Poco más tarde la persecución de Septimio Severo le obligó a dejar Egipto, refugiándose en Capadocia. Murió sin poder volver a Egipto. La Escuela de catecúmenos se disolvió cuando huyó a Egipto.

Nos ha llegado una trilogía que da idea de su postura y de su sistema teológico.

ORIGENES

(185 - 253) Apodado Adamancio. Sucesor de Clemente en la Escuela de Alejandría. Hijo mayor de una familia cristiana. Nació en Alejandría. Su padre, Leonides, le dio esmerada educación tanto en las SSEE como en ciencias profanas; murió mártir bajo Severo en 202. En ese momento su madre lo escondió bajo sus vestidos para que no corriera la misma suerte de su padre. El Estado confiscó los bienes de la familia por lo que Orígenes debió dedicarse a la enseñanza para subsistir él y su familia.

El obispo Demetrio le confió la dirección de la Escuela de Catecúmenos, cargo que ocupó muchos años, cuando Orígenes tenía tan solo 18 años. Atrajo a un gran número de discípulos por la calidad de su enseñanza y por el ejemplo de su vida de asceta.

Por este tiempo, se castró a sí mismo por una interpretación demasiado literal de Mt 19,12, cosa que le impedía ser elegido sacerdote, pero al fin fue ordenado tal.

Incurrió en muchos errores pero siempre quiso ser un cristiano ortodoxo. Permitió que la filosofía de Platón influyera en su teología lo que le llevó a errores dogmáticos graves(preexistencia del alma humana). Introdujo en la exégesis un peligroso subjetivismo. En el Concilio de Constantinopla del 543 15 anatemas fueron emitidos contra sus doctrinas.

Durante la persecución de Decio sufrió graves tormentos. que le causaron la muerte, estando en Tiro a los 69 años de edad.

Vivió su vida cayendo de una controversia a otra, sobre todo con su obispo Demetrio de Alejandría, razón por la que la mayor parte de sus escritos han desaparecido. Su producción se calcula en 6000 escritos de los que se conservan 800 títulos. La mayor parte de su producción literaria está dedicada a la Biblia por lo que se le considera el fundador de la ciencia escriturística. Tiene también obras apologéticas, escritos dogmáticos, correspondencia, etc. Sucedió a Clemente en la escuela de Alejandría con lo que esta llegó a su apogeo.

Orígenes es el más profundo, original y audaz de los Padres de la Iglesia anteriores a San Agustín.

DIONISIO de ALEJANDRIA

El Grande (+ 265) El más célebre discípulo de Orígenes. Obispo de Alejandría del 247 al 265. escapó a la persecución de Decio, fue desterrado en tiempos de Valeriano y regresó a Alejandría en el 260. Polemizó contra las doctrinas heterodoxas de su época. Pocos fragmentos de sus obras se han conservado.

TEOGNOSTO

(siglo III) Sucesor del anterior en la dirección de la Escuela de Alejandría entre 265 y 282. Si obra era una especie de dogmática que seguía la doctrina de Orígenes, especialmente su subordinacionismo.

PIERIO

(siglo III) Sucedió al anterior en la dirección de la misma Escuela. De grandes conocimientos filosóficos. Se le llamó Orígenes el joven. Vivió en la más extrema pobreza. Fue presbítero de la Iglesia de Alejandría. Sufrió durante la persecución de Diocleciano y luego fue a vivir a Roma.

PEDRO de ALEJANDRIA

(+311) Director de la Escuela catequética de Alejandría. Obispo de la ciudad alrededor del 300. Abandonó su diócesis durante la persecución de Diocleciano. Antiorigenista. Se conservan fragmentos de sus cartas. Murió mártir.

El obispo Melecio invadió su iglesia,. Pedro lo depuso en un Sínodo en Alejandría 305, por lo que el defenestrado provocó un cisma que lleva su nombre y que duró varios siglos. Fundó una secta, la meleciana, que fue cuna de Arrio y de muchos de sus más ardientes seguidores.

ALEJANDRO de JERUSALEN

(+ 250) Obispo de Capadocia y luego de Jerusalén. Amigo y protector de Orígenes al que invitó a predicar en su iglesia cuando este era laico lo que provocó la protesta de Demetrio de Alejandría. Parece que fue el que ordenó a Orígenes por lo que este fue expulsado de Alejandría.

Mantuvo relaciones con Panteno y Clemente de Alejandría. Fundó una biblioteca. De sus escritos quedan sólo fragmentos.

ATANASIO

(295 - 373) Nacido en Alejandría. Diácono en Nicea. Desterrado cinco veces, volvió otras tantas. Consolida las principales líneas del pensamiento teológico. Se conservan varias de sus obras.

ESCUELA DE CESAREA

Fundada por Orígenes, la dirigió por más de 20 años, le sirvió de refugio cuando fue desterrado de Egipto en 232.

La escuela continuó la obra del maestro después de su muerte. En ella se educaron Gregorio el Taumaturgo, Eusebio de Cesarea y los Capadocios.

La decadencia de Cesarea comenzó en 556 con la matanza de cristianos por los samaritanos. En 638 los árabes la ocuparon y destruyeron su famosa biblioteca.

ESCUELA DE ANTIOQUIA

ESCUELA DE ANTIOQUIA de Cesarea Fundada por LUCIANO de ANTIOQUIA en 312, con el fin de oponerse a la interpretación alegórica de las SSEE propuesta por Orígenes en la Escuela de Alejandría, prestando atención al texto mismo con la interpretación literal, el estudio histórico y gramatical de los sagrados libros.

El realismo y el empirismo de la Escuela de Antioquía eran tributarios de Aristóteles. Fue cuna de una gran tradición exegética. Alcanzó su apogeo en el siglo IV. Su discípulo más preciado fue Juan Crisóstomo y su más extremista, Teodoro de Mopsuestia. Su tendencia racionalista la llevó a ser fautora de herejías: su fundador, Luciano fue maestro de Arrio.

GREGORIO El TAUMATURGO

(213 - 275) Nació en neocesarea de familia de noble alcurnia. Se llamaba Teodoro y en el bautismo, a los 14 años, recibió el nombre de Gregorio. Siguió la carrera de derecho y algunos cursos dictados por Orígenes que fueron decisivos en su vida. Fue consagrado primer obispo d su ciudad natal. Por las leyendas vinculadas a su persona fue llamado Taumaturgo o Milagrero. Los Capadocios del siglo IV lo veneraron como fundador de la Iglesia de Capadocia.

Fue un hombre de acción, no un escritor. Sus obras tienen relación con sus trabajos pastorales.

FIRMILIANO de CESAREA

(+268) Contemporáneo de Gregorio, a quien conoció en el círculo de Orígenes. Fué obispo de Cesarea de Capadocia. Admirador de orígenes a quien invitó a predicar en su región. Sufrió dos persecuciones y en ambas evitó confesar su fe. Tuvo difíciles relaciones con Roma por la cuestión del bautismo de los herejes.

Firmiliano y Gregorio tomaron parte en los dos primeros sínodos de Antioquía en donde se condenaron los errores de Pablo de Samosata.

Quedó sólo una carta de su autoría.

METODIO de OLIMPIA

(+ 311) No se sabe casi nada de su vida. Originario de Licia. Fue un distinguido adversario de Orígenes, al que refutó su doctrina con buen conocimiento de los clásicos griegos y de Platón. Estaba bien enterado de las disputas teológicas de su tiempo. Probablemente fue obispo de Filipos, Macedonia. Murió mártir.

Sólo queda un número reducido de sus escritos, los que en su época tuvieron notable difusión.

JULIO SEXTO AFRICANO

(+ después 240) A pesar de su apellido, nació en Jerusalén. Fué oficial del ejército de septimio Severo. En Alejandría se hizo amigo de Orígenes. Nunca ejerció un cargo eclesiástico. Viajero incansable con variados intereses, buena formación cultural, no homogénea y poco crítica por lo que ofrece noticias poco confiables.

En lo poco que ha quedado de sus escritos se percibe una intención milenarista.

LUCIANO de ANTIOQUIA

(+312) Nacido en Samosata, fue fundador de la Escuela de Antioquía. Sacerdote, por defender la fe que profesaba fue encarcelado y muerto.

No fue un escritor profundo. Se opuso al alegorismo. Se le acusa de ser sucesor de Pablo de Samosata y precursor de la doctrina que se conocería como arrianismo. Arrio, adopcionista, fue educado por Luciano por lo que se considera a este como padre del arrianismo

PANFILIO de CESAREA

(309 o 310) Nacido en Fenicia, estudió teología en la Escuela Catequísitca de Alejandría bajo la dirección de Pierio. Ordenado sacerdote creó una escuela teológica para continuar la tradición de Orígenes, cuya biblioteca enriqueció. Encarcelado, fue torturado y ejecutado.

Fue maestro de Eusebio de Cesarea Escribió una apología de Orígenes.

LOS ROMANOS

La iglesia romana no jugó un papel preponderante en el desarrollo del pensamiento cristiano de este período. No contó con una escuela semejante a las de Oriente. El latín fue convirtiéndose en la lengua oficial de la Iglesia romana.

MINUCIO FELIX

( siglo III ) Unica apología del cristianismo escrita en latín y en Roma durante el tiempo de las persecuciones.

HIPOLITO de ROMA

(+ 235) No era natural de Roma y ni siquiera latino de origen. Impresiona como que venía del Oriente. Tenía formación helenista, sobre todo en filosofía griega, y estaba relacionado con Alejandría. Afirmaba ser discípulo de Ireneo. Participó en la defensa de la doctrina católica frente a las herejías inclinándose hacia tendencias subordinacionistas..

Sacerdote primero y luego obispo romano a quien oyó Orígenes en un sermón en 212 en Roma. Luego fue el primer antipapa reprochando su conducta a más de uno de ellos por lo que se apartó de la Iglesia a la que volvió después. Es venerado por la iglesia como santo hasta nuestros días. Murió mártir en su deportación a Cerdeña.

Ultimo autor que emplea el griego. Su producción es equiparable en volumen a la de Orígenes aunque no en su profundidad y originalidad.

Un tratado suyo es la fuente más rica que existe para el estudio de la primitiva liturgia.

NOVACIANO

( siglo III) Parecería ser de origen frigio. Fue bautizado cuando estuvo gravemente enfermo y nunca fue confirmado. Formado en la filosofía estoica, maestro de retórica. Ordenado sacerdote contra gran opsición de clero y seglares. Debió poseer eminentes cualidades pues hacia 250 ocupó una posición influyente en ese mismo clero. Se hizo ordenar obispo por una falsa e inválida imposición de manos. Provocó un cisma de origen no doctrinario sino personal. El novacianismo llegó a ser una importante secta, muy extendida, que duró varios siglo. Sus partidarios se llamaban a sí mismos puritanos y fueron excomulgados por un sínodo romano. Nada se sabe luego de su historia personal.

Personalidad acusada, de gran talento y erudición. Primer teólogo romano que escribió en un latín culto, durante la persecución de Galo o la de Valeriano, donde murió mártir

OTROS ESCRITORES DE OCCIDENTE, CONTEMPORÁNEOS

VICTORINO de PETAU

( +304) Obispo de Petabio. Murió mártir en la persecución de Diocleciano. Primer exégeta de lengua latina. Sus obras no revelan una elevada formación. Conocía mejor el griego, tenía dificultad para expresarse en latín. Plantea ideas milenaristas.

RETICIO de AUTUN

( siglo IV) Obispo de Autun. Enviado a Roma por el emperador Constantino para asistir a los concilios de 313 y 314 acerca de la controversia donatista.

LOS AFRICANOS

La iglesia africana tuvo comienzos tardíos (180), pero su contribución a la literatura y teología cristianas de la antigüedad es mayor que la de Roma, que fue quien la evangelizó. El evangelio se predicó en griego en los inicios.

TERTULIANO

(155 - después DEL 222) Quinto Septimio Florencio Tertuliano nació en Cartago de padres paganos. Se hizo abogado y ejerció en Roma con gran fama. Contrajo matrimonio. Convertido en 193 merced al ejemplo de los mártires cristianos se establece en su ciudad natal poniéndose al servicio de la fe cristiana. Fue ordenado sacerdote. En 207 se pasó al montanismo y fue jefe de una de sus sectas, los tertulianistas, que perduró hasta la época de san Agustín. Murió en una decrépita vejez.

Exceptuando a Agustín fue el más importante y original de los autores latinos. Tenía un profundo conocimiento de la filosofía, de las leyes y de las letras latinas y griegas. Luchador empedernido no concede tregua a sus enemigos paganos, herejes, judíos o católicos. Todos sus escritos son polémicos.

CIPRIANO de CARTAGO

(200 - 258) Cecilio Cipriano Tascio, nació en Cartago de familia pagana, rica y culta. Hábil retórico y maestro de elocuencia. Se convirtió al cristianismo en 246, al conocer la inmoralidad de los ambientes paganos y la pureza de costumbres de los cristianos, dando toda su riqueza a los pobres.

Es ordenado sacerdote y en 248, obispo de Cartago. En 250 estalla la persecución de Decio. Se escondió en lugar seguro manteniendo contacto con su grey y con su clero. Su huida no encontró completa aprobación aunque según dice, no abandonó sus deberes de pastor. Hubo problemas con los lapsi hasta que todos fueron admitidos a la reconciliación en la hora de su muerte.

En 252 hubo una peste en la que se entrega a sus ovejas para aliviar sus sufrimientos.

Sus últimos años se vieron turbados por la controversia sobre el bautismo de los herejes, que no debía repetirse. En 257 fue desterrado. En 258 fue decapitado, siendo el primer obispo africano, mártir.

Como teólogo depende de Tertuliano.

ARNOBIO de SICCA

(fines del siglo III) Pagano, fue decidido adversario del cristianismo hasta que se convirtió, por miedo a la muerte eterna y al deseo de inmortalidad. Profesor de retórica en Sicca, Africa, fue maestro de Lactancio. Conoce filósofos griegos y escritores latinos. Jamás nombra un autor cristiano, aunque utiliza muchas de sus obras.

LACTANCIO

(250 - 325) Lucio Cecilio Firmiano Lactancio sucedió a Arnobio del que fue alumno. Nacido en Africa, la abandonó cuando Diocleciano 303 lo llamó para enseñar retórica latina. Ya convertido, la persecución de 303 le obligó a renunciar a su cátedra . En 317 Constantino lo llama para ser tutor de su hijo mayor. Lactancio estaba en la miseria.

Es el escritor más elegante de su tiempo. Su conocimiento de los autores griegos es pobre y su educación teológica, insuficiente.

Se conserva gran número de sus manuscritos.

Bibliografía

Johannes QUASTEN : Patrología. Madrid, BAC, 1991

José VIVES : Los Padres de la Iglesia. Barcelona, Herder, 1988

Enrique CONTRERAS - Roberto PEÑA : Introducción al estudio de los Padres. Período pre- niceno. Argentina, Monasterio trapense de Azul, 1991

Josef LENZENWEGER y otros : Historia de la Iglesia Católica. Barcelona, Herder, 1989

 

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Seis enemigos del compromiso

con la apologética

 

Por Douglas Groothuis

 Douglas Groothius, Ph.D., enseña filosofía en Denver Seminary y es autor de siete libros, de los cuales el más reciente es The Soul in Cyberspace (El Alma en el Ciberespacio - Baker 1997).

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Índice

·         Introducción

·         Indiferencia

·         Irracionalismo

·         Ignorancia

·         Cobardía

·         Arrogancia y vanidad intelectual

·         Técnicas superficiales o apologética facilista

 Introducción

El mundo evangélico de hoy sufre de anemia apologética. A pesar del hecho de que las Sagradas Escrituras llaman a los creyentes a dar razón de la esperanza que tenemos en Cristo (1 Pedro 3:15; ver también Judas 3), carecemos tristemente de una voz pública a favor de la verdad y de la razón en el mercado de las ideas. No tenemos una fuerte presencia intelectual en la cultura popular o académica (aunque algunas áreas, como la filosofía, están más influidas por los evangélicos que otras). Las razones de esta anemia son multidimensionales y complejas.

 

Tres libros recientes exploran la falta de una "mente cristiana" en el evangelicalismo contemporáneo, y yo los recomiendo fuertemente. The Scandal of the Evangelical Mind (El Escándalo de la Mente Evangélica - Eerdmans, 1994), de Mark Noll, explora las raíces históricas del anti-intelectualismo evangélico. Fit Bodies, Fat Minds (Cuerpos en Estado, Mentes Obesas - Baker Books, 1994), de Os Guinness, trata algunos de los problemas históricos y también bosqueja cómo debería ser una mente cristiana. Love Your God with all of Your Mind (Ama a Tu Dios con toda Tu Mente - NavPress, 1997) explica por qué no piensan los cristianos, desarrolla una teología bíblica de la mente y ofrece argumentos y estrategias apologéticos útiles para darle más poder intelectual a la iglesia.

Mi propósito modesto es exponer brevemente seis factores que inhiben en forma ilegítima el compromiso apologético hoy. Si se quitan estas barreras, nuestro testimonio apologético podrá crecer hasta la medida de lo que debería ser en Cristo.

 

1. Indiferencia

Hay demasiados cristianos a los que no les importa que el cristianismo sea ridiculizado rutinariamente en nuestra cultura como desactualizado, irracional y de mente estrecha. Podrán quejarse de que esto los "ofende" (así como todo el resto del mundo se queja de que una cosa u otra los "ofende"), pero hacen poco para enfrentar estos cargo ofreciendo una defensa de la cosmovisión cristiana en una diversidad de contextos. Y, sin embargo, las Escrituras ordenan a todos los cristianos a tener una razón para la esperanza que está dentro de ellos y a presentarla con mansedumbre y reverencia (1 Pedro 3:15). Nuestra actitud debería ser la del apóstol Pablo, cuyo espíritu "se enardecía" viendo la idolatría de la sofisticada Atenas. Este celo por la verdad de Dios lo condujo a un encuentro apologético fructífero con los pensadores reunidos para debatir nuevas ideas (ver Hechos 17). Tendría que pasar lo mismo con nosotros. Así como "Dios amó de tal manera al mundo" que envió a Jesús para ponernos en paz con Dios (Juan 3:16), los discípulos de Jesús tendrían que amar de tal manera al mundo que intenten llegar a los perdidos presentándoles el Evangelio y contestando las objeciones a la fe cristiana (Juan 17:18).

 

2. Irracionalismo

Para algunos cristianos, la fe significa creer ante la ausencia de evidencia y de argumentos. Peor aún, para algunos la fe significa creen a pesar de la evidencia en contra. Cuanto más irracionales sean nuestras creencias, mejor-serán más "espirituales". Si bien Pablo enseña en 1 Corintios 1 y 2 que Dios enloquece la "sabiduría de este mundo" (porque es una sabiduría falsa), la revelación de Dios no es irracional; ni debe sostenerse la fe en ella en forma irracional.{1} Dios no requiere de nosotros que suspendamos nuestras facultades críticas a fin de creer en lo que él ha revelado. A través de Isaías, Dios le declara a Israel: "Vengan, vamos a discutir este asunto" (Isaías 1:18, VP). Dios nos ordenó amar a Dios con todas nuestras mentes (Mateo 22:37). Cuando los cristianos optan por el irracionalismo, se convierten meramente en otra "opción religiosa," y son clasificados junto con los de la Puerta del Cielo, la Sociedad de la Tierra Plana y otros grupos intelectualmente deficientes. A la luz del suicidio de los miembros de la Puerta del Cielo, varias de la revistas más importantes, como Esquire, Newsweek y US News and World Report afirmaron que la fe de los que pusieron fin a sus vidas siguiendo la religión de ciencia-ficción de Marshall Applewhite no eran más extraños que los cristianos que también creen cosas ridículas. Tristemente, el comportamiento de algunos cristianos le dio respaldo a tales acusaciones.

 

3. Ignorancia

Muchos cristianos no son conscientes de los tremendos recursos intelectuales que están a su disposición para defender "la fe que ha sido una vez dada a los santos" (Judas 3). Esto es en gran medida porque muchas de las principales iglesias y organizaciones paraeclesiásticas prácticamente no toman en cuanta a la apologética. Uno de los principales ministerios entre universitarios, con una gran historia y un programa espléndido en los demás aspectos, no ofrece ningún material para ayudar a los estudiantes a tratar con la incredulidad que emana de sus profesores seculares. Pocos sermones evangélicos se ocupan de las evidencias a favor de la existencia de Dios, la resurrección de Jesús, la justicia del infierno, la supremacía de Cristo o los problemas lógicos que tienen las cosmovisiones no-cristianas. Los libros cristianos de mayor venta, con raras excepciones, se dedican a especulaciones apocalípticas sin fundamento, exaltan a celebridades cristianas (cuyas personalidades a menudo no condicen con su fama), y se deleitan en métodos para lograr cosas. Uno puede darse cuenta de muchas cosas acerca de un movimiento por lo que lee, y por lo que no lee.

 

4. Cobardía

En nuestra sociedad pluralista, una actitud de "vive y deja vivir" es la norma, y una capitulación a la presión social amenaza al evangelicalismo y la vacía de sus convicciones. Hay demasiados evangélicos que están más preocupados por ser "agradables" y "tolerantes" que por ser bíblicos o fieles al Evangelio exclusivo que se encuentra en sus Biblias. No hay suficientes evangélicos que estén dispuestos a presentar y defender su fe en situaciones desafiantes, sea en la escuela, en el trabajo o en otros contextos públicos. La tentación está en privatizar la fe y aislarlo y confinarlo fuera de la vida pública por completo. Sí, somos cristianos (en nuestros corazones), pero tenemos dificultad para conectar a alguien con lo que creemos y explicarle por qué lo creemos. Esto no es más que cobardía y una traición a lo que decimos que creemos. Considere la oración inspirada de Pablo y su admonición para nosotros: "Manténganse constantes en la oración, siempre alerta y dando gracias a Dios. Oren también por nosotros, a fin de que el Señor nos abra las puertas para predicar el mensaje y hablar del secreto de Cristo, pues por este secreto estoy preso. Oren para que yo lo dé a conocer tan claramente como debo hacerlo. Pórtense prudentemente con los no creyentes, y aprovechen bien el tiempo. Su conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto, y deben saber también cómo contestar a cada uno" (Colosenses 4:2-6).

Podremos experimentar rechazo; pero Jesús llamó a aquellos que son perseguidos por su causa "bienaventurados." "Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros" (Mateo 5:11-12).

El apóstol Pedro se hace eco de su Maestro: "Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros" (1 Pedro 4:14).

Por otro lado, cuando el Espíritu Santo bendice nuestros esfuerzos, las personas van a responder con interés y hasta con una fe salvadora (Romanos 1:16). Nunca debemos olvidarnos que Jesús tiene toda autoridad en los cielos y en la tierra, y que él nos ha comisionado a declarar y defender su Evangelio (Mateo 28:18-20).

 

5. Arrogancia y vanidad intelectual

En el otro extremo del espectro del error yace la arrogancia del apologista sabelotodo, que está más interesado en mostrar su arsenal de argumentos que en defender la verdad de una forma piadosa. El pecado que acosa a la apologética es el orgullo intelectual, y debe ser evitado a cualquier precio. La verdad que defendemos es un don de la gracia y no nuestro logro intelectual. Desarrollamos nuestras habilidades apologéticas para santificarnos en la verdad, para ganar almas para Cristo y para glorificar a Dios. Debemos hablar "la verdad en amor" (Efesios 4:15). La verdad sin amor es arrogancia; el amor sin verdad es sentimentalismo.{2}

La arrogancia también ocurre cuando algún apologista acusa a otros creyentes de herejía sin evidencia suficiente. Pablo les dijo a los primeros líderes de la iglesia que debían esperar la herejía en medio de la iglesia y que debían estar en guardia ante ella. (Hechos 20:28-31) Nosotros debemos hacer lo propio. Sin embargo, debemos estar alertas para no calumniar a camaradas cristianos o suponer lo peor acerca de ellos. ¡Conozco este error de primera mano, habiendo sido yo mismo acusado de ser de la Nueva Era porque un crítico leyó erróneamente una parte de mi libro en contra de la Nueva Era, Unmasking the New Age (Desenmascarando la Nueva Era)! No malgastemos nuestras energías apologéticas atacando a otros creyentes cuando los verdaderos herejes e incrédulos están clamando por la refutación y la corrección.

 

6. Técnicas superficiales o apologética facilista

Algunos que se entusiasman con la apologética pueden contentarse con tener respuestas superficiales a preguntas intelectuales difíciles. Nuestra cultura se deleita en respuestas rápidas para casi todo, y la técnica es lo más importante. Algunos cristianos memorizan respuestas correctas a preguntas apologéticas-tales como el problema del mal o la controversia sobre la creación/evolución-que difunden sin el compromiso adecuado sobre los temas y sin una preocupación empática para el alma que presenta la pregunta. Una vez vi un librito llamado algo así como The Handy, Dandy Evolution Refuter (El Práctico Refutador de la Evolución). Sí, la macroevolución es falsa, y se han levantado buenos argumentos en contra de ella tanto desde la naturaleza como desde las Escrituras, pero el tema no es tan simplista como lo hace aparecer el título de ese libro.{3} La apologética debe ser hecha con integridad intelectual.

 

El lema apologético de Francis Schaeffer era que debemos dar "respuestas honestas a preguntas honestas." Primero, debemos realmente escuchar la pregunta que se nos hace o la objeción que se nos levanta. Debemos meternos dentro de las mentes de aquellos que están dando razones para no seguir a Cristo. Cada persona es diferente, no importa cuán comunes puedan ser algunas objeciones escépticas. No reduzcan a las personas a frases hechas.

Segundo, conteste a lo que escucha. No conteste una pregunta que no fue hecha. Tal enfoque superficial no impresionará a un incrédulo pensante. Si usted no puede producir una respuesta sólida a la objeción en el momento, no trate de esconder su ignorancia o incapacidad. El admitir honestamente sus limitaciones es mejor que dar una respuesta de mala calidad. Dígale a la persona que es un buen punto y que necesita pensar más acerca de él. El cristianismo es absolutamente verdadero; pero esto no implica que cada cristiano en particular puede manejar en forma absoluta cualquier objeción que se levante en contra de él. Debemos evitar las técnicas apologéticas y, en cambio, desarrollar recursos intelectuales y cultivar un diálogo real con los incrédulos.{4}

 

Bien ha dicho Walter Martin que la iglesia evangélica es un gigante dormido, y él luchó vigorosamente para despertarla a su potencial dado por Dios para presentar el Evangelio y defenderlo contra objeciones de los escépticos y de las sectas. Con este legado en mente, que podamos nosotros reavivar esta visión y encontrar la pasión y sabiduría para concretarla mediante el poder del Espíritu Santo (Hechos 1:8).

  

Notas

{1} Para una explicación de pasajes bíblicos que supuestamente enseñan que la fe no es razonable, ver J. P. Moreland, Love God With All of Your Mind (Ama a Dios con Toda tu Mente, Colorado Springs, CO: NavPress, 1997), 57-61

{2} Sobre esto, ver Douglas Groothius, "Apologetics, Truth, and Humility" (Apologética, Verdad y Humildad), Christian Research Journal (Spring 1992), 7.

{3} Para una introducción convincente a este tema, ver Philip Johnson, Defeating Darwinism by Opening Minds (Derrotando al Darwinismo Abriendo las Mentes, Downers Grove, Il: InterVarsity Press, 1997).

{4} Ver Dialogical Apologetics (Apologética Dialogal) por David Clark (Grand Rapids, MI: Baker Books, 1993).

 

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CATECUMENADO - En la lengua griega, katechoumenos es un adjetivo verbal de katechein (literalmente, instruir de viva voz; en lenguaje cristiano, enseñar oralmente la fe). El término pasa al latín catechumenus. Así pues, en sentido literal, «catecúmeno» es el que escucha la enseñanza de la fe. En sentido técnico el término designa a los candidatos al bautismo. Y el catecumenado, por tanto, es el período de instrucción y de preparación para recibirlo.

 

En la antigua Iglesia la organización del catecumenado se presenta de diversas formas, aunque sobre la base de muchos elementos comunes. De todas formas, está ligado a la acción evangelizadora y misionera de la Iglesia y para los recién convertidos, es el comienzo del proceso de iniciación a la fe cristiana. Hay algunos rasgos concretos de estructura catecumenal en la Traditio Apostolica de Hipólito. En el s. IV, los catecúmenos aparecen va distribuidos en dos clases: los catecúmenos (catechumeni audientes) y los «iluminados» (photizomenoi, o también baptizomenoi, competentes, electi). A estas dos clases corresponden dos períodos distintos de preparación. Más a largo plazo el primero, de preparación inmediata el segundo, que coincide generalmente con el período de la Cuaresma.

 

En la semana de Pascua se desarrollaba la mistagogia, es decir, la explicación de los sacramentos. La praxis del catecumenado conoce sensibles cambios cuando cambia la situación oficial de la Iglesia tras la paz de Constantino y aumenta el número de los que se hacen cristianos. Gradualmente, pero con rapidez, el catecumenado deja de ser una estructura pastoral de maduración en la fe de los recién convertidos para ser una estructura prevalentemente litúrgica. La imposición a nivel general de la praxis del bautismo de los niños llevará, en los ss. Y-VI, a la desaparición del catecumenado.

 

En la época moderna se da una forma de catecumenado en la historia de la actividad misionera, sobre todo por iniciativa del cardenal C. M. A. Lavigerie (1825-1892). En Europa se registran experiencias de catecumenado en Francia en torno al 1950. De ellas brota un nuevo momento de reflexión, El concilio Vaticano II representa un giro decisivo. En la Constitución sobre la sagrada Liturgia está presente una primera indicación: «Restáurese el catecumenado de adultos, dividido en distintas etapas, cuya práctica dependerá del juicio del Ordinario del lugar; de esa manera, el tiempo del catecumenado establecido para la conveniente instrucción podrá ser santificado con los sagrados ritos que se celebrarán en tiempos sucesivos» (5C 64). En la Lumen gentium 14 se enseña: «Los catecúmenos que, movidos por el Espíritu Santo, solicitan con voluntad expresa ser incorporados a la Iglesia, por este mismo deseo ya están vinculados a ella, y la madre Iglesia los abraza en amor y solicitud como suyos». El Vaticano II vuelve a hablar del catecumenado en el decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia (Ad gentes), Aquí el catecumenado se define como un «noviciado convenientemente prolongado de toda la vida cristiana, con el que los discípulos se unen a Cristo, su Maestro ». Consiguientemente, se dan algunas indicaciones: « Los que han recibido de Dios, por medio de la Iglesia, la fe en Cristo, sean admitidos con ceremonias litúrgicas al catecumenado." Iníciense, pues, los catecúmenos convenientemente en el misterio de la salvación, en la práctica de las costumbres evangélicas y en los ritos sagrados que han de celebrarse en tiempos sucesivos, la fe, de la liturgia y de la caridad del pueblo de Dios» (AZJ 14). En enero de 1972 se publicó el Ordo Initiationis Christianae Adultorum (OICA), que vuelve a introducir un camino de maduración en la fe y en la pertenencia eclesial que recuerda muy de cerca la estructura del antiguo catécumenado. En el período posterior al concilio muchos han mostrado su interés por una potenciación y restauración del catecumenado. También han surgido realizaciones en sentido más estricto de formas nuevas de catecumenado.

Entre éstas se recuerdan las « comunidades neocatecumenales» de Kiko Arguello. Hay motivaciones de orden teo1ógico (relación evangelización-sacramentos), pastoral (son muchos los sacramentalizados, pero pocos los evangelizados) y socio-cultural (por ejemplo, el fenómeno de la secularización) que impulsan a diversas comunidades cristianas hacia opciones de tipo catecumenal.

M. Semeraro

 

Bibl.: J López, Catecumenado, en NDE, 1,0-167. D. Borobio, Catecumenado en CFP, 99~12O; Bautismo y catecumenado, en especial de Concilium 22 ( 1967); El catecumenado, en especial de Phase 64 (1971); E, Alberich, Catecumenado moderno. en DC, 149-153.

 

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Carisma. (Del lat. charisma, y este del χρισμα, de χαρζεσθαι, agradar, hacer favores).1. m. Especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar.2. m. Rel. Don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad.

 

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CARISMA - Se entiende por carisma un don espiritual concedido por Dios a un creyente, el cual, viviendo una experiencia religiosa de especial intensidad, es capaz de condicionar de manera extraordinaria la vida espiritual de un grupo o de una época histórica.

Este ((don» se presenta como una novedad y guarda relación con la misma raíz de charis (gracia).

De aquí nace su triple característica: -don que procede de la gracia de Dios» - don con carácter de utilidad pública, - don que se remonta al Espíritu.

- Don que procede de la gracia.- El «don» es una manifestación de la acci6n del Espíritu en la Iglesia. La gracia en su aspecto divinizante presenta un carácter eminentente histórico-dialogal: el hombre es libre a pesar del pecado original (originado) y de la concupiscencia. Por eso acoge libremente o rechaza la gracia que se le ofrece.

- Don con carácter de utilidad pública.- El hombre transformado por la gracia puede hacer el bien (Gál 6,9), «hacer obras buenas» (Mt 5,16: 1 Tim 6,18; Tit 3,8-14), "vencer el mal con el bien» (Rom 12,21). A este bien corresponde un «deber ser» que no suprime, sino que presupone la libertad, y llama a una decisión determinada en su contenido.

- Don que se remonta al Espíritu. La vida en el Espíritu es una vida en la fe; es una experiencia real y una certeza concreta, porque es la experiencia de una presencia. Sin embargo, todos los carismas » desde los relativamente externos (el don de las lenguas o de curación: 1 Cor 12,28: 14,12) hasta los «dones superiores» ( 1 Cor 12,31) de fe, de esperanza y de caridad, están al ser vicio del evangelio, del que dan testimonio.

A. A. Tozzi

 

Bibl.: J Alonso, Los carismas en la Iglesia, su evolución, Madrid 1978; L. Sartori, Carismas y ministerios, en DTI, 11, 9-24; A, VanhoYe. Carisma, en NDTB, 282-287,

 

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CARTA

 

 

 

Nace con la escritura, como medio de comunicación elemental que, a partir de su carácter privado, se convierte en documento público, con toda una criteriología retórica, que se va escalonando desde los testimonios de Ciceron hasta su codificación en Julio Víctor, que introduce la distinción entre cartas privadas (litterae) y cartas públicas (epistulae). Este tono-público de las cartas se va haciendo cada vez más complejo con la metodología retórica de Cicerón y confluye luego en la literatura cristiana. Sin embargo, en el contexto cristiano, la carta se convierte en un instrumento de comunicación que se extiende a todas las Iglesias: así ocurre con la Carta de Clemente de Roma a la Iglesia de Corinto (por el 96 d.C.), donde se puede ver un primer intento de expresión literaria: y también con las Cartas de san Ignacio de Antioquía, que asumen altas tonalidades líricas, en un discurso martirial.

 

Más tarde, pero también en la época subapostólica, la carta se convierte en instrumento para comunicar o poner a punto los primeros núcleos doctrinales: son típicas la Carta a los Hebreos y la Epístola del Seudo-Bernabé, verdadero texto inmerso en la polémica antijudía, sostenido por una exégesis alegórica. La Carta a Diogneto, entre las páginas más elevadas de la apologética cristiana, muestra un notable conocimiento de la retórica, mientras que para los ss. lV-VI de la vida cristiana la carta se convierte en un instrumento literario y de gran calibre estilístico, donde el interés doctrinal se conjuga con el adorno exterior de carácter retórico. La Edad Media conoce las cartas monásticas y las cartas apostólicas, que alcanzaron su edad adulta en la determinación de encíclicas de los tiempos modernos, donde estas cartas reciben también el nombre de exhortaciones o comunicaciones. Gradualmente, según las necesidades, la carta, en su expresión cristiana, llegó a configurarse como un auténtico tratado teológico, sin carecer de aquellos rasgos privados con que los papas suelen dirigirse a los obispos y prelados en algunas ocasiones particulares. 

La carta, en el contexto contemporáneo, sigue manteniendo el doble elemento privado y público, como en la antigUedad. Si por un lado permanece como expresión y síntesis de doctrinas cristianas, por otro se sigue refiriendo privadamente a momentos particulares de la vida eclesial.

G. Boye 

Bibl.: M. p, Cicarese, Cartas, Epístolas, en DPAC. 1, 377-378; G. Scarpat, Epistolografia. Introduzione allo studio della cultura  classica, 1, Milán 1972, 472-512.

 

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…Cristo es un tabú en la Iglesia?...

 

Alex ROSAL
Recuerdo al bueno del obispo Palenzuela, bajito él, humilde y callado, pedir la palabra en una reunión con todos los obispos españoles, y con cierta sorna decirles: «Recibo cada día por correo varios kilos de papel de la Conferencia Episcopal. Son informes teológicos, borradores de futuros documentos, pastorales de otros compañeros, noticias eclesiales, textos magisteriales... Tengo que decirles que aunque me he propuesto leerlo todo, no he podido. Materialmente me ha sido imposible, y no por falta de ganas. Sin embargo, la cabra que tengo en la parte de atrás de la catedral de Segovia, que está muy flaquita, ha cogido tanto gusto por el papel que se come los envíos que me hacen desde Añastro. Así de contenta la tengo desde hace unos meses. Pero como los envíos han crecido en volumen, la cabra ha engordado tanto, que la semana pasada murió de empacho». 
 

   Ése es nuestro drama: los eclesiásticos nunca habían escrito y hablado tanto en la Historia de la Iglesia como ahora. Y la palabrería eclesial da por supuesto demasiadas cosas. Damos por descontando que la gente conoce a Cristo, y en muy pocas ocasiones damos las razones de nuestra fe. Los obispos, sacerdotes y seglares cultos escriben sobre ética, moral, política, incluso sobre el cristianismo... pero olvidan hablar de Cristo. Se refieren a las consecuencias de la fe, como la moral, pero ignorar la fe misma, la dan por descontado en la España de hoy. «Anunciar la moral sin antes anunciar la fe ¬dice el escritor Vittorio Messori¬ provoca rechazo, no la adhesión. La gente está harta de escuchar prohibiciones ¬preservativo, divorcio, métodos anticonceptivos¬, y ni una sola palabra sobre las razones de la fe».  

Y es que estamos en una sociedad post-cristiana. Así de duro. Empeñarnos en seguir «anunciando» la moral, las normas, la ética... sin dar a conocer primero a Él, que es el que da sentido a todo ese cuerpo moral, es perder el tiempo. La fe en Cristo es como un clavo que sujeta a un cuadro (la moral). Si el cuadro no está firme, es inútil pretender que el cuadro se mantenga en la pared; caerá irremediablemente. 2004-02-04

 

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Bulos, historia y sectas - Lanzan acusaciones infundadas, sin la mínima ética intelectual que encuentran un eco importante en los medios y que, de esta manera, terminan haciéndose pasar por “evidencias”. El ataque gratuito a la religión se está difundiendo en toda la sociedad europea. Atacar al cristianismo se ha convertido en una especie de deporte sin riesgos. Quizá los veros intelectuales deberían reaccionar y rechazar la violencia con la que se está tratando a la fe cristiana. Las sectas, la masonería divulgan calumnias y se fundan en una confusión de conceptos, ficciones, reducciones y postulados falsos. Son libres de expresar sus convicciones, pero nos encontramos con panfletos que contienen controversias estúpidas o peor ‘anti-históricas’. En el odio a la Iglesia fundada por Jesús hace dos mil años, muestran soberbia e intolerancia, y no una voluntad científica. Buscan un desprecio contra la fe de nuestros contemporáneos y contra ellos mismos. Están los que presentan a todos los cristianos como débiles mentales; otros acometen en dependencia y obsesiones tozudas, con odio obcecado a la Iglesia Católica. Difícil de explicar tanto rencor inverosímil por parte de personas que se llaman demócratas y respetuosas de las convicciones ajenas. ¡Y nos pintan que con ellos vamos a un mundo mejor! MMVI

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Católico, no propagues, por el contrario, desmiente siempre rotundamente el aburridísimo caso Galileo, que ni fue torturado, ni encarcelado, ni se le prohibió trabajar»

 

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Historia, calumnia e ignorancia - Abundan aún los ejemplos de casos en que juzgamos y decidimos, tomamos riesgos y los hacemos correr a los demás, convencemos al prójimo y le incitamos a decidirse, fundándonos en informaciones que sabemos que son falsas, o por lo menos sin querer tener en cuenta informaciones totalmente ciertas, de que disponemos o podríamos disponer si quisiéramos. Hoy, como antaño, el enemigo del hombre está dentro de él. Pero ya no es el mismo: antaño era la ignorancia, hoy es la mentira. MMVI

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

¡Gloria y alabanza a ti, Santísima Trinidad, único y eterno Dios!

San Juan Crisóstomo (†14 de septiembre de 407) meditando el libro del Génesis, guía a los fieles de la creación al Creador, que es el Dios de la condescendencia, y por eso llamado también «padre tierno», médico de las almas, madre y amigo afectuoso. Une a Dios Creador y Dios Salvador, ya que Dios deseó tanto la salvación del hombre que no se reservó a su único Hijo. Comentando los Hechos de los Apóstoles propone el modelo de la Iglesia primitiva, desarrollando una utopía social, casi una «ciudad ideal». Trataba de dar un rostro cristiano a la ciudad, afrontando los principales problemas, especialmente las relaciones entre ricos y pobres, a través de una inédita solidaridad.

 

 

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Compendio del Catecismo de la Iglesia católica
La fe de los sencillos - Una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia. 2005. ¡No falte en el bolsillo de cada cristiano para aprenderlo!

Creer, celebrar, vivir y orar, esta y no más es la fe cristiana desde hace 2000 años, enseñada por la Iglesia Católica sin error porque Cristo la ilumina y sólo Él la guía.

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Recomendamos vivamente: Al caer de la tarde - es un ramillete de reflexiones al hilo de la liturgia de Adviento, que escribe Cristina González Alba para la colección Hablar con Jesús, de la editorial Desclée De Brower. El hilo conductor es despertar y empezar a caminar, con la mirada puesta en Jesús de Nazaret.

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Recomendamos vivamente: MI QUERIDA IGLESIA SANTA Y PECADORA - Decía José Luis Martín Descalzo que «nuestros pecados manchan tan poco la Iglesia como las manchas al sol». En este espíritu ha escrito Mariano Purroy Mi querida Iglesia, santa y pecadora (Edibesa), una mirada positiva y realista sobre los pecados de los cristianos y el perdón de Cristo.


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