Thursday 31 July 2014 | Actualizada : 2014-06-23
 
Inicio > Temas Católicos > Papa - 1º Pedro Lino, Iglesia católica primitiva 64-67; tumba Pablo; Obispos

Volterra - Los vínculos de comunión eclesial que ha mantenido con Roma ya desde los primeros tiempos del cristianismo, es decir, desde que la Providencia llamó a san Lino mártir, originario de Volterra según la antigua tradición, a suceder inmediatamente al apóstol san Pedro en la guía de la Iglesia de Roma. 23 de septiembre de 1999, fiesta de San Lino, Papa y mártir.

 

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Timoteo y TitoTimoteo y Tito, dos de los colaboradores más estrechos de san Pablo. Timoteo fue enviado por el Apóstol para algunas misiones importantes, lo cual demuestra la gran consideración en que lo tenía. Al inicio de su segundo viaje misionero, Pablo lo eligió como compañero, recorriendo juntos Asia Menor, Macedonia, y llegando hasta Atenas. Durante el tercer viaje apostólico, encontramos a Timoteo en Éfeso, desde donde fue enviado para cumplir diversos encargos. Aparece también junto al Apóstol en algunas de sus Cartas, así como el saludo final en la Carta a los Romanos. En cuanto a Tito, sabemos que Pablo lo llevó consigo a Jerusalén para participar en el llamado Concilio apostólico. El Apóstol le dirigió también una Carta y le encargó varias misiones, como la pacificación en la comunidad de Corinto o la colecta para los cristianos necesitados de Jerusalén.

La consideración de estas dos figuras nos enseña, en primer lugar, cómo Pablo se sirve de unos colaboradores de confianza para llevar a cabo su misión. Por otra parte, destaca la disponibilidad de los mismos y su prontitud a la hora de asumir diversos encargos, a veces nada fáciles, enseñándonos así a servir con generosidad la gran causa del Evangelio. 2006-12-13

 

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--Los monjes benedictinos, desde hace unos 1.300 años, custodian el lugar de la sepultura del Apóstol Pablo y se ocupan de su liturgia. 2008.

 

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Dar gracias a Dios por su continua asistencia a nuestra santa Iglesia, suscitando en ella Pastores que, de acuerdo con las necesidades de los tiempos, son guías seguros en el camino de los creyentes. Al inicio fue san  Pedro; luego, vinieron san Lino, san Cleto, san Clemente, y así sucesivamente, hasta llegar a nuestros días, hasta Benedicto XVI, cada Papa con su propio  carisma y con su propia personalidad. V.MMVI.

 

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...[...]...

…hay quien opina que es una falta de respeto llamar al Papa de Roma por ese nombre. Además, no logra entender cómo es que papa procede de padre. Don Benjamín cita algunas teorías que interpretan la voz Papa como un acróstico: Petri Apostoli Potestatem Accipiens (= el que recoge la potestad del Apóstol Pedro) o Petrus Apostolus Princeps Apostolorum (= el Apóstol Pedro, príncipe de los apóstoles). No me convence la idea de los acrósticos. Sospecho que es una elaboración ex post facto. La explicación es mucho más sencilla. Pa es una voz natural que se asocia en muchas lenguas al padre. Se entiende, puesto que los sonidos ma, pa y ta son los primeros que pronuncian los infantes de muchas culturas. De ahí mamá, papá y tata (= criada). Hay muchos hipocorísticos con esas sílabas básicas. No es ninguna falta de respeto que el Papa de Roma sea llamado así; al contrario, revela una gran ternura. También recibe el nombre de Pontífice (= el antiguo sacerdote a cargo de las obras públicas) y de Santo Padre.

 

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¿Y vosotros quién decís que soy yo?

 

XXIV Domingo del tiempo ordinario (B)
Isaías 50, 5-9a; Santiago 2, 14-18; Marcos 8, 27-35

Los tres [evangelios] sinópticos refieren el episodio de Jesús, cuando en Cesarea de Filipo preguntó a los apóstoles cuáles eran las opiniones de la gente sobre Él. El dato común en los tres es la respuesta de Pedro: «Tú eres el Cristo». Mateo añade: «el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16) que podría, si embargo, ser una manifestación debida a la fe de la Iglesia después de la Pascua.

Pronto el título «Cristo» se convirtió en un segundo nombre de Jesús.
Se encuentra más de 500 veces en el Nuevo Testamento, casi siempre en la forma compuesta «Jesucristo» o «Nuestro Señor Jesucristo». Pero al principio no era así. Entre Jesús y Cristo se sobreentendía un verbo: «Jesús es el Cristo». Decir «Cristo» no era llamar a Jesús por el nombre, sino hacer una afirmación sobre Él.

Cristo, se sabe, es la traducción griega del hebreo Mashiah, Mesías, y ambos significan «ungido». El término deriva del hecho que en el Antiguo Testamento reyes, profetas y sacerdotes, en el momento de su elección, eran consagrados mediante una unción con óleo perfumado. Pero cada vez más claramente en la Biblia se habla de un Ungido o Consagrado especial que vendrá en los últimos tiempos para realizar las promesas de salvación de Dios a su pueblo. Es el llamado mesianismo bíblico, que asume diversos matices según el Mesías sea visto como un futuro rey (mesianismo real) o como el Hijo del hombre de Daniel (mesianismo apocalíptico).

Toda la tradición primitiva de la Iglesia es unánime al proclamar que Jesús de Nazaret es el Mesías esperado. Él mismo, según Marcos, se proclamará tal ante el Sanedrín. A la pregunta del sumo sacerdote: «¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?», Él responde: «Sí, lo soy» (Mc 14, 61 s.).

Tanto más, por lo tanto, desconcierta la continuación del diálogo de Jesús con los discípulos en Cesarea de Filipo: «Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de Él». Sin embargo el motivo está claro. Jesús acepta ser identificado con el Mesías esperado, pero no con la idea que el judaísmo había acabado por hacerse del Mesías. En la opinión dominante, éste era visto como un líder político y militar que liberaría a Israel del dominio pagano e instauraría con la fuerza el reino de Dios en la tierra.

Jesús tiene que corregir profundamente esta idea, compartida por sus propios apóstoles, antes de permitir que se hablara de Él como Mesías. A ello se orienta el discurso que sigue inmediatamente: «Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho...». La dura palabra dirigida a Pedro, que busca disuadirle de tales pensamientos: «¡Quítate de mi vista, Satanás!», es idéntica a la dirigida al tentador del desierto. En ambos casos se trata, de hecho, del mismo intento de desviarle del camino que el Padre le ha indicado –el del Siervo sufriente de Yahveh- por otro que es «según los hombres, no según Dios».

La salvación vendrá del sacrificio de sí, de «dar la vida en rescate por muchos», no de la eliminación del enemigo. De tal manera, de una salvación temporal se pasa a una salvación eterna, de una salvación particular –destinada a un solo pueblo- se pasa a una salvación universal.

Lamentablemente tenemos que constatar que el error de Pedro se ha repetido en la historia. También determinados hombres de Iglesia, y hasta sucesores de Pedro, se han comportado en ciertas épocas como si el reino de Dios fuera de este mundo y debiera afirmarse con la victoria (si es necesario también de las armas) sobre los enemigos, en vez de hacerlo con el sufrimiento y el martirio.

Todas las palabras del Evangelio son actuales, pero el diálogo de Cesarea de Filipo lo es de forma del todo especial. La situación no ha cambiado. También hoy, sobre Jesús, existen las más diversas opiniones de la gente: un profeta, un gran maestro, una gran personalidad. Se ha convertido en una moda presentar a Jesús, en los espectáculos y en las novelas, en las costumbres y con los mensajes más extraños. El Código da Vinci es sólo el último episodio de una larga serie.

En el Evangelio Jesús no parece sorprenderse de las opiniones de la gente, ni se retrasa en desmentirlas. Sólo plantea una pregunta a los discípulos, y así lo hace también hoy: «Para vosotros, es más, para ti, ¿quién soy yo?». Existe un salto por dar que no viene de la carne ni de la sangre, sino que es don de Dios que hay que acoger mediante la docilidad a una luz interior de la que nace la fe. Cada día hay hombres y mujeres que dan este salto. A veces se trata de personas famosas –actores, actrices, hombres de cultura- y entonces son noticia. Pero infinitamente más numerosos son los creyentes desconocidos. En ocasiones los no creyentes se toman estas conversiones como debilidad, crisis sentimentales o búsqueda de popularidad, y puede darse que en algún caso sea así. Pero sería una falta de respeto de la conciencia de los demás arrojar descrédito sobre cada historia de conversión.

Una cosa es cierta: los que han dado este salto no volverían atrás por nada del mundo, y más todavía, se sorprenden de haber podido vivir tanto tiempo sin la luz y la fuerza que vienen de la fe en Cristo. Como San Hilario de Poitiers, que se convirtió siendo adulto, están dispuestos a exclamar: «Antes de conocerte, yo no existía». ZS06091501

 

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24 nov. 2013. Por primera vez en la historia, Papa Francisco presnta al mundo en plaza San Pedro, colina vaticana, los restos del apóstol Pedro, en una urna de bronce

 

Sabía Usted esto? - Habría que añadir que el Vaticano no es parte de las 7 colinas (Capitolio, Aventino, Quirinal, Viminal, Celio, Palatino y Esquilino), y que esta denominación a la ciudad de Roma se remonta al historiador Varrón. En Roma hay más de 7 colinas, como el Pincio, el “colle Oppio”, el mismo Janículo...

El estado de la ciudad del Vaticano nace hacia 1929. El Vaticano en la antigüedad pertenecía a la ciudad etrusca de Vejo y no estaba incluido en la muralla serviana ni tampoco en la remodelación que realizaron siglos después Probo y Aureliano.

En el Vaticano, que entonces era el famoso circo de Cayo Calígula y luego de Nerón, está sepultado San Pedro, así como al lado de la vía Ostiense lo está San Pablo...

 

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Al inicio del tercer milenio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo.

 

 

La voluntad de Cristo de atribuir a Pedro un especial relieve dentro del Colegio Apostólico se manifiesta con numerosos indicios. Por otra parte, el mismo Pedro es consciente de esta posición particular que tiene. De este modo, cuando Jesús, dolido por la incomprensión de la muchedumbre tras el discurso sobre el Pan de vida, pregunta: «También vosotros queréis marcharos?», la respuesta de Pedro es perentoria: «Señor, ¿con quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna».

Jesús pronuncia entonces la declaración solemne que define, de una vez por todas, el papel de Pedro en la Iglesia: «Y yo, a mi vez, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

Las tres metáforas a las que recurre Jesús son en sí muy claras: Pedro será el cimiento de roca sobre el que basará el edificio de la Iglesia; tendrá las llaves del reino de los cielos para abrir y cerrar a quien le parezca justo; por último, podrá atar o desatar, es decir, podrá establecer o prohibir lo que considere necesario para la vida de la Iglesia, que es y seguirá siendo de Cristo. Es siempre la Iglesia de Cristo y no de Pedro. Describe con imágenes plásticas lo que la reflexión sucesiva calificará con el término primado de jurisdicción.

(07-VI-2006)

 

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Alrededor del año 33 - En Pentecostés la Iglesia se manifestó una, santa, católica y apostólica; se manifestó misionera, con el don de hablar todas las lenguas del mundo, porque a todos los pueblos está destinada la buena nueva del amor de Dios. "El Espíritu —enseña también el Concilio— conduce a la Iglesia a la verdad total, la une en la comunión y el servicio, la construye y dirige con diversos dones jerárquicos y carismáticos, y la adorna con sus frutos" (ib., 4).

 

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Años 40.ca. Iglesia Católica - ya «inmediatamente después de la muerte y la resurrección de Cristo, en torno a los años 40 d.C., la Iglesia Católica cantaba en el famoso himno contenido en Carta de San Pablo a los Filipenses»: «Cristo, siendo de condición divina, no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios» (Flp 2,6).

 

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Alrededor del año 58 de nuestra era vivían en Jerusalén varios miles de judíos creyentes, miembros de la Iglesia Católica recién fundada por Jesucristo que le ordenó ser “Católica y catolizante”. Así lo afirmaban los responsables de la Iglesia a Pablo: "Ya ves, hermano, cuantos miles de judíos son ahora creyentes y todos son fieles observantes de la Ley" (Hch 21,20).

 

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Alrededor del año 90 - 100ca. "Obedecer al Obispo y al clero con mentes sin divisiones y compartir el pan -la medicina de la inmortalidad- y el remedio soberano para escapar la muerte y vivir en Jesucristo para siempre... La única Eucaristía que deben apreciar como válida es una que es celebrada por Obispo mismo o por una persona autorizada por él. Donde está el Obispo, ahí debe estar su gente, al igual que donde estaba presente Jesucristo, ahí está la Iglesia católica..."

[San Ignacio de Antioquía, discípulo de San Juan Evangelista, (33ca.+ 107)] Ignacio nació en los días en que Cristo era crucificado. Conoció a San Pedro y a San Pablo.

 

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Iglesia Católica año 153 - Ya el mártir san Justino, en su Primera Apología, escrita aproximadamente el año 153, proclamaba la realización del versículo del cántico, que dice:  "de Jerusalén saldrá la palabra del Señor" (cf. v. 3). Escribía:  "De Jerusalén salieron doce hombres hacia todo el mundo. Eran ignorantes; no sabían hablar, pero gracias al poder de Dios revelaron a todo el género humano que habían sido enviados por Cristo para enseñar a todos la palabra de Dios. Y nosotros, que antes nos matábamos los unos a los otros, no sólo no luchamos ya contra los enemigos, sino que, para no mentir y no engañar a los que nos interrogan, de buen grado morimos confesando a Cristo" (Primera Apología, 39, 3:  Gli apologeti greci, Roma 1986, p. 118).

 

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La Iglesia primitiva ‘católica porque era y es universal’, (ya se le reconocía como católicos) en el siglo II, tomó tres decisiones: ante todo establecer el canon, subrayando así la soberanía de la Palabra y explicando que no sólo el Antiguo Testamento es "hai grafai", sino que, juntamente con él, el Nuevo Testamento constituye una sola Escritura y de este modo es para nosotros nuestro verdadero soberano. Pero, al mismo tiempo, la Iglesia formuló la sucesión apostólica, el ministerio episcopal, consciente de que la Palabra y el testigo van juntos, es decir, que la Palabra está viva y presente sólo gracias al testigo y, por decirlo así, recibe de él su interpretación, y que recíprocamente el testigo sólo es tal si da testimonio de la Palabra. Y, por último, la Iglesia añadió un tercer elemento:  la "regula fidei", como clave de interpretación. La Tradición engendra la Escritura: “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta”. -II Tesalonicenses 2,15

 

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Iglesia Católica segundo milenioDE SILVESTRE II A JUAN PABLO II’

Vayamos por partes. El Papa del año 1000 se llamaba Silvestre II y fue el primer francés que se sentó en la sede de Pedro. El Papa del año 2000, Juan Pablo II, es también el primer Papa polaco de la Historia. Curiosa la coincidencia de los ordinales.

Silvestre II, de nombre Gerberto de Aurillac, antes de ser obispo de Reims y Ravena, adquirió una sólida formación monástica, científica y literaria. Y, en gran parte, en Cataluña, en Vic. Fue hombre de gran cultura, muy experto en geometría y astronomía, con cierta fama de mago. Se le atribuye gran mérito como transmisor de saberes helénicos y arábigos al mundo occidental. Lo que se dice un hombre-puente.

¿No son rasgos que se perciben también en la densa biografía del Papa actual? Temperamento de artista, actor en su juventud, poeta y dramaturgo con obra publicada, buen filósofo y teólogo de resonancias místicas, excelente políglota. De la vastedad de su cultura no cabe duda alguna. Pero es el caso que también el Papa Wojtyla se considera, con justeza, un puente entre el mundo eslavo y el mediterráneo, entre la cultura del nordeste europeo y la sensibilidad de los pueblos latinos. Las alusiones a su multilateralidad cultural y a su misión espiritual integradora abundan en sus propios escritos y discursos.

Por otra parte, la Historia presenta al Papa Silvestre II íntimamente ligado al emperador Otón III y a sus proyectos de restauración del viejo imperio romano en nuevas categorías europeas. Fue precisamente Silvestre II quien alejó al emperador de las añoranzas bizantinas y le condujo hacia una sensibilidad más en consonancia con los tiempos. De esta pedagogía papal iba a nacer el Sacro Imperio Romano Germánico, pieza clave en la textura de la Europa medieval. Y sistema político-religioso que sería el primer paso hacia la teocracia, en la que el papado iba a ser el vértice y el emperador el brazo armado de la Iglesia.


Curioso resulta comprobar que Silvestre II llevaba de la mano a Otón III hacia un tipo de cristiandad en la que su antecesor Silvestre I había iniciado ya al emperador Constantino a principios del siglo IV. Y no menos curioso caer en la cuenta de que algunos observadores han achacado a Juan Pablo II ciertos sueños de cristiandad, mientras que unánimemente se le viene reconociendo una contribución singular a la historia actual de Europa con su clara apuesta por un continente libre de bloques ideológicos, de muros, e integrador de los pueblos y de las culturas ancestralmente europeas. ¿Quién no recuerda, a este propósito, sus apremiantes instancias a la Europa unida y cristiana poco menos que gritadas desde Compostela, en noviembre de 1982, con motivo de su primer viaje a España?

Pero aún quedan motivos para la sorpresa. Silvestre II, de acuerdo con Otón III, dio un impulso decisivo a la evangelización de los pueblos del este y del norte de Europa y a su organización eclesiástica. Dentro de esa política, y justamente en el año 1000, aquel Papa creó la sede de Gnesen o Gniezno, la más antigua de Polonia, y dio especial relieve a otra nueva diócesis, la de Cracovia. La que a lo largo de la historia polaca iba a ser la más parecida a Roma y la más cercana a su talante. Hasta el punto de ser llamada ya desde antiguo la Roma polaca.

¿Hará falta recordar que cuando Karol Wojtyla fue elegido para la sede de Roma y la sucesión de Pedro, el 16 de octubre de 1978, era precisamente arzobispo de Cracovia?

¿Puras coincidencias, casualidades significativas, convergencias curiosas, trazas misteriosamente relevantes? Cabe cualquier interpretación, pero son datos históricos rigurosamente ciertos, y entre los que transcurren mil años de historia.

Un apunte final: Silvestre II pasó a la Historia como un Papa tenaz, soñador y defensor firme de los derechos de Dios y de la Iglesia. ¿Alguien le regateará a Juan Pablo II estas mismas prendas al cabo de mil años justos?

Agradecemos al autor - Joaquín Luis Ortega 29.06.MM. Esp.

 

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Actualizado 29 junio 2012

Y bien, ¿por qué celebramos a San Pedro y San Pablo precisamente tal día como hoy?

 

            Que San Pedro y San Pablo celebren juntos su onomástica y que lo hagan tal día como el 29 de junio, no implica ni que el martirio de uno y otro se celebrara en fecha tal, ni siquiera que ambos próceres de la cristiandad fueran ejecutados el mismo día, si bien no sería justo ocultar que dicha tesis, la de la ejecución simultánea en idéntica fecha, aunque no demostrada con fehaciencia histórica, registra en la Iglesia larga tradición. Así lo demuestra por ejemplo la Carta de Dionisio, obispo de Corinto a los romanos, transcrita por Eusebio de Cesarea en su Historia Eclesiástica: 

            “En esto también vosotros, por medio de semejante amonestación, habéis fundido las plantaciones de Pedro y de Pablo, la de los romanos y la de los corintios, porque después de plantar ambos en nuestra Corinto, ambos nos instruyeron, y después de enseñar también en Italia en el mismo lugar, los dos sufrieron el mismo martirio en la misma ocasión” (HistEc. 2, 25, 8).

 

San Pedro y San Pablo. El Greco (1604).             

 

El gran clásico medieval de la onomástica, la Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine transcribe un pasaje de otra Carta de Dionisio, obispo de Corinto,ésta a Timoteo, que rezaría como sigue:

 

            “¡Oh hermano mío Timoteo! ¡Si hubieses sido testigo de los últimos momentos de estos mártires! ¿Cómo oír sin llorar la publicación de aquellas sentencias en las que se decretaba la muerte de Pedro por crucifixión y la de Pablo por degollación?”.

 

            Actualmente tiende a creerse que la clave de la festividad del 29 de junio ha de hallarse en dos fuentes que aportarían una información coherente entre ellas, si bien, todo sea dicho, bastante confusa, y conste que la interpretación que voy a aportar a partir de este momento no es en modo alguno propia, sino simplemente la que acostumbra a darse y sirve para explicar el porqué de la festividad conjunta de ambos santos en tal fecha como la de hoy. 

            La primera fuente es el llamado “Cronógrafo de Filócalo” en el que literalmente se lee:

 

            “III. Kal. Iul. Petri in Catacumbas et Pauli Ostiense Tusco et Basso Cons.”

 

            Que ha de interpretarse así:

 

            - “III. Kal. Iul.”. "Día tercero de las calendas de julio", correspondiente al actual 29 de junio.

            -“Petri in Catacumbas et Pauli Ostiense”. "Pedro en las Catacumbas y Pablo en la Ostiense", lugares en los que se celebra la onomástica.

            - “Tusco et Basso Cons.”. "Tusco y Basso cónsules", es decir, durante el consulado de Tusco y Basso, que como sabemos por otras fuentes, aconteció en el año 258 d. C..

  

Giiovanni Battista Rossi             El gran arqueólogo italiano Giovanni Batista De Rossi (1822-1894), director del Museo cristiano vaticano y presidente de la Pontificia Academia romana de Arqueología, publica poco antes de morir su descubrimiento en Berna de un códice que contenía el llamado “Martirologium Hieronymianum”, en el cual aparecía una entrada plenamente coherente con la del “Cronógrafo de Filócalo”:

 

            “III. Kal. Iul. Romae natale apostolorum sanctorum Petri et Pauli -Petri in Vaticano via Aurelia Pauli vero in Via Ostensi, utrumque in Catacumbis, passi sub Nerone, Basso et Tusco consulibus.”

 

            En el que como vemos, vuelve a citarse la misma fecha (el 3 de julio convertido en 29 de junio), y el mismo año (el consulado de Tusco y Basso acontecido en 258). Aunque añadiendo un tercer dato de gran interés: “Petri in Vaticano via Aurelia Pauli vero in Via Ostensi, utrumque in Catacumbis”, es decir, “Pedro en el Vaticano Vía Aurelia, Pablo en Via Ostense, y ambos en las catacumbas”. Lo que implicaría que mientras el culto de Pedro tenía lugar en Vaticano y el de Pablo en Via Ostense, el de ambos se producía en las catacumbas, es decir a un tercer lugar en el que habrían estado juntos, como es congruente pensar, por haber sido trasladados a él.

 

            La coherencia histórica del dato, es decir, que los restos (o los que se veneraban como tales) de los dos grandes próceres, Pedro y Pablo, fueran trasladados en circunstancia tal, es remarcable. Y es que el año 258 no es una fecha cualquiera, sino aquélla en la que se desata la gran persecución del Emperador Valeriano que, entre otras cosas, prohibe a los cristianos reunirse en los cementerios en los que rendían culto a sus más veneradas reliquias, por lo que bien pudo ocurrir que ante tesitura tal, los perseguidos decidieran remover los restos más importantes, en este caso los de Pedro y Pablo, para trasladarlos a lugar más seguro y desconocido, como fue considerado entonces el cementerio de las Catacumbas.

 

            Es más, estudios arqueológicos realizados en el cementerio han servido para encontrar una cámara doble llamada Platonia or Platoma, sobre la que el gran Papa español Dámaso (pinche aquí se desea conocer más sobre su vida) construyera la Iglesia de los apóstoles. Cámara en la que ambos cuerpos bien podrían haber reposado unidos, aunque eso sí, no para siempre, pues reza la tradición que en un determinado momento, cada uno habría vuelto a su lugar de origen, Pedro al Vaticano, Pablo a la Vía Ostense.

 

            Todo, como se ve, bastante especulativo, pero en cualquier caso, la mejor explicación hasta ahora del porqué de que los cristianos hayan terminado consagrando la fecha del 29 de junio como aquélla en la que rendir culto a las dos grandes figuras del santoral cristiano, San Pedro, el príncipe de los apóstoles, y San Pablo, el apóstol de los gentiles.

LUIS ANTEQUERA.

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=23413&mes=&ano=

 

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¿A quien correspondería históricamente las tierras de Palestina e Israel y desde cuándo?

 

El problema no es de fácil solución. La presencia judía tiene 3.500 años si bien no siempre gobernando. La llegada del islam es muy posterior y con distintos gobernantes: árabes, turcos, etc. La solución de la ONU de 1948 no era mala, pero para los árabes resultaba intolerable.

Dr.César VIDAL, historiador, filósofo, teólogo, escritor. MMV.XI.XV. [LD.ESP.].

 

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¿Sabía usted que en la aldea de San Pablo, los cristianos no podemos practicar libremente nuestra fe?

 

LOS CRISTIANOS LES FAVORECEMOS LIBERTAD, PERO LA RECIPROCIDAD PARECE NO IMPORTARLES.

 

PÉRFIDA, PERENNE  INTOLERANCIA MAHOMETANA:

 

En la ciudad de Tarso, patria del apóstol Pablo, los únicos cristianos son tres monjas que acogen a los peregrinos, quienes, para poder celebrar la Eucaristía en la única Iglesia-museo que queda, necesitan un permiso. Lo mismo vale para la Iglesia-museo de San Pedro en Antioquía.
En esta ciudad nació Juan Crisóstomo, de quien en 2007 se recordará el 16° centenario de la muerte en exilio. Precisamente Crisóstomo, con sus homilías, nos recuerda que la Eucaristía ha sido y es el lugar privilegiado de la parresía»…[…]…

02.23-X-2005 - SYNODUS EPISCOPORUM – BOLETÍN.

 

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Papa San Lino -  (64 ó 67 hasta el 76 ó 79)

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia Católica

 Pontificado - aproximadamente del

 (64 ó 67 hasta el 76 ó 79)


Todos los antiguos registros de los obispos romanos,  que nos han sido transmitidos  por San Irenaeus, Julius Africanus, San Hipólito, Eusebio, también el catálogo Liberiano del 354, colocan el nombre de Lino directamente después del Príncipe de los Apóstoles, San Pedro. Estos registros se trazan en una lista de los Obispos Romanos que existieron en el tiempo del Papa Eleuterio (cerca del 174-189), cuándo Irenaeus escribió su libro “Adversus haereses”. En comparación con este testimonio, nosotros no podemos aceptar la afirmación como más segura que la Tertuliana, que coloca indudablemente a San Clemente (De praescriptione, xxii) después que el Apóstol Pedro, como fue hecho más tarde por otros eruditos Latinos (Jerome, "De vir. enfermo.", xv). La lista romana en Irenaeus tiene reclamos más grandes hacia la autoridad histórica. Este autor reclama que el Papa Lino, es el Lino mencionado por  S. Paul en  Timoteo 4:21 II. El pasaje hecho por Irenaeus (Adv. haereses, III, iii, 3) lee:


Después que los Santos Apóstoles (Pedro y Pablo) fundaron y pusieron la Iglesia en orden (en Roma) le dieron el ejercicio de la oficina episcopal a Lino. El mismo Lino es mencionado por S. Pablo en su Epístola a Timoteo. Su sucesor fue Anacleto. Nosotros no podemos confiar si esta identificación del Papa, como el Lino mencionado en Timoteo 4:21 II, vuelve a una fuente antigua y segura, o es originada luego, a cuenta de la similitud del nombre. El periodo de duración del oficio del Lino, de acuerdo a la lista de papas legada a nosotros, duró solo doce años. El Catálogo Liberiano muestra que duro doce años, cuatro meses y doce días. Las fechas dadas en este catálogo, 56 A.C hasta el 67 A.C, son incorrectas. Quizás era en cuenta de estas fechas que los escritores del cuarto siglo dieron su opinión acerca de que Lino había sostenido la posición de cabeza de la comunidad Romana durante la vida del Apóstol; por ejemplo, Rufino, en el prefacio a su traducción del seudo-Clementino "Reconocimientos". Pero esta hipótesis no tiene base histórica. No se puede dudar que según las cuentas de Irenaeus con respecto a la Iglesia Romana en el segundo siglo, Lino fue escogido para ser cabeza de la comunidad de Cristianos en Roma, después de la muerte del Apóstol. Por esta razón su pontificado data del año de la muerte de los Apóstoles Pedro y Pablo, que, sin embargo, no se conoce con toda seguridad.

El Liber Pontificalis afirma que el hogar de Lino estaba en Tuscany, y que el nombre de su padre era Herculanus; pero nosotros no podemos descubrir el origen de esta afirmación. Según el mismo trabajo acerca de los Papas, se supone que Lino publicó un decreto "en conformidad con la ordenanza de San Pedro", que las mujeres deben tener las cabezas cubiertas en la iglesia. Sin duda que este decreto es apócrifo, y copiado por el autor del “Liber Pontificalis”, de la primera Epístola de S. Pablo a los Corintios (11:5) y atribuída arbitrariamente al primer sucesor del Apóstol en Roma. La declaración hecha en la misma fuente, que Lino sufrió el martirio, no puede ser probada, y es improbable. Pero entre Nero y Domitian no hay  mención de cualquier persecución de la Iglesia Romana; e Irenaeus (1. C., III, iv, 3) de entre los primeros obispos Romanos, solo designa  Telesphorus como mártir glorioso.

 

Finalmente este libro afirma que Lino, luego de su muerte, fue enterrado en el Vaticano, al lado de San Pedro. Nosotros no sabemos si el autor tuvo ninguna razón decisiva para esta afirmación. Como San Pedro ciertamente fue enterrado en el pie de la Colina de Vaticano, es bastante posible que los primeros obispos de la Iglesia Romana fueran enterrados también allí. No había nada en la tradición litúrgica del siglo cuarto la Iglesia Romana que probara esto, porque fue solo a fines del segundo siglo que alguna fiesta especial para los mártires fuera instituida, y consecuentemente Lino no aparece en las listas de siglo cuarto, sobre las fiestas de los santos romanos. Según Torrigio ("Le sacre grotte Vaticane", Viterbo, 1618, 53) cuando la presente confesión se construyó en San Pedro (1615), se encontraron unos sarcófagos, y entre ellos había uno que tenia grabada la palabra Lino. La explicación dada por Severano acerca de este descubrimiento ("Memorie delle sette chiese di Roma", Roma, 1630, 120) es que probablemente estos sarcófagos contuvieron los restos  de los primeros obispos romanos, y que el que contenía esa inscripción fuera el lugar de entierro de Lino. Esta afirmación fue repetida más tarde por diferentes escritores. Pero de un manuscrito de Torrigio vemos que en el sarcófago en cuestión había otras letras, aparte de la palabra Lino, por lo que podrían haber pertenecido a algún otro nombre (tal como Aquilinus, Anullinus). El lugar del descubrimiento de la tumba es una prueba de que no podría ser la tumba de Lino (De Rossi, "Inscriptiones christianae urbis Romae", II, 23-7). La fiesta de San Lino ahora se celebra el 23 septiembre. Esta también es la fecha dada en el “Liber Pontificalis”. Una epístola acerca del martirio de los Apóstoles San Pedro y  San Pablo, fue atribuida en un período posterior a San Lino, y supuestamente fue mandado por él a las Iglesias Orientales. Es apócrifo y de una fecha posterior que la historia del martirio de los dos Apóstoles, atribuido por algunos a Marcellus, lo que también es apócrifo ("Acta Apostolorum apocrypha", ed Lipsius y Bonnet, I, ed; Leipzig, 1891, sqq de XIV., 1 sqq.)

 


LIGHTFOOT, The Apostolic Fathers; St. Clement of Rome, I (London, 1890), 201 sqq.; HARNACK, Geschichte der Altchristlichen Literatur, II: Die Chronologie I (Leipzig, 1897), 70; Acta SS. September, VI, 539 sqq., Liber Pontificalis, ed. DUCHESNE, I, 121: cf. Introduction, lxix; DE SMEDT, Dissertationes selectae in primam aetatem hist. eccl., I, 300 sqq
J.P. KIRSCH

Transcrito por Gerard Haffner - Traducido por Alonso Teullet - The Catholic Encyclopedia, Volume I - Copyright © 1907 by Robert Appleton Company Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
La Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur +John Cardinal Farley, Archbishop of New York

 

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IGLESIA CATÓLICA-

Escritura - Situación en la Iglesia primitiva

 

17. Los primeros cristianos eran en su mayor parte judíos de Palestina, " hebreos " o " helenistas " (cf. Hch 6,1): sus puntos de vista sobre de la Escritura reflejarían los de su entorno, pero estamos mal informados a este respecto. Más adelante, los escritos del Nuevo Testamento demuestran que entre las comunidades cristianas circulaba una literatura sagrada más extensa que el canon hebreo. Tomados globalmente, los autores del Nuevo Testamento muestran un conocimiento de los libros deuterocanónicos y de algunos no canónicos, pues el número de libros citados en el Nuevo Testamento sobrepasa no sólo el del canon hebreo, sino también el que se conjetura como canon alejandrino.34 Cuando el cristianismo se propagó por el mundo helenístico, continuó utilizando los libros sagrados que había recibido del judaísmo helenizado.35 Sabemos que los cristianos de expresión griega recibieron de los judíos las Escrituras bajo la forma de los Setenta, pero no conocemos con precisión dicha forma, pues los Setenta nos han llegado en manuscritos cristianos. Parece que la Iglesia recibió un conjunto de Escrituras sagradas, que en el interior del judaísmo llevaban camino de convertirse en canónicas. Cuando el judaísmo decidió cerrar su propio canon, la Iglesia cristiana ya era suficientemente autónoma en relación con el judaísmo como para no sentirse inmediatamente afectada por ello. Sólo en una época posterior el canon hebreo ya cerrado empezó a ejercitar alguna influencia sobre la opinión de los cristianos.

 

18. El Antiguo Testamento de la Iglesia antigua tomó formas diversas en las distintas regiones, como demuestran las distintas listas de la época patrística. La mayoría de los escritores cristianos a partir del siglo II, así como los manuscritos de la Biblia de los siglos IV y siguientes, utilizan o contienen un gran número de libros sagrados del judaísmo, incluyendo algunos que no fueron admitidos en el canon hebreo. Sólo después de que los judíos hubieron definido su canon, pensó la Iglesia en cerrar su propio canon del Antiguo Testamento. Nos falta información sobre el modo cómo se procedió y las razones que se alegaron para incluir tal libro en el canon y rechazar tal otro. Es posible, sin embargo, delinear a grandes rasgos la evolución del tema en la Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente.

En Oriente, a partir de la época de Orígenes (entre el 185 y el 253), se procura conformar el uso cristiano al canon hebreo de 2224 libros, utilizando para ello distintas combinaciones y estratagemas. El mismo Orígenes era consciente, además, de la existencia de numerosas diferencias textuales, a veces considerables, entre la Biblia hebrea y la griega. A ese problema se añadía el de las distintas listas de libros. Los esfuerzos realizados en orden a adaptarse al canon y al texto hebreos no privaron a los autores cristianos de Oriente de utilizar en sus escritos libros que no habían sido admitidos en el canon hebreo, ni de seguir para los demás el texto de los Setenta. La idea de que el canon hebreo debía ser preferido por los cristianos no parece haber producido en la Iglesia de Oriente una impresión profunda ni duradera.

En Occidente se mantiene igualmente una utilización más amplia de los libros sagrados, que encuentra en Agustín su defensor. Cuando se trata de seleccionar los libros a incluir en el canon, Agustín (354-430) basa su juicio en la práctica constante de la Iglesia. A principios del siglo V, algunos concilios tomaron postura para fijar el canon del Antiguo Testamento. Por más que aquellos concilios fueron sólo regionales, la unanimidad expresada en sus listas los hace representativos del uso eclesial en Occidente.


En cuanto a las diferencias textuales entre la Biblia en griego y en hebreo, Jerónimo basa su traducción en el texto hebreo. Para los libros deuterocanónicos, se contenta generalmente con corregir la antigua traducción latina (Vetus Latina). Desde entonces, la Iglesia en Occidente reconoce una doble tradición bíblica: la del texto hebreo para los libros del canon hebreo y la de la Biblia griega para los demás libros, todos en traducción latina.

Fundándose en una tradición secular, el concilio de Florencia, en 1442, y más tarde el de Trento, en 1564, disiparon, para los católicos, dudas e incertidumbres. Su lista se compone de 73 libros, recibidos como sagrados y canónicos, en cuanto que inspirados por el Espíritu Santo: 46 para el Antiguo Testamento y 27 para el Nuevo Testamento.36 Así la Iglesia católica ha logrado su canon definitivo. Para determinar este canon, el Concilio se basó en el uso constante de la Iglesia. Adoptando este canon más amplio que el hebreo, ha preservado una memoria auténtica de los orígenes cristianos, puesto que, como hemos visto, el canon hebreo más limitado es posterior a la época de la formación del Nuevo Testamento.

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(34) Si la Iglesia primitiva hubiera recibido de Alejandría un canon cerrado o una lista cerrada, sería de esperar que los manuscritos de los Setenta, todavía existentes y las listas cristianas de libros del Antiguo Testamento, tendrían todos una extensión virtualmente idéntica a ese canon. Pero ese no es el caso. Las listas veterotestamentarias de los Padres de la Iglesia y de los primeros concilios no manifiestan ese tipo de unanimidad. No son pues los judíos en Alejandría los que han establecido un canon exclusivo de las Escrituras, sino la Iglesia a partir de los Setenta.

(35) Estos libros no comprendían sólo escritos originariamente compuestos en hebreo y traducidos al griego, sino también escritos compuestos directamente en griego.

(36) Cf. Denziger-Hünermann, Enchiridion symbolorum, 36a ed., Friburgo de Brisgovia, Basilea, Roma, Viena 1991, nos. 1334-1336, 1501-1504.

 

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"Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo,

y lo será siempre" (Hb 13, 8).

 

Estas palabras adquieren un significado muy particular en relación con la fecha del 12 de octubre de 1492. Cristóbal Colón, que había partido de España hacia Occidente para buscar una ruta nueva hacia las Indias (por tanto, hacia Asia), descubrió aquel día un nuevo continente. El descubrimiento de América comenzó desde las islas del archipiélago de las Antillas y, en particular, desde aquella isla que fue llamada entonces "Hispaniola". Precisamente en aquella isla se plantó por primera vez la cruz, signo de la redención, y desde allí empezó también la evangelización.

Con la fuerza de su cruz y de su resurrección, Cristo envió a los Apóstoles por todo el mundo: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo... Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28 19-20). Con el descubrimiento del "nuevo mundo" ?gracias al cual el conocimiento del globo terrestre progresó ulteriormente y la vida de la humanidad se enriqueció de una nueva dimensión? , esas palabras del Redentor se transformaron en un reto para sus discípulos.

2. El 12 de octubre de 1992 el Obispo de Roma, junto con toda la Iglesia y en especial con el Episcopado americano, ha ido en peregrinación hasta esa cruz desde la que ?hace quinientos años? inició la evangelización de la nueva tierra ?primero hacia el sur, y luego hacia el norte? . Ha sido, sobre todo, una peregrinación de acción de gracias. Su camino llevaba a Santo Domingo y, al mismo tiempo, al santuario de la Virgen de la Altagracia.

La primera evangelización comenzó el día de Pentecostés, cuando los Apóstoles, reunidos en el mismo lugar en oración con la Madre de Cristo, recibieron el Espíritu Santo. Aquella que, según las palabras del arcángel, es "llena de gracia", se encuentra en el camino de la evangelización apostólica y en todos los caminos que los sucesores de los Apóstoles han recorrido para anunciar la buena nueva de la salvación.


Después de quinientos años era necesario pronunciar, junto con la Madre de Dios, las palabras de agradecimiento por las "maravillas" que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han realizado en favor del pueblo del continente americano mediante el ministerio de tantos mensajeros y administradores de los misterios de Dios (cf. 1 Co 4, 1). La evangelización es obra del amor de Cristo, que actúa a través de los hombres. La evangelización de América se llevó a cabo gracias a la obra de misioneros imbuidos de amor, cuya humildad y valentía, entrega y santidad, y a menudo el ofrecimiento de su misma vida, dieron testimonio de aquel que es Camino, Verdad y Vida.

3. Mediante la peregrinación al lugar donde comenzó la evangelización, peregrinación que tuvo carácter de acción de gracias, hemos querido realizar también un acto de expiación ante la infinita santidad de Dios por todo lo que, en este impulso hacia el continente americano, ha estado marcado por el pecado, la injusticia y la violencia. A este respecto, hubo entre los misioneros quienes nos transmitieron testimonios impresionantes. Basta recordar los nombres de Montesinos, Las Casas, Córdoba, fray Juan del Valle y muchos otros más.

Después de quinientos años nos presentamos ante Cristo, el Señor de la historia de toda la humanidad, para pronunciar las palabras de la oración al Padre que él mismo nos enseñó: "Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado..." (cf. Mt 6, 12).

La plegaria del Redentor se dirige al Padre y, a la vez, a los hombres, contra quienes se han cometido muchas injusticias. No dejamos de pedir "perdón", a estos hombres. Esta petición de perdón se dirige, sobre todo, a los primeros habitantes de la nueva tierra, a los "indios", y también a quienes, como esclavos, fueron deportados allí desde Africa para realizar los trabajos más duros.

"Perdónanos nuestras deudas...": también esta plegaria forma parte de la evangelización. Es necesario agregar que las injusticias cometidas fueron la ocasión para que se realizara la primera elaboración del código de derechos humanos, tarea en que sobresalió particularmente la Universidad de Salamanca. Ese trabajo dio frutos gradualmente. En nuestra época esos derechos son aceptados comúnmente como principios de la moral universal.


"Perdónanos nuestras deudas...". Enséñanos a vencer el mal con el bien (cf. Rom 12, 21).

4. "Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre" (Hb 13, 8). El V Centenario de la evangelización ?en cuanto celebración de acción de gracias y de expiación? representa igualmente el tiempo de un nuevo comienzo. En estrecha relación con la fecha del 12 de octubre de 1992, los obispos de toda América Latina han inaugurado la Conferencia dedicada a la nueva evangelización. Dicha Conferencia de Santo Domingo constituye una continuación de las que se celebraron en Río de Janeiro, Medellín y Puebla. Los trabajos de la IV Conferencia general durarán casi hasta fines de este mes.

Nueva evangelización no significa un "nuevo Evangelio", porque "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre". Nueva evangelización quiere decir: una respuesta adecuada a los "signos de los tiempos", a las necesidades de los hombres y de los pueblos de este último tramo del segundo milenio cristiano. Significa, además, promoción de una nueva dimensión de justicia y de paz, así como de una cultura más profundamente radicada en el Evangelio ?un hombre nuevo en Jesucristo?.

Ojalá que Santo Domingo sea como un nuevo cenáculo en el que los sucesores de los Apóstoles, reunidos en oración junto con la Madre de Cristo, preparen los caminos de la nueva evangelización para toda América. Que en el umbral del tercer milenio los pastores sepan presentar al mundo a Jesucristo, que "ayer como hoy es el mismo, y lo será siempre". 21.10.1992

 

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Si la sagrada Escritura es la fuente a la que debe acudir la renovación de la liturgia, la praxis litúrgica primitiva de las Iglesias de los santos Padres, es decir, la «pristina sanctorum Patrum norma» ha de considerarse la norma y la regla que inspire la reforma misma. La praxis litúrgica de las Iglesias de los santos Padres se convierte en forma originaria de la liturgia cristiana, con la cual debe confrontarse y verificarse la vida litúrgica de la Iglesia de todas las épocas. Precisamente por eso, la liturgia debe volver a su sencillez originaria: «Los ritos deben resplandecer con una noble sencillez, deben ser breves, claros, evitando repeticiones inútiles» (ib., 34). Y también: «Deben simplificarse los ritos, conservando con cuidado su sustancia, omitiendo lo que en el curso de los tiempos se haya duplicado o añadido con poca utilidad; restablézcanse, en cambio, según la norma primitiva de los santos Padres, las cosas que han desaparecido a causa del tiempo, siempre que parezcan oportunas o necesarias».

 

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Esculturas contemporáneas a Pedro y Pablo, en Roma.

Bronces dorados del ‘Cartoceto di Pergola’ (zona Marche-Italia),

grupo ecuestre escultural que se remonta al siglo I después de Cristo;

comparable por elaborado y dimensiones, a los ‘Bronces del Riace’. 2007.VI.

 

La comunión de los bienes espirituales - En la comunidad primitiva de Jerusalén, los discípulos "acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones" (Hch 2, 42):

La comunión en la fe. La fe de los fieles es la fe de la Iglesia recibida de los Apóstoles, tesoro de vida que se enriquece cuando se comparte.

La comunión de los sacramentos. “El fruto de todos los Sacramentos pertenece a todos. Porque los Sacramentos, y sobre todo el Bautismo que es como la puerta por la que los hombres entran en la Iglesia, son otros tantos vínculos sagrados que unen a todos y los ligan a Jesucristo. La comunión de los santos es la comunión de los sacramentos ... El nombre de comunión puede aplicarse a cada uno de ellos, porque cada uno de ellos nos une a Dios ... Pero este nombre es más propio de la Eucaristía que de cualquier otro, porque ella es la que lleva esta comunión a su culminación” (Catech. R. 1, 10, 24).

La comunión de los carismas: En la comunión de la Iglesia, el Espíritu Santo "reparte gracias especiales entre los fieles" para la edificación de la Iglesia (LG 12). Pues bien, "a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común" (1 Co 12, 7).

“Todo lo tenían en común” (Hch 4, 32): "Todo lo que posee el verdadero cristiano debe considerarlo como un bien en común con los demás y debe estar dispuesto y ser diligente para socorrer al necesitado y la miseria del prójimo" (Catech. R. 1, 10, 27). El cristiano es un administrador de los bienes del Señor (cf. Lc 16, 1, 3).

La comunión de la caridad: En la "comunión de los santos" "ninguno de nosotros vive para sí mismo; como tampoco muere nadie para sí mismo" (Rm 14, 7). "Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo. Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte" (1 Co 12, 26-27). "La caridad no busca su interés" (1 Co 13, 5; cf. 10, 24). El menor de nuestros actos hecho con caridad repercute en beneficio de todos, en esta solidaridad entre todos los hombres, vivos o muertos, que se funda en la comunión de los santos. Todo pecado daña a esta comunión.

 

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Génesis, Exodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, los dos libros de Samuel, los dos libros de los Reyes, los dos libros de las Crónicas, Esdras y Nehemías, Tobías, Judit, Ester, los dos libros de los Macabeos, Job, los Salmos, los Proverbios, el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, la Sabiduría, el Eclesiástico, Isaías, Jeremías, las Lamentaciones, Baruc, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás Miqueas, Nahúm , Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías para el Antiguo Testamento;

los Evangelios de Mateo, de Marcos, de Lucas y de Juan, los Hechos de los Apóstoles, las cartas de Pablo a los Romanos, la primera y segunda a los Corintios, a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses, la primera y la segunda a los Tesalonicenses, la primera y la segunda a Timoteo, a Tito, a Filemón, la carta a los Hebreos, la carta de Santiago, la primera y la segunda de Pedro, las tres cartas de Juan, la carta de Judas y el Apocalipsis para el Nuevo Testamento.

 

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«Despierta, Oh hombre, y reconoce la dignidad de tu naturaleza. Recuerda que fuiste hecho a imagen de Dios; esta imagen, que fue destruida en Adán, ha sido restaurada en Cristo. Haz uso como conviene de las criaturas visibles, como usas de la tierra, del mar, del cielo, del aire, de las fuentes y de los ríos; y todo lo que hay en ellas de hermoso y digno de admiración conviértelo en motivos de alabanza y gloria del Creador» (LEÓN MAGNO, Sermón 7 en la Navidad del Señor, 2.6; LIT HOR VIERNES V T.O.)

 

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La Enciclopedia francesa, vademécum de la ilustración, recordaba que Europa era un continente pequeño, pero el faro del mundo debido a su cultura, su historia, su arte y, "sobre todo", su religión {la Iglesia Católica fundada por Jesucristo-Dios nuestro}

 

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Moneda - Tarso época de San Pablo

 

Hallada la tumba de San Pablo

 

Recientemente se ha dado a conocer el descubrimiento del sarcófago con los restos mortales del apóstol san Pablo, justo debajo del altar mayor de la basílica de San Pablo Extramuros, en Roma. Los detalles de este descubrimiento los ha hecho públicos el diario italiano Avvenire

 

La decisión de buscar la tumba de san Pablo nace en el Año Jubilar 2000. Muchos peregrinos, católicos o no, buscaban venerar las reliquias del Apóstol.
El obispo Marcello Costalunga, administrador pontificio de la basílica, pidió, junto con el abad Paolo Lunardon, a la dirección de los Museos Vaticanos el inicio de la investigación.

 

Las excavaciones en la basílica de San Pablo Extramuros, llevadas a cabo por los Museos Vaticanos, han conducido al descubrimiento, debajo del altar mayor, de un sarcófago romano al nivel de la antigua basílica teodosiana, exactamente bajo la inscripción Paulo, apostolo mart, visible en la base del altar. El encargado de presentar el descubrimiento es Giorgio Filippi, un arqueólogo especialista que trabaja para los Museos Vaticanos y que ha dirigido el equipo encargado de las excavaciones. «Hemos descubierto –ha declarado– un sarcófago o contenedor de reliquias. Sabemos que es del año 390, es decir, la época de la ampliación de la basílica constantiniana por parte de los emperadores Teodosio, Valentiniano II y Arcadio, cuando se sabía que los restos allí depositados eran del apóstol Pablo».
El sarcófago tiene un orificio de una decena de centímetros, tapado sólo con un poco de argamasa, ideado en su tiempo para poder introducir pequeñas piezas de tejido y convertirlas en reliquias al contacto con los restos mortales. Bastaría remover la tapa para introducir una microcámara. Pero, por el momento, Filippi opina que «el descubrimiento es suficiente». Para comprender la génesis de este hallazgo, hace falta encuadrar históricamente la basílica. Después de su martirio en Roma, san Pablo es enterrado en un lugar de la Via Ostiense, en la tumba de la Matrona Lucilla, según la tradición. En torno al sepulcro, el emperador Constantino edifica la primera basílica, hacia el año 320, de la que no se conserva nada en la actualidad. En el 390, el Triunvirato que guiaba el Imperio romano por aquella época, Teodosio, Valentiniano II y Arcadio, deciden ampliar la basílica, tomando como modelo la basílica de San Pedro. Las excavaciones y la investigación documental han puesto de manifiesto que la colocación del sarcófago data de esta época. El Papa León Magno reconstruye la nave derecha, destruida por el terremoto del año 433, y eleva el nivel del presbiterio, de modo que el sarcófago queda enterrado por debajo del suelo. Sobre la tapa se deposita metro y medio de mampostería y, encima, la losa de mármol con la inscripción incompleta Paulo apostolo mart. Con la elevación del piso, se coloca el primer altar fijo de la basílica. En el mármol se abre un agujero que comunica con el agujero del sarcófago. Gregorio Magno, en torno al año 600, queriendo equiparar la basílica paulina a la de San Pedro, alza todavía más el presbiterio. Posteriormente, cuando la basílica sea reconstruida en 1854, después del pavoroso incendio de 1823, el sarcófago quedará cubierto por una capa de cemento, mortero, arena y detritus varios, entre los que se encuentra una moneda de la época. Y sobre las reliquias se posa el misterio.

Fruto del Jubileo - La decisión de buscar la tumba de san Pablo nace con el Jubileo del año 2000. Muchos peregrinos, católicos o no, buscaban venerar las reliquias del Apóstol. El obispo Marcello Costalunga, administrador pontificio de la basílica en aquella época, pidió, junto con el abad Paolo Lunardon, a la dirección de los Museos Vaticanos el inicio de la investigación. Las excavaciones duran desde junio de 2002 hasta mayo de 2003. Entre el altar mayor y el antiestante de San Timoteo, Filippi abrió una pequeña cavidad para no dañar el presbiterio, y luego excavó un túnel horizontal de un metro de largo con lo que consiguió descubrir el sarcófago.
Luca Liverani. «ALFA Y OMEGA» Esp. 2005.05.05. nº 449

 

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Donde está la Iglesia, allí está el Espíritu de Dios, y donde está el Espíritu de Dios, allí está la Iglesia y toda gracia. SAN IRENEO.

 

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San Pablo, amante y mártir de la Iglesia de Cristo

«Dilexit Ecclesiam» amó a la Iglesia

 

 

 

Las llaves y el timón


Como sucesor de Pedro, el Papa es el que ha recibido las llaves y el timón, para abrir los inagotables arcones de la misericordia de la Iglesia, o para cerrar las puertas a lo que no cabe en la casa de la fidelidad a Cristo. Es el timonel que debe guiar en la barca que es la Iglesia, no siempre navegando en tiempos favorables, pero nunca abandonada del viento del Espíritu.
Si su poder no es de este mundo, como lo dijo Jesús, tampoco lo es el libro que el Papa emplea para dictar las lecciones de su magisterio. En esta cátedra, solamente se imparte la doctrina de la fe, que es aceptación de lo que Dios ha revelado de sí mismo. De una manera especialmente clara e inconfundible, lo ha hecho en la vida, en la doctrina y el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo.
Maestro es, pues, el Papa de una fe que se hace comportamiento y vida. Por eso, se habla de la fe y de las costumbres. Porque quien mira y acepta a Dios, ha de hacer que su comportamiento moral sea coherente con aquello que se acepta como doctrina y que ha de empapar por completo la vida cristiana. El Papa es ese maestro inequívoco, infalible, cuando proclama solemnemente una verdad y una forma de aceptarla y vivirla. 2005.

 

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«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.

Tras una noche de dura fatiga sin ningún resultado, Jesús invita a Pedro a remar mar adentro y a echar de nuevo la red. Aun cuando esta nueva fatiga parece inútil, Pedro se fía del Señor y responde sin dudar: «Señor, en tu palabra, echaré la red» (Lc 5,4). La red se llena de peces, hasta el punto de romperse. Hoy, después de dos mil años de trabajo en la barca agitada de la Historia, la Iglesia es invitada por Jesús a «remar mar adentro», lejos de la orilla y las seguridades humanas, y a tirar de nuevo la red. Es hora de responder de nuevo con Pedro: «Señor, en tu palabra, echaré la red».

 

«¿Pensamos que Jesús no conocía mejor que nosotros los pecados de la Iglesia? ¿No sabía Él por quién moría? ¿No sabía que, entre sus discípulos, uno le había traicionado, otro le negaba y todos huían?»

 

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«La solidez del núcleo familiar es un recurso determinante para la calidad de la convivencia social. Por ello, la comunidad civil no puede permanecer indiferente ante las tendencias disgregadoras que minan en la base sus propios fundamentos. Si una legislación puede en ocasiones tolerar comportamientos moralmente inaceptables, no debe jamás debilitar el reconocimiento del matrimonio monogámico indisoluble, como única forma auténtica de familia. Es necesario, por tanto, que las autoridades públicas, «resistiendo a las tendencias disgregadoras de la misma sociedad y nocivas para la dignidad, seguridad y bienestar de los ciudadanos, procuren que la opinión pública no sea llevada a menospreciar la importancia institucional del matrimonio y de la familia». Es tarea de la comunidad cristiana, y de todos aquellos que se preocupan sinceramente por el bien de la sociedad, reafirmar que «la familia constituye, más que una unidad jurídica, social y económica, una comunidad de amor y de solidaridad, insustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos, esenciales para el desarrollo y bienestar de los propios miembros de la sociedad». Debemos, sin duda, agradecer al Consejo Pontificio Justicia y paz este catecismo de Doctrina social, sobremanera, y su pronta traducción y edición a nuestra lengua. Ahora nos toca el trabajo de difundirlo y hacerlo llegar hasta los confines del interés de muchos, católicos o no.

 

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San Justino (hacia 100-160) filósofo, mártir
Diálogo con Trifón, 2-4, 7-8; PG 6, 478-482; 491

 

“La vida eterna consiste en esto: en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero...” (Jn 17,3) -      Mi alma ansiaba conocer lo que es propio y principio de la filosofía... El conocimiento inteligente de las cosas inmateriales me cautivaba por completo. La contemplación de las ideas daba alas a mi pensamiento. Durante algún tiempo me creía ser un sabio, y tan estúpido era que esperaba ver a Dios dentro de nada, ya que éste es el fin de la filosofía de Platón. En este estado espiritual...me acercaba a un lugar aislado donde creía encontrarme solo cuando me di cuenta que un anciano me seguía los pasos...
-¿Qué es lo que te ha conducido hasta aquí?- me preguntó. –Me gusta este paseo-...es muy adecuado para la meditación filosófica.... -¿Es, pues, en la filosofía que se encuentra la felicidad?- me preguntó.  –Ciertamente, le contesté, y sólo en ella-... ¿A qué llamas tu Dios? –Lo que siempre es idéntico a si mismo  y que da el ser a todo lo que existe, esto es Dios. -¿Cómo pueden los filósofos hacerse una idea justa de lo que es Dios si no lo conocen, no lo han visto jamás ni lo han oído?- Yo respondí: -La divinidad no es visible a nuestros ojos como los demás seres, sólo se accede a él por medio de la inteligencia, como dice Platón. Estoy de acuerdo con él.-
-Hace mucho tiempo, dijo el anciano, hubo hombres mucho más antiguos que estos pretendidos filósofos, hombres felices, justos, amigos de Dios. Hablaban bajo la inspiración del Espíritu de Dios y presagiaron un futuro, realizado ahora. Se llaman profetas. Ellos han visto la verdad y la han anunciado a los hombres... Los que leen sus profecías pueden, si tienen la fe, sacar mucho provecho...Eran testigos fieles de la verdad... Han glorificado al creador del universo, Dios y Padre y han anunciado al que él envió, Cristo su Hijo... Y tú, antes que nada, pide para que se te abran las puertas de la verdad, ya que nadie puede ver ni comprender si Dios o su enviado, Cristo, no se lo da a comprender-....
Ya no le vi más. Pero, de repente, un fuego se encendió en mi alma. Quedé prendado del amor a los profetas, a aquellos hombres amigos de Cristo. Reflexionando sobre las palabras del anciano, reconocí que ésta era la filosofía única, provechosa y segura.

 

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‘Cuando se encasquilla la razón se disparan las sectas’.

En los surcos donde nos habíamos esforzado por echar la simiente de la verdadera paz, otros esparcieron —como el inimicus homo de la Sagrada Escritura (Mt 13, 25)— la cizaña de la desconfianza, del descontento, de la discordia, del odio, de la difamación, de la hostilidad profunda, oculta o manifiesta, contra Cristo y su Iglesia, desencadenando una lucha que se alimentó en mil fuentes diversas y se sirvió de todos los medios. Crean expectativas apocalípticas del fin del mundo, regularmente desmentido por los hechos.La batalla hodierna de las sectas bautistas, jehovistas, etc., continua violenta contra la Iglesia, sin economizar recursos, métodos, antifaces y procedimientos. ¿Ignorancia o engaño ¿Se puede confiar en quien que ha mentido en algo tan fundamental? No! Las sectas con sus predicadores bíblicos, interpretando según sus conveniencias, mienten y no merecen nuestra confianza. Y así se cumple el dicho evangélico de: "Por sus frutos los conoceréis". Que una persona en una secta, esté errada doctrinalmente no prejuzga nada de su condición moral.

 

San Antonio de Padua (hacia 1195-1231), franciscano, doctor de la Iglesia Católica  - Sermones para el domingo y las fiestas de los santos

 

“Os guiará hasta la verdad plena” -      El Espíritu Santo, el Paráclito, el Defensor, es aquel que el Padre y el Hijo envían al alma de los justos como un aliento de vida. Por él que somos santificados y merecemos ser santos. El aliento humano es la vida del cuerpo; el aliento divino es la vida de los espíritus. El aliento humano nos hace sensibles; el aliento divino nos hace santos. Este Espíritu es Santo, porque sin él ningún espíritu, ni angélico ni humano, puede ser santo.
     “El Padre, dice Jesús, os lo enviará en mi nombre” (Jn 14,26), es decir, en mi gloria, para manifestar mi gloria; y también, porque él tiene el mismo nombre que el Hijo: es Dios. “Me glorificará” porque os convertirá en espirituales, y os hará comprender que el Hijo es igual al Padre y no sólo hombre como vosotros lo veis, y porque os quitará vuestro temor y os hará anunciar mi gloria al mundo entero. Por eso, mi gloria, es la salvación de los hombres.
     “Os enseñará todas las cosas”. “Hijos de Sión, dice el profeta Joel, alegraos, porque el Señor vuestro Dios os ha dado a aquel que enseña la justicia (2,23 Vulg), que os enseñará todo lo que se refiere a la salvación.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

 

 

Y San Agustín: “Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la belleza del mar, interroga a la belleza del aire que se dilata y se difunde, interroga a la belleza del cielo… interroga a todas las realidades. Todas te responden: Ve, nosotras somos bellas. Su belleza es una profesión (‘confessio’). Estas bellezas sujetas a cambio, ¿quién las ha hecho sino la suma Belleza (‘Pulcher’), no sujeto a cambio?” (serm. 241,2).

33. El hombre: Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido de bien moral, con su libertad y a la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios. En estas aperturas, percibe signos de su alma espiritual. La “semilla de eternidad que lleva en sí, al ser irreductible a la sola materia” (GS 18,1; cf. 14,2), su alma, no puede tener origen más que en Dios.

 

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Dios creó el mundo para manifestar y comunicar su gloria. La gloria para la que Dios creó a sus criaturas consiste en que tengan parte en su verdad, su bondad y su belleza.

 

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Toda criatura posee su bondad y su perfección propias. Para cada una de las obras de los "seis días" se dice: "Y vio Dios que era bueno". "Por la condición misma de la creación, todas las cosas están dotadas de firmeza, verdad y bondad propias y de un orden" (GS 36, 2). Las distintas criaturas, queridas en su ser propio, reflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabiduría y de la bondad Infinitas de Dios. Por esto, el hombre debe respetar la bondad propia de cada criatura para evitar un uso desordenado de las cosas, que desprecie al Creador y acarree consecuencias nefastas para los hombres y para su ambiente.

 

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El orden en el universo

1. La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.

2. El progreso científico y los adelantos técnicos enseñan claramente que en los seres vivos y en las fuerzas de la naturaleza impera un orden maravilloso y que, al mismo tiempo, el hombre posee una intrínseca dignidad, por virtud de la cual puede descubrir ese orden y forjar los instrumentos adecuados para adueñarse de esas mismas fuerzas y ponerlas a su servicio.

3. Pero el progreso científico y los adelantos técnicos lo primero que demuestran es la grandeza infinita de Dios, creador del universo y del propio hombre. Dios hizo de la nada el universo, y en él derramó los tesoros de su sabiduría y de su bondad, por lo cual el salmista alaba a Dios en un pasaje con estas palabras: ¡Oh Yahvé, Señor nuestro, cuán admirable es tu nombre en toda la tierra! Y en otro texto dice: ¡Cuántas son tus obras, oh Señor, cuán sabiamente ordenadas! De igual manera, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, dotándole de inteligencia y libertad, y le constituyó señor del universo, como el mismo salmista declara con esta sentencia: Has hecho al hombre poco menor que los ángeles, 1e has coronado de gloria y de honor. Le diste el señorío sobre las obras de tus manos. Todo lo has puesto debajo de sus pies.

 

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Las maravillas de la creación (año: 313-386)

"Quisiera más bien que contemplaras la primavera, reteniendo la variedad de sus flores que todas son iguales y a la vez distintas: el púrpura de la rosa y la excelsa blancura del lirio. Pues, aunque ambos proceden de la misma lluvia y del mismo suelo, ¿quién es el que las hace distintas y las construye? Quisiera también que consideraras qué habilidad del único artífice es la que hace que árboles de la misma clase sirvan a veces para dar sombra y a veces para desparramarse en frutos diversos. Una parte de la vid se destina a la quema, otra a convertirse en renuevos, otra en follaje, otra en horquillas y, por fin, una última en uvas. Asómbrate también, en una caña, de la amplitud del espacio que su autor puso entre sus nudos. En un mismo terreno salen serpientes, jumentos, árboles, alimentos, oro, plata, cobre, hierro, piedra. Una es la sustancia de las aguas, y salen de ellas las especies de los peces y de las aves, de manera que unos nadan en el agua mientras las aves vuelan en el aire.

 «Ahí está el mar, grande y de amplios brazos, y en él, el hervidero innumerable de animales, grandes y pequeños» (Sal 104, 25). ¿Quién podrá exponer la hermosura de los peces que ahí viven? ¿Quién la magnitud de los cetáceos o la naturaleza de los animales anfibios que viven tanto en la tierra árida como en el agua? ¿Quién puede exponer la profundidad y la hondura del mar o el inmenso ímpetu de las olas? Se mantiene, sin embargo, dentro de los límites que le ha fijado quien le dijo: «Llegarás hasta aquí, no más allá..., aquí se romperá el orgullo de tus olas» (Job 38,11). Explica claramente el mandato que se le ha impuesto el hecho de que las olas, al retirarse, dejan una línea visible en las orillas. A los que la ven se les indica así que el mar no habrá de pasar de los límites establecidos.

¿Quién puede captar la naturaleza de las aves del cielo? ¿Cómo es que unas poseen una lengua experta en el canto, mientras otras poseen una gran variedad de colores en sus plumas y algunas, como las aves de presa, se mantienen, en medio del vuelo, inmóviles en el aire? Pues es por mandato de Dios por lo que «el halcón emprende el vuelo, despliega sus alas hacia el sur» (Job 39,26). ¿Qué hombre percibe cómo «se remonta el águila» a «las alturas» (cf Job 39,27). Pues si con toda tu capacidad de pensar no puedes darte cuenta de cómo las aves se elevan a lo alto, ¿cómo podrás entonces abarcar con tu mente al autor de todas las cosas?

¿Quién ha llegado a saber simplemente los nombres de todas las fieras? ¿Y quién se ha dado cuenta de la naturaleza de cada una de ellas y de su fuerza? Pero si ni siquiera conocemos sus nombres, ¿cómo podremos abarcar a su autor?

Uno fue el precepto de Dios, por el que dijo: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie» (Gén 1,24). Por un único mandato brotaron, como de una única fuente, las diversas clases de animales: la mansísima oveja, el león carnicero. Por su parte, movimientos diversos de animales irracionales reflejan una variedad de inclinaciones humanas: la zorra, por ejemplo, expresa la perfidia humana; la serpiente, a los que hieren a sus amigos con dardos venenosos; el caballo que relincha, a jóvenes voluptuosos(cf Jr 5,8). Sin embargo, la hormiga diligente sirve para estimular al negligente y al perezoso. Pues cuando alguien, en su juventud, vive en la desidia y el ocio, los mismos animales irracionales le estimulan según el mismo reproche que recoge la Escritura: «Vete donde la hormiga, perezoso, mira sus andanzas y te harás sabio» (Prov 6,6). Pues cuando veas que guarda alimentos para el tiempo oportuno, imítala y recoge para ti mismo como tesoros, para la vida futura, los frutos de las buenas obras. Por otra parte: «Ponte a la obra y aprende qué trabajadora es» (Prov 6,8). Observa cómo, recorriendo toda clase de flores, produce miel para tu servicio, para que también tú, haciendo el recorrido por las Sagradas Escrituras, consigas tu salvación eterna y, saciado por ellas, digas: «¡Cuán dulce al paladar me es tu promesa, más que miel a mi boca!» (Sal 119,103).

¿Acaso, pues, no es el Creador digno de toda alabanza? ¿O es que, porque tú no conozcas la naturaleza de todas las cosas, han de ser por ello inútiles los seres creados? ¿Puedes, quizá, llegar a conocer las cualidades de todas las hierbas? ¿O eres capaz de aprender qué utilidad tiene lo que proviene de cualquier animal? Pues es cierto que incluso de las víboras venenosas proceden ciertos antídotos para la salud de los mortales. Pero me dirás: las serpientes son cosa horrenda. Teme al Señor y no podrá hacerte daño. El escorpión cobra fuerza al picar: teme al Señor y no te picará. El león está sediento de sangre: teme al Señor—como en cierta ocasión Daniel (Dan 6,23)— y (el león) permanecerá tranquilo junto a ti. Realmente son de admirar las fuerzas de los mismos animales: unos clavan con el aguijón, mientras la fuerza de otros reside en sus dientes; los hay que luchan con sus garras; la fuerza, por último, del basilisco reside en su mirada.

Por las diversas cualidades de su obra puedes, pues, comprender la capacidad del Creador".

Cirilo de Jerusalén, 313 + 386 ca. - Catequesis bautismal, 9,10-15

 

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¡Laudetur Iesus Christus!

 

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Recomendamos vivamente: La vida cotidiana de los primeros cristianos
Adalbert G. Hamman
Trad. Manuel Morera - Ediciones Palabra, 1999 - Colección Arcaduz - 294 pág.

Iglesia católica, sus casi 300 antes de Constantino - En ese salto que va de "Hechos de los Apóstoles" a esa "iglesia oficial y corrupta" que algunos protestantes y neo-gnósticos sitúan en el 325, con Constantino, pasan unos 250 años de vida cotidiana, de los que sabemos bastantes cosas; las suficientes, al menos, para desmontar historietas neopaganas, gnosticoides y demás morralla en la estela de El Código da Vinci y otras revisiones fantasiosas de los evangelios apócrifos.

† San Pablo, Obispo de la Iglesia Católica: “No eres tú quien sostiene la raíz, sino la raíz la que sostiene a ti” (Rom 11,18). †

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'JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO'
Evangelio según San Lucas, Cap.3, vers.1º: El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene…

Crucifixión de San Pedro: fue crucificado al revés cabeza abajo - Pergamino con San Pedro en cruz invertida, de Maguncia- Alemania; entre el 900 y el 1000ca. - Museo Diocesano de la Catedral Maguncia (Mainz) Alemania - Pedro en su cruz, invertida. ¿Qué significa todo esto? Es lo que Jesús había predicho a este Apóstol suyo: "Cuando seas viejo, otro te llevará a donde tú no quieras"; y el Señor había añadido: "Sígueme" (Jn 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el discípulo no es más que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. No se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. Dos actos de un único drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrección, muerte y vida, pecado y gracia.

La maternidad divina de María – Catecismo de la Iglesia
495 Llamada en los Evangelios 'la Madre de Jesús'(Jn 2, 1; 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como 'la madre de mi Señor' desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [Theotokos] (cf. Concilio de Éfeso, año 649: DS, 251).
La virginidad de María
496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido absque semine ex Spiritu Sancto (Concilio de Letrán, año 649; DS, 503), esto es, sin semilla de varón, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:
Así, san Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): «Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen [...] Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato [...] padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente» (Epistula ad Smyrnaeos, 1-2).

El acontecimiento histórico y transcendente – Catecismo de la Iglesia
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío

640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).