Wednesday 8 September 2010 | Actualizada : 2010-08-31 
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Cristo fue embrión “En ese embrión estaba la salvación de los hombres”

 

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Tenemos que hacer violencia a nuestra mente para descubrir en el misterio del desarrollo de un embrión humano al Verbo de Dios que se hace hombre.

 

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 La ciencia genética moderna aporta preciosas confirmaciones. Ella ha demostrado que desde el primer instante queda fijado el programa de lo que será este ser viviente: un hombre, individual, con sus notas características ya bien determinadas. Con la fecundación ha comenzado la aventura de una vida humana, cada una de cuyas grandes capacidades exige tiempo, un largo tiempo, para ponerse a punto y estar en condiciones de actuar. Lo menos que se puede decir es que la ciencia actual, en su estado más evolucionado, no da ningún apoyo sustancial a los defensores del aborto. Por lo demás, no es incumbencia de las ciencias biológicas dar un juicio decisivo acerca de cuestiones propiamente filosóficas y morales, como son la del momento en que se constituye la persona humana y la legitimidad del aborto. Ahora bien, desde el punto de vista moral, esto es cierto: aunque hubiese duda sobre la cuestión de si el fruto de la concepción es ya una persona humana, es objetivamente un pecado grave el atreverse a afrontar el riesgo de un homicidio. "Es ya un hombre aquel que está en camino de serlo".-

 

 

Dolor por el no nacido - Leo en un blog digital la impactante afirmación de Carmen: «Yo aborté dos veces, a los 19 y a los 21. Hoy en día me arrepiento. Voy a ser madre y tengo miedo que ahora sea Dios quien me quite este bebé. Me arrepiento por lo que hice, porque no quitas una vida, te quitas tú una parte de tu vida… No lo hagan».
En Australia, el Consejo Nacional de Investigación Médica y Salud, exige la utilización de analgésicos para los fetos de animales. Hoy se pueden observar las reacciones del nonato ante las sensaciones de dolor y de miedo. No hace mucho, la prestigiosa revista médica The Lancet reveló que, en los fetos, se producen reacciones hormonales de stress, por lo que se recomienda la utilización de analgésicos cuando se les practica la cirugía. También la recomiendan los asesores científicos del Consejo Médico Federal de Alemania. Hay estudios que fijan la percepción del dolor en el feto a partir de las diez semanas, siendo desde las veinticuatro más intenso aún que en un adulto. ¿Por qué no se lo explican a las madres en las clínicas abortivas?

Josefa Romo – Valladolid 2005.12.29 ESPAÑA. Alfa y omega.

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El aborto como la eutanasia, desvirtúa los fundamentos del estado de derecho; cualquier legislación que trata de justificar o despenalizar la eutanasia como el aborto, es contraria al deber primordial de todo Estado de Derecho, que es la protección de la vida, ya sea en su etapa germinal o final.

 

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«La anticoncepción es copular sin permitir dar vida a un nuevo niño; la fecundación in vitro es permitir dar vida un niño sin copular; el aborto es simplemente deshacer del niño, matándole; y la pornografía es totalmente deshacer el amor, copulando como animales».

 

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La cultura de la muerte –sobre todo ‘aborto’- gana terreno y la Iglesia no puede callar. Hoy se puede ciertamente comprar la tolerancia contra esta lacra con la que hubo durante siglos la esclavitud.

 

"La Iglesia sale en defensa del hombre amenazado, en defensa de la vida despreciada y de la dignidad humana preterida o violada" y "clama por el hombre inocente, da la cara por el indefenso con energía, apuesta fuerte por la vida, por toda vida humana".

 

"La Iglesia no puede callar y dejar de anunciar este Evangelio". Si al final del siglo XIX la Iglesia no podía callar ante los abusos sociales existentes, menos aún puede callar hoy, cuando a las injusticias sociales del pasado tristemente no superadas, se añaden en tantas partes del mundo injusticias y opresiones incluso más graves, consideradas como progreso".

 

"Sólo el respeto a la vida puede fundamentar y garantizar los bienes más preciosos y necesarios de la sociedad, como la democracia y la paz". "La  injusticia y opresión más grave que corroe el momento presente es esa gran multitud de seres humanos débiles e indefensos que están siendo aplastados en su derecho fundamental a la vida".

 

"Una de las más decisivas causas en que se va a jugar el futuro de la humanidad y la salvación del hombre en este siglo y milenio va a ser la causa de la vida", y la Iglesia no cesará "en la defensa del hombre amenazado" para que "resuene en nuestra sociedad el Evangelio, confirmación del valor de la vida humana y de su carácter inviolable".  El Sr. Cardenal Arzobispo de Toledo y Primado de España, don Antonio Cañizares -2008

 

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Experta en humanidad, la Iglesia ha estado siempre interesada en todo lo que se refiere al hombre y a la mujer. En estos últimos tiempos se ha reflexionado mucho acerca de la dignidad de la mujer, sus derechos y deberes en los diversos sectores de la comunidad civil y eclesial. Habiendo contribuido a la profundización de esta temática fundamental, particularmente con la enseñanza de S. S. Juan Pablo II Pont.Max., la Iglesia se siente ahora interpelada por algunas corrientes de pensamiento, cuyas tesis frecuentemente no coinciden con la finalidad genuina de la promoción de la mujer. MM.

 

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Las palabras siempre actuales de Gen 1,26-27: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" han orientado desde el inicio a quienes buscan la verdad sobre el hombre. Entre los teólogos medievales que se ocuparon con más detenimiento de este tema destaca, Tomás de Aquino.

 

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En cualquier lugar donde se encuentren dos ojos que miran con paz o miedo, allí hay cualquier cosa de celeste y es necesario honorarlo y defenderlo. El aborto es un asesinato frío y una de las formas más carniceras como crueles.

 

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No sólo abortos femeninos

 

La revista The Lancet acaba de publicar (9 de enero de 2006) un estudio sobre los cerca de 10 millones de abortos “femeninos” que se han producido en La India durante los últimos 20 años. Se trata de una enorme injusticia, que implica desprecio a la vida y desprecio a la mujer.

También es injusticia el gran número de abortos, indiscriminados o discriminatorios, que se producen a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud habla de entre 40 ó 50 millones de abortos cada año, una cifra igual o superior a la de toda la población de España.

Necesitamos recordar que no es más grave un aborto cuando es eliminada una hija y menos grave cuando se elimina a un hijo, o cuando se abortan embriones y fetos con defectos, como si el eliminar al débil, al enfermo o al no deseado fuese algo sin importancia. Fernando Pascual

http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/

noticia.php?id_noticia=5049

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…[…]  No tenéis ni idea, ni Carlos ni Jose Antonio. Sé que quedaría mejor decir que respeto vuestra opinión pero difiero etc. Pero no es así sencillamente demostrais un ignorancia supina. Si vivir la moral sexual natural es tan dura para vosotros es que no sabeis lo que es el amor ni la relación conyugal. Si respetar a la mujer en su naturaleza, en si ciclo vital de 28 días os supone tanta carga es que no conoceis a la mujer, y parece que no teneis intención de conocerla. Las mujeres no estamos para "consolaros" cuando os apetezca. Y si no sois capaces de entender algo tan simple como eso... Muy propio de hombres hacer estos comentarios de "cristianos adultos". A ver si madurais de verdad y aprendeis a querer a la mujer como se merece, en toda su naturaleza y verdad. Leeros por una vez la Humane Vitae y la Mulieris Dignitatem.
Los métodos naturales no impiden nada, porque no se hace ‘nada’ en los días fértiles de la mujer. Luego no puede impedir que se junte nada...Y si el ogino es la idea que tienes de los métodos naturales hoy en día, estás en el pleistoceno. Que pena la gente que llevada por sus prejuicios y el bajo vientre se queda únicamente en el preservativo y en la píldora (un coctel de hormonas que porque no te lo tomas tú) . Resulta curioso que sea mayor el número de mujeres que se ligan las trompas que de hombres que se hagan la vasectomía... Hay un mundo más allá del que demostrais una ignorancia increíble. Por cierto, aquello de la puerta angosta etc. también va por los casados. En ninguna parte del Evangelio pone que se regalará el Paraíso. Quizá se trate de confiar un poquito más en Dios y en su Providencia. Como siempre Carlos que te contesto, volvemos a lo mismo: es cuestión de Fe, y yo soy LAICA.
PD: Si tener una familia numerosa (porque le de la gana al matrimonio) supone que la mujer es una coneja, describe muy bien la catadura moral del que lo dice. 2008

 

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La Academia Pontificia para la Vida denuncia que la píldora es abortiva, al igual que la mayoría de los anticonceptivos, por las drogas que buscan que el niño-por-nacer no se implante. 

 

No permitir el implante es como negarle el alimento al niño, buscando a propósito que muera de hambre.

 

Comunicado de la Academia Pontificia para la Vida:

Ante la polémica existente,

Como es sabido, desde hace tiempo, en las farmacias italianas está a la venta la llamada «píldora del día siguiente», un producto químico muy conocido (de tipo hormonal) que con frecuencia –también en estos últimos días– ha sido presentado por muchos implicados en su elaboración y por numerosos medios de comunicación como un simple anticonceptivo, o más precisamente como un «anticonceptivo de emergencia», al que se podría recurrir poco después de una relación sexual, considerada como presumiblemente fecundante, siempre que se quisiese impedir la continuación de un embarazo no deseado.

A las inevitables reacciones polémicas de quienes han manifestado serias dudas sobre el mecanismo de acción de este producto, que no sería simplemente «anticonceptivo» sino «abortivo», se ha respondido –de manera totalmente expeditiva– que semejante preocupación es infundada porque la «píldora del día siguiente» tiene una acción «anti-implantatoria», sugiriendo así implícitamente una neta separación entre aborto e interceptación (impedir que ocurra la implantación del óvulo fecundado, es decir, el embrión, en la pared uterina).

Considerando que el uso de estos productos atañe a bienes y valores humanos fundamentales, hasta el punto de afectar a la misma vida humana en su aparición, esta Academia Pontificia para la Vida siente el apremiante deber y la convencida exigencia de ofrecer algunas puntualizaciones y consideraciones sobre el argumento, confirmando, al mismo tiempo, posiciones éticas ya conocidas, apoyadas por precisos datos científicos, y consolidadas en la doctrina católica.

Impide la implantación embrionaria

1. La «píldora del día siguiente» es un preparado a base de hormonas (puede contener estrógenos, estroprogestacionales, o bien sólo progestacionales) que, tomada dentro y no rebasando las 72 horas después de una relación sexual presumibiemente fecundante, activa un mecanismo prevalentemente de tipo «anti-implantatorio», es decir, impide que el eventual óvulo fecundado (que es un embrión humano), ya llegado en su desarrollo al estadio de blastocisto (5ª-6ª día después de la fecundación), se implante en la pared uterina, mediante un mecanismo de alteración de la pared misma.

El resultado final será, por lo tanto, la expulsión y la pérdida de este embrión.

Sólo en el caso de que la asunción de tal píldora precediera en algunos días a la ovulación, podría a veces actuar con un mecanismo de bloqueo de esta última (en ese caso, se trataría de una acción típicamente «anticonceptivo»).

Sin embargo, la mujer que recurre a este tipo de píldora, lo hace por miedo a estar en el período fecundo y, por lo tanto, con la intención de provocar la expulsión del eventual recién concebido. Y, además, sería utópico pensar que una mujer, encontrándose en las condiciones de querer recurrir a un anticonceptivo de emergencia tenga la posibilidad de conocer con exactitud y oportunidad su actual condición de fertilidad.

El valor no depende de la edad

2. Decidir utilizar la expresión «óvulo fecundado» para indicar las primerísimas fases del desarrollo embrionario, no puede llevar de ningún modo a crear artificialmente una discriminación de valor entre momentos diversos del desarrollo de un mismo individuo humano. En otras palabras, si puede ser útil, por motivos de descripción científica, distinguir con términos convencionales (óvulo fecundado, embrión, feto, etc.) diferentes momentos de un único proceso de crecimiento, no puede ser nunca lícito decidir arbitrariamente que el individuo humano tenga mayor o menor valor (con la consiguiente fluctuación del deber a su tutela) según el estado de desarrollo en que se encuentre.

Una única intención

3. Por consiguiente, resulta claro que la llamada acción «anti-implantatoria» de la «píldora del día siguiente», en realidad, no es otra cosa que un aborto realizado con medios químicos. Es incoherente intelectualmente, e injustificable científicamente, afirmar que no se trata de la misma cosa.

Por otra parte, está bastante claro que la intención de quien pide o propone el uso de dicha píldora tiene como finalidad directa la interrupción de un eventual embarazo, exactamente como en el caso del aborto. El embarazo, en efecto, comienza desde el momento de la fecundación y no desde la implantación del blastocisto en la pared uterina, como en cambio se intenta sugerir implícitamente.

Idéntica inmoralidad

4. Por lo tanto, desde un punto de vista ético, la misma ilicitud absoluta de proceder a prácticas abortivas subsiste también para la difusión, la prescripción y la toma de la «píldora del día siguiente». Son también moralmente responsables todos aquellos que, compartiendo la intención o no, cooperan directamente con tal procedimiento.

Equívoco fomentado

5. Debe hacerse una ulterior consideración a propósito del uso de la «píldora del día siguiente» con relación a la aplicación de la ley que, en Italia, regula las condiciones y los procedimientos para la interrupción voluntaria del embarazo.

Definir el producto en cuestión como un «anti-implantatorio» en lugar de, con una terminología más transparente, como un «abortivo», permite, en efecto, evitar todos los procedimientos obligatorios que la ley prevé para poder acceder a la interrupción del embarazo (entrevista previa, verificación del embarazo, determinación del momento de desarrollo, período de reflexión, etc.), realizando una forma de aborto totalmente oculta y no registrable por ninguna institución. Todo esto está, por consiguiente, en clara contradicción con la correcta, aunque contestable, aplicación de la ley 194.

Objeción de conciencia

6. Por último, ante la difusión de tales procedimientos, exhortamos vivamente a todos los agentes del sector a poner en práctica con firmeza la objeción de conciencia moral, que testimonie valientemente, en los hechos, el valor inalienable de la vida humana, sobre todo frente a nuevas formas ocultas de agresión a los individuos más débiles e indefensos, como es es el caso del embrión humano.

Autor: Academia Pontificia para la Vida

20-Sep-2006

 

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La píldora del día después, a los Tribunales.

  

 

Por Dra. Dolores Voltas

El pasado 8 de mayo, ante el Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo, la Federación Española de Asociaciones Pro Vida interpuso recurso contra la resolución dictada por la Agencia Española del Medicamento, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, por la que se autoriza la comercialización del fármaco levonorgestrel conocido como “píldora del día después”.

 

En la campaña de promoción de la "píldora del día después" se omiten aspectos de enorme relevancia y que poseen una directa influencia en la salud de las consumidoras.


El mecanismo de acción de la “píldora del día después” (PDD) no se conoce suficientemente. Así lo reconocieron públicamente los presentadores, en un acto esponsorizado por el laboratorio que lo comercializa, ante unos 2.000 farmacéuticos, el pasado 14 de mayo en Barcelona. Sus efectos secundarios constan en los prospectos del producto que ya se vende en otros países. Alguno de estos efectos se expresa suavemente y equívocamente en el prospecto español, escamoteando su gravedad, por ejemplo “sangrado irregular” en vez de “metrorragia”.



Además, en el prospecto del fármaco se habla de que “puede producir cambios endometriales que dificultan la implantación”, sin hacer referencia alguna de a qué o a quién impide implantarse. Este lenguaje no es comprensible para los ciudadanos. Ocultar o eludir información o matices que podrían ocasionar algún contratiempo político, económico o profesional es una forma de faltar a la verdad y una clara manipulación.


El profesional de la Sanidad no debe engañarse a sí mismo ni a los pacientes. Tiene la obligación de utilizar los términos apropiados, correctos y completos, detallar los efectos secundarios y los mecanismos de acción, en particular los que son necesarios para que los usuarios puedan tomar decisiones informadas.



Esta obligación también corresponde a la Agencia Española del Medicamento que, como Organismo Público tiene la obligación, a la hora de conceder una autorización, de asegurarse que la información que reciben las consumidoras del medicamento no es engañosa, parcial o incomprensible.


Quienes tenemos un profundo respeto a todos los seres humanos sin excepción, queremos que ninguno sea expuesto al riesgo de ser destruido. La capacidad de “la píldora del día después” de privar de la vida al embrión humano la hace rechazable.


Los promotores de “la píldora del día después” utilizan una redefinición de embarazo como aquel proceso que comienza en la anidación o implantación de un nuevo ser humano en el útero de su madre. Con esta definición pretenden justificar su destrucción al afirmar que no hay aborto porque según ellos no ha empezado el embarazo.


El respeto a la vida no admite discriminaciones. Incluye también la del ser humano concebido, que no ha llegado todavía a anidar en el vientre de su madre.


Agradecemos a la Sra. Dra. Dolores Voltas - Especialista en Endocrinología y Nutrición Secretaria General de la Federación Española de Asociaciones Pro Vida - 22.5.2001

 

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 La píldora de la polémica

  

 En ABC, Editorial
El Ministerio de Sanidad ha comenzado los trámites para autorizar la venta en farmacias, mediante receta médica, de la conocida popularmente como «píldora del día después». Se trata de un fármaco que, si se ingiere dentro de las veinticuatro horas siguientes a la fecundación, impide la implantación del óvulo fecundado en la pared del útero, frustrando el embarazo. Su comercialización ha suscitado fuertes polémicas en algunos países, por ejemplo, en Italia.

Mientras que para unos se trata de un anticonceptivo más, que no plantea especiales problemas morales y jurídicos, para otros, no es sino una forma de aborto encubierto y merece el mismo tratamiento legal que el que recibe el aborto voluntario. Por eso hablan de «píldora abortiva». Mientras los primeros se acogen al eufemismo deformante, los segundos recurren al adjetivo descalificativo. Pero la realidad se compadece mejor con este último diagnóstico. Mientras que cabe considerar como anticonceptivas las sustancias que impiden la fecundación del óvulo, un producto que, como la polémica píldora, impide la implantación del óvulo ya fecundado en la pared uterina exhibe más bien cualidades abortivas, ya que impide el normal desarrollo del óvulo ya fecundado, es decir, de un embrión humano, por muy temprano que sea el momento de su destrucción. Tan cierto como que cuando actúa la sustancia no existe aún un embrión viable, porque aún no está implantado, también lo es que ya existe mucho más que un mero proyecto de posible vida humana. No hay que acogerse a ninguna forma de nominalismo ni de fundamentalismo, para que resulte difícil sustraerse a la evidencia de que lo que la «píldora del día después» provoca es la destrucción de un embrión, cuyo valor no puede depender del grado mayor o menor de desarrollo en el que se encuentre.

Por lo tanto, parece claro que la comercialización de la «píldora» puede plantear algún tipo de conflicto jurídico con la protección del derecho a la vida establecida por la Constitución. Por todas estas razones, sería razonable que antes de la comercialización anunciada por el Ministerio de Sanidad se abriera un proceso de serena reflexión y de profundo debate en el seno de la sociedad, en el que se atendiera a las razones médicas, éticas y jurídicas que confluyen en el problema.

Es cierto que el repudio moral de una conducta no entraña la necesidad de su tipificación como delito ni su prohibición legal o administrativa. Derecho y Moral no se oponen pero tampoco coinciden en su ámbito material. Pero también lo es que la protección de la vida humana —y todo embrión, sin duda, lo es— constituye una exigencia fundamental de nuestro ordenamiento constitucional. MMIII

 
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El apoyo mayoritario, momentáneo, a opciones políticas que apoyan el asesinato por aborto, la manipulación genética, el reconocimiento y la potenciación de las aberraciones sexuales, la ruptura familiar y la explotación laboral, que cercena la libertad educativa y favorece la desintegración social y nacional, dentro de un marco de totalitarismo legal con ilimitación jurídica, no legitima sus acciones, aunque éstas sigan cauces legales

 

 

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«Los ignorantes por ser muchos, no dejan de ser ignorantes. ¿Qué acierto, pues, se puede esperar de sus resoluciones?» Benito Jerónimo Feijóo

 

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‘En el centro el hombre, en el diálogo las soluciones’

 

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…como Pedro y Pablo, afrontar mares y romper confines anunciando a Cristo…

«Duc in altum» (Lc 5,4) dijo Cristo al apóstol Pedro en el Mar de Galilea.

 

La propaganda abortista afirma que la muerte premeditada de un ser humano indefenso decapitándolo, haciéndolo pedazos, asfixiándolo o envenenándolo no es un asesinato. ¿Tú, te lo crees?

 

A veces ser católico y tratar de estar a la altura de las enseñanzas morales de la Iglesia puede resultar un poco opresivo. Así es como me sentí cuando, en 1990, regresé a la Iglesia Católica. Había sido una larga ausencia para mí.

 

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De la carta de san Clemente primero, Pont. Papa [88-97ca.Roma], a los Corintios - (Caps. 19, 2-20, 12: Funk 1, 87-89)

 

Dios ha creado el mundo con orden y sabiduría
y con sus dones lo enriquece

 

No perdamos de vista al que es Padre y Creador de todo el mundo, y
tengamos puesta nuestra esperanza en la munificencia y exuberancia del don de la paz que nos ofrece. Contemplémoslo con nuestra mente y pongamos los ojos de nuestra alma en la magnitud de sus designios, sopesando cuán bueno se muestra él para con todas sus criaturas.

Los astros del firmamento obedecen en sus movimientos, con exactitud y orden, las reglas que de él han recibido; el día y la noche van haciendo su camino, tal como él lo ha determinado, sin que jamás un día irrumpa sobre otro. El sol, la luna y el coro de los astros siguen las órbitas que él les ha señalado en armonía y sin transgresión alguna. La tierra fecunda, sometiéndose a sus decretos, ofrece, según el orden de las estaciones, la subsistencia tanto a los hombres como a los animales y a todos los seres vivientes que la habitan, sin que jamás desobedezca el orden que Dios le ha fijado.

Los abismos profundos e insondables y las regiones más inescrutables obedecen también a sus leyes. La inmensidad del mar, colocada en la concavidad donde Dios la puso, nunca traspasa los límites que le fueron impuestos, sino que en todo se atiene a lo que él le ha mandado. Pues al mar dijo el Señor: Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí se romperá la arrogancia de tus olas. Los océanos, que el hombre no puede penetrar, y aquellos otros mundos que están por encima de nosotros obedecen también a las ordenaciones del Señor.

Las diversas estaciones del año, primavera, verano, otoño e invierno, van sucediéndose en orden, una tras otra. El ímpetu de los vientos irrumpe en su propio momento y realiza así su finalidad sin desobedecer nunca; las fuentes, que nunca se olvidan de manar y que Dios creó para el bienestar y la salud de los hombres, hacen brotar siempre de sus pechos el agua necesaria para la vida de los hombres; y aún los más pequeños de los animales, uniéndose en paz y concordia, van reproduciéndose y multiplicando su prole.

Así, en toda la creación, el Dueño y soberano Creador del universo ha querido que reinara la paz y la concordia, pues él desea el bien de todas sus criaturas y se muestra siempre magnánimo y generoso con todos los que recurrimos a su misericordia, por nuestro Señor Jesucristo, a quien sea la gloria y la majestad por los siglos de los siglos. Amén.

 

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La ley divina y la ley natural excluyen, pues, todo derecho

a matar directamente a un hombre inocente.

Toda persona humana tiene derecho a la vida.

 

De los sermones de san Atanasio, obispo de la Iglesia Católica [295-373], contra los arrianos - (Sermón 2, 78. 79: PG 26, 311. 314)

 

Las obras de la creación, reflejo de la Sabiduría eterna

 

En nosotros y en todos los seres hay una imagen creada de la Sabiduría eterna. Por ello, no sin razón, el que es la verdadera Sabiduría de quien todo procede, contemplando en las criaturas como una imagen de su propio ser, exclama: El Señor me estableció al comienzo de sus obras. En efecto, el Señor considera toda la sabiduría que hay y se manifiesta en nosotros como algo que pertenece a su propio ser.

Pero esto no porque el Creador de todas las cosas sea él mismo creado, sino porque él contempla en sus criaturas como una imagen creada de su propio ser. Ésta es la razón por la que afirmó también el Señor: El que os recibe a vosotros me recibe a mí, pues, aunque él no forma parte de la creación, sin embargo, en las obras de sus rnanos hay como una impronta y una imagen de su mismo ser, y por ello, como si se tratara de sí mismo, afirma: El Señor me estableció al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras.

Por esta razón precisamente, la impronta de la sabiduría divina ha quedado impresa en las obras de la creación para que el mundo, reconociendo en esta sabiduría al Verbo, su Creador, llegue por él al conocimiento del Padre. Es esto lo que enseña el apóstol san Pablo: Lo que puede conocerse de Dios lo tienen a la vista: Dios mismo se lo ha puesto delante. Desde la creación del mundo, sus perfecciones invisibles son visibles para la mente que penetra en sus obras. Por esto, el Verbo, en cuanto tal, de ninguna manera es criatura, sino el arquetipo de aquella sabiduría de la cual se afirma que existe y que está realmente en nosotros.

Los que no quieren admitir lo que decimos deben responder a esta pregunta: ¿existe o no alguna clase de sabiduría en las criaturas? Si nos dicen que no existe, ¿por qué arguye san Pablo diciendo que, en la sabiduría de Dios, el mundo no lo conoció por el camino de la sabiduría? Y, si no existe ninguna sabiduría en las criaturas, ¿cómo es que la Escritura alude a tan gran número de sabios? Pues en ella se afirma: El sabio es cauto y se aparta del mal y con sabiduría se construye una casa.

Y dice también el Eclesiastés: La sabiduría serena el rostro del hombre; y el mismo autor increpa a los temerarios con estas palabras: No preguntes: «,,Por qué los, tiempos pasados eran mejores que los de ahora?» Eso no lo pregunta un sabio.

Que exista la sabiduría en las cosas creadas queda patente también por las palabras del hijo de Sira: La derramó sobre todas sus obras, la repartió entre los vivientes, según su generosidad se la regaló a los que lo temen; pero esta efusión de sabiduría no se refiere, en manera alguna, al que es la misma Sabiduría por naturaleza, el cual existe en sí mismo y es el Unigénito, sino más bien a aquella sabiduría que aparece como su reflejo en las obras de la creación. ¿Por qué, pues, vamos a pensar que es imposible que la misma Sabiduría creadora, cuyos reflejos constituyen la sabiduría y la ciencia derramadas en, la creación, diga de sí misma: El Señor me estableció al comienzo de sus obras? No hay que decir, sin embargo, que la sabiduría que hay en el mundo sea creadora; ella, por el contrario, ha sido creada, según aquello del salmo: El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos.

 

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"Obras todas del Señor, bendecid al Señor".-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).-

Preguntaba el monje: "Todas estas montañas y pájaros, y estos ríos y la tierra

y las estrellas… ¿de dónde vienen?".

Y preguntó el maestro: "Y de dónde viene tu pregunta?":¡Busca en tu interior!

 

La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado

la misión de "labrar y cuidar" este "jardín" que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).

 

gracias por venir a visitarnos
 

Recomendamos vivamente: ANTROPOLOGÍA DEL HECHO RELIGIOSO- Autor: José María Barrio Maestre, (Rialp, Madrid 2006) . El libro  pone de relieve la influencia positiva que ha tenido la religión en el desarrollo de la civilización humana; incluye un debate Ratzinger-Habermas.

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